Boys want to fight

miércoles, 1 de octubre de 2008

I
En realidad, no tenía nada que ver con lo que tenía en mente. Yo lo ayudaba un poco a Orlando con el hielo, llenaba la bolsa del freezer, mientras Paliers fumaba y se peleaba de a ratos con Feli, con argumentos tales como "si no se te hubiera caído el vaso nada de esto pasaba".

II
Todo ocurrió un fin de semana cualquiera. Orlando, Felipe, Paliers, Bob y yo nos encontrabamos en Kimia, lugar que me exaspera debido al burocrático procedimiento que hay que llevar acabo para adjudicarse una...

Allen: Quilmes...

El reggaetón ya me había perforado lo que me quedaban de neuronas, así que decidimos bajar nuevamente a la pista de abajo, donde estaba el maldito cantobar. Aunque Bob se quedó porque una piba le había preguntado si era peluquero.

Bob: Sí, como no.

Entonces, el problema de haber salido con una chica es encontrarse con su ex novio lungo de metro noventa que juega en Alumni. Se convierte en un problema porque, por más que nosotros tengamos peor carácter, el lungo desarma autos metiéndoles solo una trompada.

Cuando vi a lungo pensé en Orlando. Sí, Orlando ya lo había visto, ahí estaba, Davidson el ex de Ludmila. Orlando se ganó su odio cuando comenzó a salir con Ludi. Algunas veces habíamos evitado el cruce de palabras (de manos). Algún tiempo después, su amigo rugbier mucho más pequeño Iván me había hecho el favor de autopresentarse a July. Igual evidentemente Iván no estaba.

Paliers no entendía mi cara de culo. Yo estaba acodado en lo que quedaba de barra, mirando hacia la puerta y de vez en cuando miraba la maldita lata celeste y blanca. Tendríamos que haber ido a la fiesta insomnia, como decía él. ¿Quién carajo nos manda a...?

Cuando bajó Felipe con Bob, parecía que hubiera bajado el rey momo. Hacía tiempo que no veía a Esthershack con tanto ímpetu, con tantas ganas de festejar algo que nunca se sabía bien qué era.

Orlando: Era cuestión de tiempo. Ya lo vio a Feli, mirale la cara, me está buscando.

Allen: ¿Y? No creo que pase nada, si pone cara de ojete somos cinco.

Orlando: Y ellos cuatro.

Paliers: Pero son roperos.

Allen: Bob es alto.

Otro momento cualquiera estaban Orlando y Davidson enfrentados. El lungo parecía que lo toreaba pero no hacía nada. Ni escuché lo que decía, estaba ocupado viendo cuán atrás estaban los otros idiotas.

(Se supone que debería haber publicado Social_net_III. Pero quise aburrirlos con otra cosa...)

Lo simple se vuelve complejo, porque por más de que Orlando no estuviera interesado en una gresca, uno de los retontos vio que yo estaba cerrando el puño. Ni me di cuenta que estaba cerrando el puño. ¿El puño cerrado delató mi hostilidad?

Tensa calma mis, aunque conozco a Paliers, ya veía lo que queríamos evitar. El sabía perfectamente que Felipe iba a tirar accidentalmente su vaso de speed con vodka. Sabía que, por más de que no hubiera siquiera manchado a alguno de los lungos, habría caído lo suficientemente cerca como para agrabar la situación.

Nada que pudiera considerarse demasiado, pues Orlando ligó un cabezazo de Davidson, Paliers le tiró una ñapi al otro por las dudas, para ser el que pegaba primero. Yo tenía a uno de mi estatura mirándome. No sé por qué le sonreí. No sé porqué se lo tomó tan a pecho pero me llegué a correr la cara y golpe al pecho.

(Siempre tiro golpe al pecho, como al tipo ese que nos quizo robar en Lacroze. En fin...)

III
No tardaron en llegar los otros lungos. En fin, nos sacaron. En fin, no sé dónde quedó Davidson, pues solo encontré a dos de los lungos afuera. No valía la pena hacer nada más que irse. A veces me da la sensación de que nos salvamos.

Entonces, estabamos en lo de Orlando. El mismo tenía un golpe en la cabeza, un chichón de la hostia, todo colorado. Bob ileso, me imagino que no se le animaron. Paliers bien, aunque con una bronquita que da susto, se ve que la adrenalina le corría aún. A mí también, aunque trabata de bajar. Me dolía abajo de la costilla, aunque no recuerdo haber recibido ningún golpe. No recuerdo tampoco haberme deshecho de mi lata de Quilmes semi llena.

Paliers: Si no hubieras tirado el vaso...

Felipe: Pasaba lo mismo... mmmmm

Nos había quedado la sensación de que tendríamos que haber resistido más. Aunque, ¿valía la pena? Paliers seguía con una vena de aquellas, quería volver a buscar a esos tarados, no fuera a ser que pensaran que nos intimidaban. Orlando estaba tranquilo, pero pensativo.

Orlando: Para mi que este nos mandó rajar -mientras ponía cara de asquito al tocarse el chichón-. No puede ser que nos hayan sacado a nosotros nada más y a él no.

Me di cuenta de que tenía una lastimadura en la mano. Chiquita, aunque molesta. Paliers apagó el pucho. Felipe se quedó cuasidormido en el sillón del living. Bob se miraba los pantalones, manchados con no sabemos qué, ni si iba a salir.

Allen:
Tenete el hielo.

Y me serví un fernet.

3 comentarios:

Luc Pierrot dijo...

Un clásico, ponerse el vaso de fernet o la botella birrera sobre el zurrón. Y sí.
Cuidámelo al Allen a ver si le dejan la facebook dibujada.

T. dijo...

Puff...
la cerveza desinflama.

ssisi, lo cuidamos, no vaya a ser q termina con un perfil ahi...

Unknown dijo...

Estimado Gato Tomador:

Se está gestando una revolución sónica en el Diario de Brishit y me pareció oportuno avisarle para que luego la Venus de Milo no se haga la cheronca diciendo que usted no pertenece a la chabomba virtual.

Atte,
Elvio Cardonexx