La lucidez

lunes, 27 de agosto de 2012

I

Algo gracioso ocurrió a mi persona personal esta mañana. Iba en el Metro, con Michelle. Hablábamos de sueldos, creo. Ella decía que no le pagaban todo lo que en verdad merecía, que tenía muchos conocimientos y ni hablar de los años que llevaba trabajando allí.

Yo la escuchaba, asintiendo. En un momento de esos en que la vida te aborda así porque sí, vi una chica muy bonita que se levantaba de su asiento para descender en la estación Nuevos Ministerios.

Muy linda, pelirroja, con una pollera negra y zapatillas que le daban mucha actitud.

Cuando se bajó del metro, la seguí un poco con la mirada, mientras se alejaba. Entonces, volví mi cabeza para retornar a las palabras de Michelle, y me di cuenta de que ella también la había estado mirando, al punto de detener su relato.

- Ah, genial. Ahora resultan que nos gustan las mismas.

Se rió.

- No te puedo creer, lo que me faltaba. Yo la vi primero.

- Ja, seguro. Igual, intuyo que yo no tenía chance.

Ninguno de los dos tenía chance corazón.

II
No pude dormir en toda la noche. Lo intuía, pero la verdad, no me podía mover de la cama. Igual siempre me ocurrió de dormir mal las primeras veces de compartir cama. Ella dormía como un osito polar.

Me levanté brevemente, para hacer algunas notas. No sé cómo, de repente, tuve el pantallazo de que el primer libro de Merleau-Ponty, La estructura del comportamiento, trabajaba sobre el mismo caso clínico que el primero de Foucault, Enfermedad mental y personalidad.

Revisé ambos libros, en busca de las referencias, pero corroboré que estaba equivocado. Primera corrección: ambos refieren a los casos clínicos documentados por Goldstein sobre la afasia. Segunda corrección: esto no aparece en el primer libro de Mauricio, sino en Fenomenología de la percepción. Lo supe en cuanto di con el apellido de Goldstein en las notas de Michel.

Volví a la cama, mi mente voló bastante rato, libremente. Imaginé que me peleaba con mi madre y me iba de casa. Me llevaba unas botellas de cerveza. También en un momento imaginé veía a Michelle con otro tipo, que los veía, como quien ve una película. Por último, se me vino a la cabeza la idea de un pájaro.

Efectivamente, podían escucharse los pájaros de la mañana. Vi cómo los rayos de luz se filtraban por la persiana, miré como Emma dormía.

Me levanté al largo rato, a las diez y media. Preparé café, puse tostadas. Quince minutos después ella apareció despeinada, con los ojos casi cerrados. Le traje café, y le pregunté cómo había descansado.

- Yo no dormí - le dije -. Es hasta que me acostumbre.

- ¿Que no dormiste? Te escuché roncar.

Evidentemente me falla la conciencia, y no sé exactamente cuándo. Entonces las imágenes que vi fueron sueños. Eso significa que llegué a sueño rem, pero ¿por qué dormí tan poco entonces?

Revisé si había dejado marcados los libros.

III
I wrote this two or three days after we broke up, ten years ago. I remember it was saturday night. It's in A, and I never put a title to it:

I play with shadows and light
Making figures on the wall

Play loud music
While everybody home
Dances along on their own

Outside’s life
Saturday night
Walk through the streets, into the world
My phone’s ringing
There’s no answer
Maybe no one’s calling home

Keep my music box
With my dancing queen
That doesn’t want to dance anymore

Doesn’t make sense
To play the game, if I know I’m going to loose

Hear TV sounds
As all I do is talk to a picture of you

Caos y creación

martes, 21 de agosto de 2012

I
En mi búsqueda por el desbloqueo imaginario/personal, inventé este proceso:



Process for writing lyrics:
1. Go to a bar (or whatever)
2. Order 3 or 4 cans of nice beer
3. Look around, hear what people say, let your head go
4. Write

Resultó divertido. Y me pude tomar una Bavaria 8.6.

II

Breve intervención de JB:

Básicamente, el esquema está mal. Hay una falencia no menor en la reflexión sobre el procedimiento:

Directamente falta un paso. Entre el 2 y el 3, falta algo, un momento trascendental: mentalizar la melodía. Sin la melodía, ¿letra de qué estás escribiendo, salame? Son cinco los pasos, 1 ubicación, 2 intoxicación, 3 base musical, 4 observación, 5 escribir.

Yo no entiendo por qué la gente no aísla en entidades discretas como corresponde. Parece así que las cosas simplemente ocurrieran, así, mágicamente.

HAY PROCESOS RACIONALES, esa especie de causalidad que les parecerá así nomás, pero en verdad son procedimientos mentales superiores. Entonces, cuando se pierden en la mística de "oh mirá que suerte lo que se me ocurrió", usualmente están mal. Parece todo magia así, claro. De suerte se les ocurren las ideas.

A pensarlo un poco. ¿Es tan fácil? Sinapsis, mínimo. Proceso físico-químico. También, elemento situacional. Desde donde lo miren, este esquema así planteado es una guarrada, un sistema celebrado de una forma ridícula, casi criminal, en la que no toma en cuenta requisitos mínimos que conforman una canción.

Melodía. ¿Cómo vas a obviar eso? ¿Sobre qué estás trabajando entonces? ¿Sobre la nada? Como mucho estarás escribiendo poemas, amigo.

Si vas a pensar esquemas, por favor, tomate el reparo de pensarlos al menos en sus estructuras mínimas indispensables...

III
Las ecuaciones permiten aislar conceptualmente elementos que están en relación. De tal forma, ocho dividido dos mas cinco es nueve. Sencillo.

En operaciones de mayor complejidad implican números más altos o fraccionados, o imaginarios; y concatenaciones de operaciones matemáticas que podrían tornarse no tan fáciles de seguir.

Dicho de otra manera, los términos y sus relaciones aparecen menos claros.

De tal forma, JB cree trabajar sobre una base matemática: aislar personajes, sumarlos, ponerlos en situación. Diferentes "unidades", de diversa índole. Persona A en situación X, persona b en situación Y. Sumar, restar. En verdad, Jimmy utiliza este tipo de operaciones de forma meramente figurativa.

Lo que intenta elaborar es a la persona (su personalidad "inherente") con su situación (aquí y ahora). Ese recorte que sobreentiende, por ejemplo, la historia de una persona, daría un esquema para entender mejor un "complot situacional".

La primera vez que me explicó todo esto, me dejó pensando. No estaba de acuerdo, pero algo de toda esa locura me resultaba posible. No una verdad, pero si una especie de maquinaria capaz de elaborar hipótesis. Discutimos esta parte de su método en más de una oportunidad.

"¿Pero cómo vas a aislar a una persona de su situación presente?". "No los aíslo, sólo los discretizo", contestaba.

Jamás le di la razón, pues me sorprendía su esquematismo. Pero no podía evitar aplicar ese principio un poco, cuando se me aparecía la oportunidad.

IV
Un sistema de creación, un conjunto de reglas, principios o herramientas que permitan generar cosas, ideas, palabras, etc. Un paradigma, digamos: una forma de hacer las cosas, de ser creativo, de inventar.

Ahora bien, es sabido, los sistemas se agota, o se desgastan. Uno puede sacar un conejo de la galera una vez, dos veces, tres veces. A la octava vez, nuestra audiencia se quejará de que lo que seguimos extrayendo con nuestro guante blanco es un conejo.

Uno establece un método, una forma de hacer las cosas, de inventarlas. Puede ser componer canciones, escribir cuentos, noticias, filmar, sacar fotos. Uno establece su paradigma, o lo que en semiótica ha dado a llamarse "estilo".

En algún punto, el estilo o paradigma agotan su capacidad de respuesta, debido a eso que conocemos como repetición. Aburrimiento, tedio, la rutina, lo predecible. Lo seguro, o no tanto, pero sobre todo: predecible.

Al pensar sobre esto, llegué a la conclusión de que un método de creación perfecto debe ser uno que atente contra sí mismo, que sea de crisis continua. Una serie de preceptos:

- ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo por primera vez?

- Algo que nunca hiciste, ¿por qué? ¿Miedo, pensás que no lo harías bien? Esas son exactamente las razones por las cuales debés ir y hacerlo.

Corresponde, a tal método, establecer reglas o procedimientos, para luego tornarlos en contra de sí mismos. El caso:

Como método compositivo se establece que un riff es una intro, una estrofa y un estribillo, con un puente. El truncamiento lógico de esos elementos permite reordenarlos, de forma tal que por ejemplo, la noción de estrofa aparezca desfigurada: no la hay porque no existe, ha sido reemplazada por una serie de puentes.

Era el verse-chorus-verse del que nos hablaba Cobain, ese del que toda la industria del pop rock se nutre desde al menos hace sesenta años.

Les recuerdo que se trata de un método, ergo, el resultado no debiera ser una estructura cacofónica deforme, incomprensible. Se trata de algo "estratégico", por decirlo de alguna forma.

Bah, ya les contaré luego.

Introducing: Michelle

martes, 14 de agosto de 2012

Estudié un poco ciencias económicas. Soy buena con los números, siempre saqué diez en matemáticas, la primera de la clase. Creo que duré dos años en la carrera, carecía de la exactitud que yo buscaba y la sentía como una disciplina inhumana, sin alma.


Es curioso, pero la economía, si preguntás, muchos la toman como una carrera de ciencias exactas. Pero es de ciencias humanas. Siempre me causó gracia eso.

Ingresé en crisis de carrera al año. No me agradaba, sentía demasiado desapego, demasiada falta de amor por lo que estudiaba. Me iba bien, pero... ¿yo una administradora? Mi último cuatrimestre fue una pena, empecé cuatro materias (o sea, dos menos que lo regular), dejé una a las dos semanas (una pérdida de dinero importante), y solo rendí los finales de dos.

Mi mente, en blanco.

En ese momento estaba saliendo con un muchacho que se llamaba Leonardo. La iba de agradable, aunque muy pendejo resultó. Siempre se juntaba con sus amigos y esas cosas. Me enteré un buen día que tenía varias otras chicas en otras provincias, en especial en Málaga.

Y yo yéndolo a despedir a la estación en cada uno de sus viajes al sur. Que estúpida.

De alguna forma que no recuerdo, a mis veintiún, decidí estudiar psicología. Giros que se dan, me fui al coño con esa. Y la verdad, no volvería es estudiar esta carrera, pues siento que no me ha retribuido lo que yo esperaba.

¿Qué se supone que haga ahora? ¿Atender a gente para decirles que no están tan locos? ¿Y yo? Bueno, pero, al menos sentí que era más humana. Podía aplicar mis sistemas a otra cosa: a la mente humana, a las emociones.

Siempre trabajé en lo que podría entenderse como Comunicaciones Institucionales. Siempre me dediqué a eso, a asesorar. He pasado por diversas universidades, atendiendo a alumnos y egresados.

Salí con un profesor de química un año. Se dedicaba más que nada alimentos, y sus adulteraciones en procesos de conservación. Lindo. Murió poco después de que dejáramos de vernos. Tenía cuarenta y dos años.

A los veinticinco fue que me enamoré de una amiga mía, o alguien que yo creía que conocía bien. Justo yo estaba cursando Psicología de la Personalidad, me sentía muy introspectiva. Recuerdo que me analizaba hasta el más mínimo pensamiento, y paf, cuando pasó eso fue un tornado para mi.

Se llamaba Julieta y era dos años menor que yo. Ella era morocha, así que con mi cuasi rubio íbamos bien. Salí con ella siete meses, hasta que me dejó. La odié. Creo que ese año de mi vida no salí de casa, no me vi con nadie, no viví.

A raíz de mi ruptura con la reventada de Julieta, comencé a su vez a ir a la psicólogo. Tenía la cabeza tan mezclada que opté por atenderme con un hombre, ya que si me agarraba la transferencia, quería que fuera hetero. Flor de pelotuda...

El día que le dije a mis padres de mi orientación sexual, ambos lo aceptaron, pero con una tristeza que lo cambió todo para siempre. Creo, si me permiten la opinión, que fue la noticia de que no iban a tener nietos nunca lo que los deprimió.

La idea de ir diciéndolo fue justamente de mi psicólogo. Verán, cuando pasó todo esto yo comencé a tener tremendos ataques de pánico, los que me dejaban encerrada en mi habitación los fines de semana. Tomaba el metro asustada. Más de una vez terminé en el médico por sentirme mal de la presión, cuasi desmayada.

Mis pocas pero muy buenas amigas comprendieron, es más, hasta lo asimilaron bien. Mi hermano también, hasta se sintió aliviado de que no me iba a tener que cuidar de otros hombres.

Es curioso, pero cuando la gente te conoce, salvo que sea muy evidente, asumen automáticamente que sos hétero. "Tengo un muchacho para presentarte", y yo pienso no, así no.

Jonathan dice que no parezco lesbiana. Digo, ¿como es eso? No hablo de estereotipos evidentes, sino de gente que es gay y va caminando y es igual a la hetero. IGUAL. Poco tiempo después me di cuenta de que al menos él, no distingue la horientación sexual de nadie, salvo que vaya vestido de Locomía.

Ahora estoy pensando qué hacer de mi vida. ¿Me quedo, me voy? El trabajo me tiene harta, pero es lo suficientemente cómodo como para hacer otras cosas. Soy la nada misma. Pensé que a medida se acercaran los treinta todo se aclararía un poco. Mentira.

Never write a love letter when you are drunk

jueves, 9 de agosto de 2012

I

Me desperté con un leve corsódromo en la cabeza, tenía tremenda sed y algunos rayos de sol se metían en mi habitación, porque había dejado la persiana medio abierta. Me quería morir, eran las 9.14 de un sábado.

Pensé. La noche anterior había arrancado temprano, a las seis y media de la tarde, en un bar con algunos de mis amigos y otros menos amigos. Y es el gran problema de cuando te dan barra libre.

Me levanté sin poder sentir del todo las piernas. Mi gato chino dorado de la fortuna movía la manito: es solar y un rayo de luz le daba directo.

Cuando llegué al living lo descubrí: una señal de esas amarillas de "piso mojado" que pueden verse en lugares varios, cuando el personal de limpieza está trapeando el piso. Ahí estaba, en la mitad del ambiente. Me reí dolorosamente, mientras se me caía un poco de vida. ¿De dónde había salido esto?

Me preparé un café.

II
Corazón. Corazón de melón, escuchame, o leeme, como vos quieras, pero escuchame: ¿te diste cuenta de cómo revoleás los ojos cuando las cosas te desesperan un poco? Bueno, dos cosas: una, me encanta tu cara en ese momento, y dos, cuando yo soy el que te la provoca también me gusta. Digo, al menos me das algo de relevancia.

Y sé que ahora estás molesta o enojada conmigo, que quizás me odies como a nadie en el mundo, que no me quieras ver jamás en la tierra. Pero te digo que vos sos la que iniciaste las cosas.

Me decís que me extrañás, que suspirás al momento en que me ves iniciar sesión en cualquier red social, que te encanta que te abrace. Entonces, ¿qué tiene de malo que nos querramos así a rienda suelta?

Porque en verdad a mi se me mueve un poco el piso, las estanterías y consistencia cuando vos me saludas con un largo beso... en la mejilla.

Me acordé de eso hoy, recién, hace un rato. Y te juro que si tuviera la oportunidad te correría la cara para terminar frente a frente, muy de cerca, mirándote a los ojos. Fingiría un accidente bonito, un desliz decorativo, una torpeza en tus labios.

Ojalá que no revolees los ojos cuando leas esto.

III
- Es una histérica, agarrátela y listo - dijo sin terminar de llevarse el pucho a la boca-. La llevás a tu casa y le das murra toda la noche.

- Ese es el tema que no comprendo - dije, volviendo a pozar mi chop medio lleno sobre la mesa-, tenemos mucha piel, como quien dice, pero nada.

- Ponela en pedo y listo, se le van a acabar esas idas y vueltas.

Consideré la idea. Me resultaba plausible, eso era lo peor. Creí que Michelle, un poco ebria y otro poco descontracturada podría perfectamente ser un golazo.

- Quizás sea bi y no lo sabe - dije así, al aire-.

- Ni hablar, ahí mejor, bro - exclamó Juan Pablo tras terminarse una Scotch Ale, la tercera para ser precisos-. Ella sabe perfectamente qué pasa, y juega con eso. Qué carajo se hace la lesbiana, en toco caso le gustarán un poco las mujeres.

- Es raro. El otro día la vi con una mina. Estaba más o menos la otra, y creo, aunque no lo puedo afirmar a ciencia cierta, que se dieron un beso.

- Trola. Eso lo puede hacer para calentar pavas nomás, no deja nada asentado.

- Lo sé, pero es que uno ya no entiende nada - me quejé.

Juan Pablo miró su vaso vacío. A mi me quedaba aún un fondo.

- Dale, apurate que te toca comprar a vos. Mirá, el burro coje no por lindo sino por insistidor. Vos ya hablaste con ella, y si ella te anda a los abracitos y te dice cosas, no puede esperar que no ocurra nada.

- Soy humano...

Me levanté para acercarme a la barra a adquirir dos bock.

- Yo que vos le mando un mensaje ahora diciéndole que la querés lamer desde el tobillo hasta la boca. Ahí vienen el gordo y Chido, hey!

Creo que así inicié todo.

IV
No puedo creer que seas tan incomprensivo.

V
Gatúbela se sentó la lado mío por una de esas casualidades del destino. Llevaba unos pantalones de cuero negros, bastante llamativos. No recuerdo cómo se llamaba en verdad...

Tampoco recuerdo cómo llegamos a hablar de separatistas y autonomías:

- Yo creo que desde Gran Vía para el sur, deberíamos independizarnos. Salvo el Bernabeu, eso nos lo anexamos. Pero luego, tenemos Atocha y los museos, seríamos una república separatista.

- ¿Eso significa que para pasar a tu república, hasta el Palacio Real, debería sacar una visa?

- No creo, probablemente podríamos tener tratados de comercio o algo así.

Gatúbela se acomodaba ronrroneante, estiraba las piernas, giraba un poquito para un lado, un poquito para el otro. Dijo algo de música de los ochentas.

De momento, intuía que mucho el cerebro no le daba.

- Es que realmente, no podría salir con un tipo que no tenga auto. Sino, ¿se supone que me tengo que tomar el metro cuando salgamos a cenar?

U otra:

- ¿Por qué tu remera dice London Calling? ¿Te van a llamar de Londrés?

Aún así, me quedé charlando con la archienemiga de Batman. Lo consideré un entrenamiento, aunque tenía la leve sensación de que mis dichos eran menos interesantes que un documental del National Geographic sobre tornillos.

- ¿Y vos a qué te dedicás? - preguntó Gatúbela mientras se acomodaba un poco, cruzando las piernas, e inclinándose un poco para la izquierda.

Soy muy malo para explicar qué hago. Es el problema de no tener talento.

- ¿Ganás bien? - prosiguió el ser cuasi felino.

Desmotivado, intenté de alguna forma retomar el dominio de la conversación, la cual se degradaba minuto a minuto, en esa especie de tensión en la que ni ella estaba muy interesada en mi ni yo en ella.

Pero era cuestión de honor, tenía que al menos hacerle una cosquilla, un comentario audaz que la conmoviera.

- ¿Cuántos años tenés? - le dije.

- ¿Cuántos me das? - me retrucó.

- Yo te doy toda la noche - contesté.

Ni sonrisa. Ni un gesto de descolocación, ni siquiera de asco o de repudio. Me di cuenta de que mi noche estaba condenada a la mayor inmutabilidad.

Al final se fue a la barra a buscar un trago. De esta forma, Gatúbela jamás regresó y se quedó por ahí hablando con otro, y yo pensé, por más que la gata esa no me interesaba tanto, que realmente era todo una cagada.

VI
El problema de cuando uno se queda así, con bronquita, es que trata de iniciar la revolución industrial. Quizás escribe algo, un mensaje viceral, algo espontáneo. Y como la coherencia se tomó el día, lo manda y chau, welcome problems.

Divergentes

jueves, 2 de agosto de 2012

I

En una entrevista de principios de 2012, Yann Tiersen respondía que trabaja sus composiciones desde una idea inicial de un borrador. Una base sencilla, que suele bosquejar inicialmente en guitarra, para luego agregar capas y texturas.

Es decir, hay una base germinal, una especie de célula primitiva, sobre la cual luego se irían montando otras ideas, arreglos que proliferarían gatillados por ese germen. Todo esto, por supuesto, resulta en la modificación modificar la melodía inicial.

De tal forma, observo que ocurren dos cosas: se monta una especie de estructura narrativa, por un lado. Y por otro, le resulta extremadamente fácil hacer las reversiones más desnudas de sus canciones.

Pensé esto principalmente con una canción como Ashes, que en su versión de estudio abraza el barroquismo, pero que en su versión acústica es una oda al minimalismo folky.

II
Estábamos viendo Full Monty en la casa de Michelle, viernes a la noche.

- Debe ser la única película en la que Robert Carlyle hace un personaje tranca.

Pensé: Trainspotting, Tomorrow never dies, Hittler: rise of evil. Quería refutarla, pero soy pésimo con el tema de películas.

- Es que tiene algo, un aire a loco, o no sé... - continuó.

Desde que nos habíamos sentado en el sillón que había pensado en la imagen de noviazgo. Eso. No hay nada de sexo porque tanto a mi novia como a mi nos gustan las mujeres. No pensé que una coincidencia pudiera ser un problema, hasta hoy.

Ella estaba vestida con unos joggins, medio tapada con un buzo. Les juro que no me importaba.

- Igual, si Robert Carlyle puede ser stripper... - dije por decir cualquier cosa.

- Es la actitud, además, el hecho de que sea una persona conocida del pueblo le agrega morbo.

- Na, porque lo conozcan no van a querer ir a verlo en bolas.

- Digo, le agrega atractivo, deja de ser un x para ser alguien que ven por la calle y le dicen "hola".

- ¿Si yo fuera stripper vos me vendrías a ver?

- Probablemente.

- Qué genial. Yo también te iría a ver si fueras stripper.

- Lo sé.

- Y sino fueras también.

Me miró y se rió. Como disfruté esa pequeña victoria, ni les cuento.

Venía pensando en abrazarla un poco, o quizás solamente acariciarle la rodilla -sic. Tal cual, la rodilla pensé -. Antes de llegar a la casa de Michelle me había dicho que no tenía que hacer eso, porque se iba a molestar. Pero in situ les juro que es difícil.

III

2) Ah, podrías servirme para practicar masajes.

1) ¿Dónde?

2) Debo practicar pies. Te va a encantar.

1) Me imagino que se tenía que dar, los dos en la cama, era cuestión de...

2) En verdad, la profesora indicó que no deben hacerse en la cama. Ahí me dije, "es lo primero que pienso hacer". Que contrera soy. Ella lo toma muy profesional, como que hay que mantener la distancia con el cliente.

1) ¿Ves que pensamos las mismas cosas? Si yo aprendiera, obviamente que los daría en la cama. ¿Para que me ponés talco?

2) Es mejor al tacto, porque así mis dedos se van a deslizar mejor. Primero te tomo de los talones, y me fijo cuál pierna tenés más larga. Suele ser la derecha. Entonces, levanto un poco y con la otra mano empujo la planta. Se mueve todo el cuerpo, hasta el hombro.

1) ¿Esto es reflexología?

2) No, eso no tiene nada que ver, reflexología es solo en la planta el pie. Acá voy a pasar por todo tu pie.

1) Se siente rico.

2) Menos mal, seguro esto te relaja. En una de esas hasta te dormís.

1) Son cinco movimientos. El tercero es el que estimula los órganos reproductores.

2) Ap. ¿Para qué me contás eso?

1) ¿Cómo para qué? Es re importante, además quería ver tu cara cuando te lo decía.

2) ¿Y esto que estás haciendo ahora que hace?

1) Columna.

2) En la cama los dos. Son de esas cosas que dijimos que no iban a pasar, te das cuenta. Es tan poca la distancia ahora.

1) Bueno, claramente, nunca digas nunca. ¿Tenés sueño o te estoy estimulando? Mmm

Mal configurado

miércoles, 1 de agosto de 2012

Merodeé en la cama toda la noche. Pensé al principio que ella no parecía gay, y que por lo tanto quizás en una de esas supongamos yo pudiera gustarle. Pensé en la gloria: le gustan las minas. Y yo, caso especial, la vuelvo hetero.


Cuando das vueltas en la cama no te dedicás a otra cosa que a rebanar en tu cerebro todo tipo de ideas sobre lo que te obsesione en ese momento. Tomé un vaso de agua porque me di cuenta que me moría de sed.

Intenté pensar en otra cosa, extrañé los problemas del trabajo.

Todo ese tiempo ella estaba en otra. Pensé que incluso estaba con otro en mente, no sé, con el de eventos o con en de postproducción, con uno de piso. Pensé cuál sería el hijo de puta que estaría con ella.

¿Y ahora? ¿Hablaré de mujeres con ella? ¿Le presento a otra amiga mía? El colmo sería.

Quizás le gustó Solange. Pero eso sería inaudito. Cuando pensé en eso golpeé el colchón. Si había algo que no estaba preparado para aceptar era que la cantante se llevara a Michelle. Y es curiosa la mente, porque a esa hora de la madrugada no se me ocurrió quizás tranquilizarme con la idea de que Solange no anda con mujeres.

¿Entonces aquella vez que le encajé un beso qué le pasó? ¿Qué sintió? ¿Asco? ¿Cosquilleo? Me mataba la curiosidad. Tenía todo para hablar con ella, la hubiera ametrallado a preguntas. ¿Quién sos? ¿Cómo es esto? ¿Por qué si sos lesbiana sos tan femenina?

Ella me hubiera respondido: Soy Michelle, me gustan las mujeres y no vos. Soy femenina porque, independientemente de mi orientación sexual, soy mujer. ¿Tan cerrado sos que te cuesta tanto aceptarlo?

Me imaginé también la próxima vez que la viera a ella. Saludo de amigos. Charla de amigos. Soy pésimo para sostener amistades en estas circunstancias, lo intenté una o dos veces, siempre fracasé.

Una amistad así no es legítima. No es solo querer verla en bolas, sino tener afinidades con ella, sentir esa seguridad que tanto me cuesta con alguien. ¿Por qué todas duran lo que un pedo en una canasta ahora? Y cuando hay una que le gusta ir tranquila, que me da confianza, que se ríe, pafate, le gustan las minas.

Esto está todo mal configurado.