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Talk show host

viernes, 8 de abril de 2011

I
Pero es que... ni nos hablamos. Nada, en serio. Intercambiamos miradas, o algo así. Y eso viste. Eso de compartir una mesa con amigos y que entre nosotros esté tan complicado porque ella estaba en frente un derecha y yo me reí de su chiste. Eso: ella dijo algo y yo me reí. ¿Hace cuánto que no ocurría?

Cuando me la crucé en la cocina me pregunté si era accidente. ¿Ella había ido a que la vaya a buscar o yo había ido a buscarla? No se entendía una mierda.

Pero me sonrió, mientras dejaba unos platos para lavar. Yo saqué una cerveza del freezer, mientras desde la mesa me pedían que trajera un Speed. Nos miramos, puse cara de "qué gente loca". Me sonrió de vuelta.

O sea: estuvimos juntos y ahora nos cuesta horrores comunicarnos mediante muecas. Bien ahí.

II
- Me lo veía venir - me dijo Micaela.

Odio ser tan obvio.

- Me parecía que estábamos en... que no estábamos motivados.

Es raro: primer corte de relación mutuo en la historia del rock. Pero lean esto che:

- Me da le sensación de que nos caemos bien y que por una cosa del momento empezamos. No te digo que no la pasé bien. Me gustó mucho.

Micaela cortó hace tres meses con el ex novio. Era un poco cantado que yo no le iba a funcionar. Y ella conmigo...

- Yo seguía un poco por inercia.

El día que me despierto y me doy cuenta que no quiero compartir el desayuno con la persona que tnego al lado, es el día en que comienza a laburarme el marote a full. Es cuando uno empieza a tener dudas, cuando uno empieza a elaborar planes de escape o lo contrario, justificaciones para quedarse. Porque las crisis no son claras: o hay que navegarlas o hay que naufragarlas.

- Por momentos me daba la sensación de que me inventabas cosas de más.

Lo que Micaela jamás compartió conmigo es ese código de "me lo tomo a la chacota" que tengo, ese código que supe compartir sea por oposición o complicidad. O sea: no me entendía las sátias, las ironías, los sarcásmos, mis inventos. No porque fuera tonta, nada de eso. Sino porque no era su onda.

- No, por favor, hagamos miti-miti - me dijo ella ante mi clara intentona de pagar.

III
- ¿Y por qué no?

- Simplemente no. Dejalo ahí.

Noté cómo le costaba, pero me era honesta. Era una especie de duro trabajo, que nos costaba a los dos sudor y lágrimas. Insistió:

- Me gustaría verte, a ver qué tal lo hacés. Jamás te vi en un escenario actuando nada... Me pierdo de eso.

- Tampoco vale la pena. Lo juro. Porque esto no es un fin, es un medio.

- ¿Y por qué siempre nos vemos en situaciones tan maquetadas?

Odio que me hagan preguntas tan excelentes, porque me provoca la curiosidad, me pone en una situación tan comprometedora, me moviliza de forma que...

- ¿Qué clase de pregunta es esa?

- Lo sabés perfectamente.

El tema es cuando yo empiezo a interesarme por ella. Todo surge ahí. Es como un reestarting point inconfesable, es su espacio en el cual ella me tiene. Y es en ese espacio donde ella puede quizás agarrarme de vez en cuando.

- No es nada serio que vaya a verte.

Me pregunté qué debía hacer con esa frase: desestimarla, tirarla, reconvertirla, eludirla, olvidarla.

- Bueno, me interesa. Podrías confiar un poco. Si querés, en retribución, yo puedo también mostrarte qué hago, aunque probablemente no te interese.

Decidí no meterme en eso, y eludí la conversación diciéndole que le enviaría la invitación esa que jamás le llegará.

IV
Entonces hay una vez en que ella me dice que se va. Y yo me siento pésimo por su ausencia. Pero a que no saben qué. Efectivamente, me di cuenta de que fui presa de un cualquierismo súbito, de algo que en verdad no es. Y entonces me di cuenta que:

Si bien estoy en camino, la ausencia de Jackie me afecta.

Los treinta también, me están afectando.

Y que ambos items convergen en lo que describo como una carencia de ideas global: no se me ocurre un carajo de nada.

En fin, como sea: nos vimos, por más que hubo un par de situaciones, no pasó nada. Y fue como si hubiera podido mantener el timón, como si hubiera dicho "ok, Justine, ya estamos ok. No sos tan peligrosa después de todo".

Luego de eso, me olvidé del asunto y todo estuvo bastante mejor.

V
Tiene el premio a la más quejosa, a la más fanática, a la más obse, a la más celosa, a la más controladora. El premio a la más demandante, a la más acaparadora, a la más reclamadora.

Y cambió, casi irreconocible. Que sale, que se emborracha, que se fuma un porro, que se divierte, que ahora conoce los boliches de la Costanera. En un principio me revolvió el estómago, pero después juro que puse todo en su lugar. Porque uno idealiza y cuando se da un tortazo, la puuuu

Todo es lo mismo. Nada cambia, en verdad. Digamos, sí, ya sé que todo cambia. Pero siempre cambia, entonces, es lo mismo. Bueno, algo así.

Entonces, cuando Bella viene y me pregunta "qué es de tu vida", yo sé que me lo pregunta Bella. Pero no me lo pregunta la Bella que conocí. Entonces, bueno, ustedes saben...

Leaving song, pt3

martes, 7 de septiembre de 2010

Porque irse de los lugares no siempre es fácil. No siempre se trata de sencillamente desaparecer y tirar una bomba de humo, desconectarse instantaneamente. Dicen que puedo ser un tipo frío, un "freezer" (Bella dixit). Y sin embargo cuando uno cambia de trabajo, siento toda una burocracia del abandono funcionando.

Así fue como nos quedamos con Guy planificando alguna vez una de mis últimas campañas, en claro estado de ebriedad, pero que resultó en una gran idea. Y menos mal que chequeamos la redacción de los documentos al otro día.

Más recientemente, Betina dijo "al fin!" al enterarse. Me mando a actualizar rápidamente mi LinkedIn y mi Facebook, porque según ella ahora hay que tirar la data más actualizada online. "Dale no seas salame", dice Brecht, omitiendo mi relación amor/odio con lo que hago.

En plena pelea con Jackie -se enojó porque no fui a almorzar con sus padres. Tiene algo de razón-, en el teléfono, le conté. Logré que se ofenda porque no le había comentado nada del cambio. También, tiene razón.

Entonces cuando uno está de salida en un trabajo, está entre cosas: por un lado todo ese futuro que se vendrá y que uno desconoce, y por otro lado, disfrutando de una nada hermosa, de una oficina que ya no es propia. Uno logra tomar una distancia de los problemas, ponerse en perspectiva.

- Total, vos ya estás afuera -me dicen mientras cae otro problema gran gran-. Lo que me preocupa es quién va a encargarse del Illustrator.

Illustrator, es una preocupación mayor. Y yo me pregunto quién hará los emoticones ahora en la oficina, porque hay que seguir haciéndolos. Contribuyen al clima laboral, lo juro.

Chejov esbozó una sonrisa al enterarse. Porque yo me enteré que en donde trabaja ella están buscando líder de redacción, y ella me iba a proponer a mi.

- No sabía. Pues, creo que he desbaratado tus planes.

- Lástima, pero te felicito. ¿Me llevás contigo?

- Me encantaría, pero no creo que aún tenga ningún tipo de poder de decisión sobre a quién traer y llevar. ¿Lo discutimos en un martes de Opera Rock?

- Encantada.

Rousseau está hablando demasiadas pestes de la directora. En una de esas, si ella es tan parecida a mi en eso, termina cambiando también.

- Es una cheta reventada - dijo Jackie-.

"Reventada" es una palabra que más de uno me ha afanado.

Y los amigos siempre están dispuestos a festejar, aunque no comprenden el ritmo al que he venido trabajando. Jorge dice que eso de que no duermo es cualquiera y Gilles que me preocupo demasiado. Y el maldito de Rolland, de viaje.

- En una de esas volvemos a trabajar juntos - dijo Guy-. Es un mundo pequeño. Recordá que ya compartimos trabajo en dos ocasiones.

Es cierto. En ambas ocasiones Guy tuvo que ver cómo me iba. Una vez fue como se debe. La segunda, asistió a un relámpago revolucionario. Y ahora, que lo miraba por tv, se trataba de una batalla política entre mi jefe y yo:

- Te crees el inventor de la dinamita acá, Jim. Pero acá somos todos los que trabajamos para mejorar las cosas.

Cuando me preguntan qué característica mía debería cambiar, contesto "la soberbia".

- Sos bueno en lo que hacés, pero tenés algunos issues con la autoridad.

No es para tanto, che. Pensá que no inicié ninguna revolución ahora, ni una revuelta, ni un cirquito. Tengo mala fama nomás.

Hacerme mala fama es una especied e hobbie que tienen Jorge, Gilles y Guy, para molestarme.

- ¿Cómo es que Bella sabe? - inquirió Gilles-.

Esa es una historia esporádica: me la crucé justo cuando iba a hacerme los malditos exámenes clínicos. Increiblemente charlamos como si nada. El 152 es un escenario curioso para charlar con juna ex.

And now, deeper into de wolves jaws, my friends...

Vereda / Habitación

jueves, 20 de mayo de 2010

[Breve ejercicio de redacción pedido por la profe:]

Soy tan poco observador que no noté que hay un auto oxidado estacionado frente a casa desde hace tres años. También tardé en darme cuenta que el almacén de la esquina, apodado "La Mugrecita", cerró. Las estrella del cielo son apenas visibles, debido al smog de la ciudad. Se pueden ver algunas, pero no me sé los nombres y mucho menos las constelaciones a las que pertenecen.

Las hojas se acumulan en las veredas, porque ahora es otoño y entonces todo luce como un tapizado de diferentes matices de marrón. Hojas por doquier, la plena expresión del caos de la vida sin un orden racional.

Creo que noté que ella ya no dejaba su Ford K estacionado en la vereda de en frente como un mes después de que habíamos dejado de salir. Pero eso no significa que sea un tipo desatento, eh, pues conservé sus desodorantes femeninos en la repisa de mi habitación como seis meses, esa habitación que tiene estrellas fluorescentes en el techo que forman constelaciones que yo inventé. Las cuatro estrellas en línea son la defensa de Racing en el 78.

En la pared tengo la foto de un Chevy Corvette rojo modelo 1957, impacable. Nada que ver con la chatarra oxidada que está frente a casa. Y acá todo es limpio, no como en el almacen de la esquina. Las hojas están perfectamente ordenadas en la biblioteca: Autor por autor, Merleau en la esquina opuesta de Sartre, Chejov y Dostoievsky vecinos. Rayuela cambia de lugar de vez en cuando, y cuando ella se llevó el Ford K creo que se quedó con mi copia de Todos Los Fuegos El Fuego.

Heroin Girl

jueves, 18 de febrero de 2010

- ¡Así que ahora te hacés el recatado!

- Recatado no, sólo te aviso de a dónde no querés ir.

- ¡Por favor Jim, por favor! Me parece hipócrita de tu parte que me digas qué hacer cuando vos tantas otras veces no haz estado en tus cabales. Me parece injusto. Vos lo que realmente temés es que me vaya con otro...

Era como si Bella estuviera atacando a Jim con armas nuevas, todas a la vez, para intentar sacarle ese algo que el muchacho se estaba guardando. Todo esto en el luger menos adecuado, uno de esos lugares de la capital que uno ve inocentemente pero se trata de alguna casa perdida, esquiva, o como quieran llamarle.

- Sabía de su depresión, sabía que estaba yendo al psicólogo - le dijo Bentham a Debord -. Pero la verdad es que no soporto verla en este pico.

Era todo tan dramático, tan convulsionado. Y Bentham preocupándose por Bella antes de aquella otra mujer que realmente debería ser el motivo de su atención. Ni bien entraron ambos sujetos, Debord y Bentham, notaron la presencia de Bella, una muy linda e inteligente joven. En ere momento Debord preguntó, como si hubiera tenido un presentimiendo:

- ¿Preferís que nos vayamos?

- No - contestó Bentham siguiendo a Bella con los ojos.

¿El lugar? Una casa en Villa Urquiza. La dueña de casa había hecho chocotorta, y el caradura de Bentham había comido como tres pedazos, pidiendo como hasta las tres de la mañana. Y Debord, un tanto eshausto de tanta rutina, charlaba con una tal Jennifer, relacionada en algún momento a algún tal Allen.


El problema surgió cuando en la mesa alguién dejó pastillas. Debord notó la cara de ojete de Jim al ver el evento. ¿Por qué?, pensó Debord. No era nada raro. Luego, al ver cómo Bella era convidada porun piibe cuyo nomnbre ella quizás desconozca. El ver a Bella tomando un cuarto de pastilla obligó a Bentham a acercarse a la chica. Y todo terminó en una discusión:

- ... Me doy cuenta de que tenés miedo de mí -decía ella-. ¿Aún puedo herirte, verdad? Te molesta eso. Te molesta la idea de que yo pueda irme con otro esta noche. Pero sos un mentiroso, porque sé que vos te irías con otra. ¿So?

- Bella... por favor, creo que te pasaste de drogas.

Jim recordaba aquel encuentro con Bella. Ella, una persona completamente dominada por la legalidad, una noche invadió su cancha de juego de la vida para notificarle que finalmente había probado al menos de fumarse un porro. Dicho con mucho mayor nivel, claro. Y Jim pensaba cuánto había camgiado Bella en todo ese tiempo.

- Ay, Jim - dijo Bella-. Sos un tonto. Yo ya me desquité de vos, no necesito tirarme a nadie esta noche. Sería de mala sangre y no, no lo haría. Así como sé que vos, por ese respeto que invocás, tampoco siquiera bailarías con otra, porque yo estoy aquí.

- Sólo trato de ser políticamente correcto, digamos - contestó Jim tomándola del brazo-. Se trata más de ser gentil con el otro antes de que irle con crudezas. Igual no es eso lo que me preocupa ahora, sino más bien que no sé qué tomaste.

- ¡Y la Jose!

La Jose la Jose. Fue increíble como Bella atacó a Bentham con semejante metáfora. Ella le estaba ganando en su propio terreno... al menos ella creía. Bentham pensó sólo quince segundos y logró decodificarla.

- Ok. Entonces es una excelente razón para no tomar nada de eso. Hay una ley que conocés bien que es "no mezcles". En verdad no aplica para el alcohol, pero si aplica, por razones delicadas, a este tipo de cosas.

Fue momento de polémica. Ni Bentham ni Debord pudieron notar si Bella había tomado algo más, pero la verdad es que ella se callmó, como si alguien la hubiera llamado a sus cabales. Y Bentham se dio cuenta de lo preocupado que estaba, y Debord pensó "qué copado que tu ex novia se drogue y se ponga histérica, probablemente para tirársele a otro flaco en frente tuyo". Todo eso, claro. Bella había encontrado el arma perfecta para pegarle un balazo a Bentham, ese iceberg que supo conocer como si fuera un verdadero hogar.

- Debord - solicitó Bentham mientras veía como Bella se alejaba de él, harta de su desubicada intervención-. Esto es una cagada. ¿Ella llegó a sentir esto?

- No creo, pues ella a vos sólo te vio fumando. Aunque ella era conservadora en esa época. Vos sabés, el efecto dramático de la navieté.

- Y sabés que creo que este fue un especial acto de venganza. No puedo evitar desglozar analíticamente esto: tomó exactamente lo que yo digo que no me gusta, las drogas psicoactivas. Fue como si yo hubiera dicho derecha y ella ahora estuviera yendo a la izquierda.

- Muchas lecturas puedo hacer de eso...

- En serio pelotudo. Ahora la conservadora se hace tan la extremista que me hace parecer a mi, un supuesto "liberal", como el mismo papa de la iglesia católica y todos los santos.

- Pensás demasiado, Jim. Pensás que lo hace para joderte.

- No sólo eso. Más allá de mi ego, digo que no me gusta que se meta en esas cosas, sobre todo porque si se emociona de repente, así de rápido, es peor. Y por más que ella ser una mujer madura uno jamás, jamás, deja de hacer boludeces graves.


- Relax. Sé que mañana la vas a llamar, porque sé que no te aguantás cómo termine. Pero Jim, por favor, dejala ser. Llamala en unos días, no creo que ella termine mal. Se pasó un toque, ¿y? Entonces como vos decís, te cagó.


Sorpresivamente Bentham logró contenerse hasta el miércoles. Ahí le envió un mensaje a Bella, preguntándole si estaba bien. Bella tardó dos horas en llamar, para decir que estaba bien y que la perdonara si había sido medio bruta. Bentham dudó. ¿Él tendría que haberse disculpado en su momento? Por supuesto que no, pues él sabía lo que hacía.

Los kilómetros hasta allí

miércoles, 23 de diciembre de 2009

La emotividad es algo tan variable. Por momentos me doy cuenta que trato de reducirla a una serie de variables de análisis, como si hablaramos de kilómetros, kilos, megavatios, amperajes, megabites y minutos con años y segundos. En definitiva no se trata más que de metáforas.

El problema (nos) surgió cuando en un cumpleaños Susana Sontag acudió acompañada de su chico y eso a Jorge no le gustó ni medio. Le guardó rabia, más por lo no ocurrido que por lo ocurrido, y menos por él que por ella. Porque en una rápida inspección, empíricamente basada en un sólido intercambio de palabras, determinamos junto a Gilles que el muchacho de Susan era un tremendo pelotudo.

- Saca sus puros como si fueran... se jacta de fumar cubanos... no sé, como si quisiera sacar a relucir su...

- Status - completé la oración de Gilles.

Y Susana andaba como quería, bailaba sin siquiera saludar a Jorge, lo que era agravante para él. Nunca lo había visto ahí, refugiado continuamente en la barra con su speed con vodka, el cuarto de la noche. Y consideremos que era la una recién. Bataille se encontraba a kilómetros de Susan, pero la observaba como si fuera su real destino.

Unos cuantos metros más cerca de mí, ella decía:

- ... maestra de primario. Aunque me tomaré el año que viene para aprender masajes.

Recordé esa tremenda contractura de mi cuello y desee que alguien me ofreciera uno nuevo. Acomodé las vértebras, lo que debe haber hecho un tremendo ruido y le dio pie a Gilles para que retome la conversación con la señorita. No tardó dos minutos en aparecer Bella.

- Me olvidé de preguntarte cómo andás - dijo.

- Cuando nos saludamos, pero vos sabés que uno siempre contesta de compromiso. Bien, lidiando con la situación de mi madre. ¿Vos?

- Bien. Cambio de trabajo por suerte. Te vi un tanto ocupado con ella.

Sabía que iba a decir algo de eso. Era como si nuestra (ex) relación pesara unos cuantos kilos y de vez en cuando sintiera la necesidad de pasarme los costales. Aún así, me sentía neutralmente bien y no me importaba tanto lo que pudiera decir Bella, o lo que pudiera pensar. Total, ya estaba jugado. Ella me contó más de su nueva posición y yo le conté cómo seguía siendo el mismo tipo de siempre. Ella me insinuó que estaba con alguien y yo le insinué que me parecía bien.

Revisaba ocasionalmente qué era de Jorge: se encontraba casi escondido. Me hacía acordar a la época en que yo elucubraba mis plantes.

- Jimmy, sos un tipo malumoradamente adorable - me dijo Bella, en lo que fue casi un chispazo.

- Sos una chica extructuradamente encantadora - contesté, para no elevar los amperes.

Mientras, Gilles anotaba el número telefónico de la maestra. Extrañamente no la sacó a bailar. Repentinamente quise estar con Male. Repentinamente todo parecía tan neutral, nada importaba.

Susana se quedó sola, bailando, mientras su "novio" (o lo que sea) acudió a la barra. Yo creo que Bataille estaba esperando ese momento para proceder, pues los kilómetros fueron fulminados con una seguridad aplastante.

Ocurrió como un relámpago. Jorge se adueñó de un gran cubo de agua fría, y rápidamente se vació en la cabeza a Susana. De kilómetros a centímetros y de centímetros a litros. Y de litros a descomponerse en bites.

El espectáculo fue sublime, de una poética pocas veces vista. Hasta Jorge Bataille tiene un límite, señoras y señores. Hasta él, un tipo dedicado al éxtasis, encuentra su punto donde se mete tan adentro de las cosas que debe...

Tuvimos que improvisar el operativo de rescate. Susana no podía emitir sonido, no podía hablar, estaba anonadada. Probablemente su "amiguito" estuviera aprontándose a la localización, por lo que debíamos ejecutar rápidamente algo que impidiera trompadas/puteadas/etc. Ajustemos los cinturones, supongamos un kilometraje de escape, aumentemos las distancias para poder lidiar con este repentino incremento del peso de nuestras acciones.

- George - dije tomándolo del brazo-. Nos damos a la fuga.

Atendió a Susana ensopada y con frío, mientras Gilles y yo nos llevábamos a Bataille a algún otro lado que no fuera el lugar donde él había decidido vaciar ese cubo de agua fría. Escuchamos a Susana decir algo, probablemente un insulto dirigido a Jorge. Pero ya no le importaba a nadie, ni siquiera a él.

- Me voy me voy - decía Jorge.

El tipo estaba dolido. Los de seguridad por suerte ni habían pintado, y era evidente que Susana no quería armar tanto quilombo. Claro, ella es tan medida que ni cuando le corresponde arma lío. Por favor. Saludé Bella al pasar, que miraba consternada la escena. Barthes estaría hablando brevemente con el sujeto que salía con Susan, para explicarle por qué un chapuzón de agua fría era bueno en esta época del año. Me imagino algo así:

- Cuando hace tanto calor el cuerpo necesita limpiarse - decía Roland-. Muchos se piensan que sólo se logra con el vapor de las termas, pero el augua fría es rejuvenecedora de la piel.

Y toda una sarta de pamplinas.

Jorge no lo decía, pero estaba dolido. Le decía a Gilles que nos fueramos a Shamrock. Tres de la mañana, ¿la noche terminaba o comenzaba? Fue esa noche que ideé no más que el título, sin sabér de qué se trataría: "The Rationals".

- Mi amigo Jim - decía Jorge -. Vos me entendés, vos te das cuenta. Podría haber avisado la muy perra, ¿no?

No me iba a poner a explicarle a Jorge que en verdad esas distancias son insalvables y que Susana a fin de cuentas podía ir a los lugares con quien quisiera. Tampoco tenía ganas de explicarle en tono de que yo supiera algo, en tono educativo. Menos que menos, deseaba satirizar sobre lo ocurrido o agregar dolo a la actitud de Susan. Cosas que ocurren, amigo.

Me llamó Roland: "¿Dónde andan? Bella pregunta qué pasó. Susana está recontra cabrera. El pibe de ella busca a Jorge. Pasenmé a buscar guachos de mierda, no me dejen".

Coordiné el rescate de Barthes, lo buscamos sobre Güemes. Luego, lo mejor era recorrer nuevamente esos largos kilómetros con Bataille, acompañarlo un poco y darnos cuenta que en definitiva, somos una metáfora.

breakin point

viernes, 18 de diciembre de 2009

Bueno, aunque no se sabe con certeza, se supone que Allen Jana muere en un accidente de tránsito en avenida Coronel Díaz y... ¿Arenales? Hecho que se supone ocurriría un sábado o domingo cerca del mediodía.

Por otro lado, más allá de este hecho superfluo, ocurriría esto con la historia paralela.

Jim Bentham tendría una serie de sitruaciones un tanto no claras con Malena Ponty. Todo esto para aprovechar las confusiones hasta ahora especificadas de forma muy clara y transparente en posts anteriores.

Se revelaría en una especie de mito que Georges Bataille desperdició sus oportunidades con Susana Sontag. Todo porque Sontag es arisca y nadie (NADIE) sabe lo que le pasa por la cabeza.

Rolando Barthes profundiza sus discusiones metafísicas con Bentham. Para arribar a nada. Y resulta que Barthes se trae gato encerrado.

En garras de un futuro indeterminado está la relación entre Deleuze y Fernanda Guattari. Algunos predicen problemas y otros dan la catástrofe por inevitable, por no decir lapidaria, por no decir definitiva, por no decir insalvable por no decir guevadas.

En teoría deberían aparecer characters as:

- Rose Luxemburg: perdida de la vida la extrañamos!

- Oswald Soriano: La luz intelectual que busca nuevos y mejores fracasos.

- Oracio Holveira: Si Gallagher fuera una persona... ¡sería Oracio!

- Bella Carolyn Burnham: De apariciones ocacionales. Muchacha estructurada pero bonachona como ella sola. O al menos esa idea nos hacemos.

Y me estoy perdiendo más personajes, pero irán apareciendo. Pero se intentará a partir de este momento un breaking point. No con los fines de recomenzar nada, sino para seguir con esta fábrica de certezas fallidas que tenemos aquí.

En algún momento daré más detalles de la muerte de Jana. Pero ahora no.

Aviones

jueves, 10 de diciembre de 2009

[En borrador desde marzo, quedó este post. Se supone que lo iba a terminar, pero bueh]

Quien se está parado en pleno escenario es Roland Barthes. Lleva puesta una camiza azul marino, pantalones a cuadros -que claramente no combinan- y zapatillas. La oscuridad detrás de él parece deborarlo, pero no. Esa oscuridad está con él.

Roland: El sujeto reticente es el sujeto que en realidad necesita de la cercanía. Pues, me parece, los disparos amenazadores para ahuyentar a los intrusos son pruebas, como una especie de artefacto ridículo que la persona solipsista impone para obstaculizar la labor de quien se preocupa por el.

Un reflector se prende. Jim Bentham no puede evitar su cara de nada, mientras Bella lo mira con sos ojos redondos y grandes. Él dice que ya dominará sus males, que sus pánicos no precisan de atención. Ella dice que debería buscar ayuda. Él ya contestó en varias oportunidades que "no cree en la psicología".

Bella: Cómo quieras, pero algún día tendrás que enfrentarlo. Tendés a escaparte.

Jim: Justamente estoy parado aquí -alza la mirada-. No creo estar evitando nada, simplemente, tomo mis tiempos para llevar acabo mis luchas.

Bella: Tenés miedo a volar, ¿no?

Jim -bajando la mirada-: Claro, precisamente. En realidad, creo que es una especie de disgusto a todo lo que no puedo comtrolar, todos esos procesos que no entiendo.

Roland: El sujeto debe aprender a convivir con eso que no es él, con ese gesto que le es ajeno pero propio. Quizás sea sólo cuestión de dejar las cosas tranquilas, de no pensar tanto. Oh, pero por supuesto, somos seres pensantes y a veces nos cuesta dejar a las cosas simplemente... ser.

Bella: Sé que no te gusta que te lo diga, pero me preocupás.

Jim: Lamento. Son momentos, verás. Soy un tipo razonable hasta que me vuelvo irracional.

Bella: No lo escucho de tu boca pero lo veo en tus ojos. Estás molesto, en parte conmigo. ¿Me vas a contar? Ok, creo que me puse un tanto frenética, perdón.

Jim: Los vuelos, los aviones. Me resulta difícil de creer que esa cosa que pesa no sé cuántas toneladas va a cruzar todo un oceano. Encima se le agitan las alas y tengo que confiar en una manga de sujetos que quizás estén borrachos.

Roland -mirando a Jim-: Hace poco se cayó un avión cerca de Bruselas. Las chances de que se vuelva a caer un avión allí son infimas, ahora le cota a otra capital del mundo.

Jim: Callate pelotudo.

Bella: Mirá, decir que sé que te vas a subir al avión con tal de llegar a Brugges. Por lo demás, me cansé de discutir sobre esto. Simplemente te llevó unas pastillas, ¿ok? Ya la noche anterior tenés que relajarte, mi viejo nos lleva.

Jim: A genial, yo que me llevo bárbaro con tu viejo, que me adora que me quiere con toda su alma y...