Mostrando entradas con la etiqueta oliver. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta oliver. Mostrar todas las entradas

Rock(Rubber)Band

miércoles, 23 de diciembre de 2009

[Post atorado en borrador al menos unas dos semanas:]

La banda tocó un sábado, en lo que muchos allegados acordaron fue un colectivo flashback temporal al secundario. En un salón de media paquetería, Yamila celebraba su cumpleaños y eso de que habían cursado el secundario con toda esta gente -vio que hace mucho que no ve a esa gente porque cómo son esas cosas usté se imagina-.

La previa fue moco de pavo. El tema fue la pre-previa (término inventado por Esthershack): un leve tequila tempranero para luego elucidar cómo eran las canciones, o si era si sostenido o bemol. Nadie carburó que si sostenido es en verdad do.

Hacía un tanto de tiempos que muchos de esos sujetos ex compañeros del secundario no se veían las jetas. Mucho cortado/colgado/qué hacés/tanto tiempo/hola/eee eee/qué cambiado estás/tenés barba/mirá qué lomo. En algunos casos valía la pena y en otros fue algo más pintorezco y decorativo.

El set list consistió en:

01- When you were young: Allen estuvo en contra de iniciar con esa canción, pero perdió abrumadoramente en los comicios al respecto. Una bola de ruido.

02- Song 2: no ayudó a mejorar la audición, pero desconó todo.

03- Come as you are: El clásico de Nirvana fue el primer momento donde los cinco sujetos en el escenario sintieron estar medianamente a tono.

04- Plush: Con liderazco vocal de Jana. "una cagada, disculpen", en sus propias palabras.

05- My friends: versión eléctrica que supo cultivar sus adeptos, en lo que fue un "lindo" arreglo de arpegios ideado por Esthershack y Jana para desdeprimir la canción.

06- Black: momento depre.

07- When I come around: sonó y a más de uno le arrancó la melancolía de los asaltos y que las nenas debían llevar comida y los chicos bebida (¿era así o al vesre?)

08- Mary Anne with the shaky hand: Vocales a duo entre Matías y Allen. Algo diver.

09- Some might say: en la cual Matías cantaba el estribillo mientras Allen llevaba las estrofas. La explicación de esta innecesaria repartija era la improvisada inclusión de ese tema y las incapacidadades: Matías no se había aprendido la letras porque era "difícil" y Allen no llegaba a entonar correctamente el estribillo.

10- Yellow: Ejecutada únicamente por Matías y Allen. Una versión desacomodadamente acústica de un tema muy fácil de acomodar, pero que los escuchas calificaron de "bonita".

11- In the meantime: buena jugada. Matías giraba y volaba sobre el escenario, mientras probablemente el 50% de los asistentes no sabía qué mierda era esa canción.

12- Help fue uno de los momentos donde Allen la pasó mejor.

13- Vertigo: bien. Se suponia que chau, pero... Mentira, hay una más:

14- Paradise city: coreadas por la multitú! Todos la pasamos bien en esta.

Después de eso retornaron los sujetos ejecutantes a su mesa. Toda la escena le recordó a Allen la época en que asistían a cumpleaños de quince, pero la verdad que ahora estaban todos más viejos.

Es increible cómo compartiendo un tiempo después de tanto tiempo las personas se forman una intuición de por qué siguieron caminos diferentes. Es increible también como las frases de protocolo se acomodan a casi todo salvo a las diaparidades implícitas y a los "jamás nos llevamos en esa época". También es increible que esos sujetos encontraran algo de voluntad para juntarse a divertirse.

Opiniones de los escuchas, obtenidas en pleno local -esta gente seguro estaba bajo los efectos del alcohol y las drogas y eso-:

Según Oliver la performancé fue pipícucú. Esto teniendo en cuenta que la mayoría de los temas incluidos en el setlist eran de su tremendo agrado.

Valeria dijo que le había gustado pero se le notaba que no le había gustado tanto. Políticamente correcta.

Lyla mencionó que le había gustado aunque ella hubiera optado por un set más experimental que incluyera a Radiohead y Sigur Rós. Claro, porque queríamos ser experimentales nosotros. Estaba contenta ella de salir con Orlando que era músico de repente.

Bob sancionó con todo el rigor de la ley que a partir de la canción de Green Day las cosas tomaron más color, y levantó los pulgares por la ejecución simplona de Yellow.

Paula rescató la versión de Help, que ella encontró divertida. Le dijeron que la canción era divertida por si sola y que la versión no tenía nada que ver con eso. Ella argumentó que la forma hace al contenido. La discusión terminó ahí.

Luna se aburrió. No lo dijo, pero se aburrió.

Y las opiniones desde adentro de la ya disuelta banda, son:

Matías dijo que le había encantado, que quería juntar de vuelta a la banda e iniciar su carrera al estrellato o a estrellarse.

Fredric no emitió más que una sonrisa: evidentemente en ese momento era feliz. Con sus anteojos negros parecía Stevie Wonder.

Esthershack brindó por sus momentos de alegría. ¿Qué más se puede pedir q tocar con un whisky y una beer?

Orlando: Viva el rock viva el rock viva el rock ensayamos el miércoles viva el rock viva el rock viva el rock me gusta la morocha vestida de azul viva el rock viva el rock viva el rock no te enterés corazón viva el rock viva el rock viv...

Según Allen, habría disfrutado todo de no ser por esa irrefutable certeza de que al otro día nada habría ocurrido, que se levantaría luego de cuatro horas de sueño -como mucho- para recordar que debía visitar a su madre a ver cómo andaba y que extrañaba cuando todo le parecia un poco más relevante. Pero resulta que todo sigue exactamente igual que ayer. "Tenés que relajarte, lo hubieras disfrutado más", le dijeron. Conjeturó que seguro tenían razón, pero que le daba lo mismo.

Déjà Vu

lunes, 7 de diciembre de 2009

I
Aproximadamente, Bob da la explicación del Déjà vu:

Ambos hemisferios del cerebro están sincronizados, es decir, perciben a la par lo que ocurre a nuestro alrededor. Se trata de dos sistemas que van en paralelo, que en realidad conforma, como ya a esta altura sabemos, un único sistema.

Ahora bien, ocurre ocasionalmente que un hemisferio (usualmente el izquierdo) se retrase unas pocas fracciones de segundo ante la percepción. De tal forma, un hemisferio percibe antes lo que pocas milésimas después percibe el otro. El resultado de esta situación es esa sensación de que ya hemos visto o vivido lo que nos acaba de ocurrir.

II
Un día me enteré que Meri se había casado, que se había mudado a Flores donde vivía con su marido y un perro. Cuando nos cruzamos todo fue bien. Hacía tres años que no sabría de ella, aproximadamente. Y resulta que ahora son todos tan grandes y yo sigo siendo un tremendo pelotudo.

Su marido, Hugo, parece un buen muchacho. Me da la impresión de que es un tanto callado, o que cuando nos quedamos charlando con Meri él no decía nada, estaba como afuera. Y me daba cosa. Y pensé que en una de esas él no sabía de lo que había pasado con Meri y moi pero lo intuía. Pero probablemente fueran nada más que pensares paranóicos.

También un día me dio la sensación de que no sé apreciar para nada lo que tengo a mi alrededor. Me dio la impresión de que me dedico a perder todo cuanto tengo, a desperdiciar las cosas ni bien las gano. Un mal que...

III
- ¿Crees en las segundas oportunidades? - preguntó Oliver.

Allen pensó brevemente, como si estuviera midiendo milimétricamente sus creencías, a ver qué encontraba.

- Diré que no.

- ¿No? ¿Resulta que si seguís enamorado de la misma persona, no tenés oportunidad de volver?

- Eso sería retrógrado.

- Pero no igual, sino diferente.

- Todos dicen lo mismo- replicó Jana -: "no será lo mismo, será diferente". "Ahora nos queremos como nunca". "Cambié, cambió, cambiamos". Me parecen demagogias de las que deberías estar ya advertido.

Oliver miró a Jana, seguro que esperaba otra respuesta. O quizás las boludeces que dice Allen de vez en cuando, del tipo "Y no sé depende de las circunstancias". "Mirá, en una de esas quizás para vos si, depende el contexto, la historia, el momento preciso en que ocurren las cosas, el clima y cómo vaya el apertura".

IV
Ella lo miraba fijamente. Había un cobarde y un valiente en esa habitación. Y quién lo diría, el valiente acababa de perder una parte de su valor mientras que el cobarde había agrandado aún más su cobardía. Un intercambio más que extraño, digamos...

- Yo ya sabía que no... - dijo Verónica.

Que no valga esto si alguna vez yo no sentí esa necesidad de inmolación, pero ella no tiene ni idea de que yo sé con precisión cómo se siente. Y no lo digo para hacerme el comprensivo ni nada, sino porque solamente la experiencia nos hace comprender realmente lo que pasa a nuestro alrededor. Y nada vale nada porque ahora, en definitiva, me siento otra vez una catástrofe.

- Perdón por lo del otro día, no quise armar quilombo.

- Dejá, no fue nada -contesté como si algo de lo que yo pudiera decir alivianara la situación-. Me encanta cuando casi me estrolo contra los bondis, si vieras la cara que ponen los choferes. Cuando me recibí teminé con un 106 haciéndome luces, mientras trataba de llegar al Imaginario de contramano.

Y me di cuenta de que no tenía nada que contar en realidad, que mi anécdota era pedorrísima y que Verónica se sentía mal dijera yo lo que dijera. La hubiera abrazado, pero no podía. Diría que hubiera hecho cualquier cosa por consolarla, pero eso es mentira.

Y me pregunté qué iba a ocurrir desde ese momento en adelante. Mi imaginación planteó infinitas -qué exagerado que soy- hipótesis sobre el devenir y las cafeteras. También uno se pregunta si los otros saben. ¿Qué va a ocurrir de ahora en mas? Pero que pregunta pelotuda, pues no va a ocurrir nada.

V
Discurrieron los males de Gregor, pero ahora la preocupación se centra en Greta Jana. Y entonces algunos elementos aparecieron en los sueños de forma recurrente:

- Alguien le decía adiós
- Aparecía Gallagher, que por algún impedimento desconocido, no podía comer
- Acariciaba una espalda desnuda y femenina, y luego ella preguntaba "¿por qué?"
- Sufría parálisis de la mandibula

Y Allen, quizás por primera vez ante algo que le preocupa mucho, es capaz de decirlo: "me preocupa qué va a ser de Greta". Los más arriesgados dirían que este sujeto es capaz de aprender.

IV
- Digamos, la repetición, si la entendemos como exacta réplica, no existe. Yo lo que digo es una segunda vuelta, otra chance de estar con esa otra persona y ver qué pasa. Las cosas cambian, la gente cambia, y los caminos vuelven a cruzarse. Y quizás se me ocurre que la negación es el camino de protegerte de esas cosas que te suenan conocidas y ya te dolieron.

Una breve pausa. Allen no mira a Oliver, como si estuviera intentando articular una respuesta digna, que realmente amerita, algo elaborado, y no lo logra. Simplemente escupe:

- Tengo la sensación, por no decir la certeza, de que en los días corrientes el tiempo está anulado al menos en uno de nuestros hemisferios, ergo, tenemos esa sensación de que hay cosas que nos pueden volver a ocurrir y que van a ser diferentes. Entonces todo ocurre como si avanzaramos sin avanzar, traladando con nosotros todo el paisaje que nos circunda, por lo que nos da la sensación de que nos movemos pero que alrededor nuestro tenemos siempre lo mismo.

Un pensamiento inundó a Allen: definitivamente no necesitaba creer en las palabras de Oliver. Definitivamente debía refutar por todos los medios posibles, utilizando todo el poder de la lógica y la racionalidad, cualquier factor que pudiera convencerlo (justo ese día, sobre todo ese día, más que nunca ese día). Hay que atentar contra la inmutabilidad del tiempo, y eso no se logra con vestigios.

- No sé, la extraño, Allen -continuó Oliver-. Bah, vos sabés como es esto. Y sí, sé a lo que te referís, pero me ocurren con ella cosas inevitables... Pero si frente a lo mismo, uno cambia la actitud y el punto de vista, y otros tantos ingredientes, todo cambia. Y entonces aparecería la invención verdadera.

Pero vos decime una cosa, ¿Para qué? Creo que cuando mis palabras son más firmes es cuando justamente son más volátiles, carecen de peso. Pero yo las ato a la tierra como quien intenta que no se vuele el barrilete, que no sea libre, que no se escape para ser barrilete en cualquier otra parte.

- Me imagino que depende, claro. El problema, Oliver, es que usualmente los móviles para "volver" es la idea de que "todo pasado fue mejor", o algo así. Y te digo que es una idea peligrosa, porque entonces estamos todo el tiempo tratando de volver atrás. Yo qué sé, experimentá lo que tengas que experimentar, pero por favor, sé cauto y no dejes que te gobiernen las utopías.

Oh, si se pudiera simplemente aniquilarlas.

V
No dormir afecta el desempeño de la memoria, por no decir que desordena las emociones y las sensaciones.

Cancelar relación

viernes, 4 de diciembre de 2009

I
Cancelar relación
es el link que aparece en Facebook cuando querés terminar tu relación con alguien. Onda: si le habías buchoneado al mundo entero que estabas de novio/a con fulano/a entonces le das click ahí y ya fue. Es una forma fácil y amena de difundir la noticia de "ok, lo mandé a la mierda".

Zuckerberg debe ser un genio.

II
Creo que cuando Day me dijo que estaba cansada en realidad lo dijo por ambos. Creo que cuando nos despedimos fue con una armonía devastadora, con un beso despotricante, con un abrazo tan largo como todo lo que nos había ocurrido.

Debe ser bastante difícil coordinar este tipo de decisiones, porque usualemente todo ocurre como una especie de quilombo, de impericia, de onda expansiva de explosiones. En cambio alejarse de mutuo acuerdo es... uno se siente bellamente aniquilado, bellamente suicidado, como una obra de arte que ha comenzado a ser habitada por el moho, cuya única chance de salvación es ser arrojada a las llamas. Y las cenizas.

Entre las cenizas Day lloró un poco, me dijo que me iba a extrañar, y que mejor que yo no dijera nada porque yo era muy dulce y eso le iba a doler más aún. Y yo no le hice caso porque dije cosas, aunque intenté medir las idioteces que pudiera decir porque ya tengo algo de experiencia en meter la pata y hacerle daño a la gente.

La última vez que vi a Day no nos fue mal. Es como si fuera ella, pero fuera otra persona. Acordamos no preguntarnos mutuamente por nuestras vidas personales. A veces me pregunto si ella ya estará saliendo con alguien, y si ella se preguntará si yo salgo con gente, pero a esta altura uno sonríe y espera que, en definitiva, todo salga bien.

III
A veces pienso que mi relación con Richard es un tanto aburrida. Y una amiga me dice que lo deje. La otra me dice que seguro está con otras, así que yo debería hacer lo mismo. Mi madre piensa que somos el uno para el otro, y si supiera... Lo que ocurre es que seguro lo extrañaría, seguro nos volveríamos a ver y terminaríamos en la cama y luego todas esas situaciones raras en donde no se sabe dónde estamos parados.

La hermana de él jamás me bancó demasiado. Seguro si algún día nos separamos, ella va ser la primera en entregarle a todas las amigas a ver que agarra, y él que no pierde tiempo. Entonces yo sería una solterona casi, porque a los 27... Después dicen que dramatizo, que soy una pendeja. Y sin embargo todo ha perdido emoción.

IV
- No no no, es que... la puta... me quiero separar - dijo por décima vez Orlando.

¿Todo por un viajecito? ¿Brasil 2010 provoca divorcios?

- No seas dramático, me extraña de vos. Es todo completamente manejable, quizás Lyla no pretenda irse de vacaciones con vos, quizás planee otra cosa.

- Espero...

- Estás diciéndo eso demasiado seguido - dijo Allen-. Yo tuve mis crisis, pero no me la pasaba diciendo eso...

- Claro, es como cuando estás harto de la relación, pero cuando cogés decís "Oh, no puedo dejar esto" - dijo Felipe-.

- Ajá.

- Bueno, por suerte jamás llegué a ese punto -dijo Allen. Y luego a Orlando-. Anyways, ¿cómo es eso? Por qué separarte o por qué no separarte.

Orlando permaneció en silencio unos momentos. Allen ingería cerveza negra como si fuera agua en una nochecita de verano cualquiera, en una parrillita veinte puntos en Colegiales. Felipe mientras le comentaba que él había estado con una colimbiana una vez que era espectacular en la cama pero que no se la bancaba, lo que lo llevó a cortar la relación luego de dos meses de sufrimiento.

- La verdad era que cuando esa chica hablaba yo la pasaba mal, pero cuando nos acostábamos, era genial. A veces pienso que me mandé una cagada, que debería haberle tenido más paciencia. Sobre todo los fines de semana de sequía.

- Y claro, antes la tenías fácil - dijo Allen-. Lo que pasa es que si estás en una relación así es por facilismo.

Orlando pareció retornar al mundo real.

- No no, es que yo soy un tanto crudo. A veces lo digo, pero con Lyla estoy bien. ¿No? Además ya llevamos un año y medio.

V
Y la verdad que no sabía qué decirle. Yo le había advertido que yo quería una relación libre, que necesitaba mi espacio. Entonces ella no sé, no habrá podido evitarlo o como fuera, pero me despacha un "te quiero" así nomás. Lo recuerdo, estabamos en El Mojón. Yo creo que no logré evitar que mi mirada se topara con el suelo.

Es que es culpa de ella. Encima todo fue una especie de acto solemne. Me dice "Oliver... Te quiero". Y me decía te quiero pero yo oía más que un te quiero. Hubiera sido peor responderle con lo mismo, mentirle. Esa noche no recuerdo cómo logré proseguir la conversación. Porque hay que remarla eh.

Habrá sido a la semana siguiente en casa, un sábado o un domingo que nos despertamos, que ella me lo dijo de vuelta. La persistencia. Me sentía como el ojete, me dolía la cabeza como pocas veces, quizás de ahí mi falta de apreciasión por cualquier manifestación de cariño que ella pudiera tener para conmigo. Simplemente le dije que yo estaba bien así. Y algún tiempo después dejamos de vernos.

VI
Mirá, estuvimos en un momento difícil. Pero todo es diferente cuando tenés una hija. Sabés que es difícil, imaginate cuando estás casado encima, con una nena. Te juro que todo pesa, que pensás todo el tiempo en eso. Siempre uno vuelve, creo. Es que encima no tenemos punto de conciliación. Ella quiere algo totalmente diferente a lo mío. Decís que no cierre las opciones, claro. Eso, sí, cómo no, se me olvidaba.

VII
Que si vengo que si voy que no estoy que me pierdo. ¡Por favor! ¡¡Basta!! Me hace mal, todo esto me hace mal. No sé si estamos, si no estamos, si te rompo las pelotas o si realmente esto es solo una crisis que tenemos...

Mi amor nada... no me digás mi amor ahora. Vos me lastimaste y yo te lastimé y nosotros nos lastimamos. ¡Pero qué te importa lo que haya pasado con él antes que vos! NI SIQUIERA NOS CONOCÍAMOS. No me metas esa excusa por favor...

No. No me digas eso, yo siempre te quise, vos sos un ridículo. Paula esto, Paula lo otro, Paula anduvo con aquel, Paula le tira los galgos a todo el mundo, Paula se franelea hasta al garitero. Me tenés podrida. ¿Si realmente pensás eso entonces para qué mierda estás conmigo? Son todas pelotudeces y bueno, y no me mirés así.

Ah porque resulta que yo estoy de joda, que a mi no me import que vos estés así nomás y yo ando como si nada y... (este sería un buen momento para darnos un beso, pero cuando querés sos un...) No, la verdad que no. Aunque no tengo por qué contarte si sí o si no (¿y?). Yo no te pregunto esas cosas. Bueno, no quieras. Yo ya no creo en vos, estoy lo suficientemente dolida como para decirte que ya no estoy enamorada y la verdad es que te veo hasta en la sopa. Pero fra... (¡por fin!). Bueno, sólo un momento. Es que extraño como tu brazo me rodeaba la cintura, no te creas que es más que eso eh...

La impunidad

martes, 1 de diciembre de 2009

1) Se te nota en la cara que estás molesto. Se te nota en cómo deambulas por la sala, cómo obviás al jefe, cómo desestimás a los tipos de traje. Se nota en tu Warsteiner, como si hubieras elegido deshacerte de tu conciencia, como si desearas golpearla hasta...

2)... que suspendamos toda actividad psíquica gobernada por la razón. ¿Te das cuenta de todo este montaje? Empresarios y domesticadores de hombres. Y probablemente...

1) ... ni notes que estoy acá, sentada a un costado, mirándote, desmembrándote, queriendo un poco que vengas. ¿Tanto te molesto? Se nota, se nota en como deambulas en la sala, cómo me obviás. Entonces yo llamo a Dillan.

2) ¿Cuáles son las chances de que aquel mexicano tome más cerveza que yo? Aposté algo sobre eso, ¿no? "Él va por la quinta, vos por la tercera. Estás atrasado", me dicen. Por otro lado ella siempre se ríe cuando yo digo estupideces del calibre de "perdón, ¿soy el único que acá no conoce al 90% de los asistentes?". Y creo que se ríe de compromiso.

1) Es que somos muy parecidos. Tan parecidos que no nos soportamos, pero nos llamamos la atención.

2) "...a pidió que le lleven a Dillan", me dicen. ¿Y a mi qué?

1) Dicen que desde que dejaste de estudiar estás hecho un pelotudo. Digo que desde... tu bronquitis -y todo lo que hubiera ocurrido-, te siento más lejos. Alguna vez me podrías explicar qué hacíamos en una parada de colectivo, vos esperando a que llegara el mío y viendo cómo pasaban los tuyos. Podrías explicarme por qué...

2) ... resulta que esos tipos prenden puros en las reuniones sociales. Meramente una cuestión de pavoneos, porque no veo que en la oficina ni en el balcón se fumen esas cosas. Ella volvió a reirse. Es estímulo respuesta. Yo digo cualquier estupidés, ella se ríe. Yo me río para no dejarla sola riéndose, y porque además me encanta hacer gala de lo estúpi...

1) ...da. Estupida, seguro. ¿Tanto? Dillan, vos tenés otra percepción. ¿Es tan así? No te rías, te hablo en serio.

3) Pongamos los bemoles en cualquier parte. Menos mal que nos trajeron salmón. Me pregunto si esta gente se dará cuenta de lo snobs que son. Me pregunto cuánto me saldrá fugarme y cuántas personas están pensando esto en este salón ahora. Y vos reite.

1) Me levanto y me voy. Total, creo que vos también te cansaste de mi a esta altura. Estan todos cansados. Debe ser la época del año y la altura de la semana cruzada con la cantidad de alcohol que tengo encima. ¿A vos te pa...

2) ... ella de carne? Jamás oí hablar de eso.

1) Todo ocurrió como si entonces vos me hubieras abrazado y yo me hubiera dejado, aunque de momento me caes mal, muy mal, tan mal, tan beso. Y todos miraran un poco de reojo y entonces nos fueramos para el pasillo del fondo y me siguieras cayendo tremendamente mal, tremenda...

2) ...mente derrapante. No entiendo por qué te juntás con un imbécil como yo. Y lo curioso es que llegues y mi pérdida de tacto sea tal que no encuentre mejor remedio que no contestarte, que hacer caso omiso de lo que me acabás de decir, que quedará en la impunidad, que todos dejarán en la impunidad.

1) Porque me siento así de impune, irreverente, mañana me echan por puta. Como si eso cambiara el curso de la historia, o de lo que vos pienses de mi, o de lo que ellos realmente piensen de mi, o de lo mal que me caes vos.

2) Entonces se ríe de vuelta, mientras le pregunto a Dillan si recuerda dónde dejé el auto (cuanbo debería preguntarde dónde la dejó a ella con su conversación, pues no sé que le dijo, pero es evidente que contribuyó a todo esto).


[Breve interludio comercial:]

Según un estudio del Indec, al menos el 70% de los personajes piensa que Jana desvaría innecesariamente. A continuación se presentan algunas muestras:

Val: La verdad que no lo entiendo. No puedo tener una relación con alguien así. Necesito cierto grado de coherencia y cohesión.

Felipe: Está chapa. Ojo, lo quiero un montón, siempre me hace reir con sus mensajes a las 3/4am. El sábado como lo extrañaba y no mandaba nada, le mandé yo. Nunca contestó.

Day: Definitivamente. Aunque debo admitir que me a arrancado una sonrisa en nueve de cada diez oportunidades.

Oliver: Los mensajes de Jana son al sabado lo que Mateiko al verano.

Daniel: Ni le contesto. Cuando dice esas cosas está clarísimo que está borracho.

Guille: Lo noté. Igual, ese desvarío es en cuanto a mi, llamativo, porque no es lo que dice sino todo lo que no me dice.

Carla: No lo entiendo. Quizás sea que no lo sé apreciar, o que no vivo dentro de semejante nube de pedos. Parece interesante de a ratos, pero en seguida pierdo el hilo.

[Fin del breve interludio comercial]



3) Me parece mal que tenga...

2) ... que esquivar antes...

1) ... que decirte...

2) ... las palabras (las acciones), pero son...

3) ...las cosas así.

2) En cualquier momento acordaremos en algo.

1) ¿Tan mal te caigo?

2) Aquí no ha pasado nada, aquí no hay heridos ni tampoco ha habido ningún choque.

1) (Es mentira que no hay heridos) Procedo a deshacerme de ti. Chau, pero seguiremos estando, no serás quien pensé que eras. Olvidar es solo la forma que tenemos de asimilar ciertas cosas. No pienso dirigirte más la palabra.

Sea lo que sea que esté pasando, se detiene. Jim Bentham podría intervernir de la siguiente forma:

Jim: En ocasiones ocurre -aunque esas ocasiones son denunciadas frecuentemente como una minoría-, que somos exactamente lo que la otra persona quiere. Afortunadamente ocurre que esta coincidencia entre dos personas se da como... iba a decir de una forma conciente, pero no, es más una forma de existencia. Por otro lado, otras tantas veces -denuncuadas como mayoría-, ocurre que las coincidencias son deploradas, sea por distracciones del paisaje o el miedo estar, nuevamente, equivocados. Diremos que una minoría de las veces quedamos impunes, mientras que otras tantas nosotros mismos nos condenamos por no saber "salirnos con la nuestra".

(Jim: Debería escribir "Los impunes II y Los impunes III... sería una serie a definir. Porque la verdad que son todos una manga de... -no llega a entenderse lo último que dice-.)

Hechos (II)

martes, 4 de agosto de 2009

Una colección de detalles para apuntar:

- Es verdad que Felipe Esthershack tiene una camioneta. También es verdad que se la confiscaron las autoridades de algún suburbio de Buenos Aires.

- Una relación a desmentir: Paula y Paliers jamás salieron juntos. Hubo acercamientos, pero nada prosperó.

- Orlando y Allen, nuevamente, pero por otras vías, trabajan juntos.

- Puede ser que ocurran algunas incoherencias en el personaje de Day. Esto se debe a que se trata de dos personas, y a mi incompetencia por disimularlo.

- Orlando mantiene actualmente su relación con Ly.

- En verdad, Valeria y Paliers no se llevan nada mal. De hecho, tienen una relación fallida, lo que denotaría un trastoque (no intencional) con el personaje de Paula. Aunque ninguna de ellas está relacionada en lo más mínimo.

- July es efectivamente, tan insegura como audáz. Ese elemento es análogo en Allen. Esta ecuasión, a la larga, no es conveniente.

- El título "El cielo está en juicio" proviene de una adaptación de la canción Evil, de Interpol.

- La última frase que escuchó Allen de Day es "andá al psicólogo". Llamativamente, no se trató de un insulto, y las relaciones diplomáticas entre ambos al día de la fecha son "políticamente correctas".

- Carla es una de las revisadoras críticas más precisas de Allen Jana.

- Verdades sobre Paula: Es diseñadora gráfica, efectivamente no entiende demasiado de web, también apodó en una época Spartacus a Allen, y se le atribuye la frase "el chocolate me hace sentir segura". Es sólo cuestión de unir cabos.

- Los intentos dramatúrgicos fueron impulsados por el mismísimo Oliver. Paliers fue otro de los personajes que apuntaló situaciones, e incluso detonó el plot central.

- Es verdad que en un principio Allen no le caía bien a Valeria. Desde ese momento se planteó el el dogma que indica que Allen Jana cae muy mal al principio, pero en ocasiones logra remontar la situación.

- La pelea entre Paliers y Allen ocurrió, aunque fue menos heavy.

- Jan es realmente vegetariana. Uno de los pocos elementos realistas del personaje.

- Bob y Allen suelen discutir sobre una serie de topics recurrentes: medicina y peronismo. Sobre el segundo item han llegado a elevar la discusión a puteadas recíprocas.

- Ocurrió hace tantísimo tiempo, y las diferentes versiones discrepan sólo en detalles: En la apertura del nuevo The Roxy, Felipe se arrojó del auto en movimiento por no querer esperar a que estacionen el móvil, y así, llegar antes al boliche.

- Otra incoherencia sobre los personajes se revela en Oliver. El motivo es precisamente, el mismo mencionado sobre Day.

- Hay grabaciones sobre esto: Orlando y Allen compartieron en 1999 un programa en una radio local de Vicente López, llamado "Lo que venga". Según el primero, en 2010 vuelven. Según el segundo, "sí claro, cómo no". La cuestión está en litigio.

La inquietud de sí

jueves, 2 de julio de 2009

I
- Según Séneca, uno alcanzaba una madurés en la vida al llegar a ese punto en el cual podía ver la naturaleza desde arriba, como si pudiera ubicarse en un punto central y elevado que le permitiera observar con mayor lucidez todo. Era el punto donde la inquietud de sí alcanzaba su resolución. Uno no llegaba a resolverse a sí mismo haciendo una introspección, sino todo lo contrario, logrando una perspectiva que le permitiera ver el plano entero, del cual uno forma parte. Supuestamente, en ese momento el hombre se da cuenta cuán pequeño es...

- ¿Se trata de una verdadera plenitud? ¿O no será simplemente un artilugio?

- Es al menos la explicación que extraigo de La hermenéutica del sujeto... claro que, nunca fui un lector atento.

II
Cada tanto las elecciones me llaman a provincia. No hago el cambio de domicilio porque me niego a vivir formalmente en tierra de Macri. Bah, ahora no tiene tanto sentido. Orlando y yo coincidimos en el Huerto de los Olivos, bajo la consigna de "votamos y luego vamos a la parrillita de Yrigoyen y Maipu".

Él votó en la mesa 19. Tardó diez minutos. Pero mi suerte es cabezadura para algunas cosas, sean los comicios o sean las mujeres. Me llevó una hora y media alcanzar la urna de la mesa 15. Orlando decidió atar su espera a la mía.

Allen: Me tienen las bolas llenas con los barbijos y el alcohol en gel.

Orlando: Paranóicos.

Allen: Che, bueno, -cof cof cof - te puedo contar de mi viaje a México, la verdad que muy lindo.

El viejo de atrás levantó la mirada, mientras yo tosía un poco. Alguna que otra mirada desprevenia habrá entrado en estado de alerta, mientras Orlando contenía su risa en una sonrisa.

Allen: Igual, hoy me tomé unos cuantos ibuprofenos, cosa de bajar la tremenda fiebre que tengo. Además, las articulaciones. Oh.

Orlando: Menos mal. Además, ante todo hay que ejercer el derecho democrático al voto.

Allen: Claro.

Tuve un breve ataque de tos. El viejo abrió los ojos espantado, pero simplemente se fue.

Orlando: Boludo, pensé que se armaba.

Allen: Tranquilo. Además, tenía cara de que iba a votar a De Narváez.

III
"Sólo tengo que ir a buscar a alguien adentro, salgo de toque", decía Oliver, estirando el cuello para ver algo de lo que ocurría en el boliche. El patova no le daba chance. Emma estaba adentro, entre fiesta, y él, como un idiota, buscándola. ¿Pero qué buscar cuando todo se ha terminado? "Estoy un tanto a la deriva", pensó Oliver.

"Odio Kimia", exclamó Oliver, mirando el cartel de neón azul. O se iba o se patinaba 25 pesos en la entrada, para buscarla a ella. Entonces le sonó el celular.

-¿Estás en cualquier lado? - preguntó Allen -. Este tipo de desvaríos son parte de mi libreto, pero sos vos el que está allá en busca de Emma. Yo no estoy donde está Day para nada.

- Claro. Puede ser. Sólo me urge hablarle, nada más. Aunque no sé exactamente cuáles serán mis palabras.

- ¿No sería mejor inventar aunque sea un borrador de lo que vas a decir?

- Siempre tengo borradores en la cabeza - contestó Oliver -. Pero esta noche la dibujo toscamente con crayones. Creo que esta noche es gris, ¿no?

- Mmm... Yo la siento azul. De ninguna manera gris, estás equivocado, hermano.

Oliver se puso a hacer la cola para entrar. Genial, perder el tiempo y el dinero, pensó. Un rato antes de entrar aparecieron Allen & Orlando & Felipe. Una especie de comité de ayuda o de junta que no sabía a dónde ir. Entraron los cuatro sujetos.

- Creo que estuve aquí -decía Allen -. ¿Esto es Katmandú?

- Kimia, se llama Kimia - contestó Felipe mientras divisaba la barra.

Oliver no podía evitar olfatear a Emma, percibirla en cada sombra que bailaba adentro del boliche. Ilusiones ópticas, de aquellas de las que habían hablado con Allen hace no tanto tiempo.

¿Está? - preguntó Orlando. Seguramente él estaba un tanto disgustado, pues no estaban donde quería. Además, seguramente se sentía obligado con respecto a Oliver.

- Pedime una Quilmes Bock - apuntó Allen a Felipe que ya estaba acodado.

Oliver buscaba, su mirada parecía rastrear todo el lugar, reincidía en los rostros, en las tonadas que cada una de ellas gesticulaba a su manera. Ninguna era Emma. Ella gesticulaba de una forma que él distinguía a años luz, no necesitaba ver sus modos para percibirlos.

- Estamos acá. Abandoná la búsqueda frenética, ya aparecerá - le dijo Allen. Ninguno de los dos creía que fuera psíquicamente posible.

- Me lo decís como si fuera así de fácil - dijo Oliver-. Creo que ahí la veo, al costado de la pista.

Entonces Allen vio cómo con toda decisión, pero sin palabras con las que munirse, Oliver se dirigió a Emma, que charlaba con otras dos amigas, o quienes fueran.

- ¿Da? - preguntó Orlando-.

IV
(sin conexión con Oliver ni el hecho anterior).

- Creo que te extraño, ¿vos no?

- Lo llamativo es que ante todo, te extraño justo cuando te tengo enfrente.

- Sí, es raro. Es que en realidad, el problema surge cuando nos volvemos desconocidos. Eso es lo que pasa. La imagen que queda grabada en nuestra memoria no se corresponde con el ser de carne y hueso que tenemos adelante. Cada uno tiene su historia personal, pero hay un pedazo de ella que siempre compartiremos vos y yo.

- Eso pensé. Aún te sigo reconociendo a la distancia, como si te detectara, como si mi cuerpo se diera cuenta de que vos le estás respirando cerca. No te das cuenta, pero tenés mucha fuerza, tanta que sacudís el aire con una sutileza capaz de golpearme a mí solo.

V
(Vuelta a la escena anterior)
Mientras vemos a Oliver entablar una conversación con Emma, nos esperamos el resultado del escrutinio.

- A veces, cuando creemos que todo está perdido, damos vuelta la cosa- decía Orlando-. En una de esas hasta vuelven.

- ¿Para tanto? - contestó Allen -. Esto me suena demasiado a un dislate, demasiado a algo que yo haría.

- ¡Maduren! - Felipe estalló -. Será una charlita, ahora lo tenemos de vuelta.

Efecticamente, Oliver retornó, mucho más rápido de lo que esperabamos.

- No es ella - informó a modo de primicia-. Me confundí.

- Las luces engañan, no te sientas mal - contestó cualquiera de los otros tres sujetos.

VI
- Es que Séneca, creo, no estaba tan lejos. Creo, cuando lográs una mejor percepción de vos mismo, es cuando otros te ayudan a levantarte un poco. Lo que obviamente le discutiré es que eso sea definitivo y sólido. La inquietud de sí sólo se revela, y debemos coincidir al menos en eso, cuando vivimos, esa especie de comunicación universal que...

- ¿Volvemos a eso del tejido de la carne?

- Volvemos...

olvidos

lunes, 8 de junio de 2009

Un sábado nos puede ocurrir cualquier cosa, pero no este. Pareciera que el destino, esta vez se ha confabulado en nuestra contra. O en realidad, nosotros lo confabulamos. Ahora me encuentro aquí, en Ringo, en pleno cumpleaños de Esthershack, sin demasiado que hacer.

Esthershack: Es que los soldados parecen haber abandonado toda chance de batalla, ¿no le parece, general Orlando?

Contesté que sí, que eso me parecía indignante, una zona de desastre. Ya iba por mi segundo vodka y nada parecía moverse en absoluto. Lo peor, comenzaba a caer mujeres, pero me sabía abandonado. No podía confiar en Felipe, pues él iba a ser el centro de la fiesta. Pero estos dos seres arruinados la verdad que me habían hecho la noche. Sólo me quedaba esperar a Paliers, claro.

Oliver estaba acodado en la barra, casi ni hablaba, escuchaba nuestra conversación. Era claro que no tenía muchas ganas de estar ahí. No lo entiendo, muchacho, ella se fue, ya está, no la sufras tanto, mirá que linda cara tenés a tu derecha. Por qué mierda se enganchan cuando saben perfectamente que no hay q engancharse.

Lo que queda de Oliver... tenemos que rescatar a ese sujeto de alguna manera, pues no vale la pena que esté así. El problema es la sumatoria de este sujeto, Allen, que retomó sus hábitos de disidente. Creo que las mujeres para él son como su copiloto, esa forma que tiene de medianamente atarse a la realidad, ser un poco coherente. Ahora está más preocupado por beber cerveza y adoptar alguna pose alucinógena, antes de que ir de levante.

Pero que digo, él nunca fue buen compañero para eso. Oliver es más versátil, tiene más carisma. En cuanto Paliers, podría...

Esthershack: Estamos hablando del Cata Díaz. Vamos, si yo hubiera pagado una platea para ver a mi equipo ganar por un solo gol, y que encima lo haya marcado el Cata Díaz, por favor... que me devuelvan mi dinero.

Oliver: Sep. En realidad es cierto. El miércoles no parece muy luminoso.

Parecía una especie de robot, sin demasiadas ganas de vivir. Se notaba que ninguna de sus palabras contenía más sentimiento que una depresión gris, que ya lleva semanas. Por favor viejo, basta.

Allen, sentado en la mesa, no hacía más que beber cerveza y hablar con Luna. Ah, claro, eso. Ambos coinciden ahora en cuán solitarios están. De ninguna manera se dan cuenta de que hablando ellos dos solitos no se les va a acercar nadie. Encima conozco esas charlas, ya uno termina asqueado de tanto sentimentalismo barato, comprable en cualquier telenovela o historia de quinceañeros.

Luna: ... de mala, creeme. Pero tampoco puede llamar así, las cosas están un tanto delicadas, los cristales se rompen, uno no puede caminar así nomás como si nada al lado del otro. Encima eso, pispear, insinuarse.., ¿para qué? si a fin de cuentas somos historia.

Allen: Quizás no lo hizo apropósito, viste. Solemos ser idiotas por deporte nosotros, pero además en una de esas tiramos jugadas sublimes y sin objetivo alguno.

Luna: Dejá de justificaro.

Ahí estabamos, claramente aburridos, no pasaba nada. No entiendo por qué Esthershack no hizo su usual fiesta en su usual casa. Pero claro, encima antes contabamos con la presencia de las amigas de las novias, que eran un nicho importante. Justo cuando la amiga de Day que está que raja la tierra está disponible, esos deciden cortar la cosa. Ly no viene, no ten go fija.

Estherhack: Ahora sí, viene Lorena, y esa es mía.

Otras vez la misma historia de siempre. Lorena franeleandole a Felipe, y no es que esté bárbara, pero no puedo hacer nada. Todo porque este le tiene ganas y nunca hace nada. Así no llegamos a ningun lado.

Oliver: Este lugar es oscuro... y me parece que la cerveza es cara -dijo con cara de amargura.

Una idea brillante. Se queja de que el bar es oscuro. Una verdadera degradación de este muchacho.

Allen: Mirá, peor es cuando a uno no le gusta nadie. Cuando no hay nadie a quien querer, nadie a quien desear, todo es una cagada, un embole, no sirve para nada, es un escándalo en mute.

Luna: Pero sinceramente, desearía al menos estar en paz un rato, no puede ser, estoy agotada, se me van las horas pensando y pensando, tengo que dispersarme.

Luna tomaba de su sex on the beach, mientras Allen iba por la tercera cerveza. Intentaban su mejor olvido, pero no se daban cuenta que se dedicaban a recordar toda la noche.

Me siento un pirata solo, me siento un abandonado nocturno, un capitán cuyo equipo se ha fugado. Encima los veo, esos sujetos que solían acompañarme tan bien... Ringo se iba llenando, iba alcanzando su nivel de siempre. Pronto sería hora, tendría que mandarme solo. No es que haya problema, pero quisiera que algunas cosas retornaran. En fin, a la rubia.

rescate

lunes, 27 de abril de 2009

Zunny pensaba: Pero si vieran como vomitaba, la verdad que se había ido de mambo la piba. Abrazaba el inodoro como si fuera su gran amor, mientras yo le tendía un pedazo de papel higiénico a la muy condenada. Me asomaba un poco por la puerta del toilet. "¿Estás bien?", le preguntaba yo a falta de alguna otra idiotes que quedara peor preguntar.

Afuera del baño de damas, en la puerta, esperaban Oliver y Daniel, mientras Jana no se dignaba a aparecer entre toda la gente del boliche.

- A ver si entiendo bien. ¿La piba está así por tu culpa? - comenzaba a enojarse Daniel.

- Mi culpa no, aunque tuve que ver. Yo que iba a saber que era alérgica?

- ¿Alergica? Bueno, hermano, verás, hay veces que las toxinas tienen efectos medio malos en las personas. Por ejemplo... - Se escuchó una arcada desde adentro del baño de damas.

Mientras, Zunny contemplaba el patético acto de una pendeja en clara debacle nocturna. Ya no podía más pa piba, su cara llorosa la delataba: era una purreta aprendiendo de mala forma los malos hábitos. Diecinueve años la piba y necesita una brújula con gps.

- Limpiate un poco ahí, que tenés un hilo de baba... - le dijo mientras le alcanzaba un poco más de papel.

La piba no respondía, sólo tomaba lo que Zunny le daba y tóscamente hacía el intento de limpiarse, pero ni siquiera le acertaba a su mejilla derecha. Mientras, afuera:

- No le di mucho. Era para probar nomás, pero te digo que me parece que es alérgica. No había forma de saberlo.

- Boludo, boludo -decía Daniel-. Es una pendeja, las pendejas de hoy en día tienen cualquier mambo en la cabeza. Ahora no sabés a quién le puede ir con qué cuento. Hey, vos -justo divisó a Jana que se iba para el baño de hombres-.

Allen hizo un gesto de ya voy. Daniel lo puteó para que viniera instantáneamente, pero Allen no le hizo caso, o no escuchó.

- Bueno, ahora la llevamos a la casa.

- Sí, a la casa - gruñó Dani-.

La mano de Zunny ahora le acercaba un vaso con agua. Si bien la piba lo aceptó, no podía tragar, en cuanto intentaba tomar devolvía el agua en un gesto lastimoso, empapándose la remera que decía Rock Star. "Puta -pensó Sonia-, no sirve ni para nada".

- ¿A quién esperan? - preguntó Allen, mientras agitaba su porrón de Quilmes Bock.

- Una vez que salgo con ustedes y la terminamos armando lindo lindo, eh -respondió Daniel-. Te cuento: tenemos una pendeja drogada en el baño, amiguita de Oliver.

- No es tan pendeja... -dijo Oliver, mientras miraba el techo, quizás buscando agujero por el cual saltar y fugarse.

- Entiendo que estés deprimido, que quieras buscar brazos jóvenes, pero esto es demasiado. Creo que está intoxicada, o con sobredosis, este dice que quizás sea alérgica.

- ¿Qué mierda le diste? - preguntó Allen-. Bah, olvidate. El tema es ¿cuánto? ¿Está vomitando?

La piba estaba sentaba al lado del inodoro, pero aún tendía los brazos como para abrazarlo. El piso era un asco, ni en pedo Zunny se hubiera sentado allí. El tema era sacar a la muchacha de ahí. Entonces, salió al encuentro con los muchachos.

- Bueno, está sentada, peró de devolver - reportó Zunny.

- Santo dios, menos mal - dijo Daniel mirando al techo.

- Entramos y te ayudamos a sacarla - propuso Oliver. En seguida, tratamos de caretearla hasta la salida y nos la llevamos.

- Caretearla - contestó Daniel -. La puta madre, salimos a divertirnos y vos te ponés a drogar pendejas. Sos un boludo. No sé qué va a pasar, porque si la sacamos de acá bien, sin intervención del Same y sin salir en los diarios, la historia no se termina acá.

- Tenemos que darle algún tiempo a que se reponga - propuso Allen-. Por otro lado, visto que hay mujeres en el baño, no creo que esté bueno que entremos. ¿Ninguna de las que está adentro te ayuda a sacarla?

- Estás loco. Son todas unas pibas chetas, van a patearla antes que a ayudarla.

Daniel protesta más, mientras Oliver se cansaba de explicarse. Tampoco hacía tanta falta. Allen se dio media vuelta y se fue, para perderse en la muchedumbre del bolichón.

Zunny se dio cuenta de que iban a seguir discutiendo antes que ayudarla, así que entró a ver cómo estaba la chiquina volteada. La música electrónica que sonaba en el lugar le aturdía. Tanto como las quejas de Daniel.

- Además, eso de andar drogándose con cualquiera que uno encuentra es peor. Entonces yo le tengo que explicar a mi mujer que salí con mis amigos, y para divertirnos drogamos a una nena.

- No es una nena .respondió Oliver ya enojado-. No me interesan tus comentarios neoconservadores, tampoco me interesa salir con un amigo de Macri.

Entonces reapareció Allen con Carla.

- ¿Qué le pasó a la piba? - preguntó a Oliver.

- Tomo unas cosas. Largo de explicar acá, encima con la música no vas a entender bien.

Zunny intentaba levantar a la muchacha knock our, pero se le hacía un tanto difícil por el suelo resbaloso de la baba y el papel higiénico pringoso, además de cualquier otra sustancia no reconocible que tuviera ese lugar.

- Es el baño de mujeres, no podemos entrar -explicó Allen a Carla-. Así que andá vos, y ayudala a Zunny a sacarla de ahí, que anduvo descompuesta.

- Al rescate de una ebria, jamás lo imaginé... - dijo Carla mientras entraba al tocador femenino. Cuando Allen le contó brevemente la situación su cara se tornó de piedra, carente de toda expresión. Se resignó a que a partir de eso, la noche sería una basofia.

- Te ayudo - le dijo a Zunny, mientras veía como esta intentaba levantar a lo que quedaba de la chica. Un asco, encima le colgaban mocos de la naríz. Se repartieron los brazos, Carla la tomó por el hombro derecho, mientras Zunny el izquierdo.

El piso estaba resbaloso, y ninguna de las dos quería terminar con la pibita esa en el suelo. Encima seguro que con el golpe hubiera vomitado otra vez. Entonces Allen asomó la cabeza, para monitorear la operación de las chicas, que ya habían logrado sacar a la resacosa del toliet.

- Enjuaguenlá un poco en el lavamanos - decía Allen-. Así la refrescan y le sacan un poco el vómito.

- ¿No deberíamos entrar a ayudar? En seguida la sacamos - dijo Oliver-.

No, no, todo va viento en popa. Se ve que está medio resbaloso el piso, y encima esa es un peso muerto, pero de toque la sacan.

- ¿Y decime cómo hacemos para salir? ¿La metemos en un bolso? - protestó Daniel-.

Carla y Zunny cargaban con la muchacha, que estaba inconciente. Alguna que otra usuaria del baño, al lavarse las manos, las miraba, pero nadie ayudaba. "Increible", pensaba Zunny. Entre tanto, Allen trataba de que no lo vieran mirando desde afuera. Nada de "hey, pervertido". "Estoy monitoreando un rescate", hubiera respondido. Carla se preguntaba si no se les estaría por morir, mientras Zunny pensaba en la extraña situación que las había puesto a colaborar a ambas.

- Sos fuerte, che - le dijo a Carla.

- Me duele el brazo ya. Apurémonos, la sacamos y que se hagan cargo ellos.

Cuand0 lograron sacarla del baño casi la arrojaron a los brazos de Allen y Oliver, que la atajaron. En seguida buscaron unos sillones para ver qué se hacía con la pequeña, mientras Carla miraba cruzada de brazos lo que quedaba de su rescatada, y Zunny se tomaba el resto de Bock de Allen.

- Tendremos suerte si no te denuncia - le dijo Daniel a Oliver.

Lo peor es que Oliver pensó que la chica le gustaba, pero toda esta situación desvirtuaba un poco este encuentro. Su soltería de estreno lo tenía un poco contrariado, sus habilidades se habían visto afectadas Pensó que realmente estaba deprimido, que realmente había creado un flor de problema. Nadie le refutó lo que pensaba.

Certezas

jueves, 30 de octubre de 2008

I
Siempre que surgen estas cosas estamos cerca del río, pareciera... o cerca del agua, o cerca de la orilla, del borde de algo a lo que ninguno de los dos puede dar forma. Es que vemos todo sin forma, como si fuera un líquido, como olas que después se desfiguran contra si mismas.

Me di cuenta que (oh, qué casualidad) Bob nos observada de reojo, a lo lejos. Mientras Lisa y yo nos paseabamos por esa orilla del río de Vicente López, ese que pretenden hacer un paseo turístico.

Allen: Aunque ya no estemos en el barco, me da la sensación de que seguimos navegando. Porque vamos para cualquier lado menos aquí, viste.

Lisa: Bueno. Mejor saber que no soy la única a la deriva. Es loco, toda esta metáfora fallida del agua. Aunque, siempre me siento un poco hundida, me cuesta respirar, me cuesta ponerme a tono con...

Felipe gritó a lo lejos, allá por el mirador, algo así como "La puta que vale la pena este tinto". Lo raro es que no estaba tomando vino, no que gritara al río.

Lisa: ¿Viste? ¿De dónde saca toda esa celebración?

II
Porque deberíamos intentar de arreglar todo este desastre, me decía Julieta mientras ella se alejaba, porque no le gustaba todo eso de tirarnos en la cama, de estar tan cerca, porque no estabamos más juntos. Fue automático, ella se aleja tanto y tan rápido.

No nos sale eso de convivir en la misma habitación sin desmanes.

Supongamos la escena: Sentados, con pizza y cerveza de por medio, entre amigos, un viernes a la noche. Felipe puso algo de Los Auténticos Decadentes, que tanto le gusta, de fondo. Entonces ni ella ni yo nos miramos demasiado, porque no vaya a ser que ella se de cuenta de que yo la registro y yo me de cuenta que ella me escucha.

Algunas cosas son para problemas y ya. Ella pone un cerco electrificado a su alrededor, pero quien no le teme al voltaje va igual. Me aproximé al cerco, a ver qué pasaba, y me di cuenta de que ella había cortado la luz.

Es todo culpa de ella. Es todo culpa mía.

III
Lisa: ¿Alguna vez te diste cuenta de todos los problemas que ocasionas?

Lo pensé varias veces. Lamento las molestias a todas ustedes, no es de malo, sino de incompetente y estúpido. Es algo que no puedo superar, tiene que ver con...

IV
"Es bueno tenerlos con nosotros, aunque haya sido solo por hoy", decía Paliers al final de su cumple. Agitaba el chop mientras juntaba y se disponía a juntar firmas para ... había escrito en una servilleta algo así como:

Estimados:

Un motivo más que preocupante me impulsa a pedirles su ayuda y visto bueno. Como saben, las cosas no han andado del todo bien, me he visto sin esperanzas al verla, me he sentido sin sentido al esperar algo de ella. Yo siento, saben. Sé que ustedes han pasado por algo similar, sé que ustedes precisan también de la luz que solo "ella" puede darles. Por favor, se los ruego, sean chéveres.

Necesito de su fuerza en esta iniciativa, necesito que todos juntos impulsemos el amor, necesito que firmemos todos para pedir la renuncia del coco Basile, que nos condena a perder otro mundial. Ella, la selección, nos lo está pidiendo, de rodillas...


Allen firmó primero, le siguieron Oliver, Orlando, Felipe, Zunny, Paula (aunque tanto no entendía), Bob, hasta Carla. Y en una de esas agarró la el bolígrafo...

Lisa: Ok, entonces así rajamos al coco...

Y le estampó la firma.

IV

Fue difícil. Vos tenés que concordar conmigo, honey, pues yo te ví como estabas. Cuando empezamos a salir creo que estabamos los dos en modo de exploración. Quizás en cuanto terminamos con eso, terminamos con nosotros mismos.

Allen, Allen, deberíamos haber sabido, nos hubieramos dado los tiempos indicados. Creo que ese fue el problema, no haber aguantado hasta desactivar la bomba.

Y Paliers me parece un pelotudo, sabelo.

Tengo todavía el recuerdo de viajar juntos. Justamente Tom tiene que ver con eso. Recuerdo cuando me conoció, que me dijo "Julieta, gracias por hacer de mi amigo un tipo más agradable".
Me causó gracia.

No soy buena para percibir a la gente de entrada. Me pasó con Paliers, con Orlando. Con vos. ¿Sabías que la primera palabra que cruzamos me pareciste un tanto insulso? Aunque no tardaste tanto en rectificar. Y eso que no sos un tipo muy rápido, que digamos.

VI
Veníamos hablando de cualquier cosa que nos importaba menos de lo que los dos sabíamos que teníamos más en común. Cielo oscuro, alguna nube, luces de los barcos a lo lejos en el río. De cualquier cosa hablabamos cuando ella me miró, entonces era obvio que ambos estabamos pensando en darnos un beso.

Lisa: ¿Hace cuánto?

Allen: Demasiado. Por cuestiones náuticas que recuerdo, te digo que fue hace más de un año.

Bob se hacía el que no miraba. De lejos, te estoy mirando. Aunque no veo tan bien. Felipe estaba mostrándole algo, pero Bob no le daba pelota. Seguía dibujando entre los destellos.

Nosotros, aludíamos a todo esto.

Lisa: Entonces, una no sabe ahora si decir la verdad o mentir.

Allen: Yo que vos, claramente mentiría.

Entonces podrían haber ocurrido dos cosas:

a)
Lisa: Podríamos ir para casa, si te parece.

Allen: mmm... no creo que sea una buena idea... perdón.

b)
Allen: Lisa, dime... podemos ir a casa, hablar un poco

Lisa: No Allen, te lo agradesco pero no.

Al lado del río. Entre tanta agua. Lo líquido.

Y estas son todas las certezas.

Newsletter

jueves, 28 de agosto de 2008

I
La sobriedad en la oficina atenta contra el brainstorming y la creatividad. A saber:

II
"Las conchas de sus madres", decía Allen Jana mientras trataba de extraer alguna idea con Oliver para resolver un estúpido brief. Porque esa es la vida del trabajador, la vida del que hace algo para alguien aunque no quiera. "Es la prostitución" decía Allen, que estaría en alguno de sus ataques de rabia.

La hago breve: El jefe cayó con una idea inentregable pero con ganas de poner money extra.

Oliver: Qué baratos que somos, che.

Sí, el content manager tenía razón. Y el otro estaba pensando en html, porque "hay que pensar
en cógido, las conchas de sus madres, sino no sirve". En código, claro, pero no nos olvidemos del creativo ese que tenemos que pensó que era una buena idea "pensar un newsletter original, tanto en estética como en contenido".

Allen: Detesto a la gente que no entiende de plataformas tecnológicas. ¿Para que mierda laburan en web si a fin de cuentas no la entienden?

Zunny saludaba, se iba a la mierda. Ella no tenía nada que ver con esto. Luego se fue Carla, que en toda su obviedad saludo efusivamente a Oliver y a Jana apenas lo saludó con la mano, a tres metros de distancia.

Oliver: Noto algunas discidencias...

Allen: callate.

A ver: Hay que planear un lanzamiento, planear una estética, armar un content inventory, un schedule. Somos dos salames para eso, pero porque "ustedes trabajan rápido". Lo primero que Oliver le dijo a Jana por lo bajo fue "rápido, pero no dijo nada de que laburemos bien".

En la oficina somos dos boludos que se quedan after hour. En la oficina no queda ni el jefe. Llamó una estúpida a deshoras para preguntar por una factura y ''llame después de las diez que llega Martín, el administrativo".

Oliver: El desadministrativo, querrás decir...

Más allá de las apreciaciones de los personajes, ambos se dieron cuenta de que tenian para dos horitas tranqui. Eran las 18.30 beibi, así que a rockear. No se les caía una ideota, nada. Eran dos genios incapaces de concebir nada original, nada repetitivo. Las ideas se les escapaban, pensar esa tarde no era lo suyo.

Allen: Yo pronpongo que invitemos a Heineken a aportar ideas.

Diez minutos después los únicos dos sujetos en esa oficina estaban con siete cervezas aprontadas. La primera hora fue poner música y decir "qué groso eran los Pearl Jam, loco" o "me re cabe SoundGarden, esos chabones estaban de la nuca". Zunny estaba ausente, así que no había discidencias con eso.

Oliver: Es imposible viajar sin equipaje, pensalo. Porque aunque te vayas a la mierda, siempre llevas tu historia, tu ser, tus entrañas.

Allen: Es bueno para desestructurar. Quizás debamos pensar a dónde nos gustaría ir ahora.

En algún momento allen se trepó a uno de los boxes de las telemarketers y proclamó "Viva Foucault", mientras Oliver diseñaba alguna táctica para "que no le ande la laptop al jefe mañana. Cambiemos la IP del servidor y reconfiguremos o algo." Entonces "La sociedad de control, beibi, que nos... ups... agita en nuestra subjetividad trackeable y taggeable". Pero "Le podemos mandar el famoso curriculum del perro a Ernesto. Dale, yo quiero ser vox populi".

Supongamos: tenemos un espacio que está destinado a la productividad, a la administración, a la plusvalía, a la "prostitución, beibi" (sic), a los "pelandrunes que se quieren ganar el peso" (sic). A patir de allí fue difícil determinar:

- Quien había dibujado un pacman persiguiendo a un fantasmita con resaltador en la pared.

- Quién mando un delivery de cinco pizzas y una docena de empanadas a la casa de una ex novia que vivía por ahí.

- Quien había seteado el servidor de mails para que mande lo siguiente: "Usted es un pedazo de sorete, sépalo. Nos tiene podrido con sus quejas de argentino idiota. Gracias, Administración Federal de Ingresos Públicos. Un abrazo, eh."

- Por qué Dani tenía un wallpaper en su compu que decía en caligrafía de nene "las conchas de sus madres".

- Quien había mandado a imprimir panfletos de "La Tota Santillán vs. Indiana Jones: en busca del sopetón interplanerario".

- En qué momento preciso comenzaron a hacer de cuenta que charlaban con la gentes de la oficina como si estuviera, y decir cosas como "Ernesto, sepa que es un boludo. Pero gracias eh", "Usted, Carla, no tiene reparo en maltratar a mi compañero que tanto la estima", "La culpa es de Zunny, que siempre hace bardo en el jpg" o "Dani, decí la verdad, ¿no extrañás mirar un traste impunemente y con toda la libertad?". En fin...

Pero a trabajar en un momento Oliver y Allen se pusieron: "Son una manga a acomplejados. Mirá, la competencia siempre parece más cool. Pongamos algo orientado a la jutentud". Acto seguido Allen le mostró a Oliver algunas imágenes del banco de imaginería con gente joven sonriente con sus laptops. Y "las conchas de sus madres".

Se devatío intensivamente durante quince segundos que sería fácil promocionar los últimos lanzamientos del cliente como algo innovador y juvenil. Además, se le podía dar un tono "correcto, pero relajado. Vivo, pero sobrio". "Mirá, eso de la sobriedad no anda muy bien, pero..."

Sí, de acuerdo. Colores neutros, azul, gris, esas cosas. Allen tiró un par de photoshopeadas así al azar, y diagramó la ideota. Oliver dijo que era mejor tener cinco notas con imágenes. Porque:

Oliver: Usualmente los newsletters son más secotes, más texto. Podemos apoyarnos más en la imagen, poner titular y copetes, algunas cosita así.

Allen: Nada de imágenes animadas, boludeces no.
Un estilo joven es sonriente, es de colores llamativos, es de momentos amenos y lugares ociosos. Es de buena vida, de mirada proactiva y proyectos en cascarón. Todo eso definieron esos artífices de la nada, Allen y Oliver, Jana y Hestond. Ponele un top banner con esa imágen del salame ese con la laptop.
Allen: Y escribí en tono más juvenil, carajo. Dejá de utilizar esas fráses remate de "ahora estamos haciendo historia", sos el Neustadt de los newsletters vos.
En una de esas luego de la cantidad de cerveza no se habían acordado de que la de la limpieza había pasado y le habían dicho que limpie después. Entonces nunca más apareció.


¿Será que un espacio laboral a uno le provoca ganas de revolución? Revolución las pelotas, pero ganas de hacer quilombo seguro, ganas de "romper", de "sabotear". En fin.

Oliver: El problema es que nunca me enteré -miró detalladamente la botella- de que estabamos tomando cerveza roja.

Allen: Es que ... ponele y... un poco de ketchup en.... si claro. Las conchas de sus madres.

Cerraron la puerta con llave a las once, bajaron en ascensor, saludaron al guardia y se fueron cada uno a su casa.

Meet the ex

viernes, 8 de agosto de 2008

Si tenemos un par de crayones podemos dibujar una casa con un jardín en el fondo, una luna, algunos puntitos en el cielo que son estrellas. Eso, tenemos una casa, que está llena de gente. Ponele que es una fiesta, ponele que hay barra, ponele que hay música, ponele que...

... en ese contexto, a modo de hipótesis, vamos a imaginar las reacciones de los personajes en un encuentro fortuito con su ex, en la cual el o ella les pregunta:

ex: "¿Cómo estás? Tanto tiempo".

Las respuestas de los personajes. A saber:

Orlando: Hey, bien! ¿Vos? Hacía tiempo que no nos veíamos. Te queda re bien ese escote, corazón. ¿Vamos al jardín de atrás a charlar?

Oliver: Y bue, hemos estado mejor, algunos despelotes. Pero nada grave eh. ¿Vos? Se te ve bien. Eeeeste, sí, qué se le va a hacer. Tremendo pelotazo, tenemos que avisarnos cuando vamos a fiestas de conocidos. Podríamos repartirlos más o menos. Uh, ahí está menganito... (ya fue, beibi).

Allen: ... ... !!! .. ¿? ... =+= *-* ): - : ( @!... #.#, %=/ & ~~~~~:... {(*);} :<( ¿(@)? Zunny: ¿Quién sos vos? Ahh, claro...

Luna: Oea! Muy bien, y ¿vos? Me acordé justo de vos el otro día, justo que pasé por la casa de ese amigo tuyo a donde ibamos a tomar mate y bla bla bla... (sigue hablando nomás).

Felipe: Ah, hola. Sí, todo bien, algo ocupado. Uh que quilombo, no te escucho nada. ¿Vamos para el jardín de atrás?

July: Mmm. Es raro, verte acá. Bien, creo, no sé... viste. Perdón que te lo diga pero me empezó a doler la panza.

Daniel: Bien. Estoy casado.

Carla: Sería mejor que no nos hablemos, será mejor que nos dejemos ir, perdernos en la muchedumbre. Sé que duele, sigue doliendo. Pero a esta altura sólo nos haremos daño, por favor...

Guille: Bien. Me sorprendés, no estoy acostumbrada a esto, a que me dirijas la palabra.

Lisa: Chau.

Paliers: ¡Opa! Bien, es bueno verte, hace mil que no hablamos. El jardín de atrás está espléndido esta noche, ¿me acompañás? Y sí viste, porque acá hacen medio quilomb...


Ludi: ¿Para qué me hablás? En serio, ¿hace falta? Te propongo que hagamos como que no nos conocemos, viste, sería mucho más legítimo.

Val: Maso, con algunos quilombos. Vení, acompañame atrás, así charlamos un rato. ¿Te gusta el Speed con melón?

Bob: Ajá. Sí, bien. ¿Vos? Buenísimo. Sí, con muchos proyectos por suerte, viste, tengo que mantenerme ocupado. Ajá, por supuesto. Me imaginé. Uhhh, ¿te acordás de eso? Bueno verte eh, después hablamos.

Ly: ¿Me querés llevar al jardín del fondo vos? Ni lo sueñes.

Pau: Long time, no see! Bien, ¿vos? Uh, pará que me llama mi amiga... (se va, chau).

Gallagher: Miau! (Ronroneos. Se van los dos al jardín, de ahí trepan al techo, imaginensé. En fin...)


Pero recuerden que son sólo hipótesis, nada más.

El Poder en Red

domingo, 29 de junio de 2008

Te juro que no logro sistematizar. Merleau tiene razón, no logro nombrar las cosas por lo tanto no tengo tan claro el asunto...

Michel: Quizás todo ese aluvión de información que vos te propusiste somatizar te juega encontra.

En una de esas tiene razón. El problema es que lo veo en toda partes, que todo son dispositivos y los cuerpos entrelazados en la red.

Zunny: Es un buen momento para obsecionarte con esto, meterle garra, vomitar en un papel esas ideas que parece que tenés. En una de esas cuando escribas te das cuenta que tenés todo más claro de lo que creías.

Es paradójico, no tengo ganas de escribir aún, me cuesta horrores. Página en blanco, no te odio, pero me molestas.

Michel: Dejalo fluir. No te fuerces a escribir si aún no querés.

Oliver: Distensión, sepalo. Estás recién haciendo el entrenamiento y querés jugar como si estuvieras en la final del mundo.

Michel: Sabés que te vas a tener que meter con el enemigo, ¿no? Lo mejor que podés hacer es crítica desde adentro, pero siempre con un pie afuera. Me desilucionaría de tu parte que fueras un simple espectador que bocifera teoría sobre algo a la distancia.

A mí también. Es otra de las cosas que vengo aplazando: mi trabajo "de campo".

Zunny: EE ee ee no digas campo que es una palabra complicada hoy en día.

Oliver se sirvió algo más de cerveza, me miró con cara de "dejá de dramatizar". Michel tenía esa cara imperturbable, miraba tirado en el puf, el reflejo rojo de la lámpara de lava le daba un toque posmo a la mirada de sus anteojos, a su cara.

Michel: Lo líquido -dijo mientras sus dedos jugaban con el vaso-, las redes, los bits. ¿Hablaste con Gilles?

Allen: Hablé con Gilles. Recién hoy. Casi que nos pusimos de acuerdo, me dio miedo.

Michel: ¿Tu problema...?

Allen: El rigor, carajo. Cuando trato de explicar no sale, no sale, es todo demagogia perfecta, me vuelvo un tipo que quiere actuar como que sabe. Además se dispara todo para cualquier lado.

Zunny: Yo algo te entendí. Quizás te falta refinar cosas, pero es coherente. Pensá que recién empezaste.

Oliver: Te parecerá que estás solo en esto. Sí y no. Estamos acá, nos tomamos una y seguimos con el baile. Pero vos querés meterte en esto alone, a ver hasta dónde llegás. Debido a algunos sucesos de público conocimiento considero que no es casual que quieras despotricar contra el poder.

Michel: Está bien. Nosotros te prestamos ideas, veo que nos estás escuchando con atención. Hay actitud, y quizás sea como dice el amigo Oliver, pretendés estar diez puntos cuando recién empezaste a entrenar. Y encima te lo planteas como la final del mundo.

Michel se levantó, miraba el poster de SoundGarden en la pared. "La regulación de las poblaciones", dijo. "Está bien, andá por ahí". Creo que no le cerraba todo esto que estabamos hablando con el poster de los Ángeles de Charlie, porque luego de quedarse mirándolo se volvió hacia mí.

Allen: Ee... Ni vi la película, me lo llevé una noche impunemente de un video..

Zunny: Tomate otra cerveza, dale rock beibi. Ja ja, vas a tener que meterte en eso que no te gusta la la la la.

Si me llego a convertir en un tipo sensato, lúcido, coherente... y encima académico, sería demasiado. Me preocupa.

(des) varieté

lunes, 23 de junio de 2008

I
Los abajo firmantes estamos totalmente en contra de la selección que propone Alfio Basile, así como repudiamos también su continuidad en el cargo de Director Técnico del equipo nacional argentino:

- Allen Jana
- Paula Belén Poliansky
- Orlando G. Alarcón
- Felipe Esthershack
- Julieta Cinadi
- Sonia Fernández O'Hara
- Roberto "Bob" Casaballe
- Valeria García Grant
- Oliver Hestond
- Ludmila Oliveira
- Gallagher Le Kat

Quien quiera sumarse a esta convocatoria en contra de otro futuro fracaso en el mundial, queda invitado.

II
Ludi: Tendríamos que juntarnos che, hace mil que no.

Allen: Sí, apoyo la idea, es necesario un rejunte.

Ludi: Pero hagamos algo divertido.

Allen: Comer.

Ludi: Jajaja. Pero, ¿y algo más divertido?

Allen: Comer con postre.

Ludi: ... ¿Y quizás algo un poquitín más divertido?

Es que ella no entiende que comer, en sí, es divertido. En fin...

III
Mensajes que te pueden llegar a cualquier hora de la madrugada de un finde:

- Stalin baila rap y te juro que Perón se está chamuyando a la rubia. Entonces yo juego con dos expulsados y gol de chilena.

- Estaba pensando que en realidad todo esto a esta altura nos involucra irrefutablemente en cualquier tipo de sensación de esas que no entendemos del todo pero simplemente no podemos evitar, y eso pasa cuando... ah, me perdí.

- Cadsberg! Cadsberg! Las latas verdes nos rodean, oh no, valentía mis soldados. Pidan por la unión de nuestros hermanos, recomienden este mensaje a sus amigos más cercanos.

- Es increible cómo se ha industrializado todo. Estoy bailando con un maniquí, estoy bailando con un maniquí. Ea Ea viva el rock.

IV
Entonces el gato me preguntaba qué estaba esperando. Mmm, yo me preguntaba lo mismo, mientras ella me miraba y se estaría preguntando exactamente lo mismo.

Con su carácter irreverente, Gallagher me hubiera dicho algo así como "Qué paciencia que te tiene ella, eh". Cuando tiene razón, tiene razón. Entonces se fue para la cocina, para hacerse el sota nomás y ver si pasaba algo.

Estoy seguro que al cruzar la puerta, se quedó atento del otro lado escuchando. El ruido revelaba que estaba comiendo. Mientras se reía de mis opinionismos contra los flogers y nos tirabamos un rato a pasar la noche.

Cuando Gallagher apareció nuevamente miró la escena con ojo clínico, maulló pero no se quedó quieto. Habrá dicho algo así como "Entonces me voy. Me aburrieron, hablan demasiado ustedes dos." Andá gato, después te cuento.

La teoría del choque

sábado, 7 de junio de 2008

Pensé que me gustaría cruzarte allí. Zunny dice que tengo que charlarte un poco las cosas de manera más clara, pero te juro que no me sale. Peor, me doy cuenta de cómo no me sale.

Gallagher dice que detengo los desarrollos en cuanto algo parece ser demasiado relevante. Debe tener razón el gato, se me ocurre.

Zunny: Prefiero los casos en los que te equivocás. La historia a comprobado que al equivocarte terminaste envuelto en buenas ideas, en lindas ideas.

Sí. Es un hecho histórico. Del error sale muchas veces un invento genial, de esas cosas que aparentan andar solas pero en realidad uno tiene tan incorporadas.

Zunny: Fijate que en realidad lo que vos estás midiendo frenéticamente son las oportunidades de error.

Oliver: Del error no te librarás jamás. Quizás deberíamos tomarle el gusto a esto de los errores. En algunos casos surfearlos, como vos decís. En otros, dejarnos atrapar por completo por ese despelote que armamos.

Sí, lo que pasa es que uno se siente inoperante, poco creativo, cuando no puede resolver un dilema tan simple como un beso. No es para tanto, es introducción-nudo-desenlace, eso ya lo sé. Tengo mil variantes inclusive.

Zunny: ¿Entonces?

Entonces ponele que nos accidentamos de más. Gallagher piensa que esta observación fue estúpida.

Zunny: Me parece que corrés más riesgo de accidentarte de menos. Te empujaría para que choques directo con ella, desactivaría tu freno. Sobre todo tu freno.

Sostiene el gato pensador contemporáneo, que el freno se opone categóricamente al choque.

Oliver: Igual, tampoco se entiende mucho qué pasa del otro lado. El camino no es tan claro, generalmente está poco iluminado. Uno siempre piensa "la puta, por qué mierda no ponen un par de luces por acá".

Me doy cuenta que estoy tocando la guitarra, que se me ocurren melodías al pensar todo esto, al acordarme de... ¿Hasta qué punto chocar es una metáfora?

Oliver: Todo eso tiene nombre propio.

Me interesan las denominaciones, pero no tanto como la situación de choque, como averiguar la pericia de ella frente al volante. Me gustaría chocar de manera poética, justo cuando los dos escribimos las líneas tan al unísono, que es imposble que no terminen de frente.

Lo disperso

miércoles, 4 de junio de 2008

I
Cosas que te pueden pasar por mensaje de texto:

Pau: A que no sabés? Tengo de nuevo credit doble x 1 semana. SONASTE! Jua!

Me causa gracia esta chica. Es muy ocurrente y oportuna.

II
Orlando: Sábado.

Allen: Sábado...

Orlando: Sinceramente no sé que esperar.

Allen: Yo tampoco.

Orlando: Ponele, dijo que iba a poner todos monitores en toda la casa. No entiendo para qué.

Allen: Yo le escuché algo así como que se iban a ver todas las habitaciones de la casa. Una especie de reality show que se le ocurrió. Sólo hasta ahí sé, decidí no preguntar más apartir de que dijo eso.

Orlando: Felipe tiene problemas...

III
Allen: En realidad, pienso que la palabra adecuada es "surfear". A la industria hay que surfearla, porque viste, el surf es algo que se hace ahí, sobre la superficie, muy volátil, siempre cambiante y preparado para domesticar el evento.

Oliver: Es una posibilidad. En realidad, creo que no hay que tomárselo tan a pecho. Aún así, es cierto que uno no es de plástico, que estas cosas le afectan. Eso de separar así tan tajantemente lo laboral de lo personal es cualquiera.

Allen: Precisamente. Pero si lográs surfear...

Oliver: Sí, depende de cómo lo viva uno. También es el ritmo al que elegimos vivir. A mí ya me tiene podrido esto, y no pasó tanto tiempo.

Allen: Sep, te entiendo. Quizás nos falta pericia con la tabla de surf, poder domesticar las olas. Pensalo, siempre terminan en el mismo lugar. Cuando te caes es cuando el agua te cubre, cuando te falta el aire. Llegar a la playa, dominar el surf, es...

IV
2) En realidad, no tenés tan mal carácter como vos decís. Tenés tus vueltas, tus mañas. Me gusta cuando sonreís, y más cuando pienso que es por algo que dije. Se me pasa la hora con vos, ¿sabés? No te pregunto, sólo espero que a vos también se te pase volando.

1) Yo ahora te dejo en la boca del subte. Te dejo porque tenés que llegar temprano a tu clase, no porque quiera. Vamos, que no me gusta que pierdas cosas por quedarte en nimiedades conmigo.

2) Estoy medio perdida. Me pregunto cuántas de esas sonrisas me tendrán por autora.

1) Me pregunto si a vos también se te pasa el tiempo volando cuando estás conmigo.

2) Me voy. Pero no quiero.

1) Ve. Pero no te librarás de mí tan fácilmente.

Se despidieron con un beso casi accidental, olvidando la avenida, los autos y los transeuntes que los rodeaban. En realidad, si ambos querían chocar, no hubo ningún accidente.

V
Después de una semana totalmente dry, totalmente sobrio...

Zunny: ¿Y?

Allen: ¡¡¡Aliveeeeeeeeeeeeeee!!!

Ella se rió. Una semana sin cerveza, totalmente desintoxicado. Cuando probé la Heineken me parecía el elixir de la vida, lo mejor que me podía pasar en ese momento. ¡Heineken y Zunny es una gran combinación!

Zunny: ¿Viste? La sobriedad no rinde. Te hace pensar en problemas y esas cosas, vos tenés que estar libre.

Allen: Ser en situación, beibi.

Zunny: O sea, cuando estás sobrio también me caes bien, hasta me podés llegar a parecer buena persona. Pero yo necesito que tomes conmigo, sino no da. Imaginate que nos juntemos y estar sobrios todo el tiempo, no daaaaaa.

Entonces se levantó de la silla, se puso de rodillas y comenzó a decir "Es horrible es horrible, no no". Tuve que contenerla, pobre criatura.

Zunny: Es horrible es horrible, no no.

Estabamos escuchando The Who decidí que es lo más. Zunny no estaba tan de acuerdo, porque ella escucha esas cosas raras de música electrónica, y ahora me explico tantas cosas...

Zunny: Salame.

Allen: Mortadela...

Zunny: Me dio hambre, improvisemos una picada.

9 sets

domingo, 1 de junio de 2008

I
Les juro que a mi me había costado llegar ahí, al lado de la cabaña. Me daba vueltas todo y estaba clarísimo que habían cancelado el paso del tiempo al menos por esta noche. El pasto no estaba nada mal, me gustaba eso de tirarme y mirar las estrellas. Ahora entiendo un poco más lo que decía Allen. ¿Será esta la sensación de la que hablaba?

Me suena esa canción medio cubana y no sé por qué. Es el efecto post... no me puedo dormir.

Escuché la puerta que se abría. No supe hace cuánto había pasado, pero era obvio que alguien que estaba adentro de la cabaña (pensé que estaba vacía) salió.

Allen: Ah mi querido Esthershack, bienvenido a...

Se acordaba de que la situación ameritaba una bienvenida, pero no recordaba a dónde...

II
Llegamos a Pinamar el sábado por la mañana. Yo por lo general estoy de mal humor cuando me hacen despertar muy temprano, me parece una injusticia encima un fin de semana. Pero ahí estaba, en el auto, esperando como un salame que el resto se dignara a aparecer.

Esthershack: Llegamosssss.

Sí, ahí estaban en el móvil reconstituido de Orlando. Esthershack y su hermano, Charlie, lo acompañaban. Parecen tan contentos, no entiendo que mierda le ven al tenis, no entiendo por qué se emocionan tanto por ir a jugar a eso, no entiendo por qué Orlando y yo vamos con ellos si ni siquiera sabemos lo que es una puta raqueta.

Mientras me dignaba a tomar mi imprescindible café matutino llegaron los otros dos Bob & Oliver. We were ready to rock.

Manejé cinco horas llevando a estos vándalos conmigo, mientras en el Orlando móvil también viajaba un tal extraño que conocí para tal ocasión, decididamente un maldito tenista. Al llegar a Pinamar la sensación fue irrefutable: Un paraiso industrial high class.

Oliver: Uno tiene que meterse en estas cosas de vez en cuando.

Bob: Esto es una grasada jjaja.

Orlando: La verdad, donde fuimos a parar, mirá todas estas casas de gente tan...

Tan snob. Perfectamente saben que yo no pertenezco acá, lo cual agudizará mi mal carácter cuando vaya cayendo la noche.

El complejo era más de lo mismo: pileta climatizada, canchas varias, sauna, ducha escocesa (no tenía ni idea de qué era eso hasta que lo probé), bar, salón de juego. La excusa perfecta para cualquier tipo exitoso que quiera venir a disfrutar de la buena vida, una partida de poquer y un buen vino de 100 mangos.

Allen: Un verdadero refugio industrial, muchachos.

III
Abrió la mano y tenía una de esas pastillas celestes, entonces me contó que era su munición para comenzar la noche. Esthershack ya venía volado por los efectos de eso que fumamos antes, por lo que me pareció prudente quitarle la mitad de esa pastilla para evitar incidentes.

El máximo tolerable de éxtasis para el cuerpo va entre 80 y 160 miligramos. Las pastillas tienen 80. Partidas a la mitad, Esthershack se quedó con 40. A todo esto, habíamos empezado una linda charla con nuestro soon to become médico:

Bob: La tolerancia a las diferentes drogas varía según el individuo, claro. Cada célula tiene receptores, que son los que luego requieren la droga. A medida que va recibiendo dosis, la celula genera más receptores para esa droga, entonces sube la necesidad.

Esthershack ya se había tomado lo suyo, no seguía la conversación. Allen intentaba dar con el hilo, al igual que yo.

Bob: El éxtasis en ese aspecto no es peligroso, la que es jodida es la coca, y ni hablar de la hero.

Oliver: Supongo que todo eso en su cuidadosa medida...

Bob: Siempre con sumo cuidado.

Bob es un tipo bastante limpio en ese aspecto, sólo toma alcohol y no en grandes medidas. Pero el speech parecía dirigido a consumidores de todos los rubros, mientras nosotros alrededor de la mesa debatíamos.

IV
Ponele que efectivamente esta es la cuarta, o la quinta, quizás la sexta. Pero estamos trabajando en base a suposiciones, nada más. No sé si la mina de la barra me sonríe cada vez que me acerco a por otra, o...

Hey hey, Oliver está más contento que nunca, que maravilla de la ciencia y la ficción. Mantengamos los pies sobre la tierra y hagamos de cuenta que el techo no está en el piso. Seamos normales.

Todo parecía normal, hasta que vimos a Esthershack que venía levitando rápido pasando entre la muchedumbre. Tenía un vaso de speed con vodka en la mano, mientras gesticulaba con la otra. Al pasar noté que un patoba se lo llevaba hacia la salida, corrimos para ver que pasaba.

Desde afuera Esthershack nos puso cara de "qué se le va a hacer", y luego un gesto de me voy a dormir.

Oliver: Hmm... se lo tomó como si se lo mereciera.

V
Mierda, yo no sabía como venía la mano. Sí sí, la mano. Todo lo que toco me llena de... una sensación... que... Si me pienso ahora, debo estar relleno de telgopor, porque no peso nada, casi floto casi... Hey, ese tipo tiene un cartel de Gracias no sé qué.

Terminé abrazándome con ese completo extraño. Eso es el sistema simpático del cerebro en acción, me lo dijo Bob: son todos tan queribles de repente, que me pueden llegar a caer muy mal.

Mientras Allen seguía trabajando con suposiciones, hasta que un trencito se lo llevó puesto y terminó de locomotora entrando al baño equivocado. A nadie le importó, pero estoy seguro de que varios lo notaron.

Bob: ¿Y Esthershack?

Orlando: Vení que hablamos con estas, una está relojeando...

VI
No me gusta cuando veo fantasmas, simplemente porque sé que no son de verdad pero la traición de mis sentidos es tal que uno no puede evitar cierta paranoia.

Me pregunto si Day habrá llegado hasta aquí... Me pregunto si en una de esas todo tiene que ver con todo y esta trama en realidad viene de otro lado. He aprendido a leer las ausencias y omisiones con demasiado detalle, casi haciendo un trabajo arqueológico.

Allen: Todo lo de Amelié me suena a fracaso, ahora me doy cuenta por qué, tengo que repuntar un gran tramo de la historia.

VII

Hey, ¿dónde mierda está Esthershack?

Bob: Genial, lo perdimos en Pinamar drogado y puede estar en el Congo Belga por lo que nosotros sabemos.

Allen: Pará pará, no seas dramático. Bueno, no está en el auto, usemos la cabeza.

Usar la cabeza no era mi mayor atributo en ese momento, como será que continuaba saludando a la gente que salía del boliche como si los conociera. Sabía que era ridículo. Igual cuando Bob me puso cara de ojete paré.

Estaba saliendo de esa sensación de que nada importaba. Luchaba para salir, de hecho. La relevancia, claro, siempre el mismo problema, siempre la misma ilusión. Nos convertimos en esto pensando que está bien, la verdad es que... Claro, perdón, estabamos en Esthershack.

Con Oliver más tranquilo, decidimos que era hora de sacarle a aquella muchacha el Orlando que tenía pegado. La historia se traducirá en que le serruchamos el piso. La historia está llena de mentiras, ya sabemos.

VIII

La verdad es que no se me ocurre dónde mierda estará. Mientras manejaba se me ocurría que Esthershack había vuelto a entrar, o que estaba en algún bar de la zona. No contestaba su celular, no mandó nada. No me extraña, está podrido de la tecnología.

Oliver: Tendríamos que haber salido con él.

Orlando dormía, no podíamos contar con él para nada. Bob era el más sobrio y yo, ya estaba casi reconstituido, hasta me llevaba con el volante con mi habitual pericia. El primer lugar donde lo buscamos fue en bar que estaba a tres cuadras.

Bob: Un pibe de baja estatura, barba y pelo castaño, ni tan flaco ni tan gordo.

Ni lo había visto en toda la noche, o no se acordaban. Seguro que no había estado ahí, el barman recordaría a un hincha pelotas pidiendo Smirnoff.

Su celular muerto, los efectos de sus 40 miligramos seguramente vigentes, nadie se animaba a insinuar que hubiera ocurrido nada malo. Preguntamos por la calle, a algunas caras pasadas de rosca. Nada. Nos preguntabamos a nosotros y respondiamos que seguro estaba en algún lugar, ni siquiera al tanto de lo que había pasado.

Dentro del auto parecía que estaban vedadas las menciones que aludieran a una pérdida estúpida, a cualquier gravedad. Implicitamente optamos por pensar todos juntos que Esthershack estaba, y que estaba entero y bien.

En un rato amanecería. Detesto la temporada invernal, las bajas temperaturas vuelven a las noches muy poco hospitalarias. Yo estaba en el sillón, francamente con la mente un poco en blanco otro poco en gris. Habíamos recorrido casi todo pinamar.

Bob: La playa. Boludos que somos, no fuimos a la playa. Seguro está ahí sentado en una fogata mirando el infinito.

Lo que quedaba de Orlando seguía en el auto, y ni hablar de la cara que puso Charlie cuando entremos en plena madrugada. Nos dijo algo de que seguro mañana en el tenis nos iban a romper el...

Oliver: Uh, claro, mañana tenemos que seguir jugando.

Uh, claro, todo esto era a propósito del tenis, ¿no? Es cierto lo que dice Bob, vamos para la playa, seguro que está. Entonces salí para tratar de despertar a Orlando, cuando escuche que alguien cantaba Guantanamera por ahí, por los yuyos.

Allen: Ah mi querido Esthershack, bienvenido a la realidad nuevamente.

Se acordaba de que la situación ameritaba una bienvenida, pero no recordaba a dónde quedaba la realidad exactamente. Puf, che ¿cuándo llegaron? Me estoy cagando de frío lindo acá eh.

IX
Al otro día la performance del equipo fue de medriocre para abajo. Nadie quería jugar. Oliver no había podido dormir en toda la noche y por más que Esthershack lo había logrado, hubiera sido mejor que dispensara al resto de su flojera.

Orlando dormía. Bob era el más integro de todos, pero no logró hacer buena dupla con Charlie, que decidió continuar jungando con él cuando vio que el resto eramos cenizas.

¿Allen? Armando un par de ideas sobre la sociedad postdisciplinaria, dejé reposar mis restos bajo un sol un tanto amarrete, sobre el pasto tan carismático que los del complejo plantaron. De a ratos miraba los partidos, de a ratos volvía sobre Foucault. Al otro día era lunes, tenía que volver a trabajar y ya no me importaba por qué.

Spartacus

jueves, 22 de mayo de 2008

Si abro la puerta seguro que está ahí, esperando a ver qué tengo que decir. Seguro.

Efectivamente, Gallagher estaba sentadito ahí, frente a la puerta. En seguida nos saludamos, le conté que venía de verla a Zunny, aunque medio al pedo, porque él ya sabía. Hay pocas personas que entienden el arte del desastre, Zunny es una de ellas, tuve que incitarla a festejar.

Zunny: No! No te puedo creer. Contame...

No pienso repetir la historia (aunque uds., queridos lectores ficticios, saben que soy una máquina repetidora). Zunny celebró, me dijo que estaba bien, que para hacer lo que yo había hecho hacía falta... como fue que dijo...

Zunny: Determinación, Allen, determinación.

Eso, determinación. Gallagher me pidió leche, me miraba, sentado al lado del plato.

En un escenario imaginario Paula hubiera aplaudido la obra:

Pau: Eeee Espartaco. ¿Cómo estás? Respondeme, dale, que me tenés mal, decime cómo andás.

Los mensajes de Paula hacen landing en cualquier momento del día y siempre son motivo de sonrisa. Es increible como esa chica se preocupa por mí.

A todo esto, se me armó una pelotera con Eloise. Teniamos que juntarnos, le dije que sí, que no había problema. Y me olvidé nomás que era hoy, estabamos con Zunny tomando algo y me cayeron los mensajes preguntando mi paradero.

El gato se rió. Sí, se rió, luego continuó tomando de su tazón de leche. Claro, total a él no le importa. Él se ríe porque ahora tengo que negociar con Eloise de vuelta, porque sabe que voy a ponerme hecho una seda y le voy a decir que sí a casi todo.

Eloise: No te quiero más. Ahora me tomo toda la Cindor yo sola.

Se la tomó ella, ¿sabés gato? Fue una clara venganza, algún día me la tenía que dar... Eloise ahora me pone condiciones: nada de alcohol ni de drogas.

Eloise: Hagamos las cosas de otra manera. Los ensayos son los ensayos. Nos llevamos bien, tocás bien la guitarra, pero que tal si intentamos ser más centrados, eh? Pablo me dijo eso, que perdamos menos tiempo boludeando, a ver si te dedicas un poco más a esto y menos a...

Zunny: Estamos re caretas entonces.

Casi no intercambié mensajes con Oliver, pero brevemente:

Oliver: Sos un groso. La verdad, muy bueno. Pintaste una situación colorida, con un remate cinematográfico.

Carla: No lo festejes. Allen, ¿no te parece que te fuiste de mambo? Acá estamos, todo me parece más vacío sin vos. Sé que no supe decirtelo, pero se nota que ya no estás, se nota que te fuiste, que hay cosas que no se decían y ahora no hay nadie que no las diga como no las decías vos.

Oliver: Relajesé. Sé que es una lástima, pero hay que ver el lado positivo.

Allen: Soy solo un detalle, solo una metáfora mal desarrollada. Mi ausencia es sólo mi presencia prefeccionada, nada más.

Carla: Te ponés en tonto a veces... Sos más inteligente, lo sé.

Gato, estuve mal, ¿no? Como vos decís, soy contestatario pero no rebelde. Yo ya tenía mi chop en mi mano, el gato miraba y miraba, me hablaba todo el tiempo. Retomamos las teorizaciones sobre la industria y la sociedad postdisciplinaria. Gallagher es un gato muy inteligente, muy leído.

Cuando tiene un rato, Paula se hace un espacio, me pregunta cómo estoy, cómo se siente esto de ser Kevin Spacey en American Beauty.
Allen: Tanto Espartaco como Spacey terminan muertos...
Paula: Veremos. Vos tenés la chance de escribir tu propia historia.
Soy un pésimo escritor, aunque lucho por mejorar. Quizás con algo de...

Eloise: Pero no, no no... nada de eso, te tengo que tener a raya, veo no aflojás vos. Ahora las reglas del juego cambiaron.

Creo que todos me hubieran mirado en ese momento, a ver si Allen Jana aceptaba la autoridad así como así. Sí, acepté de momento al menos. Gallagher me dijo dos cosas: Bien por aflojar. Y sos un salame pibe, te rendiste ante sus condiciones.

La industria, gato, la industria. ¿Cuánto nos dura esto? Rock n roll: dicese del arte de hacer quilombo. Yo creo que está todo industrializado a esta altura, pero imaginate que no tengo un mejor plan.

Gallagher se acostó, ya tenía la panza llena. Maulló un chau, nos vemos.

Leaving song pt2

martes, 20 de mayo de 2008

Fue una mañana después de la lluvia. Según me enteré, los chicos habían estado arreglando a altas horas de la noche pelotazos en la red, como suele decir Allen. Yo sabía que la cosa había estado heavy, que un problemita cualquiera era la excusa perfecta para que el jefe comenzara a patalear y vociferar...

"Que Carla haga el café, que Carla haga café", me decían. Yo les contesté que no jodieran, que estaba ocupada, que se levanten ellos solitos.

Entonces llegó él, más rápido que de costumbre. Preguntó dónde estaba Ernesto. No estaba, el jefe vaya a saber dónde andaría, seguro por la calle, en alguna reunión, en algún destino comercial o gastando su billete.

Oliver miraba a Allen. La oficina entera se paralizó. Me miraban a mí, como si yo supiera algo. Él ni se molestó en revisar si había café, saludó atentamente como siempre, aunque fue más frío que de costumbre. Prendió su computadora como si se tratara de un gesto inútil, como si nada de lo que pudiera surgir de allí valiera la pena.

Oliver: Me doy cuenta de que tenía mucha razón.

Sebastián se asomaba desde su box, mientras alguna telemarketer lograba darse cuenta de que su llamada telefónica no valía nada comparado a lo que estaba por ocurrir.

Entonces tomó el nextel, se deshizo de los cables y simplemente le comenzó a hablar.

Ernesto: Todo lo que pase en ese dominio es tu responsabilidad, incluso los trabajos ajenos. Es preciso que le heches a todo el ojo encima. Sé que hay problemas, pero vos trabajás muy bien, sabés responder bien.

Allen: ¿Estás diciendo que yo debo hacerme responsable de todos los trabajos de agencias ajenas, incluso cuando los mismos estén fuera de término?

Sebastián: Limó. Este pibe es de película.

Sebastián miraba la escena, notaba cierto aire combativo, un espesor que se coló por la puerta justo cuando Jana pisó el la oficina. Ernesto se esforzaba por minimizar la cosa, pero sin perder su voz de jefe, su autoridad.

Ernesto: Necesito que estés siempre, no puede ser que te intente ubicar y tengas el celular apagado.

Oliver: Ups...

Crack. Allen y el poder postdisciplinario. Si Ernesto hubiera estado al tanto de la reticencia de Allen con respecto a la nueva sociedad de la información, estoy segura que hubiera elegido otras palabras.

Se trata de un tipo centrado que cuando pierde la cabeza lo hace bien, lo deja a uno boquiabierto, sentado en su butaca, mirando el espectáculo. Vemos que todo pasa tan rápido, vemos que las palabras de Allen se aceleran frenéticamente, se inmiscuyen en la electrónica de un maldito aparato para llegarle a Ernesto, para que le caigan las sílabas con todo su peso.

Allen: Te presento la renuncia.

No se llegó a escuchar qué contestó el jefe, no por la falta de señal del nextel, sino porque le presté más atención a cómo Allen reboleó el aparato por la oficina, tomó sus cosas y saludó al staff.

Tengo esa sensación fea, Allen. ¿Nos veremos? Sé que no aclaramos algunos altercados nuestros, boludeces. Me da pena que te vayas así, que me vengas a saludar con un abrazo, que me tiras la mano de esa manera. Sebastián casi no se da cuenta de lo que pasa, Valeria no llegó.

Oliver: Estaba más cerca de lo que pensé. Allen tiene esa capacidad de ser tan repentino, quebrar la realidad de una manera tan satírica. Miremosló así: reboleó al jefe por el aire.

Sebastián: Eso fue un poema. Revolear al jefe por la oficina es un po e ma.

Allen, ¿tenés idea de lo que vas a hacer ahora? Allen buscó a su partner de diseño, obviamente no la encontró. Ella siempre llega más tarde que el resto, siempre se da esa licencia de dormir hasta tarde.

¿Te pensás que con un "Carla, un placer haber trabajado contigo" la arreglás? Quisiera que te quedes, que me cuentes quién es este tipo que ahora se va para no volver, nos deja a todos parados en medio de la nada que es realmente esta oficina. Allen, ¿tendrías la amabilidad por una vez de contestarme?

Allen: Diganle a Zunny que cuando llegue me llame por favor, voy a necesitarla...