1) Se te nota en la cara que estás molesto. Se te nota en cómo deambulas por la sala, cómo obviás al jefe, cómo desestimás a los tipos de traje. Se nota en tu Warsteiner, como si hubieras elegido deshacerte de tu conciencia, como si desearas golpearla hasta...
2)... que suspendamos toda actividad psíquica gobernada por la razón. ¿Te das cuenta de todo este montaje? Empresarios y domesticadores de hombres. Y probablemente...
1) ... ni notes que estoy acá, sentada a un costado, mirándote, desmembrándote, queriendo un poco que vengas. ¿Tanto te molesto? Se nota, se nota en como deambulas en la sala, cómo me obviás. Entonces yo llamo a Dillan.
2) ¿Cuáles son las chances de que aquel mexicano tome más cerveza que yo? Aposté algo sobre eso, ¿no? "Él va por la quinta, vos por la tercera. Estás atrasado", me dicen. Por otro lado ella siempre se ríe cuando yo digo estupideces del calibre de "perdón, ¿soy el único que acá no conoce al 90% de los asistentes?". Y creo que se ríe de compromiso.
1) Es que somos muy parecidos. Tan parecidos que no nos soportamos, pero nos llamamos la atención.
2) "...a pidió que le lleven a Dillan", me dicen. ¿Y a mi qué?
1) Dicen que desde que dejaste de estudiar estás hecho un pelotudo. Digo que desde... tu bronquitis -y todo lo que hubiera ocurrido-, te siento más lejos. Alguna vez me podrías explicar qué hacíamos en una parada de colectivo, vos esperando a que llegara el mío y viendo cómo pasaban los tuyos. Podrías explicarme por qué...
2) ... resulta que esos tipos prenden puros en las reuniones sociales. Meramente una cuestión de pavoneos, porque no veo que en la oficina ni en el balcón se fumen esas cosas. Ella volvió a reirse. Es estímulo respuesta. Yo digo cualquier estupidés, ella se ríe. Yo me río para no dejarla sola riéndose, y porque además me encanta hacer gala de lo estúpi...
1) ...da. Estupida, seguro. ¿Tanto? Dillan, vos tenés otra percepción. ¿Es tan así? No te rías, te hablo en serio.
3) Pongamos los bemoles en cualquier parte. Menos mal que nos trajeron salmón. Me pregunto si esta gente se dará cuenta de lo snobs que son. Me pregunto cuánto me saldrá fugarme y cuántas personas están pensando esto en este salón ahora. Y vos reite.
1) Me levanto y me voy. Total, creo que vos también te cansaste de mi a esta altura. Estan todos cansados. Debe ser la época del año y la altura de la semana cruzada con la cantidad de alcohol que tengo encima. ¿A vos te pa...
2) ... ella de carne? Jamás oí hablar de eso.
1) Todo ocurrió como si entonces vos me hubieras abrazado y yo me hubiera dejado, aunque de momento me caes mal, muy mal, tan mal, tan beso. Y todos miraran un poco de reojo y entonces nos fueramos para el pasillo del fondo y me siguieras cayendo tremendamente mal, tremenda...
2) ...mente derrapante. No entiendo por qué te juntás con un imbécil como yo. Y lo curioso es que llegues y mi pérdida de tacto sea tal que no encuentre mejor remedio que no contestarte, que hacer caso omiso de lo que me acabás de decir, que quedará en la impunidad, que todos dejarán en la impunidad.
1) Porque me siento así de impune, irreverente, mañana me echan por puta. Como si eso cambiara el curso de la historia, o de lo que vos pienses de mi, o de lo que ellos realmente piensen de mi, o de lo mal que me caes vos.
2) Entonces se ríe de vuelta, mientras le pregunto a Dillan si recuerda dónde dejé el auto (cuanbo debería preguntarde dónde la dejó a ella con su conversación, pues no sé que le dijo, pero es evidente que contribuyó a todo esto).
[Breve interludio comercial:]
Según un estudio del Indec, al menos el 70% de los personajes piensa que Jana desvaría innecesariamente. A continuación se presentan algunas muestras:
Val: La verdad que no lo entiendo. No puedo tener una relación con alguien así. Necesito cierto grado de coherencia y cohesión.
Felipe: Está chapa. Ojo, lo quiero un montón, siempre me hace reir con sus mensajes a las 3/4am. El sábado como lo extrañaba y no mandaba nada, le mandé yo. Nunca contestó.
Day: Definitivamente. Aunque debo admitir que me a arrancado una sonrisa en nueve de cada diez oportunidades.
Oliver: Los mensajes de Jana son al sabado lo que Mateiko al verano.
Daniel: Ni le contesto. Cuando dice esas cosas está clarísimo que está borracho.
Guille: Lo noté. Igual, ese desvarío es en cuanto a mi, llamativo, porque no es lo que dice sino todo lo que no me dice.
Carla: No lo entiendo. Quizás sea que no lo sé apreciar, o que no vivo dentro de semejante nube de pedos. Parece interesante de a ratos, pero en seguida pierdo el hilo.
[Fin del breve interludio comercial]
3) Me parece mal que tenga...
2) ... que esquivar antes...
1) ... que decirte...
2) ... las palabras (las acciones), pero son...
3) ...las cosas así.
2) En cualquier momento acordaremos en algo.
1) ¿Tan mal te caigo?
2) Aquí no ha pasado nada, aquí no hay heridos ni tampoco ha habido ningún choque.
1) (Es mentira que no hay heridos) Procedo a deshacerme de ti. Chau, pero seguiremos estando, no serás quien pensé que eras. Olvidar es solo la forma que tenemos de asimilar ciertas cosas. No pienso dirigirte más la palabra.
Sea lo que sea que esté pasando, se detiene. Jim Bentham podría intervernir de la siguiente forma:
Jim: En ocasiones ocurre -aunque esas ocasiones son denunciadas frecuentemente como una minoría-, que somos exactamente lo que la otra persona quiere. Afortunadamente ocurre que esta coincidencia entre dos personas se da como... iba a decir de una forma conciente, pero no, es más una forma de existencia. Por otro lado, otras tantas veces -denuncuadas como mayoría-, ocurre que las coincidencias son deploradas, sea por distracciones del paisaje o el miedo estar, nuevamente, equivocados. Diremos que una minoría de las veces quedamos impunes, mientras que otras tantas nosotros mismos nos condenamos por no saber "salirnos con la nuestra".
(Jim: Debería escribir "Los impunes II y Los impunes III... sería una serie a definir. Porque la verdad que son todos una manga de... -no llega a entenderse lo último que dice-.)
La impunidad
Hechos (II)
Una colección de detalles para apuntar:
- Es verdad que Felipe Esthershack tiene una camioneta. También es verdad que se la confiscaron las autoridades de algún suburbio de Buenos Aires.
- Una relación a desmentir: Paula y Paliers jamás salieron juntos. Hubo acercamientos, pero nada prosperó.
- Orlando y Allen, nuevamente, pero por otras vías, trabajan juntos.
- Puede ser que ocurran algunas incoherencias en el personaje de Day. Esto se debe a que se trata de dos personas, y a mi incompetencia por disimularlo.
- Orlando mantiene actualmente su relación con Ly.
- En verdad, Valeria y Paliers no se llevan nada mal. De hecho, tienen una relación fallida, lo que denotaría un trastoque (no intencional) con el personaje de Paula. Aunque ninguna de ellas está relacionada en lo más mínimo.
- July es efectivamente, tan insegura como audáz. Ese elemento es análogo en Allen. Esta ecuasión, a la larga, no es conveniente.
- El título "El cielo está en juicio" proviene de una adaptación de la canción Evil, de Interpol.
- La última frase que escuchó Allen de Day es "andá al psicólogo". Llamativamente, no se trató de un insulto, y las relaciones diplomáticas entre ambos al día de la fecha son "políticamente correctas".
- Carla es una de las revisadoras críticas más precisas de Allen Jana.
- Verdades sobre Paula: Es diseñadora gráfica, efectivamente no entiende demasiado de web, también apodó en una época Spartacus a Allen, y se le atribuye la frase "el chocolate me hace sentir segura". Es sólo cuestión de unir cabos.
- Los intentos dramatúrgicos fueron impulsados por el mismísimo Oliver. Paliers fue otro de los personajes que apuntaló situaciones, e incluso detonó el plot central.
- Es verdad que en un principio Allen no le caía bien a Valeria. Desde ese momento se planteó el el dogma que indica que Allen Jana cae muy mal al principio, pero en ocasiones logra remontar la situación.
- La pelea entre Paliers y Allen ocurrió, aunque fue menos heavy.
- Jan es realmente vegetariana. Uno de los pocos elementos realistas del personaje.
- Bob y Allen suelen discutir sobre una serie de topics recurrentes: medicina y peronismo. Sobre el segundo item han llegado a elevar la discusión a puteadas recíprocas.
- Ocurrió hace tantísimo tiempo, y las diferentes versiones discrepan sólo en detalles: En la apertura del nuevo The Roxy, Felipe se arrojó del auto en movimiento por no querer esperar a que estacionen el móvil, y así, llegar antes al boliche.
- Otra incoherencia sobre los personajes se revela en Oliver. El motivo es precisamente, el mismo mencionado sobre Day.
- Hay grabaciones sobre esto: Orlando y Allen compartieron en 1999 un programa en una radio local de Vicente López, llamado "Lo que venga". Según el primero, en 2010 vuelven. Según el segundo, "sí claro, cómo no". La cuestión está en litigio.
Hell of a nite
I
- Disculpá - le digo a Valeria, sentados ya en el auto-. It´s been a hell of a nite...
II
Carla me mira enojada, y la verdad es que no entiendo lo que hice mal esta vez. Quizás sea que nuevamente le he dicho "cariño", y a ella no le gusta. Entonces encuentro que...
- Mirá, no creo que sea el momento...
- Entiendo. ¿Preferís que me vaya?
Carla hace una mueca. Evidentemente piensa que si me voy, todos van a preguntar por qué me fui. A ella no se le ocurren explicaciones, y además, piensa que de darlas sería todo altamente sospechoso. Porque ahora no es sospechoso.
- No, está bien, quedate. Igual, me gustaría que nos alejaramos un poco, que obviaramos todo lo que nos pasó. Sé que me pongo dura a veces, pero bueno, no hay otra opción. Ya hablaremos mañana, o en otro momento.
Creo que luego de eso anduve quizás un tanto errante, lo cual se prestó para confusiones. Digo confusiones, porque mientras Daniel me pedía explicaciones sobre mi ruptura con Day -era como si precisara llenar un formulario-, Valeria se empacó en culpar a Carla de ese estado que me invade ahora. Aunque yo intentaba explicar:
- No, está bien. Creo que se trata de algo más grande esta vez, no simplemente de ella.
- Es una flor de boluda. Primero hace lo que hace, luego se va, se retira, toda asustada -incriminaba Val-. Se hace la segura, pero me doy cuenta, conozco cómo son las cosas. Vos haceme el favor y no te emborraches.
Valery de repente juega a ser mi hermana mayor.
III
- No me gusta - decía Day-. O sea, el resto cancelaron, pero ustedes se juntar igual.
- ¿Y por qué no? ¿Estás mal con eso? ¿Es porque salgo sólo con ella?
- No. Sí. Más o menos. Es que mirá, yo tengo percepción para estas cosas, y Valeroa es una chica que tiene más amigos que amigas. No es casual.
- No es casual...
- Es así. Un hecho. Además...
- Además...
- Sé eso. Sé que ella te lo dijo en un momento. Qué sentía cosas por vos. Lo que pasa es que vos das esas respuestas tan inauditas en esos momentos, que le dijiste "ah, sí, mirá vos".
- No le contesté así. Le dije que creía que era una sensación momentanea y que se le iba a pasar, porque había cortado con el novio hacía poco.
- Qué respuesta. Siempre tan analítico.
- Mirá quién habla...
IV
- Allen -dice Carla-. Estás desvariando. No lo puedo creer. Vos que sos tan serio, tan medido... estás hecho un desastre. No puedo estar con vos, mirá.
Ya ni recuerdo cómo venía la conversación. Mi hermana mayor me había venido a cuidar un rato. Luego esta otra le había pedido un momento conmigo. No entiendo.
- Allen. Mirá, sé que te pasaron cosas. Que nos pasaron cosas. No puedo negarlo, pero ahora... Ahora es un pésimo momento. Verás, no estamos... No soy... Tengo esa sensación de que ni siquiera me escuchás.
No es cierto. Se trata de una mera impresión. Igual, a esta altura, no me importa, pues ya está todo hundido, creo que veo agua por las paredes caer.
V
- Me molesta -decía Day-, que sigas conservando una foto de ella.
No supe qué responder.
VI
- Un día de perros - le digo yo a Valeria-. Creo que es este Lansky, lugar de mierda, que me trae mala suerte.
Nos encontramos en el auto, estacionado, justo para salir a avenida Pueyrredón.
- ¿Decís que Lansky es latoso?
- Sólo recuerdo que Lansky fue uno de los primeros lugares a los que salimos con Guillermina y un grupo de amigos luego de dejar de ser... nosotros. Estuvimos sentados el uno frente al otro toda la noche, justo frente a frente. No nos dirijimos la palabra en ningún momento. Simplemente cuando todos decidieron irse a otro lado, yo opté por irme. Estaba tan borracho que cuando me subí al auto, comencé a manejar, y no podía ir a más de veinte. Así que tuve que estacionar. Me quedé dormido hasta las siete ahí.
- Hey, son los garrones de la salida con la ex. Nada personal, ya dejalo ir, ¿sí?
No tengo idea de a dónde se habrá ido Carla. Llamó una vez, luego de que Valería, Daniel y yo nos fuimos del lugar. No la atendí.
Entonces comenzamos a hablar de Darío, que no le da pelota a Valería, y que ella dice que necesita que le de pelota. Tuvimos una breve discusión sobre quién manejaba. Gané yo. It´s been a hell of a nite.
Publicado por T. en 22:58 0 comentarios
rescate
Zunny pensaba: Pero si vieran como vomitaba, la verdad que se había ido de mambo la piba. Abrazaba el inodoro como si fuera su gran amor, mientras yo le tendía un pedazo de papel higiénico a la muy condenada. Me asomaba un poco por la puerta del toilet. "¿Estás bien?", le preguntaba yo a falta de alguna otra idiotes que quedara peor preguntar.
Afuera del baño de damas, en la puerta, esperaban Oliver y Daniel, mientras Jana no se dignaba a aparecer entre toda la gente del boliche.
- A ver si entiendo bien. ¿La piba está así por tu culpa? - comenzaba a enojarse Daniel.
- Mi culpa no, aunque tuve que ver. Yo que iba a saber que era alérgica?
- ¿Alergica? Bueno, hermano, verás, hay veces que las toxinas tienen efectos medio malos en las personas. Por ejemplo... - Se escuchó una arcada desde adentro del baño de damas.
Mientras, Zunny contemplaba el patético acto de una pendeja en clara debacle nocturna. Ya no podía más pa piba, su cara llorosa la delataba: era una purreta aprendiendo de mala forma los malos hábitos. Diecinueve años la piba y necesita una brújula con gps.
- Limpiate un poco ahí, que tenés un hilo de baba... - le dijo mientras le alcanzaba un poco más de papel.
La piba no respondía, sólo tomaba lo que Zunny le daba y tóscamente hacía el intento de limpiarse, pero ni siquiera le acertaba a su mejilla derecha. Mientras, afuera:
- No le di mucho. Era para probar nomás, pero te digo que me parece que es alérgica. No había forma de saberlo.
- Boludo, boludo -decía Daniel-. Es una pendeja, las pendejas de hoy en día tienen cualquier mambo en la cabeza. Ahora no sabés a quién le puede ir con qué cuento. Hey, vos -justo divisó a Jana que se iba para el baño de hombres-.
Allen hizo un gesto de ya voy. Daniel lo puteó para que viniera instantáneamente, pero Allen no le hizo caso, o no escuchó.
- Bueno, ahora la llevamos a la casa.
- Sí, a la casa - gruñó Dani-.
La mano de Zunny ahora le acercaba un vaso con agua. Si bien la piba lo aceptó, no podía tragar, en cuanto intentaba tomar devolvía el agua en un gesto lastimoso, empapándose la remera que decía Rock Star. "Puta -pensó Sonia-, no sirve ni para nada".
- ¿A quién esperan? - preguntó Allen, mientras agitaba su porrón de Quilmes Bock.
- Una vez que salgo con ustedes y la terminamos armando lindo lindo, eh -respondió Daniel-. Te cuento: tenemos una pendeja drogada en el baño, amiguita de Oliver.
- No es tan pendeja... -dijo Oliver, mientras miraba el techo, quizás buscando agujero por el cual saltar y fugarse.
- Entiendo que estés deprimido, que quieras buscar brazos jóvenes, pero esto es demasiado. Creo que está intoxicada, o con sobredosis, este dice que quizás sea alérgica.
- ¿Qué mierda le diste? - preguntó Allen-. Bah, olvidate. El tema es ¿cuánto? ¿Está vomitando?
La piba estaba sentaba al lado del inodoro, pero aún tendía los brazos como para abrazarlo. El piso era un asco, ni en pedo Zunny se hubiera sentado allí. El tema era sacar a la muchacha de ahí. Entonces, salió al encuentro con los muchachos.
- Bueno, está sentada, peró de devolver - reportó Zunny.
- Santo dios, menos mal - dijo Daniel mirando al techo.
- Entramos y te ayudamos a sacarla - propuso Oliver. En seguida, tratamos de caretearla hasta la salida y nos la llevamos.
- Caretearla - contestó Daniel -. La puta madre, salimos a divertirnos y vos te ponés a drogar pendejas. Sos un boludo. No sé qué va a pasar, porque si la sacamos de acá bien, sin intervención del Same y sin salir en los diarios, la historia no se termina acá.
- Tenemos que darle algún tiempo a que se reponga - propuso Allen-. Por otro lado, visto que hay mujeres en el baño, no creo que esté bueno que entremos. ¿Ninguna de las que está adentro te ayuda a sacarla?
- Estás loco. Son todas unas pibas chetas, van a patearla antes que a ayudarla.
Daniel protesta más, mientras Oliver se cansaba de explicarse. Tampoco hacía tanta falta. Allen se dio media vuelta y se fue, para perderse en la muchedumbre del bolichón.
Zunny se dio cuenta de que iban a seguir discutiendo antes que ayudarla, así que entró a ver cómo estaba la chiquina volteada. La música electrónica que sonaba en el lugar le aturdía. Tanto como las quejas de Daniel.
- Además, eso de andar drogándose con cualquiera que uno encuentra es peor. Entonces yo le tengo que explicar a mi mujer que salí con mis amigos, y para divertirnos drogamos a una nena.
- No es una nena .respondió Oliver ya enojado-. No me interesan tus comentarios neoconservadores, tampoco me interesa salir con un amigo de Macri.
Entonces reapareció Allen con Carla.
- ¿Qué le pasó a la piba? - preguntó a Oliver.
- Tomo unas cosas. Largo de explicar acá, encima con la música no vas a entender bien.
Zunny intentaba levantar a la muchacha knock our, pero se le hacía un tanto difícil por el suelo resbaloso de la baba y el papel higiénico pringoso, además de cualquier otra sustancia no reconocible que tuviera ese lugar.
- Es el baño de mujeres, no podemos entrar -explicó Allen a Carla-. Así que andá vos, y ayudala a Zunny a sacarla de ahí, que anduvo descompuesta.
- Al rescate de una ebria, jamás lo imaginé... - dijo Carla mientras entraba al tocador femenino. Cuando Allen le contó brevemente la situación su cara se tornó de piedra, carente de toda expresión. Se resignó a que a partir de eso, la noche sería una basofia.
- Te ayudo - le dijo a Zunny, mientras veía como esta intentaba levantar a lo que quedaba de la chica. Un asco, encima le colgaban mocos de la naríz. Se repartieron los brazos, Carla la tomó por el hombro derecho, mientras Zunny el izquierdo.
El piso estaba resbaloso, y ninguna de las dos quería terminar con la pibita esa en el suelo. Encima seguro que con el golpe hubiera vomitado otra vez. Entonces Allen asomó la cabeza, para monitorear la operación de las chicas, que ya habían logrado sacar a la resacosa del toliet.
- Enjuaguenlá un poco en el lavamanos - decía Allen-. Así la refrescan y le sacan un poco el vómito.
- ¿No deberíamos entrar a ayudar? En seguida la sacamos - dijo Oliver-.
No, no, todo va viento en popa. Se ve que está medio resbaloso el piso, y encima esa es un peso muerto, pero de toque la sacan.
- ¿Y decime cómo hacemos para salir? ¿La metemos en un bolso? - protestó Daniel-.
Carla y Zunny cargaban con la muchacha, que estaba inconciente. Alguna que otra usuaria del baño, al lavarse las manos, las miraba, pero nadie ayudaba. "Increible", pensaba Zunny. Entre tanto, Allen trataba de que no lo vieran mirando desde afuera. Nada de "hey, pervertido". "Estoy monitoreando un rescate", hubiera respondido. Carla se preguntaba si no se les estaría por morir, mientras Zunny pensaba en la extraña situación que las había puesto a colaborar a ambas.
- Sos fuerte, che - le dijo a Carla.
- Me duele el brazo ya. Apurémonos, la sacamos y que se hagan cargo ellos.
Cuand0 lograron sacarla del baño casi la arrojaron a los brazos de Allen y Oliver, que la atajaron. En seguida buscaron unos sillones para ver qué se hacía con la pequeña, mientras Carla miraba cruzada de brazos lo que quedaba de su rescatada, y Zunny se tomaba el resto de Bock de Allen.
- Tendremos suerte si no te denuncia - le dijo Daniel a Oliver.
Lo peor es que Oliver pensó que la chica le gustaba, pero toda esta situación desvirtuaba un poco este encuentro. Su soltería de estreno lo tenía un poco contrariado, sus habilidades se habían visto afectadas Pensó que realmente estaba deprimido, que realmente había creado un flor de problema. Nadie le refutó lo que pensaba.
Descolocar
Carla dijo que era de ponerse risueña cuando tomaba. Entonces a Allen le bastaban un par de gestos, algunas muecas dispersas, para obligarla a soltar alguna carcajada. Quizás estaban allí para sacarle el cuero a Celián, y la noche había derivado en ellos sentados en el sofá de la casa de la muchacha.
- Por otro lado, es evidente que lo tuyo no es la cerveza -decía Allen, mientras le intentaba quitar el vaso-. Mirate, estás hecha una desfachatada.
- Pará nene, esto es mío me lo serví yo. Además, hace rato que no tomás vos, ¿estás aflojando vos?
Efectivamente Allen hacía un rato que no llenaba su vaso. La práctica de quien se pretende sobrio. En algún momento de la lucha por la cerveza, lucha encarnizada en la que Carla intentaba estirar el brazo para que Allen no alcance su chop, terminaron con un beso. No tardaron en trasladarse a la habitación, mientras él se sentía un tanto incrédulo ante la situación.
- ¿Está todo bien? -le preguntó ella a él.
Como suele hacer Jana, no respondió a una pregunta que consideraba no debía haber sido preguntada. Era como si hubieran suspendido el tiempo y se hubieran deshecho de todo eso que conocían el uno del otro, simplemente se hablaron como nunca antes. Las palabras alguna vez esquivas se volvieron movimientos entre las sábanas.
De repente el vaso de cerveza había dejado de ser la excusa. Muchas cosas comienzan así, con un pequeño detalle que señala otra cosa más importante, de forma sintomática. Del vaso a los besos.
--
Primero ocurrieron dos mensajes de texto a la madrugada. Uno decía "¿Por dónde andás?". La respuesta fue "Acabo de llegar a casa". El teléfono tardó menos de dos minutos en sonar.
- Che... - sonaba la voz del otro lado del tubo.
- ¿Hmmm? App.
- Hace tiempo que no hablamos. ¿Cómo estás? -dijo no sin cierta tosquedad.
- Sorpresa. Me estaba por acostar, vio. ¿Estas son horas de llamar? Nooo, mentira no te preocupes no me despertaste. ¿Vos donde andás?
- En casa... ni salí. Acabo de soñar con vos...
- ¿?Ah sí, mirá vos. Si te molestaba en la realidad, me imagino que en el sueño al fin podías tener tu venganza...
- Hacíamos el amor...
- Mmmm... ¿Dijiste?
- Que hacíamos el amor, que bueno... eso. Perdón que lo largue así, yo sé que no se hace esto. Pero no me podía volver a dormir, y tenía ganas de decírtelo.
- Páfate. Y... la verdad que es un toque mucho, pero, yo qué sé. No hiciste nada malo. ¿Puedo preguntar cómo la pasábamos?
- No me quiero poner porno.
- Ah bueno, la pasabamos bien. Yo jamás sueño tan explícito. Debo tener una barrera de censura o algo, seguramente Freud sabría mejor. Tanto tiempo, y te me aparecés así, en un intenso encuentro casual, ja. Perdón, me lo tomo para la chacota. ¿Estás mal?
- No, para nada. ¿Qué decir? Aclaro que es la primera vez que me pasa. Generalmente, como vos decís, no sueño tan explícito yo. Simplemente estabamos ahí, tomando algo, y luego nos acostábamos y bueno, vos sabés, nos sacabamos de encima las tensiones... la ropa, ja... como quien dice.
Un poco de silencio. No es algo que ocurra seguido, era la excusa. Quizás hicieran falta algunas explicaciones, drenar algunas curiosidades. O también podría desestimarse el sueño, cada uno ir a su cama y hacer de cuenta que...
- Me llama la atención que te hayas animado a llamarme para contarme esto. Conociéndote...
- Puf... Igual, te cuento que es una liberación poder decírtelo. Pensé que por ahí te enojabas o me creías bajo el dominio de la locura. Podría haber llamado a cualquier otra persona, pero sentí que era más... seguro... menos malo... o... bueno, cómo sea...
- No, por favor, no hay problema. Aunque admito que me descolocaste, decirlo así, parece que tenías ganas de soltarlo...
Y la conversación siguió unos quince minutos más.
Publicado por T. en 20:09 0 comentarios
Etiquetas: carla
Certezas
Me di cuenta que (oh, qué casualidad) Bob nos observada de reojo, a lo lejos. Mientras Lisa y yo nos paseabamos por esa orilla del río de Vicente López, ese que pretenden hacer un paseo turístico.
Allen: Aunque ya no estemos en el barco, me da la sensación de que seguimos navegando. Porque vamos para cualquier lado menos aquí, viste.
Lisa: Bueno. Mejor saber que no soy la única a la deriva. Es loco, toda esta metáfora fallida del agua. Aunque, siempre me siento un poco hundida, me cuesta respirar, me cuesta ponerme a tono con...
Felipe gritó a lo lejos, allá por el mirador, algo así como "La puta que vale la pena este tinto". Lo raro es que no estaba tomando vino, no que gritara al río.
Lisa: ¿Viste? ¿De dónde saca toda esa celebración?
No nos sale eso de convivir en la misma habitación sin desmanes.
Supongamos la escena: Sentados, con pizza y cerveza de por medio, entre amigos, un viernes a la noche. Felipe puso algo de Los Auténticos Decadentes, que tanto le gusta, de fondo. Entonces ni ella ni yo nos miramos demasiado, porque no vaya a ser que ella se de cuenta de que yo la registro y yo me de cuenta que ella me escucha.
Algunas cosas son para problemas y ya. Ella pone un cerco electrificado a su alrededor, pero quien no le teme al voltaje va igual. Me aproximé al cerco, a ver qué pasaba, y me di cuenta de que ella había cortado la luz.
Es todo culpa de ella. Es todo culpa mía.
Lo pensé varias veces. Lamento las molestias a todas ustedes, no es de malo, sino de incompetente y estúpido. Es algo que no puedo superar, tiene que ver con...
Estimados:
Un motivo más que preocupante me impulsa a pedirles su ayuda y visto bueno. Como saben, las cosas no han andado del todo bien, me he visto sin esperanzas al verla, me he sentido sin sentido al esperar algo de ella. Yo siento, saben. Sé que ustedes han pasado por algo similar, sé que ustedes precisan también de la luz que solo "ella" puede darles. Por favor, se los ruego, sean chéveres.
Necesito de su fuerza en esta iniciativa, necesito que todos juntos impulsemos el amor, necesito que firmemos todos para pedir la renuncia del coco Basile, que nos condena a perder otro mundial. Ella, la selección, nos lo está pidiendo, de rodillas...
Allen firmó primero, le siguieron Oliver, Orlando, Felipe, Zunny, Paula (aunque tanto no entendía), Bob, hasta Carla. Y en una de esas agarró la el bolígrafo...
Lisa: Ok, entonces así rajamos al coco...
Y le estampó la firma.
Allen, Allen, deberíamos haber sabido, nos hubieramos dado los tiempos indicados. Creo que ese fue el problema, no haber aguantado hasta desactivar la bomba.
Y Paliers me parece un pelotudo, sabelo.
Tengo todavía el recuerdo de viajar juntos. Justamente Tom tiene que ver con eso. Recuerdo cuando me conoció, que me dijo "Julieta, gracias por hacer de mi amigo un tipo más agradable".
Me causó gracia.
No soy buena para percibir a la gente de entrada. Me pasó con Paliers, con Orlando. Con vos. ¿Sabías que la primera palabra que cruzamos me pareciste un tanto insulso? Aunque no tardaste tanto en rectificar. Y eso que no sos un tipo muy rápido, que digamos.
Lisa: ¿Hace cuánto?
Allen: Demasiado. Por cuestiones náuticas que recuerdo, te digo que fue hace más de un año.
Bob se hacía el que no miraba. De lejos, te estoy mirando. Aunque no veo tan bien. Felipe estaba mostrándole algo, pero Bob no le daba pelota. Seguía dibujando entre los destellos.
Nosotros, aludíamos a todo esto.
Lisa: Entonces, una no sabe ahora si decir la verdad o mentir.
Allen: Yo que vos, claramente mentiría.
Entonces podrían haber ocurrido dos cosas:
a)
Lisa: Podríamos ir para casa, si te parece.
Allen: mmm... no creo que sea una buena idea... perdón.
b)
Allen: Lisa, dime... podemos ir a casa, hablar un poco
Lisa: No Allen, te lo agradesco pero no.
Al lado del río. Entre tanta agua. Lo líquido.
Y estas son todas las certezas.
Meet the ex
Si tenemos un par de crayones podemos dibujar una casa con un jardín en el fondo, una luna, algunos puntitos en el cielo que son estrellas. Eso, tenemos una casa, que está llena de gente. Ponele que es una fiesta, ponele que hay barra, ponele que hay música, ponele que...
... en ese contexto, a modo de hipótesis, vamos a imaginar las reacciones de los personajes en un encuentro fortuito con su ex, en la cual el o ella les pregunta:
ex: "¿Cómo estás? Tanto tiempo".
Las respuestas de los personajes. A saber:
Orlando: Hey, bien! ¿Vos? Hacía tiempo que no nos veíamos. Te queda re bien ese escote, corazón. ¿Vamos al jardín de atrás a charlar?
Oliver: Y bue, hemos estado mejor, algunos despelotes. Pero nada grave eh. ¿Vos? Se te ve bien. Eeeeste, sí, qué se le va a hacer. Tremendo pelotazo, tenemos que avisarnos cuando vamos a fiestas de conocidos. Podríamos repartirlos más o menos. Uh, ahí está menganito... (ya fue, beibi).
Allen: ... ... !!! .. ¿? ... =+= *-* ): - : ( @!... #.#, %=/ & ~~~~~:... {(*);} :<( ¿(@)? Zunny: ¿Quién sos vos? Ahh, claro...
Luna: Oea! Muy bien, y ¿vos? Me acordé justo de vos el otro día, justo que pasé por la casa de ese amigo tuyo a donde ibamos a tomar mate y bla bla bla... (sigue hablando nomás).
Felipe: Ah, hola. Sí, todo bien, algo ocupado. Uh que quilombo, no te escucho nada. ¿Vamos para el jardín de atrás?
July: Mmm. Es raro, verte acá. Bien, creo, no sé... viste. Perdón que te lo diga pero me empezó a doler la panza.
Daniel: Bien. Estoy casado.
Carla: Sería mejor que no nos hablemos, será mejor que nos dejemos ir, perdernos en la muchedumbre. Sé que duele, sigue doliendo. Pero a esta altura sólo nos haremos daño, por favor...
Guille: Bien. Me sorprendés, no estoy acostumbrada a esto, a que me dirijas la palabra.
Lisa: Chau.
Paliers: ¡Opa! Bien, es bueno verte, hace mil que no hablamos. El jardín de atrás está espléndido esta noche, ¿me acompañás? Y sí viste, porque acá hacen medio quilomb...
Ludi: ¿Para qué me hablás? En serio, ¿hace falta? Te propongo que hagamos como que no nos conocemos, viste, sería mucho más legítimo.
Val: Maso, con algunos quilombos. Vení, acompañame atrás, así charlamos un rato. ¿Te gusta el Speed con melón?
Bob: Ajá. Sí, bien. ¿Vos? Buenísimo. Sí, con muchos proyectos por suerte, viste, tengo que mantenerme ocupado. Ajá, por supuesto. Me imaginé. Uhhh, ¿te acordás de eso? Bueno verte eh, después hablamos.
Ly: ¿Me querés llevar al jardín del fondo vos? Ni lo sueñes.
Pau: Long time, no see! Bien, ¿vos? Uh, pará que me llama mi amiga... (se va, chau).
Gallagher: Miau! (Ronroneos. Se van los dos al jardín, de ahí trepan al techo, imaginensé. En fin...)
Pero recuerden que son sólo hipótesis, nada más.
Spartacus
Si abro la puerta seguro que está ahí, esperando a ver qué tengo que decir. Seguro.
Efectivamente, Gallagher estaba sentadito ahí, frente a la puerta. En seguida nos saludamos, le conté que venía de verla a Zunny, aunque medio al pedo, porque él ya sabía. Hay pocas personas que entienden el arte del desastre, Zunny es una de ellas, tuve que incitarla a festejar.
Zunny: No! No te puedo creer. Contame...
No pienso repetir la historia (aunque uds., queridos lectores ficticios, saben que soy una máquina repetidora). Zunny celebró, me dijo que estaba bien, que para hacer lo que yo había hecho hacía falta... como fue que dijo...
Zunny: Determinación, Allen, determinación.
Eso, determinación. Gallagher me pidió leche, me miraba, sentado al lado del plato.
En un escenario imaginario Paula hubiera aplaudido la obra:
Pau: Eeee Espartaco. ¿Cómo estás? Respondeme, dale, que me tenés mal, decime cómo andás.
Los mensajes de Paula hacen landing en cualquier momento del día y siempre son motivo de sonrisa. Es increible como esa chica se preocupa por mí.
A todo esto, se me armó una pelotera con Eloise. Teniamos que juntarnos, le dije que sí, que no había problema. Y me olvidé nomás que era hoy, estabamos con Zunny tomando algo y me cayeron los mensajes preguntando mi paradero.
El gato se rió. Sí, se rió, luego continuó tomando de su tazón de leche. Claro, total a él no le importa. Él se ríe porque ahora tengo que negociar con Eloise de vuelta, porque sabe que voy a ponerme hecho una seda y le voy a decir que sí a casi todo.
Eloise: No te quiero más. Ahora me tomo toda la Cindor yo sola.
Se la tomó ella, ¿sabés gato? Fue una clara venganza, algún día me la tenía que dar... Eloise ahora me pone condiciones: nada de alcohol ni de drogas.
Eloise: Hagamos las cosas de otra manera. Los ensayos son los ensayos. Nos llevamos bien, tocás bien la guitarra, pero que tal si intentamos ser más centrados, eh? Pablo me dijo eso, que perdamos menos tiempo boludeando, a ver si te dedicas un poco más a esto y menos a...
Zunny: Estamos re caretas entonces.
Casi no intercambié mensajes con Oliver, pero brevemente:
Oliver: Sos un groso. La verdad, muy bueno. Pintaste una situación colorida, con un remate cinematográfico.
Carla: No lo festejes. Allen, ¿no te parece que te fuiste de mambo? Acá estamos, todo me parece más vacío sin vos. Sé que no supe decirtelo, pero se nota que ya no estás, se nota que te fuiste, que hay cosas que no se decían y ahora no hay nadie que no las diga como no las decías vos.
Oliver: Relajesé. Sé que es una lástima, pero hay que ver el lado positivo.
Allen: Soy solo un detalle, solo una metáfora mal desarrollada. Mi ausencia es sólo mi presencia prefeccionada, nada más.
Carla: Te ponés en tonto a veces... Sos más inteligente, lo sé.
Gato, estuve mal, ¿no? Como vos decís, soy contestatario pero no rebelde. Yo ya tenía mi chop en mi mano, el gato miraba y miraba, me hablaba todo el tiempo. Retomamos las teorizaciones sobre la industria y la sociedad postdisciplinaria. Gallagher es un gato muy inteligente, muy leído.
Eloise: Pero no, no no... nada de eso, te tengo que tener a raya, veo no aflojás vos. Ahora las reglas del juego cambiaron.
Creo que todos me hubieran mirado en ese momento, a ver si Allen Jana aceptaba la autoridad así como así. Sí, acepté de momento al menos. Gallagher me dijo dos cosas: Bien por aflojar. Y sos un salame pibe, te rendiste ante sus condiciones.
La industria, gato, la industria. ¿Cuánto nos dura esto? Rock n roll: dicese del arte de hacer quilombo. Yo creo que está todo industrializado a esta altura, pero imaginate que no tengo un mejor plan.
Gallagher se acostó, ya tenía la panza llena. Maulló un chau, nos vemos.
Leaving song pt2
Fue una mañana después de la lluvia. Según me enteré, los chicos habían estado arreglando a altas horas de la noche pelotazos en la red, como suele decir Allen. Yo sabía que la cosa había estado heavy, que un problemita cualquiera era la excusa perfecta para que el jefe comenzara a patalear y vociferar...
"Que Carla haga el café, que Carla haga café", me decían. Yo les contesté que no jodieran, que estaba ocupada, que se levanten ellos solitos.
Entonces llegó él, más rápido que de costumbre. Preguntó dónde estaba Ernesto. No estaba, el jefe vaya a saber dónde andaría, seguro por la calle, en alguna reunión, en algún destino comercial o gastando su billete.
Oliver miraba a Allen. La oficina entera se paralizó. Me miraban a mí, como si yo supiera algo. Él ni se molestó en revisar si había café, saludó atentamente como siempre, aunque fue más frío que de costumbre. Prendió su computadora como si se tratara de un gesto inútil, como si nada de lo que pudiera surgir de allí valiera la pena.
Oliver: Me doy cuenta de que tenía mucha razón.
Sebastián se asomaba desde su box, mientras alguna telemarketer lograba darse cuenta de que su llamada telefónica no valía nada comparado a lo que estaba por ocurrir.
Entonces tomó el nextel, se deshizo de los cables y simplemente le comenzó a hablar.
Ernesto: Todo lo que pase en ese dominio es tu responsabilidad, incluso los trabajos ajenos. Es preciso que le heches a todo el ojo encima. Sé que hay problemas, pero vos trabajás muy bien, sabés responder bien.
Allen: ¿Estás diciendo que yo debo hacerme responsable de todos los trabajos de agencias ajenas, incluso cuando los mismos estén fuera de término?
Sebastián: Limó. Este pibe es de película.
Sebastián miraba la escena, notaba cierto aire combativo, un espesor que se coló por la puerta justo cuando Jana pisó el la oficina. Ernesto se esforzaba por minimizar la cosa, pero sin perder su voz de jefe, su autoridad.
Ernesto: Necesito que estés siempre, no puede ser que te intente ubicar y tengas el celular apagado.
Oliver: Ups...
Crack. Allen y el poder postdisciplinario. Si Ernesto hubiera estado al tanto de la reticencia de Allen con respecto a la nueva sociedad de la información, estoy segura que hubiera elegido otras palabras.
Se trata de un tipo centrado que cuando pierde la cabeza lo hace bien, lo deja a uno boquiabierto, sentado en su butaca, mirando el espectáculo. Vemos que todo pasa tan rápido, vemos que las palabras de Allen se aceleran frenéticamente, se inmiscuyen en la electrónica de un maldito aparato para llegarle a Ernesto, para que le caigan las sílabas con todo su peso.
Allen: Te presento la renuncia.
No se llegó a escuchar qué contestó el jefe, no por la falta de señal del nextel, sino porque le presté más atención a cómo Allen reboleó el aparato por la oficina, tomó sus cosas y saludó al staff.
Tengo esa sensación fea, Allen. ¿Nos veremos? Sé que no aclaramos algunos altercados nuestros, boludeces. Me da pena que te vayas así, que me vengas a saludar con un abrazo, que me tiras la mano de esa manera. Sebastián casi no se da cuenta de lo que pasa, Valeria no llegó.
Oliver: Estaba más cerca de lo que pensé. Allen tiene esa capacidad de ser tan repentino, quebrar la realidad de una manera tan satírica. Miremosló así: reboleó al jefe por el aire.
Sebastián: Eso fue un poema. Revolear al jefe por la oficina es un po e ma.
Allen, ¿tenés idea de lo que vas a hacer ahora? Allen buscó a su partner de diseño, obviamente no la encontró. Ella siempre llega más tarde que el resto, siempre se da esa licencia de dormir hasta tarde.
¿Te pensás que con un "Carla, un placer haber trabajado contigo" la arreglás? Quisiera que te quedes, que me cuentes quién es este tipo que ahora se va para no volver, nos deja a todos parados en medio de la nada que es realmente esta oficina. Allen, ¿tendrías la amabilidad por una vez de contestarme?
Allen: Diganle a Zunny que cuando llegue me llame por favor, voy a necesitarla...
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Nups
Todos estábamos raros. Zunny recontra arreglada, llamaba mucho la atención verla así. Oliver y Alicia muy protocolares, Carla con una sonrisa que alcanzaba para convidarle a todo el mundo. Yo, un desubicado más, sólo quería que la ceremonia fuera breve, que nos dieran de comer y que ese tipo deje de hablar de Dios como si realmente existiera.
Allen: Cuando ella llega al altar ya está, en quince estamos afuera ¿no?
Pau: ¡Aguántese señor por favor!
Val: Shhhhh…
Oliver: La mina que toca el teclado debe estar re podrida ya, apuesto que este es su quinto casamiento de la noche.
Fueron más de quince, seguro, pero entones pudimos salir al frió, tirarles arroz y esas cosas. Dani y Romina estaban casados, nosotros viéndolo desde la platea. Mi traje engañaba, parecía un tipo grande.
Pau: Te queda bien, es toda una variante.
Allen: Eso no es problema. Vos te preocupás por las restricciones del menú, yo me preocupo porque aún no me trajeron de beber. Aunque la entrada fue importantísima, camarones nene, camarones, un golazo de mitad de cancha.
Zunny: Estamos re secos acá, hey – hizo un ademán al mozo.
Como en toda ocasión de esta índole, las mesas ordenaban geográficamente los grupos según el lazo con la pareja. Los compas de la facu en una, los primos en otra, los familiares más cercanos ahí, con el dúo, los reyes de la noche. Nosotros nos sentamos en una de la laborales.
Carla: La verdad, hechos una pinturita se vinieron chicos. Irreconocibles, parecen gente correcta hasta.
Oliver: ¿Visto?
Hubo un discurso de Dani que no voy a repetir, sobre todo porque no me lo acuerdo. Sé que lo aplaudimos, que se acercó a abrazarnos y le dijimos que lo íbamos a extrañar, feliz luna de miel y esas cosas. Dani estaba que lloraba, muy contento. Es bueno ver a un amigo así.
También habló la recién casada Romina, de algo de los padres, del compañerismo para toda la vida y creo que mencionó algo sobre la etapa de madurez. Zunny me miró y se rió, yo le contesté sacándole la lengua. Pau me vio y también empezó a hacerle morisquetas a Zunny.
Zunny: Somos impresentables, parecemos el kínder garden che – dijo, para luego tomar de su vaso lleno.
Oliver: No, para nada. Es que somos la alegría del salón.
Allen: ¿Te parece para tanto? Yo cada vez estoy más descreído de todo lo que pudiera pasar entre nosotros. Digamos que nos llevamos bien, pero no creo que más lejos hubiéramos llegado. Ahora seguro estaríamos los dos re peleados, ni nos hablaríamos.
Val: No lo veo así. Vos y yo nos entendíamos mucho, Allen. Igual ese día la verdad que me sorprendiste, saliste así tan frontal, te desconocí por ese momento. Después me vino toda la mezcla con Miguel, tu enojo, el mío esas cosas.
IV
Pau: No lo haces mal, no te quejes, ahora vamos para allá, entonces das la vuelta.
Demasiado baile. Esto me recuerda a Valery, de hecho.
Pau: Y ahora no me sueltes, vamos. Agitemos la cabeza, miremos para arriba, estamos haciendo el ridículo y no nos importa. Gracias Allen, vení…
Alicia: A veces se desquicia.
Oliver: Sonia es así, la queremos mucho. Tiene esa capacidad de llamar la atención de una manera tan creativa.
Zunny había tirado un par de copas de una mesa, nada grave, pero se puso a juntarlas y pidió un trapo para limpiarlas. Daniel a esa altura se reía como loco, con la corbata anudada en la frente, simil Rambo.
Zunny: Es que lo tiré yo, no me parece que tenga que venir el mozo a limpiar mi desastre. Estas cosas del capitalismo me desagradan mucho. Puta madre, ¿cuál era mi copa eh?
Tres minutos después estaba de vuelta saltando, haciendo juegos con la cadera, desincronizando con Paula y hasta con Carla. Fue llamativo como la última se terminó integrando a la fiesta, yo pensé que estaría con su novio toda la noche.
Carla: No es mi novio. Es un amigo que me acompaña.
Se tomó la molestia de aclarar y además preguntó quién era la que estaba con Oliver y cómo me iba con Paula. No habíamos charlado desde que tuvimos esa encontrona en la oficina. Nunca dijimos nada, ya pasó.
V
2: En realidad, era más una idea mía, pues vos sólo me decías que sí para complacerme. Pero sí, recuerdo.
1: ¿Te molestaba que yo no piense en la iglesia y esas cosas como un requisito?
2: No, no, para nada. Siempre supe con quien salía, me gustó que me entendieras, que no intentaras cambiarme. Entonces yo te dejé con lo tuyo, fue lo mejor ¿no? Igual eramos chicos, nos pasaba cualquier cosa por la cabeza. Si me preguntabas a mí, yo pensaba hasta en cómo sería la boda. Para vos hubiera sido importante…
1: Seguro, es un día importante aunque no crea en todo esto. A lo sumo me hubieras escuchado refunfunear por alguna cosa, como el precio de las flores o de la cochería. Aún así sé que no conviene hacer tanto barullo por eso y seguro que vos, con lo racionalista que sos, no te ponías en gastadora.
2: No sabés… quizás perdía la cabeza y me rebasaba en todas mis emociones nupciales.
VI
Paula: Yo quiero las fotos de eso.
Carla: Yo también, además de la que nos sacamos juntos, salimos re lindos todos.
A las ocho Paula se bajaba de mi auto, me saludaba una vez más desde la vereda y abría la puerta de su casa en Coghlan. Hacía menos frío del que yo esperaba y mientras giraba la llave de Paula es probable que Carla estuviera también girando la de la puerta de su casa en Vicente López.
No tenista
Luna: No neutral es lo que somos, ¿no?
La muchacha dejó esa idea de los tiempos de paz entre dos amantes y terminó de pelearse con Julio nomás. Desde que sale con Rodrigo la veo más equilibrada, aunque continúa sosteniendo los interrogantes lunares, que siguen resultántome melancólicos.
En otro lugar de la Capital Federal, Carla se peleaba con Allen de una manera estúpida. Pues esa oficina a veces trastoca los humores de todos, y justo:
Carla: No puede ser que me tires toda la información así y pretendas que yo entienda todo. Después Ernesto me dice que no te ayudo nada, eso es mentira. Estoy tapada de trabajo acá, y encima lidiar con vos.
Allen: Lo que dice Ernesto lo dice él. Yo siempre digo que me ayudás.
Carla: No me ayudes Allen, simplememente volvé a lo tuyo. Y tratá de resolver tu agenda solo. Deberías ser más ordenado, por favor, parecés un nene. No puedo creer...
Zunny: Mandala a la mierda. Esta hecha una loca hoy.
Perdí el interés en esto. Si todo está enquilombado en esa oficina no es culpa nuestra, ni de ella ni mía.
Un año antes, Alberto se volvía loco porque le enviaban setenta veces el formulario web de la empresa lleno de puteadas hacia su persona. Orlando se reía, Meri ni hablar. Gordo pelotudo, lleno de olor a mierda. Sufrió los inconvenientes durante diez días, lo que le obligó a cerrar el formulario web.
Meri: Que hijo de puta, jajjaa. No tenés cara.
Allen: Hay que ponerle onda a esa oficina.
Meri: Claro, total vos ya no trabajás acá.
Volvamos a la actualidad: Seguramente cuando Ludi se cruzó con Orlando en Av. Santa Fe y Junín, ella fingió no verlo pero él se le acercó. Hablaron como si nada, en una conversación bastante efímera que duró quince segundos exactos:
Orlando: ¿En qué andás?
Ludi: Nada, me voy para una entrevista.
Orlando: Ah...
Ludi: Bueno, te dejo me que tengo que ir.
Fue un viernes cualquiera que Esthershack mandaba mensajes a mansalva, y se le ocurrió llamarme a las ocho, completamente borracho, para hacerme un cuestionario:
Esthershack: Vos, ¿pondrías un mango por Kempes en los ochentas?
Allen: Mmmm... sí.
Esthershack: Perdiste. Feli 1, Allen 0. Ahora decime, hubieras apostado a favor de una agrupación que se llamara Vilma Palma e Vampiros, a principios de los noventa.
Allen: Mmmm... no.
Esthershack: ¡Muy bien! Feli 1, Allen 1. Me empataste.
Nunca entendí la lógica del juego.
Todo esto ocurrió durante una media hora más, y es probable que Oliver estuviera dignándose a escribir su tesina de Comunicación, la cual comenzó hace ya unos meses y avanza, a veces gateando pero avanza.
Oliver: Te juro que me cuesta. Me siento tosco a la hora de escribir.
Zunny: Vos ponete las pilas, no hagas la tontería de dejar correr demasiado el reloj. Ya jodimos demasiado, ahora es tiempo de responsabilizarnos de nosotros mismos.
Oliver: De repente sonás tan... Que vos hagas referencia a la responsabilidad no es algo muy tuyo. ¿Te sentís bien?
Zunny: No se trata de una boludés. Sí, ustedes están acostumbrados a verme en cualquiera, pero creanme, yo soy una persona muy seria. Es una seriedad intermitente. Vamos, cursaste toda esa carrera, ahora sentate a escribir, cuán difícil te puede ser, vos sabés tipear muy bien.
Oliver: Demasiada confianza que me tenés...
Un par de horas antes, precisamente el jueves, Paula y yo habíamos asistido a una función de El ojo del panóptico, en el Centro Cultural Konex. Me dieron ganas de volver a Foucault nomás.
Paula: Muy bueno el trabajo con luces y movimientos de los actores.
Allen: Bentham Bentham... Sí, concuerdo con usted Paulette, la oscuridad total de la sala fue manejada muy bien por los protagonistas. Cuando aparecieron los cuatro tan cerca, de repente, eso estuvo bueno. Pero digame qué haremos de nosotros ahora.
Paula: Comer por lo pronto, que me muero de hambre.
En teoría, tendría que haber ido a ver esta obra con Valery.
Nosotros fuimos a comer algo no muy lejos, optamos por una tabla de fiambres. Dos días antes fue la gran marcha a la plaza convocada por el Gobierno contra el Campo (notensé las mayúsculas). Ese mismo día Val tuvo una entrevista con Ernesto Celian, en la que le informó que no quedaba para el puesto de PM en la agencia y que seguiría liderando el equipo de edición.
Val: Me da bronca porque yo acá me vengo quemando las pestañas por esto. Encima en la facultad me están volviendo loca.
Justo ese día yo venía medio a las patadas con el programador, Sebastián. Él más preocupado por optimizar el código, yo más preocupado por la diagramación y el look & feel. El humo ya nos estaba quemando.
Val: Vos sabés cómo soy, yo dejo mucho acá. Pero en este lugar te tratan como si fueras invisible, cuando dos segundos antes eras la estrella de la empresa. Soy una estrella fugaz, eso es lo que soy. ¿Me estás escuchando?
Justo en ese momento no. Orlando me estaba llamando para confirmar mi asistencia a un torneo de tenis en Pinamar. Zunny se reía. Dije que sí.
No. No juego al tenis, ni pienso hacerlo. Voy como no tenista.
After office
Zunny: ¿No estás cansado de esquivar balazos? Me parece que no esta bien eso de desaparecer, de volverte tan volatil. Una se siente dejada de lado, abandonada como una estúpida, parece que a ustedes les importaramos tan poco de repente.
No es maldad, Zunny, no es más que la expresión de una falla. A ver, si, entiendo. Pelotudos habemos en todos lados. Pero sinceramente no es una opción, no me interesa, quedará atrás.
No tengo ganas de encontrarme con el enemigo, y que las amigas me propongan juntarnos me pone de malas.
Zunny: Quizás ellas te consideran amigo, y por eso te quieren ver y contarte cosas y que vos les cuentes. Suele ocurrir, vio.
Dani: Boludeces. Las amigas de la ex complotan para destruirlo a uno, para vengar el dolor de su amiga, quien en definitiva...
Dani esta medio ebrio, creo. Aunque ahora que lo pienso, son las ocho recién y andamos todos medio entonados.
Oliver le charla a Alicia por celular, seguramente le dice que la quiere, que la extraña y que hoy comen camarones en algún lugar fachero de Palermo. Pero no deja de ponerse al tanto con las discusiones entre Zunny y yo:
Oliver: Vos dale para adelante. A otra la importás tres carajos. Y sacate esa idea de que se acuerda de quien sos porque además ni le interesa quien fuiste.
Otra vez, lapidario che. Están medio duros ultimamente. Yo creo que Zunny cuando toma un par de cervezas es cuando más se luce con frases tales como "reboleala por toda la oficina, sacale esa maldita pollera y destapale esas ganas que tiene de callarse la boca". Se olvida de que no está con la barra de los pibes de Banfield.
Dani: Sos una zarpada. Pero y vos con tus cosas también haces quilombos, ojo, te he visto dar vueltas y vueltas en falso, en torno a un pibe que la verdad es que no tiene dos gramos de cerebro. Y me sorprende m'hija, porque sos inteligente vos.
Allen: La inteligencia es sexy.
Zunny: Y decime, ¿qué tenía Jen de inteligente?
Lo era. Era muy inteligente, quizás no a mi manera, o la de Zunny, o la de Oliver o Dani. Quizás era brillante a su manera. Pero no entiendo por qué estamos hablando de Jen. Adhiero más a la teoría de Oliver.
Oliver: Además, cuando te dijo eso de que vos eras el único que la entendía, la verdad, fue realmente injusta.
Si, lo sé. Pero si yo no he sido injusto con ella, que no valga.
Dani: Pero Carla siempre está atenta a lo que opinás vos, Jana. Yo creo que te tiene cierta estima a esta altura, a pesar de que se conocen hace poco.
Zunny: Carla va a jugar con Allen, va a terminar haciéndole desastres. Tenés dos opciones, o la tiras a la mierda, o la encarás y le aclarás los puntos, como te dije, directo a los labios sin pregutarle si está de acuerdo.
Ya sabemos todos que trato de ser respetuoso con este tipo de cuestiones, y que no quiero hacerle líos a la chica de recepción. Por mí, que avance Oliver, que tiene más parla. Ah, claro, legalmente no puede. ¿Y vos Dani? Sacala del mapa, haceme el favor, tirale los galgos.
Dani: Nooo, que ya he salido con gente de la oficina y siempre terminé con quilombos. Pero vos sos un tipo rezonable, vas a saber qué hacer.
Zunny: Sí, le tenemos que dar alcohol, ponerla en pedo a Carla, y quizás ahí se dan cuenta que si, que el beso que se están dando está bueno.
los escapistas
Oliver: Y empezó el show nomás.
A veces creo que evadís demasiado los accidentes, que querés pero no te animás. Casi tengo esa seguridad, aunque Dani me dice que ni a palos y Zunny desearía vernos juntos.
Zunny: Es una piba demasiado seria y creo que eso le molesta a ella misma. Va con vos Allen, te vendría bien.
Soy cabezadura para leer tus insinuaciones, pero además, sabrás que no pienso hacer nada... Dani dice que me olvide, que vuelva a lo mío. Sería una idea genial, porque lo desubicados que somos pasaría más desapercibido si.
Carla: Tomé prestada tu compu. Perdón que no te pedí permiso, lo lamento. Ya te la devuelvo, es que la mía no me abre esto.
Tomaste prestada más que mi compu, mi atención, quién sabe qué más. Y ni vos ni yo sabemos cómo. Otro Illus. No te preocupes, mirá, el archivo se abre así. Entre tanto Oliver me mira, me dice cómo haces para ser tan frío. Por eso le caes bien, porque sos frío como una heladera Jana.
Zunny: Es que sos así, te dejás manipular por este tipo de estrategias femeninas Allen. Jennifer te dejó patas para arriba con dos boludeces que hizo.
Zunny es la clase de amiga que tira la verdad así nomás, en la cara, cruda, para que se nos estrelle porque la verdad es que le importa poco si nos hiere o nos importa un bledo.
Allen: Bueno, no puedo evitarlo. Casi chocamos y terminaríamos en una situación incómoda, pero creo que ella lo vale. Perdón, qué estoy diciendo, tremendo tarado resulto a veces.
Zunny: Sí, tremendo tarado, pero no por lo que decir lo que sentís, que es lo que sostenes vos. Tarado por no hacer lo que sentís.
Oliver: Es que no estaría bien, pues Carla...
El gesto me resultó lapidario, pero justamente ya me había advertido Daniel que no se podía, que no habría caso. Aunque los avances en la materia me habían dejado engañar, aunque me caía mal algunas cosas que se me cruzaban por la mente, era cierto.
Dani: Bueno, al menos le caes bien.
Zunny: Jan se puso las pilas y tomó el timón. Lo poco que la conozco, Carla juega al mismo juego que Allen y entonces se queda en lo seguro. Peor, no arriesga ni por equivocación. Al menos vos, Allen, te equivocas y haces lo correcto cuando se te zafa un tornillo. Pero tengo la idea de que ustedes dos se deben un roce, una visita, un accidente en plena oficina o por qué no, frente al jefe nomás.
Dejá de decir boludeces... Vamos a terminar el maquetado de este puto sitio.
desubicados
Gallagher opinó que estas cosas se le vienen a la cabeza a uno(s) cuando le resulta bonito el otro pero a dónde estamos yendo.
2) No me mires desde ahí que me da cosa...
1) Pensé que ya estabas acostumbrada.
2) ¿A las heridas de bala? ¿A los tropezones en plena plaza Serrano? ¿O serán los olvidos que nos incriminan a ambos lo que repentinamente me pican y me dicen que simplemente la respuesta es no? Basta de malas prescipciones, doctor.
1) Tan seriamente te tomas la cosas...
2) Como se debe, y nada de boludeces de gatos y perros. Yo no tengo nada de canina, y vos nada de felino -Gallagher disiente en esto último-. Aclaremos las cosas, pues a veces no andás lúcido vos: no somos nosotros dos. Sos vos.
1) La peor versión de la historia es la que reduce las fórmulas más complejas. Es tomo hecharle la culpa de la segunda guerra mundial únicamente al tipo deo bigote, omitiendo a Roosevelt y a tantos otros salames. O inculpar de las verdades sólo al padrino, cuando toda una familia tiene que ver con el tongo.
2) En este preciso instante, tus comparaciones me rompen bastante, me ponen de malas. Alguna vez me han deprimido. ¿Sentís que mi mano en tu ... está de más?
1) Bastante educada sos. Es esa una de las cosas que me gustan de vos. Mirá las estellas, acá el cielo es tan completo. Nada que ver con lo que acostumbramos ver. Y perdón ser tan malo en esto, pero me gustan tus piernas.
2) ...
Gallagher, el gato, hubiera levantado la cabeza extrañado, pues eso no era algo típico dce Allen, que se dedicaba a pensar pelotudeces tales como que los kilometrajes de las rutas estaban mal, o que las milanesas provienen de Milán, o que la gente en verano cuida más que la ropa no esté al sol.
1) Necesitaba decírtelo... No soy yo. Sos vos.
2) Y a mi me gustan tus improperios, y como te olvidaste de mi enojo para alunizar en mis labios.
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Hagamos como que no
2) ... si me acerco es porque un poco quiero otro poco debo buscar algo aquí, y si, ya lo encontré y vos ahora estás en otra cosa. Pero vi que me sonreiste y yo te sonreí en respuesta porque...
1) ... vi que me habías sonreido. En realidad, debería decirte, te vi que te acercabas, aunque parecía que no te miraba. Te conozco hace tan poco, pero tembló todo un poco, lo suficiente como para que levantara la vista como pude y solamente pude sonreirte, pues sos una dulzura...
2) ... y me caes bien, aunqué...
1) ... estaba convencido de que te caía tan mal. Y tenés fama de ser un poco introvertida, reservada, pero me gusta que me hayas otorgado cierta confianza, que de a momentos temo romper con declaraciones tales como...
2) ... que me gusta tu sonrisa. La llevas bien cuando querés, la lucís con un esplendor que quisiera guardarmelo en una foto, aunque sé que no sería lo mismo. Porque cuando vea de cerca esos labios bien dejaré de apreciar lo brillante de tus mañas...
3) ... para adentrarme un poco más en eso que nos damos nosotros, que nos sorprendió de repente en el piso de abajo cuando hicimos un accidente de eso que se supone que es tan simple como buscar cualquier cosa, irnos un rato, depejar mis ideas en vos. ¿Me vas a extrañar? ... yo
1) ... si, aunque no te das cuenta, por que...
2) Claro que te extrañaré, pues me acostumbré a tomarte de la mano sin que casi ni te des cuenta mientras...
1) ... me doy cuenta que me tomás la mano y quisiera correr los labios un poco más como hicimos la otra vez que nadie nos miraba. Porque, aunque sólo te lo demuestre entretelones, vos sos tan especial. Tiembla todo cuando te veo y viene esa sensación...
3) ... de que besarnos fuese ilegal. ¿Te diste cuenta?
3) ¡Si, claro que me di cuenta!
2) Yo te miro aunque creas que no te miro y...
1) ... para mi que ni me mirás. Y vos a mi me das una ternura, te juro que te lo quería decir pero claro, vos sos tan correcta y pensé que desubicado que soy, y más cuando el otro se reía de que yo te daba la razón en la otra discusión. ¿El otro sabrá que...
2) ... me gustas desubicadamente? Y sigamos hablando de desubicados, no le charles tanto al otro que es medio buche. Ojo con lo que decis, eh. Porque sos muy bonito pero lo bonito no te exime de mandarte macanas, no me mires así...
3) ... bueno esta bien, me callo y nos juntamos otro rato, nos hacemos los que siempre estamos así, que siempre nos movemos juntos. ¿Si te digo que no quiero que te vayas, te vas a asustar? Me entristece no poder declararte todo esto tan abiertamente, espero poder hacerlo pronto, porque sino entro en esos periodos que me pongo mal, ay corazón...
2) ... que desubicados que somos.
1) Si pero no, vení que no terminé contigo...
Orlando) No juegues on fuego.
Allen) Es necesario para los utopistas, intentar no quemarnos con lo que arde. Vio.
Luna) ¿Te estás... otra vez? Aaaa...
Orlando) Es ridículo...
Allen) Si, precisamente, es ridículo de una manera gratificante...
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Gramática
Cuando ella entró a trabajar. Dani ya me había advertido...
Lo primero que pude arrancarle fue un "hola". Yo ya sabía quién era ella, entonces le digo "Carla, ¿no?" Asintió, e inmadiatamente hizo un gesto de "... y tu nombre es...". A lo que repliqué con esa sonsera mía, que mi nombre era Allen.
Yo había estado enfermo dos días, lo que había retrasado nuestro encuentro. Ella en lo suyo, yo en lo mío. Pero nos miramos, cuando paso por el pasillo, dando vueltas por ahí, pensando en cómo...
Y cuando se va me saluda. Beso en la mejilla, políticamente correcto, las cuestiones de protocolo estaban al día. Y se me ocurre:
Allen: ¿Te sentís mejor?
Carla: Ajam...
En fin, es la respuesta más seca que me ha dado una mujer en mi vida. Es así, hubiera preferido una puteada, porque al menos significaba que había tenido que procesar algo de mi para responderme. La vi jugando al solitario, le pregunté si estaba embolada. La respuesta era breve.
Mi idea era ir avanzando. Empezamos con gestos, ni siquiera palabras. Luego, creo, podremos pasar a los monosilabos, para luego llegar a articular oraciones bimembres. Agregaremos elementos, y quizás nos aventuremos en la voz pasiva. Sería bueno poder trabajar las afirmaciones, y creo que como profesor de gramática interesado, intentaré esquivar las oraciones y frases de negación.
Tanta pelotudés creo que me hace mal. De hecho, veo que mis capacidades han mermado, debido a... No lo sé, seguramente la historia. Entonces, a esa altura, pensé que estaba perdido, que obviamente ella me odiaba y no veía al caso preguntarle por ejemplo, que estudiaba.
Carla: Nutrición.
Allen: Ah, mire que bien. Y ahora se te vienen los parciales, me imagino.
Carla: Claro, por eso trato de ahora estar lo más relajada posible, porque sé que después se me viene la pelotera.
Allen: Si, lo he sufrido. Uno tiene esos períodos donde está todo tranquilo, el mar es manzito, pero de frente puede ver cómo se va formando la ola.
Carla: ¿Vos que estudiaste?
Allen: Diseño multimedial.
Carla: Claro, yo te veía tan ducho con todas esas cosas de la compu, la verdad que yo no cazo una. Encima este programa de miércoles...
El programa de miércoles era el Illustrator. Les juro que andaba perfecto. Según ella, prefería el Excel y ya, para hacer gráficos. Detesto el Excel. Entonces entramos a debatir sobre las maldades de los programas a los que uno es ajeno, la necesidad de los mousepads y el por qué de tanto despelote para cuidarse comiendo tanto que ojo para mí la comida es re importante.
Carla: A mi me encanta, preparar todo, ver como funciona el cuerpo, hay tantas explicaciones en la carne de uno mismo. El que lo ve no se da cuenta, pero todo lo que pasa atrás de eso, explicaciones a muchísimas cosas que ni nos imaginamos. Nos conocemos tan poco en realidad. Desgasta mucho, pero bueno, la verdad es que me gusta lo que hago.
Tenía una mirada curiosa, puedo decir que más que llamativa. Medio tristona, de esas personas que tiene cierta meláncolía al mirar al mundo, quién sabe por qué. Pero ahora al menos pasamos de la total indiferencia a mantener una conversación a medias fluida. Creo...
Dani: Yo te aviso nomás...
Publicado por T. en 20:40 0 comentarios