Diaz Velez

lunes, 24 de enero de 2011

La cantidad de vueltas que llevabamos dadas en esta puta ciudad no tiene nombre. Lo peor era que estábamos originalmente a diez cuadras del cumpleaños de Rose, pero no sé de dónde sacamos la idea de subirnos al auto en claro estado post-scriptum.

- Lo que pasa es que tenemos que llegar a Diaz Velez, de ahí doblar a la derecha y...

- Che, tengo que cargar nafta - dijo Gilles -. Esto está en rojo y me pone del ojete. ¿Dónde hay una Shell?

- ¿Shell? - pregunté- Estamos casi en Parque Centenario y no recuerdo que siquiera haya estación de servicio. ¿Shell tiene que ser?

- Sí, eso se le carga a este auto.

Fue el inicio de una voltereta que definitivamente no deberíamos haber hecho. Pero bueno, el problema había sido, como dije, que en lugar de caminar un poco nos quisimos venir manejando.

- Che, ¿eso que fumamos qué era? - preguntó lo que quedaba de Jorge, arrojado desde el asiento de atrás. Pensé que en una de esas en breves quince minutos lo teníamos vomitando al lado de la avenida.

- Son de esas cosas que hacen que todo se vea con delay - dije, mientras efectivamente no estaba en el mejor de mis estados. Pero como soy un tipo muy conciente me descarté automáticamente como probable conductor.

(Conciente nada, diría Jackie, que cuando le conté se puso de mal para abajo, porque "claro, conciente de que no podías manejar, pero te subiste al auto igual". Y yo me pregunto por qué mierdas siempre termina teniendo razón...)

Doblamos por una calle, y luego por otra. Y pasamos por el bolichón donde Rose estaba ejecutando su cumpleaños. Y yo vi como pasábamos, mientras Gilles explicaba por qué teníamos que dar con una Shell dentro de poco.

- Seguí por Diaz Velez - dijo algún fragmento de Jorge, que no tenía ni la más pálida idea -, creo que hay una cuando cruza avenida Córdoba.

De más está decir que Diaz Velez no se cruza jamás con Córdoba, pero Gilles siguió la indicación de todas formas.

No sé cuánto estuvimos dando vueltas, pero supongamos que quince minutos. Y creo que en algún momento, en algún semáforo, Gilles consoguió que un tachero le indique que recién a quince cuadras teníamos unas estaciones de servicio.

- Lo que nos hubiera ahorrado mucho tiempo, hubiera sido haber planeado la cosa de entrada -decía Jorge, mientras cargábamos nafta-. Porque vamos a perdidos en la neblina, y cuando nos planteamos a dónde nos dirigimos, en verdad no nos interesa demasiado el asunto. La civilización sólo se pregunta eso de falluta nomás.

- Depende - contesté -. Los ideales ilustrados creo que eran bastante claros, sobre todo con respecto a la razón y el progreso, bro.

- Progreso las pelotas.

- ¿Por qué hablamos de esto? - se quejó Gilles.

- Porque tu amigo está un poco pasado.

- ¿Mi amigo?

Iniciamos el retorno, en lo que ya era una noche demasiado larga para que no hubiera ocurrido más que una serie de cervezas y esas cosas en el depto que Jorge tenía por el verano.

- Yo tengo una teoría sobre Caballito -expliqué-: ese barrio se formó porque la gente que llegaba ahí no podía salir. Entonces debió establecerse ahí.

- ¿No es esa la explicación que das para Flores? - atajó Gilles.

Bueno, es evidente que con la edad me he quedado sin demasiada memoria, pero sobre todo, sin ideas.

- Ahora sólo hay que dar con un garage.

La segunda parte de la peripecia en auto fue dedicada a encontrar lugar donde arrojar el mismo. Tema importante, a eso de las tres y media de la mañana. Nuestra escasa geografía no nos ayudaba a dar siquiera con un garage.

- Se me ocurre que hay uno por la vueltita de Diaz Velez, antes del parque.

- Que se te ocurra lo que quieras, pero cómo mierda llego a la vueltita esa...

- ... de no seguir con un plan, porque el que hace luego otro viene y deshace. Antes había un proyecto colectivo para llegar a algún lado. Como una tendencia, pero ahora, ni siquiera eso. Todo se pierde en cuestiones efímeras y no se lega a ningún lado...

- Es genial hacer esto en tierra macrista - dije, cansado y entrando en un mal humor nocturno anticopado.

Fue en ese momento que Jorge surgió desde atrás, tomó el volante, al grito de:

- ¡¡Es para la derecha!!

Tuvimos que sacarlo inmediatamente con Gilles, que se puso bastante nervioso por el manotón de Jorge, a quien debí explicarle que no se hace eso cuando otra persona maneja. Como si se trata de una clase de educación vial a un nene de seis.

La vueltita de Diaz Velez encontró a Gilles nervioso, a Jorge cumpungido y a mi enojado. Todo porque al pelotudo de Jorge se le había subido el thc a la cabeza y le había arrojado la coherencia por la borda.

Y a todo eso, quizás sea un tema de presión o lo que sea, pero había perdido el efecto de delay y mi percepción se encontraba casi arreglada.

(No le comenté mejor a Jackie lo de los delays, porque se me ocurrió que dada la mala onda que tenía ella con el asunto, quizás esta vez fuera mejor omitir. Luego se enteró charlando con Jorge del tema, y efectivamente no el gustó nada pero al menos ya era cosa del pasado y así todo fue más fácil.)

El primer garage, el de la vueltita, no aceptaba autos. El de Campichuelo ni siquiera tenía sereno conciente que nos viniera a abrir. Y optar por dejarlo afuera estacionado en la calle, era sencillamente imposible para Gilles, que estaba neurotizado con su auto esa noche.

Recién a las cinco de la mañana, entre vueltas y vueltas, finalmente el señor Deleuze se calmó lo suficiente como para dejar el auto a media cuadra de donde teníamos que ir.

A las cinco de la mañana, cuando ya no dejaban entrar a nadie al lugar.

Rose salió para saludarnos, puso cara de "qué amigos pelotudos que tengo". Salió Susana y nos sacamos una foto, la cual espero no ver jamás en mi vida.

Chapuzón

martes, 18 de enero de 2011

I
- ¿Te gusta este? - dijo Micaela mientras me enseñaba los sahumerios de Magnolia.

Afirmé con la cabeza, y me di cuenta en ese momento que estábamos haciendo cosas de pareja, como salir a pasear por Belgrano o juntarnos a desayunar, antes de ir al trabajo.

II
Para ese entonces yo estanba intentando hallar un Fernet, pero ese tal Guy parecía haber escondido lo bueno. Y a mi me encantan las fiestas en casas con pileta, cuando va a iniciar el verano, y el año anterior ya lo había visto a él. Aunque para ese momento él era otra persona, estaba a unos meses aún de conocer a Jacqueline Rousseau.

Él y Jorge estaban muy compenetrados estudiando cómo tirar a las chicas a la pileta. Lo cual no era sencillo, porque si bien la fiesta había sido anunciada con pileta, noviembre aún no es verano verano posta full. Pero hacía calor, así que primero se arrojaron ellos, a modo de estreno.

Luego se propusieron arrojar a uno de ellos, a Gilles, que salía justo del baño. Asumo que al tirarlo a la pileta, sumarían a uno más a su causa.

Antes, yo había intercambiado algunas palabras con Jim. Me habrá escuchado decir algo sobre Anton Chejov, porque luego me vino a hablar de teatro.

A la media hora ya me había dado cuenta de que él tenía todas las intensiones de tirarme a la pileta. Le dije que no, entre risas, con una resistencia que no me salía demasiado. Me dijo

- Sabés actuar, ¿no? Porque vas a tener que simular que sí querés tirarte al agua.

Para ese momento no sabía qué tan mal ni qué tan bien me había caido Jim Bentham. Lo curioso es que yo lo recordaba del año anterior, aunque él llevaba el pelo largo. Pero no me había fijado en él. Pero algo me acordaba, así que... raro.

Terminé compartiendo chapuzón en a pileta con él dos tres veces esa noche. Y dos semanas después compartimos una salida por Serrano.

III
Fue una de esas noches raras donde estoy demasiado locuaz. Cuando Gilles le dijo a Clarice "presentale a tus amigas", contesté "Dejá, que me presento yo solo". Y efectivamente estuve charlando un poco con alguna de las amigas de Clarice, planeando tirarla a ella a la pileta, porque era la cumpleañera.

Luego di con otra chica: Micaela Bajtin. Me llamo la atención su estilo cuasi hippie, con esos pantalones cortos de jean medio rotos.

Lo bueno de no pensar es que te hacés menos drama por las cagadas que te mandás y te vas a mandar, pero en una de esas sale algo copado. Como por ejemplo, tirar a una recién conocida a la pileta.

Todos los números para sacarme una puteada. ¿Y?

Aún así, fue raro. Cuando le escribí a Micaela para salir, tardó en contestarme. Pensé que realmente había arruinado la cosa. En fin, esa chica no es rara, pero sí como decirlo. "Llamativa", "despierta la curiosidad". Eso.

No recuerdo con precisión qué dijo después, pero de alguna forma terminamos hablando de Cortázar, que terminó suendo un buen tema. Y nos mantuvo charlando un rato, lo suficiente como para caernos medianamente bien.

IV
- ¿Y estás preparado? - dijo ella, casi sin mirarme, porque estaba inspeccionando unas velas aromáticas.

- ¿A? - Interrogué a su interrogación.

- Digo, para el avión. Porque no te gustan...

- De momento no pienso en ello - contesté mientras observaba los sables samurai que tenían colgados en la pared del local. Quizás, en una de esas deba comprarme alguno. Aunque me volvería aún más snob, y no sé si tengo ganas de decaer aún más.

quilombitos

jueves, 13 de enero de 2011

(una historia vieja)

- Pero decime, ¿Por qué te fijaste antes de Juli que en mí?

Valeria tiene esa capacidad de quemarte la cabeza con un tacho de napalm, que sencillamente es explosiva.

- ¿a?

- Digo, porque me habías dicho que con ella estabas bien. Y me hablaste de todo lo que te gustaba ella y...

Entonces, en algún tiempo pretérito dije que si estás saliendo con una chica, siempre ocurre el momento donde te pregunta "¿Te enamoraste de otra?". Bueno, también ocurre que empiezan a desmenuzar la cosa y pedir una serie de explicaciones que ni te cuento.

- Mirá, no sé. Son cosas que se dan. No significa que yo siga enamorado de ella ni nada por el estilo. Simplemente que en ese momento de mi vida me fijé en ella.

Pero como Valeria es bastante frenética, sigue el embrollo. Y lo más mejor del asunto es que ella se fijó en menganito, sultanito y fulanito antes que en mi, y a mi ni se me cruzaba poor la cabeza preguntarle acerca de eso.

En verdad, conociéndola a ella, parece que buscara algo así como "sí, mirá, es que eras mi segunda opción. Ya fue con la otra, así que ahora te doy bola a vos".

- ¿Pensás que le tenemos que decir a los chicos?

Es una gran recurrencia: el tema de ocultar mis amoríos. Por eso tengo fama de reservado, porque "Allen, sos un tipo más bien esquivo y a veces no sé qué se te cruza por la cabeza", según Day. Otra frenética.

Ahora, el tema de Valeria está rodeado de curiosidades. Por ejemplo, que después de haber fracasado nuestra relación, nos sigamos hablando más que bien. O que, aún así, estos planteítos sigan surgiendo, dos años después. O que me importe tres cominos con quién anda ella. O que ella después venga y me aclare que está todo bien que puedo andar con la amiga.

Problemas técnicos

viernes, 7 de enero de 2011

Según:

I
- En definitiva, creo que no sé hacer nada. Digo, o sea, no me destaco. No... tampoco me emociono demasiado con las cosas hoy en día, te soy sincero. Seguro para vos es distinto, estás acostumbrada a vertelas con el mundo.

- Te juro que no. Una se lleva cada palazo. Pero el tema es ser fuerte, vio. ¿Cómo va tu madre?

Me callé porque sinceramente no quería hablar de eso. Sé que ella estaba al tanto de todo, pero necesitaba poner una distancia y además no quería hablar de mi madre, de ninguna forma.

- Bueno, lo que quieras. Pero vas a tener que hablar con alguien. Eso de dejar las cosas así no va a ningún lado, Jim.

Me pregunté por qué estaba nuevamente en esa situación donde Betina me pasaba algún tipo de reclamo. Debo ser un pelotudo bárbaro. Fue ahí cuando ella me dijo:

- Extraño a mi hermana. Me contó que la quisieron asaltar en Sidney. La verdad es que me puse loca. Me mata que esté tan lejos, tanto tiempo y sola.

Cambio de tema. Seré paranoico, pero ¿estategia? Apoyó su cabeza en mi hombro. Fui tan idiota que la abracé. Le sentía el corazón latir rápido, y encima el mío también. Y Antonella me hubiera demandado por idiota, por no aprender nunca las cosas.

Nos acercamos de a poco, pero mi cabeza iba rápido, quería meter el freno de mano sin ser grosero. Y entonces, todo se detuvo. Ni ella se acercaba ni yo. Evidentemente, estana esperando a que yo concretara la situación. Y:

Sonó mi celular, rescatado por un mensaje. Así es.

II
Es característico de mi estos últimos tiempos llegar tarde, así como es característico de vos ponerme siempre la misma sonrisa cuando nos saludamos. ¿Y viste que casi soy un tipo normal? Casi.

- Ahora bien, te ponés nerviosa.

- ¿Nerviosa?

- O lo que sea. Quizás fuera la sorpresa, pero cuando te ofrecí servirte y cerveza, te temblaba a mano.

- ....

- Decí lo que quieras, pero me di cuenta. Y también me di cuenta que mientras te servía, estabas tan tensa que no dejaste de inclinar el vaso y que entonces la cerveza se chorreó. Pensé en hacerte un comentario lúdico y todo.

- ¿Ahora me hacés comentarios lúdicos? Bueno, ¿por qué no lo hiciste?

- Estabas nerviosa, decidí dejarte tranquila. Pensé que si encima te ... bueno, yo qué sé. Fue como un no hincharte. Además en frente de todos, no sé, pensé en ahorrarte cualquier reacción, a ver si te ponías más nerviosa.

- No estaba nerviosa, ¿vale? Y quizás tenga derecho a que me descoloque un poco tu actitud.

- Como quieras. Sostengo que fue así.

- Jim, no me contestes como a los locos. Te lo pido por favor, no estoy para eso. Menos ahora. No sé que habrás visto vos, yo estaba charlando entre asado y amigos. Pero queda claro que vos siempre querés dar la nota conmigo.

Silencio.

- Ok, bueno... -prosiguió ella- eso de que cuando vos decidís las cosas estén todo ok no me cierra del todo. No me mal interpretes, me parece bien que tengamos una relación algo más coherente, pero solo te invito a darte cuenta de tu arbitrariedad.

Silencio.

- En fin... Sea lo que fuera ya pasó.

- No me puse nerviosa, y menos por vos.

- Como quieras. Anyways, queda entre vos y yo y no hablamos de esto nunca más. El cuerpo revela cosas, yo lo sé, vos deberías saberlo. ¿Te acordás cuando discutíamos sobre la verdad de lo gestual?

III
- ¿Sabés que? Uno no puede siempre tener a todos contentos. Uno siempre, por a o b, la frega con alguien. Y a nosotros nos toco bastante, ya la verdad que no sé qué hacer con vos, o no sé qué hacer con nosotros, porque me ...

El tema con ella es que cuando quiere quemarte la cabeza, saca todo su napalm disponible.

- ... falta quizás resolver algunas cosas a mí, Jim. No con vos, sino con otra persona y si hay algo que aprendí es a hacerme cargo de mis acciones, de mis errores, y... no me malinterpretes.

Eso, todas me piden que no malinterprete. ¿Qué les pasa?

- Pero yo qué sé, me siento con miedo, un miedo tremendo. Y no tengo ni ganas de salir últimamente por esto, es como que quiero encerrarme y dejar pasar todo. El otro día en el trabajo me puse a llorar en el baño, y no sé por qué.

Escuché esta historia antes, lo juro. O una similar.

- Hice quilombo, Jimmy. Con vos, conmigo, con todos. Y no te merecés tampoco que... Sos muy dulce, y eso creo que me pudo, pero tampoco puedo omitir que no quiero hacerte daño ni que las cosas terminen para el orto.

Bueno, evidentemente estamos coleccionando una serie de problemas técnicos estos días. Desde mi incompetencia para manejar a una chica "que obtiene lo que quiere", pasando por una ex a la que desconozco ya, y llegando a una cita que en definitiva es:

- ... loca, pero quiero creer que podemos estar tranquilos así. ¿No? Hay muchas cosas que no sabés.

Esa frase tirenlá a la basura. "Hay cosas que no sabés". Sí, y vos no sabés todo de mí tampoco. ¿No sería más útil deshacerse del miedo y largar lo que sea? Porque en el peor de los casos, ya estás tirando todo a la mierda, corazón.

- Y que me encantaría saber de vos, quiero seguir viéndote, aunque no tengo mucha esperanza de ello.

- Hey, chica, mirá. A esta altura del partido, uno se de cuenta que no puede evitar lastimar. Las cosas no se hacen por malicia, sino porque uno va descubriendo lo que uno es. Y te juro que voy a ir encontra de mis intereses, pero claro, andá y hablá con quién debas. Pero armá lío en serio.

Ella se quedó callada. Me estaba escuchando.

- A ver. Si todo esto es para que no hagás nada, la verdad es una mierda. Ahora, vas a incinerarte para resolver tus asuntos con ese alguien más, por favor, quemate en serio. O sea, no te garantizo que va a salir bien, sino que te vas a tener que jugar.

- Sí lo sé. Aunque no tengo todo tan claro como para definirme.

- Uno de vueltas muchas veces no por indeciso, sino por miedoso. Ojo con eso. Te lo digo por experiencia, si no vas y quemás todos los cartuchos, entonces no vas a resolver jamás. Si al menos te tirás el combustible encima, bueno, que el otro lleve el fósforo.

Era raro que yo le estuviera dando ese tipo de consejos. Rarísimo, pero no me costó para nada.

- Lo decís como si fuera fácil, como si uno supiera lo que quiere. Y la verdad es que no sé, porque no sé si me quiero quemar o si prefiero que me llames mañana para ver cómo ando.

- Yo lo único que veo es que tenés un tanque de combustible. El tema es quién realmente querés que tenga el fósforo.

IV
En medio de la noche.

Sin razón aparente.

- Jim - dijo Bella.

- Mmmm...?

- Quiero preguntarte algo.

- Sí mi amor, ¿dime?

- ¿Te acostaste alguna vez con Antonella? No ahora, pero ponele, ¿antes de que vos y yo salieramos?

Piba obse. El otro día me hicieron la misma pregunta, y me acordé de este momento.