I
Es increíble cómo los cuerpos palidecen dentro de los hospitales. Es como si esos edificios tuvieran un aura lúgubre que los convirtiera en esa especie de recinto tan noble y sublime. Es el lugar donde muchas veces la vida se conserva para no ser vida, donde el espacio vital permanece analgésicamente aislado del mundo. ¿Y qué es la vida si no es mundo?
II
- Es simple, firmá -le dice Gregor a Allen-.
Gregor jamás fue un hombre expeditivo, jamás organizó demasiado rápido y eficazmente nada en su vida salvo quizás su oficina. Pero cuando pensó en qué demonios podría ocurrirle en ese maldito quirófano, no tardo en hacer a sus dos hijos Anthony y Allen co-titulares de todas sus cuentas bancarias, además de ponerlos al tanto de cuestiones de escribanía y papelería de muchos colores pero no divertida.
- ¿Es para tanto? - protestó levemente Anthony mientras estampaba su firma-.
Allen también desestimaba el asunto, pero Gregor delataba con su mirada una intranquilidad de la que todos eran complices en algún punto. Greta ya había "digerido" la cuestión como pudo, pero ciertamente no quería saber demasiado de papeles y cuentas. No por maldad, sino porque ella no sabe nada del asunto, y lo sabe.
Allen no dijo mucho al momento de firmar. Sólo otorgó un "estate tranquilo" con la mirada. Consideraba cualquier discurso un artificio inválido a esas alturas.
III
Simple: sólo era cuestión de levantarse a las cinco de la mañana para llegar a lo de mi padre a las seis. De ahí, yo tomaría las riendas del móvil para llevarlo por esas calles que recién comienzan a poblarse, llegar al hospital. Hace bastante que no pisaba un hospital. Justo cuando había adquirido el buen hábito de evitar esas salas blancas... mmmm...
Just when I thought I was out, they pull me back in..., como dijo Michael Corleone en El Padrino III.
Y los cuerpos casi vivos de las habitaciones me causan poca gracia. Tan inanimados. Será un problema cuando me toque a mí una intervención de tal calibre. Mi madre oculta su nerviosismo detrás de unos anteojos negros, mientras Anthony probablemente esté aún durmiendo en lo de la novia. Como él es el que duerme como un tronco, él se queda la primera noche y nos deja a los inspomnes volver a casa.
Y creo que no dormí. Mi madre tampoco debe haber dormido demasiado. La noche de ayer es una especie de continuo y en realidad el despertador de las cinco de la mañana no interrumpió nada. Salir al frío. Debí haber aceptado la idea de mi madre y quedarme a dormir en casa, pero la verdad, ya no puedo.
Y me encantan los doctores, esos especialistas que se sienten tan seguros porque conocen algo de química y nada del cuerpo. Pienso que Bob se va a convertir en uno de esos sujetos. Aunque siempre disfrutaré de sus consejos medicos, ese beneficio de recetas sin pisar consultorios. Pero estos doctores... Estos doctores se llevan a Gregor en camilla, y repentinamente mi padre se ha convertido en un cuerpo de hospital, semi vivo. Su rostro ha palidecido.
- ¿Cuándo te dijo Anthony que vendría? - pregunta mi madre justo después de darle un beso en la frente a Gregor-.
La verdad, no tengo la más puta idea. Así que no contesto.
V
- Allen - dice Gregor-. Si algo me llega a pasar, te doy aquí el teléfono del escribano Fairlane. Con respecto a dinero, tu madre sabe que está aquí - señaló-, pero considero que está bien que vos lo sepas. Te dejo mi BlackBerry.
Gregor le tendió ese aparato tan espantoso, pero no le dijo qué debía hacer si alguien llamaba. Allen lo apagó.
Allen no había desayunado. Planeaba hacer tiempo en algún café mientras la operación corría su curso, mientras alguno de esos sujetos con autoridad y bata blanca intervienen en los tejidos. Se acentó solo en un café frente al hospital.
"Podría haber sido médico -pensó Allen-. Claro que eso sólo me hubiera convertido en un ser aún más soberbio, nada más". Eso, mientras avenida Las Heras se nutre de colectivos, Allen ingiere un café doble y la medicina valida su conocimiento otra vez más.
Las Heras
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Mourning glory
Lo extraño fue que Allen no llamara ese domingo para juntarnos a almorzar. Hacía unos meses que le habíamos tomado el gustito a eso de vernos desde temprano y pasar el día juntos. Bah, temprano era el mediodía, ¿no?. Él estaba cursando su último año, yo intentaba continuar con mis estudios, pero necesito salir a respirar el día, vio.
Luna: Costó trabajo, pero la comunicación entre Jules y Allen fue aceitándose gracias al trabajo de la dupla.
Yo esperaba eso: parque, picnic, solcito, pachorra. No pedía mucho, sobre todo para un domingo que de pronto fue lunes... Pero recién a la una me llegó el llamado y tuve que salir corriendo porque Allen se deshacía en insultos. No sé por qué lo maneja así, pues usualmente ante la pérdida de un ser querido uno llora o se deprime... Pero allí estaba él, difícil de socializar.
Luna: Tratá de aflojarlo vos, que te escucha más que a mí.
Efectivamente, Julieta llegó como un relámpago. Creo que no me dijo nada, sólo me abrazó fuerte un buen rato, se quedó conmigo, no quería dejarme entre todos esos familiares que no conozco. Y hay cosas que no entiendo. No entiendo por qué es necesario utilizar ahora mismo toda la artillería familiar, no entiendo por qué los efectivos apellidados Jana deben concentrarse ante semejante espectáculo, tampoco tengo la paciencia para encontrarme con toda una manga de pelotudos.
Allen: Sinceramente, sólo me importa que estés vos.
July: Acá estoy. Hey, tanto te cuesta ser amable a vos ahora. Te entiendo, dejalos.
Luna: Si no te pregunto ni me entero, sos eh... No podés ser tan poco comunicativo.
El Lunismo fue llamado gentilmente a silencio por el Julismo, ya que el Allenismo pensaba levantarse en armas. Por suerte para los pactos de paz entre las tres facciones, la diplomacia desplegada por el discurso Julietista fue eficaz.
La firma de Juan Domingo Perón se luce en ese diploma que ahora conserva Allen. Fue la única posesión que conservaba la abuela Jana de su difunto esposo. Yo creo que Allen optó por no meterse en la repartija familiar, de por sí aspera por la cuestión del departamento, del que hasta el día de hoy se habla.
Allen: Es que esto tiene el valor de curiosidad, Jules. Del resto de las cosas, al menos una buena parte la conservará mi madre.
Greta me agradeció haber acompañado a Allen, porque se hace el duro pero me necesita y bueno. Él me acompañó a mí cuando pasó lo de Mili. Ambos salimos corriendo cuando al otro le pasa una catástrofe.
Luna: La relación entre los dos personajes parecía afianzarse en este tipo de momentos. A ambos los dominaba esa efervecencia de estar presentes. Creo que ambos estaban muy de acuerdo en cómo manejar su contrato de exclusividad en tales situaciones.
Allen decía por esa época que esto de los velorios se había vuelto crónico y que las madrugadas de fin de semana en el cementerio eran lluviosas sí o sí. Nos metimos en una pequeña peleita porque yo no quería que maneje al entierro, no logré convencerlo. Orlando, Felipe y Bob concurrieron luego, avisados por Luna.
Soy inexperta para las cuestiones de religión, pues si soy creyente, no soy practicante. Jana en ese sentido es peor, pues directamente cuando el cura empezó su... ¿relato?, se levantó y se dio media vuelta. Yo no quería levantarme, pero tuve que seguirlo, sabía que si no lo seguía se me enojaría.
Allen: Está mal que eso sea tan verdad, no es culpa tuya.
Allen fue a trabajar, fue a cursar, etcéteras. La vez anterior había hecho exactamente lo mismo, seguir como si no hubiera pasado nada cuando en realidad esa versión era insostenible. Él dice que lo ayuda a no pensar. En su momento, yo le dije que él necesitaba respirar más, que era lo mismo que él me había dicho cuando algo parecido me había pasado a mí.
La noche anterior había estado mirando el diploma, se lo mostré a Oliver. Nada que pensar más que sobre opiniones políticas, verán.
El Lunismo se quejó otra vez de que no le avisé. Se enteró días tarde.
Esta vez fue un sábado por la mañana, fue un año y pico más tarde. Fue mi viejo al teléfono que me dijo "tu abuelo está mal", fui yo que estaba tan pasado que colgué sin prestar atención y continué con mi dormir. También se hicieron las 12:30, se hicieron los llamados pertinentes, obtuve otra pelea familiar y me encontré ese domingo en el cementerio.
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El Lunismo, que últimamente venía signado por una corriente revisionista ante algunos eventos que involucraban al Allenismo, optó esta vez por una minimización del hecho que me ha ocupado estos últimos dos posts.
Oliver: En esas situaciones, la razón juega de suplente.
La acotación del Oliverismo destaca a la perfección eso. Si la razón hubiera jugado de titular (esto lo digo en serio) me hubiera dado por el quinto forro.
Las noticias corrieron, y llegaron a los cuarteles del Ludismo, que directamente dejó un mail de reclamo porque "por favor la próxima pensá". Extraño a Gallagher, que al menos me tacha mis acciones de formas mucho más agraciadas.
El Lylismo (lamento no ponerle un nombre más afortunado a esta facción, pero se corresponde al nombre del personaje) pasó de ese dramatismo instantaneo a declarar que el Allenismo tenía que dársela de groso. El Allenismo respondió que ya no le gusta tal despelote.
Greta: Allen, escuchame por favor. Visitaste la comisaría el mes pasado con lo de la volcada del auto. Ahora esto. No quiero que se te haga hábito visitar policías por siniestros...
Todo surgió porque...
Oliver (6.30 am en Lacroze, divisó un polimóvil): Hagamos la denuncia.
Ni en pedo me voy a arriesgar a darle la razón a mi madre de que visito la comisaría una vez al mes. Ya estuvimos haciendo la puta denuncia la otra vez. Ahora dejalos.
Oliver: Sí, la denuncia esa fue bastante puta, como decía Orlando. No sólo porque nos cagó la fiesta sino porque terminamos hasta no sé qué hora... y no me hagás acordar del hospital. Esto se está volviendo rutina che.
Luna: Te quedó una marca en la rodilla del accidente. Vi que te molestaba, ¿por qué no fuiste al médico? Ahora la cabeza, y tenés una puntada en el dedo índice (me di cuenta después).Vamos, con esta ya son dos en seguidilla.
Greta: Menos mal que tu hermano no reacciona como vos.
Lo que me faltaba... No me hagan acordar de la puta denuncia...
Oliver: Lo del auto no fue nuestra culpa. Hubo otros implicados, que encima se rajaron. Además, Allen estuvo rápido ahí también, reconozcamosló.
Gracias Oliver.
Presiones posteriores hechas por el Ludismo, que directamente llamó via teléfono rojo a los cuarteles del Allenismo (otro gesto único, como el de Gallagher dándome la razón), terminó en la estúpida admisión de qué:
- Cuando el tarado ese me tenia agarrado del cuello y me safé, no tuve tiempo real de determinar si me apuntaba con un cuchillo o no. Ergo:
Ludi: Te arriesgaste a que te pegue flor de cortada...
- Segundo... Aunque el elemento cortante no fuera un cuchillo, ya la impericia del malechor podía haberme costado una oreja (mi madre sostiene que el ojo, a mí ya no me interesa).
- Tercero: ¿Qué pasaba si al golpearlo el tipo se retoba y se te pudre todo?
Lyla: Es lo que yo temía. No sabía hasta dónde llegaba ese tipo...
En el caso de Ludi, me tuvo al tubo un lindo rato. En el caso de mi madre Greta, bien, estoy trabajando un nuevo tratado de paz, veré la semana que viene. Ly ya está bien, se lo toma más light por suerte. Luna deberá re plantearse su corriente revisionista...
Luna: Convengamos en que en poco tiempo hiciste un par de volteretas (El Lunismo olvida que en realidad vengo re tranquilo, pero aná a convencerla!). Y que no manejaras el auto no le resta importancia. No me tomes a mal, agradezco lo del sábado... pero venimos con un par en la mochila ya, y no hace tanto que empeamos el año.
Oliver: Por la discusión con la mamma no te calentés. C'est la vie.
Agrego luego de publicado este post:
Ah, Valery acaba de coincidir con Greta Jana en que soy un inconciente... Support: 0 (cero). Grax.
Ridículo
Gallagher se me sentó a mi lado en el sillón, posó su pata en mi regazo. Será que se da cuenta de que toda la parafernalia me costó una pelea con Greta, una linda pelea, adornada de exageraciones, reclamos con fecha de vencimiento pasada y una botella de cerveza medio empezada, en realidad medio vacía. Luna me pregunta para qué se lo conté. Yo digo lo mismo ahora, pero la verdad es que trato de mantener mis conversaciones con mi madre lo más fluidas posibles.
Tus miradas irónicas están de más, gato.
Desestimemos las observaciones finales de Ly, sobredimensionan las cosas. De hecho, las he borrado. No me incomodan, pero no es como ella dice.
Ly: Pero hagamos de esto una película, nomás.
Luna: En fin, ahora está más relajada. Ya se le pasó, hará ese tipo de comentarios hasta el miércoles a media tarde.
Las chicas dicen que ya fue. Oliver ahora se rie, también satirisa la cuestión en cosas que no pienso detallar. Gallagher es el único que me dijo que hice lo correcto. ¿Puede ser que el único de los no implicados en el hecho que me banque sea el gato?
No pienso retomar la cagada a pedos de Greta. Cuando lo comenté, si... sabía que esto iba a pasar. Me imagino que me la busqué. Pero fue ridículo, lo juro, fue ridículo.
Gallagher posó su cabeza sobre mi pierna, en lo que interpreté como un gesto de let it go. Me puse quejoso, usualmente cuando me pongo así me pongo rompepelotas. Usualmente eso lo soportaban... Y ya no están ni Jan, ni Day, ni... pues claro, todo fue ridículo.
Ladrones de segunda
Yo decía que me faltaba inspiración, que no se me caía una idea para decir siquiera algo. Fue un pensamiento que me viene atravesando las neuronas bastante seguido, sobre todo cuando hablo con mi madre. Algo que me gustaría definir como mi creatividad, nuevamente en crisis.
Volviendo del Roxy, sobre la avenida Federico Lacroze. De repente me encontraba con un tipo con mala actitud teniéndome del cuello, que me apuntaba con un objeto cortante no identidicado a la altura de la cien. Luna y Ly miraban con una cara de susto, mientras Oliver esperaba a siquiera poder reaccionar.
El tipo no llamaba la atención en lo absoluto. Rubio, con una gorrita, chomba (como destesto esa pilcha), zapatilas. Aunque ahora que lo pienso, si bien no parecía borracho, seguro había tomado.
Yo intentaba convencer a Luna de que los librianos somos gente... ya no recuerdo. Pero lo que sí recuerdo es que avanzamos hasta ese techito iluminado y ese tipo con chomba se me acercó diciendo que tenía un celular para vender.
Volvamos a los hechos, a el cacho de vidrio que el energúmeno ese tenía apuntanto a mi cabeza, que yo habré tardado no sé cuántos segundos en determinar que no era un cuchillo o un arma de fuego. No recuerdo cómo me safé bruscamente de este tipo, pero luna responde:
El tipo lo tenía agarrado del cuello y nos miraba diciéndonos que le dieramos todo lo que teníamos. Fue ahí cuando me di cuenta que tenía algo con lo que amenazaba a Allen, que tenía un leve corte en la cabeza. En una contorsión corporal que llegué a captar a duras penas, Allen lo tomó del otro brazo y giró, logrando liberarse del tipo.
(Acá intervienen las acotaciones de Greta Jana, madre de Allen:)
Greta: Pero vos sos un inconciente hijo, te podría haber sacado un ojo. No sabés si ese tipo estaba drogado o tomado, no sabés qué te puede hacer. ¿Cómo vas a hacer semejante movimiento con un cuchillo apuntandote a la cabeza? De pedo no te pasó nada.
Luna: El problema se continuó de otra manera cuando liberado Jana. Ly se quedo congelada y entonces no alcanzo a correr con nosotros. Ergo, el nada amable y hostil señor la agarró fuerte del brazo izquierdo y le posó su objeto cortante en sobre su muñeca.
No sé qué le decía Luna, o qué mierda le estaba pasando por la cabeza a Oliver, pero la discusión se había tornado en ridícula. Ridícula porque el tipo parecía un maldito inexperto de cuarta y Lyla le decía que le daría todo pero no atinaba a darle nada. Mejor, porque entonces ya más versátil (probablemente esto fue causado porque el señor ladrón ya no me tenía agarrado por el cuello), yo pude decirle no recuerdo qué al tipo, tomar a Ly del brazo y meterle una trompada en el pecho al imbécil.
Greta: Podría haber herido a tu amiga. ¿Cómo le vas a pegar a un tipo armado? ¿No te das cuenta que pusiste en riesgo tu vida? Si el tipo se paraba a pelear ni me quiero enterar...
Paf, el efecto fue instantáneo: Ly quedó liberada, alentada a correr por Luna que la tenía agarrada del brazo derecho. No te quedes. El tipo bociferó no sé qué, pero a mí ni me importaba porque los cuatro estabamos alejándonos de la escena justo cuando se acercaba otro compañerito del muchacho violento.
Greta: Te podría haber agarrado otro por atrás hijo. No me gusta que tomes esas actitudes, prefiero que vuelvas sin plata pero que vuelvas, que no haya heridos y esas cosas. La sacaste barata, sólo tenés un tajito en la cien, pero te podía haber sacado un ojo, quizás por impericia de él incluso.
¿Cómo explicar que uno no reacciona teniendo en cuenta todos esos factores? Precisamente en ese momento tuve que ir desarrollando todo, y en una de esas me encontré conque me había safado. Lo tonto es que mientras el tipo me tenía apuntado, pensé en que podía salir todo mal, y me safé traté de safar igual.
Oliver: Bueno, no pensemos en esas cosas. Ya pasó. Ly lloró un rato, estaba sobrepasada, pero en el viaje de vuelta se tranquilizó. Disculpá, pero la verdad no supe qué hacer.
Luna: Son situaciones difíciles, uno no sabe bien qué hacer.
Greta: Vos sos un tipo coherente, tenés que pensar mejor. No me tranquiliza que tomes esas actitudes.
Pará, no maximicemos la cosa, pues el tipo resultó ser un pelotudo rookie. Puta madre, seguro que me va a costar dormirme. Maldito ladrón de segunda...