Me sentí como el culo todo el sábado, no tenía ganas de comer, me pelee con mi gato Jaffi, no quería atender a mi mamá en el teléfono. Todo probablemente fuera efecto del viernes de mierda que había pasado, en el que Jim no tuvo mejor idea que mencionar a otra. Y lo genial es que ni siquiera me aclaró nada.
O sea que no sé si está con ella, si es de antes o lo que sea. Se resguardó en un simple "no me parece que tengamos que hablar de esto". Y no lo conozco tanto, pero si alguien se pone esquivo es que algo pasa. Entonces en una de esas resulta que venía viendo a la otra hace dos meses o lo que sea.
En una de esas es esa pibita con la que se encontró en el viaje.
En una de esas... Pero lo llamé a los diez minutos y le dije "no me vas a hacer enojar". Estaba que quería explotar. Y él estaba tan suelto, tan "qué me importa". Lo saqué de todos lados, lo borré.
Pero el jueves me pasó que la pelotuda de mi ex amiga Gillian anduvo diciéndo no sé qué cosa en el Cara Libro. Y en la desesperación de saber qué, de ver qué había puesto, recordé que Jim:
- Facebook tiene un bug de seguridad con las fotos. Hay álbumes que se supone uno no puede ver, pero en fin... Pueden verse. No así nomás, pero...
Lo llamé. Me atendió otro, me pasó con él. Entonces, recibí otro palo:
- Ah, hola. Pffff....
Una falta de respeto. No entiendo cómo no lo mandé a la mierda.
Entonces me junto con el otro, con ese pibe que se suponía me había enamorado. Salgo con él. Y luego le cuento a Bentham. Ahí en ese preciso instante fue que él me dijo lo de la otra. ¿Que soy entonces? ¿Y qué carajo me importa?
No te enojes
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Instrucciones para pudrirla
Proceda a aguantarle todas sus críticas por un rato. Procesa a mantener una semana de serenidad, de introspección, de pausa. Ante los reclamos de ella, diga a todos que "ok".
Salga con la chica. Invitela a ver una obra de treatro (Por ejemplo, La importancia de llamarse Ernesto, muy bien, bonita, y todo eso). Llévela a cenar. Banquesé otro reclamo. Cuando lo considere menos propio, mandela a la mierda públicamente.
Cuando ella reclame una disculpa por el agravio, usted proceda con la mayor impericia posible. Pero disculpese, porque eso le dará más bronca aun. Usted conservará el status de "pelotudo adorable".
Corte la conversación, de mala manera.
Ella lo llamará a los diez minutos (máximo, sino antes), para decirle:
"No me vas a hacer enojar"
Usted responda:
"Mmm, no era mi intensión. Pero, creo que ya lo logré". Hable jocoso. Ahí, estimado, acaba de pudrirla. Felicitaciones, que lo disfrute.
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Talk show host
I
Pero es que... ni nos hablamos. Nada, en serio. Intercambiamos miradas, o algo así. Y eso viste. Eso de compartir una mesa con amigos y que entre nosotros esté tan complicado porque ella estaba en frente un derecha y yo me reí de su chiste. Eso: ella dijo algo y yo me reí. ¿Hace cuánto que no ocurría?
Cuando me la crucé en la cocina me pregunté si era accidente. ¿Ella había ido a que la vaya a buscar o yo había ido a buscarla? No se entendía una mierda.
Pero me sonrió, mientras dejaba unos platos para lavar. Yo saqué una cerveza del freezer, mientras desde la mesa me pedían que trajera un Speed. Nos miramos, puse cara de "qué gente loca". Me sonrió de vuelta.
O sea: estuvimos juntos y ahora nos cuesta horrores comunicarnos mediante muecas. Bien ahí.
II
- Me lo veía venir - me dijo Micaela.
Odio ser tan obvio.
- Me parecía que estábamos en... que no estábamos motivados.
Es raro: primer corte de relación mutuo en la historia del rock. Pero lean esto che:
- Me da le sensación de que nos caemos bien y que por una cosa del momento empezamos. No te digo que no la pasé bien. Me gustó mucho.
Micaela cortó hace tres meses con el ex novio. Era un poco cantado que yo no le iba a funcionar. Y ella conmigo...
- Yo seguía un poco por inercia.
El día que me despierto y me doy cuenta que no quiero compartir el desayuno con la persona que tnego al lado, es el día en que comienza a laburarme el marote a full. Es cuando uno empieza a tener dudas, cuando uno empieza a elaborar planes de escape o lo contrario, justificaciones para quedarse. Porque las crisis no son claras: o hay que navegarlas o hay que naufragarlas.
- Por momentos me daba la sensación de que me inventabas cosas de más.
Lo que Micaela jamás compartió conmigo es ese código de "me lo tomo a la chacota" que tengo, ese código que supe compartir sea por oposición o complicidad. O sea: no me entendía las sátias, las ironías, los sarcásmos, mis inventos. No porque fuera tonta, nada de eso. Sino porque no era su onda.
- No, por favor, hagamos miti-miti - me dijo ella ante mi clara intentona de pagar.
III
- ¿Y por qué no?
- Simplemente no. Dejalo ahí.
Noté cómo le costaba, pero me era honesta. Era una especie de duro trabajo, que nos costaba a los dos sudor y lágrimas. Insistió:
- Me gustaría verte, a ver qué tal lo hacés. Jamás te vi en un escenario actuando nada... Me pierdo de eso.
- Tampoco vale la pena. Lo juro. Porque esto no es un fin, es un medio.
- ¿Y por qué siempre nos vemos en situaciones tan maquetadas?
Odio que me hagan preguntas tan excelentes, porque me provoca la curiosidad, me pone en una situación tan comprometedora, me moviliza de forma que...
- ¿Qué clase de pregunta es esa?
- Lo sabés perfectamente.
El tema es cuando yo empiezo a interesarme por ella. Todo surge ahí. Es como un reestarting point inconfesable, es su espacio en el cual ella me tiene. Y es en ese espacio donde ella puede quizás agarrarme de vez en cuando.
- No es nada serio que vaya a verte.
Me pregunté qué debía hacer con esa frase: desestimarla, tirarla, reconvertirla, eludirla, olvidarla.
- Bueno, me interesa. Podrías confiar un poco. Si querés, en retribución, yo puedo también mostrarte qué hago, aunque probablemente no te interese.
Decidí no meterme en eso, y eludí la conversación diciéndole que le enviaría la invitación esa que jamás le llegará.
IV
Entonces hay una vez en que ella me dice que se va. Y yo me siento pésimo por su ausencia. Pero a que no saben qué. Efectivamente, me di cuenta de que fui presa de un cualquierismo súbito, de algo que en verdad no es. Y entonces me di cuenta que:
Si bien estoy en camino, la ausencia de Jackie me afecta.
Los treinta también, me están afectando.
Y que ambos items convergen en lo que describo como una carencia de ideas global: no se me ocurre un carajo de nada.
En fin, como sea: nos vimos, por más que hubo un par de situaciones, no pasó nada. Y fue como si hubiera podido mantener el timón, como si hubiera dicho "ok, Justine, ya estamos ok. No sos tan peligrosa después de todo".
Luego de eso, me olvidé del asunto y todo estuvo bastante mejor.
V
Tiene el premio a la más quejosa, a la más fanática, a la más obse, a la más celosa, a la más controladora. El premio a la más demandante, a la más acaparadora, a la más reclamadora.
Y cambió, casi irreconocible. Que sale, que se emborracha, que se fuma un porro, que se divierte, que ahora conoce los boliches de la Costanera. En un principio me revolvió el estómago, pero después juro que puse todo en su lugar. Porque uno idealiza y cuando se da un tortazo, la puuuu
Todo es lo mismo. Nada cambia, en verdad. Digamos, sí, ya sé que todo cambia. Pero siempre cambia, entonces, es lo mismo. Bueno, algo así.
Entonces, cuando Bella viene y me pregunta "qué es de tu vida", yo sé que me lo pregunta Bella. Pero no me lo pregunta la Bella que conocí. Entonces, bueno, ustedes saben...
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Chapuzón
I
- ¿Te gusta este? - dijo Micaela mientras me enseñaba los sahumerios de Magnolia.
Afirmé con la cabeza, y me di cuenta en ese momento que estábamos haciendo cosas de pareja, como salir a pasear por Belgrano o juntarnos a desayunar, antes de ir al trabajo.
II
Para ese entonces yo estanba intentando hallar un Fernet, pero ese tal Guy parecía haber escondido lo bueno. Y a mi me encantan las fiestas en casas con pileta, cuando va a iniciar el verano, y el año anterior ya lo había visto a él. Aunque para ese momento él era otra persona, estaba a unos meses aún de conocer a Jacqueline Rousseau.
Él y Jorge estaban muy compenetrados estudiando cómo tirar a las chicas a la pileta. Lo cual no era sencillo, porque si bien la fiesta había sido anunciada con pileta, noviembre aún no es verano verano posta full. Pero hacía calor, así que primero se arrojaron ellos, a modo de estreno.
Luego se propusieron arrojar a uno de ellos, a Gilles, que salía justo del baño. Asumo que al tirarlo a la pileta, sumarían a uno más a su causa.
Antes, yo había intercambiado algunas palabras con Jim. Me habrá escuchado decir algo sobre Anton Chejov, porque luego me vino a hablar de teatro.
A la media hora ya me había dado cuenta de que él tenía todas las intensiones de tirarme a la pileta. Le dije que no, entre risas, con una resistencia que no me salía demasiado. Me dijo
- Sabés actuar, ¿no? Porque vas a tener que simular que sí querés tirarte al agua.
Para ese momento no sabía qué tan mal ni qué tan bien me había caido Jim Bentham. Lo curioso es que yo lo recordaba del año anterior, aunque él llevaba el pelo largo. Pero no me había fijado en él. Pero algo me acordaba, así que... raro.
Terminé compartiendo chapuzón en a pileta con él dos tres veces esa noche. Y dos semanas después compartimos una salida por Serrano.
III
Fue una de esas noches raras donde estoy demasiado locuaz. Cuando Gilles le dijo a Clarice "presentale a tus amigas", contesté "Dejá, que me presento yo solo". Y efectivamente estuve charlando un poco con alguna de las amigas de Clarice, planeando tirarla a ella a la pileta, porque era la cumpleañera.
Luego di con otra chica: Micaela Bajtin. Me llamo la atención su estilo cuasi hippie, con esos pantalones cortos de jean medio rotos.
Lo bueno de no pensar es que te hacés menos drama por las cagadas que te mandás y te vas a mandar, pero en una de esas sale algo copado. Como por ejemplo, tirar a una recién conocida a la pileta.
Todos los números para sacarme una puteada. ¿Y?
Aún así, fue raro. Cuando le escribí a Micaela para salir, tardó en contestarme. Pensé que realmente había arruinado la cosa. En fin, esa chica no es rara, pero sí como decirlo. "Llamativa", "despierta la curiosidad". Eso.
No recuerdo con precisión qué dijo después, pero de alguna forma terminamos hablando de Cortázar, que terminó suendo un buen tema. Y nos mantuvo charlando un rato, lo suficiente como para caernos medianamente bien.
IV
- ¿Y estás preparado? - dijo ella, casi sin mirarme, porque estaba inspeccionando unas velas aromáticas.
- ¿A? - Interrogué a su interrogación.
- Digo, para el avión. Porque no te gustan...
- De momento no pienso en ello - contesté mientras observaba los sables samurai que tenían colgados en la pared del local. Quizás, en una de esas deba comprarme alguno. Aunque me volvería aún más snob, y no sé si tengo ganas de decaer aún más.
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Las distancias
I
Entonces empezó a explicarle al doctor todo lo que había pasado hace un mes, desde los platos rotos hasta Jim pateando la puerta. Y Jimmy se limitaba a mirar, mientras el hermano de él, Johns, continuaba vomitando sus explicaciones y sentada, casi como parte de una tribuna, estaba ella.
El psiquiatra tenía en su despacho una pintoresca biblioteca (Suicide Patients and Mental Illness, por ejemplo). Jim la escrutaba, en una de esas buscando algún libro de Michel. Todo esto mientras su madre miraba resentida y el vomito continuaba.
Había un busto blanco de una cabeza, con las diferentes partes del cerebro señaladas. Cuando al doctor de tocó explicar el cuadro mencionó
II
- Es extraño, Rolland, muy. Porque en ese lugar te cruzás a una chica y pensás "esta está acá porque... trato de matar al novio" o algo así. Me crucé a una a la salida, muy bonita, le dije "usted primero", y me sonrió pero de una forma rara.
- Pues sí - dijo Rolland emitiendo una sonrisa-. La verdad que con esas no me metería. Ponele que justo tenés algo que les hace acordar a un ex o algo. La pudren.
- Pero además, están las que sólo pasan al consultorio. No están internadas, van solo a la parte "copada".
- Esas son las que intentaron matar al novio o están pensando en hacerlo. Son casos potenciales.
- O sea que no hay que salir con pibas que se mediquen - dijo Bentham.
Las dos formas que había elaborado Bentham para sobrellevar las visitas al psiquiátrico eran abordándolo como objeto de estudio -la distancia fría- o el humor insensible -la distancia cruel-.
- Porque ponele que a la piba un día se le pasa el Rivotril, o peor, lo pierde y no encuentra el pastillero. Cagaste hermano.
III
- Hay diversas formas de depresión - explicaba el doctor -. Pero digamos, que usualmente en los casos más severos, los pacientes no encuentran la voluntad de hacer las cosas. Actualmente ella esta tomando dos tipos de medicaciones, una antes de dormir que tiende a calmarla y otra a la mañana, un antidepresivo. Funcionan en combinatoria, se entiende.
- Genial. Pero no creo que sólo con eso logremos nada, Doc.
- El entorno social es muy importante. Sé por lo que charlé con ella que tiene una relación un poco desgastada con usted, Johns. Y que en el caso de Jim, su... forma de tratar las co...
- ¿Mi escasa tolerancia? ¿Carácter un tanto explosivo de a ratos?- disparó Jim sin dejar de mirar el lomo de un libro, "How to treat paranoia and isolation in young patients".
El doctor prosiguió sin hacerse cargo de las palabras de Bentham, a quien le molestaba el excesivo reparo del primero en la utilización de términos para que nadie resultara herido.
- Hablé con ella sobre algunas cosas que dice. Sé que es duro, pero les sugiero que cuando hablen con ella no... no tomen a pecho todo. Simplemente hay ideas que ella irá moldeando, que irá agiornando. Lo que no significa que ustedes tengan que hacer caso omiso de todo. No es fácil, pero lo mejor será que en todo caso, si sienten que algo de lo que dice ella es demasiado, se retiren un rato al menos, a tomar aire y quizás volver a los quince minutos.
"Doctor, en quince minutos vuela todo al carajo igual", pensó Jim.
IV
Johns siempre fue un desbolado. Pero vos Jim antes no eras así, antes eras más retrotraído hasta. Estos últimos años he visto cómo te salta la térmica más de una vez. Y parece que cada vez más seguido. Por favor, cuidate que eso no es bueno.
V
Y de tanta distancia a veces necesitás un cable a tierra. Y de tantas cosas que a uno le pasan alrrededor, termina por armarse una especie de "buffer zone", en que cada amigo y familiar es un punto en la distancia, un punto de vista a la distancia que dice cosas.
Y justo el día que tengo que ir a dar clases uno se deshace. Entonces uno pretende anular la distancia de una forma casi instantanea. Si al menos tuviera una cara conocida en esa clase.
Eso.
El mismo día de la clase le envié un mensaje a Micaela Bajtin, ofreciéndole venir a presenciar la mis dichos en público. Se trata de ese mensaje cuasi desesperado que envía uno, a ver si a último momento logra enmendar ese error grave que le parece haberse quedado solo. Casi sin esperanza.
Micaela contestó que sí. De tal forma que tuve que invitarla a cenar luego de la clase. Tuve, quiería, una mezcla de las dos. Ella que ya sabía la mitad de lo que yo iba a decir ("No se trata nada más de generar volumen, followers, me gusta. Hay que ver las mentions, los RT, los..." y a ella le gusta cuando me pongo a hablar de métricas).
Y la distancia entre ella y yo es algo tan variable. Soporte técnico.
Sobre algunas revueltas
I
Considero, a la fecha de hoy, que en los momentos en que me sentí más realizado fueron también los que fui más soberbio. Digamos: sostengo que mis percepciones eran erroneas, que mis valores se basaban en dogmas fallutos.
II
- ... ue siempre te sentí un poco... que no sabía a dónde ibas. Me vas a decir que me tomo las cosas a pecho, optaste por irte del trabajo de un día para el otro, barajaste treinta destinos de vacaciones en media hora sin siquiera perguntarme, al cumple de mi viejo fue todo un que voy-que no voy contínuo.
- Jackie, a ver. Sí, te tomás las cosas demasiado a pecho. Y creo que hay cosas que a vos te figuran "de repente" porque en verdad no prestabas demasiada atención, o no percibías. No negaré mi cierta volatilidad, pero vamos, tampoco soy un electrocardiograma...
Somos dos icebergs.
- Por otro lado, señorita, me está hablando la que decide irse a Dublin en una semana. La diferencia entre vos y yo es que yo celebré tus iniciativas, vos...
- ¿Celebrar? ¿Tenía que celebrar todo lo que hicieras? ¿Que dieras vueltas en U en Juan B. Justo, por ejemplo?
Esta no me la perdonan más. Y yo se lo conté como algo anecdótico. Me costó dos días de que no me hablara. Ni Jorge se lo tomó tan mal.
Entonces yo me puedo dar cuenta de que lo que me atraía de ella eran sus inseguridades de niña malcriada. Y ahora mi gran desencanto es que ella, gran proclamadora del desvarío, me señala como que siempre me "salí del plan".
Recién esa noche pude deshacerme de ella.
III
Hay una idea de Michel que me gusta mucho. No recuerdo exactamente el texto, sólo sé que está en La Vida De Los Hombres Infames, y dice algo así como "somos más libres de lo que creemos".
IV
Y muchas veces funciona por accidente, como a mi me gusta. Porque de a momentos se explotar las situaciones.
Por ejemplo, puede ocurrir que cuando quede una moneda en la máquina del colectivo, yo intente devolvérsela a la chica que justo subió antes que yo. Y ella me conteste que en verdad es que la máquina le tomó mal una moneda de 25, como que era de 50. Y yo le conteste "bueno, pues en ese caso te ganaste 25 centavos". Con una sonrisa toma la moneta y me dice gracias, que debe ser su día de suerte. "Jamás había conocido a alquien que creara dinero en un colectivo, la verdad te felicito. Usualmente solemos perder dinero en estas cosas..."
No habrá sido mi actuación más brillante, pero al menos fue. Y así la gente se habla.
V
Salimos y estuvo perfecto. La llevé a cenar a La Rosadita, charlamos toda la noche. Creo que con ella tenemos onda realmente, podemos hablar mucho. Aunque por momentos me daba la sensación de que no sabía cómo encarar la cosa.
Tomamos vino, porque a ella le gusta cenar con vino.
Fuimos a bailar por ahí. A un lugar al que llegaría por accidente, a un cumpleaños de Bentham: el Podestá. Luego me enteré que allí fue el lugar de altercados finales de este con la señorita Bella, versión 1.0.
Pero al bailar con ella logré más proximidad, logré algo de auténtico "flirteo" (eeeeesa, me encanta esa palabra). Piso arriba, barra de la izquierda, al lado de una de las columnas del fondo. Ahí estábamos, y probablemente sonara una cumbia cuando me aproximé y nos dimos un beso.
Fue raro, porque no pasó demasiado más. No entendí si había ido demasiado lejos o qué, pero lo pienso y juro que hice lo que tenía que hacer.
Seguimos hablando con ella los días posteriores, pero al momento de hablar para salir de vuelta, nada. Su manera de esquivar fue tremenda. "Nos vemos en clase", dilapidó. Entonces también volveré a jurar: me cayó como el ojete. Gilles me decía que no me tomara el asunto tan a la tremenda, que era solo una mina. Jim alegó que "hacen eso". Jorge me contestó "pfff, madurá, Guy".
VI
So, if you ask me: el que no tiene un poco de suicida, el que no atenta contra su cordura, el que no se une de a ratos al "cualquierismo", el que no estalla para disfrutar de sus explosiones, ¿para qué vino?
Si esperás siempre el momento perfecto, te juro que te vas a cagar de embole.