Sobre algunas revueltas

jueves, 18 de noviembre de 2010

I
Considero, a la fecha de hoy, que en los momentos en que me sentí más realizado fueron también los que fui más soberbio. Digamos: sostengo que mis percepciones eran erroneas, que mis valores se basaban en dogmas fallutos.

II
- ... ue siempre te sentí un poco... que no sabía a dónde ibas. Me vas a decir que me tomo las cosas a pecho, optaste por irte del trabajo de un día para el otro, barajaste treinta destinos de vacaciones en media hora sin siquiera perguntarme, al cumple de mi viejo fue todo un que voy-que no voy contínuo.

- Jackie, a ver. Sí, te tomás las cosas demasiado a pecho. Y creo que hay cosas que a vos te figuran "de repente" porque en verdad no prestabas demasiada atención, o no percibías. No negaré mi cierta volatilidad, pero vamos, tampoco soy un electrocardiograma...

Somos dos icebergs.

- Por otro lado, señorita, me está hablando la que decide irse a Dublin en una semana. La diferencia entre vos y yo es que yo celebré tus iniciativas, vos...

- ¿Celebrar? ¿Tenía que celebrar todo lo que hicieras? ¿Que dieras vueltas en U en Juan B. Justo, por ejemplo?

Esta no me la perdonan más. Y yo se lo conté como algo anecdótico. Me costó dos días de que no me hablara. Ni Jorge se lo tomó tan mal.

Entonces yo me puedo dar cuenta de que lo que me atraía de ella eran sus inseguridades de niña malcriada. Y ahora mi gran desencanto es que ella, gran proclamadora del desvarío, me señala como que siempre me "salí del plan".

Recién esa noche pude deshacerme de ella.

III
Hay una idea de Michel que me gusta mucho. No recuerdo exactamente el texto, sólo sé que está en La Vida De Los Hombres Infames, y dice algo así como "somos más libres de lo que creemos".

IV
Y muchas veces funciona por accidente, como a mi me gusta. Porque de a momentos se explotar las situaciones.

Por ejemplo, puede ocurrir que cuando quede una moneda en la máquina del colectivo, yo intente devolvérsela a la chica que justo subió antes que yo. Y ella me conteste que en verdad es que la máquina le tomó mal una moneda de 25, como que era de 50. Y yo le conteste "bueno, pues en ese caso te ganaste 25 centavos". Con una sonrisa toma la moneta y me dice gracias, que debe ser su día de suerte. "Jamás había conocido a alquien que creara dinero en un colectivo, la verdad te felicito. Usualmente solemos perder dinero en estas cosas..."

No habrá sido mi actuación más brillante, pero al menos fue. Y así la gente se habla.

V
Salimos y estuvo perfecto. La llevé a cenar a La Rosadita, charlamos toda la noche. Creo que con ella tenemos onda realmente, podemos hablar mucho. Aunque por momentos me daba la sensación de que no sabía cómo encarar la cosa.

Tomamos vino, porque a ella le gusta cenar con vino.

Fuimos a bailar por ahí. A un lugar al que llegaría por accidente, a un cumpleaños de Bentham: el Podestá. Luego me enteré que allí fue el lugar de altercados finales de este con la señorita Bella, versión 1.0.

Pero al bailar con ella logré más proximidad, logré algo de auténtico "flirteo" (eeeeesa, me encanta esa palabra). Piso arriba, barra de la izquierda, al lado de una de las columnas del fondo. Ahí estábamos, y probablemente sonara una cumbia cuando me aproximé y nos dimos un beso.

Fue raro, porque no pasó demasiado más. No entendí si había ido demasiado lejos o qué, pero lo pienso y juro que hice lo que tenía que hacer.

Seguimos hablando con ella los días posteriores, pero al momento de hablar para salir de vuelta, nada. Su manera de esquivar fue tremenda. "Nos vemos en clase", dilapidó. Entonces también volveré a jurar: me cayó como el ojete. Gilles me decía que no me tomara el asunto tan a la tremenda, que era solo una mina. Jim alegó que "hacen eso". Jorge me contestó "pfff, madurá, Guy".

VI
So, if you ask me: el que no tiene un poco de suicida, el que no atenta contra su cordura, el que no se une de a ratos al "cualquierismo", el que no estalla para disfrutar de sus explosiones, ¿para qué vino?

Si esperás siempre el momento perfecto, te juro que te vas a cagar de embole.

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