El Poder en Red

domingo, 29 de junio de 2008

Te juro que no logro sistematizar. Merleau tiene razón, no logro nombrar las cosas por lo tanto no tengo tan claro el asunto...

Michel: Quizás todo ese aluvión de información que vos te propusiste somatizar te juega encontra.

En una de esas tiene razón. El problema es que lo veo en toda partes, que todo son dispositivos y los cuerpos entrelazados en la red.

Zunny: Es un buen momento para obsecionarte con esto, meterle garra, vomitar en un papel esas ideas que parece que tenés. En una de esas cuando escribas te das cuenta que tenés todo más claro de lo que creías.

Es paradójico, no tengo ganas de escribir aún, me cuesta horrores. Página en blanco, no te odio, pero me molestas.

Michel: Dejalo fluir. No te fuerces a escribir si aún no querés.

Oliver: Distensión, sepalo. Estás recién haciendo el entrenamiento y querés jugar como si estuvieras en la final del mundo.

Michel: Sabés que te vas a tener que meter con el enemigo, ¿no? Lo mejor que podés hacer es crítica desde adentro, pero siempre con un pie afuera. Me desilucionaría de tu parte que fueras un simple espectador que bocifera teoría sobre algo a la distancia.

A mí también. Es otra de las cosas que vengo aplazando: mi trabajo "de campo".

Zunny: EE ee ee no digas campo que es una palabra complicada hoy en día.

Oliver se sirvió algo más de cerveza, me miró con cara de "dejá de dramatizar". Michel tenía esa cara imperturbable, miraba tirado en el puf, el reflejo rojo de la lámpara de lava le daba un toque posmo a la mirada de sus anteojos, a su cara.

Michel: Lo líquido -dijo mientras sus dedos jugaban con el vaso-, las redes, los bits. ¿Hablaste con Gilles?

Allen: Hablé con Gilles. Recién hoy. Casi que nos pusimos de acuerdo, me dio miedo.

Michel: ¿Tu problema...?

Allen: El rigor, carajo. Cuando trato de explicar no sale, no sale, es todo demagogia perfecta, me vuelvo un tipo que quiere actuar como que sabe. Además se dispara todo para cualquier lado.

Zunny: Yo algo te entendí. Quizás te falta refinar cosas, pero es coherente. Pensá que recién empezaste.

Oliver: Te parecerá que estás solo en esto. Sí y no. Estamos acá, nos tomamos una y seguimos con el baile. Pero vos querés meterte en esto alone, a ver hasta dónde llegás. Debido a algunos sucesos de público conocimiento considero que no es casual que quieras despotricar contra el poder.

Michel: Está bien. Nosotros te prestamos ideas, veo que nos estás escuchando con atención. Hay actitud, y quizás sea como dice el amigo Oliver, pretendés estar diez puntos cuando recién empezaste a entrenar. Y encima te lo planteas como la final del mundo.

Michel se levantó, miraba el poster de SoundGarden en la pared. "La regulación de las poblaciones", dijo. "Está bien, andá por ahí". Creo que no le cerraba todo esto que estabamos hablando con el poster de los Ángeles de Charlie, porque luego de quedarse mirándolo se volvió hacia mí.

Allen: Ee... Ni vi la película, me lo llevé una noche impunemente de un video..

Zunny: Tomate otra cerveza, dale rock beibi. Ja ja, vas a tener que meterte en eso que no te gusta la la la la.

Si me llego a convertir en un tipo sensato, lúcido, coherente... y encima académico, sería demasiado. Me preocupa.

El rigor teórico

sábado, 28 de junio de 2008

Ciertamente cuando hablo con Michel es cuando me pongo más riguroso. Él me va indicando cosas, últimamente esto del poder se ha vuelto una especie de obseción en mi, lo veo en todas partes, se manifiesta de las maneras más sutiles.

Michel: Digamos que, en las diferentes circunstancias de la vida cotidiana, todo se desenvuelve de una manera extrañamente articulada. No porque no haya poder de decisión subjetiva, sino porque esas subjetividades están atravesadas por...

Trato de hacerme el progre. En serio, trato de hacerme el tipo inteligente y termino siendo un salame. Michel me dice que tendría que afinar tal desarrollo teórico, que refinar tal concepto. Cuando charlo con él en principio me doy cuenta que estoy tratando de seguirlo, pero no le llevo el paso.

Michel: La paz. Según lo que me decís, en tu opinión la realidad y lo ficcional no están tan lejos. Entonces vos estás a la observación de eso, de ficciones. Esto es una ficción, ¿no?

Michel tenía entre sus manos La Nueva Revolución Humana, libro que llegó a mi en forma anónima hará un año. Al pispear algunas páginas me di cuenta que era de un chino budista, que destacaba la paz como valor central.

Michel: ¿Ficción?

Allen: Sep. Mis análisis teóricos, tras descartar a sospechosos como Guillermina o Julieta, me llevaron a Meri. ¿Quizás Gilles diría que Meri se fugó?

Michel: La obviedad. Está bien, Meri era la única budista que conocías.

Ficción como en fábula, como en algo que ocurre pero pareciera no ser real, o no corresponderse con lo que usualmente ocurre.

Michel: En cuanto a tus desarrollos teóricos, no utilices el término ficciones. Da para confusión. Está bien que lo utilices para relatar ciertos hechos de tu vida que te resultan llamativos, pero no los utilices para explicar la vida cotidiana. Entiendo que querés desnaturalizar todo esto, pero el término ficciones induce al error.

Allen: ¿No te conté lo que pienso del error? Según Maurice, sobre la corporalidad se manifiesta el ser. Se me ocurre que sobre la corporalidad, lo que llamamos errores, sean inoperancias o sean accidentes, son en realidad señalizaciones de lo más crudo de nuestro ser que apunta a lo bueno, a lo que queremos realmente ser.

Michel: No serás el primero que hace ese planteo.

Allen: Pero me gusta llamarlo filosofía del error, o del equívoco.

¿A la informatización de las redes laborales qué tiene que seguir indefectiblemente?

No le estaba diciendo nada nuevo. Yo no estaba aportando nada, no estaba avanzando nada, no estaba detonando hacia ningún lado. Eso me pone de malas...

Michel: Sí, según he visto, el próximo nivel es el que ya está manifestándose, el que te interesa. ¿Estás seguro que pensar sobre el tema con cerveza está bien?

Mientras tomaba de mi chop lo miré. No había demasiado que debatir, este tipo de conversaciones sólo puedo tenerlas borracho.

Michel: Es al menos elocuente que justo hayas decidido prender la mecha cuando estás con todo eso. ¿No lo pensaste? Cuando hablás de la industria hablas de eso. Ya lo discutimos, lo que vos llamas industrialización es lo que yo vine trabajando ya por años. Biopolítica... el próximo escalón en redes informatizadas...

Es imposible esquivar esa obviedad. Michel ya lo dijo todo antes. Ahora, yo estando al tanto de mis falencias horatorias y de mi falta de rigor teórico, ¿cómo puedo hacer honor a al menos insinuar lo que Michel podría señalar claramente en cualquier aula de cualquier universidad?

El poder hospitalario

miércoles, 25 de junio de 2008

Digamos que le tengo tanto repudio a los hospitales como a las iglesias. Es obvio, las situaciones en las que suelo concurrir a estos establecimientos son... nunca buenas. Sea porque me obligan o sea por falta de suerte y/o pericia, la sensación de caminar por esos pasillos blancos inundados de nada es similar siempre.

Orlando: Esto es una mierda. Estamos cagados de sueño y de hambre che.

Completamente cierto. Si vamos a los hechos, dormí cinco horas porque me levanté a las seis. Bob nos había advertido que debíamos ir en ayunas.

Me caí de la cama. Gallagher me miró, me habrá puteado porque lo desperté. A los diez minutos me pasó a buscar Orlando y nos fuimos al maldito Hospital Naval, ese edificio grande que queda cerca del puente Pueyrredón, gran pasaje al otro lado de esa provincia que no conozco.

Orlando: Un bello lugar.

Sexto piso. No podía ser el segundo, tenía que ser el sexto la puta madre. Decime qué necesidad tenían che. Cuando llegamos estaban Bob, Ludi y Esthershack.

Bob: Que cara.

Allen: No me hables, no tomé mi café.

Ludi: Bueno, es por una buena causa. Además, después nos vamos a desayunar a la confitería de arriba.

Sí. Ya desyuné en circunstancias similares en al cafetería de arriba. Tienen un lemon pie que es un golazo.

Entonces:
Breve repaso del cuestionario para donadores de sangre:

- ¿Ha donado sangre en los últimos seis meses?
- ¿Tenés alguna enfermedad de transmisión sanguinea?
- ¿Ha mantenido relaciones sexuales sin protección alguna vez?
- ¿Ha mantenido relaciones sexuales con personas de su mismo sexo?
- ¿Ha ingerido algún tipo de droga ilegal?

Cualquier sí nos dejaba afuera, compa. Orlando miraba los dibujitos, ese tipo inyectándose o esos dos tipos que evidentemente se iban a dar un beso.

Orlando: Que educativos que son los militares che.

Bob: Bueno, cada hospital tiene sus propias medidas de prevención. Es obvio que estos van a desconfiar de este tipo de cosas. Son boludeces, de hecho, todos mentimos en alguna respuesta, ¿no?

Orlando me miró, mientras yo miré a Ludi que miraba a Esthershack mientras este miraba a Bob.

Esthershack: Claro.

Feli hizo ese gesto de no sé, vamos a ver. Yo le estampé la firma al cuestionario, quería irme a desayunar cuanto antes. Para setirnos seguros, debo confesar que el asesoramiento de Bob fue crucial:

Bob: No se preocupen. Ninguno de acá es gay, y si lo fuera, en realidad no es motivo para no donar. Con respecto a las drogas, creo que estamos todos ok desde hace un mes mínimo, good enough. El resto estoy seguro está ok, no tenemos problema.

Esthershack: No tenemos problema...

Esthershack al final se bajo, no donó nada. Explicaciones sobre eso no hacen falta creo. Igual, tremendo salame, se levantó temprano al pedo. Entonces Feli nos dijo que nos esperaría arriba, puso cara de bueno al fin me voy por un tostado.

La enfermera nos preguntó todo nuevamente. No, la última vez que doné fue hace dos años. Tengo tatuaje, pero hecho en el 2000. Al menos tuvieron la desencia de no meterse con la preguntas más personales. Sí, todo lo que contesté en el cuestionario es verdad. No, no me caes bien. Sí, si quiero terminar con esto de una puta vez.

Nos dieron un último papel. Mas o menos: "Esta es tu última oportunidad de certificar que tu sangre es segura. blabla bla bla"

Es increible, Ludi y Orlando ahora se hablan casi. En estas circunstancias es al menos raro, yo no tengo ganas de hablarle a nadie. Es que por las mañanas soy pitufo gruñón convertido al stalinismo, vio.

Aún así, tuvimos otra descalificada: Ludi. ¿Motivo? Según la autoridad médica: "Tenés venas míseras". Creo que intentaron decirle que no le encontraban donde darle el pinchazo.

Orlando: Bueno compas, quedamos nosotros tres.

Allen: Rock n roll.

Fue cuestión de segundos para que el enfermero nos enchufara la jeringa al brazo y que el líquido de la vida comenzara a fluir. La primera vez que vi mi brazo incrustado me dio impresión, como esa puta aguja levantaba mi piel, yo conectado a todo ese aparato mientras una bolsa se llevana de...

Enfermero: Abran y cierren la mano, para ir bombeando.

400 centímetros cúbicos es el límite que un ser humano puede donar casa seis meses. Según me explicó Bob, una persona tiene dentro de sí entre cuatro y cinco litros de sangre, es decir, un 7% de su peso corporal. Jamás recuerdo mi tipo...

Orlando: Vamos, a ver quién termina primero.

Orlando terminó primero. Yo casi casi pero Bob se me adelantó. Entonces quedé yo un toque bombeando solo, dejando que el líquido corriera. Es claramente una sensación extraña, claramente una idea idiota esta de sentirse un poco menos vivo cuando pasa esto. Un poco de mí en una bolsita, ponele que no es para tanto.

Cuando llegamos al séptimo piso, Felipe y Ludi estaban con café, medialunas y tostado. Desayunamos, ahí recuperé mi humor, mientras un algodón delataba el pinchazo en mi brazo, que se sentía débil.

Bob: Qué lindo momento, todos juntos...

Allen: Vos querías hacer algo divertido, tomá.

Ludi: No me refería exactamente a esto.

Por fin pude esbozar algo parecido a una sonrisa.

Esthershack: No importa, ahora estamos libres libres. La verdad que no sé por qué la internaron acá, es demasiado lejos de todo este lugar.

Allen: Sep. Que al pedo viniste, Felipón.

Esthershack: Andate a la puta que te parió.

Seguimos comiendo, seguimos charlando, casi como si nada hubiera ocurrido y nada fuera a suceder. Un viernes maldito. Sabíamos que al otro día operaban a Day.

(des) varieté

lunes, 23 de junio de 2008

I
Los abajo firmantes estamos totalmente en contra de la selección que propone Alfio Basile, así como repudiamos también su continuidad en el cargo de Director Técnico del equipo nacional argentino:

- Allen Jana
- Paula Belén Poliansky
- Orlando G. Alarcón
- Felipe Esthershack
- Julieta Cinadi
- Sonia Fernández O'Hara
- Roberto "Bob" Casaballe
- Valeria García Grant
- Oliver Hestond
- Ludmila Oliveira
- Gallagher Le Kat

Quien quiera sumarse a esta convocatoria en contra de otro futuro fracaso en el mundial, queda invitado.

II
Ludi: Tendríamos que juntarnos che, hace mil que no.

Allen: Sí, apoyo la idea, es necesario un rejunte.

Ludi: Pero hagamos algo divertido.

Allen: Comer.

Ludi: Jajaja. Pero, ¿y algo más divertido?

Allen: Comer con postre.

Ludi: ... ¿Y quizás algo un poquitín más divertido?

Es que ella no entiende que comer, en sí, es divertido. En fin...

III
Mensajes que te pueden llegar a cualquier hora de la madrugada de un finde:

- Stalin baila rap y te juro que Perón se está chamuyando a la rubia. Entonces yo juego con dos expulsados y gol de chilena.

- Estaba pensando que en realidad todo esto a esta altura nos involucra irrefutablemente en cualquier tipo de sensación de esas que no entendemos del todo pero simplemente no podemos evitar, y eso pasa cuando... ah, me perdí.

- Cadsberg! Cadsberg! Las latas verdes nos rodean, oh no, valentía mis soldados. Pidan por la unión de nuestros hermanos, recomienden este mensaje a sus amigos más cercanos.

- Es increible cómo se ha industrializado todo. Estoy bailando con un maniquí, estoy bailando con un maniquí. Ea Ea viva el rock.

IV
Entonces el gato me preguntaba qué estaba esperando. Mmm, yo me preguntaba lo mismo, mientras ella me miraba y se estaría preguntando exactamente lo mismo.

Con su carácter irreverente, Gallagher me hubiera dicho algo así como "Qué paciencia que te tiene ella, eh". Cuando tiene razón, tiene razón. Entonces se fue para la cocina, para hacerse el sota nomás y ver si pasaba algo.

Estoy seguro que al cruzar la puerta, se quedó atento del otro lado escuchando. El ruido revelaba que estaba comiendo. Mientras se reía de mis opinionismos contra los flogers y nos tirabamos un rato a pasar la noche.

Cuando Gallagher apareció nuevamente miró la escena con ojo clínico, maulló pero no se quedó quieto. Habrá dicho algo así como "Entonces me voy. Me aburrieron, hablan demasiado ustedes dos." Andá gato, después te cuento.

Dos Momentos Con Ellas

viernes, 20 de junio de 2008

I
A veces pienso que me hacés enojar para luego negociarme la rendición. Es evidente que a veces me llevás la contra nomás porque sí, decís negro cuando yo digo blanco, ponés "SoundGarden" (sí, con comillas lo digo, viste) en vez de alguna de esas cosas más amenas que me gustan a mí.

¿Te pensás que con unos mimos matutinos lo arreglás? ¿Que con un desayuno en la cama está todo en orden? ¿Que el sólo hecho de levantarte antes te da la ventaja irrefutable de venir cariñosamente a decirme cosas al oído? Sí, sí, está bien, reconozco que tu maniobra es linda, que me dejo abrazar, que me dejo besar, entonces me hacés reir.

Entonces, los dos tirados en la cama somos...Vos me decís que yo soy recontra racionalista, pero vos tenés tus estrategias que no te hacen menos reflexivo. ¿Vos te das cuenta cómo pensas las cosas, como das vueltas sólo para esto? Por eso te quiero, sos un detallista.

Somos los dos así, ¿no? Ninguno un descocado, ninguno es una máquina aventurera, ninguno es un... hey, esos son mis pies que estás... apa

Mi amor, no pienses que no me doy cuenta, que no me gustan todas estas cosas no convencionales que hacés. Me gustaría yo sorprenderte alguna vez. No, no me digas que yo soy una sorpresa.

Vos me decís que soy tu cable a tierra. En realidad yo pienso lo mismo de vos. No te creas que sólo me interesan las grillas de Excel ni que ando pensando en saldos y curvas de elasticidad todo el tiempo. No no porque... Das buenos masajes maldito, ¿por qué no hacés esto más seguido?

Entonces vos subís un rato, me ofrecés con tu boca una tostada con Mendicrim. Yo acepto y terminamos envueltos nuevamente en... onda, me quiero deshacer de la tostada para ver si te encuentro y entonces después de desvariar un rato consigo que vuelvas a mis pies...

Está bien. Entonces nuestro negocio es así. Me hacés acordar a cuando no me dejabas estudiar. A veces tenés eso de desubicado. ¿Qué pasa si yo te agarro con uno de tus diseños y te empiezo a desvestir, eh? Te quiero ver. ¿Terminamos abrazados o me mandás a freir espárragos?

Allen: No me gustan los espárragos...

Te crees demasiado listo vos, con respuestas para todo. Ya veremos, la proxíma... Yo también puedo planear ataques, tomarte por sorpresa, irte a buscar y traerte aunque no quieras, pataleando y diciéndome que no. No nada...

Entonces ponele que sacamos la bandejita del desayuno, que la dejamos medio tirada por ahí. No, vos tampoco podés dejarla así nomás, te conozco. Entonces te la llevás a la cocina. Ponele que en una de esas yo me voy caminando despacito atrás tuyo, a ver si, quizás por casualidad pueda ...

II
¿Te molestan mis rulos? Bueno, sacalos, correlos un poco, pero no me pidas que guarda la compostura. Vos sabés como soy yo, tomo dos chops y termino de última, la avenida me parece un camino que va de izquierda hacia arriba y termina en la derecha de tu rodilla izquierda. Entonces te voy a pedir que me atajes si me cai...

... go. Gracias. Mirá, vos caminás muy rápido, no me pidas que corra che. ¡Meri a boxes, Meri a boxes! Traigan un mecánico, Allen ¿vos no sos mecánico? Porque necesito un chequeo de a...

Noooooo, como se te ocurre, mirá, me voy a reivindicar sacando mi mano de tu espalda, que se coló por debajo de tu buzo, que te juro que no me di cuenta. En serio. Che, ¿ese 60 por qué es violeta? Decime cómo haces. Te tomaste no se cuántas y estás cero kilómetro. Pero vos no... Mirá estoy perfecta, no me mires así. Mirá pendex, no te necesito para llegar a casa ni nada, puedo sola, no estoy en pedo ¿entendés? Soy bastante más grandecita que vos...

Dale, al fin y al cabo yo puedo sola. Eso, ¿no me vas a seguir? ¿No era que estabas preocupado, a ver si me pasa algo en esta calle? Mirá, me alejo de las vías del tren, voy subiendo para la parada del colectivo, lo hago todo yo solita, por que m...

¿Cómo mierda llegaste en frente mío? Pensé que te habías quedado atrás. Hola Allen, ¿no me querés más? Podrías ponerte un poquito más flexible y darme un beso, ¿eh? Pero que tipo ortiva...

Yo sabía que no me ibas dejar volver sola, yo sabía que no iba a llegar sola. Mirá, te invitaría a dormir a casa, pero no quiero que pienses que soy una lanzada. No como la yegua de tu novia, nunca te lo dije, me cae mal Julieta. Toda chiquitita, ella no se tropieza con cualquier boludés llegando a Cabildo.

Paremos un rato a descansar, que los pies no los siento. Eso, nos sentamos acá a esperar un ratito que se me pase esto que me pasa. ¿A vos no te pasa? Bueno, ponele que en un rato amanece, total mañana no trabajamos, Alberto no nos rompe las pelotas ni vos tenés que. Bueno, prometo que es la última vez que te toco atrás por la nuca.

Mirá que sos un tipo jodido a veces Allen, una no sabe bien qué pensar de vos. Si tuviera más conciencia en este momento sabría que nos vamos a terminar peleando, que voy a terminar haciendo, que incluso te voy a terminar insultando. Pero no me voy a arrepentir, eso te lo digo ahora y te lo diré después, cuando me vaya...

Tres Momentos Con Ellas

martes, 17 de junio de 2008

I

Nos saludamos con esa sonrisa, como si nada hubiera ocurrido. Mierda, a veces me sorprende lo pragmático que sos, Allen. Parece que a veces te quedás en la nada, simplemente no logro dilucidar lo que te pasa.

¿Y si me lo contaras, si me hubieras hablado más cuando estabamos juntos? Sí, lo sé. Te lo dije, asumo mi culpa también, sé que no soy una mujer de una mente re amplia exactamente.

Pero ahora, encontrarte así, tan de repente. Me saludás, venís así. Entonces comenzamos a caminar, charlando, porque se suponía que no nos veríamos más, pero acá estás, acá nos volvimos a cruzar.

La calle Armenia está cada vez más fría, cada vez menos apetecible. Encima se rozan nuestras manos por accidente. ¿Es un chiste del destino, que nuestras manos se insinúen de tal manera y no lleguen a tomarse, a acariciarse? Sabías que iba a estar yo, aún así viniste. Yo sabía que venías, entonces me quedé.

Allen, no sé qué mierda se te cruza por la cabeza a vos. Claro, me parece que vos tampoco tenés idea de lo que se me cruza la cabeza a mí. Otra vez, caemos en esto de no decir las cosas...

Así nomás, en avenida Córdoba nos despedimos, como si nada hubiera pasado.

¿Fuimos sólo una historia de gatos y perros perdidos? Yo creo que al menos vos me quisiste. Da por seguro que yo te quise a vos.

II

Algo de luz, un poco del afuera que logra colarse en el adentro. Mar del Plata definitivamente es una ciudad que me hace sentir extrangero, espectador de un paisaje.

Y mientras me quedo mirando tus ojos cerrados, como dormís, esa sonrisa que tenés incluso cuando soñás. Cuando juego con tu nariz me siento en un tobogán, tan cerca de tus labios, como si estuviera bordeando las mil sensaciones que me hacés sentir.

El rayo de sol me deja ver tu silueta, me deja ver tu cara a medias, un paisaje entre las sombras. Si me quedo demasiado corro el riesgo de perder la noción del tiempo. ¿Tarde, no? Ya la perdí hace rato. La perdí hace bastante. Entonces un día decidimos irnos de vacaciones y otro día llegamos a Mar del Plata recontra temprano, caídos de sueño.

Es un rato nuestro, eso es lo más importante. Y mirarte así, esta mañana se siente como si me la hubiera apropiado. Sos vos, pero de una manera tan mía que casi me olvido que somos dos. De alguna manera esos labios son míos, al igual que tu espalda, al igual que los dedos de tus pies. Aún así, sería tonto de mi parte negar que la verdadera artífice de tu belleza sos vos, Guille, y solo vos.

Me pregunto cómo vos, muchacha, te pudiste meter con un tipo como yo...

Se supone que estás durmiendo. ¿O lo hacés porque te diste cuenta que me gusta verte dormir apasiblemente? De cualquier forma yo estoy hecho, sigo disfrutando de vos de una manera casi furtiva.

Debe ser la mejor manera de disfrutar estar juntos, por más que yo llene todo esto de imperfecciones. Prefiero olvidarlas y seguir observando como soñás tus sueños.

III
Una se siente estúpida, se siente usada, se siente hasta abusada. Se siente inútil, se siente pendeja, se siente tirada a la basura y luego vuelta a ser usada. Todo tiene un límite, llega un punto en el cual toda esta relación de flagelo.

¿Sabés lo que me costó tomar esta decisión, Orlando? ¿Sabés que mis lágrimas me decían, mientras me iba de una vez por todas, que estaba dejando a mi amor? Mis pasos por esta ciudad jamás se sintieron tan errantes. Tomar un colectivo a cualquier lado lejos de casa jamás fue una necesidad tan urgente.

Lejos de vos, que la herida sangra, que los días serán más largos de ahora en más. Eso es lo que siento, un espacio que vos provocaste en mí. No tenías derecho a hacer que yo me enamore de vos. No tenías derecho a hacerme sentir la mujer más afortunada del mundo, todo eso fue una mentira.

Soy una dramática de mierda, ya lo sé. El chofer me mira de reojo, mientras yo miro la ventana que mira a la calle. Todo se mueve, pero no voy a ningún lado. Orlando, ¡aún quiero besarte! Eso es lo triste, aún te necesito.

No quiero llegar, pero ahora la bajada es esta, el aterrizaje en la vereda para retomar esa caminata desesperada. Me siento ridícula, me deshago, me caigo, me voy una y otra vez de mi. Mis propias lágrimas se estrellan contra las lozas. Por favor, qué imagen que debo estar dando...

Toqué el quinto C. Esperé. Soy una ridícula, pero no están Luna, no están Lisa. Entonces el portero eléctrico contestó:

Allen: ¿Sí? ¿Hola?

Le dije que me deje entrar, le dije que me deje guarecerme de mi ridiculés, que hiciera de cuenta que él realmente puede arreglar las cosas. Sé que las pasate mal vos también, necesito por favor que al menos me ayudes a detener la hemorragia.

Cuatro Momentos con Ellas

sábado, 14 de junio de 2008

I

Tu pelo colorado me hizo pensar en por qué no habíamos salido antes. No fue sólo tu pelo, sino ese momento en que posaste tu cabeza en mi hombro, que te dormiste un ratito dejándome a cargo de la vigilia.

A veces uno quiere que el viaje se prolongue, que el colectivero se tarde un poco más. Me pasa eso, no quiero estar en ningún lugar, quiero que estemos en tránsito. No, no fuimos a ver Indiana, u qué pesado.

Sí, dale, reíte vos atrás. A ver, si hago una contorsión te puedo responder el mensaje desde abajo, para no llamarle la atención. "Amigos con beneficios extra." Qué paquete que sos Allen cuando querés.

Sí, digamos que somos amigos. ¿No, Lyla? Disfrutamos un poco de estar juntos, de salir un rato, quizás tropezarnos en el cine, hacer de cuenta que lo que realmente nos interesa es Leonera y no nosotros un rato.

Tu respiración es tan apasible, estás para ir directo al sobre chica. Lyla, la chica que se duerme a las nueve de la noche. Menos mal que sé que no soy un tipo aburrido, sino pensaría que yo te puse a dormir.

Bueno Allen, entonces bajate un cacho antes. Hijo de puta mira para cualquier lado. Los celulares deberían venir con una opción de descarga eléctrica o algo, a ver si le borro esa sonrisa y a... ok, nos vemos.

II
Ella se ríe de que accidentalmente estoy bien vestido. Jamás pensaste verme de esa manera, claro, sep. Y cómo desentonamos, yo con este saco que se nota no uso seguido y una remera. Vos y tus pantalones de corderoy oscuros, con tu pullover negro y tu pelo suelto.

Saco y remera, dijo ella, ¿a vos te parece?

Según ella, no hace nada interesante, que no tiene demasiado para demostrar, lo emocionante no es lo suyo. De más está decir que no le creo.

Ella lleva sus manos en los bolsillos de su campera, intenta tapar su boca con el cuello del pullover. Cuando nos quedamos callados un rato al caminar, me empuja para el costado, me molesta un rato, no vaya a ser que...

Gallagher seguía los eventos, seguro que cuando llegue a casa me va a explicar él, aunque no sepa hablar. A veces parece que nosotros no supieramos hablar, pero jugamos con eso, a comunicarnos de otra manera, a olvidarnos toda esa ornamenta de significados explícitos. Eso, nada de explícitos muchacha.

Mira la calle al cruzar, de hecho, no le gusta que cruce así nomás. Con su brazo me retiene, para que deje pasar a ese auto que está como a una cuadra. Ya podría haber cruzado con toda seguridad, mientras vos encima te viste obligada a congelar tu mano, que por más guante que tengas.

Entonces me puso cara de no seas regañón.

III
Yo intenté decirle a él que... Me siento como... Es raro. Justamente lo que falló con mi ex es que yo quería estar más con él y sin embargo nada nos motivaba. Ahora tengo a alguien que se preocupa por mí pero... intento decirle que... Me siento como...

Hay algo que no está bien. No me preguntes qué es, bombón, quizás sea que no estoy lo suficientemente preparada para vos, que tus sentimientos por mí son tan desmedidos, los veo como una ola que se me viene encima y...

Esa es la parábola. Allen dijo que justamente antes yo era la demandante. Ahora que encuentro eso del otro lado, algo está mal. La observación es válida, es así. Antes algo a él no lo motivaba, entonces cortamos. Ahora algo no me motiva a mí.

Él me dijo que entonces no nos vieramos más. No sé qué expresión habrá tenido mi cara, si es que logró gesticular algo al menos.

Tampoco es que me desilusionaste, no, no creas eso por favor. Sos muy lindo, tenés esos toques de ternura que me encantan, pero... No me sale, no es una cosa que yo te pueda explicar tan así nomás. Es... perdoname, no estoy de buenas hoy.

IV

No se parecía en nada a un hippie, pero tampoco tenía que ver demasiado con un tipo de traje coherente y correcto. A veces sus bocados en cualquier conversación me dejaban sin palabras, porque Allen puede ser realmente inoportuno. No inoportuno en un sentido grosero o impropio, sino que comenta cosas fuera de lugar.

En síntesis, sí, yo siempre se lo dije, pero también lo dejaba que hiciera lo que él quisiera. De alguna manera a él le gustaba no hacerme caso. Después si la cosa se ponía medio fea sí, aclaraba los puntos. Igual era una especie de trato que teníamos, cuando uno veía que el otro venía mal con algo, ponía un parate así de toque.

Más de una vez me topé con un Allen cabeza dura. Nunca supe cómo manejarlo sin algún despelote, pero me acostumbré y él también. Cuando y andaba enojada o para atriqui, Allen sabía utilizar una serie de artilugios para al menos llevarme a una sonrisa.

¿Te habías dado cuenta, no? Cuando me ponías cara, me abrazabas y me hablabas como a una nena paf... Lograbas alguna sonrisa. Nunca sabré bien por qué. Teminaba acariciando tu cuello, jugando con tu pelo cuando te lo dejabas lo suficientemente largo.

Educando a Julieta Cinadi, decías mientras me pasabas la mano por la oreja. Luego mi risa era tu risa y entonces yo te podría decir educando a Allen Jana, ¿o no?

¿Me pregunto qué pasó con eso, eh?

Disciplinaire

jueves, 12 de junio de 2008

Un groso:



Ya saben quién es.

Uno termina queriéndolo, imaginándose cómo fueron los cursos del College de France. Pero también imagina la clase en el aula 201, como intentando traerlo para acá, a ver si en una de esas bate records de asistencia a clases teóricas, agotando localidades que Ticketek envidiaría podernos vender.

Lo dibujó mi hermano.

La empiria de lo accidental

miércoles, 11 de junio de 2008

I
Allen: Cuando hablo del error, lo que quiero decir en realidad es que uno muchas veces piensa que se mandó una y la verdad es que no. Para ser más claros: se trata de algo que en principio percibimos como un error, pero que luego ya sea por el curso de los hechos o por las reflexiones suscitadas por dicho evento nos hacen llegar a la conclusión de que la equivocación fue lo más acertado.

Bob: Supongamos, el discurso científico, ya es sabido, a sido llevado varias veces por este camino de la fortuna.

Allen: Me gusta pensarlo de la siguiente manera: no se trata tanto de un error propiamente dicho, sino de un accidente. El accidente se caracteriza por ser un evento en el cual nos vemos involucrados pero no fue exactamente planeado para que saliera como salió. ¿Se entiende?

Ludi: Maso, ¿A dónde querés llegar?

Allen: ¿Llegar? Pero si recién estamos saliendo.

Ludi: En mi opinión, doctor, los errores son equivocaciones que más allá de lo que uno haya querido, en realidad provocan malestar en uno. Por ejemplo cuando estuv...

Bob: Lamento interrumpir el discurso, en realidad, no teníamos ganas de escuchar toda la frase. Bueno, creo, esto del error en realidad manifiesta lo fortuito, ¿no?

Allen: En realidad, realmente creo que debería cambiar el término por accidental. Error tiene las connotaciones que señalaba Ludmila.

II
No sé qué pensar precisamente. Otra vez en la boca del subte, otra vez que no quería que te fueras. Pero me hiciste sonreir, lo lograste con un destello del que yo solo te creía capaz. Entonces me junté un rato con el doctor, y...

Bob: ...contré a Javiera, la chilena de Brasil. No sé si te acordás.

Allen: Sep, ¿qué corchos estaba haciendo acá?

Bob: No me acuerdo, pero el tema es que arreglé para el sábado. Está con unas amigas, entonces salimos todos el sábado.

Allen: Mmmm... el sábado...

Bob: Dale, no podés a lunes tener planeado el sábado. No me vengas con excusas.

Es que no planee nada para el sábado aún, pero quisiera de alguna manera continuar todo eso que dejamos en la boca del subte.

III
Ludi: Entre tanta fantasía, una se olvida de que son cómo son ustedes en verdad. Era como vos decías, que cuando una está enamorada pierde todo destello de intelecto. Creo que me plantee un par de veces no volver a caer en eso, no volver tan lastimada...

Es cierto, la he visto lastimada. Me causa un poco de gracia como habla mal de todos los hombres frente a mí, como si yo...

Allen: Sí, igual me gustaría corregir esa afirmación. No se trata de que en el enamoramiento no haya intelecto. De hecho, no separo el sentir del pensar, sino más bien que son faces de lo mismo.

Ludi: ¿No viste que siempre cuando ves a dos enamorados tienen cara de estúpidos?

Recordé la práctica del cíclope, encuentro cercano, que me tocó hacer con alguien. Sí, claro, si uno lo reflexiona luego pareciera que durante esos momentos no puede pensar, que carece de todo acto de reflexión.

Ludi: Me imagino que es porque una se siente tan bien, tan completa, tan despreocupada. ¿Para qué pensar si ya se es feliz?

IV
Me subí al colectivo y estaba Orlando con Ly ahí sentados. Lyla estaba con los ojos cerrados y su cabeza posada en el hombro de Orlando. Entonces, Orlando me puso cara de ojete, de no saludes, de andate para el fondo.

Lo gracioso fue que luego, desde los asientos de atrás, se me ocurrió mandarle mensajes de texto a Orlando, para chequear la situación. Fue gracioso ver como respondía tipeando desde su celular mientras atendía a Lyla.

Allen escribió: Ajá, así los quería agarrar. Veo que la cosa se está poniendo seria.

Orlando escribió: Pará boludo, no digas nada vos eh. Venimos del cine.

Allen escribió: ¿Qué vieron? ¿Indy? Indyyy indyyy olé olé olé...

Orlando escribió: Leonera. ¿De dónde carajo venis vos?

Con su mano por lo bajo Orlando me contestaba. La situación era graciosa, porque Ly no se daba cuenta, jugaba un poco con Orlando mientras este último era molestado por...

Allen escribió: Voy para lo de Bob, vengo de verla a Eloise.

Orlando escribió: Pls, bajate antes che. digo, total tenés un par de cuadras antes de Ugarte.

Que salame, no sé que se pensaba, que le iba a cortar la mística o yo qué sé. El tema es que me bajé en la quinta presidencial, para caminar un rato hasta Bob's, que seguro luego sería Esthershack's, y quién sabe qué más.

V
Si a ella se le ocurre mirar para adelante a mí se me ocurre mirar como mira mientras no se da cuenta que la miro. Entonces, en una de esas, ella pasa un poco por delante, me espera a que yo llegue nuevamente a su lado.

Y así caminamos, ella me cuenta de su facu, de cómo está la oficina. No se da cuenta, parece, pero a mí me interesa escucharla. Entonces tomo nota de que viene de rabietas con el jefe, que vaya a saber que...

Un momento cualquiera la tomo de la mano, otro momento cualquiera, pero un poco después, ella sonríe. Nada más, una sonrisa. Una recompensa.

La hubiera invitado a comer, pero no quiero que pierda sus clases, sé que para ella son importantes. Aunque a mi me parece más importante la cara que pone cuando me hace un chiste, o como se ríe a pesar de que yo no digo nada gracioso. O cómo me escucha a pesar de que en realidad no estoy diciendo nada.

Sabe que tengo mal carácter. Creo que a veces se divierte con eso, no por error, creo, sino de una manera accidental.

VI
Entonces se me ocurrió, mientras caminaba esas cuadras, que debería desarrollar una teoría de lo accidental. El concepto disparador sería el de error, que ya medio presenté.

Bob: Es cierto que error es un término que se presta a la malinterpretación. Ahora, no sé si eso de desarrollar una teoría no es...

Ludi: ¿Demasiado? Allen, a vos si que te gusta perder el tiempo.

Pienso en cómo Heidegger explicaba con peripecias la cuestion del ser, como Merleau-Ponty se explayaba por medio de un espiral para relatar las capacidades corporales. Entonces podría perder mi tiempo en una teoría de lo accidental. Seguro Zunny me va a reprochar que estoy sistematizando, pero como para jugar creo que está bueno.

Bob: ¿Por qué ese desprecio a la empiria? ¿Por qué esa aversión al conocimiento comprobable? Hace rato que me venis con este tipo de cosas, pareciera que no te interesara hacer ciencia ya.

el error

sábado, 7 de junio de 2008

El error, la antilógica, lo de ses truc tu ran te. Ir para el lado contrario. Demoler lo usual, contrariar al itinerario, perforar el cronograma de la forma más creativa posible.

El error, la fisura. El cuerpo, su "impericia" es sencillamente brillante, sus rayes colorean las formas. El error como forma accidental de ser en el mundo.

Es el concepto de error el que hay que revisar, pues muchas veces resulta ser lo correcto, acompañado de la poesía del azar y esa melodía de la espontaneidad, que encontramos cuando pasamos el umbral de nuestra incomprensión.

Hate big plans: They never work.

La teoría del choque

Pensé que me gustaría cruzarte allí. Zunny dice que tengo que charlarte un poco las cosas de manera más clara, pero te juro que no me sale. Peor, me doy cuenta de cómo no me sale.

Gallagher dice que detengo los desarrollos en cuanto algo parece ser demasiado relevante. Debe tener razón el gato, se me ocurre.

Zunny: Prefiero los casos en los que te equivocás. La historia a comprobado que al equivocarte terminaste envuelto en buenas ideas, en lindas ideas.

Sí. Es un hecho histórico. Del error sale muchas veces un invento genial, de esas cosas que aparentan andar solas pero en realidad uno tiene tan incorporadas.

Zunny: Fijate que en realidad lo que vos estás midiendo frenéticamente son las oportunidades de error.

Oliver: Del error no te librarás jamás. Quizás deberíamos tomarle el gusto a esto de los errores. En algunos casos surfearlos, como vos decís. En otros, dejarnos atrapar por completo por ese despelote que armamos.

Sí, lo que pasa es que uno se siente inoperante, poco creativo, cuando no puede resolver un dilema tan simple como un beso. No es para tanto, es introducción-nudo-desenlace, eso ya lo sé. Tengo mil variantes inclusive.

Zunny: ¿Entonces?

Entonces ponele que nos accidentamos de más. Gallagher piensa que esta observación fue estúpida.

Zunny: Me parece que corrés más riesgo de accidentarte de menos. Te empujaría para que choques directo con ella, desactivaría tu freno. Sobre todo tu freno.

Sostiene el gato pensador contemporáneo, que el freno se opone categóricamente al choque.

Oliver: Igual, tampoco se entiende mucho qué pasa del otro lado. El camino no es tan claro, generalmente está poco iluminado. Uno siempre piensa "la puta, por qué mierda no ponen un par de luces por acá".

Me doy cuenta que estoy tocando la guitarra, que se me ocurren melodías al pensar todo esto, al acordarme de... ¿Hasta qué punto chocar es una metáfora?

Oliver: Todo eso tiene nombre propio.

Me interesan las denominaciones, pero no tanto como la situación de choque, como averiguar la pericia de ella frente al volante. Me gustaría chocar de manera poética, justo cuando los dos escribimos las líneas tan al unísono, que es imposble que no terminen de frente.

Lo disperso

miércoles, 4 de junio de 2008

I
Cosas que te pueden pasar por mensaje de texto:

Pau: A que no sabés? Tengo de nuevo credit doble x 1 semana. SONASTE! Jua!

Me causa gracia esta chica. Es muy ocurrente y oportuna.

II
Orlando: Sábado.

Allen: Sábado...

Orlando: Sinceramente no sé que esperar.

Allen: Yo tampoco.

Orlando: Ponele, dijo que iba a poner todos monitores en toda la casa. No entiendo para qué.

Allen: Yo le escuché algo así como que se iban a ver todas las habitaciones de la casa. Una especie de reality show que se le ocurrió. Sólo hasta ahí sé, decidí no preguntar más apartir de que dijo eso.

Orlando: Felipe tiene problemas...

III
Allen: En realidad, pienso que la palabra adecuada es "surfear". A la industria hay que surfearla, porque viste, el surf es algo que se hace ahí, sobre la superficie, muy volátil, siempre cambiante y preparado para domesticar el evento.

Oliver: Es una posibilidad. En realidad, creo que no hay que tomárselo tan a pecho. Aún así, es cierto que uno no es de plástico, que estas cosas le afectan. Eso de separar así tan tajantemente lo laboral de lo personal es cualquiera.

Allen: Precisamente. Pero si lográs surfear...

Oliver: Sí, depende de cómo lo viva uno. También es el ritmo al que elegimos vivir. A mí ya me tiene podrido esto, y no pasó tanto tiempo.

Allen: Sep, te entiendo. Quizás nos falta pericia con la tabla de surf, poder domesticar las olas. Pensalo, siempre terminan en el mismo lugar. Cuando te caes es cuando el agua te cubre, cuando te falta el aire. Llegar a la playa, dominar el surf, es...

IV
2) En realidad, no tenés tan mal carácter como vos decís. Tenés tus vueltas, tus mañas. Me gusta cuando sonreís, y más cuando pienso que es por algo que dije. Se me pasa la hora con vos, ¿sabés? No te pregunto, sólo espero que a vos también se te pase volando.

1) Yo ahora te dejo en la boca del subte. Te dejo porque tenés que llegar temprano a tu clase, no porque quiera. Vamos, que no me gusta que pierdas cosas por quedarte en nimiedades conmigo.

2) Estoy medio perdida. Me pregunto cuántas de esas sonrisas me tendrán por autora.

1) Me pregunto si a vos también se te pasa el tiempo volando cuando estás conmigo.

2) Me voy. Pero no quiero.

1) Ve. Pero no te librarás de mí tan fácilmente.

Se despidieron con un beso casi accidental, olvidando la avenida, los autos y los transeuntes que los rodeaban. En realidad, si ambos querían chocar, no hubo ningún accidente.

V
Después de una semana totalmente dry, totalmente sobrio...

Zunny: ¿Y?

Allen: ¡¡¡Aliveeeeeeeeeeeeeee!!!

Ella se rió. Una semana sin cerveza, totalmente desintoxicado. Cuando probé la Heineken me parecía el elixir de la vida, lo mejor que me podía pasar en ese momento. ¡Heineken y Zunny es una gran combinación!

Zunny: ¿Viste? La sobriedad no rinde. Te hace pensar en problemas y esas cosas, vos tenés que estar libre.

Allen: Ser en situación, beibi.

Zunny: O sea, cuando estás sobrio también me caes bien, hasta me podés llegar a parecer buena persona. Pero yo necesito que tomes conmigo, sino no da. Imaginate que nos juntemos y estar sobrios todo el tiempo, no daaaaaa.

Entonces se levantó de la silla, se puso de rodillas y comenzó a decir "Es horrible es horrible, no no". Tuve que contenerla, pobre criatura.

Zunny: Es horrible es horrible, no no.

Estabamos escuchando The Who decidí que es lo más. Zunny no estaba tan de acuerdo, porque ella escucha esas cosas raras de música electrónica, y ahora me explico tantas cosas...

Zunny: Salame.

Allen: Mortadela...

Zunny: Me dio hambre, improvisemos una picada.

garabatos

martes, 3 de junio de 2008

¿Notaste los vidrios casi empañados? Esta Buenos Aires que nos quiere pero nos abandona tan a su manera. Pensalo, conocerte acá no hubiera sido lo mismo que conocerte en... Trenque Lauquen, París o Atlanta.

Creo que cuando nos sumamos, cuando sabemos cómo jugar con el otro, es cuando mejor somos cada uno. Porque cada uno resulta ser entonces una medida del otro, sin ser el otro, pero involucrándolo.

Y ni te preocupes por olvidar la hora, yo ya la he olvidado por ti, la he escondido en algún lugar para que no la encuentres. Ni la busques, no me gustaría que la busques, pensá mejor en cómo los vidrios siguen empañados, en cómo la ciudad esta nos identifica aunque no la querramos tanto.

Pensé menos esta vez, eso es bueno. ¿Vos? Sí, ya sé que cuesta, que la costumbre nuestra es volver una y otra vez sobre nuestro encuentro, a ver cómo corchos nos explicamos lo que pase desde ahora en más. Suena lógico.

El calor del adentro es tan diferente al frío del afuera. Y si dibujás animalitos y cosas con tu dedo en el vidrio invernal no está nada mal. No todo son cuentas, no todo es razonable. Deshagámonos de las teorías un poco, total sabemos que volverán solitas a nosotros.

Eso es un león, eso es un hombre, ese es el sol que sonríe aunque hoy no sale del todo. Esa es la avenida, esa es la gente que camina, estos somos nosotros sentados en medio de cualquier lugar, con una mala excusa para nosotros. Mejor excusa son los vidrios empañados, mejor excusa es el volvernos a ver.

No tengo nada escrito. Verás, a duras penas me gusta pensar estas cosas. Prefiero imaginar que tenemos crayones, que podemos dibujar como vos lo haces con tu dedo sobre el vidrio. Vos quedate con el verde y el rojo, yo usaré el azul. Jamás fui bueno para los paisajes, siempre me centré mejor en los detalles de un personaje. ¿Qué personaje? Ninguno que valga la pena recordar, pero te aseguro que en una época lo supe hacer bien bien.

Dejaste tus huellas en los vidrios, llevándote todos esos garabatos con nosotros. Me gusta que sean nuestros garabatos, que el vidrio no sea nuestro pero sea más nosotros al menos por un rato. Como la ciudad, como la muchedumbre, como el colectivo que jamás pasa cuando lo necesito. No me hago problema, no sabría a donde ir.

En realidad, podrías quedarte con los garabatos, son más tuyos que míos.

¿Viste? Prefiero que no estemos en Trenque Lauquen, París o Atlanta.

9 sets

domingo, 1 de junio de 2008

I
Les juro que a mi me había costado llegar ahí, al lado de la cabaña. Me daba vueltas todo y estaba clarísimo que habían cancelado el paso del tiempo al menos por esta noche. El pasto no estaba nada mal, me gustaba eso de tirarme y mirar las estrellas. Ahora entiendo un poco más lo que decía Allen. ¿Será esta la sensación de la que hablaba?

Me suena esa canción medio cubana y no sé por qué. Es el efecto post... no me puedo dormir.

Escuché la puerta que se abría. No supe hace cuánto había pasado, pero era obvio que alguien que estaba adentro de la cabaña (pensé que estaba vacía) salió.

Allen: Ah mi querido Esthershack, bienvenido a...

Se acordaba de que la situación ameritaba una bienvenida, pero no recordaba a dónde...

II
Llegamos a Pinamar el sábado por la mañana. Yo por lo general estoy de mal humor cuando me hacen despertar muy temprano, me parece una injusticia encima un fin de semana. Pero ahí estaba, en el auto, esperando como un salame que el resto se dignara a aparecer.

Esthershack: Llegamosssss.

Sí, ahí estaban en el móvil reconstituido de Orlando. Esthershack y su hermano, Charlie, lo acompañaban. Parecen tan contentos, no entiendo que mierda le ven al tenis, no entiendo por qué se emocionan tanto por ir a jugar a eso, no entiendo por qué Orlando y yo vamos con ellos si ni siquiera sabemos lo que es una puta raqueta.

Mientras me dignaba a tomar mi imprescindible café matutino llegaron los otros dos Bob & Oliver. We were ready to rock.

Manejé cinco horas llevando a estos vándalos conmigo, mientras en el Orlando móvil también viajaba un tal extraño que conocí para tal ocasión, decididamente un maldito tenista. Al llegar a Pinamar la sensación fue irrefutable: Un paraiso industrial high class.

Oliver: Uno tiene que meterse en estas cosas de vez en cuando.

Bob: Esto es una grasada jjaja.

Orlando: La verdad, donde fuimos a parar, mirá todas estas casas de gente tan...

Tan snob. Perfectamente saben que yo no pertenezco acá, lo cual agudizará mi mal carácter cuando vaya cayendo la noche.

El complejo era más de lo mismo: pileta climatizada, canchas varias, sauna, ducha escocesa (no tenía ni idea de qué era eso hasta que lo probé), bar, salón de juego. La excusa perfecta para cualquier tipo exitoso que quiera venir a disfrutar de la buena vida, una partida de poquer y un buen vino de 100 mangos.

Allen: Un verdadero refugio industrial, muchachos.

III
Abrió la mano y tenía una de esas pastillas celestes, entonces me contó que era su munición para comenzar la noche. Esthershack ya venía volado por los efectos de eso que fumamos antes, por lo que me pareció prudente quitarle la mitad de esa pastilla para evitar incidentes.

El máximo tolerable de éxtasis para el cuerpo va entre 80 y 160 miligramos. Las pastillas tienen 80. Partidas a la mitad, Esthershack se quedó con 40. A todo esto, habíamos empezado una linda charla con nuestro soon to become médico:

Bob: La tolerancia a las diferentes drogas varía según el individuo, claro. Cada célula tiene receptores, que son los que luego requieren la droga. A medida que va recibiendo dosis, la celula genera más receptores para esa droga, entonces sube la necesidad.

Esthershack ya se había tomado lo suyo, no seguía la conversación. Allen intentaba dar con el hilo, al igual que yo.

Bob: El éxtasis en ese aspecto no es peligroso, la que es jodida es la coca, y ni hablar de la hero.

Oliver: Supongo que todo eso en su cuidadosa medida...

Bob: Siempre con sumo cuidado.

Bob es un tipo bastante limpio en ese aspecto, sólo toma alcohol y no en grandes medidas. Pero el speech parecía dirigido a consumidores de todos los rubros, mientras nosotros alrededor de la mesa debatíamos.

IV
Ponele que efectivamente esta es la cuarta, o la quinta, quizás la sexta. Pero estamos trabajando en base a suposiciones, nada más. No sé si la mina de la barra me sonríe cada vez que me acerco a por otra, o...

Hey hey, Oliver está más contento que nunca, que maravilla de la ciencia y la ficción. Mantengamos los pies sobre la tierra y hagamos de cuenta que el techo no está en el piso. Seamos normales.

Todo parecía normal, hasta que vimos a Esthershack que venía levitando rápido pasando entre la muchedumbre. Tenía un vaso de speed con vodka en la mano, mientras gesticulaba con la otra. Al pasar noté que un patoba se lo llevaba hacia la salida, corrimos para ver que pasaba.

Desde afuera Esthershack nos puso cara de "qué se le va a hacer", y luego un gesto de me voy a dormir.

Oliver: Hmm... se lo tomó como si se lo mereciera.

V
Mierda, yo no sabía como venía la mano. Sí sí, la mano. Todo lo que toco me llena de... una sensación... que... Si me pienso ahora, debo estar relleno de telgopor, porque no peso nada, casi floto casi... Hey, ese tipo tiene un cartel de Gracias no sé qué.

Terminé abrazándome con ese completo extraño. Eso es el sistema simpático del cerebro en acción, me lo dijo Bob: son todos tan queribles de repente, que me pueden llegar a caer muy mal.

Mientras Allen seguía trabajando con suposiciones, hasta que un trencito se lo llevó puesto y terminó de locomotora entrando al baño equivocado. A nadie le importó, pero estoy seguro de que varios lo notaron.

Bob: ¿Y Esthershack?

Orlando: Vení que hablamos con estas, una está relojeando...

VI
No me gusta cuando veo fantasmas, simplemente porque sé que no son de verdad pero la traición de mis sentidos es tal que uno no puede evitar cierta paranoia.

Me pregunto si Day habrá llegado hasta aquí... Me pregunto si en una de esas todo tiene que ver con todo y esta trama en realidad viene de otro lado. He aprendido a leer las ausencias y omisiones con demasiado detalle, casi haciendo un trabajo arqueológico.

Allen: Todo lo de Amelié me suena a fracaso, ahora me doy cuenta por qué, tengo que repuntar un gran tramo de la historia.

VII

Hey, ¿dónde mierda está Esthershack?

Bob: Genial, lo perdimos en Pinamar drogado y puede estar en el Congo Belga por lo que nosotros sabemos.

Allen: Pará pará, no seas dramático. Bueno, no está en el auto, usemos la cabeza.

Usar la cabeza no era mi mayor atributo en ese momento, como será que continuaba saludando a la gente que salía del boliche como si los conociera. Sabía que era ridículo. Igual cuando Bob me puso cara de ojete paré.

Estaba saliendo de esa sensación de que nada importaba. Luchaba para salir, de hecho. La relevancia, claro, siempre el mismo problema, siempre la misma ilusión. Nos convertimos en esto pensando que está bien, la verdad es que... Claro, perdón, estabamos en Esthershack.

Con Oliver más tranquilo, decidimos que era hora de sacarle a aquella muchacha el Orlando que tenía pegado. La historia se traducirá en que le serruchamos el piso. La historia está llena de mentiras, ya sabemos.

VIII

La verdad es que no se me ocurre dónde mierda estará. Mientras manejaba se me ocurría que Esthershack había vuelto a entrar, o que estaba en algún bar de la zona. No contestaba su celular, no mandó nada. No me extraña, está podrido de la tecnología.

Oliver: Tendríamos que haber salido con él.

Orlando dormía, no podíamos contar con él para nada. Bob era el más sobrio y yo, ya estaba casi reconstituido, hasta me llevaba con el volante con mi habitual pericia. El primer lugar donde lo buscamos fue en bar que estaba a tres cuadras.

Bob: Un pibe de baja estatura, barba y pelo castaño, ni tan flaco ni tan gordo.

Ni lo había visto en toda la noche, o no se acordaban. Seguro que no había estado ahí, el barman recordaría a un hincha pelotas pidiendo Smirnoff.

Su celular muerto, los efectos de sus 40 miligramos seguramente vigentes, nadie se animaba a insinuar que hubiera ocurrido nada malo. Preguntamos por la calle, a algunas caras pasadas de rosca. Nada. Nos preguntabamos a nosotros y respondiamos que seguro estaba en algún lugar, ni siquiera al tanto de lo que había pasado.

Dentro del auto parecía que estaban vedadas las menciones que aludieran a una pérdida estúpida, a cualquier gravedad. Implicitamente optamos por pensar todos juntos que Esthershack estaba, y que estaba entero y bien.

En un rato amanecería. Detesto la temporada invernal, las bajas temperaturas vuelven a las noches muy poco hospitalarias. Yo estaba en el sillón, francamente con la mente un poco en blanco otro poco en gris. Habíamos recorrido casi todo pinamar.

Bob: La playa. Boludos que somos, no fuimos a la playa. Seguro está ahí sentado en una fogata mirando el infinito.

Lo que quedaba de Orlando seguía en el auto, y ni hablar de la cara que puso Charlie cuando entremos en plena madrugada. Nos dijo algo de que seguro mañana en el tenis nos iban a romper el...

Oliver: Uh, claro, mañana tenemos que seguir jugando.

Uh, claro, todo esto era a propósito del tenis, ¿no? Es cierto lo que dice Bob, vamos para la playa, seguro que está. Entonces salí para tratar de despertar a Orlando, cuando escuche que alguien cantaba Guantanamera por ahí, por los yuyos.

Allen: Ah mi querido Esthershack, bienvenido a la realidad nuevamente.

Se acordaba de que la situación ameritaba una bienvenida, pero no recordaba a dónde quedaba la realidad exactamente. Puf, che ¿cuándo llegaron? Me estoy cagando de frío lindo acá eh.

IX
Al otro día la performance del equipo fue de medriocre para abajo. Nadie quería jugar. Oliver no había podido dormir en toda la noche y por más que Esthershack lo había logrado, hubiera sido mejor que dispensara al resto de su flojera.

Orlando dormía. Bob era el más integro de todos, pero no logró hacer buena dupla con Charlie, que decidió continuar jungando con él cuando vio que el resto eramos cenizas.

¿Allen? Armando un par de ideas sobre la sociedad postdisciplinaria, dejé reposar mis restos bajo un sol un tanto amarrete, sobre el pasto tan carismático que los del complejo plantaron. De a ratos miraba los partidos, de a ratos volvía sobre Foucault. Al otro día era lunes, tenía que volver a trabajar y ya no me importaba por qué.