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El especialista

martes, 30 de marzo de 2010

[Otro borrador perdido:]

I
A las 10.33 del sábado Allen abrió sus ojos. Llevaba dormido tan solo unas tres horas. La noche anterior ni siquiera había dormido en casa. Todo era para el olvido. El sabor del café se le vino a la mente. "Ahora sí que soy un especialista, beibi", pensó.

La noche anterior no había transcurrido nada, pero no había podido dormir debido a los efectos de la ooootra noche anterior. A saber:

II
Hubiera querido quedarme callado, pero tengo un muy mal hábito de opinar cuando no me incumbe, como si pudiera tener alguna respuesta sobre esto. En principio, cuando me enteré de que Orlando traía a Lyla, la cosa me olió mal, pues el hecho de que viniera Ludmila complicaba la situación un tanto.

Somos grandes, ¿no? Ya no hacemos esas cosas como transmitir por fm o pegarle un cross al otro muchacho porque se lo merece, ¿verdad? Es increible lo que puede golpear una persona enojada, es increible cómo nos cobran doce pesos un porrón que vale tres. "¿Qué tiene de increible? - respondía con una pregunta Paliers-. Es el simple modelo de acumulación capitalista."

El cumple de Luna estaba lleno de obviedades, entre ellas, Lyla (y Orlando) y Ludmila y Lisa. Cuando Lisa vio a Allen creo que sentí congelarse la habitación.

- No tengo más problemas allí - dijo Allen-. Acordamos cortar comunicaciones.

- Ah, ese método es usual en vos, ¿no? - observé.

Como si a mi realmente me interesara lo que a él le pasaba con Lisa. Pero el frío que hacía, tan de repente, era ineludible. Ahora, jamás imaginé que...

III
... Ludi iba a entrar tan triunfal al lugar. Creo que todos nos quedamos mirándola un poco, olvidándonos de quién se trataba. Vestido negro, zapatos, tenía la figura esculpida, vestida para matar. No recuerdo precisamente en qué circunstancias pero terminamos en tequilazo y luego... reímos. Ella me comentó que:

-Ese tal Paliers es el personaje. Fue el que le firmó como "Pooh, Winnie The", "González, Yuyito", "Cop, Robo". Veinte minutos antes de comenzar la clase nos tuvo diciéndo que no podía ser, que esto era una facultad y que no se hacen esas cosas.

Efectivamente. Paliers se había egresado de la misma carrera que Ludmila. Cuando ese sujeto llegó, se quedaron hablando largo y tendido... de la maldita facultad. Ludi felicitándolo por su título recién adquirido, Paliers ingiriendo vodka con jugo de naranja.

De tanto en tanto creo que Orlando relojeaba a ver en qué andaba Ludmila. Pero no podía relojear de más porque sino Ly se le iba a enojar. Entonces creo ella que charlaba con Lisa, que no me podía ni ver, así que intenté deshacerme de mi mismo un rato y dejarlos a los dos con su charla. Encontré a Bob.

- ¿Cuánto crees que tarda la rehabilitación?

Bob emitió su análisis clínico exhaustivo de cinco segundos:

- No te lo recomiendo. Ya fue, no vale la pena jugar. Por otro lado, tengo que decir que me parece bien lo que hiciste, que te demostraste fuerte. Pero ahora estás casi afuera, ¿para qué volver?

Paliers lo dijo, y le creo. Esto no va a ocurrir seguido. Eso le dije a Bob, que me dijo "pero siempre hay una excusa, entonces lo excepcional se vuelve recurrente". Me dijo que no dejara que las puntas de los cables se tocaran. Ya lo sé, cortocircuito.

IV
- Mirá, creo que por tu chistecito de Campolongo ahora el tipo toma lista justo antes de terminar la clase. Creo que sos responsable, Paliers.

- Ja! No creo sea para tanto. Pero en tal caso, corazón, te presto mis resúmenes auráticos. Todos los que estudiamos de allí aprobamos de primera.

Por la puerta del baño Paliers pudo percibir algo de quilombo. Básicamente eso cortó todo lo que Ludi y Paliers tenían para decirse. Allen discutía con un tipo bastante alterado. Seguridad se aproximaba, y...

- Simplemente un idiota - dijo Allen-. Se estaba echando una línea en el baño y porque yo lo empujo sin querer se le fue todo a la mierda. Se ponen así, con su maldita abstinencia.

- Y lo que le habrá salido la merca - acotó Paliers-.

Para cuando llegaron los de seguridad estaban sobre nosotros, Allen improvisó: el muchacho está con un ataque de claustrofobia.

Efectivamente, parecía un tanto alterado. Efectivamente, pero estaba lo suficientemente lúcido como para saber que no tenía que decir "me tiró la línea de cocaína a la mierda". Pero estaba en pausa. Pero algo entendía. Pero no podría hacer demasiado. Allen se mantuvo sereno, quería que rajen al tipo y le dejen de romper las pelotas. El tipo no podía manejarla, estaba en pausa, se daba cuenta de que no podía putear más a Allen, pero su respiración era la de un búfalo. Su pelada transpiraba, se le había caído un billete de dos pesos al piso, todo mojado. Era evidente para los de seguridad que este especimen había iniciado la gresca.

-¿Mmmm? - dijo Allen-. Volvamos a la barra.

Pensé que Orlando intentaría bloquear cualquier intento de que el diálogo Ludi-Paliers prosiguiera, pero lo vi tranquilo. Allen por su cuenta estaba cuasi borracho y en algún momento de la noche estoy seguro terminó mandándose mensajes con Paula, lo cual le hubiera molestado a Paliers que daba calambre.

- Mirá quién apareció - dijo Ly ver falsamente por primera vez a Ludi-. ¿Cómo andás loquita?

Entonces teníamos una trinidad: Ly, Ludi & Lisa. Las tres L. Ludi, you know. Ly, a police girl. Lisa, parece que había pegado onda con un pibe, sobre el que ninguno reparó. Fue en algún momento de la noche que una amiga de Luna terminó hablando con Allen, y...

V
Comenzamos hablando de boludeces varias, como que la camarera llevaba esos zapatos de goma con agujeros que son horribles. Y terminé contando cómo la única vez que me gané algo, fueron unos de esos, los que terminé regalando a Verónica para que se los regale a su abuelo. Cuento irrelevante, pero le pareció gracioso a ella.

Ella era una mujer inteligente. Cuando me dijo a qué se dedicaba pensé que mis temas de conversación serían limitados, pero resulta que nos llevabamos bárbaro. De hecho, hasta sincronizados, pues mientras yo leía Divertimento ella leía Rayuela, lo que nos hizo perdernos levemente en el universo cortazariano. Le pregunté si quería cerveza, pero accedió a una Sprite.

Problablemente Orlando se rió cuando pasó por al lado nuestro y escuchó una conversación sobre Castoriadis. Lo vi voltearse para mirarme y que sus ojos me dijeran "qué hijo de puta". Pero de tanta charla, ella me sacó a bailar, no sin que yo me resistiera un poco. Me resistí porque soy mal danzante, no porque no quisiera.

- Vamos - dictamnó ella con una sonrisa mientras me llevaba.

Luego de un par de pasos creo que terminé soltándome más. Por algún motivo me preocupaba la proximidad de Lisa, pero hacía rato que no la veía. Quizás...

Entonces ella y yo bailamos música que ya no recuerdo, que jamás me importó. Opté por hacerme el divertido, omitir mis usuales quejas al respecto. En algún momento que no logro precisar ella yo la tomé de la cintura, mientras ella me abrazó un poco.

- El lenguaje corporal - dijo ella-, no es tan malo como crees.

Recién ahí le pregunté cómo se llamaba. El juego: termina con O. No lo pude sacar. Seguimos bailando y perdí la concentración con este asunto, pues no me venía a la cabeza ningún nombre femenino terminado en O. Sabía que ella vivía cerca del lugar, hasta sabía que tenía dos hermanos y que le gustaba el reggae, aunque "escuchaba de todo". Pero no podía ponerle nombre aún.

¿De dónde sacó esa observación pontiana?, pensé. Y cómo ella me sonreía. Pero continuabamos bailando al ritmo de cualquier cosa, cuando ella me alejó del resto, quería perderse entre cualquier multitud, sin reconocer ningún rostro.

- Creo que sería un buen momento para que nos dieramos un beso - me dijo al oído.

VI
Me desperté súbitamente, como ocurre cada vez que no duermo en mi cama. Ella me abrazaba sonriente, quizás hubiera tenido un sueño lindo. La acaricié, inmediatamente sentí mi necesidad de café, mis papilas gustativas recordaron ese sabor como si se tratara de un recuerdo melancólico. ¿Tendría ella café aquí? No quiero nada de instantáneos, por favor.

[Y bla bla bla bla... here]

Rock(Rubber)Band

miércoles, 23 de diciembre de 2009

[Post atorado en borrador al menos unas dos semanas:]

La banda tocó un sábado, en lo que muchos allegados acordaron fue un colectivo flashback temporal al secundario. En un salón de media paquetería, Yamila celebraba su cumpleaños y eso de que habían cursado el secundario con toda esta gente -vio que hace mucho que no ve a esa gente porque cómo son esas cosas usté se imagina-.

La previa fue moco de pavo. El tema fue la pre-previa (término inventado por Esthershack): un leve tequila tempranero para luego elucidar cómo eran las canciones, o si era si sostenido o bemol. Nadie carburó que si sostenido es en verdad do.

Hacía un tanto de tiempos que muchos de esos sujetos ex compañeros del secundario no se veían las jetas. Mucho cortado/colgado/qué hacés/tanto tiempo/hola/eee eee/qué cambiado estás/tenés barba/mirá qué lomo. En algunos casos valía la pena y en otros fue algo más pintorezco y decorativo.

El set list consistió en:

01- When you were young: Allen estuvo en contra de iniciar con esa canción, pero perdió abrumadoramente en los comicios al respecto. Una bola de ruido.

02- Song 2: no ayudó a mejorar la audición, pero desconó todo.

03- Come as you are: El clásico de Nirvana fue el primer momento donde los cinco sujetos en el escenario sintieron estar medianamente a tono.

04- Plush: Con liderazco vocal de Jana. "una cagada, disculpen", en sus propias palabras.

05- My friends: versión eléctrica que supo cultivar sus adeptos, en lo que fue un "lindo" arreglo de arpegios ideado por Esthershack y Jana para desdeprimir la canción.

06- Black: momento depre.

07- When I come around: sonó y a más de uno le arrancó la melancolía de los asaltos y que las nenas debían llevar comida y los chicos bebida (¿era así o al vesre?)

08- Mary Anne with the shaky hand: Vocales a duo entre Matías y Allen. Algo diver.

09- Some might say: en la cual Matías cantaba el estribillo mientras Allen llevaba las estrofas. La explicación de esta innecesaria repartija era la improvisada inclusión de ese tema y las incapacidadades: Matías no se había aprendido la letras porque era "difícil" y Allen no llegaba a entonar correctamente el estribillo.

10- Yellow: Ejecutada únicamente por Matías y Allen. Una versión desacomodadamente acústica de un tema muy fácil de acomodar, pero que los escuchas calificaron de "bonita".

11- In the meantime: buena jugada. Matías giraba y volaba sobre el escenario, mientras probablemente el 50% de los asistentes no sabía qué mierda era esa canción.

12- Help fue uno de los momentos donde Allen la pasó mejor.

13- Vertigo: bien. Se suponia que chau, pero... Mentira, hay una más:

14- Paradise city: coreadas por la multitú! Todos la pasamos bien en esta.

Después de eso retornaron los sujetos ejecutantes a su mesa. Toda la escena le recordó a Allen la época en que asistían a cumpleaños de quince, pero la verdad que ahora estaban todos más viejos.

Es increible cómo compartiendo un tiempo después de tanto tiempo las personas se forman una intuición de por qué siguieron caminos diferentes. Es increible también como las frases de protocolo se acomodan a casi todo salvo a las diaparidades implícitas y a los "jamás nos llevamos en esa época". También es increible que esos sujetos encontraran algo de voluntad para juntarse a divertirse.

Opiniones de los escuchas, obtenidas en pleno local -esta gente seguro estaba bajo los efectos del alcohol y las drogas y eso-:

Según Oliver la performancé fue pipícucú. Esto teniendo en cuenta que la mayoría de los temas incluidos en el setlist eran de su tremendo agrado.

Valeria dijo que le había gustado pero se le notaba que no le había gustado tanto. Políticamente correcta.

Lyla mencionó que le había gustado aunque ella hubiera optado por un set más experimental que incluyera a Radiohead y Sigur Rós. Claro, porque queríamos ser experimentales nosotros. Estaba contenta ella de salir con Orlando que era músico de repente.

Bob sancionó con todo el rigor de la ley que a partir de la canción de Green Day las cosas tomaron más color, y levantó los pulgares por la ejecución simplona de Yellow.

Paula rescató la versión de Help, que ella encontró divertida. Le dijeron que la canción era divertida por si sola y que la versión no tenía nada que ver con eso. Ella argumentó que la forma hace al contenido. La discusión terminó ahí.

Luna se aburrió. No lo dijo, pero se aburrió.

Y las opiniones desde adentro de la ya disuelta banda, son:

Matías dijo que le había encantado, que quería juntar de vuelta a la banda e iniciar su carrera al estrellato o a estrellarse.

Fredric no emitió más que una sonrisa: evidentemente en ese momento era feliz. Con sus anteojos negros parecía Stevie Wonder.

Esthershack brindó por sus momentos de alegría. ¿Qué más se puede pedir q tocar con un whisky y una beer?

Orlando: Viva el rock viva el rock viva el rock ensayamos el miércoles viva el rock viva el rock viva el rock me gusta la morocha vestida de azul viva el rock viva el rock viva el rock no te enterés corazón viva el rock viva el rock viv...

Según Allen, habría disfrutado todo de no ser por esa irrefutable certeza de que al otro día nada habría ocurrido, que se levantaría luego de cuatro horas de sueño -como mucho- para recordar que debía visitar a su madre a ver cómo andaba y que extrañaba cuando todo le parecia un poco más relevante. Pero resulta que todo sigue exactamente igual que ayer. "Tenés que relajarte, lo hubieras disfrutado más", le dijeron. Conjeturó que seguro tenían razón, pero que le daba lo mismo.

Los nuevitos

viernes, 24 de julio de 2009

I
- Puta madre -pensaba Day-, ¿por qué me toca el brazo? ¿Necesitás tomarme del brazo para hablarme? ¿Acaso ves que otros hagan lo mismo? Oh, no, me senté al lado de un denso.

El cumple de Orlando es un día muy especial (para Orlando sobre todo), y decidió festejarlo en Van Konning, más por presiones de Allen & Esthershack antes que por quererlo él. Total, después van al Roxy. Sentados en una mesa del local, uno de los compañeros de trabajo de Orlando se le queda hablando a Daiana. Allen, ubicado casi de frente, observa la situeishon.

El sujeto charla con Day, le comenta sobre por qué la Guía T no es tan buena como la Lumi. Ella, por más de no estar interesada en absoluto en los dichos del ente extraño, se muestra cordial. Aunque...

- Claro -pensó Day-, como tu pequeño cerebro intuye que no me tenés atrapada con tu conversación sobre planitos de bolsillo, me tomás del brazo, a ver si te noto. Por favorrrrrr... Encima Luna me hizo el favor de sentarse en la otra punta. Rodeada estoy. ¡Rodeada!

Efectivamente, por llegar recontra tarde, encontró lugar en la otra punta de la mesa, mientras todos un tanto achispados le festejaban el nuevo corte de pelo.

- Así son ustedes los hombres-exclamó la lunática-. Nos tenemos que cortar el pelo de manera obvia para que lo noten, como si hubiera dos medidas nada más: corto y largo. ¡Qué salamotes!

- ... la Lumi te indica la altura de las calles - escuchó lamentablemente Day, mientras le tomaba nuevamente el brazo y se acercaba para que ella pudiera oir mejor. Quizás en no demasiado tiempo logre alguna reubicación. Algún día se tendrán que levantar de esa mesa, ¿no?

Allen observa: El sujeto la toma del brazo para hablarle, ¿qué ha pasado con la gente decente estos días? Igual yo no puedo hacer nada, ya no estamos juntos. Pero me parece que ella debería ser realmente efusiva si no se lo banca. ¿Y si se lo banca? ¿Estás haciendo esto para hacerme enojar? No te va a salir, yo soy un tipo muy ubicado.

De vez en cuando Day lograba dar por terminadas las acotaciones del muchacho desconocido, pero este no tardaba tanto en retomar sus dichos. "Allen se hace el que no mira... pero mira", pensó Day.

- Está perfecto que le hable -Allen decía para sus adentros-. Está perfecto que ella escuche. ¿Pero que la agarre del brazo? Como si eso amplificara su capacidad auditiva o algo así.

- Bueno -monologaba en silencio Day-. Ya tendría que darse cuenta que no lo mando a la mierda por ser cordial. Por otro lado, ese hábito de la manito en mi brazo... Como si eso amplificara mi capacidad auditiva. Menos mal que ahí viene Luna, ahora en venganza se lo encajo a ella...

II
- La verdad que el nuevo no me cae mucho - le decía Valeria a William-. No me pareció nada lúcido, en el almuerzo me preguntó en qué piso trabajábamos.

- Parece un tipo un tanto perdido - contestó Will.

Efectivamente, en sus primeros días de trabajo Allen llevaba varios días sin dormir, no por estar viviendo la jarana precisamente sino por "esas cuestiones". Sus neuronas se suicidaban una tras otra, segundo a segundo. Incluso llegó a romper todo un sitio porque aún no comprendía el sistema de backend.

- Es simple - se esforzaba Val-: primero desarrollo, luego staging, luego producción. Para los dos últimos precisás la card para la vpn.

No era complicado, para nada. Aún así, los gestos de Allen en la reunión que Celián había tenido con los recién entrantes eran llamativos. Ese día particularmente Allen casi se desmaya en el subte, no sentía las piernas, y encima eso lo ponía nervioso.

- ¿Todo claro, Allen? - escupió Celian luego de terminar el organigrama de la empresa.

- Sí, claro - mintió Allen, mientras chequeaba que su pie derecho siguiera funcionando y medianamente operable para llegar a su trabajo.

- Este me parece que es un caso perdido - le decía Val a William, mientras veía como Allen se tropezaba con las columnas de la oficina.

Ahora bien, los hechos demuestran que por alguna extraña razón, el señor Jana tiende a caer mal al principio, pero en algunos casos luego se gana las simpatías, y en unos tantos pocos... en fin.

III
Me mirás así, como si no puedieras comprenderlo, pero deberías, ¿no? No me gusta que me tengas así, tan enjuiciada, tan... Aún no entiendo del todo qué pretendo de vos, si aprobación o ese estúpido deseo de que estemos bien los dos, pero separados. Me imagino que se trata de esa cesura que aún tenemos vos y yo.

Ok. Lo viste, ahí lo tenés, ya lo conocés, es él, de carne y hueso, quien está a mi lado ahora. Ya sé lo que pensás. Automáticamente te estás comparando con él. El nuevo, el actual, contra el ex. Presente contra pasado. Pero por favor, no hace falta, no me gusta que se midan así, es mazclar las cosas.

¿Por qué tenés que decirle "el nuevo"? Tiene nombre, ¿sabías? Y él conoce el tuyo. Es sólo una cuestión de respeto. Aún te quiero, claro, pero no es el amor que era. Y el amor que es, mi amor que es, es con... no me pongas esa cara. ¿Sabés que me revolvés un cuchillo adentro cuando me mirás así, tan severo? Maldita sea, debería irme de acá, salir de tu vista. Pero detesto que quedemos así.

¿Sabés lo peor? Creo que si vos y "el nuevo", como le decís, se dignaran a charlar un poco, se llevarían bien. Sería loco, ¿no? Mi ex y mi actual como si fueran amigos. Pasado y presente estrechándose la mano, compartiendo una cerveza o hablando del partido. Imposible. A ninguno de los dos les gusta el fútbol. Me los busco así yo, anti cancha.

Pero ¿por qué? ¿Tanto te molesta? Yo puedo hacer lo que quiera sin tu aprobación. Quizás vos deberías hacer lo mismo ahora. Tu mirada. Si pudiera sacarme de encima tu mirada me sentiría más ligera, lista para danzar, lista para encontrarme con el mundo. Eso me decís, que soy libre. Es que... por más que no me mires, yo siento que me miras... ¡Basta, que no quiero!

IV
- ¿Desde cuándo? - le preguntó mientras ella se servía un chop.

- ¿Cómo desde cuándo? Desde siempre, je. - contestó, claramente omitiendo la verdadera respuesta.

A él le resultaba extraña la soltura con la que ella se movía, cómo sus palabras se dibujaban impunemente en el aire para luego desvanecerse en su cabeza. Parecía tan segura de sí misma, que no era ella, era alguien más. Pero era ella.

Entonces ella se quedó observándolo en silencio, mientras bebía. No decía nada pero disparaba sus afirmaciones con los ojos. ¿Qué afirmaba? ¿Qué decía?

- ¿Qué? - dijo él sin poder aguantarse más-. ¿Qué pasa?

Ella se levantó sin contestar. La semana pasada justamente esta misma mujer le había reprochado no dar respuestas a sus preguntas, contestarle con silencios, acercándose sigilosamente por su espalda para que no lo viera.

Se sentó junto a él y le dijo:

- Me cansé esta dinámica un tanto insegura nuestra. Acá estamos, vos y yo, un tanto accidentados. Te queda bien el pelo así, Oliver, ¿te lo dije?

Algo le decía que ya no estaba en control de la situación. Jamás lo había estado, en realidad. Sólo que antes no había pasado nada relevante.

- Oliver... me cansé un poco de las idas y vueltas, todo para que siempre no ocurramos. Siempre me imaginé todo esto algo más romántico, sin que vos me preguntes "¿qué?". ¿Me equivoco? ¿Seguiremos así? No quiero, pero no me voy a ir. Quizás sea uno de mis tantos errores, de esas cosas que me ocurren por querer demasiado.

lapsus

martes, 16 de junio de 2009

Ella había dicho por favor, que intentara tomarme las cosas de otra manera. Yo sostengo que se preocupa de más. Por otro lado, no es casual que esto haya ocurrido justo a dos semanas de separarnos.

--
No fue fácil. ¿Cuándo lo es? Pero más por idea de ella que por elucubración mía, optamos por eso de:

Day: Prefiero que nos hablemos, perfiero que no te esfumes. Creo que sos lo suficientemente importante para mí como para intentar convivir con el hecho de que sos mi ex.

Yo pensé. Eso estaba destinado al fracaso, continuar mis diálogos con Day por fuera de nosotros dos. Ahora bien, quizás no lo había intentado lo suficiente. O quizás me faltaba madurar y ahora podría lograrlo. O simplemente se trataba de optar por otro plan, otra forma de hacer las cosas, otra estupidez que al menos no sonaba a vieja estupidez.

Allen: Vale intentar, claro.

--
Entonces llegó el fin de semana. Según había hablado con Bob:

Allen: Lo raro de todo esto es que no siento el cansancio. La verdad, es que me parece que estoy como nuevo. Aunque quizás en algun momento, si me levanto muy rápido, me da un mareo viste.

Bob: Sí, es una posibilidad. Una de las reacciones del cuerpo al stress es la desensibilización. Claro que no te sentís cansado, pero si no dormís hace 36 horas, creeme que alguna secuela te queda.

Allen: En realidad, me duele un poco acá - y me tomé la nuca.

Bob: Cervicales.

Allen: Quizás con algún...

Bob: Deberías intentar despejarte un poco, romper con la rutina. Lo mejor es que duermas naturalmente, por los mecanismos biológicos normales. Igual, te veo con todas las ganas de salir.

Claro. A diferencia del fin de semana anterior, para mi era claro que tenía que evitar quedarme en casa, preguntándome dónde estaría Day, o si se había quedado, o si estaba bolicheando porque las amigas la habían obligado a salir al mundo.

Bob: No me extraña que tengas la memoria afectada.

Orlando había entrado en juego.

Orlando: Las opciones no son muchas. De hecho, hay una sola, por ende, no es opción sino destino. Una de mis compañeras de la oficina festeja su cumple en San Telmo.

Insulté a ese barrio. No me gusta, y es a trasmano de todos. Nos repartimos en autos, Orlando llevaba a Oliver, Luna y Ly. Yo llevaba a Paliers conmigo, y según Esthershack, "paramos por casa que me tengo que cambiar". Sabíamos todos que era una farza, pero bueno.

--
"Me gusta tu barba", me dijo ella. Mientras, Orlando me miraba casi sonriente, quizás estallando a carcajadas pero no pudiendo emitir sonido. Quizás asesinaba esas ganas de reir. En fin, no contesté mucho más que un "ah, mirá". Estaba impedido. No así Esthershack, que se la bancaba mejor que yo.

Los lapsos, las conversaciones... Repentinamente Paliers me hablaba de "¿te acordás de aquella vez en la que me agarré a la amiga de July? Me hace acordar a esa piba ahora". Mi tenue capacidad de reconocimiento, sumada a mi ceguera -topo, me decía Day-, no me impedían decir que no había chances de que la piba que Paliers miraba parecida a la amiga de Julieta.

Orlando se encontraba en una zona gris. Y allí se quedaría, toda la noche. Luna estaba molesta conmigo creo, por:

Luna: ...traviado? Quizás no te das cuenta, o... ... biar. Es por tu bien. Entiendo lo... ... ser que ella... rra llamar.

Mi percepción era un tanto discontinua, me faltaban pedazos de lo que estaba ocurriendo, así como me costaba explicar el hecho de que me había llevado de la barra el vaso con pajitas. ¿Para qué?, dije, y lo arrojé contra la puerta del baño. Alguno miró, nadie dijo nada.

Paliers charlaba con la "ex amiga de July". No sé porque ese nombre le había puesto. Probablemente porque no se acordaba el verdadero.

Luna: ¡Divino, un bes... ... ra adelante. Me sorprendiste, otra vez, pero con tu hist... ... go, sé que la pasaste mal, me imagino, digo, por todo esto.

Fue entonces que retomamos, no sé por qué, la conversación:

--
"Me gusta tu barba, tiene actitud". No entendía la frase, no entendí por qué. Tampoco comprendía qué mierda hacíamos ahí, o cuando iba a pasar esa extraña sensación que me recorría.

"Creo que siento todos mis huesos, uno por uno", dije. "206, cada uno de ellos conectado con el otro". La muchacha me miró, quizás medio sorprendida. "Sentís los huesos...". A todo le faltaban pedazos, salvo a mi esqueleto. El tiempo era pura discontinuidad, pero yo tenía la certeza ósea de estar donde estaba.

Según Paliers:

Era más ella la que te hablaba, y vos el que intentaba registrar lo que pasaba en algún lado del mundo. Estabas demasiado drogado evidentemente, porque en un momento le dijiste algo así como "disculpame, pero no puedo ir a tu bautismo". Y te fuiste.

No recuerdo que me estuviera hablando de ningún bautismo. ¿Sería porque ella me parecía chica? Igual no creo que hubiera ningún aproach, digamos...

Esthershack: ¿Lo de la barba?

Allen: Sólo un comentario.

Esthershack: ¿Te parece? um... En realidad, claro, ponele que no un aproach, pero sí un "bueno, conozcamonos".

Allen: Es que me cruzó en un momento demasiado bipolar de mi vida.

--
Day: ¿Are you alright?

Allen: Seguro. ¿Vos?

Day: Tengo esa sensación de que los tiempos aún están un tanto cruzados, un tanto manipulados. También tengo la sensación de que vos estás con eso, pero, otra vez, me pregunto por qué.

olvidos

lunes, 8 de junio de 2009

Un sábado nos puede ocurrir cualquier cosa, pero no este. Pareciera que el destino, esta vez se ha confabulado en nuestra contra. O en realidad, nosotros lo confabulamos. Ahora me encuentro aquí, en Ringo, en pleno cumpleaños de Esthershack, sin demasiado que hacer.

Esthershack: Es que los soldados parecen haber abandonado toda chance de batalla, ¿no le parece, general Orlando?

Contesté que sí, que eso me parecía indignante, una zona de desastre. Ya iba por mi segundo vodka y nada parecía moverse en absoluto. Lo peor, comenzaba a caer mujeres, pero me sabía abandonado. No podía confiar en Felipe, pues él iba a ser el centro de la fiesta. Pero estos dos seres arruinados la verdad que me habían hecho la noche. Sólo me quedaba esperar a Paliers, claro.

Oliver estaba acodado en la barra, casi ni hablaba, escuchaba nuestra conversación. Era claro que no tenía muchas ganas de estar ahí. No lo entiendo, muchacho, ella se fue, ya está, no la sufras tanto, mirá que linda cara tenés a tu derecha. Por qué mierda se enganchan cuando saben perfectamente que no hay q engancharse.

Lo que queda de Oliver... tenemos que rescatar a ese sujeto de alguna manera, pues no vale la pena que esté así. El problema es la sumatoria de este sujeto, Allen, que retomó sus hábitos de disidente. Creo que las mujeres para él son como su copiloto, esa forma que tiene de medianamente atarse a la realidad, ser un poco coherente. Ahora está más preocupado por beber cerveza y adoptar alguna pose alucinógena, antes de que ir de levante.

Pero que digo, él nunca fue buen compañero para eso. Oliver es más versátil, tiene más carisma. En cuanto Paliers, podría...

Esthershack: Estamos hablando del Cata Díaz. Vamos, si yo hubiera pagado una platea para ver a mi equipo ganar por un solo gol, y que encima lo haya marcado el Cata Díaz, por favor... que me devuelvan mi dinero.

Oliver: Sep. En realidad es cierto. El miércoles no parece muy luminoso.

Parecía una especie de robot, sin demasiadas ganas de vivir. Se notaba que ninguna de sus palabras contenía más sentimiento que una depresión gris, que ya lleva semanas. Por favor viejo, basta.

Allen, sentado en la mesa, no hacía más que beber cerveza y hablar con Luna. Ah, claro, eso. Ambos coinciden ahora en cuán solitarios están. De ninguna manera se dan cuenta de que hablando ellos dos solitos no se les va a acercar nadie. Encima conozco esas charlas, ya uno termina asqueado de tanto sentimentalismo barato, comprable en cualquier telenovela o historia de quinceañeros.

Luna: ... de mala, creeme. Pero tampoco puede llamar así, las cosas están un tanto delicadas, los cristales se rompen, uno no puede caminar así nomás como si nada al lado del otro. Encima eso, pispear, insinuarse.., ¿para qué? si a fin de cuentas somos historia.

Allen: Quizás no lo hizo apropósito, viste. Solemos ser idiotas por deporte nosotros, pero además en una de esas tiramos jugadas sublimes y sin objetivo alguno.

Luna: Dejá de justificaro.

Ahí estabamos, claramente aburridos, no pasaba nada. No entiendo por qué Esthershack no hizo su usual fiesta en su usual casa. Pero claro, encima antes contabamos con la presencia de las amigas de las novias, que eran un nicho importante. Justo cuando la amiga de Day que está que raja la tierra está disponible, esos deciden cortar la cosa. Ly no viene, no ten go fija.

Estherhack: Ahora sí, viene Lorena, y esa es mía.

Otras vez la misma historia de siempre. Lorena franeleandole a Felipe, y no es que esté bárbara, pero no puedo hacer nada. Todo porque este le tiene ganas y nunca hace nada. Así no llegamos a ningun lado.

Oliver: Este lugar es oscuro... y me parece que la cerveza es cara -dijo con cara de amargura.

Una idea brillante. Se queja de que el bar es oscuro. Una verdadera degradación de este muchacho.

Allen: Mirá, peor es cuando a uno no le gusta nadie. Cuando no hay nadie a quien querer, nadie a quien desear, todo es una cagada, un embole, no sirve para nada, es un escándalo en mute.

Luna: Pero sinceramente, desearía al menos estar en paz un rato, no puede ser, estoy agotada, se me van las horas pensando y pensando, tengo que dispersarme.

Luna tomaba de su sex on the beach, mientras Allen iba por la tercera cerveza. Intentaban su mejor olvido, pero no se daban cuenta que se dedicaban a recordar toda la noche.

Me siento un pirata solo, me siento un abandonado nocturno, un capitán cuyo equipo se ha fugado. Encima los veo, esos sujetos que solían acompañarme tan bien... Ringo se iba llenando, iba alcanzando su nivel de siempre. Pronto sería hora, tendría que mandarme solo. No es que haya problema, pero quisiera que algunas cosas retornaran. En fin, a la rubia.

Lucidez

miércoles, 3 de junio de 2009

Tenemos nuevamente un escenario. Tenemos una silla de madera, que el reflector baña con su luz. Se escucha un vidrio romperse, y luego el ruido de una puerta que se abre para luego cerrarse. Entonces, por la izquierda, aparece Allen. Se detiene junto a la silla, pero no se sienta en ella.

Allen: En realidad, creo que hemos hablado largo y tendido sobre la cuestión de la conciencia. Que no hayamos utilizado esa palabra no significa que no la estuvieramos invocando, desentramando a cada momento.

Mira al costado. Se escucha a alguien caminar sobre vidrios rotos. Pareciera que Allen ve esa escena, como si la hubiera estado esperando. El ruido se detiene.

Allen: Ahora bien... ¿Es así? La conciencia es usualmente entendida como una instancia de lucidez. Lucidez, podemos decir, es ese momento donde todo se nos aparece como realmente es... o al menos tenemos esa sensación. Conciencia, entonces un estado, de lucidez al que apunta el hombre.

Se escuchan caer algunos vidrios más. Allen sonríe a la nada, sin mirar al costado. Levanta un poco la mirada para cegarse con el reflector que lo ilumina.

Allen: Lucidez. Se supone que uno atraviesa diferentes estadíos en su vida para alcanzar (o no) la lucidez. Quizás en nuestro fracaso nos demos cuenta demasiado tarde de las cosas, o también hasta incluso puede ocurrir que nos engañaramos con vivir en un estado de lucidez, que luego desenmascaramos con nuestra verdadera lucidez.

Esuchamos la puerta que se abre y cierra. Entra Luna por la izquierda, al igual que Allen. Se sienta en la silla, justo al lado de Allen.

Allen: Asumimos que poseemos la lucidez cuando creemos en eso que nos rodea, que es tal cual es.

Luna: Lo importante acá a señalar, creo, es que uno tiene la sensación de irse rectificando. la discusión que teníamos con Bob era sobre si esto puede tratarse en términos de "progreso", o de "proceso".

Allen: Claramente, se trata de un proceso.

Luna mira a Allen, sin levantarse de la silla. Él no le devuelve la mirada. Se escuchan nuevamente los pasos sobre los vidrios rotos, así como un viento que pareciera llevarse los cristales. Allen mira hacia la izquierda, hacia afuera de escena, como si viera algo, a la persona que camina sobre los vidrios, moverse y caminar.

Luna: Uno llega a una verdad, a una conciencia, a una lucidez. De eso se trata cuando comprendemos nuestros problemas, nuestras opciones, nuestra situación, de una forma que se ajusta mejor a lo que sentimos y pensamos.

Allen: Claro - mirándo a Luna -. Lo situacional. Lo que ocurre es que la lucidez, en tanto tal, no existe. El sueño lúcido, o la quimera cotidiana. No se trata de ninguna manera de acceder a todo tal cual es, o de comprender "mejor" las cosas.

Luna se para, mira a Allen.

Luna: Podemos entenderlo así. Pero si el momento de lucidez, como vos decís, no existe, entonces no tenemos relación con la realidad. ¿Acaso vivimos en una alegoría platónica? No podemos caer en la negación de la existencia.

Allen: Nadie niega la existencia, Moon. Sólo se trata de reconocer el estatus de la misma, de construcción.

Allen y Luna miran a la izquierda, como si buscaran al caminante de los vidrios. Nada ocurre. un viento se escucha, casi lejano, pero de una presencia irrefutable. Luna fija su mirada en Allen.

Luna: Se supone que uno llega a descubrir cosas a lo largo de la vida. Se supone que uno llega a conocerse a sí mismo, y que ese sí mismo es verídico, ¿no? Efectivamente, la conciencia en tanto momento lúcido y totalista es un invento, una fantasía. Pero eso no quita que lleguemos a un mejor conocimiento.

Allen: No es el conocimiento lo que debe negarse, sino...

Repentinamente se escucha la música: "I heard the news today, oh boy...".

Allen: ... No es el conocimiento lo que debe negarse, sino ese momento ficticio que nos aparece como un "progreso" en el conocimiento".

Luna: Yo creo en el progreso de la persona, yo creo que uno aprende en esta vida. ¿O no aprendimos nada? Todo aparece como una demoloción continua sino, como alguien que desarma lo que acaba de armar porque ya no le gusta.

Sigue la música: "Well I just had to laugh / I saw the photograph / He blew his mind out in a car / He didn´t notice that the lights had changed". Luna y Allen encuentran un momento para sonreir.

Allen: Es que la lucidez no puede existir, pues siempre es susceptible de caducar. ¡Eso es a lo que me refiero! Uno va atravesando diferentes etapas en su vida, efectivamente, uno va asumiendo diferentes perspectivas, diferentes sentimientos y pensamientos se adueñan de uno. Todo ocurre como si uno ocurriera más allá de sí mismo. Y es efectivamente lo que ocurre.

Luna: ...

Allen: La lucidez implicaría que podemos acceder a la verdad, a nosotros mismos en tanto reales y tal como somos, a nuestro mundo en tanto real y único. No funcionará. No se trata de negar la verdad, sino de reconocer que no hay UNA verdad.

Luna: Claro, algo así pienso yo.

la puerta no visible de la izquierda se abre. Luna y Allen miran hacia ella, hacia afuera de escena. Miran, hay alguien allí, pero nadie dice nada. La música: "Found my way downstairs and drank a cup / And looking up I noticed I was late." Se detiene, no hay más que silencio.

Escuchamos la puerta cerrarse, quien haya estado allí se ha ido nuevamente tal como entró. Luna corre afuera de escena, como si quisiera perseguir a quien ha salido. Allen simplemente la ve irse. La puerta se abre y cierra rápidamente. Se escuchan los pasos apresurados de Luna sobre vidrio roto.

Allen: Lo que encontramos, a lo largo de los años, son cambios de perspectiva. No hay más lucidez que el momento que nos inunda. Recordemos que no hay garantías, que de manera irrefutable, vamos pasando por etapas que se van desenvolviendo en otras etapas subsiguientes. Esto no implica, bajo ninguna circunstancia, que vivimos en una burbuja y que la realidad en la cual nos desenvolvemos sea una ilusión sin correlato alguno con nuestra "verdadera" existencia. En realidad, lo que he intentado a lo largo de toda esta serie de hechos, más o menos analizados, más o menos divergentes, más o menos regulares, es establecer el hecho de que la realidad debe ser una ficción.

Mira hacía la izquierda, en la misma dirección que escapó Luna.

Allen: La verdadera lucidez se reconoce como transitoria, como incrustada en una situación de la que somos carne.

Allen se va, por el mismo lugar que entró, mirándo apasiblemente para abajo, en un intento de adelantarse a sus propios pasos. Claramente no se ha percatado de la contradicción. Se escucha la puerta abrirse, y cerrarse. Las luces se van lentamente apagando, y comienzan a escucharse pasos sobre vidrio.

Moonshine

miércoles, 15 de abril de 2009

Supongamos que esto puede ocurrir por la noche, en las calles de una ciudad que ha abandonado a sus amigos porque ya no queda nada para hacer. El frío se ha deshecho de quienes planeaban una salida al aire libre. Ella está sentada en las escaleras de la puerta de un edificio. Él, se pasea frente a ella, ida y vuelta, pensando en cuál será la mejor forma de no volver jamás.

- Ahh, es que, realmente no sé cómo lo hiciste -dijo ella...

- Yo tampoco, te imaginarás. No es mu culpa que todo esto tenga tanta relevancia, ¿o sí? Creo que te pusiste un tanto celosa, y eso nos restó confianza.

Ella levantó la ceja en un gesto de asco, que debería hacer sido un gesto de furia, e incluso podría haber derivado en cosas peores. Él fumaba su cigarrillo, se paseaba por la vereda, miraba para arriba, de limitaba a reescribir la historia en su cabeza de manera que le sonara coherente, que le gustara o al menos le pareciera pintoresco.

- En realidad - dijo él-, todo es perfectamente comprensible. No encajamos, ya lo hemos demostrado. Pero era obvio que debíamos intentar, pues no nos conocíamos, entonces la atracción era algo que simplemente nos ocurría en ese hecho tan tonto que era cruzar nuestras miradas.

Mentira. Ella no necesitaba cruzar miradas con él para sentirse atraida. Ese tipo de inconsistencias teóricas se le había vuelto a Luna insostenibles. Contenía la angustia, intentaba no rebalsar, aunque deseaba liberar su río, ahogarse en su pegueño drama.

- Yo qué sé, corazón - decía ella-. Por un lado entiendo tu reacción, quisiera pedirte perdón, pero mi deseo de decirte la verdad es más fuerte. Ly me dijo que soy una estúpida, que lo tiré todo por la borda, que ahora no tenemos vueltra atrás. Arruiné la cosa. Pero prefiero hacerme caso. Lo que no me esperaba es que esto costara tanto, que doliera tanto, que sangraramos tanto.

Él terminó su cigarrillo. Mientras miraba al suelo, sacó su atado de Marlboro diez, esa cajita ancha que le era tan incómoda, y aprontó otro cerca del encendedor.

- Si lo pienso en frío -decía él-, tenés razón. Cualquier persona tiene que hacer lo que tiene que hacer. Los errores en la vida son inevitables, la perfección no existe y las ideas son un efecto de la materia que nos rodea. Por otro lado no puedo dejar de decirte que sos una hija de puta.

Luna no aguantó más y se largó a llorar.

- No sabés entonces... - dijo él mientras miraba a la distancia, parado entre dos baldosas, una naranja y la otra amarilla-. ¿qué es lo que no sabés? ¿Cómo terminaste involucrado conmigo, si no tenemos nada que ver?

- No tenemos nada que ver, sí -respondió Luna, moqueando-. Pero puedo decir que te amo. Lo ridículo de todo esto es que te amo.

El cigarrillo de él se balanceaba entre sus labios, mientras sus ojos aterrizaron en las zapatillas de ella. Sentada, en la escalerita de la entrada de un edificio cualquiera. Ella, la infiel, que le decía que lo quería. Ella, que miraba para abajo, se tapaba la cara, lloraba, se sonaba los mocos.

- Andá...

No lo decía. No podía decirlo, o no quería. Ella se daba cuenta de que las cosas quedaban a mitad de camino.

- No sé cómo llegaste a significar tanto, así como tampoco nos arruiné de esta manera.

- Si te hace sentir miejor, yo también te metí los cuernos.

Santo agravio. ¿Qué decir? La situación se había vuelto inmanejable. Lo único que quedaba era esperar a que se termine la querra y enterrar a los muertos. Ella no contestó. Él no prosiguió. En un momento sonó el celular de Luna, ella miró quién era. Lo dejó sonar, lo dejó que reclamara su atención. Antes de que corte, atendió.

- Hello, ¿cómo va? -dijo Allen.

- Amigo, lo he devastado. ¿Cómo querés que esté? Acabo de deshacerme de mi novio, justo aquel a quien quería conservar.

Allen tardó en comprender.

- Tenemos que juntarnos otra vez, a ver cómo mierda es que nos pasan estas cosas - continuó Luna-. Soy humana, soy una hija de puta. ¿

Él se alejaba. Lo único que le faltaba era que ella se pusiera a charlar con otro.

- Puta y cornuda -agregó.

- Luna, Luna, no creo que sea conmigo con quien debas estar hablando en este preciso momento. No entiendo siquiera por qué me atendiste.

- Es simple. Estoy perdida, estoy dolida, me acabo de separar y ya no sé qué quiero.

Miró la silueta de él que caminaba entre las sombras de Las Heras, justo cuando un colectivo 59 ingresaba a la avenida. Él no miraba atrás. Luna se preguntaba cuándo volverían a hablar, qué se dirían. Realmente lo quería, pero la evidencia se le hacía irrefutable.

- ¿Cómo es que una destruye lo que ama? - le preguntó a Allen, por teléfono.

- No es tan completo - contestó él-. Es una tendencia que tenemos algunos, un movimiento que nos gusta hacer, unas patadas al escritorio, sólo para corroborar, otra vez más, que no todo estará bien.

Meet the ex

viernes, 8 de agosto de 2008

Si tenemos un par de crayones podemos dibujar una casa con un jardín en el fondo, una luna, algunos puntitos en el cielo que son estrellas. Eso, tenemos una casa, que está llena de gente. Ponele que es una fiesta, ponele que hay barra, ponele que hay música, ponele que...

... en ese contexto, a modo de hipótesis, vamos a imaginar las reacciones de los personajes en un encuentro fortuito con su ex, en la cual el o ella les pregunta:

ex: "¿Cómo estás? Tanto tiempo".

Las respuestas de los personajes. A saber:

Orlando: Hey, bien! ¿Vos? Hacía tiempo que no nos veíamos. Te queda re bien ese escote, corazón. ¿Vamos al jardín de atrás a charlar?

Oliver: Y bue, hemos estado mejor, algunos despelotes. Pero nada grave eh. ¿Vos? Se te ve bien. Eeeeste, sí, qué se le va a hacer. Tremendo pelotazo, tenemos que avisarnos cuando vamos a fiestas de conocidos. Podríamos repartirlos más o menos. Uh, ahí está menganito... (ya fue, beibi).

Allen: ... ... !!! .. ¿? ... =+= *-* ): - : ( @!... #.#, %=/ & ~~~~~:... {(*);} :<( ¿(@)? Zunny: ¿Quién sos vos? Ahh, claro...

Luna: Oea! Muy bien, y ¿vos? Me acordé justo de vos el otro día, justo que pasé por la casa de ese amigo tuyo a donde ibamos a tomar mate y bla bla bla... (sigue hablando nomás).

Felipe: Ah, hola. Sí, todo bien, algo ocupado. Uh que quilombo, no te escucho nada. ¿Vamos para el jardín de atrás?

July: Mmm. Es raro, verte acá. Bien, creo, no sé... viste. Perdón que te lo diga pero me empezó a doler la panza.

Daniel: Bien. Estoy casado.

Carla: Sería mejor que no nos hablemos, será mejor que nos dejemos ir, perdernos en la muchedumbre. Sé que duele, sigue doliendo. Pero a esta altura sólo nos haremos daño, por favor...

Guille: Bien. Me sorprendés, no estoy acostumbrada a esto, a que me dirijas la palabra.

Lisa: Chau.

Paliers: ¡Opa! Bien, es bueno verte, hace mil que no hablamos. El jardín de atrás está espléndido esta noche, ¿me acompañás? Y sí viste, porque acá hacen medio quilomb...


Ludi: ¿Para qué me hablás? En serio, ¿hace falta? Te propongo que hagamos como que no nos conocemos, viste, sería mucho más legítimo.

Val: Maso, con algunos quilombos. Vení, acompañame atrás, así charlamos un rato. ¿Te gusta el Speed con melón?

Bob: Ajá. Sí, bien. ¿Vos? Buenísimo. Sí, con muchos proyectos por suerte, viste, tengo que mantenerme ocupado. Ajá, por supuesto. Me imaginé. Uhhh, ¿te acordás de eso? Bueno verte eh, después hablamos.

Ly: ¿Me querés llevar al jardín del fondo vos? Ni lo sueñes.

Pau: Long time, no see! Bien, ¿vos? Uh, pará que me llama mi amiga... (se va, chau).

Gallagher: Miau! (Ronroneos. Se van los dos al jardín, de ahí trepan al techo, imaginensé. En fin...)


Pero recuerden que son sólo hipótesis, nada más.

Un desvarío

jueves, 10 de julio de 2008

(Sometimes I miss her...)

Comptine D’Un Autre Ete - L’Apres Midi



Luna: El arte de meterse en problemas, ¿habías dicho?

Allen: Es más ir por una tangente. En realidad, para ciertas cosas, me harté de los convencionalismos. Esta todo tan industralizado. Crear es accidentarse, si lo pensamos de alguna manera.

Luna: Digamos que sí, que nos hemos accidentado, pero como decís vos, un accidente muy lindo. Ya tenemos conocimiento de la materia. Pero lo lindo de todo este montaje es que es nuestro, ¿no? Bah, yo recuerdo toda esta serie de cosas y la verdad es que me digo que somos grosos.

Allen: No se trata de sentirse groso, sino más de ir para otro lado. El problema mayor de volverse conservador es que justamente uno se vuelve completamente hacia ese estado. Entonces no cambia.

Luna: Jamás me llevé con los conservadores.

Allen: Sin embargo, aunque uno se crea el liberal o progre, en demasiadas ocasiones solemos caer en eso. Tengo la creencia de que uno cae en conservadurismos por temor, o quizás por esa tendencia a domesticar alguna serie de desastres que hemos hecho, ese desencadenamiento de problemas. Pero uno no se arrepiente.

Luna: Arrepentirse es haber fracasado desde el primer momento. La práctica muestra que no hemos evitado los problemas. Es más, debo decirte que no estoy completamente de acuerdo con tu retirada en la última acción. Amelie no es retirada, es acción.

Allen: Nop. He recibido críticas por eso, pero decidí que me tenía que dejar de romper las pelotas con eso y hacer de cuenta que soy un tipo coherente.

Insomnia

viernes, 4 de julio de 2008

Lo extraño de la situación era que Allen, relajado y todo, no dormía hacía 48 horas. Paula no entendía cómo al otro día estaba tan lúcido, parecía que estaba descanzado y activo.

Paula: ¿Estás consumiendo algo vos?

Allen estalló en una carcajada.

Paula: En serio, es raro que depués de no pegar un ojo durante dos días estés así, como si nada.

Allen: Bueno, me duele un poco la cabeza y las cervicales. Decir que no me viste realmente corroido.

Luna recuerda que fue durante el primer gran conflicto con Jules que Allen estuvo así, casi sin pegar un ojo, pero lúcido, de acá para allá, siguiendo con todo.

Allen: El cuello es lo que más se reciente, es porque no descanso.

Paula: No entiendo por qué no vas al médico para verte.

La reticencia de Jana hacia el poder hospotalario viene de años ya. Tiene que pasar algo serio como para que se digne a visitar ese tipo de instituciones. Además, ya ha visitado tres en lo que va del año, cantidad que sostiene suficiente y hasta excesiva.

Recuerda Eloise que debido a la falta de sueño de Allen Jana, hubo que suspender sesiones de ensayo.

Eloise: Según explicó luego, fue ataque de pánico. Recuerdo que estaba con taquicardia.

Uno se acostumbra a esos desmanes corporales y medio los domestica. Esa vez fue tremenda, me costó dos horas convencerme a mi mismo de que nada sucedería.

Eloise: No entendíamos qué le pasaba. Es raro ver a alguien que está bien, de repente pálido como una hoja blanca.

Paula: Quizás necesitás dispersarte.

Como dije antes, lo extraño es que disperso y todo, es como si el sueño no llegara, como si la melatonina fracasara en su intento de anestesiar la conciencia algunas horas. Según Bob, todo es cíclico, pero debería ver a un neurologo. Y a un cardiologo, por lo de la taquicardia.

Allen: Mis polainas.

Bob no me dijo nada nuevo. Resulta que hay algo que mantiene mi sistema nervioso central alerta. Sí, eso asumo, ya lo sé. ¿No se supone que la medicina es una ciencia más precisa? Tirame un centro.

Bob: Bueno, yo que vos pruebo esto...

Nock out. No recuerdo cuando cerré los ojos, pero fue como un gancho y me desperté a las diez horas.

Bob: Igual, no es bueno acostumbrarse. Yo diría que este tipo de cosas deben usarse circunstancialmente. Aún así, una visita...

Paula: Sos cabeza dura eh.

De vez en cuando Eloise pregunta cómo anda mi sueño. Las últimas veces le venía respondiendo que sin problemas, pero ahora, es la ausencia total.

Allen: Sólo un poco de dolor de cabeza.

Bob: El tema es que luego de no dormir por demasiado tiempo, por ejemplo, la memoria comienza a degradarse.

Allen: Aaaahora entiendo. Sí, de vez en cuando tengo esa sensación de confusión, de no saber dónde estoy parado. Como si mi memoria a cortísimo plazo fallara. Igual, siempre la recupero.

Paula: Nunca te acordás que música pasaron la noche anterior vos.

Allen: Sí, pero eso es porque no le doy bola y está demasiado fuerte como para distinguirla. Además, en todos los lugares es la misma.

Según tuve oportunidad de excusarme con Eloise por aquellas 48 horas, alegué que el problema era tensión laboral. Fue la época previa a que July y yo dejaramos de ser July y yo. La explicación parece demasiado obvia, no me satisface del todo.

Entonces si vamos un poco más para atrás, una serie de sucesos que involucran a gente que a ustedes no les importa pero a mi sí, iniciaron este tipo de manifestaciones. En realidad, también puedo dar cuenta de ilusiones tentativas.

Luna: Lo recuerdo. Pensé que estaría todo bien, lo vi durante toda la noche y parecía ok, pero luego me enteré de que no pegó un ojo en toda la noche. Me dio lástima, hubiera querido que no salieras tan lastimado.

Completamente cierto. Recuerdo nuevamente el tremendo dolor en las cervicales.

Luna: Yo que sé, son cosas de la vida Allen. Me acuerdo cierto momento del proyecto que te vi especialmente tenso. Tu iniciativa por distanciarte era tajante, pero tu incomodidad con el hecho de simplemente existir era tal que no te dejaba en paz.

Por esa época fue el recital de U2, jamás asistí con tantos analgésicos a un estadio. Meri no entendía qué me pasaba, mientras mi mano chequeaba de a ratos que el pulso cardíaco estuviera bien. Subía, bajaba, subía, en el medio, no lo encontraba, ahí está.

Me dejo de racontos al pedo. Creo que en toda la semana sólo dormí el miércoles.

Entonces la vida parace un continuo. Es un continuo, claro. Pero uno empieza a sentirla como un continuo totalmente fragmentado, pues sabe que estuvo al tanto de todo, todo el tiempo, pero se le van olvidando pedazos, confundiendo momentos.

La sinapsis está en crisis, beibi.

De película

jueves, 29 de mayo de 2008

I

Cuando nos sentamos y me percaté de mis continuas sonrisas frente a la pantalla, me di cuenta de que Paula realmente me tiene paciencia. No sólo asumió sin ningún tipo de discusión que ibamos a ver Indiana Jones y la calavera de cristal, sino que amablemente me dijo que le parecía bien.

Pau: Además, no diste mucho margen vos. Dijiste que veníamos a ver esa y ya.

Sí, es cierto, era una especie de supuesto que elaboré. Me imagino que la negociadora optó en esta oportunidad por decirme simplemente que sí.

Creo que Indy es lo más, cuando sea arqueólogo quiero ser como él. Esta película, por más pochoclera que ustedes piensen que es, también esclareció otra ruptura.

II
Pau: A ver, pensemos en el repertorio que venimos viendo. La semana pasada fue Belleza Americana. Ahora, Un día de furia. Mmmm... bastante elocuente lo suyo, y si encima le sumamos su fanatismo por El club de la pelea.

Según ella, "te gustan todas las películas protagonizadas por personajes con problemitas". Sí, una gran verdad.

Pau: Me parece elocuente que vos con tu carácter veas ese tipo de cosas. Aunque no tenés que ir comprándolas, te falta el concepto de "alquilar" a vos chiquitín. Y justo ahora nos ponemos a ver toda esta seguidilla.

Al rato nos pusimos a ver Un día de furia, luego le dije que ibamos a ver Indy.

III
Orlando: Se nos viene el Esthershack Fest 08.

Allen: Definitivamente me lo imagino como Pánico y locura en Las Vegas, aunque dijo que la fiesta tendrá por temática la tecnología.

Orlando: Sí, algo de monitores everywhere. No entendí del todo por qué, pero ya conocés a Feli.

Allen: Sociedad postdisciplinaria...

Orlando: Largá tus malditos análisis de una vez.

IV

Según la refinada medicina de la actualidad, Allen tiene diagnosticada una degeneración gradual de la vista en su ojo izquierdo. Su miopía va aumentando año tras año y está previsto que se detendrá recién a sus cincuenta años, maso.

Su ojo derecho no padece ese mal, sino el contrario: Es hipermetrope. Afortunadamente no hay degeneración en este caso.

Allen: En teoría, con láser se arregla todo. De más está decir que no pienso someterme a semejante pelotudez. Prefiero seguir viendo las películas con anteojos.

Pau: ¿Encima sos cabeza dura con los médicos?

Recién ahora se entera, pobre chica.

Pau: Bueh, por lo menos así me haces compañía porque sino soy la única que tiene que ponerse lentes para estas cosas.

V

Toqué un rato Amelie's song, y me di cuenta de que la mantengo inconclusa luego de más de un año. Jamás me decido por las líneas adecuadas para la letra.

VI
Orlando: Se supone que Amélie no hubiera reculado de esa manera. No entiendo, ¿llegáste a la última instancia y retrocedes así? ¿Qué pasó?

Allen: Decidí evitar heridos esta vez, ni siquiera podría cuantificar el daño, evitar la mala prensa. En algunos casos me es más fácil, pero ella es terreno vedado, decidí en este caso no seguir la filosofía ameliense.

Luna me hubiera cagado a pedos por "(...) circunstancias que en última instancia vos creaste. Podrías reivindicarte quizás. Imaginate que para ella tampoco debe ser agradable, podrían en una de esas pensar hablarse de manera más amistosa, ¿no?"

Orlando: Entiendo que no lo hayas hecho. Lo que no comprendo, o al menos con lo que no estoy de acuerdo, es en haber llegado a esa instancia para volver sin siquiera haber apuntado al objetivo. Hasta vos sabés que Amélie no es eso.

Cuando Orlando tiene razón, la tiene. Se supone que adoptamos la filosofía ameliense para generar algunos cambios aunque el proyecto haya sido un paso en falso. Algunas veces ya lo he dicho, uno debe reivindicar su derecho a meterse en problemas de la manera más poética posible.

Luna: Uno jamás puede evitar los problemas, entonces me parece bien que al menos le pongas originalidad a estos dislates.

Orlando: ¿Amélie no se trata de transgredir en definitiva? No transgrediste, te hechaste para atrás.

No estoy de acuerdo en que sea así de fácil. Más importante es proteger a ciertas personas de mis desvaríos, sobre todo cuando ya produjeron suficientes problemas.

A todo esto creo que Orlando y Lyla están saliendo on regular bases, pero ninguno se hace cargo.

Territorio ajeno

viernes, 16 de mayo de 2008

(Los personajes no acompañan a Allen en esta situación. Más bien, sus intervenciones son imaginarias, son traspapelajes de conversaciones de uno o dos días antes.)

Ella dijo algo de que debíamos hablar, como si hiciera falta aclarar ese no sabemos qué entre nosotros. Creo que fui claro, sobre todo porque en medio de los pasillos de esa maldita facultad no valía la pena discutir. Entonces llevamos el altercado a la calle, a la lluvia, al desastre.

No recuerdo cómo estaba vestida ella. Seguro de colores claros, como suele hacerlo. Con su pelo castaño medio largo, su anillo negro y sus ojos grandes mirándome. De eso sí me acuerdo, de sus ojos.

Y creo fue lo último que ocurrió entre ella y yo cara a cara.

Ahora estoy acá, con un paquete en mis manos, otra vez en mi auto. Esta esquina es su territorio, una zona delimitada claramente por las emosiones, en donde yo soy ese pedazo de historia contestatario pero jamás rebelde. Miles de veces he pasado, he visto las luces prendidas de su casa, pasaba con el auto, en movimiento furtivo por sus alrededores. Ahora es diferente, estoy emplazado en esta maldita esquina, soy un blanco fácil, soy un blanco sólo. No tengo idea de si puede aparecer, de si puede caer sorprendida detrás mío.

Ludi: Tendrías que explicarle todo. No te conviene.

Muchas veces tiendo a hacer lo que no me conviene.

Zunny: Hey, mirá, sé que es difícil, pero creo que no tenés que volver. No sería bueno para nadie. Ya lo dijiste con respecto a Day, creo que deberías mantener el mismo espíritu para con...

El mismo espíritu. El cielo nocturno pareciera ser mi aliado en estas circunstancias. Hoy no hay margen de error aceptable, no hay sincronías que puedan estar lo suficientemente aceitadas como para no chirriar del todo. No tengo idea de dónde estará ella ahora...

Ludi: No querés saber eso, te lo aseguro.

Todos me aconsejaron no hacerlo. Acá estoy, solo en el maldito auto, en esta maldita esquina estancada en maldito territorio ajeno. Encima hay gariteros. Era mejor cuando tenía socios, recuerdo que en este momento envíe a hacer este trabajo a otra persona.

Luna: Ni aún así salió como querías. Vos mismo lo dijiste, el montaje se caía sólo, estaba fallado, no resistía el menor análisis.

Es cierto, era un desastre. Cada vez que trazaba el cuadro del plan, me daba cuenta de todas las fisuras. Sabía que se iba a caer, era cuestión de atar un par de cabos y toda la evidencia apuntaría contra mí. Seguí de todas formas, porque todo esto valió la pena, ¿no?

Zunny: Tengo esa sensación de que voy a tener que bancarme tus malos humores nuevamente por aquí. Lo tuyo es como ir a colisionar directo contra las llamas, darse contra la pared. No me gusta pero lo he sentido, te entiendo.

Pensaba en tantas cosas. ¿Y si se invierte la escena? ¿Si me toca a mí caer en cualquier momento sin sol en la casa de Ludmila porque estoy hecho un desastre?

Ludi: ...

Una imaginaria Zunny me tomó del hombro, me sacudió diciéndome "Hey, vamos, ¿qué estás haciendo?"

Ya me acostumbre a mirar al cielo en estas ocasiones. Recuerdo que el año pasado, cerca de mi cataclismo, me encontraba mirando las nubes, comenzaba a llover y me di cuenta de que estaba acostumbrado a hacer esto así ya.

Zunny: Es un lindo detalle. En eso me gustaría que no perdieras la práctica.

La escena ameritaba que yo prendiera un cigarrillo, pero no fumo. Ameritaba tantas cosas esto, mientras yo miraba la casa de ella a lo lejos, mientras el garitero ya me tiene calado.

Recuerdo que hace años atrás me encontré en lo que podríamos contar como situación antecedente. La cuestión es que me quedé merodeando en esta misma esquina a ver cuando aparecía ella, nos habíamos peleado y quería ver si la encontraba volviendo a su casa a eso de las tres de la mañana. Nunca apareció, y todo eso fue un error arrastrado, una cadena de dislates mal formados.

Luna: Todo eso fue previo, fue tan germinal, tan distante. ¿Ahora te ponés a pensar en eso? No existía nada en ese entonces.

Existía. Todo con otras formas, con otros usos. Pero lo germinal estaba, y quizás ese accidente me haya hecho recapacitar, me haya hecho subirme al auto, poner primera, dejar al garitero que se aburra en paz, pasar frente a la casa, esta noche sin luces prendidas.

Seguro ni te acordás, pero yo sí. Por eso acá estoy, en tu territorio. Algún momento fui local, ahora soy un desterrado. Creo que yo mismo quemé mi pasaporte para ingresar aquí. Seguro esto es un accidente, mi paquete no es bomba, pero en su momento fue incendiario. A veces soy una persona muy inverosímil, sabés.

Ludi: ¿Para qué te preguntás dónde está, si no estás dispuesto a escuchar la respuesta?

Simplemente el paquete se quedó en el asiento del acompañante. Aún no sé qué haré de él, se me ocurre dejarlo en el olvido, derribarlo de su objetivo principal o quizás exiliarlo ante alguien que no comprenda. Cruzar Maipú me dejó un poco de esa sensación de antes. No debería, aunque mi óptica ahora es otra...

Simplemente volví, tomé el volante y me fui sin hacer nada.

Estrellados

domingo, 11 de mayo de 2008

I
Todo comenzó con la seguidilla That thing you do - Skatman - Grease.

Oliver: Hay que matar al DJ.

Allen: No estoy en contra de todo lo que pasa, pero estas son canciones para las seis de la mañana, no las cuatro.

Feli: ¿Quiénes son ustedes? Esperen que compro un vodka para arrojarle al sujeto de las bandejas.

Luna andaba perdida por allí, seguro. Debo admitir que a mi me preocupaba la aparición de Julieta. Ludi se mantenía a cierta distancia, no fuera cuestión de que se cruce con Orlando, vieron. Hablando de Orlando, el mismo estaba charlando con Lyla.

Allen: Remen, remen, remen.

Feli: Nadie labura como yo. Orlando aprendió de mi el arte de la persistencia.

Oliver: Vote Esthershack lider de los pobres. Lista Johnny Walker.

A mi me daba cosita por Ludi porque compartimos esa estúpida sensibilidad con toda esa gente que salimos. Por otro lado, la actitud de Orlando me causaba un cosquilleo de gracia.

Feli: Que laburante che. A veces hasta pienso que es más groso que yo.

Oliver seguro estaba respondiendo algún mensaje de Alicia, su novia. Ups, perdón, ahora su ex. Yo saboreaba una Corona, Felipe ya estaba en el vodka hacía rato y Bob surfeaba la pista de baile en busca de ella.

Bob: Ahí está.

Sí, ahí estaba. Eran todas las del local, quiero decir, eh.

De Luna tuve pocas noticias, pero Lyla y Orlando terminaron fundidos en un solo ser al final, se hicieron al menos amigos con beneficios, retocaron los detalles de la última vez.

Feli: No me llama para nada la atención. Dijo que Orlando ni le caía bien, ahora se lo agarra.

II
Ernesto: Sé que hemos tenido nuestras diferencias, nuestros roces. Aún así sabés que te considero un recurso por demás valioso para nosotros. Sos rápido, respondés bien bajo presión y al cliente le caiste bien.

Eso me decía él, justo en mi momento de mayor tedio, justo cuando la cuerda estaba más tensa, mas propensa a cortarse.

Ernesto: Te vas a encontrar con algunas mejoras con respecto a tu posición, te vas a dar cuenta. Prefiero no entrar en detalles, sólo las notarás ahora, creo que te van a gustar.

¿A qué precio, digame? Justo cuando estoy más harto de la industria, esta se las arregla para seducirme un poco, de esa forma tan barata, de esa forma tan burda y tan...

Ernesto: Se vienen cosas grandes acá y necesito de tus habilidades. Quiero que tomes este nuevo proyecto, que lo lideres. Confío en que podrás asumir estas nuevas responsabilidades. Sos un tipo listo, sos eficiente y más de una vez te he visto sacar las papas del fuego.

¿Cuánto cambiarán las cosas? Es cambiar un poco para no cambiar nada.

Ernesto: Eso es todo, volvamos al trabajo.

III
Eloise: Sabés que hace unos meses tuvimos ese planteo, quizás volver, intentarlo de nuevo, continuar con eso nuestro. Yo extraño, te soy sincera. ¿Vos no? Me quedé medio mal cuando se enfrió todo.

Sí, sí, todo ocurrió cuando en cruzada intercambiamos unos "¿Cómo estás?" via web. Eloise y yo compartimos intereses juntos casi un año. Debo decir que en un principio volviamos revitalizados, esos fines de semana los recuerdo con cierta alegría.

Eloise: ¿Qué pensás?

Allen: Luego hablaremos de esto, creo que por aquí no es el medio adecuado. Podemos juntarnos esta semana, el miércoles por ejemplo. Entre otras cosas, además de preguntarnos cómo andamos hablamos del tema.

¿Pragmático yo? No, para nada. Simplemente. Hasta ese momento hubiera contestado que no. Y cuando ella me lo pregunta de hecho, pienso que es charlable.

Eloise: Sería bueno, me contás que tal el nuevo trabajo.

IV
Vinculado al primer episodio, por fin tuve la oportunidad de juntarme con Ludi este domingo. Otra vez, hagamos de cuenta que esto ocurrió en un bar cualquiera de Cabildo, mientras yo pedía por favor que no me preguntara por Orlando.

Ludi: Bien por tus buenas nuevas Allen, la verdad me alegraste. Sé que sos medio difícil vos para dar noticias, pero ya te tengo tomado los tiempos.

Allen: No es para tanto, de última, ahora te estoy contando.

Ludi: Por otro lado, hace mil que vos con Luna cero. Están distanciados, ella me dice que nada, se hace la sota. ¿Vos también vas a mirar para la pared, justo como estás haciendo ahora?

Efectivamente estaba mirando la pared, efectivamente fue un tosco intento de esquivar la pregunta, más inconciente que otra cosa. No puedo dar precisiones lunares porque no es mi especialidad dar precisiones, ni tampoco Luna en sí.

Allen: Es una lejanía que se ha forjado. Peleados no, para nada. Simplemente no nos hablamos como antes, ella no aprueba algunas cosas, se ha tomado a mal algunas de mis actitudes. Me imagino que ella puede decirte exactamente lo mismo de mí, te aclaro.

Ludi: Es cierto lo que dice Oliver, sos muy relativista vos. Te cuesta hablar en concreto.

Me hago cargo. Hablo sin decir nada, simplemente lleno el espacio vacío. Si quieren que me ponga crítico, diré que tienen absoluta razón, que lo sólido no es lo mío, que lo mío es lo efímero y flotante, sin sustento claro.

Ludi: Hablando de otra cosa ¿Estás seguro de...? Pensalo por favor, es algo hermoso, pero no queremos verte otra vez con...

Es curioso, no se anima a decirlo. Los dos sabemos bien tanto de las causas como de las consecuencias. Se acerca el día, no sé como ella se enteró de mis intensiones. Soy tan legible a veces.

Ludi: Please, evitemos los vidrios rotos. Más que nada veo que venis bastante sobrio, sin sangrar tantos balazos. Sé que no es mi lugar decirtelo así, pero preferiría que no lo hagas, que te sigas manteniendo a raya.

V
2) Je, me gusta tu sonrisa.

1) Disimular con ella se me hace difícil. Miren que le pongo ganas, trato de no hacer ninguna morisqueta pero cuando me doy cuenta mi gesto es muy lúdico.

Ludico es una palabra que decimos con Oliver que está buena. Lúdico es un buen calificativo entonces.

2) Ayer te quería abrazar y no podía, eso me puso mal. Ahora me encanta anular continuamente nuestra distancia. Tu expresión me dice que estás pensando en lo accidental de todo esto, en que somos un hecho fortuito. Dejá de pensar, carino.

Los neutrales

domingo, 27 de abril de 2008

I
- Qué raro vos en esa postura - me dijo Luna -. Se supone que este tipo de actitudes te están prohibidas.

Ludi me decía que todo eso era peligroso, que Day era fuego y yo la dinamita. Suelo utilizar la metáfora, pero para otras situaciones. Ahora estoy sentado frente a las dos, frente a Luna y Ludi. Es raro, casi nunca logramos coincidir, y un día cualquiera con solo preguntar, nos sentamos todos juntos como si el tiempo no transcurriera.

- Simplemente me llamó. En realidad, me avisó previamente en un mail y yo le di el ok. Entonces hablamos un rato nomás, y le dije de juntarnos.

II

Esta vez nuestros ojos no se esquivan tanto. Revolotean, perdidos intensionalmente ese afán de esquivarse. ¿Y qué me decís de todas esas veces que nos tomamos de la mano? Seguro quedaron tatuadas mis huellas dijitales en tus palmas.

Allen: La verdad, estaba todo tranquilo, tenía todo bajo control, pero cuando me iba acercando al bar este, me iba poniendo más y más tenso.

Day: Si no querías no teníamos que juntarnos -dijo mientras prendía un cigarrillo-. Me sorprendió, te soy sincera, que pasemos de no hablarnos siquiera a encontrarnos en Cabildo y Juramento. Acá era Tower Records, a vos te encantaba.

Es cierto, las buenas épocas. Ella nunca fue muy musical, yo por el contrario, cuando salíamos juntos me compraba un disco por semana. Había que mantener ese ritmo. Algunas veces ella me decía qe llegabamos tarde, que no me quedara mirando las guitarras de una vidriera cualquiera. Otras veces yo me quejé de lo aburrido que era esperarla a ella mientras veía botas.

La vez que nos cruzamos en la fiesta y terminamos hablando, fue obvia mi falta de compostura. Una salida cualquiera se había convertido en una clara neurosis, mezcla de la química y emotividades enfrentadas.

Allen: Tengo curiosidad de si fue porque me viste así de mal, con la guardia baja, que decidiste acercarte.

Sí y no, dijo su cigarillo.

Allen: Yo pensé que tenía más chances de que me cagues a pedos. Luego pensé que no te habías dado cuenta. ¿Pero cómo?, si era indisimulable lo mío

Day: Estoy más benévola con ese asunto. Además, yo por mi parte lo probé.

Day utilizando la química. Me quedé mirándola a los ojos porque no caía. Claro, es que pasó el tiempo y ahora la chica calculista ha probado más cosas. Me parecés tan igual a antes, somos tan diferentes y encima hacemos estas cosas ahora.

Day: La verdad, no me gusta, no lo hago. Pero un día me sirvió, me escapé un rato así, fumando por la ventana de mi habitación. Me fumé mi depresión, entonces entendí algunas cosas. Aún así te cuento que no es algo que me agrade, pero no pienso criticarte, no a esta altura.

III

Day: una chica que siempre sostuvo tener su vida planeada. Pocas veces escuché un cronograma tan detallado y a largo plazo, incluso con explicaciones causales del curso de las cosas. Claro, lo que no planeo esta chica es meterse con alguien como Allen.

Al principio me lo tomé como juego. A mí me daba cierta seguridad verla tan tranquila a ella y de hincha nomás disfrutaba llevarle la contra a modo de chiste. Estabamos juntos ella y yo, es decir, ella me tenía planeado.

Day es sumamente ordenada y organizada. Más de una vez la he tenido que sacar de sus casillas, y más de una vez eso a ella le ha gustado. Podía llegar a ser tremendamente exagerada con los pequeños problemas. Ya saben, lo mismo se dice de mí.

La es escuchado razonar por horas. Es brillante como explica, es inteligentísima. Y la inteligencia es sexy.

IV

Allen: Pensé que me iba a costar más estar con vos acá, pero se sobrevive. No te digo que sos mi amiga, pero al menos ahora no sos tanto esa persona polémica que solías ser.

Day: Algunas cosas han cambiado, Allen. Creo que ambos crecimos. Yo ahora pienso otras cosas, y si vos estás sentado ahora acá en frente mío, encima sin una cerveza, algo ha cambiado también en vos.

¿Ah, sí? Yo creo que eso es una farza.

Simplemente hablamos un buen rato. Ella fumaba como siempre. Yo me limité a jugo de naranja. Lograbamos sonreirnos de vez en cuando. Eramos dos personas que se querían mucho y no habían hablado en años, demasiado tiempo, suficiente como para cruzar los oceanos sin rumbo fijo.

Hubo momentos de cuestionamiento, claro, pero todo fue menos terrible, más ameno. Sí, ella era más benévola ahora, yo simplemente me había levantado sin nada por ganar. Pero eludimos algunas partes de nuestro ser, acordamos que ella me comunicaría solo los eventos importantes, como casamiento, si estaba embarazada, si se mudaba, etcétera. Cuando ella me pidió lo mismo me reí, pero le dije que sí, que claro, cerrabamos el trato ahí.

Somos tan diferentes y tan iguales. Ella la calculista, tiempo atrás salió con un tipo analítico. En algún momento nuestras historias no cerraron, entonces...

Allen: ¿Seguís llevando esa agenda tan prolija tuya? ¿Con stickers de Hello Kitty?

Ahí estaba la agenda nomás. El humo del cigarrillo se le escapaba de los labios, mientras la ceniza me recordaba hace cuánto que no me sentaba en una misma mesa con una fumadora. Por momentos me sentía refugiado en mi jugo de naranja.

Nos despedimos y cada uno agarró en sentido contrario de avenida Cabildo. Ahí le mandé el mensaje a Ludi. Era obvio que me iba a dar vuelta para ver como se alejaba, como cruzaba la avenida, un pedazo de mi historia en plena senda peatonal. Pero la sensación esta vez fue otra.

Pensé que en algún tiempo volveríamos a hablar, que a partir de ahora tendríamos algo de intercambios. Que yo me enteraría de cosas de ella por su boca y que ella querría escuchar relatos en primera persona acerca de mí.

V

- Solo eso, luego nos fuimos. El día después de la fiesta me quedé pensando. Seguro que si me la cruzaba me mandaba cagadas, me sentí realmente inestable otra vez, hecho un desastre.

- Estás creciendo en una de esas, y eso no viene sin dudas, sin terremotos - dijo Luna-. Te he visto huir ridículamente. Esta vez vos solito te fuiste a meter en problemas. Y resulta que no hubo problema alguno. Fah...

Ludmila dijo lo que yo pensaba, que Day termina siendo peligrosa. Una vida sin peligros no es vida, no es nada. El tiempo o es creación o no es nada.

- Yo creo que en estas situaciones uno nunca puede ser neutro, nunca podés hacer como que el otro es un amigo y ya. De hecho, algo te quedaste pensando porque estamos acá, me llamaste, necesitabas hablar.

Sí. Ludi tenía razón, luego del encuentro con Day, apenás nos despedimos, le mandé un mensaje. Fue casi un pedido de auxilio, fue como si me hubiera golpeado y aún sintiéndome bien, hubiera llamado a la ambulancia por las dudas.

- Llegamos rápido, somos buenas médicas. je.

- Después decís que sos incapáz de cualquier acto de madurez - agregó Luna-. Mi chiquito está creciendo, miralo parece un hombre ya. Day es buena chica, tiene sus cosas, pero siempre me cayó bien.

- Nah. Este signo de fortaleza lo atribuyo más a algo casual que a un verdadero avance. Podemos decir que fue un accidente raro, no hubo choque.

- Ok. Perdón lo frontal, pero ¿vos me decís q no querés nada con ella, que no hay chances de accidentes?

- Creo que no. No te digo que soy de plástico, pero no estuve con terremotos ni inestabilidades. Estuve casi relajado.

- Y pensás que ella con vos nada -continuó Ludi-. Yo no sé, sabés que le quito todo tipo de inocencias a estos asuntos. No es de mala que te lo digo eh, sé que te resultará insensible, pero es lo que me parece.

- No sé si es tan así che -dijo Luna-.

Le contesté a Ludi que yo pensaba como ella, pero ya lo dije, sin peligros esto no es nada. Tengo que al menos fingir que puedo arruinar las cosas, sino no tiene sentido.

No fue Ludi, sino Luna la que se encargó de tirar el cuestionamiento:

- ¿Vas a ir con ella al casamiento?

- No, no le dije nada. Sinceramente creo que sería un paso en falso, no le conviene ni a Day ni a mí.

Una chispa

domingo, 20 de abril de 2008

Luna: Jamás voy a entender qué corchos le viste a esa Jennifer...

Cuando Hamlet comienza su famoso monólogo de "Ser o no ser", el personaje se encuentra bajo la lupa. Se trata más de un personaje que se sabe abandonado, solo en medio de la multitud real, dispuesto a sobrellevar una ardua tarea de investigación policial.

Jen: No siempre comprendo lo que pasa a mi alrededor. Siempre todo es igual, pero hace un tiempo que me pasan cosas. Hoy me tuve que encerrar en el baño a llorar sin saber por qué y a veces la angustia me tiene a la deriva.

Justamente estabamos bajo la lupa, aunque por motivos más triviales que los del joven Hamlet. Creo que en esa segunda charla con Jennifer fue que ambos nos soltamos más, nos probamos a ver a hasta dónde llegaba nuestra honestidad. Ella confesándome sus dislates, yo los míos. Ella con su jean roto en la rodilla, yo con mi remera fuera de moda.

Jen: No sé si alguna vez funcionará todo. Nunca funcionó. Cuando me parecía ser feliz, fueron sólo ilusiones ópticas.

Desiluciones ópticas, quizás. Nuestros rayes se rozaban, de repente se parecían pero no eran iguales. Ella con sus angustias y sus llantos, yo con mis insomnios y ataques de pánico. Ella con su personalidad opresiva y yo con mi personalidad redundante. Ella saludando desde la lejanía, yo haciendo señales de luces desde otra orilla.

Bajo la lupa nos parecíamos tanto. Yo le parecía más resuelto, lo cual es una mentira. Ella me parecía recontra seria, lo cual fue mentira. Había un misterio, una coincidencia que se transformó en accidente.

Allen: Siempre me pongo a analizar los cuadros de Dalí. Bah, no analizo nada, más bien me pongo a interpretarlos, a ver qué me dicen.

Jen: ... que mi tiempo es un desierto. Hay días en que los detalles me parecen trágicos, por eso lloro. Por que en esa oficina todo sería más simple si no fuera parte de un todo que no va a ningún lado, sino fuera porque perdí ese cosquilleo que me hacía algún desconocido por las mañanas.

Cuando se lo acusa a Hamlet de loco, el personaje no se preocupa por aparentar lo contrario. Hace caso omiso más bien y vuelca sus esfuerzos en la investigación que le ocupa, no duda de sus desilusiones ópticas, sino que trabaja en pos de ellas.

Jen: Vivo demasiado en mi cabeza, Allen.

Allen: No se trata de abandonar sus ilusiones, pero sí trabajar para que sean verdad. Es preciso conservar ese razgo infantil de soñar, de divagar, porque sino estamos condenados a lo que esto es - Señalé la ventana del local, la av. Corrientes, con todos sus autos -.

Jen: Ya una se cansa de preteder siempre lo perfecto -voltea para ver la ventana, la avenida-. A veces pienso que mis ataques me agarran porque sé que no se puede cambiar, que lo que es así será.

Creo que los dos estabamos un tanto desgastados de la historia propia, de ese actuar errante que nos caracteriza. Ella parecía calmarse cuando la abrazaba. Yo me sentía menos paranóico cuando estaba con ella. Fue eso: una coincidencia. Dos personas que se alivian en el momento necesario.

Ambos intentabamos acercarnos, aunque nos dabamos cuenta de nuestras diferencias. Intentabamos ser compatibles, formar dos siluetas que al menos por un momento conformaran una escena. Es cierto... ahora lo entiendo mejor. Fue un momento.

La misma Dinamarca digna, inundada de renovaciones, no era para Hamlet más que un paisaje de la repetición. Repetición no solo aburrida, sino montada en una farza.

Ambos nos quejamos de lo efímero, pero no somos más que eso. Nos quejamos de nosotros entonces. Aunque Jen se sonreía de mis observaciones ridículas y luego me tentaba llevándome la contra en cualquier cosilla. Era una forma de encontrarnos en medio de toda esta pérdida, me imagino.

Coincidimos en nuestra propia debilidad, en ponernos bajo la lupa los dos juntos al mismo tiempo. Miramos desde un ángulo similar, parados uno al lado del otro. Y casi vimos lo mismo. Justo cuando más nos acercamos a la lupa para ver más en detalle sentimos de más.

Allen: Dos locos parecemos.

Jen: Me parece bien, sí. No veo a los cuerdos mejor que nosotros. Viven así pero ni se dan cuenta.

Coincidimos en nuestra propia fortaleza casual, esa que por error nos llevo juntos, esa que nos hizo sentarnos frente a frente una tarde cualquiera en los bulevares de la 9 de Julio. Sí, todo fue casualidad.

Ella casi no me miraba, caminaba a mi lado, tratando de sacarse ese hábito de esquivar mis comentarios. Yo no quería más vidrios rotos en su novela ni en mi cuento, pero muchas veces las cosas se rompen si uno no las fuerza. Entonces cuando llegó su colectivo nos accidentamos en un chisporrotazo de labios y ella se apresuró a volver a su casa.

Hamlet no confiaba en nadie, ni siquiera en los que aparentemente le entendían. Bajo la lupa, nos resultó más fácil confiar. Creo que cuando la retiramos vimos que todo estaba más lejos de lo que creíamos.

Luna: Menos mal que ya fue... no te hacía bien. Che, toy aburrida. Venite y vemos un dvd, ¿te parece?

No tenista

viernes, 18 de abril de 2008

Luna: No neutral es lo que somos, ¿no?

La muchacha dejó esa idea de los tiempos de paz entre dos amantes y terminó de pelearse con Julio nomás. Desde que sale con Rodrigo la veo más equilibrada, aunque continúa sosteniendo los interrogantes lunares, que siguen resultántome melancólicos.

En otro lugar de la Capital Federal, Carla se peleaba con Allen de una manera estúpida. Pues esa oficina a veces trastoca los humores de todos, y justo:

Carla: No puede ser que me tires toda la información así y pretendas que yo entienda todo. Después Ernesto me dice que no te ayudo nada, eso es mentira. Estoy tapada de trabajo acá, y encima lidiar con vos.

Allen: Lo que dice Ernesto lo dice él. Yo siempre digo que me ayudás.

Carla: No me ayudes Allen, simplememente volvé a lo tuyo. Y tratá de resolver tu agenda solo. Deberías ser más ordenado, por favor, parecés un nene. No puedo creer...

Zunny: Mandala a la mierda. Esta hecha una loca hoy.

Perdí el interés en esto. Si todo está enquilombado en esa oficina no es culpa nuestra, ni de ella ni mía.

Un año antes, Alberto se volvía loco porque le enviaban setenta veces el formulario web de la empresa lleno de puteadas hacia su persona. Orlando se reía, Meri ni hablar. Gordo pelotudo, lleno de olor a mierda. Sufrió los inconvenientes durante diez días, lo que le obligó a cerrar el formulario web.

Meri: Que hijo de puta, jajjaa. No tenés cara.

Allen: Hay que ponerle onda a esa oficina.

Meri: Claro, total vos ya no trabajás acá.

Volvamos a la actualidad: Seguramente cuando Ludi se cruzó con Orlando en Av. Santa Fe y Junín, ella fingió no verlo pero él se le acercó. Hablaron como si nada, en una conversación bastante efímera que duró quince segundos exactos:

Orlando: ¿En qué andás?

Ludi: Nada, me voy para una entrevista.

Orlando: Ah...

Ludi: Bueno, te dejo me que tengo que ir.

Fue un viernes cualquiera que Esthershack mandaba mensajes a mansalva, y se le ocurrió llamarme a las ocho, completamente borracho, para hacerme un cuestionario:

Esthershack: Vos, ¿pondrías un mango por Kempes en los ochentas?

Allen: Mmmm... sí.

Esthershack: Perdiste. Feli 1, Allen 0. Ahora decime, hubieras apostado a favor de una agrupación que se llamara Vilma Palma e Vampiros, a principios de los noventa.

Allen: Mmmm... no.

Esthershack: ¡Muy bien! Feli 1, Allen 1. Me empataste.

Nunca entendí la lógica del juego.

Todo esto ocurrió durante una media hora más, y es probable que Oliver estuviera dignándose a escribir su tesina de Comunicación, la cual comenzó hace ya unos meses y avanza, a veces gateando pero avanza.

Oliver: Te juro que me cuesta. Me siento tosco a la hora de escribir.

Zunny: Vos ponete las pilas, no hagas la tontería de dejar correr demasiado el reloj. Ya jodimos demasiado, ahora es tiempo de responsabilizarnos de nosotros mismos.

Oliver: De repente sonás tan... Que vos hagas referencia a la responsabilidad no es algo muy tuyo. ¿Te sentís bien?

Zunny: No se trata de una boludés. Sí, ustedes están acostumbrados a verme en cualquiera, pero creanme, yo soy una persona muy seria. Es una seriedad intermitente. Vamos, cursaste toda esa carrera, ahora sentate a escribir, cuán difícil te puede ser, vos sabés tipear muy bien.

Oliver: Demasiada confianza que me tenés...

Un par de horas antes, precisamente el jueves, Paula y yo habíamos asistido a una función de El ojo del panóptico, en el Centro Cultural Konex. Me dieron ganas de volver a Foucault nomás.

Paula: Muy bueno el trabajo con luces y movimientos de los actores.

Allen: Bentham Bentham... Sí, concuerdo con usted Paulette, la oscuridad total de la sala fue manejada muy bien por los protagonistas. Cuando aparecieron los cuatro tan cerca, de repente, eso estuvo bueno. Pero digame qué haremos de nosotros ahora.

Paula: Comer por lo pronto, que me muero de hambre.

En teoría, tendría que haber ido a ver esta obra con Valery.

Nosotros fuimos a comer algo no muy lejos, optamos por una tabla de fiambres. Dos días antes fue la gran marcha a la plaza convocada por el Gobierno contra el Campo (notensé las mayúsculas). Ese mismo día Val tuvo una entrevista con Ernesto Celian, en la que le informó que no quedaba para el puesto de PM en la agencia y que seguiría liderando el equipo de edición.

Val: Me da bronca porque yo acá me vengo quemando las pestañas por esto. Encima en la facultad me están volviendo loca.

Justo ese día yo venía medio a las patadas con el programador, Sebastián. Él más preocupado por optimizar el código, yo más preocupado por la diagramación y el look & feel. El humo ya nos estaba quemando.

Val: Vos sabés cómo soy, yo dejo mucho acá. Pero en este lugar te tratan como si fueras invisible, cuando dos segundos antes eras la estrella de la empresa. Soy una estrella fugaz, eso es lo que soy. ¿Me estás escuchando?

Justo en ese momento no. Orlando me estaba llamando para confirmar mi asistencia a un torneo de tenis en Pinamar. Zunny se reía. Dije que sí.

No. No juego al tenis, ni pienso hacerlo. Voy como no tenista.

La industria

domingo, 13 de abril de 2008

Ella jamás pensó que se tratara de la revolución. Yo creo que de hecho la palabra le resultaba chocante, le parecía demasiado. Por mi parte, sé ahora que no la comprendía, o que al menos cambié al respecto.

Luna: (satirizando) Se supone que no cambiás, Jana.

Se supone. No sé hasta dónde es discurso y hasta dónde es verdad. Bah, suponiendo que el discurso y la verdad no son lo mismo, claro.

Cuando me topé con Day la otra vez creo que los dos nos veíamos como los que eramos antes, pero ya habíamos dejado de creer en las ilusiones ópticas. Me imaginé a los diferentes personajes mirando la escena, y decían cosas tales como:

Orlando: No puedo creer que no te hayas retirado. El Allen que yo conozco no hablaría con Day.
Zunny: Me parece perfecto que estés ahí parado en frente de ella. Adelante...

Felipe: Epa! Bien por la resistencia. Vamos campeón eh!

Luna me dijo que cuando nos cruzamos con Guille y su actual novio lo manejé bien. Tengo que recordar ese tremendo dolor de cervicales. Me dijeron que era por la falta de sueño, ajá lo supe todo el tiempo. Logre dormir a base de analgésicos y alguna droga más.

Disparé mis ideas de tedio hacia la industria hace tiempo y con quienes más he hablado del tema es con Oliver y Zunny. Uno más medido, la otra más anarquista. Ambos tienen mejores ideas que yo, he de decir. Son más lúcidos a la hora de enfrentarse a la realidad.

Day: ... Algunas cosas que me decías. Te juro que la semana pasada las recordé todas, tenías razón. No sé hasta dónde vale la pena desgastarse tanto.

Desgastarse. ¿Llegamos hasta aquí para...? Somos parte de una máquina, usualmente cuando estamos enamorados nos pasa eso de olvidarnos de los engranajes, la falta de aceite y ese chirrido horrible. Le dije a Day que ella tenía su razón cuando hablaba de mis utopías, de que me faltaba crecer.

Day: A los dos nos faltaba crecer.

Esta vez respetamos el contrato, ni ella me mencionó su vida sentimental ni yo la mía. Lo primero que voy a señalar es que esta táctica no fucionará ni siquiera a mediano plazo. La otra es que a corto plazo es la base del éxito para que Day y yo podamos intercambiar más de cuatro palabras sin que nadie salga herido.

La industria. Zunny dice que está podrida desde adentro, que está armada para que no funcione. Luna despolitiza la cosa, hace sus planteos estrellados y me pregunta para qué estamos acá. Como si supiera.

Felipe sigue en su estado de catatonia. Según Luna, no está bien ese escapismo nuestro, que estamos demasiado en el espacio. Zunny dice que las tavernas son el refugio de la prole, que así nos evadimos. Creo que más de un personaje de este blog se lo planteó: querer dejar la taverna para volverse serio, correcto, feliz y coherente. En algún otro momento terminamos diciendo ¡Pamplinas!, y llenamos los chops o vamos a lo que sea.

Igual tuve esa idea: Day no debe pasar la raya, hay que mantenerla a distancia.

Zunny: Sí, hay que mantenerla a distancia porque es una persona peligrosa. Pero está bien que hablen, me parece perfecto.

Aún así me tuve que bancar las versiones esas de qué onda qué hacían eh. Ludi me hubiera dicho que todo eso era una mentira. No puedo evitar darle en parte la razón, pues todo eso tenía algo de mentira,estaba sustentado en omisiones por encargo y vericuetos del lenguaje.

Allen: Me cuesta todo esto. Sos muy importante, yo qué sé. No te odio como vos decís, es sólo que no soy bueno para estas cosas. Tampoco es que siga atado a vos, es que no puedo hacer como si nada, me niego. Si lo pienso en frío, tenés todo el derecho a ejercer tu palabra, a ser oída y que yo te reconozca que estás acá parada mirándome.

Day: Gracias. Necesitaba que dijeras eso.

Habría que ver hasta dónde yo necesitaba decirlo y ella escucharlo. Se me hace imposible, por más que lo intente, no quitarle inocencia al encuentro. Orlando lo dijo, Zunny lo dijo, Luna lo dijo. Ludi descreía totalmente de la inocencia de tal situeishon.

Zunny: Entonces volvemos todos al bar, a ahogar nuestras penas. Nos volvemos volátiles, consumimos éxtasis, marihuana o lo que sea para que esto nos resulte menos grave. Como vos decís, es la válvula de escape bajtiniana que deja salir todas las presiones. Es un requisito del sistema para que todo siga igual.

Oliver: A veces me lo tomo con soda. Otras veces, ya te lo he admitido, la realidad me parece grave y termino herido por la mayor de las pequeñeces. Es la city en la que elegimos vivir, te lo recuerdo.

Estos dos son diez veces más inteligentes que yo. Day me decía que admiraba el tipo listo que yo era. Tres segundos después le parecía un imbécil. Usualmente las respuestas mías se debaten entre el tipo listo y el tipo imbécil.

El tipo listo dijo:

Allen: Bueno, no me odiás. Es bueno eso... Me alivia.

Me dijo que ella también pensaba que yo la odiaba. Lo desmentí. Entonces Day sonrió. La industria me parece tediosa porque a esta altura han manufacturado todo. Resulta que antes bastaba consumir alguna droga y dejarse el pelo largo para ser revolucionario. Ahora eso nos lo venden en el súper.

Day: Es bueno saber de tí, Allen. Bueno que podamos hablar.

Entonces el imbécil contestó:

Allen: Bueno hablar... Quizás sea mejor no saber, porque en una de esas vuelve a explotar todo y ya conocemos casi al detalle las llamas. ¿Por qué no podemos mirar para el otro lado?

Oliver: Vivir en un departamento, formar una familia, casarse, tener un coche cuatro puertas, comprar un una propiedad y ponerle pileta. La mierda. ¿Tenemos todo eso por delante?

Orlando: Vagar por la vida, emborracharse, alucinar hasta el estrellato, chocar con cuanta chica se te cruce, quebrar toda una semana, pasar por las pastillas, inventar la dinamita en una noche. Todo parece tan fácil de repente.

Day dice que su plan no funcionó. Yo digo que el mío tampoco. Se rompe si no lo forzás, se rompe si no lo intentás...

Una Zunny más calmada me dijo que todo iba mejor ahora, que sus breves vacaciones le habían refrescado la neuronas y estaba más pilas para el trabajo. Lo noté esa mañana que entré en la oficina y ella estaba sonriente.

Eso, desenchufémonos un rato, quizás un fin de semana, bebamos y volvamos listos para comprarnos una pc nueva, una camisa de manga corta, pensar en irnos a la mierda pero quedarnos, putear en el subte, charlar del conflicto de la carne, pensar en lo complejo de las relaciones humanas, las parejas, y ponernos tan mal porque el texto del aviso que hicimos le faltó una coma.