Notas (a expandir)

lunes, 28 de marzo de 2011

I
Ir a un hospital un viernes a la noche no está bueno.

II
Tic tac, tic tac, tic tac. Pensé en cuánto tiempo me había quedado esperándola. Me di cuenta de que en verdad, el problema es esperar. Yo me quiero volver un hombre de acción, corazón, como Indiana Jones.

Tic tac. Hay veces que me sorprendo con mis jugadas de último minuto, con una serie de gambetas que no sé dónde aprendí, pero ejecutando todo como si conociera toda la maquinaria. En esos momentos me siento orgulloso.

III
Y están los días que de tejan sin cancha, que te cancelan el partido. Ni siquiera es que jugaste mal: no te van a dejar jugar. Entrenaste como un condenado toda la semana, ¿para qué? Para que te cancelen. Y es... es mi culpa, por no saber improvisar otro partido, por quedarme con cara de culo en medio de la nada.

Está bueno cuando uno logra jugar, sea en estadio, potrero y en Alvarez Thomas y Humboldt.

IV
Fue gracioso porque ella no me devolvía un centro, porque charlabamos y nos entendíamos y a mi me parecía genial, pero ella no me ayudaba. Se distanciaba, era fría, se reclinaba en su sillón, no me tomaba la mano ni jugaba con mis dedos.

Pero lo gracioso es que ella se haya cansado de ese viene que va, como si se hubiera cansado de esperar -de su indecisión o de la mía, como quieran-, se acercara de repente, tomandome la cabeza y paf.

¿De nuevo?

Primero me mandaste una serie de incoherencias por mensaje de texto, con hashtags y arrobas, como si se tratara de Twitter. Se te notaba que a las ocho ya tenías un pedo para quinientos. Y cuando nos encontramos en el bar, te quedaste charlando con cualquiera un buen rato, a mi ni bola.

Hasta que nos cruzamos, me sonreiste, te sonreí. Me preguntaste como andaba. Hasta nos abrazamos. Antes ni bola, me veías como charlaba con Tina, de reojo. Y ahora, paf, todo amor y cariño. Y te dije de volver. Sí, sabías que te iba a decir eso.

¿Qué te hacés el sorprendido? Si me mensajeaste, me buscaste. Entonces obviamente que yo quiero y me pareció bien decirte que quería que volvieramos.

Hasta me banqué tu aventurita. Me lo tomé con humor, aunque no te voy a mentir: no me encantó lo que me dijiste, precisamente. Pero bueno, yo también tuve mis encontronazos, ¿no? Lo que pasa es que sos siempre tan inteligente como para ni preguntar, para obviar esa parte de la historia. Y por eso te molesta tanto que hurguen en tu pasado.

Estabas borrachín, pero yo no te voy a cambiar, así como vos no vas a cambiar que a mi no me guste tu bandita preferida. Ni tampoco vamos a compartir una cerveza nunca, ni tampoco vamos a comer pescado juntos jamás. Pero de nuevo, juntos...

Quedamos en vernos el sábado.

Rendir geografía en febrero

lunes, 14 de marzo de 2011

JB: El hecho de encontrarnos ahí, creo que generó expectativas... Estar ahí, tan lejos tan cerca


JR: No creo que fuera eso... Evidentemente teníamos algo màs.

JB: Claro, seguro. Pero también es evidente que esto de las relocalizaciones geográficas fue determiante

JR: ¿? ¿O sea que estamos como estamos por haber ido a Gaena? Todo pasa por una mera reubicación geográfica? Resulta que nos sacan de ahí y paf, todo es un desbarajuste? Es todo cuestión de geografía, allá nos damos acá somos un desastre

Un breve silencio. Tampoco hacía falta ser mago para darse cuenta de que en Gaena las cosas ya no estaban funcionando como se esperaba.

JR: Por favor Jim...

JB: No se trata de que la "mera relocalización geográfica" generó el cambio. Pero es todo un entramado, y la "relocalización geografica", específicamente, nos puso expectantes, nos descolocó, nos llenó de energía, nos puso en lugares que no conociamos... o...

JR: No creo que las cosas pasen simplemente porque la gente viaje.

JB: No y sí. Con la geografía sola no hacemos nada. Pero sostengo que la geografìa sola no existe, porque al fin y al cabo siempre estamos en algún lado y siempre eso significa algo. Y con el viaje, todo ello acarrera una serie de cosas: no es lo mismo encontrarnos ahora en un café que en una heladería en Gaena.

Ella se calló, total, no ibamos a entendernos.

JB: Digamos, el espacio es como parte de uno.

JR: Por que te tenes q poner tan... filosofo con estas cosas?

JB: Es mi naturaleza. Soy un analista, bien lo sabes. Tengo otra forma de darle vueltas al asunto, una que es bastante diferente a la tuya.

Porque ella lo que hace es separar unidades discretas (Jim, Jackie, Gaena, helado, aviones, frìo, calor, caminar, Fontana di Trevi, el David), etc. y debo tener esa sensación de que no percibe un todo. O quizas la estoy subestimando.

JR: No tengo ganas de hablar si somos uno con el mundo, si tenemos la misma carne ni si uno es integramente dueño de si mismo o se le escapa el inconciente... por favor, no entremos en esa conversación,

JB: ¿Entrar? Como quieras, está bien. Pero no es entrar, sino salir, porque ya estamos en ella.

Sus ojos me dispararon otra mala mirada. Y yo me sentía como si realmente hubiera logrado algo.

JR: ... Hay momentos en los q no se puede hablar con vos

Nadie va a Bruselas

miércoles, 9 de marzo de 2011

(Escrito algunos meses antes, va este post. Y vale la pena comentar cómo la ecuación JR-JB fue arrojando cada vez más resultados conflictivos. Releyendo esto, parece todo obvio. Todos somos profetas ahora, eh. Lo que queda bien claro es el sentimiento de amor-odio que JB tiene hacia JR. Y puede apreciarse mejor histeriqueo que utiliza JR sobre JB.)

(De todas formas, aquí va... para que se den una idea, esto tenía fecha original del 6 de enero)

I
Jackie Rousseau escribió:

Hola Jimmy, Feliz año! No soy gran fanática de estas festividades, pero quería desearte que arranques de 10 el año.
Mañana salgo a Barcelona. Estoy al borde del ataque cardíaco de sólo pensar en el vuelo. Por eso, tu gran amor por los aviones te trajo a mi memoria estos días.
¿Cómo era la librería loca que me habías comentado?
PS: Decile a Roland que no pude ir a su cumple porque Cechu y Dai se bajaron al final, buuuu

Beso

Jackie

II

Es increible la serie de hipótesis que puedo elaborar a partir de esto. La primera es que se acuerda de mi cuando le mencionan lo feo que es volar. Ella, que jamás se subió a un avión, va a estrenar cruzando el Atlántico. Bien ahí.

La segunda, que escuchó algo al menos de lo que le dije de Shakespeare & Co., aquella librería old fashion a orillas del Sena.

Me olía algo, cuando dijo que "le encantaba Dublín". Me lo dice un día antes de partir. Esto va atado a que el recuerdo que ella tiene de mi es por los aviones, claro, qué pelotudo.

Otro asunto es: se sabía que no iba a concurrir al cumpleaños de Roland, so, ¿para que mete nuevamente excusas?

Estratégicamente: ¿no nos cruzamos? Mis cálculos dicen que ella se irá hasta febrero, no más. Ergo, no nos cruzamos. Además, si su itinerario es Barcelona, para trepar a Dublin: va al norte.

III
Aún así, tercer item de este asunto:

Jackie goes north. Jim moves south. De todas formas, los crossings existen:

Es probable que en una de esas, bajo determinadas circunstancias espacio-temporales, Jim y Jackie coincidan en una locación: Gaena.

Porque nadie va a Bruselas. Encontrarnos en Dublín sería que ella juegue de local. Y encontrarnos en Brujas, la convertiría a ella en visitante. Gaena es neutral. Además, podría aprovechar para conocer el casco histórico y la ciudad fortificada. Y ni hablar del museo de la tortura. Y el museo militar.

Jackie preguntaría "¿para qué querés conocer el museo militar?".

Fotos

Supongo que al volver de Gaena todo había cambiado, o estaba cambiando. La idea de que Jackie se fuera a Venecia a visitar a vaya a saber qué tano me había golpeado un poco. Pero había sido la patada inicial para que saliera con Claire, lo cual fue realmente divertido.

Había dicho que me iba a retirar del rubro educación, pero cuando le pregunté su ocupación a esta chica, me contestó: "Kindergarden teacher".

Just when I thought I was out, they pull me back in...

Entonces, era de noche y estabamos llegando al Coliseo.

- Well, this is dangerous - dijo, mientras intentaba calcular después de qué auto podríamos cruzar.

El tránsito en Roma es terrible. Nos costó bastante poco a Claire y a mi estar en plena calle, pisando la línea divisoria de carriles, y los autos y colectivos que nos pasaban un tanto cerca. Todo indicaba que estabamos jugando al Frogger humano.

Lo mejor era cómo Claire se sonreía.

Destrás nuestro, pasó un colectivo de la línea 75 que nos tocó bocina y algo habrá dicho. Todo eso nos causó gracia, porque llevabamos como cinco minutos sin poder avanzar. Siempre aparecía una moto, algunos autos, colectivos, incluso el tram.

- You may take this as a training course. In Argentina it´s like this - expliqué-. But don´t worry, I will tell you just when we can cro...

No terminé de decir nada que Claire se había mandado a cruzar el resto de la avenida. La perseguí, como si no quisiera que hiciera locuras sin mi. Las luces de los autos que se aproximaban volvieron nuestros cuerpos un destello que cruzaba la noche.

- Oh, this is beautiful... - dijo ella, cuando logramos aproximarnos al Coliseo -. I love this place at night.

Sacó su camara y comenzó una ráfaga fotográfica de cada detalle que pudera conservar. Yo procuré alejarme un poco, para obtener un encuadre que me permitiera sacar de una vez a todo el Coliseo.

De ahí, llevé a Claire a la Plaza Navona. Después de la aventura del cruce de la avenida, decidí llevarla de la mano. Mientras ella, como buena maestra, me enseñaba la mejor forma de doblar el mapa para no tener que abrirlo. Porque era enorme.

- Yes teacher - le decía yo.

Conté la historia de Bernini, quien hizo la fuente de los cuatro ríos. Se trata de una especie de obelisco, sostenido por cuatro figuras de marmol que simbolizan los cuatro grandes ríos de la tierra conocidos hacia mediados del siglo XVII: el Nilo, Danubio, el Río de la Plata y Ganges.

Uno de los cuatro ríos, el Río de la Plata, es una figura de rostro espantado, que alza la mano para cubrirse de la iglesia Sant Agnese, construida por Borromini, como si esta fuera a caerse. Se supone que esto simboliza la rivalidad entre los dos artistas.

Ella, muchacha con su boina turquesa -que le quedaba diez puntos- y abrigo marrón claro, sacaba fotos a lo loco. Era raro que me estuviera escuchando, ya que había alegado antes que no le gustaba la historia. Pero sin embargo, prestaba atención, y fotografiaba lo que le iba señalando.

Le sacó fotos a la parte superior de la iglesia varias veces, para obtener una buena imagen de la Virgen María. También tiene fotos de los animales de la fuente y de cada uno de los dioses de los cuatro ríos.

En una de esas, se acercó a mi, y le sacó una foto a nuestras sombras sobre los adoquines. Eramos dos siluetas hermosas sobre la noche. De ahí a chocar hubo solo un fotograma. Me abrazó, y me di cuenta cuánto precisaba ese confort.

Quizás me besó para que me calle. No lo sé... Sonrió y sacó algunas fotos más.

- You hungry? - dije en algún momento.

Afirmativo. Y cuando comenzamos a caminar por las callecitas que salían de la Piazza, varios promotores nos tiraban onda. Pasta, hasta uno me ofreció carne dinamarquesa "tan buena como la argentina". Me reí. Claire ni escuchaba a los tipos, miraba la carta y buscaba. Me decía:

- Mmm, the soup here is eight Euros... That´s expensive.

La cita más cara del mundo. Claro, pero menos mal que me había financiado Debord.

Y tanta vuelta, para...

- Mmm, do you know where´s the Mc Donnalds? - Sonrió.

Cerca de la Fontana Di Trevi. Tuve que sacar el mapa. Ella me dijo que no lo había guardado lo suficientemente bien, y que por eso ahora estaba abriéndolo todo. Eran solo unos cinco minutos de caminata. El tema era no perderse.

- Let´s go that way - Dijo Claire, apuntando.

Decía ella que su dedo nunca se equivocaba. Comprobé, de hecho, que había que ir exactamente en la dirección opuesta a la sugerida por su índice. Ella se puso mal y tuve que reconfortarla, pero era todo una excusa a esa altura.

Claire demostró tener problemas con la geografía. Eso sólo asentuó nuestra mutua afinidad, una especie de sincronía que habíamos logrado. Me tomó del brazo y comenzamos a caminar. De a momentos quería sacar fotos. Y así la salida más cara del mundo terminó siendo un McCombo.

Apuntes sobre la verdadera localización del David

I
Entonces el desorden debe ser una percepción. O algo así como un nuevo orden por descifrar. Onfray dijo eso. Pensé que era Borges, pero es Onfray quien lo dijo. Y quizás después de dar algunas vueltas, llegué a la conclusión de que sí, hice quilombo.

Jackie tiene razón, armé lío. Aún así, se equivoca al no admitir que ella también hizo lío. Y los dos enliamos el asunto. Todo esto me cuesta tiempo, viste. No soy un tipo lúcido, siempre me percato de las cosas demasiado tarde. Es un deelay que tengo, pues bailo lento, a destiempo.

Lo estúpido fue que yo me había dicho a mi mismo, con mucha convicción, que Jackie ya era parte de mi pasado. Lo único que tuvo que hacer ella para desbaratarme fue aparecer, y terminamos coordinando encontrarnos en otro continente. Ese es mi diploma de imbécil, che.

Pero Jackie tiene esa capacidad de elucubrar grandes ideas así nomás. Es muy inteligente, tremendamente inteligente. Es como su hubiera disparado un revisionismo en mi. Porque cuando ella me dice que me quiero hacer el malo, que me quiero hacer el piola, el que hago quilombo y soy desordenado, tiene razón: me estoy tratando de crear un personaje que no es.

¿Todo para qué? Yo que sé. Supongo que jamás fui bueno vendiendo nada.

Todo esto porque Jackie dice. Me da bronca que ella me siga poniendo en esta situación, me ventajea. Me doy cuenta de las cosas a través de ella, y dicha situación no me está jugando a favor exactamente ahora.

II
Si hay algo que me gusta de vos, es exactamente eso que me enerva. Es muy contradictorio. Porque siempre tuviste eso de loco tierno. Quizás eso me atrajo de vos, antes que todo ese conocimiento literario que intentabas sacar a relucir cuando nos conocimos: que Borges, que Onfray, que Bourdieu, que Freire.

Pero Jim. Vos te hacés matete al pedo. Sos como un perro que se persigue la cola, das vueltas y vueltas y en una de esas te mordes a vos mismo y te duele. Claro que te duele.

Me sacaste de mis casillas. De alguna forma siento mal conmigo, como si me hubiera dejado llevar por el exabrupto. Sé que lo debés estar celebrando: lograste que te dijera eso que no quería decirte. Lograste que te disparara. Te dolió, pero te reiste.

¿Por qué te reiste?

Lo entiendo y no lo entiendo. Somos racionalistas en rehabilitación, y vos me empujás a mi para dejar todo esto. Aunque implique decirte cosas que la verdad que preferiría no haber dicho. Pero también es mi culpa, porque yo te piqué primero. ¿No?

Me siento un poco pelotuda por lo del otro día. Y por más que te hayas reido, sé que la sufrís. Lo sabías, pero era como si necesitaras que las cosas te explotaran en la cara. Bah, en verdad, vos tenés razón con la metáfora: precisabas que te dispararan. Soy pésima jalando el gatillo.

She will be intact

lunes, 7 de marzo de 2011

There´s a song that contains a few lines, that Bentham stole from Jackie:

Honey, would you pass me the wine?
Just another glass, and i´ll be intact

Jim thinks they are a piece of poetry, and fit into a song that sounds a lot like another one, called Sunny Day. And it´s actually an adaptation of that old tune.