I
Entonces el desorden debe ser una percepción. O algo así como un nuevo orden por descifrar. Onfray dijo eso. Pensé que era Borges, pero es Onfray quien lo dijo. Y quizás después de dar algunas vueltas, llegué a la conclusión de que sí, hice quilombo.
Jackie tiene razón, armé lío. Aún así, se equivoca al no admitir que ella también hizo lío. Y los dos enliamos el asunto. Todo esto me cuesta tiempo, viste. No soy un tipo lúcido, siempre me percato de las cosas demasiado tarde. Es un deelay que tengo, pues bailo lento, a destiempo.
Lo estúpido fue que yo me había dicho a mi mismo, con mucha convicción, que Jackie ya era parte de mi pasado. Lo único que tuvo que hacer ella para desbaratarme fue aparecer, y terminamos coordinando encontrarnos en otro continente. Ese es mi diploma de imbécil, che.
Pero Jackie tiene esa capacidad de elucubrar grandes ideas así nomás. Es muy inteligente, tremendamente inteligente. Es como su hubiera disparado un revisionismo en mi. Porque cuando ella me dice que me quiero hacer el malo, que me quiero hacer el piola, el que hago quilombo y soy desordenado, tiene razón: me estoy tratando de crear un personaje que no es.
¿Todo para qué? Yo que sé. Supongo que jamás fui bueno vendiendo nada.
Todo esto porque Jackie dice. Me da bronca que ella me siga poniendo en esta situación, me ventajea. Me doy cuenta de las cosas a través de ella, y dicha situación no me está jugando a favor exactamente ahora.
II
Si hay algo que me gusta de vos, es exactamente eso que me enerva. Es muy contradictorio. Porque siempre tuviste eso de loco tierno. Quizás eso me atrajo de vos, antes que todo ese conocimiento literario que intentabas sacar a relucir cuando nos conocimos: que Borges, que Onfray, que Bourdieu, que Freire.
Pero Jim. Vos te hacés matete al pedo. Sos como un perro que se persigue la cola, das vueltas y vueltas y en una de esas te mordes a vos mismo y te duele. Claro que te duele.
Me sacaste de mis casillas. De alguna forma siento mal conmigo, como si me hubiera dejado llevar por el exabrupto. Sé que lo debés estar celebrando: lograste que te dijera eso que no quería decirte. Lograste que te disparara. Te dolió, pero te reiste.
¿Por qué te reiste?
Lo entiendo y no lo entiendo. Somos racionalistas en rehabilitación, y vos me empujás a mi para dejar todo esto. Aunque implique decirte cosas que la verdad que preferiría no haber dicho. Pero también es mi culpa, porque yo te piqué primero. ¿No?
Me siento un poco pelotuda por lo del otro día. Y por más que te hayas reido, sé que la sufrís. Lo sabías, pero era como si necesitaras que las cosas te explotaran en la cara. Bah, en verdad, vos tenés razón con la metáfora: precisabas que te dispararan. Soy pésima jalando el gatillo.
Apuntes sobre la verdadera localización del David
miércoles, 9 de marzo de 2011
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