Oficialmente todo esto me está haciendo mal.
With my feet in the air & my head on the ground
Publicado por T. en 16:37 0 comentarios
Etiquetas: essay
Verde claro
[Miniplay, inspirada por quien riérase de mi minidrama sobre "él lleva mochila"...]
Las luces se encienden en el escenario. Alrededor de la mesa se encuentran Orlando, Bob, Felipe y Allen. Están comiendo una picada, compartiendo algunas risas entre chops. La escena evidencia una casa (la de Felipe): un perchero, algo de música de fondo (sugeriría Abbey Road), a un costado puede verse una heladera. Quizás pueda haber un sillón de fondo donde, a pesar del perchero, los sujetos han arrojado sus abrigos. Los cuatro están engullendo y tomando y hablando y riendo y comiento y tomando y hablando y...
Orlando: ... debería ser imposible, y en realidad es poco probable. Sólo a vos te pasa. Tu problema es que tenés amigas y salís a solas con ellas. ¿A quién se le ocurre? Un tremendo pelotudo.
Allen: Es posible y también probable que tengas razón. Salir a cenar con dos amigas dos días, y cruzarte con las amigas de tu ex es todo un estreno.
Felipe: Yo aún no comprendo por qué tenés amigas.
Allen: Cómo sea, knock it off.
Bob: Ahora, yo me quedé helado ayer con Lyla, estimado.
Allen: ¿Qué me perdí?
Felipe: En un boliche. El señor Orlando estaba un tanto escurridizo. Digamos, Bob, Olver y yo eramos libres de mirar cuanto traste se nos cruzara. Pero él no. Y justo él, a él se le ocurre.
Felipe se emociona para contar lo ocurrido, hasta se para, intentando representar la situación. Bob se ríe. Felipe hace como que está bailando en algún local.
Felipe: Entonces en un momento ella le dice a Orlando "dejá de hacerte el boludo que no va, eh". Que no, que no pasa nada le dice Orlando, y ella contesta "mirá que sino yo voy y me pongo a bailar con esos flacos".
Bob: Creo que en ese momento los tres nos miramos.
Los tres se miran. Niegan con la cabeza.
Felipe (que pone cara de extrañado, levantando la ceja): Qué va a hacer esta...
Bob: Así commo dijimos eso, ella contestó "¿Ah, sí?". Agarró y se fue a un parlante, se subió. Había unos tipos bailando. Se puso entre ellos y empezó a sacudir el trasero como si se tratara del baile del caño.
Orlando (con cara de sorprendido): No me la veía venir... Desde ese momento no miré más a ninguna de mis alrededores.
Allen se levanta riendo, se dirije a la heladera diciéndo "estamos secos". Felipe se ha sentado. Mientras los otros tres personajes continuan:
Bob: Bueno, y vos hablás de poco probable e imposible.
Orlando: Eso es anecdótico. De última Lyla tenía razón. Al otro lo están difamando y no hizo nada.
Allen abre la heladera. Se queda mirando. Busca, mira todo lo que hay en la heladera. Inspecciona, pone cara de gravedad. Es algo terrible.
Allen: ¡¡Felipe!!
Felipe se para, va hacia la heladera atendiendo al llamado de Allen.
Allen: ¿Qué te pasa?
Felipe: ¿Cómo qué me pasa?
Allen: Tenés un problema vos, estás loco, perdiste la razón.
Los ojos acusadores de Allen se han clavado en Felipe, que parece comprender a qué está haciendo referencia Allen. Baja la vista, casi avergonzado.
Felipe: Según lo que hablé con Bob...
Allen: ¡Con Bob!
Allen se dirige precipitadamente a la mesa donde se hallan aún conversando Orlando y Bob. Felipe va detrás de él con cara de preocupado, desea minimizar el hallazgo de Allen.
Allen: Bob, ¿qué mierda te pasa? No creo que fuera necesario...
Orlando y Bob: ¿Qué?
Allen: ¿Qué hace todo eso en la heladera de Felipe? ¿Qué explicación tan lúcida tenés ahora, doctor?
Orlando: Me precoupa.
Orlando se levanta, va rápidamente a la heladera y la abre. Inspecciona, y sus gestos terminan coincidiendo con los de Allen, aunque con menor gravedad. Retorna a la escena central con el resto de los personajes.
Allen: ¿Y? ¿Qué explicación tenemos?
Felipe: No hay tanto que explicar... Ya me ves -se señala a sí mismo con los brazos-, es perfectamente lógico lo que ves ahí.
Bob: Simplemente me pidió ayuda, le recomendé...
Allen sale nuevamente, se dirige a la heladera, la abre y extrae varios pontes de color verde claro. Los lleva y los arroja en la mesa.
Allen: ¡Su heladera está poblada de cosas light! Es todo un panorama verde clarito. ¿Estás loco? ¿Estás loco?
Felipe (casi con timidez): Es que Bob es médico...
Allen toma del cuello a Bob en un gesto precipitado, Orlando intenta detenerlo. Felipe mira los potes, mira desde la escena principal la heladera que ha quedado abierta, contempla el paisaje light.
Bob: ¿Qué te pasa a vos? Simplemente me dijo que quería bajar de peso.
Allen: ¡Vas a matarlo así!
Orlando: Basta, basta. No entiendo por qué realmente es preciso llegar a estas circunstancias.
Logra separarlos.
Orlando: Entiendo que es shockeante, ver todo ese verde light de una. Pero debemos llegar a un acuerdo de transición.
Bob: ¿Qué transición? Felipe está preocupado por su figura. Así sea.
El gesto de Allen se torna furioso. Toma de la mesa uno de los potes verdes y se lo arroja a Bob, quien logra apenas esquivar el objeto volador. Allen toma otro y se lo arroja, le atina en la cabeza a Bob que se había agachado.
Bob: Malditoooo...
Corre para enfrentarse a Allen, que logra esquivarlo, Orlando intenta detener la pelea. Allen toma otro de los potes y se lo arroja a Bob, que viene a por él.
Allen: ¿Querés light? Tomá light. Bob alcanza a Allen, lo toma del cuello, éste intenta zafarse. Orlando intenta separarlos al grito de "Vamos señores, vamos señores". Felipe no reacciona, a un lado de la mesa. Finalmente Allen logra zafarse, respirando profundo. Bob lo mira con gesto agotador. Allen se para al lado de Felipe, lo abraza.
Allen: Está perfecto así. No mates a nuestro Felipe. Cuidarse tanto va a matarlo. No podemos estar así.
Orlando mira el suelo, lamentándose. Deja de abrazarlo, lo toma por los hombros, frente a frente. Con gesto preocupado:
Allen: Ahora comprendo por qué te negabas a las cervezas de Plaza Serrano. Ahora comprendo -solloza-.
Bob: Aún así, jamás indiqué que debieras teñir tu heladera de alimentos light. De hecho, te lo contraindico.
Felipe se sienta, rompe a llorar.
Felipe: ¡No puedo! ¡No puedo! ¡Es todo una fachada! Escondo paté y galletitas debajo de mi almohada. ¡No puedo soportarlo más!
Orlando se sienta al lado de Felipe, intenta consolarlo.
Allen (con seriedad hacia Bob): Por favor, ya te he dicho que el colesterol es un mito. Sólo te agarra si crees en él, si no crees, no tenés.
Bob se golpea la cabeza en un gesto de "qué cabeza dura". Allen y él se sientan nuevamente en la mesa.
Orlando: Bueno, estás bien así como estás. No vale la pena que sufras más, ya no tenés que ocultar nada, ni tampoco tenés que tener toda tu heladera llena de alimentos light. Te aceptamos...
Felipe parece más tranquilo. Mientras retoma a engullir la picada. Todos retornan a la picada y sus chops.
Orlando: Lo tuyo debería ser imposible, y en realidad es poco probable...
La luces se apagan.
Publicado por T. en 22:28 0 comentarios
¿Tesis out?
¿Ya? ¿Así nomás? Se viene el 26/8. ¿Cuántos ansiolíticos necesitaré para sobrellevar la espera?
La reeleo, a ver con cuántas partes estoy en desacuerdo de todo lo que escribí. Ni hablar de los errores.
Por otro lado, esta mujer fue enviada por Facebook, para matarme. El plot es perfecto: Una tesis sobre post disciplinas, y me encajan a una evaluadora inposible de rastrear, pues ni Google y Facebook mismo me arrojan datos que me indiquen algo lo que puede llegar a decir.
Podríamos decir que mi evaluadora es la fantasma perfecta de la sociedad postdiciplinaria: sólo unos vagos trazos en algunos htmls, casi sin tags, su nombre aparece al lado de otros que no indican un grupo afín.
Oh, me enfrento al fantasma informático, beibi.
Publicado por T. en 16:41 0 comentarios
Etiquetas: estupidos
El Óscar a la verdad insostenible
(Es de esas cosas que simplemente es sano que sucedan. Y ya.)
I
- Nada con queso - me decía Paula -, que el médico me lo prohibió.
Acabamos de entrar al Plaza del Carmen, lugar al que hacia un tanto que no iba porque los precios no van con mi bolsillo. Pero, dado que no he asistido al cumpleaños de la susodicha, debo hacer entrega.
- Bueno, aquí va - le tiendo el paquete mientras nos sentamos-. Espero que no lo hayas leído.
No, no lo leyó. Biplano, de Richard Bach. Pero yo buscaba Juan Salvador Gaviota, el que le regalé el año pasado. Porque me había olvidado que...
- ¡Ah! ¡Gracias! Es del mismo autor que me regalaste el año pasado.
Maldita sea, pensé. Estuve bastante cerca de pifiarla. Ya sentados, al entrar vi una cara conocida, está en la mesa de al lado. Fue una fisonomía vaga, nada que pudiera distinguir demasiado. Paula me habla, me pregunta cómo estoy, esas cosas. Me tiendo en un largo "eeeeee" hasta que por encima del hombro de ella veo que en la mesa de al lado está Doris, una amiga de Day.
- Eeeee... Perdón, es que destrás tuyo está una amiga de Daytona.
Paula miró para bajo, suspiró un "ahhh". No recuerdo qué le estaba diciendo, me doy cuenta de lo insostenible de mi frase, fuera la que fuera. Mis ojos rebolotearon por todo el local. "Es Doris -pensé-. Y tiene una cara terrible, se piensa que Paula y yo..."
Intenté mirar hacia la mesa de Doris en un par de oportunidades, pero en cuanto mis ojos se cruzaban con los suyos ella se hacía la distraída, me esquivaba. Genial.
Paula me continuó hablando de lo lindo que la habían pasado en su cumple, de toda esa gente copada que ella conoce. Y que tiene la amiga para mi, que otro día me la presenta. En algún momento, Doris, que estaba cenando con sus padres, se levantó. Urgida por retirarse estaba, tardó cinco segundos en cruzar todo el salon y llegar a la puerta. Después la seguí con la mirada por la ventana, se iba, ella me veía. No podría creer cómo yo, que estaba con otra, la miraba.
II
Plaza Serrano, el lugar de siempre. Ese del maní japonés, Utopía. Llegamos luego de un largo día de trabajo Valery y yo, nos sentamos en las mesas de afuera. Una noche un tanto calurosa, para ser invierno.
- Menos mal que salimos - me dice Valeria. Anda salidora ella, porque se peleó con ese flaco Matías con el que salía, ese, el que tenía novia. Yo le dije "para qué salís con gente con novia, encima pobre flaca la otra". Ni hablar, no creo que me haya escuchado, pero en fin.
Tras la solicitud de una picada a la camarera, ella continua su relato sobre Matías:
- Fue hace un rato, por el messenger. Encima me dice que lo dejo tirado. Como nos habíamos prometido no enamorarnos, entonces me dice eso, que lo abandono. Pero a mi ya me estaba haciendo mal, me estaba enganchando. Y él no iba a dejar a la novia por mí.
- Yo ya te dije que era un idiota - contesté-. Es un maldito inseguro que se queda con la novia por conformismo.
Paresco un tipo con principios a veces. Un tipo serio, que entiende del mundo y las cosas. Por eso hablo de idiotas y pido picadas con cerveza negra en una tarde de invierno. Un filosofo berreta, diciéndole a la chica qué hacer, quién es inteligente y quién no. Un estúpido que está a punto de darse cuenta que dos mesas a su derecha está Romina, la amiga de Day.
Efectivamente, vaya a saber desde cuando ella me está viendo dale a charlar con Valery.
- ¡La difamación! - esclamé sin querer. Valeria me miró extrañada, pues le había cortado su relato de que "los hombres están viniendo malos"-. Ah, perdón.
Romina de vez en cuando me miraba y a mi me costó horrores sostener mi conversación con Paula. Pensaba que dos noches seguidas era demasiado, que sólo a un estúpido de primera categoría como yo podía pasarle eso. ¡Y encima ni siquiera estaba en una cita dendeveras!
Creo que en ese momento sentí nuevamente una nominación al Óscar a la verdad más insostenible. Ganas de levantarme, ir a la mesa de Romina y explicar "Mirá, no esoy en medio de una cita eh, ella es mi amiga Valeria, Day la conoce. Ah, y decile que lo que le diga Doris de ayer, en realidad estaba con otra amiga, Paula". La verdad contada era inverosímil, la ficción tenía más fundamentos y yo no podía hacer nada para derribarlos.
Es increible lo fácil que puede perderse la reputación, carajo. Se supone que yo soy un tipo sensible, y no, ahora me pongo a reventar la noche jugando a dos puntas. La verdad... La verdad esta noche no existe, la verdad es insostenible. La ficción tiene más que hacer aquí. Me vieron dos noches diferentes con dos mujeres diferentes, y yo aquí, viviendo de estrenos, escribiendo una biografía que no es la mía.
Los titulares, redactados por Romina y Doris dirán "Allen, tirando tiros todos los días de la semana". Yo, que no me levanto ni a la mañana, tendría la campaña de prensa más despiadada en mi contra, Daytona no creería en mí. La difamación.
Según Paula:
- Nooo, si es verdadera amiga ni le dice. La va a lastimar. Quizás debas cambiar el lugar para tus encuentros. ¿Vos querés volver con Day? ¿No? Bueno, entonces a otra cosa mariposa, dejalo ir...
Según Valeria:
- Pero ni que hubieramos estado a los besos, quedate tranquilo. Igual sí, lo tuyo es de terror. A vos solo te pasan estas cosas, dos noches.
La ficción es más verosímil que la verdad. Mientras nos ibamos, porque mi gran falta de sueño debía ser no tanto mayor que la de Val, Romina relojeaba. Según ella, me habría ido temprano para evitar su mirada, habría acompañado a "la nuevita", o quizás nos habríamos ido a un lugar más íntimo.
Seguro que no gano ese Óscar, pero creo que deberían considerar mi situación para algún otro galardón, sea el Globo de Oro, el Martín Fierro, la Copa Cindor... en fin.
III
- Bueno, basta - me decía Orlando-. ¡Son cosas que suceden! Eso te pasa por tener amigas mujeres, sólo a vos eh... Y te reís, y te quedás preocupado. Jana, dejalo ser... Que le digan lo que quieran, ya fue.
- ¿Y si presento una declaración jurada de que yo no hago eso? Incluso podría presentar testigos.
- No seas idiota. Incluso si hubieras estado saliendo, no podría pasar nada. No seas estúpido. El día de mañana te la podés cruzar a ella recontra enamorada. Y vos te haces drama porque te vieron cenando con dos. ¡Pero por favor!
- Quizás si le explicara. Ella las conoce, sería entendible, ¿no? Aunque nunca le cayó del todo bien Valeria, decía que era demasiado cariñosa. Para qué...
Orlando me tomó por el hombro. Me miró serio, fijo, clavándome los ojos con su furia, instandome a razonar dos minutos que la vida es este entrelazamiento de accidentes.
- Allen -dijo-, crecé de una buena vez por todas. Querés evitar heridos a toda costa y venís fracasando de lo lindo, lo sabés bien. No porque sea todo tu culpa, sino porque no podés entregarle chalecos antibalas a todo el mundo, y además porque vos mismo vas a disparar accidentalmente algunas veces. Chocar. Chocar es muchas veces un accidente, ¿te acordás? Vos sostenías eso. Ahora ni chocaste, te agarraron en aparente infracción. ¿Y?
Quizás Orlando tenga razon, será cuestión de restarle drama. Orlando esbozó una sonrisa, sacó un muñequito del chocolatín Jack, era Sam, el enano de bigotes rojos de Bugs Bunny.
- Tomá -dijo Orlando riendo-. Sólo te podía pasar a vos, que te agarren con dos minas diferentes y no estar con ninguna. Te ganaste el premio a mejor verdad insostenible.
Hechos (II)
Una colección de detalles para apuntar:
- Es verdad que Felipe Esthershack tiene una camioneta. También es verdad que se la confiscaron las autoridades de algún suburbio de Buenos Aires.
- Una relación a desmentir: Paula y Paliers jamás salieron juntos. Hubo acercamientos, pero nada prosperó.
- Orlando y Allen, nuevamente, pero por otras vías, trabajan juntos.
- Puede ser que ocurran algunas incoherencias en el personaje de Day. Esto se debe a que se trata de dos personas, y a mi incompetencia por disimularlo.
- Orlando mantiene actualmente su relación con Ly.
- En verdad, Valeria y Paliers no se llevan nada mal. De hecho, tienen una relación fallida, lo que denotaría un trastoque (no intencional) con el personaje de Paula. Aunque ninguna de ellas está relacionada en lo más mínimo.
- July es efectivamente, tan insegura como audáz. Ese elemento es análogo en Allen. Esta ecuasión, a la larga, no es conveniente.
- El título "El cielo está en juicio" proviene de una adaptación de la canción Evil, de Interpol.
- La última frase que escuchó Allen de Day es "andá al psicólogo". Llamativamente, no se trató de un insulto, y las relaciones diplomáticas entre ambos al día de la fecha son "políticamente correctas".
- Carla es una de las revisadoras críticas más precisas de Allen Jana.
- Verdades sobre Paula: Es diseñadora gráfica, efectivamente no entiende demasiado de web, también apodó en una época Spartacus a Allen, y se le atribuye la frase "el chocolate me hace sentir segura". Es sólo cuestión de unir cabos.
- Los intentos dramatúrgicos fueron impulsados por el mismísimo Oliver. Paliers fue otro de los personajes que apuntaló situaciones, e incluso detonó el plot central.
- Es verdad que en un principio Allen no le caía bien a Valeria. Desde ese momento se planteó el el dogma que indica que Allen Jana cae muy mal al principio, pero en ocasiones logra remontar la situación.
- La pelea entre Paliers y Allen ocurrió, aunque fue menos heavy.
- Jan es realmente vegetariana. Uno de los pocos elementos realistas del personaje.
- Bob y Allen suelen discutir sobre una serie de topics recurrentes: medicina y peronismo. Sobre el segundo item han llegado a elevar la discusión a puteadas recíprocas.
- Ocurrió hace tantísimo tiempo, y las diferentes versiones discrepan sólo en detalles: En la apertura del nuevo The Roxy, Felipe se arrojó del auto en movimiento por no querer esperar a que estacionen el móvil, y así, llegar antes al boliche.
- Otra incoherencia sobre los personajes se revela en Oliver. El motivo es precisamente, el mismo mencionado sobre Day.
- Hay grabaciones sobre esto: Orlando y Allen compartieron en 1999 un programa en una radio local de Vicente López, llamado "Lo que venga". Según el primero, en 2010 vuelven. Según el segundo, "sí claro, cómo no". La cuestión está en litigio.
curiosidad
¿Te parece? Me das miedo cuando te quedás así, callado. No sé exactamente qué pensás, aunque... Trato de no hacerte caso, pero me resulta difícil. Por otro lado vos te ponés difícil. No entiendo.
Me di cuenta. Sí, me di cuenta de que te provoco curiosidad, no es mi culpa. Soy como soy.
No entiendo. ¿Tengo que siempre irte a buscar? Sería bueno que vinieras, que vos me demostraras que soy tu curiosidad en persona. "Hola! Soy tu curiosidad". Se me ocurre que en una de esas vos también tenés miedo. Tenés miedo de que yo, totalmente inofensiva, pueda hacerte daño. Creo que presenté pruebas para lo contrario.
Vos mismo una vez lo dijiste, cuando te importaba: nos llevamos mejor de lo que esperabas. Ahora casi me ignorás. Te hacés el que me olvidaste, pero cuando hablamos no pudiste evitar la sonrisa. Claro. Porque yo soy tu curiosidad, y los hombres no pueden ignorar a sus curiosidades impunemente. Es todo un montaje lo tuyo.
¿Que ya no estás para choques? Nadie habló de choques, todo llega solo, corazón. Simplemente charlar un poco nosotros dos, salir de...
Porque vos siempre decís que no te pasa nada. Lo cual es una mentira, y lo sabés. Por terceros me entero de tu vida. Con pinzas te tengo que sacar las cosas. ¿Te devolvieron el registro del auto? ¿Cómo es eso del belga? Me contó Oliver que andás con esa idea devuelta.
¡Eso! ¿Ves? Sus una tercera persona. Te pensás que porque no te hablo tanto no me pregunto por vos. Hay veces que pienso que sos un relato de otros, que vos nunda decís las cosas. Eso es lo que quiero, Allen, que digas las cosas, no que me contestes "nada".
¿Que yo hago lo mismo? ¿Me doy a la fuga? Es que... Por favor, no queremos ir así. Pensé que sería bueno simplemente hablarnos un poco, por fuera de todo esto, incluso por fuera de nosotros mismos.Perdón, me salió así, ok, me voy, no sé para qué dije todo esto que dije. Total, yo soy solamente tu curiosidad.
Publicado por T. en 13:09 0 comentarios