Ya salí

jueves, 29 de diciembre de 2011

(Written over several days, probably contains a mistake.)

Pues salí con esa chica de las que te hace gastar cualquier cosa en las salidas, que te pide que la lleves al cine, a cenar y a bailar, todo en la misma noche.

Salí con una chica muy bonita, excelente persona, dulce y amigable. Comprensiva y divertida, ya me encargué de echarlo a perder. Su sonrisa era encantadora, sus abrazos tremendamente tiernos, y su boca apabullantemente dulce.

También salí con la chica demandante, con esa que te reclama todo el tiempo que estás con tus amigos, que te pregunta dónde andás y que te llama a las ocho de la mañana para decirte que está preocupada por vos.

Salí con la chica efímera, de esas con las que hablas de cualquier cosa porque no importa, la abrazas fuerte porque no importa, la besas porque no importa, y la dejás porque no importa.

Una vez salió conmigo una chica explosiva, de esas que te lleva puesto. Te saca a bailar y no te devuelve a tu vida hasta que ella lo decide. Te mandonea en tus quehaceres para luego meterte en la cama y dejarte de cama.

Salí con la chica tranquila, con esa que se quiere quedar en casa todos los fines de semana, porque ya eligió qué película mirar y ya cocinó el almuerzo, la merienda y la cena para que te quedes con ella.

Salí con la intelectual, ella que se muere por salir a librerías. Que le encanta que le recites párrafos y que luego de la acción matutina se queda leyendo Borges un rato.

Febrero, verano, calor. Salí con la ingeniera agrónoma. No lo podía creer, pues era tan hermosa como tremendamente embolante.

No dejé de salir con la chica que me decía a todo que sí, que estaba bien, que le parecía fantástico lo que yo hacía. Que siempre le gustaba lo que a mi me gustaba, que si algo no la convencía igual lo hacíamos porque yo quería.

Con la tiro al aire salí un rato. Pensé que la iba a cambiar y sin embargo ahí quedé, en Pampa y la vía, esperándola todo el verano. Mientras ella hablaba con otro yo me preguntaba qué teníamos de malo.

Salí con la que no pegaba ni con cola, que no compartíamos nada y que no le interesaba nada de lo que hacía. Intenté más de cien conversaciones, todas fallidas. Ambos nos sonreíamos, mimo va mimo viene, pero no había nada tan superficial como escucharnos decir "te quiero".

Salí con la problemática, la señorita escándalo. Esa que hacía tremendo quilombo cada vez que podía, que se peleaba con los mozos, con nuestros amigos, con nuestros padres y hasta se daba el lujo de echar a nuestro gato del sofá porque "deja pelos".

Salí con la vengativa, esa persona que utilizamos para herir a otra que nos hizo mierda, para demostrarle esa quimera que es superarla. Esa que en verdad no nos representa ningún interés, con la que ni siquiera la pasamos bien, pero es linda y nos sirve para hacer chapa de que estamos con alguien más.

Una cita que tuve fue con la chica de la oficina, esa que tenés que ver todos los días, con la que sentís una atracción extraña, agradable, una especie de electricidad que decanta en un viernes a la noche completamente desubicados en un afteroffice sin que a ninguno de los dos le importe nada.

Volví a salir con la chica problemática. Pero porque hay cosquilleos que uno no puede negar. Nos peleamos feo por segunda vez. Ella aún tiene un cd mío.

Intenté salir con la vegetariana, pero fue un shock: porque eramos dos sapos de pozos diferentes, y no solo por una cuestión dietaria, sino porque ella jamás me devolvió los llamados.

Con la desequilibrada salí un rato. Me contó todos sus problemas, me explicó todo su historial familiar, me presentó un cv de todos sus ex novios y me dibujo en la mesa todos sus traumas.

Con la competitiva salí una semana: no pude soportar su charlatenería, su constante observación de reojo a los demás.

Salí con la depresiva, un poco perdida, otro tanto adepta a las sustancias. Compartí un mundo con ella, entendí que la gente tiene problemas que los sobrepasan, que los definen. Aprendí mucho de esa persona, y aunque ella no me quiera ver ni en figuritas aún creo que es buena muchacha.

Salí con la prima de un gran amigo, una fanática del orden. Es más, me peleé y volví a salir, porque compartimos la primavera, verano, invierno, otoño. A veces creo que nos mataron los celos, otras, que sencillamente vivimos una quimera.

Tuve la suerte de salir con esa chica tan sensible y niña que la admiro, con la que me enojo pero me doy cuenta que es porque aún la quiero. Esa que es tan impune como ella sola, que me puede decir lo que sea y que siempre aunque no se lo cuento la perdono. Y también por su parte me perdona ella cada palabra estúpida que digo, cada ataque de soberbia, cada impericia, cada chambonada, cada vida que vivo sin ella.

Salí con el clon de mi madre. Les juro que no daba, les juro que me criticaba todo, les juro que el tono de voz era el mismo, les juro que los reclamos eran taaan similares. Les juro.

Salí con la doctora mayor, esa que me llevaba diez años clavados. Esa insegura, que había pasado por una ruptura difícil, que no tenía hijos y que recientemente se había mudado con los padres.

Salí con la chica del far west, made in Lanus, atractiva compañera de clase a la que le tuve que insistir. Y una noche logré decirle que me interesaba, pero que no se hiciera los rulos, y ella se me rió y después de tres veces no nos vimos más.

Salí con la tremendamente tímida, esa vez que le terminé robando un beso en Medrano y Corrientes.

No me puedo despedir, sin decir que he salido con esa persona especial, de sonrisa acutivadora, ese tono de voz imperfectamente hermoso, esa miraba de perrito mojado aniquiladora, de la que sólo pude soportar una parte porque era demasiada la dicha y no quise morir de sobredosis de felicidad.

Dulcemente cruel

lunes, 12 de diciembre de 2011

I

Es que yo tenía una negación con vos. Muy estúpido de mi parte, es mi culpa, lo sé. Te abrazaba y pensaba "porfa, que no se de cuenta...". ¿Que no te des cuenta de qué? No fue sino hasta que por trigésimo cuarta vez me lo dijo Maru: Deberías dejar de ser su amiga y salir con él.

Todo para que pase lo de siempre, que me uses. Te lo dije, que a mi me pasan cosas con vos. Pero sos tan cruel como dulce. Eso. ¿Cómo no querés que me confunda si me recorrés con besos así? ¿Qué se supone que tengo que sentir cuando me acariciás tan suavemente? ¿Frío?

Y mientras vos me contabas de tus aventuritas con fulanita. ¿Te acordás que te dije que me incomodaban esas historias? Bueno, te mentí: me hacen mierda.

Cuando me contaste lo de la fiesta me morí un poco. Pasé todos esos días pensando si vendrías a mi cumpleaños con la tilinga esa. ¿De dónde le saqué tanto odio a alguien que sólo conozco de vista? Me siento una pendeja de mierda, eso es lo que provocás en mi.

Yo creo que va a ser mejor que no nos veamos por un tiempo.

II
Pasé casi dos días en ese estado. Por las noches mejoraba, pero durante el día mi cabeza estaba embotada, mi fuerza desvanecida. Abstinencia, pensé. Cualquier sonido me aturdía. Intenté leer a Merleau, no pude.

Por otro lado, el encierro comenzó a generarme un pánico leve. No era un ataque, pero lo terrible era que no se iba, que siempre estaba, que aunque me pusiera a hacer cualquier cosa se quedaba ahí, de fondo.

Sonó una vez el teléfono y estallé de llanto. Se me pasó rápido, pero no pude atender. Tuve que apagarlo del miedo que tenía.

Recién a las ocho logré hablar con alguien, con Gastón. Le conté y enseguida me llamó, me preguntó todo lo que un médico pregunta. Obviedades, pero es el sencillo hecho de poder confesarse un poco que ya calma.

Al otro día repetí el ciclo.

III
My God, it's been so long. Never dreamed you'd return. But now here you are, and here I am. Clouds and thoghts they fade... away...

- Mmm, ¿Allen?

- Yup... Jules...

- ¡Hola! ¿Cómo estás? - hizo un ademán de abrazarlo, y un poco toscamente lo lograron-. No puedo creer que barbudo que estás.

- No puedo creer lo alta que estás - Bromeó él, donde quisiera haber dicho "Qué bonita que estás"-. ¿Qué andás haciendo por acá?

- Vine porque no me reconocen una materia, así que fui a buscar el certificado y lo tuve que traer a alumnos. El otro día me acordé de vos, que...

Y la conversación podría perderse en un sin fin de palabras que no terminan de tener sentido, porque no se sabe a donde van. Pero ninguno de los dos quiere dejar de hablar. Es como si ese encuentro fortuito les hubiera costado años. Es demasiado caro como para dejarlo ir así nomás.

Todo ese vértigo repentino, todo eso que hacía no sé cuánto que no pasaba. De repente, tan accidentalmente, allí estaba un pedazo de la historia de cada uno, que si lo unían eran ambos. Ella, dulcemente cruel, él, permanentemente fugaz.

- Sería bueno que un día nos juntemos a charlar - le dijo ella con esa impunidad diplomática tan conocida -. Ya que te veo cambiado y también sin demasiado tiempo libre...

En los últimos dos minutos lo había saludado medio mundo que pasaba por ese pasillo.

- Sí, perdón. Es un día de locos. Dale, claro, hablamos.

Y así se perdieron nuevamente.

IV
- Ché, estás en tu casa.

- Sí, pero estoy almorzando con mi madre.

- La pu. Es que Linda me echó. Y no sé, tampoco tengo tantas ganas de volver a casa.

- ¿Por qué te echó? Pará, ¿por qué pasaron la noche juntos? Ah. Ok, me imagino.

- Nada, eso. Cuando paso por acá me acuerdo que vivís cerca.

- ¿Pero qué le dijiste para que te eche?

V
"Vueno, dale. Bamos". La agarró de la mano y se la llevó a la pista de baile.

Eso que no sabés, corazón

martes, 29 de noviembre de 2011

I
Take distance. Well, tell me why is that everytime that i am sad, we end messing things up between us? Honey, I know you know. You come to me, I come to you. You hugh me, I let you. i kiss you on the neck, y lick your ear. I did not realize that, sorry.

And tell me, boy. Why is it that we cannot be together? Why do you feel right with me just when you are feeling wrong? And why do we always say we shouldn't do that thing: looking for each other spontaneously, traying to reach each other, being... completely honest and then go to bed together.

I feel as if our friendship is being hacked by my depression, your instability and all the things we know about each other. Do you ever see me like this, naked in front of you? Why do I feel so vulnerable, but yet I like it with you? Because that maybe the reason why now we can't talk to each other as we used to.

And a few days later I found out you were dating someone else, but not anymore. I cannot help to wonder if you stopped seeing this other girl because of me. Sorry, I don't mean to feel like I'm your little star now.

And you be certain that if you don't ask me out this Friday, I'll ask you the next one. I just don't want to have these weird moments with you. Kiss me if you have to, but stop it.

You know, the day after the first time you where stucked in my head. I loved you.

II
En un par de páginas encontré este diálogo, que me hizo acordar a alguienes:

Guy: Este es el momento donde arrancan las canciones de cumpleaños de quince, ese momento de la fiesta donde en verdad quieren que te vayas.

Jackie: Definitivamente.

Guy: Igual, es de lo poco que puedo bailar. Imaginate que vengo practicando desde los asaltos, mas o menos.

Sonaba "Enciende tu motor", canción que sirvió de excusa para que Guy sacara a bailar a Jacqueline. Pero fue dos canciones después, en "no culpes a la noche" que él intentó besarla.

Jackie lo miró enfurecida, pues no entendía cómo un amigo de Jim podía atreverse. Jamás le había caído demasiado Guy. Era como Jimmy, pero con una maldad exponencial, como un "evil Jim". Guy la miró desentendido del asunto, dispuesto a seguir con la danza, pero ella se retiró.

Se lo contó a Jim dos semanas después. No le creyó.

Cerré el libro en esa página, me aseguré de marcarla. Pues seguro en algún otro momento seguiría la lectura de esa historia.

III
- Señor, ¿cómo se llama ese instrumento?

- Es un ukelele - dijo él-. La canción que toco es original de Elvis Presley: Can't help fallin in love with you.

La nena se dio media vuelta y se fue corriendo al arenero.

- Qué levante...

IV
- Vos te pensás que te sigo odiando, pero en verdad creo que fuiste una parte muy linda de mi vida. Lo que pasa es que una, luego de tantas cosas, acepta que efectivamente los amores pasados te preparan para lo definitivo.

"Lo definitivo" era una palabra que a él le molestaba mucho, debido a su evidente incapacidad de comprometerse con algo o con alguien.

- Lo que quieras.

- Allen, ya está. Podés entonces, quizás, en una de esas, dejarme ir y vos también seguir para adelante.

¿Quién era ella para darle consejos? Ah, sí, claro. Es ella. Qué debilidad.

- Te haría bien. Como cuando conocí a Julieta, estabas obsesionado con que no nos hablaramos. Y la verdad que me resultó infantil. Luego nada, nos llevamos bien. Es tu cabeza la que colapsa, no nosotras.

Se cansó de contestar.

- Bueno, como quieras... - dijo ella.

Él pensó en decirle que en verdad la quería, pero pensó que eso le traería un conflicto o malestar a ella. Luego se supo cobarde. ¿Cobarde, o la quiero tanto como para dejarla con otro? Ella no lo sabe, pero ambas son verdad.

Se dio media vuelta y caminó lento.

Detox Diary (2)

viernes, 18 de noviembre de 2011

Day 15 (reprise)

Debo decir que era todo una mentira, que a apartir de las dos semanas en verdad no me sentía tan bien. Es que uno cuando hace un diario aprovecha para mentirse a sí mismo un poco. Ese día (domingo) estaba particularmente inquieto. Me había despertado con un ritmo cardíaco de 96 y sentía desvanecimientos.

Ella vino a ocuparte un poco de mi, que estaba claramente muy tenso. Me hizo calmarme un poco. Me dio de comer (eran las cinco de la tarde, yo había omitido el almuerzo). Desde ahí todo mejoró.

Day 18 (reprise)
La recaída, aunque la salvé, me pegó hondo. Estuve unos dos días sin poder dormir como correspondía. Esas dos noches soñé que se me rompían los dientes. Busqué en la interpretación de los sue;os y se supone que es inseguridad.

Tuve que arreglarme con ella por lo de la noche anterior, eso de saludar a Daniela. Me sentí como si resignara un poco mi libertad, pero la verdad no estaba en condiciones.

Day 23
Es un momento en el que estás quebrado, que precisás algún confort. Es ese momento en el que reincidís, porque necesitás de alguna forma sentirte bien, aliviar el dolor. Y pensé en qué visto de afuera debo parecer un débil, un estúpido destruyéndose. Bueno, es muy fácil ponerse en moral y filosófico cuando el que está hecho mierda es el otro.

Hablé con ella y la noté distante. Seguro se está cansando tremendamente de un tipo como yo. Por otro lado, Daniela fue como tomarme un ansiolítico: me contuvo.

Quedamos en salir a cenar.

Day 30
Camino por las paredes.

Day 35
Luego de reincidir uno se siente mejor por un lado, y peor por otro. Mejor es porque uno ha saldado una necesidad fisiológica o psícológica, si quieren. Mal porque sabés que en verdad así la cosa no va. Entonces es cuando decís que vas a cambiar.

Cuesta tomar la determinación de tirar todo a la mierda, de hacer una bolsita y chau. Es un camino de ida. Un sabe que cuando vuelva el fantasma, no va a tener con qué ahuyentarlo.

Ella me llamó.

No la atendí.

Es como si nuestra relación estuviera en crisis. A veces me siento tan bien con ella, a veces tan mal. Quizás me armé lío, ¿no? Digo porque al final ya ni sé qué quiero, a quién quiero, cómo quiero las cosas.

Day 36
Totalmente quebrado llamé a Daniela y le dije que tenía miedo. No sabía de qué, pero tenía miedo. Me costaba moverme, temía sufrir un paro cardiorespiratorio en cualquier momento.

Daniela me dijo que me tranquilice, que si quería me acompañaba a la plaza a tomar aire fresco.

Me sentí tremendamente atraido a ella. Claramente, porque me sentía débil y necesitaba contención. Era como un nene. Ella me abrazaba. Evidentemente algo teníamos, y no pude resistirme porque ella era todo lo que yo quería en ese momento.

Daniela me rechazó, me dijo que así no. Me pidió perdón, diciéndome que no podía porque yo estaba con alguien. Claro, qué estúpido que soy.

Débil, tremendamente débil.

Day 40
Quemé todo. No sin antes disfrutar de una última vez. Después fui a la terraza y en una lata quemé todo. Apareció la vieja del sexto y me miró raro.

Ella me llamó. Atendí, le dije que estaba bien. Me quejé de que hacía como tres días que no me llamaba. Ella me dijo que yo era el que no le había contestado. Ella tenía razón. Evidentemente estuve dejando que la situación me supere, así me comporto como un pendejo.

Le dije de vernos mañana.

Detox Diary

jueves, 17 de noviembre de 2011

Day 1

El primer día que tuve limpio fue genial. Me sentí mejor que antes. Por más que incluso no pudiera ni tener mis hábitos alimentarios comunes, notaba cierta renovación. Creo que hasta dormí mejor. Estaba realmente optimista al respecto, e incluso creí percatarme de los efectos colaterales que ahora no sentía.

Mucho de esto se logra con determinación, pero, muy a mi pesar, debo decir que la asistencia médica fue adecuada. Por primera vez un doctor me explicó las cosas no por pura mecánica, sino atendiendo mi situación.

Day 2
Si hay algo que me sorprende es lo sencillo que me resultó todo, dejar los hábitos (dejarse a uno, bah). Ella me notaba mejor, lo cual me hacía sentir enormemente acompañado. Fuimos al Parque Centenario, porque había un festival de samba. Como si yo supiera o me interesara. Pero la saqué a bailar y todo, sin pisarle los pies.

Day 4
Descubrí que no tengo hipocondría.

Day 7
Retomé mis clases de teatro, las cuales me ayudan a descargar un poco la tensión del día a día. Es buenísimo. Conocí a una chica de nombre Dani, que me parece bonita. Me pone en una situación complicada porque no me siento soltero, pero no estoy con nadie. Entonces...

Además, debo decir que los últimos días antes de la desintoxicación me sentía realmente mal. Sabía que era por mi hábito, pero siempre terminaba diciendo "go ahead". ¿Realmente tenía ganas? No. Fue ahí que me pregunté si realmente no tenía un problema.

A una semana de haberme limpiado no podía creer lo bien que venía llevando la cosa.

Day 11
Algún flaqueo. Se me va la cabeza pensando a veces, se sentía rico. Les juro. Aún así, permanezco en calma, me abstengo. Soy un pequeño zen.

Ella me dijo que pasemos la tarde en el tigre. Le dije que fuera ella, que yo debía quedarme a terminar un trabajo. Por la tarde hablé con Daniela, nada del otro mundo. Sólo charlamos, lo juro.

Day 15
Para este momento ya me sentía recuperado al cien por cien. Realmente estar acompañado me hacía las cosas más f'áciles, y en el trabajo estaba lo suficientemente entretenido como para sobrellevar esto que llamamos vida.

No tenía necesidad de rutas de escape. Es increible cómo uno utiliza escapatorias químicas para problemas anímicos. Qué lectura maquínica de todo, che. Para este momento ya estaba retomando mi dieta habitual, aunque no con todo el menú. Más que nada, no me permitían comer salsas, lo cual para mi es grave porque no le podría poner picante a nada.

Day 17
Ella se enojó porque cuando me fue a buscar a clase me quedé charlando un poco y saludé a Daniela con un beso.

Day 18
Nos arreglamos, pero me mira raro. Creo que Daniela no le cayó bien. No quise habla mucho del tema, porque me parecía fuera de lugar. Y porque para mis adentros admito que cuando estoy con Dani me siento "raro", pero raro en sentido de bueno.

Day 22
La internaron nuevamente a mi madre. No sabemos qué tal. Yo intento sobrellevarlo bien, sonrío, llevo mi vida como siempre. Pero temo que me cuesta horrores, que de verdad la idea de pasar nuevamente por el ciclo de la clínica me mata.

Pensé en mi hábito de vuelta. Me dije que justamente en estos momentos tenía que ser fuerte, que era precisamente ahora cuando no debía reincidir. Lo logré sin demasiado esfuerzo, confieso. Lo cual me llama la atención, pero me agrada.

Day 27
Daniela y yo nos quedamos cenando después de clase. Algunos compañeros nos han acompañado, pero ahora ya fue. Ella y yo solos. Me contó que le gusta mucho Woody Allen y que prefiere ver películas en la comodidad del sillón de la casa que en el cine.

Yo me sentí que por primera vez en la vida no le hablaba a alguien todo el tiempo de mi.

Al rato llamo ella. Le dije que no iba a cenar, que me disculpara por no haberle avisado. Daniela escuchó la conversación, creo que no le cayó bien. Quince minutos después yo la estaba acompañando a la parada para ya volvernos a casa.

Day 30
Un puto mes. No lo puedo creer. Tengo que festejar con tacos y no morir en el intento.

Efecto Doppler

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Y yo mientras acá acostado, mirándome los interiores de mi ser en la pantalla. ¿Vieron qué fea que es la Eco Doppler? Esa imagen de mi corazón latiendo, acompañada de ese sonido de líquido viscoso. Mientras el tipo me habla del partido de Aldosivi - River. Me importa tres carajos, no me puedo sacar la imagen de la cabeza: mi corazón latiendo.


Pero escuchame, me dice ella, porqué siempre vos terminás siendo un flor de quilombo para mí. La miré con cara de desentendido, de qué me hablás.

El corazón bombea sangre, espesa. Y yo cuando me lo imagino bombeando rápido no entiendo cómo no se cae todo de repente. Es una especie de máquina perfecta en la que no termino de confiar.

Pulsaciones al despertar: 100 por minuto. Sin razón aparente, doctor.

¿Razón? Acotó ella.

Decir las cosas II

Decime las cosas, pero quizás de otra forma no tan explícita. Porque vos decís las cosas más explícitamente con palabras, cuando me das un beso. ¿Y yo qué? Se me pasan una serie de cosas en la cabeza, entre ellas:


1. Tu ex es conocido mío, se supone que soy amigo de la (ex) pareja
2. ¿Te conté que allá atrás está la mujer perfecta? Sí, esa con la que estaba hablando antes de que llegues y me tomes del brazo y me saques saques a bailar y todo el resto.

Después voy a tener que dar explicaciones, que en definitiva nunca voy a dar. Todo esto por un par de abrazos que nos dimos. ¿No podés controlarte? Hacía como dos meses que no nos veíamos. ¿Pero no es que yo te resultaba soberbio? ¿O peor, por qué me quejo si acepté tu beso?

Dejar a alguien es una decisión que primero toma el cuerpo, y después recién al tiempo llega a la consciencia. Creo. ¿Hace cuánto que venías con esto vos? "Las cosas se me interfieren", me contestás. ¿Qué?

"Es que vos de repente tenés carácter fuerte". What???? Me reí un rato con esa, mientras me llevabas de la mano recorriendo toda la fiesta hasta la barra, y de repente me decías "Ahí hay una chica que tiene cara de baterista. ¿Vamos a chamuyarla?".

Surrealista esa noche, corazón. Ah, y por favor no me digas querido, que eso me lo decía una ex suegra y me caía pésimo.

Todo esto lo pienso mientras espero en la guardia por una Eco Doppler, luego de haber finalmente salido con la mujer perfecta ayer a la noche y de haber hablado con ustedes dos. Ambas me dijeron que les cuente qué me dijo el doctor. Qué momento fantástico.

Decir las cosas

martes, 1 de noviembre de 2011

"¡Me enamoré! Te juro Clotilde, me enamoré. Este muchacho es un amor, me encanta, es un dulce y un tierno. Ayer me decía que me esperaba despierto a que volviera de salir con las chicas, es un amor."


Sí, ella. Ella, la que se separó hace dos meses después de ocho años de relación está re estable. Sabe lo que quiere, tiene todo clarísimo eh.

"Es que no sé qué voy a hacer para las vacaciones. Yo me quiero ir con vos, ya le dije a él que te tengo que disfrutar más, amiga mía".

Después de decirme eso, paf. Desapareció toda la semana. Y cae un día y me dice que quiere salir, que está harta, que:

"No va más. Lo dejo. Me viene con cada planteo".

Y al rato:

"Y bueno, ya estoy de novia de vuelta¨.

Mientras tanto el otro se ríe. Dice que se ríe del personaje del cuento que está leyendo, un tal Jim Bentham. Pero no, sé que el se ríe de lo que le digo. De cómo se lo digo.

"Estás indignada", me contesta él.

Mientras me la imagino a ella:

"Bueno, es que no me quiero enganchar tanto porque no disfruté mi vida de soltera. Mañana salimos, fija, vamos a ver a quién nos encontramos".

Yo no entiendo cómo hace esta para encontrar chongo tan rápido y yo, que soy más estable, me cruzo con cada uno que ni te cuento. Y vos, sì vos, que te reís. Te reís porque te olvidás que vos y yo podríamos haber sido algo. Pero no, vos estabas en cualquiera. Y elegí el peor momento para cruzarte.

"Me conociste en un momento bastante... turbulento de mi vida".

Eso me decís vos, que te la das de impredecible y no salís sin el libreto bajo el brazo. Vos decís que no querés que te tire flores, pero te gusta. Y si te digo que sos un genio y menciono todo lo que hacés que me encanta, decís que no alimente tu ego. Pero te veo la sonrisa.

"Yo te digo que es el hombre perfecto - dijo ella -. Me arrastra, me gusta cómo me habla. Es buena persona, se preocupa por mi. Quizás hasta mucho, debería pararle el carro, no sé si estoy para ponerme en serio."

¿Será posible que justo ahora se ponga tan densa? Ella está sensible, pero yo SOY sensible. ¿Y a mi cuándo me toca la impunidad de decir las cosas?

Entretelón: Palermo

miércoles, 19 de octubre de 2011

"Fuck, fuck, fuck" refunfuñó ella en medio de un llanto, mientras golpeaba sobre la mesada. Él se había ido y sus ojos se topaban, oh casualmente, con los aros que eran su regalo de aniversario.


"Me quiero separar", le había dicho. ¿Cómo? ¿Quién se lo esperaba? Ni ella. Le costó horrores tomar la decisión, estuvo tres días sin casi comer. Pesa 55 kilos y una culpa tremenda.

"No sé cómo existo ahora", se dijo a sí misma. Es como haber vomitado todo el dolor de repente: duele como la concha de la lora pero es para mejor. Es para mejor, se decía a ella y explicaba a sus amigas luego de un "jojojo" que jamás podía liberarse de una entonación trágica.

Él se fue de casa esa misma noche. Llamó al hermano y vino con la camioneta. Sacó algunas cosas: ropa, obviamente su computadora y por qué no, la juguera. Ella de a ratos ayudaba, pero por momentos se quedaba sin hacer nada, sólo miraba. Hubiera pensado "se está yendo", pero no podía pensar en palabras, sino en imágenes: un hijo en común y cómo explicarle, ocho años de pareja que se terminaban, no conocía a otro hombre desde los veinte, mierda.

De alguna manera se le vino a la cabeza una canción qué siempre cantaba un amigo suyo: "My name is Ivor, I'm an engine driver". Y todo lo que eso implicaba.

Cuando él se fue eran cerca de las doce de la noche. Ella se paró en un cuarto semi vacío, que daba a un living desolado. Hablaba, decía "Bueno, listo lo hice", y le sonaba un eco. Qué sonido de mierda cuando uno está solo. No solo en el momento, sino solo en la coyuntura.

Se tiró en el sofá hasta las tres de la mañana, sin hacer nada ni poner música (algo raro en ella). Desde ese momento se propuso recuperar unos kilos que no recuperaría en meses. Cuando recibió un llamado de alguien que no era él, no contestó.

"Necesito concentrarme en otra cosa" dijo mientras agitaba uno de las dos copias que tenía de Las manos sucias. "Sartre y la puta que te parió", exclamó revoleando el libro por los aires.

"Mierda... ¿y entonces por qué yo necesito esto?", dijo llorando. Se acostó sola en la cama y tuvo pesadillas.

Él la llamó al otro día. Para ver cómo estaba, viste. Atendió bien, un poco lúgubre, aún sin entender esa decisión que ella misma había tomado. Su cuerpo se lo pedía, pero no entendía bien por qué. Ese malestar previo, ese estómago cerrado, ese temblequeo en las manos. Todo se lo pedía y ella no sabia por qué pero había tenido que dejarlo.

"¿Y si el tiempo lo arregla todo?" Todo. Vamos. ¿Todo? Ocho años y todos creían que estaba todo garantizado, que los buenos tiempos ya estaban comprados. Todo pleno verano, che. La Belle Epoque.

"Todo una mentira". No no no, hay algo que no estás entendiendo, es todo parte de un proceso, todo fluye. Es todo un accidente pero tiene sentido. No de antemano, pero te juro que tiene sentido. "¿Para qué? Ahora haberlo conocido es lo mismo". Correción: no hay chances de que seas quien sos si no es un poco por él.

Al otro día llamó él nuevamente: el oxido y toda la existencia que los unía.

Soltarse un poquito

domingo, 16 de octubre de 2011

En ese momento me parecía el hombre más tierno del mundo. Por primera vez podía hablar con él honestamente, podíamos conocernos un poco más. Creo que eso me conmovió.


Porque él es tremendamente respetuoso. A veces quisiera que no lo fuera tanto porque es una de sus formas de ser distante. Era como si necesitáramos un empujoncito, y me pregunto hace cuánto que nos queríamos y no nos dábamos cuenta.

Entonces lo que quedaba de nosotros se abrazó, pero no se retiró como suele hacerse. Nuestras caras quedaron cerca y fue como si descubriéramos que estábamos de acuerdo en besarnos.

¿Cómo es cuando tenés a alguien en tus brazos y no lo querés dejar ir? Cuando sentís su espalda, la recorrés, le pasas la mano por el pelo y le acariciás la nuca. Y cerrás los ojos, porque el tacto predomina, pero no sólo las manos sino los dos cuerpos fundidos en uno.

Y me puse así de melosa. ¿Y si nos soltamos un poco? Nada de esto lo planeamos, así que hagámoslo.

Yo que nunca me pongo de acuerdo con él, que siempre me lleva la contra (él me apodó Dra. No). Nosotros no tenemos tanto en común, pero es como si en el fondo sí lo tuvieramos. Es como si luego, cuando nuestras personalidades se desarrollan, algo cambiara. Pero no somos tan diferentes.

Sentados a las seis y media de la mañana en un zócalo, frente al Dashi, él me contaba sus últimos tres meses y yo le decía que no quería que le hicieran daño. El posaba su mano en mi pierna. Yo en una de esas le daba un beso en la frente. Él me lo contestaba. Y así.

Previamente un transeúnte nos había dicho "chicos, amensé, ya se van a arreglar". Discutíamos sobre sus viejos y los míos, yo le contestaba un tajante no mientras él defendía lo indefendible. Cuando dijo eso nos sonreímos los dos.

Me pregunté qué sería de nosotros al otro día... pero no le dije nada.

baldosas

jueves, 13 de octubre de 2011

Cuando uno camina relajado va esquivando las uniones de las baldosas, vieron. Es por en sencillo hecho de que uno tiene tiempo, que se fija en esa boludez. Hacía rato que no me daba ese gusto de perder el tiempo así.


Cuatro semanas antes él me había contado que estaba con otra. Me dolió como el carajo, caminé pesada toda usa semana. Le dije que aún así "seguimos siendo amigos". Qué mentira. No volvimos a hablar desde entonces.

Ahora camino ligero.

El tema es olvidarse, dejar ir a la gente. Es difícil, pero pasa todo el tiempo: olvidamos lo trascendental. El amor nos impide esquivar las uniones de las baldosas, es así.

Venía todo bien, hasta que me enteré que a las dos semanas ya él no salía con esa chica. Me enteré que ella era psicóloga, ni en pedo pudo soportarlo. Me enteré que él también manifesto una breve crisis de desinterés súbito por ella. Me enteré que nuevamente mi cuerpo lo quería un poco entonces.

Estuve a punto de hablarle un sábado. No me animé. Pensé que estaba hablando con otra. Seguro que estaba hablando con otra. Esa misma noche, más tarde, aproveché utilizar el Facebook de Jackie para ver su perfil. Sus fotos. Se habla con la reventada esa, para qué.

Me deprimí. Jackie me tuvo que levantar de la cama para salir. Fuimos Mika. Terminé dándole mi teléfono a un flaco alto con cara de nada, y vomitando en casa de Jackie. La pasé genial. Ahí si que llegue pisando las uniones de todas las baldosas. Un desastre, pero estaba relajada.

No se me ocurrió nada mejor que al otro día comenzar a hablar con un amigo de él, que sé que me tiene onda. Total, soy libre. Si piso o no las baldosas, es asunto mío. Igual, bastante histerico el conchudito, porque me tiró pero para joder nomás, porque jamás formalizamos la salida esa de la que hablamos.

Días después pensé que este pibe se lo había contado a mi ex. Y eso detuvo todo. En una de esas él no soportaría verme con su amigo.

Me paré frente a las baldosas rayadas. Era imposible no pisar las uniones, porque no me entraba el pie en una baldosa. Entonces dije que de una forma u otra, tenía que avanzar. Y le hablé de nuevo al amigo de él, de cagona que soy porque en verdad me hubiera gustado hablar con él.

Hubiera precisado de la ayuda de Jackie en ese momento, pero ella estaba ocupada mandando a la mierda a su Jimmy. Ninguna de las dos tuvo brújula esa semana che.

Y como yo no entendía nada, agravé mi situación preguntándole finalmente al amigo por él, que era quien realmente me interesaba. Entonces él se hizo el boludo y a los tres días me habló. Nos juntamos, la pasamos fenómeno, me trató súper bien, me acarició genial.

El problema es que al otro día yo estaba con una sonrisa de oreja a oreja por algo que en verdad no era. Pensé que me quería, pero era simplemente afirmar que él me tenía cuando quisiera. Y yo una boluda que lo llamaba y ni me contestaba.

Pisé raya porque no me podía sacar de la cabeza como habíamos cogido tan bien y al otro día nada, y al otro día menos, y nuevamente en Pampa y la vía. Me llegué a preguntar si había estado mal.

Entonces, parada plenamente entre baldosas, me pregunté si importaba, si realmente me tenía que preocupar por si él me había siquiera amado alguna vez. Me hice la fuerte, caminé sin pisar las rayas. Pero era mentira, en verdad me tropezaba con la unión de todas y cada una de las baldosas, como una chiquita ridícula.

ir

jueves, 6 de octubre de 2011

I
Cuando me quedé en la calle ella me miraba, con un gesto de tristeza evidente. Trataba de que volviera. Pero yo soy un duro, un tipo difícil, no me banco boludeces de nadie. Me fui. A las diez cuadras de caminar (porque me fui caminando) llamó ella al teléfono y no la atendí.

¿Y por qué esa inevitable sensación de que cuando uno se pone más viejo se pone más intolerante? "Cada día soy más de derecha", pensé. Al otro día discutimos por teléfono. Al otro día también. Pasamos como dos días sin hablarnos, y después nuevamente: a discutir.

II
- No sé, me vino con que por qué me había fijado en Mariela antes que en ella.

- Son así.

- En serio, salimos dos veces. Ya me salió con eso. Espera una explicación: por qué me fijé en su amiga antes que en ella.

- Se va a quedar todo el tiempo pensando que le querés dar a la amiga, y que ella es tu segunda opción.

- No es justo.

- Claro que no lo es. Son cosas que se dan. Cuando conocés a un grupo de amigas, quizás con la primera que hablás es la que más te atrajo de entrada, pero no es con la que terminás teniendo más onda. Pero andá a que entiendan.

- Claro. Pero posta, está ofendida.

- Sí. Y no hay justificativo que le puedas mandar, no hay explicación que ella vaya a aceptar. Porque ella ya decidió.

- Pará pará, quiero creer que se le va a pasar.

- Sí, pero cuando discutan o esté cruzada, te lo va a echar en cara nuevamente. Encima es de las mejores amigas de ella. Y aunque la amiga no te pase ni cabida, se queda insegura.

- Pero yo estoy con ella bien, no con la amiga.

- Sí, seguro. Pero es como si no lo superaran. Ya me ha pasado: el reclamo de por qué me fijé en menganita antes que en ella. Resulta que Menganita era simpática sólo los primeros quince minutos. Jamás pude darme a entender con eso.

- Los primeros quince. La primera salida, ¿tanto importa?

- Les importa muchísimo. Cuando quieren, las mujeres son muy perseguidas. Muy.

III
Si le doy besos en el cuello se vuelve loca. Si le doy masajes en los pies gime. Si en el desayuno le preparo tostadas con manteca y dulce de durazno me da un beso. Si le acaricio la mejilla clava sus ojos en los míos. Si me quedo dormido antes que ella me abraza. Si se despierta antes que yo me roba el libro que estaba leyendo de la mesita de luz.

Si la abrazo por la espalda se convierte en gelatina. Si la abrazo en el sillón automáticamente apoya su cabeza en mi hombro. Si digo muchas malas palabras todas seguidas se ríe. Si me hablan de mi madre ella me abraza para que me olvide.

Si no duermo en toda la noche al otro día me hace historia. Si le doy un Tofi y le digo que la quiero se desenoja conmigo. Si llego preocupado del trabajo me calla la boca de un beso y me tira en la cama. Si ella llega llorando yo me siento con ella a escucharla y abrazarla.

IV
Estaba en plena fiesta cuando todo me empezó a girar. El mundo se sentía raro, las paredes vibraban. Estaba sonado el tema ese de "Hello" y me llevaron puesto como si fueran una locomotora. Mientras ella me miraba y yo no entendía: estábamos tratabdo de bailar.

Comprendí entonces que cuando me habían dicho "te pongo un cuarto de pepa en la cerveza" no había sido en joda. Es extraño, pero llegué a racionalizarlo: estaba drogado. Y el tema era no ponerme nervioso porque sino iba a tener un mal viaje.

Por suerte ella me entretuvo un poco, me enseñó un paso: nos tomábamos de las manos y cada uno para un lado diferente. Entonces con las manos estiradas, cada uno en una punta, se soltaba la que teníamos más lejos para quedar agarrados de la otra.

Me costó cinco canciones entender el paso.

Cuando yo me acercaba a ella las amigas se esfumaban y nos dejaban solos. Pensé que ella estaría incómoda. Hablamos del principio de entropía mientas el fotógrafo nos sacaba una foto y nos decía "ñoños". "Todo lo que pasa a nivel micro, pasa a nivel macro", dijo ella.

Y de repente desapareció.

Cucú

jueves, 29 de septiembre de 2011

Pasé una noche de los mil demonios. No porque ella me molestara, sino porque siempre, las primeras veces que duermo con alguien, no duermo (sep, se que dije algo contradictorio). Ella furmió genial, pero yo estaba demolido.

Nos levantamos a eso de las diez, momento en el que obserbé que sólo tenía café instantaneo en su casa. Me debí haber callado eso.

En algún momento del temprano mediodía, estábamos mirando Glee (me obligó) y repentinamente me miró y me dijo: "Bueno, ya es hora de que sonrías. Me cansé de tu cara". Mi cara estaba más que justificada por la falta de sueño y café!

"Vamos, ya está. No me interesa que estés enojado con tu hermano, ya está. Sonreí por favor".

Me estaba ordenando que sonriera. Fue sublime. Era un "sé feliz, carajo mierda". Mi postura en el sillón no varió. Necesitaba "mi espacio".

Es que yo no sabía en lo que me había metido: estaba saliendo con una muchacha un tanto inestable. "Cucú", como ella misma dice. En un momento le dije que iba a comprar pan para almorzar, a lo que me contestó: "No, vos no salís hasta que sonrías", y se fue a la puerta y sacó la llave.

Desde ese momento mi falta de confort se empezó a hacer intolerable.

¡Vamos! Raptado por ella, dejenmé de joder.

Decía que teníamos que resolver esto, y que me tenía que quedar. Que se lo debía porque ella me había recibido en la casa (?!!). Tardé días en percatarme de lo abusadora que era ella en verdad. De la fricción psicológica que ejercía sobre mí.

Ella se negaba a dejarme salir, hasta que dijo que ibamos los dos. Ahí fue donde la cagué porque en vez de seguirle el juego le dije "Bueno, no ahora me quiero ir la verdad".

Para qué... "Pero ves que conmigo la pasás mal, pero es tu actitud, vos tenés que pasarla bien y se supone que conmigo te divertís".

Silencio.

Ella se rió.

"¿Perdón?", dije. "Nada - contestó ella-, estoy pensando en todas las cosas de las que podríamos hablar. Pero no las digo, porque soy la única que me esfuerzo".

El summum.

"Bueno, dale, me voy. ¿O vos solés raptar gente?". Me lavanté y la encaré enojado. Tremendamente enojado, estalladamente enojado. "Esto se termina acá - continué-, yo estoy como se me anotoja y la verdad es que no estaba mal aunque no sonriera como vos querías".

En ese momento reculó ella. Puso cara de perrito mojado, me trató de abrazar y me quizo dar beso en el cuello. Pero soy jodido, recontra, y no la dejé.

Se alejó y me miró angustiada.

"Me voy", dije, ya sobrepasado.

Abrió, bajamos por el ascensor en silencio. Hasta que ella dijo "te podés quedar y hablamos".

No contesté. Bajamos cel ascensor y me llevó a la puerta. Puso la llave, pero no abrió. Me miró, como intentando convencerme de quedarme.

"La puerta".

Abrió y me fui sin decir más. "Chau" me dijo ella. Al otro día me llamó cinco veces.

Oceans

lunes, 29 de agosto de 2011

I
2) ¿Alguna escapatoria?

1) Es difícil decirte esto, pero... ¿no sentís que somos una farsa? Es como si fueramos un sencillo paliativo de nuestros dolores, cuando te juro que el amor es otra cosa.

2) Nuestra relación fue signada, sobre todo desde hace al menos dos años, por esa capacidad que tenemos vos y yo de aliviar nuestros pesares. Pero no se trató solo de eso.

1) No, ya lo sé...

2) Lo pensé. Porque yo a las cosas siempre las pienso. Tengo esa sensación, todo esto me arrastra a una nueva crisis.

1) A mi también. Pero esta vez no nos podremos ayudar. Duele mucho y me vas a hacer falta pero no voy a poder recurrur a vos.

2) Podemos, pero estamos volviendo sobre la misma falla...

1) ¿Falla? ¿Para vos nosotros somos una falla?

2) No quise decir eso, sino que ahora nuestra relación está trunca, está...

1) Por favor, no sigas que duele. No quiero escucharte decir eso. Me lastima. Fuimos, somos, una experiencia. No una equivocación. ¿No?

Él la abrazó pero ella se quedó inmutable, con los ojos un poco llorosos.

2) Hey, por favor, no te tomes las cosas así. No quise decir eso, ¿ok? Me alegrás mucho, me encanta conocerte.

1) Y sin embargo nos hacemos mal. ¿Cómo puede ser que nuestra amistad fuera fantástica y nuestra relación una ...?

Ella no se animó a decir lo que él había dicho, frenó. Le dolía tanto que no podía ni decirlo, que prefería negarlo. Un accidente.

1) Seguís enamorado de otra vos...

2) ¿Eh? No. Yo realmente te quiero...

1) Se te ve en la cara, corazón. Se te nota. No me pone mal, yo también tengo que resolver cosas. Pero me sorprende que vos no lo tengas tan claro, cómo la querés.

2) Linda, escuchame -le toma la mano-, yo no te usé para superar a otra, ¿ok?

1) No, a conciencia no. Pero tenés una tristeza enorme, y para mi es por ella. Yo también. Compartimos nuestras tristezas oceánicas. ¿Te acordás la primera vez que nos acostamos? ¿Cómo nos liberamos? Ahí nos perdimos...

Era cierto. Había un punto en su historia en la que sus caminos se habían no sólo juntado, sino confundido. Una noche sobre todo, hace tiempo en verdad, en que habían salido a cenar por Palermo sabiendo los dos claramente sus intensiones.

2) No está mal. Estábamos tristes y nos reconfortamos. Lo estúpido fue creer que una relación podía arrancar de ahí. Entonces tenemos este afecto que es el de dos amantes, pero si realmente nos queremos tanto no podemos mentirnos.

Ella por fín lo abrazó. Como si finalmente hubiera dicho lo correcto, utilizado las palabras justas. Si bien él había iniciado la conversación, ella necesitaba llegar a ese punto para ser más honesta.

II
¿Cómo arrancó todo?

Hey, vamos, dale. Sólo me estoy aproximando un poco, nada más. Porque sos como un imán, hay una fuerza que nos atrae, que pone mi brazo en tu cuerpo, dándole la vuelta. Lo tenemos decidido, vamos a hacerle caso a todos. Que todos dicen eh, por qué no andan juntos. Andemos juntos, acariciemos un poco las heridas.

Pensalo. No, no lo pienses. Justamente todo esto va a pasar porque nadie piensa, sino que hace lo que quiere. Hace tiempo que queremos, hace tiempo que me mirás y me doy cuenta. Y te llamo para que vengas, porque verlos a los chicos me divierte, pero verte a vos se me ha vuelto algo totalmente nuevo.

Salgamos, estemos juntos. Estemos juntos hasta el amanecer. Yo me quedo escuchándote, me encanta escucharte. Me gusta tu piel, me hacés reir más que de costumbre. ¿Qué cambió? Pasé por todo esto, por esta gente que me ha manoseado los sentimientos así nomás, pasé por todo para llegar a vos, que te tenía al lado. ¿Es así?

Proyector retro

jueves, 25 de agosto de 2011

1) Yo me pregunto si vos te copiás de mi a propósito.

2) No, de ninguna manera. Vos a veces me sacás las ideas de la cabeza y te las ponés entre los labios, chiquita.

1) Jodeme. ¿Yo que iba a saber que putear a Bonelli por las mañanas era tu deporte preferido?

2) Era muy obvio, claro.

1) ¿Yo qué iba a saber? Era solo conversación. ¿Por qué tenés que meter parecidos tan obvios?

2) Ja. Y bueno perdón no soy un tipo complejo, sino más bien sencillo. También tu curiosidad escenica me llamó la atención y me pregunto si al menos leiste el libro de Pirandello.

1) Pará pará, eso no es ninguna similitud que tengamos, eso es tu imaginación. Que yo ande en esa y que vos hayas estado (porque decidiste retirarte cobardemente) en algo así no implica nada.

2) ¿Cobardemente? Jamás, simplemente te comento que luego de un tiempo uno pierde la lucidez. Digamos, se te va la sensibilidad. No te conté de la vez que tuve que hacer dos papeles y la gente me miraba cuando me equivoqué una línea.

1) Pensás demasiado.

2) Bue... mirá quién habla.

1) ¡Qué sabrás vos! Conmigo sólo te manejás con prejuicios y lo que vos quieras pensar de mi.

2) Cierto, totalmente. ¿Te acompaño? Así por lo menos sigo prejuzgándote un rato más, hasta que te vayas.

1) Dale. Pero no me copies más mis cosas, haceme el favor. Buscate algo tuyo, una no puede andar regalándole la identidad a nadie.

2) Tengo la leve sensación de que vos me escuchasbas cuando hablaba de esas cosas y te hacías la que no. De la misma manera que yo hacía lo mismo. Suena a gilada todo, ¿no? Ups, perdona. Los prejuicios otra vez, viste.

Toulouse / Too Loose / Tu luz

Mal dicho: le posgrad.

Mal dicho, digo, porque así no es. Pero Jorge y Guy me insistieron en que era una buena idea agarrar el curso de Toulouse e irme unos meses. Y es increible como todo a mi me pasa por accidente, todo para que no pase nada. Porque yo no soy dueño ni de lo que me pasa.

Y a mi se me viene a la cabeza el George n Dragon, ese lugar tan impecable en la esquina de la rue donde servían un Russian no se qué que se bebía Debord mientras yo iba por la tercera cerveza. Y yo tenía en verdad una ansiedad del tamaño de St Etienne y el refugio de los jacobinos. Y pensaba en Jaqueline y en qué ocurriría en Italia.

- Pero a Toulouse tendrías que volver soltero - me dijo Debord.

Algo de razón tiene: está lleno de universitarias bonitas por todas partes, por la Garonne, por la ville, por le parc, por la Université de Sciences Sociales... ahí donde se supone que tengo que ir a solucionar todo.

- ¿Solucionar todo? - preguntó Jorge -. No seas boludo, si vas ahí es para vivir una especie de sueño responsable. Porque te harías el que estudiás pero en verdad te vas de joda.

- Anyways, no puedo ir ahora. No llego y además está el casamiento.

- Siempre el no, siempre el no - protestó Guy -. Sos un tipo con suerte y te quejás de que te sale el comodín, pedazo de pelotudo. El ahora no es una boludés, vos pensá en la posibilidad que tenés.

El George n Dragon es uno de los lugares más importantes del mundo. Porque ahí uno se junta a charlar con chicas y a hablar con gente que toma White Russian. Y no vi a ninguna leyendo a Zizek, pero sí había gente que escuchaba el White Album. Y eso es bueno.

Además del Happy Hour y del hecho de que entre la Sociales y el George hay solo unas cuatro cuadras.

Las evidencias

miércoles, 24 de agosto de 2011

I
Mirá, yo creo que la mayoría no se da cuenta. Yo me veo entre los que me critican, ¿me entendés? Hace cinco años nomás yo me hubiera tirado con cualquier cosa, hubiera hablado pestes de mi. Y ahora esto. El tema es que cuando ascendés, en el mejor de los casos, tomás perspectiva.

II
1) Mon amour, Jimmy. J'adore marcher dans la nuit à Gaena. J'adore marcher dans la nuit à Carcassonne. La nuit c'est étoilé, J'aime vos câlins lors de la marche.

2) Oui, petite Jackie?
J'aime aussi la nuit, et vous. Vous voyez dans l'avion? Le troisième qui arrive. Doit être une route aérienne.

1) Probablement. Vous aimons toujours regarder le ciel. Vous avez obtenu étoiles sur le plafond de votre chambre.

2) Mademoiselle,
vous savez que je n'aime pas voler. Est un problème.

Sencillamente me tomó de la mano.

1) Demain, nous pouvons sortir avant midi dans le village? Nous avons déjeuné en face de la Garonne, si vous aimez.

2)
Merveilleux, c'est une excellente idée. Alors ne pense pas que l'avion.

III
Cuando gente depende de vos, todo cambia. Cuando el trabajo de otros pasa a ser tu responsabilidad, todo cambia. Cuando te echan una mirada de "este" y pero después te vienen a pedir cosas, cuando estás en el medio de todo, defendiendo a veces incluso al que te acaba de pelear.

Uno se va acostumbrando, te das cuenta que el juego es ese. No te cagaron, es eso. Y algunos te cargan medio mal intensionado, que el teléfono rojo siempre suena para vos, que tu nombre resuena en todo el lugar. Que te llaman de cualquier facultad y que ahora te codeás con decanos.

Lo gracioso es cuando uno piensa que se vendió.

IV
Entonces ella se acercó, con cara de haber sido atropellada por la vida, o peor... la verdad, y me dijo: "Por favor, por favor, cuidalo en la despedida. Que no haga ninguna locura". Y yo me pregunté por qué se habrá acercado a mi a pedirme que le cuide al novio, yo que no soy un tipo con influencia en nadie, viste. Le dije "Vos tenés que confiar en tu futuro esposo, pero no te preocupes, no andamos planeando nada heavy".

Qué tipo mentiroso que resulté. No es nada grave, claro. Pero se lo dije con una seguridad de la que no soy dueño, porque no sé que habrán planeado los muchachos o en qué circunstancias puedo encontrarme en dos semanas.

Ahora, digo yo, ¿puede ser que siempre me quieran encajar la responsabilidad? Será que tengo cara de buen tipo. Pero dejé de ser bueno hace rato, che. Igual no le dije nada a ella, no quiero perjudicar a nadie.

Qué cosa todo che, ponerme en esta situación a mí...

V
Y un día estas discutiendo con esa piba con la que te llevabas bárbaro, esa que era tu compañera. Y discutís por pavaditas, por si prende o no la compu, por si le mandaste o no el mail, por si la web está actualizada o no, por si salieron a almorzar juntos o te quedaste charlando con la otra reventada.

VI
Tengo todas estas evidencias ahora sobre mi mesa. ¿Y?

Nunca pasa nada

domingo, 7 de agosto de 2011

I
- Hey, Jimmy... - dijo ella.

Me desperté muy lentamente, algo que es anormal en mi. Ella me miraba, lucía preocupada, como si hubiera estado diciendo cosas al dormir, o si hubiera gritado entre sueños.

II
La figura de Bajtín está trastocada. Lo digo porque aparece bajo el personaje de Micaela, pero si vamos a los tantos, se trata de alguien que atraviesa todo los posts de este blog. La válvula de escape. Lo dije varias veces pero jamás le di el tenor que realmente tienen las cosas, como también lo tiene que se trate de Jimmy Bentham, que Bataille sea Bataille, que por momentos cuente cosas como si fuera Debord, que Chejov sea Antonella, que Rousseau golpeara como un Leviatan (mal, porque la hubiera tenido que llamar Hobbes), que Ponty sea Male. Todo pareciera cobrar no un nuevo sentido, pero sí al menos una nueva fuerza, como dije: otro tenor.

III
Ya me había perdido. Ya estaba en cualquier lado. Esto podría ser Inglaterra, podía ser Amsterdam, pero era Buenos Aires. Y era lo mismo, me daba lo mismo. Las luces estroboscópicas y el piso fosforescente me volcaban hacia adentro, mientras una chica me pedía disculpas por haberme pisado y se me quedaba mirando.

Le pregunté por su collar de yin-yan. Ella me dijo que era por el balance de las fuerzas. Yo pocas veces me había sentido tan desbalanceado. Y eso que estaba limpio, lo juro. Pero Roland ya me habló del efecto diferido, acumulado de algunas cosas. Todo esto me pasa por pelearme con la química.

Discontinué mi charla con la chica porque no encontraba el hilo. Creo que en algún momento hablamos de pistas y yo llevé la conversación no a las pistas de baile, sino a las pistas de aterrizaje. Y ahí creo que perdimos interés.

Porque de repente todo es insostenible, todo es demasiado normal. Todo es demasiado cotidiano y se me hace insoportable porque lo veo todos los días. Y es ahí cuando armo operativos para sustraer cuadros de boliches de dos pisos, o un cartel de Heineken tirado en el baul, o una valla de máxima velocidad de Nordelta.

En este caso: una colección de pintas de Heineken. Todo había perdido interés salvo conseguir eso. Mi experiencia me indicaba que era difícil hacerme con le juego, que estaba al lado de la barra. Una vez intentando algo así se me rompió un vaso en el bolsillo al salir de un lugar, terminé con la mano ensangrentada en una esquina de Libertador y no sé qué.

Logró su objetivo. Sin problemas esta vez. Por suerte. Porque a él le hubiera encantado contar una anécdota complicada, decir que fue una misión difícil. En verdad, su realidad es otra. No paso nada. Nunca pasa nada.

IV
Dislocado. También me di cuenta de la cantidad de paliativos que utilizo. Y empiezo a creer que no vale la pena pasar por todo esto, que quizás debería nuevamente partir, irme, diluirme. Eso.

V
Le dije a Jimmy que precisabamos hablar, que no podía ser. Que sus arranques se estaban volviendo más fuertes. Le pregunté si había vuelto a probar eso. Me juró que estaba limpio desde hacía dos años totalmente, nada de experimentos raros como los que solía hacer. Porque las células generan receptores y los receptores le piden al cuerpo eso. Así que no jodas.

Efectivamente, se preocupó mucho por su colección de vasos que ahora tiene en la casa. Es así, tiene que romper las reglas, delirar, atacar. Después Jimmy estás al otro día llamando quebrado que querés desintoxicarte, te ponés loco. Jackie no pudo por eso. Jimmy odia que le digan eso, que le hablen de Jackie y sus arranques.

Pero nada. Nunca pasa nada.

Despegar

domingo, 31 de julio de 2011

I
Aproximadamente a la altura de Rivadavia se puso intratable. Quería que frenáramos a toda costa el coche, ahí nomás. Claramente desorientado, Bentham se retorcía en el asiento trasero mientras con Roland tratábamos de contenerlo.

II
Lo dije en algún momento antes: una de las principales alteraciones a nivel perceptual es el tacto. Uno está como expandido, lo que uno tocara pareciera tener zoom y un eco sensorial un poco extraño. Usualmente caigo, me doy cuenta de esto. Es por eso que se genera como una especie de autismo, o algo así, porque uno se encuentra totalmente concentrado en lo que el tacto le ofrece, esa emancipación sensorial de...

III
Se agarró del asiento y no paraba de mover la cabeza, miraba para todos lados. Se agarraba el estómago. Ahí entendí que tenía vértigo, que el movimiento del auto le parecía insoportable. Le pregunté si se sentía bien. Qué pregunta pelotuda.

Ahí le dije a Guy que fuera más despacio, porque sobre todo cuando había alguna cuneta o algo así, Jimmy la pasaba mal. La hipersensibilidad, brother. Se expanden los sentidos y entonces cada movimiento parece una recorrida de kilómetros.

Luego, dijo algo como: "la química es irracional". No sé qué quiso decir.

IV
Eco.

Is there anybody out there?

Tan entumecido me encontraba que no sentía los pies, pero caminaba. De alguna forma me encontraba en el tercer piso y escuchaba la música que venía de algún lado. Era evidente que en una de esas yo provenía del cuarto piso. Pude razonar los números. Es raro: uno duda de sus sentidos y entonces empieza a razonar las cosas, como si estuviera bien de la cabeza.

Entonces bajé, pero me di cuenta de que no podría salir. ¿Para qué? Necesitaba el aire libre. Y fue en ese momento que llegaron Guy y Roland, me preguntaban cómo me sentía, qué hacía ahí. En ese momento tengo una laguna en la memoria.

V
Resulta que él insistía con salir. Hacía un frío de la puta madre, le dijimos se volver a subir, lo llevamos. No entiendo cómo los vecinos no nos putearon, porque hicimos un quilombo padre. Lo dejamos en la cama de Nora un rato, estaba casi conciente. Al toque roncó, pero le duró poco.

Igual, de todas formas la fiesta era medio desastre porque las amigas de Nora estaban todas casadas y creo que hasta nos entretenía más cuidar a Jimmy que charlar con esas. En seguida apareció algo despeinado, con cara de casi dormido, se sentó al lado de una y le habló de lo lindo que era el Mediterraneo.

Lo mejor era que la piba le contestaba. Estaba un poco borracha, de hecho al rato terminó vomitando. Nosotros pensamos que por ahí se le había pasado, pero nada. Después nos armó el quilombo en el auto, cuando lo estábamos llevando a la casa.

VI
En cuanto me tensionaba, era una puntada y un ataque de pánico. Y Roland ya no sabía cómo pedirme que pare y Guy simplemente me decía que me tranquilice. Yo estaba tranquilo, el tema es que se me movía todo.

In a momentary lapse of reason, un ataque de lucidez, entendí que sólo era cuestión de relajarme, de dejar que la sensación me recorriera por completo. La sensación se había ido pero el corazón me latía a mil. Uno mide el despegue, pero no sabe qué turbulencias hay y a veces se olvida de chequear si hay tren de aterrizaje.

Drain the blood, the hardest way

jueves, 21 de julio de 2011

Usualmente los doctores son poco receptivos. Subestiman al paciente, lisa y llanamente. Después me preguntan por qué soy foucultiano, bueno, digamos que ahí está parte del fundamento. Por otro lado, observación no menor, en definitiva el doctor debería ser alguien que sabe escuchar y ocurre en el 80% de los casos que no saben.

Hay de dos tipos, creo: los que no quieren hacer nada, los que indican pelotudeces: "cambiá tu estilo de vida". Y otros, los que hacen la fácil y te enchufan la primer pastilla que pueden.

Yo, que soy un tipo bastante esquemático, sencillo, rústico de pensar, polarizado al extremo en opiniones, noto la ausencia de términos medios. Pensé que me equivoqué de profesión, que en verdad debería haberme dedicado a la psiquiatría. Pero para eso hay que estudiar medicina y no me copa, yo no puedo trabajar con cadáveres. Yo necesito abstracciones, .

Aún así, sigo siendo víctima de ese excesivo relativismo que muchos han notado, eso de no poder ser sólido en nada, no poder comprometerme con nada, no tener una creencia más que lo volátil e irrelevante. Esto se demuestra en ese intento constante de contextualizar todo para explicarlo todo, como si estuviera casado de forma indivorciable con esa utopía de la comprensión, o lo que supongo yo debería ser. Pobre.

Los médicos son conductistas: causa efecto. Lo he charlado incansablemente con el señor Roland, y siempre obtuve la respuesta "el ser humano es un animal de hábito". Supongo que están más interesados en la repetición que en los cambios, leerían más a Bourdieu que a Castoriadis.

I
- ¿Cómo? - preguntó la vendedora.

- Digo, ¿cuándo es el regreso?

- ¿En el día? ¿Usted quiere ticket de regreso en el día?

- Pues claro, porque me estoy quedando por aquí hasta volver a casa. Muy linda estación tienen aquí, me encanta la jungla esta. Nada que ver con Retiro.

La mujer tuvo que contener esa leve carcajada que le venía a su ser, pero una sonrisa delató risa. Evidentemente yo, el muchacho que tenía delante de sí, medio jocoso y relajado, no entendía demasiado de la vida, quizás ni siquiera supiera a dónde estaba comprando el pasaje. Chequeó entonces:

- Señor, bueno, entonces sería a Toledo de ida y vuelta en el mismo día. El tren de ida a las 10:30, porque antes usted dice que es muy temprano. De regreso, puede ser a las ocho de la noche.

- Sí, ese. Deme.

Me largué de ahí medio riendo. Eran las dos de la tarde y ya los 100 Montaditos me habían dejado un poco out. Saludé a la jungla de la estación Atocha y me di a la fuga.

Tenía que hacer tiempo para llegar al Museo Reina Sofía, por lo que arrojé lo que quedaba de mi en el Parque del Retiro. Me morí un rato en serio. Fue hermoso, creo que ni respiraba. Mañana ya tenía asegurada la visita a Toledo -cosa que mis piernas recordarían el día después-, y ahora podía dedicarme a visitar el resto de Madrid. Pero debía asegurarme de llegar al Sofía a tiempo.

Luego, cuando resuscité, me perdí un rato más en el Parque, hasta llegar al palacio de cristal y un Mickey Mouse totalmente fuera de lugar. Subí, caminé, seguí. Agarré Tirso de Molina hasta arribar al Templo de Devod. Todo eso en una tarde nomás.

II
Entonces Toledo es un accidente. Accidente, porque en tanta calle sinuosa uno se pierde, se desorienta con mapa y todo, se choca con gente, con un ¡fantasma de Antonella!

¿Era? ¿Cómo puedo comprobar que no era? Porque iba, caminaba delante mío. Y mi visión estaba un poco descolocada. ¿Me había hecho mal tan poco sueño durante los últimos quince días? No llevaba su clásica pollera, porque era invierno, pero esos pantalones negros, y el bolso...

Era ella.

Y la seguí un poco, pasamos por unos locales de armaduras. Siempre las calles arriba y abajo, al otro día las piernas me pasaron factura. Se metió en el museo de la tortura, ese al que ya había ido justo hacía una hora. Esperé afuera, y salió a los diez minutos.

Española. ¿Antonella española? Sigo viendo espejismos pero mi problema central es no poder dejar de seguirlos, de darles bola.

Siguió camino, para el lado del Alcazar. La tarde ya caía, mi tren era a las siete y cuarto. Ella caminaba y yo pensaba qué mierda hacía yo siguiendo a una Antonella que no era, o por qué no le preguntaba algo. No era, pero era.

Pasamos por la estatua de Cervantes, esa que está abajo de las escaleras que dan al ayuntamiento. Y llegamos a las afueras, para seguir la ruta que sale del casco histórico y cruza el río, hacia el San Servando:


El tren o seguir a Antonella, que iba al Castillo de San Servando. Crucé de a poco, dudando. Es odioso cuando me pongo así, no me decido entonces no hago nada. Ella se alejaba, cruzando el puente y yo miraba el paisaje, me había congelado el el tiempo, en Toledo de la edad media. Era un memo, un Sancho Panza cualquiera.

- ¡Hey! - grité.

Se dio vuelta, y saludó.

Tenía veinte minutos para descender y recorrer la ruta a la estación. Porque los trenes son recontra puntuales allá.

anecdótica

lunes, 18 de julio de 2011

I
Me dolía todo. Fui víctima de un calambre en plena noche, y lo siento a tres días del evento. Y eran las cuatro am y ella de repente me miraba de cerca, estba vestida. Me dijo "bueno, me voy". Jamás le voy a perdonar que me haya despertado, con lo que me cuesta dormir. "¿Qué?", pregunté con mal humor. ¿No podía quedarse tranquila unas, digamos, seis horas?

Tuve que esperar hasta que cayera su remís. Mientras, ella me decía cosas como "no sé qué me pasa", o "pienso demasiado". Y a mi me dolía el mundo. Si quería irse, pues que se fuera. Lo peor de todo es que con tanto cansancio no iba a poder continuar durmiendo.

Nos despedimos abajo en lo que puedo describir como un breve despacho, bye bye.

II
Well, detox hurts. And yes, you know you will fall back into that shit again sometime. It´s like a ghost that appears everytime you are alone.

III
Parque del Retiro, Madrid.

Por el mero hecho de cumplir una apuesta, JB se ha ubicado en uno de lso bancos que está en las proximidades del palacio de cristal para ejecutar el charango. Además, ha dejado pertinentemente un gorro con unas monetas.

El origen de esto fue la frase de Guy: "Dale, ponete en la plaza a tocar el charango y que te dejen unas monedas". JB lo pensó: era obtener unos euros para luego gastárselos en 100 Montaditos. Eso lo hizo sonreir.

Tocó algunas canciones: No surprises, can´t help falling in love, stand by me, pero las más hiteras fueron Someone is there y What a wonderful world. No obtuvo demasiado, ya que el Parque del Retiro no es el lugar ideal para esto, sino más bien la Puerta del Sol. Pero no quería quitarla trabajo al pibe vestido de Bob Esponja.

IV
Hay gente que si se entera de como es uno, se ofende. Hay gente que en verdad no quiere saber lo que a uno le pasa, porque es un problema. Omitir, eso.

Abstracciones

jueves, 14 de julio de 2011

I
Fueron 33 minutos de bus. Llegué a Volendam un miércoles soleado. Lo primero que me hizo sonreir fue el molino que está antes de entrar a la pequeña ciudad, uno verde enorme que data del año 1650. Cuando me bajé, me encontré frente a la misma cafetería que hace dos años, atendida por una holandesa que podía ser la misma o no, pues para mi no habría diferencia.

Caminé un poco por esa especie de feria improvisada, en esa callecita que termina dando en el puerto. Remeras, souvenirs, pequeñas imitaciones de Van Goghs, réplicas a escala de barcos. No iba a comprar nada, pero me quedé mirando la gama de cafés que ofrecían en uno de los lugares. K7. ¿Quién tomaría K7? Suena bien.

Llegué al puerto y me quedé congelado un tiempo, observando todo el escenario, abstrayéndome mi entorno para poder apreciarlo más aún. El amor es algo así, quedarse como un estúpido mirando, sin poder reaccionar. Es algo hipnótico. Si no te perdés en ese tipo de cosas, no estás enamorado.

Caminé un poco por la costa y los muelles. Los capitanes estaban preocupados porque la marea no bajaba desde hacía una semana. Tres de ellos debatían, hablaban, uno decía que esto era lo que se pagaba por querer ser dios. Me hubierea unido a la conversación, pero no soy holandés ni marino.

La Jürgen Tavern estaba aún allí, así que pensé que podría comer y beber algo ahí en breve. Me senté en el banco de uno de los muelles. Uno que tiene una estatua de un viejo sentado en él. Una idea genial, porque pude ponerme a discutir con el viejo, que me ignoraba por completo. Pensé entonces que el hecho de que te ignore una estatua es más gentil, el viejo al menos tenía una mirada apasible. Que te ignore una persona es más rústico, nunca queda bien, quizás hasta opina diferente a uno y se da el lujo de contestarle a uno.

Ahí me sentí exiliado.

II
Pensé que uno en verdad nunca admite una adicción hasta que llega a una especie de bottom line. O sea, hasta que el maleficio que eso presenta no sea realmente heavy todo sigue. Y de alguna forma, el que sale fácil entonces jamás fue un verdadero adicto.

Por otro lado, ocurre más allá de todo esto que uno hace una especie de abstracción y se observa desde afuera. Es común que en tal ocasión se diga "oh, que desastre soy". Es como si uno alcanzara la verdadera reflexión, un momento lúcido. Eso me gusta. Yo me alejo de las cosas para obtener vistas panorámicas, para ver el todo.

Pero puntualmente con respecto a las abstracción de este tema, de la dependencia, debo decir que es mentira eso, porque el momento de abstracción reflexiva no impacta profundamente. Es una de las vueltas de la cabeza. Aún así, he de admitir que reconocer el problema es un primer paso. Pero no es nada más que eso, un primer paso.

III
Es diferente. A ella siempre la traumó un poco la diferencia de edad. Tanto que me terminó convenciendo. Siempre en algún momento de la conversación salía la cuestión generacional, e incluso se notaba en boludeces como la música que nos gustaba o las cosas que recordábamos de nuestra infancia (el Italpark, sí lo rememoro).

Y por otro lado, ella se comportaba como una chiquilla. Ese fue otro de los momentos de abstracción donde me planteé que en verdad no comprendo ni medio a las mujeres. Ella necesita sentirse linda, claro, pero creo que no tenemos exactamente la misma vivencia de eso. Ojo, no es que esté mal, pero la diferencia es...

Cuando conoció a mis amigos, me dio la sensación de que se sintió atacada, como si todos las estuvieran juzgando. Y dije "corazón, tranquila". El problema es que las novias de Oliver y Orlando son un tanto jodidas, no incluyen a la gente así nomás. Entonces que ella empezara a hablar con esas dos era un drama...

IV
La primera pelea que tuve con Antonella fue por el médico. Pero ella se puso mal en serio. Lo gracioso fue que yo terminé consolandola a ella, pero se puso tremenda con que me iba a acompañar. Y yo me reí. Lloró más. Es pelotudo reirse en esas situaciones.

Llegó un punto en que me obligó a pedir turno por teléfono frente a ella. "Dale, llamá ahora. Tenés tiempo, estás en horario". Me puse en cabeza dura, porque quería ponerme a hacer otra cosa, como por ejemplo escuchar mis nuevos discos de Yann Tiersen.

Agarró mi credencial y se puso a llamar. Se ve que la pasearon un rato por algunos internos, porque llamó varias veces. Y yo tirado en el puf como una larva, abstraido por la música. Imperdonable. Me lo oba a cobrar caro esto, se ve que estaba angustiada, pero juro que en ese momento no podía responder como un tipo copado, siquiera serio.

Sacó dos turnos, me dijo que un día tenía que entrar algo más tarde al trabajo. Luego de hablar con ella, pedirle disculpas, cocinarle y prometerle ir al teatro, mas o menos limpié mi imagen de imbécil.

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martes, 14 de junio de 2011

(post perdido, del 4 de agosto de 2010)

I
Me hablás y no sé exactamente cómo lográs aliviarme. Me siento mal, pero cuando vos me decís que va a estar todo bien, te creo. Tenés una forma de presentarme el balance de bueno/malo de una forma muy... no sé cómo llamarla, cálida, dulce o como quieras. Y te creo.

Si mi vieja me dice "no te preocupes, ya te va a salir algo", no le creo. Si mi mejor amiga me dice "bueno, es cuestión de tiempo, va a salir algo", no le creo. Si mi hermana me dice "no te preocupes, algo aparecerá", no puedo creerle. Ahora, vos venís y me decís "tranqui, que vas a estar bien. Vas a encontrar algo para vos y vas a estar contenta"... te creo! Te creo y me hacés sonreir.

Vos decís que sos malo reconfortando a la gente, que no sos capaz de aliviar a nadie. Y yo tengo que  desmentirte, corazón. Tengo que decirte que me levantaste el ánimo siempre. Un misterio es cómo lo lográs, como aunque estés con tus "malos humores", te las arreglás.

Y me encanta cuando me traes la barra de Cadbury de yogurt de frutilla. Me hace sentir segura.

II
- Hello - dijo ella al otro lado del teléfono-. No te quise llamar antes, a ver con qué humorcito tuyo me encontraba de mañana...

- Hola - contesté con la cabeza totalmente detonada.

- ¿Y vos que querías venir a buscar en ese estado? - dijo ella-. ¿Qué hiciste anoche?

- Salimos con Bataille y Guy, comimos el mexicano más caro del mundo, pero buenisimo. Luego creo que anduvimos por... Bangalore. Y había dos por uno.

Ella se rio. Con voz resfriada me contó del kayak y que el Wilkenny estaba como lo había dejado.

III
Recopilo un poco la información: tengo un carácter de mierda, tiendo a ser bastante inconexo con las cosas que digo y además duermo poco, lo cual acentúa todo esto.

La verdad que, tengo que decir, por más que vos digas que no tenés paciencia, soy testigo de todo lo contrario. Para mi que trabajar con chicos te armó del temple justo para que no te enojes si aún no fui al hospital. je.

IV
- Sos de Buenos Aires, ¿de dónde?

El micro ya había salido, no había retorno. Volvía a la ciudad, al trabajo, maldita sea.

- De Olivos - contestó ella, mientras veía alejarse la terminal de omnibus.

- ¿Por donde anduviste? ¿Bariloche y algo más?

- El Bolsón, dos días - contestó ella mientas descubría que en la bandejita le tocaba pollo con una crema rara.

Mientras continuaba investigando su cena, su compañero de asiento la interrogaba sobre sus quehaceres cotidianos: era maestra, tenia veintinueve años, vivía en Olivos. Muchacho macanudo, pero ella no estaba de humor. Por su acento cantado, el pibe era de Córdoba.

Él le habló de que estudiaba música, guitarra. Se dedicaba a dar clases y visitaba al hermano que vive en Buenos Aires dos veces al año. Porque el hermano era abogado y estaba de feria.

- ¿Viajaste sola?

- Sí.

- Uh, de habernos conocido antes, te mostraba todo. Hace un año que vivo acá en el sur. Quizás me puedas mostrar algo de Buenos Aires.

Va a Buenos Aires dos veces al año, tiene al hermano ahí. Pero solicita un tour... ajá.

- Tengo novio - contestó ella.

El hambre

I
Cansado. Estaba can sa do de ella, de su forma de despertarme a las mañanas, de quedarse todo el día en casa, de no entender que esa noche quería salir con mis amigos, de que se apareciera de sorpresa en las fiestas de cumpleaños.

Todo eso, así que le eché fli. Un momento de convicción y determinación pocas veces vistos. Agarré y la senté en el sofá, le dije que yo no podía darle lo que ella quería, que necesitaba espacio, que no significaba que nos tuvieramos que pelear, pero sí que la cosa no iba más así.

Todo bien. Momento tenso, pero lo entendió.

Salí esa noche, nos fuimos a una fiesta en San Isidro de un amigo de Gilles. A las cuatro de la mañana cayó ella, me dejó tres mensajes en el celular. Alta mierda. Cuando Jim se estaba esfumando se la cruzó a la salida, me dijo "che, te busca Miriam". Callate boludo que no quiero, no sé, que no entre, que se joda, yo me quedo acá un rato más.

Enervado me tenía, enervado. Logré a lo largo de los días ir limitando sus momentitos. Pero no había pensado en el hambre por venir...

II
- ¿Holá?

- Hola Miri, soy Jorge. ¿Cómo andás?

- Ah, ¿Qué hacés loqui por acá?

En uno de esos arrebatos me decidí por no volver a casa, aparcar mi coche en avenida Maipú al 2000 y tocarle timbre. Una idea genial, según Gilles. Una caradurés imperdible, según Jimmy. Una decisión de hombre, según Rolland. Una gran iniciativa, según Guy.

- ¿Estás muy ocupada?

- Algo... estaba preparando una chocotorta para mañana, es el cumpleaños de Beatrix.

Qué carajo me importaba. Traté de actuar serenamente.

- ¿Necesitás ayuda? Soy un gran testeador de chocotortas, yo te puedo decir cuando está a punto.

- Es que ahora vienen las chicas.

- ¿Cuándo? ¿No tenés un rato? Te traje las caripusas, así ya no te doy más vueltas con eso. De paso veo cómo está el potus.

Hubo un silencio tedioso. Pensé que me había colgado.

- Es un toque, te dejo todo y me voy.

- Jor, te juro que no puedo. Estoy hasta las manos, si querés hablamos mañana. Por las caripusas no te preocupes, las paso a buscar sino.

- ¿Una vez que te las traigo y me las despreciás así?

- En serio...

- Además, creo que me olvidé mi libro de Osho en tu living.

Era mentira. Osho estaba perdido, pero seguro que ahí no.

- Bueno, mañana reviso y si está te lo acerco - dijo Miriam hinchada las pelotas-. Hablamos Jorge.

Penal. Eso me pasa por tomar decisiones precipitadas... cómo desempolvar la agenda a ver cómo soluciono esto che.

TNT

lunes, 23 de mayo de 2011

I

Era todo de mentira. Por eso empezamos, porque nada de esto era en serio. Entonces uno simplemente se deja recorrer, investiga. Y vos hasta cerraste los ojos, porque sabés que sos muy mental. Y entre todo el lío, cuando nos encontramos no nos quisimos soltar, nos investigamos, nos reconocimos, tu mano pasaba por mi espalda. No te quedabas en la típica de tomarme de la mano, sino que hacías caminar tus dedos por mis brazos, rozabas mi cuello, bajabas por mi espalda hasta... Hasta que te recatabas.

Y tenía tus labios tan cerca, estábamos ahí nomás. Y me tomabas de la cabeza, en una especie de abrazo. Fue ahí cuando me di cuenta de toda la electricidad que nos estaba recorriendo y de que evidentemente nos atraemos. Ya lo sabemos, pero esa fue una reactualización de nuestro pasado que se apareció de repente, sin avisar.

Y no me soltabas, y yo no quería soltarte. Pero me hubiera sido imposible mirarte a los ojos, porque me hubiera sentido descubierta, como si algo me hubiera traído a la realidad. Yo quería ser como vos: todo tacto, todo piel, todo para recorrer.

No era que me ponías nerviosa, sino que... quizás me descolocabas un poco, acariciándome el pie. No era lo "estándar", ibas por más. Y no sólo con tus manos, porque tu espalda también acarició la mía y ahí yo te tomé de los brazos. Y entonces nos fuimos alejando, pero el proceso nos costó minutos, porque siempre volvíamos para atrás, nos tomábamos de nuevo. Y justo cuando la yema de tu dedo estaba por abandonar la del mío, me tomabas de vuelta.

II
Inestable, como el plutonio. Porque otra vez llegué estallando a mi casa, porque nuevamente me sentía un poco vacío. Todas esas cosas que me produce ir a visitar a lo que queda de mi madre, a ese lugar tan lúgubre, tan solemne. Y encima pelear. Entonces es esa energía negativa la que me recorre, la que me impulsa. Es cuando estoy más soberbio, más ácido, más frontal.

Y con toda esa energía fue que respondí al plan de salida. Necesitaba irme, era necesario. Si algo no ocurría esa noche, volvería a no dormir. Estaba en plena crisis y precisaba devolverle a mis sentidos algo de vida. Y es sabido que me puedo volver criminal, que ejerzo mis impericias con una precisión de cirujano.

Entonces, envueltos en la nulidad de Martínez, intenté mezclarme con todos. Un desliz: pensé haber visto a Jackie entrar al lugar. Un desliz del que me costó zafarme, porque le dije a Guy que me ayude a escrutar el local a ver si era ella. Creo que no era, creo que el fleco la asimilaba. Pensé "Y bueno, no es Jackie, dale entonces mejor...". No, para nada. Era sólo un dato que quería chequear.

Pedí una Corona. Alguien me dijo "¿Sabías que ponerle limón hace mal?". Negué el hecho. ¿Quién precisa más panfletos de medicina?

III
Es un poco mi culpa. En verdad, tenés razón. Fui y no fui. Estaba ahí, queriendo pero no. Yo me sentía como si nada. Casualmente me había puesto esa remera roja, casualmente llevaba el con bucles, casualmente decidí tomar un daikiri.

Yo te digo que la casualidad no existe, vos decís que es un elemento más de todo lo que ocurre, no un determinante pero sí un "factor". Y te ponés matemático. Sos tan torpe a veces, como cuando me preguntás por mi trabajo. Y después me decís que el peinado me queda lindo. Son dos lados del señor JB. Es como una forma de tirar humo que tenés.

Me mirabas de reojo. Y sos tan salame que cuando te devolvía la mirada, en seguida te hacías el que estabas hablando con Jorge. Al principio pensé que iba a hacer sociales con cualquier otro hombre. No es que quisiera nada, pero... bueno, quizás estaba un poco animada.

Pero te apareciste en lo que seguramente describirás como una "gran jugada". Yo estaba charlando con Susana y parecíamos lejos. De repente, en un paso de baile te las arreglaste para quedar frente a mi, y dijiste "Hola, ¿cómo andás?".

Pensé que me ibas a decir de bailar. Pero no. Te metiste directo en el problema, en eso que nos había pasado dos días antes. Eso que te hizo que me agarres de la cintura y te me acerques. Eso por lo que te olvidaste que en una de esas estaba Jackie por ahí, no te importaba, vos sólo querías deshacerte de todos conmigo.

Fue tan rápido, tan... Me sentí un poco fácil. Ja, mentira. Suelo hacer prólogos más largos, pero te conozco hace años y encima cuando nos vimos la electricidad seguía ahí. De tal forma que nos tuvimos que ir a tu casa porque era lo único que podíamos hacer: terminar lo que habíamos empezado.

No nos importaba que nos vieran, no nos importó dejar la fiesta temprano, no nos importó viajar cuarenta minutos a la madrugada. Tampoco te importó dejar la ropa en el living, tampoco esperaba tu cama hecha. Pero precisábamos tirarnos ahí.

IV
Un poco instrumental. La necesitaba. Es como cuando a uno se le ponen las cosas entre ceja y ceja. Ella era mi objetivo y no me iba a ir sin antes tirarle con toda la artillería. Y toda esa negatividad, esa depresión, funcionaba como propulsor. Era mi seguridad. Estaba tan hecho mierda que ya nadie me podía hacer daño.

Entonces cualquier caricia de ella era reparadora. Pero ella no podía ser cualquiera. Ella tenía que ser ella, ya la conozco de hace años, ya me conoce, ya tenemos un tacto irrevocable. Alguien que pudiera compartir todo lo que me dolía, alguien que realmente pudiera compartir afecto. El sexo es mil veces mejor cuando es con alguien que querés.

Pero también era extraño: necesitaba tenerla. Tomarla por la cintura, ser dueño de ella por un rato. Para luego dejarla en libertad, que ella se hiciera cargo de mi. Es un juego de roles, todo va y viene con un compás exacto. Era ella que se estiraba, yo que la recorría. Descargaba mi tristeza, mi abstinencia de otras cosas. Y ella se entregaba. Otra vez habíamos coincidido, pero habíamos coincidido en lo más profundo de nuestra depresión. Eramos cada uno el paliativo del otro. Se le notaba en la mirada.

Nunca la vi tan libre. Yo me liberaba a cada desgarro, a cada movimiento. Caí demolido. No me había dado cuenta lo que me hacía falt...

Fue a las 13.30 que abrí los ojos. Estaba nublado.

V
No entiendo. No entiendo porque me importa tanto. Si ya estuvimos juntos antes. ¿Por qué tengo esa sensación de que puedo llegar a quererte aún más? Hasta amarte. ¿Fuimos una historia de gatos y perros perdidos?

Fuimos mil veces más tiernos en la cama que cualquier en cualquier otro momento. Es como si hubieramos activado una bomba. Pasamos el punto de retorno. No podemos ser amigos, no no. Ya nos besamos antes, pero ahora... Vos con tu café por la mañana ya no sos vos, sos aquel con el que estuve anoche. Y yo, ¿soy la que te agarraste la noche anterior?

Eso: tengo una necesidad imperiosa de que me definas, que me digas quién soy.

No te enojes

lunes, 16 de mayo de 2011

Me sentí como el culo todo el sábado, no tenía ganas de comer, me pelee con mi gato Jaffi, no quería atender a mi mamá en el teléfono. Todo probablemente fuera efecto del viernes de mierda que había pasado, en el que Jim no tuvo mejor idea que mencionar a otra. Y lo genial es que ni siquiera me aclaró nada.

O sea que no sé si está con ella, si es de antes o lo que sea. Se resguardó en un simple "no me parece que tengamos que hablar de esto". Y no lo conozco tanto, pero si alguien se pone esquivo es que algo pasa. Entonces en una de esas resulta que venía viendo a la otra hace dos meses o lo que sea.

En una de esas es esa pibita con la que se encontró en el viaje.

En una de esas... Pero lo llamé a los diez minutos y le dije "no me vas a hacer enojar". Estaba que quería explotar. Y él estaba tan suelto, tan "qué me importa". Lo saqué de todos lados, lo borré.

Pero el jueves me pasó que la pelotuda de mi ex amiga Gillian anduvo diciéndo no sé qué cosa en el Cara Libro. Y en la desesperación de saber qué, de ver qué había puesto, recordé que Jim:

- Facebook tiene un bug de seguridad con las fotos. Hay álbumes que se supone uno no puede ver, pero en fin... Pueden verse. No así nomás, pero...

Lo llamé. Me atendió otro, me pasó con él. Entonces, recibí otro palo:

- Ah, hola. Pffff....

Una falta de respeto. No entiendo cómo no lo mandé a la mierda.

Entonces me junto con el otro, con ese pibe que se suponía me había enamorado. Salgo con él. Y luego le cuento a Bentham. Ahí en ese preciso instante fue que él me dijo lo de la otra. ¿Que soy entonces? ¿Y qué carajo me importa?

Instrucciones para pudrirla

domingo, 8 de mayo de 2011

Proceda a aguantarle todas sus críticas por un rato. Procesa a mantener una semana de serenidad, de introspección, de pausa. Ante los reclamos de ella, diga a todos que "ok".

Salga con la chica. Invitela a ver una obra de treatro (Por ejemplo, La importancia de llamarse Ernesto, muy bien, bonita, y todo eso). Llévela a cenar. Banquesé otro reclamo. Cuando lo considere menos propio, mandela a la mierda públicamente.

Cuando ella reclame una disculpa por el agravio, usted proceda con la mayor impericia posible. Pero disculpese, porque eso le dará más bronca aun. Usted conservará el status de "pelotudo adorable".

Corte la conversación, de mala manera.

Ella lo llamará a los diez minutos (máximo, sino antes), para decirle:

"No me vas a hacer enojar"

Usted responda:

"Mmm, no era mi intensión. Pero, creo que ya lo logré". Hable jocoso. Ahí, estimado, acaba de pudrirla. Felicitaciones, que lo disfrute.

City Lites

Top 5 de ciudades en el mundo, según el Arquitecto Bentham:

1. Amsterdam*
2. Brugge
3. Niza
4. Gaena
5. Barcelona

Este ranking generaría polémica con Rousseau, porque no le gustaría que deje afuera la ciudad que lleva su nombre. Cada uno con sus dogmas, che.

*: Los alrededores de Amsterdam, como Volendam o Edan, cuentan también para el rankeo.

Talk show host

viernes, 8 de abril de 2011

I
Pero es que... ni nos hablamos. Nada, en serio. Intercambiamos miradas, o algo así. Y eso viste. Eso de compartir una mesa con amigos y que entre nosotros esté tan complicado porque ella estaba en frente un derecha y yo me reí de su chiste. Eso: ella dijo algo y yo me reí. ¿Hace cuánto que no ocurría?

Cuando me la crucé en la cocina me pregunté si era accidente. ¿Ella había ido a que la vaya a buscar o yo había ido a buscarla? No se entendía una mierda.

Pero me sonrió, mientras dejaba unos platos para lavar. Yo saqué una cerveza del freezer, mientras desde la mesa me pedían que trajera un Speed. Nos miramos, puse cara de "qué gente loca". Me sonrió de vuelta.

O sea: estuvimos juntos y ahora nos cuesta horrores comunicarnos mediante muecas. Bien ahí.

II
- Me lo veía venir - me dijo Micaela.

Odio ser tan obvio.

- Me parecía que estábamos en... que no estábamos motivados.

Es raro: primer corte de relación mutuo en la historia del rock. Pero lean esto che:

- Me da le sensación de que nos caemos bien y que por una cosa del momento empezamos. No te digo que no la pasé bien. Me gustó mucho.

Micaela cortó hace tres meses con el ex novio. Era un poco cantado que yo no le iba a funcionar. Y ella conmigo...

- Yo seguía un poco por inercia.

El día que me despierto y me doy cuenta que no quiero compartir el desayuno con la persona que tnego al lado, es el día en que comienza a laburarme el marote a full. Es cuando uno empieza a tener dudas, cuando uno empieza a elaborar planes de escape o lo contrario, justificaciones para quedarse. Porque las crisis no son claras: o hay que navegarlas o hay que naufragarlas.

- Por momentos me daba la sensación de que me inventabas cosas de más.

Lo que Micaela jamás compartió conmigo es ese código de "me lo tomo a la chacota" que tengo, ese código que supe compartir sea por oposición o complicidad. O sea: no me entendía las sátias, las ironías, los sarcásmos, mis inventos. No porque fuera tonta, nada de eso. Sino porque no era su onda.

- No, por favor, hagamos miti-miti - me dijo ella ante mi clara intentona de pagar.

III
- ¿Y por qué no?

- Simplemente no. Dejalo ahí.

Noté cómo le costaba, pero me era honesta. Era una especie de duro trabajo, que nos costaba a los dos sudor y lágrimas. Insistió:

- Me gustaría verte, a ver qué tal lo hacés. Jamás te vi en un escenario actuando nada... Me pierdo de eso.

- Tampoco vale la pena. Lo juro. Porque esto no es un fin, es un medio.

- ¿Y por qué siempre nos vemos en situaciones tan maquetadas?

Odio que me hagan preguntas tan excelentes, porque me provoca la curiosidad, me pone en una situación tan comprometedora, me moviliza de forma que...

- ¿Qué clase de pregunta es esa?

- Lo sabés perfectamente.

El tema es cuando yo empiezo a interesarme por ella. Todo surge ahí. Es como un reestarting point inconfesable, es su espacio en el cual ella me tiene. Y es en ese espacio donde ella puede quizás agarrarme de vez en cuando.

- No es nada serio que vaya a verte.

Me pregunté qué debía hacer con esa frase: desestimarla, tirarla, reconvertirla, eludirla, olvidarla.

- Bueno, me interesa. Podrías confiar un poco. Si querés, en retribución, yo puedo también mostrarte qué hago, aunque probablemente no te interese.

Decidí no meterme en eso, y eludí la conversación diciéndole que le enviaría la invitación esa que jamás le llegará.

IV
Entonces hay una vez en que ella me dice que se va. Y yo me siento pésimo por su ausencia. Pero a que no saben qué. Efectivamente, me di cuenta de que fui presa de un cualquierismo súbito, de algo que en verdad no es. Y entonces me di cuenta que:

Si bien estoy en camino, la ausencia de Jackie me afecta.

Los treinta también, me están afectando.

Y que ambos items convergen en lo que describo como una carencia de ideas global: no se me ocurre un carajo de nada.

En fin, como sea: nos vimos, por más que hubo un par de situaciones, no pasó nada. Y fue como si hubiera podido mantener el timón, como si hubiera dicho "ok, Justine, ya estamos ok. No sos tan peligrosa después de todo".

Luego de eso, me olvidé del asunto y todo estuvo bastante mejor.

V
Tiene el premio a la más quejosa, a la más fanática, a la más obse, a la más celosa, a la más controladora. El premio a la más demandante, a la más acaparadora, a la más reclamadora.

Y cambió, casi irreconocible. Que sale, que se emborracha, que se fuma un porro, que se divierte, que ahora conoce los boliches de la Costanera. En un principio me revolvió el estómago, pero después juro que puse todo en su lugar. Porque uno idealiza y cuando se da un tortazo, la puuuu

Todo es lo mismo. Nada cambia, en verdad. Digamos, sí, ya sé que todo cambia. Pero siempre cambia, entonces, es lo mismo. Bueno, algo así.

Entonces, cuando Bella viene y me pregunta "qué es de tu vida", yo sé que me lo pregunta Bella. Pero no me lo pregunta la Bella que conocí. Entonces, bueno, ustedes saben...

Notas (a expandir)

lunes, 28 de marzo de 2011

I
Ir a un hospital un viernes a la noche no está bueno.

II
Tic tac, tic tac, tic tac. Pensé en cuánto tiempo me había quedado esperándola. Me di cuenta de que en verdad, el problema es esperar. Yo me quiero volver un hombre de acción, corazón, como Indiana Jones.

Tic tac. Hay veces que me sorprendo con mis jugadas de último minuto, con una serie de gambetas que no sé dónde aprendí, pero ejecutando todo como si conociera toda la maquinaria. En esos momentos me siento orgulloso.

III
Y están los días que de tejan sin cancha, que te cancelan el partido. Ni siquiera es que jugaste mal: no te van a dejar jugar. Entrenaste como un condenado toda la semana, ¿para qué? Para que te cancelen. Y es... es mi culpa, por no saber improvisar otro partido, por quedarme con cara de culo en medio de la nada.

Está bueno cuando uno logra jugar, sea en estadio, potrero y en Alvarez Thomas y Humboldt.

IV
Fue gracioso porque ella no me devolvía un centro, porque charlabamos y nos entendíamos y a mi me parecía genial, pero ella no me ayudaba. Se distanciaba, era fría, se reclinaba en su sillón, no me tomaba la mano ni jugaba con mis dedos.

Pero lo gracioso es que ella se haya cansado de ese viene que va, como si se hubiera cansado de esperar -de su indecisión o de la mía, como quieran-, se acercara de repente, tomandome la cabeza y paf.

¿De nuevo?

Primero me mandaste una serie de incoherencias por mensaje de texto, con hashtags y arrobas, como si se tratara de Twitter. Se te notaba que a las ocho ya tenías un pedo para quinientos. Y cuando nos encontramos en el bar, te quedaste charlando con cualquiera un buen rato, a mi ni bola.

Hasta que nos cruzamos, me sonreiste, te sonreí. Me preguntaste como andaba. Hasta nos abrazamos. Antes ni bola, me veías como charlaba con Tina, de reojo. Y ahora, paf, todo amor y cariño. Y te dije de volver. Sí, sabías que te iba a decir eso.

¿Qué te hacés el sorprendido? Si me mensajeaste, me buscaste. Entonces obviamente que yo quiero y me pareció bien decirte que quería que volvieramos.

Hasta me banqué tu aventurita. Me lo tomé con humor, aunque no te voy a mentir: no me encantó lo que me dijiste, precisamente. Pero bueno, yo también tuve mis encontronazos, ¿no? Lo que pasa es que sos siempre tan inteligente como para ni preguntar, para obviar esa parte de la historia. Y por eso te molesta tanto que hurguen en tu pasado.

Estabas borrachín, pero yo no te voy a cambiar, así como vos no vas a cambiar que a mi no me guste tu bandita preferida. Ni tampoco vamos a compartir una cerveza nunca, ni tampoco vamos a comer pescado juntos jamás. Pero de nuevo, juntos...

Quedamos en vernos el sábado.