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Diez

miércoles, 9 de mayo de 2012

I
El que te quiere hablar no te habla y el que no querés que te hable te habla. Con el que hablás no te dice nada y con el que hablabas ahora es re copado y por último, uno que en verdad es mudo parece re locuaz.

II
Muchas de las voces que leí alzarse, aterradas, por lo que implican los términos y condiciones de Google Drive con respecto a propiedad del contenido, son las mismas que en tono progre te dicen que la privacidad ya fue. #consistencia

III
Había decidido prescindir del celular durante mi exilio. Lo más correcto, me pareció, sino no era un exilio. Aún así, no me aguanté y lo prendí un poco, al tercer día. Lo dejé sobre la mesa del bar, mientras me bebía mi segunda cerveza. Nada. Estuvo prendido como treinta minutos, y lo volví a apagar. No sabía si sentirme insoportablemente a salvo o condenadamente libre.

IV
Canalla, manipulador, mal tipo, asqueroso... pensé de todo al principio, Aproximadamente a las dos horas de insultarlo me di cuenta de que yo era la estúpida. Me ocurre a veces: estoy haciendo algo, pensando algo, de forma dramática, y clac. Algo cambia, como si mi perspectiva se corriera.

V
Sonará a ficción, pero el 75% de lo relatado en "Get the girl out" es cierto. Fue una secuencia muy divertida.

VI
Mientras escupía algo de sangre, arrodillado en la banquina, miró a July que estaba en pleno llanto, puteándolo como nunca en la vida. Las luces destellantes de la autopista, algunos autos que pasaban. Recordaría ese momento como un quiebre, quizás, la primera vez que Julieta se percató de que él le podía hacer grave daño.

VII
Si y no al mismo tiempo. Ella funciona en su nuevo sistema bifónico, capaz de emitir señales contradictorias en cuestión de segundos. De tal forma, así como te deja plantado con la cena que vos mismo te ofreciste a cocinar, aparece a la semana - sí, una semana después -, invitándonos así, como si nada, al BAFICI. "El BAFICI ya terminó, corazón". "Bueno, igual yo lo decía por tirar algo para hacer". 

VIII
Que no te enorgullezca haberme herido de esta forma. Odio que de alguna forma, te nutras de mi dolor. Y tu nueva noviecita me tiene las pelotas llenas conque está re contenta, descubriendo algo nuevo en el amor. ¿Cómo puede interesarte esa cursilada? Yo me pregunto por qué carajo me sigo haciendo mala sangre por un tipo cagador como vos.

IX
Primero, hay q saltar el pollo en aceite - muy poco -, de forma que se selle. Luego, llegado ese punto, hay que agregar las cebollas de verdeo y la cebolla. A los dos minutitos ya habrá largado el jugo, ergo, hay que agregar las papas. A ojo, mas o menos - como para orientar - no más de diez minutos, ahí le pueden agregar el vino blanco. De ahí, unos quince minutos tranquilos. Mientras pueden ir haciendo un poco de caldo, que les va a servir cuando se haya evaporado el alcohol. En este punto, más que nada, se continúan cocinando las papas. Cuando la cosa ya bajó, es el momento de agregar la crema. Y pum, al plato y a la mesa.

X
¿No quiere el boleto de vuelta? Oh, menudo detalle se estaba olvidando usted. ¿Para qué momento lo desea? Mire, puede coger los trenes cada media hora. Le salé siete euros, tal cual la ida. Si quiere coger un billete abierto, eso le saldrá un euro más, porque no es de Renfe. ¿Se siente bien señor?

Mixplayed

jueves, 10 de diciembre de 2009

[Otro borrador viejo. Es llamativo como empieza con "algo de futurología" cuando a este momento, aborda cuestiones que ya están caducadas. Se suponía que tenía algo de mística, pero ahora se nota que son ganzadas.]

Algo de futurología:

Al despertarse Allen habrá disfrutado de un sueño reparador, pues habrá sido la primera vez en dos semanas que logra dormir instantáneamente entre semana.

En la oficina se dará cuenta de que le han delegado todos los pelotazos posibles ya que al jefe se le habrá dado la gana de irse a Bariloche unos días. Por otro lado notará nuevamente los acercamientos de Verónica, su partenaire de medios: "hoy te regalo un Snicker". Valeria designará a la susodicha como "la malco" porque no tienen una buena relación.

No hay forma de que Allen sepa demasiado del por qué estas dos muchachas se llevan mal. Valeria, recientemente nominada como la "little sister" de Allen, se ha demostrado un tanto protectora para con su "older brother". Verónica por su parte, no puede esperar a dejar de trabajar con Valeria.

Por otro lado, Rocío llamará a Allen cerca del mediodía. Será este el momento aproximado donde nuestro antihéroe se habrá dado cuenta del error de dejarle su celular. Allen deseará con todas sus fuerzas no escuchar la boludés de "dejé a Richard porque quiero estar con vos", deseo que efectivamente se le cumplirá.

Cerca de la merienda toda la oficina se pondrá de acuerdo en una cosa al menos: hay que aprovechar los descuentos de Freddo de los miércoles. Quizás será el punto más alto en el día de Allen, pues justo después de conseguir su cuarto, un mensaje de Rocío le propondría juntarse a "tomar algo". Allen responderá negativamente.

Sobre esto, la opinión de la hermanita de Allen será: "No sabés cómo es la historia. Hablalo, si ella te cae bien, hablalo." Para él será esa especie de error que no piensa cometer, pero que le carcome el cerebro.

A lo largo del día Discovery Channel y Google harán de las neuronas de Allen un revuelto incapaz de toda sinapsis, operacionalmente a funciones de queja e insultación.

Para el final del día Allen se encontrará lo suficientemente exhausto como para discutir nuevamente con Matías sobre la inclusión de algunas versiones acústicas, entre las cuales se planifica un intento de Yellow de Coldplay y Hide your love away.

Aún así, ambos sostendrán una discusión sobre si extraer Don´t look back in anger de Oasis del repertorio para reemplazarla por Stop crying your heart out. La dificultad de Allen para articular los coros de la primera es quizás la mejor excusa que encuentra Matías para ese reemplazo. Pero, obvio, Allen no piensa dar de baja a lo que es para él "una de las canciones más grandes de la historia del rock". Por la fecha Allen dejará sus pocas labores vocales.

La performance de Orlando para la fecha habrá dejado bastante de desear, probablemente porque se pasó toda la noche despierto con Ly. La idea central que Allen llevará en la cabeza será "¿Quién mierda propuso hacer el ensayo de hoy?". Fredric incluso ingresará todo campante con su novia, cuando el contrato implicito decía explícitamente que no se debían invitar a externos al menos durante el primer mes de ensayos.

(El próximo ensayo sería el peor, definitivamente, con una discusión entre Fredric y Matías sobre si valía la pena preparar temas extra, porque sería una farza prepararlos y no tocarlos. Si Allen no intervino en la discusión fue por su mal humor).

Por la noche Valeria le arrojaría un mensaje de texto a Allen: "no me puedo dormir". Hubiera contestado, pero además de dormido sorpresivamente rápido, Allen apaga el maldito celular por las noches. Tres semanas después de esto Allen se desinotoxicaría de cerveza y drogas, debido a que su "cuerpo se está enajenando". Eso le gustó a Valeria, que aprobó y le invitó una torga en Havanna al otro día.

Déjà Vu

lunes, 7 de diciembre de 2009

I
Aproximadamente, Bob da la explicación del Déjà vu:

Ambos hemisferios del cerebro están sincronizados, es decir, perciben a la par lo que ocurre a nuestro alrededor. Se trata de dos sistemas que van en paralelo, que en realidad conforma, como ya a esta altura sabemos, un único sistema.

Ahora bien, ocurre ocasionalmente que un hemisferio (usualmente el izquierdo) se retrase unas pocas fracciones de segundo ante la percepción. De tal forma, un hemisferio percibe antes lo que pocas milésimas después percibe el otro. El resultado de esta situación es esa sensación de que ya hemos visto o vivido lo que nos acaba de ocurrir.

II
Un día me enteré que Meri se había casado, que se había mudado a Flores donde vivía con su marido y un perro. Cuando nos cruzamos todo fue bien. Hacía tres años que no sabría de ella, aproximadamente. Y resulta que ahora son todos tan grandes y yo sigo siendo un tremendo pelotudo.

Su marido, Hugo, parece un buen muchacho. Me da la impresión de que es un tanto callado, o que cuando nos quedamos charlando con Meri él no decía nada, estaba como afuera. Y me daba cosa. Y pensé que en una de esas él no sabía de lo que había pasado con Meri y moi pero lo intuía. Pero probablemente fueran nada más que pensares paranóicos.

También un día me dio la sensación de que no sé apreciar para nada lo que tengo a mi alrededor. Me dio la impresión de que me dedico a perder todo cuanto tengo, a desperdiciar las cosas ni bien las gano. Un mal que...

III
- ¿Crees en las segundas oportunidades? - preguntó Oliver.

Allen pensó brevemente, como si estuviera midiendo milimétricamente sus creencías, a ver qué encontraba.

- Diré que no.

- ¿No? ¿Resulta que si seguís enamorado de la misma persona, no tenés oportunidad de volver?

- Eso sería retrógrado.

- Pero no igual, sino diferente.

- Todos dicen lo mismo- replicó Jana -: "no será lo mismo, será diferente". "Ahora nos queremos como nunca". "Cambié, cambió, cambiamos". Me parecen demagogias de las que deberías estar ya advertido.

Oliver miró a Jana, seguro que esperaba otra respuesta. O quizás las boludeces que dice Allen de vez en cuando, del tipo "Y no sé depende de las circunstancias". "Mirá, en una de esas quizás para vos si, depende el contexto, la historia, el momento preciso en que ocurren las cosas, el clima y cómo vaya el apertura".

IV
Ella lo miraba fijamente. Había un cobarde y un valiente en esa habitación. Y quién lo diría, el valiente acababa de perder una parte de su valor mientras que el cobarde había agrandado aún más su cobardía. Un intercambio más que extraño, digamos...

- Yo ya sabía que no... - dijo Verónica.

Que no valga esto si alguna vez yo no sentí esa necesidad de inmolación, pero ella no tiene ni idea de que yo sé con precisión cómo se siente. Y no lo digo para hacerme el comprensivo ni nada, sino porque solamente la experiencia nos hace comprender realmente lo que pasa a nuestro alrededor. Y nada vale nada porque ahora, en definitiva, me siento otra vez una catástrofe.

- Perdón por lo del otro día, no quise armar quilombo.

- Dejá, no fue nada -contesté como si algo de lo que yo pudiera decir alivianara la situación-. Me encanta cuando casi me estrolo contra los bondis, si vieras la cara que ponen los choferes. Cuando me recibí teminé con un 106 haciéndome luces, mientras trataba de llegar al Imaginario de contramano.

Y me di cuenta de que no tenía nada que contar en realidad, que mi anécdota era pedorrísima y que Verónica se sentía mal dijera yo lo que dijera. La hubiera abrazado, pero no podía. Diría que hubiera hecho cualquier cosa por consolarla, pero eso es mentira.

Y me pregunté qué iba a ocurrir desde ese momento en adelante. Mi imaginación planteó infinitas -qué exagerado que soy- hipótesis sobre el devenir y las cafeteras. También uno se pregunta si los otros saben. ¿Qué va a ocurrir de ahora en mas? Pero que pregunta pelotuda, pues no va a ocurrir nada.

V
Discurrieron los males de Gregor, pero ahora la preocupación se centra en Greta Jana. Y entonces algunos elementos aparecieron en los sueños de forma recurrente:

- Alguien le decía adiós
- Aparecía Gallagher, que por algún impedimento desconocido, no podía comer
- Acariciaba una espalda desnuda y femenina, y luego ella preguntaba "¿por qué?"
- Sufría parálisis de la mandibula

Y Allen, quizás por primera vez ante algo que le preocupa mucho, es capaz de decirlo: "me preocupa qué va a ser de Greta". Los más arriesgados dirían que este sujeto es capaz de aprender.

IV
- Digamos, la repetición, si la entendemos como exacta réplica, no existe. Yo lo que digo es una segunda vuelta, otra chance de estar con esa otra persona y ver qué pasa. Las cosas cambian, la gente cambia, y los caminos vuelven a cruzarse. Y quizás se me ocurre que la negación es el camino de protegerte de esas cosas que te suenan conocidas y ya te dolieron.

Una breve pausa. Allen no mira a Oliver, como si estuviera intentando articular una respuesta digna, que realmente amerita, algo elaborado, y no lo logra. Simplemente escupe:

- Tengo la sensación, por no decir la certeza, de que en los días corrientes el tiempo está anulado al menos en uno de nuestros hemisferios, ergo, tenemos esa sensación de que hay cosas que nos pueden volver a ocurrir y que van a ser diferentes. Entonces todo ocurre como si avanzaramos sin avanzar, traladando con nosotros todo el paisaje que nos circunda, por lo que nos da la sensación de que nos movemos pero que alrededor nuestro tenemos siempre lo mismo.

Un pensamiento inundó a Allen: definitivamente no necesitaba creer en las palabras de Oliver. Definitivamente debía refutar por todos los medios posibles, utilizando todo el poder de la lógica y la racionalidad, cualquier factor que pudiera convencerlo (justo ese día, sobre todo ese día, más que nunca ese día). Hay que atentar contra la inmutabilidad del tiempo, y eso no se logra con vestigios.

- No sé, la extraño, Allen -continuó Oliver-. Bah, vos sabés como es esto. Y sí, sé a lo que te referís, pero me ocurren con ella cosas inevitables... Pero si frente a lo mismo, uno cambia la actitud y el punto de vista, y otros tantos ingredientes, todo cambia. Y entonces aparecería la invención verdadera.

Pero vos decime una cosa, ¿Para qué? Creo que cuando mis palabras son más firmes es cuando justamente son más volátiles, carecen de peso. Pero yo las ato a la tierra como quien intenta que no se vuele el barrilete, que no sea libre, que no se escape para ser barrilete en cualquier otra parte.

- Me imagino que depende, claro. El problema, Oliver, es que usualmente los móviles para "volver" es la idea de que "todo pasado fue mejor", o algo así. Y te digo que es una idea peligrosa, porque entonces estamos todo el tiempo tratando de volver atrás. Yo qué sé, experimentá lo que tengas que experimentar, pero por favor, sé cauto y no dejes que te gobiernen las utopías.

Oh, si se pudiera simplemente aniquilarlas.

V
No dormir afecta el desempeño de la memoria, por no decir que desordena las emociones y las sensaciones.

Convergencia, y lo que venga después

martes, 24 de noviembre de 2009

I
Ah, pero no importa que trates de que la realidad no se agriete. ¿Vos te pensás que por que te manejes así con tus cautelas, nadie puede ponerte en situaciones complicadas? Por favor, a esta altura del partido esa serie de utilerías nos es prescindible...

- La realidad -decía Bob-, es irrefutable. Digamos. Vos ves este chop y yo también lo veo. Y vos escuchás mis palabras porque yo hablo y te miro y vos me percibís.

- Básicamente vamos con algo así -contesté-: claro, nos vemos. Pero dar eso por supuesto me parece una paparuchada, doctor. Porque vos me ves y yo te veo, pero no llevamos la misma mochila de supuestos, porque vos ves un chop y yo veo mi chop, porque está un tanto lleno de cerveza no tan caliente ni tan fría. Por otro lado, creo que si basamos la realidad en chops desvirtuamos la cosa.

- Bueno bueno. Pero la realidad es irrefutable, yo sólo presenté un ejemplo simple.

- ¿La realidad es la sumatoria de experiencias dispares, distintas y que de alguna forma se niegan y confirman las unas a las otras?

- Claro, supongamos que por ejemplo, Day es para mí familia y para vos tu ex. Un mismo referente para dos mundos ciertamente en pura distancia incapaz de evadir la elocuencia.

- Por ese lado quería ir. ¡Los chops no son más que parte del cuadro! De nada nos sirve decir que existen. Nos sirve más ver qué ocurre con ellos, si estamos sentados en la terraza de un bar en plaza Serrano con un amigo, en La Rosadita con una dama o arrojados en cualqiuer otra circunstancia, por ejemplo en Barrancas de Belgrano.

II
La realidad parece un tanto áspera cuando el 60 te hace luces a dos metros del auto. La avenida putea, el bondi putea, yo puteo. Todos puteamos, vosotros puteaís, ellos putean, ella puteará. El auto se encuentra detenido medio cruzado en Juramento, casí en la vía, claramente mal ubicado. El 60 frenó, porque venía lento, iba a doblar para tomar juramento.

Cinco minutos antes yo manejaba por juramento, dirigiéndome a Libertador. Llevaba a Verónica, pues ella vive en Libertador y Olazabal (creo, ya saben, no soy bueno ubicándome). Ella estaba un tanto alegre, yo otro tanto cansado. La sinceridad era que no tenía ganas de alcanzarla hasta la casa, que me quedaba lejos y ahora tenía que volver.

Verónica es así: entre el silencio decide vomitar frases del estilo "¿Y por qué me odiás?". Me da sueño cuando la escucho decir esas cosas ya.

- Siempre me tratás mal - me dijo Veronique casi llegando a las lomas, donde comienza el verde y están esos edificios en los que uno se pregunta quién mierda vive ahí y cuándo heredó ese balcón.

- No te odio -respondí sin ganas-. De hecho vos me tratás mal a mí, yo siempre te resuelvo todo en la oficina.

Risueña y un tanto alcoholizada sonrió. Se arrimó a mi y me abrazó con toda torpeza, casi arrojándose contra mi. Ese movimiento me hizo perder un poco el control del auto de tal forma que quedamos en la mano contraria. Mi breve experiencia con vehículos fuera de control me dice que: no me gustan.

III
- Etapas -le explicaba a Bob-. De eso se trata ¿no? El ser humano es un animal de ritos: navidad, cumpleaños, día del niño, divorcios y bart mitzvas. En este caso, uno que se iba del trabajo, entonces, juntados en El Carnal. Pero ante eventos no menos relevantes, las señales son más sutiles.

- Ajá... - Asintió Bob, mientras extendía el brazo llamando a la moza. Era otra Quilmes Bock.

- ¿Cuántas miradas pueden ocurrir entre dos personas hasta que crucen la primera palabra? Yo diría que uno habla de antes de mover los labios, porque tanta actitud destilada no ocurre de forma gratuita. Sinceramente no tenía demasiadas ganas de hablar con Verónica, pero yo qué sé.

Bob quizás descreyera un tanto de las cuestiones. Es decir, que no tenía ganas de estar con Verónica y que a pesar de eso terminé teniendo una larga charla con ella y hasta la llevé a la casa.

- Simple: estaba medio tomada. Nadie más con auto a la 1am. No la iba a dejar volverse sola.

IV
Había logrado frenar. Creo que el momento en el que la realidad de Verónica y mi realidad coincidieron fue cuando ella miraba con los ojos bien abiertos el 60 parado frente a nosotros. Todo converge en algún punto, ¿no? Probablemente la realidad del señor bondi driver fuera otra, pues se asomó para decir "qué hacés pelotudo" y algunas otras cosas más.

Mi reflejo fue mirar hacia atrás. Claro que había autos atrás, sino hubieramos chocado. Entonces fue aproximadamente en ese instante en que Verónica comenzó a decir varias veces en continuo "perdón perdón perdón". Mientras el bondi driver me miraba con cara enfurecida decidí que la mejor opción era acomodar el coche para cruzar a discresión la barrera y huir hacia Libertador.

- Perdón, perdón, no me di cuenta.

- No te hagás problema, menos mal que el colectivo no iba rápido - contesté forzado a mirarla. Pues no podría no mirarla, porque entonces se va a pensar que la odio y... - ¿Estás bien?

- Sí si, solo me quedé nerviosa.

V
- Ok, esa es la parte crucial - satirizaba Bob-. ¿Qué hará nuestro antihéroe? ¿Reconfortará a la dama? Es difícil, porque vos querés dejarla en su casa e irte, pero sabés que está mal dejarla así nomás, entonces tenés una especie de cruzada dentro tuyo que sabés que va a ganar el caballero. Bah, te conozco, va a ganar el caballero.

- Sí, la dejé en la casa. Le hablé, le dije que no se preocupe, que bueno, que no se dio cuenta. Pero que tenga cuidado, que...

- ¿Y?

- Sólo eso, hablamos un poco más en la puerta de su casa. Seguía diciendo perdón perdón perdón. Me imagino que le habría agarrado vergüenza o no sé cuál es el sentimiento correspondiente. A esa altura nuestras realidades no coincidían más. Luego simplemente entró.

- Linda forma de terminar la semana - rió bob-. Por ejemplo, si siguieras de novio con Daytona y a sabiendas de que Vero al menos tiene algún filito con vos, ¿la hubieras llevado a la casa? Un hecho al que se le suman tres realidades dispares, por no mencionar la mía de mero testigo hipotético.

Dije que sí, que la hubiera llevado lo mismo, pues no tenía importancia. Por otro lado sostuve la hipótesis de que mi estado civil era condición sinequenon de que Verónica hiciera o no ese movimiento en el auto.

- ¿Te parece? Allen, sabés perfectamente que en ocasiones dejamos nuestra coherencia y alguna vez te habrás dado cuenta que estabas haciendo algo que dijiste que no ibas a hacer.

- Claro, definitivamente. Pensamos que tenemos la teoría, y muchas veces vivimos la teoría. Pero jamás podemos totalizar.

Nuevamente Bob se estaba adelantando a mis desarrollos. ¿Si dijera que todo lo que sigue yo lo había pensado en diferido cinco segundos antes? Pero el guacho ya se me había adelantado:

- Lo cual implica que Verónica hubiera sido consecuente en cualquiera de los dos mundos recién bosquejados. Y también, lo cual nos llevaría por ejemplo a poder dar crédito al teorema de Rocío "Yo no suelo hacer estas cosas". Porque perfectamente ella puede adherir a esa teoría pero, al menos en los sucesos conocidos, haber caído en la falla que la derrota.

Puse cara de culo, no sólo por Rocío sino por otras tantas cosas que Bob acababa de tirar por la borda. Puta, me hubiera gustado llevarme el crédito por eso.

Instrucciones para hacer enojar a una dama

jueves, 17 de septiembre de 2009

Bueno, en primer lugar, deberá enfocarse la presente lección en alguna muchacha con la que uno tenga contacto periódico, por no decir diario.

Lo primero que debe hacer es aceptar la propuesta de salida de la susodicha, con la excusa que hubiérase planteado, sea reunión post trabajo para trabajo, sea simplemente "tengo hambre" o "quiero ver la nueva película de Tarantino".

Puede ocurrir que la muchacha, que cuando eramos nuevos en la empresa, se demostraba arisca para con nosotros (quizás incluso con el resto del mundo también), en esta oportunidad nos sonría e incluso remarque que la está pasando bien con nosotros. Simplemente lo que debes hacer es retribuir los cumplidos, sin mayor efusividad que la demostrada por ella. Todo irá tranquilo, ambos la pasarán bien.

Luego de la actividad X (sea comer, charlar de trabajo o ver la película, si se ha dado alguno de esos casos), podrán pasar a charlas más amenas y personales. Quizás en este momento te comiences a preguntar "qué onda". Más allá de todo, como a esta persona la vez todos los días, todo irá tranquilo, liso, sin grandes aventuraciones.

Es probable que entonces, a partir de ese primer encuentro se genere un segundo encuentro. Las excusas, gracias al afianzamiento de la relación, ya no son necesarias: simplemente puede optarse por charlar de la vida o compartir mesa en cualquier lugar. En este caso podrás hacer vos la invitación, o esperar a que ella lo insinúe, cualquiera de las dos formas irá bien.

Vale preguntarse el momento de la invitación, en caso de que debas hacerla: Para saber cuándo es el momento exacto, ejemplicifamos: si van ambos dos caminando a las diez de la noche con futuro incierto, y se genera un silencio de unos 67-134 segundos (aprox.). Si ella hace comentarios sueltos como "que loco tal cosa" o "vamos a conocer la facultad de medicina", quizás sea el momento.

Sentados nuevamente en cualquier lugar, preferentemente tomando alguna bebida alcohólica, podrán retomar debates personales tales como "¿Cómo te llevás con tus viejos?", "¿Por qué estudiate lo que estudiaste?" o "¿A qué lugar tenés pendiente viajar?". Quizás las preguntas suenen un tanto trilladas, pero las respuestas enriquecerán la salida.

Si en algún momento tu compañera estrena una agarrada de brazo, entonces es el momento de continuar elucubrando hipótesis sobre aquel "qué onda" planteado en el cuarto párrafo de este instructivo. Si la chica fue algo osada, aunque le haya costado, al caminar por la calle antes de ingresar al local te habrá tomado del brazo. Ante todo, no seas descortés y no la rechaces.

Tras un buen rato de charla y algún roce de brazos, lo más probable es que la chica comience a jugar con tu pelo, porque dice que le gusta. Cabe la posibilidad de que haga dicha observación entre risitas. Acto seguido, quizás un poco entonada o quizás porque finalmente se está animando, podrá llegar a decir que le "parecés una persona interesante". A lo que vos, entrenado en el arte de la inmutabilidad, simplemente responderás con una sonrisa. Si la sensación es de hostilidad total -cosa que no creemos, porque este instructivo no es para esos casos- no deberás emitir gesto alguno.

Una buena frase para contestar, en algún momento cuando ya esté avanzada la conversación es: "A todas las mujeres les pasa lo mismo". Esta frase es un excelente detonador de crisis. Ejemplo:

- A mi El Padrino me parece un tanto fuerte -dice Verónica-.

- A todas las mujeres les pasa lo mismo con esa - responde Allen-.

- Hey, ¿así que ahora soy como todas?

[Nota: Puede utilizarse cualquier tipo de generalización por más insostenible que sea.]

Para este momento habremos detectado cierto desencanto. Quizás incluso arremetase algún ataque del orden de "qué feo lo que me dijiste". Pero supongamos que el carácter de la individua femenina es lo suficientemente paciente como para volver once again a intentar retomar la amena charla.

Quizás la candidata, entre alguna risa retomada, diga algo así como "dejame ver ese anillo", y tome tu mano, para luego compararla con la suya, recorrer brevemente los dedos. También puede llegar a ocurrir la frase "Para mí que somos muy parecidos", la cual en una de esas haga bastante ruido. Nada de pánico.

Para la salida, seguramente más tarde de lo que ambos planeaban volver a sus respectivos hogares, ella destacará que te quedes esperándola. De esa manera, quizás ella llegue a opinar que como tu colectivo tardará en llegar sería mejor que la acompañes a la casa de ella. Ese movimiento sería totalmente antitáctico, ya que no viven para el mismo lado. Simplemente se hace caso omiso del ofrecimiento. En breve o no, según cuán garca sea el bondi, podrá estar viajando o no. (O quizás intervenga algún taxi, en fin, son variables irrelevantes).

Ambos se irán cada uno por su cuenta. Fin del instructivo.

Caso de éxito:

Cuando Allen Jana ingresó a la oficina, Verónica aún no había llegado. Ambos habían vuelto tarde la noche anterior, luego de haber compartido la cena. Simplemente prendió su ordenador y deseó que no hubiera estallado nada. Si bien Verónica siempre llega más tarde, esa vez fue peor, pues casi no ingresó al trabajo hasta las once de la mañana.

Esta muchacha, que los últimos días había saludado sonriente a Allen, en esa ocasión casi no emitió más que un seco "hola" a la distancia. Además, ante cualquier intercambio con el sujeto, ella ya no sonreía en lo absoluto y no buscó sostener la conversación en lo más mínimo. Contrariamente, se mostó más afectiva con el resto del staff -cosa evidente para los implicados-, mientras que las intervenciones de Allen fueron descartadas.

Por más que Verónica trabaje exactamente al lado de Allen, ella no le dirigió la mirada en todo el día. Valeria acotó cuestiones como "te dije que esa era una malco", mientras que Luna dirá algo así como "Y bueno, la chica quería que pasaran cosas y vos la dejaste solari".

En síntesis: Lo que antes era buena onda, hemos logrado degradarlo en cualquier otra cosa que no le sirve a nadie.

[PD: tanto peor si te espían escribiendo el relato]