Cuentitos para las fiestas

miércoles, 30 de diciembre de 2009

I
Entonces Barthes decidió que era el momento, y mientras todos estaban sentados cenando entre cervezas y el fin de la cursada, le dijo a Xara que lo acompañara afuera a fumarse un pucho. Y cómo explicarle que él quería estar con ella y la idea de que ella se fuera todo el verano lo atormentaba, que al menos tenía que decirle que él la quería.

Rememoró una conversación la noche anterior:

- Diría que no te valgas de palabras, sino que utilices tus manos -dijo Bentham.

- ¿Cómo? No puedo tirármele así - replicó Barthes.

- No, no viejo. No así no. Mirá, es simplemente un poco de "mimo undercover". Charlan, le tomás la mano, ves si se queda. Sutil, nada de abrazarla, por lo menos inicialmente. Yo qué sé, improvisá. Pero no te vayas a la mierda boludo.

Una serie de observaciones que hacían la escena más pesada: Xara tenía novio. "Pero no está todo bien parece", había explicado Barthes. "Pero aún así no me parece che", había contestado Bentham. Y Xara estaba ahí, con él. Y el resto adentro, riendo y tomando y comiendo y charlando y riendo. Ellos eran dos externos a eso ahora, dos deportados. Y ella le apoyaba su cabeza sobre el hombro, porque estaba cansada.

Cuando Barthes besó a Xara fue lento pero intenso. Y ella lo miró a los ojos. "¿Tenías que esperar a que esté de novia para esto?". (muac!) Qué respuesta, viejo. Lo de las manos era cierto parecía, eso del lenguaje corporal. ¿De dónde sacaría (Muac!) Jim ese tipo de ideas? Pero tuvo razón en que de haberle dicho algo tan estúpido como "mirá me gustás" (muac!), hubiera... sobana tremendamente pelotudo.

Y la conversación tres días después:

- ¿So?

- Nada. Una boluda.

- Era una de las posibilidades - contestó Bentham que era más un acotador pesimista que un tipo que sabe-. Bah, tendrías que ver qué dice. Es muy reciente, vaya a saber que le está pasando por la cabeza.

- Na, ¿qué le importa? Se queda con el novio y total no pasó nada. Además no la voy a ver hasta vaya a saber cuándo, quizás hasta marzo.

- Hiciste lo que podías. Peor hubiera diso nunca decirle nada, ahora por lo menos te sacaste la duda: había onda. El tema es qué hacer con esa onda, claro...

II
... Y luego él la sacó a bailar, cosa que a ella le llamó la atención, pues no eran de salir a las pistas. La sorpresa fue que se lelvaban bastante bien, que después de tanto tiempo aún podían divertirse. Él se perdió en sus ojos un poco, mientras ella dejaba deslizar su mano entre los dedos, para dar la vuelta y volver a agarralo, para hacer una pirueta poco ensayada pero divertida, y para quedar tan cerca que no se acordaba ya de esa vista.

Entonces ella le dijo que no estaba tan mal, que no era tan malo como él decía. Y él le dijo que era más cuestión de quién acompañaba: "cuando uno lo disfruta, baila con ganas, en serio". Ella sonrió y él sonrió, y cuando arrancó otra canción ella gritó y se lo llevó del brazo más adentro de la pista. Estaban con todos y con nadie, eran parte de un todo desapercibido.

Cuando dos cuerpos están sincronizados, son uno solo, como dos partes que se reclaman y participan el uno del otro. Y swing. Y para abajo. Y vuelta nuevamente, pero no soltando sino quedando casi acostada (no me dejes caer) (no, no te dejaré caer), para volver, tomarlo desde la cintura. Nuevamente toda la vuelta para invertir las posiciones y quedar un tanto desorientados.

Ella pensó que finalmente estaban pasándola bien, que este era el primer silencio que compartían a gusto, pero esta forma de no hablarse le gustaba. Sólo era cuestión de que se dejaran ser un poco el uno al otro a su manera. Y otra vuelta, y extender los brazos para alejarse. Y al acercarse chocaron, como labios que se estrellan contra otros labios, más por culpa de él que por que ella lo quisiera. "No. Te equivocaste otra vez", le dijo ella. Se alejó observándolo, para luego huir de la pista.

III
- Es que no te puedo creer. ¿Qué se te pasa por la cabeza a vos? Ni siquiera estaba con él en serio.

- Se supone que eso me tiene que reconfortar - contestó Bataille enojado.

- Se supone que no me tenés que tirar nada, ni sólido ni líquido. Además no te comprendo, dijimos que estabamos bien como amigos. No te entiendo. Ni siquiera me dijiste alguna vez que yo te interesaba. Y por eso me hiciste pasar un papelón.

Bataille no podía mirar a los ojos a Susana. Sí, definitivamente era un pelotudo. Y en su pelotudés se había agarrado bronca, pero la había descargado no contra el culpable, sino contra la pobre Susana que con sus cosas, aún así era inocente.

- No sabía ni qué decirle a él. "Sí, mirá, mi amigo me tiene ganas y como aparecí con vos me tiró agua fría (¡¡fría!!) en la cabeza". Te juro que en este momento no te soporto, te odio, no puedo creer.

Bienvenido compa, es así: un día te volvés tan estúpido que te odian. Y claro, ¿vos viste lo que hiciste? Y Jorge rememoró cómo todo era una noche normal hasta que Susana había aparecido con él. Y Bentham se hubiera acordado de Bataille refugiado en la barra. Y Deleuze se hubiera acordado de cómo vio el cuerpo de Susana tomando una súbita ducha. Y Susana recordó su sorpresa-impotencia-vergüenza. Hubiera deseado no ser tan callada y tímida y poder decirle in situ a Bataille que era un hijo de puta.

IV
Rose Luxemburgo iba en el auto con su madre, que la llevaba hasta la estación. Rápido, pensó que no podía aplazar más la noticia y que realmente tenía que comenzar a blanquearlo. Ella, quién lo diría, una chica de veintitrés, una dama. Era insostenible, insoportable, desdichadamente condenada a confesar.

Y sabía que su madre sería un problema, mientras veía pasar los edificios de la avenida y la gente con paquetes y regalos y una sonrisa navideña. Y a Rose la carcomía la idea, no quería decirlo pero tenía que decirlo. Entonces llegaron a la estación, y el auto se detuvo:

- Má. Estoy saliendo con alguien -dijo mientras hacía ademán de abrir la puesta para bajarse.

- Ah, mirá vos. Me lo suponía.

- Tiene treinta y siete...

La madre de Rose golpeó el volante con disgusto.

- Por eso te vas todo el fin de semana.

Rose dijo "chau gracias beso" y se bajó rápido del auto. No quería volver a ver a su madre nunca más, o quizás hasta el domingo.

V
Deleuze se reía, a carcajadas tan desmedidas como la cantidad de alcohol que había tomado. Y estaba tan tan tan dado vuelta que decía que él esa noche era soltero. Al otro día era menos que probable que él le dijera algo por el estilo a su chica, en pleno almuerzo familiar. Pero en ese momento en ese sucucho lleno de gente, era así: él solo para todas.

Cuando Deleuze se subió a cantar "la rubia en el avión". Barthes lo escuchaba desafinar y se tapaba los oídos. Bentham lo alentó con toda la furia, un seubicado tenían que pedirle que se calle. Y Jorge Bataille tenía ganas de subir con el micrófono, pero de cagón nomás no fue.

No tardó demasiado el soltero Deleuze en ponerse a charlar con una morocha que bailaba al lado del parlante, Jorge Bataille se lanzó hacia la amiga mientras Bentham se aproximaba nuevamente a la barra. Y Bentham tiene la cabeza en cualquier parte, menos en la camarera esa que lo miraba. Deleuze se lo avisó a Jim.

- Mira para ver si necesitamos algo - replicó Jim.

Barthes andaba medio bajonzuelo, pero no era sólo cuestión de tiempo. Pobre, habló poco toda la noche. Deleuze le dijo a la morocha que la iba a llamar en la semana. Pero como estaba encontra de ser él el único que se iba con algo, cuando pagaron para irse, él entre risas anotó el número de teléfono de Jim en el billete, cuando le dejó la propina: "es de parte de él", señaló. A Bentham luego le cayó graciosa la explicación.

Es la última vez (en el año) que vamos a un cantobar.

Los kilómetros hasta allí

miércoles, 23 de diciembre de 2009

La emotividad es algo tan variable. Por momentos me doy cuenta que trato de reducirla a una serie de variables de análisis, como si hablaramos de kilómetros, kilos, megavatios, amperajes, megabites y minutos con años y segundos. En definitiva no se trata más que de metáforas.

El problema (nos) surgió cuando en un cumpleaños Susana Sontag acudió acompañada de su chico y eso a Jorge no le gustó ni medio. Le guardó rabia, más por lo no ocurrido que por lo ocurrido, y menos por él que por ella. Porque en una rápida inspección, empíricamente basada en un sólido intercambio de palabras, determinamos junto a Gilles que el muchacho de Susan era un tremendo pelotudo.

- Saca sus puros como si fueran... se jacta de fumar cubanos... no sé, como si quisiera sacar a relucir su...

- Status - completé la oración de Gilles.

Y Susana andaba como quería, bailaba sin siquiera saludar a Jorge, lo que era agravante para él. Nunca lo había visto ahí, refugiado continuamente en la barra con su speed con vodka, el cuarto de la noche. Y consideremos que era la una recién. Bataille se encontraba a kilómetros de Susan, pero la observaba como si fuera su real destino.

Unos cuantos metros más cerca de mí, ella decía:

- ... maestra de primario. Aunque me tomaré el año que viene para aprender masajes.

Recordé esa tremenda contractura de mi cuello y desee que alguien me ofreciera uno nuevo. Acomodé las vértebras, lo que debe haber hecho un tremendo ruido y le dio pie a Gilles para que retome la conversación con la señorita. No tardó dos minutos en aparecer Bella.

- Me olvidé de preguntarte cómo andás - dijo.

- Cuando nos saludamos, pero vos sabés que uno siempre contesta de compromiso. Bien, lidiando con la situación de mi madre. ¿Vos?

- Bien. Cambio de trabajo por suerte. Te vi un tanto ocupado con ella.

Sabía que iba a decir algo de eso. Era como si nuestra (ex) relación pesara unos cuantos kilos y de vez en cuando sintiera la necesidad de pasarme los costales. Aún así, me sentía neutralmente bien y no me importaba tanto lo que pudiera decir Bella, o lo que pudiera pensar. Total, ya estaba jugado. Ella me contó más de su nueva posición y yo le conté cómo seguía siendo el mismo tipo de siempre. Ella me insinuó que estaba con alguien y yo le insinué que me parecía bien.

Revisaba ocasionalmente qué era de Jorge: se encontraba casi escondido. Me hacía acordar a la época en que yo elucubraba mis plantes.

- Jimmy, sos un tipo malumoradamente adorable - me dijo Bella, en lo que fue casi un chispazo.

- Sos una chica extructuradamente encantadora - contesté, para no elevar los amperes.

Mientras, Gilles anotaba el número telefónico de la maestra. Extrañamente no la sacó a bailar. Repentinamente quise estar con Male. Repentinamente todo parecía tan neutral, nada importaba.

Susana se quedó sola, bailando, mientras su "novio" (o lo que sea) acudió a la barra. Yo creo que Bataille estaba esperando ese momento para proceder, pues los kilómetros fueron fulminados con una seguridad aplastante.

Ocurrió como un relámpago. Jorge se adueñó de un gran cubo de agua fría, y rápidamente se vació en la cabeza a Susana. De kilómetros a centímetros y de centímetros a litros. Y de litros a descomponerse en bites.

El espectáculo fue sublime, de una poética pocas veces vista. Hasta Jorge Bataille tiene un límite, señoras y señores. Hasta él, un tipo dedicado al éxtasis, encuentra su punto donde se mete tan adentro de las cosas que debe...

Tuvimos que improvisar el operativo de rescate. Susana no podía emitir sonido, no podía hablar, estaba anonadada. Probablemente su "amiguito" estuviera aprontándose a la localización, por lo que debíamos ejecutar rápidamente algo que impidiera trompadas/puteadas/etc. Ajustemos los cinturones, supongamos un kilometraje de escape, aumentemos las distancias para poder lidiar con este repentino incremento del peso de nuestras acciones.

- George - dije tomándolo del brazo-. Nos damos a la fuga.

Atendió a Susana ensopada y con frío, mientras Gilles y yo nos llevábamos a Bataille a algún otro lado que no fuera el lugar donde él había decidido vaciar ese cubo de agua fría. Escuchamos a Susana decir algo, probablemente un insulto dirigido a Jorge. Pero ya no le importaba a nadie, ni siquiera a él.

- Me voy me voy - decía Jorge.

El tipo estaba dolido. Los de seguridad por suerte ni habían pintado, y era evidente que Susana no quería armar tanto quilombo. Claro, ella es tan medida que ni cuando le corresponde arma lío. Por favor. Saludé Bella al pasar, que miraba consternada la escena. Barthes estaría hablando brevemente con el sujeto que salía con Susan, para explicarle por qué un chapuzón de agua fría era bueno en esta época del año. Me imagino algo así:

- Cuando hace tanto calor el cuerpo necesita limpiarse - decía Roland-. Muchos se piensan que sólo se logra con el vapor de las termas, pero el augua fría es rejuvenecedora de la piel.

Y toda una sarta de pamplinas.

Jorge no lo decía, pero estaba dolido. Le decía a Gilles que nos fueramos a Shamrock. Tres de la mañana, ¿la noche terminaba o comenzaba? Fue esa noche que ideé no más que el título, sin sabér de qué se trataría: "The Rationals".

- Mi amigo Jim - decía Jorge -. Vos me entendés, vos te das cuenta. Podría haber avisado la muy perra, ¿no?

No me iba a poner a explicarle a Jorge que en verdad esas distancias son insalvables y que Susana a fin de cuentas podía ir a los lugares con quien quisiera. Tampoco tenía ganas de explicarle en tono de que yo supiera algo, en tono educativo. Menos que menos, deseaba satirizar sobre lo ocurrido o agregar dolo a la actitud de Susan. Cosas que ocurren, amigo.

Me llamó Roland: "¿Dónde andan? Bella pregunta qué pasó. Susana está recontra cabrera. El pibe de ella busca a Jorge. Pasenmé a buscar guachos de mierda, no me dejen".

Coordiné el rescate de Barthes, lo buscamos sobre Güemes. Luego, lo mejor era recorrer nuevamente esos largos kilómetros con Bataille, acompañarlo un poco y darnos cuenta que en definitiva, somos una metáfora.

Mímica

Entonces Male me tomó de las manos, y comenzamos a ensayar una especie de mímica, donde yo la seguía a ella y nos reíamos. Sin hablarnos durante todo el evento, ella deducía a dónde quería ir y yo fracasaba una vez más en sincronizarme a la perfección.

Y ella, de haberse decidido a hablar, me hubiera dicho que me relajara. Yo, de haberme decidido a hablar, le hubiera dicho que me encantaba estar con ella así. Y nuevamente ella me hubiera mirado, cualquier acotación hubiera sido innecesaria.

Me paseó por la habitación, en tono divertido y lúdico. Era la completa percepción de nosotros, como si su brazo continuara en mi brazo y como si mis pies fueran la sobra de los suyos. Y su sonrisa tuviera una relación de causalidad con mis ojos que la miraban. Y los gestos fueran una especie de orquesta improvisada que daba vueltas y vueltas por cualquier parte.

Cuando la abrazé ella se sintió un tanto incómoda, como si hubiera despedazado nuestra proxémica. Y cualquier motivación corría el riesgo de dejar de ser virtualidad para ser carne. Cualquier relación entre ella y yo era todo menos precisión, todo menos claridad, todo menos nosotros dos.

Male se puso seria. Recordé cómo me había encargado de despedazar sus gestos, y cómo me hacía cosquillas en lo que me quedaba de seriedad. Abrazarla era un atentado contra nosotros, pero también hubiera mentido de no hacerlo. Y se le borró la sonrisa, como hace siempre que me equivoco. Decir cualquier cosa hubiera empeorado todo.

Rock(Rubber)Band

[Post atorado en borrador al menos unas dos semanas:]

La banda tocó un sábado, en lo que muchos allegados acordaron fue un colectivo flashback temporal al secundario. En un salón de media paquetería, Yamila celebraba su cumpleaños y eso de que habían cursado el secundario con toda esta gente -vio que hace mucho que no ve a esa gente porque cómo son esas cosas usté se imagina-.

La previa fue moco de pavo. El tema fue la pre-previa (término inventado por Esthershack): un leve tequila tempranero para luego elucidar cómo eran las canciones, o si era si sostenido o bemol. Nadie carburó que si sostenido es en verdad do.

Hacía un tanto de tiempos que muchos de esos sujetos ex compañeros del secundario no se veían las jetas. Mucho cortado/colgado/qué hacés/tanto tiempo/hola/eee eee/qué cambiado estás/tenés barba/mirá qué lomo. En algunos casos valía la pena y en otros fue algo más pintorezco y decorativo.

El set list consistió en:

01- When you were young: Allen estuvo en contra de iniciar con esa canción, pero perdió abrumadoramente en los comicios al respecto. Una bola de ruido.

02- Song 2: no ayudó a mejorar la audición, pero desconó todo.

03- Come as you are: El clásico de Nirvana fue el primer momento donde los cinco sujetos en el escenario sintieron estar medianamente a tono.

04- Plush: Con liderazco vocal de Jana. "una cagada, disculpen", en sus propias palabras.

05- My friends: versión eléctrica que supo cultivar sus adeptos, en lo que fue un "lindo" arreglo de arpegios ideado por Esthershack y Jana para desdeprimir la canción.

06- Black: momento depre.

07- When I come around: sonó y a más de uno le arrancó la melancolía de los asaltos y que las nenas debían llevar comida y los chicos bebida (¿era así o al vesre?)

08- Mary Anne with the shaky hand: Vocales a duo entre Matías y Allen. Algo diver.

09- Some might say: en la cual Matías cantaba el estribillo mientras Allen llevaba las estrofas. La explicación de esta innecesaria repartija era la improvisada inclusión de ese tema y las incapacidadades: Matías no se había aprendido la letras porque era "difícil" y Allen no llegaba a entonar correctamente el estribillo.

10- Yellow: Ejecutada únicamente por Matías y Allen. Una versión desacomodadamente acústica de un tema muy fácil de acomodar, pero que los escuchas calificaron de "bonita".

11- In the meantime: buena jugada. Matías giraba y volaba sobre el escenario, mientras probablemente el 50% de los asistentes no sabía qué mierda era esa canción.

12- Help fue uno de los momentos donde Allen la pasó mejor.

13- Vertigo: bien. Se suponia que chau, pero... Mentira, hay una más:

14- Paradise city: coreadas por la multitú! Todos la pasamos bien en esta.

Después de eso retornaron los sujetos ejecutantes a su mesa. Toda la escena le recordó a Allen la época en que asistían a cumpleaños de quince, pero la verdad que ahora estaban todos más viejos.

Es increible cómo compartiendo un tiempo después de tanto tiempo las personas se forman una intuición de por qué siguieron caminos diferentes. Es increible también como las frases de protocolo se acomodan a casi todo salvo a las diaparidades implícitas y a los "jamás nos llevamos en esa época". También es increible que esos sujetos encontraran algo de voluntad para juntarse a divertirse.

Opiniones de los escuchas, obtenidas en pleno local -esta gente seguro estaba bajo los efectos del alcohol y las drogas y eso-:

Según Oliver la performancé fue pipícucú. Esto teniendo en cuenta que la mayoría de los temas incluidos en el setlist eran de su tremendo agrado.

Valeria dijo que le había gustado pero se le notaba que no le había gustado tanto. Políticamente correcta.

Lyla mencionó que le había gustado aunque ella hubiera optado por un set más experimental que incluyera a Radiohead y Sigur Rós. Claro, porque queríamos ser experimentales nosotros. Estaba contenta ella de salir con Orlando que era músico de repente.

Bob sancionó con todo el rigor de la ley que a partir de la canción de Green Day las cosas tomaron más color, y levantó los pulgares por la ejecución simplona de Yellow.

Paula rescató la versión de Help, que ella encontró divertida. Le dijeron que la canción era divertida por si sola y que la versión no tenía nada que ver con eso. Ella argumentó que la forma hace al contenido. La discusión terminó ahí.

Luna se aburrió. No lo dijo, pero se aburrió.

Y las opiniones desde adentro de la ya disuelta banda, son:

Matías dijo que le había encantado, que quería juntar de vuelta a la banda e iniciar su carrera al estrellato o a estrellarse.

Fredric no emitió más que una sonrisa: evidentemente en ese momento era feliz. Con sus anteojos negros parecía Stevie Wonder.

Esthershack brindó por sus momentos de alegría. ¿Qué más se puede pedir q tocar con un whisky y una beer?

Orlando: Viva el rock viva el rock viva el rock ensayamos el miércoles viva el rock viva el rock viva el rock me gusta la morocha vestida de azul viva el rock viva el rock viva el rock no te enterés corazón viva el rock viva el rock viv...

Según Allen, habría disfrutado todo de no ser por esa irrefutable certeza de que al otro día nada habría ocurrido, que se levantaría luego de cuatro horas de sueño -como mucho- para recordar que debía visitar a su madre a ver cómo andaba y que extrañaba cuando todo le parecia un poco más relevante. Pero resulta que todo sigue exactamente igual que ayer. "Tenés que relajarte, lo hubieras disfrutado más", le dijeron. Conjeturó que seguro tenían razón, pero que le daba lo mismo.

breakin point

viernes, 18 de diciembre de 2009

Bueno, aunque no se sabe con certeza, se supone que Allen Jana muere en un accidente de tránsito en avenida Coronel Díaz y... ¿Arenales? Hecho que se supone ocurriría un sábado o domingo cerca del mediodía.

Por otro lado, más allá de este hecho superfluo, ocurriría esto con la historia paralela.

Jim Bentham tendría una serie de sitruaciones un tanto no claras con Malena Ponty. Todo esto para aprovechar las confusiones hasta ahora especificadas de forma muy clara y transparente en posts anteriores.

Se revelaría en una especie de mito que Georges Bataille desperdició sus oportunidades con Susana Sontag. Todo porque Sontag es arisca y nadie (NADIE) sabe lo que le pasa por la cabeza.

Rolando Barthes profundiza sus discusiones metafísicas con Bentham. Para arribar a nada. Y resulta que Barthes se trae gato encerrado.

En garras de un futuro indeterminado está la relación entre Deleuze y Fernanda Guattari. Algunos predicen problemas y otros dan la catástrofe por inevitable, por no decir lapidaria, por no decir definitiva, por no decir insalvable por no decir guevadas.

En teoría deberían aparecer characters as:

- Rose Luxemburg: perdida de la vida la extrañamos!

- Oswald Soriano: La luz intelectual que busca nuevos y mejores fracasos.

- Oracio Holveira: Si Gallagher fuera una persona... ¡sería Oracio!

- Bella Carolyn Burnham: De apariciones ocacionales. Muchacha estructurada pero bonachona como ella sola. O al menos esa idea nos hacemos.

Y me estoy perdiendo más personajes, pero irán apareciendo. Pero se intentará a partir de este momento un breaking point. No con los fines de recomenzar nada, sino para seguir con esta fábrica de certezas fallidas que tenemos aquí.

En algún momento daré más detalles de la muerte de Jana. Pero ahora no.

Tuesday´s are back

jueves, 17 de diciembre de 2009

Mientras Paula una vez más dice "Me encanta Odds & Sods", yo le comento que fue el regalo de cumple de Valeria. Y ella se ríe de lo mismo que yo, de imaginarse a Valeria preguntando en disquerías de Cabildo por un disco de The Who.

Hace meses que no nos juntamos en casa a servirnos cerveza y escuchar clásicos y compartir opiniones de por qué ella está en crisis (primera noticia que tengo) y por qué a mi no me ocurren las cosas (noticia vieja). Y sonó Love me do y bailamos un rato en el living porque ella dijo que teníamos que bailar.

El desprendimiento terapéutico comenzó rápido, versando sobre psicología masculina y femenina, suerte de lazo incomprensible que deriva en cualquier cantidad de quilombos. Paula me decía que los hombres le tenemos miedo al compromiso y yo le decía que depende, porque hay algunos no son tan así. Y ella me miraba.

- ¿Vos te peleaste con Day por eso?

- No no, aunque luego hablando con ella salió el tema de los planes que ella tenía: hijos, familia y esas cosas.

- Y te espantaste.

- Para nada. El asunto no había salido hasta después de terminada nuestra relación -contesté a modo aclaratorio, como diciéndole que yo en verdad soy un tipo re maduro eh-. Fue más un tono confesatorio el que utilizó. Y con todo esto de vivir separados, ella jamás insinuó venirse a vivir conmigo, aunque su cepillo de dientes estaba en mi baño y tenía su desodorante también, y esas cosas.

Luego ella me comenzó ha hablar de un tal Federico que no sé si es anterior o posterior a Paliers y no pregunté porque no me interesaba. En definitiva, el pibe era una especie de galán de radionovela.

- Son de esas cosas que le ocurren a uno, que de repente razona cómo llegó a estar ahí, un domingo saliento con ese pibe. La verdad que no sé, no entiendo cómo logró convencerme pero sí entiendo por qué lo mandé a freir espárragos.

Lo groso de Paula es que utiliza esos antimodismos, totalmente fuera de uso y totalmente. Ocurrió en ese momento de la noche So sad about us y eso nos llevó a una especie de baile también, aunque no era, pero era.

- Es que es así: cuando él empezó a salir conmigo resulta que uno de sus amigos, que creo que me tenía ganas, le dijo así en frente de todos, justito el fin de semana siguiente, algo así como "seguí acumulando, que ya somos varios los que te queremos quebrar el brazo ese, el que no usas para satisfacerte". Y... desde ahí no me habla casi.

- Probablemente el estúpido de ese otro le tenga odio a Federico porque él agarró viaje con vos. Es una cuestión casi territorial te diría. Por otro lado, si este Federico te deja de dar bola por eso, es un tremendo pelotudo.

- Ya fue -dijo ella-. Fue un rato, digamos. ¿Por qué es que después de un rato uno pierde el interés? Pensé que realmente me gustaba pero me duró un fin de semana. Soy cualquiera.

Pusimos Hard days night. Inmediatamente ella me sacó a bailar y me hizo reir porque me enseñó un paso de una vueltita que hay que soltarse las manos y la verdad que ahora no recuerdo cómo es. Algo así: Ambos, con las manos tomadas, extienden los brazos. Luego los pasan por atrás del cuello, y ... ahí ocurria alguna magia y había que soltarse y no recuerdo más.

Y llegó su opinión sobre algo de lo que ella está al tanto. Me resultó gracioso, luego al recordarlo, cómo ella lo trajo a colación:

- La verdad, no te merecés que siquiera ella haga el intento de hablarte - me dice-. Duele eso, sos bastante malo, sabelo. Ella no necesita que la ignores sino que simplemente desea poder compartir una situación que ocurra entre cuatro paredes sin que haya ese aire roto entre los dos.

- El aire se rompe. Es la primera noticia que tengo de esa posibilidad, aunque no se trata de que me sea totalmente extraña sino que simplemente no sé pensar las cosas.

- Vos mismo dijiste que pensás demasiado.

- Sí sí, pero es una idea a corregir. Cuando dije eso separaba sentir de pensar y eso no es así, lo que ocurre muchas veces es que uno se encierra en el mutismo de su racionalidad, midiendo. Y es eso lo que no está bien. La medición es una forma bastante nula de experiencia, y no la métrica de las mismas.

- Deberías decirle de que se vieran.

Se inició a través de mis labios una risa, una reacción a lo ridículo, un atentado contra cualquier momento de seriedad que pudiera tener una conversación sobre Guillermina.

Comenzó a sonar Love ain´t for keeping, en una excelente versión extendida que me encanta escuchar porque Townshend y Entwistle se van de mambo mal. Por otro lado estoy lejos de comprender cómo me convenció Paula de comprar Quilmes Red: siempre coordinamos eso a la perfección, pero en esta ocasión me insistió con esa clara imperfección.

- Can´t buy me loooooove.

- Esa ya pasó -le dije a Pau-. Y no vale repetir hoy.

- De todas formas, explicame qué mierda quiere decirte un hombre con "es que le tengo miedo a lo nuevo. Pero luego me doy cuenta de que la paso bien, lo que pasa es que al principio no es así". La puta madre, son complicados.

Intenté explicarle que esa afirmación no era para nada mala y que sí, era un mecanismo de boludés, pero presente tanto en mujeres como hombres. Y ella me dijo entonces, sin que yo se lo preguntara, que eso se lo había dicho Paliers cuando comenzaron a salir. Y a mi no me importaba el autor de la frase, sino su funcionamiento.

- En definitiva, todos podemos decir todo, según vos.

- Bueno, sí. Es una verdadera posibilidad. Las virtualidades, vos lo que para es que no leiste a Foucault.

Se rió como si supiera que en algún momento de la noche ibamos a arribar a ese nombre, como si en algún momento tuviera yo que sacar a relucir lo letrado que soy y ella tuviera que quedarse cantanto Naked eye un rato. Pero no más que eso.

Fue así como ella me dijo y yo le dije lo que mas o menos era, en definitiva, un fragmento de lo que podía ocurrirnos.

Montaje

martes, 15 de diciembre de 2009

¿Y si un día nos dejamos de mirarnos de esa manera? Me sentiría que por fin vos no sos tan mal tipo y yo no me esfuerzo tanto para nada. Y no, no es que vos seas nada sino que toda esta nada que nos rodea es algo. Y por favor... y sé que estás pensando en ese "escapémonos". ¿A dónde?

Pero sobre todo, ¿escapar de qué? ¿De nosotros? Se supone que si nos vamos entonces vamos a ser otras personas en otro lado con otra historia que no sienten lo mismo pero sienten ese algo que pareciera -es decir, es sólo una apariencia- que siempre va a estar.

Y me pregunto, ¿bajo los efectos de qué momento de nuestra historia estás? ¿Era nuestra o era solo una disyuntiva que nos tenía reunidos? Una especie de microcosmos que no fue más que accidental -a vos que te gusta tanto esa palabra, resulta que con ella todo lo que te pasa es un accidente, resulta que no sos responsable de nada, resulta que a vos las cosas te pasan como si fueras un tercero al que se le cruzan las situaciones-, y en una de esas otra vez estamos con tus planteos.

Y bueno, si algunas facetas de lo que soy te duelente entonces que te duelan. Y si te resulto insensible, que te duela porque a vos tu insensibilidad también me deja de lado. Y no me pongas cara de... esa cara que ponés vos.

Me hacía acordar a... algo como esto. "Me mandé un par de cagadas". Creo que vos y yo entendemos eso, ¿no? Y creo que sí, cuando es fin de semana largo es peor, porque tenés más tiempo de...

Y vos te acordás y yo me acuerdo pero todos los demás hacen de cuenta que nadie se acuerda y entonces vos sonreís y yo también sonrío y en definitiva, todo esto -como también te gusta decir-, es un montaje, corazón.

Una cumbre culinaria

lunes, 14 de diciembre de 2009

1) La próxima intentaré no comportarme como un imbécil. Lo prometo.

2) Mmm, sería bueno que al menos pudieras dirigirme la palabra o un gesto que no sea la nada. Ni siquiera digo que tengamos una conversación, pero al menos que no me omitas así tan groseramente.

1) Ok, tenés razón. Lo que pasa es que vos viste cómo soy yo. ¿Sal?

2) Mirá que ya tienen eh. Sí, ya sé que no sos una persona muy accesible. ¿Le pongo ketchup a una parte, o a todas?

1) A una parte, así hago rotation -dijo mientras se llevaba una papafrita a la boca.

2) Igual me parece bien que al menos ahora seas un tantito autocrítico. Ya no nos hacemos daño hace rato...

1) Bueno, eso quizás se deba a que justamente dejamos de hablarnos. Y no entiendo cómo no te gustan los mejillones -entonces le tendió uno con un tenedor, gesto al que ella reaccionó poniendo cara de asco-. Dale cheeee.

2) ¡Pero no seas pesado! No me gustan, ya lo sabés.

1) Je.

Mientras ella comía sus papafritas con ketchup, miraba cómo él disfrutaba de esa combinación un tanto extraña. Entonces él se levantó repentinamente, como si hubiera tenido una idea urgente, y fue a la cocina. Trajo jugo.

1) ¿Querés?

Ella ni le contestó, sólo tendió su vaso.

2) El tema del jugo de naranja es que te lo tomás de un saque. A mi me cuesta, arranco a tomarlo y no paro hasta que el vaso queda vacío.

1) Idem. Igual tenés que entender que para un racionalista como yo las cosas son blancas o negras. Sí, ya sé que yo mismo vengo con la paleta de colores a salpicar todo de cualquier color, pero viste, a fin de cuentas...

2) Quizás aplicándote un poco podrías hacer pintar algo lindo. Me choca cómo omitís todo cuanto yo digo, creo que no me merezco eso, ¿verdad?.

1) Sí, lo sé. Pero creeme que me cuesta, ¿ok? No espero que me comprendas, como yo de alguna manera no te comprendo a vos... lo irreductible de la experiencia, vio. Estamos un tanto limitados. Hoy en día ni estamos de acuerdo en el menú, imaginate lo que podría salir de...

Por su parte, ella comía unas fajitas de pollo que lucían lo suficientemente bien como para que él las envidiara un poquito. Pero había guerra culinaria y él no aceptaría aunque ella le ofreciera cien veces.

2) Probá. ¿No? Qué cabeza dura. Y mi pollo debe estar bastante mejor que esas cosas que estás comiendo vos.

1) Igual mejor, más mejillones para mi -le dijo sacándole la lengua-. Pollo con papas fritas, sos más resuelta que yo, querida.

2) No no, querida no. ¿Ves? Eso si que es cualquier cosa. Resulta que antes no existía y ahora no solo existo sino que soy "querida". La verdad que no me parece. Imaginate si yo te digo "querido", a vos. Es una patada.

1) Sí, tenés razón, que palabra de mierda. A mi me trae malos recuerdos. Igual es la última vez que se me ocurre decírtela, lo prometo. Uno tiene resbalones entre las palabras, viste, en una de esas dice cosas que jamás diría -tomó tres mejillones con su tenedor, los sumó a una papafrita y se los mandó nomás. Ella miró el espectáculo nuevamente poniendo cara de asco-. El otro día le dije a Gallagher "andate a la mierda", y yo jamás lo mando a la mierda. Lo mando a la concha del pato, pero a la mierda no, no va. Estoy hecho un estúpido.

2) Es que yo no entiendo, sencillamente. Sos un desfachatado, no tenés nada de criterio gastronómico a veces. Por lo menos comé cosas que combinen. Mejillones con papas fritas y encima tomando jugo de naranja. Ponele tabasco y yo creo que estás en tu cumbre culinaria.

Él la miró con un gesto de aprobación. Evidentemente no le parecía tan mala idea.

1) Igual, es verdad, podría haber combinado mejor con...

2) Noooooo, eso de que la cerveza va con todo también es otro invento tuyo, eh.

Desarmada

jueves, 10 de diciembre de 2009

[I was supposed to write something else, but couldn´t articulate the right words ]

Cuando una amiga tuya se estrella en Panamericana y General Paz a las seis de la mañana te llaman a las diez para avisarte. Entonces lo que queda de vos, poco dormida y además desoriendata por la noticia, se levanta, y antes de cualquier desayuno -cosa usualmente necesaria antes que nada- comenzás una cadena de llamados que termina en que salís rápido para la casa de alguna amiga para ir desde ahí a la casa de entierros.

Cuando llegás ves a la madre llorando y al padre haciendo los arreglos, de acá para allá, llamando y contratando no sé qué servicio de carroza. Y entonces yo también empiezo a llorar como una condenada porque simplemente no puedo creer que una amiga mía murió y está en una caja de madera. No podía sacarme de la cabeza las últimas veces en que la había visto y...

Estabamos todas las chicas, eso ayudó. Estabamos todas menos una y la madre no dejaba de llorar. Y en Clarín salió cualquiera: dicen que tenía una hermana y es mentira, porque se trata de un hermano que luce de terror, que llora por dentro pero por fuera se encarga de decirle a una banda de desconocidos gracias por venir y esas cosas. Y también en el diario dijeron que ella tenía veintidós años pero tenía veinticinco. Qué diario de porquería.

Todo esto en un feriado martes, un feriado de mierda, peor de lo que hubiera imaginado. Y en el trabajo el miércoles me dejaron irme, el velatorio fue a la madrugada. Y a las tres de la mañana el entierro y...

Cuando hablé con Allen él decía que no debía estar ahí, que ni siquiera debía haber aparecido en la oficina. Mirá corazón, yo no soy tan impulsiva como vos en estos casos. Y me di cuenta que Allen me hubiera peleado pero se daba cuenta de que mi animo estaba por el piso e increiblemente se calló la boca.

Quedamos en juntarnos a cenar temprano algo de comida mexicana, porque yo necesitaba dispersarme y no podía sacarme la imagen del cajón de la cabeza. No tenía voluntad, totalmente decaída, totalmente desganada. Recordé justamente cómo yo había tratado de acompañar a Allen cuando había muerto Mili, y cómo él en su hábito inaccesible se había borrado del mundo.

- Dos noches de visitante en cualquier lado no me vinieron nada mal - explicó-. Era extraño en mi propia ciudad. Uno precisa exiliarse, Julieta ma había re puteado, luego entendió.

Allen, em, ella también estaba golpeada, no creo que hubiera "entendido" como vos decís.

En la cena Allen comenzó a hablar de lo indignado que estaba con los cambios en Facebook, que como siempre todo demostraba que el tenía razón y que todo esto se iba a ir al carajo. Me imagino que se pensó que me distraería.

Y quizás haya sido porque realmente no me importaba nada, pero tuve que preguntarle por qué él y yo no habíamos funcionado.

- Si tengo que explicarlo racionalmente, somos dos polos demasiado cercanos, que cuando nos rozamos hacemos corto circuito. Acordate de cómo nos llevabamos para el carajo el breve interludio que estuvimos.

Racionalmente... no puedo creer que diga "racionalmente".

- Pero es que parecía todo tan bien...

- Sí, pero viste que cuando la sumatoria de elementos cambia su relación, los resultados pueden diferir de los experimentos anteriores. Las personas buscan a su complemento o a su igual, y no sé dónde estás vos y menos sé dónde estoy yo.

- Sí, es cierto que nos llevabamos mal. Me daba la impresión de que te saturé. Yo qué sé, tenía curiosidad, pero a la vez me invadía esa certeza de que no ibamos a funcionar a largo plazo. Y siempre la pregunta de si valía la pena salir con mi mejor amigo.

Siempre un terreno un tanto extraño. Es característico de Allen eso de que no sabés qué mierda le pasa por la cabeza, es especialista en hacerse el pelotudo. Una vez me lo confesó, me dijo que lo hacía absolutamente a conciencia.

¿Corroida? Estoy tan deprimida que soy capaz de decirle todo a Allen: que me molestó su alejamiento, que tenía miedo de lastimarlo, pero que él podía ser muy dulce. Que admiró su capacidad intelectual pero que lo veo a la deriva, que hace cosas sin sentido. Que siempre me dio cosa su "experimentación química". Que el es responsable e irresponsable a la vez. Y el dice que sabe todo eso, se hace el que no le digo nada nuevo. ¿Tan así será? No soy tan evidente, corazón.

- Sólo a modo de hipótesis: creo que no hubieramos llegado lejos, que nos hubieramos mandado a la mierda en malos términos a los pocos meses. Era desactivar eso en seguida o esperar la explosión.

- Allen, perdón, estoy hecha una lágrima. Sólo que la verdad no quería estar en casa y...

Allen me abrazó y yo me solté un poquito, me alejé de mi misma. Estaba tan segura de repente. Creo que cualquier otro hombre hubiera intentado darme un beso, pero él tiene modos más... a veces diría burocráticos, otras veces diría de niño, otras veces de estúpido , otras veces diría que no tiene modos.

- No te creas que soy un tipo de múltiples facetas. Simplemente actúo una serie de papeles que me salen bien y no tan bien.

- La extraño. No caigo aún. Era mi amiga y se fue y no la voy a ver más y vi a la madre y vi al padre, al hermano y ella...

- ¿Querés que nos vayamos? -dijo Allen, por decir algo.

- No no, quedémonos un rato más. ¿Cómo es eso de que tocan? ¿Me vas a invitar a verte? Sí, ya sé que no es tu fiesta pero dale. Seguro no voy a conocer ninguna de las canciones, salvo que toquen cachengue, pero seguro que vos no.

Mixplayed

[Otro borrador viejo. Es llamativo como empieza con "algo de futurología" cuando a este momento, aborda cuestiones que ya están caducadas. Se suponía que tenía algo de mística, pero ahora se nota que son ganzadas.]

Algo de futurología:

Al despertarse Allen habrá disfrutado de un sueño reparador, pues habrá sido la primera vez en dos semanas que logra dormir instantáneamente entre semana.

En la oficina se dará cuenta de que le han delegado todos los pelotazos posibles ya que al jefe se le habrá dado la gana de irse a Bariloche unos días. Por otro lado notará nuevamente los acercamientos de Verónica, su partenaire de medios: "hoy te regalo un Snicker". Valeria designará a la susodicha como "la malco" porque no tienen una buena relación.

No hay forma de que Allen sepa demasiado del por qué estas dos muchachas se llevan mal. Valeria, recientemente nominada como la "little sister" de Allen, se ha demostrado un tanto protectora para con su "older brother". Verónica por su parte, no puede esperar a dejar de trabajar con Valeria.

Por otro lado, Rocío llamará a Allen cerca del mediodía. Será este el momento aproximado donde nuestro antihéroe se habrá dado cuenta del error de dejarle su celular. Allen deseará con todas sus fuerzas no escuchar la boludés de "dejé a Richard porque quiero estar con vos", deseo que efectivamente se le cumplirá.

Cerca de la merienda toda la oficina se pondrá de acuerdo en una cosa al menos: hay que aprovechar los descuentos de Freddo de los miércoles. Quizás será el punto más alto en el día de Allen, pues justo después de conseguir su cuarto, un mensaje de Rocío le propondría juntarse a "tomar algo". Allen responderá negativamente.

Sobre esto, la opinión de la hermanita de Allen será: "No sabés cómo es la historia. Hablalo, si ella te cae bien, hablalo." Para él será esa especie de error que no piensa cometer, pero que le carcome el cerebro.

A lo largo del día Discovery Channel y Google harán de las neuronas de Allen un revuelto incapaz de toda sinapsis, operacionalmente a funciones de queja e insultación.

Para el final del día Allen se encontrará lo suficientemente exhausto como para discutir nuevamente con Matías sobre la inclusión de algunas versiones acústicas, entre las cuales se planifica un intento de Yellow de Coldplay y Hide your love away.

Aún así, ambos sostendrán una discusión sobre si extraer Don´t look back in anger de Oasis del repertorio para reemplazarla por Stop crying your heart out. La dificultad de Allen para articular los coros de la primera es quizás la mejor excusa que encuentra Matías para ese reemplazo. Pero, obvio, Allen no piensa dar de baja a lo que es para él "una de las canciones más grandes de la historia del rock". Por la fecha Allen dejará sus pocas labores vocales.

La performance de Orlando para la fecha habrá dejado bastante de desear, probablemente porque se pasó toda la noche despierto con Ly. La idea central que Allen llevará en la cabeza será "¿Quién mierda propuso hacer el ensayo de hoy?". Fredric incluso ingresará todo campante con su novia, cuando el contrato implicito decía explícitamente que no se debían invitar a externos al menos durante el primer mes de ensayos.

(El próximo ensayo sería el peor, definitivamente, con una discusión entre Fredric y Matías sobre si valía la pena preparar temas extra, porque sería una farza prepararlos y no tocarlos. Si Allen no intervino en la discusión fue por su mal humor).

Por la noche Valeria le arrojaría un mensaje de texto a Allen: "no me puedo dormir". Hubiera contestado, pero además de dormido sorpresivamente rápido, Allen apaga el maldito celular por las noches. Tres semanas después de esto Allen se desinotoxicaría de cerveza y drogas, debido a que su "cuerpo se está enajenando". Eso le gustó a Valeria, que aprobó y le invitó una torga en Havanna al otro día.

Aviones

[En borrador desde marzo, quedó este post. Se supone que lo iba a terminar, pero bueh]

Quien se está parado en pleno escenario es Roland Barthes. Lleva puesta una camiza azul marino, pantalones a cuadros -que claramente no combinan- y zapatillas. La oscuridad detrás de él parece deborarlo, pero no. Esa oscuridad está con él.

Roland: El sujeto reticente es el sujeto que en realidad necesita de la cercanía. Pues, me parece, los disparos amenazadores para ahuyentar a los intrusos son pruebas, como una especie de artefacto ridículo que la persona solipsista impone para obstaculizar la labor de quien se preocupa por el.

Un reflector se prende. Jim Bentham no puede evitar su cara de nada, mientras Bella lo mira con sos ojos redondos y grandes. Él dice que ya dominará sus males, que sus pánicos no precisan de atención. Ella dice que debería buscar ayuda. Él ya contestó en varias oportunidades que "no cree en la psicología".

Bella: Cómo quieras, pero algún día tendrás que enfrentarlo. Tendés a escaparte.

Jim: Justamente estoy parado aquí -alza la mirada-. No creo estar evitando nada, simplemente, tomo mis tiempos para llevar acabo mis luchas.

Bella: Tenés miedo a volar, ¿no?

Jim -bajando la mirada-: Claro, precisamente. En realidad, creo que es una especie de disgusto a todo lo que no puedo comtrolar, todos esos procesos que no entiendo.

Roland: El sujeto debe aprender a convivir con eso que no es él, con ese gesto que le es ajeno pero propio. Quizás sea sólo cuestión de dejar las cosas tranquilas, de no pensar tanto. Oh, pero por supuesto, somos seres pensantes y a veces nos cuesta dejar a las cosas simplemente... ser.

Bella: Sé que no te gusta que te lo diga, pero me preocupás.

Jim: Lamento. Son momentos, verás. Soy un tipo razonable hasta que me vuelvo irracional.

Bella: No lo escucho de tu boca pero lo veo en tus ojos. Estás molesto, en parte conmigo. ¿Me vas a contar? Ok, creo que me puse un tanto frenética, perdón.

Jim: Los vuelos, los aviones. Me resulta difícil de creer que esa cosa que pesa no sé cuántas toneladas va a cruzar todo un oceano. Encima se le agitan las alas y tengo que confiar en una manga de sujetos que quizás estén borrachos.

Roland -mirando a Jim-: Hace poco se cayó un avión cerca de Bruselas. Las chances de que se vuelva a caer un avión allí son infimas, ahora le cota a otra capital del mundo.

Jim: Callate pelotudo.

Bella: Mirá, decir que sé que te vas a subir al avión con tal de llegar a Brugges. Por lo demás, me cansé de discutir sobre esto. Simplemente te llevó unas pastillas, ¿ok? Ya la noche anterior tenés que relajarte, mi viejo nos lleva.

Jim: A genial, yo que me llevo bárbaro con tu viejo, que me adora que me quiere con toda su alma y...

Déjà Vu

lunes, 7 de diciembre de 2009

I
Aproximadamente, Bob da la explicación del Déjà vu:

Ambos hemisferios del cerebro están sincronizados, es decir, perciben a la par lo que ocurre a nuestro alrededor. Se trata de dos sistemas que van en paralelo, que en realidad conforma, como ya a esta altura sabemos, un único sistema.

Ahora bien, ocurre ocasionalmente que un hemisferio (usualmente el izquierdo) se retrase unas pocas fracciones de segundo ante la percepción. De tal forma, un hemisferio percibe antes lo que pocas milésimas después percibe el otro. El resultado de esta situación es esa sensación de que ya hemos visto o vivido lo que nos acaba de ocurrir.

II
Un día me enteré que Meri se había casado, que se había mudado a Flores donde vivía con su marido y un perro. Cuando nos cruzamos todo fue bien. Hacía tres años que no sabría de ella, aproximadamente. Y resulta que ahora son todos tan grandes y yo sigo siendo un tremendo pelotudo.

Su marido, Hugo, parece un buen muchacho. Me da la impresión de que es un tanto callado, o que cuando nos quedamos charlando con Meri él no decía nada, estaba como afuera. Y me daba cosa. Y pensé que en una de esas él no sabía de lo que había pasado con Meri y moi pero lo intuía. Pero probablemente fueran nada más que pensares paranóicos.

También un día me dio la sensación de que no sé apreciar para nada lo que tengo a mi alrededor. Me dio la impresión de que me dedico a perder todo cuanto tengo, a desperdiciar las cosas ni bien las gano. Un mal que...

III
- ¿Crees en las segundas oportunidades? - preguntó Oliver.

Allen pensó brevemente, como si estuviera midiendo milimétricamente sus creencías, a ver qué encontraba.

- Diré que no.

- ¿No? ¿Resulta que si seguís enamorado de la misma persona, no tenés oportunidad de volver?

- Eso sería retrógrado.

- Pero no igual, sino diferente.

- Todos dicen lo mismo- replicó Jana -: "no será lo mismo, será diferente". "Ahora nos queremos como nunca". "Cambié, cambió, cambiamos". Me parecen demagogias de las que deberías estar ya advertido.

Oliver miró a Jana, seguro que esperaba otra respuesta. O quizás las boludeces que dice Allen de vez en cuando, del tipo "Y no sé depende de las circunstancias". "Mirá, en una de esas quizás para vos si, depende el contexto, la historia, el momento preciso en que ocurren las cosas, el clima y cómo vaya el apertura".

IV
Ella lo miraba fijamente. Había un cobarde y un valiente en esa habitación. Y quién lo diría, el valiente acababa de perder una parte de su valor mientras que el cobarde había agrandado aún más su cobardía. Un intercambio más que extraño, digamos...

- Yo ya sabía que no... - dijo Verónica.

Que no valga esto si alguna vez yo no sentí esa necesidad de inmolación, pero ella no tiene ni idea de que yo sé con precisión cómo se siente. Y no lo digo para hacerme el comprensivo ni nada, sino porque solamente la experiencia nos hace comprender realmente lo que pasa a nuestro alrededor. Y nada vale nada porque ahora, en definitiva, me siento otra vez una catástrofe.

- Perdón por lo del otro día, no quise armar quilombo.

- Dejá, no fue nada -contesté como si algo de lo que yo pudiera decir alivianara la situación-. Me encanta cuando casi me estrolo contra los bondis, si vieras la cara que ponen los choferes. Cuando me recibí teminé con un 106 haciéndome luces, mientras trataba de llegar al Imaginario de contramano.

Y me di cuenta de que no tenía nada que contar en realidad, que mi anécdota era pedorrísima y que Verónica se sentía mal dijera yo lo que dijera. La hubiera abrazado, pero no podía. Diría que hubiera hecho cualquier cosa por consolarla, pero eso es mentira.

Y me pregunté qué iba a ocurrir desde ese momento en adelante. Mi imaginación planteó infinitas -qué exagerado que soy- hipótesis sobre el devenir y las cafeteras. También uno se pregunta si los otros saben. ¿Qué va a ocurrir de ahora en mas? Pero que pregunta pelotuda, pues no va a ocurrir nada.

V
Discurrieron los males de Gregor, pero ahora la preocupación se centra en Greta Jana. Y entonces algunos elementos aparecieron en los sueños de forma recurrente:

- Alguien le decía adiós
- Aparecía Gallagher, que por algún impedimento desconocido, no podía comer
- Acariciaba una espalda desnuda y femenina, y luego ella preguntaba "¿por qué?"
- Sufría parálisis de la mandibula

Y Allen, quizás por primera vez ante algo que le preocupa mucho, es capaz de decirlo: "me preocupa qué va a ser de Greta". Los más arriesgados dirían que este sujeto es capaz de aprender.

IV
- Digamos, la repetición, si la entendemos como exacta réplica, no existe. Yo lo que digo es una segunda vuelta, otra chance de estar con esa otra persona y ver qué pasa. Las cosas cambian, la gente cambia, y los caminos vuelven a cruzarse. Y quizás se me ocurre que la negación es el camino de protegerte de esas cosas que te suenan conocidas y ya te dolieron.

Una breve pausa. Allen no mira a Oliver, como si estuviera intentando articular una respuesta digna, que realmente amerita, algo elaborado, y no lo logra. Simplemente escupe:

- Tengo la sensación, por no decir la certeza, de que en los días corrientes el tiempo está anulado al menos en uno de nuestros hemisferios, ergo, tenemos esa sensación de que hay cosas que nos pueden volver a ocurrir y que van a ser diferentes. Entonces todo ocurre como si avanzaramos sin avanzar, traladando con nosotros todo el paisaje que nos circunda, por lo que nos da la sensación de que nos movemos pero que alrededor nuestro tenemos siempre lo mismo.

Un pensamiento inundó a Allen: definitivamente no necesitaba creer en las palabras de Oliver. Definitivamente debía refutar por todos los medios posibles, utilizando todo el poder de la lógica y la racionalidad, cualquier factor que pudiera convencerlo (justo ese día, sobre todo ese día, más que nunca ese día). Hay que atentar contra la inmutabilidad del tiempo, y eso no se logra con vestigios.

- No sé, la extraño, Allen -continuó Oliver-. Bah, vos sabés como es esto. Y sí, sé a lo que te referís, pero me ocurren con ella cosas inevitables... Pero si frente a lo mismo, uno cambia la actitud y el punto de vista, y otros tantos ingredientes, todo cambia. Y entonces aparecería la invención verdadera.

Pero vos decime una cosa, ¿Para qué? Creo que cuando mis palabras son más firmes es cuando justamente son más volátiles, carecen de peso. Pero yo las ato a la tierra como quien intenta que no se vuele el barrilete, que no sea libre, que no se escape para ser barrilete en cualquier otra parte.

- Me imagino que depende, claro. El problema, Oliver, es que usualmente los móviles para "volver" es la idea de que "todo pasado fue mejor", o algo así. Y te digo que es una idea peligrosa, porque entonces estamos todo el tiempo tratando de volver atrás. Yo qué sé, experimentá lo que tengas que experimentar, pero por favor, sé cauto y no dejes que te gobiernen las utopías.

Oh, si se pudiera simplemente aniquilarlas.

V
No dormir afecta el desempeño de la memoria, por no decir que desordena las emociones y las sensaciones.

Cancelar relación

viernes, 4 de diciembre de 2009

I
Cancelar relación
es el link que aparece en Facebook cuando querés terminar tu relación con alguien. Onda: si le habías buchoneado al mundo entero que estabas de novio/a con fulano/a entonces le das click ahí y ya fue. Es una forma fácil y amena de difundir la noticia de "ok, lo mandé a la mierda".

Zuckerberg debe ser un genio.

II
Creo que cuando Day me dijo que estaba cansada en realidad lo dijo por ambos. Creo que cuando nos despedimos fue con una armonía devastadora, con un beso despotricante, con un abrazo tan largo como todo lo que nos había ocurrido.

Debe ser bastante difícil coordinar este tipo de decisiones, porque usualemente todo ocurre como una especie de quilombo, de impericia, de onda expansiva de explosiones. En cambio alejarse de mutuo acuerdo es... uno se siente bellamente aniquilado, bellamente suicidado, como una obra de arte que ha comenzado a ser habitada por el moho, cuya única chance de salvación es ser arrojada a las llamas. Y las cenizas.

Entre las cenizas Day lloró un poco, me dijo que me iba a extrañar, y que mejor que yo no dijera nada porque yo era muy dulce y eso le iba a doler más aún. Y yo no le hice caso porque dije cosas, aunque intenté medir las idioteces que pudiera decir porque ya tengo algo de experiencia en meter la pata y hacerle daño a la gente.

La última vez que vi a Day no nos fue mal. Es como si fuera ella, pero fuera otra persona. Acordamos no preguntarnos mutuamente por nuestras vidas personales. A veces me pregunto si ella ya estará saliendo con alguien, y si ella se preguntará si yo salgo con gente, pero a esta altura uno sonríe y espera que, en definitiva, todo salga bien.

III
A veces pienso que mi relación con Richard es un tanto aburrida. Y una amiga me dice que lo deje. La otra me dice que seguro está con otras, así que yo debería hacer lo mismo. Mi madre piensa que somos el uno para el otro, y si supiera... Lo que ocurre es que seguro lo extrañaría, seguro nos volveríamos a ver y terminaríamos en la cama y luego todas esas situaciones raras en donde no se sabe dónde estamos parados.

La hermana de él jamás me bancó demasiado. Seguro si algún día nos separamos, ella va ser la primera en entregarle a todas las amigas a ver que agarra, y él que no pierde tiempo. Entonces yo sería una solterona casi, porque a los 27... Después dicen que dramatizo, que soy una pendeja. Y sin embargo todo ha perdido emoción.

IV
- No no no, es que... la puta... me quiero separar - dijo por décima vez Orlando.

¿Todo por un viajecito? ¿Brasil 2010 provoca divorcios?

- No seas dramático, me extraña de vos. Es todo completamente manejable, quizás Lyla no pretenda irse de vacaciones con vos, quizás planee otra cosa.

- Espero...

- Estás diciéndo eso demasiado seguido - dijo Allen-. Yo tuve mis crisis, pero no me la pasaba diciendo eso...

- Claro, es como cuando estás harto de la relación, pero cuando cogés decís "Oh, no puedo dejar esto" - dijo Felipe-.

- Ajá.

- Bueno, por suerte jamás llegué a ese punto -dijo Allen. Y luego a Orlando-. Anyways, ¿cómo es eso? Por qué separarte o por qué no separarte.

Orlando permaneció en silencio unos momentos. Allen ingería cerveza negra como si fuera agua en una nochecita de verano cualquiera, en una parrillita veinte puntos en Colegiales. Felipe mientras le comentaba que él había estado con una colimbiana una vez que era espectacular en la cama pero que no se la bancaba, lo que lo llevó a cortar la relación luego de dos meses de sufrimiento.

- La verdad era que cuando esa chica hablaba yo la pasaba mal, pero cuando nos acostábamos, era genial. A veces pienso que me mandé una cagada, que debería haberle tenido más paciencia. Sobre todo los fines de semana de sequía.

- Y claro, antes la tenías fácil - dijo Allen-. Lo que pasa es que si estás en una relación así es por facilismo.

Orlando pareció retornar al mundo real.

- No no, es que yo soy un tanto crudo. A veces lo digo, pero con Lyla estoy bien. ¿No? Además ya llevamos un año y medio.

V
Y la verdad que no sabía qué decirle. Yo le había advertido que yo quería una relación libre, que necesitaba mi espacio. Entonces ella no sé, no habrá podido evitarlo o como fuera, pero me despacha un "te quiero" así nomás. Lo recuerdo, estabamos en El Mojón. Yo creo que no logré evitar que mi mirada se topara con el suelo.

Es que es culpa de ella. Encima todo fue una especie de acto solemne. Me dice "Oliver... Te quiero". Y me decía te quiero pero yo oía más que un te quiero. Hubiera sido peor responderle con lo mismo, mentirle. Esa noche no recuerdo cómo logré proseguir la conversación. Porque hay que remarla eh.

Habrá sido a la semana siguiente en casa, un sábado o un domingo que nos despertamos, que ella me lo dijo de vuelta. La persistencia. Me sentía como el ojete, me dolía la cabeza como pocas veces, quizás de ahí mi falta de apreciasión por cualquier manifestación de cariño que ella pudiera tener para conmigo. Simplemente le dije que yo estaba bien así. Y algún tiempo después dejamos de vernos.

VI
Mirá, estuvimos en un momento difícil. Pero todo es diferente cuando tenés una hija. Sabés que es difícil, imaginate cuando estás casado encima, con una nena. Te juro que todo pesa, que pensás todo el tiempo en eso. Siempre uno vuelve, creo. Es que encima no tenemos punto de conciliación. Ella quiere algo totalmente diferente a lo mío. Decís que no cierre las opciones, claro. Eso, sí, cómo no, se me olvidaba.

VII
Que si vengo que si voy que no estoy que me pierdo. ¡Por favor! ¡¡Basta!! Me hace mal, todo esto me hace mal. No sé si estamos, si no estamos, si te rompo las pelotas o si realmente esto es solo una crisis que tenemos...

Mi amor nada... no me digás mi amor ahora. Vos me lastimaste y yo te lastimé y nosotros nos lastimamos. ¡Pero qué te importa lo que haya pasado con él antes que vos! NI SIQUIERA NOS CONOCÍAMOS. No me metas esa excusa por favor...

No. No me digas eso, yo siempre te quise, vos sos un ridículo. Paula esto, Paula lo otro, Paula anduvo con aquel, Paula le tira los galgos a todo el mundo, Paula se franelea hasta al garitero. Me tenés podrida. ¿Si realmente pensás eso entonces para qué mierda estás conmigo? Son todas pelotudeces y bueno, y no me mirés así.

Ah porque resulta que yo estoy de joda, que a mi no me import que vos estés así nomás y yo ando como si nada y... (este sería un buen momento para darnos un beso, pero cuando querés sos un...) No, la verdad que no. Aunque no tengo por qué contarte si sí o si no (¿y?). Yo no te pregunto esas cosas. Bueno, no quieras. Yo ya no creo en vos, estoy lo suficientemente dolida como para decirte que ya no estoy enamorada y la verdad es que te veo hasta en la sopa. Pero fra... (¡por fin!). Bueno, sólo un momento. Es que extraño como tu brazo me rodeaba la cintura, no te creas que es más que eso eh...

La impunidad

martes, 1 de diciembre de 2009

1) Se te nota en la cara que estás molesto. Se te nota en cómo deambulas por la sala, cómo obviás al jefe, cómo desestimás a los tipos de traje. Se nota en tu Warsteiner, como si hubieras elegido deshacerte de tu conciencia, como si desearas golpearla hasta...

2)... que suspendamos toda actividad psíquica gobernada por la razón. ¿Te das cuenta de todo este montaje? Empresarios y domesticadores de hombres. Y probablemente...

1) ... ni notes que estoy acá, sentada a un costado, mirándote, desmembrándote, queriendo un poco que vengas. ¿Tanto te molesto? Se nota, se nota en como deambulas en la sala, cómo me obviás. Entonces yo llamo a Dillan.

2) ¿Cuáles son las chances de que aquel mexicano tome más cerveza que yo? Aposté algo sobre eso, ¿no? "Él va por la quinta, vos por la tercera. Estás atrasado", me dicen. Por otro lado ella siempre se ríe cuando yo digo estupideces del calibre de "perdón, ¿soy el único que acá no conoce al 90% de los asistentes?". Y creo que se ríe de compromiso.

1) Es que somos muy parecidos. Tan parecidos que no nos soportamos, pero nos llamamos la atención.

2) "...a pidió que le lleven a Dillan", me dicen. ¿Y a mi qué?

1) Dicen que desde que dejaste de estudiar estás hecho un pelotudo. Digo que desde... tu bronquitis -y todo lo que hubiera ocurrido-, te siento más lejos. Alguna vez me podrías explicar qué hacíamos en una parada de colectivo, vos esperando a que llegara el mío y viendo cómo pasaban los tuyos. Podrías explicarme por qué...

2) ... resulta que esos tipos prenden puros en las reuniones sociales. Meramente una cuestión de pavoneos, porque no veo que en la oficina ni en el balcón se fumen esas cosas. Ella volvió a reirse. Es estímulo respuesta. Yo digo cualquier estupidés, ella se ríe. Yo me río para no dejarla sola riéndose, y porque además me encanta hacer gala de lo estúpi...

1) ...da. Estupida, seguro. ¿Tanto? Dillan, vos tenés otra percepción. ¿Es tan así? No te rías, te hablo en serio.

3) Pongamos los bemoles en cualquier parte. Menos mal que nos trajeron salmón. Me pregunto si esta gente se dará cuenta de lo snobs que son. Me pregunto cuánto me saldrá fugarme y cuántas personas están pensando esto en este salón ahora. Y vos reite.

1) Me levanto y me voy. Total, creo que vos también te cansaste de mi a esta altura. Estan todos cansados. Debe ser la época del año y la altura de la semana cruzada con la cantidad de alcohol que tengo encima. ¿A vos te pa...

2) ... ella de carne? Jamás oí hablar de eso.

1) Todo ocurrió como si entonces vos me hubieras abrazado y yo me hubiera dejado, aunque de momento me caes mal, muy mal, tan mal, tan beso. Y todos miraran un poco de reojo y entonces nos fueramos para el pasillo del fondo y me siguieras cayendo tremendamente mal, tremenda...

2) ...mente derrapante. No entiendo por qué te juntás con un imbécil como yo. Y lo curioso es que llegues y mi pérdida de tacto sea tal que no encuentre mejor remedio que no contestarte, que hacer caso omiso de lo que me acabás de decir, que quedará en la impunidad, que todos dejarán en la impunidad.

1) Porque me siento así de impune, irreverente, mañana me echan por puta. Como si eso cambiara el curso de la historia, o de lo que vos pienses de mi, o de lo que ellos realmente piensen de mi, o de lo mal que me caes vos.

2) Entonces se ríe de vuelta, mientras le pregunto a Dillan si recuerda dónde dejé el auto (cuanbo debería preguntarde dónde la dejó a ella con su conversación, pues no sé que le dijo, pero es evidente que contribuyó a todo esto).


[Breve interludio comercial:]

Según un estudio del Indec, al menos el 70% de los personajes piensa que Jana desvaría innecesariamente. A continuación se presentan algunas muestras:

Val: La verdad que no lo entiendo. No puedo tener una relación con alguien así. Necesito cierto grado de coherencia y cohesión.

Felipe: Está chapa. Ojo, lo quiero un montón, siempre me hace reir con sus mensajes a las 3/4am. El sábado como lo extrañaba y no mandaba nada, le mandé yo. Nunca contestó.

Day: Definitivamente. Aunque debo admitir que me a arrancado una sonrisa en nueve de cada diez oportunidades.

Oliver: Los mensajes de Jana son al sabado lo que Mateiko al verano.

Daniel: Ni le contesto. Cuando dice esas cosas está clarísimo que está borracho.

Guille: Lo noté. Igual, ese desvarío es en cuanto a mi, llamativo, porque no es lo que dice sino todo lo que no me dice.

Carla: No lo entiendo. Quizás sea que no lo sé apreciar, o que no vivo dentro de semejante nube de pedos. Parece interesante de a ratos, pero en seguida pierdo el hilo.

[Fin del breve interludio comercial]



3) Me parece mal que tenga...

2) ... que esquivar antes...

1) ... que decirte...

2) ... las palabras (las acciones), pero son...

3) ...las cosas así.

2) En cualquier momento acordaremos en algo.

1) ¿Tan mal te caigo?

2) Aquí no ha pasado nada, aquí no hay heridos ni tampoco ha habido ningún choque.

1) (Es mentira que no hay heridos) Procedo a deshacerme de ti. Chau, pero seguiremos estando, no serás quien pensé que eras. Olvidar es solo la forma que tenemos de asimilar ciertas cosas. No pienso dirigirte más la palabra.

Sea lo que sea que esté pasando, se detiene. Jim Bentham podría intervernir de la siguiente forma:

Jim: En ocasiones ocurre -aunque esas ocasiones son denunciadas frecuentemente como una minoría-, que somos exactamente lo que la otra persona quiere. Afortunadamente ocurre que esta coincidencia entre dos personas se da como... iba a decir de una forma conciente, pero no, es más una forma de existencia. Por otro lado, otras tantas veces -denuncuadas como mayoría-, ocurre que las coincidencias son deploradas, sea por distracciones del paisaje o el miedo estar, nuevamente, equivocados. Diremos que una minoría de las veces quedamos impunes, mientras que otras tantas nosotros mismos nos condenamos por no saber "salirnos con la nuestra".

(Jim: Debería escribir "Los impunes II y Los impunes III... sería una serie a definir. Porque la verdad que son todos una manga de... -no llega a entenderse lo último que dice-.)

La nulidad

lunes, 30 de noviembre de 2009

- Cuando digo que voy a dejar el alcohol eso tiene tanta validez como cuando digo que voy a dejar de leer a Foucault. Es sólo cuestión de que te propongas algo para que repentinamente el mundo atente contra vos. Es un hecho, ni se te ocurra dudarlo.

Allen vagaba por Las Heras, por el parque maldito de Las Heras, El Cemic y todas las imitaciones que la noche porteña pueda ofrecer. Se encontraba un tanto perdido. Esthershack lo había llamado para salir. "No tengo ganas de salir", había respondido Allen. Acto seguido tomó las llaves, cruzó la puerta hacia el pasillo y salió a caminar.

- Y la noche está linda. El día estuvo lindo, aunque para nosotros no existen los días soleados.

Allen hablaba con un gato negro que casualmente encontrábase vagabudeando por el parque. Los autos pasaban por la avenida, los transeuntes concurrían a sus dispensers con botellas en la mano y alguna que otra idea sobre lo que es esto de vivir. "So there´s the sober, the drunkies, the druguies and... somwhere else", dijo Allen.

- Mirá, es evidente que nadie sabe a dónde va esto. Quizás vos tengas alguna idea, pero, claramente no vas a compartirla. Ojo, todo bien, sé que no es porque seas canuto, sino porque quién mierda te haría caso. Por favor, decime, somos todos tan tontos para no hacerte caso...

El gato no contestó. Se quedaba al lado de Allen. Ronrroneaba un poco, jugaba. Sería cachorro, seguro. Cuando pasaron un par de quiceañeras riéndose por la vereda de enfrente Allen limitó sus comentarios. Era evidente que él por sobre todos los seres, estaba equivocado.

- Para vos es fácil. No pensás, sólo sentís. Galllagher es un poco así, va más con lo que las cosas son antes que con lo que podamos pensar de ellas. Entonces cuando él se da cuenta de mis pifies me maulla las cosas. El 98% de las veces no le doy bola, pero no porque no aprecie el esfuerzo, sino porque soy un deportista de la nada.

En ese momento Orlando telefoneaba al celular de Jana. El mismo sonaba y sonaba en la mesa del living. Si Allen hubiera reparado en el eolvido lo hubiera disfrutado: "Ah, qué lindo es estar desconectado". Pero no, como se olvidó resulta que no lo disfrutó a conciencia.

- Y decime, ¿vos siempre te encontrás con gente borracha acá, no? Me imagino. La juventud de hoy está perdida, sólo se preguntan por cosas como la internet y no saben quién fue John Lennon, y casi no se les ocurren ideas sobre cómo ser un poco menos coherentes.

- Ahora, vos que sos un pibe de calle, un gato hecho y derecho. ¿Tenés idea de qué quise decir con el "somewhere else"? Lo anoté, pero me olvidé de qué quise decir. Tengo los tres términos: sobrios, ebrios, druguies... ¿El cuarto?

El gato contestó sobándose al brazo de Allen. En ese momento unos pibes pasaron por la vereda, cantando canciones de reggaetón. El gato los miraba, no lograba entender por qué tanto desaforismo.

- Sí. Des aforismo. Digo, porque eso como un aforismo pero con des. El aforismo supone un acuerdo universal, gato. Todos pensamos que eso es así, es un sentido común. Generalmente una frase un tanto vacía. Al que madruga dios lo ayuda, ponele. Pero vamos a Flaubert: El futuro nos tortura, el pasado nos encadena. He aquí por qué se nos escapa el presente. En fin, pueden ser muchas.

- Pero el desaforismo, como buen contrario, está en la otra vereda. Digamos, no es un acuerdo universal entre los hombres y no hace uso del sentido común. Y allí, mi estimado recién conocido señor gato, tiene uno andante. Es evidente que los muchachos estaban mal situados, pues pasaron de este lado de avenida Las Heras y CLARAMENTE la vereda de los desaforismos es la siguiente, de paso, pasaban por al lado del Mc Donalds y se compraban una hamburguesa.

Aproximadamente cinco minutos después de esa charla con el gato, apareció Oliver caminando en la otra vereda. Allen lo llamó con un "Hey" que Oliver no pudo eludir, y fue como si una fuerza lo hubiera magnetizado para que cruce la avenida.

- Janeiro, ¿qué hacés?

- Nada, charlo con el gato.

- Está linda la noche, ¿y no salís?

- Salí. Efectivamente me encontrás salido, afuera, esta no es mi casa. Más allá de todo, si lo decís por "salir con alguien", me harté. Digo, es evidente que esto no va a niguna parte. No pasa nada.

- Esthershack me dijo que iban a una fiesta en Belgrano. Yo ahora me escabullo para lo de un amigo, pero después en una de esas me uno.

- Genial. Mandales postales. Yo la verdad es que no, hoy no. Un sábado a la noche necesito dormir bien, además a esos les van a escupir la teoría en la cara, hoy no pasa nada.

- ¿Cómo que no pasa nada?

- Me lo dijo el gato. Hoy es la nulidad. Deberías quedarte acá, quizás convencemos al delivery de que nos traigan unas cervezas. Hace un rato pasaron unas pibitas de quince, luego unos pibitos de venite. Nosotros ya tenemos como treinta, nos tenemos que dejar de hacer esas cosas.

Oliver miró al gato como pidiéndole una justificación de todo esto. El gato lo miraba sin ronrronear, quizás la petición le pareciera un tanto inoportuna.

- En verdad, pensaba pasarmela solo, ignorar todo lo que pasara esta noche. Justo apareciste vos caminando por la otra vereda y bueno...

- Podrías no haberme llamado, hubiera seguido caminando.

- No, si ya estaba. Ya me habías reventado la soledad, además, estabas desubicado en esa vereda, debía corregir eso de los desaforismos. Algo parecido hizo el boludo de Bentham. Estuvo desarrollando unas cosas de VC para Facebook y me hinchaba con que las pruebe. Lo mismo con ElectricSkies. Le dije que se fuera bien a la mierda. Me fui.

Probablemente Oliver hubiera respondido lo que Deleuze: "perderá su dedicación en poco tiempo, no te preocupes". Bentham hubiera contestado "Lo sé, pero al menos me ayuda a pasar el rato". El gato no hubiera contestado nada. Oliver no contestaba nada. Allen prosiguió:

- En verdad, nada ocurre nunca. Tengo esa sensación de que nunca pasa nada.

Oliver dijo algo de los martes. Claro, porque solían juntarse los martes en El Imaginario, Los Caminantes, El Mojón. "Escupiendo teoría". Deleuze se hubiera quejado: "Lo que pasa es que a vos todo te ocurre por accidente". "¿Y cómo se supone que tienen que ocurrir las cosas?". "Bueno, tiene que ponerse en juego". El gato no hubiera contestado.

Allen saludaba a Oliver, que retomaba su breve viaje.

- Te llamo en un rato, en una de esas te querés venir.

- Claro.

de haber recordado que no tenía el celular, le hubiera contestado lo mismo. Se quedó con el gato negro hasta aproximadamente las 2 a.m., cuando el gato perdió interés en la conversación y se fue persiguiéndo a otra sombra sobre el pasto, que probablemente fuera otro gato.

El espacio

jueves, 26 de noviembre de 2009

I
"El espacio no es el medio contextual (real o lógico) dentro del cual las cosas están dispuestas, sino el medio gracias al cual es posible la disposición de las cosas. Eso es, en lugar de imaginarlo como una especie de éter en el que estarían inmersas todas las cosas, o concebirlo abstractamente como un carácter que les sería común, debemos pensarlo como el poder universal de sus conexiones" (M. Merleau-Ponty. Fenomenología de la Percepción, EN, p. 277).

II
Inserta en el espacio me sentía justo cuando vos me tacleaste. Verás, hay cierto momento en el que las cosas dejan de ocurrir y entonces me enojo. Y justo cuando nada iba a pasar pasaste vos. Pensé que... dudé totalmente del poder universal de nuestra conexión. ¿Hace cuánto que no nos veíamos las caras? Meses. Te iba a preguntar por...

- Bueno -dijo Allen-, sólo te diré que está bien. Con bastante trabajo, pero bien. Ni tiene tiempo de molestar.

¿Te acordás de esa vez que discutimos sobre nosotros? Ahora bailamos, ahora retornamos a nosotros. Pero... ¿Qué hubiera sido de nosotros si vos me dabas un beso cuando querías darmelo? Ahh ah.

Creo que por un momento pensé que ibas a tirarme los perros, Allen. Y la verdad, no me hubiera gustado retirarme de vos, me hubiera dolido. Es que verás, con un par de salidas así nomás, a poco de conocernos, una se siente yendo hacia ese lugar. Y quizás la época, o quizás que nosotros nos llevamos bien y simplemente debe quedar así.

¿Me hubieras odiado si te hubiera dicho que no? Puf, justo hoy. Te detesto un poco cuando me hacés preguntarme estas cosas que no tienen sentido. Pero el reencuentro es lindo, veo que aprendiste un par de pasos de baile. No te pienso preguntar con quién, son curiosidades que me guardo. A veces pensé en nosotros, y como vos una vez dijiste, nos hubieramos terminado peleando mal. Ninguno de los dos sabe responder bien por qué, pero nos hubieramos separado escandalosamente. ¿Miedos por las debacles anteriores? - ahora damos la vueltita- ¿Para que chocar de forma tan segura? - te has vuelto medio competente - A veces me pregundo de dónde sacamos este tipo de conclusiones, de que no somos el uno para el otro y que amigos es lo mejor.

Te extrañé. Vos me extrañaste. Sí, ya sé que te debo una charla. ¿Domingo? Ok ok, el domingo no. Sugeriría volver a los martes de gloria en los que todo el mundo suponía que nos acostabamos, pero que sólo escuchabamos Pink Floyd y los Beatles, cerveza y psicodelia.

- Martes suena bien, pero el próximo -contestó Allen.

III
Algo así como la bibliografía de la época:

- Justo cuando pensé que tenía que alejarme de Foucault, recibo tres libros en seguidilla. So, nada de vacaciones teóricas che.

- No es casual que todas estas recientes impresiones tengan se me presenten con cierto aire Rayuelesco (sobre todo pensando en el magnifico y crucial capítulo 28). Entonces Jimmy es a Allen lo que Morelli es a Oliveira, ¿?

- Se supone que adeudo lecturas de Palahniuk.

( - Y sólo a modo de decoración sonora: She reaches out to grab his hand / But he must be the world´s most tired man...)

IV
Desde otro ángulo:

"Y el medio aparece por último como un campo de intervención donde, en vez de afectar a los individuos como un conjunto de sujetos de derecho capaces de acciones voluntarias -así sucedía con la soberanía-, en vez de afectarlos como una multiplicidad de organismos, de cuerpos susceptibles de prestaciones, y de prestaciones exigidas como en la disciplina, se tratará de afectar, precisamente, una población. Me refiero a una multiplicidad de individuos que están y sólo existen profundam esencial, biológicamente ligados a una materialidad dentro de la cual existen" (M. Foucault. Seguridad, Territorio, Población, FCE, pp. 41-42).

IV
- ¿Me decís que jamás le tuviste ganas? - Arremetía Paliers, no sin cierto desagrado.

- Ponele. Al principio salimos juntos. Ibamos a un bar que se llamaba Katmandú y queda en Sarmiento y... casi Medrano. Lindo lugar, tienen Warsteiner.

- No entiendo cómo jamás me contaste de esto. Digo, terminó siendo mi novia y resulta que yo jamás supe que estuvo con vos.

Allen levantó levemente la mirada. ¿Por qué se tenía que poner a explicar ahora esto, que encima no era nada? Contestó con un bufido mientras terminaba de cortar el queso. El salamín había sido acomodado por Paliers de una forma incorrecta: en una esquina. Es sabido que debe ir en el centro.

- No entiendo por qué te hacés mambos - dijo Allen-. No pasó nada entre Paula y yo. Salimos, pero como pueden salir dos amigos. Sino de esa forma tendrías que pensar que cada vez que me juntaba con ella hacíamos el amor, y te aseguro que no.

- Sólo opino que deberías habérmelo dicho - contestó Paliers mientras acomodaba el jamón en la tabla-. ¿Te parece bien ella en la cama?

Allen levantó la vista. El proceso de cortado de queso quedó momentaneamente detenido. Y no se comprendía qué parte de la conversación iba mal.

- Estás siendo un tanto pelotudo.

- Estás siendo otro tanto mal amigo.

- Por eso no te preocupes, vos viste que a mi me gusta hacer quilombo y no tuve mejor idea que convencer a Paula de que nos veamos furtivamente. Aunque por así decirlo no me costó tanto, porque a mi me conoció antes que a vos -desafió desafortunadamente Allen.

Repentinamente Paliers estaba al lado de Allen, furioso. Allen sonrió, clavó el cuchillo en la tabla. No sabía si Paliers caería en una interpretación satírica de su sonrisa o pensaría que al fin le revelaba el amorío.

Paliers golpeó en el hombro a Allen.

- Sos un pelotudo - dijo Paliers-. ¿Cómo me decís eso? Si no querías preocuparme, simplemente me hubieras contado. Cuando comenzaba a salir con ella hubiera sido un buen momento, no me hubiera importado, lo hubiera tomado como lo que era. Ahora yo qué sé, me cayó como balde de agua fría.

- No te lo conté para no condicionar la relación. A ver si arrancabas con esto. Digamos que estratégicamente decidí que uno de los elementos que tenía que ser obligadamente inofensivo en el panorama era yo. La regulación de la vida amorosa por un elemento excluido de esa relación amorosa. Fue como una diagramación del espacio, y tengo que decir que cuando los vi besándose la primera vez me pensé como un gran artífice. Ahora heceme el favor y ubicá el salamín en el centro de la tabla.

Paliers obedeció, encerrado en sus propios razonamientos. Al fin y al cabo, era cierto: Paliers y Paula habían sido presentador por el mismo Allen. Allen retomó el cortado de queso. Él era un auténtico fundamentalista del pategrás, queso que debe asistir a todas las picadas.

- Destapá una cerveza, dale que ya esta humedad no se soporta -dijo Allen, a quien le reventaba tener este tipo de problemas por nada.

Convergencia, y lo que venga después

martes, 24 de noviembre de 2009

I
Ah, pero no importa que trates de que la realidad no se agriete. ¿Vos te pensás que por que te manejes así con tus cautelas, nadie puede ponerte en situaciones complicadas? Por favor, a esta altura del partido esa serie de utilerías nos es prescindible...

- La realidad -decía Bob-, es irrefutable. Digamos. Vos ves este chop y yo también lo veo. Y vos escuchás mis palabras porque yo hablo y te miro y vos me percibís.

- Básicamente vamos con algo así -contesté-: claro, nos vemos. Pero dar eso por supuesto me parece una paparuchada, doctor. Porque vos me ves y yo te veo, pero no llevamos la misma mochila de supuestos, porque vos ves un chop y yo veo mi chop, porque está un tanto lleno de cerveza no tan caliente ni tan fría. Por otro lado, creo que si basamos la realidad en chops desvirtuamos la cosa.

- Bueno bueno. Pero la realidad es irrefutable, yo sólo presenté un ejemplo simple.

- ¿La realidad es la sumatoria de experiencias dispares, distintas y que de alguna forma se niegan y confirman las unas a las otras?

- Claro, supongamos que por ejemplo, Day es para mí familia y para vos tu ex. Un mismo referente para dos mundos ciertamente en pura distancia incapaz de evadir la elocuencia.

- Por ese lado quería ir. ¡Los chops no son más que parte del cuadro! De nada nos sirve decir que existen. Nos sirve más ver qué ocurre con ellos, si estamos sentados en la terraza de un bar en plaza Serrano con un amigo, en La Rosadita con una dama o arrojados en cualqiuer otra circunstancia, por ejemplo en Barrancas de Belgrano.

II
La realidad parece un tanto áspera cuando el 60 te hace luces a dos metros del auto. La avenida putea, el bondi putea, yo puteo. Todos puteamos, vosotros puteaís, ellos putean, ella puteará. El auto se encuentra detenido medio cruzado en Juramento, casí en la vía, claramente mal ubicado. El 60 frenó, porque venía lento, iba a doblar para tomar juramento.

Cinco minutos antes yo manejaba por juramento, dirigiéndome a Libertador. Llevaba a Verónica, pues ella vive en Libertador y Olazabal (creo, ya saben, no soy bueno ubicándome). Ella estaba un tanto alegre, yo otro tanto cansado. La sinceridad era que no tenía ganas de alcanzarla hasta la casa, que me quedaba lejos y ahora tenía que volver.

Verónica es así: entre el silencio decide vomitar frases del estilo "¿Y por qué me odiás?". Me da sueño cuando la escucho decir esas cosas ya.

- Siempre me tratás mal - me dijo Veronique casi llegando a las lomas, donde comienza el verde y están esos edificios en los que uno se pregunta quién mierda vive ahí y cuándo heredó ese balcón.

- No te odio -respondí sin ganas-. De hecho vos me tratás mal a mí, yo siempre te resuelvo todo en la oficina.

Risueña y un tanto alcoholizada sonrió. Se arrimó a mi y me abrazó con toda torpeza, casi arrojándose contra mi. Ese movimiento me hizo perder un poco el control del auto de tal forma que quedamos en la mano contraria. Mi breve experiencia con vehículos fuera de control me dice que: no me gustan.

III
- Etapas -le explicaba a Bob-. De eso se trata ¿no? El ser humano es un animal de ritos: navidad, cumpleaños, día del niño, divorcios y bart mitzvas. En este caso, uno que se iba del trabajo, entonces, juntados en El Carnal. Pero ante eventos no menos relevantes, las señales son más sutiles.

- Ajá... - Asintió Bob, mientras extendía el brazo llamando a la moza. Era otra Quilmes Bock.

- ¿Cuántas miradas pueden ocurrir entre dos personas hasta que crucen la primera palabra? Yo diría que uno habla de antes de mover los labios, porque tanta actitud destilada no ocurre de forma gratuita. Sinceramente no tenía demasiadas ganas de hablar con Verónica, pero yo qué sé.

Bob quizás descreyera un tanto de las cuestiones. Es decir, que no tenía ganas de estar con Verónica y que a pesar de eso terminé teniendo una larga charla con ella y hasta la llevé a la casa.

- Simple: estaba medio tomada. Nadie más con auto a la 1am. No la iba a dejar volverse sola.

IV
Había logrado frenar. Creo que el momento en el que la realidad de Verónica y mi realidad coincidieron fue cuando ella miraba con los ojos bien abiertos el 60 parado frente a nosotros. Todo converge en algún punto, ¿no? Probablemente la realidad del señor bondi driver fuera otra, pues se asomó para decir "qué hacés pelotudo" y algunas otras cosas más.

Mi reflejo fue mirar hacia atrás. Claro que había autos atrás, sino hubieramos chocado. Entonces fue aproximadamente en ese instante en que Verónica comenzó a decir varias veces en continuo "perdón perdón perdón". Mientras el bondi driver me miraba con cara enfurecida decidí que la mejor opción era acomodar el coche para cruzar a discresión la barrera y huir hacia Libertador.

- Perdón, perdón, no me di cuenta.

- No te hagás problema, menos mal que el colectivo no iba rápido - contesté forzado a mirarla. Pues no podría no mirarla, porque entonces se va a pensar que la odio y... - ¿Estás bien?

- Sí si, solo me quedé nerviosa.

V
- Ok, esa es la parte crucial - satirizaba Bob-. ¿Qué hará nuestro antihéroe? ¿Reconfortará a la dama? Es difícil, porque vos querés dejarla en su casa e irte, pero sabés que está mal dejarla así nomás, entonces tenés una especie de cruzada dentro tuyo que sabés que va a ganar el caballero. Bah, te conozco, va a ganar el caballero.

- Sí, la dejé en la casa. Le hablé, le dije que no se preocupe, que bueno, que no se dio cuenta. Pero que tenga cuidado, que...

- ¿Y?

- Sólo eso, hablamos un poco más en la puerta de su casa. Seguía diciendo perdón perdón perdón. Me imagino que le habría agarrado vergüenza o no sé cuál es el sentimiento correspondiente. A esa altura nuestras realidades no coincidían más. Luego simplemente entró.

- Linda forma de terminar la semana - rió bob-. Por ejemplo, si siguieras de novio con Daytona y a sabiendas de que Vero al menos tiene algún filito con vos, ¿la hubieras llevado a la casa? Un hecho al que se le suman tres realidades dispares, por no mencionar la mía de mero testigo hipotético.

Dije que sí, que la hubiera llevado lo mismo, pues no tenía importancia. Por otro lado sostuve la hipótesis de que mi estado civil era condición sinequenon de que Verónica hiciera o no ese movimiento en el auto.

- ¿Te parece? Allen, sabés perfectamente que en ocasiones dejamos nuestra coherencia y alguna vez te habrás dado cuenta que estabas haciendo algo que dijiste que no ibas a hacer.

- Claro, definitivamente. Pensamos que tenemos la teoría, y muchas veces vivimos la teoría. Pero jamás podemos totalizar.

Nuevamente Bob se estaba adelantando a mis desarrollos. ¿Si dijera que todo lo que sigue yo lo había pensado en diferido cinco segundos antes? Pero el guacho ya se me había adelantado:

- Lo cual implica que Verónica hubiera sido consecuente en cualquiera de los dos mundos recién bosquejados. Y también, lo cual nos llevaría por ejemplo a poder dar crédito al teorema de Rocío "Yo no suelo hacer estas cosas". Porque perfectamente ella puede adherir a esa teoría pero, al menos en los sucesos conocidos, haber caído en la falla que la derrota.

Puse cara de culo, no sólo por Rocío sino por otras tantas cosas que Bob acababa de tirar por la borda. Puta, me hubiera gustado llevarme el crédito por eso.

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lunes, 23 de noviembre de 2009

Mensaje de soporte técnico:

Tenía hosteadas las imagenes del header anterior en un host gratis que un día optó por removerlas.
Sería un trabajo fácil volver a subirlas a algún otro lado si tuviera rastros de la imaginería anterior. Pero evidentemente ni siquiera los elementos para reformar el psd. Ergo, a rehacer.

Puede apreciarse que se reemplazaron las imagenes del header. También puede apreciarse que no quedaron "pipí cucú", como diría don Carlos. Todo por un maldito div que llama a un estilo que no sé de dónde saca el valor "margin-top: 50px". Pero bueno, el leitmotiv sigue. No porque sea recontra copado sino porque ya es como una especie de branding y no se me ocurre nada mejor.

En fin. No quedó joya, pero bueno... al menos hay algo.

Sepa disculpar las molestias. Estamos trabajando para atenderlo menos peor.

Nenas nuevas

jueves, 19 de noviembre de 2009

- Es que no sé qué decirte - había dicho Allen.

- ¿Cómo que no sabés? Vamos, ya hablamos de todo vos y yo -había sido la respuesta.

Allen Jana tenía que ir a visitar a Valeria luego de su operación de pechos. Mientras manejaba hasta la casa de la susodicha se preguntaba cosas como:

- No puedo no hacerle un comentario, decirle nada. Ella me contó que se iba a operar. Además, aunque no supiera, saltará a la vista que ahora tiene más. Entonces le digo que le quedan bien. Ah, mirá, te quedan bien eh. Mmm no. Quizás si voy a algo más jocoso, algo como "¿cuando salimos a estrenarlas?" Pero qué hijo de puta. Afirmación tremendamente pelotuda, yo no quiero estrenar nada.

Al abrir la puerta Valeria estaba toda sonriente. Allen se la esperaba en musculosa, pero no, llevaba una remera púrpura. Seguro aún tendría moretones y marcas de la operación. Él recordó cuando su abuela se había hecho el lifting, cómo había tenido la cara durante los primeros días, hinchada, esa mancha que le iba bajando desde el cuello por el resto del cuerpo.

¿Tendría Valeria una mancha grande que le iría bajando? Quizás anduviera cerca del ombligo.

- Bueno, ¿Y? - increpó Valeria.

- Están bien. Digamos, me parece bien que no te hayas puesto demasiado -contestó Allen sin querer mirar tanto.

- La verdad, pensé que iba a ser más asunto esto. Pero me siento bien.

Allen pasó al living, donde se sentó automáticamente en el sillón. La imagen de cualquier operación le indigestaba.

- Te traigo cerveza.

- No gracias. Estoy en semana de desintoxicación. Agua está bien. Hace calorcito.

Valeria no toma cerveza. ¿Compró especialmente para Allen? Fue una pregunta tan efímera que le duró dos segundos en la cabeza. Por otro lado se preguntaba cuán delicada era la situación. ¿Cuanto tiempo hasta que las nenas estén "completamente funcionales"?

- ¿Una Stella no?

- Agua. ¿Ya volvés a la oficina?

Valeria se sentó. Era imposible que Allen no las viera. La fisonomía de Valeria había cambiado.

- Bueno, no me mires así. Ya sé que no estabas de acuerdo con que me opere. Pero ya está, soy así.

Soy así. Valeria ahora era así: con tetas. Allen pensaba en las variables actitudinales que cambiarían en ella. ¿Más confianza? Seguro. ¿Se sentía más linda, o se sentía más atrevida?

- Está bien. Tenés que hacer lo que vos quieras, no lo que yo piense que tenés que hacer.

- Mirá, nos hubieramos puesto de novios me hubiera operado igual. Es más, sería normal que ya las hubieras tocado y todo.

Valeria y Allen tenían esa relación de cachetazo sorpresa: de repente alguno de los dos le largaba al otro alguna frase/acción de guerrilla, sorpresa, que dejaba al otro descolocado.

Efectivamente, quizás la única curiosidad que sentía Allen era ciertamente científica, cuasi empirica: ¿Cómo serían al tacto? Él se imaginaba una suerte de bola rígida. Era difícil de estipular, pues no tenía certezas sobre eso. Las siliconas no eran su especialidad.

Definitivamente un par de gomas otorgan a una mujer confianza. No es que a Valeria le faltara: se trataba de una chica atractiva y muy simpática. Aunque quizás un tanto apabullante...

II
Sobre esto último dijo Oliver en otro momento pretérito:

- Valeria y vos no funcionaron por eso. Digamos que vos no estabas lo más agarrado de la tierra que digamos, y ella... se hacía preguntas. Aunque yo que vos le hubiera dado matraca.

- Claro. Todos le hubieran dado matraca.

- Miguel le dio matraca.

- Me importa tres carajos Miguel -se detuvo Jana-. Jamás pensé que yo fuera el que dijera "bajá un cambio" en una relación. Con ella estamos muy bien sincronizados, a condición de que no suceda nada entre nosotros.

- Bueno, pero digo que justo cuando se pusieron a salir vos estabas óptimo, relajado. Y ella te cortó el mambo. Sabés que es así, que hubieran durado más si ella no te ametrallara a preguntas cada vez que salían. El problema es que están sincronizados y esa sincronía genera las condiciones para pasar a... y entonces todo se dessincroniza... y...

III
Vuelta al estreno de lolas en el living de Val:

- Bueno, te veo contenta. Eso es bueno.

Allen siempre se siente tremendo pelotudo cuando le dice a alguien "eso es bueno".

- Y, es que... Me siento diferente. No es que quiera salir en topless a la calle, pero si decís: "ah mirá como se destacan con esta remerita".

Allen arrojó un:

- Si no se destacaran te operaste al pedo. Decime si te vas a agregar tetas para que no se note. Era lo que venía pensando, ese "qué le digo" -ya le dijiste, Jana-. Te quedan bien, a ver dejame testear, mirá no sé. Es que como no te vi en bikini no sé cuánto era el antes y cuánto el ahora. Digamos que está todo muy librado a la imaginación.

- La imaginación. Ahí nos quedamos, ¿ok?

Eso. Sincronicemos porfa.

Las distancias hasta aquí

martes, 17 de noviembre de 2009

I
"Verdad es que de nada hablaríamos, si sólo pudiera hablarse de experiencias con las que uno coincide, puesto que la palabra es ya una separación".

Groso, Mauricio.

II
2) No sé si notaste cómo nos notamos el uno al otro. Hay veces que me interrogo, sea cual sea mi estado de animo, sobre nosotros. Después de tanto tiempo, hay veces que nos parecemos algo así a...

1) ... cierta persistencia. Digo, me parece estupido, pero bueno. ¿Nunca te preguntaste cómo llegamos a esto? Pienso cuando andabamos juntos y es tan irreal. Somos dos malos actores. Vos pretendiendo que yo no existo y yo pretendiendo que somos amigos. Se nos cae la teoría continuamente. Vos sabés perfectamente que yo existo y yo sé a esta altura que jamás serás mi amigo.

2) Igual, si te hablara de diría cosas. Vos no te lo imaginás, ese es tu problema. Vos no te imaginás que y pueda hablarte. Claro, después de tanto quilombo, yo también me creería mudo a esta altura. De hecho, no hablamos.

1) Por otro lado, es increible como seguimos existiendo el uno para el otro. Claro, no te creas que siento lo mismo. Tu gran problema fue que nunca elaboraste esas confusiones, esos miedos. Y yo no quiero hacerte mal, pero hay veces que me salió así, tal como a vos muchas veces te salió hacerme mal a mí y olvi...

2) ... darte. Sabés que me di cuenta que pienso en vos todos los días. ¿Para qué? Creo que sos un recurso inevitable. Por otro lado es evidente que vos no sos la persona que yo pienso que sos, pero por sobre todas las cosas, vos tampoco sabés tanto quien soy yo. No te guíes por lo que dicen nuestros...

1) ... amigos. Vos me dijiste eso. Tanto descaro para... No entiendo. No entiendo cómo de repente me ofrecés una bebida. Tampoco entiendo cómo vuelvo a dejar de existir. Soy la nada tomandome una cerveza, la verdad que sos genialmente ridículo.

III
Entonces Felipe me dijo que había una fiesta en Belgrano. Yo me subí como si nada a la camioneta, pensando "parece que tenemos un plan copado". Que ilusión. El hermano de Felipe, Paul, había comenzado la noche diciendo "Yo a Pampita no voy". Tardó diez minutos en agitar "Vamo a Pampita la puta que lo parió". Y Orlando que estaba con Ly y dice "No muchachos bajen el tono que sino escucha".

Lyla se cagaba de embole en el auto de Orlando, mientras yo me preguntaba por qué demonios había dejado el mío en casa. Repentinamente el plan copado era "pero vení boludo, si es un bar común. La entrada sale treinta mangos y te dan un whisky. Y ves el show, minas tocandose y en pelotas".

Un bar normal. El intento de Paul de venderme la idea no tenía nombre. Una pérdida de tiempo, de haber sabido que tenían esta idea ni salía. Y recordé que Oliver me había dicho de juntarnos a tomar algo en nuestro histórico parate de recoleta. Me decía "venite con la remera de Oasis, que siempre con esa pegamos onda".

Orlando se fue con Ly a dormir. Me sonreí de la idea de Orlando esperando a que Lyla se durmiera para ir a Pampita con los chicos. Pero no sería así, él no. El Bocha definitivamente sí, pero él no.

Shite. Me bajé en Coronel Díaz y Las Heras, tuve que caminar unas cuadras. Paul se sorprendía de mi mala onda, mientras Esthershack entendía que claramente no era mi onda. Y se fueron, y no les pregunté al otro día cuánto les salío la tal Johana esa de la que tanto hablaban.

IV
Políticamente correcta:

- Feliz cumpleaños atrasado - dijo Day-.

- Gracias.

Nos cruzamos brevemente en lo de Bob. Nada formal, sabía que ella de alguna forma lo diría. También me di cuenta que se había quedado en la casa de Bob esperando mi aparición.

- Bueno, sólo eso, no los quiero molestar -dijo ella mientras tomaba su bolso para irse.

Bob hizo un gesto de no sé qué. ¿2%?

V
La idea era, mediante los gestos del otro, reasumir el cuerpo del otro en mi cuerpo. La distancia es también la posibilidad de conexión, casi diría su imperativo. O algo así...