Aviones

jueves, 10 de diciembre de 2009

[En borrador desde marzo, quedó este post. Se supone que lo iba a terminar, pero bueh]

Quien se está parado en pleno escenario es Roland Barthes. Lleva puesta una camiza azul marino, pantalones a cuadros -que claramente no combinan- y zapatillas. La oscuridad detrás de él parece deborarlo, pero no. Esa oscuridad está con él.

Roland: El sujeto reticente es el sujeto que en realidad necesita de la cercanía. Pues, me parece, los disparos amenazadores para ahuyentar a los intrusos son pruebas, como una especie de artefacto ridículo que la persona solipsista impone para obstaculizar la labor de quien se preocupa por el.

Un reflector se prende. Jim Bentham no puede evitar su cara de nada, mientras Bella lo mira con sos ojos redondos y grandes. Él dice que ya dominará sus males, que sus pánicos no precisan de atención. Ella dice que debería buscar ayuda. Él ya contestó en varias oportunidades que "no cree en la psicología".

Bella: Cómo quieras, pero algún día tendrás que enfrentarlo. Tendés a escaparte.

Jim: Justamente estoy parado aquí -alza la mirada-. No creo estar evitando nada, simplemente, tomo mis tiempos para llevar acabo mis luchas.

Bella: Tenés miedo a volar, ¿no?

Jim -bajando la mirada-: Claro, precisamente. En realidad, creo que es una especie de disgusto a todo lo que no puedo comtrolar, todos esos procesos que no entiendo.

Roland: El sujeto debe aprender a convivir con eso que no es él, con ese gesto que le es ajeno pero propio. Quizás sea sólo cuestión de dejar las cosas tranquilas, de no pensar tanto. Oh, pero por supuesto, somos seres pensantes y a veces nos cuesta dejar a las cosas simplemente... ser.

Bella: Sé que no te gusta que te lo diga, pero me preocupás.

Jim: Lamento. Son momentos, verás. Soy un tipo razonable hasta que me vuelvo irracional.

Bella: No lo escucho de tu boca pero lo veo en tus ojos. Estás molesto, en parte conmigo. ¿Me vas a contar? Ok, creo que me puse un tanto frenética, perdón.

Jim: Los vuelos, los aviones. Me resulta difícil de creer que esa cosa que pesa no sé cuántas toneladas va a cruzar todo un oceano. Encima se le agitan las alas y tengo que confiar en una manga de sujetos que quizás estén borrachos.

Roland -mirando a Jim-: Hace poco se cayó un avión cerca de Bruselas. Las chances de que se vuelva a caer un avión allí son infimas, ahora le cota a otra capital del mundo.

Jim: Callate pelotudo.

Bella: Mirá, decir que sé que te vas a subir al avión con tal de llegar a Brugges. Por lo demás, me cansé de discutir sobre esto. Simplemente te llevó unas pastillas, ¿ok? Ya la noche anterior tenés que relajarte, mi viejo nos lleva.

Jim: A genial, yo que me llevo bárbaro con tu viejo, que me adora que me quiere con toda su alma y...

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