[Otro borrador viejo. Es llamativo como empieza con "algo de futurología" cuando a este momento, aborda cuestiones que ya están caducadas. Se suponía que tenía algo de mística, pero ahora se nota que son ganzadas.]
Algo de futurología:
Al despertarse Allen habrá disfrutado de un sueño reparador, pues habrá sido la primera vez en dos semanas que logra dormir instantáneamente entre semana.
En la oficina se dará cuenta de que le han delegado todos los pelotazos posibles ya que al jefe se le habrá dado la gana de irse a Bariloche unos días. Por otro lado notará nuevamente los acercamientos de Verónica, su partenaire de medios: "hoy te regalo un Snicker". Valeria designará a la susodicha como "la malco" porque no tienen una buena relación.
No hay forma de que Allen sepa demasiado del por qué estas dos muchachas se llevan mal. Valeria, recientemente nominada como la "little sister" de Allen, se ha demostrado un tanto protectora para con su "older brother". Verónica por su parte, no puede esperar a dejar de trabajar con Valeria.
Por otro lado, Rocío llamará a Allen cerca del mediodía. Será este el momento aproximado donde nuestro antihéroe se habrá dado cuenta del error de dejarle su celular. Allen deseará con todas sus fuerzas no escuchar la boludés de "dejé a Richard porque quiero estar con vos", deseo que efectivamente se le cumplirá.
Cerca de la merienda toda la oficina se pondrá de acuerdo en una cosa al menos: hay que aprovechar los descuentos de Freddo de los miércoles. Quizás será el punto más alto en el día de Allen, pues justo después de conseguir su cuarto, un mensaje de Rocío le propondría juntarse a "tomar algo". Allen responderá negativamente.
Sobre esto, la opinión de la hermanita de Allen será: "No sabés cómo es la historia. Hablalo, si ella te cae bien, hablalo." Para él será esa especie de error que no piensa cometer, pero que le carcome el cerebro.
A lo largo del día Discovery Channel y Google harán de las neuronas de Allen un revuelto incapaz de toda sinapsis, operacionalmente a funciones de queja e insultación.
Para el final del día Allen se encontrará lo suficientemente exhausto como para discutir nuevamente con Matías sobre la inclusión de algunas versiones acústicas, entre las cuales se planifica un intento de Yellow de Coldplay y Hide your love away.
Aún así, ambos sostendrán una discusión sobre si extraer Don´t look back in anger de Oasis del repertorio para reemplazarla por Stop crying your heart out. La dificultad de Allen para articular los coros de la primera es quizás la mejor excusa que encuentra Matías para ese reemplazo. Pero, obvio, Allen no piensa dar de baja a lo que es para él "una de las canciones más grandes de la historia del rock". Por la fecha Allen dejará sus pocas labores vocales.
La performance de Orlando para la fecha habrá dejado bastante de desear, probablemente porque se pasó toda la noche despierto con Ly. La idea central que Allen llevará en la cabeza será "¿Quién mierda propuso hacer el ensayo de hoy?". Fredric incluso ingresará todo campante con su novia, cuando el contrato implicito decía explícitamente que no se debían invitar a externos al menos durante el primer mes de ensayos.
(El próximo ensayo sería el peor, definitivamente, con una discusión entre Fredric y Matías sobre si valía la pena preparar temas extra, porque sería una farza prepararlos y no tocarlos. Si Allen no intervino en la discusión fue por su mal humor).
Por la noche Valeria le arrojaría un mensaje de texto a Allen: "no me puedo dormir". Hubiera contestado, pero además de dormido sorpresivamente rápido, Allen apaga el maldito celular por las noches. Tres semanas después de esto Allen se desinotoxicaría de cerveza y drogas, debido a que su "cuerpo se está enajenando". Eso le gustó a Valeria, que aprobó y le invitó una torga en Havanna al otro día.
Mixplayed
Cancelar relación
I
Cancelar relación es el link que aparece en Facebook cuando querés terminar tu relación con alguien. Onda: si le habías buchoneado al mundo entero que estabas de novio/a con fulano/a entonces le das click ahí y ya fue. Es una forma fácil y amena de difundir la noticia de "ok, lo mandé a la mierda".
Zuckerberg debe ser un genio.
II
Creo que cuando Day me dijo que estaba cansada en realidad lo dijo por ambos. Creo que cuando nos despedimos fue con una armonía devastadora, con un beso despotricante, con un abrazo tan largo como todo lo que nos había ocurrido.
Debe ser bastante difícil coordinar este tipo de decisiones, porque usualemente todo ocurre como una especie de quilombo, de impericia, de onda expansiva de explosiones. En cambio alejarse de mutuo acuerdo es... uno se siente bellamente aniquilado, bellamente suicidado, como una obra de arte que ha comenzado a ser habitada por el moho, cuya única chance de salvación es ser arrojada a las llamas. Y las cenizas.
Entre las cenizas Day lloró un poco, me dijo que me iba a extrañar, y que mejor que yo no dijera nada porque yo era muy dulce y eso le iba a doler más aún. Y yo no le hice caso porque dije cosas, aunque intenté medir las idioteces que pudiera decir porque ya tengo algo de experiencia en meter la pata y hacerle daño a la gente.
La última vez que vi a Day no nos fue mal. Es como si fuera ella, pero fuera otra persona. Acordamos no preguntarnos mutuamente por nuestras vidas personales. A veces me pregunto si ella ya estará saliendo con alguien, y si ella se preguntará si yo salgo con gente, pero a esta altura uno sonríe y espera que, en definitiva, todo salga bien.
III
A veces pienso que mi relación con Richard es un tanto aburrida. Y una amiga me dice que lo deje. La otra me dice que seguro está con otras, así que yo debería hacer lo mismo. Mi madre piensa que somos el uno para el otro, y si supiera... Lo que ocurre es que seguro lo extrañaría, seguro nos volveríamos a ver y terminaríamos en la cama y luego todas esas situaciones raras en donde no se sabe dónde estamos parados.
La hermana de él jamás me bancó demasiado. Seguro si algún día nos separamos, ella va ser la primera en entregarle a todas las amigas a ver que agarra, y él que no pierde tiempo. Entonces yo sería una solterona casi, porque a los 27... Después dicen que dramatizo, que soy una pendeja. Y sin embargo todo ha perdido emoción.
IV
- No no no, es que... la puta... me quiero separar - dijo por décima vez Orlando.
¿Todo por un viajecito? ¿Brasil 2010 provoca divorcios?
- No seas dramático, me extraña de vos. Es todo completamente manejable, quizás Lyla no pretenda irse de vacaciones con vos, quizás planee otra cosa.
- Espero...
- Estás diciéndo eso demasiado seguido - dijo Allen-. Yo tuve mis crisis, pero no me la pasaba diciendo eso...
- Claro, es como cuando estás harto de la relación, pero cuando cogés decís "Oh, no puedo dejar esto" - dijo Felipe-.
- Ajá.
- Bueno, por suerte jamás llegué a ese punto -dijo Allen. Y luego a Orlando-. Anyways, ¿cómo es eso? Por qué separarte o por qué no separarte.
Orlando permaneció en silencio unos momentos. Allen ingería cerveza negra como si fuera agua en una nochecita de verano cualquiera, en una parrillita veinte puntos en Colegiales. Felipe mientras le comentaba que él había estado con una colimbiana una vez que era espectacular en la cama pero que no se la bancaba, lo que lo llevó a cortar la relación luego de dos meses de sufrimiento.
- La verdad era que cuando esa chica hablaba yo la pasaba mal, pero cuando nos acostábamos, era genial. A veces pienso que me mandé una cagada, que debería haberle tenido más paciencia. Sobre todo los fines de semana de sequía.
- Y claro, antes la tenías fácil - dijo Allen-. Lo que pasa es que si estás en una relación así es por facilismo.
Orlando pareció retornar al mundo real.
- No no, es que yo soy un tanto crudo. A veces lo digo, pero con Lyla estoy bien. ¿No? Además ya llevamos un año y medio.
V
Y la verdad que no sabía qué decirle. Yo le había advertido que yo quería una relación libre, que necesitaba mi espacio. Entonces ella no sé, no habrá podido evitarlo o como fuera, pero me despacha un "te quiero" así nomás. Lo recuerdo, estabamos en El Mojón. Yo creo que no logré evitar que mi mirada se topara con el suelo.
Es que es culpa de ella. Encima todo fue una especie de acto solemne. Me dice "Oliver... Te quiero". Y me decía te quiero pero yo oía más que un te quiero. Hubiera sido peor responderle con lo mismo, mentirle. Esa noche no recuerdo cómo logré proseguir la conversación. Porque hay que remarla eh.
Habrá sido a la semana siguiente en casa, un sábado o un domingo que nos despertamos, que ella me lo dijo de vuelta. La persistencia. Me sentía como el ojete, me dolía la cabeza como pocas veces, quizás de ahí mi falta de apreciasión por cualquier manifestación de cariño que ella pudiera tener para conmigo. Simplemente le dije que yo estaba bien así. Y algún tiempo después dejamos de vernos.
VI
Mirá, estuvimos en un momento difícil. Pero todo es diferente cuando tenés una hija. Sabés que es difícil, imaginate cuando estás casado encima, con una nena. Te juro que todo pesa, que pensás todo el tiempo en eso. Siempre uno vuelve, creo. Es que encima no tenemos punto de conciliación. Ella quiere algo totalmente diferente a lo mío. Decís que no cierre las opciones, claro. Eso, sí, cómo no, se me olvidaba.
VII
Que si vengo que si voy que no estoy que me pierdo. ¡Por favor! ¡¡Basta!! Me hace mal, todo esto me hace mal. No sé si estamos, si no estamos, si te rompo las pelotas o si realmente esto es solo una crisis que tenemos...
Mi amor nada... no me digás mi amor ahora. Vos me lastimaste y yo te lastimé y nosotros nos lastimamos. ¡Pero qué te importa lo que haya pasado con él antes que vos! NI SIQUIERA NOS CONOCÍAMOS. No me metas esa excusa por favor...
No. No me digas eso, yo siempre te quise, vos sos un ridículo. Paula esto, Paula lo otro, Paula anduvo con aquel, Paula le tira los galgos a todo el mundo, Paula se franelea hasta al garitero. Me tenés podrida. ¿Si realmente pensás eso entonces para qué mierda estás conmigo? Son todas pelotudeces y bueno, y no me mirés así.
Ah porque resulta que yo estoy de joda, que a mi no me import que vos estés así nomás y yo ando como si nada y... (este sería un buen momento para darnos un beso, pero cuando querés sos un...) No, la verdad que no. Aunque no tengo por qué contarte si sí o si no (¿y?). Yo no te pregunto esas cosas. Bueno, no quieras. Yo ya no creo en vos, estoy lo suficientemente dolida como para decirte que ya no estoy enamorada y la verdad es que te veo hasta en la sopa. Pero fra... (¡por fin!). Bueno, sólo un momento. Es que extraño como tu brazo me rodeaba la cintura, no te creas que es más que eso eh...
How to kill a weekend
Es el problema del intelectualismo: se piensa que el ego consciente es la causa de todo, que contiene al mundo a lo largo ancho. ¿Cuántas veces dijimos que esa idea había que descartarla?
I
El plan del viernes era concreto: demoler. Vos traé los fósforos que yo pongo la dinamita, pensé. Era casi obvio que me cruzaría con ella. Y era increible como mi cabeza adelantaba las jugadas. ¿Qué mierda hago? Hace un mes que no sé de Rocío, lo cual me ha resultado sano. Tengo ganas de demoler los puentes, hay momentos en que creo que soy capaz de hacer cosas un tanto dañinas.
Efectivamente, tal como predije, Rocío estaba con sus amigas.
- Mirá Jana -me decía Orlando-, te haría bien dejarte de sentimentalismos, tenés que dejar esas boludeces. Por otro lado, veo que no te jugás del todo. Mirala, encima se vino con ese vestido negro que raja la tierra. Allen, la vida te sonríe, ¿podrías sonreirle vos de vuelta?
- No lo condiciones -acotó Bob inspeccionando el lugar-.
Se trataba de un bolichín en Palermo. Todos se parecen (Todos los fines de semana se parecen. Todos nos parecemos). Como no anoté dónde era, la verdad que no tengo idea ni puedo dar precisiones de la ubicación. Me suena cerca de Thames, pero eso no indica nada. Entonces recordé una cierta charla sobre cómo perdí el auto hace tres fines de semana.
Lo llamativo era que de las dos personas que festejaban el cumpleaños, una había dicho a sus invitados que fueran vestidos normales, y la otra que se trataba de una fiesta de disfraces. Entonces el lugar estaba plagado de batmanes, mucamas, angelitos, travestis y hasta el Che Guevara y gente vestida como cualquier otra noche: Por ejemplo, nosotros.
Rocío me habrá visto cuando fui a pedir mi primera Warsteiner de la noche. Simplemente lo dije: "Muchachos, necesito que no me dejen solo ni un momento". Orlando contestó "Madurá". Felipe refunfuñó, me miró con cara de descreído. Bob creo que me tenía lástima, brindamos.
No sería un refugio perpetuo. Pero necesitaba al menos cuatro cervezas para perder el estado de alerta. No recuerdo nada de la música que sonó en toda la noche. Nada. Era como si mi espacio-temporalidad (imposibles de separar, ya lo saben) hubieran estado acotadas a escenas microscópicas, como Felipe diciéndole al barman "atendeme bien que voy a ser tu mejor cliente esta noche" u Orlando yendo a hablar con las amigas de Rocío. Encima había otros pibes hablándoles. Cuando se sumó Felipe mi persona ya iría por la cuarta o quinta cerveza, lo suficientemente lúcido como para distenterme, lo suficientemente anestesiado como para no sentir demasiado.
Cuando nos acercamos, Rocío me sonrío levemente. Casi. Yo, como un estúpido pensé que ella querría verme. Ahí tuve esa sensación de que la molestaba bastante. Pero mi visión periférica la seguía a en todos sus movimientos, y fui detectando cómo nos ibamos acercando. Y yo no lo evitaba, quizás por...
- Voy a por otra cerveza- le dije a Bob.
Me sentía un aventurero, arriesgándome solo a ir a la barra, tanto dramatismo por otro medio litro de cerveza para matar cualquier sensación. Rocío no me siguió. Soy un maldito paranóico.
Al volver estaba más lejos de ella, pero eso no evitó que el proceso se retomara, que los intercambios de interlocutores en el grupo circular fueran enrocando las posiciones, y terminaramos ella y yo al lado.
Rocío me miraba, lo sabía. Yo me hacía el estúpido, pues me sale bastante bien, es mi mejor personaje, junto con el español, ese que a todo el resto la clase le gustó. Pero me sentía ridículo, eternamente ridículo. Hasta que me abandonaron. ¿Tendrían las amigas de Rocío orden directa de la misma para llevarse a mis escoltas? ¿Y mis amigos eran lo bastante flojos e inteligentes como para dejarme abandonado en semejante situación?
Recordé a Orlando: "madurá".
- Hola. ¿Me vas a hablar?
Preferiría no hacerlo, pero claro, me imagino que debo, ¿no?
- Claro, hola. ¿Todo bien?
"Todo bien", cuando quiero soy un verdadero oligofrénico... se me pone a hablar y le pregunto "¿Todo bien?".
- Hace mucho que no hablamos. Te extraño.
Fue fundamental sentir en ese momento que no tenía que estar con ella, que si me ponía tenso no era porque ella me gustara sino por querer evitarla. Entonces:
- No entiendo por qué. Digamos, tampoco es que seamos tan relevantes el uno para el otro.
Cuando quiero soy frío, me dicen. Muy frío. No la miraba a los ojos, simplemente hablaba con ella sin estar con ella.
- Allen - dijo-, sé que no te gustó mucho cómo hice las cosas, pero creeme que me gustas. ¿Está mal equivocarse? La verdad es que no tuve intenciones de hacer las cosas así.
Tan exigente me siento a veces, tan severo. Es como si yo tuviera las cosas claras como para reprochar a los otros. Pero tenía la certeza de que debía detonar las cosas. Precisaba que Rocío trajera los fósforos, yo tenía los explosivos listos.
- Creo que voy a dejar a Richard... - me dijo-.
Arrangué:
- No se trata de que dejes a Richard o no, pues eso es asunto tuyo. Más allá de eso, la verdad es que yo no quiero estar con vos. Me considero sólo un punto de crisis tuyo, nada más. Por lo que a mi cuenta, me mentiste sabiendo lo que hacías. Sé que nadie tiene las cosas claras todo el tiempo, lo sé perfectamente. No sos una mala persona, ni te odio, pero no quiero estar con vos.
Me sentí lapidario. Ella me miraba con sus ojos vidriosos.
- Bueno, si te sentís así...
- ¿Y sabés qué pienso? Que si realmente querés dejar a Richard deberías hacerlo, pero arriesgándote a quedarte sola de ser necesario, para pasar las cosas que tengas que pasar de ser necesario. Y punto, que lo indeterminado venga nomás.
Pero, ¿quién me creo que soy?
Nadie estaba con nosotros. Nadie. Eramos Rocío y yo que estabamos detonando nuestros puentes. Ese "creo que voy a dejar a Richard" fue sublime. Me sentí tan ajeno, pero tan involucrado.
- Sea como sea, tenés que hablar con Richard, ¿verdad? - le dije-. Puede que esten en una crisis o que debas efectivamente alejarte de él. Sea lo que sea de eso, es inevitable.
¡Me hago el sabio! Por favor, que Julieta, Day o Guillermina vengan a cachetearme por hacerme el más capo.
II
Pasado el moment, en el macdolands de Pueyrredón:
- No puedo creer que ella intentara ser del 2%, cuando claramente pertenece al 28% - le expliqué a Bob-.
- Deberías tener en cuenta que quizás ella es del 2%, ¿no?
- No, no no. El 2% ya es casi una nulidad. No existe más que una mínima persistencia, digamos. Un automatismo que le sale una sola y nada más. Rocío pareciera no cuadrar directamente con nada de mi teoría.
- Debieras reemplazar tu paradigma -replicó Bob-.
Pensé en que debería tomarme toda la semana para desintoxicarme. Pensé también que sería un fracaso. Dicen que los adictos siempre se proponen dejar sus drogas, pero que al reincidir siempre se justifican con que les pasó algún deplorable suceso. Tengo que hablar en algún momento del fenómeno de la anestesia, como sea.
- Seguro no nos volveremos a hablar después de esto - dije-.
- Fue duro -acotó Bob-, pero era algo que debías hacer. Te comprendo, digamos que la flaca iba con un doble discurso. Que estaba mal con el novio que a ver si me das bola que en una de esas lo dejo por vos y vemos que onda.
Se me retorció el estómago. El resto del fin de semana no lo viví. No sé qué hice, pero estoy seguro que no lo viví.
(Hace un rato vi Ed Wood, de Burton. Y con todo esto aquí escrito, tengo esa sensación que ese personaje me ejemplifica a la perfección: un tipo que se dedica a algo pensando que puede llegar a ser bueno, pero realmente es un desastre.)
Los idiotas
(Somos una pareja tan fugaz, una especie de recuerdo explosivo, pero definitivamente corto. Diría relampagueante, pero es una característica que reservo para cosas de otro valor afectivo.)
- No sabés todo lo que pensé en vos estas últimas dos semanas -dice Rocío, mirandome no sin algún esfuerzo a los ojos-. ¿Crees en el destino? Me hacía falta que nos cruzaramos.
Achina sus ojos, ese es el método expresivo de ella para otorgarle seriedad a sus palabras. Pero, ¿qué ocurre cuando nada de lo que ella diga va a cambiar nada de lo que yo soy? Somos, nuevamente, una imposibilidad, ¿verdad?
- Digamos que de una forma extraña, forma parte de mis creencias. Pero eso no significa que se trata de iluminaciones ni salvaciones - contesté resaltando la última palabra con mi sonrisa más malévola-.
- Te duelo. ¿Verdad?
Justo el mozo nos trajo el café. Ella cortado. Yo con crema doble. Me gusta el café de Java, es fuerte, me hace acordar a cuando me ocupaba la semiótica y los parciales. Me hace acordar al aula, a un Allen un tanto más inexperto pero un tanto más lúcido.
Belgrano. Me doy cuenta que es la segunda vez que termino en Belgrano, olvidado, Cinema. Es definitivamente un lugar de mala fama para mi. Primero Jennifer, ahora Rocío. Recuerdo mejor los epílogos en Serrano, pero por otro lado mejor, no quiero degradar a la meca con...
- Como diría una amiga, yo tenía mi estantería toda ordenadita, y vos la tiraste a la mierda - prosiguió ella-. Me aburría, y justo vos...
- Justo yo...
Le diría que ella es perfecta, salvo por el detalle de que es increíblemente ridícula y estúpida. Es ridícula que se conozca a Castoriadis y que siga atada a su "estantería". Es estúpida porque ese carácter mío que supuestamente le gusta, es el mismo que ella debe reconocer que me obliga a alejarme de ella.
- Tenés una linda mirada - me dice-. Penetrante. Aunque ahora la noto distante, me acuerdo cómo tus pupilas se fundían con la mías. Fue impresionante.
Le diría algo parecido. Pero, está todo tan devaluado.
- Volviendo a las cuestiones destinales. Efectivamente creo que uno va formandose a lo largo de su maldita existencia - disparé-. Ahora bien, si pensás que ahora podés cambiar tu vida con solo dar un paso, para dejar lo que realmente tenés ahora, estás muy equivocada.
- ¿Por qué? Me sirvió muchísmo estar con vos.
- ¿Te parece? Yo creo que demuestra tus miedos y mis falencias.
- Mis miedos. ¿Tus falencias? Sos muy duro con vos mismo.
Eso me lo dijo una vez Day. Soy duro conmigo. Alguien más me la dijo, a muy temprana edad. Pero qué carajo importa.
- No sé qué quiero... - escupió casi con verguenza-.
- Bienvenida al club - contesté sin el menor interés en lo que acababa de decir-.
Mi café era sabroso. Era perfectamente como lo recordaba. Jen y todas las cosas que vinieron después no tenían ese sabor. Pero el café de Java sí. Era como si pudiera beberme los mejores momentos de mi vida en una taza. Todo esto, mientras Rocío especulaba
- ¿Hubieramos funcionado?
- ¿Qué?
- Nosotros. Vos y yo, como pareja. ¿Funcionaríamos? Creo que jamás me entendí tan bien con alguien. Digo, si yo me hubiera separado y nos hubieramos cruzado luego de eso, ¿pensás que estaríamos...
- ¿En la cama otra vez?
Ella me miró lastimada. O al menos actuó como si la hubiera herido.
- ... Iba a decir de novios - miró su café y lo revolvió-.
Dicen que una falencia grande en mí es que mi mal carácter me posee en ocasiones por completo, negándome todo tipo de mesura, llegando a puntos en los que realmente vuelvo las conversaciones/discusiones insostenibles. Podría haber sido más crudo. Podría haber dicho "cogiendo otra vez". Creo que en realidad soy un gentleman.
- Lamento que me veas así - continuó hundiéndose en su café. Su cabellera morocha caía sobre su cara, la cubría. Se escudaba de lo que yo pudiera decirle con los ojos-.
Le diría que me gustaba mucho, que disfrutaba de cada palabra que decía, que su risa conjugada con sus ojos eran perfectas. Pero no quería darle nada, quería que tuviera la sensación de no llevarse nada de mí. Cuando ella me tomó de la mano la retiré al momento. Cuanndo ella me miraba mi rostro era inexpresivo. Era una especie de entrenamiento para mí.
¿Fui demasiado duro con ella? Seguramente la salud de Gregor esta semana no contribuyó. Me sentí más una especie de asesino a sueldo antes que un tipo aburrido como soy.
- Me quiero separar de Richard -vomitó luego de un silencio inescrupuloso-.
Me pregunté qué tenía que ver yo con eso. No conocía a Richard, pero sonaba a un tipo altamente rutinario. Y ella ya no importaba. Me dije que de todas formas ella y yo nos hubieramos entendido en exceso, lo cual no hubiera sido bueno para la relación. ¿Estaba ella esperando un "dale, venite conmigo"? No podía soportarlo. Quizás sólo estaba compartiéndo la estupidez que tenía en la cabeza.
- Ya se te va a pasar -contesté-. Tenés miedo de estar sola, tenés miedo de lo que te pueda ocurrir después de él. Y es esa la razón por la que dilatarás tu libertad. Temer no es una forma de ser libre, ni tampoco una forma de amar.
Me sentí Coelho. Qué tipo imbécil que puedo ser, como si yo la tuviera atada y me las supiera todas. No dudo de la bondad de Rocío, no dudo de lo brillante que sea ella, pero me comporto una vez más como esa especie de moralista experimentado... un perfecto idiota.
Así que terminé mi café de Java, y por ende, no tenía nada más ahí que fuera medianamente copado para pasar la tarde.
- Que idiota que soy -dijo ella-.
Entones, tal como me pareció al conocerte, tenemos mucho en común. Más de lo que ahora me gusta reconocer.
Ahí nomás en la esquina, en donde alguna vez me despedí de Day, nos encontramos parados para hacer lo propio y decirnos chau. Ella es escurridiza. Me acerca la mejilla para que le de un beso, pero corre su cara lo suficiente como para que nuestros labios se rocen. Y todo parece un maldito montaje otra vez, y ella cruza Cabildo. Y yo voy a buscar mi auto.
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28%
I
Por mi intermedio es como tu puedes adivinar a veces -no sin alguna exasperación-- lo que tú eres: un racionalista algo limitado, muy seguro en apariencia, en el fondo muy incierto, lleno de buena voluntad para todo lo que pertenece naturalmente al resorte de tu razón, ciego y mentiroso para todo el resto; razonador por prudencia, sentimental por afición, muy poco sensual, en una palabra, un intelectual medido, moderado fruto delicioso de nuestras clases medias.
[Jean-Paul Sartre, Los Caminos de la Libertad II: El Aplazamiento]
II
Cuando me llegó el mensaje estaba en la oficina, intentando descubrir qué mierda quiere ese país tan particular que es México. Simplemente un "¿Podemos hablar? Yo invito." Me daba la sensación -seguramente infundada- de que Rocío intentaba espaciar los mensajes para no espamearme. Entonces:
- Según las métricas - decía él-, esto está escendiendo, a la gente le gusta lo que estamos haciendo. Pero, debido a que los tracking codes están implementados para el ojete, no sabemos exactamente qué estamos haciendo bien.
Brillante. No sabemos.
- Entonces, ¿qué tal un poco de orden? - prosigió-. Esta es tu oportunidad. Sos un racionalista empedernido, te preocupás por el más mínimo pixel, ok. Explicame por favor cómo estamos haciendo lo que estamos haciendo.
Vriyante, once again.
El diálogo en la sala de reuniones prosiguió de alguna forma, mientras yo me preguntaba cuál sería la reacción de Rocío ante mi silencio, ese modus operandi acribillador que tengo a veces. Lo que me llevó posteriormente al desarrollo de la teoría, junto con Valery.
- En fin - le dije-, ese método tiene un 98% de efectividad. El otro 2%, si después de toneladas de ametralladoras que no suenan a nada, te sigue hablando, es porque realmente te quiere. Pero, el 98% está a su vez segmentado en, digamos, un 70% que desiste fácilmente, y otro 28% que intenta un tanto más, pero al final decae.
- ¿Pensás que Rocío es del 2%? - Val dijo.
- Para nada, creo que pertenece al 28%. A ese 28% resulta que, quizás por cuestionesde quien dice, piel o química, quieren realmente hablar con nosotros. Pero luego se darán cuenta de que han perdido la guerra.
- ... A mi me suena del 70%. ¿Vas a ir con ella?
Negué con la cabeza.
- Puede llegar a ocurrir que las individuas del 28% intenten alguna movida algo más jugada, como llamar desde un número privado. Eso siempre es más... directo. Por otro lado, sostengo que con las del 2% se genera una especie de comunicación silenciosa, por lo entonces nuestro método tiene cierto fracaso irrefutable.
III
From: Rox@
To: AllenJn@
Subject: (no subject)
Hola,
No sé cómo hablarte. No sé como comunicarme con vos. Entiendo que no quieras, pero ni me respondés. Ni siquiera sé si me estarás leyendo ahora.
En fin, quiero que sepas que no quise lastimarte. Me mandé una cagada. Siento que de alguna manera vos sos a la única persona a la que le puedo explicar esto*, sé que no te puedo pedir perdón, pero no sé qué hacer, estoy hecha mierda. Realmente quisiera hablar con vos, sólo hablar, nada más.**
Creo que me equivoqué por las crisis, eso que vos mismo me habías hablado. Pero mi equivocación no fue hacer lo que hice sino cómo lo hice. Me arrepiento y no me arrepiento a la vez.
Un rato podríamos hablar, ser nosotros, decirte algunas cosas que debería haberte dicho antes. Sólo un rato. ¿O tan irrefutablemente me he convertido en la mujer que odiás? Deseo que no.
Beso,
Rox
--
* Una frase sensillamente genial. Desfachatadamente genial.
** Como si eso fuera inofensivo.
IV
- ¡Qué hija de puta! - exclamó Valery-. Me equivoqué, definitivamente no es del 70%. ¿No se supone que si el 2% te manda un mail ni lo lees? ¿El mecanismo no funciona así?
- No es del 2%.
- Bueno, está bien, supongamos que sea del 28%. Repito mi observación.
- Al principio hay que refinar la maquinaria -contesté-. El 28% es menos dañino. Uno tantea, lee ese tipo de frases, esquiva ese tipo de balazos, y ya sabe que los próximos pueden acertar en algo. Entonces...
- En fin, hermanitus, vos si que tenés sangre fría cuando querés eh.
V
Considero a Sartre mejor dramaturgo que novelista. Aún así, su escritura no escénica tiene muy buenos momentos.
Publicado por T. en 23:21 0 comentarios
Melodramática
Verán, no es tan fácil. O sea, haces tu vida, estudias una carrera, ves que no te gusta, conocés a alguien maravilloso, te ponés de novia y pam. Un día te das cuenta de que sos la persona más aburrida del planeta. No es que una no aprecie lo que tiene, por favor, nada de eso. Pero sí se trata de una pérdida, de una especie de llanto.
Cuando me desperté él me estaba mirando, jugaba con mi pelo, me lo acomodaba. ¿Tan despeinada estaba? Creo que es la antítesis de Richard, él es bastante dulce y atento. Quizás sea que los hombres pierden eso con el tiempo, pues no creo que Richard haya sido siempre así. Ya casi ni lo recuerdo.
A veces siento que Richard ni me registra, me doy cuenta que me pasa por alto, que se olvida de mi. Cuando él advierte que se mando una se disculpa, es un caballero. Pero por favor, se olvida de mí. Eso me angustia, por más que se disculpe, me angustia. Teniamos una cena con las chicas y se olvidó. También se olvida de sonreirme cuando me ve.
Entonces Allen me dice "¿Y por qué seguís con él si sufrís tanto?". Mientras se viste, sin mirarme, yo no puedo dejar de verlo. Quiero abrazarlo, consolarlo, pero no me lo permite. Intenté tomarle la mano, retenerla entre mi palma y las sábanas. Pocas veces me miraron con esos ojos tan aniquiladores, tanto que tuve que soltarlo y dejarlo ir.
Quizás Richard sepa. Lo más probable es que hiciera como si nada. Pues mientras su orgullo se mantenga intacto y el mundo no sepa, no le importa ser cornudo. Es la primera vez que le soy infiel. ¿Él? Probablemente me haya engañado más de una vez. ¿Y yo entonces tengo que pagar así?
Allen me lo había advertido: "tengo mal carácter". Definitivamente. Lloro, sus manos se detienen, deja de ajustarse el cinturón. Pero no hace nada. Es como si quisiera abrazarme él, pero no se lo permite. No puede porque no soy lo que él creía, y no me lo va a perdonar. Me siento tremendamente mal, hacía años que no me sentía así.
Seguramente iremos a lo de mis suegros con Richard. Voy a encontrar la voz que no tiembla, la sonrisa de la felicidad, mis risas de primavera. Montaré nuevamente una representación. Allen dice que es todo un montaje, que él en su época (no sé precisamente a qué hizo referencia) era un gran montajista. Yo estoy quizás un tanto harta de no poder llorar cuando quiero, sólo porque a Richard se le ocurre destapar un Chandón con motivo de que su padre ha ganado ese maldito juicio.
Allen ya ha dejado de hablarme hace rato. Sólo me mira ocasionalmente, me apunta que le abra. Quisiera no abrirle, pero no puedo dialogar con él, ha cancelado todas las vías de comunicación.
Él me decia: "¿Para qué estás con él? Tenés miedo de estar sola, sos tan cobarde que no te animás a dejarlo todo para volver a ganarlo todo". Le dije que no era fácil. Me contestó que ya lo sabía, que él había optado por hacer las cosas de otra manera. Me dijo que lo peor de estas cosas es negarlas, pensar que un aplazamiento nos salva. "Con tal de no pasarla tan mal, te resignas a no pasarla bien en absoluto".
¿Y si te hubiera conocido soltera? ¿Qué nos hubiera pasado? ¿La felicidad? Que estupidez, no puedo seguir creyendo en esas cosas...
"Soy tremendamente estúpido", se dijo. Le dije que no, que él era genial. Que hacía rato que no me divertía tanto con alguien, que me gustaba jugar con su pelo y sus comentarios sarcásticos. Pero su pelo estab fuera de mi alcance y sus comentarios eran un silencio arrollador.
Y así le abrí la puerta. Bajamos por el ascensor en completo silencio. Era lamentable. No pude evitar darle un beso al salir, tomarlo por sorpresa. No me importaba que me odiara más, pero quería al menos roce más. Cómo será que él simplemente me miró, sin sentimiento alguno, se subió al Gol, y arrancó. Observé cómo se alejaba para doblar en la esquina y olvidarse de mí.
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