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Las evidencias

miércoles, 24 de agosto de 2011

I
Mirá, yo creo que la mayoría no se da cuenta. Yo me veo entre los que me critican, ¿me entendés? Hace cinco años nomás yo me hubiera tirado con cualquier cosa, hubiera hablado pestes de mi. Y ahora esto. El tema es que cuando ascendés, en el mejor de los casos, tomás perspectiva.

II
1) Mon amour, Jimmy. J'adore marcher dans la nuit à Gaena. J'adore marcher dans la nuit à Carcassonne. La nuit c'est étoilé, J'aime vos câlins lors de la marche.

2) Oui, petite Jackie?
J'aime aussi la nuit, et vous. Vous voyez dans l'avion? Le troisième qui arrive. Doit être une route aérienne.

1) Probablement. Vous aimons toujours regarder le ciel. Vous avez obtenu étoiles sur le plafond de votre chambre.

2) Mademoiselle,
vous savez que je n'aime pas voler. Est un problème.

Sencillamente me tomó de la mano.

1) Demain, nous pouvons sortir avant midi dans le village? Nous avons déjeuné en face de la Garonne, si vous aimez.

2)
Merveilleux, c'est une excellente idée. Alors ne pense pas que l'avion.

III
Cuando gente depende de vos, todo cambia. Cuando el trabajo de otros pasa a ser tu responsabilidad, todo cambia. Cuando te echan una mirada de "este" y pero después te vienen a pedir cosas, cuando estás en el medio de todo, defendiendo a veces incluso al que te acaba de pelear.

Uno se va acostumbrando, te das cuenta que el juego es ese. No te cagaron, es eso. Y algunos te cargan medio mal intensionado, que el teléfono rojo siempre suena para vos, que tu nombre resuena en todo el lugar. Que te llaman de cualquier facultad y que ahora te codeás con decanos.

Lo gracioso es cuando uno piensa que se vendió.

IV
Entonces ella se acercó, con cara de haber sido atropellada por la vida, o peor... la verdad, y me dijo: "Por favor, por favor, cuidalo en la despedida. Que no haga ninguna locura". Y yo me pregunté por qué se habrá acercado a mi a pedirme que le cuide al novio, yo que no soy un tipo con influencia en nadie, viste. Le dije "Vos tenés que confiar en tu futuro esposo, pero no te preocupes, no andamos planeando nada heavy".

Qué tipo mentiroso que resulté. No es nada grave, claro. Pero se lo dije con una seguridad de la que no soy dueño, porque no sé que habrán planeado los muchachos o en qué circunstancias puedo encontrarme en dos semanas.

Ahora, digo yo, ¿puede ser que siempre me quieran encajar la responsabilidad? Será que tengo cara de buen tipo. Pero dejé de ser bueno hace rato, che. Igual no le dije nada a ella, no quiero perjudicar a nadie.

Qué cosa todo che, ponerme en esta situación a mí...

V
Y un día estas discutiendo con esa piba con la que te llevabas bárbaro, esa que era tu compañera. Y discutís por pavaditas, por si prende o no la compu, por si le mandaste o no el mail, por si la web está actualizada o no, por si salieron a almorzar juntos o te quedaste charlando con la otra reventada.

VI
Tengo todas estas evidencias ahora sobre mi mesa. ¿Y?

Las escenas de Brecht

jueves, 30 de diciembre de 2010

I
Digamos que Bertolt Brecht era un gran dramaturgo por lo siguiente: lograba, con historias mundanas, ilustrar una profunda crítica al orden establecido. Mostraba la corrupción desde su interior, de una forma pintoresca, grosera, desfachatada.

II
Fue dicho varias veces: "esa chica no es tu amiga". Será que soy un iluso entonces, o que realmente hago las cosas mal y no me doy cuenta. Y Antonella ya me dijo que con Betina pequé de pelotudo, porque según ella "está hasta las manos con vos, y lo peor es que ni ella entiende por qué".

Es que no nos llevamos en nada, en verdad. Jimmy, te decís racional hasta el ridículo. Pero sacás un pasaje aereo en pedo, en horarios que en verdad no podés volar por el laburo. Y contestás "son cosas que pasan".

Yo no leo, vos tenés tu bibliotequita acomodada. Yo no tomo cerveza, vos me cargás con mi agua ser. Escuchás "bandas grosas", yo muero por David Bisbal. Evidentemente estamos destinados al fracaso.

Pero no sé por qué quiero estar contigo. Y sé que al menos en algún momento, aunque no me lo confesaras, vos también sentiste algo por mí. Aunque fuera temporal, aunque fuera efímero, aunque sólo me quisieras dar. La puta madre, qué pendejo pelotudo que sos.

Quizás haya sido excesivo enviarte cinco mensajes por día. Y quizás haya estado un poco demandante. ¿No me querías? ¿Me explicás para qué tomaste mi mano? ¿Me explicás por qué salimos juntos?

Y te vas. ¿No merezco algo más que un mail? ¿No merezco algo más de consideración? Pelotudo.

[Según Chejov: "Esa Betina es aún más demandante que Bella, que al menos era tu novia. No tiene derecho en verdad. Está hasta las pelotas.]

Eso. Cuando me lo dijiste, así de repente en Vuelta de Obligado y Juramento, me congelé. Caminaste dos pasos más hasta darte vuelta porque te diste cuenta de qué algo andaba mal. Y mi cara de ojete debe haber sido astronómica.

Y después me dijiste que no querías esas "escenitas en la calle". Me jodió, sabelo. Me jodió y no entiendo, creo que todo lo que hacés y decís me jode. Y aquí estamos, ¿no?

Pensás que era ridículo. Pensás que era cualquiera. Me dijiste "desubicada". Me dolió. Y encima pensé que me ibas a llamar para disculparte. Ni chance, ¿no? Pensé que eras más sensible vos. Me tendría que haber dado cuenta cuando me hiciste eso en la clase de Analytics, cuando me mandaste a callar en frente de todos. Te quise matar.

[Según Chejov: "Lo que en una de esas le gusta es que vos no te dejás. Es una mina linda, encima de ventas, está acostumbrada a que los hombres le den bola y conseguir lo que quiere. Y vos, te las arreglás bastante bien para llevar la contra.]

Te quise matar, pero también fue a partir de ese momento que empezamos a hablar más. Y me contaste de tu madre y yo de mi ex. Y vos de tu ex y yo de mi madre. Y nuestros hermanos, nuestras cosas y... pero había cosas con las que me esquivabas. Como cuando te pregunté cuál era tu posición preferida.

- ¿Qué? - Preguntaste sorprendido.

- Cuál es tu posición preferida. Digo, para hacer el amor.

- Sí, escuché. Qué sé yo, creo en la variedad, no sólo en una.

- Pero dale. Todos tenemos una. A los hombres les gusta estar arriba por lo general, claro. ¿Pero cómo?

Entonces me terminaste la conversación. ¿Y para qué te echás atrás así?

[Según Jim le dijo a Chejov: "El tema no era hablar de sexo con una mujer, sino con ella. Porque yo sé que me tiene intensiones, entonces no la quise seguir. Porque con vos puedo hablar de eso, ponele, con Rose también. No hay drama. Pero con Betina no daba, así como tampoco le contaría de mi salida con Micaela."]

["Pero entonces, Jimmy, sos un boludo. Porque le diste cabida pero en eso ya no. O sea, te entiendo y estoy de acuerdo. El tema es ¿por qué no aplicaste esa lucidez antes? ¿Por qué ahora te ponés en quisquilloso? En eso tiene razón ella un poco."]

[Toda estas consultorías, todas estas revisiones, me recuerdan a Bella diciendo: "Todo se lo contás a Antonella. Parece que estás enamorado de ella, todo lo audita, opina, tiene voto siempre. ¿Por qué no te la encamás y ya?" Está ese leve presentimiento de que Bella llegó a odiar a Antonella.]

Y entonces me voy poniendo triste, pero después salgo adelante. Porque soy una mujer con bastantes pilas, bastante actitud. Y hoy salgo con uno que conocí el fin de semana pasado y no tiene nada que ver con vos, Jimmy.

III
Brecht era bueno porque lograba montar guiones dramáticos fuertes, imágenes duras, ridículas, mersas.

Creo que quizás lo mejor de Brecht sea la crudeza y la pasión con la que ese tipo hacía lo que hacía.

Esquivando el salón

lunes, 4 de octubre de 2010

Supongamos que nos invitan a una fiesta de casamiento miti judio miti cristiano. Supongamos que llegamos tarde, porque antes nos juntamos en mi casa y vos empezaste a tomar licor de melón. Además, supongamos que cuando llegamos nos encontramos con Guy que estuvo de colado en toda la ceremonia y además cenó de garrón "pollo al champignon, buenísimo".

Supongamos que ponen la canción esa del panamericano. También, podemos barajar la posibilidad de que cansado de esperar al barman, yo mismo me haya adueñado de la chopera para servirme mi vaso. Porque antes, probablemente haya probado uno de los peores destornilladores del mundo, y debido a tal infracción haya retornado a mi bebida natal.

Y entre tantos supuestos, cabe la posiblidad de que vos hayas terminado en mis brazos porque no te podés mantener parada, y nos hayamos sentado en los sillones de un costado. Mientras todos bailaban, supuestamente yo podía hacer lo que quería con vos, porque estabas más detonada que Hiroshima.

Ahora bien, no sé bien qué suponer sobre la cuestión de por qué no te di un beso cuando estabas completamente a mi merced. Elaboré una serie de teorías al respecto -digo, ¿cuando no?-, en las que se supone que yo no me aprovecho de nadie, que prefiero tener el completo acuerdo de la otra persona, o...

En algún momento de la noche, Guy me increpó: ¿Y? ¿Le vas a dar pelota o no? Hoy te la ganás.

Pero creo que no... Si bien he de admitir que ella estuvo muy al pendiente de mi volátil estado de ánimo estos días, y he de admitir que cuando uno anda inestable entonces necesita cariño, y que ella es una fuente de eso, mi cabeza no estaba de acuerdo en llevar las cosas acabo así.

Diría Guy: Está con vos. De fi ni ti va men te no es tu a mi ga. Tampoco la estás violando, che.

Eso, ella en mis brazos, ojos cerrados, se sonreía de a ratos. Me decía cosas como "¿De qué color es el techo?" o "Pa panamericano... ", mientras yo le decia a todo que sí. Un breve momento me retiré a la barra a traerle un vaso de agua, para que ella dijera "pero, ¿y tu cerveza?"

Y acotaría Guy: Te hacés demasiado drama. A vos ella te gusta. Quizás no para casarte, pero el tema es que te tomás todo demasiado en serio. Podrías aprovechar un poco de atención femenina, que a todos en algún momento de nuestras vidas nos ha hecho falta.

Porque siempre, en algún momento nos falta. Como en ese momento faltaba que bajaran el volumen, o faltaba que me trajeran mi vaso de cerveza porque no sé dónde andaba, o faltaba que ella no me tome por la cintura apretándose contra mi pecho. Y faltaba que ella me pidiera "¿Porfa, me acompañás al baño?"

El momento glamoroso de la noche: yo llevando a Betina de la mano, sosteniéndola por el salón, atravensando las mesas y esquivando las sillas -que evidentemente la atacaban-, todo para dejarla en la puerta y que dijera "Chaucito. Esperame eheeee".

Y los hechos, más que los supuestos, son que estaba yo esperando a una chica hiperquinética pasada de copas en el Golf Club de Villa Adelina, con Guy que se preguntaba si realmente yo era idiota y yo preguntándome por qué realmente soy un tipo tan estructurado.

"Hola, volví", dijo risueña ella. Y otra vez la odisea de atravesar el salón, abrazado a Betina. Saludamos a mi ex jefe, que ahora debe pensar que comploto con ella para destruirlo. "Así que ustedes dos andan juntos", debe haber dicho. Y yo, preocupado como buen imbécil, "no, señor, no es lo que usté piensa".

Nuevamente en el sillón, Betina me preguntó si yo tenía novia. ¿Qué más me faltaba? Eso, que quisiera bailar. Fue como si ella se revitalizara ebriamente para sacarme a bailar en medio del carnaval carioca. Elal con peluca celeste y sombrero de bruja. Yo con las orejas de Shrek y un garrote inflable.

Y será que a mi me gusta quedarme con las preguntas porque no me banco las respuestas, pero entre danza y danza no hubo más que alún roce y algún abrazo, alguna mano que se deslizaba por la espalda del otro y siempre la sonrisa implacable de los dos. Mientras alguno de "los otros" observaba de reojo cuando nos ibamos a dar un beso, yo pensaba si realmente estaría genéticamente impedido para aprovecharme de una chica en pedo. Yo me aprovecho, pero no en estas circunstancias che. Me gusta más la labor psicótica o alguna oportunidad de quedar mal frente a alguien muy lúdico. ¿Pero así?

Diría Guy: Así uno se la pasa, así uno conoce gente, así uno se manda cagadas, así uno se caga de risa, así uno después no la mira a la cara al otro día en la oficina, así uno después se despierta con ella al lado. Es así como uno improvisa, es así como uno anda en cualquiera, es así como uno se lame las heridas. Porque uno puede y debe permitirse estas cosas, sin culpa.

Aclaré que yo no tengo culpa.

Él desaclaro el asunto, pues invocó "¿Qué mierda te importaba si ella estaba en pedo o no? En definitiva, estaba con vos".

Y yo desaclaré otro poco: "Se me ocurrió que estaría mejor vernos en otro momento, ella no en pedo y yo no atajándola por el salon".

Guy desaclaró más: "¿Podés tratar de no planificarlo todo? Justamente, hoy era la chance... Ahora ella está sobria y se piensa que vos tenés cero onda con ella".

Claro. Ahora estamos en una mesa vacía del salón, porque casi todos se fueron. Betina se ríe de los chistes que hace un desconocido que quiere levantarsela y yo charlo de a ratos con Guy, de a ratos con otra gente. Y de los abrazos que desperdicié ya no queda nada, y al otro día me levantaré con un corsódromo en la cabeza y la pregunta de "¿Qué mierda me pasa?"

Leaving song, pt3

martes, 7 de septiembre de 2010

Porque irse de los lugares no siempre es fácil. No siempre se trata de sencillamente desaparecer y tirar una bomba de humo, desconectarse instantaneamente. Dicen que puedo ser un tipo frío, un "freezer" (Bella dixit). Y sin embargo cuando uno cambia de trabajo, siento toda una burocracia del abandono funcionando.

Así fue como nos quedamos con Guy planificando alguna vez una de mis últimas campañas, en claro estado de ebriedad, pero que resultó en una gran idea. Y menos mal que chequeamos la redacción de los documentos al otro día.

Más recientemente, Betina dijo "al fin!" al enterarse. Me mando a actualizar rápidamente mi LinkedIn y mi Facebook, porque según ella ahora hay que tirar la data más actualizada online. "Dale no seas salame", dice Brecht, omitiendo mi relación amor/odio con lo que hago.

En plena pelea con Jackie -se enojó porque no fui a almorzar con sus padres. Tiene algo de razón-, en el teléfono, le conté. Logré que se ofenda porque no le había comentado nada del cambio. También, tiene razón.

Entonces cuando uno está de salida en un trabajo, está entre cosas: por un lado todo ese futuro que se vendrá y que uno desconoce, y por otro lado, disfrutando de una nada hermosa, de una oficina que ya no es propia. Uno logra tomar una distancia de los problemas, ponerse en perspectiva.

- Total, vos ya estás afuera -me dicen mientras cae otro problema gran gran-. Lo que me preocupa es quién va a encargarse del Illustrator.

Illustrator, es una preocupación mayor. Y yo me pregunto quién hará los emoticones ahora en la oficina, porque hay que seguir haciéndolos. Contribuyen al clima laboral, lo juro.

Chejov esbozó una sonrisa al enterarse. Porque yo me enteré que en donde trabaja ella están buscando líder de redacción, y ella me iba a proponer a mi.

- No sabía. Pues, creo que he desbaratado tus planes.

- Lástima, pero te felicito. ¿Me llevás contigo?

- Me encantaría, pero no creo que aún tenga ningún tipo de poder de decisión sobre a quién traer y llevar. ¿Lo discutimos en un martes de Opera Rock?

- Encantada.

Rousseau está hablando demasiadas pestes de la directora. En una de esas, si ella es tan parecida a mi en eso, termina cambiando también.

- Es una cheta reventada - dijo Jackie-.

"Reventada" es una palabra que más de uno me ha afanado.

Y los amigos siempre están dispuestos a festejar, aunque no comprenden el ritmo al que he venido trabajando. Jorge dice que eso de que no duermo es cualquiera y Gilles que me preocupo demasiado. Y el maldito de Rolland, de viaje.

- En una de esas volvemos a trabajar juntos - dijo Guy-. Es un mundo pequeño. Recordá que ya compartimos trabajo en dos ocasiones.

Es cierto. En ambas ocasiones Guy tuvo que ver cómo me iba. Una vez fue como se debe. La segunda, asistió a un relámpago revolucionario. Y ahora, que lo miraba por tv, se trataba de una batalla política entre mi jefe y yo:

- Te crees el inventor de la dinamita acá, Jim. Pero acá somos todos los que trabajamos para mejorar las cosas.

Cuando me preguntan qué característica mía debería cambiar, contesto "la soberbia".

- Sos bueno en lo que hacés, pero tenés algunos issues con la autoridad.

No es para tanto, che. Pensá que no inicié ninguna revolución ahora, ni una revuelta, ni un cirquito. Tengo mala fama nomás.

Hacerme mala fama es una especied e hobbie que tienen Jorge, Gilles y Guy, para molestarme.

- ¿Cómo es que Bella sabe? - inquirió Gilles-.

Esa es una historia esporádica: me la crucé justo cuando iba a hacerme los malditos exámenes clínicos. Increiblemente charlamos como si nada. El 152 es un escenario curioso para charlar con juna ex.

And now, deeper into de wolves jaws, my friends...

Las cruzadas

jueves, 5 de agosto de 2010

I
- Ah, le dije a mis amigas que vengan para acá - dijo Debord-. ¿Todo bien?

Y qué mierda le iba a decir... Ya las invitaste, caen en una hora, no no, no hay problema.

- Son buena onda, las conocí en el sur hace dos años. Nada del otro mundo, pero después vamos a la fiesta.

II
Me resulta inverosímil cómo terminé en tu casa. ¿Crees en el destino? No puede ser, vos mismo alguna vez me hablaste de casualidades demasiado casuales, con eso de las ambulancias y blablero.

Nos cruzamos, y ahora una amiga nos dice que vamos a la casa de un amigo de un amigo que resultás ser vos, St. Bentham. Finalmente conozco dónde vivís. Y ya sé que van a estar mirando los atributos de Solange, pero... Te ves tan divertido, aunque digas que tenés un humor un tanto degradado.

Me gusta tu lámpara de lava, me da curiosidad tu guitarra eléctrica, si me guiara por la larga charla que vamos a tener toda la noche diría que terminamos juntos voy y yo, que nos damos otra oportunidad.

III
Dejenmé cuestionar algo del sr. Bentham: no entiendo qué sujeto se la pasa hablando con una mujer para no hacer nada. Yo lo quiero mucho, y Betina es una chica bastante linda. Pero la verdad que no lo entendimos. Los mirábamos en casa de Jim y se llevaban de maravilla, hasta Gilles dijo:

- Che, mirá que se llevan bien ustedes eh.

- Es que fuimos compañeros de trabajo- contestó con una sonrisa Betina Brecht.

Ahí nos enteramos de que la excesiva onda de Brecht con Bentham venía de antes.

Y nos quedamos un buen rato en lo del señor, escuchando a los Beatles. Y esa Solange preguntó qué estaba sonando, cosa que se le perdonaba porque estaba más buena que comer con la mano. El tema era que se la disputaban Bataille y Deleuze, aunque como el segundo tiene novia el primero -al menos en mi opinión- tenía legítimo derecho.

No ganó ninguno, claro está. Yo me dediqué a la tercera chica, mi amiga Alicia. Con ella ya había quedado mal cuando le dije "estás flaca" y me respondió "¿me estás diciendo que antes estaba gorda?". Se trata de un sencillo problema de construcción de oración che...

Y le pregunté a Jim qué onda con Betina. Me contó algunas cosas, me despejó que no había pasado nada, y me aclaró que su pelea con Rousseau no implicaba que iba a hacer cualquiera. Y que además no le gustaban las rubias. O sea: una respuesta bastante pelotuda.

IV
Me hiciste tentar con lo de las entrevistas:

- Nadie entiende qué mierda buscan los psicólogos laborales con esas preguntas - dijiste -. Te preguntan: "¿te gusta el azul?", mientas te toman la entrevista en una habitación azul, con muebles azules y la entrevistadora está vestida de azul. Y uno contesta: "no, me va más el celeste".

Me reí cinco minutos seguidos. Dijiste que no era tan bueno tu chiste, y quizás fuera el daikiri, pero no podía parar.

Tu amigo Gilles bailaba con Solange. Todos miraban a Solange, siempre es así. Y te invité a bailar y en verdad no tenías demasiadas ganas, pero recordé que a veces empujándote un poco aceptás. Esperé estratégicamente a un rockanrol de Los Redondos.

- Menos mal que pararon con el reggaetón - dijiste-.

Mientas me sorprendías con alguna que otra vueltita, me preguntaba hacía cuántas horas que hablábamos.

V
Creo que reboté con todas. Creo que en serio, le tiré tiros a todas la mujeres de la fiesta. Nada. Un fracaso. Entonces esta Solange largó a Deleuze y se vino para donde estaba: la barra, degustando un Smirnoff con vodka.

- ¿Qué hacés solo?

¿Qué se supone que debe contestar uno a eso? Lo frontean así, la cosa no resiste demasiado análisis. Pero dije que no la iba a sacar a bailar, que ya Gilles había estado en esa movida. Me propuse hacer gala de mi simpatía y mi ocurrencia:

- Mirá ese plano de evacuación. Preciso uno para mi casa me parece.

- ¿Un plano de evacuación para tu casa? - dijo extrañada.

- Sí, indicaría: punto de reunión: el living. Una flechita indicaría el camino a la cocina y la heladera, para sacar los alcoholes. Porque en caso de un incendio, si dejás los alcoholes, peor porque son inflamables, ¿no?

La piba era menos tonta de lo que creí, porque se rio. Y así conseguí su teléfono.

VI
- Yo creo que estás para más... - te dije.

- Mmm, ¿hace falta hablar de trabajo un sábado a la noche?

Era lo que más compartíamos, pero tenías razón. Hay que innovar en los temas. Me preguntaste cómo me estaba yendo en la facultad, cuando planeaba recibirme. Por más que el tema no me apasionaba te seguí la onda. Te recordé que al haberte recibido en Comunicación te consideraba un modelo a seguir. Me dijiste que no te tirara tantas flores.

Te dije que estabas flaco. Me convidaste de tu cerveza y me dijiste que el tema era que ya no comías. "Estás lindo", dije achinando los ojos. Me arrepentí, porque me salió casi como si lo dijera una madre.

Nos quedamos charlando en una esquina. Solange ahora había pasado a tu amigo Jorge, mientras Bataille y Debord no perdían tiempo. Alicia, ¿qué era de Alicia? Ni que la hubiera llamado, vino a nosotros. Me dio la sensación de que los dos queríamos que se fuera.

- ¿Qué les pareció la bailarina? La verdad que me dio verguenza ajena a mi.

Tu cara de poco interés era mortal. Fuimos a comprar otra cerveza mientras vos ibas a hablar un poco con tus amigos, Guy y Gilles. Cuando volvimos se reían de algo, pensé que habían hecho un comentarion de nosotras. Y para generar conversación:

- ¿Qué? todavía no estamos tan borrachas - dijo Alicia.

Yo tenía sueño y en un momento me tomé el atrevimiento de posar mi cabeza sobre tu brazo.