Porque irse de los lugares no siempre es fácil. No siempre se trata de sencillamente desaparecer y tirar una bomba de humo, desconectarse instantaneamente. Dicen que puedo ser un tipo frío, un "freezer" (Bella dixit). Y sin embargo cuando uno cambia de trabajo, siento toda una burocracia del abandono funcionando.
Así fue como nos quedamos con Guy planificando alguna vez una de mis últimas campañas, en claro estado de ebriedad, pero que resultó en una gran idea. Y menos mal que chequeamos la redacción de los documentos al otro día.
Más recientemente, Betina dijo "al fin!" al enterarse. Me mando a actualizar rápidamente mi LinkedIn y mi Facebook, porque según ella ahora hay que tirar la data más actualizada online. "Dale no seas salame", dice Brecht, omitiendo mi relación amor/odio con lo que hago.
En plena pelea con Jackie -se enojó porque no fui a almorzar con sus padres. Tiene algo de razón-, en el teléfono, le conté. Logré que se ofenda porque no le había comentado nada del cambio. También, tiene razón.
Entonces cuando uno está de salida en un trabajo, está entre cosas: por un lado todo ese futuro que se vendrá y que uno desconoce, y por otro lado, disfrutando de una nada hermosa, de una oficina que ya no es propia. Uno logra tomar una distancia de los problemas, ponerse en perspectiva.
- Total, vos ya estás afuera -me dicen mientras cae otro problema gran gran-. Lo que me preocupa es quién va a encargarse del Illustrator.
Illustrator, es una preocupación mayor. Y yo me pregunto quién hará los emoticones ahora en la oficina, porque hay que seguir haciéndolos. Contribuyen al clima laboral, lo juro.
Chejov esbozó una sonrisa al enterarse. Porque yo me enteré que en donde trabaja ella están buscando líder de redacción, y ella me iba a proponer a mi.
- No sabía. Pues, creo que he desbaratado tus planes.
- Lástima, pero te felicito. ¿Me llevás contigo?
- Me encantaría, pero no creo que aún tenga ningún tipo de poder de decisión sobre a quién traer y llevar. ¿Lo discutimos en un martes de Opera Rock?
- Encantada.
Rousseau está hablando demasiadas pestes de la directora. En una de esas, si ella es tan parecida a mi en eso, termina cambiando también.
- Es una cheta reventada - dijo Jackie-.
"Reventada" es una palabra que más de uno me ha afanado.
Y los amigos siempre están dispuestos a festejar, aunque no comprenden el ritmo al que he venido trabajando. Jorge dice que eso de que no duermo es cualquiera y Gilles que me preocupo demasiado. Y el maldito de Rolland, de viaje.
- En una de esas volvemos a trabajar juntos - dijo Guy-. Es un mundo pequeño. Recordá que ya compartimos trabajo en dos ocasiones.
Es cierto. En ambas ocasiones Guy tuvo que ver cómo me iba. Una vez fue como se debe. La segunda, asistió a un relámpago revolucionario. Y ahora, que lo miraba por tv, se trataba de una batalla política entre mi jefe y yo:
- Te crees el inventor de la dinamita acá, Jim. Pero acá somos todos los que trabajamos para mejorar las cosas.
Cuando me preguntan qué característica mía debería cambiar, contesto "la soberbia".
- Sos bueno en lo que hacés, pero tenés algunos issues con la autoridad.
No es para tanto, che. Pensá que no inicié ninguna revolución ahora, ni una revuelta, ni un cirquito. Tengo mala fama nomás.
Hacerme mala fama es una especied e hobbie que tienen Jorge, Gilles y Guy, para molestarme.
- ¿Cómo es que Bella sabe? - inquirió Gilles-.
Esa es una historia esporádica: me la crucé justo cuando iba a hacerme los malditos exámenes clínicos. Increiblemente charlamos como si nada. El 152 es un escenario curioso para charlar con juna ex.
And now, deeper into de wolves jaws, my friends...
Leaving song, pt3
martes, 7 de septiembre de 2010
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