[Otro borrador perdido:]
I
A las 10.33 del sábado Allen abrió sus ojos. Llevaba dormido tan solo unas tres horas. La noche anterior ni siquiera había dormido en casa. Todo era para el olvido. El sabor del café se le vino a la mente. "Ahora sí que soy un especialista, beibi", pensó.
La noche anterior no había transcurrido nada, pero no había podido dormir debido a los efectos de la ooootra noche anterior. A saber:
II
Hubiera querido quedarme callado, pero tengo un muy mal hábito de opinar cuando no me incumbe, como si pudiera tener alguna respuesta sobre esto. En principio, cuando me enteré de que Orlando traía a Lyla, la cosa me olió mal, pues el hecho de que viniera Ludmila complicaba la situación un tanto.
Somos grandes, ¿no? Ya no hacemos esas cosas como transmitir por fm o pegarle un cross al otro muchacho porque se lo merece, ¿verdad? Es increible lo que puede golpear una persona enojada, es increible cómo nos cobran doce pesos un porrón que vale tres. "¿Qué tiene de increible? - respondía con una pregunta Paliers-. Es el simple modelo de acumulación capitalista."
El cumple de Luna estaba lleno de obviedades, entre ellas, Lyla (y Orlando) y Ludmila y Lisa. Cuando Lisa vio a Allen creo que sentí congelarse la habitación.
- No tengo más problemas allí - dijo Allen-. Acordamos cortar comunicaciones.
- Ah, ese método es usual en vos, ¿no? - observé.
Como si a mi realmente me interesara lo que a él le pasaba con Lisa. Pero el frío que hacía, tan de repente, era ineludible. Ahora, jamás imaginé que...
III
... Ludi iba a entrar tan triunfal al lugar. Creo que todos nos quedamos mirándola un poco, olvidándonos de quién se trataba. Vestido negro, zapatos, tenía la figura esculpida, vestida para matar. No recuerdo precisamente en qué circunstancias pero terminamos en tequilazo y luego... reímos. Ella me comentó que:
-Ese tal Paliers es el personaje. Fue el que le firmó como "Pooh, Winnie The", "González, Yuyito", "Cop, Robo". Veinte minutos antes de comenzar la clase nos tuvo diciéndo que no podía ser, que esto era una facultad y que no se hacen esas cosas.
Efectivamente. Paliers se había egresado de la misma carrera que Ludmila. Cuando ese sujeto llegó, se quedaron hablando largo y tendido... de la maldita facultad. Ludi felicitándolo por su título recién adquirido, Paliers ingiriendo vodka con jugo de naranja.
De tanto en tanto creo que Orlando relojeaba a ver en qué andaba Ludmila. Pero no podía relojear de más porque sino Ly se le iba a enojar. Entonces creo ella que charlaba con Lisa, que no me podía ni ver, así que intenté deshacerme de mi mismo un rato y dejarlos a los dos con su charla. Encontré a Bob.
- ¿Cuánto crees que tarda la rehabilitación?
Bob emitió su análisis clínico exhaustivo de cinco segundos:
- No te lo recomiendo. Ya fue, no vale la pena jugar. Por otro lado, tengo que decir que me parece bien lo que hiciste, que te demostraste fuerte. Pero ahora estás casi afuera, ¿para qué volver?
Paliers lo dijo, y le creo. Esto no va a ocurrir seguido. Eso le dije a Bob, que me dijo "pero siempre hay una excusa, entonces lo excepcional se vuelve recurrente". Me dijo que no dejara que las puntas de los cables se tocaran. Ya lo sé, cortocircuito.
IV
- Mirá, creo que por tu chistecito de Campolongo ahora el tipo toma lista justo antes de terminar la clase. Creo que sos responsable, Paliers.
- Ja! No creo sea para tanto. Pero en tal caso, corazón, te presto mis resúmenes auráticos. Todos los que estudiamos de allí aprobamos de primera.
Por la puerta del baño Paliers pudo percibir algo de quilombo. Básicamente eso cortó todo lo que Ludi y Paliers tenían para decirse. Allen discutía con un tipo bastante alterado. Seguridad se aproximaba, y...
- Simplemente un idiota - dijo Allen-. Se estaba echando una línea en el baño y porque yo lo empujo sin querer se le fue todo a la mierda. Se ponen así, con su maldita abstinencia.
- Y lo que le habrá salido la merca - acotó Paliers-.
Para cuando llegaron los de seguridad estaban sobre nosotros, Allen improvisó: el muchacho está con un ataque de claustrofobia.
Efectivamente, parecía un tanto alterado. Efectivamente, pero estaba lo suficientemente lúcido como para saber que no tenía que decir "me tiró la línea de cocaína a la mierda". Pero estaba en pausa. Pero algo entendía. Pero no podría hacer demasiado. Allen se mantuvo sereno, quería que rajen al tipo y le dejen de romper las pelotas. El tipo no podía manejarla, estaba en pausa, se daba cuenta de que no podía putear más a Allen, pero su respiración era la de un búfalo. Su pelada transpiraba, se le había caído un billete de dos pesos al piso, todo mojado. Era evidente para los de seguridad que este especimen había iniciado la gresca.
-¿Mmmm? - dijo Allen-. Volvamos a la barra.
Pensé que Orlando intentaría bloquear cualquier intento de que el diálogo Ludi-Paliers prosiguiera, pero lo vi tranquilo. Allen por su cuenta estaba cuasi borracho y en algún momento de la noche estoy seguro terminó mandándose mensajes con Paula, lo cual le hubiera molestado a Paliers que daba calambre.
- Mirá quién apareció - dijo Ly ver falsamente por primera vez a Ludi-. ¿Cómo andás loquita?
Entonces teníamos una trinidad: Ly, Ludi & Lisa. Las tres L. Ludi, you know. Ly, a police girl. Lisa, parece que había pegado onda con un pibe, sobre el que ninguno reparó. Fue en algún momento de la noche que una amiga de Luna terminó hablando con Allen, y...
V
Comenzamos hablando de boludeces varias, como que la camarera llevaba esos zapatos de goma con agujeros que son horribles. Y terminé contando cómo la única vez que me gané algo, fueron unos de esos, los que terminé regalando a Verónica para que se los regale a su abuelo. Cuento irrelevante, pero le pareció gracioso a ella.
Ella era una mujer inteligente. Cuando me dijo a qué se dedicaba pensé que mis temas de conversación serían limitados, pero resulta que nos llevabamos bárbaro. De hecho, hasta sincronizados, pues mientras yo leía Divertimento ella leía Rayuela, lo que nos hizo perdernos levemente en el universo cortazariano. Le pregunté si quería cerveza, pero accedió a una Sprite.
Problablemente Orlando se rió cuando pasó por al lado nuestro y escuchó una conversación sobre Castoriadis. Lo vi voltearse para mirarme y que sus ojos me dijeran "qué hijo de puta". Pero de tanta charla, ella me sacó a bailar, no sin que yo me resistiera un poco. Me resistí porque soy mal danzante, no porque no quisiera.
- Vamos - dictamnó ella con una sonrisa mientras me llevaba.
Luego de un par de pasos creo que terminé soltándome más. Por algún motivo me preocupaba la proximidad de Lisa, pero hacía rato que no la veía. Quizás...
Entonces ella y yo bailamos música que ya no recuerdo, que jamás me importó. Opté por hacerme el divertido, omitir mis usuales quejas al respecto. En algún momento que no logro precisar ella yo la tomé de la cintura, mientras ella me abrazó un poco.
- El lenguaje corporal - dijo ella-, no es tan malo como crees.
Recién ahí le pregunté cómo se llamaba. El juego: termina con O. No lo pude sacar. Seguimos bailando y perdí la concentración con este asunto, pues no me venía a la cabeza ningún nombre femenino terminado en O. Sabía que ella vivía cerca del lugar, hasta sabía que tenía dos hermanos y que le gustaba el reggae, aunque "escuchaba de todo". Pero no podía ponerle nombre aún.
¿De dónde sacó esa observación pontiana?, pensé. Y cómo ella me sonreía. Pero continuabamos bailando al ritmo de cualquier cosa, cuando ella me alejó del resto, quería perderse entre cualquier multitud, sin reconocer ningún rostro.
- Creo que sería un buen momento para que nos dieramos un beso - me dijo al oído.
VI
Me desperté súbitamente, como ocurre cada vez que no duermo en mi cama. Ella me abrazaba sonriente, quizás hubiera tenido un sueño lindo. La acaricié, inmediatamente sentí mi necesidad de café, mis papilas gustativas recordaron ese sabor como si se tratara de un recuerdo melancólico. ¿Tendría ella café aquí? No quiero nada de instantáneos, por favor.
[Y bla bla bla bla... here]
El especialista
El desorden
[Fecha original: 27 de septiembre 09. Con algo de info retocada, y hay una leve mezcla de personajes.]
Ingresa Jim Bentham por la derecha del escenario. Cabizbajo, no presta atención a lo que lo rodea. Al pasar la mitad del escenario se detiene, piensa un tanto, mira al público. Recién luego de una leve inspección al vacío, comenzará a hablar:
Bentham: Básicamente los silencios son una forma de comunicar, porque como debieramos saber todos a esta altura, entre dos seres la nada no existe. Hay ocasiones en las que nos significamos a nosotros mismos de forma muy traicionera.
Será preciso que el escenario esté inundado de oscuridad, salvo por el spot de luz que cae sobre Jim. El mismo irá haciéndose más grande, para poder iluminar la aproximación del resto de sus interlocutores.
Bentham: Si estoy aquí parado ahora, es porque decidicamente el autor no ha encontrado el espacio en su imaginación para disponer de los relatos que debieran seguir. Es decir, tenemos a una serie de pelandrunes intentando ensayar, sobre todo a dos de ellos rememorando sus peleas. Eso iba a ser escrito en el Rehearsal Dairy II, pero está ahí, lo han dejado en borrador.
Una breve pausa aniquila el monólogo, pero sólo en apariencia. A Bentham no le importa si es escuchado, simplemente asume que sus interlocutores están interesados en...
Bentham: No sólo eso, sino más importante, el autor tiene la obligación de explicarnos a todos - a mí inclusive - cómo acordó Allen encontrarse con Rocío. ¿No es esto una incoherencia por parte del personaje? Más aún, cabe cuestionarse la calidad del relato sobre tal episodio. Lo peor, no sabemos cómo iniciose esa peripecia, ya que no ha sido escrita áun al menos. ¿Rocío inventó qué dinamita? ¿Allen qué espera de todo esto?
Ingresa Valeria al escenario. Un tanto enojada quizás, otro tanto ansiosa. El circulo de luz que ha ido creciendo sobre Bentham, puede alojarlos a ambos.
Valeria: Eso no debería ocurrir. Evidentemente debe ser un error del autor.
Bentham: Así lo opino, pero, vamos a los tantos. Para escribir se precisa material, y el material procede de nuestra existencia, reelaborado por nuestra imaginación. El cuerpo es nuestro punto de anclaje en el mundo, dijo Merleau-Pónty, una cita obligada. Tomar otra decisión será una estúpida traición...
Valeria (interrumpiendo): Como sea. Por otro lado creo que tengo yo también posts pendientes.
Bentham: Efectivamente. De hecho, estamos hablando ahora porque lo que iba a decirse de ti, no será dicho. A modo de adelanto, se supone que estás saliendo con alguien. Pero aún no lo hemos relatado, claro.
Valeria: Upppsss. ¿Con quién? Ahora quiero saber.
Bentham ignorará a Valeria para retomar su monólogo. Ella se quedará al lado de él, escuchando atentamente.
Bentham: Las temporalidades están un tanto afectadas. De hecho, este post fue iniciado hace dos meses, y dejado en borrador. "El Espacio" también sufrió un desmán similar, pero de un mes. Todo por... ¿ideas inconclusas? ¿La salud de Gregor? ¿Vos Valeria, te portaste como te portaste? ¿Y Verónica logró desubicar los espacios sentimentales? Ninguno de estos hechos es determinante, hay respuestas parciales pero nadie está interesado en escucharlas, y menos en desarrollarlas.
Valeria: Por otro lado tiene que explicar una serie de frases, como aquel mensaje que me llegó a las tres de la mañana: "La razón nos da los elementos para la creación con la condición de que los utilicemos contra ella misma", es una.
Bentham asiente. Ingresa Deleuze para intervenir. El círculo de luz ahora es lo suficientemente grande para iluminarlos a los tres. Arastra un pequeño pizzarón.
Deleuze: También se pensó en algún momento diagramar una explicación de todo esto. El entramado de relaciones hasta aquí parece demasiado, es poco creíble, nada sostenible, hace agua. Supongamos.
Deleuze comienza a dibujar. Bentham observa, mientras Valeria se ve interesada en ese "diagrama".
Deleuze: Se supone que Day y Allen ya no salen más hace tiempo, pero sorpresivamente, mantienen un diálogo entrecortado. Day encima es parienta de Bob, -como si se tratara de Bella y Barthes- con quien Allen mantiene últimamente demasiadas conversaciones sobre medicina y mujeres.
Bentham: Epa, ni que fuera ginecólogo.
Valeria pone cara de "¿qué dijiste, pelotudo?". Deleuze se detiene para mirar serio a Bentham. Hace un gesto mofándose y continúa:
Deleuze: Valeria salió con Allen en dos épocas, quedando ambas anuladas por offside. Y creo que a esta altura... ¿te acordás de Meri? Bueno, algo parecido lo que pasa es que... En realidad Meri se parece más a Verónica.
En el pizarrón hay un dibujo de un hombrecito, hecho con palitos. A su alrededor Gilles ha dibujado tres mujeres con palitos -se distinguen por el triangulito que hace de pollera-. Bentham observa el diagrama.
Bentham: De ninguna manera, Meri no es rubia.
Valeria: Eso no es lo que importa, estás perdiendo el punto.
Bentham: Y yo sé que en verdad querés ubicar más lejos a otra, por la época.
Deleuze: Con toda efectividad.
Dibuja una tercer mujer, más lejos. Se trata de Guillermina.
Deleuze: Los kilómetros hasta aquí, kilometros, Valery. Esto también aplicará a Bataille, como se verá en el futuro.(*)
Valeria: No la conozco pero la verdad es que no me gusta ella.
Ingresa Antonella Chejov, caminando decidida y firme.
Antonella: Sé que no cambiaré nada pero mis acotaciones siguen siendo las mismas. Allen y Guillermine need a talk. Pero es un problema porque ella se aproxima demasiado suelta y él mantiene esa posición ridícula de silencio. Ambos dos tienen una conjugación trunca.
Deleuze y Bentham miran a Chejov, quien sostiene su mirada ante ellos. Valery se está aburriendo, es ella la única del elenco anterior que permanece en escena.
Ingresa Felipe, bebiendo vodka de un vaso y con una botella de Smirnoff.
Felipe: No pude evitar escuchar. Mirá, estás omitiendo a Day de forma grosera. Gilles, no seas gil. Giles en plural, o como sea.
Le arrebata la tiza (puede ser un marcador) con el que Deleuze dibujó en el pizarrón, y dibuja a Day (escribe a su lado, "Daytona").
Bentham: En definitiva, si hemos de ir a los tantos, a Day jamás le gusto todo el mundo circundante a Allen.
Valeria: Dicen que soy paranóica pero cada vez que me acercaba a hablar con Allen, Day aparecía a los dos segundos como si estuviera cuidando.
Deleuze: La intuición de que algo había pasado, querida Valery. En fin, continuo: el tema Rocío aún así será sepultado. Con vos, querida Val, Allen ya no tiene tanto que hablar. Ahora, de seguir en la tira el personaje de Paula tendría un valor similar al que tuvo Luna en los inicios. Pero bien sabemos que Paula es reemplazada, al menos parcialmente por...
Antonella mira al escenario, mira a cualquier punto. No está prestando atención, probablemente halló en cualquier lado de la sala algo más interesante sobre qué concentrarse.
Felipe dibuja un tipito: Bataille. A una chica: Sontag. Traza una línea punteada que los une. Tacha a la chica.
Felipe: Ya fue.
Bentham: Pero en ese caso habría que dibujar toda una serie de paralelos. Por ejemplo Orlando con Ly, y varios puntos de fuga.
Deleuze se ríe.
Bentham: Y además de que Bob se trae algo. Pero de eso se hablará bastante después, y con otros nombres y palabras, con una convergencia de escenarios y una total vaguedad con respecto a las referencias temporales. Los años convergen en páginas, entre letras, se.
Valeria: Pero toda esta discusión no aporta nada. O sea, no entiendo un carajo. Y ni siquiera tengo un adelanto de lo que pasará.
Felipe: Bah, tanto mejor. Ni me lo digan. Y ahora que lo pienso, hay una inversión de roles. Piensen: Bataille con Sontag, el imbécil con la chica inteligente. Y la inversa: Barthes con la Rusa. A todo esto jamás se aclaró demasiado de esto último (**)
Felipe vuelca un poco de su Smirnoff. Se calla, como si estuviera de luto por haber derrochado el precioso líquido.
Deleuze: Sobre la crisis de predicciones, sobre ese racionalismo exponencial, se supone rezarán los próximos post, con la inclusión de Rousseau. Pero esa es otra historia, ¿No Jimmy?
Bentham afirma, sin querer ser muy demostrativo al respecto. Val lo mira, queriendo comprender de quién hablan, pero simplemente nadie dice nada más. Chejov pregunta espontáneamente:
Antonella: ¿Qué se sabe de Lola? ¿Sabían que desapareció?
Bentham y Deleuze ríen. Felipe también. Valeria se retira frustrada del escenario, pues no ha sacado nada en concreto. Antonella mira cómo los otros tres sujetos se ríen mientras las luces bajan. La escena se pierde en la oscuridad.
--
(*): Sobre el caso de Bataille, hay un post a tal fin ya. Cuando se escribió originalmente este post se suponía que aún el cruce entre Sontag y Jorge estaba por ocurrir. El post data del 23 de diciembre de 2009.
(**): Ese post jamás se publicó. En el mismo se relataba la conversación en el auto entre Bentham, Chejov y Barthes, al respecto de lo sucedido esa misma noche con la Rusa.
Rock(Rubber)Band
[Post atorado en borrador al menos unas dos semanas:]
La banda tocó un sábado, en lo que muchos allegados acordaron fue un colectivo flashback temporal al secundario. En un salón de media paquetería, Yamila celebraba su cumpleaños y eso de que habían cursado el secundario con toda esta gente -vio que hace mucho que no ve a esa gente porque cómo son esas cosas usté se imagina-.
La previa fue moco de pavo. El tema fue la pre-previa (término inventado por Esthershack): un leve tequila tempranero para luego elucidar cómo eran las canciones, o si era si sostenido o bemol. Nadie carburó que si sostenido es en verdad do.
Hacía un tanto de tiempos que muchos de esos sujetos ex compañeros del secundario no se veían las jetas. Mucho cortado/colgado/qué hacés/tanto tiempo/hola/eee eee/qué cambiado estás/tenés barba/mirá qué lomo. En algunos casos valía la pena y en otros fue algo más pintorezco y decorativo.
El set list consistió en:
01- When you were young: Allen estuvo en contra de iniciar con esa canción, pero perdió abrumadoramente en los comicios al respecto. Una bola de ruido.
02- Song 2: no ayudó a mejorar la audición, pero desconó todo.
03- Come as you are: El clásico de Nirvana fue el primer momento donde los cinco sujetos en el escenario sintieron estar medianamente a tono.
04- Plush: Con liderazco vocal de Jana. "una cagada, disculpen", en sus propias palabras.
05- My friends: versión eléctrica que supo cultivar sus adeptos, en lo que fue un "lindo" arreglo de arpegios ideado por Esthershack y Jana para desdeprimir la canción.
06- Black: momento depre.
07- When I come around: sonó y a más de uno le arrancó la melancolía de los asaltos y que las nenas debían llevar comida y los chicos bebida (¿era así o al vesre?)
08- Mary Anne with the shaky hand: Vocales a duo entre Matías y Allen. Algo diver.
09- Some might say: en la cual Matías cantaba el estribillo mientras Allen llevaba las estrofas. La explicación de esta innecesaria repartija era la improvisada inclusión de ese tema y las incapacidadades: Matías no se había aprendido la letras porque era "difícil" y Allen no llegaba a entonar correctamente el estribillo.
10- Yellow: Ejecutada únicamente por Matías y Allen. Una versión desacomodadamente acústica de un tema muy fácil de acomodar, pero que los escuchas calificaron de "bonita".
11- In the meantime: buena jugada. Matías giraba y volaba sobre el escenario, mientras probablemente el 50% de los asistentes no sabía qué mierda era esa canción.
12- Help fue uno de los momentos donde Allen la pasó mejor.
13- Vertigo: bien. Se suponia que chau, pero... Mentira, hay una más:
14- Paradise city: coreadas por la multitú! Todos la pasamos bien en esta.
Después de eso retornaron los sujetos ejecutantes a su mesa. Toda la escena le recordó a Allen la época en que asistían a cumpleaños de quince, pero la verdad que ahora estaban todos más viejos.
Es increible cómo compartiendo un tiempo después de tanto tiempo las personas se forman una intuición de por qué siguieron caminos diferentes. Es increible también como las frases de protocolo se acomodan a casi todo salvo a las diaparidades implícitas y a los "jamás nos llevamos en esa época". También es increible que esos sujetos encontraran algo de voluntad para juntarse a divertirse.
Opiniones de los escuchas, obtenidas en pleno local -esta gente seguro estaba bajo los efectos del alcohol y las drogas y eso-:
Según Oliver la performancé fue pipícucú. Esto teniendo en cuenta que la mayoría de los temas incluidos en el setlist eran de su tremendo agrado.
Valeria dijo que le había gustado pero se le notaba que no le había gustado tanto. Políticamente correcta.
Lyla mencionó que le había gustado aunque ella hubiera optado por un set más experimental que incluyera a Radiohead y Sigur Rós. Claro, porque queríamos ser experimentales nosotros. Estaba contenta ella de salir con Orlando que era músico de repente.
Bob sancionó con todo el rigor de la ley que a partir de la canción de Green Day las cosas tomaron más color, y levantó los pulgares por la ejecución simplona de Yellow.
Paula rescató la versión de Help, que ella encontró divertida. Le dijeron que la canción era divertida por si sola y que la versión no tenía nada que ver con eso. Ella argumentó que la forma hace al contenido. La discusión terminó ahí.
Luna se aburrió. No lo dijo, pero se aburrió.
Y las opiniones desde adentro de la ya disuelta banda, son:
Matías dijo que le había encantado, que quería juntar de vuelta a la banda e iniciar su carrera al estrellato o a estrellarse.
Fredric no emitió más que una sonrisa: evidentemente en ese momento era feliz. Con sus anteojos negros parecía Stevie Wonder.
Esthershack brindó por sus momentos de alegría. ¿Qué más se puede pedir q tocar con un whisky y una beer?
Orlando: Viva el rock viva el rock viva el rock ensayamos el miércoles viva el rock viva el rock viva el rock me gusta la morocha vestida de azul viva el rock viva el rock viva el rock no te enterés corazón viva el rock viva el rock viv...
Según Allen, habría disfrutado todo de no ser por esa irrefutable certeza de que al otro día nada habría ocurrido, que se levantaría luego de cuatro horas de sueño -como mucho- para recordar que debía visitar a su madre a ver cómo andaba y que extrañaba cuando todo le parecia un poco más relevante. Pero resulta que todo sigue exactamente igual que ayer. "Tenés que relajarte, lo hubieras disfrutado más", le dijeron. Conjeturó que seguro tenían razón, pero que le daba lo mismo.
Déjà Vu
I
Aproximadamente, Bob da la explicación del Déjà vu:
Ambos hemisferios del cerebro están sincronizados, es decir, perciben a la par lo que ocurre a nuestro alrededor. Se trata de dos sistemas que van en paralelo, que en realidad conforma, como ya a esta altura sabemos, un único sistema.
Ahora bien, ocurre ocasionalmente que un hemisferio (usualmente el izquierdo) se retrase unas pocas fracciones de segundo ante la percepción. De tal forma, un hemisferio percibe antes lo que pocas milésimas después percibe el otro. El resultado de esta situación es esa sensación de que ya hemos visto o vivido lo que nos acaba de ocurrir.
II
Un día me enteré que Meri se había casado, que se había mudado a Flores donde vivía con su marido y un perro. Cuando nos cruzamos todo fue bien. Hacía tres años que no sabría de ella, aproximadamente. Y resulta que ahora son todos tan grandes y yo sigo siendo un tremendo pelotudo.
Su marido, Hugo, parece un buen muchacho. Me da la impresión de que es un tanto callado, o que cuando nos quedamos charlando con Meri él no decía nada, estaba como afuera. Y me daba cosa. Y pensé que en una de esas él no sabía de lo que había pasado con Meri y moi pero lo intuía. Pero probablemente fueran nada más que pensares paranóicos.
También un día me dio la sensación de que no sé apreciar para nada lo que tengo a mi alrededor. Me dio la impresión de que me dedico a perder todo cuanto tengo, a desperdiciar las cosas ni bien las gano. Un mal que...
III
- ¿Crees en las segundas oportunidades? - preguntó Oliver.
Allen pensó brevemente, como si estuviera midiendo milimétricamente sus creencías, a ver qué encontraba.
- Diré que no.
- ¿No? ¿Resulta que si seguís enamorado de la misma persona, no tenés oportunidad de volver?
- Eso sería retrógrado.
- Pero no igual, sino diferente.
- Todos dicen lo mismo- replicó Jana -: "no será lo mismo, será diferente". "Ahora nos queremos como nunca". "Cambié, cambió, cambiamos". Me parecen demagogias de las que deberías estar ya advertido.
Oliver miró a Jana, seguro que esperaba otra respuesta. O quizás las boludeces que dice Allen de vez en cuando, del tipo "Y no sé depende de las circunstancias". "Mirá, en una de esas quizás para vos si, depende el contexto, la historia, el momento preciso en que ocurren las cosas, el clima y cómo vaya el apertura".
IV
Ella lo miraba fijamente. Había un cobarde y un valiente en esa habitación. Y quién lo diría, el valiente acababa de perder una parte de su valor mientras que el cobarde había agrandado aún más su cobardía. Un intercambio más que extraño, digamos...
- Yo ya sabía que no... - dijo Verónica.
Que no valga esto si alguna vez yo no sentí esa necesidad de inmolación, pero ella no tiene ni idea de que yo sé con precisión cómo se siente. Y no lo digo para hacerme el comprensivo ni nada, sino porque solamente la experiencia nos hace comprender realmente lo que pasa a nuestro alrededor. Y nada vale nada porque ahora, en definitiva, me siento otra vez una catástrofe.
- Perdón por lo del otro día, no quise armar quilombo.
- Dejá, no fue nada -contesté como si algo de lo que yo pudiera decir alivianara la situación-. Me encanta cuando casi me estrolo contra los bondis, si vieras la cara que ponen los choferes. Cuando me recibí teminé con un 106 haciéndome luces, mientras trataba de llegar al Imaginario de contramano.
Y me di cuenta de que no tenía nada que contar en realidad, que mi anécdota era pedorrísima y que Verónica se sentía mal dijera yo lo que dijera. La hubiera abrazado, pero no podía. Diría que hubiera hecho cualquier cosa por consolarla, pero eso es mentira.
Y me pregunté qué iba a ocurrir desde ese momento en adelante. Mi imaginación planteó infinitas -qué exagerado que soy- hipótesis sobre el devenir y las cafeteras. También uno se pregunta si los otros saben. ¿Qué va a ocurrir de ahora en mas? Pero que pregunta pelotuda, pues no va a ocurrir nada.
V
Discurrieron los males de Gregor, pero ahora la preocupación se centra en Greta Jana. Y entonces algunos elementos aparecieron en los sueños de forma recurrente:
- Alguien le decía adiós
- Aparecía Gallagher, que por algún impedimento desconocido, no podía comer
- Acariciaba una espalda desnuda y femenina, y luego ella preguntaba "¿por qué?"
- Sufría parálisis de la mandibula
Y Allen, quizás por primera vez ante algo que le preocupa mucho, es capaz de decirlo: "me preocupa qué va a ser de Greta". Los más arriesgados dirían que este sujeto es capaz de aprender.
IV
- Digamos, la repetición, si la entendemos como exacta réplica, no existe. Yo lo que digo es una segunda vuelta, otra chance de estar con esa otra persona y ver qué pasa. Las cosas cambian, la gente cambia, y los caminos vuelven a cruzarse. Y quizás se me ocurre que la negación es el camino de protegerte de esas cosas que te suenan conocidas y ya te dolieron.
Una breve pausa. Allen no mira a Oliver, como si estuviera intentando articular una respuesta digna, que realmente amerita, algo elaborado, y no lo logra. Simplemente escupe:
- Tengo la sensación, por no decir la certeza, de que en los días corrientes el tiempo está anulado al menos en uno de nuestros hemisferios, ergo, tenemos esa sensación de que hay cosas que nos pueden volver a ocurrir y que van a ser diferentes. Entonces todo ocurre como si avanzaramos sin avanzar, traladando con nosotros todo el paisaje que nos circunda, por lo que nos da la sensación de que nos movemos pero que alrededor nuestro tenemos siempre lo mismo.
Un pensamiento inundó a Allen: definitivamente no necesitaba creer en las palabras de Oliver. Definitivamente debía refutar por todos los medios posibles, utilizando todo el poder de la lógica y la racionalidad, cualquier factor que pudiera convencerlo (justo ese día, sobre todo ese día, más que nunca ese día). Hay que atentar contra la inmutabilidad del tiempo, y eso no se logra con vestigios.
- No sé, la extraño, Allen -continuó Oliver-. Bah, vos sabés como es esto. Y sí, sé a lo que te referís, pero me ocurren con ella cosas inevitables... Pero si frente a lo mismo, uno cambia la actitud y el punto de vista, y otros tantos ingredientes, todo cambia. Y entonces aparecería la invención verdadera.
Pero vos decime una cosa, ¿Para qué? Creo que cuando mis palabras son más firmes es cuando justamente son más volátiles, carecen de peso. Pero yo las ato a la tierra como quien intenta que no se vuele el barrilete, que no sea libre, que no se escape para ser barrilete en cualquier otra parte.
- Me imagino que depende, claro. El problema, Oliver, es que usualmente los móviles para "volver" es la idea de que "todo pasado fue mejor", o algo así. Y te digo que es una idea peligrosa, porque entonces estamos todo el tiempo tratando de volver atrás. Yo qué sé, experimentá lo que tengas que experimentar, pero por favor, sé cauto y no dejes que te gobiernen las utopías.
Oh, si se pudiera simplemente aniquilarlas.
V
No dormir afecta el desempeño de la memoria, por no decir que desordena las emociones y las sensaciones.
Convergencia, y lo que venga después
I
Ah, pero no importa que trates de que la realidad no se agriete. ¿Vos te pensás que por que te manejes así con tus cautelas, nadie puede ponerte en situaciones complicadas? Por favor, a esta altura del partido esa serie de utilerías nos es prescindible...
- La realidad -decía Bob-, es irrefutable. Digamos. Vos ves este chop y yo también lo veo. Y vos escuchás mis palabras porque yo hablo y te miro y vos me percibís.
- Básicamente vamos con algo así -contesté-: claro, nos vemos. Pero dar eso por supuesto me parece una paparuchada, doctor. Porque vos me ves y yo te veo, pero no llevamos la misma mochila de supuestos, porque vos ves un chop y yo veo mi chop, porque está un tanto lleno de cerveza no tan caliente ni tan fría. Por otro lado, creo que si basamos la realidad en chops desvirtuamos la cosa.
- Bueno bueno. Pero la realidad es irrefutable, yo sólo presenté un ejemplo simple.
- ¿La realidad es la sumatoria de experiencias dispares, distintas y que de alguna forma se niegan y confirman las unas a las otras?
- Claro, supongamos que por ejemplo, Day es para mí familia y para vos tu ex. Un mismo referente para dos mundos ciertamente en pura distancia incapaz de evadir la elocuencia.
- Por ese lado quería ir. ¡Los chops no son más que parte del cuadro! De nada nos sirve decir que existen. Nos sirve más ver qué ocurre con ellos, si estamos sentados en la terraza de un bar en plaza Serrano con un amigo, en La Rosadita con una dama o arrojados en cualqiuer otra circunstancia, por ejemplo en Barrancas de Belgrano.
II
La realidad parece un tanto áspera cuando el 60 te hace luces a dos metros del auto. La avenida putea, el bondi putea, yo puteo. Todos puteamos, vosotros puteaís, ellos putean, ella puteará. El auto se encuentra detenido medio cruzado en Juramento, casí en la vía, claramente mal ubicado. El 60 frenó, porque venía lento, iba a doblar para tomar juramento.
Cinco minutos antes yo manejaba por juramento, dirigiéndome a Libertador. Llevaba a Verónica, pues ella vive en Libertador y Olazabal (creo, ya saben, no soy bueno ubicándome). Ella estaba un tanto alegre, yo otro tanto cansado. La sinceridad era que no tenía ganas de alcanzarla hasta la casa, que me quedaba lejos y ahora tenía que volver.
Verónica es así: entre el silencio decide vomitar frases del estilo "¿Y por qué me odiás?". Me da sueño cuando la escucho decir esas cosas ya.
- Siempre me tratás mal - me dijo Veronique casi llegando a las lomas, donde comienza el verde y están esos edificios en los que uno se pregunta quién mierda vive ahí y cuándo heredó ese balcón.
- No te odio -respondí sin ganas-. De hecho vos me tratás mal a mí, yo siempre te resuelvo todo en la oficina.
Risueña y un tanto alcoholizada sonrió. Se arrimó a mi y me abrazó con toda torpeza, casi arrojándose contra mi. Ese movimiento me hizo perder un poco el control del auto de tal forma que quedamos en la mano contraria. Mi breve experiencia con vehículos fuera de control me dice que: no me gustan.
III
- Etapas -le explicaba a Bob-. De eso se trata ¿no? El ser humano es un animal de ritos: navidad, cumpleaños, día del niño, divorcios y bart mitzvas. En este caso, uno que se iba del trabajo, entonces, juntados en El Carnal. Pero ante eventos no menos relevantes, las señales son más sutiles.
- Ajá... - Asintió Bob, mientras extendía el brazo llamando a la moza. Era otra Quilmes Bock.
- ¿Cuántas miradas pueden ocurrir entre dos personas hasta que crucen la primera palabra? Yo diría que uno habla de antes de mover los labios, porque tanta actitud destilada no ocurre de forma gratuita. Sinceramente no tenía demasiadas ganas de hablar con Verónica, pero yo qué sé.
Bob quizás descreyera un tanto de las cuestiones. Es decir, que no tenía ganas de estar con Verónica y que a pesar de eso terminé teniendo una larga charla con ella y hasta la llevé a la casa.
- Simple: estaba medio tomada. Nadie más con auto a la 1am. No la iba a dejar volverse sola.
IV
Había logrado frenar. Creo que el momento en el que la realidad de Verónica y mi realidad coincidieron fue cuando ella miraba con los ojos bien abiertos el 60 parado frente a nosotros. Todo converge en algún punto, ¿no? Probablemente la realidad del señor bondi driver fuera otra, pues se asomó para decir "qué hacés pelotudo" y algunas otras cosas más.
Mi reflejo fue mirar hacia atrás. Claro que había autos atrás, sino hubieramos chocado. Entonces fue aproximadamente en ese instante en que Verónica comenzó a decir varias veces en continuo "perdón perdón perdón". Mientras el bondi driver me miraba con cara enfurecida decidí que la mejor opción era acomodar el coche para cruzar a discresión la barrera y huir hacia Libertador.
- Perdón, perdón, no me di cuenta.
- No te hagás problema, menos mal que el colectivo no iba rápido - contesté forzado a mirarla. Pues no podría no mirarla, porque entonces se va a pensar que la odio y... - ¿Estás bien?
- Sí si, solo me quedé nerviosa.
V
- Ok, esa es la parte crucial - satirizaba Bob-. ¿Qué hará nuestro antihéroe? ¿Reconfortará a la dama? Es difícil, porque vos querés dejarla en su casa e irte, pero sabés que está mal dejarla así nomás, entonces tenés una especie de cruzada dentro tuyo que sabés que va a ganar el caballero. Bah, te conozco, va a ganar el caballero.
- Sí, la dejé en la casa. Le hablé, le dije que no se preocupe, que bueno, que no se dio cuenta. Pero que tenga cuidado, que...
- ¿Y?
- Sólo eso, hablamos un poco más en la puerta de su casa. Seguía diciendo perdón perdón perdón. Me imagino que le habría agarrado vergüenza o no sé cuál es el sentimiento correspondiente. A esa altura nuestras realidades no coincidían más. Luego simplemente entró.
- Linda forma de terminar la semana - rió bob-. Por ejemplo, si siguieras de novio con Daytona y a sabiendas de que Vero al menos tiene algún filito con vos, ¿la hubieras llevado a la casa? Un hecho al que se le suman tres realidades dispares, por no mencionar la mía de mero testigo hipotético.
Dije que sí, que la hubiera llevado lo mismo, pues no tenía importancia. Por otro lado sostuve la hipótesis de que mi estado civil era condición sinequenon de que Verónica hiciera o no ese movimiento en el auto.
- ¿Te parece? Allen, sabés perfectamente que en ocasiones dejamos nuestra coherencia y alguna vez te habrás dado cuenta que estabas haciendo algo que dijiste que no ibas a hacer.
- Claro, definitivamente. Pensamos que tenemos la teoría, y muchas veces vivimos la teoría. Pero jamás podemos totalizar.
Nuevamente Bob se estaba adelantando a mis desarrollos. ¿Si dijera que todo lo que sigue yo lo había pensado en diferido cinco segundos antes? Pero el guacho ya se me había adelantado:
- Lo cual implica que Verónica hubiera sido consecuente en cualquiera de los dos mundos recién bosquejados. Y también, lo cual nos llevaría por ejemplo a poder dar crédito al teorema de Rocío "Yo no suelo hacer estas cosas". Porque perfectamente ella puede adherir a esa teoría pero, al menos en los sucesos conocidos, haber caído en la falla que la derrota.
Puse cara de culo, no sólo por Rocío sino por otras tantas cosas que Bob acababa de tirar por la borda. Puta, me hubiera gustado llevarme el crédito por eso.
Publicado por T. en 18:31 0 comentarios
How to kill a weekend
Es el problema del intelectualismo: se piensa que el ego consciente es la causa de todo, que contiene al mundo a lo largo ancho. ¿Cuántas veces dijimos que esa idea había que descartarla?
I
El plan del viernes era concreto: demoler. Vos traé los fósforos que yo pongo la dinamita, pensé. Era casi obvio que me cruzaría con ella. Y era increible como mi cabeza adelantaba las jugadas. ¿Qué mierda hago? Hace un mes que no sé de Rocío, lo cual me ha resultado sano. Tengo ganas de demoler los puentes, hay momentos en que creo que soy capaz de hacer cosas un tanto dañinas.
Efectivamente, tal como predije, Rocío estaba con sus amigas.
- Mirá Jana -me decía Orlando-, te haría bien dejarte de sentimentalismos, tenés que dejar esas boludeces. Por otro lado, veo que no te jugás del todo. Mirala, encima se vino con ese vestido negro que raja la tierra. Allen, la vida te sonríe, ¿podrías sonreirle vos de vuelta?
- No lo condiciones -acotó Bob inspeccionando el lugar-.
Se trataba de un bolichín en Palermo. Todos se parecen (Todos los fines de semana se parecen. Todos nos parecemos). Como no anoté dónde era, la verdad que no tengo idea ni puedo dar precisiones de la ubicación. Me suena cerca de Thames, pero eso no indica nada. Entonces recordé una cierta charla sobre cómo perdí el auto hace tres fines de semana.
Lo llamativo era que de las dos personas que festejaban el cumpleaños, una había dicho a sus invitados que fueran vestidos normales, y la otra que se trataba de una fiesta de disfraces. Entonces el lugar estaba plagado de batmanes, mucamas, angelitos, travestis y hasta el Che Guevara y gente vestida como cualquier otra noche: Por ejemplo, nosotros.
Rocío me habrá visto cuando fui a pedir mi primera Warsteiner de la noche. Simplemente lo dije: "Muchachos, necesito que no me dejen solo ni un momento". Orlando contestó "Madurá". Felipe refunfuñó, me miró con cara de descreído. Bob creo que me tenía lástima, brindamos.
No sería un refugio perpetuo. Pero necesitaba al menos cuatro cervezas para perder el estado de alerta. No recuerdo nada de la música que sonó en toda la noche. Nada. Era como si mi espacio-temporalidad (imposibles de separar, ya lo saben) hubieran estado acotadas a escenas microscópicas, como Felipe diciéndole al barman "atendeme bien que voy a ser tu mejor cliente esta noche" u Orlando yendo a hablar con las amigas de Rocío. Encima había otros pibes hablándoles. Cuando se sumó Felipe mi persona ya iría por la cuarta o quinta cerveza, lo suficientemente lúcido como para distenterme, lo suficientemente anestesiado como para no sentir demasiado.
Cuando nos acercamos, Rocío me sonrío levemente. Casi. Yo, como un estúpido pensé que ella querría verme. Ahí tuve esa sensación de que la molestaba bastante. Pero mi visión periférica la seguía a en todos sus movimientos, y fui detectando cómo nos ibamos acercando. Y yo no lo evitaba, quizás por...
- Voy a por otra cerveza- le dije a Bob.
Me sentía un aventurero, arriesgándome solo a ir a la barra, tanto dramatismo por otro medio litro de cerveza para matar cualquier sensación. Rocío no me siguió. Soy un maldito paranóico.
Al volver estaba más lejos de ella, pero eso no evitó que el proceso se retomara, que los intercambios de interlocutores en el grupo circular fueran enrocando las posiciones, y terminaramos ella y yo al lado.
Rocío me miraba, lo sabía. Yo me hacía el estúpido, pues me sale bastante bien, es mi mejor personaje, junto con el español, ese que a todo el resto la clase le gustó. Pero me sentía ridículo, eternamente ridículo. Hasta que me abandonaron. ¿Tendrían las amigas de Rocío orden directa de la misma para llevarse a mis escoltas? ¿Y mis amigos eran lo bastante flojos e inteligentes como para dejarme abandonado en semejante situación?
Recordé a Orlando: "madurá".
- Hola. ¿Me vas a hablar?
Preferiría no hacerlo, pero claro, me imagino que debo, ¿no?
- Claro, hola. ¿Todo bien?
"Todo bien", cuando quiero soy un verdadero oligofrénico... se me pone a hablar y le pregunto "¿Todo bien?".
- Hace mucho que no hablamos. Te extraño.
Fue fundamental sentir en ese momento que no tenía que estar con ella, que si me ponía tenso no era porque ella me gustara sino por querer evitarla. Entonces:
- No entiendo por qué. Digamos, tampoco es que seamos tan relevantes el uno para el otro.
Cuando quiero soy frío, me dicen. Muy frío. No la miraba a los ojos, simplemente hablaba con ella sin estar con ella.
- Allen - dijo-, sé que no te gustó mucho cómo hice las cosas, pero creeme que me gustas. ¿Está mal equivocarse? La verdad es que no tuve intenciones de hacer las cosas así.
Tan exigente me siento a veces, tan severo. Es como si yo tuviera las cosas claras como para reprochar a los otros. Pero tenía la certeza de que debía detonar las cosas. Precisaba que Rocío trajera los fósforos, yo tenía los explosivos listos.
- Creo que voy a dejar a Richard... - me dijo-.
Arrangué:
- No se trata de que dejes a Richard o no, pues eso es asunto tuyo. Más allá de eso, la verdad es que yo no quiero estar con vos. Me considero sólo un punto de crisis tuyo, nada más. Por lo que a mi cuenta, me mentiste sabiendo lo que hacías. Sé que nadie tiene las cosas claras todo el tiempo, lo sé perfectamente. No sos una mala persona, ni te odio, pero no quiero estar con vos.
Me sentí lapidario. Ella me miraba con sus ojos vidriosos.
- Bueno, si te sentís así...
- ¿Y sabés qué pienso? Que si realmente querés dejar a Richard deberías hacerlo, pero arriesgándote a quedarte sola de ser necesario, para pasar las cosas que tengas que pasar de ser necesario. Y punto, que lo indeterminado venga nomás.
Pero, ¿quién me creo que soy?
Nadie estaba con nosotros. Nadie. Eramos Rocío y yo que estabamos detonando nuestros puentes. Ese "creo que voy a dejar a Richard" fue sublime. Me sentí tan ajeno, pero tan involucrado.
- Sea como sea, tenés que hablar con Richard, ¿verdad? - le dije-. Puede que esten en una crisis o que debas efectivamente alejarte de él. Sea lo que sea de eso, es inevitable.
¡Me hago el sabio! Por favor, que Julieta, Day o Guillermina vengan a cachetearme por hacerme el más capo.
II
Pasado el moment, en el macdolands de Pueyrredón:
- No puedo creer que ella intentara ser del 2%, cuando claramente pertenece al 28% - le expliqué a Bob-.
- Deberías tener en cuenta que quizás ella es del 2%, ¿no?
- No, no no. El 2% ya es casi una nulidad. No existe más que una mínima persistencia, digamos. Un automatismo que le sale una sola y nada más. Rocío pareciera no cuadrar directamente con nada de mi teoría.
- Debieras reemplazar tu paradigma -replicó Bob-.
Pensé en que debería tomarme toda la semana para desintoxicarme. Pensé también que sería un fracaso. Dicen que los adictos siempre se proponen dejar sus drogas, pero que al reincidir siempre se justifican con que les pasó algún deplorable suceso. Tengo que hablar en algún momento del fenómeno de la anestesia, como sea.
- Seguro no nos volveremos a hablar después de esto - dije-.
- Fue duro -acotó Bob-, pero era algo que debías hacer. Te comprendo, digamos que la flaca iba con un doble discurso. Que estaba mal con el novio que a ver si me das bola que en una de esas lo dejo por vos y vemos que onda.
Se me retorció el estómago. El resto del fin de semana no lo viví. No sé qué hice, pero estoy seguro que no lo viví.
(Hace un rato vi Ed Wood, de Burton. Y con todo esto aquí escrito, tengo esa sensación que ese personaje me ejemplifica a la perfección: un tipo que se dedica a algo pensando que puede llegar a ser bueno, pero realmente es un desastre.)
[Morfina]
Leer en una habitación de hospital a Merleau-Ponty se siente un tanto subversivo. Algo parecido debe ocurrir si uno toma El Nacimiento de la Clinica y se lo lleva ahí, a pasear por los pasillos poblados de residentes y anestesistas. Anyways, uno se siente como si hubiera entrado a una iglesia escuchando Marilyn Manson, o a Clarín con una copia de la nueva ley de servicios audiovisuales.
Gregor no quiere morfina. Yo quiero morfina, nunca la probé.
No dormir era algo que me molestaba. Ahora es algo más cercano a una costumbre, mi cuerpo sabe cuándo pasará la noche en vela. Y mucho mejor, porque uno se lo toma de otra manera, hasta se ríe pensando en la morfina. Por otro lado, no comprendo cómo aquí anuncian la "cena" y traen unos despojos de pollo con arroz blanco.
- Hay un claro problema de concepto - dijo Allen -.
Gregor no respondió. Seguramente todos estarían aún durmiendo. "Cuando a mi me internen - pensó Allen -,
ni se les ocurra traerme ese té de porquería a las ocho. Que sea a las 9.30, y que sea café".
- El hijo... -dijo la enfermera-. ¿Y vos cómo vas de chequeos?
- Ningún chequeo - respondió Allen-.
Si iba al oculista, seguro le diría que su degradación ocular había avanzado aún más. Si iba al neurologo, seguro le diría que sus problemas de memoria estaban relacionados con los insomnios crónicos, y por qué no, con esa contractura permanente del cuello. Tenía miedo de ir al cardiólogo.
- En algún momento te va a tocar - replicó la enfermera-. Estas cosas son así, de familia. Ya tenés antecedentes.
Algo así había dicho el cura ayer. No le había importado demasiado. Lo más interesante fue eso, cuando trajeron la morfina. Casualmente Bob vive cerca, lo que me dio oportunidad de visitarlo fugazmente:
- Sabés que esos la venden, ¿no? - dijo Bob.
- Me hace acordar a la historia de Cobain con la metadona. Claro. Pensá todo lo que tienen ahí guardado. Vos deberías vender.
- Preciso recibirme antes...
No lo veo a Bob traficando morfina.
- En fin -dije-. Mañana fijate si estás libre, al menos podemos irnos a comer a la noche. Te contaré cuentos que probablemente ya te haya contado.
Publicado por T. en 11:22 0 comentarios
Verde claro
[Miniplay, inspirada por quien riérase de mi minidrama sobre "él lleva mochila"...]
Las luces se encienden en el escenario. Alrededor de la mesa se encuentran Orlando, Bob, Felipe y Allen. Están comiendo una picada, compartiendo algunas risas entre chops. La escena evidencia una casa (la de Felipe): un perchero, algo de música de fondo (sugeriría Abbey Road), a un costado puede verse una heladera. Quizás pueda haber un sillón de fondo donde, a pesar del perchero, los sujetos han arrojado sus abrigos. Los cuatro están engullendo y tomando y hablando y riendo y comiento y tomando y hablando y...
Orlando: ... debería ser imposible, y en realidad es poco probable. Sólo a vos te pasa. Tu problema es que tenés amigas y salís a solas con ellas. ¿A quién se le ocurre? Un tremendo pelotudo.
Allen: Es posible y también probable que tengas razón. Salir a cenar con dos amigas dos días, y cruzarte con las amigas de tu ex es todo un estreno.
Felipe: Yo aún no comprendo por qué tenés amigas.
Allen: Cómo sea, knock it off.
Bob: Ahora, yo me quedé helado ayer con Lyla, estimado.
Allen: ¿Qué me perdí?
Felipe: En un boliche. El señor Orlando estaba un tanto escurridizo. Digamos, Bob, Olver y yo eramos libres de mirar cuanto traste se nos cruzara. Pero él no. Y justo él, a él se le ocurre.
Felipe se emociona para contar lo ocurrido, hasta se para, intentando representar la situación. Bob se ríe. Felipe hace como que está bailando en algún local.
Felipe: Entonces en un momento ella le dice a Orlando "dejá de hacerte el boludo que no va, eh". Que no, que no pasa nada le dice Orlando, y ella contesta "mirá que sino yo voy y me pongo a bailar con esos flacos".
Bob: Creo que en ese momento los tres nos miramos.
Los tres se miran. Niegan con la cabeza.
Felipe (que pone cara de extrañado, levantando la ceja): Qué va a hacer esta...
Bob: Así commo dijimos eso, ella contestó "¿Ah, sí?". Agarró y se fue a un parlante, se subió. Había unos tipos bailando. Se puso entre ellos y empezó a sacudir el trasero como si se tratara del baile del caño.
Orlando (con cara de sorprendido): No me la veía venir... Desde ese momento no miré más a ninguna de mis alrededores.
Allen se levanta riendo, se dirije a la heladera diciéndo "estamos secos". Felipe se ha sentado. Mientras los otros tres personajes continuan:
Bob: Bueno, y vos hablás de poco probable e imposible.
Orlando: Eso es anecdótico. De última Lyla tenía razón. Al otro lo están difamando y no hizo nada.
Allen abre la heladera. Se queda mirando. Busca, mira todo lo que hay en la heladera. Inspecciona, pone cara de gravedad. Es algo terrible.
Allen: ¡¡Felipe!!
Felipe se para, va hacia la heladera atendiendo al llamado de Allen.
Allen: ¿Qué te pasa?
Felipe: ¿Cómo qué me pasa?
Allen: Tenés un problema vos, estás loco, perdiste la razón.
Los ojos acusadores de Allen se han clavado en Felipe, que parece comprender a qué está haciendo referencia Allen. Baja la vista, casi avergonzado.
Felipe: Según lo que hablé con Bob...
Allen: ¡Con Bob!
Allen se dirige precipitadamente a la mesa donde se hallan aún conversando Orlando y Bob. Felipe va detrás de él con cara de preocupado, desea minimizar el hallazgo de Allen.
Allen: Bob, ¿qué mierda te pasa? No creo que fuera necesario...
Orlando y Bob: ¿Qué?
Allen: ¿Qué hace todo eso en la heladera de Felipe? ¿Qué explicación tan lúcida tenés ahora, doctor?
Orlando: Me precoupa.
Orlando se levanta, va rápidamente a la heladera y la abre. Inspecciona, y sus gestos terminan coincidiendo con los de Allen, aunque con menor gravedad. Retorna a la escena central con el resto de los personajes.
Allen: ¿Y? ¿Qué explicación tenemos?
Felipe: No hay tanto que explicar... Ya me ves -se señala a sí mismo con los brazos-, es perfectamente lógico lo que ves ahí.
Bob: Simplemente me pidió ayuda, le recomendé...
Allen sale nuevamente, se dirige a la heladera, la abre y extrae varios pontes de color verde claro. Los lleva y los arroja en la mesa.
Allen: ¡Su heladera está poblada de cosas light! Es todo un panorama verde clarito. ¿Estás loco? ¿Estás loco?
Felipe (casi con timidez): Es que Bob es médico...
Allen toma del cuello a Bob en un gesto precipitado, Orlando intenta detenerlo. Felipe mira los potes, mira desde la escena principal la heladera que ha quedado abierta, contempla el paisaje light.
Bob: ¿Qué te pasa a vos? Simplemente me dijo que quería bajar de peso.
Allen: ¡Vas a matarlo así!
Orlando: Basta, basta. No entiendo por qué realmente es preciso llegar a estas circunstancias.
Logra separarlos.
Orlando: Entiendo que es shockeante, ver todo ese verde light de una. Pero debemos llegar a un acuerdo de transición.
Bob: ¿Qué transición? Felipe está preocupado por su figura. Así sea.
El gesto de Allen se torna furioso. Toma de la mesa uno de los potes verdes y se lo arroja a Bob, quien logra apenas esquivar el objeto volador. Allen toma otro y se lo arroja, le atina en la cabeza a Bob que se había agachado.
Bob: Malditoooo...
Corre para enfrentarse a Allen, que logra esquivarlo, Orlando intenta detener la pelea. Allen toma otro de los potes y se lo arroja a Bob, que viene a por él.
Allen: ¿Querés light? Tomá light. Bob alcanza a Allen, lo toma del cuello, éste intenta zafarse. Orlando intenta separarlos al grito de "Vamos señores, vamos señores". Felipe no reacciona, a un lado de la mesa. Finalmente Allen logra zafarse, respirando profundo. Bob lo mira con gesto agotador. Allen se para al lado de Felipe, lo abraza.
Allen: Está perfecto así. No mates a nuestro Felipe. Cuidarse tanto va a matarlo. No podemos estar así.
Orlando mira el suelo, lamentándose. Deja de abrazarlo, lo toma por los hombros, frente a frente. Con gesto preocupado:
Allen: Ahora comprendo por qué te negabas a las cervezas de Plaza Serrano. Ahora comprendo -solloza-.
Bob: Aún así, jamás indiqué que debieras teñir tu heladera de alimentos light. De hecho, te lo contraindico.
Felipe se sienta, rompe a llorar.
Felipe: ¡No puedo! ¡No puedo! ¡Es todo una fachada! Escondo paté y galletitas debajo de mi almohada. ¡No puedo soportarlo más!
Orlando se sienta al lado de Felipe, intenta consolarlo.
Allen (con seriedad hacia Bob): Por favor, ya te he dicho que el colesterol es un mito. Sólo te agarra si crees en él, si no crees, no tenés.
Bob se golpea la cabeza en un gesto de "qué cabeza dura". Allen y él se sientan nuevamente en la mesa.
Orlando: Bueno, estás bien así como estás. No vale la pena que sufras más, ya no tenés que ocultar nada, ni tampoco tenés que tener toda tu heladera llena de alimentos light. Te aceptamos...
Felipe parece más tranquilo. Mientras retoma a engullir la picada. Todos retornan a la picada y sus chops.
Orlando: Lo tuyo debería ser imposible, y en realidad es poco probable...
La luces se apagan.
Publicado por T. en 22:28 0 comentarios
Hechos (II)
Una colección de detalles para apuntar:
- Es verdad que Felipe Esthershack tiene una camioneta. También es verdad que se la confiscaron las autoridades de algún suburbio de Buenos Aires.
- Una relación a desmentir: Paula y Paliers jamás salieron juntos. Hubo acercamientos, pero nada prosperó.
- Orlando y Allen, nuevamente, pero por otras vías, trabajan juntos.
- Puede ser que ocurran algunas incoherencias en el personaje de Day. Esto se debe a que se trata de dos personas, y a mi incompetencia por disimularlo.
- Orlando mantiene actualmente su relación con Ly.
- En verdad, Valeria y Paliers no se llevan nada mal. De hecho, tienen una relación fallida, lo que denotaría un trastoque (no intencional) con el personaje de Paula. Aunque ninguna de ellas está relacionada en lo más mínimo.
- July es efectivamente, tan insegura como audáz. Ese elemento es análogo en Allen. Esta ecuasión, a la larga, no es conveniente.
- El título "El cielo está en juicio" proviene de una adaptación de la canción Evil, de Interpol.
- La última frase que escuchó Allen de Day es "andá al psicólogo". Llamativamente, no se trató de un insulto, y las relaciones diplomáticas entre ambos al día de la fecha son "políticamente correctas".
- Carla es una de las revisadoras críticas más precisas de Allen Jana.
- Verdades sobre Paula: Es diseñadora gráfica, efectivamente no entiende demasiado de web, también apodó en una época Spartacus a Allen, y se le atribuye la frase "el chocolate me hace sentir segura". Es sólo cuestión de unir cabos.
- Los intentos dramatúrgicos fueron impulsados por el mismísimo Oliver. Paliers fue otro de los personajes que apuntaló situaciones, e incluso detonó el plot central.
- Es verdad que en un principio Allen no le caía bien a Valeria. Desde ese momento se planteó el el dogma que indica que Allen Jana cae muy mal al principio, pero en ocasiones logra remontar la situación.
- La pelea entre Paliers y Allen ocurrió, aunque fue menos heavy.
- Jan es realmente vegetariana. Uno de los pocos elementos realistas del personaje.
- Bob y Allen suelen discutir sobre una serie de topics recurrentes: medicina y peronismo. Sobre el segundo item han llegado a elevar la discusión a puteadas recíprocas.
- Ocurrió hace tantísimo tiempo, y las diferentes versiones discrepan sólo en detalles: En la apertura del nuevo The Roxy, Felipe se arrojó del auto en movimiento por no querer esperar a que estacionen el móvil, y así, llegar antes al boliche.
- Otra incoherencia sobre los personajes se revela en Oliver. El motivo es precisamente, el mismo mencionado sobre Day.
- Hay grabaciones sobre esto: Orlando y Allen compartieron en 1999 un programa en una radio local de Vicente López, llamado "Lo que venga". Según el primero, en 2010 vuelven. Según el segundo, "sí claro, cómo no". La cuestión está en litigio.
Dos segundos
I
- Una especie de magia boludo, posta. El resto, no sé, la verdad que no lo puedo creer. Encima la piba me manda mensajes, y la verdad, me cuesta pensar en eso. La imagen de Paula mandándome a la mierda no me la sacan más de la cabeza nunca más.
Paliers fumaba peseándose por el living, mientras Bob y yo analizabamos su caso. Yo estaba sentado en el puff, mientras el doctor estimaba el caso cuidadosamente desde el sillón rosa. Había llegado a oídos de Paula lo sucedido el sábado anterior a la noche, momento en que:
II
En realidad, no teníamos nada en común, salvo esa especie de desubicación en el lugar. No me gusta la electrónica, no da para nada, uno no puede siquiera hacercarse a charlar con una chica. Por otro lado, las que hay, la verdad, no me gustan. Pero ella era diferente. Tan diferente como me parecen todas tras cuatro tequilas y un cuba libre. Ella, tan rubia, tan egocéntrica, tan libertina, me cayó bien de entrada.
Cuando se me acercó, no le entendí lo que dijo. Le contesté que sí con una sonrisa, pero la verdad, no tenía los rastros de sus palabras. Se quedó a mi lado, bailando. Pensé que era como Capusotto, bailando como un pelotudo con una mina al lado. Cuando vi que se llevaba un cigarillo a la boca le ofrecí fuego.
- Gracias.
Nada en común. Creo que ella trabaja de contadora, aunque no recuerdo bien. Recuerdo que sus besos eran fogosos, casi violentos, una inspección de amigdalas.
III
- La verdad, una pelodudés - dije al escuchar la historia.
Bob no había dicho nada hasta el momento, simplemente tomaba algo de su cerveza y ideaba un veredicto, consejo, artimaña o lo que fuera.
- Ni idea de que alguna amiga de ella andaba por ahí -contestó Paliers-. Yo estaba concentrado en la rubia. Imaginate que mi nivel de registro de la realidad era ínfimo. Además, ni siquiera me acordaba de que Paula existía.
Se me hacía difícil entender cómo se había dejado llevar tan a la ligera él, que es de los más inteligentes que conozco. En realidad, me daba bronca todo el asunto, porque ahora Paula andaría con un humor de cuarta. ¿Cómo estaba? En definitiva, tampoco creía que la relación durara mucho más, pero...
- No se trata de elecciones, Allen. Cada uno tiene sus mambos, ¿o no? Por otro lado, Paula y yo no eramos novios, no eramos nada. Simplementae nos acompañábamos.
Ese tipo de cosas son siempre iguales. Como freelancer del amor está todo bien hasta que le compran a otro. Entonces se arma, muchachos.
- Una pelotudés - dije.
- Bueno, en realidad, podrías no haber sido vos -dijo Bob-. En una de esas parecías de lejos. Lo que pasa es que no negaste nada. ¿Estabas aburrido de Paula? Me da la impresión de que no tuviste mucho ímpetu a la hora de defenderte.
Quizás. Cierto es que Paliers andaba medio perdido, un tanto raro, otro tanto normal. Eso no es común en ese tipo.
- En realidad - acoté -, lo que hiciste lo hiciste al pedo. Es decir, te agarraste a una mina de la cual ahora no querés saber nada y a Paula la hiciste mierda. Aunque no fueran novios, y todas las alucinaciones que se te ocurran. Si querías hacer la tuya la mejor era ir de frente, no estas pendejadas.
- No es tan simple -se enojó Paliers-. Si, vos lo planteás como que es todo fácil, mirá el amor es tan fiel, nos quedamos juntitos y somos felices. Eso es una reverenda estupidez. Sino pensá en tu propia historia, Allen: cuando te mandaste a decir las cosas armaste quilombo, tenés a una de las personas más importantes de tu vida con la cual no te dirigís la palabra y luego Valeria te costó un amigo. Salvo que pienses que me estás hablando desde la experiencia, lo cual te hace aún más idiota.
- Desde la experiencia te hablo, claro. Pero además, creo que tus objetivos son un tanto pobres. Una rubia es una rubia y ya.
- ¿Un tanto pobres? En última instancia, es todo cuestión de ensayo y error, ¿no te parece? En cambio, si no mal recuerdo, lo tuyo fue error y error, pues Julieta terminó siendo tu propia copia, mientras que Guillermina terminó por darse cuenta que era mejor un tipo maduro antes que seguir flagelándose con vos.
Me costó dos segundos pararme y empujar a Paliers. Le tomó otros dos segundos contestar furibundo con la mirada. Bob decía algo, pero no le dimos pelota. "Pará pelotudo". Hay momentos en los que no sé frenar, simplemente estiré mi brazo. Pero Paliers, más rápido, hizo alunizar una trompada en mi cachete izquierdo.
- La puta que te parió.
- Muchachos -intervino Bob-. Quizás sea mejor que nos tomemos con calma nuestras cervezas.
- Quizás - dijo Paliers, mientras se fijaba cómo estaba yo-. Se me fue la mano, es que pensé que ibas a pegar.
Me costó dos segundos pegarle. Fue hermoso.
- Ah bueno, la escena es genial ahora - dijo Bob.
Mientras yo continuaba tomándome el cachete, que dolía bastante, Paliers se agarraba de la mandíbula. Lindo cross.
- Puta madre. Boludo. Bueno, está bien, es justo...
- Pueden dejarse de boludear - dijo Bob-. No se trata de que seas un imbécil, Paliers. Son cosas que pasan, vio. Lo que no te vuelve inocente, pero en fin, la historia es la historia. Y vos, Allen, sí, sos medio extraño con tus cosas, tenés una tendencia a repetir cagadas de innovadoras formas. Pero ya está, quedate tranquilo que de última siempre tenés algo que contar.
- O no... - acoté.
- Me llegó un mensaje -dijo Paliers-. Ah, rubia estúpida, ahora se te ocurre...
- Fijate. Esa mujer ya tiene el sinsabor del desastre.
- Ojo -dije yo-, que a veces es eso precisamente lo que las vuelve tan atractivas.
Paliers se puso a contestar el mensaje. Yo encima había quedado en cenar con Paula el jueves. Vaya a saber con qué me encuentro. ¿Deprimida, enojada, o revolucionaria? Todo sea por sostener lo que sea normal.
Publicado por T. en 23:40 0 comentarios
Los vándalos
Un auto estaba medio incrustado en la entrade de un garage. Como si alguien hubiera querido ingresar como se debe, y un leve error hubiera elevado el quilombo a la décima potencia. Todo esto se desarrollaba mientras podía escucharse:
I danced with Linda
I danced with Jean
I danced with Cindy
Then I suddenly see
Mary-Anne with the shaky hands
What they've done to her man
Those shaky hands
Mientras Allen tocaba la guitarra, sentado en los azulejos de la entrada, una tal Mariana discutía con Orlando porque "estacionó un poco mal el auto".
Orlando: Pará, es que esto estaba mal iluminado. Mirá, no se vé que acá empieza la columna. Y eso que yo tenía las luces prendidas, pero bueno, yendo para atrás la cosa es más difícil. Es más, debería yo ser el que protesta.
Mariana: Sos un pelotudo. Mi viejo entra el auto todos los días ahí, nunca se llevó puesto nada. Decime cómo hace por favor.
Orlando: Es que el ya conoce el área...
Felipe se encontraba acampando en la barra desde hace rato. Al principio participaron todos de la discusión. Después vimos que a esta tal Mariana le gustaba hacer quilombo, Allen, Bob y Felipe notaron que la casa era un tanto linda, además de caer en la cuenta de que parece que la piba tiene el futuro asegurado, por no hablar del de sus hijos y nietos. Entonces todo se volvió una especie de comedia en la que una chica llora y un vivo intenta pasarse de listo.
Orlando: Seguro que tu viejo usa el gps para poder entrar el auto. Qué querés que te diga, no tengo guita para eso. Además, de haber sabido que tenia que tener gps ni aceptaba tu invitación a entrar mi coche.
Linda can cook
Jean reads books
Cindy can sew
But I'd rather know
Mary-Anne with the shaky hands
What they've done to her man
Those shaky hands
Bob: Es evidente que deberías despreocuparte, mirá, hay gente que está jugando con esos adornos del living.
Mariana: Noooooooooooooooo...
Mariana salió disparada hacia el living, donde algunos de sus invitados jugaban con unas gaviotas que colgaban del techo. Alguna de esas aves de madera ya habría caido de su sosten para cuando la histerica llegó, tratando de controlar a esa orda de maníacos que parecía odiar a las imitaciones de la fauna animal.
Bob: Bueno, viste, mi intervención es oportuna. ¿Ingresas de hecho a la fiesta?
Orlando: He de decirlo, sos un tipo muy piola.
Felipe: El destornillador lo hacen con Tang, no lo prueba.
Efectivamente, Felipe estame medio escupiendo algo, además de arrojar un vaso entre los arbustos.
Orlando: ¿Y vos, Romeo?
Mary-Anne with the shaky hands
What they've done to her man
Those shaky hands
Allen detuvo su ejecución.
Alllen: ¿Romeo qué? Pará, tampoco vamos a traer historias el día de hoy. Menos que menos el día de hoy.
Felipe: No sé si te diste cuenta, es de noche.
Allen: Anways...
Felipe: Creo fervientemente en que deberíamos acercarnos a esas chicas que danzan al lado del parlante.
Orlando: Me uno a tu religión ya.
Bob: Mmmm... claro, ¿por qué no?
Allen dejó la guitarra. Comenzaba a extrañar a Mariana, que no mucho después vagaría por la casa preguntándose quién había puesto mostaza en los tubos de dentrífico e iniciado en la bañera una batalla naval de barquitos de papel.
Publicado por T. en 0:02 0 comentarios
Round 2
Lo escuché decir en varias oportunidades eso de que él se repite. Y sí, es un tipo que tiene sus "modos", por decirlo de alguna manera.
Alguna cosa me olía yo, no por ser adivino sino por conocer a Allen y conocer sus reincidencias. Nunca fui gran amigo de ella, pero creo que hay cosas que simplemente deben ocurrir. Estoy seguro que Gallagher concuerda.
Los dos sentados en el sillón. Era la primera vez en... años que compartíamos una habitación de hecho. Siempre había sido todo un tema, que a ver cómo te saludo, entonces en qué andarás y decime si...
- No la vi en el cine. Y una lástima, porque me parece de las mejores cosas que he visto.
- Para mi esto es todo una cuestión filosófica a esta altura, no se trata de una peli - contesté.
- Lo sé - me dijo sonriendo mientras evidentemente se sacaba las sandalias para apoyar sus pies descalzos en la mesita del living.
Tele. Movie.
No había inocentes, vamos. Allen se hace el pelotudo, pero volvamos a esto del destino que yo digo. Hay cosas que son inevitables, y está bien que así sean. Y no hablo de ir a buscar la cosa, sino de ese deseo irreprimible de irse con el otro. ¿Qué se piesan, que a mí no me pasa? ¡Pero sí, gente! Aunque no tengo el temperamento de Allen.
Porque... yo soy un tipo más resuelto para estas cosas, un poquito más lanzado. Ojo, no se queden con esa imagen de tipo ganador que les venden acá, eso no es tan así. Eso hace más a la percepción de Jana, obvio, como todo lo aquí escrito.
Entonces: No había inocentes. Y sostendré mi versión en las siguientes hipótesis:
Primero, básico, elemental: Un acuerdo tácito de que si ella va a la casa de él y él la invita, no es
tan simple la cosa.
Segundo: No se trata de un gomia, amiguita, conocido, nada. Hay todo un historial.
Tercero: Los dos saben. Lo que pasa es que se hacen los sotas, que prefieren seguir la corriente y poner cara de pelotudos. Pero nada está librado al porque sí: la vestimenta, los modos, las cosas que se dicen, las ubicaciones, los gestos, las palabras. Todo todo conduce a...
(Orlando: Lo que Allen no entiende es que sí había motivo. Él mismo va a decir eso del "terreno ganado".)
En un momento cualquiera, pensé que ninguno miraba la película. No tengo buena memoria, pero esta me la sé bien bien. Sí, la nena me parece adorable. Exacto, entonces ella me dice que le gusta la parte donde le devuelve a Brotodeau su cajita de la infancia.
Creo que allí cayó ella:
- Bob me contó que te dedicaste a cosas similares...
Nos divertimos, sin lugar a dudas. Sobre todo Allen, que le gusta pensar todo esto del delivery, de ver cómo se las va a ingeniar para poner las cosas en el buzón, de buscar ayudantes. Un lime de él.
Cuando al principio me lo dijo no entendí un carajo. Paliers le dijo que dejara de perder el tiempo, mientras Esthershack se despachó con un simple "¿Y por qué no le das el regalo en la mano y ya?". Con algunas explicaciones llegamos a la conclusión de que era otro intento de divergencia.
Justamente, uno de los mayores altercados que solía tener Jana con ella era con respecto a los por qués. Igual, es un hecho reconocido, los niveles de divergencia de Allen en esa época eran menores. Luego fue creciendo, tuvo una época en que desvarió hasta el desastre, luego se calmó.
Pero sigue con reminicencias. Bueno, como dijimos, Allen es un tipo que tiende a repetirse.
Bueno, pero no estoy aquí para jusgar la lógica ameliense, sino aportar a una historia de la cual yo ya me conocía el argumento, pero no el guión en detalle.
Aquí es donde Orlando me hubiera señalado que él ya lo sabía, que me equivoqué, que él tenía razón.
Pero nada... nada nada... Encima veíamos una película que parecía retratar nuestra danza esquiva. Gallagher ya estaba al tanto de todo, se había ido, se cagó de embole seguro.
Publicado por T. en 22:18 4 comentarios
Boys want to fight
Allen: Quilmes...
El reggaetón ya me había perforado lo que me quedaban de neuronas, así que decidimos bajar nuevamente a la pista de abajo, donde estaba el maldito cantobar. Aunque Bob se quedó porque una piba le había preguntado si era peluquero.
Bob: Sí, como no.
Entonces, el problema de haber salido con una chica es encontrarse con su ex novio lungo de metro noventa que juega en Alumni. Se convierte en un problema porque, por más que nosotros tengamos peor carácter, el lungo desarma autos metiéndoles solo una trompada.
Cuando vi a lungo pensé en Orlando. Sí, Orlando ya lo había visto, ahí estaba, Davidson el ex de Ludmila. Orlando se ganó su odio cuando comenzó a salir con Ludi. Algunas veces habíamos evitado el cruce de palabras (de manos). Algún tiempo después, su amigo rugbier mucho más pequeño Iván me había hecho el favor de autopresentarse a July. Igual evidentemente Iván no estaba.
Paliers no entendía mi cara de culo. Yo estaba acodado en lo que quedaba de barra, mirando hacia la puerta y de vez en cuando miraba la maldita lata celeste y blanca. Tendríamos que haber ido a la fiesta insomnia, como decía él. ¿Quién carajo nos manda a...?
Cuando bajó Felipe con Bob, parecía que hubiera bajado el rey momo. Hacía tiempo que no veía a Esthershack con tanto ímpetu, con tantas ganas de festejar algo que nunca se sabía bien qué era.
Orlando: Era cuestión de tiempo. Ya lo vio a Feli, mirale la cara, me está buscando.
Allen: ¿Y? No creo que pase nada, si pone cara de ojete somos cinco.
Orlando: Y ellos cuatro.
Paliers: Pero son roperos.
Allen: Bob es alto.
Otro momento cualquiera estaban Orlando y Davidson enfrentados. El lungo parecía que lo toreaba pero no hacía nada. Ni escuché lo que decía, estaba ocupado viendo cuán atrás estaban los otros idiotas.
(Se supone que debería haber publicado Social_net_III. Pero quise aburrirlos con otra cosa...)
Lo simple se vuelve complejo, porque por más de que Orlando no estuviera interesado en una gresca, uno de los retontos vio que yo estaba cerrando el puño. Ni me di cuenta que estaba cerrando el puño. ¿El puño cerrado delató mi hostilidad?
Tensa calma mis, aunque conozco a Paliers, ya veía lo que queríamos evitar. El sabía perfectamente que Felipe iba a tirar accidentalmente su vaso de speed con vodka. Sabía que, por más de que no hubiera siquiera manchado a alguno de los lungos, habría caído lo suficientemente cerca como para agrabar la situación.
Nada que pudiera considerarse demasiado, pues Orlando ligó un cabezazo de Davidson, Paliers le tiró una ñapi al otro por las dudas, para ser el que pegaba primero. Yo tenía a uno de mi estatura mirándome. No sé por qué le sonreí. No sé porqué se lo tomó tan a pecho pero me llegué a correr la cara y golpe al pecho.
(Siempre tiro golpe al pecho, como al tipo ese que nos quizo robar en Lacroze. En fin...)
Entonces, estabamos en lo de Orlando. El mismo tenía un golpe en la cabeza, un chichón de la hostia, todo colorado. Bob ileso, me imagino que no se le animaron. Paliers bien, aunque con una bronquita que da susto, se ve que la adrenalina le corría aún. A mí también, aunque trabata de bajar. Me dolía abajo de la costilla, aunque no recuerdo haber recibido ningún golpe. No recuerdo tampoco haberme deshecho de mi lata de Quilmes semi llena.
Paliers: Si no hubieras tirado el vaso...
Felipe: Pasaba lo mismo... mmmmm
Nos había quedado la sensación de que tendríamos que haber resistido más. Aunque, ¿valía la pena? Paliers seguía con una vena de aquellas, quería volver a buscar a esos tarados, no fuera a ser que pensaran que nos intimidaban. Orlando estaba tranquilo, pero pensativo.
Orlando: Para mi que este nos mandó rajar -mientras ponía cara de asquito al tocarse el chichón-. No puede ser que nos hayan sacado a nosotros nada más y a él no.
Me di cuenta de que tenía una lastimadura en la mano. Chiquita, aunque molesta. Paliers apagó el pucho. Felipe se quedó cuasidormido en el sillón del living. Bob se miraba los pantalones, manchados con no sabemos qué, ni si iba a salir.
Allen: Tenete el hielo.
Y me serví un fernet.
Antedecentes
Según reza el cartel que se encuentra en el baño del Walmart:
Entonces, ojo, teman oh ustedes.
La vida. Si, justo esa palabrita que se quedó con el último renglón para ella sola. Sí, la vida es perseguida por los antecedentes, ese al alter ego o lo que sea, que se supone que uno es.
Menos mal que me lo recuerdan cuando estoy en el baño, ese momento tan especial conmigo mismo, vieron.
Teman, que los antedecentes persiguen.
Por el resto de la vida.
Vida...
Vida...
Resulta que Esthershack se lo tomó en cinco segundos.
Esthershack: Entonces el piso era fluo. Estaba bueno, como que brillaba viste....
Y digamos, sin que deba ser tomado como declaración rigurosa, que algunos meses después en el cumple del susodicho traigo a cuento la situación porque vi que tiene una de esas botellas.
Esthershack: Uhhhh no boludo, pará. Sabés lo que me costó volver a tomar whisky. Me taladro la cabeza cada vez que veo esa botella.
Bob: ... Siempre menos de lo que dicen. Porque es algo jodido, te digo, es la que peor fama tiene, Allen. O sea, una cosa es por joda, pero esto ya ni siquiera da para eso.
Allen: Bueno, pará, qué te sorprendés...
Bob: Es que no pensé eso. Encima recién ahora me contás...
Allen: Bueno, sos casi doctor, yo tengo curiosidad. La wikipedia no dice todo, viste.
Bob: Mirá, este tipo de cosas te quedan grabadas, posta, se te meten en las células directamente...
Porque justito anteayer la vi así nomás, como quien no quiere la cosa, y me volvieron esas ganas tremendas, viste.
Sep. En realidad, es una cagada que haya hablado con Ludmila, porque si hay una gran paranóica es ella. Bueno, está bien, un par de veces, alguna salidita furtiva, algún picoteo por izquierda, pero nada grave. Además no estabamos de novios eh.
Entonces pareciera que ahora solo sirvo para la piratería. ¿Y si te digo que me gusta en serio que me decís? ¿Te me reís? ¿No? Gracias che, copado que me entiendas. Es que la quiero. Y sí, no te voy a mentir, el otro día me colgué charlando media hora con la de Metrovías. Un amor la chica, pero... Sí, se acuerda de vos, Allen, te manda saludos.
Es que también ustedes son chambones. Se cagan de risa de todo, dicen Orlando con esta, Orlando con la otra, y claro Orlando está más difamado que Richard Nixon che. En serio, cortenlá y no fomenten esas ideas.
Claro, se piensa que soy una reventada. Me dice, Valeria, yo ya no quiero más quilombos, pero... Vos también pensaste lo mismo cuando terminamos en un despelote, cuando te llamé al otro día estabas re caliente. Se te pasó, menos mal, me preocupé.
Entonces tuve que caer esa semana en la oficina y desde ese entonces me parece que todos me tienen como una regalada. Carla directamente me ignora y Zunny casi ni bola me daba. Sobre todo con las chicas lo notaba, con los hombres no tanto. Y Miguel es el que peor piensa de mi, para el soy directamente una...
Mmm... Él no habla de vos. Vos preguntás bastante por él, cómo anda, si está bien. Él nada, hace de cuenta como si no existieras. Bien como es él, viste. Miguel tiene esa onda pendex con los problemas, te dice que está todo bien pero ni te habla.
Simplemente es algo a lo que una lamentablemente se acostumbra...
En serio, no sean boludos.
Meet the ex
Si tenemos un par de crayones podemos dibujar una casa con un jardín en el fondo, una luna, algunos puntitos en el cielo que son estrellas. Eso, tenemos una casa, que está llena de gente. Ponele que es una fiesta, ponele que hay barra, ponele que hay música, ponele que...
... en ese contexto, a modo de hipótesis, vamos a imaginar las reacciones de los personajes en un encuentro fortuito con su ex, en la cual el o ella les pregunta:
ex: "¿Cómo estás? Tanto tiempo".
Las respuestas de los personajes. A saber:
Orlando: Hey, bien! ¿Vos? Hacía tiempo que no nos veíamos. Te queda re bien ese escote, corazón. ¿Vamos al jardín de atrás a charlar?
Oliver: Y bue, hemos estado mejor, algunos despelotes. Pero nada grave eh. ¿Vos? Se te ve bien. Eeeeste, sí, qué se le va a hacer. Tremendo pelotazo, tenemos que avisarnos cuando vamos a fiestas de conocidos. Podríamos repartirlos más o menos. Uh, ahí está menganito... (ya fue, beibi).
Allen: ... ... !!! .. ¿? ... =+= *-* ): - : ( @!... #.#, %=/ & ~~~~~:... {(*);} :<( ¿(@)? Zunny: ¿Quién sos vos? Ahh, claro...
Luna: Oea! Muy bien, y ¿vos? Me acordé justo de vos el otro día, justo que pasé por la casa de ese amigo tuyo a donde ibamos a tomar mate y bla bla bla... (sigue hablando nomás).
Felipe: Ah, hola. Sí, todo bien, algo ocupado. Uh que quilombo, no te escucho nada. ¿Vamos para el jardín de atrás?
July: Mmm. Es raro, verte acá. Bien, creo, no sé... viste. Perdón que te lo diga pero me empezó a doler la panza.
Daniel: Bien. Estoy casado.
Carla: Sería mejor que no nos hablemos, será mejor que nos dejemos ir, perdernos en la muchedumbre. Sé que duele, sigue doliendo. Pero a esta altura sólo nos haremos daño, por favor...
Guille: Bien. Me sorprendés, no estoy acostumbrada a esto, a que me dirijas la palabra.
Lisa: Chau.
Paliers: ¡Opa! Bien, es bueno verte, hace mil que no hablamos. El jardín de atrás está espléndido esta noche, ¿me acompañás? Y sí viste, porque acá hacen medio quilomb...
Ludi: ¿Para qué me hablás? En serio, ¿hace falta? Te propongo que hagamos como que no nos conocemos, viste, sería mucho más legítimo.
Val: Maso, con algunos quilombos. Vení, acompañame atrás, así charlamos un rato. ¿Te gusta el Speed con melón?
Bob: Ajá. Sí, bien. ¿Vos? Buenísimo. Sí, con muchos proyectos por suerte, viste, tengo que mantenerme ocupado. Ajá, por supuesto. Me imaginé. Uhhh, ¿te acordás de eso? Bueno verte eh, después hablamos.
Ly: ¿Me querés llevar al jardín del fondo vos? Ni lo sueñes.
Pau: Long time, no see! Bien, ¿vos? Uh, pará que me llama mi amiga... (se va, chau).
Gallagher: Miau! (Ronroneos. Se van los dos al jardín, de ahí trepan al techo, imaginensé. En fin...)
Pero recuerden que son sólo hipótesis, nada más.
Kick off n2
Suponete:
No vaya a ser que nadie nos reconozca. No quiero estar en algún lado, me parece todo tan trivial. Prefiero en cambio, seguir esas espaldas de mis amigos, de mis cuates. ¿Por qué Orlando tiene facha? Porque camina por el salón con tal impunidad, como si él fuera el dueño, viste. Y a Felipe total no le importa más nada que el…
Feli) Dame un Smirnoff.
La high society tiene eso de repudiable. Allen tiene razón, esta gente la verdad que me cae mal. Toman champagne, se visten con ropa que tiene etiquetas con nombres de otra gente, que se cuestiona cosas tales como que es indignante no "poder pasear en mi BMW por la inseguridad".
Allen) Tendría que haberle puesto un cross en la mandíbula.
No es común, pero a veces caemos en cualquier lado, en cualquier fiesta. Entonces Felipe nos trae a un salón medio chapado a la antigua, con luces enormes y blancas colgando del techo que debe estar al menos a unos diez metros de altura.
Si giro un poco la cabeza está la morocha dándole nomás, sentada en esos sillones blancos. Se agacha y paf. Un tipo que tiene cara de que se lo llevó puesto la vida observa mientras la mina aspira directo de la mesita.
Paliers) 84% pura, según me dijeron. Jana, Esthershack y Casaballe. ¿Dónde está Alarcón, muchahos?
Allen) Enfermo. Dijo que anginas, dijo que se quedaba. ¿Cómo andás, Tom? Se te extraña, no tengo a nadie a quién ganarle en el Monopoly.
Paliers) Vos andás medio desaparecido. Igual, perfecto. Catch up.
La mina se reía de todo. Un 84% de lo que se decía en la habitación le parecía extremadamente gracioso.
Feli) Es mi target. jaja
Y mientras el tipo la toqueteaba un poco, la mina ni se daba por aludida. No creo que sea bueno mezclar eso con vodka. En fín, siempre me escapo para la fisiología, creo que hoy en día (en realidad, en la noche), las neuronas están en jaque.
Había gente conocida. Fiesta Mtv es la crema, diría Feli. Hasta Paliers estaba bastante alerta por la cantidad de blanca que circulaba.
Entonces se me acercó una piba con anteojos, que seguro estaba con un par de revoluciones arriba. Me pidió si tenía dos pesos, que enseguida me los devolvía. Eso no me pasaba desde que nos cruzabamos con el cocainómano ese, cocinero, en Lo de Pepe Club.
Cuando intentaba pasar para el salón de al lado, haciendo contorsiones me para un tipo, me dice algo inaudible. Ah, claro. Me toma del brazo y me repite algo. Paliers y Allen estaban adelante, tardaron tres segundos en ver la situación.
Que no empujes, ¿no? Estaba con otro, de pelo mal cortado. Dos tipos ni altos ni bajos, somos tres contra dos. Pero no vale la pena probar.
Paliers) Para allá Bob, vamos.
Y el tipo seguía sin querer dejarme pasar. El otro señaló a Allen, que sin darse cuenta tenía los puños cerrados, como para la rosca. Por suerte el otro ni lo escuchó.
Paliers) Perdón, esto es un quilombo. Muchachos, sepan disculpar.
... Algo de romperle la cabeza a alguien... No parecían drogados, pero alcohol no les faltaba. Aunque no había ganas de transformar nada en El Club de la Pelea, creo.
Entonces, Allen se acercaba y justo se apareció la de los dos pesos, que me los devolvía. Paliers le habló, no sé qué mierda le dijo, le señalo al tipo que me tenía bronca. Entonces la piba le empezó a hablar, se le colgó encima, nadie entendía nada. Paliers volvió a decirle algo a la mina, luego miró al tipo, fue como tirar humo para rajarnos.
Allen) Vamos.
Bob) El otro nos mira.
Allen) Sí, pero ya está todo desarmado. Eso es improvisar... ¿Esthershack?
Paliers) Ahí lo tenemos. Viva el arte, rockers.
Nos llevamos a Feli casi puesto, para la salida. Pasamos por al lado de la mina del sillón blanco, que no sé por qué mierda se saludó con Feli. Él se le acercó, le dio un beso, entre risas y sonrisas. Yo también la saludé. Allen puso cara de no jodán.
Feli) La puta madre, ¿qué onda?
Vieron...
Publicado por T. en 0:00 0 comentarios
Insomnia
Lo extraño de la situación era que Allen, relajado y todo, no dormía hacía 48 horas. Paula no entendía cómo al otro día estaba tan lúcido, parecía que estaba descanzado y activo.
Paula: ¿Estás consumiendo algo vos?
Allen estalló en una carcajada.
Paula: En serio, es raro que depués de no pegar un ojo durante dos días estés así, como si nada.
Allen: Bueno, me duele un poco la cabeza y las cervicales. Decir que no me viste realmente corroido.
Luna recuerda que fue durante el primer gran conflicto con Jules que Allen estuvo así, casi sin pegar un ojo, pero lúcido, de acá para allá, siguiendo con todo.
Allen: El cuello es lo que más se reciente, es porque no descanso.
Paula: No entiendo por qué no vas al médico para verte.
La reticencia de Jana hacia el poder hospotalario viene de años ya. Tiene que pasar algo serio como para que se digne a visitar ese tipo de instituciones. Además, ya ha visitado tres en lo que va del año, cantidad que sostiene suficiente y hasta excesiva.
Recuerda Eloise que debido a la falta de sueño de Allen Jana, hubo que suspender sesiones de ensayo.
Eloise: Según explicó luego, fue ataque de pánico. Recuerdo que estaba con taquicardia.
Uno se acostumbra a esos desmanes corporales y medio los domestica. Esa vez fue tremenda, me costó dos horas convencerme a mi mismo de que nada sucedería.
Eloise: No entendíamos qué le pasaba. Es raro ver a alguien que está bien, de repente pálido como una hoja blanca.
Paula: Quizás necesitás dispersarte.
Como dije antes, lo extraño es que disperso y todo, es como si el sueño no llegara, como si la melatonina fracasara en su intento de anestesiar la conciencia algunas horas. Según Bob, todo es cíclico, pero debería ver a un neurologo. Y a un cardiologo, por lo de la taquicardia.
Allen: Mis polainas.
Bob no me dijo nada nuevo. Resulta que hay algo que mantiene mi sistema nervioso central alerta. Sí, eso asumo, ya lo sé. ¿No se supone que la medicina es una ciencia más precisa? Tirame un centro.
Bob: Bueno, yo que vos pruebo esto...
Nock out. No recuerdo cuando cerré los ojos, pero fue como un gancho y me desperté a las diez horas.
Bob: Igual, no es bueno acostumbrarse. Yo diría que este tipo de cosas deben usarse circunstancialmente. Aún así, una visita...
Paula: Sos cabeza dura eh.
De vez en cuando Eloise pregunta cómo anda mi sueño. Las últimas veces le venía respondiendo que sin problemas, pero ahora, es la ausencia total.
Allen: Sólo un poco de dolor de cabeza.
Bob: El tema es que luego de no dormir por demasiado tiempo, por ejemplo, la memoria comienza a degradarse.
Allen: Aaaahora entiendo. Sí, de vez en cuando tengo esa sensación de confusión, de no saber dónde estoy parado. Como si mi memoria a cortísimo plazo fallara. Igual, siempre la recupero.
Paula: Nunca te acordás que música pasaron la noche anterior vos.
Allen: Sí, pero eso es porque no le doy bola y está demasiado fuerte como para distinguirla. Además, en todos los lugares es la misma.
Según tuve oportunidad de excusarme con Eloise por aquellas 48 horas, alegué que el problema era tensión laboral. Fue la época previa a que July y yo dejaramos de ser July y yo. La explicación parece demasiado obvia, no me satisface del todo.
Entonces si vamos un poco más para atrás, una serie de sucesos que involucran a gente que a ustedes no les importa pero a mi sí, iniciaron este tipo de manifestaciones. En realidad, también puedo dar cuenta de ilusiones tentativas.
Luna: Lo recuerdo. Pensé que estaría todo bien, lo vi durante toda la noche y parecía ok, pero luego me enteré de que no pegó un ojo en toda la noche. Me dio lástima, hubiera querido que no salieras tan lastimado.
Completamente cierto. Recuerdo nuevamente el tremendo dolor en las cervicales.
Luna: Yo que sé, son cosas de la vida Allen. Me acuerdo cierto momento del proyecto que te vi especialmente tenso. Tu iniciativa por distanciarte era tajante, pero tu incomodidad con el hecho de simplemente existir era tal que no te dejaba en paz.
Por esa época fue el recital de U2, jamás asistí con tantos analgésicos a un estadio. Meri no entendía qué me pasaba, mientras mi mano chequeaba de a ratos que el pulso cardíaco estuviera bien. Subía, bajaba, subía, en el medio, no lo encontraba, ahí está.
Me dejo de racontos al pedo. Creo que en toda la semana sólo dormí el miércoles.
Entonces la vida parace un continuo. Es un continuo, claro. Pero uno empieza a sentirla como un continuo totalmente fragmentado, pues sabe que estuvo al tanto de todo, todo el tiempo, pero se le van olvidando pedazos, confundiendo momentos.
La sinapsis está en crisis, beibi.
