I
Verán, queridos amigos: el efecto Amelie es inescrutable, su mismo poder -tan revolucionario como temeroso de sí mismo-, es la causa de su debilidad. "Magnifique". Cualquier cosa que les pudiera decir Betina al respecto, sería mentira: que es aburrido, que es una cosa de nenes, que se trata de una novelita de tórtolos. Cualquier cosa que les pudiera decir su servidor, les sonará demasiado "celebratoria". Los medios y fines de Amelie van más allá de las lecturas edulcoradas.
Lo siguiente ocurrió varios años atrás, pero recién hoy encontré las ganas para ejemplificar todo esto, para dejar caer las palabras y...
II
"Simple y sencillo", era la nueva frase de Allen. Era la fórmula con la que él decidía las cosas de buenas a primeras, porque suele dar vueltas. Que a donde vamos, que te parece, a vos que te viene bien, que te queda más cerca, eso. Pero cuando definía rápidamente, utilizaba fórmula: simple y sencillo.
Entonces: "Simple y sencillo: venite y la vemos en casa". De esa forma él me invitó a ver Amelie, cuando descubrimos dos hechos:
- Que ni él ni yo la habíamos visto en el cine, porque eramos tontos y la habíamos desestimado.
- Que los dos pensábamos que era genial y era su ejemplo constituía un pequeño sistema filosófico que nos habíamos formado.
Ante tal asunto, y hablando al respecto, surgió. Era esa época donde resultaba evidente que nos teníamos ganas y no nos animábamos. Quizás el hecho de que yo fuera pariente de un gran amigo suyo motivaba su mutismo -alco que me confirmaría a medias meses después-. Y yo de él entenría poco y nada, en un principio me había parecido un tipo tremendamente sobrebio, que intantaba sobresalir todo el tiempo con sus chistes lúcidos.
Pero entonces, dejando ya todo eso de ladi, fui a su casa.
Me recibió con una tarta de jamón y queso, porque en esa época era más rústico de lo que es ahora para la cocina. Estaba buena.
En el sillón, ocurrió uno de mis primeros encuentros con sus mañas. Él vio cómo yo me ponía mis anteojos para poder ver la película y dijo "ok, si vos usás yo también!" y fue a por los suyos. Eso me dio letra para el siguiente año y medio criticarlo por su negación a la utlización de gafas.
Pero bueno, vamos a lo que interesa. Vimos la película y él me comentaba sobre la habitación de Amelie y cómo era el efecto visual, caricaturesco, de dibujo animado. Y yo me preguntaba qué ocurriría esa noche, si el sofá sería un buen lugar para darnos un beso y si el apoyabrazos sería incómodo para apoyar mi cabeza mientras el me miraba de cerca sonriente.
El el momento en que Amelie no se anima a abrirle la puerta a Nino, no sé cómo, pero terminó tomándome de la mano. O yo le agarré la mano a él, y entonces él me miró y yo lo miré de vuelta. El se perdería en explicaciones e hipótesis, pero yo por mi parte prefiero presentar la sencilla fórmula de "nos tomamos de la mano". Son de esos momentos en que sabés que está todo dicho, pero ahora, hay que hacerlo.
Fue caricaturesco. Eramos dos nenes. Ambos queríamos estar juntos, pero nos daba vértigo. Pasamos el final de la película inmóviles.
III
Digamos, sinceramente: uno no puede ver Amelie y que no pase nada. O sea: no da ver Amelie de a cinco amigos. Uno la ve solo para reformular, claro, pero más vale verla con la persona con la que va a terminar a los tortazos. Y es eso, simple y sencillo.
Por otro lado, supongamos: si ella acepta ir a ver esa película a la casa de él, y ambos saben de qué se trata, es evidente que se tienen ganas. "Da para darse", si quieren tomar la frase de Kusnetzoff.
Entonces, el momento experimental entre dos sujetos:
IV
La primera "cita" que tuvimos ocurrió así. Yo ya lo conocía, claro. Pero, ¿cómo aceptar una primera salida a la casa de él? Lo pienso y me da risa.
Cuando me besó estaban los títulos y era evidente que no teníamos que mirar la película sino dedicarnos a reconfortarnos. Son de esos momentos que uno no sabe de dónde surgen, pero cuando se me acercó yo le puse los labios por si acaso. Ja.
Fue bonito porque los dos habíamos visto a Amelie dar más vueltas que una calecita y nosotros estabamos en algo parecído. Aunque él sí me abrió la puerta y lo nuestro fue un poco más fácil. Nos conocíamos hace tan poco, pero yo estaba tan lanzada y me había molestado que ni hubiera pasado nada dos semanas antes, en su mismo cumpleaños. Bob hasta nos había dejado a solas bailando, yo le enseñé un par de pasos de baile. Me llevó a casa. ¿Y? Nada. Casi lo mato.
Pero me imagino que es mucho más pintoresco el beso en el sofá que en el boliche, claro.
El efecto Amelie
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El desorden
[Fecha original: 27 de septiembre 09. Con algo de info retocada, y hay una leve mezcla de personajes.]
Ingresa Jim Bentham por la derecha del escenario. Cabizbajo, no presta atención a lo que lo rodea. Al pasar la mitad del escenario se detiene, piensa un tanto, mira al público. Recién luego de una leve inspección al vacío, comenzará a hablar:
Bentham: Básicamente los silencios son una forma de comunicar, porque como debieramos saber todos a esta altura, entre dos seres la nada no existe. Hay ocasiones en las que nos significamos a nosotros mismos de forma muy traicionera.
Será preciso que el escenario esté inundado de oscuridad, salvo por el spot de luz que cae sobre Jim. El mismo irá haciéndose más grande, para poder iluminar la aproximación del resto de sus interlocutores.
Bentham: Si estoy aquí parado ahora, es porque decidicamente el autor no ha encontrado el espacio en su imaginación para disponer de los relatos que debieran seguir. Es decir, tenemos a una serie de pelandrunes intentando ensayar, sobre todo a dos de ellos rememorando sus peleas. Eso iba a ser escrito en el Rehearsal Dairy II, pero está ahí, lo han dejado en borrador.
Una breve pausa aniquila el monólogo, pero sólo en apariencia. A Bentham no le importa si es escuchado, simplemente asume que sus interlocutores están interesados en...
Bentham: No sólo eso, sino más importante, el autor tiene la obligación de explicarnos a todos - a mí inclusive - cómo acordó Allen encontrarse con Rocío. ¿No es esto una incoherencia por parte del personaje? Más aún, cabe cuestionarse la calidad del relato sobre tal episodio. Lo peor, no sabemos cómo iniciose esa peripecia, ya que no ha sido escrita áun al menos. ¿Rocío inventó qué dinamita? ¿Allen qué espera de todo esto?
Ingresa Valeria al escenario. Un tanto enojada quizás, otro tanto ansiosa. El circulo de luz que ha ido creciendo sobre Bentham, puede alojarlos a ambos.
Valeria: Eso no debería ocurrir. Evidentemente debe ser un error del autor.
Bentham: Así lo opino, pero, vamos a los tantos. Para escribir se precisa material, y el material procede de nuestra existencia, reelaborado por nuestra imaginación. El cuerpo es nuestro punto de anclaje en el mundo, dijo Merleau-Pónty, una cita obligada. Tomar otra decisión será una estúpida traición...
Valeria (interrumpiendo): Como sea. Por otro lado creo que tengo yo también posts pendientes.
Bentham: Efectivamente. De hecho, estamos hablando ahora porque lo que iba a decirse de ti, no será dicho. A modo de adelanto, se supone que estás saliendo con alguien. Pero aún no lo hemos relatado, claro.
Valeria: Upppsss. ¿Con quién? Ahora quiero saber.
Bentham ignorará a Valeria para retomar su monólogo. Ella se quedará al lado de él, escuchando atentamente.
Bentham: Las temporalidades están un tanto afectadas. De hecho, este post fue iniciado hace dos meses, y dejado en borrador. "El Espacio" también sufrió un desmán similar, pero de un mes. Todo por... ¿ideas inconclusas? ¿La salud de Gregor? ¿Vos Valeria, te portaste como te portaste? ¿Y Verónica logró desubicar los espacios sentimentales? Ninguno de estos hechos es determinante, hay respuestas parciales pero nadie está interesado en escucharlas, y menos en desarrollarlas.
Valeria: Por otro lado tiene que explicar una serie de frases, como aquel mensaje que me llegó a las tres de la mañana: "La razón nos da los elementos para la creación con la condición de que los utilicemos contra ella misma", es una.
Bentham asiente. Ingresa Deleuze para intervenir. El círculo de luz ahora es lo suficientemente grande para iluminarlos a los tres. Arastra un pequeño pizzarón.
Deleuze: También se pensó en algún momento diagramar una explicación de todo esto. El entramado de relaciones hasta aquí parece demasiado, es poco creíble, nada sostenible, hace agua. Supongamos.
Deleuze comienza a dibujar. Bentham observa, mientras Valeria se ve interesada en ese "diagrama".
Deleuze: Se supone que Day y Allen ya no salen más hace tiempo, pero sorpresivamente, mantienen un diálogo entrecortado. Day encima es parienta de Bob, -como si se tratara de Bella y Barthes- con quien Allen mantiene últimamente demasiadas conversaciones sobre medicina y mujeres.
Bentham: Epa, ni que fuera ginecólogo.
Valeria pone cara de "¿qué dijiste, pelotudo?". Deleuze se detiene para mirar serio a Bentham. Hace un gesto mofándose y continúa:
Deleuze: Valeria salió con Allen en dos épocas, quedando ambas anuladas por offside. Y creo que a esta altura... ¿te acordás de Meri? Bueno, algo parecido lo que pasa es que... En realidad Meri se parece más a Verónica.
En el pizarrón hay un dibujo de un hombrecito, hecho con palitos. A su alrededor Gilles ha dibujado tres mujeres con palitos -se distinguen por el triangulito que hace de pollera-. Bentham observa el diagrama.
Bentham: De ninguna manera, Meri no es rubia.
Valeria: Eso no es lo que importa, estás perdiendo el punto.
Bentham: Y yo sé que en verdad querés ubicar más lejos a otra, por la época.
Deleuze: Con toda efectividad.
Dibuja una tercer mujer, más lejos. Se trata de Guillermina.
Deleuze: Los kilómetros hasta aquí, kilometros, Valery. Esto también aplicará a Bataille, como se verá en el futuro.(*)
Valeria: No la conozco pero la verdad es que no me gusta ella.
Ingresa Antonella Chejov, caminando decidida y firme.
Antonella: Sé que no cambiaré nada pero mis acotaciones siguen siendo las mismas. Allen y Guillermine need a talk. Pero es un problema porque ella se aproxima demasiado suelta y él mantiene esa posición ridícula de silencio. Ambos dos tienen una conjugación trunca.
Deleuze y Bentham miran a Chejov, quien sostiene su mirada ante ellos. Valery se está aburriendo, es ella la única del elenco anterior que permanece en escena.
Ingresa Felipe, bebiendo vodka de un vaso y con una botella de Smirnoff.
Felipe: No pude evitar escuchar. Mirá, estás omitiendo a Day de forma grosera. Gilles, no seas gil. Giles en plural, o como sea.
Le arrebata la tiza (puede ser un marcador) con el que Deleuze dibujó en el pizarrón, y dibuja a Day (escribe a su lado, "Daytona").
Bentham: En definitiva, si hemos de ir a los tantos, a Day jamás le gusto todo el mundo circundante a Allen.
Valeria: Dicen que soy paranóica pero cada vez que me acercaba a hablar con Allen, Day aparecía a los dos segundos como si estuviera cuidando.
Deleuze: La intuición de que algo había pasado, querida Valery. En fin, continuo: el tema Rocío aún así será sepultado. Con vos, querida Val, Allen ya no tiene tanto que hablar. Ahora, de seguir en la tira el personaje de Paula tendría un valor similar al que tuvo Luna en los inicios. Pero bien sabemos que Paula es reemplazada, al menos parcialmente por...
Antonella mira al escenario, mira a cualquier punto. No está prestando atención, probablemente halló en cualquier lado de la sala algo más interesante sobre qué concentrarse.
Felipe dibuja un tipito: Bataille. A una chica: Sontag. Traza una línea punteada que los une. Tacha a la chica.
Felipe: Ya fue.
Bentham: Pero en ese caso habría que dibujar toda una serie de paralelos. Por ejemplo Orlando con Ly, y varios puntos de fuga.
Deleuze se ríe.
Bentham: Y además de que Bob se trae algo. Pero de eso se hablará bastante después, y con otros nombres y palabras, con una convergencia de escenarios y una total vaguedad con respecto a las referencias temporales. Los años convergen en páginas, entre letras, se.
Valeria: Pero toda esta discusión no aporta nada. O sea, no entiendo un carajo. Y ni siquiera tengo un adelanto de lo que pasará.
Felipe: Bah, tanto mejor. Ni me lo digan. Y ahora que lo pienso, hay una inversión de roles. Piensen: Bataille con Sontag, el imbécil con la chica inteligente. Y la inversa: Barthes con la Rusa. A todo esto jamás se aclaró demasiado de esto último (**)
Felipe vuelca un poco de su Smirnoff. Se calla, como si estuviera de luto por haber derrochado el precioso líquido.
Deleuze: Sobre la crisis de predicciones, sobre ese racionalismo exponencial, se supone rezarán los próximos post, con la inclusión de Rousseau. Pero esa es otra historia, ¿No Jimmy?
Bentham afirma, sin querer ser muy demostrativo al respecto. Val lo mira, queriendo comprender de quién hablan, pero simplemente nadie dice nada más. Chejov pregunta espontáneamente:
Antonella: ¿Qué se sabe de Lola? ¿Sabían que desapareció?
Bentham y Deleuze ríen. Felipe también. Valeria se retira frustrada del escenario, pues no ha sacado nada en concreto. Antonella mira cómo los otros tres sujetos se ríen mientras las luces bajan. La escena se pierde en la oscuridad.
--
(*): Sobre el caso de Bataille, hay un post a tal fin ya. Cuando se escribió originalmente este post se suponía que aún el cruce entre Sontag y Jorge estaba por ocurrir. El post data del 23 de diciembre de 2009.
(**): Ese post jamás se publicó. En el mismo se relataba la conversación en el auto entre Bentham, Chejov y Barthes, al respecto de lo sucedido esa misma noche con la Rusa.
Aprender a volar
I
- What?
- ¿Qué esperabas? ¿Que un frenético como yo se quedara tranquilo a bordo de una cosa que pesa toneladas y que le dicen que es capaz de cruzar el Atlántico? ¡Pamplinas viejo!
Fue en ese momento que caí en cuenta de lo serio que era el problema de Bentham con respecto a los aviones. Fue tambien el momento en que pensé que realmente le tenía que gustar Bélgica como para someterse a algo que no le gustaba, eso de volar.
- Tranca viejo. Mira el nivel de tecnología que tienen, aparatos para todo, altura velocidad presión latitud... y creo que te traen una cerveza con la cena - dije.
- Igual no te preocupes, querido Barthes. A esta altura ya no me importa. Mirá que grandes son esos che.
Azí ez Ezeiza. Como relataba Tomás Eloy Martínez en La novela de Perón, un general zesoso hablaba capicúa: Azi ez e ze iza. Perfecto. Habíamos vagado por el freeshop en busca de candados, pero cuando vimos que el más barato salía treinta dólares decidimos que los que teníamos estaban ok.
El espacio de tránsito en los aeropuertos equivale a un no lugar. Es decir, es mero tránsito y espera, para esfumarse a otro lado, ni siquiera para quedarse en la tierra. Luego del sanguche de milanesa más caro de la historia, decidí retar a Bentham a la escoba de quince, para que se distrajera. En pocos minutos estaríamos a bordo del avión y camino a el aeropuerto de Frankfurt, Rhein-Main.
II
- ¿Cómo estás? - dijo Day.
- Tranquilo, anestesiado. Esa chica la está pasando mal. Me molesta cómo se sacuden estos aparatos, la verdad es que a uno le cuesta admitir que esto pueda sostenerse y prescindir del suelo.
Daytona trataba de soportar a Allen, le tomaba la mano, lo miraba. Pero Allen quería estar completamente tranquilo y existir aparte del mundo, sobre todo de ese maldito avión. Veía la ruta que iban a hacer: bordear la costa de Brasil, hasta que en un punto era oceano adentro por mucho tiempo, hasta la península.
- Y ahí llegamos a Barajas - dijo para sí mismo Allen.
Day lo miró y pensó que sería mejor que intentara dormir.
- De ahí otro avioncito más chiquito a Schiphol, que debe ser un aeropuerto hermoso y sumamente mantenido porque los holandeses son gente muy copada.
Day sonrió.
- Y seguro que ahí todos hablan raro. Quiero estar en un lugar donde no entienda lo que pasa alrededor.
- No te preocupes no vamos a entender nada. Confío en vos para comunicarte en inglés con la gente. Vos sólo tenés que conseguirme un molino, quiero ver uno al menos.
III
El alravoz: Experimentaremos algunas turbulencias por la noche.
- Pero por qué no se van a la mierda...
- Calma Jim, calma. Ya sobrevolaste el oceano, quedate tranqui. El capitán parecía un tipo serio, de esos tipos que cuelgan un cuadro de Picasso en su living y tienen dos nenas chiquitas y quilomberas, toman un vacito de tinto a la noche porque hace bien al corazón, mientras escuchan Fm Aspen.
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Cancelar relación
I
Cancelar relación es el link que aparece en Facebook cuando querés terminar tu relación con alguien. Onda: si le habías buchoneado al mundo entero que estabas de novio/a con fulano/a entonces le das click ahí y ya fue. Es una forma fácil y amena de difundir la noticia de "ok, lo mandé a la mierda".
Zuckerberg debe ser un genio.
II
Creo que cuando Day me dijo que estaba cansada en realidad lo dijo por ambos. Creo que cuando nos despedimos fue con una armonía devastadora, con un beso despotricante, con un abrazo tan largo como todo lo que nos había ocurrido.
Debe ser bastante difícil coordinar este tipo de decisiones, porque usualemente todo ocurre como una especie de quilombo, de impericia, de onda expansiva de explosiones. En cambio alejarse de mutuo acuerdo es... uno se siente bellamente aniquilado, bellamente suicidado, como una obra de arte que ha comenzado a ser habitada por el moho, cuya única chance de salvación es ser arrojada a las llamas. Y las cenizas.
Entre las cenizas Day lloró un poco, me dijo que me iba a extrañar, y que mejor que yo no dijera nada porque yo era muy dulce y eso le iba a doler más aún. Y yo no le hice caso porque dije cosas, aunque intenté medir las idioteces que pudiera decir porque ya tengo algo de experiencia en meter la pata y hacerle daño a la gente.
La última vez que vi a Day no nos fue mal. Es como si fuera ella, pero fuera otra persona. Acordamos no preguntarnos mutuamente por nuestras vidas personales. A veces me pregunto si ella ya estará saliendo con alguien, y si ella se preguntará si yo salgo con gente, pero a esta altura uno sonríe y espera que, en definitiva, todo salga bien.
III
A veces pienso que mi relación con Richard es un tanto aburrida. Y una amiga me dice que lo deje. La otra me dice que seguro está con otras, así que yo debería hacer lo mismo. Mi madre piensa que somos el uno para el otro, y si supiera... Lo que ocurre es que seguro lo extrañaría, seguro nos volveríamos a ver y terminaríamos en la cama y luego todas esas situaciones raras en donde no se sabe dónde estamos parados.
La hermana de él jamás me bancó demasiado. Seguro si algún día nos separamos, ella va ser la primera en entregarle a todas las amigas a ver que agarra, y él que no pierde tiempo. Entonces yo sería una solterona casi, porque a los 27... Después dicen que dramatizo, que soy una pendeja. Y sin embargo todo ha perdido emoción.
IV
- No no no, es que... la puta... me quiero separar - dijo por décima vez Orlando.
¿Todo por un viajecito? ¿Brasil 2010 provoca divorcios?
- No seas dramático, me extraña de vos. Es todo completamente manejable, quizás Lyla no pretenda irse de vacaciones con vos, quizás planee otra cosa.
- Espero...
- Estás diciéndo eso demasiado seguido - dijo Allen-. Yo tuve mis crisis, pero no me la pasaba diciendo eso...
- Claro, es como cuando estás harto de la relación, pero cuando cogés decís "Oh, no puedo dejar esto" - dijo Felipe-.
- Ajá.
- Bueno, por suerte jamás llegué a ese punto -dijo Allen. Y luego a Orlando-. Anyways, ¿cómo es eso? Por qué separarte o por qué no separarte.
Orlando permaneció en silencio unos momentos. Allen ingería cerveza negra como si fuera agua en una nochecita de verano cualquiera, en una parrillita veinte puntos en Colegiales. Felipe mientras le comentaba que él había estado con una colimbiana una vez que era espectacular en la cama pero que no se la bancaba, lo que lo llevó a cortar la relación luego de dos meses de sufrimiento.
- La verdad era que cuando esa chica hablaba yo la pasaba mal, pero cuando nos acostábamos, era genial. A veces pienso que me mandé una cagada, que debería haberle tenido más paciencia. Sobre todo los fines de semana de sequía.
- Y claro, antes la tenías fácil - dijo Allen-. Lo que pasa es que si estás en una relación así es por facilismo.
Orlando pareció retornar al mundo real.
- No no, es que yo soy un tanto crudo. A veces lo digo, pero con Lyla estoy bien. ¿No? Además ya llevamos un año y medio.
V
Y la verdad que no sabía qué decirle. Yo le había advertido que yo quería una relación libre, que necesitaba mi espacio. Entonces ella no sé, no habrá podido evitarlo o como fuera, pero me despacha un "te quiero" así nomás. Lo recuerdo, estabamos en El Mojón. Yo creo que no logré evitar que mi mirada se topara con el suelo.
Es que es culpa de ella. Encima todo fue una especie de acto solemne. Me dice "Oliver... Te quiero". Y me decía te quiero pero yo oía más que un te quiero. Hubiera sido peor responderle con lo mismo, mentirle. Esa noche no recuerdo cómo logré proseguir la conversación. Porque hay que remarla eh.
Habrá sido a la semana siguiente en casa, un sábado o un domingo que nos despertamos, que ella me lo dijo de vuelta. La persistencia. Me sentía como el ojete, me dolía la cabeza como pocas veces, quizás de ahí mi falta de apreciasión por cualquier manifestación de cariño que ella pudiera tener para conmigo. Simplemente le dije que yo estaba bien así. Y algún tiempo después dejamos de vernos.
VI
Mirá, estuvimos en un momento difícil. Pero todo es diferente cuando tenés una hija. Sabés que es difícil, imaginate cuando estás casado encima, con una nena. Te juro que todo pesa, que pensás todo el tiempo en eso. Siempre uno vuelve, creo. Es que encima no tenemos punto de conciliación. Ella quiere algo totalmente diferente a lo mío. Decís que no cierre las opciones, claro. Eso, sí, cómo no, se me olvidaba.
VII
Que si vengo que si voy que no estoy que me pierdo. ¡Por favor! ¡¡Basta!! Me hace mal, todo esto me hace mal. No sé si estamos, si no estamos, si te rompo las pelotas o si realmente esto es solo una crisis que tenemos...
Mi amor nada... no me digás mi amor ahora. Vos me lastimaste y yo te lastimé y nosotros nos lastimamos. ¡Pero qué te importa lo que haya pasado con él antes que vos! NI SIQUIERA NOS CONOCÍAMOS. No me metas esa excusa por favor...
No. No me digas eso, yo siempre te quise, vos sos un ridículo. Paula esto, Paula lo otro, Paula anduvo con aquel, Paula le tira los galgos a todo el mundo, Paula se franelea hasta al garitero. Me tenés podrida. ¿Si realmente pensás eso entonces para qué mierda estás conmigo? Son todas pelotudeces y bueno, y no me mirés así.
Ah porque resulta que yo estoy de joda, que a mi no me import que vos estés así nomás y yo ando como si nada y... (este sería un buen momento para darnos un beso, pero cuando querés sos un...) No, la verdad que no. Aunque no tengo por qué contarte si sí o si no (¿y?). Yo no te pregunto esas cosas. Bueno, no quieras. Yo ya no creo en vos, estoy lo suficientemente dolida como para decirte que ya no estoy enamorada y la verdad es que te veo hasta en la sopa. Pero fra... (¡por fin!). Bueno, sólo un momento. Es que extraño como tu brazo me rodeaba la cintura, no te creas que es más que eso eh...
Las distancias hasta aquí
I
"Verdad es que de nada hablaríamos, si sólo pudiera hablarse de experiencias con las que uno coincide, puesto que la palabra es ya una separación".
Groso, Mauricio.
II
2) No sé si notaste cómo nos notamos el uno al otro. Hay veces que me interrogo, sea cual sea mi estado de animo, sobre nosotros. Después de tanto tiempo, hay veces que nos parecemos algo así a...
1) ... cierta persistencia. Digo, me parece estupido, pero bueno. ¿Nunca te preguntaste cómo llegamos a esto? Pienso cuando andabamos juntos y es tan irreal. Somos dos malos actores. Vos pretendiendo que yo no existo y yo pretendiendo que somos amigos. Se nos cae la teoría continuamente. Vos sabés perfectamente que yo existo y yo sé a esta altura que jamás serás mi amigo.
2) Igual, si te hablara de diría cosas. Vos no te lo imaginás, ese es tu problema. Vos no te imaginás que y pueda hablarte. Claro, después de tanto quilombo, yo también me creería mudo a esta altura. De hecho, no hablamos.
1) Por otro lado, es increible como seguimos existiendo el uno para el otro. Claro, no te creas que siento lo mismo. Tu gran problema fue que nunca elaboraste esas confusiones, esos miedos. Y yo no quiero hacerte mal, pero hay veces que me salió así, tal como a vos muchas veces te salió hacerme mal a mí y olvi...
2) ... darte. Sabés que me di cuenta que pienso en vos todos los días. ¿Para qué? Creo que sos un recurso inevitable. Por otro lado es evidente que vos no sos la persona que yo pienso que sos, pero por sobre todas las cosas, vos tampoco sabés tanto quien soy yo. No te guíes por lo que dicen nuestros...
1) ... amigos. Vos me dijiste eso. Tanto descaro para... No entiendo. No entiendo cómo de repente me ofrecés una bebida. Tampoco entiendo cómo vuelvo a dejar de existir. Soy la nada tomandome una cerveza, la verdad que sos genialmente ridículo.
III
Entonces Felipe me dijo que había una fiesta en Belgrano. Yo me subí como si nada a la camioneta, pensando "parece que tenemos un plan copado". Que ilusión. El hermano de Felipe, Paul, había comenzado la noche diciendo "Yo a Pampita no voy". Tardó diez minutos en agitar "Vamo a Pampita la puta que lo parió". Y Orlando que estaba con Ly y dice "No muchachos bajen el tono que sino escucha".
Lyla se cagaba de embole en el auto de Orlando, mientras yo me preguntaba por qué demonios había dejado el mío en casa. Repentinamente el plan copado era "pero vení boludo, si es un bar común. La entrada sale treinta mangos y te dan un whisky. Y ves el show, minas tocandose y en pelotas".
Un bar normal. El intento de Paul de venderme la idea no tenía nombre. Una pérdida de tiempo, de haber sabido que tenían esta idea ni salía. Y recordé que Oliver me había dicho de juntarnos a tomar algo en nuestro histórico parate de recoleta. Me decía "venite con la remera de Oasis, que siempre con esa pegamos onda".
Orlando se fue con Ly a dormir. Me sonreí de la idea de Orlando esperando a que Lyla se durmiera para ir a Pampita con los chicos. Pero no sería así, él no. El Bocha definitivamente sí, pero él no.
Shite. Me bajé en Coronel Díaz y Las Heras, tuve que caminar unas cuadras. Paul se sorprendía de mi mala onda, mientras Esthershack entendía que claramente no era mi onda. Y se fueron, y no les pregunté al otro día cuánto les salío la tal Johana esa de la que tanto hablaban.
IV
Políticamente correcta:
- Feliz cumpleaños atrasado - dijo Day-.
- Gracias.
Nos cruzamos brevemente en lo de Bob. Nada formal, sabía que ella de alguna forma lo diría. También me di cuenta que se había quedado en la casa de Bob esperando mi aparición.
- Bueno, sólo eso, no los quiero molestar -dijo ella mientras tomaba su bolso para irse.
Bob hizo un gesto de no sé qué. ¿2%?
V
La idea era, mediante los gestos del otro, reasumir el cuerpo del otro en mi cuerpo. La distancia es también la posibilidad de conexión, casi diría su imperativo. O algo así...
El Óscar a la verdad insostenible
(Es de esas cosas que simplemente es sano que sucedan. Y ya.)
I
- Nada con queso - me decía Paula -, que el médico me lo prohibió.
Acabamos de entrar al Plaza del Carmen, lugar al que hacia un tanto que no iba porque los precios no van con mi bolsillo. Pero, dado que no he asistido al cumpleaños de la susodicha, debo hacer entrega.
- Bueno, aquí va - le tiendo el paquete mientras nos sentamos-. Espero que no lo hayas leído.
No, no lo leyó. Biplano, de Richard Bach. Pero yo buscaba Juan Salvador Gaviota, el que le regalé el año pasado. Porque me había olvidado que...
- ¡Ah! ¡Gracias! Es del mismo autor que me regalaste el año pasado.
Maldita sea, pensé. Estuve bastante cerca de pifiarla. Ya sentados, al entrar vi una cara conocida, está en la mesa de al lado. Fue una fisonomía vaga, nada que pudiera distinguir demasiado. Paula me habla, me pregunta cómo estoy, esas cosas. Me tiendo en un largo "eeeeee" hasta que por encima del hombro de ella veo que en la mesa de al lado está Doris, una amiga de Day.
- Eeeee... Perdón, es que destrás tuyo está una amiga de Daytona.
Paula miró para bajo, suspiró un "ahhh". No recuerdo qué le estaba diciendo, me doy cuenta de lo insostenible de mi frase, fuera la que fuera. Mis ojos rebolotearon por todo el local. "Es Doris -pensé-. Y tiene una cara terrible, se piensa que Paula y yo..."
Intenté mirar hacia la mesa de Doris en un par de oportunidades, pero en cuanto mis ojos se cruzaban con los suyos ella se hacía la distraída, me esquivaba. Genial.
Paula me continuó hablando de lo lindo que la habían pasado en su cumple, de toda esa gente copada que ella conoce. Y que tiene la amiga para mi, que otro día me la presenta. En algún momento, Doris, que estaba cenando con sus padres, se levantó. Urgida por retirarse estaba, tardó cinco segundos en cruzar todo el salon y llegar a la puerta. Después la seguí con la mirada por la ventana, se iba, ella me veía. No podría creer cómo yo, que estaba con otra, la miraba.
II
Plaza Serrano, el lugar de siempre. Ese del maní japonés, Utopía. Llegamos luego de un largo día de trabajo Valery y yo, nos sentamos en las mesas de afuera. Una noche un tanto calurosa, para ser invierno.
- Menos mal que salimos - me dice Valeria. Anda salidora ella, porque se peleó con ese flaco Matías con el que salía, ese, el que tenía novia. Yo le dije "para qué salís con gente con novia, encima pobre flaca la otra". Ni hablar, no creo que me haya escuchado, pero en fin.
Tras la solicitud de una picada a la camarera, ella continua su relato sobre Matías:
- Fue hace un rato, por el messenger. Encima me dice que lo dejo tirado. Como nos habíamos prometido no enamorarnos, entonces me dice eso, que lo abandono. Pero a mi ya me estaba haciendo mal, me estaba enganchando. Y él no iba a dejar a la novia por mí.
- Yo ya te dije que era un idiota - contesté-. Es un maldito inseguro que se queda con la novia por conformismo.
Paresco un tipo con principios a veces. Un tipo serio, que entiende del mundo y las cosas. Por eso hablo de idiotas y pido picadas con cerveza negra en una tarde de invierno. Un filosofo berreta, diciéndole a la chica qué hacer, quién es inteligente y quién no. Un estúpido que está a punto de darse cuenta que dos mesas a su derecha está Romina, la amiga de Day.
Efectivamente, vaya a saber desde cuando ella me está viendo dale a charlar con Valery.
- ¡La difamación! - esclamé sin querer. Valeria me miró extrañada, pues le había cortado su relato de que "los hombres están viniendo malos"-. Ah, perdón.
Romina de vez en cuando me miraba y a mi me costó horrores sostener mi conversación con Paula. Pensaba que dos noches seguidas era demasiado, que sólo a un estúpido de primera categoría como yo podía pasarle eso. ¡Y encima ni siquiera estaba en una cita dendeveras!
Creo que en ese momento sentí nuevamente una nominación al Óscar a la verdad más insostenible. Ganas de levantarme, ir a la mesa de Romina y explicar "Mirá, no esoy en medio de una cita eh, ella es mi amiga Valeria, Day la conoce. Ah, y decile que lo que le diga Doris de ayer, en realidad estaba con otra amiga, Paula". La verdad contada era inverosímil, la ficción tenía más fundamentos y yo no podía hacer nada para derribarlos.
Es increible lo fácil que puede perderse la reputación, carajo. Se supone que yo soy un tipo sensible, y no, ahora me pongo a reventar la noche jugando a dos puntas. La verdad... La verdad esta noche no existe, la verdad es insostenible. La ficción tiene más que hacer aquí. Me vieron dos noches diferentes con dos mujeres diferentes, y yo aquí, viviendo de estrenos, escribiendo una biografía que no es la mía.
Los titulares, redactados por Romina y Doris dirán "Allen, tirando tiros todos los días de la semana". Yo, que no me levanto ni a la mañana, tendría la campaña de prensa más despiadada en mi contra, Daytona no creería en mí. La difamación.
Según Paula:
- Nooo, si es verdadera amiga ni le dice. La va a lastimar. Quizás debas cambiar el lugar para tus encuentros. ¿Vos querés volver con Day? ¿No? Bueno, entonces a otra cosa mariposa, dejalo ir...
Según Valeria:
- Pero ni que hubieramos estado a los besos, quedate tranquilo. Igual sí, lo tuyo es de terror. A vos solo te pasan estas cosas, dos noches.
La ficción es más verosímil que la verdad. Mientras nos ibamos, porque mi gran falta de sueño debía ser no tanto mayor que la de Val, Romina relojeaba. Según ella, me habría ido temprano para evitar su mirada, habría acompañado a "la nuevita", o quizás nos habríamos ido a un lugar más íntimo.
Seguro que no gano ese Óscar, pero creo que deberían considerar mi situación para algún otro galardón, sea el Globo de Oro, el Martín Fierro, la Copa Cindor... en fin.
III
- Bueno, basta - me decía Orlando-. ¡Son cosas que suceden! Eso te pasa por tener amigas mujeres, sólo a vos eh... Y te reís, y te quedás preocupado. Jana, dejalo ser... Que le digan lo que quieran, ya fue.
- ¿Y si presento una declaración jurada de que yo no hago eso? Incluso podría presentar testigos.
- No seas idiota. Incluso si hubieras estado saliendo, no podría pasar nada. No seas estúpido. El día de mañana te la podés cruzar a ella recontra enamorada. Y vos te haces drama porque te vieron cenando con dos. ¡Pero por favor!
- Quizás si le explicara. Ella las conoce, sería entendible, ¿no? Aunque nunca le cayó del todo bien Valeria, decía que era demasiado cariñosa. Para qué...
Orlando me tomó por el hombro. Me miró serio, fijo, clavándome los ojos con su furia, instandome a razonar dos minutos que la vida es este entrelazamiento de accidentes.
- Allen -dijo-, crecé de una buena vez por todas. Querés evitar heridos a toda costa y venís fracasando de lo lindo, lo sabés bien. No porque sea todo tu culpa, sino porque no podés entregarle chalecos antibalas a todo el mundo, y además porque vos mismo vas a disparar accidentalmente algunas veces. Chocar. Chocar es muchas veces un accidente, ¿te acordás? Vos sostenías eso. Ahora ni chocaste, te agarraron en aparente infracción. ¿Y?
Quizás Orlando tenga razon, será cuestión de restarle drama. Orlando esbozó una sonrisa, sacó un muñequito del chocolatín Jack, era Sam, el enano de bigotes rojos de Bugs Bunny.
- Tomá -dijo Orlando riendo-. Sólo te podía pasar a vos, que te agarren con dos minas diferentes y no estar con ninguna. Te ganaste el premio a mejor verdad insostenible.
Hechos (II)
Una colección de detalles para apuntar:
- Es verdad que Felipe Esthershack tiene una camioneta. También es verdad que se la confiscaron las autoridades de algún suburbio de Buenos Aires.
- Una relación a desmentir: Paula y Paliers jamás salieron juntos. Hubo acercamientos, pero nada prosperó.
- Orlando y Allen, nuevamente, pero por otras vías, trabajan juntos.
- Puede ser que ocurran algunas incoherencias en el personaje de Day. Esto se debe a que se trata de dos personas, y a mi incompetencia por disimularlo.
- Orlando mantiene actualmente su relación con Ly.
- En verdad, Valeria y Paliers no se llevan nada mal. De hecho, tienen una relación fallida, lo que denotaría un trastoque (no intencional) con el personaje de Paula. Aunque ninguna de ellas está relacionada en lo más mínimo.
- July es efectivamente, tan insegura como audáz. Ese elemento es análogo en Allen. Esta ecuasión, a la larga, no es conveniente.
- El título "El cielo está en juicio" proviene de una adaptación de la canción Evil, de Interpol.
- La última frase que escuchó Allen de Day es "andá al psicólogo". Llamativamente, no se trató de un insulto, y las relaciones diplomáticas entre ambos al día de la fecha son "políticamente correctas".
- Carla es una de las revisadoras críticas más precisas de Allen Jana.
- Verdades sobre Paula: Es diseñadora gráfica, efectivamente no entiende demasiado de web, también apodó en una época Spartacus a Allen, y se le atribuye la frase "el chocolate me hace sentir segura". Es sólo cuestión de unir cabos.
- Los intentos dramatúrgicos fueron impulsados por el mismísimo Oliver. Paliers fue otro de los personajes que apuntaló situaciones, e incluso detonó el plot central.
- Es verdad que en un principio Allen no le caía bien a Valeria. Desde ese momento se planteó el el dogma que indica que Allen Jana cae muy mal al principio, pero en ocasiones logra remontar la situación.
- La pelea entre Paliers y Allen ocurrió, aunque fue menos heavy.
- Jan es realmente vegetariana. Uno de los pocos elementos realistas del personaje.
- Bob y Allen suelen discutir sobre una serie de topics recurrentes: medicina y peronismo. Sobre el segundo item han llegado a elevar la discusión a puteadas recíprocas.
- Ocurrió hace tantísimo tiempo, y las diferentes versiones discrepan sólo en detalles: En la apertura del nuevo The Roxy, Felipe se arrojó del auto en movimiento por no querer esperar a que estacionen el móvil, y así, llegar antes al boliche.
- Otra incoherencia sobre los personajes se revela en Oliver. El motivo es precisamente, el mismo mencionado sobre Day.
- Hay grabaciones sobre esto: Orlando y Allen compartieron en 1999 un programa en una radio local de Vicente López, llamado "Lo que venga". Según el primero, en 2010 vuelven. Según el segundo, "sí claro, cómo no". La cuestión está en litigio.
Los nuevitos
I
- Puta madre -pensaba Day-, ¿por qué me toca el brazo? ¿Necesitás tomarme del brazo para hablarme? ¿Acaso ves que otros hagan lo mismo? Oh, no, me senté al lado de un denso.
El cumple de Orlando es un día muy especial (para Orlando sobre todo), y decidió festejarlo en Van Konning, más por presiones de Allen & Esthershack antes que por quererlo él. Total, después van al Roxy. Sentados en una mesa del local, uno de los compañeros de trabajo de Orlando se le queda hablando a Daiana. Allen, ubicado casi de frente, observa la situeishon.
El sujeto charla con Day, le comenta sobre por qué la Guía T no es tan buena como la Lumi. Ella, por más de no estar interesada en absoluto en los dichos del ente extraño, se muestra cordial. Aunque...
- Claro -pensó Day-, como tu pequeño cerebro intuye que no me tenés atrapada con tu conversación sobre planitos de bolsillo, me tomás del brazo, a ver si te noto. Por favorrrrrr... Encima Luna me hizo el favor de sentarse en la otra punta. Rodeada estoy. ¡Rodeada!
Efectivamente, por llegar recontra tarde, encontró lugar en la otra punta de la mesa, mientras todos un tanto achispados le festejaban el nuevo corte de pelo.
- Así son ustedes los hombres-exclamó la lunática-. Nos tenemos que cortar el pelo de manera obvia para que lo noten, como si hubiera dos medidas nada más: corto y largo. ¡Qué salamotes!
- ... la Lumi te indica la altura de las calles - escuchó lamentablemente Day, mientras le tomaba nuevamente el brazo y se acercaba para que ella pudiera oir mejor. Quizás en no demasiado tiempo logre alguna reubicación. Algún día se tendrán que levantar de esa mesa, ¿no?
Allen observa: El sujeto la toma del brazo para hablarle, ¿qué ha pasado con la gente decente estos días? Igual yo no puedo hacer nada, ya no estamos juntos. Pero me parece que ella debería ser realmente efusiva si no se lo banca. ¿Y si se lo banca? ¿Estás haciendo esto para hacerme enojar? No te va a salir, yo soy un tipo muy ubicado.
De vez en cuando Day lograba dar por terminadas las acotaciones del muchacho desconocido, pero este no tardaba tanto en retomar sus dichos. "Allen se hace el que no mira... pero mira", pensó Day.
- Está perfecto que le hable -Allen decía para sus adentros-. Está perfecto que ella escuche. ¿Pero que la agarre del brazo? Como si eso amplificara su capacidad auditiva o algo así.
- Bueno -monologaba en silencio Day-. Ya tendría que darse cuenta que no lo mando a la mierda por ser cordial. Por otro lado, ese hábito de la manito en mi brazo... Como si eso amplificara mi capacidad auditiva. Menos mal que ahí viene Luna, ahora en venganza se lo encajo a ella...
II
- La verdad que el nuevo no me cae mucho - le decía Valeria a William-. No me pareció nada lúcido, en el almuerzo me preguntó en qué piso trabajábamos.
- Parece un tipo un tanto perdido - contestó Will.
Efectivamente, en sus primeros días de trabajo Allen llevaba varios días sin dormir, no por estar viviendo la jarana precisamente sino por "esas cuestiones". Sus neuronas se suicidaban una tras otra, segundo a segundo. Incluso llegó a romper todo un sitio porque aún no comprendía el sistema de backend.
- Es simple - se esforzaba Val-: primero desarrollo, luego staging, luego producción. Para los dos últimos precisás la card para la vpn.
No era complicado, para nada. Aún así, los gestos de Allen en la reunión que Celián había tenido con los recién entrantes eran llamativos. Ese día particularmente Allen casi se desmaya en el subte, no sentía las piernas, y encima eso lo ponía nervioso.
- ¿Todo claro, Allen? - escupió Celian luego de terminar el organigrama de la empresa.
- Sí, claro - mintió Allen, mientras chequeaba que su pie derecho siguiera funcionando y medianamente operable para llegar a su trabajo.
- Este me parece que es un caso perdido - le decía Val a William, mientras veía como Allen se tropezaba con las columnas de la oficina.
Ahora bien, los hechos demuestran que por alguna extraña razón, el señor Jana tiende a caer mal al principio, pero en algunos casos luego se gana las simpatías, y en unos tantos pocos... en fin.
III
Me mirás así, como si no puedieras comprenderlo, pero deberías, ¿no? No me gusta que me tengas así, tan enjuiciada, tan... Aún no entiendo del todo qué pretendo de vos, si aprobación o ese estúpido deseo de que estemos bien los dos, pero separados. Me imagino que se trata de esa cesura que aún tenemos vos y yo.
Ok. Lo viste, ahí lo tenés, ya lo conocés, es él, de carne y hueso, quien está a mi lado ahora. Ya sé lo que pensás. Automáticamente te estás comparando con él. El nuevo, el actual, contra el ex. Presente contra pasado. Pero por favor, no hace falta, no me gusta que se midan así, es mazclar las cosas.
¿Por qué tenés que decirle "el nuevo"? Tiene nombre, ¿sabías? Y él conoce el tuyo. Es sólo una cuestión de respeto. Aún te quiero, claro, pero no es el amor que era. Y el amor que es, mi amor que es, es con... no me pongas esa cara. ¿Sabés que me revolvés un cuchillo adentro cuando me mirás así, tan severo? Maldita sea, debería irme de acá, salir de tu vista. Pero detesto que quedemos así.
¿Sabés lo peor? Creo que si vos y "el nuevo", como le decís, se dignaran a charlar un poco, se llevarían bien. Sería loco, ¿no? Mi ex y mi actual como si fueran amigos. Pasado y presente estrechándose la mano, compartiendo una cerveza o hablando del partido. Imposible. A ninguno de los dos les gusta el fútbol. Me los busco así yo, anti cancha.
Pero ¿por qué? ¿Tanto te molesta? Yo puedo hacer lo que quiera sin tu aprobación. Quizás vos deberías hacer lo mismo ahora. Tu mirada. Si pudiera sacarme de encima tu mirada me sentiría más ligera, lista para danzar, lista para encontrarme con el mundo. Eso me decís, que soy libre. Es que... por más que no me mires, yo siento que me miras... ¡Basta, que no quiero!
IV
- ¿Desde cuándo? - le preguntó mientras ella se servía un chop.
- ¿Cómo desde cuándo? Desde siempre, je. - contestó, claramente omitiendo la verdadera respuesta.
A él le resultaba extraña la soltura con la que ella se movía, cómo sus palabras se dibujaban impunemente en el aire para luego desvanecerse en su cabeza. Parecía tan segura de sí misma, que no era ella, era alguien más. Pero era ella.
Entonces ella se quedó observándolo en silencio, mientras bebía. No decía nada pero disparaba sus afirmaciones con los ojos. ¿Qué afirmaba? ¿Qué decía?
- ¿Qué? - dijo él sin poder aguantarse más-. ¿Qué pasa?
Ella se levantó sin contestar. La semana pasada justamente esta misma mujer le había reprochado no dar respuestas a sus preguntas, contestarle con silencios, acercándose sigilosamente por su espalda para que no lo viera.
Se sentó junto a él y le dijo:
- Me cansé esta dinámica un tanto insegura nuestra. Acá estamos, vos y yo, un tanto accidentados. Te queda bien el pelo así, Oliver, ¿te lo dije?
Algo le decía que ya no estaba en control de la situación. Jamás lo había estado, en realidad. Sólo que antes no había pasado nada relevante.
- Oliver... me cansé un poco de las idas y vueltas, todo para que siempre no ocurramos. Siempre me imaginé todo esto algo más romántico, sin que vos me preguntes "¿qué?". ¿Me equivoco? ¿Seguiremos así? No quiero, pero no me voy a ir. Quizás sea uno de mis tantos errores, de esas cosas que me ocurren por querer demasiado.
lapsus
Ella había dicho por favor, que intentara tomarme las cosas de otra manera. Yo sostengo que se preocupa de más. Por otro lado, no es casual que esto haya ocurrido justo a dos semanas de separarnos.
--
No fue fácil. ¿Cuándo lo es? Pero más por idea de ella que por elucubración mía, optamos por eso de:
Day: Prefiero que nos hablemos, perfiero que no te esfumes. Creo que sos lo suficientemente importante para mí como para intentar convivir con el hecho de que sos mi ex.
Yo pensé. Eso estaba destinado al fracaso, continuar mis diálogos con Day por fuera de nosotros dos. Ahora bien, quizás no lo había intentado lo suficiente. O quizás me faltaba madurar y ahora podría lograrlo. O simplemente se trataba de optar por otro plan, otra forma de hacer las cosas, otra estupidez que al menos no sonaba a vieja estupidez.
Allen: Vale intentar, claro.
--
Entonces llegó el fin de semana. Según había hablado con Bob:
Allen: Lo raro de todo esto es que no siento el cansancio. La verdad, es que me parece que estoy como nuevo. Aunque quizás en algun momento, si me levanto muy rápido, me da un mareo viste.
Bob: Sí, es una posibilidad. Una de las reacciones del cuerpo al stress es la desensibilización. Claro que no te sentís cansado, pero si no dormís hace 36 horas, creeme que alguna secuela te queda.
Allen: En realidad, me duele un poco acá - y me tomé la nuca.
Bob: Cervicales.
Allen: Quizás con algún...
Bob: Deberías intentar despejarte un poco, romper con la rutina. Lo mejor es que duermas naturalmente, por los mecanismos biológicos normales. Igual, te veo con todas las ganas de salir.
Claro. A diferencia del fin de semana anterior, para mi era claro que tenía que evitar quedarme en casa, preguntándome dónde estaría Day, o si se había quedado, o si estaba bolicheando porque las amigas la habían obligado a salir al mundo.
Bob: No me extraña que tengas la memoria afectada.
Orlando había entrado en juego.
Orlando: Las opciones no son muchas. De hecho, hay una sola, por ende, no es opción sino destino. Una de mis compañeras de la oficina festeja su cumple en San Telmo.
Insulté a ese barrio. No me gusta, y es a trasmano de todos. Nos repartimos en autos, Orlando llevaba a Oliver, Luna y Ly. Yo llevaba a Paliers conmigo, y según Esthershack, "paramos por casa que me tengo que cambiar". Sabíamos todos que era una farza, pero bueno.
--
"Me gusta tu barba", me dijo ella. Mientras, Orlando me miraba casi sonriente, quizás estallando a carcajadas pero no pudiendo emitir sonido. Quizás asesinaba esas ganas de reir. En fin, no contesté mucho más que un "ah, mirá". Estaba impedido. No así Esthershack, que se la bancaba mejor que yo.
Los lapsos, las conversaciones... Repentinamente Paliers me hablaba de "¿te acordás de aquella vez en la que me agarré a la amiga de July? Me hace acordar a esa piba ahora". Mi tenue capacidad de reconocimiento, sumada a mi ceguera -topo, me decía Day-, no me impedían decir que no había chances de que la piba que Paliers miraba parecida a la amiga de Julieta.
Orlando se encontraba en una zona gris. Y allí se quedaría, toda la noche. Luna estaba molesta conmigo creo, por:
Luna: ...traviado? Quizás no te das cuenta, o... ... biar. Es por tu bien. Entiendo lo... ... ser que ella... rra llamar.
Mi percepción era un tanto discontinua, me faltaban pedazos de lo que estaba ocurriendo, así como me costaba explicar el hecho de que me había llevado de la barra el vaso con pajitas. ¿Para qué?, dije, y lo arrojé contra la puerta del baño. Alguno miró, nadie dijo nada.
Paliers charlaba con la "ex amiga de July". No sé porque ese nombre le había puesto. Probablemente porque no se acordaba el verdadero.
Luna: ¡Divino, un bes... ... ra adelante. Me sorprendiste, otra vez, pero con tu hist... ... go, sé que la pasaste mal, me imagino, digo, por todo esto.
Fue entonces que retomamos, no sé por qué, la conversación:
--
"Me gusta tu barba, tiene actitud". No entendía la frase, no entendí por qué. Tampoco comprendía qué mierda hacíamos ahí, o cuando iba a pasar esa extraña sensación que me recorría.
"Creo que siento todos mis huesos, uno por uno", dije. "206, cada uno de ellos conectado con el otro". La muchacha me miró, quizás medio sorprendida. "Sentís los huesos...". A todo le faltaban pedazos, salvo a mi esqueleto. El tiempo era pura discontinuidad, pero yo tenía la certeza ósea de estar donde estaba.
Según Paliers:
Era más ella la que te hablaba, y vos el que intentaba registrar lo que pasaba en algún lado del mundo. Estabas demasiado drogado evidentemente, porque en un momento le dijiste algo así como "disculpame, pero no puedo ir a tu bautismo". Y te fuiste.
No recuerdo que me estuviera hablando de ningún bautismo. ¿Sería porque ella me parecía chica? Igual no creo que hubiera ningún aproach, digamos...
Esthershack: ¿Lo de la barba?
Allen: Sólo un comentario.
Esthershack: ¿Te parece? um... En realidad, claro, ponele que no un aproach, pero sí un "bueno, conozcamonos".
Allen: Es que me cruzó en un momento demasiado bipolar de mi vida.
--
Day: ¿Are you alright?
Allen: Seguro. ¿Vos?
Day: Tengo esa sensación de que los tiempos aún están un tanto cruzados, un tanto manipulados. También tengo la sensación de que vos estás con eso, pero, otra vez, me pregunto por qué.
XP
- Allen tiene un carácter muy particular. Se queja que da calambre, parece uno de esos viejos que te cruzás en el colectivo y te habla de lo mal que están las cosas, de la inflación y los valores ciudadanos.
Estabamos con Orlando y Felipe en un lugar cualquiera (ponele que se llamaba El Imaginario y queda en Bulnes y Guardia Vieja, cerca de casa). Últimamente tengo esa sensación de que hace mil que no me tomo unas frescas tranquilo con mis amigos. Son lo más.
Un calor de 138 grados. Una noche cervecera, una banda de rossss que toca abajo, una pizza que pedimos con el Esthershack hasta que llegue Orland. Orland que llega porque dice que no salía con ninguna tonight. Feli que se pregunta por los viejos tiempos porque parece que "hay alguien que no anda soltero" y bue.
A los quince de que llegó Orlando "sin nada que hacer" se largó a llover feito. Tanto que los de las mesas de afuera entraron todos apurados porque no querían mojar sus ropas y atuendos.
Entonces podemos hacer otra suposición más: ponele que entre todos los que entraron huyendo de la lluvia entraron dos "flacas" (Esthershack dixit). Además, sumale que una se me pone a hablar poque "la remera de Soundgarden que tenés es lo más". Si, se me pone a hablar a mi que soy lo menos justo. Mal mal. Feli las invitó a unirsessnos.
Bueno, la piba se acomodaba el pelo y apenas podía hablar. Por momentos pensé que se caía, como la ver esa que fuimos con Day al casamiento budista.
Comenzó el rezo después de aguardar unos veinte a que la novia entrara. Un mantra para meditar, según me comentó Day. Ni idea de lo que tenían que meditar, ¿no se supone que ya está todo decidido? Se van a casar, invitaron gente, ya fue, no piensen y cásense.
Day me miraba para que no pusiera caras, pero bueno. El maestro de ceremonias, sentado de espaldas, repetía algo que sonaba a "atammmna atmannna atmannaa" muchas veces. Nosotros oCservabamos porque ni Daytona ni yo somos budistas.
- Por suerte no tuve que venir de etiqueta - dije bajito.
- Pff... Ni hablar con este calor.
El maestro seguía con su "atamnamama" cuando veo que empieza a caerse para un costado lentamente. Pensé que se le había parado il cuore. Pero no, se agachó para buscar como una especie de gong para pegarle. Parece que a los tantos "atmannanan" que hacía tenía que darle un golpe.
Bueno, estas son las amigas de Day, que son budistas. Por suerte no la hicieron pasar para decir algo, porque ella no quería. Me llamó la atención cuando dijeron que "ojala otros se den cuenta que esta religión es el camino a la verdad". ¡Paf, qué frase!
Bueno, de vuelta, la piba esta apenas podía estar de pie. Se colgaba mirando cualquier cosa, se le caía la cerveza, entendía poco. La amiga, sentada ya en la falda de Feli, estaba más sobria. Pero la pequeña, que me cantaba canciones, no daba pie con bola. In the meantime, yo hablaba con Orlando que hoy parecía rescatado y hasta un tipo correcto.
La piba habló. Orlando, que estaba sentado más lejos de ellas pregúntó "¿qué?". La piba que se colgaba de a ratos y tomaba cerveza, le preguntó si era sordo. Él le dijo que "es que estoy lejos de tí". Yono sé por qué contesté que yo era mudo. Un genio.
Y Orlando, que percatose del estado de la niña que no podía más consigo...
¿Qué le hace una mancha más al tigre? - Dijo Orland.
¿Una mancha más al tigre? Vos ya sos una pantera negra - acoté.
Al final resulta que Feli la remaba con la otra y no llegaba a nada. Entonces le dio un cuarto de pelota a la que charlaba algo con Orlando, que no podía mantenerse erguida mucho. Creo que fue cuestión de cinco para que obtuviera algo. Orlando se quejó de que "yo laburo y viene el a cobrar". Feli alegó que "laburaba como loco a la otra pero no le daba cabida". Orlando dispuso que "se atenga a la que le tocó". Feli analizó la situación y lo mandó a la mierda.
En fin.
Day miró para arriba, luego me hechó un ojo riéndose. Entonces tomó de su vaso y no sé qué hice que se rió y terminó tirándo de su Gancia con Sprite.
Allen: Mentira, si yo me porto re bien.
Day: Por suerte... si - ligué un beso.
Efectivamente, cuando le contaba Valeria decía que soy un tipo inaccesible. Porque Cuando le preguntaron a Orlando si era sordo porque no escuchaba, yo también mandé "Y yo soy mudo" (? Vriyante). Luego Orlando contestó algo así como "Es que estoy lejos de tí", omitiendo mi comment.
Val: Ves. Y después se quedó charlando, Orlando sabe. Vos te mandás a decir pavadas.
Allen: Es que la creatividad me va por ese lado.
Val: Sep. Much very eh.
Day: Está bien. Además es cualquiera. Pendeja prostituta...
Me causó gracia mucha la acotación de Daytona. Mientras ellas se pusieron a hablar de lo zarpadas que están las pibas, mientras mi cabeza se fue a cualquier lado porque esa conversación ya la tenía de memoria. Y además, se me ocurrió que seguro, segurísimo, se trató de budistas XP.
Round 2
Lo escuché decir en varias oportunidades eso de que él se repite. Y sí, es un tipo que tiene sus "modos", por decirlo de alguna manera.
Alguna cosa me olía yo, no por ser adivino sino por conocer a Allen y conocer sus reincidencias. Nunca fui gran amigo de ella, pero creo que hay cosas que simplemente deben ocurrir. Estoy seguro que Gallagher concuerda.
Los dos sentados en el sillón. Era la primera vez en... años que compartíamos una habitación de hecho. Siempre había sido todo un tema, que a ver cómo te saludo, entonces en qué andarás y decime si...
- No la vi en el cine. Y una lástima, porque me parece de las mejores cosas que he visto.
- Para mi esto es todo una cuestión filosófica a esta altura, no se trata de una peli - contesté.
- Lo sé - me dijo sonriendo mientras evidentemente se sacaba las sandalias para apoyar sus pies descalzos en la mesita del living.
Tele. Movie.
No había inocentes, vamos. Allen se hace el pelotudo, pero volvamos a esto del destino que yo digo. Hay cosas que son inevitables, y está bien que así sean. Y no hablo de ir a buscar la cosa, sino de ese deseo irreprimible de irse con el otro. ¿Qué se piesan, que a mí no me pasa? ¡Pero sí, gente! Aunque no tengo el temperamento de Allen.
Porque... yo soy un tipo más resuelto para estas cosas, un poquito más lanzado. Ojo, no se queden con esa imagen de tipo ganador que les venden acá, eso no es tan así. Eso hace más a la percepción de Jana, obvio, como todo lo aquí escrito.
Entonces: No había inocentes. Y sostendré mi versión en las siguientes hipótesis:
Primero, básico, elemental: Un acuerdo tácito de que si ella va a la casa de él y él la invita, no es
tan simple la cosa.
Segundo: No se trata de un gomia, amiguita, conocido, nada. Hay todo un historial.
Tercero: Los dos saben. Lo que pasa es que se hacen los sotas, que prefieren seguir la corriente y poner cara de pelotudos. Pero nada está librado al porque sí: la vestimenta, los modos, las cosas que se dicen, las ubicaciones, los gestos, las palabras. Todo todo conduce a...
(Orlando: Lo que Allen no entiende es que sí había motivo. Él mismo va a decir eso del "terreno ganado".)
En un momento cualquiera, pensé que ninguno miraba la película. No tengo buena memoria, pero esta me la sé bien bien. Sí, la nena me parece adorable. Exacto, entonces ella me dice que le gusta la parte donde le devuelve a Brotodeau su cajita de la infancia.
Creo que allí cayó ella:
- Bob me contó que te dedicaste a cosas similares...
Nos divertimos, sin lugar a dudas. Sobre todo Allen, que le gusta pensar todo esto del delivery, de ver cómo se las va a ingeniar para poner las cosas en el buzón, de buscar ayudantes. Un lime de él.
Cuando al principio me lo dijo no entendí un carajo. Paliers le dijo que dejara de perder el tiempo, mientras Esthershack se despachó con un simple "¿Y por qué no le das el regalo en la mano y ya?". Con algunas explicaciones llegamos a la conclusión de que era otro intento de divergencia.
Justamente, uno de los mayores altercados que solía tener Jana con ella era con respecto a los por qués. Igual, es un hecho reconocido, los niveles de divergencia de Allen en esa época eran menores. Luego fue creciendo, tuvo una época en que desvarió hasta el desastre, luego se calmó.
Pero sigue con reminicencias. Bueno, como dijimos, Allen es un tipo que tiende a repetirse.
Bueno, pero no estoy aquí para jusgar la lógica ameliense, sino aportar a una historia de la cual yo ya me conocía el argumento, pero no el guión en detalle.
Aquí es donde Orlando me hubiera señalado que él ya lo sabía, que me equivoqué, que él tenía razón.
Pero nada... nada nada... Encima veíamos una película que parecía retratar nuestra danza esquiva. Gallagher ya estaba al tanto de todo, se había ido, se cagó de embole seguro.
Publicado por T. en 22:18 4 comentarios
El poder hospitalario
Digamos que le tengo tanto repudio a los hospitales como a las iglesias. Es obvio, las situaciones en las que suelo concurrir a estos establecimientos son... nunca buenas. Sea porque me obligan o sea por falta de suerte y/o pericia, la sensación de caminar por esos pasillos blancos inundados de nada es similar siempre.
Orlando: Esto es una mierda. Estamos cagados de sueño y de hambre che.
Completamente cierto. Si vamos a los hechos, dormí cinco horas porque me levanté a las seis. Bob nos había advertido que debíamos ir en ayunas.
Me caí de la cama. Gallagher me miró, me habrá puteado porque lo desperté. A los diez minutos me pasó a buscar Orlando y nos fuimos al maldito Hospital Naval, ese edificio grande que queda cerca del puente Pueyrredón, gran pasaje al otro lado de esa provincia que no conozco.
Orlando: Un bello lugar.
Sexto piso. No podía ser el segundo, tenía que ser el sexto la puta madre. Decime qué necesidad tenían che. Cuando llegamos estaban Bob, Ludi y Esthershack.
Bob: Que cara.
Allen: No me hables, no tomé mi café.
Ludi: Bueno, es por una buena causa. Además, después nos vamos a desayunar a la confitería de arriba.
Sí. Ya desyuné en circunstancias similares en al cafetería de arriba. Tienen un lemon pie que es un golazo.
Entonces:
Breve repaso del cuestionario para donadores de sangre:
- ¿Ha donado sangre en los últimos seis meses?
- ¿Tenés alguna enfermedad de transmisión sanguinea?
- ¿Ha mantenido relaciones sexuales sin protección alguna vez?
- ¿Ha mantenido relaciones sexuales con personas de su mismo sexo?
- ¿Ha ingerido algún tipo de droga ilegal?
Cualquier sí nos dejaba afuera, compa. Orlando miraba los dibujitos, ese tipo inyectándose o esos dos tipos que evidentemente se iban a dar un beso.
Orlando: Que educativos que son los militares che.
Bob: Bueno, cada hospital tiene sus propias medidas de prevención. Es obvio que estos van a desconfiar de este tipo de cosas. Son boludeces, de hecho, todos mentimos en alguna respuesta, ¿no?
Orlando me miró, mientras yo miré a Ludi que miraba a Esthershack mientras este miraba a Bob.
Esthershack: Claro.
Feli hizo ese gesto de no sé, vamos a ver. Yo le estampé la firma al cuestionario, quería irme a desayunar cuanto antes. Para setirnos seguros, debo confesar que el asesoramiento de Bob fue crucial:
Bob: No se preocupen. Ninguno de acá es gay, y si lo fuera, en realidad no es motivo para no donar. Con respecto a las drogas, creo que estamos todos ok desde hace un mes mínimo, good enough. El resto estoy seguro está ok, no tenemos problema.
Esthershack: No tenemos problema...
Esthershack al final se bajo, no donó nada. Explicaciones sobre eso no hacen falta creo. Igual, tremendo salame, se levantó temprano al pedo. Entonces Feli nos dijo que nos esperaría arriba, puso cara de bueno al fin me voy por un tostado.
La enfermera nos preguntó todo nuevamente. No, la última vez que doné fue hace dos años. Tengo tatuaje, pero hecho en el 2000. Al menos tuvieron la desencia de no meterse con la preguntas más personales. Sí, todo lo que contesté en el cuestionario es verdad. No, no me caes bien. Sí, si quiero terminar con esto de una puta vez.
Nos dieron un último papel. Mas o menos: "Esta es tu última oportunidad de certificar que tu sangre es segura. blabla bla bla"
Es increible, Ludi y Orlando ahora se hablan casi. En estas circunstancias es al menos raro, yo no tengo ganas de hablarle a nadie. Es que por las mañanas soy pitufo gruñón convertido al stalinismo, vio.
Aún así, tuvimos otra descalificada: Ludi. ¿Motivo? Según la autoridad médica: "Tenés venas míseras". Creo que intentaron decirle que no le encontraban donde darle el pinchazo.
Orlando: Bueno compas, quedamos nosotros tres.
Allen: Rock n roll.
Fue cuestión de segundos para que el enfermero nos enchufara la jeringa al brazo y que el líquido de la vida comenzara a fluir. La primera vez que vi mi brazo incrustado me dio impresión, como esa puta aguja levantaba mi piel, yo conectado a todo ese aparato mientras una bolsa se llevana de...
Enfermero: Abran y cierren la mano, para ir bombeando.
400 centímetros cúbicos es el límite que un ser humano puede donar casa seis meses. Según me explicó Bob, una persona tiene dentro de sí entre cuatro y cinco litros de sangre, es decir, un 7% de su peso corporal. Jamás recuerdo mi tipo...
Orlando: Vamos, a ver quién termina primero.
Orlando terminó primero. Yo casi casi pero Bob se me adelantó. Entonces quedé yo un toque bombeando solo, dejando que el líquido corriera. Es claramente una sensación extraña, claramente una idea idiota esta de sentirse un poco menos vivo cuando pasa esto. Un poco de mí en una bolsita, ponele que no es para tanto.
Cuando llegamos al séptimo piso, Felipe y Ludi estaban con café, medialunas y tostado. Desayunamos, ahí recuperé mi humor, mientras un algodón delataba el pinchazo en mi brazo, que se sentía débil.
Bob: Qué lindo momento, todos juntos...
Allen: Vos querías hacer algo divertido, tomá.
Ludi: No me refería exactamente a esto.
Por fin pude esbozar algo parecido a una sonrisa.
Esthershack: No importa, ahora estamos libres libres. La verdad que no sé por qué la internaron acá, es demasiado lejos de todo este lugar.
Allen: Sep. Que al pedo viniste, Felipón.
Esthershack: Andate a la puta que te parió.
Seguimos comiendo, seguimos charlando, casi como si nada hubiera ocurrido y nada fuera a suceder. Un viernes maldito. Sabíamos que al otro día operaban a Day.
Dos Momentos Con Ellas
¿Te pensás que con unos mimos matutinos lo arreglás? ¿Que con un desayuno en la cama está todo en orden? ¿Que el sólo hecho de levantarte antes te da la ventaja irrefutable de venir cariñosamente a decirme cosas al oído? Sí, sí, está bien, reconozco que tu maniobra es linda, que me dejo abrazar, que me dejo besar, entonces me hacés reir.
Entonces, los dos tirados en la cama somos...Vos me decís que yo soy recontra racionalista, pero vos tenés tus estrategias que no te hacen menos reflexivo. ¿Vos te das cuenta cómo pensas las cosas, como das vueltas sólo para esto? Por eso te quiero, sos un detallista.
Somos los dos así, ¿no? Ninguno un descocado, ninguno es una máquina aventurera, ninguno es un... hey, esos son mis pies que estás... apa
Mi amor, no pienses que no me doy cuenta, que no me gustan todas estas cosas no convencionales que hacés. Me gustaría yo sorprenderte alguna vez. No, no me digas que yo soy una sorpresa.
Vos me decís que soy tu cable a tierra. En realidad yo pienso lo mismo de vos. No te creas que sólo me interesan las grillas de Excel ni que ando pensando en saldos y curvas de elasticidad todo el tiempo. No no porque... Das buenos masajes maldito, ¿por qué no hacés esto más seguido?
Entonces vos subís un rato, me ofrecés con tu boca una tostada con Mendicrim. Yo acepto y terminamos envueltos nuevamente en... onda, me quiero deshacer de la tostada para ver si te encuentro y entonces después de desvariar un rato consigo que vuelvas a mis pies...
Está bien. Entonces nuestro negocio es así. Me hacés acordar a cuando no me dejabas estudiar. A veces tenés eso de desubicado. ¿Qué pasa si yo te agarro con uno de tus diseños y te empiezo a desvestir, eh? Te quiero ver. ¿Terminamos abrazados o me mandás a freir espárragos?
Allen: No me gustan los espárragos...
Te crees demasiado listo vos, con respuestas para todo. Ya veremos, la proxíma... Yo también puedo planear ataques, tomarte por sorpresa, irte a buscar y traerte aunque no quieras, pataleando y diciéndome que no. No nada...
Entonces ponele que sacamos la bandejita del desayuno, que la dejamos medio tirada por ahí. No, vos tampoco podés dejarla así nomás, te conozco. Entonces te la llevás a la cocina. Ponele que en una de esas yo me voy caminando despacito atrás tuyo, a ver si, quizás por casualidad pueda ...
... go. Gracias. Mirá, vos caminás muy rápido, no me pidas que corra che. ¡Meri a boxes, Meri a boxes! Traigan un mecánico, Allen ¿vos no sos mecánico? Porque necesito un chequeo de a...
Noooooo, como se te ocurre, mirá, me voy a reivindicar sacando mi mano de tu espalda, que se coló por debajo de tu buzo, que te juro que no me di cuenta. En serio. Che, ¿ese 60 por qué es violeta? Decime cómo haces. Te tomaste no se cuántas y estás cero kilómetro. Pero vos no... Mirá estoy perfecta, no me mires así. Mirá pendex, no te necesito para llegar a casa ni nada, puedo sola, no estoy en pedo ¿entendés? Soy bastante más grandecita que vos...
Dale, al fin y al cabo yo puedo sola. Eso, ¿no me vas a seguir? ¿No era que estabas preocupado, a ver si me pasa algo en esta calle? Mirá, me alejo de las vías del tren, voy subiendo para la parada del colectivo, lo hago todo yo solita, por que m...
¿Cómo mierda llegaste en frente mío? Pensé que te habías quedado atrás. Hola Allen, ¿no me querés más? Podrías ponerte un poquito más flexible y darme un beso, ¿eh? Pero que tipo ortiva...
Yo sabía que no me ibas dejar volver sola, yo sabía que no iba a llegar sola. Mirá, te invitaría a dormir a casa, pero no quiero que pienses que soy una lanzada. No como la yegua de tu novia, nunca te lo dije, me cae mal Julieta. Toda chiquitita, ella no se tropieza con cualquier boludés llegando a Cabildo.
Paremos un rato a descansar, que los pies no los siento. Eso, nos sentamos acá a esperar un ratito que se me pase esto que me pasa. ¿A vos no te pasa? Bueno, ponele que en un rato amanece, total mañana no trabajamos, Alberto no nos rompe las pelotas ni vos tenés que. Bueno, prometo que es la última vez que te toco atrás por la nuca.
Mirá que sos un tipo jodido a veces Allen, una no sabe bien qué pensar de vos. Si tuviera más conciencia en este momento sabría que nos vamos a terminar peleando, que voy a terminar haciendo, que incluso te voy a terminar insultando. Pero no me voy a arrepentir, eso te lo digo ahora y te lo diré después, cuando me vaya...
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Los neutrales
Ludi me decía que todo eso era peligroso, que Day era fuego y yo la dinamita. Suelo utilizar la metáfora, pero para otras situaciones. Ahora estoy sentado frente a las dos, frente a Luna y Ludi. Es raro, casi nunca logramos coincidir, y un día cualquiera con solo preguntar, nos sentamos todos juntos como si el tiempo no transcurriera.
- Simplemente me llamó. En realidad, me avisó previamente en un mail y yo le di el ok. Entonces hablamos un rato nomás, y le dije de juntarnos.
Esta vez nuestros ojos no se esquivan tanto. Revolotean, perdidos intensionalmente ese afán de esquivarse. ¿Y qué me decís de todas esas veces que nos tomamos de la mano? Seguro quedaron tatuadas mis huellas dijitales en tus palmas.
Allen: La verdad, estaba todo tranquilo, tenía todo bajo control, pero cuando me iba acercando al bar este, me iba poniendo más y más tenso.
Day: Si no querías no teníamos que juntarnos -dijo mientras prendía un cigarrillo-. Me sorprendió, te soy sincera, que pasemos de no hablarnos siquiera a encontrarnos en Cabildo y Juramento. Acá era Tower Records, a vos te encantaba.
Es cierto, las buenas épocas. Ella nunca fue muy musical, yo por el contrario, cuando salíamos juntos me compraba un disco por semana. Había que mantener ese ritmo. Algunas veces ella me decía qe llegabamos tarde, que no me quedara mirando las guitarras de una vidriera cualquiera. Otras veces yo me quejé de lo aburrido que era esperarla a ella mientras veía botas.
La vez que nos cruzamos en la fiesta y terminamos hablando, fue obvia mi falta de compostura. Una salida cualquiera se había convertido en una clara neurosis, mezcla de la química y emotividades enfrentadas.
Allen: Tengo curiosidad de si fue porque me viste así de mal, con la guardia baja, que decidiste acercarte.
Sí y no, dijo su cigarillo.
Allen: Yo pensé que tenía más chances de que me cagues a pedos. Luego pensé que no te habías dado cuenta. ¿Pero cómo?, si era indisimulable lo mío
Day: Estoy más benévola con ese asunto. Además, yo por mi parte lo probé.
Day utilizando la química. Me quedé mirándola a los ojos porque no caía. Claro, es que pasó el tiempo y ahora la chica calculista ha probado más cosas. Me parecés tan igual a antes, somos tan diferentes y encima hacemos estas cosas ahora.
Day: La verdad, no me gusta, no lo hago. Pero un día me sirvió, me escapé un rato así, fumando por la ventana de mi habitación. Me fumé mi depresión, entonces entendí algunas cosas. Aún así te cuento que no es algo que me agrade, pero no pienso criticarte, no a esta altura.
III
Day: una chica que siempre sostuvo tener su vida planeada. Pocas veces escuché un cronograma tan detallado y a largo plazo, incluso con explicaciones causales del curso de las cosas. Claro, lo que no planeo esta chica es meterse con alguien como Allen.
Al principio me lo tomé como juego. A mí me daba cierta seguridad verla tan tranquila a ella y de hincha nomás disfrutaba llevarle la contra a modo de chiste. Estabamos juntos ella y yo, es decir, ella me tenía planeado.
Day es sumamente ordenada y organizada. Más de una vez la he tenido que sacar de sus casillas, y más de una vez eso a ella le ha gustado. Podía llegar a ser tremendamente exagerada con los pequeños problemas. Ya saben, lo mismo se dice de mí.
La es escuchado razonar por horas. Es brillante como explica, es inteligentísima. Y la inteligencia es sexy.
IV
Allen: Pensé que me iba a costar más estar con vos acá, pero se sobrevive. No te digo que sos mi amiga, pero al menos ahora no sos tanto esa persona polémica que solías ser.
Day: Algunas cosas han cambiado, Allen. Creo que ambos crecimos. Yo ahora pienso otras cosas, y si vos estás sentado ahora acá en frente mío, encima sin una cerveza, algo ha cambiado también en vos.
¿Ah, sí? Yo creo que eso es una farza.
Simplemente hablamos un buen rato. Ella fumaba como siempre. Yo me limité a jugo de naranja. Lograbamos sonreirnos de vez en cuando. Eramos dos personas que se querían mucho y no habían hablado en años, demasiado tiempo, suficiente como para cruzar los oceanos sin rumbo fijo.
Hubo momentos de cuestionamiento, claro, pero todo fue menos terrible, más ameno. Sí, ella era más benévola ahora, yo simplemente me había levantado sin nada por ganar. Pero eludimos algunas partes de nuestro ser, acordamos que ella me comunicaría solo los eventos importantes, como casamiento, si estaba embarazada, si se mudaba, etcétera. Cuando ella me pidió lo mismo me reí, pero le dije que sí, que claro, cerrabamos el trato ahí.
Somos tan diferentes y tan iguales. Ella la calculista, tiempo atrás salió con un tipo analítico. En algún momento nuestras historias no cerraron, entonces...
Allen: ¿Seguís llevando esa agenda tan prolija tuya? ¿Con stickers de Hello Kitty?
Ahí estaba la agenda nomás. El humo del cigarrillo se le escapaba de los labios, mientras la ceniza me recordaba hace cuánto que no me sentaba en una misma mesa con una fumadora. Por momentos me sentía refugiado en mi jugo de naranja.
Nos despedimos y cada uno agarró en sentido contrario de avenida Cabildo. Ahí le mandé el mensaje a Ludi. Era obvio que me iba a dar vuelta para ver como se alejaba, como cruzaba la avenida, un pedazo de mi historia en plena senda peatonal. Pero la sensación esta vez fue otra.
Pensé que en algún tiempo volveríamos a hablar, que a partir de ahora tendríamos algo de intercambios. Que yo me enteraría de cosas de ella por su boca y que ella querría escuchar relatos en primera persona acerca de mí.
- Solo eso, luego nos fuimos. El día después de la fiesta me quedé pensando. Seguro que si me la cruzaba me mandaba cagadas, me sentí realmente inestable otra vez, hecho un desastre.
- Estás creciendo en una de esas, y eso no viene sin dudas, sin terremotos - dijo Luna-. Te he visto huir ridículamente. Esta vez vos solito te fuiste a meter en problemas. Y resulta que no hubo problema alguno. Fah...
Ludmila dijo lo que yo pensaba, que Day termina siendo peligrosa. Una vida sin peligros no es vida, no es nada. El tiempo o es creación o no es nada.
- Yo creo que en estas situaciones uno nunca puede ser neutro, nunca podés hacer como que el otro es un amigo y ya. De hecho, algo te quedaste pensando porque estamos acá, me llamaste, necesitabas hablar.
Sí. Ludi tenía razón, luego del encuentro con Day, apenás nos despedimos, le mandé un mensaje. Fue casi un pedido de auxilio, fue como si me hubiera golpeado y aún sintiéndome bien, hubiera llamado a la ambulancia por las dudas.
- Llegamos rápido, somos buenas médicas. je.
- Después decís que sos incapáz de cualquier acto de madurez - agregó Luna-. Mi chiquito está creciendo, miralo parece un hombre ya. Day es buena chica, tiene sus cosas, pero siempre me cayó bien.
- Nah. Este signo de fortaleza lo atribuyo más a algo casual que a un verdadero avance. Podemos decir que fue un accidente raro, no hubo choque.
- Ok. Perdón lo frontal, pero ¿vos me decís q no querés nada con ella, que no hay chances de accidentes?
- Creo que no. No te digo que soy de plástico, pero no estuve con terremotos ni inestabilidades. Estuve casi relajado.
- Y pensás que ella con vos nada -continuó Ludi-. Yo no sé, sabés que le quito todo tipo de inocencias a estos asuntos. No es de mala que te lo digo eh, sé que te resultará insensible, pero es lo que me parece.
- No sé si es tan así che -dijo Luna-.
Le contesté a Ludi que yo pensaba como ella, pero ya lo dije, sin peligros esto no es nada. Tengo que al menos fingir que puedo arruinar las cosas, sino no tiene sentido.
No fue Ludi, sino Luna la que se encargó de tirar el cuestionamiento:
- ¿Vas a ir con ella al casamiento?
- No, no le dije nada. Sinceramente creo que sería un paso en falso, no le conviene ni a Day ni a mí.
Publicado por T. en 20:43 2 comentarios
La industria
Ella jamás pensó que se tratara de la revolución. Yo creo que de hecho la palabra le resultaba chocante, le parecía demasiado. Por mi parte, sé ahora que no la comprendía, o que al menos cambié al respecto.
Luna: (satirizando) Se supone que no cambiás, Jana.
Se supone. No sé hasta dónde es discurso y hasta dónde es verdad. Bah, suponiendo que el discurso y la verdad no son lo mismo, claro.
Cuando me topé con Day la otra vez creo que los dos nos veíamos como los que eramos antes, pero ya habíamos dejado de creer en las ilusiones ópticas. Me imaginé a los diferentes personajes mirando la escena, y decían cosas tales como:
Orlando: No puedo creer que no te hayas retirado. El Allen que yo conozco no hablaría con Day.
Zunny: Me parece perfecto que estés ahí parado en frente de ella. Adelante...
Felipe: Epa! Bien por la resistencia. Vamos campeón eh!
Luna me dijo que cuando nos cruzamos con Guille y su actual novio lo manejé bien. Tengo que recordar ese tremendo dolor de cervicales. Me dijeron que era por la falta de sueño, ajá lo supe todo el tiempo. Logre dormir a base de analgésicos y alguna droga más.
Disparé mis ideas de tedio hacia la industria hace tiempo y con quienes más he hablado del tema es con Oliver y Zunny. Uno más medido, la otra más anarquista. Ambos tienen mejores ideas que yo, he de decir. Son más lúcidos a la hora de enfrentarse a la realidad.
Day: ... Algunas cosas que me decías. Te juro que la semana pasada las recordé todas, tenías razón. No sé hasta dónde vale la pena desgastarse tanto.
Desgastarse. ¿Llegamos hasta aquí para...? Somos parte de una máquina, usualmente cuando estamos enamorados nos pasa eso de olvidarnos de los engranajes, la falta de aceite y ese chirrido horrible. Le dije a Day que ella tenía su razón cuando hablaba de mis utopías, de que me faltaba crecer.
Day: A los dos nos faltaba crecer.
Esta vez respetamos el contrato, ni ella me mencionó su vida sentimental ni yo la mía. Lo primero que voy a señalar es que esta táctica no fucionará ni siquiera a mediano plazo. La otra es que a corto plazo es la base del éxito para que Day y yo podamos intercambiar más de cuatro palabras sin que nadie salga herido.
La industria. Zunny dice que está podrida desde adentro, que está armada para que no funcione. Luna despolitiza la cosa, hace sus planteos estrellados y me pregunta para qué estamos acá. Como si supiera.
Felipe sigue en su estado de catatonia. Según Luna, no está bien ese escapismo nuestro, que estamos demasiado en el espacio. Zunny dice que las tavernas son el refugio de la prole, que así nos evadimos. Creo que más de un personaje de este blog se lo planteó: querer dejar la taverna para volverse serio, correcto, feliz y coherente. En algún otro momento terminamos diciendo ¡Pamplinas!, y llenamos los chops o vamos a lo que sea.
Igual tuve esa idea: Day no debe pasar la raya, hay que mantenerla a distancia.
Zunny: Sí, hay que mantenerla a distancia porque es una persona peligrosa. Pero está bien que hablen, me parece perfecto.
Aún así me tuve que bancar las versiones esas de qué onda qué hacían eh. Ludi me hubiera dicho que todo eso era una mentira. No puedo evitar darle en parte la razón, pues todo eso tenía algo de mentira,estaba sustentado en omisiones por encargo y vericuetos del lenguaje.
Allen: Me cuesta todo esto. Sos muy importante, yo qué sé. No te odio como vos decís, es sólo que no soy bueno para estas cosas. Tampoco es que siga atado a vos, es que no puedo hacer como si nada, me niego. Si lo pienso en frío, tenés todo el derecho a ejercer tu palabra, a ser oída y que yo te reconozca que estás acá parada mirándome.
Day: Gracias. Necesitaba que dijeras eso.
Habría que ver hasta dónde yo necesitaba decirlo y ella escucharlo. Se me hace imposible, por más que lo intente, no quitarle inocencia al encuentro. Orlando lo dijo, Zunny lo dijo, Luna lo dijo. Ludi descreía totalmente de la inocencia de tal situeishon.
Zunny: Entonces volvemos todos al bar, a ahogar nuestras penas. Nos volvemos volátiles, consumimos éxtasis, marihuana o lo que sea para que esto nos resulte menos grave. Como vos decís, es la válvula de escape bajtiniana que deja salir todas las presiones. Es un requisito del sistema para que todo siga igual.
Oliver: A veces me lo tomo con soda. Otras veces, ya te lo he admitido, la realidad me parece grave y termino herido por la mayor de las pequeñeces. Es la city en la que elegimos vivir, te lo recuerdo.
Estos dos son diez veces más inteligentes que yo. Day me decía que admiraba el tipo listo que yo era. Tres segundos después le parecía un imbécil. Usualmente las respuestas mías se debaten entre el tipo listo y el tipo imbécil.
El tipo listo dijo:
Allen: Bueno, no me odiás. Es bueno eso... Me alivia.
Me dijo que ella también pensaba que yo la odiaba. Lo desmentí. Entonces Day sonrió. La industria me parece tediosa porque a esta altura han manufacturado todo. Resulta que antes bastaba consumir alguna droga y dejarse el pelo largo para ser revolucionario. Ahora eso nos lo venden en el súper.
Day: Es bueno saber de tí, Allen. Bueno que podamos hablar.
Entonces el imbécil contestó:
Allen: Bueno hablar... Quizás sea mejor no saber, porque en una de esas vuelve a explotar todo y ya conocemos casi al detalle las llamas. ¿Por qué no podemos mirar para el otro lado?
Oliver: Vivir en un departamento, formar una familia, casarse, tener un coche cuatro puertas, comprar un una propiedad y ponerle pileta. La mierda. ¿Tenemos todo eso por delante?
Orlando: Vagar por la vida, emborracharse, alucinar hasta el estrellato, chocar con cuanta chica se te cruce, quebrar toda una semana, pasar por las pastillas, inventar la dinamita en una noche. Todo parece tan fácil de repente.
Day dice que su plan no funcionó. Yo digo que el mío tampoco. Se rompe si no lo forzás, se rompe si no lo intentás...
Una Zunny más calmada me dijo que todo iba mejor ahora, que sus breves vacaciones le habían refrescado la neuronas y estaba más pilas para el trabajo. Lo noté esa mañana que entré en la oficina y ella estaba sonriente.
Eso, desenchufémonos un rato, quizás un fin de semana, bebamos y volvamos listos para comprarnos una pc nueva, una camisa de manga corta, pensar en irnos a la mierda pero quedarnos, putear en el subte, charlar del conflicto de la carne, pensar en lo complejo de las relaciones humanas, las parejas, y ponernos tan mal porque el texto del aviso que hicimos le faltó una coma.
Coherencia
Otra vez... Parece que se nos volvió hábito, parece que las festividad nunca la dejamos. Llegar acá esta noche, ver este panorama, me da la sensación de que esta gente estuvo bailando desde que nací, y yo me ausenté toda mi vida hasta hoy, que acabo de llegar.
Jan: A la pelotita, alta party...
Esthershack: Pero pará, devolveme eso. ¿Quién carajo es ella?
No sé de qué estaba hablando. Lo más probable es que jamás lo sepa, pero ya se había munido de su favorito Smirnoff con Speed.
Jan: Bueno, vamos a bucear entre la masa corazón. Seguro que acá vas a sufrir carencia de verdes.
Luna arribó, y fue casi como si intentara arribar mi coherencia. Me vengo llevando joyita con mi coherencia, precisamente. Al fin y al cabo, mi coherencia me haría falta, por una serie de cosas que pasaré a relatar.
Orlando: Mirá que está Laura.
Laura y claro claro. Esto me retrotrae a la otra vez... Sin darme cuenta me estaba tomando la mandibula, con cara de malos recuerdos.
Jan: ¿Por qué esa cara?
Fue luego que esperando en el baño se me adelantó Esthershack, me ganó de mano. El tiempo transcurría y yo esperaba que este se dignara a salir. Nada. Estaba intentando decidirme si habían pasado cinco o cuarenta minutos, cuando... salieron dos mujeres. Entonces desprendí una serie de hipótesis al dedillo:
1. Felipe tenía la capacidad de transformarse en dos mujeres. Esta explicación en un principio me pareció la más apropiada, pues aún no dudaba de mis sentidos.
2. Se trataba de un baño con dos entradas, y Esthershack había salido por otra puerta. Esta versión se cayó cuando ingresé al facility y comprobé que la puerta era únicamente por donde acababa de ingresar.
3. Mezclar cerveza con destornillador y el resto de la química produce lapsus.
Day: ¿Ahora no saludás?
Allen: Perdón, pero es que no sabía si eras vos. Y si fueras vos, no sabía si venías a insultarme de frente o a reirteme en la cara.
Day: Por favor, no te vuelvas un pelotudo otra vez.
No entiendo. ¿Para qué me viene a hablar a mí si sabe que estoy hecho un desastre?
Luna: Quizás quiere hablarte en serio.
Allen: En serio seguro, pero no tengo ganas de escucharle reproches de por qué soy quien soy y qué hago con este vaso otra vez lleno en la mano.
Jan: Che, perdí a Orlando...
Allen: Seguro no quiere que lo encuentres. Debe andar en algo...
Luna: Mantenete correcto. Sabés que cuando te digo las cosas que te digo no estoy del todo equivocada.
Allen: Se colapsa todo así.
Day: ¿Tanto sufrís cuando me ves? Detesto saber que soy la causa de ese gesto.
No, no. Es toda la situación. Hola ¿que tal? ¿Por qué está el piso en el techo? Ah, mi coherencia podría haberse quedado y ya. También podría haberse quedado Jan entonces, porque...
Bob: Si estabas pensando en Jan, era el momento justo. Creo que deberías darle más bola, viste, no les gusta que las dejes ahí.
Porque Day no se dio cuenta, y a raiz de eso yo no me di cuenta. No me di cuenta de que estoy frente a Daiana y Jan no está por acá y no me interesa dónde anda. Después ella me dirá que lo mío es una estupidez, que no le demuestro nada. Tendrá razón en las dos cosas, en lo de la estupidez y lo de la nada.
También ocurrirá el episodio ya relatado, ese hola cómo andás y que tal con Day. El cuarto de la noche si me pongo a pensar. Entonces mi coherencia señaló:
Luna: No te preocupes, Jan es muy resuelta. Seguro que le explicás y ya.
Seguro que le explico y ya, pero es difícil explicarmelo a mí.
Hey Allen, solo quiero saber cómo andás. Yo acá estoy, me vine acá, casi sola. Lo traje a Bob, nada más. Seguro que venías, no me parece mal que estés acá. Pensé en... Si te resulto tan desagradable me voy, pero alguien me dijo eso de que a veces uno tiene q ir y bancarse la pelea, bancarse los tortazos cuando realmente quiere algo.
Está bien, tenemos eso de Allen & Day que fuimos. Estoy acá, parada frente a vos, y te portás así...
Entonces Allen comenzó a portarse así: como ese pelotudo que no quiere la cosa, artista de la imbecilidad aplicada a lo simple. Ah, pero no se le ocurría irse y Jan no sabía dónde andaba, comenzaba a taladrarse la cabeza con eso de que no podía dejar pasar el evento así nomás, que si Day le significaba más que Jan entonces no podía seguir con la segunda.
Allen: Puta, mañana va a ser una mierda.
Yo me desperté a las diez, con solo dos horas de sueño, pero me quedé acostado hasta las doce. La visita dominical a mi vieja sería en estado patético. Seguro ella me preguntó "¿Qué contás?" y yo le dije que nada. Porque no había pasado nada, ¿qué va a pasar? ¿Jan? Seguramente no pasó ella, creeme.
Luna: Por el poder que me ha sido otorgado en papel de tu coherencia, te diré que te sientes y te tranquilices. Y que no vuelvas a fumar lo que te de Felipe y menos a manejar después de eso.
Orlando: Dicen que estuviste perdido un rato, buceando entre hojas ya escritas de la historia. Jana, dijimos no más penas ni olvidos.
Felipe: No me gusta mucho leer. Imaginate que menos releer. Yo voy a levantar una queja ante este modus operandi.
Entonces empecé a decir que tenía que hablar con Jan. Orlando inmediatamente se dio cuenta de que se trataba del epílogo, a lo que me criticó diciendo que no está mal tener una fija. Feli asentía, pero mi decisión era totalitarista como siempre.
Luna: Sos muy rígido. Es parte de tu encanto, me imagino. O quizás no, pero te hacés demasiado problema. Me gustaría que si me nombrás como tu coherencia, me dieras al menos poderes de consejería y me escuches lo que te digo al menos.
Yo les juro que he intentado con aspirinas o reduciendo la dosis de cafeina. Incluso con un fin de semana lindo y calmadito. Pero me han dejado aquí. Y sigue sin funcionar esto...
Dixits
No son ni siquiera frases célebres... Bueno, salvo una.
- Dale, charlemos, abramos el diálogo. Siempre y cuando se queden callados y me den la razón (Luna)
- ¿Dónde estoy? ¿Dónde están? ¿Quién es ella? (Orlando)
- Veo cuatro Allens: veo doble (Felipe)
- Eso de la felicidad ajena me da por el quinto forro (Allen)
- EEE EE EEE y todo eso que nos pasa (Zunny)
- Para mí, volar es como nadar con la ventana abierta (Felipe)
- Tenés la teoría al dedillo, Jana. Pero tu práctica me dice que no entendiste nada... (Luna)
- Quién te dice, quizás por sepultar nuestro pasado, estamos condenando nuestro futuro (Ludi)
- La realidad está mal. Yo no voy a corregirla, sólo me limitaré a señarle sus errores (Oliver)
- I don´t wanna be a peronist, surfin´ USAAAAAAA... (Allen, a ritmo de los Beach Boys)
- Las batallas contra las mujeres son las únicas que se ganan huyendo (Napoleón Bonaparte, citado por Orlando)
- Pero es que no entienden los hombres. Hablan de coger como si fuera atributo exclusivo de su género, pero nosotras también nos los cogemos a ustedes... (July)
- Volvamos a la granjita. Quiero rehabilitarme (Allen)
- Conversar con tu ex es esa amistad falsa, en la que alguno de los dos está pensando en cómo llegar a la cama (Ludi)
- Che, los re quiero ver con alcohol en el diome. Los re quiero chicos... (Zunny)
- ¿Dónde vive la internet? En el Polo Norte, al lado de la Papá Noel... (Felipe)
- Parece que a ella le gusta más cuando duele... (Luna)
- Love is an ocean. Dreams never come in unless you take risks into the sea (Allen)
- Felipe no distingue entre el bien y el mal. Pero cuando lo logre, elegirá el mal (Oliver)
- Vamos, por favor, que estamos doce minutos tarde ya, y eso me pone mal (Day)
- ¡Feliz cumple! El próximo año mandá a tu doble más temprano (Oliver, firmado en el regalo de cumple de Allen)
- Sí, de una, amo las cosas gratis (Zunny)
- Y nooooooooos vemos en Disney! (Felipe, justo antes de tirarse del auto en movimiento)
- Sos la chica más linda de la baldosa en la que estás parada (Orlando)
- Intentaré ser un poco menos impulsivo, un poco más racional. Pero conste que el desarmar quirúrjicamente todas nuestras actitudes y afectos nos ha llevado a este dislate, honey (Allen)