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In & out the skies

lunes, 30 de enero de 2012

(De las pocas veces que se me ocurre un título antes de comenzar a escribir)


I
Fue tan rápido como fulminante. La noche anterior me había besado como nunca, me había hecho sentir como nunca. Cosas lindas, recuerdos bonitos. Y a la mañana siguiente lo esperaba, me preguntaba cómo sería todo, cómo nos saludaríamos, cómo sería de ahora en más. Y llegó y me dio un beso en la mejilla, me dio un seco "hola". Cosas lindas, recuerdos bonitos que quedan opacados por lo que pasa después.

Por dios, que mal que me cae ahora.

II
En el auto eramos Barthes, Bentham, Debord y yo. Ibamos a una peña en Caballito, en un local de La Campora (me encantaría explicarles cómo fuimos a parar ahí, pero no lo sé). Yo navegaba mi ser como se navega un naufragio, vieron. Porque cuando terminás una relación estás en el ojo de la tormenta, vos sos la tormenta, la otra persona como que te llueve encima...

Manejaba con algo de tristeza, con algo de bronca, con algo de depresión. Mientras Barthes me indicaba que debía girar a mi izquierda en tres cuadras, que me fuera tirando para ese lado. Y les dije:

- Me separo.

Barthes me puso la mano en el hombro. Yo tengo tenía sobre mi ser todo el peso de mi existencia, ni se imaginan.

- Bueno chango, no te preocupes. Venías en crisis continua, te juro que vas a estar bien - dijo Jim, que siempre utiliza esas fórmulas vacías para alentar.

- Sí - retuiteó Guy -. La verdad es que no los veíamos bien hace rato. Será mejor así... aunque ahora parezca todo una reverenda mierda.

- La verdad, no sé qué decirte - contestó por su parte el juicioso Rolland.

- La verdad, quiero olvidarme de todo muchachos. Sólo les cuento que cuando Clarise venga y les hable, el estatus es ese.

Los escuché hablar de cualquier cosa el resto del trayecto. Al llegar a la peña, disfrutamos de un excelente quinteto de tango, que versionó Adios Nonino y me resultó memorable. Me olvidé un rato de me tenía que llevar las cosas de casa, de que teníamos que hacer al división de bienes.

Casi me engañé de que estaba vivo y todo. Luego fuimos a por una pizza. El lugar era chiquito, sencillo. Se originó una queja de parte de Bentham porque sólo tenían Quilmes. Se había iniciado la charla sobre mujeres, de la cual no participé, y sólo recuerdo fragmentos:

- ... ahora las pendejas están tres mil veces más rápidas -explicó Debord-. El problema es que las de nuestra edad, las que son más para sentar cabeza, están peor que nunca. Muy inaccesibles las pib...

- ..pre, todas las veces, jamás falla - decía Jimmy-. Te preguntan si hay otra. No tuve ninguna relación en la que la chica en cuestión no me preguntaba si no había otra. Como si nec...

- ...sulta difícil, la verdad -confesaba Rolland-. O sea, no soy un tipo de salir a encararme a nadie. Entonces toda esa movida me aburre. Ya sé, ustedes me dicen que me tengo que avivar, que me ten...

- ... son mucho más liberales de lo que pensamos. Digamos, es todo un tema de publicidad, nada más. Es como si tuvieran que mantener una imagen de pulcritud que jamás podrían cumplir en...

- ... mito tener un problema con el compromiso. Me di cuenta de eso, siempre ando buscando el porque no, tengo esa tendencia a creer irrefutablemente que todo va a fallar, que de alguna forma todo se va a cagar...

- ... n dado cada chance a mi. Tengo que admitir que soy un incompetente, que las jugadas a mi me salen de suerte, y nada más que de suerte. Porque no soy bueno hablándoles...

- ... dejé como loca a esa! Mirá, creo que está bien llevarse a una de esas a la cama, es una experiencia necesaria. Te ayuda a dejar atrás un montón de fardos que ten...

- ... estuve a punto de decirle de volver, que la quería. Aborté la idea cuando supe que estaba en una relación bien, me parece egoista meterme a arruinarle las cos...

- ... me pegó un cachetazo, así nomás. Fueron unos años en los que se había generado como una moda en golpearme. Pero esa vez si que me hicieron ver las estrellas.

Todas esas fórmulas efímeras que ellos saben construir, porque ninguno de ellos estuvo casado, o siquiera convivió. Y me doy cuenta de que voy a volver con ellos, en un intento de hacer la revolución, o algo que se le parezca.

III
Empezás a salir con ella y te vas a dar cuenta, a medida pasa el tiempo, que no es tan perfecta como vos pensabas.

IV
Era todo un desastre. Porque a la mañana siempre todo es un desastre. Abrí los ojos, la habitación era Vietnam. Todo tirado. El living seguro también. Extendí mi brazo entre las sábanas, hacia la mesita de luz. Quería alcanzar el fucking despertador.

Las 10.30. Era demasiado temprano, pero cuando duermo con alguien por primera vez sobre todo, suelo dormir menos. Ella estaba durmiendo como la mejor, no le importaba nada. Su maraña de pelos no me dejaba ver bien su cara. Roncaba levemente

"No sabía que podíamos hacer esto", me había dicho ayer, justo antes de darme besarme. Sí, yo tampoco. Pero las cosas están raras.

Estaba despierto, pero no tenía ganas de levantarme. El café era muy necesario, pues mi humor era el matutino, o sea: no el mejor. Me pregunté si cuando ella se despertara pretendería tener una conversación civilizada conmigo. Me imaginé cómo sería desayunar con ella, así, como pareja.

Me la imaginé sentada en el living, en un shorcito mío prestado, y la remera que también le presté para dormir. Esa gris y bordó con el número 16, que le marca los pezones.

Es raro, yo creo que uno es amigo de ciertas personas como si no se diera cuenta de que puede pasar algo más. Tan naive soy. Es como si de repente entonces uno descubriera la dinamita. ¡Paf! Te encajo un beso.

Viste esa electricidad. Yo creo que cuando empezás a sentirla en los abrazos, o en los saludos un poquito más largos que lo habitual, o cuando te toma del brazo, o cuando tiene sueño y pone la cabeza sobre tu hombro y se queja de que la película es larga.

La cubrí un poco con la sábana, porque el ventilador seguro le estaba dando frío. Me di cuenta de que podía hacer algo que siempre había querido: besar a la otra persona cuando duerme. Así que le corrí un poco esa maraña de pelos y le di un beso chiquito, casi te diría robado. Pero era mío, sólo mío.

V
Mm, le puedo decir "¿Qué hacés el viernes a la noche?". No, muy directa. Además, ¿qué hago si me dice que tiene algo ya programado? Necesito algo que deje la fecha abierta.

Podría ser un "Hola ¿te parece si algún día salimos?". Así, mas casual, pero bien distendida se lo tengo que decir. Así, lo tengo que enchufar en medio de una charla de esas en las que pegamos onda. Así, en verdad, es... cualquiera, pero qué hambre que tengo...

En verdad la onda es hablar de algo como teatro o cine, y cuando llegue a una película que él quiera ver yo le propongo así como si nada de ir, porque yo también quiero. Aunque corro el riesgo de tener que fumarme una cagada.

El tema es si me dice "dale, le decimos también a menganita y fulanito". Ahí me recagó. En verdad, debería ser algo así como... algo que deje claro que salimos él y yo nada más, pero que no sea una cita.

Le puedo tirar un "en qué andás" después del laburo, así como así. Y en una de esas le propongo de la nada juntarnos en algún after. Así, relax, tranqui. Ahora se lo puedo mandar, a ver qué contesta.

Así, bien de cobarde, mandarle las cosas por mensaje de texto y no en la cara. Es mucho más fácil. El tema es que si no me contesta, ¿cómo lo tomo? O quizás sea mejor llamarlo, aunque tampoco quiero ser intrusiva. Pero si lo llamo me saco al toque la duda, un sí o un no.

En verdad, debería lograr de alguna forma insinuármele, qué él me diga de salir. O sea, quizás le digo lo del cine y me hago la interesada. Porque si yo le tiro, es como que quedo demasiado foward. O peor, como una desesperada.

El problema es cuando lo veo a él solo. Porque siempre están las otras pololeándole por ahí. Como rompen las pelotas. Es un hecho, haga lo que haga tengo que esperar a que estemos solos, tengo que aprovechar algún momento así.

Ahora, lo que no puedo resolver es cómo generarle el encare. O sea, si yo preparo todo y no me tira nada, no sé. Tengo que encontrarle una forma de dejarlo ahí, fácil pero no evidente. Lo ideal sería... no sé, no sé no sé.

¿Por qué no sencillamente las cosas se dan?

Pero todo es imposible con este pibe. Siempre me puede contestar cualquier batata. Es medio así él, como que le gusta hacerse el estúpido. Y peor, probablemente le de pelota a la trolita de recepción. Todo porque ella le agita las tetas, ella ay sí.

Pendejo de mierda, la puta que te parió, qué difícil que sos.

VI
Esperamos el tren, abrazados, y no tengo idea de cómo mis labios llegaron a los tuyos. Pero que bien.

Cosas que pasan

viernes, 27 de enero de 2012

Cosas que pasan:


Ella, precisamente ella, no se va a jactar de no decirle a él que lo ama, que no se anima a mostrarse aunque se lo cruza todos los días. Que se queda con sus hipótesis, antes de tomar riesgos.

Gran inventor, laburador impecable, que terminó en medio de la nada desempleado, debido a que sencillamente no podría elaborar un "no" a tiempo.

Está el pibe que cruzó el océano para encontrarse con su chica soñada y allá se peleó. Volvió totalmente a la deriva, para pasarse un mes en cama de la tristeza.

Está la muchacha que tuvo que internar a la madre en un geriátrico. Esa que tuvo que irla a buscar a Salta, para traérsela acá. Y que a duras penas da con sus nervios.

Podríamos, llegado el caso, mencionar al antihéroe que se mudó con su chica luego de "negociaciones forzadas" para durar tres meses en la convivencia.

Otro muchacho: aquel que terminó internado en rehabilitación gracias a los fármacos que le había recetado para sobrellevar su depresión.

Esa mujer. Esa mujer que se vio envuelta en una confusión que la llevó a un triángulo amoroso. Ella que no sabía cómo explicarle al hijo que entonces, desde ese momento, ellos y su padre vivirían en casas separadas.

La chica bonita, que planeaba su casamiento, mudarse y ser feliz. Esa que una semana antes de la boda y la compra de la casa se enteró que su futuro esposo no estaba preparado para compartir su vida con ella.

Aquel desafortunado que esperaba reconciliarse con su amor, pero justo se la cruzo cuando iba con otra se paseo. Y no era nada, pero ¿cómo explicar la mentira de ocultar la mera salida?

La tarambana que vendió todo para poder irse a vivir al sur, y cuando fue no pudo comprar nada: no le alcanzaba el dinero.

La otra, la loca, que intentó quedar embarazada de su ex novio. Sólo para que tuvieran que casarse. Esa misma que luego perdió al bebé.

Este otro muchacho, el de la vida desordenada, el que llegaba cuasi drogado todas las noches. Ese que no contestaba el teléfono porque dormía y lo llamaban para decirle que su abuelo había fallecido. Y dos meses después, lo llamaron todo el día para avisarle que si madre había sufrido esa misma suerte.

Y el pibe que pospone su operación, que sabe que en algún momento deberá realizarse. Pero que pospone, que dilate lo inevitable o se condena, en definitiva, a correr cualquier otra suerte.

So. Shit happens. Stop complaining.

Sintomas

martes, 17 de enero de 2012

Pensé sobre mis dolores de cabeza, pensé sobre mis dolores en el pecho. Pensé en mi insomnio, en mis contracturas de cuello. Pensé en los temblores, pensé en lo débil que me siento por la mañana.


Quizás uno se acostumbra a esto, y los analgésicos le parecen algo normal. Normal es querer bajar todos los días, querer aminorar la marcha, dejarse caer. Sentirse siempre al filo cuando en verdad no pasa nada.

Caí en la pregunta "¿hace cuánto que no hacés algo que realmente te gusta?", para darme cuenta de que toda la sintomatología es lógica. Que, en definitiva, ya nada me apasiona. Más allá de momentos lúdicos tocando el ukelele, o escuchando música, o leyendo, lo más importante de mi vida ha llegado a ser el trabajo.

Eso, dejé que me absorba el trabajo. Entonces, de alguna forma, dejás de vivir. Recuerdo cuando otras cosas eran importantes: la música, una mujer, la facultad. Ahora pareciera que los placeres están hechos de cosas, de relaciones efímeras, toda una batería de cosas que uno hace para palear su no vida.

Todo se conecta con todo.

La degradación. Y también, otro punto de inflexión es cuando te das cuenta de que todos tus problemas son pelotudos. El color de una lámpara de lava, el sabor de una hamburguesa, que el pollo estaba pasado, que ella no te dejó su celular verdadero, que los pasajes estén caros.

Todo es una especie de tragedia ridícula, que te lleva a no dormir bien, a comer mal, a todos esos dolores que mencioné arriba. El cuerpo denuncia tu incongruencia, chango.

Let it go.

Y por favor, no te estás poniendo joven precisamente. Encontrá eso que te gusta hacer, y hacelo.

Pánica

domingo, 15 de enero de 2012

Cuando llegué a su casa, estaba aún temblando. Hacía las cosas de forma lenta, como si estuviera invirtiendo mucha energía en cada movimiento, como si su cabeza precisara milimetrar sus acciones. Le pedí que se sentara, pero dijo que no. Yo me senté y le pregunté qué le había ocurrido.


Estuvo unos cinco minutos respirando lento. Estaba más tranquilo. Y me dijo:

- Esto me pasa por hacer boludeces solo.

Entendí de inmediato qué le había pasado. Cuando me llamó, su voz quebrada me hablaba acurrucado desde una punta de la cama. En esos momentos la gente se quiebra, te dice cualquier cosa. Él me dijo "te necesito, por favor vení".

Me lo dijo con un tono tan frágil, tan quebradizo. Le dije que se calmara, que no le iba a pasar nada, que eran sólo los efectos colaterales. Todo eso que él mismo me había explicado.

- Tengo miedo de estar solo - me dijo-. Si me pasa algo nadie se entera.

Tuve que ir para su casa. Según él, había intentado controlar su ataque durante más de una hora, pero una serie de tics nerviosos lo preocuparon. Fue como una bola de nieve, pensaba que se iba a morir.

Le tomé el pulso y estaba alto, tenía cien pulsaciones por minuto. No estaba haciendo nada, no había hecho ninguna actividad. Era pura tensión.

Le pedí nuevamente que se sentara, que se relajara. Que se concentrara en la respiración. Lo hizo con un movimiento rápido, como si se diera cuenta de que no estaba impedido. Pero no se podía quedar quieto, movía las piernas, las manos.

- Hey -le dije-, relajá la mano. A ver, dale, no la muevas.

- No puedo.

- No pienses en la mano. Es tuya.

- No entiendo a Merleau.

- Dejalo a Merleau. Respirá hondo, despacio.

- El problema es que pienso al cuerpo como una máquina y al alma como otra cosa. Es un cartesianismo muy nocivo del que no me puedo deshacer.

Entendí el por qué de su admiración por Ponty. Se ve que en su momento le ayudó a contrarrestar estos ataques, le sirvió para adoptar una postura filosófica frente a su problema. Pero también, siempre lo dijimos, somos racionalistas en rehabilitación. Él y yo.

Le tomé la mano. El me la agarró fuerte, como si realmente se le hubiera desmoronado el mundo y necesitara aferrarse a alguien. Su otredad. Me puse yo misma merleaupontiana, quién lo hubiera dicho.

- Corazón - le dije -, es hora de que admitas que tenés un problema, que tenés que cambiar tus hábitos. En particular, quisiera verte mejor, alejado de esa mierda. Dejalo, por favor.

- Sí, fue la última vez, lo juro.

Él tuvo al menos unas tres últimas veces, que yo sepa. Pero algo en su cara me decía que esta vez iba en serio, que no era la joda que usualmente le escuché. Tenía tanto miedo en sus ojos. Por eso digo, la gente cuando está en estos estados se quiebra, vomita toda su verdad.

- Y sé que no vas a querer, pero deberías ir a terapia. Te va a ayudar a sobrellevarlo, a sobrellevar la abstinencia.

Dijo que sí. Pero con esto no le creí. Sabía que lo iba a desestimar, tal como luego lo hizo. Le ofrecí acompañarlo, hasta eso. Ya no teníamos una relación sana. Yo trataba de que el fuera parte de mi pasado, pero lo tenía ahí. ¿Cómo voy a conocer a alguien si él está aún rondando tan cerca?

¿Cómo superarte, o cómo olvidarte, si me venís a buscar así?

Viejazo

jueves, 12 de enero de 2012

Es raro como se dan vuelta las cosas. O llamativo, quizás. Porque cuando ella me llamó para charlar afuera de la oficina, yo estaba en otra cosa: una maldita campaña que un sujeto se había encargado de dejar mal programada antes de salir a vacacionar.


Creo que me tuvo que pedir como tres veces:

- Hey, ¿tenés un minuto?

Suelo contestar chistoso: "¡Para vos tengo dos!". Sí, lo sé, es una respuesta pelotuda. Igual, en esta ocasión no se la dije.

Dos segundos antes de que lo dijera ya sabía, era como si hubiera recapitulado.

- Me voy de acá. Conseguí otra cosa.

Estoy viejo, porque inmediatamente me acordé de mis renuncias. No necesitaba explicaciones, ya había cosas que sabía, cosas que entiendo ocurren naturalmente.

- Me lo veía venir... - suspiré-. Bueno, me alegro y espero sea para mejor - respuesta políticamente correcta, esa -. Sé que pasaron cosas difíciles, que cierta gente no te cae... en fin, espero haber podido aliviar un poco.

Su respuesta me alegró el día:

- Te quería agradecer por bancarme las cosas, sé que me tuviste en cuenta y de hecho lograste que mi situación mejorara.

Ella fue la primera vez que fui a discutir un aumento de sueldo que no era el mío. Me costó horrores conseguirlo. Es tremendo que alguien te reconozca el esfuerzo.

- De nada. Te lo tenías merecido. Ni te voy a preguntar a dónde te vas, pero sí cuando.

- Me pidieron que comience la semana que viene.

- Qué rápidos che.

- Perdón, les dije si me daban más tiempo como para ordenar todo un poco acá...

- ¿Ordenar? - dije riendo -. Pero si esto está encantador así como está, por favor. No es cuestión de tiempo, no es cuestión de nada. Esto es así. Quedate tranquila, ya inventaré algo.

- Dale. ¿No vas a extrañar mis comentarios fuera de lugar o mis peleas con Chris? - dijo al sonreir por primera vez en la conversación-.

- Los comentarios sí, las peleas no creo. Quizás extrañe tus chimentos sobre las tetas que aparecen en Infobae, o tus acusaciones satíricas contra nuestra querida institución. Tenés afán de armar lío, me hacés acordar a mi cuando era más joven.

Ese comentario me valió el viejazo de oro 2012. Quisiera agradecer a la academia y a mi madre.

- Pensé que te ibas a enojar, porque viste cómo son acá. Cuando se fue María le pusieron cara de ojete.

- Sos también tremendamente responsable, eso es genial. Entiendo que un trabajo es parte de un proceso de uno. Y también entiendo las broncas que puedas tener contra este lugar, o contra por ejemplo, tu jefe anterior y mi actual jefe. Guiño guiño.

Se rió. Dijo algo más, que iba a extrañar a todos. Y que iban a salir a almorzar. Tuve que decirle que no, cuando debería haberle dicho que sí.

Es raro, dije al principio. Creo que uno intenta reivindicar cosas que a uno le pasaron, o no sé... uno tiene esa implacable idea de que puede cambiar el rumbo bruscamente de un timonazo y en verdad navega un barquito dentro de una botella de vidrio.

Lo cierto es que sus frustraciones, su quemeimportismo, su actitud de nena rebelde, su mal humor, su dejadez y su desilución me hicieron acordar a mi: cuando me fui al sindicato, cuando le revoleé el celular por la cabeza a la loca, cuando me encanuté las pelotitas de Google de la oficina, cuando envié el cv del perro, cuando hackeé el formulario de contacto ese, cuando nos quedábamos en la oficina después de hora con GB tomando cerveza, cuando le hice creer a mi jefe que la competencia me ofrecía trabajo, y así me dio un aumento.

Y ella, tan contestataria con todo. Tuve que apaciguarla con el tema de las vacaciones, no conseguí que llegue a horario en un año y medio, bah... pavadas, que me hacen darme cuenta que por más quilombito que yo metiera no sólo jamás fui Spartacus sino que ahora lo soy menos que nunca (1).

Y me imaginé lo que esta chica me habrá puteado alguna vez, porque cuando uno tiene un jefe dice y piensa cosas. Me acordé de los cruces que tuve con ella tres seis meses atrás. Y ahora puedo decir que entiendo un poco más, y que de alguna forma jode dejar ir a una buena persona.

Pero hay que aceptar las cosas, porque cuando lo aceptás lo entendés mejor, y te pone contento.

Love,

The good old man

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(1): La jocosa referencia a Spartacus se explica mejor en el post que le antecede: Leaving song pt. 2

Perspectiva

miércoles, 11 de enero de 2012

I

("Porque a vos se te confunde todo", dijo ella.)

- A ver, hacé el intento. No es concentración, es simplemente que te relajes y te dejes llevar por tu percepción -dijo.

Ella caminaba, levantó levemente la vista para toparse con la avenida Maipú.

- ¿Observas los puntos de fuga? Como todo se pierde en el horizonte. Caminás y la línea esa que se forma cuando la vereda choca contra las paredes de las casas se pierde por allá -continuó.

- Lo veo - replicó ella, sin mayor observación.

- Entonces si seguimos caminando vas a notar cómo se va transformando el horizonte, eso que vemos al fin. Creo que llegamos a ver hasta Garay, ponele.

- No, más. ¿Mínimo Caseros?

- Supongamos, la verdad que me es lo mismo.

- ¿Para qué estamos haciendo este experimento si para vos "es lo mismo"?

- Busco probar un punto, corazón.

Caminaron unos metros más. Ya llevaban como ocho cuadras en una misma dirección. Todo por la promesa que él le hizo de un helado. Qué tipo berreta.

- Busco probar, en definitiva, que las delimitaciones no son tan claras como vos pensas.

- ¿Cómo yo pienso?

- ¿Viste que el horizonte, eso que es Caseros o Garay, supongamos, se está construyendo todo el tiempo a medida avanzamos? Bueno, pasa lo mismo con el tiempo.

- ...

- Eso que ahora vemos, en lo que ahora nos concentramos, es lo mismo. Espacio y tiempo son eso. Algo que está en frente y no es determinado.

- Pero si yo avanzo sé que en un momento me cruzo con Caseros, y antes con Garay. Y después, con Avellaneda creo.

- Claro. Porque estás repitiendo un ciclo. Es como cuando hacés algo nuevamente. Ya sabés el efecto. Con el espacio lo mismo. Ahora, si no conocés el camino porque nunca lo transitaste, ahí está el tema. Es lo mismo.

- No es lo mismo estar caminando por una calle que no conocés que estár pasando por un momento que no sabés que va a pasar. En el caso de la calle, siempre podés preguntar a dónde ir.

- Claro, pero supongamos: preguntás alguien que conoce, que ya estuvo ahí. Cuando te agarra alguno que no caza una, cagaste. Cuando vos estás pasando por un momento particular en tu vida, por ejemplo digamos, te peleaste conmigo por cuestiones que no voy a nombrar, pedís consejo a una amiga. O le contás, y ella opina. Opina desde su tránsito de las cosas, porque ella se peleó con otro pibe y ya sabe cómo es el asunto.

- Con esto me querés decir que... ¿te tengo que cagar a pedos tanto en tiempo como en espacio?

- No. Lo que intento decir es que aún las cosas que parecen claramente delimitadas no lo son. Y que la idea de espacio por sí misma es una pelotudés, porque siempre el espacio es en un tiempo.

- No me digas, no me digas. ¿Merleau?

- Aplicable, claro, sí.

- Me parecía que en cuanto empezaras a leer eso me ibas a venir con algo por el estilo. No pensé que lo plasmaras así. Pasamos Caseros, ¿y el helado?

- Dos cuadras. Es muy buena, podemos pedir Chantilly con frutillas. El tema es que las delimitaciones claras son cualquier ganzada.

- No, corazón. En base a lo que vos decís entonces hagamos todos cualquiera con todo, que total no hay nada claro. Tu problema es que pensás las cosas en estático. Mirá, vos acá si mirás para adelante tenés una delimitación clara. El tema es que conforme avanzás, va cambiando.

- Sí, eso digo que...

- Es situación, como a vos te gusta decir. Contextual. Pero no implica que no se pueda separar cosas, ver en definitiva, extraer una forma.

- Y vos te pusiste como Castoriadis.

- Por favor no empieces a referirme a gente que no leo.

- Sí leíste, yo te presté uno.

- No lo leí. Lo tengo estacionado ahí abajo de la mesita de luz.

- Me lo decís así, la verdad es que no tengo ganas de helado entonces.

- ¿No? En una de esas jamás tuviste ganas de helado y todo fue un engaño.

II
No siempre es un privilegio. O sea, ¿sabés lo que es que desde los 16 todos te empiecen a hablar a las tetas? Los pibes, todos, ya ni te miran a la cara para hablarte. Una vez, cuando era chica iba caminando con la camiseta Argentina, pasa un viejo y me dice "con esa delantera ganamos el mundial". Viejo verde.

Entonces te sentís objeto, pero en serio. No como le puede pasar a cualquier mina, sino el hecho de que sos pura y simplemente un par de pechos. Y nada más. Es algo por ende, que jamás traté de usar a mi favor, aunque vos no me creas.

Encima algunas te miran mal. Ya como sos tetona, sos puta. Resulta que una camina de una forma para que se le agiten las gomas. No, claro, la fuerza de gravedad no tiene nada que ver.

¿Te pensás que alguna vez le tiré onda a algún profesor? Ni ahí. El tema es que si voy con una remerita ya me miran. ¿Qué quieren que haga? ¿Que vaya de polera en verano?

Y ni hablar del dolor de espalda. ¿Por qué te pensás que ando tan contracturada? No son sólo las cuentas, las planillas de Excel y la computadora. No, no. Esto también.

No digo que no quiero tener, pero a veces me imagino lo que sería tener menos. No poco, pero normal. ¡100, desde los 16 años, Allen! Es demasiado. Sé que a vos te resulta un poco dramático lo que te cuento, pero hay veces en que pienso en sacarme y ya.

No me mires con cara de espanto. Y ya sé que me quejo, me vas a decir que mi planteo está mal, que me entendés pero que mi rabia no tiene sentido. Porque es bueno sentirse deseado.

No me gusta, te lo dije. Y no me gusta que me digas mina, las otras serán minas, pero yo no. Se propasaron conmigo toda mi vida. Seguro que es lindo que te presten atención, pero llega un momento en que te sentis... agredida todo el tiempo, insultada así porque sí. Eso no entendés.

Que ser objeto de deseo, pero por favor. A algunas les cabe que las miren, que les digan cosas. Se hacen las ofendidas pero les gusta. A mi te juro que no, entre las guasadas y el hecho de que te menosprecien todo el tiempo por tu par de tetas es too much.

Extraños

lunes, 9 de enero de 2012

I
Me sentía levemente destruido, quizás un poco exhausto, un piquín demolido, otro poquitín aniquilado. Y pensé por qué sería, a qué se debía esa tenue desolación. No lo supe hasta que comencé a darle vueltas a su nombre una madrugada en la que me desperté por que sí. Sin razón aparente, pensé en ella.

Cuando se lo comenté a Paliers me dijo "vos seguí perdiendo tu tiempo, pero te vas a dar cuenta cuando pasen los años que le tendrías que haber dicho todo lo que sentías. El tiempo no va a volver".

Siempre dice cosas sobre el tiempo este tipo, pero si no sos más que un maldito racionalista en rehabilitación.

"Te lo digo en serio. Si no le decís a ella que la amás, nunca lo va a saber. Y si no se hablan hace meses, bueno, es una excelente razón para romper el hielo".

Habla como si supiera.

El problema fue cuando ella me vio con la otra. Quise explicarle que era simplemente otra, una especie de coartada que me había inventado. Ella me vio. Llevábamos tres semanas de separado. Según tengo entendido eso la ayudó a olvidarse de mi.

¿Y ahora? Ahora hace como nueve meses que no hablo con ella, que no sé nada. Y la extraño. A partir de esa madrugada en que la recordé, supe que tengo algo pendiente con ella. "Chocolate for the notice", me dijeron.

Ensayé mil veces cómo volverle a hablar. Desde un "Hola, tanto tiempo" hasta un directo "necesito hablar con vos". Nada, porque no son las palabras lo que necesito tanto sino la actitud.

"La actitud y las palabras son lo mismo", me contestó el boludo de Paliers. "Buscas palabras como si con la fonética y la gramática te las fueras a arreglar. En verdad necesitas todo, plantarte, convertirte en esa fonética y gramática que necesitás, que deseás, que sos pero no te animás a ser".

Le pregunté por él. Pero siguió:

"El tema es que estuvieron ya separados un tiempo, todo cambió. Ahora bien, si no sos capaz de hacerte cargo de lo que sentís entonces sos un cagón. Andá ahora haceme el favor buscala e incinerate ante ella con tu verdad".

Paliers utilizaba mucho esa metáfora, la de incinerarse.

II
Elle et moi avions rendez-vous à la plaza. Il est un de mes endroits préférés. Aucune discussion sur les livres ou la politique. Nous avons bavardé à nous, et m'a fait beaucoup rire. C'était une nuit magnifique.

Puis, sans raison, j'ai eu une attaque de panique. Je ne pouvais pas expliquer, elle ne comprenait pas ce qui se passait pour moi. Je lui ai rappelé de l'autre.

J'ai essayé de la revoir, mais ce n'était pas le même. C'était comme perdre la trace de tout. Ce fut l'époque où beaucoup de mes amis ont cessé d'être mes amis. J'ai fait des choses je me suis retrouvé dans le pétrin avec eux tous.

Ils ont été des moments très rare pour moi.

III
Cuando nos volvimos a ver lo noté cambiado, más desacelerado. Él y yo siempre tuvimos algo, un no sé qué. Siempre me hizo cosquillas y cuando lo abracé me di cuenta de cuánto lo extrañaba, y él me olió el pelo y me pregunté hasta cuándo...

Pero me la pasé la velada anotando cosas, quizás aparentaba que no le prestaba tanta atención, pero estuve enfocada, muy enfocada. No tomó cerveza en toca la noche. En lugar de comportarse como un freezer, me tomó la mano.

No me gusta que combine sus remeras con camisas, y lo primero que vi es que no llevaba su clásico outfit, sino una sencilla remera. Cuando nos abrazamos me correspondió inmediatamente. Esos detalles, vio.

Él tiene esa capacidad de hacerme reir de mi misma, que a la vez me da miedo. Miedo porque oy creo que él es recontra inteligente, lee mucho, sabe mucho. Y él me dijo "yo jamás dije que no fueras inteligente. Es más, sos mucho más inteligente que yo". No sé bien por qué lo dijo.

Me di cuenta que yo también estaba más tranquila con él, que no necesitaba estarle tan encima. El se autoproclama inofensivo, y por primera vez, le creo. En ese momento pensé que tendríamos un problema, pero ahora que se fue me siento mejor, o me siento menos presionada, o lo que sea.

Dulcemente cruel

lunes, 12 de diciembre de 2011

I

Es que yo tenía una negación con vos. Muy estúpido de mi parte, es mi culpa, lo sé. Te abrazaba y pensaba "porfa, que no se de cuenta...". ¿Que no te des cuenta de qué? No fue sino hasta que por trigésimo cuarta vez me lo dijo Maru: Deberías dejar de ser su amiga y salir con él.

Todo para que pase lo de siempre, que me uses. Te lo dije, que a mi me pasan cosas con vos. Pero sos tan cruel como dulce. Eso. ¿Cómo no querés que me confunda si me recorrés con besos así? ¿Qué se supone que tengo que sentir cuando me acariciás tan suavemente? ¿Frío?

Y mientras vos me contabas de tus aventuritas con fulanita. ¿Te acordás que te dije que me incomodaban esas historias? Bueno, te mentí: me hacen mierda.

Cuando me contaste lo de la fiesta me morí un poco. Pasé todos esos días pensando si vendrías a mi cumpleaños con la tilinga esa. ¿De dónde le saqué tanto odio a alguien que sólo conozco de vista? Me siento una pendeja de mierda, eso es lo que provocás en mi.

Yo creo que va a ser mejor que no nos veamos por un tiempo.

II
Pasé casi dos días en ese estado. Por las noches mejoraba, pero durante el día mi cabeza estaba embotada, mi fuerza desvanecida. Abstinencia, pensé. Cualquier sonido me aturdía. Intenté leer a Merleau, no pude.

Por otro lado, el encierro comenzó a generarme un pánico leve. No era un ataque, pero lo terrible era que no se iba, que siempre estaba, que aunque me pusiera a hacer cualquier cosa se quedaba ahí, de fondo.

Sonó una vez el teléfono y estallé de llanto. Se me pasó rápido, pero no pude atender. Tuve que apagarlo del miedo que tenía.

Recién a las ocho logré hablar con alguien, con Gastón. Le conté y enseguida me llamó, me preguntó todo lo que un médico pregunta. Obviedades, pero es el sencillo hecho de poder confesarse un poco que ya calma.

Al otro día repetí el ciclo.

III
My God, it's been so long. Never dreamed you'd return. But now here you are, and here I am. Clouds and thoghts they fade... away...

- Mmm, ¿Allen?

- Yup... Jules...

- ¡Hola! ¿Cómo estás? - hizo un ademán de abrazarlo, y un poco toscamente lo lograron-. No puedo creer que barbudo que estás.

- No puedo creer lo alta que estás - Bromeó él, donde quisiera haber dicho "Qué bonita que estás"-. ¿Qué andás haciendo por acá?

- Vine porque no me reconocen una materia, así que fui a buscar el certificado y lo tuve que traer a alumnos. El otro día me acordé de vos, que...

Y la conversación podría perderse en un sin fin de palabras que no terminan de tener sentido, porque no se sabe a donde van. Pero ninguno de los dos quiere dejar de hablar. Es como si ese encuentro fortuito les hubiera costado años. Es demasiado caro como para dejarlo ir así nomás.

Todo ese vértigo repentino, todo eso que hacía no sé cuánto que no pasaba. De repente, tan accidentalmente, allí estaba un pedazo de la historia de cada uno, que si lo unían eran ambos. Ella, dulcemente cruel, él, permanentemente fugaz.

- Sería bueno que un día nos juntemos a charlar - le dijo ella con esa impunidad diplomática tan conocida -. Ya que te veo cambiado y también sin demasiado tiempo libre...

En los últimos dos minutos lo había saludado medio mundo que pasaba por ese pasillo.

- Sí, perdón. Es un día de locos. Dale, claro, hablamos.

Y así se perdieron nuevamente.

IV
- Ché, estás en tu casa.

- Sí, pero estoy almorzando con mi madre.

- La pu. Es que Linda me echó. Y no sé, tampoco tengo tantas ganas de volver a casa.

- ¿Por qué te echó? Pará, ¿por qué pasaron la noche juntos? Ah. Ok, me imagino.

- Nada, eso. Cuando paso por acá me acuerdo que vivís cerca.

- ¿Pero qué le dijiste para que te eche?

V
"Vueno, dale. Bamos". La agarró de la mano y se la llevó a la pista de baile.

Detox Diary (2)

viernes, 18 de noviembre de 2011

Day 15 (reprise)

Debo decir que era todo una mentira, que a apartir de las dos semanas en verdad no me sentía tan bien. Es que uno cuando hace un diario aprovecha para mentirse a sí mismo un poco. Ese día (domingo) estaba particularmente inquieto. Me había despertado con un ritmo cardíaco de 96 y sentía desvanecimientos.

Ella vino a ocuparte un poco de mi, que estaba claramente muy tenso. Me hizo calmarme un poco. Me dio de comer (eran las cinco de la tarde, yo había omitido el almuerzo). Desde ahí todo mejoró.

Day 18 (reprise)
La recaída, aunque la salvé, me pegó hondo. Estuve unos dos días sin poder dormir como correspondía. Esas dos noches soñé que se me rompían los dientes. Busqué en la interpretación de los sue;os y se supone que es inseguridad.

Tuve que arreglarme con ella por lo de la noche anterior, eso de saludar a Daniela. Me sentí como si resignara un poco mi libertad, pero la verdad no estaba en condiciones.

Day 23
Es un momento en el que estás quebrado, que precisás algún confort. Es ese momento en el que reincidís, porque necesitás de alguna forma sentirte bien, aliviar el dolor. Y pensé en qué visto de afuera debo parecer un débil, un estúpido destruyéndose. Bueno, es muy fácil ponerse en moral y filosófico cuando el que está hecho mierda es el otro.

Hablé con ella y la noté distante. Seguro se está cansando tremendamente de un tipo como yo. Por otro lado, Daniela fue como tomarme un ansiolítico: me contuvo.

Quedamos en salir a cenar.

Day 30
Camino por las paredes.

Day 35
Luego de reincidir uno se siente mejor por un lado, y peor por otro. Mejor es porque uno ha saldado una necesidad fisiológica o psícológica, si quieren. Mal porque sabés que en verdad así la cosa no va. Entonces es cuando decís que vas a cambiar.

Cuesta tomar la determinación de tirar todo a la mierda, de hacer una bolsita y chau. Es un camino de ida. Un sabe que cuando vuelva el fantasma, no va a tener con qué ahuyentarlo.

Ella me llamó.

No la atendí.

Es como si nuestra relación estuviera en crisis. A veces me siento tan bien con ella, a veces tan mal. Quizás me armé lío, ¿no? Digo porque al final ya ni sé qué quiero, a quién quiero, cómo quiero las cosas.

Day 36
Totalmente quebrado llamé a Daniela y le dije que tenía miedo. No sabía de qué, pero tenía miedo. Me costaba moverme, temía sufrir un paro cardiorespiratorio en cualquier momento.

Daniela me dijo que me tranquilice, que si quería me acompañaba a la plaza a tomar aire fresco.

Me sentí tremendamente atraido a ella. Claramente, porque me sentía débil y necesitaba contención. Era como un nene. Ella me abrazaba. Evidentemente algo teníamos, y no pude resistirme porque ella era todo lo que yo quería en ese momento.

Daniela me rechazó, me dijo que así no. Me pidió perdón, diciéndome que no podía porque yo estaba con alguien. Claro, qué estúpido que soy.

Débil, tremendamente débil.

Day 40
Quemé todo. No sin antes disfrutar de una última vez. Después fui a la terraza y en una lata quemé todo. Apareció la vieja del sexto y me miró raro.

Ella me llamó. Atendí, le dije que estaba bien. Me quejé de que hacía como tres días que no me llamaba. Ella me dijo que yo era el que no le había contestado. Ella tenía razón. Evidentemente estuve dejando que la situación me supere, así me comporto como un pendejo.

Le dije de vernos mañana.

Detox Diary

jueves, 17 de noviembre de 2011

Day 1

El primer día que tuve limpio fue genial. Me sentí mejor que antes. Por más que incluso no pudiera ni tener mis hábitos alimentarios comunes, notaba cierta renovación. Creo que hasta dormí mejor. Estaba realmente optimista al respecto, e incluso creí percatarme de los efectos colaterales que ahora no sentía.

Mucho de esto se logra con determinación, pero, muy a mi pesar, debo decir que la asistencia médica fue adecuada. Por primera vez un doctor me explicó las cosas no por pura mecánica, sino atendiendo mi situación.

Day 2
Si hay algo que me sorprende es lo sencillo que me resultó todo, dejar los hábitos (dejarse a uno, bah). Ella me notaba mejor, lo cual me hacía sentir enormemente acompañado. Fuimos al Parque Centenario, porque había un festival de samba. Como si yo supiera o me interesara. Pero la saqué a bailar y todo, sin pisarle los pies.

Day 4
Descubrí que no tengo hipocondría.

Day 7
Retomé mis clases de teatro, las cuales me ayudan a descargar un poco la tensión del día a día. Es buenísimo. Conocí a una chica de nombre Dani, que me parece bonita. Me pone en una situación complicada porque no me siento soltero, pero no estoy con nadie. Entonces...

Además, debo decir que los últimos días antes de la desintoxicación me sentía realmente mal. Sabía que era por mi hábito, pero siempre terminaba diciendo "go ahead". ¿Realmente tenía ganas? No. Fue ahí que me pregunté si realmente no tenía un problema.

A una semana de haberme limpiado no podía creer lo bien que venía llevando la cosa.

Day 11
Algún flaqueo. Se me va la cabeza pensando a veces, se sentía rico. Les juro. Aún así, permanezco en calma, me abstengo. Soy un pequeño zen.

Ella me dijo que pasemos la tarde en el tigre. Le dije que fuera ella, que yo debía quedarme a terminar un trabajo. Por la tarde hablé con Daniela, nada del otro mundo. Sólo charlamos, lo juro.

Day 15
Para este momento ya me sentía recuperado al cien por cien. Realmente estar acompañado me hacía las cosas más f'áciles, y en el trabajo estaba lo suficientemente entretenido como para sobrellevar esto que llamamos vida.

No tenía necesidad de rutas de escape. Es increible cómo uno utiliza escapatorias químicas para problemas anímicos. Qué lectura maquínica de todo, che. Para este momento ya estaba retomando mi dieta habitual, aunque no con todo el menú. Más que nada, no me permitían comer salsas, lo cual para mi es grave porque no le podría poner picante a nada.

Day 17
Ella se enojó porque cuando me fue a buscar a clase me quedé charlando un poco y saludé a Daniela con un beso.

Day 18
Nos arreglamos, pero me mira raro. Creo que Daniela no le cayó bien. No quise habla mucho del tema, porque me parecía fuera de lugar. Y porque para mis adentros admito que cuando estoy con Dani me siento "raro", pero raro en sentido de bueno.

Day 22
La internaron nuevamente a mi madre. No sabemos qué tal. Yo intento sobrellevarlo bien, sonrío, llevo mi vida como siempre. Pero temo que me cuesta horrores, que de verdad la idea de pasar nuevamente por el ciclo de la clínica me mata.

Pensé en mi hábito de vuelta. Me dije que justamente en estos momentos tenía que ser fuerte, que era precisamente ahora cuando no debía reincidir. Lo logré sin demasiado esfuerzo, confieso. Lo cual me llama la atención, pero me agrada.

Day 27
Daniela y yo nos quedamos cenando después de clase. Algunos compañeros nos han acompañado, pero ahora ya fue. Ella y yo solos. Me contó que le gusta mucho Woody Allen y que prefiere ver películas en la comodidad del sillón de la casa que en el cine.

Yo me sentí que por primera vez en la vida no le hablaba a alguien todo el tiempo de mi.

Al rato llamo ella. Le dije que no iba a cenar, que me disculpara por no haberle avisado. Daniela escuchó la conversación, creo que no le cayó bien. Quince minutos después yo la estaba acompañando a la parada para ya volvernos a casa.

Day 30
Un puto mes. No lo puedo creer. Tengo que festejar con tacos y no morir en el intento.

Efecto Doppler

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Y yo mientras acá acostado, mirándome los interiores de mi ser en la pantalla. ¿Vieron qué fea que es la Eco Doppler? Esa imagen de mi corazón latiendo, acompañada de ese sonido de líquido viscoso. Mientras el tipo me habla del partido de Aldosivi - River. Me importa tres carajos, no me puedo sacar la imagen de la cabeza: mi corazón latiendo.


Pero escuchame, me dice ella, porqué siempre vos terminás siendo un flor de quilombo para mí. La miré con cara de desentendido, de qué me hablás.

El corazón bombea sangre, espesa. Y yo cuando me lo imagino bombeando rápido no entiendo cómo no se cae todo de repente. Es una especie de máquina perfecta en la que no termino de confiar.

Pulsaciones al despertar: 100 por minuto. Sin razón aparente, doctor.

¿Razón? Acotó ella.

Decir las cosas II

Decime las cosas, pero quizás de otra forma no tan explícita. Porque vos decís las cosas más explícitamente con palabras, cuando me das un beso. ¿Y yo qué? Se me pasan una serie de cosas en la cabeza, entre ellas:


1. Tu ex es conocido mío, se supone que soy amigo de la (ex) pareja
2. ¿Te conté que allá atrás está la mujer perfecta? Sí, esa con la que estaba hablando antes de que llegues y me tomes del brazo y me saques saques a bailar y todo el resto.

Después voy a tener que dar explicaciones, que en definitiva nunca voy a dar. Todo esto por un par de abrazos que nos dimos. ¿No podés controlarte? Hacía como dos meses que no nos veíamos. ¿Pero no es que yo te resultaba soberbio? ¿O peor, por qué me quejo si acepté tu beso?

Dejar a alguien es una decisión que primero toma el cuerpo, y después recién al tiempo llega a la consciencia. Creo. ¿Hace cuánto que venías con esto vos? "Las cosas se me interfieren", me contestás. ¿Qué?

"Es que vos de repente tenés carácter fuerte". What???? Me reí un rato con esa, mientras me llevabas de la mano recorriendo toda la fiesta hasta la barra, y de repente me decías "Ahí hay una chica que tiene cara de baterista. ¿Vamos a chamuyarla?".

Surrealista esa noche, corazón. Ah, y por favor no me digas querido, que eso me lo decía una ex suegra y me caía pésimo.

Todo esto lo pienso mientras espero en la guardia por una Eco Doppler, luego de haber finalmente salido con la mujer perfecta ayer a la noche y de haber hablado con ustedes dos. Ambas me dijeron que les cuente qué me dijo el doctor. Qué momento fantástico.

Decir las cosas

martes, 1 de noviembre de 2011

"¡Me enamoré! Te juro Clotilde, me enamoré. Este muchacho es un amor, me encanta, es un dulce y un tierno. Ayer me decía que me esperaba despierto a que volviera de salir con las chicas, es un amor."


Sí, ella. Ella, la que se separó hace dos meses después de ocho años de relación está re estable. Sabe lo que quiere, tiene todo clarísimo eh.

"Es que no sé qué voy a hacer para las vacaciones. Yo me quiero ir con vos, ya le dije a él que te tengo que disfrutar más, amiga mía".

Después de decirme eso, paf. Desapareció toda la semana. Y cae un día y me dice que quiere salir, que está harta, que:

"No va más. Lo dejo. Me viene con cada planteo".

Y al rato:

"Y bueno, ya estoy de novia de vuelta¨.

Mientras tanto el otro se ríe. Dice que se ríe del personaje del cuento que está leyendo, un tal Jim Bentham. Pero no, sé que el se ríe de lo que le digo. De cómo se lo digo.

"Estás indignada", me contesta él.

Mientras me la imagino a ella:

"Bueno, es que no me quiero enganchar tanto porque no disfruté mi vida de soltera. Mañana salimos, fija, vamos a ver a quién nos encontramos".

Yo no entiendo cómo hace esta para encontrar chongo tan rápido y yo, que soy más estable, me cruzo con cada uno que ni te cuento. Y vos, sì vos, que te reís. Te reís porque te olvidás que vos y yo podríamos haber sido algo. Pero no, vos estabas en cualquiera. Y elegí el peor momento para cruzarte.

"Me conociste en un momento bastante... turbulento de mi vida".

Eso me decís vos, que te la das de impredecible y no salís sin el libreto bajo el brazo. Vos decís que no querés que te tire flores, pero te gusta. Y si te digo que sos un genio y menciono todo lo que hacés que me encanta, decís que no alimente tu ego. Pero te veo la sonrisa.

"Yo te digo que es el hombre perfecto - dijo ella -. Me arrastra, me gusta cómo me habla. Es buena persona, se preocupa por mi. Quizás hasta mucho, debería pararle el carro, no sé si estoy para ponerme en serio."

¿Será posible que justo ahora se ponga tan densa? Ella está sensible, pero yo SOY sensible. ¿Y a mi cuándo me toca la impunidad de decir las cosas?

Entretelón: Palermo

miércoles, 19 de octubre de 2011

"Fuck, fuck, fuck" refunfuñó ella en medio de un llanto, mientras golpeaba sobre la mesada. Él se había ido y sus ojos se topaban, oh casualmente, con los aros que eran su regalo de aniversario.


"Me quiero separar", le había dicho. ¿Cómo? ¿Quién se lo esperaba? Ni ella. Le costó horrores tomar la decisión, estuvo tres días sin casi comer. Pesa 55 kilos y una culpa tremenda.

"No sé cómo existo ahora", se dijo a sí misma. Es como haber vomitado todo el dolor de repente: duele como la concha de la lora pero es para mejor. Es para mejor, se decía a ella y explicaba a sus amigas luego de un "jojojo" que jamás podía liberarse de una entonación trágica.

Él se fue de casa esa misma noche. Llamó al hermano y vino con la camioneta. Sacó algunas cosas: ropa, obviamente su computadora y por qué no, la juguera. Ella de a ratos ayudaba, pero por momentos se quedaba sin hacer nada, sólo miraba. Hubiera pensado "se está yendo", pero no podía pensar en palabras, sino en imágenes: un hijo en común y cómo explicarle, ocho años de pareja que se terminaban, no conocía a otro hombre desde los veinte, mierda.

De alguna manera se le vino a la cabeza una canción qué siempre cantaba un amigo suyo: "My name is Ivor, I'm an engine driver". Y todo lo que eso implicaba.

Cuando él se fue eran cerca de las doce de la noche. Ella se paró en un cuarto semi vacío, que daba a un living desolado. Hablaba, decía "Bueno, listo lo hice", y le sonaba un eco. Qué sonido de mierda cuando uno está solo. No solo en el momento, sino solo en la coyuntura.

Se tiró en el sofá hasta las tres de la mañana, sin hacer nada ni poner música (algo raro en ella). Desde ese momento se propuso recuperar unos kilos que no recuperaría en meses. Cuando recibió un llamado de alguien que no era él, no contestó.

"Necesito concentrarme en otra cosa" dijo mientras agitaba uno de las dos copias que tenía de Las manos sucias. "Sartre y la puta que te parió", exclamó revoleando el libro por los aires.

"Mierda... ¿y entonces por qué yo necesito esto?", dijo llorando. Se acostó sola en la cama y tuvo pesadillas.

Él la llamó al otro día. Para ver cómo estaba, viste. Atendió bien, un poco lúgubre, aún sin entender esa decisión que ella misma había tomado. Su cuerpo se lo pedía, pero no entendía bien por qué. Ese malestar previo, ese estómago cerrado, ese temblequeo en las manos. Todo se lo pedía y ella no sabia por qué pero había tenido que dejarlo.

"¿Y si el tiempo lo arregla todo?" Todo. Vamos. ¿Todo? Ocho años y todos creían que estaba todo garantizado, que los buenos tiempos ya estaban comprados. Todo pleno verano, che. La Belle Epoque.

"Todo una mentira". No no no, hay algo que no estás entendiendo, es todo parte de un proceso, todo fluye. Es todo un accidente pero tiene sentido. No de antemano, pero te juro que tiene sentido. "¿Para qué? Ahora haberlo conocido es lo mismo". Correción: no hay chances de que seas quien sos si no es un poco por él.

Al otro día llamó él nuevamente: el oxido y toda la existencia que los unía.

Soltarse un poquito

domingo, 16 de octubre de 2011

En ese momento me parecía el hombre más tierno del mundo. Por primera vez podía hablar con él honestamente, podíamos conocernos un poco más. Creo que eso me conmovió.


Porque él es tremendamente respetuoso. A veces quisiera que no lo fuera tanto porque es una de sus formas de ser distante. Era como si necesitáramos un empujoncito, y me pregunto hace cuánto que nos queríamos y no nos dábamos cuenta.

Entonces lo que quedaba de nosotros se abrazó, pero no se retiró como suele hacerse. Nuestras caras quedaron cerca y fue como si descubriéramos que estábamos de acuerdo en besarnos.

¿Cómo es cuando tenés a alguien en tus brazos y no lo querés dejar ir? Cuando sentís su espalda, la recorrés, le pasas la mano por el pelo y le acariciás la nuca. Y cerrás los ojos, porque el tacto predomina, pero no sólo las manos sino los dos cuerpos fundidos en uno.

Y me puse así de melosa. ¿Y si nos soltamos un poco? Nada de esto lo planeamos, así que hagámoslo.

Yo que nunca me pongo de acuerdo con él, que siempre me lleva la contra (él me apodó Dra. No). Nosotros no tenemos tanto en común, pero es como si en el fondo sí lo tuvieramos. Es como si luego, cuando nuestras personalidades se desarrollan, algo cambiara. Pero no somos tan diferentes.

Sentados a las seis y media de la mañana en un zócalo, frente al Dashi, él me contaba sus últimos tres meses y yo le decía que no quería que le hicieran daño. El posaba su mano en mi pierna. Yo en una de esas le daba un beso en la frente. Él me lo contestaba. Y así.

Previamente un transeúnte nos había dicho "chicos, amensé, ya se van a arreglar". Discutíamos sobre sus viejos y los míos, yo le contestaba un tajante no mientras él defendía lo indefendible. Cuando dijo eso nos sonreímos los dos.

Me pregunté qué sería de nosotros al otro día... pero no le dije nada.

baldosas

jueves, 13 de octubre de 2011

Cuando uno camina relajado va esquivando las uniones de las baldosas, vieron. Es por en sencillo hecho de que uno tiene tiempo, que se fija en esa boludez. Hacía rato que no me daba ese gusto de perder el tiempo así.


Cuatro semanas antes él me había contado que estaba con otra. Me dolió como el carajo, caminé pesada toda usa semana. Le dije que aún así "seguimos siendo amigos". Qué mentira. No volvimos a hablar desde entonces.

Ahora camino ligero.

El tema es olvidarse, dejar ir a la gente. Es difícil, pero pasa todo el tiempo: olvidamos lo trascendental. El amor nos impide esquivar las uniones de las baldosas, es así.

Venía todo bien, hasta que me enteré que a las dos semanas ya él no salía con esa chica. Me enteré que ella era psicóloga, ni en pedo pudo soportarlo. Me enteré que él también manifesto una breve crisis de desinterés súbito por ella. Me enteré que nuevamente mi cuerpo lo quería un poco entonces.

Estuve a punto de hablarle un sábado. No me animé. Pensé que estaba hablando con otra. Seguro que estaba hablando con otra. Esa misma noche, más tarde, aproveché utilizar el Facebook de Jackie para ver su perfil. Sus fotos. Se habla con la reventada esa, para qué.

Me deprimí. Jackie me tuvo que levantar de la cama para salir. Fuimos Mika. Terminé dándole mi teléfono a un flaco alto con cara de nada, y vomitando en casa de Jackie. La pasé genial. Ahí si que llegue pisando las uniones de todas las baldosas. Un desastre, pero estaba relajada.

No se me ocurrió nada mejor que al otro día comenzar a hablar con un amigo de él, que sé que me tiene onda. Total, soy libre. Si piso o no las baldosas, es asunto mío. Igual, bastante histerico el conchudito, porque me tiró pero para joder nomás, porque jamás formalizamos la salida esa de la que hablamos.

Días después pensé que este pibe se lo había contado a mi ex. Y eso detuvo todo. En una de esas él no soportaría verme con su amigo.

Me paré frente a las baldosas rayadas. Era imposible no pisar las uniones, porque no me entraba el pie en una baldosa. Entonces dije que de una forma u otra, tenía que avanzar. Y le hablé de nuevo al amigo de él, de cagona que soy porque en verdad me hubiera gustado hablar con él.

Hubiera precisado de la ayuda de Jackie en ese momento, pero ella estaba ocupada mandando a la mierda a su Jimmy. Ninguna de las dos tuvo brújula esa semana che.

Y como yo no entendía nada, agravé mi situación preguntándole finalmente al amigo por él, que era quien realmente me interesaba. Entonces él se hizo el boludo y a los tres días me habló. Nos juntamos, la pasamos fenómeno, me trató súper bien, me acarició genial.

El problema es que al otro día yo estaba con una sonrisa de oreja a oreja por algo que en verdad no era. Pensé que me quería, pero era simplemente afirmar que él me tenía cuando quisiera. Y yo una boluda que lo llamaba y ni me contestaba.

Pisé raya porque no me podía sacar de la cabeza como habíamos cogido tan bien y al otro día nada, y al otro día menos, y nuevamente en Pampa y la vía. Me llegué a preguntar si había estado mal.

Entonces, parada plenamente entre baldosas, me pregunté si importaba, si realmente me tenía que preocupar por si él me había siquiera amado alguna vez. Me hice la fuerte, caminé sin pisar las rayas. Pero era mentira, en verdad me tropezaba con la unión de todas y cada una de las baldosas, como una chiquita ridícula.

ir

jueves, 6 de octubre de 2011

I
Cuando me quedé en la calle ella me miraba, con un gesto de tristeza evidente. Trataba de que volviera. Pero yo soy un duro, un tipo difícil, no me banco boludeces de nadie. Me fui. A las diez cuadras de caminar (porque me fui caminando) llamó ella al teléfono y no la atendí.

¿Y por qué esa inevitable sensación de que cuando uno se pone más viejo se pone más intolerante? "Cada día soy más de derecha", pensé. Al otro día discutimos por teléfono. Al otro día también. Pasamos como dos días sin hablarnos, y después nuevamente: a discutir.

II
- No sé, me vino con que por qué me había fijado en Mariela antes que en ella.

- Son así.

- En serio, salimos dos veces. Ya me salió con eso. Espera una explicación: por qué me fijé en su amiga antes que en ella.

- Se va a quedar todo el tiempo pensando que le querés dar a la amiga, y que ella es tu segunda opción.

- No es justo.

- Claro que no lo es. Son cosas que se dan. Cuando conocés a un grupo de amigas, quizás con la primera que hablás es la que más te atrajo de entrada, pero no es con la que terminás teniendo más onda. Pero andá a que entiendan.

- Claro. Pero posta, está ofendida.

- Sí. Y no hay justificativo que le puedas mandar, no hay explicación que ella vaya a aceptar. Porque ella ya decidió.

- Pará pará, quiero creer que se le va a pasar.

- Sí, pero cuando discutan o esté cruzada, te lo va a echar en cara nuevamente. Encima es de las mejores amigas de ella. Y aunque la amiga no te pase ni cabida, se queda insegura.

- Pero yo estoy con ella bien, no con la amiga.

- Sí, seguro. Pero es como si no lo superaran. Ya me ha pasado: el reclamo de por qué me fijé en menganita antes que en ella. Resulta que Menganita era simpática sólo los primeros quince minutos. Jamás pude darme a entender con eso.

- Los primeros quince. La primera salida, ¿tanto importa?

- Les importa muchísimo. Cuando quieren, las mujeres son muy perseguidas. Muy.

III
Si le doy besos en el cuello se vuelve loca. Si le doy masajes en los pies gime. Si en el desayuno le preparo tostadas con manteca y dulce de durazno me da un beso. Si le acaricio la mejilla clava sus ojos en los míos. Si me quedo dormido antes que ella me abraza. Si se despierta antes que yo me roba el libro que estaba leyendo de la mesita de luz.

Si la abrazo por la espalda se convierte en gelatina. Si la abrazo en el sillón automáticamente apoya su cabeza en mi hombro. Si digo muchas malas palabras todas seguidas se ríe. Si me hablan de mi madre ella me abraza para que me olvide.

Si no duermo en toda la noche al otro día me hace historia. Si le doy un Tofi y le digo que la quiero se desenoja conmigo. Si llego preocupado del trabajo me calla la boca de un beso y me tira en la cama. Si ella llega llorando yo me siento con ella a escucharla y abrazarla.

IV
Estaba en plena fiesta cuando todo me empezó a girar. El mundo se sentía raro, las paredes vibraban. Estaba sonado el tema ese de "Hello" y me llevaron puesto como si fueran una locomotora. Mientras ella me miraba y yo no entendía: estábamos tratabdo de bailar.

Comprendí entonces que cuando me habían dicho "te pongo un cuarto de pepa en la cerveza" no había sido en joda. Es extraño, pero llegué a racionalizarlo: estaba drogado. Y el tema era no ponerme nervioso porque sino iba a tener un mal viaje.

Por suerte ella me entretuvo un poco, me enseñó un paso: nos tomábamos de las manos y cada uno para un lado diferente. Entonces con las manos estiradas, cada uno en una punta, se soltaba la que teníamos más lejos para quedar agarrados de la otra.

Me costó cinco canciones entender el paso.

Cuando yo me acercaba a ella las amigas se esfumaban y nos dejaban solos. Pensé que ella estaría incómoda. Hablamos del principio de entropía mientas el fotógrafo nos sacaba una foto y nos decía "ñoños". "Todo lo que pasa a nivel micro, pasa a nivel macro", dijo ella.

Y de repente desapareció.

Cucú

jueves, 29 de septiembre de 2011

Pasé una noche de los mil demonios. No porque ella me molestara, sino porque siempre, las primeras veces que duermo con alguien, no duermo (sep, se que dije algo contradictorio). Ella furmió genial, pero yo estaba demolido.

Nos levantamos a eso de las diez, momento en el que obserbé que sólo tenía café instantaneo en su casa. Me debí haber callado eso.

En algún momento del temprano mediodía, estábamos mirando Glee (me obligó) y repentinamente me miró y me dijo: "Bueno, ya es hora de que sonrías. Me cansé de tu cara". Mi cara estaba más que justificada por la falta de sueño y café!

"Vamos, ya está. No me interesa que estés enojado con tu hermano, ya está. Sonreí por favor".

Me estaba ordenando que sonriera. Fue sublime. Era un "sé feliz, carajo mierda". Mi postura en el sillón no varió. Necesitaba "mi espacio".

Es que yo no sabía en lo que me había metido: estaba saliendo con una muchacha un tanto inestable. "Cucú", como ella misma dice. En un momento le dije que iba a comprar pan para almorzar, a lo que me contestó: "No, vos no salís hasta que sonrías", y se fue a la puerta y sacó la llave.

Desde ese momento mi falta de confort se empezó a hacer intolerable.

¡Vamos! Raptado por ella, dejenmé de joder.

Decía que teníamos que resolver esto, y que me tenía que quedar. Que se lo debía porque ella me había recibido en la casa (?!!). Tardé días en percatarme de lo abusadora que era ella en verdad. De la fricción psicológica que ejercía sobre mí.

Ella se negaba a dejarme salir, hasta que dijo que ibamos los dos. Ahí fue donde la cagué porque en vez de seguirle el juego le dije "Bueno, no ahora me quiero ir la verdad".

Para qué... "Pero ves que conmigo la pasás mal, pero es tu actitud, vos tenés que pasarla bien y se supone que conmigo te divertís".

Silencio.

Ella se rió.

"¿Perdón?", dije. "Nada - contestó ella-, estoy pensando en todas las cosas de las que podríamos hablar. Pero no las digo, porque soy la única que me esfuerzo".

El summum.

"Bueno, dale, me voy. ¿O vos solés raptar gente?". Me lavanté y la encaré enojado. Tremendamente enojado, estalladamente enojado. "Esto se termina acá - continué-, yo estoy como se me anotoja y la verdad es que no estaba mal aunque no sonriera como vos querías".

En ese momento reculó ella. Puso cara de perrito mojado, me trató de abrazar y me quizo dar beso en el cuello. Pero soy jodido, recontra, y no la dejé.

Se alejó y me miró angustiada.

"Me voy", dije, ya sobrepasado.

Abrió, bajamos por el ascensor en silencio. Hasta que ella dijo "te podés quedar y hablamos".

No contesté. Bajamos cel ascensor y me llevó a la puerta. Puso la llave, pero no abrió. Me miró, como intentando convencerme de quedarme.

"La puerta".

Abrió y me fui sin decir más. "Chau" me dijo ella. Al otro día me llamó cinco veces.