Perspectiva

miércoles, 11 de enero de 2012

I

("Porque a vos se te confunde todo", dijo ella.)

- A ver, hacé el intento. No es concentración, es simplemente que te relajes y te dejes llevar por tu percepción -dijo.

Ella caminaba, levantó levemente la vista para toparse con la avenida Maipú.

- ¿Observas los puntos de fuga? Como todo se pierde en el horizonte. Caminás y la línea esa que se forma cuando la vereda choca contra las paredes de las casas se pierde por allá -continuó.

- Lo veo - replicó ella, sin mayor observación.

- Entonces si seguimos caminando vas a notar cómo se va transformando el horizonte, eso que vemos al fin. Creo que llegamos a ver hasta Garay, ponele.

- No, más. ¿Mínimo Caseros?

- Supongamos, la verdad que me es lo mismo.

- ¿Para qué estamos haciendo este experimento si para vos "es lo mismo"?

- Busco probar un punto, corazón.

Caminaron unos metros más. Ya llevaban como ocho cuadras en una misma dirección. Todo por la promesa que él le hizo de un helado. Qué tipo berreta.

- Busco probar, en definitiva, que las delimitaciones no son tan claras como vos pensas.

- ¿Cómo yo pienso?

- ¿Viste que el horizonte, eso que es Caseros o Garay, supongamos, se está construyendo todo el tiempo a medida avanzamos? Bueno, pasa lo mismo con el tiempo.

- ...

- Eso que ahora vemos, en lo que ahora nos concentramos, es lo mismo. Espacio y tiempo son eso. Algo que está en frente y no es determinado.

- Pero si yo avanzo sé que en un momento me cruzo con Caseros, y antes con Garay. Y después, con Avellaneda creo.

- Claro. Porque estás repitiendo un ciclo. Es como cuando hacés algo nuevamente. Ya sabés el efecto. Con el espacio lo mismo. Ahora, si no conocés el camino porque nunca lo transitaste, ahí está el tema. Es lo mismo.

- No es lo mismo estar caminando por una calle que no conocés que estár pasando por un momento que no sabés que va a pasar. En el caso de la calle, siempre podés preguntar a dónde ir.

- Claro, pero supongamos: preguntás alguien que conoce, que ya estuvo ahí. Cuando te agarra alguno que no caza una, cagaste. Cuando vos estás pasando por un momento particular en tu vida, por ejemplo digamos, te peleaste conmigo por cuestiones que no voy a nombrar, pedís consejo a una amiga. O le contás, y ella opina. Opina desde su tránsito de las cosas, porque ella se peleó con otro pibe y ya sabe cómo es el asunto.

- Con esto me querés decir que... ¿te tengo que cagar a pedos tanto en tiempo como en espacio?

- No. Lo que intento decir es que aún las cosas que parecen claramente delimitadas no lo son. Y que la idea de espacio por sí misma es una pelotudés, porque siempre el espacio es en un tiempo.

- No me digas, no me digas. ¿Merleau?

- Aplicable, claro, sí.

- Me parecía que en cuanto empezaras a leer eso me ibas a venir con algo por el estilo. No pensé que lo plasmaras así. Pasamos Caseros, ¿y el helado?

- Dos cuadras. Es muy buena, podemos pedir Chantilly con frutillas. El tema es que las delimitaciones claras son cualquier ganzada.

- No, corazón. En base a lo que vos decís entonces hagamos todos cualquiera con todo, que total no hay nada claro. Tu problema es que pensás las cosas en estático. Mirá, vos acá si mirás para adelante tenés una delimitación clara. El tema es que conforme avanzás, va cambiando.

- Sí, eso digo que...

- Es situación, como a vos te gusta decir. Contextual. Pero no implica que no se pueda separar cosas, ver en definitiva, extraer una forma.

- Y vos te pusiste como Castoriadis.

- Por favor no empieces a referirme a gente que no leo.

- Sí leíste, yo te presté uno.

- No lo leí. Lo tengo estacionado ahí abajo de la mesita de luz.

- Me lo decís así, la verdad es que no tengo ganas de helado entonces.

- ¿No? En una de esas jamás tuviste ganas de helado y todo fue un engaño.

II
No siempre es un privilegio. O sea, ¿sabés lo que es que desde los 16 todos te empiecen a hablar a las tetas? Los pibes, todos, ya ni te miran a la cara para hablarte. Una vez, cuando era chica iba caminando con la camiseta Argentina, pasa un viejo y me dice "con esa delantera ganamos el mundial". Viejo verde.

Entonces te sentís objeto, pero en serio. No como le puede pasar a cualquier mina, sino el hecho de que sos pura y simplemente un par de pechos. Y nada más. Es algo por ende, que jamás traté de usar a mi favor, aunque vos no me creas.

Encima algunas te miran mal. Ya como sos tetona, sos puta. Resulta que una camina de una forma para que se le agiten las gomas. No, claro, la fuerza de gravedad no tiene nada que ver.

¿Te pensás que alguna vez le tiré onda a algún profesor? Ni ahí. El tema es que si voy con una remerita ya me miran. ¿Qué quieren que haga? ¿Que vaya de polera en verano?

Y ni hablar del dolor de espalda. ¿Por qué te pensás que ando tan contracturada? No son sólo las cuentas, las planillas de Excel y la computadora. No, no. Esto también.

No digo que no quiero tener, pero a veces me imagino lo que sería tener menos. No poco, pero normal. ¡100, desde los 16 años, Allen! Es demasiado. Sé que a vos te resulta un poco dramático lo que te cuento, pero hay veces en que pienso en sacarme y ya.

No me mires con cara de espanto. Y ya sé que me quejo, me vas a decir que mi planteo está mal, que me entendés pero que mi rabia no tiene sentido. Porque es bueno sentirse deseado.

No me gusta, te lo dije. Y no me gusta que me digas mina, las otras serán minas, pero yo no. Se propasaron conmigo toda mi vida. Seguro que es lindo que te presten atención, pero llega un momento en que te sentis... agredida todo el tiempo, insultada así porque sí. Eso no entendés.

Que ser objeto de deseo, pero por favor. A algunas les cabe que las miren, que les digan cosas. Se hacen las ofendidas pero les gusta. A mi te juro que no, entre las guasadas y el hecho de que te menosprecien todo el tiempo por tu par de tetas es too much.

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