copas

domingo, 30 de septiembre de 2007

Allen: Hay varias teorías, pero una recurrente es que soy dulce. Todos los labios por los que he pasado, irrefutablemente, emiten ese juicio sobre mí. Y luego de toda esta serie de intentos fallidos, me he llegado a plantear si realmente eso de "dulce" no es una encriptación en código que me dicen, a modo de sinónimo de estúpido.

Feli: Jaja... No creo. Aunque puede parecer.

Orlando: Es así, cuando las tratás bien, sos un pelotudo y te dejan. Y cuando te importa todo tres carajos, vienen y te dicen que sos un hijo de puta, que la cagaste, que somos todos iguales, que no nos entienden. Allen, tenés que despreocuparte, total, te la van a hacer imposible igual.

Allen: Es que me llama la atención esa recurrencia. Los calificativos siempre reman para el mismo lado, siempre colorean de ese rojo, con verde y amarillo, casi acaramelado. ¿Eso quiere decir que soy un tipo con tacto? No, para nada. Quiere decir que de repente, parezco tierno.

Feli: Si, esa la escuché de July. Siempre decía que eras un tierno. Loco, pero tierno. Pero coincido con Orlando de que quizás debas relajarte más con respecto a tus amores. Por un lado, es bueno que logres ese efecto en ellas, pero quizás últimamente...

Allen: ... me esté estrellando apropósito. Pensé en la teoría del sabotaje.

Orlando: Posta, te lo digo, dejalo ser. Olvidala, ella es insignificante, ¿ok? Es un pasaje, es un momento que se ha esfumado, mirá, acaba de entrar la morocha más linda del bar. ¿Cuánto tiempo estaré sin cruzar palabra contigo?

Feli: Está sola, lo cual es llamativo...

Allen: Pero también, creo, debo admitir que eso de dulce es afímero, pues debe ser parte de lo que me hace un detalle en la vida ajena, y no más que un detalle. Pensé que en una de esas mis concepciones estén erradas. Lo más probable es que estén erradas, pero no puedo cambiarlas, por más esfuerzo que haga. Y lo de la otra vez fue un accidente, no me miren así.

Orlando: Es una característica tuya, es como ese caminar de la morocha. Es de ella. Vos tenés lo tuyo. Todavía no puedo creer que la mexicana te dejara el mail, y vos ni pelota. Estaba regalada, era una jugada completa, solo tenías que pasar a cobrar.

Allen: Venía pensando en Jennifer. Por ende decidí no hacer nada.

Feli: ¿Y te das cuenta de que por poner todas tus fichas ahí, ahora no estás con ninguna? Siempre hay que colocar inversiones en varios mercados.

Allen: Es que no me interesa invertir en varios mercados a la vez...

Orlando: Hay que diversificarse - se levanta, en dirección a la morocha, que está en la barra -. Nunca olvides que esto en realidad no es ni siquiera un partido, son una serie de partidos, el fixture más genial que se nos puede ocurrir.

Feli: Quizás debas relajarte.

Allen: Debo dejar pasar un tiempo, eso seguro. Sé que no se justifica en realidad, los veo a ustedes, que se mueven muchísimo más rápido que yo, y no comprendo. Quizás otra de mis características sea lo inmutable, lo inmóvil.

Feli: Tampoco es así. Reconozcamos que hemos hecho de las nuestras. Si bien no sos un pirata como este, tampoco te quedás todo el tiempo mirando los partidos por tele. Te he visto jugar, con mayor o menor destreza, pero... este ya está a full. ¿Ves? A este le importa todo tres carajos.

Allen: Claro. Linda piba. Pero me juego la cabeza a que está con alguien. Sábado a la noche, sola. No resiste el menor análisis.

Feli: Si. Allí está, tenés razón.

Orlando: Que llegó el novio.

Allen: Era de esperarse.

Orlando: Tendría que haber sacado el teléfono más rápido, quizás...

Feli: Probablemente.

Allen: Hubiera sido lo correcto, visto como estabas procediendo.

Feli: Por ejemplo, la otra vez, que te decía que te miraba la mina esta en Solea Bar. Te miraba, la tenías al lado. No hiciste nada, ni hola, ni qué tomás, ni un pedorro de qué signo sos.

Allen: No recuerdo...

Orlando: Siempre te hacés el boludo con estas cosas. Y lo peor es que no te das cuenta que es una táctica horrible, que no sirve para nada.

Feli: Digamos que así como te dicen que sos un dulce, también sos bastante arisco cuando querés. Tenés que ser como yo, ya sabés, soy muy fácil...

Orlando: Yo tengo espoteadas a otras tres. Da justito, sólo nos tenemos que acercar un toque. Las invitamos a tomar algo. Será mejor que hablar con ustedes, manga de aburridos. ¿Te acordás cuando nos vinieron a levantar las pibas esas en Cabo Blanco?

Allen: Esa no me la olvido más. Fue tremendamente extraño.

Feli: Ja. Si. Prácticamente me terminó violando la piba esa.

Allen: Te ganó por insistencia. Después quedaste persecuta, que al otro día te llamaba tu novia y te preguntaba con quién habías estado, pero en joda.

Feli: Pero te juro que nunca tuve tal paranoia en mi vida, posta. Que al otro día me diga eso fue una patada en los huevos. Menos mal que ya esos riesgos no los corro más. Es mejor la soltería.

Allen: Depende...

Orlando: Dejate de joder con tus amores platónicos, ese peso irremediable de la historia. Ahora nos sentamos con ellas, nos presentamos, les decimos quienes somos, también les decimos quienes no somos. Ya está, es irrefutable, me está mirando, le hago señas, fue, hola que tal cómo andás...

Simulacro

viernes, 28 de septiembre de 2007


I
Allen: Los simulacros son evocaciones de circunstancias reales, pero de una forma ficticia. Un "hagamos como si". A saber:

II
2) Sólo es intentarlo, vamos. Me gustaría... ¿Cómo estás?

1) Bien, asumo. En realidad, tengo esa sensación de que está todo demasiado bien, sin motivo alguno. No entiendo sobre qué se sostiene esto.

2) No busques razones para quejarte...

1) Entendeme, no estoy acostumbrado a sentirme bien. Me está empezando a preocupar.

2) Siempre haces esos comentarios que no sé para dónde tomar, Allen.

1) ¿Vos?

2) Bien. Sigo con las clases de natación, con los planitos, porque en la facultad este cuatrimestre nos están tirando ladrillitos. Tengo esa sensación de que cuando sea profesional, voy a hacer cualquier gilada, se me van a caer todos los edificios.

1) Sep. Conozco un par de casos en los que sostengo ocurrirá lo mismo, se les caerán los edificios. Una pena...

2) Claro, como vos estás graduado, ahí, trabajando de lo que te gusta. El señor que mira a todos por encima de su hombro. No sos sobervio, pero de vez en cuando sacás a relucir ese costadito tuyo fuera de serie. Te queda raro.

1) Es porque no me conocés, pues soy tremendamente sobervio.

2) mmmm...

1) Entonces las clases de natación van de la mano de las clases en arquitectura, ese mundo tan grande de los tres edificios, los ventanales y tus pantalones rotos en la rodilla. Siempre me llamaron la atención, by the way.

2) Si - observa su rodilla descubierta, por ese jean algo gastado, pero que es tan de ella-. Bueno. Sigamos intentando. Me contaron que igual andás medio raro. Y sinceramente, cuando te veo, lo poco que te veo, es cierto. ¿Estás bien? Quizás venís más estable, menos acelerado que cuando te conocí.

1) Es probable. Pero solo eso, probable. Quizás haya entrado en una nueva meseta. Hace falta volver a pisar al acelerador. Extraño las vueltas en u que suelo dar.

2) Debo admitir que sos entretenido, sabés como hacerle pasar bien el momento a una dama. Siempre que me junto con vos las horas se me pasan volando.

(en ese momento hubieramos asumido el 3, pero ya no hacemos esas cosas...)

1) Entonces, natación y arquitectura...

2) Y... nada. Tu vida es más entretenida que la mía. Contame...

1) ¿Qué? Me vengo peleando con mi jefe más que de constumbre. Lo bueno es que no me lo tomo personal, ni nada. Ya no me importa. Gallagher está flaco, por alguna circunstancia. Mañana lo llevo al veterinario, pobre gato. Estoy con un par de proyectos más de free lance, pero nada serio. Pero no sé, no soy más que esto que tenés en frente, no sé que más te puedo contar...

2) ¿Seguro?

(silencio...)

2) Me dijeron que suenan bien. Me gutaría escucharlos algún día, a ver con qué me encuentro.

1) Equonim... si, estoy contento por eso. Suena bien. Creo he remado bastante, y necesito divertirme tocando. Espero esta vez dure, porque me estoy cruzando con demasiados estúpidos, y demasiadas locas.

2) No me interesa escuchar sobre las locas...

1) No pensaba contarte, como yo tampoco quiero enterarme de quién está en tu vida ahora.

(silencio 2)

2) Me alegra que hayas retomado tu proyecto, siempre me gustaron los músicos.

1) Es que no podemos tener una conversación como amigos, Jen. Inmediatamente hablamos de la rodilla que se asoma por tu jean o tu afición por los músicos, con quién está el uno o el otro, o de cuán ducho soy yo para las damas. Y esto último es mentira encima...

El mago del silencio (1923-2007)

lunes, 24 de septiembre de 2007

Mi homenaje a un genio:

Marcel Marceau: Falleció el 22 de septiembre de 2007, en París, Francia. 84 años. Revivió la pantomimia, ese cuerpo pleno que habla por cada uno de sus poros, por cada uno de sus gestos, ese ser vivo que significa en cada movimiento, en todo su discurrir.
Alguien que supo comunicar como pocos... Envidiable.
Simplemente brillante.

A collection of great rock songs

domingo, 23 de septiembre de 2007

Champagne Supernova
¿Cuánta gente especial cambia? ¿ Cuántas vidas están viviendo lo extraño? Claro, pensabas que nos íbamos a ir este verano, que nos aguardaban las vacaciones, que nos demostraríamos a nosotros mismos otra vez que esto no es un simulacro en medio de las llamas del olvido. No, exactamente no lo es. Nunca fue un simulacro, ni una idea para perder el tiempo. Es por eso que vos y yo, morimos y vivimos, y el mundo continua dando vueltas y no sabemos por qué.

Hindu Times
Y estoy tan drogado que he dejado de sentirlo, el cansancio de mi cuerpo, el desmán de tus actitudes y los golpes continuos de esa pared, siempre de frente. He dejado de verte en cada esquina, irrefutablemente. Toda esta música me evita problemas de momento, me demuestra que entonces no fuiste más que una ilusión óptica, un error en el sistema. Lo que no quita que fueras mi rayo de sol…

Some might say
Algunos dirán que a la tormenta le sigue el sol, que a las nubes se las llevan los destellos. Vayan y díganselo al tipo que jamás puede brillar, ¿ok? Porque ese optimismo destilado, refinado y pasteurizado me tiene las pelotas llenas. Muchachos, habitantes del mundo, dejen de trasladar su maldito optimismo a mí. No se rebusquen en excusas. Si bien sé que uno tiene parte de la culpa de lo que le ocurre, las malas coincidencias existen… lo saben bien.

Stand by me
¿Viste? He hecho todo esto, y la verdad es que me ha salido tan mal. No te entiendo. ¿Cuál es el problema contigo? Cántame algo nuevo. ¿No entiendes que el frío, la lluvia y el viento no lo saben, parece que sólo vienen y se van? Pero aún así agradezco que estés aquí, que hayamos chocado ese día, que las curvas sean lo suficientemente peligrosas como para no poder esquivarlas. Y ahora que te vas, desearía que me lleves contigo. Estoy harto de hablarte a la distancia…

Don’t look back in anger
He comenzado una revolución desde mi cabeza. Dices que las buenas ideas se me han venido a la mente, y que ahora estamos fuera, en el parque, viendo la primavera florecer. Me celebras estos arranques de inmediatez, estas lluvias en las que nos mantenemos juntos, mirando al cielo, con las gotas aterrizando en nuestras caras, tomados de la mano. Sabemos que estamos en esto juntos, más allá de los rencores. Más acá de nuestras ilusiones.

Acquiesce
Nos necesitamos el uno al otro, para salir adelante, romper todo esto que nos rodea, incendiar las ventanas del mero desmembramiento. Menos mal que estamos para los inicios, que estamos para los estallidos. Sino, ¿quién soportaría las explosiones, quién sería espectador de la pirotecnia, de los fuegos artificiales. Si hago despelote es porque me dejan hacerlo, menos mal que me bancan para hacerlo. No sé qué es lo que me mantiene vivo, después de 48 horas sin dormir. Quizás sean las ilusiones ópticas…

Live forever
Quizás no quiero enterarme como todo crece en tu jardín, porque a mí sólo me interesa volar. Pero últimamente, he sentido cómo la lluvia me moja hasta los huesos. Es entonces cuando recuerdo que vos me dijiste y que yo te dije que nos veríamos a los ojos en todo momento que hiciera falta, en toda circunstancia poco afortunada que debiéramos hallarnos lo suficientemente des guarecidos. No te olvides que en una de esas somos nosotros que creímos que duraríamos para siempre…

Little by Little
Quizás dios se levantó del lado equivocado de la cama. Pero ya no importa. Es como si tuviera esa eterna discusión con ese que nunca está, que ni se digna a venir y pelearse, ni siquiera un rato. Sé que todo esto suena tonto, pero es verdad. Soñamos nuestros sueños sin resistencia, desvaneciéndonos como las estrellas que deseamos ser. Pero ya no importa. Digo, ¿en algún momento realmente importó? Si hicimos todo mal, fue porque de verdad estábamos muy errados, y jamás percibimos la realidad del problema.

Morning glory
Todos tus sueños están realizados, encadenado a este provenir, a este tiempo que chorrea desilusiones, pero tantas drogas parecieran haber inventado un nuevo mañana. ¿Necesitas algo de tiempo para despertarte? ¿Cuál es la historia? ¿Una mañana de gloria? ¿Un chisporroteo que nos hace creer que en realidad estamos mejor con las inyecciones, y las ganas de derrochar habilidades desconocidas hasta hoy? Una mañana de gloria…

Mucky fingers
Así que ahora crees que te mereces una explicación de los sentidos de la vida… Mientras enfrentás tu enfermedad, te escurrís entre tus ropas de emperador. Pero terminarás en llamas otra vez, y ni tu fraternidad podrá salvarte ahora. Mi vida larga, mi vida entera, no me engañarás otra vez. Porque es toda mía, toda mía. Ya he tomado mis decisiones, mis desentierros. Es sólo otro día en tu ciudad…

Talk tonight
Has tomado tu última chance otra vez más… y aterricé, casi sin saber tu nombre. Pero quisiera agradecerte el haber salvado mi vida esta noche, hasta las luces de la madrugada. Quisiera hablar, de cómo salvaste mi vida esta noche… Algunas veces provocaré tus llantos, no sé por qué. Y no puedo pedirte disculpas por adelantado, ni evitar que me des la espalda, que calles como cuando no te conocía. Y seguimos durmiendo en este avión, a mil millones de millas de casa.

The Nordelta Incident

miércoles, 19 de septiembre de 2007

(Los personajes se dirigirán en ocasiones al público, tomando el rol de relatores.)

Personajes:
- Allen
- Orlando
- Felipe
- Bob
- Luna (relatora superstar)
- Otros...



I
Deben haber sido las 3 am cuando estabamos todos adentro de esa tremenda casita, de esa demostración de poder tan tangible entre las paredes, las luces estrambóticas, la barra personal de Suá, el servicio de cattering (parrillita y pastelería featured!). Eramos sapos de otro pozo: La triada Orlando-Felipe-Jana, en sociedad, y la aparición especial de Bob, que nos vino a visitar.

El lugar: casa de Nordelta, de un conocido de Feli. Tocaba The End (banda tributo a Pink Floyd), en la parte trasera de la casa, de la cual bajaba una majestuosa escalera que daba al jardín, donde estabamos los invitados, que daba al laguito artificialis personalis.

Nosotros habíamos traido unos cajones de la peor cerveza que conozco. Lo que había a roletes era vino tinto.

Lo primero que llamó la atención de Orlando fue la ya mencionada barra de Suá, con promotoras incluidas. Felipe ya se había munido de un buen tinto, mientras yo rescataba lo poco de Heineken que había quizás en todo ese maldito country club.

Luna: (ausente durante todo el hecho, pero nos prestará sus comments) Allen tiene esa contradicción de pertenecer a la clase acomodada, detestar la industria, enamorarse en un acto de compra, pensar que todo se está yendo a la mierda y la inconciencia sobrevoladora de la urbe.

Según una cualquiera: "¿Y vos con quién viniste?" me preguntaba este tal Bob. Un tipo simpaticón, un tanto alto para mi gusto, pero parecía más recatado que su amigo (Felipe) que se había metido con la esposa de...

"Flaco, a ver si entendés, es mi mujer...".

Felipe había fichado una tremenda morochia, excelente cuerpo, tatuaje en la espalda. No pudo evitar la aproximación, la danza, la sonrisa. Pero llegó este tipo grande, parecía un edificio, ¿no deberías estar cuidando la puerta de algún boliche mientras me muevo a tu mujer?

Mientras, Bob fracasó en su empresa de conocer más a la desconocida, y entonces dedicó el resto de la noche a unirse a la causa Allen. Feli variaba entre las chicas, la casada, alguna otra, la casada, la promotora de vinos que se estaba yendo, insistentemente la casada... Orlando obtendría recién a las 6 am aproximadamente lo que el quería: una flamante chica de 18 que no volvería a ver.

Allen observaba, mientras investigaba cual sería su crimen tonite. Primero había sido convencer a Felipe de que la música estaba baja. Todos las perillas elevadas al máximo. Los bafles sufrientes, pero nadie se daba cuenta. Salvo el DJ:

Mierda, cómo satura....

Luna : Porque cuando Allen se aburre, entiende la diversión para otro lado, para el lado d...

Allen: ¡Tiempo fuera!


Luna: ¿Qué pasa? Estaba comentando nene...

Allen: Si, claro, porque pensás que te lo conté todo. Nada. Mirá, no sos omnisciente en este relato eh, jamás te conté de la punky...


II
Allen charlaba con Sofi. Había sido todo un accidente. Un desubicado había decidido ir a una fiesta de la bitching high society con una remera de SoundGarden. Error declarado por sus cuates Olrando-Felipe-Bob. Pero cuando esta chica morocha, con un mechón teñido de rosa, se le acercó, le dijo "mirá vos, no pensé que nadie en este país pudiera portar una remera como esa", todos se guardaron sus observaciones.

No negaré que era muy linda, hermosa - aclara innecesariamente Allen. Un tanto agresiva en sus modos. Pero son cosas que uno debe intentar al menos.

Orlando: Miren que Allen no se caracteriza por grandes maniobras, le he tirado cada centro... y el los deja pasar de largo. Es más bien tosco, pero reconozco que cuando la hace, la hace bien. Al menos por lo que he visto, porque se reserva muchas cosas..

Luna: Es cierto, se lo guardó, nunca mencionó nada de esa parte.Cuando nos crucemos la próxima me lo vas a contar a eso, Allen. Y no me vengas a esquivar...

Era evidente que esta Sofía estaba buscando a alguien, no sé a quién, pero por error pensaba que era yo. Como ninguno de los dos la pasaba mal, pensé que sería buena idea seguir la conversación.

Sofi: Entonces lo tomé de la mano, le dije que tenía un bonito anillo. A esto el respondió nada más con una sonrisa y me continuó hablando de por qué no había estudiado Diseño Gráfico. Le dije que era una lástima, porque hubiera sido bueno tener a un compañerito como él. El me dijo que tenía un no sé qué por las diseñadoras. Somos lindas, contesté. Claro que somos lindas.

No es mi target, definitivamente no lo es. Es una de esas situaciones de las que saldré heridom, esta piba es una bomba de tiempo. Pero ya estabamos subiendo las escaleras...

Luna: He de coincidir con Allen esta vez. No le convenía esa extraña chica. Sobre todo no habiendo superado a su némesis femenina, de la cual no sé nada hasta la fecha, per sé que está. Pero sé que todavía la quiere y la extraña...

Bob: Allen se perdió por un rato... Nunca nos contó exactamente qué pasó arriba. Pero, nuestra querida audiencia, Felipe nos demostró que gozaba de una tremenda buena suerte. El marido de esta mujer (que le seguía la franela a Feli), era tan macanudo que le hablaba bien a Feli. Feli le decía perdón, perdón... Y al rato, cuando el tipo se borraba, volvía al ataque.

El tipo se borraba porque abajo, en las escaleras que iban a lo que se supone era el sotano, estaba a los frontazos limpios con otra muchacha.

Allen: Yo opino que no me gustan esas actitudes.

Luna: Vos porque sos ridículamente fiel. Sos un dinosaurio. Y lo de esta Sofi...

Allen: Pasó lo que pasa a las personas normales, o digamos, lo que hubiera logrado Orlando en su situación cotidiana. O sea, no lo que suele ocurrirme. Puedo decir abiertamente que me duele el cuerpo...

Luna: Apa...

Pero de dinosaurios no habia nada ahí (salvo Allen, si así lo quieren). Orlando terminó hablando con una chica, rubiecita, ojos celestes, cara bonita de modelo sin estrenar. 18 añitos.

III
"Me enamoré", decía Orlando, al volante. Ya se le había pasado la rabieta de hace dos minutos de por qué no le avisamos lo del baul. Fue muy gracioso. Claro, nadie notó la ausencia de Jana, Felipe y Bob. (casi) Nadie los vio haciendo...

Luna: Los enamoramientos de Orlando son bastante volátiles. Ni él se lo cree.

IV
Mientras estabamos sentados en las reposeras, a frente a ese laguito, recapitulaba la noche. The End, la barra de Suá... Al final Orlando no ganó, ¿no? Sofi... dónde estará. Esa chica es muy filosa, no me quiero cortar. Hasta acá estamos bien.
Felipe intentando ser un tercero en discordia. El marido de esta hacía lo que le placía abajo, y Felipe decía que no puede ser que ese esté con dos, que le preste a la mujer. "Yo la entretengo mientras vos estás con la otra, le dijo". El tipo sonrío con un gesto negativo.
Felipe: Lo que es tener la vaca atada...
Bob: Se olvidaron de que yo en realidad me gané a la peliroja...
Felipe: Ah, claro. Bob se ganó a la peliroja.
V
Salimos, ya no recuerdo a qué. Ya amanecía, el sol nos saludaba. El auto estaba a un lado de una casa. Pero creo que comencé a correr... con una valla de "Máxima 20", que tendría metro y medio de ancho. Y conmigo corrieron Feli y Bob. Abrieron el baul del auto de Orlando. Intentamos meter la valla. No entraba, obviamente. Entonces Bob apoyó sobre el pasto la valla, y le arrancó el cartel a patadas.

"Toc toc toc" el vecino de al lado, despertado de ese rotundo sueño, miraba desde la ventana de su segundo piso, con gesto de "¿Qué carajo están haciendo?". Cartelito en el baul, corrimos, nos sentamos en las reposeras del muelle, a descanzar un poco.


VI
"No, oficial. Es el auto de atrás - vale decir, no había ninguno-. Nosotros no tenemos nada. Bueno, le muestro. Fíjese.

Allen se bajó del auto, y le dijo que no podían pedir de revisar el baul, que no les mostrabamos nada, que se curtan (sic). Uno de los de seguridad comenzó a acercarse a Allen por detrás. Entonces yo le decía que pará, que baje un cambio. Pero Jana estaba enervado, le decía que se meta las cámaras en el culo, que probablemente al que buscaran ya se había ido, porque tremenda manga de peltudos como ustedes no laburan bien.

El guardia de atrás tocó a Allen por la espalda con la macana. "Pará nene".

Para las pelotas, pelotudo, tocame de vuelta y te voy a tener que romperte las costillas a patadas, y golpear lo que te quede de cráneo en la vereda, hasta que las marcas de tu cara queden en el asfalto.

Luna: Una vez al año se va de mambo... en serio. No me gustan estas actitudes. Tenemos que hablar de eso...

Bob bajó, separó al cana de Allen, le dijo subí al auto. No hagas estas cosas.

Era obvio que nos iba a parar seguridad. Era obvio que como Orlando no sabía nada, iba a negar todo. Era obvio la cara de sorpresa de Orlando, al mostrale que...

No tengo... que sí tengo un cartel en el baul del auto.

El resto fue Felipe, con el pantalón manchado escandalosamente por un vino tinto, intentando explicarle al de seguridad qué pasó. Allen y Bob no podían contener la risa, mientras el guardia les tomaba la chapa, probablemente mantuviera registro de los nombres de los ingresados.

Y ahora no podemos volver a Nordelta.

Chicos, la puta madre. Avisen estas cosas, -dijo Orlando.

Lo efímero

martes, 18 de septiembre de 2007

1) Nadie te dijo que yo podía forzar mi camino adentro, y revolver todas tus emociones, ¿no? Nadie te lo advirtió.

2) Fue en ese momento de mayor lucidez, de mejor desempeño de mi corazón, que encontraste la grieta, la manera de filtrarte. Es en el momento de mayor perfección del sistema, cuando este es quizás más vulnerable a las estupideces de un sábado a la noche que sos capaz de improvisar.

1) ... No lo tomes a mal. Pero... ¿será esa fisura, falla incontrolable, expresión de la más sólida realidad, sentimental sobretodo, que es la única que me importa?

2) Fea tu jugada, Allen (beso).

1) Sabés que me caracterizo por mis jugadas paupérrimas, la del brazo navegante que se cuela por tu cintura. No es una imbecilidad, es el momento ideal para ser imbéciles, porque hay que elegirlo bien. Es cuestión de práctica... Es ese mirarte a los ojos y jugar con tus pupilas.

2) Allen, Allen... No. ¿Sabés qué? Si, te lo dijeron varias, lo sé... es un leitmotiv que tenés. Pero sos muy dulce...

1) No creo que s...

2) ... ¡No! Nada, Allen. Callate que te estoy hablando en serio. No te das cuenta, pero es así. En realidad, yo creo que bien que te das cuenta, sos medio criminal en eso de hacerte el pelotudo. Pero no importa...

Allen le sostuvo la mano a July durante un segundo. Después, July sentía cómo le había dejado esa comesón, cierto hormigueo que se despliega por su brazo, le da vueltas por la mejilla, y le inventa estupideces en el corazón. Entonces el corazón toma el mando, y ahí se va todo al carajo, porque el corazón pareciera decidir un tanto peor que las neuronas (o al revés, no lo sabemos...)

2) ... Ajá... (suspiro de drama). Es que todo se nos ve truncado cada vez que queremos ir un pasito para adelante, ¿no?

1) Quizás, tal vez... En una de esas no nos damos cuenta cómo es que estamos avanzando. Para mi que nos tenemos que despegar un poco de esa idea del progreso tan arraigada que tenemos. Ir para adelante, ir para atrás. En realidad, son movimientos que se reclaman el uno al otro. ¿Te imaginas lo que sería ir siempre para adelante, avanzar? Estar condenados al éxito. Sería una sensación insoportable.

2) Condenados al éxito. Soy menos optimista.

1) Claro, si, los dos somos una manga de pesimistas (beso), pero el tema está en creer o no en esta estupidez del querer siempre ir para adelante. Los retrocesos son necesarios, uno gana cierta perspectiva. Lo que no quiere decir que sea todo para mejor, eh, no me malinterpretes.

2) Ja. Es cierto lo que dicen. Relativizas todo...

1) Si, las desventajas de estar parado sobre la nada, de no tener absolutos. Todo tiene su falla, ¿no? Entonces termino no diciendo nada (beso).

2) No sé si es tan así. Pero es cierto que le huís a los absolutos. Bah... Todo tiene su falla. A veces parece engañosa esa plenitud, le digo, "me estás cargando, plenitud. Se siente bien esto, no estoy acostumbrada y me estoy empezando a preocupar". Pero una se deja jugar un rato, volar con el vientito, que tan bien le hace al cutis. Estaba todo perfecto hasta que apareciste... Pará, no, no es eso lo que dije, vení...

Allen escapó a los labios de Jules (beso roto).

1) ... Entiendo. Perfectamente.

Aproximadamente en eso quedó la fractura. Quizás la falla del sistema no demostrara lo grandioso, sino lo efímero de nuestros personajes...

(y esta vez no hubo nro. 3)

Cuadros de Dalí

viernes, 14 de septiembre de 2007

I
Allen) Si, claro, debí haberlo supuesto. O sea, sentí inmediatamente después de los chisporrotazos, que algo estaba desconfigurado, que el aire estaba demasiado quieto, no soplaba el viento, no había marea y la pluma que escribía mi historia se paralizaba una vez más.

Jen) ¿Y por qué no me dijiste nada?

Allen) Estabamos probando. Ni vos me contabas todo, ni yo te contaba todo. Era así. Lo que si recuerdo era lindo, eran esas aventuradas afirmaciones tuyas, te cuidabas de dar información pero no demasiada. Ya anoté más de una vez que vos defendés tus versiones con ambigüedades.

Jen) Y yo detecto omisiones de tu parte. Luego, cuando uno te repregunta y presiona un poco, paf, caes en las ambiguedades también. Esquivando los balazos, le dices.

Mientras Allen servía nuevamente los chops, Jenny miraba la tabla de quesos, elegía el roquefort más apetecible. Lindo lugar, linda comida, ideal para un martes después del trabajo.

Jen) Me gustan los cuadros.

En las paredes, colgados, estaban unas bellas réplicas de cuadros de Dalí, algunos Miró, pero los que más importaban eran los Dalí, que chorreaban tiempo en plena creación. Desde la pared miraba lo abstracto de la situación, lo abstracto de esa unión repentina (muy linda, por cierto), entre Jen y Allen.

II
2) ¿Cómo andás? Trato de comunicarme contigo pero noto que ya no es lo mismo. Te pregunté cómo andás, si está todo bien. Me dijiste que si, pero no te creo, estás demasiado opaco hoy Allen.

1) Comencé a desplegar mis hipótesis de la siguiente manera: Suelo cruzarme con estúpidas bastante seguido. De hecho, mi primer arranque fue esa versión, la de la estupidez. Pero luego, no sé, ciertas observaciones, instancias de análisis, me llevaron a pensar que en realidad no sos mala chica, que bueno, a veces uno no tiene las cosas claras. Te entiendo. Me duele, pero te entiendo.

2) Sé que es tonto, te diría que te extraño. Por eso te sigo hablando, trato de solucionar esto, de volver a hablar de esas cosas. Me gustaba hablar con vos de esas cosas, de la vida, de lo irrelevante. Tenemos ese punto de contacto muy fuerte. Me doy cuenta que vos te repartís medio cabisbajo a veces. Eso hago yo, Allen.

1) Pero yo sostengo que no tiene sentido, que no va a ningún lado, que no fuiste ninguna idea que me hayan robado, Jenny. Yo soy testigo de mis propios intentos, pero la verdad es que no me la dejabas fácil. De hecho, siempre me costó hablar contigo, hasta que encontraba alguna llave mágica y entonces comenzabas a contarme las cosas, a enviarme a la persona que eras.

2) No estoy acostumbrada. Hay muchas cosas que no sabés de mí, no te imaginas que...

1) ... a mí me gusta jugar con mis hipótesis un poco. He acertado a bastante de lo que he percibido de ti. Si, ya sé que vos sos retrotraida. Ahora te digo que me doy cuenta de las ambiguedades, y vos me comentás...

2) .... que te acordás de cada cosa de mi. Me parece tierno, llamativo, pero tierno. Yo me tengo que anotar las cosas para no olvidármelas.

3) Pero nos movemos el uno en el otro, tan de repente. Nos tomamos por sorpresa porque los dos teníamos curiosidad de darnos el beso, de sentirnos un poco, de hablarnos callados, de escucharnos con todo el silencio del mundo a nuestro alrededor.

1) Como en Cien años de soledad - dije-, te acordás que se anotaban las cosas con cartelitos .

2) Si. Masomenos. Tengo mil cosas en la cabeza, y vos... Debo admitir que te juzgué mal en principio. Que pensé que eras un...

1) ... maldito yupi caido de la estratósfera celestial de la tierra de las apariencias, que de mi emanaba cierta plasticidad de las cosas que no era más que una estructura de fierros que intentaban ser carne. Tenías toda la razón, pues es lo que soy.

2) ¿Puedo decirte algo? Tomás las cosas que digo para otro lado.

III
Jen) Linda noche - me acomodo la mochila en mi espalda.

Allen) Si, es cierto - es claro que no queremos hablar del clima, pero tengo que ir derivando para otro lado-. Muy lindo tu regalo, mañana lo estrenaré. Lo prometo.

Jen) Lo mismo digo. Muy detallista usted. Además de insistente porque te dije que no hacía falta.

Allen) Estamos acostumbrados a regalar en ocasiones específicas, especiales. No necesito motivos para regalarte algo y decirte que espero verte la próxima.

Jennifer intentó mantener la cordura, frente a la clara declaración de que esto no quedaría ahí, en avenida Santa Fé y Bulnes. No quedaría ahí. Allen se había prometido no quedar ahí. Jen sonreía por dentro, no vaya a ser a Allen se diera cuenta.

Jen) Es bueno irnos conociendo...

Por eso es bueno tomarla de la mano, sonreirle de reojo, ver cómo reacciona (hay feedback), comentarle de sus pantalones rotos en la rodilla, olvidarnos un poco de la urbe que nos rodea. También funciona bien esto de decir las cosas un poco como son, sin demasiado rodeo, pero sin tirar baldazos de "me gustás" tan friamente. Por eso es bueno haberla tomado de la mano, para iniciar ...

3) ... ese claro roce, esa respiración tan íntima, tan salida de contexto, que te hace lucir un poco más real que de costumbre. Esa electricidad que nos recorre, que somos el uno en el otro. Nada de nulidades, estás en mi como yo en ti. Te extrañaré, lo sé... pero dejame tus labios un poco más...

IV
Veo los cuadros de Dalí, y me acuerdo de vos. Y entiendo la quimera que era todo esto...

Soundtracks

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Personajes:
- Allen Jana
- Ludi
- July Cinadi
- Lisa
- Felipe
- Orlando
I
(Soundtrack: "Fix you", Coldplay)

Mirá, sé que no vas a quedarte acá conmigo - le decía Ludi a Orlando-. No te quiero dejar, duele tremendamente. Pero es que tengo ya las heridas por todos lados, sangro a cada momento, y veo que vos, no vas a cambiar nada. Mi amor, sabés que tengo una debilidad por vos. Pero vos... tenés un afán por irte de mi una y otra vez. Ya me he cortado bastante con tus palabras, me he hundido demasiado en tus ausencias, ni hablar de lo que he sufrido mis persistencias para contigo...

Orlando miraba, como quien no quiere la cosa. Ludi era Ludi, pero él era Orlando, el mismo Orlando que se juntaba con Allen y Felipe en dos horas para ir a nunca se supo que fiesta.

Yo te tiendo la mano, Ludi, pero vos insistís en que no, en que o me quedo o me voy. ¿Por qué no entendés que me quedo, pero salgo, peo existo de esta manera? No me pidas que sea quien no soy, porque...

... no soy nadie para pedirte que cambies. Es algo que tiene que surgir de vos, Orlando, sino no me interesa (esto no es del todo verdad). Soy una tremenda pelotuda, siempre me pasa esto de que en realidad no estoy enamorada de nadie. Son ilusiones ópticas, que entran por mi retina, se me filtran por los poros, me llegan al corazón, y ahora resulta que estoy escupiendo sangre otra vez.

(Soundtrack: "Walk away", Franz Ferdinand)
...

II
(Soundtrack: "The crossfire", Starsailor)

¡Allen! Pará un poco, querés...

Allen intentaba reconstruirse de las sensaciones de los golpes visuales, la química en exceso, los pensamientos masivos en verde, el destornillador, y unos tres tequilas. Ahora estaba más lúcido. Caminaba bien, aunque gozaba de esa alegría de varias gradaciones. Pretendía subirse al auto, algo que July pensaba impedir. Se había prometido pararle el carro a Allen cuando la situación lo ameritara. Aquí está tu oportunidad...

No te subis, no me vendés eso de que se te pasó, no me interesa qu jueges a nada, que recorras esas sensaciones de vuelta. No quiero resbalones, ni alarmas, ni sorpresas.

(¿Te has mantenido en tus cabales sólo para decirme que no voy a hacer lo que voy a hacer? ¿Olvidaste que una vez más tengo entre ceja y ceja cierto curso de la historia, que he decidido plasmar ahora nomás en todo su esplendor que se derrumba? No vo que estés lista para ir para el otro lado. Si querés no venir, no vengas. Pero son las seis de la mañana, los sismos ya pasaron. Vamos al auto.)

¡Allen! Te dije que no. Que esta vez no.

(soundtrack: "Champagne Supernova", Oasis)

Entonces lo agarré, lo tomé de la cara, lo miré a los ojos. Me paré enfrente, bajé el tono, le pedí que bajara él su tono. Le recordé que él me pidió que yo haga esto, que queremos los dos hacer esto. Le dije que se apoye contra la pared, que descanse, que estoy, que le prometí que estaba, como él estaba la otra vez en el hospital. Nos abrazamos, no podía creer que me escuchara. Quizás si se te pasó el vuelo, pero vamos a estar seguros, ¿si?

(Hay veces en que uno pierde las direcciones y entonces comienza a ir para diferentes lados simultáneamente, en busca de una solución para ese momento recóndito que sucede ahorita. Y no se trata de simple borrachera, sino de una filtración que reclama por las fallas del sistema, que pide a gritos que se caiga. Tiene que caer. Es que nada parece matarlo. Pero yo sostengo que cuando uno está mal, debe pasar el momento (... efímero soy...). Pero July tiró un cable a tierra. Ella es la mejor parte de mi conciencia, la que más vale la pena.)

III
(Soundtrack: "Shut your eyes", Snow Patrol)

Luna le dice a Felipe que le diga a Lisa que descomprima sus sentimientos un poco. Lisa les comenta que no les puede decir lo que le pasa, pero que se siente muy mal. Luna y Felipe sostienen que Lisa tiene que decir lo que le pasa. A lo que Lisa responde mirando al piso que no, que se prometió que no iba a implicar a más gente que a ella en su dolor.

Entonces Ludi entra en la habitación, con claros signos de haber llorado. Y todos saben que Orlando no está, que se fue. Ludi mira a Felipe, sabe que él sabe exactamente lo que pasó. La verdad es que Felipe sabe más sobre numerología azteca que sobre lo que pasó (o no pasó, no lo sabe...) entre Ludi y Orlando.

Pero el cuadro recién se completa con un Allen que entra por la puerta, advierte la escena, que el resentimiento se respira en el aire. Lisa lo mira a Allen, que mira a Ludi, que se suena los mocos. El gran presente ausente Orlando está durmiendo aún.

(Soundtrack: "Hyper Music", Muse)

Lisa se da cuenta que se han olvidado de ella. Por un lado dice que es mejor así, por otro lado está apuñalandose nuevamente porque no dice eso que va a terminar diciendo. Allen se da cuenta de que comparten ciertos silencios que él desearía no compartir. Y ahí comenzó a teorizar sobre las omisiones que se descarriaron en ese pedazo de hierro, tan difíciles de moldear porque tienen forma propia. Forma de estaca.

¿Ya es hora de omitir otra vez? Mientras se escuchaban los martillazos sobre el hierro...

La pequeña Miss Mundo

jueves, 6 de septiembre de 2007

Personajes:
- Ludi
- Orlando
- Felipe
- Milagros
- Allen
- El muchacho buen mozo
- Luna
- y demás...
I
La pequeña Miss Mundo bailaba al compás de una música bellísima, daba vueltas, miraba a los ojos a su acompañante, un muchacho muy buen mozo. Ella vestía de blanco, casi una novia en el mejor día de su vida. Era un momento que se le filtraba en la carne, que la hacía ella misma ahí ahora. Él no esquivaba esa sonrisa amigable, tierna, por momentos alborotada, pero siempre presente.

Mili danzaba, se hubiera quedado toda la noche. A su alrededor estaban tdos sus amigos, bailando. Bailó un poco con Orlando, un poco con Feli. A Allen tuvo que arrancarlo de su silla casi. July le decía "andá andá, te lo presto un rato, bailen".

La banda tocaba. Nunca se enteró si eso era un vals o alguna otra cosa. Ella solo estaba. Su compañero la besaba de a ratos, le pedía momentos a solas, cuando se alejaban de la multitud, de la bola disco que giraba arriba, de las luces que atravesaban el paisaje, articifialmente tan bello...

II
Allen) Tengo esa sensación, repentina, y para mi inevitable, de que podríamos haber estado allí. Antes... digo, antes de todo, antes de los ataques, antes de las ilusiones, antes de ese gran encierro. Otra vez me debo culpar de mis demoras.

Feli) No creo que haya que ser tan duro -Mirando al piso, resistiendo hasta límites demasiado lúgubres-. Nosotros estuvimos siempre. Quizás no cómo ella necesitaba. Pero estabamos, con ella, no eramos extraños.

Ludi) Es que la veo ahí. Sola... Siento que terminó de materializar la ruptura, de cerrar la puerta. La extraño, no va a ser lo mismo - se cubre, como queriendo evitar que el resto la vea llorar-. El día antes de que todo esto pase me llamó, porque nos teniamos que juntar al día siguiente. Le pregunté cómo andaba. Me contestó que mal, que se sentía mal, que iba al médico.

Allen) Digo... estos son los momentos donde uno putea, quiere meter reversa. Los cielos nublados deberían ser descapotables... July está mal con esto. Ayer no nos podíamos dormir. Se le escapa siempre la misma lágrima cuando le mencionan a Mili.

Luna) Querida... ¿qué te ha ocurrido?

Feli) Hay que... hay que retomar la cosa. Cambiaron las reglas del juego. Mili está aún, entre nosotros. No murió, sigue estando, y va a estar, ¿ok?

Luna) Lo que dice Felipe es cierto. Mili está, no voy a dejarla. Es mi amiga, la quiero, la adoro. Estamos acá, seguimos estando todos, ¿no? ¿no?

Feli) Si.

Allen) Siempre afronté este tipo de colapsos de una manera patética, usualmente deshecho, con capacidad operatoria reducida, incapaz de esquivar balazos o montar una nueva obra aunque la sala esté vacía. Se desarma todo. Claro que me quedo, claro que Mili sigue existiendo.

Ludi) Le pregunté una vez por qué se había peleado tanto con el mundo, casi preguntándole en sentido metafórico. Ella me contestó, "¿Y por qué estas peleada tu?"

III
Esa canción (o pieza, no importa) ya la había escuchado en las películas. July le dice al oído "¿viste que mal que baila Allen?". Esa complicidad de Mili le sonríe, mientras Allen sigue el compás como puede. Felipe baila muy bien, lástima que está borracho, para variar. Foto con las chicas, Luna que siempre sale re linda, Ludi que salió mirándo para el costado, y por ahí se la ve a Lisa, un poco con nariz de payaso por el champán.

Sos tan lindo, mi vida, sos tan lindo. Me encanta que me mires de lejos, sabés que cuando quieras estás invitado a la recepción, que nos encontramos de nuevo en cinco minutos. ¿Te acordás cuando me decías eso, al salir del trabajo? Y tenerte acá, ahora, ¿cuánto pasó?

Mili volvió a los brazos de su galán, de su historia de a dos, no puede aguantarse más que volviendo a abrazarse un poco más que la vez anterior. Porque a veces hablar con vos es hablar con nosotros mismos, vernos desde afuera, pero simulado desde adentro.

Allen hacía piruetas de la mano de July, agarrada de Ludi, ese trencito que era una oruga, que seguro era mariposa. Orlando hablaba con una de las primas. No tiene remedio... Y si a Mili la envolvían entre las risas y una forma de ser todos a la vez, no era casualidad.

IV
Mili danzaba con el aire, movimiento arriba, estirando, luego hacia la derecha, cuidado de no pisarse. Allen y Ludi se asomaron a la habitación del hospital, sin entrar. Mili estaba en el vals, en la fiesta, con su adorado. La pequeña Miss Mundo, que a los 24 lo conquistó todo.

Pero Allen y Ludi veían una cama, la enfermera que pasaba, la tristeza que se les chorreaba un poco más. Algún quejido que se escuchaba de la otra habitación, la señora mayor que tejía mirando un partido de fútbol. Las pastillas de todos los colores, la química que se desplegaba en todo su ser, que en reaidad no sirve para nada, no lo puede todo.

Mili reía, la tenían en alzas, alguien había volcado una botella de sidra. Feli, seguro. Y no te olvides de mi, cariño. Aunque la luz entre por el ventanal, no te olvides.

Allen) Tanto afán de exactitud, querida ciencia, pero el dolor nos toca igual.

La imagen de Mili consigo misma (pero con todos, vivía con todos) era un retrato de una melancolia golpeadora. Entonces, Ludi miró a Allen, la enfermera les pidió que vuelvan al otro mundo, a reencontrarse con el resto.

Ambient...

martes, 4 de septiembre de 2007

Allen a Orlando:

Viste que uno en realidad es ese tejido, ese todo integro y palpitante que lo rodea y es uno mismo a la vez. Es ese ser íntimo que es también ese ser proyectado en los otros, esa sensación de comunidad (no pocas veces conflictiva) con los otros y con el mundo.
Hace tiempo que dejé de creer en las meras instrumentaciones. Tincho y Mauricio (no Macri), cada uno a su manera, me han dicho reiteradas veces que uno es en situación, no tanto un ser en el mundo, sino un ser con el mundo.
Y justo ahora, que hay algo que inunda un no sé qué mío, oportunamente ubicado al centro de mi pecho.
Porque allí está el chacra emocional, ¿no? ¿No se trata de ese punto energético estratégicamente ubicado en el cuerpo? Cuando hablaba de las sensaciones acuáticas, hablaba de eso. Siempre me dijeron, cuando estaba angustiado, y me quejaba de que me dolía ese punto de mi cuerpo, que era el chacra congestionado.
En realidad nadie existe por sí sólo, por favor, eso es una tremenda pelotudes. A veces pienso que he reducido la independencia del ser humano a una serie de predisposiciones afectivas. Que uno no decide, que uno transcurre. La racionalidad es sólo un fantasma tétrico. Y lo que uno verdaderamente quiere es lo que uno es, y no puede evitar esa relación de enemistad-amistad-amor-odio con el mundo.
También pensaba que el verdadero ser es en comunicación, ¿no? O sea, no te hablo de a magia divina, ni de cómo hacerse millonario, ni de sexo con ella, ni de familia de uno, ni etcétera etcétera. Creo que lo que verdaderamente está abajo, lo que realmente hace ser, es la comunicación, poder implicarse con los otros. Todos los arreglos afectivos, de poder, de dinero, de desmán, todas las piruetas ergonómicas, son eso.
Y a todo esto viene una situación de arrastre. Pues ahora, como dije, ese no sé qué del ambiente reactiva ese no sé qué de la burbuja interna, que entra a convulsionarse de a ratitos para ver si nos desparramamos un poco en el sentimiento ajeno. Me parece que estoy entre ese "no me importa nada" y esa clara reflexión emotiva de que todo me importa demasiado...
No sé si es esa sensación irrefutable de que nada va a cambiar, o ese impulso de inmiscuirse un poco más en la existencia, adquiriendo nuevos pagarés, una Corona frente al río nocturno, o hacer que el tiempo (creativo) fluya de una maldita vez, que el castor ya se ha aburrido.

(Chocan los chops, con su ya clásico cántico: "Y que se caiga el sistema".)

Conversación con el enemigo

domingo, 2 de septiembre de 2007

#) Hola.

1) Hola. ¿Cómo estás?

#) Bien.

1) No puedo creer que estemos acá, los dos frente a frente sin que se estén cayendo las paredes, sin que resplandesca esa necesidad de huir...

#) Lo mismo digo. Sé que te cuesta estar acá, que te has implantado esa reticencia a mi. Lamento eso. Pero respeto que estés acá ahora, que no hayas optado por no venir.

1) Si. Yo también lo lamento. Y reconozco explícitamente el esfuerzo emotivo que estoy sufriendo ya.

#) Tenía razón cuando dije que no podíamos quedarnos con todo esto embotellado, esa vez abajo de la lluvia. Tuve que perseguirte casi, alcanzarte, lograr que pararas, para poder hablarte. Tanto tiempo a pasado Allen. Ese mismo tiempo que susurra su verdad, no la mía.

1) No sé. Tengo que admitir que recién ahora me doy cuenta de ciertos mecanismos. Y creo que fui efectivo de desarmarlos, sin darme cuenta. Vos no querías que los desarmara, pero creo que tenía que abandonarlos.

#) Creo que no los abandonaste del todo. Entendeme. Renuncié a vos porque no quedaba otra escapatoria, y te digo bien claro, fuiste una de las renuncias más dolorosas que tuve que hacer. Intenté volver, acercarme un poco. Pero siempre me respondiste con una repelencia asombroza, con bombas y estallidos.

1) Decime, ¿vos tenés esa sensación, cuando estamos con todos, los dos presentes, de que tenemos que omitir lo inomitible? Eso, de que nos negamos el uno al otro pero en realidad estamos tan de frente, tan cerca, dolorosamente cerca desde un abismo.

#) Si. Lamentablemente nos hemos vuelto expertos en esquivarnos. Pero vos iniciaste este proceso. Vos fuiste el que se fue, el que comenzó a volar los puentes, a desintegrarse.

1) No pude con tanto dolor, entonces me fui. Y aprendí a desconfiar de mi mismo, entonces comenzaron las detonaciones. Sabía que si existía el puente, iba a cruzarlo, o peor, a intentar que vos lo cruces. Entonces comencé a detonarlo.

#) Recuerdo, escuchar las explosiones a lo lejos. Por favor, si me has hecho llorar con semejantes cosas. Esa lejanía, ese no reconocimiento de que me quisiste, de que estabamos juntos. Te odio por eso. Negación de que yo estuve en vos y vos estuviste en mi. Negación de que las cosas cambiaron. Procediste a borrar las cosas, a convertirme en la nada.

1) Esa nada es la marca de la presencia absoluta.

#) Si, veo. Me doy cuenta. Estamos de acuerdo en eso. Quiero que sepas que yo no hice todo este montaje, que te recuerdo, que estás... que me pone mal acordarme de vos, pero no por el pasado ese que tuvimos juntos, sino por eso que te volviste ahora, Allen.

1) Estoy absolutamente convencido de que el problema no es con vos, el problema es con quien eras antes, y ese por qué del fracaso. Porque creo que ya no te conozco, pero tengo una imagen demasiado explícita de quién eras. ¿Sabés que hasta recuerdo tu número de documento? Fah...

#) ¿Ves? Negás toda mi realidad, todo eso que soy desplegado en la actualidad, mi yo de hoy, que ha pasado por más cosas que Allen Jana. Te quedás con hipótesis de quien soy, y con certezas (discutibles) de quien yo era. Me matás una y otra vez, todos los días. Pero el que sangra los balazos sos vos.