Allen a Orlando:
Viste que uno en realidad es ese tejido, ese todo integro y palpitante que lo rodea y es uno mismo a la vez. Es ese ser íntimo que es también ese ser proyectado en los otros, esa sensación de comunidad (no pocas veces conflictiva) con los otros y con el mundo.
Hace tiempo que dejé de creer en las meras instrumentaciones. Tincho y Mauricio (no Macri), cada uno a su manera, me han dicho reiteradas veces que uno es en situación, no tanto un ser en el mundo, sino un ser con el mundo.
Y justo ahora, que hay algo que inunda un no sé qué mío, oportunamente ubicado al centro de mi pecho.
Porque allí está el chacra emocional, ¿no? ¿No se trata de ese punto energético estratégicamente ubicado en el cuerpo? Cuando hablaba de las sensaciones acuáticas, hablaba de eso. Siempre me dijeron, cuando estaba angustiado, y me quejaba de que me dolía ese punto de mi cuerpo, que era el chacra congestionado.
En realidad nadie existe por sí sólo, por favor, eso es una tremenda pelotudes. A veces pienso que he reducido la independencia del ser humano a una serie de predisposiciones afectivas. Que uno no decide, que uno transcurre. La racionalidad es sólo un fantasma tétrico. Y lo que uno verdaderamente quiere es lo que uno es, y no puede evitar esa relación de enemistad-amistad-amor-odio con el mundo.
También pensaba que el verdadero ser es en comunicación, ¿no? O sea, no te hablo de a magia divina, ni de cómo hacerse millonario, ni de sexo con ella, ni de familia de uno, ni etcétera etcétera. Creo que lo que verdaderamente está abajo, lo que realmente hace ser, es la comunicación, poder implicarse con los otros. Todos los arreglos afectivos, de poder, de dinero, de desmán, todas las piruetas ergonómicas, son eso.
Y a todo esto viene una situación de arrastre. Pues ahora, como dije, ese no sé qué del ambiente reactiva ese no sé qué de la burbuja interna, que entra a convulsionarse de a ratitos para ver si nos desparramamos un poco en el sentimiento ajeno. Me parece que estoy entre ese "no me importa nada" y esa clara reflexión emotiva de que todo me importa demasiado...
No sé si es esa sensación irrefutable de que nada va a cambiar, o ese impulso de inmiscuirse un poco más en la existencia, adquiriendo nuevos pagarés, una Corona frente al río nocturno, o hacer que el tiempo (creativo) fluya de una maldita vez, que el castor ya se ha aburrido.
(Chocan los chops, con su ya clásico cántico: "Y que se caiga el sistema".)
Ambient...
martes, 4 de septiembre de 2007
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4 comentarios:
el gato de allen! es re lindooooooo
ehmm...
xq nunca brindaste conmigo xq se caiga el sistema??? yo quiero q se caiga!
es interesante lo q planteas, los otros, uno, un tejido. podemos tratarlo cuando te dignes a aparecer, no?
"Me parece que estoy entre ese "no me importa nada" y esa clara reflexión emotiva de que todo me importa demasiado..."
Esa me quedó grabada, qué ambiguo.
Creo que Ly tiene algo de eso.
pd: el gatito quedó muy bueno! lo mejor es cuando mira para el frente.
Coincido, la frase en la que encerras simultáneamente que no te importa nada con el que te importa demasiado fue un llamado al ego.
Debe ser generacional.
Ey gracias por pasarte por mi blog.
Yo tengo el mismo gatooo, y yo que pensé que era único (?) maldita industria cultural jaja (broma)
Me gustó tu texto! a veces no importa tanto conseguir una rta sino el simple hecho de replantearse las cosas.. saludos!
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