Chapoteos en el Océano Atlántico

martes, 31 de julio de 2007

Personajes:
- Julio
- Luna

--


2) Nada. Nada... Nada y no tengo ganas y viste cómo es esto. (¿De qué no tenés ganas?) De nada. Digo que Julio en una de esas está compartiendo una cerveza con sus compas, (¿estará en Frankfurt?) delirando a un momento, riéndosele en la cara al tiempo para entonces guardarse ese destello que le sale de los ojitos en un recuerdo que después...

1) ... me voy sentir un idiota por extrañarla tanto a ella, porque todavía la recuerdo caminando, recorriendo Europa, recorriendo mi mundo, haciéndolo suyo, recorriendo mi casa, recorriendome a mí con una fuerza y una dulzura sólo dignas constelaciones emocionales tan particulares.
Tus palabras me resultan tajantes, aunque las digas en una sinfonía...

2) ... Ameliense. Sería ameliense volver a jugar entre las sábanas de los martesmiércolesjueves. ¿Sabés cuánto extraño todas esas cosas, tus mañas frente a la compu, las filosofías edonistas de gente que en realidad pretende ser feliz de otra manera de lo que generalmente se entiende por ser feliz? Porque de vos me gusta eso de querer girar sobre vos mismo, saber que sos la marca de todas tus capacidades que son a la vez tus obstáculos y que no sabes cómo haría las piruetas más tergiversadas en mis telas sólo para ver si te hago las cosquillas en la panza que vos me hacías a mí.

1) Te extraño. Y send. Te extraño, envié el mensaje. Te extraño, y ahora odio el aeropuerto. Te extraño y odio el Océano Atlántico, querida Luna, ¡lo odio! ¿Por qué tenía que ser ese océano el que nos separe, que no tiene sólo agua, peces y barquitos hundidos sino que también...

2) ... me hace acordar que llegué, que Julio, que los abrazos que los besos... A veces pienso que se me cayeron al mar y que...

- Te extraño, dijo el celular. ¿Y quién lo dice? "Vos sos medio tonta o te haces?", contestó el celular al mostrarle quién firmaba el msg.

2) hm.... Decime, ¿Cómo hiciste vos para mandarme un beso, chapuzón, hacerlo nadar todo lo que nadó, secarse, ponerse apuesto, corretear desde el puerto de Olivos -Yo creo que arribó allí - hasta casa y colarse en mi habitación? Besos por celular... pero cómo hiciste para hacerlo ahora??

- Teextrañotambiénydecimesiestásdespierto. Correr, patas de rana, chapuzón, a esquivar el catamarán que llega desde las aguas nocturnas, nadar nadar esquivar el Nautilus, estilo pecho estilo mariposa, me pasé un crucero y ... Julio, buscámelo a Julio.

----------------

Julio) Hola Luna - Le susurró el celular a Luna en el odio, mientras estallaban las estrellas-.


(En realidad lo del estallido era una ilusión emocional. La pura verdad era que las estrellas estaban caídas y cuando sonó el celular, escuché la voz y paf. Se subieron del piso al cielo…)

Luna) ¿Te llegó mi mensajito? Claro que te llegó, que boluda que soy a veces.

J) Bueno. No hablamos hace no sé cuánto tiempo y vos lo primero que haces es insultar a esa persona que quiero tanto...

L) Je... eps, perdón. Es la sorpresa. Los nadadores, viste.

Silencio 1. Por favor… shhh.

J) Decime, ¿por qué abrazas al de la foto y no a mi? - La foto le bailoteaba entre los dedos. En ella Luna lo miraba fijo, mientras él la tenía en sus brazos-. Digo, el de la foto está en blanco y negro, está encerrado en la foto. Yo a colores, tirado en la cama. Vos lo mirás sonriente a los ojos, convidándole tus claridades... y justo a ese yo de la foto que no soy yo porque ahora estoy acá tirado en la cama de mi habitación. ¿Te acordás el día que nos sacamos la foto? Fue re lindo re fotográfico pero en realidad era un momento para re vivirlo juntos, y no sólo para recordarlo. Envidio esa parte de mi pasado que se quedó con vos en esa foto.

L) La foto… Yo no tengo la foto, tengo esa perspectiva de cuando yo estaba alzada en tus brazos y vos me mirabas, y te robe esa sonrisa un ratito nomás, era tuya pero no era tuya, porque era mía.

J) Jaja, Luna... Me encanta que sepas cómo arrancarme de la cama y hacerme gastar una llamada de larga distancia desde Frankfurt hasta Buenos Aires. Sabés que no suelo Ayer soñé con vos que ibamos en el tren hasta Holanda a encontrarnos con un tal señor C.

L) ¿Es el mismo señor C. del que me hablaste? ¿La misma peripecia que nos proponíamos revitalizar los las semanas de septiembre octubre noviembre del pasado año? Pero no no, hablame de la J. de Julio, que la C. de última me la dejo guardada ahí un rato. Mirá que me miro al cielo, me veo a mi cuarto menguante y pienso que llena es allá y acá no. Que las nubes a veces me cubren pero...

J) ... Si. Bueno Luna, little moon, en realidad ya te conté en el mensajito que te mandé lo más importante.

L) ¿Te vas para Venecia nomás?

J) No es un "me voy para Venecia", no es "me voy a estudiar afuera", no es "me voy a visitar otro lugar de este continente que ya no tiene el mismo sabor". Es no me voy para Argentina, no puedo nadar lo que nadaron los besos y los te extraños...

L) Bueno. Te entiendo que no vengas hasta acá. Lo sé... No guardo esos ideales ya.

Silencio 2. No se permiten intervenciones quirúrgicas a esta altura de la noche. Esas cosas terminan mal...

L) No digas nada, no tenés que decir nada. Hagamos como cuando me hacías cosquillas en los dedos de los pies con tus adjetivos desnivelados, que vos decías me hacían tan bien. O cuando nos emborrachamos y en plena calle le pedíamos al mundo que ondulara un poco, que tan derecho no nos gustaba, que hiciera eses en el piso a ver si en una de esas corregíamos nuestro rumbo.

J) Necesariamente, para corregir el nuestro rumbo tenemos que hacerlo juntos…

El cigarrillo que Luna se había prendido justito antes del llamado telefónico estaba reducido a menos de la colilla. No le había pegado ni una sola pitada. Julio le hace bien en eso de dejar de fumar.

J) Bueno, ya hablamos de mi, pero ¿Quién sos ahora?

L) Casi como en la foto, sólo que a mi cuerpo le faltan otros dos brazos que le sostengan. Y no sabés, que voy descubriendo que mi cuerpo es tan mío, que las acrobacias me salen bastante, que justo cuando quiero dejar todo algo en este mundo complota y sabotea mi abandono.

J) ¿Puedo sabotear tu abandono nuevametne? Sabés que me encanta hacerlo.

L) Lo acabás de hacer, pero mi problema son los efectos secundarios. Allen les dice "secuelas", pero eso es otra historia.
Los espacios vacíos cada vez me gustan menos, aunque los reconozco como necesarios. Porque a veces necesito los chapoteos, viste. No sé si entendés, pero es así Julio. O sea, yo digo que no podemos estar sin entre-espacios sin distancias, pero las lejanías querido, las le-ja-ní-as-me-ma-tan.

J) ¿Y si te digo que me encantaría asesinarlas? Porque por más que escuche tu voz, esto es un aparatito que se conecta con una red internacionalmente mágicotecnológica que salta de antena en antena, chapotea, que tiene snorkel y llega a otro aparatito que hace de cuenta que soy yo pero no soy yo pero al menos me deja saber que estás, que sos, que mirás el techo mientras te mirás el anillo de tu pie contandole cómo te sentís.

L) Yo estoy bien, conociendo un poco más de la parte de adentro del mundo, porque la parte de afuera me cansó lo suficiente como para volverme un toque adentro a ver cómo me salen los ostracismos y el teatro de varieté para hacer reír a... nadie.

J) A mí me hacías reír. Sé que todavía podés. Sé que llegaste de viaje hasta mí, sé que somos un accidente, que todavía no a ocurrido por completo. Ese es el tema, el accidente quedó truncado. Digo, si nos hubiéramos quedado o simplemente pudiéramos terminar nuestro choque final, que se suponía era el más fácil. Pero me parece que estamos perdiendo nuestra inocencia en esas facilidades automovilísticas.
Digo, pienso... bah. Siento, que quiero que te vengas a la frontera de Venecia, que nos encontremos en terreno Neutral para ver cómo nos sale eso de inventar sin anestesia.

L) Terreno neutral: ¿Eso de no estar en tu casa, pero tampoco en la mía? ¿Eso de irnos de nosotros mismos un rato, de escaparle a las divisiones propias, hundidas en la carne -Oceano Atlántico-? Es jugar en la zona liberada porque en realidad, para evitar nuestras distancias tenemos que anular los dos extremos del mundo, los barquitos los aeropuertos las maletas las aduanas y decime ¿por qué me decis eso?

J) Pensé... lo Neutral es lo que somos, ¿no?

Instrucciones para convertirse en FM

domingo, 29 de julio de 2007

- Claro claro. porque ahora estás más recatado, y no "vas de 0 a 200", como solías decir ¿no?

- Todo depende, debe darse, July. Igual es cierto que hubo una merma en estas cuestiones del destino poco utilizable e inflamable, de cumbustión espontanea en mares de ideas súbitas e impecables.

- Como la que te llevó a ganar el premio de "No volveré a Nordelta". Oh bombón, yo hubiera querido estar ahí, digo, al menos para ver toda la historia en vivo. Porque ya me la contaste, sé que te encanta contarla, y la verdad es que sólo a vos se te ocurre alucinar de tal manera, y despertar al otro día y resulta que no alucinaste un carajo, que te pasó en serio.

La autopista eran lucecitas que venían y se perdían por detrás casi instantaneamente. El auto rompía el viento esa madrugada de domingo, con arbolitos que se sambullían en la oscuridad a penas los pasabamos y las líneas en el asfalto se las tragaba el piso del auto en menos de un segundo.

- ... que la organizaba él viste, que infló todo, y me imagino que mañana se va a andar jactando de cómo nos fue anoche y blablero y quién era tu amiga, y si te acordás de cómo saltaste los arbustos, devolviste una patada voladora a nadie y terminaste sentado de traste en el pasto enfrente de la piba de la otra vez.

- ¿Cuál piba de la otra vez?

- Lau. Chica simpática, sinceramente no pensé que fuera a salir nada y de repente me encontré con ella en Plaza Serrano saliendo de la facultad un viernes.
-----

Yo te juro que la conciencia me la había dejado, que no sé dónde estaba, que la vendí, la permuté por otro tequila o la rifé y estoy segura que vos no te la llevaste. Jajaja... ¿Ya nos vamos, amor? Con razón Felipe me decía que sos medio fantasma, que te escabullís de repente. Pero, ¿vos sabés volver, tenés idea? Un cuerno che, pero me pierdo con vos.

Felipe me dijo que vayamos a la fiesta. Que era en lo de Lisa, en algo, un country o no sé qué, llamado Los Robles del Monarca... eso, Los Robles del Monarca. Una rejita, no sé cuántos caminitos en medio del no se ve un pomo de la noche de la provincia zona norte y gracias. Gracias por venir.

El resto fue cerveza, vodka, Felipe fumando yerba, alguno que se le ocurrió dar vueltas alredededor de un pino con un papel higiénico, yo tratando de tirar a July a la pileta. La amiga de July que terminó a los frontazos de labio abierto y combate de lenguetajos sin correa con Orlando. Je.

- Bueno, yo me adentro en las colinas de Nosedondia para ver si llego a casa porque ya me estoy empezando a embolar.

- Nos perdemos juntos, corazón. Que yo acá no me quedo con estos sola, a ver si están más cuerdos que vos. Bosquecito de noche. Nunca estuve contigo en un bosquecito de noche.

Puse el auto en marcha. Todavía el sol no aguaba la fiesta y la pileta recién recibía a su tercera nadadora accidental. El vodka ya era el peor del mundo, el tequila estaba en extinsión y la cerveza que sobrevivía, oculta estratégicamente, era de la peor calaña encontrable.

El auto hizo marcha atrás prácticamente llevado por la inercia de mis manos, unos treinta minutos seco y un pantallazo de agua en el baño para despertar entre caramelos y el carnabal carioca, que era lo que quedaba de mi. Al lado de un árbol estaba Felipe con algunos de sus cuates haciendo fumata blanca como si fueran a elegir nuevo Papa. El jardín de la casita jaigsosaieti era un campo minado con autos de todas las razas y colores.

- ¿Vamos a probar la velocidad, no? - le dijo July a Allen mientras le arrojaba un beso en la cara a Felipe y que gracias que la pasé bárbaro.- ¿Al menos 220? Vamos a por un record.

- No lo dejes, que este se piensa que es una formula 1 - dijo Felipe largando humo de su boca como si fuera un dragón. Ý comenzó a reir sin motivo alguno.

Me subo que me subo que me subo, abrí la puerta nene. Ya está, se me pasó el frío y las estalactitas. Prendeme el aire acondicionado che, o me prendo un pucho si se puede. Siempre me mirás igual, entonces pará que prendo el Philip y...

-----

12okm:
- Lau... nunca me la mencionaste. ¿Era esa tu ex?

- Ja, no. Lau y yo no llegamos a eso. En realidad, salimos un rato, Orlando me la había presentado un día en The Roxy. nos pusimos a hablar, entablamos charla que terminó tres meses después con una súbita pateada de tablero de la futura arquitecta.

- Honey, ¿estás probando a ver si podes viajar en el tiempo?

- Un profe mío de física me contó que si viajas a la velocidad de la luz te convertís en onda de radio, situación existencial que te permite atravesar la materia. El tema está en cómo no te detenés precisamente donde exista un lavaropas, a ver si terminas haciendo el centrifugado...

- Se mueve todo, Allen.

Eran 160km ya. Fue así como fui alcanzando una Land Rover negra. El idiota tenía las luces apagadas. No hay nada que desintegre mi paciencia tan rápido como un estúpido a ciegas en la calle. Entonces me puse a la par del tipo, y le baje el vidrio para...

... decirle que tenía cara de imbécil lastrado por un elefante. Estabamos yendo a 180km por hora y a este se le ocurre bajar el vidrio e insultar al tipo, que también es tan imbécil como él y baja el vidrio.

- Allen. Bueno, pará que no me gusta cómo estás yendo. Allen...

- ... que no entiendo como un retardado como vos anda a esta velocidad, charlando, y sin luces. Sos un ridículo, flaco. Vos sos de los que encima después en Avenida Córdoba a las siete de la tarde se les da por doblar a la derecha y están en el carril de más a la izquierda - La contestación desde la Land se la llevaba el viento, no se entendía nada- . Y en una de esas, después si te chocan el auto no sabés que hacer. Guarda la curva, giremos un tantito que estamos cerca a ver si terminamos cochando los dos por charlatanes en frecuencia de FM.

- Bueno, no te va a entender. Dejá de mostrarle el dedo. Ok, está quedando atrás. Listo, fue... dejalo en paz, ya va a prender las luces o se va a matar. Pero intentemos no ser nosotros tapa de ningun diario, que encima no me gusta salir mal arreglada en público.

- Quiero ver si llego a los 220. Es cuestión de ver. Una vez con Bob hicimos este recorrido en 20 minutos. No sabes, parecía que ibamos adentro de la nave de la Guerra de las Galaxias, no me acuerdo cómo se llama. El tema es que hice veinte minutos, no sé si 15.

- Te pido por favor Allen que sueltes ese acelerador, que no estas con Bob. Bajá...

- Falta un toque...

Los arbolitos al costado eran fantasmitas negros que corrían en dirección contraria, las luces que iluminaban la ruta no eran redondas, sino líneas que se le escurrían al parabrisas. El pucho parecía que no le había hecho efecto nada porque July estaba medio inquieta. Yo pensé que se lo bancaba, que la nicotina la iba a dejar un poco más dócil que de costumbre, que a veces me pregunto si la tendría que haber dejado en casa y que salga con quien se le cante.

- ¡La puta madre Allen! No es gracioso ya, esto no es un jueguito idiota nene. No me hagas caso a lo de antes, no me interesa sentir los 220 km. Basta.

- No me golpees el brazo que ahí si que nos puede salir mal. Mirá que estoy en 210 y vamos que esto me parece que no levanta más, pero ¿viste esa loma? Creo que nos levantamos del suelo, que nos fuimos de la tierra un tantito jaja.

220, el auto iba derecho, pero cualquier maniobra era una jugada riesgosa, las curbas se tenían que mantener con pulso de médico cirujano. Fue sólo otro auto que apareció, que Allen pasó rozante, que desestabilizó un poco el vehículo, que los gritos de July fueron demasiado, que Allen tragó saliva en claro reconocimiento de que se había cruzado una línea, y que no se iban a convertir en ninguna onda de FM para llegar a casa.

----

- Pelotudo - gritaba July, ya abajo del auto, parado a un lado de la banquina -. No viajo más con vos, sos un inconciente pedazo de hijo de re mil puta...

Estaba histérica como nunca la vi, me bajé del auto, aparentando una tranquilidad tan verosímil como el Nahuelito, y me proximé a ella, vamos a calmarla que está loca. El cross de derecha que alunizó en mi quijada fue indescriptible. Y mi aterrizaje al piso fue tan doloroso como estrepitoso, y pensé que iba a escupir sangre.

- Nunca pensé que pudieras golpear tan fuerte.

- Pelotudo, pelotudo, no te puedo creer no te puedo creer- temblaba ella, mientras cerraba el otro puño amenazante, y agitaba la mano alunizadora que parece que le dolía.

Me cuasi incorporé. Los 220 km le corrían humedos por los cachetes a July, mientras pataleaba al piso y seguía maldiciéndome en todos los idiomas existenes e inventados que se le ocurrían.

- July, July. Ya paré...

- No quiero... no quiero más las luces que se me escapan a la vista, ni el esfalto que se escurre por debajo de los neumáticos. No quiero esquivas camionetas de imbéciles, ni hacer sociales ventanilla a ventanilla. Nada de alarmas, nada de sorpresas. ¿Qué te pasa? Allen, Allen, no... Casi me muero ahí adentro en tu máquina del tiempo... Casi me muero nada más de esa sensación de desastre en potencia.

Pensé que me iba a dar un gancho al estómago, pero me abrazó fuerte, me susurró al odio que no quería más. Que esperemos un rato, que el sol ya sale, que necesitaba que le hable, que le explique la relación entre la persona de la avenida en el primer beso, de las luces apagadas en mi depto el viernes pasado y la que manejaba a 220 hacía cinco minutos.

El paisajista

sábado, 28 de julio de 2007

Los arbolitos cada vez pasan más rápido. De chico recuerdo que me imaginaba a un tipo corriendo a la velocidad a la que van los coches en las rutas. Era un tipo bastante atlético, porque iba a la par nuestro, viste.

Hoy tenemos un sol radiante radiante, una belleza que se ha quedado dormida en el asiento del micro, un tipo que se pasea por el pasillo, un pibito que ha creado nuevos artilugios para no hacer lo que su madre le pide, una pareja de atónitos recién casados, bastante desparejos por cierto, y por último este coleccionista de imbecilidades.

Lo apasible del paisaje es contagioso, mientras las frazadas me muestras una lomita, un campo en donde a mi me gusta por las noches quedarme un rato escuchando la música de la fuga de ideas. Los suspiros del viento, que de vez en cuando te encuentran mirando al cielo, me hacen responderte con otros suspiros, o quizás una visita sorpresa porque todavía no abriste tus ojos. Y con mi mano continúo recorriendo la sinuosa salida al mar, me resto importancia a mi, porque de una vez por todas se supone que todo ha salido bien y ya estamos en camino.

(Nunca pude dormir muy bien en los micros. Me incomoda la posición del asiento por más que lo recline a más no poder. Él me sigue recorriendo. Este sol me pega en la cara, pero no me quejo, me gusta. El calorcito y las galletitas de ayer, las sábanas y las almohadas tiradas en el piso, el beso en el acensor, saliendo del centro y el desayuno en Piacere, de inapreciable valor para mi que te hayas levantado ese día tan temprano.)

Las sombras que se van dibujando, mi amor, son perfectas. Se van moviendo, nos estamos moviendo. Siempre nos movemos, viste. ¿Y cuando lleguemos a Mar del Plata vas a seguir siendo vos? Seguís durmiendo y no sé cómo haces la verdad.

(No me gusta eso... A veces te veo que andás en esas cosas con demasiado ímpetu, por decirlo de alguna manera. ¿Vas a seguir siendo vos? Por favor...)

Menos arbolitos y más vacas che. Mu, mu muy panchas ahí comiendo. Y las rejas, para que no se escapen, delimíteme bien mi campo del que tiene el vecino, que tiene los corderos. Alambrado pongale para que no pase, pará que mi mano no es el lugar, pero dejame visitarte un rato.

(Si. Claro. Pero después, ahora no. Te gusta molestarme, eh. Ojala lo sigas haciendo. Digo, yo me quejo pero sos así y está muy bien. Me divierte cómo improvisas. Aunque a veces te vas de mambo, pero no me preocupo que sé bien con quién estoy tratando. Y Mar del Plata te va a resultar más acorde a mis sonrisas, tus placeres y nuestras investigaciones exploratorias de los efectos de las vacaciones sobre dos personas responsables que se quieren mucho y andan en pleno verano explayándose por las calles a ver cuándo se pierden.)

Si salto del trampolín de tu naríz, quizás caiga en tus labios, haga equilibrio para no caerme. Seguro me caigo, reboto en tu mentón para caer en tu pecho. Hmm... Yo no hice nada cariño, vos no me dejaste hacer equilibrio. Pero me quedo, me hago el sota...

(Ok. Está bien, quedate. De todas formas yo también quería.)

Cuanto artilugio que me obligás a hacer, ni dormida dejás caer la guardia, dejás de controlarlo todo, de limpiar mis desastres y corregirme ante las visitas. Y me quedé nomás igual. Me lo merezco por esta vez, ahora que me dejaste me quedo yo.

Que pasen las vacas, que pasen los arbolitos, el nene del pasillo con la pistola esa que hace ruidos ridículos pero está bárbara. El tipo del micro que nos deja los sanguchitos, y yo ya me inventé otras cosas para los sanguchitos. Jamás te comenté esas ideas. Creo, deberías dejarme hablar un poco. Pero no hablar como hablar, sino hablár con eso de simplemente intentar las cosas y que confíes más en mi ciegamente. Digo, ¿qué te pensas, que te voy a lastimar, o que voy a venir a romper nuestro contrato de exclusividad? No. Eso quiero, hablar sin tener que explicitarlo todo, sin tener que consultarte todo esto que nos incumbe. Y creo vos también deberías omitir todas esas explicaciones y permisos que soles solicitar.

(zzzz...)

Un poco más de versatilidad, que ahora mi mano camina por el campo, que hace firuletes en forma de flor sobre tu ombligo mientras me como un poco se senguchito de miga. Después te limpio las migas, jugamos al truco y te gano, ¿sí?. Ese palpitar me encanta. Tenes las manos frías, y eso no puede ser. Vení.

(zzzz....si.)

Vení, que parece que estamos llegando. Se me rajaron los arbolitos che. No entiendo nada. Vos tenés que ser mi brújula, que además tenés el mapa y sabés como usarlo. Pero me quedo acá eh, no me rajás ni con una topadora. Total, vos seguís en la estratósfera intergaláctica del agujero negro más recóndito de ese murmullo que te sale ahora con forma de mi nombre y yo sigo aquí.

- Hey, July, llegamos - Dijo Allen.

July abrió los ojos.

Destellos

viernes, 27 de julio de 2007

Siempre quise contar esto. Pues casi que fui armando el relato in situ.

1) Yo me muevo tu te mueves ellos se mueven

2) ¡Y qué movedizos que estamos eh!

1) Bueno, pero pensá en que ahí está el meollo del asunto. Igual esto no te lo digo porque estás ahí y yo acá en el otro extremo casi, pero fue re a propósito que inventé esto. je.

2) Me gusta cómo haces eso que estás haciendo cuando haces de cuenta que te olvidás. Es bueno que hagas eso, y además, me gusta cómo te ves al hacerlo.

1) Que raro es estar de repente en frente tuyo, y parece que nos miramos y nos estamos viendo en serio. ¿Siempre supiste mirar así, dibujándome la silueta en torno al cuerpo, anulando mi historia y haciéndola surgir nuevamente? Me da impresión estar mirandonos a los ojos tan fijamente. Quizás sea porque no te conozco tanto.

- Y hay que tener cuidado con los otros cuerpos que navegan la sala.

2) Y que me detengo un poco, me corro para un costado y a ver si me seguís con esa mirada penetrante que tenés. ¡Me saltan las esquirlas de tus globos oculares, F.! Ja ja... Pero no me ganas, yo no te quito la vista de encima. Y me corro otro poquito total vos me seguís, tus ojos me corretean. Te noto algo... cambiado, quizás más... No te veía así.

1) Claro que ella no me ve así. Ella debe estar pensando en los números, las cuentas, (esperá que yo también me corro, y guarda con M. que anda así a las corridas y no presta atención), las vacaciones en el interior. Hmmm... N., te miro, y, compartimos tan poco. Y me planteo, ¿será mejor así, que no compartamos? ¿Te dije que me gusta tu sonrisa más que antes? Claro, a ver me voy a acercar un poco, a ver como me siento.

2) F. aproximándose de frente con los ojos que me miran y yo me corro pero lo dejo acercarse a ver que está pensando y guarda con M. chambón! que vos sabes que jamás te mira y la semana pasada te caiste nomás cuando pero seguís acercandote y no puedo evitar esa sonrisa.

1) ¿Sonrisa?

2) ¡Que no se escape! ¡No estoy acostrumbrada a sonreirte así! Bueno, ya estás acá, llegaste, ¿por qué das vueltas? Ojo con quitarme los ojos de encima, sabés que no tenés que quitarme los ojos de encima.

1) Me seguiría acercando. Sinceramente, siento que te acaricio con la vista, que te recorro todo el tiempo y no me angustio más, que me llevó todo este tiempo para esquivar a M. (saboteador, sostengo) para llegar a vos, la famosa N.!, y quedate, debería darte una buena razón para quedarte. Tengo esa sensación de que...

2) ... que a veces me pregunto si serás así como te planteas a vos mismo. ¿Digo, tan así sos? Y me decis que soy mala con vos, hm.... quizás me guste ser mala con vos. ¡En realidad, no quiero ser mala, pero no sé qué hacer!

- M. se aproximó, se cruzó entre F. y N., pero jamás quebró el contacto visual. F. maldijo a M. nuevamente.

2) Hay cierto no sé qué en toda esta situación, desde que me tomaste del hombro hasta que nos empezamos a mirar y nos alejamos para luego acercarnos. ¿Pensaste en lo ridículo que es esto? Digo, mantenemos exactamente esta relación que se dilata y se contrae, se expande y se retrae. ¡Me siguen saltando las esquirlas!

1) Me encanta la forma de tu boca, que claramente encaja con tus ojos, y hace re juego con tu nariz. Ni hablar de tu pelo que se tiende sobre tu frente, o el día ese que estabas tendida en el sofá y te miraba y vos no me mirabas como yo te estaba mirando, sino que le prestabas más atención a...

- Hay que recordar que mientras uno camina para atrás, fijando la mirada en el otro, está la puerta esa con los vidrios y que no la rompamos que se nos enojan...

2) No sé, ya no sé cómo hacer cuando tengo cerca a...

1) ... vos que en realidad sos una incógnita, una nueva visita a lo inesperado, un invento maquiavélico. ¡Y me lleva Merleau! que mi cuerpo me traiciona, que mis brazos aún no te alcanzan pero mis ojos ya se conocen todo tu rostro, que... decime, ¿cuánto es demasiado cerca?

2) Yo te digo que no avances más, que quedate ahí quietito mientras yo doy una vuelta alrededor tuyo... Y pensar que en un mes me vas a estar diciendo vos que yo me dé vuelta, preguntándome cómo me llamo. ¡Sabés perfectamente cómo me llamo!

1) No caí en decir tu nombre, puf... decir que eso aún no ocurrió, pero si que soy estúpido che. Voy a putear (cuando pase, porque todavía no pasó) eso de no haber dicho ¡¡N.!!

2) Tenés una mirada interesante, F.

1) Vos tenés unos hermosos ojos café que me encantaría ver más de cerca, aunque sabés que me moverías el piso, y ni hablar de la otra vez que posabas tu cabeza sobre mi hombro, yo hubiera preferido que la dejaras ahí, pero bueno, nada es para siempre.

2) Nada es para siempre. Y acordate que cuando me preguntes qué me aqueja, voy a ser...¿cómo me dijiste? Tan imprecisa como verídica, eso. Y después me largaste lo de que uno mismo es ese otro que te traiciona. Y después me decís que no compartimos nada... Lo de compartir no es sólo eso que pensás vos, es más. Y que ya te dije que no te animes a...

1) ¿Entonces dónde nos quedamos? Te juro que me doy cuenta ahora que tenés una carita muy dulce, que me encanta cómo me mirás. Esa sonrisa que se te escapa. Ja, ahora me doy cuenta que estoy sonriendo yo también. Cara bonita.

2) F., ¿me alejo un poco, si? Pero no te olvides de seguir mirando.

1) No me olvido. Y te mando un beso N.

2) No entendí el gesto ese. ¿Fue un guiño o...?

1) ¿Fue una de esas tandas en las que me puse a improvisar una de esas cosas que yo mismo voy a desarmar o que simplemente se van a caer porque no até lo suficientemente bien los cabitos? Y a todo esto, me encanta la pollera de hoy, tiene un aire sugestivo, no me malinterpretes.

2) Siento que F. me mira a los ojos pero no sé cómo cuernos hace para verme toda. No me mira sólo a la cara, sino que me ve toda. Me siento quizás demasiado expuesta, como dirás vos en esa otra conversación que todavía no tuvimos pero vamos a tener, donde me dijiste eso del otro que es uno y hablamos de nuestras cosas sin dar detalles, nombres, domicilios, teléfonos, espejos rotos, tatuajes del tiempo y decime quién está acelerando ahora.

2) Bueno, si me corro, caminando para atrás. Seguime por favor, un poco dale, dale. Por favor te lo pido no te quedes parado. Me estoy yendo, pero tomalo como una insinuación de "vení!". Eso, eso, dale. Sos hermoso. (¿Eh? se me escapo, retiro lo pensado.)

1) Sabía que ibas a hacer eso, pero bueno, te sigo, total, entre quedarme y que de repente me quede sólo. No tengo nada que perder, y la verdad es que te busqué desde el inicio. Pero si supieras los contratiempos que tuve, los días que se perdieron por mi falta de esplendor, mis movimientos toscos, mis arrobas en el cielo, esa canción que te canto y no estabas porque vos elegiste no quedarte mientras yo no te pedía que te quedes y entonces...

3) ...te fuiste acercando, estabas de cerca, te miraba a los ojos oscuros y tenía ganas de volar un poco en ellos. Entonces fue que me dejé de inventar excusas y los movimientos se perdían en el olvido pero en el recuerdo, entre esos destellos que lográs con tus ojitos y las luces tenues que realmente te los envidio. Nos corrimos nos corrimos y creo que no nos corremos más, pero ¡que algo está haciendo algo para que algo pasé! Decile a ese algo que ... (¿Qué le vas a decir?) ¿Qué hacemos tan cerca de nuevo? ¿No habíamos acordado alejarnos pero no alejarnos? ¿Desde cuando estamos tan cerca, si somos tan diferentes? ¿Qué hacen tus labios en los míos? Esto no es parte del libreto, che. Quedate que el libreto no me gustaba tanto...

Lo ecuónimo

Pensé que "Equonim", o "Ecuónimo" era una palabra existente. Y no lo es. Entonces, creo, significa lo siguiente:

Un tipo de ecuasión emocional, es decir, se sumarían, restarían, multiplicarían, emociones, entrelazadas unas con otras.
Lo ecuónimo no es "algo", es una relación de cosas, de instancias emotivas que se entremezclan, que sin unas las otras no pueden existir.
Se trata de lo si-tua-sio-nal.
Las ecuasiones son racionales: sumar, restar, dividir. Es un tipo de relación controlada. Las situaciones donde estas recionalidades son totalmente operativas son irreales. Siempre, en la realidad hay instancias de lo existente, de lo relativo y viviente. Eso es lo emocional, lo que de verdad importa.
Entonces, lo ecuónimo viene a mezclar lo racional de la matemática ficticia-realista con lo verídico de ese sueño diurno que llamamos realidad, en el cual llegamos al trabajo, nos abrazamos o nos abandonamos, nos peleamos o nos dividimos, nos restamos o explotamos, nos sumamos o nos damos un beso, logramos un beso y resulta que era esa la mejor ecuación.

--
Me continúo explayando sobre el tema: Lo ecuónimo necesariamente tiene una instancia externa. En realidad, son una serie de instancias, de circunstancias. Lo ecuónimo tiene una sólida base objetiva, basada en situaciones reales, en las cuales tienen que ver los espacios psicofísicos y emocionales, los objetos que nos rodean, ese espacio objetivo que jamás deja de ser simbólico, y por lo tanto siempre es emocional.
Uno establece relaciones ecuónimas con objetos y personas. Estos son expresados en estas situaciones, y son inseparables de las mismas.
Un tipo especial de relación equónima son las que uno establece consigo mismo, por ejemplo, recordando, rememorando. En estos casos, pareciera que la relación ecuónima se da con uno mismo, de manera solipsista. Pero siempre, esos recuerdos y memorias (de base psico emocional) tienen base en situaciones pasadas, y se anclan de (in)determinada manera en nuestro presente ser-siendo-estando-ahí-y-aquí al mismo tiempo.

Final

jueves, 26 de julio de 2007

- No sé si te acordás de esa idea que nos hicimos al principio, de los chascarrillos entre tus piernas, los azares de jueguitos en el mar, y los roces accidentales. Y en el medio estaban esos desacuerdos que, sostengo ahora fervientemente, jamás supimos manejar del todo, pues siempre los evadimos.
- Sí, claro que me acuerdo, aunque no me gusta tu metáfora, F.
- No es un tema de metáforas, explícitos implícitos o aledaños. Y esto si te lo digo en serio, es un tema de dientes apretados seguro. Tengo esa sensación de que conmigo jamás fuiste libre, que jamás saltaste del risco al vacío para ver cómo se sentía.
- No me eches la culpa de esto, vos sos el que se está yendo.
- Claro… si, es fácil ponerlo así. Me voy
- Te estás yendo, F.
- Me siento obligado a ello.
- ¿Sabés qué? Me tenés podrida con eso de que “no sé qué me pasa”. Efectivamente, no te entiendo ya. No sé quién sos. Te pasaste de rosca con esto del dibujito animado. Te tengo enfrente, y la verdad es que te extraño, pero a la vez, deseo que te vayas ya, y ni hablar de esas ganas de que te quedes…
- ¿Y te acordás que entre los accidentados roces de piernas, en realidad nos queríamos tanto?
- Yo aún te quiero, pelotudo… Te quiero pero ahora te odio. En realidad es un mismo sentimiento que vos disparaste en mi, que dibujaste no sé cómo, un mural que te hiciste conmigo, que tiene partes a color, y partes en blanco y negro. F…
- ¿Ves que el problema no son las metáforas? Te lo dije. El problema es que vos nunca quisiste hacerte cargo de ciertas cosas. No te das cuenta, pero esas omisiones que haces, que pretendés que yo haga, son presencias irrefutables, contundentes, sísmicas que te mueven el piso… que nos mueven el piso.
- ¿De qué cosas no me hago cargo, a ver?
- Sos esquiva para ciertas cosas. No te gustan las etiquetas. Fue cuando me cansé de mantener lo “políticamente correcto” que todo se fue al cuerno. Y aún en nuestros peores momentos, vos no sólo optaste por sonreír, sino que demandabas que yo sonriera a tu lado. No podría convidar esa sonrisa, que era un fiasco.
- ¿Crimen mío? ¿De qué me hablás? ¿De las miradas de complot, de tu amor de plástico? ¿De esas “dudas” tuyas que terminaron socavando el hermoso hombre que eras?
- Primero y principal, de que amaste a un pelotudo como yo… quien no es lo que vos crees.
- Sé quién sos. Pero vos, querido F., tenés un afán por el escape, escape ridículo y chiquilín. Estoy convencida de que te falta crecer, que sos un nene. Te comportás como un nene. Te odio.
- Me quedó grabado la primera vez que me lo dijiste, que me odiabas. Las lágrimas hacían surquitos por tu mejilla, no había bote que pudiera navegar sin naufragar allí. Me acuerdo el tono, los puños apretados, las manos manchadas por esa hemorragia que no cedía. Me acuerdo que me miraste aterrada de repente, me soltaste la mano, te alejaste tres pasos en pleno Juramento, llegando a Cabildo. Me acuerdo que… Estaba la foto, tu foto corriendo de espaldas. Que cruzaste la calle, corriendo como jamás te vi hacerlo. Que intenté perseguirte, pero casi me pisa un auto. Miré para el costado, un tipo me miraba. Entendía todo y no entendía nada en realidad. No sabía. ¿Qué sentido tenía correrte, qué mierda podía yo decir ante semejante imbecilidad que había yo mismo fabricado, envasado y distribuido? Y me fui a lo de Q., hecho una máquina sin sentimientos, hasta que allí quebré.
- ¿Quebraste? ¿Vos quebraste? Sabés que yo no me animaba a volver a casa. Que vagué sin rumbo, hice como quince vueltas a manzana en Olazabal y vaya a saber qué, la calle era un despelote. ¿Era la calle, o era yo que estaba totalmente destruida? No quería verte nunca más. Se me caían los besos por todas partes, destartalados, rechazados por quien fuera mis mejores labios…
- Te duró poco, porque a las ocho estabas en la estación de servicio esperándome. Y ninguno sabía qué hacer. El pibe del playón cargaba nafta, pero no sabía qué hacer. El del shop vendía caramelos y puchos, y no sabía qué hacer. El del auto, que esperaba el semáforo para cruzar avenida del Libertador, tampoco sabía qué hacer. Vos no entendías nada. Yo jamás tuve la más puta idea.

(Si me preguntan, el silencio entre ella y yo duró aproximadamente entre treinta segundos y un año. Me atengo a la rigurosa precisión de estos datos. – Además, cayendo en posteriores reflexiones, ese “te duró poco” ameritaba que B. me partiera la cara de un cachetazo.-)

- Mi amor, maldito F., ¿te enamoraste de otra? ¿Te olvidaste que me prometiste nunca hacerme daño? ¿Te gusta fusilar tus esperanzas, destruir puentes, volar en pedazos mi corazón que es tuyo, que sigue siendo tuyo, pero me lo dejaste tirado, roto, dando vueltas sin ya distinguir cómo es sentir?
- No me enamoré de nadie. Sólo de ti. Y debo admitir, te hago pagar por mis errores, los estás pagando demasiado caro.
- ¿Entonces?
- B., B…, vos… Hay cosas que creo es mejor no decirte… Quiero medirme, para no dañarte más.
- Explicame. Al menos me debés eso…
- Ya lo dije, tengo algo, un desastre interno, se me desbordaron las ilusiones desde el hemisferio izquierdo, intentaron hacer una pirueta para saltar el pedestal donde estabas vos, y parece que todo se fue al cuerno. Creo que vos también cambiaste, que no soporté más el montaje, que no pude más con nosotros, con esa felicidad apabullante, de cartón y papel picado…
- ¿No fuiste feliz conmigo?
- Si, lo fui. Sino esto sería mucho más fácil.
- A veces pienso que tenés una tendencia a la autodestrucción, que esperás que alguien te salve de vos mismo. Querido, no seré yo, pues ya me la cobraste demasiado cara. ¿Qué hago con toda esta sangre ahora?
- Eras todo lo que yo quería. Me trajiste de vuelta de la muerte. Eras todo, todo lo que yo quería… Y eso es algo que jamás debí haber hecho.
- Estúpido.

Y ahí me di media vuelta, me insolé bajo las estrellas, me reventé por décima vez en esa idea de abandonar la tierra, de devolver mi alma, de incendiar mi santuario. Creo que ella me miraba desde la ventanilla de atrás del taxi, que me insultaba en silencio, que lloraba mi muerte. Fue el peor funeral al que asistí en mi vida.
-----------------
Tengo las manos manchadas de sangre. ¿Es que he estado en la guerra? Cariño, ¿qué significan esos disparos?