New year

lunes, 31 de diciembre de 2007

I
Imaginate cuando pasen un par de años. Todo esto que dabemos sólo vos y yo... -y bueno, ese tercer disidente que no sabemos quién es -, sonará tan lejano. Yo he honrrado tu pedido de silencio, y entonces vos te lavas las manos de esto.

No sé cómo hicimos para ponernos tan a la par el uno del otro. Y vos decís que no te esperabas estar abrazados en medio de la pista, Valery. Vos, justo que te quedaste comigo hasta último momento. Fue allí, creo, que realmente te tiré la bomba, ¿no?

II
No, Allen, la verdad es que no. Bueno, quizás un poco, pero fue un error, ¿ok? Digo, en una de esas podrías haberte decidido antes, en otro momento, y mejor lugar sobre todo. Gracias, estoy bien. Me alegra que me hayas llamado.

(La sorpresa en su voz era evidente. A Allen le recordó a... cuando la volvió a llamar por...)

Todo está tranquilo, por suerte. No me puedo quejar, me imagino. Me ayudó a evaluar otras cosas, pues no fue tan trágico todo. Por otro lado, me tenías un poco preocupada. Debo decir que eso de que alguien tan importante desaparezca no me gusta ni medio.

Entonces, vas a volver, ¿verdad?

III

Si lo pienso desde todos los puntos de vista imaginables que me vienen a la mente (algo que hago seguido, confieso) el encadenamiento de hechos era el único viable, los frenos fallaron en el momento justo que tenían que fallar. La falla es un requisito formal del sistema, porque sino, el sistema se termina cayendo.

En otro momento de mi vida, todo esto hubiera significado al menos un quiebre sísmico detonante. Pero ahora, no sé qué circunstancia de mi historia, me permite sobrellevarlo ok.

IV

1) Entonces, dentro de unos años, me seguirás hablando. Ops, esto podría tornarse un despelote. Pero parece que no nos importa, honey. Era demasiado claro que ibamos a chocar. Era claro también, que el que tenía que poner el freno era yo. Aunque no me gusta subestimar la situación, pues creo que vos podrías haber frenado.

2) ¿Era obvio que ibamos a chocar? Yo no me di cuenta del impacto hasta que te tuve a dos centímetros...

1) Estaba clarísimo, y cualquier otro suceso en la historia hubiera sido erróneo.

2) No te entiendo. Según lo que decís, estabas al tanto de todo este despelote. Y no hiciste nada para evitarlo.

1) Retomo mi idea: Nos hablaremos un par de años en el futuro. Yo, como tu me haz pedido, honrraré tu pedido de silencio, y todo quedará entre nosotros dos. Y veo que vos, ya que ha pasado el temblor, te lavarás las manos de todo esto. Me mirarás como siempre, como si no hubieramos estado a dos centímetros. O mejor, como si jamás hubieramos anulado esa ínfima distancia.

2) Hon, todo eso que dijimos, quizás en algún tiempo podamos charlalo, más distanciados de todo esto. Creo, no sería bueno hacer como que nada pasó. Pero no hay por qué meter a terceros (que ya tenemos uno undercover y en discordia).

1) Feliz año, entonces...

xmas

martes, 25 de diciembre de 2007

No hace falta bajo ninguna circunstancia seguir obsecionándonos con la perfección. Es un mal hábito. Por otro lado, tampoco quiero proponer la ceguera a reconocernos en la tragedia. El problema surge cuando hace demasiado que no estás en la comedia, claro está.

No confundan en ningún momento: separar la racionalidad de lo emocional es una quimera. Basados en esta idea, lo que siguió fue el curso de los hechos, y no podía ser otro.

Intentaré, pese a mi incapacidad oratoria y mis crónicas equivocaciones, explicar:



1) ¿Te acordás que nos dijimos que esto era un error?
2) Sip, claro. Te juro que me sentía tan mal que...
1) Ya es la segunda vez en el año que me llaman "error". Tengo esa sensación de que me lo merecía muchas veces más.
2) ...
1) Se te extraña de a ratos, en cada uno de los cuadros, o en los días soleados, cuando pretendo compartir la plaza. O cuando nadie entiende mis manías, porque vos las hiciste nuestras. También cuando me siento que no estoy preparado, porque vos solías defenderme ante mi propio juicio.
2) O cuando salgo de la facultad, y quisiera accidentalmente chocar contigo. Y digo chocar, con todo el peso que le haz dado a esa palabra. Pero ya no estás...
1) Deberíamos ser un poco más permisivos, creo. Porque entre tanto intentar frenar, te pongo al tanto que siempre tuve el freno a mano, pero en ningún momento se me dio por usarlo.
2) No entiendo. Sabías que esto iba a pasar, ¿pero no hiciste nada?

1) It's time to take some real risks. But, honey, I need you to take them with me...

Hombre al agua (frenos III)

domingo, 23 de diciembre de 2007

I
El personal del barco inspeccionaba el abollado techo del catamarán. El área parecía Vietnam, pues los despojos de la fiesta flotante revelaban que la noche había sido larga, bulliciosa y efímera. Allen, uno de los principales responsables del estado del techo, se paseaba protegido por su anonimato por el barco. Bob buscaba su celular, olvidándose de que él provocó que se cayera el techo.

Estaba el capitán, un tal matón de no se sabe qué sindicato que organizaba la fiesta, y otros personajes no menos cuestionables.

Felipe) Arreglar eso debe salir una fortuna.

Allen) Menos mal que no es nuestro barco, ¿no?

Orlando estaba deshaciéndose de su victoria nocturna, pues lo ocurrido río adentro, se hundía para no salir a flote. De a ratos, Felipe le insistía a una de las camareras para que le de nuevamente el tequila directo en la boca. Supuestamente, Allen era un estúpido por no aceptar este trato de las chicas.

Lo que quedaba de Lisa repozaba afuera, en un banco, mientras Ludi hablaba casi histérica, definitivamente sola en ese momento.

II
Yo te juro que dudaba de no poder escapar en cualquier momento. Reclamo mi derecho a irme cuando se me antoje, pero mi auto está demasiado lejos, capitán. No podré poner en peligro mi integridad hasta no saber que el barco está volviendo, y que tengo manera de fugarme.

No sé Orlando cómo hace. Además, demuestra que Ludi no le significó nada al fin y al cabo. ¿Será que en realidad no sé nada de esas cosas? ¿Cuán pragmáticos somos, cariño?

July no estaba. Ya no volvería. No se animaba a volver. Allen no la buscaba. Lo tremendamente raro era que estuvieran las dos, Lisa y Ludi. Esta última mencionada bailaba y bailaba, hasta que de sus ojos brotaron lágrimas al ver a Orlando estrellado contra la rubia. Era un cuadro triste, pues yo, tan imbécil como soy, me identifico más con la pobre del corazón roto, que con el playboy de mi amigo. Pero debo estar otra vez equivocado, cabe aclarar.

III
Bob y Allen bailaban. Si, aunque no lo crean, ambos personajes contaban con semejante habilidad. La masa amorfa de juventud sin sentido desvariaba en una noche casi nublada, en un río de amistad dudosa, pero aceptable.

Orlando) El problema surgió cuando Allen, harto de escuchar cumbia, se dio cuenta de que saltando llegaba a al techo de chapa del barco.

La abolladura reveló que no había nada duro en el techo, que el cráneo no se rompía. A esa altura, Allen ya era candidato a kamikaze. Toda la cerveza que había tomado había entrado en conjugación con un destornillador (de los peores que había tomado), y un tequila (que no se lo habian dado de boca a boca, como a Feli y Orlando).

(Con respecto a este último hecho, Allen sostendría ante la opinión pública que "él no es así". El colapso de esta idea le vendría de escarmiento en ocasiones posteriores.)

Allen le mostró su obra a Bob, quien ya contaba con varios tequilas encima y speed con vodka a medio ingerir en grandes cantidades. Entonces aprovechó su mayor altura (1.90 metros) y saltó. El resultado fue que parte del tech quedó colgando. El resto de la noche, personal de seguridad vigiló el área, sin poder dar con ambos personajes.

IV

2) ¿Si nos tomamos de la mano, el beso significó algo? Je. Perdón, es que creo que no andamos de buenas.

1) Simplemente el tedio nos aburrió a ambos. que haya olas y movimiento, no significa que todo esté fuyendo. Me molesta tanto show, tanto. Ya hemos llamado demasiado la atención.

Ambos se dieron un beso en cubierta. Toda la escena le sonaba tremendamente familiar a él. Hacía tan poco que... Ella no podía creer que lo estaba abrazando, ni que le sonreía. Eso era tan equivocado, pero tan dulce a la vez.

2) Me pregunto si yo ya figuraba en tus planes, o soy un error que haces a propósito. No podremos sostener esto.

1) Creo, en momentos como este no me destaco por ser tan reflexivo, sino más bien por tener esa tendencia a la práctica pura. Carezco de teoría alguna, pero estoy absolutamente convencido de que no había otro suceso posible para esta noche. Y lo del techo es sólo anecdótico.

Ambos personajes se dieron otro beso, más largo, más sanador que el anterior. Era una caricia de una dulzura tan intensa, que lastimaría a mediano plazo. Quizás eran dos historias que necesitaban encontrarse en este desencuentro, asumir sus problemas uno con el otro, aunque ninguno tuviera la culpa completa de ellos.

Eran conocidos de hace tiempo, pero siempre los había mantenido unidos ese tierno fraude de amistad.

V
Uno de los salientes invitados señaló que el que rompió el techo estaba al frente del barco. Hacía allí salió "el capo" del asunto. Allen, que observaba la escena, busco a Bob por el otro lado.

Allen) Te buscan. Vámonos ya. Feli está saliendo. Lisa y Ludi esperan afuera. Orlando está buscando el auto.

Bob) Ah, ¿la dejaste afuera a Lisa?

Frenos II

martes, 18 de diciembre de 2007

Luna: En declaraciones exclusivas, y a tono casi chistoso, pero con todo el peso de la verdad del momento, uno de nuestros corresponsales sacó la siguiente conclusión:

Orlando: Allen es como el plutonio. Altamente inestable.

Luna: Lo más probable es que la observación fuera una referencia a la falta de sensibilidad con la que Allen se estaba manejando ese momento, frente a algo tan importante. Suele ocurrirle.

Allen: Es sólo una versión de la histeria... digo, de la historia.

Luna: Han de aprender, mis queridos lectores ficticios, que algunas palabras cuando son dichas, no pueden ser retractadas.

Allen: Siempre sostuve eso.

Luna: A lo mejor deberíamos ser todos un poquito más responsables, menos explosivos. O a lo mejor deberíamos aprender a que el sin sentido de nuestra existencia no derive siempre en un afán por los terremotos. Digo, pues a esta altura sabrán que la falta de frenos puede ser bastante nociva para la salud.

Frenos

lunes, 17 de diciembre de 2007

1) ¿Sabés lo que pasa? En un arranque de... pragmatismo, totalmente premeditado, anulé los frenos.

2) Yo la verdad es que me preguntaba qué mierda estabas haciendo. Digo, no era coherente lo que estaba viendo, menos viniendo de vos.

1) Te he advertido que a veces se me zafa un tornillo, me olvido de todo. Pero ni siquiera fue que me olvidé esta vez. Fue una imbecilidad tan calculada, tan fría, tan... No suelo hacer estas cosas, pero creo que esta tremenda falla es un requisito del sistema.

2) No seas pelotudo, que tu falla del sistema sale bastante cara.

1) Todo sale bastante caro, a esta altura. A veces tengo la sensación de que sin darme cuenta me estoy jugando más de lo que creo, que de repente me quedo al borde. Con pelotudeces, verás. Lo estoy manejando todo tan friamente, que me doy asco.

2) Lo tuyo es fácil.

1) No lo es. Pero no me extraña tu falta de percepción en lo absoluto.

2) Deberías replantearte algunas cosas, Allen. Estás hecho un desastre con todas las letras, la verdad, esto no era solo inesperado y sorpresivo, sino que se sale de los cánones básicos de racionalidad. No podés seguir con semejante ola destructiva.

1) No lo sé, hace rato que perdí el freno, cariño.

2) Ahora opino que sos un imbécil... Lo haz demostrado definitivamente.

Puntos de vista

lunes, 10 de diciembre de 2007

A July le encanta ver cómo le cambia la cara a Allen cuando la ve. Es notoria la sonrisa. Inventa que ellos son el uno para el otro, aunque sabe los problemas que eso le acarrea.

Por otra parte, Felipe no comprende demasiado por qué Allen tira una bomba en la oficina, sólo para perderse las puteadas del jefe. Además, ¿por qué alguien esquiva a la persona que tanto quiere? Allen le contesta que no entiende un pomo, que si a él todo le importa tres carajos, bien por el y brindemos por lo efímero.

Bob recuerda que lo mismo que Allen le critica, es lo que el imita un rato después.

Jen en un principio pensó a Allen como un yupi venido a más. Luego encontró atractiva esa incapacidad oratoria que lo domina, que es su tarjeta de presentación. Ve esos detalles desarreglados de su pantalón, o esa remera que no usaría nadie que se digne creer en la moda, al menos sabiendo que esta es falluta.

Es Orlando quien sostiene que los inventos más sublimes de Allen ocurren cuando este se va de las manos. De hecho, algunas ideas son tan ocurrentes que Orlando ha tenido que atentar contra su ejecución. Dicho esto, agrega que se divierte a montones con él, pues son tan diferentes que siempre se terminan entendiendo.

A Val le disgusta cuando Allen se queja por demás. De a ratos ella le insiste en que tiene que dejar de romperle las pelotas al mundo, de dejar los conflictos. También le recuerda que hay circunstancias para todo, para reir, llorar, pelearse y emborracharse. Valery aplaude los ataques de razón que tiene Allen, y celebra el chocolatín que la espera sorpresivamente en su escritorio.

Guillermina ya casi ni reconoce a Allen. Pero ciertamente lo odia.

Fue Bob muchas veces el compañero de Allen en tanto desmán. También fue el saboteador encargado de que no lo trompearan los rugbiers, y de que no lo molieran a palos aquel sábado en Baradero.

Aproximadamente, la distancia que hay entre el puño de July y el mentón de Allen, marca un punto de quiebre donde ambos personajes se replantean la situación. Pero solo ocurrió aquella vez de crisis violenta que conmemoramos en su aniversario.

La versión de Luna es que no se puede luchar contra el amor propio. Porque entonces el amor se vuelve una estaca que se hunde más y más en el pecho. Tal el caso de Allen. Pero esto no quita que sea un chico tan encantador como equivocado.

Felipe acota: No debería tentar a los problemas tan seguido como lo hace. Parece que hay cierto afán en Allen por romper las reglas. Pero es también quien se vuelve su más acérrimo defensor a la hora de planear ataques. Es tan meticuloso y calculador como disparatado e incoherente.

Guillermina no se da cuenta que Allen es el calco de ese Allen del que estuvo enamorada.

Basta dejar pasar un poco el tedio, entre la multitud desconocida, y pronto, en algún lugar del local, empezará a incurrir en una estupidez, dice Orlando. Bah, eso opinan quienes no saben divertirse.

Jen de vez en cuando le recuerda a Allen que siguen estando, aunque no estén. Ambos no dicen nada, pero seguro que se dirían algunas verdades.

Hábitus

domingo, 9 de diciembre de 2007

(Ubiquemos el relato, como algo que pasó hace tiempo ya.)

I
Day cocinaba. Allen le había apostado que no podría estar ella sin su reloj pulsera un día entero. Aguantó tres horas, y podemos decir que su sufrimiento no respeto ningún tipo de coherencia.

Allen se peleaba con el Illustrator, para lograr una perspectiva en 3D.

Day) Lindo, mañana vamos a visitar a mis padres, te recuerdo. Tenemos que estar a las doce allá, que sino papá se enoja.

Allen) No entiendo para que me invitan a mi a comer. Digo, no les caigo bien, sobre todo a tu padre. ¿Y si vas vos sola?

Day) De ninguna manera. No me vas a dejar sola. Papá es así, se hace el malo. Pero te quiere. Dice que sos un tipo responsable.

Allen) Qué estafa...

II
Ellos se habían conocido en un taller literario. Day era una chica correcta (hasta que Allen lograba forzarla a lo contrario), muy esquemática en sus procederes, ordenada por demás. Le había llevado dos semanas a Allen darse cuenta de que esos hábitos de Day la tornaban atractiva.

Day) Organicé la carpeta de trabajos por colores, aquí estarán las ficciones, luego las no ficciones. Los poemas acá, los cuentos allá. El profe me dijo que le puedo mandar el texto con correcciones...

Allen) Que no se te escape que probablemente escribiremos en grupo. ¿Dónde van esos? Mirá que el 15 es feriado, deberías correrlo del cronograma. Deberíamos armar la lista de mails que propusiste. Lo querrás hacer vos, me imagino.

Day) Es cierto... Ya sé, te crees que soy una enferma. Pero soy organizada yo, porque sino mi vida después en un quilombo.

Pero ella tenía otra idea en la cabeza. Todo eso hasta la vez en que...

Allen) Me gusta tu uso de la metáfora. Creo que lo haces bastante bien, envidiable.

Day) Me tirás demasiadas flores. Te quería decir que el profe nos mira. Piensa que andamos juntos me parece. Fijate. Encima siempre hablás bien de mi...

Allen) Nah, se da cuenta que no he conseguido que me des bola.

Day miró incómoda para otro lado. Le molestaban ciertas actitudes de Allen, y sobre todo no entendía por qué un tipo así se fijaba en ella. Siempre le decía que ella era una estructuradita. Aprendió a asimilar el calificativo, después de todo.

III
Fue al mes siguiente, que Day recibió un papel de Allen. La distancia se había hecho patente, pues las últimas clases Allen había limitado sus comentarios sobre lo que traía ella.

"Te extraño, se que es estúpido que te lo diga, pues no estuvimos nunca juntos. Soy bastante tosco para decir las cosas, y la verdad es que sé tu respuesta. Pero necesitaba que lo supieras."

Allen estaba a cinco asientos de ella. Day lo miraba de reojo de vez en cuando. No sabía si denominar el gesto como pelotudo, o meramente tonto.

IV
Day) Cuando estabas frente a mi, la verdad es que tenía miedo. Venía de una relación medio jodida, y verte a vos, que en realidad no te conocía, me daba cosa. Pero nos dimos el beso tan espontáneamente, tan suave. Hacía tiempo que...

Era una fiesta del curso. Las inevitables botellas habian logrado un nivel de soltura inédito en los integrantes del grupo. Lo que ocurrió es que Allen apagó la luz mientras bajaban en el ascensor a comprar cigarrillos. Entonces estrelló sus labios contra los de Day.

Day) A mi me gustó esa escapada furtiva. Y me agarraste desprevenida, pero me encantó. Te confieso que fue el nivel alcohólico lo que te permitió estrellarte.

Allen) Claro, a vos no te gusta improvisar demasiado. Tengo que avisarte que te voy a dar un beso, para no desestructurarte tus planes. Un cronograma cuidadosamente ideado para ver cuando nos toca y cuando no, cómo portarnos correctamente en los lugares adecuados.
Day) Pará, ¿qué te haces? Si vos también sos tan maniático como yo. - Mientras separaba la medias por color en el cajón.
Allen) Y no vaya a ser que te toque la pierna por debajo de la mesa mientras almorzamos con tus viejos. Porque sería impropio. Y ojo con los besos en público, que no nos queremos pasar de la raya y que nos llamen la atención como esa vez en La Continental, porque ella se muere de vergüenza .
Day) Qué ton... -beso-...

Allen) No pienso avisarte más de estas cosas. Arreglatelas así.

Lack of creativity

jueves, 6 de diciembre de 2007

Tres intentos... y no me ha salido escribir nada.

Tengo los plots, los sucesos, las historias. Pero la verdad es que si nunca me salió bien esto, esta vez debe ser lo más grave del asunto.

Léanse algunos de los blogs de la barra de la izquierda, que seguro están más interesantes...

Fundamentalista del Photoshop

sábado, 1 de diciembre de 2007

July miraba anonadada. No comprendía de lo que le estaba hablando. Ella sólo había hecho una consulta de "'¿por qué no puedo sacar esto de esta foto y agrandarlo con el Photoshop?". A lo que Allen replicó:

Allen: El jpg base que me estás dando, es una imágen de mapa de bits en baja resolución. El mapa de bits asigna a cada pixel que compone la imagen, un valor de luminosidad, sea RGB o CMYK.

July: semequé?

Allen: RGB y CMYK. El primero son las siglas de Red-Green-Blue, y es un sistema de color aditivo, más brillante, que es el que se utiliza para las configuraciones de pantalla. Por otro lado, está el CMYK, que es Cian-Magenta-Yellow-Black. Al negro le pusieron K para que no repita la sigla del azul en RGB. Este último es sustractivo, es decir, obtiene los colores por sustracción de las combinaciones. Es más opaco y se utiliza para impresiones.

July: Pero yo lo único que quiero es recortar el loguito...

Allen: Los logos se hacen primero en vectores, con nuestro programilla llamado Illustrator. los gráficos vectoriales no están hechos por mapa de bits, sino que generan una operación matemática que para asignar la curvatura del gráfico, los colores deseados, etc.

July: ¿Eh? Corazón, yo sé que te gusta mucho esto, pero la verdad es que no te sigo ni medio...

Allen: Generalmente, para impresión te piden imágenes vectoriales en el caso de tipografías o logotipia. En el caso de fotos para impresión, deben ser en formato jpg, png o tiff - preferentemente estos dos últimos-, a una resolución de 300 dpi, y a tamaño real. Dpi quiere decir "dots per inch", puntos por pulgada. La web trabaja a una resolución de 72 dpi, que no sirve ni de casualidad para imprimir.

July ponía cara de sufrimiento, de confusión. Sólo quería recortar esa imágen. En estos momentos se planteaba que por más que estuviera agoviada por Allen, él la quería mucho y ella a él. Son vueltas que tienen las relaciones, de soportar al otro cuando se pone pesado.

Allen: Entonces, el mapa de bits, se usa para imágenes como fotos, y otras. La web, en general, trabaja con bitmaps. Salvo el excelente Flash, que puede trabajar con vectores. Pero esa es otra historia.

July: No por favor, no me cuentes nada del Flash...

Justo entró Felipe, y se quedó mirando la cara de sufrida de July, y la cara del profesor Allen, que explicaba las verdades universales del Photoshop y el Illustrator, "piedras angulares de todo lo que vemos gráficamente por la calle".

Allen: Las fotos que vos sacás con tu celular, o con tu cámara digital, si o si trabajan en bitmaps porque la única forma de obtener una fotografía es asignandole a cada pixel un valor de color y luminosidad. Los vectores son para generar objetos que no existen, sobre todo logos, por ejemplo.

Feli: Eso te pasa por preguntarle de Photoshop.

July: Es que yo necesitaba que recorte un pedazo de una imagen y...

Feli: Ahora te explica la teoría de todo lo qur va a hacer, cómo trabajan esta maravilla de programas, la teoría de Kandinsky al respecto y cómo debemos agradecerle a Adobe por hacer tan buenas cosas...

Allen: Si me conseguís el psd, que es el formato del Photoshop, lo paso a vectores luego con el Illustrator, y entonces mas o menos lo rescato. Pero del jpg, olvidalo cariño, no puedo. Soy bueno en esto, pero no tanto...

July: Odio todos estos aparatos y programitas.

Feli: Yo una vez le hice una consulta para un sitio web, sobre código html. Fue una clase magistral de dos horas de la que saqué la frase "con el DreamWeaver sólo no haces una goma, nene".

Después del naufragio

jueves, 29 de noviembre de 2007

2) Porque jamás fuimos al cine. ¿No te diste cuenta? Hace más de dos años que me conocés, y jamas fuimos a ver una película. Sé que no te facinan esas cosas, y de hecho no te reprocho nada. Sólo digo que es llamativo, Allen, sobre todo para alguien tan del showbusiness como vos. Y creo que ya sabés que me gusta esta no rutina con vos, esa... Digamos que no sos estándar, que no salimos como sale el resto. Hacemos salidas menos...

1) Es que, la verdad, lo que hacemos no es salir, sino estar juntos de diferentes maneras. Extrañaba eso, todo este tiempo que te vi. Salir a tomar algo puede hacerse con casi cualquier persona del mundo. Pero encontrarnos de repente en un catamarán a media noche del miércoles, es inédito. Y te lo propuse no sólo porque estabamos cerca del río, sino porque sabía que eras la única persona en el universo que me hubiera aceptado. Alegremente, claro.

Allen y July miraban el río desde la cubierta. Era una noche tranquila de casi verano, genial para obserbar estrellas que lo más probable ya ni existieran, o sentir el viento en la cara. Son esos detalles que en la ciudad se deslucen tremendamente.

Jules) No quiero ni enterarme de cuánto llevás gastado en cerveza - mientras tanto, ella tomaba de la suya, claro está.

Allen) Es un detalle el dinero, mi amor. Debo decir que si me lo dijera cualquier otra persona, me molestaría. Pero vos... Haces las cosas con ese estilo que... Me doy cuenta de que tenés la capacidad de no irritarme. Es por eso que...

Jules) La luna está preciosa.

Allen) Claro. Me la estoy perdiendo, por mirar otras estrellas.

Jules le sonrió, y le dio un beso en el cachete a Allen. Definitivamente todos estos meses había extrañado su dulzura, que él sabía explotar trementamente bien. Mientras, Allen miraba ya al olvido del horizonte, y se olvidaba que su mano rodeaba la cintura de July. Pero se daba cuenta que era allí donde debía estar, no en el cine, ni en la calle Corrientes, ni en clase, ni apagando incendios.

Allen) Sé que suena estúpido, porque la mayoría de las cosas que digo yo son estupideces, pero vos, mi querida Julieta, haces el juego perfecto con la oscuridad de los cielos. Y sé que te lo han dicho bastante seguido, pero me alegro de que estés aquí. Y de tenerte monopolizada, porque la verdad es que con vos me vuelvo amarrete.

July Sonreía, miraba a Allen aunque él no la miraba.

July) Dejá de tirarme los perros, dejá de ser tan lindo que no me aguanto...

Allen) Vos empezaste.

(Beso)

1) Si te dijera que sos una gran artifice de estas cosas, no me lo creerías. Claro, porque estás más concentrada en sabotearte a vos, que en reconocer que yo te quiero. Y esas dos palabras unidas, "te quiero", funcionan en todo su espesor, con todas sus implicancias, honey mine.

2) Creo que aunque no lo digas, estás enamorado de mi. Y yo, aunque nunca te lo dije, estoy perdida por vos. Y sé que nos lastimamos. Me siento que te he lastimado mas yo a vos, pero... Hay segundas vueltas, corazón. No me animo a pedirte perdón aún. No entiendo por qué aún no hablamos todo lo que hay que hablar. Volver así, juntos, como si nada.

1) Y el momento donde me agarrás atrás es tan... vos. Sinceramente, sos una princesa que pierde la cabeza, July.

Jules) No pude evitarlo... Me gusta.

Allen) A mi también me gusta, pero creo que después de la décima vez llegamos a la conclusión, probada empiricamente, de que el más recatado soy yo.

2) Recatado de a ratos, amor.

July) Claro. Pero vos porque no te querés tanto como yo a vos.

Allen apartó la mirada del río, se acercó un poco más a Julieta, y tomandole la cara con sus manos le dio un beso. Durante dicho proceso, los personajes se miraron todo el tiempo a los ojos, consiguiendo al completa anulación del entorno.

Allen) Más que probable, bastante cierto.

1) A veces tengo la sensación de que el cuadro intenta no revelar sus manchas, intenta no descubrir su falta de terminación, o su falta de luminosidad. Quizás sea porque aún no tenemos los mejores óleos. O quizás hemos olvidado la destreza con nuestros pinceles. O quizás sea la historia, que nos obliga a mirar el cuadro anterior, sobre el que estamos pintando...

champagne supernova

jueves, 22 de noviembre de 2007

Where were you while we were getting high??

And the world keeps spinning 'round and we don't know why... why... why...

A ver quién contesta...

cosas que extraño

. Mirarte a los ojos y de repente encontrarme en tus labios. Porque sostengo hasta el día de hoy que mucho de lo que nos pasó ni siquiera lo pensamos, sino que lo vivimos, día a día, despreocupados de los grandes planes, las ideas maquiavélicas y las estupideces de la city.

. Aventurarme a lo vedado, con la impunidad de un niño, que hace sin saber, corre peligros sin siquiera percibirlos, u olvida sin importar lo olvidado, y recuerda que en las simplezas de la vida se respira plenamente esa electricidad de que todo eso que está por venir.

. Que me detengas cuando estoy por hacer una estupidez.

. Salir a conquistar el mundo una y otra vez, sabiendo que jamás lo lograré. Y que ese ímpetu de volver a intentarlo el finde que viene siga más vivo que nunca.

. Prepararte el desayuno para cuando despiertes, y que luego no me dejes salir de la cama.

. Accidentarme, que me atiendas, me expliques un rato que no es para tanto, que devuelvas un poco de tu tiempo, que al fin y al cabo un poco de él es mío también.

. La velocidad. Debo admitir.

. Esos momentos que pasamos donde todo era más simple, vos eras perfecta y yo lograba actuar como si yo también lo fuera. Esas implicancias de salir a cenar a pequeños lugares, nada pretenciosos, pero que son nuestros. Porque sabés que nos los quedamos, ¿no?

. Que me lleven obligado a estamparme contra la pared, y resulte que en realidad la pared se estampó contra mí. Y que mientras caen los ladrillos, se vaya descubriendo el paisaje.

. Lo accidental de nosotros. Porque el beso en el andén de Belgrano a las once de la noche después de la clase del martes fue... un accidente, que duró su tiempo.

. Las filosofadas y charlas políticas entre gomias, que resulta que Perón, los radicales, la metafísica y Ponty. Y que terminemos a las puteadas, pero siempre sabiendo que es sólo discutir.

. Los accidentes donde se suponía que no me ibas a dar un beso, que yo no et iba a abrazar ni a tomar por la cadera. Como esa vez donde te llevé a bailar e inexplicablemente (en realidad, cualquier otro suceso hubiera estado mal) terminemos con un beso en medio de la pista. Y que no haya nadie más que nosotros ahí, en ese lugar...

. Que logres convencerme de que todo va a estar bien, cuando parece que todo está ardiendo en llamas.

. Que cantes "Some might say" como si te gustara, solo porque sabés que yo no tengo remedio. que digas que si, cuando inevitablemente tus ojos me dicen que no tanto. Pero me causa cosquilleo el gesto, que no hacía falta. Pero gracias igual.

. Que digamos que no cuando evidentemente los dos queremos y entonces terminemos en un sí, que mañana nos vemos de vuelta, el río estará lindo, y hacemos un picnic.

. Que me digan que soy un perdido, y que me alegre de estarlo, de no encontrarme en el laberinto, de haberme ido porque sé que vuelvo a ningún lado, pero que es casa. Ese ningún lado es casa.

. Accidentalmente pronunciar tu nombre, o soñar que aún estás, o que no estás pero estarás, o que por un inconveniente sólo te estás tardando un poco más en llegar, porque dijiste que ibas a estar, y yo te prometí esperarte, pero...

. A vos.

Choque

Si el 30% de los accidentes de auto se producen debido al alcohol, eso significa que el otro 70% los provoca la sobriedad.

En síntesis, si manejaramos todos ebrios, habría un 70% menos de accidentes automovilísticos.

Qué demagogo que soy...

Y tengo que llamar al taller.

Bailarina

sábado, 17 de noviembre de 2007

Valery: No no, no. Ahora me das vuelta vos, es un giro. Levantá la mano, dale. Eeeeeso, muy bien Allen. Ahora yo. levanto la mano, pasate por abajo. Bueno, va queriendo.

Allen: Yo te dije que el baile no era lo mío.

Valery: Este tipo de baile no. Pero yo creo que con un par de clases te puedo sacar bueno. Igual, te queda bien no bailar bien. Hace juego con esa gracia medio naive que tenés.

Allen: ¿Gracia medio naive? ¿Es eso un cumplido? Veo que mis appeals están basados en tonteras. Tengo la sensación de que lo particular de mi es que no sé hacer nada.

Valery: No me hagas discutir eso otra vez. Ya sabemos que de los dos, yo soy la que tengo razón.

Allen: Si, capitán.

Valery: Bueno, ahora mové un poco los pies. Tomá mis manos. Podés sonreir cuando quieras, hacer de cuenta que no estás sufriendo. Eso, así, pero menos artificial. Ahora pasamos la mano por la espalda, quedamos asi, como uno mirando para un lado, el otro para el otro. No me sueltes, porque entonces desarmamos la figura.

Allen: Mi ser no es danzante en el mundo. Además, podría intentar reforzar mis otras aptitudes, viste, no esto de boludear así.

Valery: ¡Vamos! Ahora tenemos aptitudes. Esa autoestima va mejorando. Miralo a Gallagher, ese gato observa y aprende. En cualquier momento lo vemos bailando con la gata del quinto. Pero acordate que yo fui a salsa. Yo no me voy a dar por vencida. Lo tuyo es que necesitas ponerle actitud, ganas. Sino no va.

Gallagher observaba la escena. Entendía todo, incluso mejor que los dos protagonistas.

Allen: Es que quizás, en una de esas, pienso yo, que sería mejor desansar un poco, tomarnos una cerveza, mirar las estrellas. Valeria...

Valeria ya casi no escuchaba a Allen. Se acordaba de otros bailes. La secuencia le había traído recuerdos. Pero solo un momento fue, pues se dio cuenta de que Allen estaba buscando de tomar. Ella le dijo que lo suyo sería speed con vodka, y unas explicaciones de por qué July era July.

Allen: Ahora no.

Valery: Siempre ahora no. ¿Cuándo ahora si?

Deslizole su brazo por la cintura de Allen, casi siguiendo el baile, luego posó su cabeza en su hombro. Le pregungató a Allen si él era real. Allen le contestó que no, que él era una ficción. Valery le preguntó si se iba a ir, o pensaba quedarse. Allen le contó que era intermitente. Gallagher maulló indicando que la declaración era pura verdad.

Valery: No me gustaría que te fueras, te cuento. Es más, me harías enojar, porque eso de de repente volverse una persona importante para uno, e irse así nomás, no me va. Así que te advierto...

Allen miraba la botella. Era su mejor refugio. Gradación alcohólica: 7.9. Genial. Agarró el vodka, un speed y las llevó a la mesa del comedor. Valery seguía casi danzante alrrededor de Allen. Ambos se sentaron en el sillón.

Valery: Y también contame por qué a Carla la dejás en paz. Estás más ocupado pensando en el por qué de los hipotéticos no, en vez de ir a la acción.

Allen: Sabemos que no soy un hombre de acción...

Valery: Si que lo sos. Aunque según la nueva mitología, antes eras una verdadera bomba de tiempo. Pero cambiaste. Estás más centradito ahora. No me digas que siempre lo fuiste porque no te creo.

Entonces comenzó a sonar "Me estás atrapando otra vez". Allen dijo "Qué buen tema". Gallagher se sentó en la mesa, a ver cómo se bailaban los lentos.

Valery: Parate, que esta la vas a bailar conmigo. A ver, vamos, levante ese cuerpo, peguelo al mío, y vamos. Esto seguro que lo sabés vos. Genial, por fin, señor. Sabés bailar lentos, todo el mundo puede. Y no me pisas, bien ahí. Vos sabés que los abrazos te salen bien... Nos salen bárbaro a los dos...

Bailando con el enemigo

martes, 13 de noviembre de 2007

Luna y Orlando cobrarán esta vez el rol de relatores omniscientes. Orlando, a pesar de estar en el lugar, jugará el papel de analísta de la escena, y será invisible para los personajes. Relator testigo, digamos. Toda la acción transcurre en la fiesta de hace unos pocos posts.

I
3) Mi suerte no tiene límites, no sé si para lo bueno o para lo malo ya. Es increible, estás tan lindo/a esta noche, y tu cara fue una trompada en mi sonrisa que ahora pasó a ser un mero teatro de ficción. La distancia... podés estar en la otra punta de la habitación, que sabemos perfectamente que hoy somos el uno para el otro, con todos los conflictos que eso conlleva.

1) El efecto es una mezcla viva de alcohol, shots, H., brazas y ganas de olvido. En momentos pienso que no deberíamos habernos conocido.

2) Conocernos o no, esta noche, es tema nuestro, y es prioritario. Estamos los dos, rodeados, pero es un desierto esto. Sabés que cuando te vi, toda esta gente dejó de existir.

1) Esto de recibir misilasos a distancia no me gusta.


II
July: Deberías...

Allen: Es ridículo esto, Julieta. Sabemos perfectamente que somos cada uno parte del pasado del otro.

July: Mirá vos, y yo que pensé que te tenía ahorita enfrente mío. Por favor Allen, la verdadera mentira es la ceguera. Sé que dijismos que no volveríamos a hablarnos jamás, pero aquí estamos. Y sabemos bien que esto era inevitable.

Allen: Era perfectamente evitable manteniéndonos uno en una punta de la casa y el otro en al otra.

Luna: Aunque Allen diga esto, sabe perfectamente de lo que habla July. El tiempo le ha enseñado que las omisiones hacen agua entre las grietas de la fortaleza que él se ha forjado.

Orlando: Yo les juro que vio el trompazo que se comieron ambos al verse las caras. Allen me buscaba para que lo amparara. Lo esquivé, pues esto lo debe enfrentar. Pataleando y gritando, pero lo debe enfrentar.

July: Seguí pensando en el "what if..." pero estamos acá, ambos. - July toma la mano de Allen. Él la retira instantáneamente, huyéndole a su piel.

July: Veo que seguís enojado.

Luna: July sabe perfectamente que no van a tener una charla de amigos, pero tiene ese impulso de bajar las armas, de abrirse camino entre la ciudad destruida que en su momento fue la mejor de sus aventuras. July no es inocente, pero se engaña a sí misma creyendo en esa versión de ella.

Allen miraba a July intentando forjar esa distancia tan característica de él. July, con total intención según Luna, utilizaba sus ojos, por momento llorosos, para hablarle a Allen.

Allen: ¿Quién sos?

July: ¿Cómo quién soy?

Allen: Exacto. Te conozco pero no sé quién sos. Así como suena. Estamos acá de frente, y la verdad es que tengo a una perfecta extraña aquí.

July: Soy yo, Julieta, como me decís ahora. Me gustaría que me hables.

Orlando: July estaba claramente provocanco a Allen. Seguro estaba aterrada, pues le tenía miedo a que se enojara. Jamás manejo bien a Allen enojado. Allen sabía perfectamente que no estaba utilizando todos los recursos a mano para evitar el choque.

Allen: Perfecto. No voy a negar que yo también quiero hablar con vos, no caeré en esa negación absurda. Pero no es una buena idea, y ni hablar de que no me interesa que ambos seamos parte de los heridos otra vez.

Luna: El reconocimiento de Allen sólo alentó más a July, que vio un destello en los ojos de su ex compañero de aventuras. Yo conozco a ambas personas, y puedo asegurarles, querida audiencia, que se quieren muchísimo. Tanto que lastima.

II
Allen: Hola, soy Allen. Tal vez me recuerdes de antiguos golpes, o de algún que otro berrinche dominguero. Jules, debo decir, no sin dolor, que aquí te encuentro y no sé bien cómo sentirme.

July: Somos dos, bombón.

Luna: Voy a ponerlos al tanto de una infidencia. Allen va navegándose a sí mismo, conociéndose, através de July. Ella funciona a modo de prisma por el cuel el logra identificar ciertos aspectos de sí mismo. a su vez, July recuerda que aquello que la aquejaba de Allen, son quizás algunos de sus puntos de mayor atracción.

July: Me gusta y me duele haberte encontrado hoy, Allen. Si, ya sé. Me estás reprochando que te acabo de decir bombón, pero bueno, lo digo adrede, me hago cargo. Si estamos acá, no quiero que te vayas. Y sé que vos querés que me quede.

Luna: A Allen le gusta el calificativo de "bombón". Es histórico para él.

Allen: Estás tan por encima mío. No entiendo qué querés de mi.

July: Yo tampoco...

Orlando: Es problemático cuando las mujeres adoptan esa postura del "no sé". Pero recientes análisis de Allen, que me ha charlado, dicen que de una forma parecida nosotros los hombres adoptamos la misma postura en las crisis.

Jules: Hace dos meses que no nos vemos, y a mi me parece una eternidad.

Allen: ¿Dos meses ya? Yo aún pienso que fue ayer.

July: siempre fuiste un poco retrogrado. Te lo criticaste siempre. Y si, en algunas cosas sos medio picapiedras, pero debo decir que eso no te hace menos...

Orlando: Ambos habían decidido llevarse en medio de la muchedumbre, que danzaba como nunca, en medio de un baile perpetuo. Se besaron entre las sombras y las luces de show, entre los cientos de caras, al lado de un estante de casa cualquiera. Una cámara hubiera sacado una verdadera masa humana en movimiento latente. Pero en la foto eran sólo ellos dos, y nadie más. Puedo asegurarlo.

Gramática

sábado, 10 de noviembre de 2007

Cuando ella entró a trabajar. Dani ya me había advertido...

Lo primero que pude arrancarle fue un "hola". Yo ya sabía quién era ella, entonces le digo "Carla, ¿no?" Asintió, e inmadiatamente hizo un gesto de "... y tu nombre es...". A lo que repliqué con esa sonsera mía, que mi nombre era Allen.

Yo había estado enfermo dos días, lo que había retrasado nuestro encuentro. Ella en lo suyo, yo en lo mío. Pero nos miramos, cuando paso por el pasillo, dando vueltas por ahí, pensando en cómo...

Y cuando se va me saluda. Beso en la mejilla, políticamente correcto, las cuestiones de protocolo estaban al día. Y se me ocurre:

Allen: ¿Te sentís mejor?

Carla: Ajam...

En fin, es la respuesta más seca que me ha dado una mujer en mi vida. Es así, hubiera preferido una puteada, porque al menos significaba que había tenido que procesar algo de mi para responderme. La vi jugando al solitario, le pregunté si estaba embolada. La respuesta era breve.

Mi idea era ir avanzando. Empezamos con gestos, ni siquiera palabras. Luego, creo, podremos pasar a los monosilabos, para luego llegar a articular oraciones bimembres. Agregaremos elementos, y quizás nos aventuremos en la voz pasiva. Sería bueno poder trabajar las afirmaciones, y creo que como profesor de gramática interesado, intentaré esquivar las oraciones y frases de negación.

Tanta pelotudés creo que me hace mal. De hecho, veo que mis capacidades han mermado, debido a... No lo sé, seguramente la historia. Entonces, a esa altura, pensé que estaba perdido, que obviamente ella me odiaba y no veía al caso preguntarle por ejemplo, que estudiaba.

Carla: Nutrición.

Allen: Ah, mire que bien. Y ahora se te vienen los parciales, me imagino.

Carla: Claro, por eso trato de ahora estar lo más relajada posible, porque sé que después se me viene la pelotera.

Allen: Si, lo he sufrido. Uno tiene esos períodos donde está todo tranquilo, el mar es manzito, pero de frente puede ver cómo se va formando la ola.

Carla: ¿Vos que estudiaste?

Allen: Diseño multimedial.

Carla: Claro, yo te veía tan ducho con todas esas cosas de la compu, la verdad que yo no cazo una. Encima este programa de miércoles...

El programa de miércoles era el Illustrator. Les juro que andaba perfecto. Según ella, prefería el Excel y ya, para hacer gráficos. Detesto el Excel. Entonces entramos a debatir sobre las maldades de los programas a los que uno es ajeno, la necesidad de los mousepads y el por qué de tanto despelote para cuidarse comiendo tanto que ojo para mí la comida es re importante.

Carla: A mi me encanta, preparar todo, ver como funciona el cuerpo, hay tantas explicaciones en la carne de uno mismo. El que lo ve no se da cuenta, pero todo lo que pasa atrás de eso, explicaciones a muchísimas cosas que ni nos imaginamos. Nos conocemos tan poco en realidad. Desgasta mucho, pero bueno, la verdad es que me gusta lo que hago.

Tenía una mirada curiosa, puedo decir que más que llamativa. Medio tristona, de esas personas que tiene cierta meláncolía al mirar al mundo, quién sabe por qué. Pero ahora al menos pasamos de la total indiferencia a mantener una conversación a medias fluida. Creo...

Dani: Yo te aviso nomás...

Instrucciones para chocar

jueves, 8 de noviembre de 2007

I
Era uno de esos momentos mágicos, creo. Realmente no me immaginaba ser capaz de eso, viste, porque soy tan seriecito de a ratos. Pero lo que me pasa en esos momentos es que me decido por la explosión espontánea e incendiaria. Es una suerte de enojo que me agarra.
II

Allen se distraía entre la multitud. Estaba a punto de dejar ese momento antropológico, esa sociología barata de las fiestas de Palermo, era el sujeto que se unía al objeto de estudio.

Y allí estaba. Julieta, bailando, destrozando el piso con su sonrisa, destellando con su mirada. El impacto fue mutuo, nadie les había avisado a ninguno de los dos sobre el enfrentamiento. Allen vs. July. Luego de tantos tropiezos, parece idiota volver a encontrarse así nomás.

La opción de Allen es darse media vuelta, tratando de esconder el tiro que le sangra a la altura del abdomen. Mierda cómo sangra esto, la puta madre yo creía que esto era parte de la historia. ¿Y si está con otro? No me interesa averiguarlo.

July estaba haciendo cirujía. A la distancia, nos hacemos los estúpidos, que no nos conocemos, pero mierda si nos hemos experimentado. ¿Así me pagás, hijo de puta? Recordá que me amaste en algún momento de tu vida.

(dead air...)
III
Algunas explicaciones: Allen se escabulle, July bien sabe esto. Allen sabe que ella sabe, y ella sabe que él sabe que ella sabe. Lo mismo ocurre con la cuestión de que se sabe, lo más probable, ella termine enfrentándolo. Da cierta bronca que se sepa tanto todo. El comienzo de una discusión que los personajes no van a tener sería:
July: Como mujer me da por el quinto forro que ustedes tomen estas actitudes.
Allen: A mi me molesta que ustedes traten con tanto facilismo todas estas cosas.
July: Mirá, facilismo, pedazo de estúpido, no me hagas enojar porque...

IV

Allen estaba al filo de la cerveza, y las drogas ya casi no le hacían efecto. La psique estaba atormentada por...

Jules: Me acuerdo cuando decías que este no era tu ambiente.

Sonreía. July sonreía y yo no tenía ni idea de qué mierda le pasaba por el cráneo. Ni por el corazón. Pero la indicación de que está sola es irrefutable, al menos por hoy.

Jules: Veo que seguís escapándole a lo inevitable. Allen, sabés perfectamente que si nos encontramos esta noche, estaría mal que ni nos hablaramos. Es imposible eso, es una falla necesaria, un requerimiento del sistema.

Ella sabe decir estas cosas de una manera tan... realista. Mierda, me tiene recontra calado, no sé si me está buscando para encontrarme, para practicar tiro al blanco, basquet ball o no sé...

Allen: Digamos que las charlas entre nosotros son imposibles, Julieta. Ya te dije que no podemos ser amigos, y no pienso sostener ninguna farsa.

Jules: La farsa de la amistad es tan grande como la farsa de omitirnos entre las luces.

Sentirte inevitablemente en mi otra vez. Justamente, tenés la fuerza de lo irrefutable. Creo que vamos a chocar, honey. Y no pienso hacer nada para evitarlo...

V
Hay diversas formas de ser un imbécil. Yo creo que he llegado a perfeccionar mi estilo. Increiblemente.

No code

miércoles, 7 de noviembre de 2007

on (release) {if (cm.nougarp (trace="gato se toma el palo"););}

onClipEvent (KatDown) {
if (Kat.getsaway() == evol.RIGHT) {
this._parent.nextBestThing();
} else if (Kat.getCode() == evol.LEFT) {
this._parent.prevSalaminesOnTheRoad();
}
}

La noche estrellada

domingo, 4 de noviembre de 2007

Un martes, a las 3.06 a.m.

Val: Si, es cierto, sos medio frío, sobre todo al principio. Hay veces que una se pregunta que corchos te pasa por el mate a vos. Cuando te conocí, lo primero que pensé es que eras una bala perdida, medio tontito. Y mirá vos...

Allen: Para mi que la primera impresión que tuviste fue bastante precisa.

Val: Bueh... No te hagas. Pero el tema es que quizás, si te volvieras más demostrativo. Sos muy expresivo vos, pero no explotas esa veta tuya. Yo soy medio así también.

Allen: Vos sos re querendona, conocés a todo el mundo, todos te quieren. Digamos que te manejás bastante mejor que yo. Yo siempre termino tirando todo al joraca, hago despelote.

Val: Si, lo del despelote no lo puedo negar. ¿Hacía falta que los enanos del jardín de terminaran tomando un baño de espuma? En esa fiesta sí que la hiciste buena. Y encima te afanaste la cerveza.

Allen: Es lo que me pasa cuando me aburro, comienzo a improvisar.

Val: Allen, mi amor, sería bueno que volcaras tu creatividad en algo más sano, como conocer gente, convidar esa sonrisa que te sale tan bien cuando querés. En fin. Pero no soy más sociable que vos, te aclaro. Si soy más expresiva, y me gusta demostrar a la gente que quiero.

Allen: ¿Soy bastante cabrón yo, no? Valery, ¿sabés qué? En la fiesta esa te acordás que estaba la cola para el baño, que era el único habilitado en la casa, para variar, te acordás que se me quedaban hablando unas pibas. ¿Sabés cómo comencé a hablar? No queriendo, justamente. Ella me dice que parezco inteligente. Y yo le contesté "si, y además tengo mal carácter".

Val: ¡Allen! Qué guacho que sos cuando querés eh. No te sabés vender me parece, o no te interesa, no lo sé.

Allen: Creo que no me interesa, Valery. Esa es la verdad. Después me quejo igual, pero bueno. Son las grandes respuestas a lo Jana.

Val: Bueno. Al menos reconocés que sos ciclotímico e inestable. Che, detesto este insomnio. Desearía poder dormir ocho horas seguidas, eso quiero. Mañana voy a estar en la oficina hecha una zombie. Después estoy con cara de corroida todo el día.

Allen: Somos dos, Vale.

Val: Otra cosa que tenemos en común, ves, es el insomnio. Encima me decís que tendrías una hija mujer de niña consentida. La verdad, creo que tenemos que pensar esto de casarnos.

Allen: ¿Te parece que nos llevaríamos tan bien? Creo que vos necesitás a alguien más sorpresivo, más entretenido. Conmigo te cagarías de embole y me dejarías al poco tiempo, no creo que más de un par de meses. Y no manejo bien esto de las rupturas, no tengo ganas de que otra vez me dejen así como así.

Val: No, corazón. Que te hagas el sota no significa que no seas entretenido. ¿Y quién te dijo que voy a dejarte? Sos casi mi target, decir que no te gusta el fútbol ni ningún deporte.

Allen: Claro. A vos no te gusta la cerveza, y ahora que lo medito, no nos llevamos demasiado en cuanto a gustos musicales. Soy demasiado violento para vos en ese sentido. Pensar que si tuvieras un chop de vez en cuando en tus manos, serías la mujer perfecta. Ya te dije, pensalo...

Val: Jajaja... Sos un sonso. Dulce, seguro. Casi perfecto sos.

Allen: Casi...

Val: Bueno, Allen, ya sabés. En fin.

3.39 a.m.

La distancia

lunes, 29 de octubre de 2007

... Nos volvimos a encontrar, después de tanto tiempo. Vos a tu distancia, yo a la mía. No existimos el uno para el otro, no intercambiamos nada, sólo había imágenes a lo lejos. ¿Por qué deberíamos, si yo ya soy parte de tu pasado?

Omisiones... Mi memoria es muy selectiva. No importa la distancia para ella. Sos una absoluta desconocida, quizás tengo esa suerte.

Hablaría contigo, pero lástima que tus palabras sigan cortando como cuchillos.

Conversaciones 2

domingo, 28 de octubre de 2007

Mirá, Gallagher, era sólo cuestón de tiempo. Claro, vos me decés que no le di oportunidad, que no en cuanto alguna promete algo, me resguardo en las excusas de ese pasado que no funciono.

(Maullido de Gallagher.)

Pero no es así. No voy a negar que vivo ciertas dudas que antes no tenía. Ahora estoy más aventurero, vos ya lo notaste. Quizás sea cuestión de acostumbrarme a la idea de que ella ya no es ella, y que entonces debo ir y reencontrarla en otra persona. Es solamente así que lograré salirme de este estánque.

(Gallagher miraba las noticias: había ganado la candidata Cristina. El felino no podía ocultar su desagrado. Allen observaba de reojo, ya estaba resignado desde hacía días.)

Tarde porque habia mucha gente. ¿Esperaste demasiado para tu comida? Qué querés que te diga, creeme que en la cola para votar deseaba poder tomarme una cerveza. No paraba de sonarme el celular, me rompían las pelotas todo el tiempo. Y que corté que estaba por entrar al cuarto oscuro.

En la otra mesa estaba votando Orlando. Ese pibe es un personaje, se ponía a hablar con la mina que estaba a su lado, haciendo la cola para votar ella. Y caía de sopetón a visitarme. Casi dos horas para votar. Me decía que vení, que hay dos, ponele onda. Yo nada. Desde hace tiempo que noto eso: tengo muy poca onda y no sé por qué me sale así.

(Gallagher se debatía entre las observaciones de Allen y el noticiero. Este gato ya sabe demasiado, hace análisis de la vida de su dueño y de la política nacional, los dos en paralelo... En una de esas maneja precisiones que nosotros no podemos siquiera percibir.)

Gato, la verdad es que sos un maestro. No pongas esa cara. Sos el felino más informado de la nación, la verdad que un orgullo vivir contigo.

(Entonces el gato se levantó, hizo algunos pasos estilizados, suaves, saltó al sofá, y se tiró al lado de Allen. Ambos se miraron la tele un rato. Allen destapó una Corona, le puso un limón, y comenzó a celebrar el final de la veda. El gato lo miraba.)

Decime, vos que sos más inteligente que yo: ¿Pensás que tendría que haber seguido a Orlando? Sabés con quién estuve ayer, con Dali. me gusta esa chica, pero está difícil la mano. La verdad que no da espacio para maniobrar. Es macanuda, pero te juro que remarla costaba horrores.

(El gato posó una de sus patas en el regazo de Allen.)

¿Es eso un sí? ¿Debo ser menos Allen y más Orlando?

(¿Ronroneos afirmativos? Allen no sabía, y no le convencía la versión Orlandística, aunque se divertía mucho con ella.)

Resulta que Orlando terminó de votar quince minutos antes que yo, y se vino para donde estaba yo. Entonces, trataba de hablar con la hija del tipo que estaba adelante mío. Buena onda, hasta qye me metió en la conversación. Me acordé de la fiesta en la que Bob me presentaba a la gente como el líder de la banda. Me daba cosa, no me sentía cómodo. Pero el boludo este me empujaba.

(El maullido sonó a risa, pues el gato estaba muy al tanto de los replanteos de Allen. Seguro estuviera adelantando hipótesis. Los datos que manejaba Gallagher le indicaban un tire y afloje entre Allen y Jennifer. La realidad, que Allen se había guardado, era que Jenny ya era historia.)

Ah... No salgo más con Jen. Sé que no te caía bien. Sinceramente, no la entiendo. No tengo ganas de andarle atrás, si eso es lo que ella busca. No quiero ir a correrle atrás, quiero a lo sumo que los dos estemos empatados. ¿Soy tan utopista? No me maulles de nuevo.

No sé. Gato, vos sos el omniciente, quizás alguna vez me puedas tirar una punta de cómo hago para no meter tan seguido la pata, o por qué en este país siempre ganan las elecciones los mismos tres salames.

(Y Gallagher volvió a prestarle toda su atención al noticiero.)

Leaving song pt.1

jueves, 25 de octubre de 2007

Me voy.

Y es ahora que pienso la cantidad de veces que me he ido, muchas veces para no llegar a ningún lado. En realidad, uno se da cuenta de que no pertenece a nada, que quizás ni siquiera es hogar de uno mismo. La total falta de pertenecia.

Y recuerdo todas las veces que me fui, que dejé gente atrás: dede una madre en su casa hasta amigos del secundario, ocasiones de festejo que prometieron pero jamás cumplieron, amigos de toda la vida que duraron algún que otro cuatrimestre. Familiares, compañeros, amigos, al amor de mi vida y esa implacable capacidad de cambiar las cosas que una vez tuve.

Es raro, porque al fin y al cabo uno termina desarrollando un sentido de la transitoriedad bastante molesto. Jamás ha funcionado bien. Jamás lo he visto funcionar bien.

Entonces podría desarrollar una serie de hipótesis de por qué no me quedo jamás, porque dejo a los demás siempre en la historia: quizás sea porque jamás logro mi plenitud, que mi inmutable ser se mueve intentando descongelarse.

Otra opción es que soy un accidente, que la historia la hacen los otros y soy sólo parte de una circunstancia sitacional. Ambas explicaciones me resultan.

Dejo los mediodías, las carcajadas, los huevasos, los guiños de complicidad, los proyectos imbéciles, las malas ideas, el ruido de la guitarra, las quejas online, los destellos de Medrano, las implicancias de tu sonrisa, las revoluciones industriales, las bombas de tiempo y el pánico.

Pero no puedo más que retomarlo, otra vez, de momento. Hasta que escape de nuevo.

Me toca irme una vez más, y no ceso de construir esa imagen de mi como ese ser abandonadizo, que siempre se va, que muchas veces ni siquiera avisa de su partida. Es un escape inevitable, un modo de existencia. ¿Será que jamás logro estar realmente en ningún lado? ¿Será mi irrelevancia?

Hay caras y expresiones que no quiero olvidar, que desearía mantener vivas conmigo, quedándome. Hay sismos que desearía no tener que provocar, vuelos que me gustaría no estrellar...

... Pero creo que ya soy así, irrefutablemente, un escapista.

Instrucciones para dar un beso

lunes, 22 de octubre de 2007

Allen) ... entonces, después del roce inicial, comenzás a transportarte en el otro, a proyectarte como si la sombra se uniera a la forma que la recorta de la luz. Cuestiones de Merleau, viste. Porque un beso mal dado me pone de mal humor, te cuento.

Jen) Jaja... No lo había pensado así. O si...

Allen) Labio con labio, podemos ahora abrir un poco. Hay que investigar las papilas gustativas, o tratar de descifrar cómo lográs esa hermosa sonrisa. Y desde allí a mi me gustaba tomarte de la mano, darme cuenta que estabas ahí de frente, a distancia nula, porque habíamos chocado.

Jen) Entonces...

Allen) Entonces es necesario que nos acariciemos, viste, que los roces sean de una geografía muy detallista, sentir la figura. Conocer mi medida en tu medida, acariciando diferencias. Jugar, viste, porque si no te divertis en el beso estás frito, sos un salame.

Jen) Si, una vez un pibe me dio un beso que parecía un cabezaso. Qué poca capacidad de maniobra, que torpeza.

Allen) Mirá que acá no estás hablando con Fangio, precisamente...

Jen) Lo sé, pero me gusta cómo los das (beso...)

Allen) Bueno, pará. Entonces, luego de un poco de ludismo literario, podemos comenzar esa especie de repliegue que no es tal. Algunas maniobras menos pretenciosas, menos grandilocuentes. Tengo mi mano casi acariciando tu mejilla, y abro los ojos.

Jen) Labios que aun coinciden. Narices vecinas. Me gusta verte a los ojos, con esa mirada tan penetrante que tenés.

Allen) Me doy chapuzones en los tuyos... (beso...)

Jen) Esas aproximaciones que haces son muy lindas. Sos un dulce Allen.

Allen) Muchos dirían lo contrario. Creo, he logrado en varias ocasiones evitarle los dulces a la gente, ponerlos a dieta forzada. Cada despelote he armado. En otras ocasiones decidí pensar que esa etiqueta de "dulce" era un código que utilizaban ustedes las mujeres, para decirme que soy un imbécil.

Jen) Ay, Allen. Yo pienso que eso que decís es parte de tu campaña difamatoria, como sostenía Orlando.

Allen) No escuches a Orlando. El sabe de besos, seguro. Pero es de otra escuela, digamos, de una escuela de mayor popularidad.

Jen) Claro, y vos...

Allen) Entonces, la idea es clara. En algún momento está bien que se crucen nuestros ojos. si un beso se da todo el tiempo con los ojos abiertos, algo está mal. Acordamos eso. Pero en algún momento, buscar el chapuzón, es genial.

Jen) Y recostarse en la plaza del Parque Centenario jugando a ver cuanto dura también.

Allen) Es importantisimo tener en cuenta en las situaciones de beso, que la delicadeza es apremiante. Delicadeza para elegir lo justo en el momento indicado. O sea, los frontazos están bien, pero si es la única manera que tenés de hacer la previa, no es bueno.

Jen) ... - te miro, Allen. Si a vos, aunque no lo creas.

Allen) En algún momento desconocido del inicio del beso nos tiene que recorrer la sensación, ese temblequeo del otro que es como una celebración de nosotros. Porque sino el beso es de plástico, nos lo vendieron mal. O quizás decidimos comprar por hábito de consumo. Pero la idea central es que no nos damos cuenta que chocamos, que el contacto entre vos y yo lo anulamos porque nos molesta, repentinamente queremos quedarnos adentro de nosotros y no ver las amacas, el tobogán, o la nena que se pelea con aquella otra por la calecita.

Jen) Creo que lo explicaste bien. Es en realidad esa seguridad de que estoy con vos. Digo, el temblequeo lo siento porque sos vos, porque vos sabés como hacer la introducción, el nudo y el desenlace.

Allen) Vos sos la que sabés, querida Jennifer...

Jen) Los besos se hacen de a dos. Pero lo que te decía es que justamente, si el beso es de plástico, al otro día lo tiraste. No me gusta eso. Pero si el beso es verdadero, te lo llevás en la memoria, cuando te acostás antes de dormir, o ante la expectativa de encontrarnos, o al cine, a comer afuera, de vacaciones, y esas cosas.

Allen) Creo que me he vuelto cada vez menos diestro en el arte de los montajes. Pero te tengo... (beso...)

Jen) Creo que en la capacidad de sobrevuelo corporal está lo verdaderamente aventurero, lo realmente brillante del amor. Recorrer, me gusta irme moviendo por tu cuerpo, que vos te muevas por el mío. Acampar, correr, volar, nadar, quizás detenerme a mirar el paisaje.

Allen) Sos muy inteligente, que raro que no te des cuenta que no te convengo.

Jen) Sos tonto cuando querés (beso...)

Entonces Allen posó su oreja cerca del pecho de Jennifer.

Jen) ¿Ajá?

Allen) Pusiste esa sonrisa, y quería escuchar cómo hacía juego con los latidos de tu corazón.

Carta al cielo

jueves, 18 de octubre de 2007

Hace tiempo que tengo pensado escribirte. Si bien ensayé más de una vez las palabras que usaría, jamás estuve conforme, pues siempre me resultaban imprecisas, cuando no poco felices. Siempre me imaginaba tus respuestas, de las menos amables del mundo, ya fueran por dolor, odio o despecho.

La cuestión es que estaba pensando, y si bien estamos lejos, me preguntaba si vos sentirías ese dejo, esa marca intachable que nos hemos hecho. El otro día lo soñaba, te decía que yo sabía cómo estabas, cómo aún me veías; que te dabas cuenta de nuestra perdida de inocencia tanto como de nuestro afán por recuperarla. Entonces, caí en el recuerdo de todas las piruetas que intentaba en su momento para llamar tu atención, para no perderte por completo. Puedo decir, a esta altura, después de algunas batallas y sobre todo de esquivar y recibir balazos, que he perdido. Seguramente esto lo supieras bastante antes que yo.

Por otro lado, pienso que has cambiado, que ahora eres totalmente diferente y entonces la persona a la que amé está muerta. Esa es una explicación bastante plausible a mi entender, pues que en mi reine la inmutabilidad es justamente lo que me ha llevado a ese deseo, un tanto doloroso, de que no le ocurra a nadie, ni siquiera a ti.

Podrías ser feliz, y yo ni lo sabría. Pero no estabas feliz el día que te fuiste por mi puerta, y la cerramos para siempre. El resto fue esa especie de inundación pseudo suicida que algunos conocen con mayor o menor precisión, que otros se jactan de ser complices de, y de la cual la mayoría no percibe ciertos entretelones. Menos mal que no eres testigo. Y menos mal que yo no soy testigo tuyo.

Otra de las ideas que me ha abordado desde hace algún tiempo fue la teoría de que jamás nos conocimos. Quizás por eso todo funcionó en su momento. ¿No lo pensaste? Es la explicación perfecta. Quizás logramos mantener un montaje que nos engañó a ambos, quizás nos dejamos atrás por esa época, pero finalmente afloró el disparate que ibamos. Entonces, bueno...

Algunas de las cosas estas pueden resultarte extrañas, más o menos incoherentes, quizás hasta odiosas. Pero son observaciones que he desarrollado con el tiempo, en medio de los golpes y los gritos sordos, en el recuerdo de esa imagen inborrable de vos corriendo, alejandote, al cruzar llorando la calle, mientras yo no podía evitar los autos para alcanzarte. ¿Qué te hubiera dicho, de llegar a tiempo?

Por otro lado, frases como "vos sos el único que me entiende", fueron yunques que me arrojaste en su momento, yunques que te confieso, yo también quería decirte, pero consideraba más sano para vos dejarte ser libre, que superes el accidente. He pensado más de una vez que vos sola me entendías, quizás en algunas circunstancias mejor que yo, pero jamás a fondo.

Y en visperas de la catástrofe, se me ha ocurrido ensayar otra vez éso que nunca te diré, que quedará en las antípodas del olvido, en pleno desierto de estrellas fugaces. Palabras que no se aproximan a resumir quienes eramos, quienes somos, quienes seremos. Bah, siempre sostuve que soy un pésimo orador.

I must admit, I still do...

Allen

Conversaciones 1

miércoles, 10 de octubre de 2007

(Gallagher estaba dándose una panzada con su plato de leche, mientras Allen tenía su max chop lleno de Babaria 8.6. Dos seres dandose sus gustos. El gato miraba de vez en cuando, escuchando muy atentamente lo que el hombre le decía. Quizás el animal pudiera descifrar mejor que él mismo sus propios secretos.)

... y entre tanto y tanto, creo que lo conveniente es tomar otro camino. Digamos que la vengo pifiando bastante, pues haga lo que haga, pase lo que pase, es para quilombo. Cuando no es Jen, es el fantasma. Cuando dejo de ver ilusiones ópticas, resultar que me dejan una carta de ese anonimato indefendible. Entonces tengo esa necesidad de ver si es Jules o no. Gato gato, tu vida es más simple, más feliz.


(Gallagher miró a Allen, y le maulló una queja.)

¿Vos crees realmente que soy capaz de tanta metida de pata? De la simpleza de mi ser, siempre se me complica todo. Ese auge de emociones que desvaría para cualquier lado, es un patinaje. Patinando por un sueño...

(El gato retomó su tazón de leche. Después le quedaría la panza. Allen tomaba la cerveza como si fuera agua. Cuestiones del verano y las altas temperaturas. Allen se acercó, y chocó su chop con el tazón de leche. Solían brindar de esa manera, a ambos les gustaba.)

Me acuerdo la primera vez que vino July que te le tiraste encima. Tuviste suerte de que a ella le gustaran los gatos, pues la foto era fantástica. En cambio, cuando volvía de verla a Jenny, refunfuñabas. Te hubiera caido bien, pero vos sos un gato medio prejuicioso, o te das cuenta mucho más rápido que yo de las cosas.

(Gallagher emitió otro maullido, inclinandose claramente por la segunda opción.)

¿Y vos? ¿No te dio luz verde la gatita del quinto? - Gallagher intercambiaba con Allen miradas más fugitivas - Yo creo que para un rato da, manejalo. No sea que la vieja me venga a patalear después acá, a la puerta. Bah, yo te banco, así que divertite. Sé que no estoy la mayor parte del día, así que vos hacé, dale.

Y no tengo ni idea de lo que le pasa a la otra lunática che. ¿La viste el otro día? Ni me habla, y ni me dice por qué. Es la primera vez que me lo hace. Luna es así, creo que la harté con mis cosas, ya creo que ni le importa. Está bien, no es la primera amiga que pierdo. Gallagher, cuando puedas tirarme una punta, avisame de estas cosas, que las vez mejor que yo. Vos sabés que no soy muy lúcido.

(Los sorbos al chop se tornaban más propundos. El gato ya se había terminado la leche, y portaba una prominente panza de miércoles a la noche. No era raro que Gallagher y Allen tuvieran este tipo de conversaciones. El gato era testigo casual de muchas de las reflexiones de Allen con Allen. El chop estaba casi vacío, por lo que había que abrir otra botella. Entonces sonó el teléfono...)

Hola - Dijo Jen. Gallagher maulló bien fuerte.

La fortaleza

lunes, 8 de octubre de 2007

Allen, quizás deberías considerar dejar eso. No creo que te haga bien. Lamento lo del martes, en serio. Es que... me hiciste salir de contexto, mi piso voló por los aires, y no supe que hacer. Sólo sabía que eras el resposable.
Mirá, sé que no puedo hacer que hables otra vez. Sé que te estás yendo. Intenté llamarte al celular, excribirte, llamarte a tu casa. Todo en vano. Entonces me di cuenta que te encontraría aquí. Claro, que lo de encontrarte es una especie de, asincronía. Me mirás, y pienso que me estás matando con tus ojos, que me tirás puñales. Yo pienso que...
Te confieso dos cosas. Quiero demostrarte que me importás, entonces voy a ser cruda en esto: Primero, tenés una capacidad para chocarme, para sacarme de mis casillas, que ni te cuento. Hay momentos donde conseguís realmente que me salte la térmica. Brillante.
Pero, por otro lado, fuiste algo nuevo. Nunca había salido con alguien tan... dispar. Creo que ese juego que haces entre la razón y los sinsentidos es magnífico. Te lo he dicho ya más de una vez. Sos como un electrocardiograma que viaja de arriba abajo todo el tiempo, en un santiamén. A veces pienso que esa disparidad me ha desgastado, pero a veces sostengo que de allí sale ese tanto que me atraés.
Bueno, sé que no querés que me vaya, pero dadas las circunstancias me estás hechando. No me iba a ir sin decirte las cosas. Había renunciado a vos la semana pasada. Pero recordé que me dijiste eso de que las reglas hay que violarlas, que hay que enfrentar los miedos, que hay que ir encontra de ese no sé qué. Eso de contestatario que tenés. Entonces pensé ridículamente en llegar a esto, en tenerte en frente, en pleno Olivos. Pensé en ir con los fósforos al depósito de combustible, a ver que pasaba.
Te digo algo. Sé que no te va a gustar, que te va a resultar extraño: te tengo miedo. No sé, te veo tan cerrado. Pero te enfrento. Acá estoy. No puedo creer que haya venido hasta acá.
¿Tenés algo que decir? Porque siento que le hablo a la pared.

Allen: Es estraño, yo siento que escucho a la pared...

Accidentalmente, y escapándole a las llamas

domingo, 7 de octubre de 2007

I
Sofi: Es increible lo que hace la high society, ¿no? No suelo vincularme demasiado con esta gente, no me gusta mezclarme demasiado con ellos. Pero reconozco que yo también provengo de aquí, de las estrellas, pero no las estrellas lindas del cielo, sino las estrellas artificiales.

Allen: Claro, te entiendo. Yo también tengo eso de renegar de la clase de la que vengo, pero estar lo suficientemente mal criado como para quedarme en ella. Son escapes que uno se hace, y en realidad, cuando uno no se rodea de esto, sigue en la misma, pero como camuflado.

Sofi: Me encanta como entendés Allen.

Allen: Llamás mucho la atención, te digo.

Sofi: ¿Cómo es eso? - Su cara dejaba traslucir cierta sorpresa, y Allen declaró para sí mismo que metió la pata.

Allen: Ya ese mechón rosa declara una actitud, que combina perfectamente con tu pelo oscuro. Y esa mirada... Cuando entré, me miraste, me viste, y te digo que toda una sensación se me subió de los pies a la cabeza, una especia de electricidad.

Entonces ella lo tomó del hombro, casi del brazo, y le sonrió. Le dijo que él también la había llamado la atención. No hay demasiados escuchas de Soundgarden alrededor. Y Allen compartió con ella que él renegaba de sus raices punks, a lo que ella se lo aclaró: "Compartimos eso además".

Estaban ahí, al lado de la consola. La casona de Nordelta estaba llena a rebalsar. Los que no soportaban bailar apretados, cambiaban su locación al jardín, que daba al lago. Los arbustos, habitados por gente que para el imaginario de todos los que habían acudido a la fiesta, estaban de re fiesta, resguardaban las orillas, eran vecinos de un muellecito. Sofia se preguntaba cuándo Allen iba a tomarla de la mano aunque sea. Algo...

No fue la mano, sino el brazo por atrás de la cintura. No fue en ese momento, sino que se demoró quince minutos más. No fue en medio de la masa danzante, sino a un costadito, casi al lado de las escaleras. Sólo le tomó treinta segundos a Sofi posar su cabeza en el hombro de Allen.

Orlando se desplazaba por toda la habitación. Su futura compañera de labios estaba allí, seguro. Nada de cortesías, pues vayamos a la escalera. Después te comento Allen, el tremento ojete que tuviste esta vez.

Felipe observaba a su mujer ganadora de la noche, pero chequeaba que ocurría con la punkie, que le daba tanta oportunidad a Allen. Parece que esta vez te dieron un bonus, nene.

Allen: A veces me siento como un antropólogo en medio de estas situaciones un tanto descabelladas, pues los cuerpos se mueven compulsivamente. Y me doy cuenta las cosas más bellas carecen de sentido utilitario.

Sofi: Claro, es ser uno, por el mero hecho de serlo corazón. Para hacer las cosas con un motivo, está el trabajo, la facultad, todas esas cosas. Lo que verdaderamente te hace sentirte vivo es existir plenamente.

Allen: Me gusta que seamos tan distintos y congeniemos.

Sofi miró a Allen. Parecía una prueba, a ver quién le clavaba la mirada más profundamente a quién. Era ese puente tendido entre ella y él, ese accidente, esa brecha de la cual los dos estaban seguros de saltar, de caerse juntos. El puente tendía una atracción demoledora, solo bastaba mirar.

Allen: Creo que vamos a chocar, Sofi. Y me gusta.

Fue explotar en lo que tanto queríamos.

II
1) ¿Me creerías si te dijera que me has tirado un par de tabues por la cabeza? Tengo esa sensación de que estás acostumbrada a demoler las creencias ajenas de tal manera. Quizás te necesitaba desde hacía rato, aunque creo que nuestra relación esta signada por esta cama, estos besos y los jugueteos con la nariz.

2) Me gusta como mirás, me gusta saber que estás descubriendo algo conmigo. Eso más que nada, tu sensación de renovación hace juego con mis ideas de la revolución sentimental. Sos muy dulce... No suelo andar con gente cariñosa, eso te lo imaginarás. Pero ese tacto al que no estoy acostumbrada.

1) Me pregunto: ¿te seré tedioso? ¿Vos buscabas a algún salvaje, y por accidente te encontraste con el explorador de la jungla?

2) Insisto en que sos muy dulce, y me encanta agarrarte contra el colchón. Hace juego con mis intensiones de tomarte por completo.

1) Claro, a mi me gustan los giros repentinos. Y esa no-conjugación que sufrimos nos ha servido para chocar un poco, generar chispas. Ese mechón rosa me encanta.

2) A me me gusta esa espalda tuya, corazón. La recorrería toda la noche. Sabés perfectamente cómo la recorrería, sé que me lo pedirías. Sé que yo aceptaría, jamás negando que quiero hacerlo.

3) Pensaste que todo estaba terminado, dabas por muerta esta situación furtiva, ante estos simplones que escuchan algo que no entiende que es. Desde abajo la música me aturde, pero no le hago caso, prefiero escucharte respirar tan cerca, mirarme a los ojos tan de frente.

2) ¿Realmente crees que llegamos a ser uno? Interesante tu versión. Decís que este es uno de los grados de comunicación máxima. Quizás tengas razón.

Nuevo Release

miércoles, 3 de octubre de 2007

Electric Skies

Llegó Electric Skies: Un blog de música, de críticas, de ácido, de opinionismo. Bah, lo de siempre.

http://electricskies.blogspot.com/

Como patada inicial, encuentran la crítica al último disco de los Foo Fighters, recién salidito del horno: Echoes, Patience, Silence & Grace. Con multimedia, y descargas. Oh, sí que sí.

Mi idea es actualizarlo siempre a principios de semana. Veremos si cumplo...

copas

domingo, 30 de septiembre de 2007

Allen: Hay varias teorías, pero una recurrente es que soy dulce. Todos los labios por los que he pasado, irrefutablemente, emiten ese juicio sobre mí. Y luego de toda esta serie de intentos fallidos, me he llegado a plantear si realmente eso de "dulce" no es una encriptación en código que me dicen, a modo de sinónimo de estúpido.

Feli: Jaja... No creo. Aunque puede parecer.

Orlando: Es así, cuando las tratás bien, sos un pelotudo y te dejan. Y cuando te importa todo tres carajos, vienen y te dicen que sos un hijo de puta, que la cagaste, que somos todos iguales, que no nos entienden. Allen, tenés que despreocuparte, total, te la van a hacer imposible igual.

Allen: Es que me llama la atención esa recurrencia. Los calificativos siempre reman para el mismo lado, siempre colorean de ese rojo, con verde y amarillo, casi acaramelado. ¿Eso quiere decir que soy un tipo con tacto? No, para nada. Quiere decir que de repente, parezco tierno.

Feli: Si, esa la escuché de July. Siempre decía que eras un tierno. Loco, pero tierno. Pero coincido con Orlando de que quizás debas relajarte más con respecto a tus amores. Por un lado, es bueno que logres ese efecto en ellas, pero quizás últimamente...

Allen: ... me esté estrellando apropósito. Pensé en la teoría del sabotaje.

Orlando: Posta, te lo digo, dejalo ser. Olvidala, ella es insignificante, ¿ok? Es un pasaje, es un momento que se ha esfumado, mirá, acaba de entrar la morocha más linda del bar. ¿Cuánto tiempo estaré sin cruzar palabra contigo?

Feli: Está sola, lo cual es llamativo...

Allen: Pero también, creo, debo admitir que eso de dulce es afímero, pues debe ser parte de lo que me hace un detalle en la vida ajena, y no más que un detalle. Pensé que en una de esas mis concepciones estén erradas. Lo más probable es que estén erradas, pero no puedo cambiarlas, por más esfuerzo que haga. Y lo de la otra vez fue un accidente, no me miren así.

Orlando: Es una característica tuya, es como ese caminar de la morocha. Es de ella. Vos tenés lo tuyo. Todavía no puedo creer que la mexicana te dejara el mail, y vos ni pelota. Estaba regalada, era una jugada completa, solo tenías que pasar a cobrar.

Allen: Venía pensando en Jennifer. Por ende decidí no hacer nada.

Feli: ¿Y te das cuenta de que por poner todas tus fichas ahí, ahora no estás con ninguna? Siempre hay que colocar inversiones en varios mercados.

Allen: Es que no me interesa invertir en varios mercados a la vez...

Orlando: Hay que diversificarse - se levanta, en dirección a la morocha, que está en la barra -. Nunca olvides que esto en realidad no es ni siquiera un partido, son una serie de partidos, el fixture más genial que se nos puede ocurrir.

Feli: Quizás debas relajarte.

Allen: Debo dejar pasar un tiempo, eso seguro. Sé que no se justifica en realidad, los veo a ustedes, que se mueven muchísimo más rápido que yo, y no comprendo. Quizás otra de mis características sea lo inmutable, lo inmóvil.

Feli: Tampoco es así. Reconozcamos que hemos hecho de las nuestras. Si bien no sos un pirata como este, tampoco te quedás todo el tiempo mirando los partidos por tele. Te he visto jugar, con mayor o menor destreza, pero... este ya está a full. ¿Ves? A este le importa todo tres carajos.

Allen: Claro. Linda piba. Pero me juego la cabeza a que está con alguien. Sábado a la noche, sola. No resiste el menor análisis.

Feli: Si. Allí está, tenés razón.

Orlando: Que llegó el novio.

Allen: Era de esperarse.

Orlando: Tendría que haber sacado el teléfono más rápido, quizás...

Feli: Probablemente.

Allen: Hubiera sido lo correcto, visto como estabas procediendo.

Feli: Por ejemplo, la otra vez, que te decía que te miraba la mina esta en Solea Bar. Te miraba, la tenías al lado. No hiciste nada, ni hola, ni qué tomás, ni un pedorro de qué signo sos.

Allen: No recuerdo...

Orlando: Siempre te hacés el boludo con estas cosas. Y lo peor es que no te das cuenta que es una táctica horrible, que no sirve para nada.

Feli: Digamos que así como te dicen que sos un dulce, también sos bastante arisco cuando querés. Tenés que ser como yo, ya sabés, soy muy fácil...

Orlando: Yo tengo espoteadas a otras tres. Da justito, sólo nos tenemos que acercar un toque. Las invitamos a tomar algo. Será mejor que hablar con ustedes, manga de aburridos. ¿Te acordás cuando nos vinieron a levantar las pibas esas en Cabo Blanco?

Allen: Esa no me la olvido más. Fue tremendamente extraño.

Feli: Ja. Si. Prácticamente me terminó violando la piba esa.

Allen: Te ganó por insistencia. Después quedaste persecuta, que al otro día te llamaba tu novia y te preguntaba con quién habías estado, pero en joda.

Feli: Pero te juro que nunca tuve tal paranoia en mi vida, posta. Que al otro día me diga eso fue una patada en los huevos. Menos mal que ya esos riesgos no los corro más. Es mejor la soltería.

Allen: Depende...

Orlando: Dejate de joder con tus amores platónicos, ese peso irremediable de la historia. Ahora nos sentamos con ellas, nos presentamos, les decimos quienes somos, también les decimos quienes no somos. Ya está, es irrefutable, me está mirando, le hago señas, fue, hola que tal cómo andás...

Simulacro

viernes, 28 de septiembre de 2007


I
Allen: Los simulacros son evocaciones de circunstancias reales, pero de una forma ficticia. Un "hagamos como si". A saber:

II
2) Sólo es intentarlo, vamos. Me gustaría... ¿Cómo estás?

1) Bien, asumo. En realidad, tengo esa sensación de que está todo demasiado bien, sin motivo alguno. No entiendo sobre qué se sostiene esto.

2) No busques razones para quejarte...

1) Entendeme, no estoy acostumbrado a sentirme bien. Me está empezando a preocupar.

2) Siempre haces esos comentarios que no sé para dónde tomar, Allen.

1) ¿Vos?

2) Bien. Sigo con las clases de natación, con los planitos, porque en la facultad este cuatrimestre nos están tirando ladrillitos. Tengo esa sensación de que cuando sea profesional, voy a hacer cualquier gilada, se me van a caer todos los edificios.

1) Sep. Conozco un par de casos en los que sostengo ocurrirá lo mismo, se les caerán los edificios. Una pena...

2) Claro, como vos estás graduado, ahí, trabajando de lo que te gusta. El señor que mira a todos por encima de su hombro. No sos sobervio, pero de vez en cuando sacás a relucir ese costadito tuyo fuera de serie. Te queda raro.

1) Es porque no me conocés, pues soy tremendamente sobervio.

2) mmmm...

1) Entonces las clases de natación van de la mano de las clases en arquitectura, ese mundo tan grande de los tres edificios, los ventanales y tus pantalones rotos en la rodilla. Siempre me llamaron la atención, by the way.

2) Si - observa su rodilla descubierta, por ese jean algo gastado, pero que es tan de ella-. Bueno. Sigamos intentando. Me contaron que igual andás medio raro. Y sinceramente, cuando te veo, lo poco que te veo, es cierto. ¿Estás bien? Quizás venís más estable, menos acelerado que cuando te conocí.

1) Es probable. Pero solo eso, probable. Quizás haya entrado en una nueva meseta. Hace falta volver a pisar al acelerador. Extraño las vueltas en u que suelo dar.

2) Debo admitir que sos entretenido, sabés como hacerle pasar bien el momento a una dama. Siempre que me junto con vos las horas se me pasan volando.

(en ese momento hubieramos asumido el 3, pero ya no hacemos esas cosas...)

1) Entonces, natación y arquitectura...

2) Y... nada. Tu vida es más entretenida que la mía. Contame...

1) ¿Qué? Me vengo peleando con mi jefe más que de constumbre. Lo bueno es que no me lo tomo personal, ni nada. Ya no me importa. Gallagher está flaco, por alguna circunstancia. Mañana lo llevo al veterinario, pobre gato. Estoy con un par de proyectos más de free lance, pero nada serio. Pero no sé, no soy más que esto que tenés en frente, no sé que más te puedo contar...

2) ¿Seguro?

(silencio...)

2) Me dijeron que suenan bien. Me gutaría escucharlos algún día, a ver con qué me encuentro.

1) Equonim... si, estoy contento por eso. Suena bien. Creo he remado bastante, y necesito divertirme tocando. Espero esta vez dure, porque me estoy cruzando con demasiados estúpidos, y demasiadas locas.

2) No me interesa escuchar sobre las locas...

1) No pensaba contarte, como yo tampoco quiero enterarme de quién está en tu vida ahora.

(silencio 2)

2) Me alegra que hayas retomado tu proyecto, siempre me gustaron los músicos.

1) Es que no podemos tener una conversación como amigos, Jen. Inmediatamente hablamos de la rodilla que se asoma por tu jean o tu afición por los músicos, con quién está el uno o el otro, o de cuán ducho soy yo para las damas. Y esto último es mentira encima...

El mago del silencio (1923-2007)

lunes, 24 de septiembre de 2007

Mi homenaje a un genio:

Marcel Marceau: Falleció el 22 de septiembre de 2007, en París, Francia. 84 años. Revivió la pantomimia, ese cuerpo pleno que habla por cada uno de sus poros, por cada uno de sus gestos, ese ser vivo que significa en cada movimiento, en todo su discurrir.
Alguien que supo comunicar como pocos... Envidiable.
Simplemente brillante.

A collection of great rock songs

domingo, 23 de septiembre de 2007

Champagne Supernova
¿Cuánta gente especial cambia? ¿ Cuántas vidas están viviendo lo extraño? Claro, pensabas que nos íbamos a ir este verano, que nos aguardaban las vacaciones, que nos demostraríamos a nosotros mismos otra vez que esto no es un simulacro en medio de las llamas del olvido. No, exactamente no lo es. Nunca fue un simulacro, ni una idea para perder el tiempo. Es por eso que vos y yo, morimos y vivimos, y el mundo continua dando vueltas y no sabemos por qué.

Hindu Times
Y estoy tan drogado que he dejado de sentirlo, el cansancio de mi cuerpo, el desmán de tus actitudes y los golpes continuos de esa pared, siempre de frente. He dejado de verte en cada esquina, irrefutablemente. Toda esta música me evita problemas de momento, me demuestra que entonces no fuiste más que una ilusión óptica, un error en el sistema. Lo que no quita que fueras mi rayo de sol…

Some might say
Algunos dirán que a la tormenta le sigue el sol, que a las nubes se las llevan los destellos. Vayan y díganselo al tipo que jamás puede brillar, ¿ok? Porque ese optimismo destilado, refinado y pasteurizado me tiene las pelotas llenas. Muchachos, habitantes del mundo, dejen de trasladar su maldito optimismo a mí. No se rebusquen en excusas. Si bien sé que uno tiene parte de la culpa de lo que le ocurre, las malas coincidencias existen… lo saben bien.

Stand by me
¿Viste? He hecho todo esto, y la verdad es que me ha salido tan mal. No te entiendo. ¿Cuál es el problema contigo? Cántame algo nuevo. ¿No entiendes que el frío, la lluvia y el viento no lo saben, parece que sólo vienen y se van? Pero aún así agradezco que estés aquí, que hayamos chocado ese día, que las curvas sean lo suficientemente peligrosas como para no poder esquivarlas. Y ahora que te vas, desearía que me lleves contigo. Estoy harto de hablarte a la distancia…

Don’t look back in anger
He comenzado una revolución desde mi cabeza. Dices que las buenas ideas se me han venido a la mente, y que ahora estamos fuera, en el parque, viendo la primavera florecer. Me celebras estos arranques de inmediatez, estas lluvias en las que nos mantenemos juntos, mirando al cielo, con las gotas aterrizando en nuestras caras, tomados de la mano. Sabemos que estamos en esto juntos, más allá de los rencores. Más acá de nuestras ilusiones.

Acquiesce
Nos necesitamos el uno al otro, para salir adelante, romper todo esto que nos rodea, incendiar las ventanas del mero desmembramiento. Menos mal que estamos para los inicios, que estamos para los estallidos. Sino, ¿quién soportaría las explosiones, quién sería espectador de la pirotecnia, de los fuegos artificiales. Si hago despelote es porque me dejan hacerlo, menos mal que me bancan para hacerlo. No sé qué es lo que me mantiene vivo, después de 48 horas sin dormir. Quizás sean las ilusiones ópticas…

Live forever
Quizás no quiero enterarme como todo crece en tu jardín, porque a mí sólo me interesa volar. Pero últimamente, he sentido cómo la lluvia me moja hasta los huesos. Es entonces cuando recuerdo que vos me dijiste y que yo te dije que nos veríamos a los ojos en todo momento que hiciera falta, en toda circunstancia poco afortunada que debiéramos hallarnos lo suficientemente des guarecidos. No te olvides que en una de esas somos nosotros que creímos que duraríamos para siempre…

Little by Little
Quizás dios se levantó del lado equivocado de la cama. Pero ya no importa. Es como si tuviera esa eterna discusión con ese que nunca está, que ni se digna a venir y pelearse, ni siquiera un rato. Sé que todo esto suena tonto, pero es verdad. Soñamos nuestros sueños sin resistencia, desvaneciéndonos como las estrellas que deseamos ser. Pero ya no importa. Digo, ¿en algún momento realmente importó? Si hicimos todo mal, fue porque de verdad estábamos muy errados, y jamás percibimos la realidad del problema.

Morning glory
Todos tus sueños están realizados, encadenado a este provenir, a este tiempo que chorrea desilusiones, pero tantas drogas parecieran haber inventado un nuevo mañana. ¿Necesitas algo de tiempo para despertarte? ¿Cuál es la historia? ¿Una mañana de gloria? ¿Un chisporroteo que nos hace creer que en realidad estamos mejor con las inyecciones, y las ganas de derrochar habilidades desconocidas hasta hoy? Una mañana de gloria…

Mucky fingers
Así que ahora crees que te mereces una explicación de los sentidos de la vida… Mientras enfrentás tu enfermedad, te escurrís entre tus ropas de emperador. Pero terminarás en llamas otra vez, y ni tu fraternidad podrá salvarte ahora. Mi vida larga, mi vida entera, no me engañarás otra vez. Porque es toda mía, toda mía. Ya he tomado mis decisiones, mis desentierros. Es sólo otro día en tu ciudad…

Talk tonight
Has tomado tu última chance otra vez más… y aterricé, casi sin saber tu nombre. Pero quisiera agradecerte el haber salvado mi vida esta noche, hasta las luces de la madrugada. Quisiera hablar, de cómo salvaste mi vida esta noche… Algunas veces provocaré tus llantos, no sé por qué. Y no puedo pedirte disculpas por adelantado, ni evitar que me des la espalda, que calles como cuando no te conocía. Y seguimos durmiendo en este avión, a mil millones de millas de casa.

The Nordelta Incident

miércoles, 19 de septiembre de 2007

(Los personajes se dirigirán en ocasiones al público, tomando el rol de relatores.)

Personajes:
- Allen
- Orlando
- Felipe
- Bob
- Luna (relatora superstar)
- Otros...



I
Deben haber sido las 3 am cuando estabamos todos adentro de esa tremenda casita, de esa demostración de poder tan tangible entre las paredes, las luces estrambóticas, la barra personal de Suá, el servicio de cattering (parrillita y pastelería featured!). Eramos sapos de otro pozo: La triada Orlando-Felipe-Jana, en sociedad, y la aparición especial de Bob, que nos vino a visitar.

El lugar: casa de Nordelta, de un conocido de Feli. Tocaba The End (banda tributo a Pink Floyd), en la parte trasera de la casa, de la cual bajaba una majestuosa escalera que daba al jardín, donde estabamos los invitados, que daba al laguito artificialis personalis.

Nosotros habíamos traido unos cajones de la peor cerveza que conozco. Lo que había a roletes era vino tinto.

Lo primero que llamó la atención de Orlando fue la ya mencionada barra de Suá, con promotoras incluidas. Felipe ya se había munido de un buen tinto, mientras yo rescataba lo poco de Heineken que había quizás en todo ese maldito country club.

Luna: (ausente durante todo el hecho, pero nos prestará sus comments) Allen tiene esa contradicción de pertenecer a la clase acomodada, detestar la industria, enamorarse en un acto de compra, pensar que todo se está yendo a la mierda y la inconciencia sobrevoladora de la urbe.

Según una cualquiera: "¿Y vos con quién viniste?" me preguntaba este tal Bob. Un tipo simpaticón, un tanto alto para mi gusto, pero parecía más recatado que su amigo (Felipe) que se había metido con la esposa de...

"Flaco, a ver si entendés, es mi mujer...".

Felipe había fichado una tremenda morochia, excelente cuerpo, tatuaje en la espalda. No pudo evitar la aproximación, la danza, la sonrisa. Pero llegó este tipo grande, parecía un edificio, ¿no deberías estar cuidando la puerta de algún boliche mientras me muevo a tu mujer?

Mientras, Bob fracasó en su empresa de conocer más a la desconocida, y entonces dedicó el resto de la noche a unirse a la causa Allen. Feli variaba entre las chicas, la casada, alguna otra, la casada, la promotora de vinos que se estaba yendo, insistentemente la casada... Orlando obtendría recién a las 6 am aproximadamente lo que el quería: una flamante chica de 18 que no volvería a ver.

Allen observaba, mientras investigaba cual sería su crimen tonite. Primero había sido convencer a Felipe de que la música estaba baja. Todos las perillas elevadas al máximo. Los bafles sufrientes, pero nadie se daba cuenta. Salvo el DJ:

Mierda, cómo satura....

Luna : Porque cuando Allen se aburre, entiende la diversión para otro lado, para el lado d...

Allen: ¡Tiempo fuera!


Luna: ¿Qué pasa? Estaba comentando nene...

Allen: Si, claro, porque pensás que te lo conté todo. Nada. Mirá, no sos omnisciente en este relato eh, jamás te conté de la punky...


II
Allen charlaba con Sofi. Había sido todo un accidente. Un desubicado había decidido ir a una fiesta de la bitching high society con una remera de SoundGarden. Error declarado por sus cuates Olrando-Felipe-Bob. Pero cuando esta chica morocha, con un mechón teñido de rosa, se le acercó, le dijo "mirá vos, no pensé que nadie en este país pudiera portar una remera como esa", todos se guardaron sus observaciones.

No negaré que era muy linda, hermosa - aclara innecesariamente Allen. Un tanto agresiva en sus modos. Pero son cosas que uno debe intentar al menos.

Orlando: Miren que Allen no se caracteriza por grandes maniobras, le he tirado cada centro... y el los deja pasar de largo. Es más bien tosco, pero reconozco que cuando la hace, la hace bien. Al menos por lo que he visto, porque se reserva muchas cosas..

Luna: Es cierto, se lo guardó, nunca mencionó nada de esa parte.Cuando nos crucemos la próxima me lo vas a contar a eso, Allen. Y no me vengas a esquivar...

Era evidente que esta Sofía estaba buscando a alguien, no sé a quién, pero por error pensaba que era yo. Como ninguno de los dos la pasaba mal, pensé que sería buena idea seguir la conversación.

Sofi: Entonces lo tomé de la mano, le dije que tenía un bonito anillo. A esto el respondió nada más con una sonrisa y me continuó hablando de por qué no había estudiado Diseño Gráfico. Le dije que era una lástima, porque hubiera sido bueno tener a un compañerito como él. El me dijo que tenía un no sé qué por las diseñadoras. Somos lindas, contesté. Claro que somos lindas.

No es mi target, definitivamente no lo es. Es una de esas situaciones de las que saldré heridom, esta piba es una bomba de tiempo. Pero ya estabamos subiendo las escaleras...

Luna: He de coincidir con Allen esta vez. No le convenía esa extraña chica. Sobre todo no habiendo superado a su némesis femenina, de la cual no sé nada hasta la fecha, per sé que está. Pero sé que todavía la quiere y la extraña...

Bob: Allen se perdió por un rato... Nunca nos contó exactamente qué pasó arriba. Pero, nuestra querida audiencia, Felipe nos demostró que gozaba de una tremenda buena suerte. El marido de esta mujer (que le seguía la franela a Feli), era tan macanudo que le hablaba bien a Feli. Feli le decía perdón, perdón... Y al rato, cuando el tipo se borraba, volvía al ataque.

El tipo se borraba porque abajo, en las escaleras que iban a lo que se supone era el sotano, estaba a los frontazos limpios con otra muchacha.

Allen: Yo opino que no me gustan esas actitudes.

Luna: Vos porque sos ridículamente fiel. Sos un dinosaurio. Y lo de esta Sofi...

Allen: Pasó lo que pasa a las personas normales, o digamos, lo que hubiera logrado Orlando en su situación cotidiana. O sea, no lo que suele ocurrirme. Puedo decir abiertamente que me duele el cuerpo...

Luna: Apa...

Pero de dinosaurios no habia nada ahí (salvo Allen, si así lo quieren). Orlando terminó hablando con una chica, rubiecita, ojos celestes, cara bonita de modelo sin estrenar. 18 añitos.

III
"Me enamoré", decía Orlando, al volante. Ya se le había pasado la rabieta de hace dos minutos de por qué no le avisamos lo del baul. Fue muy gracioso. Claro, nadie notó la ausencia de Jana, Felipe y Bob. (casi) Nadie los vio haciendo...

Luna: Los enamoramientos de Orlando son bastante volátiles. Ni él se lo cree.

IV
Mientras estabamos sentados en las reposeras, a frente a ese laguito, recapitulaba la noche. The End, la barra de Suá... Al final Orlando no ganó, ¿no? Sofi... dónde estará. Esa chica es muy filosa, no me quiero cortar. Hasta acá estamos bien.
Felipe intentando ser un tercero en discordia. El marido de esta hacía lo que le placía abajo, y Felipe decía que no puede ser que ese esté con dos, que le preste a la mujer. "Yo la entretengo mientras vos estás con la otra, le dijo". El tipo sonrío con un gesto negativo.
Felipe: Lo que es tener la vaca atada...
Bob: Se olvidaron de que yo en realidad me gané a la peliroja...
Felipe: Ah, claro. Bob se ganó a la peliroja.
V
Salimos, ya no recuerdo a qué. Ya amanecía, el sol nos saludaba. El auto estaba a un lado de una casa. Pero creo que comencé a correr... con una valla de "Máxima 20", que tendría metro y medio de ancho. Y conmigo corrieron Feli y Bob. Abrieron el baul del auto de Orlando. Intentamos meter la valla. No entraba, obviamente. Entonces Bob apoyó sobre el pasto la valla, y le arrancó el cartel a patadas.

"Toc toc toc" el vecino de al lado, despertado de ese rotundo sueño, miraba desde la ventana de su segundo piso, con gesto de "¿Qué carajo están haciendo?". Cartelito en el baul, corrimos, nos sentamos en las reposeras del muelle, a descanzar un poco.


VI
"No, oficial. Es el auto de atrás - vale decir, no había ninguno-. Nosotros no tenemos nada. Bueno, le muestro. Fíjese.

Allen se bajó del auto, y le dijo que no podían pedir de revisar el baul, que no les mostrabamos nada, que se curtan (sic). Uno de los de seguridad comenzó a acercarse a Allen por detrás. Entonces yo le decía que pará, que baje un cambio. Pero Jana estaba enervado, le decía que se meta las cámaras en el culo, que probablemente al que buscaran ya se había ido, porque tremenda manga de peltudos como ustedes no laburan bien.

El guardia de atrás tocó a Allen por la espalda con la macana. "Pará nene".

Para las pelotas, pelotudo, tocame de vuelta y te voy a tener que romperte las costillas a patadas, y golpear lo que te quede de cráneo en la vereda, hasta que las marcas de tu cara queden en el asfalto.

Luna: Una vez al año se va de mambo... en serio. No me gustan estas actitudes. Tenemos que hablar de eso...

Bob bajó, separó al cana de Allen, le dijo subí al auto. No hagas estas cosas.

Era obvio que nos iba a parar seguridad. Era obvio que como Orlando no sabía nada, iba a negar todo. Era obvio la cara de sorpresa de Orlando, al mostrale que...

No tengo... que sí tengo un cartel en el baul del auto.

El resto fue Felipe, con el pantalón manchado escandalosamente por un vino tinto, intentando explicarle al de seguridad qué pasó. Allen y Bob no podían contener la risa, mientras el guardia les tomaba la chapa, probablemente mantuviera registro de los nombres de los ingresados.

Y ahora no podemos volver a Nordelta.

Chicos, la puta madre. Avisen estas cosas, -dijo Orlando.