. Mirarte a los ojos y de repente encontrarme en tus labios. Porque sostengo hasta el día de hoy que mucho de lo que nos pasó ni siquiera lo pensamos, sino que lo vivimos, día a día, despreocupados de los grandes planes, las ideas maquiavélicas y las estupideces de la city.
. Aventurarme a lo vedado, con la impunidad de un niño, que hace sin saber, corre peligros sin siquiera percibirlos, u olvida sin importar lo olvidado, y recuerda que en las simplezas de la vida se respira plenamente esa electricidad de que todo eso que está por venir.
. Que me detengas cuando estoy por hacer una estupidez.
. Salir a conquistar el mundo una y otra vez, sabiendo que jamás lo lograré. Y que ese ímpetu de volver a intentarlo el finde que viene siga más vivo que nunca.
. Prepararte el desayuno para cuando despiertes, y que luego no me dejes salir de la cama.
. Accidentarme, que me atiendas, me expliques un rato que no es para tanto, que devuelvas un poco de tu tiempo, que al fin y al cabo un poco de él es mío también.
. La velocidad. Debo admitir.
. Esos momentos que pasamos donde todo era más simple, vos eras perfecta y yo lograba actuar como si yo también lo fuera. Esas implicancias de salir a cenar a pequeños lugares, nada pretenciosos, pero que son nuestros. Porque sabés que nos los quedamos, ¿no?
. Que me lleven obligado a estamparme contra la pared, y resulte que en realidad la pared se estampó contra mí. Y que mientras caen los ladrillos, se vaya descubriendo el paisaje.
. Lo accidental de nosotros. Porque el beso en el andén de Belgrano a las once de la noche después de la clase del martes fue... un accidente, que duró su tiempo.
. Las filosofadas y charlas políticas entre gomias, que resulta que Perón, los radicales, la metafísica y Ponty. Y que terminemos a las puteadas, pero siempre sabiendo que es sólo discutir.
. Los accidentes donde se suponía que no me ibas a dar un beso, que yo no et iba a abrazar ni a tomar por la cadera. Como esa vez donde te llevé a bailar e inexplicablemente (en realidad, cualquier otro suceso hubiera estado mal) terminemos con un beso en medio de la pista. Y que no haya nadie más que nosotros ahí, en ese lugar...
. Que logres convencerme de que todo va a estar bien, cuando parece que todo está ardiendo en llamas.
. Que cantes "Some might say" como si te gustara, solo porque sabés que yo no tengo remedio. que digas que si, cuando inevitablemente tus ojos me dicen que no tanto. Pero me causa cosquilleo el gesto, que no hacía falta. Pero gracias igual.
. Que digamos que no cuando evidentemente los dos queremos y entonces terminemos en un sí, que mañana nos vemos de vuelta, el río estará lindo, y hacemos un picnic.
. Que me digan que soy un perdido, y que me alegre de estarlo, de no encontrarme en el laberinto, de haberme ido porque sé que vuelvo a ningún lado, pero que es casa. Ese ningún lado es casa.
. Accidentalmente pronunciar tu nombre, o soñar que aún estás, o que no estás pero estarás, o que por un inconveniente sólo te estás tardando un poco más en llegar, porque dijiste que ibas a estar, y yo te prometí esperarte, pero...
. A vos.
cosas que extraño
jueves, 22 de noviembre de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
2 comentarios:
quizas extrañes eso q vos mismo dejaste no lo crees??
che esto se està poniendo bastante literal...sale una birra?
Publicar un comentario