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chau

viernes, 17 de octubre de 2008

Orlando: Renunció Basile... mmmm

Allen: Gracias Bielsa!!

Feli: Por fin algo de justicia.

Pau:

Porque hasta el gato estaba maullando, entonces todos nos fuimos a festejar, a tomar una Grolsh. Viva el rock.

La Prensa

martes, 15 de julio de 2008

Entonces salió del edificio. Todo fuera por conseguir algo de lectura de actualidad. En realidad, era extraño para él, pues tenía esa necesidad extraña de hacerse con material poco habitual, alejarse quizás de todos esos libros que de los que venía rodeándose Allen.

Cruzó la calle con sumo cuidado, pues a los colectivos que pasan por esa cuadra les importa tres carajos si le arrancan la puerta a un auto, atropellan un changuito y se llevan por delante a un bebé.

Él quería comprar el diario, sólo eso. ¿Tan difícil de entender es?

El del puesto de diarios vio en una de esas que Gallagher se acercaba, se paró frente a los ejemplares apilados de La Prensa. Llevaba un billete de dos pesos en la boca, que dejó en el piso y luego empujó con un pata para en seguida sentarse.

El gato quería leer La Prensa. El tipo del puesto se rió, levantó el billete. "Gracias gato", le dijo. ¿Gracias qué? ¿Y el diario?

Y nada. Gallagher se quedó esperando, pero no le iban a dar ningún diario. Entonces emitió un maullido, y miró nuevamente la pila La Prensas. Era claro el asunto, un cliente esperando que le dieran su ejemplar. Pero no cazaba nada el tipo, sólo levantó los dos pesos y se los guardó.

Pobre Gallagher, ni bola y le cagaron los dos pesos. Encima este gato no está enterado que esa plata ya no se compra ni el diario. Había obtenido el dinero del bolsillo del pantalón de Allen, tirado en la habitación, entre algunas zapatillas y Vigilar y Castigar, que se había caído del escritorio. Visto que Jana seguía con su hábito de leer periódicos online, el gato decidió hacerse con un diario real de papel y tinta.

Pero con decisión no basta, Gallagher. Entonces el felino se acercó a la pila de diarios, y le apoyó la pata. A ver si me da mi diario, señor kioskero.

Ni pelota, el tipo seguía anotando no sé qué cosa, de tanto en tanto miraba al gato que esperaba. Otro tanto se fijaba si había vendido tal revista o no. En una de esas apareció una mina que se compró la Rolling Stone. ¿Qué, mi dinero acaso no vale?, habrá dicho Gallagher.

Era un ping pong eso. Gallagher miraba el diario. Luego lo miraba al del puesto, a ver si entendía. Volvía a mirar la pila, ni siquiera podía leer la tapa porque no le daba la altura. El del puesto se fijaba si todavía le quedaba la Hombres del mes.

Él era solo un gato que quería leer La Prensa. No porque fuera lector de ese diario, simplemente quería leer La Prensa, ni que hubiera que ahondar tanto en explicaciones. "Juira gato", dijo el dueño del puesto, que ya se sentía incómodo, "no tengo comida, vaya vaya". ¿Por qué mierda se piensan que los gatos solo pensamos en comer, che?

Y cayó un viejo nomás, de esos que compran la Noticias y seguro leen La Nación. Entonces, mientras el tipo atendía al viejo, Gallagher saltó sobre la pila de La Prensa y empezó a arañar el primer ejemplar que dejaba ver su tapa.

Corriendo el dueño del puesto auyentó al gato, agarró el diario insultando, algo le dijo al viejo que ya tenía su revista. Puf, dejó el diario medio roto a un costado del puesto. Sí señor, que tenga buen día.

Gallagher, que se había dado a la fuga por la esquina, llegó por atrás del puesto con una bolsa medio roñosa que encontró tirada. Se cargó el diario medio roto ahí, olvidado al costado, y chau, cruzó la calle mientras el semáforo se lo permitió.

"Hipertensión", decía e titular de tapa, que estaba medio deshecha. Cuando Allen llegó, Gallagher estaba tirado en el sillón, con el diario entre las patas.

Allen: Siempre me pregunté quién carajo podía leer ese diario. Y mirá vos... No te concentres demasiado en la lectura, que tiene unos serios problemas tipográficos que deben dar dolor de cabeza.

Gallagher no le dio bola, continuó su lectura:

Hay dictamen de mayoría sobre las retenciones en el Senado. Obtuvo la firma de 16 senadores, sobre los 30 que componen las comisiones de Agricultura y Presupuesto, el dictamen del oficialismo que propicia convertir en ley el proyecto sobre las retenciones bla bla bla bla bla bla bla bla.

(des) varieté

lunes, 23 de junio de 2008

I
Los abajo firmantes estamos totalmente en contra de la selección que propone Alfio Basile, así como repudiamos también su continuidad en el cargo de Director Técnico del equipo nacional argentino:

- Allen Jana
- Paula Belén Poliansky
- Orlando G. Alarcón
- Felipe Esthershack
- Julieta Cinadi
- Sonia Fernández O'Hara
- Roberto "Bob" Casaballe
- Valeria García Grant
- Oliver Hestond
- Ludmila Oliveira
- Gallagher Le Kat

Quien quiera sumarse a esta convocatoria en contra de otro futuro fracaso en el mundial, queda invitado.

II
Ludi: Tendríamos que juntarnos che, hace mil que no.

Allen: Sí, apoyo la idea, es necesario un rejunte.

Ludi: Pero hagamos algo divertido.

Allen: Comer.

Ludi: Jajaja. Pero, ¿y algo más divertido?

Allen: Comer con postre.

Ludi: ... ¿Y quizás algo un poquitín más divertido?

Es que ella no entiende que comer, en sí, es divertido. En fin...

III
Mensajes que te pueden llegar a cualquier hora de la madrugada de un finde:

- Stalin baila rap y te juro que Perón se está chamuyando a la rubia. Entonces yo juego con dos expulsados y gol de chilena.

- Estaba pensando que en realidad todo esto a esta altura nos involucra irrefutablemente en cualquier tipo de sensación de esas que no entendemos del todo pero simplemente no podemos evitar, y eso pasa cuando... ah, me perdí.

- Cadsberg! Cadsberg! Las latas verdes nos rodean, oh no, valentía mis soldados. Pidan por la unión de nuestros hermanos, recomienden este mensaje a sus amigos más cercanos.

- Es increible cómo se ha industrializado todo. Estoy bailando con un maniquí, estoy bailando con un maniquí. Ea Ea viva el rock.

IV
Entonces el gato me preguntaba qué estaba esperando. Mmm, yo me preguntaba lo mismo, mientras ella me miraba y se estaría preguntando exactamente lo mismo.

Con su carácter irreverente, Gallagher me hubiera dicho algo así como "Qué paciencia que te tiene ella, eh". Cuando tiene razón, tiene razón. Entonces se fue para la cocina, para hacerse el sota nomás y ver si pasaba algo.

Estoy seguro que al cruzar la puerta, se quedó atento del otro lado escuchando. El ruido revelaba que estaba comiendo. Mientras se reía de mis opinionismos contra los flogers y nos tirabamos un rato a pasar la noche.

Cuando Gallagher apareció nuevamente miró la escena con ojo clínico, maulló pero no se quedó quieto. Habrá dicho algo así como "Entonces me voy. Me aburrieron, hablan demasiado ustedes dos." Andá gato, después te cuento.

La teoría del choque

sábado, 7 de junio de 2008

Pensé que me gustaría cruzarte allí. Zunny dice que tengo que charlarte un poco las cosas de manera más clara, pero te juro que no me sale. Peor, me doy cuenta de cómo no me sale.

Gallagher dice que detengo los desarrollos en cuanto algo parece ser demasiado relevante. Debe tener razón el gato, se me ocurre.

Zunny: Prefiero los casos en los que te equivocás. La historia a comprobado que al equivocarte terminaste envuelto en buenas ideas, en lindas ideas.

Sí. Es un hecho histórico. Del error sale muchas veces un invento genial, de esas cosas que aparentan andar solas pero en realidad uno tiene tan incorporadas.

Zunny: Fijate que en realidad lo que vos estás midiendo frenéticamente son las oportunidades de error.

Oliver: Del error no te librarás jamás. Quizás deberíamos tomarle el gusto a esto de los errores. En algunos casos surfearlos, como vos decís. En otros, dejarnos atrapar por completo por ese despelote que armamos.

Sí, lo que pasa es que uno se siente inoperante, poco creativo, cuando no puede resolver un dilema tan simple como un beso. No es para tanto, es introducción-nudo-desenlace, eso ya lo sé. Tengo mil variantes inclusive.

Zunny: ¿Entonces?

Entonces ponele que nos accidentamos de más. Gallagher piensa que esta observación fue estúpida.

Zunny: Me parece que corrés más riesgo de accidentarte de menos. Te empujaría para que choques directo con ella, desactivaría tu freno. Sobre todo tu freno.

Sostiene el gato pensador contemporáneo, que el freno se opone categóricamente al choque.

Oliver: Igual, tampoco se entiende mucho qué pasa del otro lado. El camino no es tan claro, generalmente está poco iluminado. Uno siempre piensa "la puta, por qué mierda no ponen un par de luces por acá".

Me doy cuenta que estoy tocando la guitarra, que se me ocurren melodías al pensar todo esto, al acordarme de... ¿Hasta qué punto chocar es una metáfora?

Oliver: Todo eso tiene nombre propio.

Me interesan las denominaciones, pero no tanto como la situación de choque, como averiguar la pericia de ella frente al volante. Me gustaría chocar de manera poética, justo cuando los dos escribimos las líneas tan al unísono, que es imposble que no terminen de frente.

The importance of being idle

viernes, 23 de mayo de 2008

Estabamos escuchando este disco... justo llegó este tema:

Oasis - The importance of being idle



A Gallagher le copa. Pau dice que es re hippie. Seguramente los otros personajes cuestionarían la sola inclusión de una obra de los de Manchester aquí.

Si revisan algunos posts anteriores verán que nada estalla así como así, pues hay todo un proceso detrás. Las personas menos perspicaces o muy apabulladas por lo que los rodea, no notan esas cosas.

Pau: Lo que Allen intenta explicar, me imagino, es que nada ocurre de repente más que para los que no llevan nota de los hechos y la trama de tal suceso. Nos es imposible anotar toooooodo lo que ocurre a nuestro alrededor, pero las causalidades que omitamos/olvidemos nos llevarán a preguntarnos "¿Qué demonios...?" cuando la sorpresa se convierta en tal frente a nuestra puerta.

Cuando Ernesto llamó por la tarde, no hubo mucho que decir. Quiere que todo termine bien, todos queremos que termine bien, ¿no? Lo que me intriga al menos un poco es la trama detrás del bien que él quiere... que vaya a saber si es el mismo que el que yo quiero.

El gato no se sorprendió en absoluto. De hecho, creo que olfateó mi celular justo antes de que comenzara a sonar. Hasta yo sabía de quien se trataba...

Pau: Es un plato ese gato. Ay, me salió un verso.

Allen: Plato... esa palabra la dice mi vieja, Paulette.

Pau: No molestes. Explicame eso del javascript que no entiendo, dale. Vamos, muévase. Y quiero otra cerveza, que me quedé sin.

Spartacus

jueves, 22 de mayo de 2008

Si abro la puerta seguro que está ahí, esperando a ver qué tengo que decir. Seguro.

Efectivamente, Gallagher estaba sentadito ahí, frente a la puerta. En seguida nos saludamos, le conté que venía de verla a Zunny, aunque medio al pedo, porque él ya sabía. Hay pocas personas que entienden el arte del desastre, Zunny es una de ellas, tuve que incitarla a festejar.

Zunny: No! No te puedo creer. Contame...

No pienso repetir la historia (aunque uds., queridos lectores ficticios, saben que soy una máquina repetidora). Zunny celebró, me dijo que estaba bien, que para hacer lo que yo había hecho hacía falta... como fue que dijo...

Zunny: Determinación, Allen, determinación.

Eso, determinación. Gallagher me pidió leche, me miraba, sentado al lado del plato.

En un escenario imaginario Paula hubiera aplaudido la obra:

Pau: Eeee Espartaco. ¿Cómo estás? Respondeme, dale, que me tenés mal, decime cómo andás.

Los mensajes de Paula hacen landing en cualquier momento del día y siempre son motivo de sonrisa. Es increible como esa chica se preocupa por mí.

A todo esto, se me armó una pelotera con Eloise. Teniamos que juntarnos, le dije que sí, que no había problema. Y me olvidé nomás que era hoy, estabamos con Zunny tomando algo y me cayeron los mensajes preguntando mi paradero.

El gato se rió. Sí, se rió, luego continuó tomando de su tazón de leche. Claro, total a él no le importa. Él se ríe porque ahora tengo que negociar con Eloise de vuelta, porque sabe que voy a ponerme hecho una seda y le voy a decir que sí a casi todo.

Eloise: No te quiero más. Ahora me tomo toda la Cindor yo sola.

Se la tomó ella, ¿sabés gato? Fue una clara venganza, algún día me la tenía que dar... Eloise ahora me pone condiciones: nada de alcohol ni de drogas.

Eloise: Hagamos las cosas de otra manera. Los ensayos son los ensayos. Nos llevamos bien, tocás bien la guitarra, pero que tal si intentamos ser más centrados, eh? Pablo me dijo eso, que perdamos menos tiempo boludeando, a ver si te dedicas un poco más a esto y menos a...

Zunny: Estamos re caretas entonces.

Casi no intercambié mensajes con Oliver, pero brevemente:

Oliver: Sos un groso. La verdad, muy bueno. Pintaste una situación colorida, con un remate cinematográfico.

Carla: No lo festejes. Allen, ¿no te parece que te fuiste de mambo? Acá estamos, todo me parece más vacío sin vos. Sé que no supe decirtelo, pero se nota que ya no estás, se nota que te fuiste, que hay cosas que no se decían y ahora no hay nadie que no las diga como no las decías vos.

Oliver: Relajesé. Sé que es una lástima, pero hay que ver el lado positivo.

Allen: Soy solo un detalle, solo una metáfora mal desarrollada. Mi ausencia es sólo mi presencia prefeccionada, nada más.

Carla: Te ponés en tonto a veces... Sos más inteligente, lo sé.

Gato, estuve mal, ¿no? Como vos decís, soy contestatario pero no rebelde. Yo ya tenía mi chop en mi mano, el gato miraba y miraba, me hablaba todo el tiempo. Retomamos las teorizaciones sobre la industria y la sociedad postdisciplinaria. Gallagher es un gato muy inteligente, muy leído.

Cuando tiene un rato, Paula se hace un espacio, me pregunta cómo estoy, cómo se siente esto de ser Kevin Spacey en American Beauty.
Allen: Tanto Espartaco como Spacey terminan muertos...
Paula: Veremos. Vos tenés la chance de escribir tu propia historia.
Soy un pésimo escritor, aunque lucho por mejorar. Quizás con algo de...

Eloise: Pero no, no no... nada de eso, te tengo que tener a raya, veo no aflojás vos. Ahora las reglas del juego cambiaron.

Creo que todos me hubieran mirado en ese momento, a ver si Allen Jana aceptaba la autoridad así como así. Sí, acepté de momento al menos. Gallagher me dijo dos cosas: Bien por aflojar. Y sos un salame pibe, te rendiste ante sus condiciones.

La industria, gato, la industria. ¿Cuánto nos dura esto? Rock n roll: dicese del arte de hacer quilombo. Yo creo que está todo industrializado a esta altura, pero imaginate que no tengo un mejor plan.

Gallagher se acostó, ya tenía la panza llena. Maulló un chau, nos vemos.

Oleajes

martes, 29 de abril de 2008

Jan Jan... recién ahora me digno a dedicarte algo de tiempo, ¿no? ¿Será que fue todo demasiado forzado, que ambos nos buscabamos para encontrarnos en una especie de nada? No te aceptaría respuestas que hablaran de tiempo o de momentos. Creo que simplemente era todo mecánico, y que no era yo solo el engranaje, sino que eramos dos siguiendo el juego.

Recién ahora estoy escribiéndote esto. ¿Para qué? No para que lo leas, claro está. Tus ojos café jamás verán esto. Simplemente ayer se me despertaron las ganas de decir algo sobre vos, lo más probable para ponermelo en claro a mí. Entonces acá estoy, otra vez escribiendo para no ser leído.

(En este momento Gallagher hubiera mirado al piso...)

Los chicos nos verían bien, pero no podía evitar sentir cierta artificialidad cuando me preguntaban por vos. Mi cara me delataba, mis gestos. De eso se dio cuenta Orlando y creo que luego fueron cayendo el resto. Entonces quedamos nosotros solos, actuando para nosotros.

Gracias por haber sido legítima todo el tiempo, gracias por al menos intentar disfrutar una cena conmigo y hacerme experimentar un poco más. Sobretodo gracias por provocarme.

(Entonces el gato podría simplemente posar su cabeza en el almohadón, mientras el resto de su cuerpo se ha adueñado del sofá. No tiene los ojos abiertos. Se deja llevar por esa melodía otra vez más.)

También me puse a pensar que extraño algunas de tus observaciones fuera de lugar. ¿Vos extrañás mis acotaciones fuera de contexto, mis preocupaciones irrelevantes y lo desalineado de mi carácter? Debe ser parecido para vos, solo un oleaje que de vez en cuando te moja los pies en la orilla, un momento de chapoteo.

Nada serio, sepaló.

(Ver a un gato que suspira parece algo de película, de ficción, pero creanme que lo hacen.)

Una opinión fue que nos debíamos más tiempo. ¿Pero cuánto, Jan? ¿Cuánto? La sensación de no ir a ningún lado ya se me hizo costumbre, hubiera sido pésimo de mi parte intentar llevarte para allí.

Por más que tu cara me lo decía todo, que la caída estrepitosa de tu sonrisa declaraba tu angustia, creo que vos sabías que yo no soy para vos. Quiero creer que no te duró demasiado, que ahora estás sonriendo nuevamente. Prefiero pensar que el tiempo que pasaste conmigo me sentiste más un accesorio, en vez de sentirme como si yo realmente fuera importante. Te imagino viviendo en paralelo, pero pasando por cosas tan diferentes...

Quizás nos volvamos a encontrar. ¿Que nos diremos? No tengo ni idea, pero sí sé que algo te voy a decir, pues no quiero caer en lo de siempre. Ya a esta altura no vale la pena, no te parece Jan?

(En esta Gallagher estaba conmigo, yo sé que me bancaba, que me tenía por un tipo acertado al menos esta vez. Seguro que mientras pensaba esto él me miraba, medía milimétricamente las palabras. El gato lo supo desde el principio, pero se dio cuenta que yo debía llegar a esa conclusión por mis propios medios.)

Sí, quizás nos volvamos a encontrar. Yo tengo la idea de que me quisiste, de que realmente no te aburrí tanto. Vos a mí tampoco, y sí, cada uno depositó sus ilusiones. Siempre quise hacer las cosas bien, pero sabés que muchas, demasiadas, me han salido mal. Vos en cambio mirás desde otros anteojos...

No te ví llorar. Yo lo tomé de otra forma. Si le pudieras preguntar a los chicos, tuve unos días de mal humor. No con vos, eh, nada de eso. Me imagino que conmigo, con la inmutabilidad de las cosas. Zunny se ocupó un poco de contenerme, le llamaba la atención como me la agarraba con todo.

Un día cualquiera nos dijimos adiós. Vos por tus razones, yo por las mías. Ambos lo sabíamos, creo que si bien hubo tristeza no hubo sorprendidos. Jan Jan, tengo que admitir que sentí alivio al no verte desarmada, al no verte despedazada, incendiada en lágrimas.

(Me parece que Gallagher se está empezando a aburrir de toda esta perorata...)

Cuando me aprendí en parte tu historia me dí cuenta que algunas veces me contabas cosas como si nada, pero me daba cuenta de que te molestaba, de que me estabas contando algo difícil, que habías tenido que procesar. Quisiera haber podido entender más quien sos, Jan.

Otra de nuestras ocurrencias fue la mimesis: Vos hablando sobre teorías descabelladas, como la de la milanesa. Yo que me sentía más frontal, más emancipado. Ambos tomamos cosas del otro, ¿no te parece? Vos me robabas a mí mis inventos, yo te robaba a vos tu carácter.

¿Pensás que podremos quedarnos cada uno con un poco del otro, que seguro pecará de ser demasiado inocente?

(Gallagher ya estaba recontra torrando, despatarrado en ese sofá. Ya sé que ni le molesta, pero bajé la persiana, apagué la luz y lo dejé dormir tranquilo.)

Ridículo

lunes, 24 de marzo de 2008

Gallagher se me sentó a mi lado en el sillón, posó su pata en mi regazo. Será que se da cuenta de que toda la parafernalia me costó una pelea con Greta, una linda pelea, adornada de exageraciones, reclamos con fecha de vencimiento pasada y una botella de cerveza medio empezada, en realidad medio vacía. Luna me pregunta para qué se lo conté. Yo digo lo mismo ahora, pero la verdad es que trato de mantener mis conversaciones con mi madre lo más fluidas posibles.

Tus miradas irónicas están de más, gato.

Desestimemos las observaciones finales de Ly, sobredimensionan las cosas. De hecho, las he borrado. No me incomodan, pero no es como ella dice.

Ly: Pero hagamos de esto una película, nomás.

Luna: En fin, ahora está más relajada. Ya se le pasó, hará ese tipo de comentarios hasta el miércoles a media tarde.

Las chicas dicen que ya fue. Oliver ahora se rie, también satirisa la cuestión en cosas que no pienso detallar. Gallagher es el único que me dijo que hice lo correcto. ¿Puede ser que el único de los no implicados en el hecho que me banque sea el gato?

No pienso retomar la cagada a pedos de Greta. Cuando lo comenté, si... sabía que esto iba a pasar. Me imagino que me la busqué. Pero fue ridículo, lo juro, fue ridículo.

Gallagher posó su cabeza sobre mi pierna, en lo que interpreté como un gesto de let it go. Me puse quejoso, usualmente cuando me pongo así me pongo rompepelotas. Usualmente eso lo soportaban... Y ya no están ni Jan, ni Day, ni... pues claro, todo fue ridículo.

conversaciones III

miércoles, 27 de febrero de 2008

Yo creo que Orlando se lo tomó bien, pero lo conozco, no es como si nada. Quizás volví, quizás le dije a Ludi que se quedara, quizás le prometí (sabiendo que en realidad no, claro) que todo iba a estar bien. Felipe iba a parar la ceja, Oliver iba a preguntar lo que nadie preguntaba (¿y qué onda?), pero Orlando, Orlando simplemente no diría nada.

Ludi Ludi, por favor no termines creyendo que fue adrede. Si, los hombres podemos hacer imbecilidades, pero déjeme decirle como representante del género aquí que ustedes también nos las hacen a veces.

Gallagher se había convertido otra vez en ese fiel espectador, gran opinador sobre cuestiones tan relevantes como una vida entera. Al menos algunas sonrisas se le escapaban a la chica, lo cual en ese momento me era importante. Felipe me mandó un mensajito de que me estaba perdiendo la joda.

Ludi) Pienso que está con otra y me revuelve el estómago.

Allen) Sí, mirá, una sensación inigualable y encima no se te va a pasar con una Buscapina.

Ludi) Vos lidiaste con dos sopapos al respecto, Day y Guille.

¿Qué decir? De Guillermina ni hablar. Gallagher sostiene que me la debía y entonces se la cobró. Y dolió. Con Day aunque no lo crean, hemos podido reestablecer algún diálogo, aunque a veces corremos el riesgo de...

Day) Estemmm... Me alegra que al menos estés menos revolucionado, más tranquilo.

Allen) No voy a negar que de momentos sonrío cuando me acuerdo de tu planillita de excel con los regalos navideños, separados por categorías.

Day) Te vi pasar por Cabildo la otra vez... ¿Ibas a ver a alguien?

Gallagher paró la oreja. Vuelvo a la pregunta: ¿Qué decir? Creo que le contesté que me parecía mal que me pregunte.

A Ludi le molestaba esa sensación de que la habían olvidado así nomás, que Orlando era más Orlando que nunca. Gallagher a todo esto había comenzado a tomar leche, signo de que planeaba quedarse a escuchar toda la conversación.

Ludi) Decime, ¿por qué ustedes hacen de todo para conquistarnos y luego cuando les damos bola, al rato pierden ese entusiasmo? Recuerdo que Orlando se llegó a enamorar de mí.

No sé que responderle a la chica. Es estúpido simplemente contestar que no es así... Lo que no significa que sea así siempre... Otra vez, sostiene el gato que algunas veces bastante seguidas es así, depende de la gente, el día de la semana y el déficit fiscal.

Ludi) Poné algo de música.

Le dije que elija ella, y que no ponga nada depre. Comenzó a sonar Led Zeppelin. Gallagher tenía los bigotes con leche, hacía rato que no escuchaba ese disco.

Decirte que sí, que te entiendo, es solo parte de lo que te puedo decir sin meterme. Además, claro, vos conoces parte relevante de mi historia y asumo que por eso viniste. Orlando es Orlando, yo qué sé. Pero sí, a veces la persona que queremos tanto nos hace mal y termina haciéndonos tan mal que nos vamos, o se van, o nos fuimos.

Ludi) July me preguntó por vos la semana pasada.

Quedamos en que nada de eso, no nos odiamos con July. Por favor, no arriesguemos todo eso, que es frágil como un cristal.

Ludi) ¿Orlando me quiere? No fui otro de sus jueguitos, no fui como las otras... Allen, me siento mal.

Creo que la abrazé y le ofrecí que cambiara su jugo de naranja por cerveza. Sorprendentemente aceptó. Gallagher reclamó comida. Ok, no me pongas esa cara, gato tramposo. ¿Por qué te acordás de Jen, que no tiene nada que ver? Ciertamente la otra tampoco tiene nada que ver. Bueno te pongo comida y no jodas más.

cruces

martes, 12 de febrero de 2008

La mierda, pero nadie me avisa las cosas acá. Claro, se piensan que porque el tiempo pasa yo tengo que suponer cosas tales como que la revolución de la milanesa va a suceder a medias, o que Orlando de repente está demasiado interesado en Ly.

Gallagher me miró con un gesto de "siempre lo supe", ese gesto felino que me ataja cada sorpresa, que se me hace inmutable. Vos sabías, maldito gato.

En una de esas entonces te dejás de joder con Jan, me había dicho el mismo Orlando. Dejate de vueltas, dejate de rodeos. Porque si las cosas no cambian es porque vos te pones a montar alguna maqueta de la realidad para que nada funcones.

Allen) Eso dolió.

Luna) Orlando no suele tener razón, pero esta vez dio en el clavo. Y te digo que ese hábito tuyo de utilizar la química para evadirte me dejó de gustar desde hace un par de ratos.

Entonces claro, Gallagher se sentó en el sofá para dar una clase magistral de por qué todo estaba como estaba y Jan era quien era y yo quizás tenía que ser un poco más flexible. El gato me tenía más calado que la vida entera, que la historia de los 25 que me aquejan.

Oliver una vez me dijo que...

El problema tuyo es que tuviste tanta mala suerte como buena suerte. O sea, tenes el suficiente ojete como para que Jan esté con vos, pero sos lo suficientemente sota como para no haberla encarado hasta la fecha.

Verdad absoluta, ¿no gato?

Gallagher me cacheteó un par de verdades en forma de maullidos, mientras logró encender con su pata el televisor vía control remoto, y justo puso un breve interludio de Sigur Ros musicalizando Amelie. Ya lo habrán visto. Sino búsquenlo, que es elocuente.

Oliver) Como me contó Day alguna vez, sos un tipo contradictorio. ¿No te conté? Luego de que cortaron ella me dijo que vos eras un tipo destructivo, que lo único que hacías era destruir tus propios edificios.

Allen) Nunca pensé que justo Day, quien sostengo jamás me entendió, tuviera una percepción tan acertada de las cosas. Quizás por eso se fue, porque entendió todo de cabo a rabo, antes que yo.

Gallagher maulló afirmativamente. Por otro lado, no ocultaré que la mención de Day por parte de Oliver no me molestó. Fue como si se cobrase algo, no sé bien qué... pero algo.

Luna) A todo esto, te lo digo para levantarte el animo. Julieta te extraña. Según ella...

July) ... tus disparidades me resultan atractivas, tus incoherencias, las extraño todas. ¿Sabías que aún no puedo tirar tus fotos? No me interesa la otra, pero tenía que decirte...

Luna) ¿Nunca más volvieron a hablar?

Allen) De ninguna manera pienso mantener algún tipo de comunicación con alguna persona que haya sido lo más importante para mí en algún momento...

Day) ¿Alguna vez te importé, de verdad?

Allen) Obvio. Te recuerdo con cariño. Lo que no me quita los conflictos, pero el cariño siempre está.

Day) Entonces, no entiendo por qué todos esos errores adrede. Esas faltas de respeto, esos misiles dirigidos a mí. ¿Sabías que pensé en casarme con vos? ¿Por qué los misiles entonces?

Luna) Ni Allen sabe. Quizás ni el gato sepa.

Gallagher giró la cabeza ofendido, pues es verdad que no sabía, pero le molestaba la insinuación de dicho tema, pues no vale refregarle a un gato su falta de conocimiento. Jamás le digan a un gato que no sabe...

desubicados

jueves, 7 de febrero de 2008

Gallagher opinó que estas cosas se le vienen a la cabeza a uno(s) cuando le resulta bonito el otro pero a dónde estamos yendo.

2) No me mires desde ahí que me da cosa...

1) Pensé que ya estabas acostumbrada.

2) ¿A las heridas de bala? ¿A los tropezones en plena plaza Serrano? ¿O serán los olvidos que nos incriminan a ambos lo que repentinamente me pican y me dicen que simplemente la respuesta es no? Basta de malas prescipciones, doctor.

1) Tan seriamente te tomas la cosas...

2) Como se debe, y nada de boludeces de gatos y perros. Yo no tengo nada de canina, y vos nada de felino -Gallagher disiente en esto último-. Aclaremos las cosas, pues a veces no andás lúcido vos: no somos nosotros dos. Sos vos.

1) La peor versión de la historia es la que reduce las fórmulas más complejas. Es tomo hecharle la culpa de la segunda guerra mundial únicamente al tipo deo bigote, omitiendo a Roosevelt y a tantos otros salames. O inculpar de las verdades sólo al padrino, cuando toda una familia tiene que ver con el tongo.

2) En este preciso instante, tus comparaciones me rompen bastante, me ponen de malas. Alguna vez me han deprimido. ¿Sentís que mi mano en tu ... está de más?

1) Bastante educada sos. Es esa una de las cosas que me gustan de vos. Mirá las estellas, acá el cielo es tan completo. Nada que ver con lo que acostumbramos ver. Y perdón ser tan malo en esto, pero me gustan tus piernas.

2) ...

Gallagher, el gato, hubiera levantado la cabeza extrañado, pues eso no era algo típico dce Allen, que se dedicaba a pensar pelotudeces tales como que los kilometrajes de las rutas estaban mal, o que las milanesas provienen de Milán, o que la gente en verano cuida más que la ropa no esté al sol.

1) Necesitaba decírtelo... No soy yo. Sos vos.

2) Y a mi me gustan tus improperios, y como te olvidaste de mi enojo para alunizar en mis labios.

No tengo manera de decirtelo sin...

sábado, 19 de enero de 2008

(Luna cobrará, otra vez, el rol de relatora omnisciente, pero ausente en todas las escenas.)

I
Orlando) Es que verás, Jana, en síntesis, la película trata sobre los riesgos. Y no me digas que no, pues es bien evidente.

Allen) Si, claro. Siempre. Lo que yo quiero es leer un poco más allá de eso. Lo de los riesgos es un planteo explícito, sostiene toda la película. La vida de Amelie esta relatada sobre ese hilo de su cobardía. Pero Estaba pensando en las piedras...

II
July) ¿Por qué lo hiciste? Sabías que te iba a descubrir, y me abriste otra vez la herida Allen. Dijimos que no, que no valía la pena sostener más esto.

¿Saben lo que pasa cuando invitás a tu ex chica a cenar, le concinas, le comprás su helado preferido, te vestis super, dejás la casa hecha una pinturita, la pasas a buscar y la tomás por sorpresa? Bueno, basado en el 100% de las pruebas que he hecho (una vez), puedo decir que se va reverendamente todo al carajo, pues claro, ya no vale.

July) No tengo manera de decirtelo sin...

Luna) La segunda vez que se proponen alejarse. Esta vez será la buena. Lo que no implica que Allen deje de aparecer en la vida de July, y que July deje de aparecer en la vida de Allen.

Allen) Olvidemos la parafernalia, el poder de decisión. También olvidemos las imitaciones baratas, las veces que nos quedamos juntos esperando que dieran las doce y entonces cumplieras años. Vamos, olvidemos la historia...

Creo que me di vuelta, que ella lloraba, y que... creo que me confundí de personaje...

Luna) Esta confusión es claramente una mentira. Los cambios de papeles estuvieron siempre claros, y fueron intensionales.

III
Allen) Colecciona piedras a lo largo de la película, ¿lo notaste? Un claro ejercicio de recolección. Amelie va juntando piedras, y no sabemos para qué.

Orlando) ¿Te parece relevante? ¿Notaste que el gato siempre aparece en figura de fantasma expectador?

Gallagher justo apareció en escena, para tomar nota de lo que se opinaba sobre su especie.

Orlando) No me vangas con tus cosas vos, la única ventaja que tenés es que tomás leche en vez de cerveza.

Gallagher maulló un quejido. No le vengan con esos inventos al gato, que si bien no se pone en pedo, ve las cosas con mayor claridad que nosotros. Es un hecho, no nos desprendamos de lo demostrado, manejémonos con hipótesis válidas y sostenibles por favor.

Allen) El gato sostiene con ella la ficción.

IV
Luna) Sabrán, queridos lectores, que no es bueno dejar asuntos pendientes con ningún amor.
Allen) Sos demasiado racionalista. Pero a mi me gustaba perseguirte tanto con eso. Lo digo sinceramente, tu vida es una planilla de excel, una grilla perfectamente calculada...

Day) Bárbaro lo que decís. No sé qué te pasó, pero estos cuatro años no te hicieron efecto. Seguís pensando en boludeces, Allen. ¿Seguís viviendo de utopías, de sueños? ¿Pensás despertar?

Allen) No cambiaste nada. Sos un calco de lo que eras. Sabía que ibas a decir eso. ¿La tragedia de lo insostenible? Vamos Day, sabés perfectamente que la incoherencia nos sostuvo a los dos en su momento.

Nota mental: no volver a encontrarme con mis ex.

Day) Sos un disparate, mirá. Vos también vivís a la medida de la planillita. Pero veo que también te dedicaste a perderte, a disolverte y distraerte de lo esencial. No te olvides que vos sos tu vida Allen, y que si tirás todo por la borda te estás tidando a vos mismo. Basta de montajes Allen.

Luna) Ambos personajes se hubieran dado un beso en este preciso instante.

V
Allen) Recolecta piedras, que son las mismas piedras que se dedica a arrojar al río antes de encontrarse realmente con Nino. Amelie realiza un ejercicio de distensión, descargando lo que ha ido recolectando a lo largo de la historia.

Orlando) Puede ser. No lo había pensado.

Gallagher maulló aprobación. Era obvio que Allen había dado en el clavo.

Allen) Piedras de diferentes situaciones de ella, momentos de su historia. Que luego hacen patito en el río. Y justo cuando se deshace de ellos, los tiene todos juntos cuando se encuentra con Nino.

VI
2) ¿Vos te das cuenta que no nos hablamos mas?

1) Es obvio. No te miro, pero mi vista periférica te registra. No te siento, pero te respiro en el espesor del aire. Tengo esa sensación de que tenés miedo.

2) No es miedo. Pero de alguna manera sí lo es. A dolor lograste este abismo entre nosotros, Allen.

1) A claro, me olvidé que soy el único culpable...

Luna) Nos topamos, hacia el final del relato, con la omisión que únicamente enlazada con el traspapelaje de personajes tiene sentido. Es increible lo que logra la falta de comunicación, ¿no?

Conversaciones 2

domingo, 28 de octubre de 2007

Mirá, Gallagher, era sólo cuestón de tiempo. Claro, vos me decés que no le di oportunidad, que no en cuanto alguna promete algo, me resguardo en las excusas de ese pasado que no funciono.

(Maullido de Gallagher.)

Pero no es así. No voy a negar que vivo ciertas dudas que antes no tenía. Ahora estoy más aventurero, vos ya lo notaste. Quizás sea cuestión de acostumbrarme a la idea de que ella ya no es ella, y que entonces debo ir y reencontrarla en otra persona. Es solamente así que lograré salirme de este estánque.

(Gallagher miraba las noticias: había ganado la candidata Cristina. El felino no podía ocultar su desagrado. Allen observaba de reojo, ya estaba resignado desde hacía días.)

Tarde porque habia mucha gente. ¿Esperaste demasiado para tu comida? Qué querés que te diga, creeme que en la cola para votar deseaba poder tomarme una cerveza. No paraba de sonarme el celular, me rompían las pelotas todo el tiempo. Y que corté que estaba por entrar al cuarto oscuro.

En la otra mesa estaba votando Orlando. Ese pibe es un personaje, se ponía a hablar con la mina que estaba a su lado, haciendo la cola para votar ella. Y caía de sopetón a visitarme. Casi dos horas para votar. Me decía que vení, que hay dos, ponele onda. Yo nada. Desde hace tiempo que noto eso: tengo muy poca onda y no sé por qué me sale así.

(Gallagher se debatía entre las observaciones de Allen y el noticiero. Este gato ya sabe demasiado, hace análisis de la vida de su dueño y de la política nacional, los dos en paralelo... En una de esas maneja precisiones que nosotros no podemos siquiera percibir.)

Gato, la verdad es que sos un maestro. No pongas esa cara. Sos el felino más informado de la nación, la verdad que un orgullo vivir contigo.

(Entonces el gato se levantó, hizo algunos pasos estilizados, suaves, saltó al sofá, y se tiró al lado de Allen. Ambos se miraron la tele un rato. Allen destapó una Corona, le puso un limón, y comenzó a celebrar el final de la veda. El gato lo miraba.)

Decime, vos que sos más inteligente que yo: ¿Pensás que tendría que haber seguido a Orlando? Sabés con quién estuve ayer, con Dali. me gusta esa chica, pero está difícil la mano. La verdad que no da espacio para maniobrar. Es macanuda, pero te juro que remarla costaba horrores.

(El gato posó una de sus patas en el regazo de Allen.)

¿Es eso un sí? ¿Debo ser menos Allen y más Orlando?

(¿Ronroneos afirmativos? Allen no sabía, y no le convencía la versión Orlandística, aunque se divertía mucho con ella.)

Resulta que Orlando terminó de votar quince minutos antes que yo, y se vino para donde estaba yo. Entonces, trataba de hablar con la hija del tipo que estaba adelante mío. Buena onda, hasta qye me metió en la conversación. Me acordé de la fiesta en la que Bob me presentaba a la gente como el líder de la banda. Me daba cosa, no me sentía cómodo. Pero el boludo este me empujaba.

(El maullido sonó a risa, pues el gato estaba muy al tanto de los replanteos de Allen. Seguro estuviera adelantando hipótesis. Los datos que manejaba Gallagher le indicaban un tire y afloje entre Allen y Jennifer. La realidad, que Allen se había guardado, era que Jenny ya era historia.)

Ah... No salgo más con Jen. Sé que no te caía bien. Sinceramente, no la entiendo. No tengo ganas de andarle atrás, si eso es lo que ella busca. No quiero ir a correrle atrás, quiero a lo sumo que los dos estemos empatados. ¿Soy tan utopista? No me maulles de nuevo.

No sé. Gato, vos sos el omniciente, quizás alguna vez me puedas tirar una punta de cómo hago para no meter tan seguido la pata, o por qué en este país siempre ganan las elecciones los mismos tres salames.

(Y Gallagher volvió a prestarle toda su atención al noticiero.)

Conversaciones 1

miércoles, 10 de octubre de 2007

(Gallagher estaba dándose una panzada con su plato de leche, mientras Allen tenía su max chop lleno de Babaria 8.6. Dos seres dandose sus gustos. El gato miraba de vez en cuando, escuchando muy atentamente lo que el hombre le decía. Quizás el animal pudiera descifrar mejor que él mismo sus propios secretos.)

... y entre tanto y tanto, creo que lo conveniente es tomar otro camino. Digamos que la vengo pifiando bastante, pues haga lo que haga, pase lo que pase, es para quilombo. Cuando no es Jen, es el fantasma. Cuando dejo de ver ilusiones ópticas, resultar que me dejan una carta de ese anonimato indefendible. Entonces tengo esa necesidad de ver si es Jules o no. Gato gato, tu vida es más simple, más feliz.


(Gallagher miró a Allen, y le maulló una queja.)

¿Vos crees realmente que soy capaz de tanta metida de pata? De la simpleza de mi ser, siempre se me complica todo. Ese auge de emociones que desvaría para cualquier lado, es un patinaje. Patinando por un sueño...

(El gato retomó su tazón de leche. Después le quedaría la panza. Allen tomaba la cerveza como si fuera agua. Cuestiones del verano y las altas temperaturas. Allen se acercó, y chocó su chop con el tazón de leche. Solían brindar de esa manera, a ambos les gustaba.)

Me acuerdo la primera vez que vino July que te le tiraste encima. Tuviste suerte de que a ella le gustaran los gatos, pues la foto era fantástica. En cambio, cuando volvía de verla a Jenny, refunfuñabas. Te hubiera caido bien, pero vos sos un gato medio prejuicioso, o te das cuenta mucho más rápido que yo de las cosas.

(Gallagher emitió otro maullido, inclinandose claramente por la segunda opción.)

¿Y vos? ¿No te dio luz verde la gatita del quinto? - Gallagher intercambiaba con Allen miradas más fugitivas - Yo creo que para un rato da, manejalo. No sea que la vieja me venga a patalear después acá, a la puerta. Bah, yo te banco, así que divertite. Sé que no estoy la mayor parte del día, así que vos hacé, dale.

Y no tengo ni idea de lo que le pasa a la otra lunática che. ¿La viste el otro día? Ni me habla, y ni me dice por qué. Es la primera vez que me lo hace. Luna es así, creo que la harté con mis cosas, ya creo que ni le importa. Está bien, no es la primera amiga que pierdo. Gallagher, cuando puedas tirarme una punta, avisame de estas cosas, que las vez mejor que yo. Vos sabés que no soy muy lúcido.

(Los sorbos al chop se tornaban más propundos. El gato ya se había terminado la leche, y portaba una prominente panza de miércoles a la noche. No era raro que Gallagher y Allen tuvieran este tipo de conversaciones. El gato era testigo casual de muchas de las reflexiones de Allen con Allen. El chop estaba casi vacío, por lo que había que abrir otra botella. Entonces sonó el teléfono...)

Hola - Dijo Jen. Gallagher maulló bien fuerte.