1) Se te nota en la cara que estás molesto. Se te nota en cómo deambulas por la sala, cómo obviás al jefe, cómo desestimás a los tipos de traje. Se nota en tu Warsteiner, como si hubieras elegido deshacerte de tu conciencia, como si desearas golpearla hasta...
2)... que suspendamos toda actividad psíquica gobernada por la razón. ¿Te das cuenta de todo este montaje? Empresarios y domesticadores de hombres. Y probablemente...
1) ... ni notes que estoy acá, sentada a un costado, mirándote, desmembrándote, queriendo un poco que vengas. ¿Tanto te molesto? Se nota, se nota en como deambulas en la sala, cómo me obviás. Entonces yo llamo a Dillan.
2) ¿Cuáles son las chances de que aquel mexicano tome más cerveza que yo? Aposté algo sobre eso, ¿no? "Él va por la quinta, vos por la tercera. Estás atrasado", me dicen. Por otro lado ella siempre se ríe cuando yo digo estupideces del calibre de "perdón, ¿soy el único que acá no conoce al 90% de los asistentes?". Y creo que se ríe de compromiso.
1) Es que somos muy parecidos. Tan parecidos que no nos soportamos, pero nos llamamos la atención.
2) "...a pidió que le lleven a Dillan", me dicen. ¿Y a mi qué?
1) Dicen que desde que dejaste de estudiar estás hecho un pelotudo. Digo que desde... tu bronquitis -y todo lo que hubiera ocurrido-, te siento más lejos. Alguna vez me podrías explicar qué hacíamos en una parada de colectivo, vos esperando a que llegara el mío y viendo cómo pasaban los tuyos. Podrías explicarme por qué...
2) ... resulta que esos tipos prenden puros en las reuniones sociales. Meramente una cuestión de pavoneos, porque no veo que en la oficina ni en el balcón se fumen esas cosas. Ella volvió a reirse. Es estímulo respuesta. Yo digo cualquier estupidés, ella se ríe. Yo me río para no dejarla sola riéndose, y porque además me encanta hacer gala de lo estúpi...
1) ...da. Estupida, seguro. ¿Tanto? Dillan, vos tenés otra percepción. ¿Es tan así? No te rías, te hablo en serio.
3) Pongamos los bemoles en cualquier parte. Menos mal que nos trajeron salmón. Me pregunto si esta gente se dará cuenta de lo snobs que son. Me pregunto cuánto me saldrá fugarme y cuántas personas están pensando esto en este salón ahora. Y vos reite.
1) Me levanto y me voy. Total, creo que vos también te cansaste de mi a esta altura. Estan todos cansados. Debe ser la época del año y la altura de la semana cruzada con la cantidad de alcohol que tengo encima. ¿A vos te pa...
2) ... ella de carne? Jamás oí hablar de eso.
1) Todo ocurrió como si entonces vos me hubieras abrazado y yo me hubiera dejado, aunque de momento me caes mal, muy mal, tan mal, tan beso. Y todos miraran un poco de reojo y entonces nos fueramos para el pasillo del fondo y me siguieras cayendo tremendamente mal, tremenda...
2) ...mente derrapante. No entiendo por qué te juntás con un imbécil como yo. Y lo curioso es que llegues y mi pérdida de tacto sea tal que no encuentre mejor remedio que no contestarte, que hacer caso omiso de lo que me acabás de decir, que quedará en la impunidad, que todos dejarán en la impunidad.
1) Porque me siento así de impune, irreverente, mañana me echan por puta. Como si eso cambiara el curso de la historia, o de lo que vos pienses de mi, o de lo que ellos realmente piensen de mi, o de lo mal que me caes vos.
2) Entonces se ríe de vuelta, mientras le pregunto a Dillan si recuerda dónde dejé el auto (cuanbo debería preguntarde dónde la dejó a ella con su conversación, pues no sé que le dijo, pero es evidente que contribuyó a todo esto).
[Breve interludio comercial:]
Según un estudio del Indec, al menos el 70% de los personajes piensa que Jana desvaría innecesariamente. A continuación se presentan algunas muestras:
Val: La verdad que no lo entiendo. No puedo tener una relación con alguien así. Necesito cierto grado de coherencia y cohesión.
Felipe: Está chapa. Ojo, lo quiero un montón, siempre me hace reir con sus mensajes a las 3/4am. El sábado como lo extrañaba y no mandaba nada, le mandé yo. Nunca contestó.
Day: Definitivamente. Aunque debo admitir que me a arrancado una sonrisa en nueve de cada diez oportunidades.
Oliver: Los mensajes de Jana son al sabado lo que Mateiko al verano.
Daniel: Ni le contesto. Cuando dice esas cosas está clarísimo que está borracho.
Guille: Lo noté. Igual, ese desvarío es en cuanto a mi, llamativo, porque no es lo que dice sino todo lo que no me dice.
Carla: No lo entiendo. Quizás sea que no lo sé apreciar, o que no vivo dentro de semejante nube de pedos. Parece interesante de a ratos, pero en seguida pierdo el hilo.
[Fin del breve interludio comercial]
3) Me parece mal que tenga...
2) ... que esquivar antes...
1) ... que decirte...
2) ... las palabras (las acciones), pero son...
3) ...las cosas así.
2) En cualquier momento acordaremos en algo.
1) ¿Tan mal te caigo?
2) Aquí no ha pasado nada, aquí no hay heridos ni tampoco ha habido ningún choque.
1) (Es mentira que no hay heridos) Procedo a deshacerme de ti. Chau, pero seguiremos estando, no serás quien pensé que eras. Olvidar es solo la forma que tenemos de asimilar ciertas cosas. No pienso dirigirte más la palabra.
Sea lo que sea que esté pasando, se detiene. Jim Bentham podría intervernir de la siguiente forma:
Jim: En ocasiones ocurre -aunque esas ocasiones son denunciadas frecuentemente como una minoría-, que somos exactamente lo que la otra persona quiere. Afortunadamente ocurre que esta coincidencia entre dos personas se da como... iba a decir de una forma conciente, pero no, es más una forma de existencia. Por otro lado, otras tantas veces -denuncuadas como mayoría-, ocurre que las coincidencias son deploradas, sea por distracciones del paisaje o el miedo estar, nuevamente, equivocados. Diremos que una minoría de las veces quedamos impunes, mientras que otras tantas nosotros mismos nos condenamos por no saber "salirnos con la nuestra".
(Jim: Debería escribir "Los impunes II y Los impunes III... sería una serie a definir. Porque la verdad que son todos una manga de... -no llega a entenderse lo último que dice-.)
La impunidad
Meet the ex
Si tenemos un par de crayones podemos dibujar una casa con un jardín en el fondo, una luna, algunos puntitos en el cielo que son estrellas. Eso, tenemos una casa, que está llena de gente. Ponele que es una fiesta, ponele que hay barra, ponele que hay música, ponele que...
... en ese contexto, a modo de hipótesis, vamos a imaginar las reacciones de los personajes en un encuentro fortuito con su ex, en la cual el o ella les pregunta:
ex: "¿Cómo estás? Tanto tiempo".
Las respuestas de los personajes. A saber:
Orlando: Hey, bien! ¿Vos? Hacía tiempo que no nos veíamos. Te queda re bien ese escote, corazón. ¿Vamos al jardín de atrás a charlar?
Oliver: Y bue, hemos estado mejor, algunos despelotes. Pero nada grave eh. ¿Vos? Se te ve bien. Eeeeste, sí, qué se le va a hacer. Tremendo pelotazo, tenemos que avisarnos cuando vamos a fiestas de conocidos. Podríamos repartirlos más o menos. Uh, ahí está menganito... (ya fue, beibi).
Allen: ... ... !!! .. ¿? ... =+= *-* ): - : ( @!... #.#, %=/ & ~~~~~:... {(*);} :<( ¿(@)? Zunny: ¿Quién sos vos? Ahh, claro...
Luna: Oea! Muy bien, y ¿vos? Me acordé justo de vos el otro día, justo que pasé por la casa de ese amigo tuyo a donde ibamos a tomar mate y bla bla bla... (sigue hablando nomás).
Felipe: Ah, hola. Sí, todo bien, algo ocupado. Uh que quilombo, no te escucho nada. ¿Vamos para el jardín de atrás?
July: Mmm. Es raro, verte acá. Bien, creo, no sé... viste. Perdón que te lo diga pero me empezó a doler la panza.
Daniel: Bien. Estoy casado.
Carla: Sería mejor que no nos hablemos, será mejor que nos dejemos ir, perdernos en la muchedumbre. Sé que duele, sigue doliendo. Pero a esta altura sólo nos haremos daño, por favor...
Guille: Bien. Me sorprendés, no estoy acostumbrada a esto, a que me dirijas la palabra.
Lisa: Chau.
Paliers: ¡Opa! Bien, es bueno verte, hace mil que no hablamos. El jardín de atrás está espléndido esta noche, ¿me acompañás? Y sí viste, porque acá hacen medio quilomb...
Ludi: ¿Para qué me hablás? En serio, ¿hace falta? Te propongo que hagamos como que no nos conocemos, viste, sería mucho más legítimo.
Val: Maso, con algunos quilombos. Vení, acompañame atrás, así charlamos un rato. ¿Te gusta el Speed con melón?
Bob: Ajá. Sí, bien. ¿Vos? Buenísimo. Sí, con muchos proyectos por suerte, viste, tengo que mantenerme ocupado. Ajá, por supuesto. Me imaginé. Uhhh, ¿te acordás de eso? Bueno verte eh, después hablamos.
Ly: ¿Me querés llevar al jardín del fondo vos? Ni lo sueñes.
Pau: Long time, no see! Bien, ¿vos? Uh, pará que me llama mi amiga... (se va, chau).
Gallagher: Miau! (Ronroneos. Se van los dos al jardín, de ahí trepan al techo, imaginensé. En fin...)
Pero recuerden que son sólo hipótesis, nada más.
Tres Momentos Con Ellas
Nos saludamos con esa sonrisa, como si nada hubiera ocurrido. Mierda, a veces me sorprende lo pragmático que sos, Allen. Parece que a veces te quedás en la nada, simplemente no logro dilucidar lo que te pasa.
¿Y si me lo contaras, si me hubieras hablado más cuando estabamos juntos? Sí, lo sé. Te lo dije, asumo mi culpa también, sé que no soy una mujer de una mente re amplia exactamente.
Pero ahora, encontrarte así, tan de repente. Me saludás, venís así. Entonces comenzamos a caminar, charlando, porque se suponía que no nos veríamos más, pero acá estás, acá nos volvimos a cruzar.
La calle Armenia está cada vez más fría, cada vez menos apetecible. Encima se rozan nuestras manos por accidente. ¿Es un chiste del destino, que nuestras manos se insinúen de tal manera y no lleguen a tomarse, a acariciarse? Sabías que iba a estar yo, aún así viniste. Yo sabía que venías, entonces me quedé.
Allen, no sé qué mierda se te cruza por la cabeza a vos. Claro, me parece que vos tampoco tenés idea de lo que se me cruza la cabeza a mí. Otra vez, caemos en esto de no decir las cosas...
Así nomás, en avenida Córdoba nos despedimos, como si nada hubiera pasado.
¿Fuimos sólo una historia de gatos y perros perdidos? Yo creo que al menos vos me quisiste. Da por seguro que yo te quise a vos.
Algo de luz, un poco del afuera que logra colarse en el adentro. Mar del Plata definitivamente es una ciudad que me hace sentir extrangero, espectador de un paisaje.
Y mientras me quedo mirando tus ojos cerrados, como dormís, esa sonrisa que tenés incluso cuando soñás. Cuando juego con tu nariz me siento en un tobogán, tan cerca de tus labios, como si estuviera bordeando las mil sensaciones que me hacés sentir.
El rayo de sol me deja ver tu silueta, me deja ver tu cara a medias, un paisaje entre las sombras. Si me quedo demasiado corro el riesgo de perder la noción del tiempo. ¿Tarde, no? Ya la perdí hace rato. La perdí hace bastante. Entonces un día decidimos irnos de vacaciones y otro día llegamos a Mar del Plata recontra temprano, caídos de sueño.
Es un rato nuestro, eso es lo más importante. Y mirarte así, esta mañana se siente como si me la hubiera apropiado. Sos vos, pero de una manera tan mía que casi me olvido que somos dos. De alguna manera esos labios son míos, al igual que tu espalda, al igual que los dedos de tus pies. Aún así, sería tonto de mi parte negar que la verdadera artífice de tu belleza sos vos, Guille, y solo vos.
Me pregunto cómo vos, muchacha, te pudiste meter con un tipo como yo...
Se supone que estás durmiendo. ¿O lo hacés porque te diste cuenta que me gusta verte dormir apasiblemente? De cualquier forma yo estoy hecho, sigo disfrutando de vos de una manera casi furtiva.
Debe ser la mejor manera de disfrutar estar juntos, por más que yo llene todo esto de imperfecciones. Prefiero olvidarlas y seguir observando como soñás tus sueños.
¿Sabés lo que me costó tomar esta decisión, Orlando? ¿Sabés que mis lágrimas me decían, mientras me iba de una vez por todas, que estaba dejando a mi amor? Mis pasos por esta ciudad jamás se sintieron tan errantes. Tomar un colectivo a cualquier lado lejos de casa jamás fue una necesidad tan urgente.
Lejos de vos, que la herida sangra, que los días serán más largos de ahora en más. Eso es lo que siento, un espacio que vos provocaste en mí. No tenías derecho a hacer que yo me enamore de vos. No tenías derecho a hacerme sentir la mujer más afortunada del mundo, todo eso fue una mentira.
Soy una dramática de mierda, ya lo sé. El chofer me mira de reojo, mientras yo miro la ventana que mira a la calle. Todo se mueve, pero no voy a ningún lado. Orlando, ¡aún quiero besarte! Eso es lo triste, aún te necesito.
No quiero llegar, pero ahora la bajada es esta, el aterrizaje en la vereda para retomar esa caminata desesperada. Me siento ridícula, me deshago, me caigo, me voy una y otra vez de mi. Mis propias lágrimas se estrellan contra las lozas. Por favor, qué imagen que debo estar dando...
Toqué el quinto C. Esperé. Soy una ridícula, pero no están Luna, no están Lisa. Entonces el portero eléctrico contestó:
Allen: ¿Sí? ¿Hola?
Le dije que me deje entrar, le dije que me deje guarecerme de mi ridiculés, que hiciera de cuenta que él realmente puede arreglar las cosas. Sé que las pasate mal vos también, necesito por favor que al menos me ayudes a detener la hemorragia.
La industria
Ella jamás pensó que se tratara de la revolución. Yo creo que de hecho la palabra le resultaba chocante, le parecía demasiado. Por mi parte, sé ahora que no la comprendía, o que al menos cambié al respecto.
Luna: (satirizando) Se supone que no cambiás, Jana.
Se supone. No sé hasta dónde es discurso y hasta dónde es verdad. Bah, suponiendo que el discurso y la verdad no son lo mismo, claro.
Cuando me topé con Day la otra vez creo que los dos nos veíamos como los que eramos antes, pero ya habíamos dejado de creer en las ilusiones ópticas. Me imaginé a los diferentes personajes mirando la escena, y decían cosas tales como:
Orlando: No puedo creer que no te hayas retirado. El Allen que yo conozco no hablaría con Day.
Zunny: Me parece perfecto que estés ahí parado en frente de ella. Adelante...
Felipe: Epa! Bien por la resistencia. Vamos campeón eh!
Luna me dijo que cuando nos cruzamos con Guille y su actual novio lo manejé bien. Tengo que recordar ese tremendo dolor de cervicales. Me dijeron que era por la falta de sueño, ajá lo supe todo el tiempo. Logre dormir a base de analgésicos y alguna droga más.
Disparé mis ideas de tedio hacia la industria hace tiempo y con quienes más he hablado del tema es con Oliver y Zunny. Uno más medido, la otra más anarquista. Ambos tienen mejores ideas que yo, he de decir. Son más lúcidos a la hora de enfrentarse a la realidad.
Day: ... Algunas cosas que me decías. Te juro que la semana pasada las recordé todas, tenías razón. No sé hasta dónde vale la pena desgastarse tanto.
Desgastarse. ¿Llegamos hasta aquí para...? Somos parte de una máquina, usualmente cuando estamos enamorados nos pasa eso de olvidarnos de los engranajes, la falta de aceite y ese chirrido horrible. Le dije a Day que ella tenía su razón cuando hablaba de mis utopías, de que me faltaba crecer.
Day: A los dos nos faltaba crecer.
Esta vez respetamos el contrato, ni ella me mencionó su vida sentimental ni yo la mía. Lo primero que voy a señalar es que esta táctica no fucionará ni siquiera a mediano plazo. La otra es que a corto plazo es la base del éxito para que Day y yo podamos intercambiar más de cuatro palabras sin que nadie salga herido.
La industria. Zunny dice que está podrida desde adentro, que está armada para que no funcione. Luna despolitiza la cosa, hace sus planteos estrellados y me pregunta para qué estamos acá. Como si supiera.
Felipe sigue en su estado de catatonia. Según Luna, no está bien ese escapismo nuestro, que estamos demasiado en el espacio. Zunny dice que las tavernas son el refugio de la prole, que así nos evadimos. Creo que más de un personaje de este blog se lo planteó: querer dejar la taverna para volverse serio, correcto, feliz y coherente. En algún otro momento terminamos diciendo ¡Pamplinas!, y llenamos los chops o vamos a lo que sea.
Igual tuve esa idea: Day no debe pasar la raya, hay que mantenerla a distancia.
Zunny: Sí, hay que mantenerla a distancia porque es una persona peligrosa. Pero está bien que hablen, me parece perfecto.
Aún así me tuve que bancar las versiones esas de qué onda qué hacían eh. Ludi me hubiera dicho que todo eso era una mentira. No puedo evitar darle en parte la razón, pues todo eso tenía algo de mentira,estaba sustentado en omisiones por encargo y vericuetos del lenguaje.
Allen: Me cuesta todo esto. Sos muy importante, yo qué sé. No te odio como vos decís, es sólo que no soy bueno para estas cosas. Tampoco es que siga atado a vos, es que no puedo hacer como si nada, me niego. Si lo pienso en frío, tenés todo el derecho a ejercer tu palabra, a ser oída y que yo te reconozca que estás acá parada mirándome.
Day: Gracias. Necesitaba que dijeras eso.
Habría que ver hasta dónde yo necesitaba decirlo y ella escucharlo. Se me hace imposible, por más que lo intente, no quitarle inocencia al encuentro. Orlando lo dijo, Zunny lo dijo, Luna lo dijo. Ludi descreía totalmente de la inocencia de tal situeishon.
Zunny: Entonces volvemos todos al bar, a ahogar nuestras penas. Nos volvemos volátiles, consumimos éxtasis, marihuana o lo que sea para que esto nos resulte menos grave. Como vos decís, es la válvula de escape bajtiniana que deja salir todas las presiones. Es un requisito del sistema para que todo siga igual.
Oliver: A veces me lo tomo con soda. Otras veces, ya te lo he admitido, la realidad me parece grave y termino herido por la mayor de las pequeñeces. Es la city en la que elegimos vivir, te lo recuerdo.
Estos dos son diez veces más inteligentes que yo. Day me decía que admiraba el tipo listo que yo era. Tres segundos después le parecía un imbécil. Usualmente las respuestas mías se debaten entre el tipo listo y el tipo imbécil.
El tipo listo dijo:
Allen: Bueno, no me odiás. Es bueno eso... Me alivia.
Me dijo que ella también pensaba que yo la odiaba. Lo desmentí. Entonces Day sonrió. La industria me parece tediosa porque a esta altura han manufacturado todo. Resulta que antes bastaba consumir alguna droga y dejarse el pelo largo para ser revolucionario. Ahora eso nos lo venden en el súper.
Day: Es bueno saber de tí, Allen. Bueno que podamos hablar.
Entonces el imbécil contestó:
Allen: Bueno hablar... Quizás sea mejor no saber, porque en una de esas vuelve a explotar todo y ya conocemos casi al detalle las llamas. ¿Por qué no podemos mirar para el otro lado?
Oliver: Vivir en un departamento, formar una familia, casarse, tener un coche cuatro puertas, comprar un una propiedad y ponerle pileta. La mierda. ¿Tenemos todo eso por delante?
Orlando: Vagar por la vida, emborracharse, alucinar hasta el estrellato, chocar con cuanta chica se te cruce, quebrar toda una semana, pasar por las pastillas, inventar la dinamita en una noche. Todo parece tan fácil de repente.
Day dice que su plan no funcionó. Yo digo que el mío tampoco. Se rompe si no lo forzás, se rompe si no lo intentás...
Una Zunny más calmada me dijo que todo iba mejor ahora, que sus breves vacaciones le habían refrescado la neuronas y estaba más pilas para el trabajo. Lo noté esa mañana que entré en la oficina y ella estaba sonriente.
Eso, desenchufémonos un rato, quizás un fin de semana, bebamos y volvamos listos para comprarnos una pc nueva, una camisa de manga corta, pensar en irnos a la mierda pero quedarnos, putear en el subte, charlar del conflicto de la carne, pensar en lo complejo de las relaciones humanas, las parejas, y ponernos tan mal porque el texto del aviso que hicimos le faltó una coma.
Episodios
Es tonto, pero la veo a Ludi así, tan resuelta ahora... pareciera que se olvidó de Orlando nomás. Igual ella sabe que no soy así de simple, que yo me complico la vida con este tipo de pelotudeces de conocer gente.
Ludi: Te digo algo. Que Lisa tenía onda con vos lo supe siempre. Me lo dijo y todo.
¿Qué mierda hubiera pasado si en vez de terminar con Julieta Cinadi terminaba con Lisa? Ahora tengo a las dos bien lejos... El tema es que Lisa es inaccesible, pues no quiere saber mucho. Y July... le deseo cosas lindas, pero no puedo compartir más con ella.
- Acabo de conocer a la actual novia de mi ex. Es horrible sin maquillaje, pobre piba. (De Val a Allen. Respuesta: ¡¡¡Dejá a tu ex en paz!!!)
- Estaba pensando: me olvide las grandes ideas y todo eso de respirar sensaciones nuevas y en una de esas todo es cuestion de reinvertarse a uno mismo. Era obvio. (De Allen a Luna, after breaking up with Jan.)
- Feliz San patricio. Tu sobriedad está de más, sacatela de encima (Allen a varios...)
- Decile al pato Donald que no encuentro a Scooby Doo ni a Doña Clotilde, pero cuando los encuentre me van a devolver el trago. Che, me volví a manchar el pantalón con vino (Feli a Allen).
- Aaaaaaaaaaaa no entiendo a este pibeee (Luna a Allen).
- Simplemente pensemos en la mejor idea de volar las cosas, de irnos. ¿Te quedarías conmigo a ver como las llamas consumen todo esto, así quedamos solo vos y yo? (Allen a Jules)
- Esa manía que tenés de ser tan buen tipo a veces. Todo un pragmático. No entiendo como luego haces para ser Allen, uno más de nosotros (Orlando a Allen).
Últimamente te reduzco a / una deconstrucción continua
Mmmm. Algunas opiniones dicen que en estas dos frases se dice demasiado.
Otra dice:
Y mientras te vas, me pasan copas / extrañaré los incidentes. / ¿Fuimos una historia de gatos y perros perdidos? / De niños que no salen a jugar porque encerrados adentro están... y allí quedarán.
Tengo la teoría de que Guillermina levantaría la ceja vengativamente ante esto...
Zunny: La puta madre, ¿te das cuenta? Ahora se casan estos, la otra es mamá. Mierda, puta, este tiempo está pasando demasiado rápido, me hincha las pelotas. Necesito vacaciones.
Allen: Si. Estamos grandes, eso me asusta también. Pensaba lo mismo, ahora mis amigos se casan y tienen hijos. Me siento re desubicado.
Zunny: Ni cerca estamos. Dame más cerveza.
Allen: Che, venimos haciendo esto todos los días. Mi vieja después se preocupa. La puta madre, esta gente madura la verdad es que me hace la vida menos posible.
Zunny: Pero mierda, decime por qué carajo Daniel es nuestro amigo si ahora se va a casar y es todo racional y toma decisiones de adulto shit.
Bueno, es estraño, pero el 2006 tuvo golpazos, y no lo concidero taaaan mal año. Pero reviso el 2007 y me parece un año muerto. El 2008 ya tuvo saltos, pero parezco inmutable, jamás cambio.
Valery: ¿Año muerto? Te recibiste, mejoraste tu trabajo a full, te vi divirtiéndote, olvidándote de los fantasmas... ¿Qué te pasa?
Zunny: No dejes que Valeria se meta así tan holográficamente en nuestras conversaciones, que no nos llevamos tan bien.
Allen: Ok Sonia. Todos esperaban más de eso, Val y yo parecíamos la sumatoria perfecta... pero claro, después salió lo que salió. Dejala, no es mala chica.
V
Day: Hola.
Noté que ella me tiene cierto... temor. Me dio cosa.
Allen: Hola.
Day: Pensé que estaría bueno hablarnos. Sé que en algunas cosas fui insensible.
Allen: Me too. Yo también me mandé las mías.
Day: Te propongo que andemos con cuidado... Hola Allen.
Aunque creo fervientemente en el fracaso de esto, contesté Hola.
VI
Feli: Vamos, estás de vuelta. Nada de boludeces.
Allen: Tengo esa sensación de que no tengo que meterme con nadie por un rato...
Orlando: No seas boludo, que siempre es linda la compañía femenina. Bueno... casi siempre. Vamos, sacate esa cara de estrolado que tenés, mirá que ahora podés ir para adelante.
Feli: Jan era medio ortiva. ¿Por qué te fijás en minas conservadoras vos?
Orlando: Es cierto, siempre te buscas minas canutas, les hablás de fumarse uno y te miran con cara de indignadas. Necesitás cambiar tu sistema de selección.
Allen: Vayansé a la mierda.
conversaciones III
Yo creo que Orlando se lo tomó bien, pero lo conozco, no es como si nada. Quizás volví, quizás le dije a Ludi que se quedara, quizás le prometí (sabiendo que en realidad no, claro) que todo iba a estar bien. Felipe iba a parar la ceja, Oliver iba a preguntar lo que nadie preguntaba (¿y qué onda?), pero Orlando, Orlando simplemente no diría nada.
Ludi Ludi, por favor no termines creyendo que fue adrede. Si, los hombres podemos hacer imbecilidades, pero déjeme decirle como representante del género aquí que ustedes también nos las hacen a veces.
Gallagher se había convertido otra vez en ese fiel espectador, gran opinador sobre cuestiones tan relevantes como una vida entera. Al menos algunas sonrisas se le escapaban a la chica, lo cual en ese momento me era importante. Felipe me mandó un mensajito de que me estaba perdiendo la joda.
Ludi) Pienso que está con otra y me revuelve el estómago.
Allen) Sí, mirá, una sensación inigualable y encima no se te va a pasar con una Buscapina.
Ludi) Vos lidiaste con dos sopapos al respecto, Day y Guille.
¿Qué decir? De Guillermina ni hablar. Gallagher sostiene que me la debía y entonces se la cobró. Y dolió. Con Day aunque no lo crean, hemos podido reestablecer algún diálogo, aunque a veces corremos el riesgo de...
Day) Estemmm... Me alegra que al menos estés menos revolucionado, más tranquilo.
Allen) No voy a negar que de momentos sonrío cuando me acuerdo de tu planillita de excel con los regalos navideños, separados por categorías.
Day) Te vi pasar por Cabildo la otra vez... ¿Ibas a ver a alguien?
Gallagher paró la oreja. Vuelvo a la pregunta: ¿Qué decir? Creo que le contesté que me parecía mal que me pregunte.
A Ludi le molestaba esa sensación de que la habían olvidado así nomás, que Orlando era más Orlando que nunca. Gallagher a todo esto había comenzado a tomar leche, signo de que planeaba quedarse a escuchar toda la conversación.
Ludi) Decime, ¿por qué ustedes hacen de todo para conquistarnos y luego cuando les damos bola, al rato pierden ese entusiasmo? Recuerdo que Orlando se llegó a enamorar de mí.
No sé que responderle a la chica. Es estúpido simplemente contestar que no es así... Lo que no significa que sea así siempre... Otra vez, sostiene el gato que algunas veces bastante seguidas es así, depende de la gente, el día de la semana y el déficit fiscal.
Ludi) Poné algo de música.
Le dije que elija ella, y que no ponga nada depre. Comenzó a sonar Led Zeppelin. Gallagher tenía los bigotes con leche, hacía rato que no escuchaba ese disco.
Decirte que sí, que te entiendo, es solo parte de lo que te puedo decir sin meterme. Además, claro, vos conoces parte relevante de mi historia y asumo que por eso viniste. Orlando es Orlando, yo qué sé. Pero sí, a veces la persona que queremos tanto nos hace mal y termina haciéndonos tan mal que nos vamos, o se van, o nos fuimos.
Ludi) July me preguntó por vos la semana pasada.
Quedamos en que nada de eso, no nos odiamos con July. Por favor, no arriesguemos todo eso, que es frágil como un cristal.
Ludi) ¿Orlando me quiere? No fui otro de sus jueguitos, no fui como las otras... Allen, me siento mal.
Creo que la abrazé y le ofrecí que cambiara su jugo de naranja por cerveza. Sorprendentemente aceptó. Gallagher reclamó comida. Ok, no me pongas esa cara, gato tramposo. ¿Por qué te acordás de Jen, que no tiene nada que ver? Ciertamente la otra tampoco tiene nada que ver. Bueno te pongo comida y no jodas más.
Hechos
Algunas observaciones irrelevantes:
Orlando vive en Ugarte y Maipú, Olivos.
El gato Gallagher en realidad no es negro, como era el widget que supe poner. Es un gato atigrado.
Allen terminó su relación con Day de manera estúpida, con Guille de manera catastrófica y con July casi amistosamente. Curioso.
El personaje de Jan se llama Jan, porque Allen la conocio el 1ero de enero: January.
Sufrió un traspapelaje de nombres el personaje llamado Lisa. En algún momento de la historia, sin darme cuenta, cambié ese nombre por el de Nati. Me di cuenta hace poco, al retomar al personaje. Ahora corregí el error, y verán que Natalia no figura en ningún lado, pues fue sustituida por el personaje original, Lisa.
El alter ego real de Valery lleva un nombre que comienza con M.
Luna es en realidad dos personas.
Pensé que Orlando debería ser chofer de subte. Luego abandoné la idea y no sé a qué se dedica.
Alberto sospecha que fue Allen quien mandó el Cv del perro. Mandó a investigar, pero obviamente jamás pudo demostrar nada.
Val baila muy bien, y le pone actitud.
Lo que explica Allen Jana sobre las frecuencias FM y la velocidad de la luz en uno de los primeros posts, fue una pregunta de un examen de física del secundario.
Aún no lo relaté, pero Oliver está de novio. Es una relación inestable, digamos...
Las últimas teorías sostienen que Felipe es inmune al alcohol. Puede tomar toda la noche, que jamás quiebra.
El personaje de Meri tiene 30 años, es decir, le lleva cinco a Allen.
Efectivamente, Orlando y Allen supieron compartir el espacio de trabajo en el pasado. Aunque se
conocen desde que tenían doce años.
Guillermina siempre fue bastante reservada y correcta. Hasta que se peleó por última vez con Allen y se fue de boca mal. Los personajes practicamente no se han hablado desde entonces.
No lo mencioné jamás, pero el personaje de Day fuma. July también tiene el vicio, pero siempre me olvido.
Luna casi que eligió su nombre.
Felipe de apellida Esthershack. Quizás utilice esa forma de referirme al personaje en futuros posts.
Según ha trascendido, Jan oculta un secreto a Allen. Esperensé que ya se enterarán...
ensayos
. Ensayo 1:
1) Hola srita, ¿cómo le va?
2) Estimado sr., me parece que se le ha caído una sonrisa, ¿puedo quedarmela?
1) Mis sonrisas siempre son suyas, sépalo. Bueno, dejémonos de estas cosas hon.
2) Si, nos ponemos insoportables. Pero, ¿te das cuenta que en verdad somos esto? Nos ponemos insoportables porque lo somos, y hace juego con la combinación química entre vos y yo.
Orlando) Allen sos medio así me parece, te ponés pelotudo vos eh.
Allen) Si está bien... borrón y cuenta nueva
---
. Ensayo 2:
2) Supongamos que tu versión de la historia fuera cierta, que mis conservadurismos atentaran contra tus desvaríos en el hall del edificio, contra tus labios que impactaban en los míos... Aún así, sabés que somos dos en este despelote.
1) Claro, otra vez. Tus conservadurismos nos han llevado por mal camino, pero sólo por ser una mala combinación con mi inmadurez, o mi excesiva sensibilidad a las pelotudeces más ínfimas en relación con mi insensibilidad hacia los verdaderos desastres.
2) Esto de no saber qué contestarte se ha vuelto crónico, demasiado crónico.
1) Creeme que yo digo y digo, pero ya no sé qué hacer contigo.
2) ¿Podemos decir nos odiamos a esta altura, Allen?
Orlando) Eso de ensayar en medio del área de guerra no rinde...
Allen) Es cierto.
Feli) Digamos que lo mejor es ver una comedia, porque el drama no es lo tuyo. Sin ofender, eh.
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. Ensayo 3:
2) A veces me da la sensación de que te ponés nervioso conmigo. Te noto dubitativo, y no sé si es porque te querés ir o te querés quedar un rato. En realidad, no sé si seré yo la despistada, por eso te pregunto.
1) ... Discutíamos sobre la relevancia de la milanesa en al cultura argentina. Creo que perdimos el trazo de nuestra línea de pensamiento. Supongamos que la elaboración de dicho frito quedara prohibida por el PRO.
2) Los mato.
1) Eso, claramente generaría las milanesas ilegales, las gentes que las trafican, en fin. A todo esto, seguramente algunos vecinos con alma de buchones, que siempre los hay, denunciarían las sartenes ajenas.
2) Lo más probable. Pero dicho estado de las cosas no duraría demasiado, pues sostengo que un golpe de estado a favor de la milanesa voltearía dicho gobierno ridículo e inoperante. El tema es...
1) ... que el fervor por la milanesa, exquisito plato que hemos hecho nuestro, tiene más chances de voltear un gobierno que el tipo durmiendo sobre diarios, la vieja asaltada, los senadores que cenan langosta a costa nuestra, o la chica muerta en un boliche.
2) Exacto.
1) Precisamente, es la verdad de la milanesa.
2) Pero no me respondiste lo que te pregunté antes.
Feli) Creo que soñé esta situación el viernes... creo...
Orlando) Están del marote ambos, esto no es un ensayo. Pero no apaguen las luces que estamos trabajando sobre el guión, y que los protagonistas se llevan mal con eso de bajarse del escenario a oscuras.
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. Ensayo 4:
1) Digamos que hipotéticamente yo me preocupo por eso que no me decís y te pregunto qué te pasa. Ponés esa cara y no sé por qué.
2) No hace falta.
1) Insistiré.
2) Cabeza dura.
Feli) Algunas veces me pregunto si realmente ustedes nos acompañan en los diálogos, o sólo hacen de cuenta que no estamos alrededor.
K.O.
Fue hace casi un instate que sonó la campana. Al trote, nos aproximabamos el uno al otro. Ella lucía una cara particularmente enfadada, guerrillera, dispuesta a hacer daño. Yo ya había perdido consciencia de dónde estaba, pero no de quien era ni de cómo había llegado hasta ahí. El referí nos observaba de cerca, nos había chequeado los guantes. Quedó asentado que ni yo ni Guillermina teníamos herraduras de caballo en las manos, y que no había ningún tipo de truco.
El primer golpe de ella alunizó en mi frente, pero estoy seguro que buscaba mi nariz, debido a la frustración que se respiró de repente en el aire. El público disparó un "whoaaaaa", mientras yo lograba esquivar el segundo golpe, que me venía al pecho. Orlando me gritaba desde afuera del ring "pegale, pegale, boludo, pegale". Yo te juro que los golpes no me salían.
Recuerdo ver caras conocidas en el ring, de a flashes. Felipe, Day, Jen, Oliver, Valery, entre tantos otros. También recuerdo haberla visto a ella, a la otra habitante del ring, en duplicado, sentada el las gradas, comiendo pop corn y vitoreando cada trompada que recibía yo.
El referí, o árbitro, o lo que sea, seguía la acción demasiado de cerca. A ver cuando le pegas, pibe, porque ya te encajo unos buenos bifes.
Orlando) Dale que se está cansando.
Allen) ¿Qué?
Guillermina me miraba, me tenía clavados los ojos. Así como así, me salió automáticamente:
Allen) No tengo ganas de escucharte rujir.
Guillermina se me avalanzó, pues parecía que la había hecho enojar. No emitía sonido alguno ella, no decía nada. Respetaba ese contrato de silencio pactado hace años ya. /duplicaba su velocidad, se movía rápido. Pero yo era un poco más rápido, hasta que...
Paf!
Otro golpe, este en la cien, seguido de otro en la mandíbula. En seguida tuve que cubrirme, porque la ráfaga de sus guantes de box me tenía completamente a tiro. En ese momento, el referí nos separó, me miró a los ojos casi indignado.
Orlando) Che, mañana al final vamos a lo de la colo, ¿no?
Allen) Deberíamos encontrar una mejor excusa, me parece. En una de esas podríamos caerle a Bob a la casa. Hablá con Felipe, que el sabe más.
Mi falta de atención fue recompensada con otro golpe en la mandibula, mientras mis piernas se cansaban de esquivarla, de moverme hacia los costados, de retirarme de la red, para encontrarme con ella, cubrirme, agacharme, amagar un golpe que ambos sabíamos no podía ejecutar. Entonces salió:
Allen ) Julieta.
Guillermina abrió los ojos, sus pies se detuvieron. Intentó tirarme otro golpe a la cara, pero algo la detuvo. Salió volando para atrás, golpeada por no sé qué.
Orlando) Vamos pibe, eso eso. Bien, parala un poco porque sino esta te mata. No le importas ni medio, pensá eso. Tenés que demolerla.
Guillermina se levantó, mientras el referí se ocupaba de tenerme una distancia prudente que ni se me ocurría franquear. Escupía algo de sangre.
Me miró. Pero no era la mirada furiosa de antes. Había tristeza en sus ojos. No sé si había lágrimas, pero se secó la cabeza, se limpió el labio, y volvió a la carga.
Mi afán estaba destruido, si es que alguna vez lo había tenido. Orlando, nene, sinceramente no te das una idea de lo que es estar en el campo de batalla sin querer atacar, esquivando misilasos sin poder evitar un poco la inquietud. Guillermina, no tengo problemas en bajarme, pero no me cabe duda de que bajarías a por mi, o de que en otro ring nos encontraríamos mañana.
Alguien dijo "dale apercá, dale apercá". Creo que escuché eso, y fue instantáneo. Cerré los ojos, y un gancho a mi mandibula me hizo volar. Y volé, volé no sé cuántos metros. En el techo había una imagen de las playas de Mar del Plata, de Parque Centenario un viernes por la tarde, tirados al sol.
Orlando) Aterrizó inconsciente. Guillermina se dio vuelta y encaró para la red, dejando al referí plantado que la buscaba para levantarle el brazo trinunfador. Salió casi en un destello, mirando no sé qué. Además, en las gradas había otro lugar vacío, y un paquete de popcorn tirado todo desparramado.
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Puntos de vista
A July le encanta ver cómo le cambia la cara a Allen cuando la ve. Es notoria la sonrisa. Inventa que ellos son el uno para el otro, aunque sabe los problemas que eso le acarrea.
Por otra parte, Felipe no comprende demasiado por qué Allen tira una bomba en la oficina, sólo para perderse las puteadas del jefe. Además, ¿por qué alguien esquiva a la persona que tanto quiere? Allen le contesta que no entiende un pomo, que si a él todo le importa tres carajos, bien por el y brindemos por lo efímero.
Bob recuerda que lo mismo que Allen le critica, es lo que el imita un rato después.
Jen en un principio pensó a Allen como un yupi venido a más. Luego encontró atractiva esa incapacidad oratoria que lo domina, que es su tarjeta de presentación. Ve esos detalles desarreglados de su pantalón, o esa remera que no usaría nadie que se digne creer en la moda, al menos sabiendo que esta es falluta.
Es Orlando quien sostiene que los inventos más sublimes de Allen ocurren cuando este se va de las manos. De hecho, algunas ideas son tan ocurrentes que Orlando ha tenido que atentar contra su ejecución. Dicho esto, agrega que se divierte a montones con él, pues son tan diferentes que siempre se terminan entendiendo.
A Val le disgusta cuando Allen se queja por demás. De a ratos ella le insiste en que tiene que dejar de romperle las pelotas al mundo, de dejar los conflictos. También le recuerda que hay circunstancias para todo, para reir, llorar, pelearse y emborracharse. Valery aplaude los ataques de razón que tiene Allen, y celebra el chocolatín que la espera sorpresivamente en su escritorio.
Guillermina ya casi ni reconoce a Allen. Pero ciertamente lo odia.
Fue Bob muchas veces el compañero de Allen en tanto desmán. También fue el saboteador encargado de que no lo trompearan los rugbiers, y de que no lo molieran a palos aquel sábado en Baradero.
Aproximadamente, la distancia que hay entre el puño de July y el mentón de Allen, marca un punto de quiebre donde ambos personajes se replantean la situación. Pero solo ocurrió aquella vez de crisis violenta que conmemoramos en su aniversario.
La versión de Luna es que no se puede luchar contra el amor propio. Porque entonces el amor se vuelve una estaca que se hunde más y más en el pecho. Tal el caso de Allen. Pero esto no quita que sea un chico tan encantador como equivocado.
Felipe acota: No debería tentar a los problemas tan seguido como lo hace. Parece que hay cierto afán en Allen por romper las reglas. Pero es también quien se vuelve su más acérrimo defensor a la hora de planear ataques. Es tan meticuloso y calculador como disparatado e incoherente.
Guillermina no se da cuenta que Allen es el calco de ese Allen del que estuvo enamorada.
Basta dejar pasar un poco el tedio, entre la multitud desconocida, y pronto, en algún lugar del local, empezará a incurrir en una estupidez, dice Orlando. Bah, eso opinan quienes no saben divertirse.
Jen de vez en cuando le recuerda a Allen que siguen estando, aunque no estén. Ambos no dicen nada, pero seguro que se dirían algunas verdades.
Carta al cielo
Hace tiempo que tengo pensado escribirte. Si bien ensayé más de una vez las palabras que usaría, jamás estuve conforme, pues siempre me resultaban imprecisas, cuando no poco felices. Siempre me imaginaba tus respuestas, de las menos amables del mundo, ya fueran por dolor, odio o despecho.
La cuestión es que estaba pensando, y si bien estamos lejos, me preguntaba si vos sentirías ese dejo, esa marca intachable que nos hemos hecho. El otro día lo soñaba, te decía que yo sabía cómo estabas, cómo aún me veías; que te dabas cuenta de nuestra perdida de inocencia tanto como de nuestro afán por recuperarla. Entonces, caí en el recuerdo de todas las piruetas que intentaba en su momento para llamar tu atención, para no perderte por completo. Puedo decir, a esta altura, después de algunas batallas y sobre todo de esquivar y recibir balazos, que he perdido. Seguramente esto lo supieras bastante antes que yo.
Por otro lado, pienso que has cambiado, que ahora eres totalmente diferente y entonces la persona a la que amé está muerta. Esa es una explicación bastante plausible a mi entender, pues que en mi reine la inmutabilidad es justamente lo que me ha llevado a ese deseo, un tanto doloroso, de que no le ocurra a nadie, ni siquiera a ti.
Podrías ser feliz, y yo ni lo sabría. Pero no estabas feliz el día que te fuiste por mi puerta, y la cerramos para siempre. El resto fue esa especie de inundación pseudo suicida que algunos conocen con mayor o menor precisión, que otros se jactan de ser complices de, y de la cual la mayoría no percibe ciertos entretelones. Menos mal que no eres testigo. Y menos mal que yo no soy testigo tuyo.
Otra de las ideas que me ha abordado desde hace algún tiempo fue la teoría de que jamás nos conocimos. Quizás por eso todo funcionó en su momento. ¿No lo pensaste? Es la explicación perfecta. Quizás logramos mantener un montaje que nos engañó a ambos, quizás nos dejamos atrás por esa época, pero finalmente afloró el disparate que ibamos. Entonces, bueno...
Algunas de las cosas estas pueden resultarte extrañas, más o menos incoherentes, quizás hasta odiosas. Pero son observaciones que he desarrollado con el tiempo, en medio de los golpes y los gritos sordos, en el recuerdo de esa imagen inborrable de vos corriendo, alejandote, al cruzar llorando la calle, mientras yo no podía evitar los autos para alcanzarte. ¿Qué te hubiera dicho, de llegar a tiempo?
Por otro lado, frases como "vos sos el único que me entiende", fueron yunques que me arrojaste en su momento, yunques que te confieso, yo también quería decirte, pero consideraba más sano para vos dejarte ser libre, que superes el accidente. He pensado más de una vez que vos sola me entendías, quizás en algunas circunstancias mejor que yo, pero jamás a fondo.
Y en visperas de la catástrofe, se me ha ocurrido ensayar otra vez éso que nunca te diré, que quedará en las antípodas del olvido, en pleno desierto de estrellas fugaces. Palabras que no se aproximan a resumir quienes eramos, quienes somos, quienes seremos. Bah, siempre sostuve que soy un pésimo orador.
I must admit, I still do...
Allen
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Simulacro
1) Bien, asumo. En realidad, tengo esa sensación de que está todo demasiado bien, sin motivo alguno. No entiendo sobre qué se sostiene esto.
2) No busques razones para quejarte...
1) Entendeme, no estoy acostumbrado a sentirme bien. Me está empezando a preocupar.
2) Siempre haces esos comentarios que no sé para dónde tomar, Allen.
1) ¿Vos?
2) Bien. Sigo con las clases de natación, con los planitos, porque en la facultad este cuatrimestre nos están tirando ladrillitos. Tengo esa sensación de que cuando sea profesional, voy a hacer cualquier gilada, se me van a caer todos los edificios.
1) Sep. Conozco un par de casos en los que sostengo ocurrirá lo mismo, se les caerán los edificios. Una pena...
2) Claro, como vos estás graduado, ahí, trabajando de lo que te gusta. El señor que mira a todos por encima de su hombro. No sos sobervio, pero de vez en cuando sacás a relucir ese costadito tuyo fuera de serie. Te queda raro.
1) Es porque no me conocés, pues soy tremendamente sobervio.
2) mmmm...
1) Entonces las clases de natación van de la mano de las clases en arquitectura, ese mundo tan grande de los tres edificios, los ventanales y tus pantalones rotos en la rodilla. Siempre me llamaron la atención, by the way.
2) Si - observa su rodilla descubierta, por ese jean algo gastado, pero que es tan de ella-. Bueno. Sigamos intentando. Me contaron que igual andás medio raro. Y sinceramente, cuando te veo, lo poco que te veo, es cierto. ¿Estás bien? Quizás venís más estable, menos acelerado que cuando te conocí.
1) Es probable. Pero solo eso, probable. Quizás haya entrado en una nueva meseta. Hace falta volver a pisar al acelerador. Extraño las vueltas en u que suelo dar.
2) Debo admitir que sos entretenido, sabés como hacerle pasar bien el momento a una dama. Siempre que me junto con vos las horas se me pasan volando.
(en ese momento hubieramos asumido el 3, pero ya no hacemos esas cosas...)
1) Entonces, natación y arquitectura...
2) Y... nada. Tu vida es más entretenida que la mía. Contame...
1) ¿Qué? Me vengo peleando con mi jefe más que de constumbre. Lo bueno es que no me lo tomo personal, ni nada. Ya no me importa. Gallagher está flaco, por alguna circunstancia. Mañana lo llevo al veterinario, pobre gato. Estoy con un par de proyectos más de free lance, pero nada serio. Pero no sé, no soy más que esto que tenés en frente, no sé que más te puedo contar...
2) ¿Seguro?
(silencio...)
2) Me dijeron que suenan bien. Me gutaría escucharlos algún día, a ver con qué me encuentro.
1) Equonim... si, estoy contento por eso. Suena bien. Creo he remado bastante, y necesito divertirme tocando. Espero esta vez dure, porque me estoy cruzando con demasiados estúpidos, y demasiadas locas.
2) No me interesa escuchar sobre las locas...
1) No pensaba contarte, como yo tampoco quiero enterarme de quién está en tu vida ahora.
(silencio 2)
2) Me alegra que hayas retomado tu proyecto, siempre me gustaron los músicos.
1) Es que no podemos tener una conversación como amigos, Jen. Inmediatamente hablamos de la rodilla que se asoma por tu jean o tu afición por los músicos, con quién está el uno o el otro, o de cuán ducho soy yo para las damas. Y esto último es mentira encima...
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Conversación con el enemigo
#) Hola.
1) Hola. ¿Cómo estás?
#) Bien.
1) No puedo creer que estemos acá, los dos frente a frente sin que se estén cayendo las paredes, sin que resplandesca esa necesidad de huir...
#) Lo mismo digo. Sé que te cuesta estar acá, que te has implantado esa reticencia a mi. Lamento eso. Pero respeto que estés acá ahora, que no hayas optado por no venir.
1) Si. Yo también lo lamento. Y reconozco explícitamente el esfuerzo emotivo que estoy sufriendo ya.
#) Tenía razón cuando dije que no podíamos quedarnos con todo esto embotellado, esa vez abajo de la lluvia. Tuve que perseguirte casi, alcanzarte, lograr que pararas, para poder hablarte. Tanto tiempo a pasado Allen. Ese mismo tiempo que susurra su verdad, no la mía.
1) No sé. Tengo que admitir que recién ahora me doy cuenta de ciertos mecanismos. Y creo que fui efectivo de desarmarlos, sin darme cuenta. Vos no querías que los desarmara, pero creo que tenía que abandonarlos.
#) Creo que no los abandonaste del todo. Entendeme. Renuncié a vos porque no quedaba otra escapatoria, y te digo bien claro, fuiste una de las renuncias más dolorosas que tuve que hacer. Intenté volver, acercarme un poco. Pero siempre me respondiste con una repelencia asombroza, con bombas y estallidos.
1) Decime, ¿vos tenés esa sensación, cuando estamos con todos, los dos presentes, de que tenemos que omitir lo inomitible? Eso, de que nos negamos el uno al otro pero en realidad estamos tan de frente, tan cerca, dolorosamente cerca desde un abismo.
#) Si. Lamentablemente nos hemos vuelto expertos en esquivarnos. Pero vos iniciaste este proceso. Vos fuiste el que se fue, el que comenzó a volar los puentes, a desintegrarse.
1) No pude con tanto dolor, entonces me fui. Y aprendí a desconfiar de mi mismo, entonces comenzaron las detonaciones. Sabía que si existía el puente, iba a cruzarlo, o peor, a intentar que vos lo cruces. Entonces comencé a detonarlo.
#) Recuerdo, escuchar las explosiones a lo lejos. Por favor, si me has hecho llorar con semejantes cosas. Esa lejanía, ese no reconocimiento de que me quisiste, de que estabamos juntos. Te odio por eso. Negación de que yo estuve en vos y vos estuviste en mi. Negación de que las cosas cambiaron. Procediste a borrar las cosas, a convertirme en la nada.
1) Esa nada es la marca de la presencia absoluta.
#) Si, veo. Me doy cuenta. Estamos de acuerdo en eso. Quiero que sepas que yo no hice todo este montaje, que te recuerdo, que estás... que me pone mal acordarme de vos, pero no por el pasado ese que tuvimos juntos, sino por eso que te volviste ahora, Allen.
1) Estoy absolutamente convencido de que el problema no es con vos, el problema es con quien eras antes, y ese por qué del fracaso. Porque creo que ya no te conozco, pero tengo una imagen demasiado explícita de quién eras. ¿Sabés que hasta recuerdo tu número de documento? Fah...
#) ¿Ves? Negás toda mi realidad, todo eso que soy desplegado en la actualidad, mi yo de hoy, que ha pasado por más cosas que Allen Jana. Te quedás con hipótesis de quien soy, y con certezas (discutibles) de quien yo era. Me matás una y otra vez, todos los días. Pero el que sangra los balazos sos vos.
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Temblando frágil en la multitud
(intentaré hacer honor a los comentarios de que debo escribir más breve... a ver si me sale.)
Personajes:
- Allen Jana
- Resto del mundo
No es difícil, suelo hacerlo todo el tiempo. Me piden un aviso: diseño claro, fondo verde, muchacha en bikini, y vamos a ver si el tipo que lee el aviso asocia la mina con el aparato este que tenemos que vender. Si, lo sé, lo hago todo el tiempo. Detesto hacerlo. Allen, que se vende como la peor prostituta de todas, que sabe que podría estar en otro lado, haciendo otra cosa, con otra gente... Pero no, Allen es este tipo sentado frente a la pc ideando imbecilidades, que para colmo hoy no le salen.
"Tengo un problema", estalló Dani desde la computadora de enfrente a la derecha. Yo había superado la crisis mediática superconcentrada de darme cuenta que doce de doce avisos que había hecho, gozaban de tremendos errores. Salvé las papas, pero ahora, Dani.
"Esta porquería de publicador no anda". Allen, tiene que reconocerle a Daniel que lo ha ayudado en más de una oportunidad. Hora de pagar: "Mirá, a mi el publicador web me anda, así que pasame lo que tengas que subir que lo liquidamos".
Puta madre, hoy tenía ganas de irme cuanto antes de esta nefasta oficina rodeada de nadie, porque la verdad es que hoy son todos una manga de indeseables, y yo sólo quiero...
Creo que me encantaría verte hoy. Entonces ensayé ese texto: "Quiero saber si podemos vernos hoy". Nada muy complicado.
Luego de tanto esperar, y no me respondés. Hoy viene mal.
"Eso lo necesitamos hoy, y ojo que en el mail está copiado Ernesto Celian". Ernesto Celian: Capo de tutti la empresa, y si no tengo esto resuelto para las seis, se arma la goma, se prende fuego todo, y yo, tan experto en arrojar combustible, tengo que ver cómo cuernos hago para que estos idiotas tengan su minita al lado de su supermonitor LCD a precio de lujo. Por favor, el mundo de la publicidad es un infierno, más que nunca hoy.
Tomando café a roletes, insultando reiteradas veces al techo, a este sistema macabro que lo único que consigue es dejarme en banda en tan desesperado momento, brillando en plena multitud, sólo, aunque me rodeen todos, aunque todos hagan de cuenta que nada pasa, acá, estoy apagando incendios. ¿Desde cuándo me importan tanto los incendios, mierda?
"Si nene, qué te pasa? Estoy ocupada", me escribió Luna, después de un largo rato.
Okey, entiendo que tampoco debo hablarte a ti hoy, que te vendiste al complot mundial de "ignoremos a Allen". Haberlo dicho antes, me ahorrabas el pedido de salvavidas, de flotadores en tremenda tempestad de lo irrisorio.
"No importa. Perdón la molestia", le respondí.
"Bueno, dale, contame Allen", insistió. Ya ni te contesto. Ya perdí las ganas, así que el resto fue silencio.
Y justo hoy me llegan datos de la inombrable. En realidad, es bueno irla afrontando a la distancia. Que Guille, ya no estás, no quiero que vuelvas, pero irrefutablemente apareces de vez en cuando. Las desvantajas de conservar los amigos en común. Si quieren juntarse, juntensen, pero no me cuenten. Y ni pienso responder al mail de invitación. July siempre miraba de reojo a cualquier referencia a Guillermina. En realidad, ella ni la conocía. Tampoco la soportaba.
Pero seguimos con Dani y la máquina de descuartizar ideas, de revertir los buenos días, de conservar las ilusiones. Dani no te preocupes que para algo estoy, que vos sos un tipo copado. Van quedando cada vez menos en el piso, se van yendo. Esta vez nos toca quedarnos, justo hoy, día de neuronas quemadas, estómados revueltos y esas estúpidas ganas de que al menos me digas "hola".
Final
- No sé si te acordás de esa idea que nos hicimos al principio, de los chascarrillos entre tus piernas, los azares de jueguitos en el mar, y los roces accidentales. Y en el medio estaban esos desacuerdos que, sostengo ahora fervientemente, jamás supimos manejar del todo, pues siempre los evadimos.
- Sí, claro que me acuerdo, aunque no me gusta tu metáfora, F.
- No es un tema de metáforas, explícitos implícitos o aledaños. Y esto si te lo digo en serio, es un tema de dientes apretados seguro. Tengo esa sensación de que conmigo jamás fuiste libre, que jamás saltaste del risco al vacío para ver cómo se sentía.
- No me eches la culpa de esto, vos sos el que se está yendo.
- Claro… si, es fácil ponerlo así. Me voy
- Te estás yendo, F.
- Me siento obligado a ello.
- ¿Sabés qué? Me tenés podrida con eso de que “no sé qué me pasa”. Efectivamente, no te entiendo ya. No sé quién sos. Te pasaste de rosca con esto del dibujito animado. Te tengo enfrente, y la verdad es que te extraño, pero a la vez, deseo que te vayas ya, y ni hablar de esas ganas de que te quedes…
- ¿Y te acordás que entre los accidentados roces de piernas, en realidad nos queríamos tanto?
- Yo aún te quiero, pelotudo… Te quiero pero ahora te odio. En realidad es un mismo sentimiento que vos disparaste en mi, que dibujaste no sé cómo, un mural que te hiciste conmigo, que tiene partes a color, y partes en blanco y negro. F…
- ¿Ves que el problema no son las metáforas? Te lo dije. El problema es que vos nunca quisiste hacerte cargo de ciertas cosas. No te das cuenta, pero esas omisiones que haces, que pretendés que yo haga, son presencias irrefutables, contundentes, sísmicas que te mueven el piso… que nos mueven el piso.
- ¿De qué cosas no me hago cargo, a ver?
- Sos esquiva para ciertas cosas. No te gustan las etiquetas. Fue cuando me cansé de mantener lo “políticamente correcto” que todo se fue al cuerno. Y aún en nuestros peores momentos, vos no sólo optaste por sonreír, sino que demandabas que yo sonriera a tu lado. No podría convidar esa sonrisa, que era un fiasco.
- ¿Crimen mío? ¿De qué me hablás? ¿De las miradas de complot, de tu amor de plástico? ¿De esas “dudas” tuyas que terminaron socavando el hermoso hombre que eras?
- Primero y principal, de que amaste a un pelotudo como yo… quien no es lo que vos crees.
- Sé quién sos. Pero vos, querido F., tenés un afán por el escape, escape ridículo y chiquilín. Estoy convencida de que te falta crecer, que sos un nene. Te comportás como un nene. Te odio.
- Me quedó grabado la primera vez que me lo dijiste, que me odiabas. Las lágrimas hacían surquitos por tu mejilla, no había bote que pudiera navegar sin naufragar allí. Me acuerdo el tono, los puños apretados, las manos manchadas por esa hemorragia que no cedía. Me acuerdo que me miraste aterrada de repente, me soltaste la mano, te alejaste tres pasos en pleno Juramento, llegando a Cabildo. Me acuerdo que… Estaba la foto, tu foto corriendo de espaldas. Que cruzaste la calle, corriendo como jamás te vi hacerlo. Que intenté perseguirte, pero casi me pisa un auto. Miré para el costado, un tipo me miraba. Entendía todo y no entendía nada en realidad. No sabía. ¿Qué sentido tenía correrte, qué mierda podía yo decir ante semejante imbecilidad que había yo mismo fabricado, envasado y distribuido? Y me fui a lo de Q., hecho una máquina sin sentimientos, hasta que allí quebré.
- ¿Quebraste? ¿Vos quebraste? Sabés que yo no me animaba a volver a casa. Que vagué sin rumbo, hice como quince vueltas a manzana en Olazabal y vaya a saber qué, la calle era un despelote. ¿Era la calle, o era yo que estaba totalmente destruida? No quería verte nunca más. Se me caían los besos por todas partes, destartalados, rechazados por quien fuera mis mejores labios…
- Te duró poco, porque a las ocho estabas en la estación de servicio esperándome. Y ninguno sabía qué hacer. El pibe del playón cargaba nafta, pero no sabía qué hacer. El del shop vendía caramelos y puchos, y no sabía qué hacer. El del auto, que esperaba el semáforo para cruzar avenida del Libertador, tampoco sabía qué hacer. Vos no entendías nada. Yo jamás tuve la más puta idea.
(Si me preguntan, el silencio entre ella y yo duró aproximadamente entre treinta segundos y un año. Me atengo a la rigurosa precisión de estos datos. – Además, cayendo en posteriores reflexiones, ese “te duró poco” ameritaba que B. me partiera la cara de un cachetazo.-)
- Mi amor, maldito F., ¿te enamoraste de otra? ¿Te olvidaste que me prometiste nunca hacerme daño? ¿Te gusta fusilar tus esperanzas, destruir puentes, volar en pedazos mi corazón que es tuyo, que sigue siendo tuyo, pero me lo dejaste tirado, roto, dando vueltas sin ya distinguir cómo es sentir?
- No me enamoré de nadie. Sólo de ti. Y debo admitir, te hago pagar por mis errores, los estás pagando demasiado caro.
- ¿Entonces?
- B., B…, vos… Hay cosas que creo es mejor no decirte… Quiero medirme, para no dañarte más.
- Explicame. Al menos me debés eso…
- Ya lo dije, tengo algo, un desastre interno, se me desbordaron las ilusiones desde el hemisferio izquierdo, intentaron hacer una pirueta para saltar el pedestal donde estabas vos, y parece que todo se fue al cuerno. Creo que vos también cambiaste, que no soporté más el montaje, que no pude más con nosotros, con esa felicidad apabullante, de cartón y papel picado…
- ¿No fuiste feliz conmigo?
- Si, lo fui. Sino esto sería mucho más fácil.
- A veces pienso que tenés una tendencia a la autodestrucción, que esperás que alguien te salve de vos mismo. Querido, no seré yo, pues ya me la cobraste demasiado cara. ¿Qué hago con toda esta sangre ahora?
- Eras todo lo que yo quería. Me trajiste de vuelta de la muerte. Eras todo, todo lo que yo quería… Y eso es algo que jamás debí haber hecho.
- Estúpido.
Y ahí me di media vuelta, me insolé bajo las estrellas, me reventé por décima vez en esa idea de abandonar la tierra, de devolver mi alma, de incendiar mi santuario. Creo que ella me miraba desde la ventanilla de atrás del taxi, que me insultaba en silencio, que lloraba mi muerte. Fue el peor funeral al que asistí en mi vida.
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Tengo las manos manchadas de sangre. ¿Es que he estado en la guerra? Cariño, ¿qué significan esos disparos?
Publicado por T. en 21:14 1 comentarios
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