Fue hace casi un instate que sonó la campana. Al trote, nos aproximabamos el uno al otro. Ella lucía una cara particularmente enfadada, guerrillera, dispuesta a hacer daño. Yo ya había perdido consciencia de dónde estaba, pero no de quien era ni de cómo había llegado hasta ahí. El referí nos observaba de cerca, nos había chequeado los guantes. Quedó asentado que ni yo ni Guillermina teníamos herraduras de caballo en las manos, y que no había ningún tipo de truco.
El primer golpe de ella alunizó en mi frente, pero estoy seguro que buscaba mi nariz, debido a la frustración que se respiró de repente en el aire. El público disparó un "whoaaaaa", mientras yo lograba esquivar el segundo golpe, que me venía al pecho. Orlando me gritaba desde afuera del ring "pegale, pegale, boludo, pegale". Yo te juro que los golpes no me salían.
Recuerdo ver caras conocidas en el ring, de a flashes. Felipe, Day, Jen, Oliver, Valery, entre tantos otros. También recuerdo haberla visto a ella, a la otra habitante del ring, en duplicado, sentada el las gradas, comiendo pop corn y vitoreando cada trompada que recibía yo.
El referí, o árbitro, o lo que sea, seguía la acción demasiado de cerca. A ver cuando le pegas, pibe, porque ya te encajo unos buenos bifes.
Orlando) Dale que se está cansando.
Allen) ¿Qué?
Guillermina me miraba, me tenía clavados los ojos. Así como así, me salió automáticamente:
Allen) No tengo ganas de escucharte rujir.
Guillermina se me avalanzó, pues parecía que la había hecho enojar. No emitía sonido alguno ella, no decía nada. Respetaba ese contrato de silencio pactado hace años ya. /duplicaba su velocidad, se movía rápido. Pero yo era un poco más rápido, hasta que...
Paf!
Otro golpe, este en la cien, seguido de otro en la mandíbula. En seguida tuve que cubrirme, porque la ráfaga de sus guantes de box me tenía completamente a tiro. En ese momento, el referí nos separó, me miró a los ojos casi indignado.
Orlando) Che, mañana al final vamos a lo de la colo, ¿no?
Allen) Deberíamos encontrar una mejor excusa, me parece. En una de esas podríamos caerle a Bob a la casa. Hablá con Felipe, que el sabe más.
Mi falta de atención fue recompensada con otro golpe en la mandibula, mientras mis piernas se cansaban de esquivarla, de moverme hacia los costados, de retirarme de la red, para encontrarme con ella, cubrirme, agacharme, amagar un golpe que ambos sabíamos no podía ejecutar. Entonces salió:
Allen ) Julieta.
Guillermina abrió los ojos, sus pies se detuvieron. Intentó tirarme otro golpe a la cara, pero algo la detuvo. Salió volando para atrás, golpeada por no sé qué.
Orlando) Vamos pibe, eso eso. Bien, parala un poco porque sino esta te mata. No le importas ni medio, pensá eso. Tenés que demolerla.
Guillermina se levantó, mientras el referí se ocupaba de tenerme una distancia prudente que ni se me ocurría franquear. Escupía algo de sangre.
Me miró. Pero no era la mirada furiosa de antes. Había tristeza en sus ojos. No sé si había lágrimas, pero se secó la cabeza, se limpió el labio, y volvió a la carga.
Mi afán estaba destruido, si es que alguna vez lo había tenido. Orlando, nene, sinceramente no te das una idea de lo que es estar en el campo de batalla sin querer atacar, esquivando misilasos sin poder evitar un poco la inquietud. Guillermina, no tengo problemas en bajarme, pero no me cabe duda de que bajarías a por mi, o de que en otro ring nos encontraríamos mañana.
Alguien dijo "dale apercá, dale apercá". Creo que escuché eso, y fue instantáneo. Cerré los ojos, y un gancho a mi mandibula me hizo volar. Y volé, volé no sé cuántos metros. En el techo había una imagen de las playas de Mar del Plata, de Parque Centenario un viernes por la tarde, tirados al sol.
Orlando) Aterrizó inconsciente. Guillermina se dio vuelta y encaró para la red, dejando al referí plantado que la buscaba para levantarle el brazo trinunfador. Salió casi en un destello, mirando no sé qué. Además, en las gradas había otro lugar vacío, y un paquete de popcorn tirado todo desparramado.
K.O.
viernes, 4 de enero de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario