Lo intentamos decir un par de veces pero no nos salía. El problema con Day era que no confiaba en mí, que me instaba una y otra vez a ponerme a prueba. Yo ni enterado que esta noche era la entrega de premios de la Academia.
Day) No, amor. No entendés. Se juntan con Orlando y yo lo conozco a ese, es un pirata. Se sube al Perla Negra y se los quiere llevar a ustedes.
Allen) Supongamos que sí, que nos subimos al Perla Negra y entonces iniciamos esa cruzada que tanto temés. ¿No te das cuenta, que si bien yo puedo ser bastante... poco lúcido, digamos, no hago esas cosas?
Entiendo y a la vez no entiendo. No voy a negar las molestias de cuando Oliver mira a Day, o le tiende el brazo por la cintura. Pero confiaba en la chica lo suficiente. Oliver lo hacía de buscapleitos nomás, de brabucón.
Yo me serví más cerveza. Le ofrecí a Day, pero claro, ella no quería eso de mí. Felipe se sirvió sólo, porque él prefiere esa "magia del self service".
Felipe) Yo me subo al Perla Negra nomás, y me voy visitar labios ajenos.
Day miró a felipe, luego me miró a mí, diciendo (aunque no dijo nada) "estos son tus amigos". A eso yo repliqué con un reboleo de ojos que terminaron clavándose en Felipe con el grito (que no grite nada, claro) de "ayudame un poco, pelotudo".
Volvió Orlando del baño. Mientras se acercaba, Day veía cómo se ponía el parche y un loro se le posaba en el hombro. Resulta que yo no hago, pero me toca pagar los platos que no se rompieron eh.
Entonces Felipe hizo declaraciones para la cadena nacional:
Felipe) Day, quedate tranqui. Este se porta demasiado bien. La otra vez, cualquiera de nosotros hubiera terminado con la rubia esa. Pero la mina se emperró con Allen, y se le tiró nomás. Él la hizo rebotar como pelota de basket.
Los ojos de Day reclamaron una explicación inmediata. No importaba que yo hubiera hecho honor a nuestro contrato de exclusividad, pero si que me hubiera guardado la pequeña anéctoda...
Rubia) Parecés un chico inteligente... bla bla bla bla bla bla bla bla
Allen) Hm. Te lo agradezco, pero no.
El bar-bolichón de la noche había convocado. Los chops se saludaban unos a otros, el humo de todos los cigarrillos de Buenos Aires parecía inundar el lugar. Orlando, Bob y Felipe miraban la escena anonadados. La rubia le había pasado por atrás de Allen, y con una sonrisa le había dicho algo al oído...
Allen) No me acuerdo qué dijo...
Felipe) Andaaaaaaaaaa.... ¡Vamos! Si le respondiste.
Bob) No entiendo. Vos sos el más anti de todos, y a vos te da bola la rubia. Y encima la mandas a freir espárragos.
Allen ensayó una defensa estúpida: "no me gustan las rubias". Y rianse, bastardos. Rianse nomás.
Venía mirando ella. Pero mirar no es delito. Pasó una vez y sonrió. Yo creo que tendría 18, linda de cara, pero esa actitud de mellevopuestoalmundo me da por el quinto forro.
Orlando) Bueno, yo voy y le explico que Jana tiene problemas de múltiples personalidades. Y por las dudas le digo que te gustan los hombres.
Allen) Whatever...
Orlando se la agarró nomás. Felipe creía que no le había dado bola primero a él porque había estado mirando demasiado para la mesa esa de las tres, la morocha, la castaña y la de rulos. Afinad la puntería, muchacho.
Allen sostenía que este tipo de anomalías eran un requisito del sistema, y que el derecho a la puteada no se lo sacaba nadie porque sino se ponía a insultar ahí nomás. Bob es Bob, tiró tiró hasta que a las cinco de la matina no se acuerda quién era la que tenía enfrente, pero estaba seguro que el vodka con Speed se lo había invitado él.
Allen, vestite de frac, que viene la entrega de premios.
Day) ¿Y cuándo me lo pensabas decir?
A ver, vamos a recapitular. De lo primero que me declaro automáticamente culpable es, efectivamente de no haberlo dicho. Pero señor juez, comprenda que no fue por malicia. Day se pone así, yo sólo quería ahorrarle la migraña.
No seamos tan así. Yo me siento bien de haber esquivado la tentasión. Pero no pude esquivar la sonsera...
Y Felipe me hizo acreedor de este nuevo Óscar. Ante todo, quiero agradecer a la Academía, a mi equipo de producción: Orlando, Bob, esto no sería posible sin ustedes. Gracias a los televidentes, sean más videntes y menos tele. Sus risas son mi mejor recompensa. En fin... gracias por venir.
3 comentarios:
no bolooooooooo... jajajja
Necesito alguien que me emparche un poco (el ojo). Aguante el Perla, y al que se baje lo pasamos por abajo de la quilla!
Ah! Luc también aporta a la blogosfera ahora?
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