Hell of a nite

lunes, 22 de junio de 2009

I
- Disculpá - le digo a Valeria, sentados ya en el auto-. It´s been a hell of a nite...

II
Carla me mira enojada, y la verdad es que no entiendo lo que hice mal esta vez. Quizás sea que nuevamente le he dicho "cariño", y a ella no le gusta. Entonces encuentro que...

- Mirá, no creo que sea el momento...

- Entiendo. ¿Preferís que me vaya?

Carla hace una mueca. Evidentemente piensa que si me voy, todos van a preguntar por qué me fui. A ella no se le ocurren explicaciones, y además, piensa que de darlas sería todo altamente sospechoso. Porque ahora no es sospechoso.

- No, está bien, quedate. Igual, me gustaría que nos alejaramos un poco, que obviaramos todo lo que nos pasó. Sé que me pongo dura a veces, pero bueno, no hay otra opción. Ya hablaremos mañana, o en otro momento.

Creo que luego de eso anduve quizás un tanto errante, lo cual se prestó para confusiones. Digo confusiones, porque mientras Daniel me pedía explicaciones sobre mi ruptura con Day -era como si precisara llenar un formulario-, Valeria se empacó en culpar a Carla de ese estado que me invade ahora. Aunque yo intentaba explicar:

- No, está bien. Creo que se trata de algo más grande esta vez, no simplemente de ella.

- Es una flor de boluda. Primero hace lo que hace, luego se va, se retira, toda asustada -incriminaba Val-. Se hace la segura, pero me doy cuenta, conozco cómo son las cosas. Vos haceme el favor y no te emborraches.

Valery de repente juega a ser mi hermana mayor.

III
- No me gusta - decía Day-. O sea, el resto cancelaron, pero ustedes se juntar igual.

- ¿Y por qué no? ¿Estás mal con eso? ¿Es porque salgo sólo con ella?

- No. Sí. Más o menos. Es que mirá, yo tengo percepción para estas cosas, y Valeroa es una chica que tiene más amigos que amigas. No es casual.

- No es casual...

- Es así. Un hecho. Además...

- Además...

- Sé eso. Sé que ella te lo dijo en un momento. Qué sentía cosas por vos. Lo que pasa es que vos das esas respuestas tan inauditas en esos momentos, que le dijiste "ah, sí, mirá vos".

- No le contesté así. Le dije que creía que era una sensación momentanea y que se le iba a pasar, porque había cortado con el novio hacía poco.

- Qué respuesta. Siempre tan analítico.

- Mirá quién habla...

IV
- Allen -dice Carla-. Estás desvariando. No lo puedo creer. Vos que sos tan serio, tan medido... estás hecho un desastre. No puedo estar con vos, mirá.

Ya ni recuerdo cómo venía la conversación. Mi hermana mayor me había venido a cuidar un rato. Luego esta otra le había pedido un momento conmigo. No entiendo.

- Allen. Mirá, sé que te pasaron cosas. Que nos pasaron cosas. No puedo negarlo, pero ahora... Ahora es un pésimo momento. Verás, no estamos... No soy... Tengo esa sensación de que ni siquiera me escuchás.

No es cierto. Se trata de una mera impresión. Igual, a esta altura, no me importa, pues ya está todo hundido, creo que veo agua por las paredes caer.

V
- Me molesta -decía Day-, que sigas conservando una foto de ella.

No supe qué responder.

VI
- Un día de perros - le digo yo a Valeria-. Creo que es este Lansky, lugar de mierda, que me trae mala suerte.

Nos encontramos en el auto, estacionado, justo para salir a avenida Pueyrredón.

- ¿Decís que Lansky es latoso?

- Sólo recuerdo que Lansky fue uno de los primeros lugares a los que salimos con Guillermina y un grupo de amigos luego de dejar de ser... nosotros. Estuvimos sentados el uno frente al otro toda la noche, justo frente a frente. No nos dirijimos la palabra en ningún momento. Simplemente cuando todos decidieron irse a otro lado, yo opté por irme. Estaba tan borracho que cuando me subí al auto, comencé a manejar, y no podía ir a más de veinte. Así que tuve que estacionar. Me quedé dormido hasta las siete ahí.

- Hey, son los garrones de la salida con la ex. Nada personal, ya dejalo ir, ¿sí?

No tengo idea de a dónde se habrá ido Carla. Llamó una vez, luego de que Valería, Daniel y yo nos fuimos del lugar. No la atendí.

Entonces comenzamos a hablar de Darío, que no le da pelota a Valería, y que ella dice que necesita que le de pelota. Tuvimos una breve discusión sobre quién manejaba. Gané yo. It´s been a hell of a nite.

lapsus

martes, 16 de junio de 2009

Ella había dicho por favor, que intentara tomarme las cosas de otra manera. Yo sostengo que se preocupa de más. Por otro lado, no es casual que esto haya ocurrido justo a dos semanas de separarnos.

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No fue fácil. ¿Cuándo lo es? Pero más por idea de ella que por elucubración mía, optamos por eso de:

Day: Prefiero que nos hablemos, perfiero que no te esfumes. Creo que sos lo suficientemente importante para mí como para intentar convivir con el hecho de que sos mi ex.

Yo pensé. Eso estaba destinado al fracaso, continuar mis diálogos con Day por fuera de nosotros dos. Ahora bien, quizás no lo había intentado lo suficiente. O quizás me faltaba madurar y ahora podría lograrlo. O simplemente se trataba de optar por otro plan, otra forma de hacer las cosas, otra estupidez que al menos no sonaba a vieja estupidez.

Allen: Vale intentar, claro.

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Entonces llegó el fin de semana. Según había hablado con Bob:

Allen: Lo raro de todo esto es que no siento el cansancio. La verdad, es que me parece que estoy como nuevo. Aunque quizás en algun momento, si me levanto muy rápido, me da un mareo viste.

Bob: Sí, es una posibilidad. Una de las reacciones del cuerpo al stress es la desensibilización. Claro que no te sentís cansado, pero si no dormís hace 36 horas, creeme que alguna secuela te queda.

Allen: En realidad, me duele un poco acá - y me tomé la nuca.

Bob: Cervicales.

Allen: Quizás con algún...

Bob: Deberías intentar despejarte un poco, romper con la rutina. Lo mejor es que duermas naturalmente, por los mecanismos biológicos normales. Igual, te veo con todas las ganas de salir.

Claro. A diferencia del fin de semana anterior, para mi era claro que tenía que evitar quedarme en casa, preguntándome dónde estaría Day, o si se había quedado, o si estaba bolicheando porque las amigas la habían obligado a salir al mundo.

Bob: No me extraña que tengas la memoria afectada.

Orlando había entrado en juego.

Orlando: Las opciones no son muchas. De hecho, hay una sola, por ende, no es opción sino destino. Una de mis compañeras de la oficina festeja su cumple en San Telmo.

Insulté a ese barrio. No me gusta, y es a trasmano de todos. Nos repartimos en autos, Orlando llevaba a Oliver, Luna y Ly. Yo llevaba a Paliers conmigo, y según Esthershack, "paramos por casa que me tengo que cambiar". Sabíamos todos que era una farza, pero bueno.

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"Me gusta tu barba", me dijo ella. Mientras, Orlando me miraba casi sonriente, quizás estallando a carcajadas pero no pudiendo emitir sonido. Quizás asesinaba esas ganas de reir. En fin, no contesté mucho más que un "ah, mirá". Estaba impedido. No así Esthershack, que se la bancaba mejor que yo.

Los lapsos, las conversaciones... Repentinamente Paliers me hablaba de "¿te acordás de aquella vez en la que me agarré a la amiga de July? Me hace acordar a esa piba ahora". Mi tenue capacidad de reconocimiento, sumada a mi ceguera -topo, me decía Day-, no me impedían decir que no había chances de que la piba que Paliers miraba parecida a la amiga de Julieta.

Orlando se encontraba en una zona gris. Y allí se quedaría, toda la noche. Luna estaba molesta conmigo creo, por:

Luna: ...traviado? Quizás no te das cuenta, o... ... biar. Es por tu bien. Entiendo lo... ... ser que ella... rra llamar.

Mi percepción era un tanto discontinua, me faltaban pedazos de lo que estaba ocurriendo, así como me costaba explicar el hecho de que me había llevado de la barra el vaso con pajitas. ¿Para qué?, dije, y lo arrojé contra la puerta del baño. Alguno miró, nadie dijo nada.

Paliers charlaba con la "ex amiga de July". No sé porque ese nombre le había puesto. Probablemente porque no se acordaba el verdadero.

Luna: ¡Divino, un bes... ... ra adelante. Me sorprendiste, otra vez, pero con tu hist... ... go, sé que la pasaste mal, me imagino, digo, por todo esto.

Fue entonces que retomamos, no sé por qué, la conversación:

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"Me gusta tu barba, tiene actitud". No entendía la frase, no entendí por qué. Tampoco comprendía qué mierda hacíamos ahí, o cuando iba a pasar esa extraña sensación que me recorría.

"Creo que siento todos mis huesos, uno por uno", dije. "206, cada uno de ellos conectado con el otro". La muchacha me miró, quizás medio sorprendida. "Sentís los huesos...". A todo le faltaban pedazos, salvo a mi esqueleto. El tiempo era pura discontinuidad, pero yo tenía la certeza ósea de estar donde estaba.

Según Paliers:

Era más ella la que te hablaba, y vos el que intentaba registrar lo que pasaba en algún lado del mundo. Estabas demasiado drogado evidentemente, porque en un momento le dijiste algo así como "disculpame, pero no puedo ir a tu bautismo". Y te fuiste.

No recuerdo que me estuviera hablando de ningún bautismo. ¿Sería porque ella me parecía chica? Igual no creo que hubiera ningún aproach, digamos...

Esthershack: ¿Lo de la barba?

Allen: Sólo un comentario.

Esthershack: ¿Te parece? um... En realidad, claro, ponele que no un aproach, pero sí un "bueno, conozcamonos".

Allen: Es que me cruzó en un momento demasiado bipolar de mi vida.

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Day: ¿Are you alright?

Allen: Seguro. ¿Vos?

Day: Tengo esa sensación de que los tiempos aún están un tanto cruzados, un tanto manipulados. También tengo la sensación de que vos estás con eso, pero, otra vez, me pregunto por qué.

Palabras

jueves, 11 de junio de 2009

¡Pero si el mal está todo aquí! ¡En las palabras! Todos tenemos adentro un mundo de cosas: ¡cada uno su mundo de cosas! ¿Y cómo podemos entendernos, señor, si en las palabras que yo digo pongo el sentido y el valor de las cosas como son en mi interior, mientras tanto, el que las escucha, inevitablemente las asume con el sentido y el valor que tienen para él mismo, pertenecientes al mundo como él lo tiene dentro? Creemos entendernos; ¡no nos entendemos nunca!

(Breve fragmento de Seis personajes en busca de un autor, de Luigi Pirandello)

olvidos

lunes, 8 de junio de 2009

Un sábado nos puede ocurrir cualquier cosa, pero no este. Pareciera que el destino, esta vez se ha confabulado en nuestra contra. O en realidad, nosotros lo confabulamos. Ahora me encuentro aquí, en Ringo, en pleno cumpleaños de Esthershack, sin demasiado que hacer.

Esthershack: Es que los soldados parecen haber abandonado toda chance de batalla, ¿no le parece, general Orlando?

Contesté que sí, que eso me parecía indignante, una zona de desastre. Ya iba por mi segundo vodka y nada parecía moverse en absoluto. Lo peor, comenzaba a caer mujeres, pero me sabía abandonado. No podía confiar en Felipe, pues él iba a ser el centro de la fiesta. Pero estos dos seres arruinados la verdad que me habían hecho la noche. Sólo me quedaba esperar a Paliers, claro.

Oliver estaba acodado en la barra, casi ni hablaba, escuchaba nuestra conversación. Era claro que no tenía muchas ganas de estar ahí. No lo entiendo, muchacho, ella se fue, ya está, no la sufras tanto, mirá que linda cara tenés a tu derecha. Por qué mierda se enganchan cuando saben perfectamente que no hay q engancharse.

Lo que queda de Oliver... tenemos que rescatar a ese sujeto de alguna manera, pues no vale la pena que esté así. El problema es la sumatoria de este sujeto, Allen, que retomó sus hábitos de disidente. Creo que las mujeres para él son como su copiloto, esa forma que tiene de medianamente atarse a la realidad, ser un poco coherente. Ahora está más preocupado por beber cerveza y adoptar alguna pose alucinógena, antes de que ir de levante.

Pero que digo, él nunca fue buen compañero para eso. Oliver es más versátil, tiene más carisma. En cuanto Paliers, podría...

Esthershack: Estamos hablando del Cata Díaz. Vamos, si yo hubiera pagado una platea para ver a mi equipo ganar por un solo gol, y que encima lo haya marcado el Cata Díaz, por favor... que me devuelvan mi dinero.

Oliver: Sep. En realidad es cierto. El miércoles no parece muy luminoso.

Parecía una especie de robot, sin demasiadas ganas de vivir. Se notaba que ninguna de sus palabras contenía más sentimiento que una depresión gris, que ya lleva semanas. Por favor viejo, basta.

Allen, sentado en la mesa, no hacía más que beber cerveza y hablar con Luna. Ah, claro, eso. Ambos coinciden ahora en cuán solitarios están. De ninguna manera se dan cuenta de que hablando ellos dos solitos no se les va a acercar nadie. Encima conozco esas charlas, ya uno termina asqueado de tanto sentimentalismo barato, comprable en cualquier telenovela o historia de quinceañeros.

Luna: ... de mala, creeme. Pero tampoco puede llamar así, las cosas están un tanto delicadas, los cristales se rompen, uno no puede caminar así nomás como si nada al lado del otro. Encima eso, pispear, insinuarse.., ¿para qué? si a fin de cuentas somos historia.

Allen: Quizás no lo hizo apropósito, viste. Solemos ser idiotas por deporte nosotros, pero además en una de esas tiramos jugadas sublimes y sin objetivo alguno.

Luna: Dejá de justificaro.

Ahí estabamos, claramente aburridos, no pasaba nada. No entiendo por qué Esthershack no hizo su usual fiesta en su usual casa. Pero claro, encima antes contabamos con la presencia de las amigas de las novias, que eran un nicho importante. Justo cuando la amiga de Day que está que raja la tierra está disponible, esos deciden cortar la cosa. Ly no viene, no ten go fija.

Estherhack: Ahora sí, viene Lorena, y esa es mía.

Otras vez la misma historia de siempre. Lorena franeleandole a Felipe, y no es que esté bárbara, pero no puedo hacer nada. Todo porque este le tiene ganas y nunca hace nada. Así no llegamos a ningun lado.

Oliver: Este lugar es oscuro... y me parece que la cerveza es cara -dijo con cara de amargura.

Una idea brillante. Se queja de que el bar es oscuro. Una verdadera degradación de este muchacho.

Allen: Mirá, peor es cuando a uno no le gusta nadie. Cuando no hay nadie a quien querer, nadie a quien desear, todo es una cagada, un embole, no sirve para nada, es un escándalo en mute.

Luna: Pero sinceramente, desearía al menos estar en paz un rato, no puede ser, estoy agotada, se me van las horas pensando y pensando, tengo que dispersarme.

Luna tomaba de su sex on the beach, mientras Allen iba por la tercera cerveza. Intentaban su mejor olvido, pero no se daban cuenta que se dedicaban a recordar toda la noche.

Me siento un pirata solo, me siento un abandonado nocturno, un capitán cuyo equipo se ha fugado. Encima los veo, esos sujetos que solían acompañarme tan bien... Ringo se iba llenando, iba alcanzando su nivel de siempre. Pronto sería hora, tendría que mandarme solo. No es que haya problema, pero quisiera que algunas cosas retornaran. En fin, a la rubia.

Lucidez

miércoles, 3 de junio de 2009

Tenemos nuevamente un escenario. Tenemos una silla de madera, que el reflector baña con su luz. Se escucha un vidrio romperse, y luego el ruido de una puerta que se abre para luego cerrarse. Entonces, por la izquierda, aparece Allen. Se detiene junto a la silla, pero no se sienta en ella.

Allen: En realidad, creo que hemos hablado largo y tendido sobre la cuestión de la conciencia. Que no hayamos utilizado esa palabra no significa que no la estuvieramos invocando, desentramando a cada momento.

Mira al costado. Se escucha a alguien caminar sobre vidrios rotos. Pareciera que Allen ve esa escena, como si la hubiera estado esperando. El ruido se detiene.

Allen: Ahora bien... ¿Es así? La conciencia es usualmente entendida como una instancia de lucidez. Lucidez, podemos decir, es ese momento donde todo se nos aparece como realmente es... o al menos tenemos esa sensación. Conciencia, entonces un estado, de lucidez al que apunta el hombre.

Se escuchan caer algunos vidrios más. Allen sonríe a la nada, sin mirar al costado. Levanta un poco la mirada para cegarse con el reflector que lo ilumina.

Allen: Lucidez. Se supone que uno atraviesa diferentes estadíos en su vida para alcanzar (o no) la lucidez. Quizás en nuestro fracaso nos demos cuenta demasiado tarde de las cosas, o también hasta incluso puede ocurrir que nos engañaramos con vivir en un estado de lucidez, que luego desenmascaramos con nuestra verdadera lucidez.

Esuchamos la puerta que se abre y cierra. Entra Luna por la izquierda, al igual que Allen. Se sienta en la silla, justo al lado de Allen.

Allen: Asumimos que poseemos la lucidez cuando creemos en eso que nos rodea, que es tal cual es.

Luna: Lo importante acá a señalar, creo, es que uno tiene la sensación de irse rectificando. la discusión que teníamos con Bob era sobre si esto puede tratarse en términos de "progreso", o de "proceso".

Allen: Claramente, se trata de un proceso.

Luna mira a Allen, sin levantarse de la silla. Él no le devuelve la mirada. Se escuchan nuevamente los pasos sobre los vidrios rotos, así como un viento que pareciera llevarse los cristales. Allen mira hacia la izquierda, hacia afuera de escena, como si viera algo, a la persona que camina sobre los vidrios, moverse y caminar.

Luna: Uno llega a una verdad, a una conciencia, a una lucidez. De eso se trata cuando comprendemos nuestros problemas, nuestras opciones, nuestra situación, de una forma que se ajusta mejor a lo que sentimos y pensamos.

Allen: Claro - mirándo a Luna -. Lo situacional. Lo que ocurre es que la lucidez, en tanto tal, no existe. El sueño lúcido, o la quimera cotidiana. No se trata de ninguna manera de acceder a todo tal cual es, o de comprender "mejor" las cosas.

Luna se para, mira a Allen.

Luna: Podemos entenderlo así. Pero si el momento de lucidez, como vos decís, no existe, entonces no tenemos relación con la realidad. ¿Acaso vivimos en una alegoría platónica? No podemos caer en la negación de la existencia.

Allen: Nadie niega la existencia, Moon. Sólo se trata de reconocer el estatus de la misma, de construcción.

Allen y Luna miran a la izquierda, como si buscaran al caminante de los vidrios. Nada ocurre. un viento se escucha, casi lejano, pero de una presencia irrefutable. Luna fija su mirada en Allen.

Luna: Se supone que uno llega a descubrir cosas a lo largo de la vida. Se supone que uno llega a conocerse a sí mismo, y que ese sí mismo es verídico, ¿no? Efectivamente, la conciencia en tanto momento lúcido y totalista es un invento, una fantasía. Pero eso no quita que lleguemos a un mejor conocimiento.

Allen: No es el conocimiento lo que debe negarse, sino...

Repentinamente se escucha la música: "I heard the news today, oh boy...".

Allen: ... No es el conocimiento lo que debe negarse, sino ese momento ficticio que nos aparece como un "progreso" en el conocimiento".

Luna: Yo creo en el progreso de la persona, yo creo que uno aprende en esta vida. ¿O no aprendimos nada? Todo aparece como una demoloción continua sino, como alguien que desarma lo que acaba de armar porque ya no le gusta.

Sigue la música: "Well I just had to laugh / I saw the photograph / He blew his mind out in a car / He didn´t notice that the lights had changed". Luna y Allen encuentran un momento para sonreir.

Allen: Es que la lucidez no puede existir, pues siempre es susceptible de caducar. ¡Eso es a lo que me refiero! Uno va atravesando diferentes etapas en su vida, efectivamente, uno va asumiendo diferentes perspectivas, diferentes sentimientos y pensamientos se adueñan de uno. Todo ocurre como si uno ocurriera más allá de sí mismo. Y es efectivamente lo que ocurre.

Luna: ...

Allen: La lucidez implicaría que podemos acceder a la verdad, a nosotros mismos en tanto reales y tal como somos, a nuestro mundo en tanto real y único. No funcionará. No se trata de negar la verdad, sino de reconocer que no hay UNA verdad.

Luna: Claro, algo así pienso yo.

la puerta no visible de la izquierda se abre. Luna y Allen miran hacia ella, hacia afuera de escena. Miran, hay alguien allí, pero nadie dice nada. La música: "Found my way downstairs and drank a cup / And looking up I noticed I was late." Se detiene, no hay más que silencio.

Escuchamos la puerta cerrarse, quien haya estado allí se ha ido nuevamente tal como entró. Luna corre afuera de escena, como si quisiera perseguir a quien ha salido. Allen simplemente la ve irse. La puerta se abre y cierra rápidamente. Se escuchan los pasos apresurados de Luna sobre vidrio roto.

Allen: Lo que encontramos, a lo largo de los años, son cambios de perspectiva. No hay más lucidez que el momento que nos inunda. Recordemos que no hay garantías, que de manera irrefutable, vamos pasando por etapas que se van desenvolviendo en otras etapas subsiguientes. Esto no implica, bajo ninguna circunstancia, que vivimos en una burbuja y que la realidad en la cual nos desenvolvemos sea una ilusión sin correlato alguno con nuestra "verdadera" existencia. En realidad, lo que he intentado a lo largo de toda esta serie de hechos, más o menos analizados, más o menos divergentes, más o menos regulares, es establecer el hecho de que la realidad debe ser una ficción.

Mira hacía la izquierda, en la misma dirección que escapó Luna.

Allen: La verdadera lucidez se reconoce como transitoria, como incrustada en una situación de la que somos carne.

Allen se va, por el mismo lugar que entró, mirándo apasiblemente para abajo, en un intento de adelantarse a sus propios pasos. Claramente no se ha percatado de la contradicción. Se escucha la puerta abrirse, y cerrarse. Las luces se van lentamente apagando, y comienzan a escucharse pasos sobre vidrio.