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El especialista

martes, 30 de marzo de 2010

[Otro borrador perdido:]

I
A las 10.33 del sábado Allen abrió sus ojos. Llevaba dormido tan solo unas tres horas. La noche anterior ni siquiera había dormido en casa. Todo era para el olvido. El sabor del café se le vino a la mente. "Ahora sí que soy un especialista, beibi", pensó.

La noche anterior no había transcurrido nada, pero no había podido dormir debido a los efectos de la ooootra noche anterior. A saber:

II
Hubiera querido quedarme callado, pero tengo un muy mal hábito de opinar cuando no me incumbe, como si pudiera tener alguna respuesta sobre esto. En principio, cuando me enteré de que Orlando traía a Lyla, la cosa me olió mal, pues el hecho de que viniera Ludmila complicaba la situación un tanto.

Somos grandes, ¿no? Ya no hacemos esas cosas como transmitir por fm o pegarle un cross al otro muchacho porque se lo merece, ¿verdad? Es increible lo que puede golpear una persona enojada, es increible cómo nos cobran doce pesos un porrón que vale tres. "¿Qué tiene de increible? - respondía con una pregunta Paliers-. Es el simple modelo de acumulación capitalista."

El cumple de Luna estaba lleno de obviedades, entre ellas, Lyla (y Orlando) y Ludmila y Lisa. Cuando Lisa vio a Allen creo que sentí congelarse la habitación.

- No tengo más problemas allí - dijo Allen-. Acordamos cortar comunicaciones.

- Ah, ese método es usual en vos, ¿no? - observé.

Como si a mi realmente me interesara lo que a él le pasaba con Lisa. Pero el frío que hacía, tan de repente, era ineludible. Ahora, jamás imaginé que...

III
... Ludi iba a entrar tan triunfal al lugar. Creo que todos nos quedamos mirándola un poco, olvidándonos de quién se trataba. Vestido negro, zapatos, tenía la figura esculpida, vestida para matar. No recuerdo precisamente en qué circunstancias pero terminamos en tequilazo y luego... reímos. Ella me comentó que:

-Ese tal Paliers es el personaje. Fue el que le firmó como "Pooh, Winnie The", "González, Yuyito", "Cop, Robo". Veinte minutos antes de comenzar la clase nos tuvo diciéndo que no podía ser, que esto era una facultad y que no se hacen esas cosas.

Efectivamente. Paliers se había egresado de la misma carrera que Ludmila. Cuando ese sujeto llegó, se quedaron hablando largo y tendido... de la maldita facultad. Ludi felicitándolo por su título recién adquirido, Paliers ingiriendo vodka con jugo de naranja.

De tanto en tanto creo que Orlando relojeaba a ver en qué andaba Ludmila. Pero no podía relojear de más porque sino Ly se le iba a enojar. Entonces creo ella que charlaba con Lisa, que no me podía ni ver, así que intenté deshacerme de mi mismo un rato y dejarlos a los dos con su charla. Encontré a Bob.

- ¿Cuánto crees que tarda la rehabilitación?

Bob emitió su análisis clínico exhaustivo de cinco segundos:

- No te lo recomiendo. Ya fue, no vale la pena jugar. Por otro lado, tengo que decir que me parece bien lo que hiciste, que te demostraste fuerte. Pero ahora estás casi afuera, ¿para qué volver?

Paliers lo dijo, y le creo. Esto no va a ocurrir seguido. Eso le dije a Bob, que me dijo "pero siempre hay una excusa, entonces lo excepcional se vuelve recurrente". Me dijo que no dejara que las puntas de los cables se tocaran. Ya lo sé, cortocircuito.

IV
- Mirá, creo que por tu chistecito de Campolongo ahora el tipo toma lista justo antes de terminar la clase. Creo que sos responsable, Paliers.

- Ja! No creo sea para tanto. Pero en tal caso, corazón, te presto mis resúmenes auráticos. Todos los que estudiamos de allí aprobamos de primera.

Por la puerta del baño Paliers pudo percibir algo de quilombo. Básicamente eso cortó todo lo que Ludi y Paliers tenían para decirse. Allen discutía con un tipo bastante alterado. Seguridad se aproximaba, y...

- Simplemente un idiota - dijo Allen-. Se estaba echando una línea en el baño y porque yo lo empujo sin querer se le fue todo a la mierda. Se ponen así, con su maldita abstinencia.

- Y lo que le habrá salido la merca - acotó Paliers-.

Para cuando llegaron los de seguridad estaban sobre nosotros, Allen improvisó: el muchacho está con un ataque de claustrofobia.

Efectivamente, parecía un tanto alterado. Efectivamente, pero estaba lo suficientemente lúcido como para saber que no tenía que decir "me tiró la línea de cocaína a la mierda". Pero estaba en pausa. Pero algo entendía. Pero no podría hacer demasiado. Allen se mantuvo sereno, quería que rajen al tipo y le dejen de romper las pelotas. El tipo no podía manejarla, estaba en pausa, se daba cuenta de que no podía putear más a Allen, pero su respiración era la de un búfalo. Su pelada transpiraba, se le había caído un billete de dos pesos al piso, todo mojado. Era evidente para los de seguridad que este especimen había iniciado la gresca.

-¿Mmmm? - dijo Allen-. Volvamos a la barra.

Pensé que Orlando intentaría bloquear cualquier intento de que el diálogo Ludi-Paliers prosiguiera, pero lo vi tranquilo. Allen por su cuenta estaba cuasi borracho y en algún momento de la noche estoy seguro terminó mandándose mensajes con Paula, lo cual le hubiera molestado a Paliers que daba calambre.

- Mirá quién apareció - dijo Ly ver falsamente por primera vez a Ludi-. ¿Cómo andás loquita?

Entonces teníamos una trinidad: Ly, Ludi & Lisa. Las tres L. Ludi, you know. Ly, a police girl. Lisa, parece que había pegado onda con un pibe, sobre el que ninguno reparó. Fue en algún momento de la noche que una amiga de Luna terminó hablando con Allen, y...

V
Comenzamos hablando de boludeces varias, como que la camarera llevaba esos zapatos de goma con agujeros que son horribles. Y terminé contando cómo la única vez que me gané algo, fueron unos de esos, los que terminé regalando a Verónica para que se los regale a su abuelo. Cuento irrelevante, pero le pareció gracioso a ella.

Ella era una mujer inteligente. Cuando me dijo a qué se dedicaba pensé que mis temas de conversación serían limitados, pero resulta que nos llevabamos bárbaro. De hecho, hasta sincronizados, pues mientras yo leía Divertimento ella leía Rayuela, lo que nos hizo perdernos levemente en el universo cortazariano. Le pregunté si quería cerveza, pero accedió a una Sprite.

Problablemente Orlando se rió cuando pasó por al lado nuestro y escuchó una conversación sobre Castoriadis. Lo vi voltearse para mirarme y que sus ojos me dijeran "qué hijo de puta". Pero de tanta charla, ella me sacó a bailar, no sin que yo me resistiera un poco. Me resistí porque soy mal danzante, no porque no quisiera.

- Vamos - dictamnó ella con una sonrisa mientras me llevaba.

Luego de un par de pasos creo que terminé soltándome más. Por algún motivo me preocupaba la proximidad de Lisa, pero hacía rato que no la veía. Quizás...

Entonces ella y yo bailamos música que ya no recuerdo, que jamás me importó. Opté por hacerme el divertido, omitir mis usuales quejas al respecto. En algún momento que no logro precisar ella yo la tomé de la cintura, mientras ella me abrazó un poco.

- El lenguaje corporal - dijo ella-, no es tan malo como crees.

Recién ahí le pregunté cómo se llamaba. El juego: termina con O. No lo pude sacar. Seguimos bailando y perdí la concentración con este asunto, pues no me venía a la cabeza ningún nombre femenino terminado en O. Sabía que ella vivía cerca del lugar, hasta sabía que tenía dos hermanos y que le gustaba el reggae, aunque "escuchaba de todo". Pero no podía ponerle nombre aún.

¿De dónde sacó esa observación pontiana?, pensé. Y cómo ella me sonreía. Pero continuabamos bailando al ritmo de cualquier cosa, cuando ella me alejó del resto, quería perderse entre cualquier multitud, sin reconocer ningún rostro.

- Creo que sería un buen momento para que nos dieramos un beso - me dijo al oído.

VI
Me desperté súbitamente, como ocurre cada vez que no duermo en mi cama. Ella me abrazaba sonriente, quizás hubiera tenido un sueño lindo. La acaricié, inmediatamente sentí mi necesidad de café, mis papilas gustativas recordaron ese sabor como si se tratara de un recuerdo melancólico. ¿Tendría ella café aquí? No quiero nada de instantáneos, por favor.

[Y bla bla bla bla... here]

Antes de llover

martes, 3 de marzo de 2009

Era la previa del sábado. O de lo que fuera, porque en realidad no era imposible determinar si era una noche de sábado como corresponde, o era simplemente una imitación de fin de semana. Había sido el cumpleaños de Ludi, personaje personaje que lleva su historia aquí. Entonces, firme con ese hábito que me ha traido problemas, me dispuse a la entrega un paquete ideado a tal fin. Momento lúdico de Ludi, o algo así le había puesto.

Debo decir que me encantan mis misiones de este estilo.

Para variar, una tormenta amenazaba todo lo poco que quedaba de fin de semana. Esthershack me había dicho de juntarnos a comer -tarde- en La Farola.

Esthershack: Dale, que después te vas. Según Bob tendrías que hacer fiesta, te vamos a extrañar.

Allen: Son sólo vacaciones, ¿no?

En fin, perdón por perderme en tan efímero relato (Felipe Esthershack, difícil de hacer enojar, me puteó porque llegué como once y media, pero no importa). Tiré el auto frente a un garage en la cuadra de la calle Peña al 2000. Esperaba que el dueño no pretendiera entrar o sacar su móvil en esos minutos.

La escena era simple: si bien el encargado del edificio estaba en su escritorio, leyendo una revista, lo único que debía hacer era dejar en el buzón la cuestión y largarme a la pizzería (A propósito, otro de los litigios con Esthershack fue a cuál Farola concurrir. Logré negociar la de Urquiza, que tiene buena milanesa con fritas, porque no tenía ganas de tirar hasta zona norte). Entonces me cayó la pregunta... ¿Orlando estaba ok con todo esto? Ludi era para el ese espacio en blanco que si bien era pasado, se caracterizaba por una permanencia a veces incómoda.

Frente al edificio de Ludi, me dispuse a tomar la medida de precaución de consultar al susodicho. Celular y...

Orlando: ¿Qué?

Allen: No es nada loco, sólo que vengo a dejarle el regalo a Ludi y me figuré que sería bueno consultarte sí estaba bien.

Orlando: Pero, ¿decime qué tengo que ver yo ya con eso? ¿Está ella?

Allen: Esperá, no me pongas en esa situación, si ella está o se fue es tema de ella, ¿no?

Orlando: Bárbaro. Entonces, ¿para qué me llamaste?

Allen: Sólo una consulta. Dejo el paquete. Es que vos sabés, vos sos mi buen amigo, ella también es amiga. La otra vez me contó que anda medio ciclotímica, que cree que es ansiedad. Pero bueno, no importa. El tema acá es cómo estás vos con esto. Total, es sólo un regalo.

Orlando parecía menospreciar la atención que yo estaba teniendo para él. Luego Esthershack justamente me preguntó lo mismo: ¿Para qué lo llamaste a Orlando? Ya fue, además seguro Ludi ya está con otro. Acto seguido, me reprochó que se había tenido que tomar una Stella él solo mientras me esperaba.

Orlando: Todo bien. No voy a negar que alguna vez me llamó la atención la buena relación que tienen. Pero entiendo, además sé que no andás con ella porque estás con Day.

Puf, me senté en la vereda. ¿Para qué trajo a Day a la conversación? Miré al cielo. Todo nublado, seguro se iba a largar. Por suerte el dueño del garage no había aparecido.

Allen: Claro. El otro día Day me dijo que tengo demasiadas amigas. ¿Pensás lo mismo? ¿Demasiadas amistades femeninas tengo?

Orlando: Sep. De hecho, cuando no estabas en pareja llamaba la atención. ¿Cómo mierda no andabas con Paula, eso jamás lo comprenderé?

Allen: Paraaaa... Bueno no nos desviemos del asunto, que me espera Esthershack.

(En La Farola de Olivos Esthershack es un personaje conocido, pero en al de Urquiza no. Me imagino que se molestó por estar esperando solo de visitante... aunque considero que no es tab grave, además, llegué tarde por una buena causa y por tomar todos los recaudos al respecto, ¿no?)

Orlando: Bueno, mirá. No me muero porque continues tu amistad con ella. La última vez me re puteó, no quedó todo liso. Yo qué sé.

Estaban empezando a caer unas gotas. Era el signo irrefutable de que tenía que apresurar la gestión.

Allen: Entonces, todo ok. Yo sé cómo son estas cosas. Acordate de cómo cerré los canales de comunicación yo con Guille o July. En realidad, fue eso lo que me llevó a consultarte. Porque por ejemplo, Esthershack tenía buena relación con July. Jamás me consultó, aunque le hubiera dicho que estaba todo ok, viste. Después dejaron de verse, y me quedó la duda de si dejaron de ser amigos por algo relacionado a mí.

Orlando: Jana, pará de hacerte problema por pelotudeces. Dejame de hinchar las bolas, dejá el regalo y andate con Esthershack. Después nos vemos en Video Bar.

Allen: No, que Video Bar está lejos.

Orlando: Para vos.

Allen: Creo que vamos a Serrano, tengo ganas de ir a Sullivans o quizás a Van Konning.

Orlando: ¿No se supone que tenés que ahorrar? Ya estás casi afuera...

Es cierto. Planeo jactarme ante Day sobre la fuerza de voluntad que tengo. Dejé mi conversación con Orlando, ya que también lo estaba retrasando a él, que en definitiva luego se juntaba con nosotros. Dejé el paquete en el buzón sin problemas -no lo podía creer- y llegué al auto medio mojado, pues las gotas ya comenzaban a duchar Buenos Aires. Menos mal, los últimos días el calor había sido intenso, tanto que me costaba pensar lúcidamente.

Meet the ex

viernes, 8 de agosto de 2008

Si tenemos un par de crayones podemos dibujar una casa con un jardín en el fondo, una luna, algunos puntitos en el cielo que son estrellas. Eso, tenemos una casa, que está llena de gente. Ponele que es una fiesta, ponele que hay barra, ponele que hay música, ponele que...

... en ese contexto, a modo de hipótesis, vamos a imaginar las reacciones de los personajes en un encuentro fortuito con su ex, en la cual el o ella les pregunta:

ex: "¿Cómo estás? Tanto tiempo".

Las respuestas de los personajes. A saber:

Orlando: Hey, bien! ¿Vos? Hacía tiempo que no nos veíamos. Te queda re bien ese escote, corazón. ¿Vamos al jardín de atrás a charlar?

Oliver: Y bue, hemos estado mejor, algunos despelotes. Pero nada grave eh. ¿Vos? Se te ve bien. Eeeeste, sí, qué se le va a hacer. Tremendo pelotazo, tenemos que avisarnos cuando vamos a fiestas de conocidos. Podríamos repartirlos más o menos. Uh, ahí está menganito... (ya fue, beibi).

Allen: ... ... !!! .. ¿? ... =+= *-* ): - : ( @!... #.#, %=/ & ~~~~~:... {(*);} :<( ¿(@)? Zunny: ¿Quién sos vos? Ahh, claro...

Luna: Oea! Muy bien, y ¿vos? Me acordé justo de vos el otro día, justo que pasé por la casa de ese amigo tuyo a donde ibamos a tomar mate y bla bla bla... (sigue hablando nomás).

Felipe: Ah, hola. Sí, todo bien, algo ocupado. Uh que quilombo, no te escucho nada. ¿Vamos para el jardín de atrás?

July: Mmm. Es raro, verte acá. Bien, creo, no sé... viste. Perdón que te lo diga pero me empezó a doler la panza.

Daniel: Bien. Estoy casado.

Carla: Sería mejor que no nos hablemos, será mejor que nos dejemos ir, perdernos en la muchedumbre. Sé que duele, sigue doliendo. Pero a esta altura sólo nos haremos daño, por favor...

Guille: Bien. Me sorprendés, no estoy acostumbrada a esto, a que me dirijas la palabra.

Lisa: Chau.

Paliers: ¡Opa! Bien, es bueno verte, hace mil que no hablamos. El jardín de atrás está espléndido esta noche, ¿me acompañás? Y sí viste, porque acá hacen medio quilomb...


Ludi: ¿Para qué me hablás? En serio, ¿hace falta? Te propongo que hagamos como que no nos conocemos, viste, sería mucho más legítimo.

Val: Maso, con algunos quilombos. Vení, acompañame atrás, así charlamos un rato. ¿Te gusta el Speed con melón?

Bob: Ajá. Sí, bien. ¿Vos? Buenísimo. Sí, con muchos proyectos por suerte, viste, tengo que mantenerme ocupado. Ajá, por supuesto. Me imaginé. Uhhh, ¿te acordás de eso? Bueno verte eh, después hablamos.

Ly: ¿Me querés llevar al jardín del fondo vos? Ni lo sueñes.

Pau: Long time, no see! Bien, ¿vos? Uh, pará que me llama mi amiga... (se va, chau).

Gallagher: Miau! (Ronroneos. Se van los dos al jardín, de ahí trepan al techo, imaginensé. En fin...)


Pero recuerden que son sólo hipótesis, nada más.

El poder hospitalario

miércoles, 25 de junio de 2008

Digamos que le tengo tanto repudio a los hospitales como a las iglesias. Es obvio, las situaciones en las que suelo concurrir a estos establecimientos son... nunca buenas. Sea porque me obligan o sea por falta de suerte y/o pericia, la sensación de caminar por esos pasillos blancos inundados de nada es similar siempre.

Orlando: Esto es una mierda. Estamos cagados de sueño y de hambre che.

Completamente cierto. Si vamos a los hechos, dormí cinco horas porque me levanté a las seis. Bob nos había advertido que debíamos ir en ayunas.

Me caí de la cama. Gallagher me miró, me habrá puteado porque lo desperté. A los diez minutos me pasó a buscar Orlando y nos fuimos al maldito Hospital Naval, ese edificio grande que queda cerca del puente Pueyrredón, gran pasaje al otro lado de esa provincia que no conozco.

Orlando: Un bello lugar.

Sexto piso. No podía ser el segundo, tenía que ser el sexto la puta madre. Decime qué necesidad tenían che. Cuando llegamos estaban Bob, Ludi y Esthershack.

Bob: Que cara.

Allen: No me hables, no tomé mi café.

Ludi: Bueno, es por una buena causa. Además, después nos vamos a desayunar a la confitería de arriba.

Sí. Ya desyuné en circunstancias similares en al cafetería de arriba. Tienen un lemon pie que es un golazo.

Entonces:
Breve repaso del cuestionario para donadores de sangre:

- ¿Ha donado sangre en los últimos seis meses?
- ¿Tenés alguna enfermedad de transmisión sanguinea?
- ¿Ha mantenido relaciones sexuales sin protección alguna vez?
- ¿Ha mantenido relaciones sexuales con personas de su mismo sexo?
- ¿Ha ingerido algún tipo de droga ilegal?

Cualquier sí nos dejaba afuera, compa. Orlando miraba los dibujitos, ese tipo inyectándose o esos dos tipos que evidentemente se iban a dar un beso.

Orlando: Que educativos que son los militares che.

Bob: Bueno, cada hospital tiene sus propias medidas de prevención. Es obvio que estos van a desconfiar de este tipo de cosas. Son boludeces, de hecho, todos mentimos en alguna respuesta, ¿no?

Orlando me miró, mientras yo miré a Ludi que miraba a Esthershack mientras este miraba a Bob.

Esthershack: Claro.

Feli hizo ese gesto de no sé, vamos a ver. Yo le estampé la firma al cuestionario, quería irme a desayunar cuanto antes. Para setirnos seguros, debo confesar que el asesoramiento de Bob fue crucial:

Bob: No se preocupen. Ninguno de acá es gay, y si lo fuera, en realidad no es motivo para no donar. Con respecto a las drogas, creo que estamos todos ok desde hace un mes mínimo, good enough. El resto estoy seguro está ok, no tenemos problema.

Esthershack: No tenemos problema...

Esthershack al final se bajo, no donó nada. Explicaciones sobre eso no hacen falta creo. Igual, tremendo salame, se levantó temprano al pedo. Entonces Feli nos dijo que nos esperaría arriba, puso cara de bueno al fin me voy por un tostado.

La enfermera nos preguntó todo nuevamente. No, la última vez que doné fue hace dos años. Tengo tatuaje, pero hecho en el 2000. Al menos tuvieron la desencia de no meterse con la preguntas más personales. Sí, todo lo que contesté en el cuestionario es verdad. No, no me caes bien. Sí, si quiero terminar con esto de una puta vez.

Nos dieron un último papel. Mas o menos: "Esta es tu última oportunidad de certificar que tu sangre es segura. blabla bla bla"

Es increible, Ludi y Orlando ahora se hablan casi. En estas circunstancias es al menos raro, yo no tengo ganas de hablarle a nadie. Es que por las mañanas soy pitufo gruñón convertido al stalinismo, vio.

Aún así, tuvimos otra descalificada: Ludi. ¿Motivo? Según la autoridad médica: "Tenés venas míseras". Creo que intentaron decirle que no le encontraban donde darle el pinchazo.

Orlando: Bueno compas, quedamos nosotros tres.

Allen: Rock n roll.

Fue cuestión de segundos para que el enfermero nos enchufara la jeringa al brazo y que el líquido de la vida comenzara a fluir. La primera vez que vi mi brazo incrustado me dio impresión, como esa puta aguja levantaba mi piel, yo conectado a todo ese aparato mientras una bolsa se llevana de...

Enfermero: Abran y cierren la mano, para ir bombeando.

400 centímetros cúbicos es el límite que un ser humano puede donar casa seis meses. Según me explicó Bob, una persona tiene dentro de sí entre cuatro y cinco litros de sangre, es decir, un 7% de su peso corporal. Jamás recuerdo mi tipo...

Orlando: Vamos, a ver quién termina primero.

Orlando terminó primero. Yo casi casi pero Bob se me adelantó. Entonces quedé yo un toque bombeando solo, dejando que el líquido corriera. Es claramente una sensación extraña, claramente una idea idiota esta de sentirse un poco menos vivo cuando pasa esto. Un poco de mí en una bolsita, ponele que no es para tanto.

Cuando llegamos al séptimo piso, Felipe y Ludi estaban con café, medialunas y tostado. Desayunamos, ahí recuperé mi humor, mientras un algodón delataba el pinchazo en mi brazo, que se sentía débil.

Bob: Qué lindo momento, todos juntos...

Allen: Vos querías hacer algo divertido, tomá.

Ludi: No me refería exactamente a esto.

Por fin pude esbozar algo parecido a una sonrisa.

Esthershack: No importa, ahora estamos libres libres. La verdad que no sé por qué la internaron acá, es demasiado lejos de todo este lugar.

Allen: Sep. Que al pedo viniste, Felipón.

Esthershack: Andate a la puta que te parió.

Seguimos comiendo, seguimos charlando, casi como si nada hubiera ocurrido y nada fuera a suceder. Un viernes maldito. Sabíamos que al otro día operaban a Day.

(des) varieté

lunes, 23 de junio de 2008

I
Los abajo firmantes estamos totalmente en contra de la selección que propone Alfio Basile, así como repudiamos también su continuidad en el cargo de Director Técnico del equipo nacional argentino:

- Allen Jana
- Paula Belén Poliansky
- Orlando G. Alarcón
- Felipe Esthershack
- Julieta Cinadi
- Sonia Fernández O'Hara
- Roberto "Bob" Casaballe
- Valeria García Grant
- Oliver Hestond
- Ludmila Oliveira
- Gallagher Le Kat

Quien quiera sumarse a esta convocatoria en contra de otro futuro fracaso en el mundial, queda invitado.

II
Ludi: Tendríamos que juntarnos che, hace mil que no.

Allen: Sí, apoyo la idea, es necesario un rejunte.

Ludi: Pero hagamos algo divertido.

Allen: Comer.

Ludi: Jajaja. Pero, ¿y algo más divertido?

Allen: Comer con postre.

Ludi: ... ¿Y quizás algo un poquitín más divertido?

Es que ella no entiende que comer, en sí, es divertido. En fin...

III
Mensajes que te pueden llegar a cualquier hora de la madrugada de un finde:

- Stalin baila rap y te juro que Perón se está chamuyando a la rubia. Entonces yo juego con dos expulsados y gol de chilena.

- Estaba pensando que en realidad todo esto a esta altura nos involucra irrefutablemente en cualquier tipo de sensación de esas que no entendemos del todo pero simplemente no podemos evitar, y eso pasa cuando... ah, me perdí.

- Cadsberg! Cadsberg! Las latas verdes nos rodean, oh no, valentía mis soldados. Pidan por la unión de nuestros hermanos, recomienden este mensaje a sus amigos más cercanos.

- Es increible cómo se ha industrializado todo. Estoy bailando con un maniquí, estoy bailando con un maniquí. Ea Ea viva el rock.

IV
Entonces el gato me preguntaba qué estaba esperando. Mmm, yo me preguntaba lo mismo, mientras ella me miraba y se estaría preguntando exactamente lo mismo.

Con su carácter irreverente, Gallagher me hubiera dicho algo así como "Qué paciencia que te tiene ella, eh". Cuando tiene razón, tiene razón. Entonces se fue para la cocina, para hacerse el sota nomás y ver si pasaba algo.

Estoy seguro que al cruzar la puerta, se quedó atento del otro lado escuchando. El ruido revelaba que estaba comiendo. Mientras se reía de mis opinionismos contra los flogers y nos tirabamos un rato a pasar la noche.

Cuando Gallagher apareció nuevamente miró la escena con ojo clínico, maulló pero no se quedó quieto. Habrá dicho algo así como "Entonces me voy. Me aburrieron, hablan demasiado ustedes dos." Andá gato, después te cuento.

Tres Momentos Con Ellas

martes, 17 de junio de 2008

I

Nos saludamos con esa sonrisa, como si nada hubiera ocurrido. Mierda, a veces me sorprende lo pragmático que sos, Allen. Parece que a veces te quedás en la nada, simplemente no logro dilucidar lo que te pasa.

¿Y si me lo contaras, si me hubieras hablado más cuando estabamos juntos? Sí, lo sé. Te lo dije, asumo mi culpa también, sé que no soy una mujer de una mente re amplia exactamente.

Pero ahora, encontrarte así, tan de repente. Me saludás, venís así. Entonces comenzamos a caminar, charlando, porque se suponía que no nos veríamos más, pero acá estás, acá nos volvimos a cruzar.

La calle Armenia está cada vez más fría, cada vez menos apetecible. Encima se rozan nuestras manos por accidente. ¿Es un chiste del destino, que nuestras manos se insinúen de tal manera y no lleguen a tomarse, a acariciarse? Sabías que iba a estar yo, aún así viniste. Yo sabía que venías, entonces me quedé.

Allen, no sé qué mierda se te cruza por la cabeza a vos. Claro, me parece que vos tampoco tenés idea de lo que se me cruza la cabeza a mí. Otra vez, caemos en esto de no decir las cosas...

Así nomás, en avenida Córdoba nos despedimos, como si nada hubiera pasado.

¿Fuimos sólo una historia de gatos y perros perdidos? Yo creo que al menos vos me quisiste. Da por seguro que yo te quise a vos.

II

Algo de luz, un poco del afuera que logra colarse en el adentro. Mar del Plata definitivamente es una ciudad que me hace sentir extrangero, espectador de un paisaje.

Y mientras me quedo mirando tus ojos cerrados, como dormís, esa sonrisa que tenés incluso cuando soñás. Cuando juego con tu nariz me siento en un tobogán, tan cerca de tus labios, como si estuviera bordeando las mil sensaciones que me hacés sentir.

El rayo de sol me deja ver tu silueta, me deja ver tu cara a medias, un paisaje entre las sombras. Si me quedo demasiado corro el riesgo de perder la noción del tiempo. ¿Tarde, no? Ya la perdí hace rato. La perdí hace bastante. Entonces un día decidimos irnos de vacaciones y otro día llegamos a Mar del Plata recontra temprano, caídos de sueño.

Es un rato nuestro, eso es lo más importante. Y mirarte así, esta mañana se siente como si me la hubiera apropiado. Sos vos, pero de una manera tan mía que casi me olvido que somos dos. De alguna manera esos labios son míos, al igual que tu espalda, al igual que los dedos de tus pies. Aún así, sería tonto de mi parte negar que la verdadera artífice de tu belleza sos vos, Guille, y solo vos.

Me pregunto cómo vos, muchacha, te pudiste meter con un tipo como yo...

Se supone que estás durmiendo. ¿O lo hacés porque te diste cuenta que me gusta verte dormir apasiblemente? De cualquier forma yo estoy hecho, sigo disfrutando de vos de una manera casi furtiva.

Debe ser la mejor manera de disfrutar estar juntos, por más que yo llene todo esto de imperfecciones. Prefiero olvidarlas y seguir observando como soñás tus sueños.

III
Una se siente estúpida, se siente usada, se siente hasta abusada. Se siente inútil, se siente pendeja, se siente tirada a la basura y luego vuelta a ser usada. Todo tiene un límite, llega un punto en el cual toda esta relación de flagelo.

¿Sabés lo que me costó tomar esta decisión, Orlando? ¿Sabés que mis lágrimas me decían, mientras me iba de una vez por todas, que estaba dejando a mi amor? Mis pasos por esta ciudad jamás se sintieron tan errantes. Tomar un colectivo a cualquier lado lejos de casa jamás fue una necesidad tan urgente.

Lejos de vos, que la herida sangra, que los días serán más largos de ahora en más. Eso es lo que siento, un espacio que vos provocaste en mí. No tenías derecho a hacer que yo me enamore de vos. No tenías derecho a hacerme sentir la mujer más afortunada del mundo, todo eso fue una mentira.

Soy una dramática de mierda, ya lo sé. El chofer me mira de reojo, mientras yo miro la ventana que mira a la calle. Todo se mueve, pero no voy a ningún lado. Orlando, ¡aún quiero besarte! Eso es lo triste, aún te necesito.

No quiero llegar, pero ahora la bajada es esta, el aterrizaje en la vereda para retomar esa caminata desesperada. Me siento ridícula, me deshago, me caigo, me voy una y otra vez de mi. Mis propias lágrimas se estrellan contra las lozas. Por favor, qué imagen que debo estar dando...

Toqué el quinto C. Esperé. Soy una ridícula, pero no están Luna, no están Lisa. Entonces el portero eléctrico contestó:

Allen: ¿Sí? ¿Hola?

Le dije que me deje entrar, le dije que me deje guarecerme de mi ridiculés, que hiciera de cuenta que él realmente puede arreglar las cosas. Sé que las pasate mal vos también, necesito por favor que al menos me ayudes a detener la hemorragia.

La empiria de lo accidental

miércoles, 11 de junio de 2008

I
Allen: Cuando hablo del error, lo que quiero decir en realidad es que uno muchas veces piensa que se mandó una y la verdad es que no. Para ser más claros: se trata de algo que en principio percibimos como un error, pero que luego ya sea por el curso de los hechos o por las reflexiones suscitadas por dicho evento nos hacen llegar a la conclusión de que la equivocación fue lo más acertado.

Bob: Supongamos, el discurso científico, ya es sabido, a sido llevado varias veces por este camino de la fortuna.

Allen: Me gusta pensarlo de la siguiente manera: no se trata tanto de un error propiamente dicho, sino de un accidente. El accidente se caracteriza por ser un evento en el cual nos vemos involucrados pero no fue exactamente planeado para que saliera como salió. ¿Se entiende?

Ludi: Maso, ¿A dónde querés llegar?

Allen: ¿Llegar? Pero si recién estamos saliendo.

Ludi: En mi opinión, doctor, los errores son equivocaciones que más allá de lo que uno haya querido, en realidad provocan malestar en uno. Por ejemplo cuando estuv...

Bob: Lamento interrumpir el discurso, en realidad, no teníamos ganas de escuchar toda la frase. Bueno, creo, esto del error en realidad manifiesta lo fortuito, ¿no?

Allen: En realidad, realmente creo que debería cambiar el término por accidental. Error tiene las connotaciones que señalaba Ludmila.

II
No sé qué pensar precisamente. Otra vez en la boca del subte, otra vez que no quería que te fueras. Pero me hiciste sonreir, lo lograste con un destello del que yo solo te creía capaz. Entonces me junté un rato con el doctor, y...

Bob: ...contré a Javiera, la chilena de Brasil. No sé si te acordás.

Allen: Sep, ¿qué corchos estaba haciendo acá?

Bob: No me acuerdo, pero el tema es que arreglé para el sábado. Está con unas amigas, entonces salimos todos el sábado.

Allen: Mmmm... el sábado...

Bob: Dale, no podés a lunes tener planeado el sábado. No me vengas con excusas.

Es que no planee nada para el sábado aún, pero quisiera de alguna manera continuar todo eso que dejamos en la boca del subte.

III
Ludi: Entre tanta fantasía, una se olvida de que son cómo son ustedes en verdad. Era como vos decías, que cuando una está enamorada pierde todo destello de intelecto. Creo que me plantee un par de veces no volver a caer en eso, no volver tan lastimada...

Es cierto, la he visto lastimada. Me causa un poco de gracia como habla mal de todos los hombres frente a mí, como si yo...

Allen: Sí, igual me gustaría corregir esa afirmación. No se trata de que en el enamoramiento no haya intelecto. De hecho, no separo el sentir del pensar, sino más bien que son faces de lo mismo.

Ludi: ¿No viste que siempre cuando ves a dos enamorados tienen cara de estúpidos?

Recordé la práctica del cíclope, encuentro cercano, que me tocó hacer con alguien. Sí, claro, si uno lo reflexiona luego pareciera que durante esos momentos no puede pensar, que carece de todo acto de reflexión.

Ludi: Me imagino que es porque una se siente tan bien, tan completa, tan despreocupada. ¿Para qué pensar si ya se es feliz?

IV
Me subí al colectivo y estaba Orlando con Ly ahí sentados. Lyla estaba con los ojos cerrados y su cabeza posada en el hombro de Orlando. Entonces, Orlando me puso cara de ojete, de no saludes, de andate para el fondo.

Lo gracioso fue que luego, desde los asientos de atrás, se me ocurrió mandarle mensajes de texto a Orlando, para chequear la situación. Fue gracioso ver como respondía tipeando desde su celular mientras atendía a Lyla.

Allen escribió: Ajá, así los quería agarrar. Veo que la cosa se está poniendo seria.

Orlando escribió: Pará boludo, no digas nada vos eh. Venimos del cine.

Allen escribió: ¿Qué vieron? ¿Indy? Indyyy indyyy olé olé olé...

Orlando escribió: Leonera. ¿De dónde carajo venis vos?

Con su mano por lo bajo Orlando me contestaba. La situación era graciosa, porque Ly no se daba cuenta, jugaba un poco con Orlando mientras este último era molestado por...

Allen escribió: Voy para lo de Bob, vengo de verla a Eloise.

Orlando escribió: Pls, bajate antes che. digo, total tenés un par de cuadras antes de Ugarte.

Que salame, no sé que se pensaba, que le iba a cortar la mística o yo qué sé. El tema es que me bajé en la quinta presidencial, para caminar un rato hasta Bob's, que seguro luego sería Esthershack's, y quién sabe qué más.

V
Si a ella se le ocurre mirar para adelante a mí se me ocurre mirar como mira mientras no se da cuenta que la miro. Entonces, en una de esas, ella pasa un poco por delante, me espera a que yo llegue nuevamente a su lado.

Y así caminamos, ella me cuenta de su facu, de cómo está la oficina. No se da cuenta, parece, pero a mí me interesa escucharla. Entonces tomo nota de que viene de rabietas con el jefe, que vaya a saber que...

Un momento cualquiera la tomo de la mano, otro momento cualquiera, pero un poco después, ella sonríe. Nada más, una sonrisa. Una recompensa.

La hubiera invitado a comer, pero no quiero que pierda sus clases, sé que para ella son importantes. Aunque a mi me parece más importante la cara que pone cuando me hace un chiste, o como se ríe a pesar de que yo no digo nada gracioso. O cómo me escucha a pesar de que en realidad no estoy diciendo nada.

Sabe que tengo mal carácter. Creo que a veces se divierte con eso, no por error, creo, sino de una manera accidental.

VI
Entonces se me ocurrió, mientras caminaba esas cuadras, que debería desarrollar una teoría de lo accidental. El concepto disparador sería el de error, que ya medio presenté.

Bob: Es cierto que error es un término que se presta a la malinterpretación. Ahora, no sé si eso de desarrollar una teoría no es...

Ludi: ¿Demasiado? Allen, a vos si que te gusta perder el tiempo.

Pienso en cómo Heidegger explicaba con peripecias la cuestion del ser, como Merleau-Ponty se explayaba por medio de un espiral para relatar las capacidades corporales. Entonces podría perder mi tiempo en una teoría de lo accidental. Seguro Zunny me va a reprochar que estoy sistematizando, pero como para jugar creo que está bueno.

Bob: ¿Por qué ese desprecio a la empiria? ¿Por qué esa aversión al conocimiento comprobable? Hace rato que me venis con este tipo de cosas, pareciera que no te interesara hacer ciencia ya.

Territorio ajeno

viernes, 16 de mayo de 2008

(Los personajes no acompañan a Allen en esta situación. Más bien, sus intervenciones son imaginarias, son traspapelajes de conversaciones de uno o dos días antes.)

Ella dijo algo de que debíamos hablar, como si hiciera falta aclarar ese no sabemos qué entre nosotros. Creo que fui claro, sobre todo porque en medio de los pasillos de esa maldita facultad no valía la pena discutir. Entonces llevamos el altercado a la calle, a la lluvia, al desastre.

No recuerdo cómo estaba vestida ella. Seguro de colores claros, como suele hacerlo. Con su pelo castaño medio largo, su anillo negro y sus ojos grandes mirándome. De eso sí me acuerdo, de sus ojos.

Y creo fue lo último que ocurrió entre ella y yo cara a cara.

Ahora estoy acá, con un paquete en mis manos, otra vez en mi auto. Esta esquina es su territorio, una zona delimitada claramente por las emosiones, en donde yo soy ese pedazo de historia contestatario pero jamás rebelde. Miles de veces he pasado, he visto las luces prendidas de su casa, pasaba con el auto, en movimiento furtivo por sus alrededores. Ahora es diferente, estoy emplazado en esta maldita esquina, soy un blanco fácil, soy un blanco sólo. No tengo idea de si puede aparecer, de si puede caer sorprendida detrás mío.

Ludi: Tendrías que explicarle todo. No te conviene.

Muchas veces tiendo a hacer lo que no me conviene.

Zunny: Hey, mirá, sé que es difícil, pero creo que no tenés que volver. No sería bueno para nadie. Ya lo dijiste con respecto a Day, creo que deberías mantener el mismo espíritu para con...

El mismo espíritu. El cielo nocturno pareciera ser mi aliado en estas circunstancias. Hoy no hay margen de error aceptable, no hay sincronías que puedan estar lo suficientemente aceitadas como para no chirriar del todo. No tengo idea de dónde estará ella ahora...

Ludi: No querés saber eso, te lo aseguro.

Todos me aconsejaron no hacerlo. Acá estoy, solo en el maldito auto, en esta maldita esquina estancada en maldito territorio ajeno. Encima hay gariteros. Era mejor cuando tenía socios, recuerdo que en este momento envíe a hacer este trabajo a otra persona.

Luna: Ni aún así salió como querías. Vos mismo lo dijiste, el montaje se caía sólo, estaba fallado, no resistía el menor análisis.

Es cierto, era un desastre. Cada vez que trazaba el cuadro del plan, me daba cuenta de todas las fisuras. Sabía que se iba a caer, era cuestión de atar un par de cabos y toda la evidencia apuntaría contra mí. Seguí de todas formas, porque todo esto valió la pena, ¿no?

Zunny: Tengo esa sensación de que voy a tener que bancarme tus malos humores nuevamente por aquí. Lo tuyo es como ir a colisionar directo contra las llamas, darse contra la pared. No me gusta pero lo he sentido, te entiendo.

Pensaba en tantas cosas. ¿Y si se invierte la escena? ¿Si me toca a mí caer en cualquier momento sin sol en la casa de Ludmila porque estoy hecho un desastre?

Ludi: ...

Una imaginaria Zunny me tomó del hombro, me sacudió diciéndome "Hey, vamos, ¿qué estás haciendo?"

Ya me acostumbre a mirar al cielo en estas ocasiones. Recuerdo que el año pasado, cerca de mi cataclismo, me encontraba mirando las nubes, comenzaba a llover y me di cuenta de que estaba acostumbrado a hacer esto así ya.

Zunny: Es un lindo detalle. En eso me gustaría que no perdieras la práctica.

La escena ameritaba que yo prendiera un cigarrillo, pero no fumo. Ameritaba tantas cosas esto, mientras yo miraba la casa de ella a lo lejos, mientras el garitero ya me tiene calado.

Recuerdo que hace años atrás me encontré en lo que podríamos contar como situación antecedente. La cuestión es que me quedé merodeando en esta misma esquina a ver cuando aparecía ella, nos habíamos peleado y quería ver si la encontraba volviendo a su casa a eso de las tres de la mañana. Nunca apareció, y todo eso fue un error arrastrado, una cadena de dislates mal formados.

Luna: Todo eso fue previo, fue tan germinal, tan distante. ¿Ahora te ponés a pensar en eso? No existía nada en ese entonces.

Existía. Todo con otras formas, con otros usos. Pero lo germinal estaba, y quizás ese accidente me haya hecho recapacitar, me haya hecho subirme al auto, poner primera, dejar al garitero que se aburra en paz, pasar frente a la casa, esta noche sin luces prendidas.

Seguro ni te acordás, pero yo sí. Por eso acá estoy, en tu territorio. Algún momento fui local, ahora soy un desterrado. Creo que yo mismo quemé mi pasaporte para ingresar aquí. Seguro esto es un accidente, mi paquete no es bomba, pero en su momento fue incendiario. A veces soy una persona muy inverosímil, sabés.

Ludi: ¿Para qué te preguntás dónde está, si no estás dispuesto a escuchar la respuesta?

Simplemente el paquete se quedó en el asiento del acompañante. Aún no sé qué haré de él, se me ocurre dejarlo en el olvido, derribarlo de su objetivo principal o quizás exiliarlo ante alguien que no comprenda. Cruzar Maipú me dejó un poco de esa sensación de antes. No debería, aunque mi óptica ahora es otra...

Simplemente volví, tomé el volante y me fui sin hacer nada.

Estrellados

domingo, 11 de mayo de 2008

I
Todo comenzó con la seguidilla That thing you do - Skatman - Grease.

Oliver: Hay que matar al DJ.

Allen: No estoy en contra de todo lo que pasa, pero estas son canciones para las seis de la mañana, no las cuatro.

Feli: ¿Quiénes son ustedes? Esperen que compro un vodka para arrojarle al sujeto de las bandejas.

Luna andaba perdida por allí, seguro. Debo admitir que a mi me preocupaba la aparición de Julieta. Ludi se mantenía a cierta distancia, no fuera cuestión de que se cruce con Orlando, vieron. Hablando de Orlando, el mismo estaba charlando con Lyla.

Allen: Remen, remen, remen.

Feli: Nadie labura como yo. Orlando aprendió de mi el arte de la persistencia.

Oliver: Vote Esthershack lider de los pobres. Lista Johnny Walker.

A mi me daba cosita por Ludi porque compartimos esa estúpida sensibilidad con toda esa gente que salimos. Por otro lado, la actitud de Orlando me causaba un cosquilleo de gracia.

Feli: Que laburante che. A veces hasta pienso que es más groso que yo.

Oliver seguro estaba respondiendo algún mensaje de Alicia, su novia. Ups, perdón, ahora su ex. Yo saboreaba una Corona, Felipe ya estaba en el vodka hacía rato y Bob surfeaba la pista de baile en busca de ella.

Bob: Ahí está.

Sí, ahí estaba. Eran todas las del local, quiero decir, eh.

De Luna tuve pocas noticias, pero Lyla y Orlando terminaron fundidos en un solo ser al final, se hicieron al menos amigos con beneficios, retocaron los detalles de la última vez.

Feli: No me llama para nada la atención. Dijo que Orlando ni le caía bien, ahora se lo agarra.

II
Ernesto: Sé que hemos tenido nuestras diferencias, nuestros roces. Aún así sabés que te considero un recurso por demás valioso para nosotros. Sos rápido, respondés bien bajo presión y al cliente le caiste bien.

Eso me decía él, justo en mi momento de mayor tedio, justo cuando la cuerda estaba más tensa, mas propensa a cortarse.

Ernesto: Te vas a encontrar con algunas mejoras con respecto a tu posición, te vas a dar cuenta. Prefiero no entrar en detalles, sólo las notarás ahora, creo que te van a gustar.

¿A qué precio, digame? Justo cuando estoy más harto de la industria, esta se las arregla para seducirme un poco, de esa forma tan barata, de esa forma tan burda y tan...

Ernesto: Se vienen cosas grandes acá y necesito de tus habilidades. Quiero que tomes este nuevo proyecto, que lo lideres. Confío en que podrás asumir estas nuevas responsabilidades. Sos un tipo listo, sos eficiente y más de una vez te he visto sacar las papas del fuego.

¿Cuánto cambiarán las cosas? Es cambiar un poco para no cambiar nada.

Ernesto: Eso es todo, volvamos al trabajo.

III
Eloise: Sabés que hace unos meses tuvimos ese planteo, quizás volver, intentarlo de nuevo, continuar con eso nuestro. Yo extraño, te soy sincera. ¿Vos no? Me quedé medio mal cuando se enfrió todo.

Sí, sí, todo ocurrió cuando en cruzada intercambiamos unos "¿Cómo estás?" via web. Eloise y yo compartimos intereses juntos casi un año. Debo decir que en un principio volviamos revitalizados, esos fines de semana los recuerdo con cierta alegría.

Eloise: ¿Qué pensás?

Allen: Luego hablaremos de esto, creo que por aquí no es el medio adecuado. Podemos juntarnos esta semana, el miércoles por ejemplo. Entre otras cosas, además de preguntarnos cómo andamos hablamos del tema.

¿Pragmático yo? No, para nada. Simplemente. Hasta ese momento hubiera contestado que no. Y cuando ella me lo pregunta de hecho, pienso que es charlable.

Eloise: Sería bueno, me contás que tal el nuevo trabajo.

IV
Vinculado al primer episodio, por fin tuve la oportunidad de juntarme con Ludi este domingo. Otra vez, hagamos de cuenta que esto ocurrió en un bar cualquiera de Cabildo, mientras yo pedía por favor que no me preguntara por Orlando.

Ludi: Bien por tus buenas nuevas Allen, la verdad me alegraste. Sé que sos medio difícil vos para dar noticias, pero ya te tengo tomado los tiempos.

Allen: No es para tanto, de última, ahora te estoy contando.

Ludi: Por otro lado, hace mil que vos con Luna cero. Están distanciados, ella me dice que nada, se hace la sota. ¿Vos también vas a mirar para la pared, justo como estás haciendo ahora?

Efectivamente estaba mirando la pared, efectivamente fue un tosco intento de esquivar la pregunta, más inconciente que otra cosa. No puedo dar precisiones lunares porque no es mi especialidad dar precisiones, ni tampoco Luna en sí.

Allen: Es una lejanía que se ha forjado. Peleados no, para nada. Simplemente no nos hablamos como antes, ella no aprueba algunas cosas, se ha tomado a mal algunas de mis actitudes. Me imagino que ella puede decirte exactamente lo mismo de mí, te aclaro.

Ludi: Es cierto lo que dice Oliver, sos muy relativista vos. Te cuesta hablar en concreto.

Me hago cargo. Hablo sin decir nada, simplemente lleno el espacio vacío. Si quieren que me ponga crítico, diré que tienen absoluta razón, que lo sólido no es lo mío, que lo mío es lo efímero y flotante, sin sustento claro.

Ludi: Hablando de otra cosa ¿Estás seguro de...? Pensalo por favor, es algo hermoso, pero no queremos verte otra vez con...

Es curioso, no se anima a decirlo. Los dos sabemos bien tanto de las causas como de las consecuencias. Se acerca el día, no sé como ella se enteró de mis intensiones. Soy tan legible a veces.

Ludi: Please, evitemos los vidrios rotos. Más que nada veo que venis bastante sobrio, sin sangrar tantos balazos. Sé que no es mi lugar decirtelo así, pero preferiría que no lo hagas, que te sigas manteniendo a raya.

V
2) Je, me gusta tu sonrisa.

1) Disimular con ella se me hace difícil. Miren que le pongo ganas, trato de no hacer ninguna morisqueta pero cuando me doy cuenta mi gesto es muy lúdico.

Ludico es una palabra que decimos con Oliver que está buena. Lúdico es un buen calificativo entonces.

2) Ayer te quería abrazar y no podía, eso me puso mal. Ahora me encanta anular continuamente nuestra distancia. Tu expresión me dice que estás pensando en lo accidental de todo esto, en que somos un hecho fortuito. Dejá de pensar, carino.

Los neutrales

domingo, 27 de abril de 2008

I
- Qué raro vos en esa postura - me dijo Luna -. Se supone que este tipo de actitudes te están prohibidas.

Ludi me decía que todo eso era peligroso, que Day era fuego y yo la dinamita. Suelo utilizar la metáfora, pero para otras situaciones. Ahora estoy sentado frente a las dos, frente a Luna y Ludi. Es raro, casi nunca logramos coincidir, y un día cualquiera con solo preguntar, nos sentamos todos juntos como si el tiempo no transcurriera.

- Simplemente me llamó. En realidad, me avisó previamente en un mail y yo le di el ok. Entonces hablamos un rato nomás, y le dije de juntarnos.

II

Esta vez nuestros ojos no se esquivan tanto. Revolotean, perdidos intensionalmente ese afán de esquivarse. ¿Y qué me decís de todas esas veces que nos tomamos de la mano? Seguro quedaron tatuadas mis huellas dijitales en tus palmas.

Allen: La verdad, estaba todo tranquilo, tenía todo bajo control, pero cuando me iba acercando al bar este, me iba poniendo más y más tenso.

Day: Si no querías no teníamos que juntarnos -dijo mientras prendía un cigarrillo-. Me sorprendió, te soy sincera, que pasemos de no hablarnos siquiera a encontrarnos en Cabildo y Juramento. Acá era Tower Records, a vos te encantaba.

Es cierto, las buenas épocas. Ella nunca fue muy musical, yo por el contrario, cuando salíamos juntos me compraba un disco por semana. Había que mantener ese ritmo. Algunas veces ella me decía qe llegabamos tarde, que no me quedara mirando las guitarras de una vidriera cualquiera. Otras veces yo me quejé de lo aburrido que era esperarla a ella mientras veía botas.

La vez que nos cruzamos en la fiesta y terminamos hablando, fue obvia mi falta de compostura. Una salida cualquiera se había convertido en una clara neurosis, mezcla de la química y emotividades enfrentadas.

Allen: Tengo curiosidad de si fue porque me viste así de mal, con la guardia baja, que decidiste acercarte.

Sí y no, dijo su cigarillo.

Allen: Yo pensé que tenía más chances de que me cagues a pedos. Luego pensé que no te habías dado cuenta. ¿Pero cómo?, si era indisimulable lo mío

Day: Estoy más benévola con ese asunto. Además, yo por mi parte lo probé.

Day utilizando la química. Me quedé mirándola a los ojos porque no caía. Claro, es que pasó el tiempo y ahora la chica calculista ha probado más cosas. Me parecés tan igual a antes, somos tan diferentes y encima hacemos estas cosas ahora.

Day: La verdad, no me gusta, no lo hago. Pero un día me sirvió, me escapé un rato así, fumando por la ventana de mi habitación. Me fumé mi depresión, entonces entendí algunas cosas. Aún así te cuento que no es algo que me agrade, pero no pienso criticarte, no a esta altura.

III

Day: una chica que siempre sostuvo tener su vida planeada. Pocas veces escuché un cronograma tan detallado y a largo plazo, incluso con explicaciones causales del curso de las cosas. Claro, lo que no planeo esta chica es meterse con alguien como Allen.

Al principio me lo tomé como juego. A mí me daba cierta seguridad verla tan tranquila a ella y de hincha nomás disfrutaba llevarle la contra a modo de chiste. Estabamos juntos ella y yo, es decir, ella me tenía planeado.

Day es sumamente ordenada y organizada. Más de una vez la he tenido que sacar de sus casillas, y más de una vez eso a ella le ha gustado. Podía llegar a ser tremendamente exagerada con los pequeños problemas. Ya saben, lo mismo se dice de mí.

La es escuchado razonar por horas. Es brillante como explica, es inteligentísima. Y la inteligencia es sexy.

IV

Allen: Pensé que me iba a costar más estar con vos acá, pero se sobrevive. No te digo que sos mi amiga, pero al menos ahora no sos tanto esa persona polémica que solías ser.

Day: Algunas cosas han cambiado, Allen. Creo que ambos crecimos. Yo ahora pienso otras cosas, y si vos estás sentado ahora acá en frente mío, encima sin una cerveza, algo ha cambiado también en vos.

¿Ah, sí? Yo creo que eso es una farza.

Simplemente hablamos un buen rato. Ella fumaba como siempre. Yo me limité a jugo de naranja. Lograbamos sonreirnos de vez en cuando. Eramos dos personas que se querían mucho y no habían hablado en años, demasiado tiempo, suficiente como para cruzar los oceanos sin rumbo fijo.

Hubo momentos de cuestionamiento, claro, pero todo fue menos terrible, más ameno. Sí, ella era más benévola ahora, yo simplemente me había levantado sin nada por ganar. Pero eludimos algunas partes de nuestro ser, acordamos que ella me comunicaría solo los eventos importantes, como casamiento, si estaba embarazada, si se mudaba, etcétera. Cuando ella me pidió lo mismo me reí, pero le dije que sí, que claro, cerrabamos el trato ahí.

Somos tan diferentes y tan iguales. Ella la calculista, tiempo atrás salió con un tipo analítico. En algún momento nuestras historias no cerraron, entonces...

Allen: ¿Seguís llevando esa agenda tan prolija tuya? ¿Con stickers de Hello Kitty?

Ahí estaba la agenda nomás. El humo del cigarrillo se le escapaba de los labios, mientras la ceniza me recordaba hace cuánto que no me sentaba en una misma mesa con una fumadora. Por momentos me sentía refugiado en mi jugo de naranja.

Nos despedimos y cada uno agarró en sentido contrario de avenida Cabildo. Ahí le mandé el mensaje a Ludi. Era obvio que me iba a dar vuelta para ver como se alejaba, como cruzaba la avenida, un pedazo de mi historia en plena senda peatonal. Pero la sensación esta vez fue otra.

Pensé que en algún tiempo volveríamos a hablar, que a partir de ahora tendríamos algo de intercambios. Que yo me enteraría de cosas de ella por su boca y que ella querría escuchar relatos en primera persona acerca de mí.

V

- Solo eso, luego nos fuimos. El día después de la fiesta me quedé pensando. Seguro que si me la cruzaba me mandaba cagadas, me sentí realmente inestable otra vez, hecho un desastre.

- Estás creciendo en una de esas, y eso no viene sin dudas, sin terremotos - dijo Luna-. Te he visto huir ridículamente. Esta vez vos solito te fuiste a meter en problemas. Y resulta que no hubo problema alguno. Fah...

Ludmila dijo lo que yo pensaba, que Day termina siendo peligrosa. Una vida sin peligros no es vida, no es nada. El tiempo o es creación o no es nada.

- Yo creo que en estas situaciones uno nunca puede ser neutro, nunca podés hacer como que el otro es un amigo y ya. De hecho, algo te quedaste pensando porque estamos acá, me llamaste, necesitabas hablar.

Sí. Ludi tenía razón, luego del encuentro con Day, apenás nos despedimos, le mandé un mensaje. Fue casi un pedido de auxilio, fue como si me hubiera golpeado y aún sintiéndome bien, hubiera llamado a la ambulancia por las dudas.

- Llegamos rápido, somos buenas médicas. je.

- Después decís que sos incapáz de cualquier acto de madurez - agregó Luna-. Mi chiquito está creciendo, miralo parece un hombre ya. Day es buena chica, tiene sus cosas, pero siempre me cayó bien.

- Nah. Este signo de fortaleza lo atribuyo más a algo casual que a un verdadero avance. Podemos decir que fue un accidente raro, no hubo choque.

- Ok. Perdón lo frontal, pero ¿vos me decís q no querés nada con ella, que no hay chances de accidentes?

- Creo que no. No te digo que soy de plástico, pero no estuve con terremotos ni inestabilidades. Estuve casi relajado.

- Y pensás que ella con vos nada -continuó Ludi-. Yo no sé, sabés que le quito todo tipo de inocencias a estos asuntos. No es de mala que te lo digo eh, sé que te resultará insensible, pero es lo que me parece.

- No sé si es tan así che -dijo Luna-.

Le contesté a Ludi que yo pensaba como ella, pero ya lo dije, sin peligros esto no es nada. Tengo que al menos fingir que puedo arruinar las cosas, sino no tiene sentido.

No fue Ludi, sino Luna la que se encargó de tirar el cuestionamiento:

- ¿Vas a ir con ella al casamiento?

- No, no le dije nada. Sinceramente creo que sería un paso en falso, no le conviene ni a Day ni a mí.

No tenista

viernes, 18 de abril de 2008

Luna: No neutral es lo que somos, ¿no?

La muchacha dejó esa idea de los tiempos de paz entre dos amantes y terminó de pelearse con Julio nomás. Desde que sale con Rodrigo la veo más equilibrada, aunque continúa sosteniendo los interrogantes lunares, que siguen resultántome melancólicos.

En otro lugar de la Capital Federal, Carla se peleaba con Allen de una manera estúpida. Pues esa oficina a veces trastoca los humores de todos, y justo:

Carla: No puede ser que me tires toda la información así y pretendas que yo entienda todo. Después Ernesto me dice que no te ayudo nada, eso es mentira. Estoy tapada de trabajo acá, y encima lidiar con vos.

Allen: Lo que dice Ernesto lo dice él. Yo siempre digo que me ayudás.

Carla: No me ayudes Allen, simplememente volvé a lo tuyo. Y tratá de resolver tu agenda solo. Deberías ser más ordenado, por favor, parecés un nene. No puedo creer...

Zunny: Mandala a la mierda. Esta hecha una loca hoy.

Perdí el interés en esto. Si todo está enquilombado en esa oficina no es culpa nuestra, ni de ella ni mía.

Un año antes, Alberto se volvía loco porque le enviaban setenta veces el formulario web de la empresa lleno de puteadas hacia su persona. Orlando se reía, Meri ni hablar. Gordo pelotudo, lleno de olor a mierda. Sufrió los inconvenientes durante diez días, lo que le obligó a cerrar el formulario web.

Meri: Que hijo de puta, jajjaa. No tenés cara.

Allen: Hay que ponerle onda a esa oficina.

Meri: Claro, total vos ya no trabajás acá.

Volvamos a la actualidad: Seguramente cuando Ludi se cruzó con Orlando en Av. Santa Fe y Junín, ella fingió no verlo pero él se le acercó. Hablaron como si nada, en una conversación bastante efímera que duró quince segundos exactos:

Orlando: ¿En qué andás?

Ludi: Nada, me voy para una entrevista.

Orlando: Ah...

Ludi: Bueno, te dejo me que tengo que ir.

Fue un viernes cualquiera que Esthershack mandaba mensajes a mansalva, y se le ocurrió llamarme a las ocho, completamente borracho, para hacerme un cuestionario:

Esthershack: Vos, ¿pondrías un mango por Kempes en los ochentas?

Allen: Mmmm... sí.

Esthershack: Perdiste. Feli 1, Allen 0. Ahora decime, hubieras apostado a favor de una agrupación que se llamara Vilma Palma e Vampiros, a principios de los noventa.

Allen: Mmmm... no.

Esthershack: ¡Muy bien! Feli 1, Allen 1. Me empataste.

Nunca entendí la lógica del juego.

Todo esto ocurrió durante una media hora más, y es probable que Oliver estuviera dignándose a escribir su tesina de Comunicación, la cual comenzó hace ya unos meses y avanza, a veces gateando pero avanza.

Oliver: Te juro que me cuesta. Me siento tosco a la hora de escribir.

Zunny: Vos ponete las pilas, no hagas la tontería de dejar correr demasiado el reloj. Ya jodimos demasiado, ahora es tiempo de responsabilizarnos de nosotros mismos.

Oliver: De repente sonás tan... Que vos hagas referencia a la responsabilidad no es algo muy tuyo. ¿Te sentís bien?

Zunny: No se trata de una boludés. Sí, ustedes están acostumbrados a verme en cualquiera, pero creanme, yo soy una persona muy seria. Es una seriedad intermitente. Vamos, cursaste toda esa carrera, ahora sentate a escribir, cuán difícil te puede ser, vos sabés tipear muy bien.

Oliver: Demasiada confianza que me tenés...

Un par de horas antes, precisamente el jueves, Paula y yo habíamos asistido a una función de El ojo del panóptico, en el Centro Cultural Konex. Me dieron ganas de volver a Foucault nomás.

Paula: Muy bueno el trabajo con luces y movimientos de los actores.

Allen: Bentham Bentham... Sí, concuerdo con usted Paulette, la oscuridad total de la sala fue manejada muy bien por los protagonistas. Cuando aparecieron los cuatro tan cerca, de repente, eso estuvo bueno. Pero digame qué haremos de nosotros ahora.

Paula: Comer por lo pronto, que me muero de hambre.

En teoría, tendría que haber ido a ver esta obra con Valery.

Nosotros fuimos a comer algo no muy lejos, optamos por una tabla de fiambres. Dos días antes fue la gran marcha a la plaza convocada por el Gobierno contra el Campo (notensé las mayúsculas). Ese mismo día Val tuvo una entrevista con Ernesto Celian, en la que le informó que no quedaba para el puesto de PM en la agencia y que seguiría liderando el equipo de edición.

Val: Me da bronca porque yo acá me vengo quemando las pestañas por esto. Encima en la facultad me están volviendo loca.

Justo ese día yo venía medio a las patadas con el programador, Sebastián. Él más preocupado por optimizar el código, yo más preocupado por la diagramación y el look & feel. El humo ya nos estaba quemando.

Val: Vos sabés cómo soy, yo dejo mucho acá. Pero en este lugar te tratan como si fueras invisible, cuando dos segundos antes eras la estrella de la empresa. Soy una estrella fugaz, eso es lo que soy. ¿Me estás escuchando?

Justo en ese momento no. Orlando me estaba llamando para confirmar mi asistencia a un torneo de tenis en Pinamar. Zunny se reía. Dije que sí.

No. No juego al tenis, ni pienso hacerlo. Voy como no tenista.

El arte de meterse en problemas

domingo, 6 de abril de 2008

I

Luna: Es raro que no hayas traído cerveza, vos que sos tan fana.

Allen: Me encuentro involucrado en otro período de rehabilitación, querida coherencia. Esa rehabilitación autoimpuesta, que se supone depurará algo aunque nunca estoy demasiado al tanto de qué. Ya escuché quejas, claro.

Felipe: ¿Eh? Sos un flojeras.

Orlando: Te veré volver...

Oliver: Vos sí que sos raro a veces.

Hace mil que no toco el timbre de mi amiga Luna, pero hay costumbres que nunca cambian, como esos cinco minutos por reloj que debo esperar para que no baje Luna a abrirme, sino que aparezca la hermana y me salude sonriente. No sé pero parece que realmente la chica me quisiera.

Luna: ¡Que linda camisa! Bonito, te viniste re bien. Parece que el laburo te está aburguesando. Notamos a un Jana un poco más prolijo que lo habitual. Yo pensé que sólo te vería bien vestido en los casamientos y esas cosas.

No era para tanto, pero a ella le gusta exagerar y hablar de que uno se va a casar y bla. Debo decir, para mi propia sorpresa, que me sentí cómodo en una camisa de manga corta, requisito para la reunión con un cliente en la maldita oficina.

Luna: Lisa tenía en el messenger "gracias por el regalo, seas quien seas". Inmediatamente me cayeron una tonelada de recuerdos y papel picado. ¿Puede ser que hayas estado haciendo deliverys?

Sólo para sonreir un rato lo pienso como un toque artístico. Sí, ya sé, llamarlo arte es demasiado pretencioso.

II
No le costó mucho a Allen convencerme. De hecho, ya conocía la historia y me gustó que me convocara para este nuevo dislate. Yo lo ayudé a elegir, aunque lo crucial era que yo estuviera en la operativa. Sólo tenía que dejar el regalo debajo de la cama de Lisa, no era nada difícil. Allen se encargaría de llevar las instrucciones.

La oportunidad fue perfecta, porque a Lisa se le habia dado por festejar el cumple. En principio Allen refunfuñó por no estar invitado, pero quince segundos después estuvo de acuerdo. Y otros quince segundos pasaron para que produjera todo esto de plantarle el regalo a la cumpleañera.

Allen: Trabajo en equipo, señorita Ludmila. Es la ocasión, necesito nervios de hierro, sigilocidad, sobre todo que me cubra. No necesitamos publicidad, no hacemos esto por el reconocimiento ni por que nos den las gracias. Al estar involucrándose en esta iniciativa, sabrá usted...

Ludi: ... que no debo decirle nada a nadie. Entendido capitán Jana.

Allen es bastante reservado con respecto a esto. Además del regalo principal que no pienso deschabar aquí, debía agregar a su biblioteca un libro de Richard Bach titulado Ilusiones.

Allen: Creo que es perfecto para ella. Después de eso, considerá tu parte del trabajo hecha, y podés desligarte de esto completamente. Yo me encargaré de que a Lisa lleguen las instrucciones pertinentes.

Después me enteré de que las instrucciones estaban plantadas en el libro, que la regalada recién vio al cuarto día de plantado.

III
Oliver: Mmmm... ya lo hemos discutido a esto. Ese tipo de ideas ocurren mejor cuando uno está en la suya, desatado de las oficinas del microcentro. Mirá, vos tenés cara de harto y yo, por más que estoy acá hace poco, ya está agotando mi paciencia. Tenemos que dejarnos de laburar en relación de dependencia y formar nuestro propio proyecto laboral.

Sería genial seguir laburando con Zunny y Dani, sin tener al imbécil del jefe around. Dani que maneje cuentas, que es el más centrado. Nosotros tres somos creatividad y desarrollo, aunque nos deberíamos llevar a alguien de programación.

De eso se ocupaba Miguel, pero ya creo que no tenemos chance de traerlo.

Oliver: Pero a lo que voy, es que tal como con lo de los regalos, necesitamos ese espacio de mayor libertad, ¿no te parece? Además que rajarnos en masa sería una gran patada a la gerencia. Yo sé que te gusta la idea Allen, sé que estás conmigo.

No negaré que cuando me dijo lo de la patada en el culo a Ernesto Celian, la idea me pareció sexy. Este tipo de cosas nos surgen cuando nos cruzamos a cervecear, y resulta que tenemos grandes ideas.

Allen: Aún así, te aclaro que el proyecto es más un hobbie, de hecho no me da lucro económicamente, sino sólo déficit. Cada vez esto de seguir las reglas me gusta menos. Zunny seguro se prende para cualquier cosa que sea desacatar órdenes. Dani... A él habría que presentarle algo más serio.

Pero igual, son todas charlas de cerveza, como cuando decimos con Oliver que queremos poner un bar que se llame "El Contrahegemónico"

IV
Quizás sea el tedio de todo esto, esa vida funcional que algunos venimos llevando. A mí últimamente no se me cae una idea que valga la pena, y la urbe es bastante responsable de este mal.

Allen: Supongamos que Lisa se entera. Digo, en una de esas hasta estoy en su lista de sospechosos. ¿Otra vez problemas?

Luna: Creería que no. Quizás se sorprendería, no sé si entendería. Pero no la noté enojada. No se va a enterar, de todas formas.

Allen: Igual no me importa. Prefiero meterme en problemas de esta forma, tienen otro gusto, no como los problemas de la ofi o los malos entendidos diarios. Ese elemento ridículo es el condimento ideal.

Hable de esto con mi coherencia, ya que es más lúcida que yo y sabe más eso de ser rebuscada para inventar colores. Luna se banca menos las oficinas que yo, que al menos sigo intentando domesticarme.

Actualmente hay una falta lúdica. Siento que estoy perdiendo ese arte de meterme en problemas, esa forma tan estética del despelote.

Luna: Me molesta todo eso tan estructurado. Prefiero eso que nos mandabamos a hacer los domingos, cuando vos manejabas y yo me bajaba rápido para tirar un paquete en buzón ajeno. Ni hablar de cuando nos cruzamos a la vuelta con una de las regaladas que llegaba a casa, suerte que no nos vió.

Sep, eso pense. Suerte...

Dixits

lunes, 31 de marzo de 2008

No son ni siquiera frases célebres... Bueno, salvo una.

- Dale, charlemos, abramos el diálogo. Siempre y cuando se queden callados y me den la razón (Luna)

- ¿Dónde estoy? ¿Dónde están? ¿Quién es ella? (Orlando)

- Veo cuatro Allens: veo doble (Felipe)

- Eso de la felicidad ajena me da por el quinto forro (Allen)

- EEE EE EEE y todo eso que nos pasa (Zunny)

- Para mí, volar es como nadar con la ventana abierta (Felipe)

- Tenés la teoría al dedillo, Jana. Pero tu práctica me dice que no entendiste nada... (Luna)


- Quién te dice, quizás por sepultar nuestro pasado, estamos condenando nuestro futuro (Ludi)


- La realidad está mal. Yo no voy a corregirla, sólo me limitaré a señarle sus errores (Oliver)

- I don´t wanna be a peronist, surfin´ USAAAAAAA... (Allen, a ritmo de los Beach Boys)

- Las batallas contra las mujeres son las únicas que se ganan huyendo (Napoleón Bonaparte, citado por Orlando)

- Pero es que no entienden los hombres. Hablan de coger como si fuera atributo exclusivo de su género, pero nosotras también nos los cogemos a ustedes... (July)

- Volvamos a la granjita. Quiero rehabilitarme (Allen)

- Conversar con tu ex es esa amistad falsa, en la que alguno de los dos está pensando en cómo llegar a la cama (Ludi)

- Che, los re quiero ver con alcohol en el diome. Los re quiero chicos... (Zunny)

- ¿Dónde vive la internet? En el Polo Norte, al lado de la Papá Noel... (Felipe)

- Parece que a ella le gusta más cuando duele... (Luna)

- Love is an ocean. Dreams never come in unless you take risks into the sea (Allen)

- Felipe no distingue entre el bien y el mal. Pero cuando lo logre, elegirá el mal (Oliver)

- Vamos, por favor, que estamos doce minutos tarde ya, y eso me pone mal (Day)

- ¡Feliz cumple! El próximo año mandá a tu doble más temprano (Oliver, firmado en el regalo de cumple de Allen)

- Sí, de una, amo las cosas gratis (Zunny)

- Y nooooooooos vemos en Disney! (Felipe, justo antes de tirarse del auto en movimiento)

- Sos la chica más linda de la baldosa en la que estás parada (Orlando)

- Intentaré ser un poco menos impulsivo, un poco más racional. Pero conste que el desarmar quirúrjicamente todas nuestras actitudes y afectos nos ha llevado a este dislate, honey (Allen)

Conversaciones IV

sábado, 29 de marzo de 2008

Venimos a esta realidad como un sueño... Y creo que continuamos comportándonos como soñadores, después de todo este tiempo. Sí, ya sé, seguramente me vas a hechar en cara todo ese capitalismo que ahora tengo encima, la poca visión, eso de querer compulsivamente ser parte de la máquina.

Ludi: Todos somos parte de la máquina. El tema es que... ¿no te da la sensación de que quedamos reducidos a esto, a meros sueños?

Te diré que sí... pero es porque ahora me encuentro poco lúcido una vez más. Por otro lado, charlando con los chicos la otra noche, me di cuenta de que vivo de esas utopías que me hechaba en cara Day.

Repentimamente parece tan fácil sentarnos acá. También parece tan fácil omitir que mañana es la fiesta de cumpleaños de Orlando, y Ludi simplemente no dice nada. Noto cierta tristeza, de repente toda esa superación le fracasa de una manera complotista y nos quedamos tomando cerveza. Es la primera vez que Ludmila y yo estamos a la par en la cantidad de chops.

Ludi: Somos efímeros...

Efectivamente, somos efímeros. Pero también de vez en cuando encontramos a alguien que logramos engañar casi sin querer, y entonces tenemos un mundo nuevo que somos nosotros, completito y todo por hacer. Todo por tener, aunque lo tengamos todo.

Ludi: Pones las cosas de una manera tan... ¿No pensaste que vos lo que realmente querés es un amor imposible, perfecto?

También lo hablé con los chicos hace poco. El tema es que racionalmente no puedo renunciar a perderme en la otra persona, a no volver a respirar esa plenitud. No se trata de una perfección como algo que nunca falla en ninguna instancia. Se trata de perfección en tanto plenitud, en tanto estamos acá y gracias por estar aquí. Soy un utopista, ya lo sé.

Ludi: Es cierto cuando Feli dice que estás chapado a la antigua, jaja.

A esta altura digo que tengo ese conservadurismo innato yo. No porque no acepte filosofías ajenas, sino porque simplemente no puedo llevar más a la práctica esto que soy, que me sale en cada uno de mis movimientos.

Ludi: Bueno bueno, volvemos a Merleu-Ponty entonces.

Hicimos un brindis por volver a MP, porque nuestras intensiones nos sobrepasan a cada momento, porque Ludi se ríe y yo me río con ella. Es bueno cuando nos reimos. Dejamos atrás lo del caco parece, ya no me cagan más a pedos... Ella me dijo que era lógico y que seguro la próxima mi vieja lo toma con menos dramatismo.

Ludi: Tenemos que dar vuelta drásticamente esto. Volveremos al Roxy, así como volveremos a Merleau...

Es raro, pero la... "ex chica" de Orlando y yo nos llevamos bárbaro. Es extraño como se logra mantener esa relación. Entonces sonreímos los dos, antes de continuar charlando en un bar cualquiera de Belgrano que frecuentamos, como si fuera nuestro living.

Episodios

jueves, 27 de marzo de 2008

I
Ludi: Mirá que te afectan estas cosas, yo te tenía más duro, vio, porque no solés ser demasiado demostrativo. Bueno... Dejala a Jan, no la necesitás. Por lo que me decís eran como el agua y el aceite.

Es tonto, pero la veo a Ludi así, tan resuelta ahora... pareciera que se olvidó de Orlando nomás. Igual ella sabe que no soy así de simple, que yo me complico la vida con este tipo de pelotudeces de conocer gente.

Ludi: Te digo algo. Que Lisa tenía onda con vos lo supe siempre. Me lo dijo y todo.

¿Qué mierda hubiera pasado si en vez de terminar con Julieta Cinadi terminaba con Lisa? Ahora tengo a las dos bien lejos... El tema es que Lisa es inaccesible, pues no quiere saber mucho. Y July... le deseo cosas lindas, pero no puedo compartir más con ella.

II
Mensajes de texto a la madrugada de un fin de semana:

- Acabo de conocer a la actual novia de mi ex. Es horrible sin maquillaje, pobre piba. (De Val a Allen. Respuesta: ¡¡¡Dejá a tu ex en paz!!!)

- Estaba pensando: me olvide las grandes ideas y todo eso de respirar sensaciones nuevas y en una de esas todo es cuestion de reinvertarse a uno mismo. Era obvio. (De Allen a Luna, after breaking up with Jan.)

- Feliz San patricio. Tu sobriedad está de más, sacatela de encima (Allen a varios...)

- Decile al pato Donald que no encuentro a Scooby Doo ni a Doña Clotilde, pero cuando los encuentre me van a devolver el trago. Che, me volví a manchar el pantalón con vino (Feli a Allen).

- Aaaaaaaaaaaa no entiendo a este pibeee (Luna a Allen).

- Simplemente pensemos en la mejor idea de volar las cosas, de irnos. ¿Te quedarías conmigo a ver como las llamas consumen todo esto, así quedamos solo vos y yo? (Allen a Jules)

- Esa manía que tenés de ser tan buen tipo a veces. Todo un pragmático. No entiendo como luego haces para ser Allen, uno más de nosotros (Orlando a Allen).

III
Una canción:

Últimamente te reduzco a / una deconstrucción continua

Mmmm. Algunas opiniones dicen que en estas dos frases se dice demasiado.

Otra dice:

Y mientras te vas, me pasan copas / extrañaré los incidentes. / ¿Fuimos una historia de gatos y perros perdidos? / De niños que no salen a jugar porque encerrados adentro están... y allí quedarán.

Tengo la teoría de que Guillermina levantaría la ceja vengativamente ante esto...

IV

Zunny: La puta madre, ¿te das cuenta? Ahora se casan estos, la otra es mamá. Mierda, puta, este tiempo está pasando demasiado rápido, me hincha las pelotas. Necesito vacaciones.

Allen: Si. Estamos grandes, eso me asusta también. Pensaba lo mismo, ahora mis amigos se casan y tienen hijos. Me siento re desubicado.

Zunny: Ni cerca estamos. Dame más cerveza.

Allen: Che, venimos haciendo esto todos los días. Mi vieja después se preocupa. La puta madre, esta gente madura la verdad es que me hace la vida menos posible.

Zunny: Pero mierda, decime por qué carajo Daniel es nuestro amigo si ahora se va a casar y es todo racional y toma decisiones de adulto shit.

Bueno, es estraño, pero el 2006 tuvo golpazos, y no lo concidero taaaan mal año. Pero reviso el 2007 y me parece un año muerto. El 2008 ya tuvo saltos, pero parezco inmutable, jamás cambio.

Valery: ¿Año muerto? Te recibiste, mejoraste tu trabajo a full, te vi divirtiéndote, olvidándote de los fantasmas... ¿Qué te pasa?

Zunny: No dejes que Valeria se meta así tan holográficamente en nuestras conversaciones, que no nos llevamos tan bien.

Allen: Ok Sonia. Todos esperaban más de eso, Val y yo parecíamos la sumatoria perfecta... pero claro, después salió lo que salió. Dejala, no es mala chica.

V

Day: Hola.

Noté que ella me tiene cierto... temor. Me dio cosa.

Allen: Hola.

Day: Pensé que estaría bueno hablarnos. Sé que en algunas cosas fui insensible.

Allen: Me too. Yo también me mandé las mías.

Day: Te propongo que andemos con cuidado... Hola Allen.

Aunque creo fervientemente en el fracaso de esto, contesté Hola.

VI

Feli: Vamos, estás de vuelta. Nada de boludeces.

Allen: Tengo esa sensación de que no tengo que meterme con nadie por un rato...

Orlando: No seas boludo, que siempre es linda la compañía femenina. Bueno... casi siempre. Vamos, sacate esa cara de estrolado que tenés, mirá que ahora podés ir para adelante.

Feli: Jan era medio ortiva. ¿Por qué te fijás en minas conservadoras vos?

Orlando: Es cierto, siempre te buscas minas canutas, les hablás de fumarse uno y te miran con cara de indignadas. Necesitás cambiar tu sistema de selección.

Allen: Vayansé a la mierda.

Support=0 (cero)

martes, 25 de marzo de 2008

El Lunismo, que últimamente venía signado por una corriente revisionista ante algunos eventos que involucraban al Allenismo, optó esta vez por una minimización del hecho que me ha ocupado estos últimos dos posts.

Oliver: En esas situaciones, la razón juega de suplente.

La acotación del Oliverismo destaca a la perfección eso. Si la razón hubiera jugado de titular (esto lo digo en serio) me hubiera dado por el quinto forro.

Las noticias corrieron, y llegaron a los cuarteles del Ludismo, que directamente dejó un mail de reclamo porque "por favor la próxima pensá". Extraño a Gallagher, que al menos me tacha mis acciones de formas mucho más agraciadas.

El Lylismo (lamento no ponerle un nombre más afortunado a esta facción, pero se corresponde al nombre del personaje) pasó de ese dramatismo instantaneo a declarar que el Allenismo tenía que dársela de groso. El Allenismo respondió que ya no le gusta tal despelote.

Greta: Allen, escuchame por favor. Visitaste la comisaría el mes pasado con lo de la volcada del auto. Ahora esto. No quiero que se te haga hábito visitar policías por siniestros...

Todo surgió porque...

Oliver (6.30 am en Lacroze, divisó un polimóvil): Hagamos la denuncia.

Ni en pedo me voy a arriesgar a darle la razón a mi madre de que visito la comisaría una vez al mes. Ya estuvimos haciendo la puta denuncia la otra vez. Ahora dejalos.

Oliver: Sí, la denuncia esa fue bastante puta, como decía Orlando. No sólo porque nos cagó la fiesta sino porque terminamos hasta no sé qué hora... y no me hagás acordar del hospital. Esto se está volviendo rutina che.

Luna: Te quedó una marca en la rodilla del accidente. Vi que te molestaba, ¿por qué no fuiste al médico? Ahora la cabeza, y tenés una puntada en el dedo índice (me di cuenta después).Vamos, con esta ya son dos en seguidilla.

Greta: Menos mal que tu hermano no reacciona como vos.

Lo que me faltaba... No me hagan acordar de la puta denuncia...

Oliver: Lo del auto no fue nuestra culpa. Hubo otros implicados, que encima se rajaron. Además, Allen estuvo rápido ahí también, reconozcamosló.

Gracias Oliver.

Presiones posteriores hechas por el Ludismo, que directamente llamó via teléfono rojo a los cuarteles del Allenismo (otro gesto único, como el de Gallagher dándome la razón), terminó en la estúpida admisión de qué:

- Cuando el tarado ese me tenia agarrado del cuello y me safé, no tuve tiempo real de determinar si me apuntaba con un cuchillo o no. Ergo:

Ludi: Te arriesgaste a que te pegue flor de cortada...

- Segundo... Aunque el elemento cortante no fuera un cuchillo, ya la impericia del malechor podía haberme costado una oreja (mi madre sostiene que el ojo, a mí ya no me interesa).

- Tercero: ¿Qué pasaba si al golpearlo el tipo se retoba y se te pudre todo?

Lyla: Es lo que yo temía. No sabía hasta dónde llegaba ese tipo...

En el caso de Ludi, me tuvo al tubo un lindo rato. En el caso de mi madre Greta, bien, estoy trabajando un nuevo tratado de paz, veré la semana que viene. Ly ya está bien, se lo toma más light por suerte. Luna deberá re plantearse su corriente revisionista...

Luna: Convengamos en que en poco tiempo hiciste un par de volteretas (El Lunismo olvida que en realidad vengo re tranquilo, pero aná a convencerla!). Y que no manejaras el auto no le resta importancia. No me tomes a mal, agradezco lo del sábado... pero venimos con un par en la mochila ya, y no hace tanto que empeamos el año.

Oliver: Por la discusión con la mamma no te calentés. C'est la vie.

Agrego luego de publicado este post:

Ah, Valery acaba de coincidir con Greta Jana en que soy un inconciente... Support: 0 (cero). Grax.

nosés

sábado, 22 de marzo de 2008

Entonces Luna me preguntó por qué.

Yo ya le conté, más de una vez, incluso desde diferentes versiones. Pero ella me volvió a preguntar por qué. Y ese por qué parece el mismo por qué de la otra vez, viste. Esto tiene el indefectible sabor de la repetición.

Y Esthershack... yo no sé qué le pasa, pero ya no es lo que era. Ahora lo llamo a las diez de la noche y se está yendo a dormir. Esto me preocupa, me preocupa.

Entonces quedé en encontrarnos con Ludi este jueves, pues ninguno de los dos tenía que hacer mucho. Y hablamos de cosas, yo aprendí algo más de ella. Ella entendió un poco más de mí. Fue bueno. No hablamos de Orlando, fue un acuerdo tácito.

Creo que es uno de esos momentos de la vida de uno donde encuentra sorpresivas afinidades con la otra persona. No sé demasiado sobre la permanencia de esas afinidades a lo largo del tiempo, pues me consta que en algunos casos se afianzan y en otros se diluyen. Pero sólo eso.

Esthershack me dejó un mensaje a las tres de la mañana, que vaya para allá, que no sea ortiva.

Creo que Luna se olvidó de preguntar nuevamente por qué ahora. Pues mira para otro lado, está perdida en otro "no sé", probablemente un no sé más profundo, más elaborado. Ella siempre se manda con esas elaboraciones, esos "no sés" que arrastran consigo toda una fiilosofía, un cuerpo de sentimientos.

Luna: Mmmm... no pasa nada che.

Está demasiado metido en el laburo, se me ocurre. Igual él siempre dice:

Esthershack: Ahora tiro unas magias, mirá.

En algunos casos son magias, artilugios sorprendentes. Otras veces son esa palabrería que definimos con una sola palabra a esta altura del partido.

Luna: Pero igual, pareciera que no pasa nada. ¿Notaste que ya no pasan nada bueno en la tele?

No vaya a ser que me toquen la puerta esta vez. No espero a nadie. ¿Es posible que desde el pasillo se escuche todo esto? ¿No lo crees, Moon? No podemos sino imaginarlo. Nosés...

Ludi: Recuerdo que tocabas una canción muy bonita, Allen. Quizás deberías volver a ella. Quién te dice, a veces por sepultar nuestro pasado estamos condenando nuestro futuro...

5

jueves, 13 de marzo de 2008

I
Me encanta cuando nos juntamos con Zunny after. Es una buena opción para distendernos, reirnos, comprendernos un poco menos de esa forma tan divertida. Es lo que la misma chica describió como:

Zunny: eeee eee eee y todo esto que nos pasa.

La cuestión es que ella me dice qué pasa con Jan y yo le contesto que bueno, no sé qué pasa exactamente. Pero ahí andamos. Entonces mi retruco va a cómo estás con Germán, y ella se me despacha con esas cosas que a veces me olvido que ella tiene.

Zunny: Porque en una de esas se convierte en una cosa encerrada sobre sí misma, y ni me habla. No puedo ni enterarme de lo que le pasa. Pero claro, yo estoy con mis despelotes propios y lo que pasa es que mi paciencia... Ya sabés que la paciencia no es mi fuerte.

En efecto no lo es. No sé, a mí siempre se me da por aconsejar y soy un desastre en estas cosas, ya lo sabemos.

Zunny: Jan te quiere. No lo heches a perder...

II
Según un estudio realizado por el Orlandismo, el Allenismo tiene una serie de fórmulas estríctamente definidas:

"Esto es un penal al ángulo" = Algo es muy malo/está muy mal.

"Es un golazo de mitad de cancha" = Algo está muy bueno/está muy bien.

Lo curioso, señalan los especialistas de la corriente Orlandista, es que Allen no sabe un carajo de fútbol.

Allen: Atlanta es un equipo de fútbol? ¿No se trata de una ciudad de Estados Unidos y ya? No entiendo por qué le dicen apertura si se juega hacia finales del año. Eso está mal.

El Orlandismo critica el uso de las fórmulas previamente mencionadas dada la incompetencia en materia futbolística del Allenismo.

III
Que Felipe te atienda al celular es todo un tema. De hecho, el otro día me atendió y me consideré importante. Sino, manda atender a algún otro de su laburo. Trabaja en el doque, con horarios muy tempraneros, a los que me consta llegó muchas veces directo de la farra y en estado menos dos (-2).

Esthershack: ... Pero de alguna manera hay que aguantar.

Para el primero de enero pasado, le caí de prepo en la casa con el auto y le dije que nos fueramos al río. No sé que carburó su cabeza, pero lo que hizo fue agarrar y armar su mochila de montaña (de considerable tamaño, con bolsa de dormir incluida), y se apareció con borsegos puestos en el living diciendo "dale, vamos".

IV
Últimamente lo único que hacemos con Val, lo poco que nos podemos charlar en la oficina, es decirnos cuán despelote es nuestro equipo de trabajo. Laburamos para clientes distintos, pero el pasillo nos reune efímeramente más de una vez al día.

Val: Se quema todo, se quema esta vez. Venimos esquivando balazos a lo pelotudo, alguna nos la van a pegar. Esto está presentado como el ojete, es obvio que no va a funcionar.

Creo que ella casi ni me escucha, que sigue en lo suyo y es como si nunca nos hubieramos cruzado. Como si lo único que pasara ahora es que ella saca eso que tiene adentro y ya...

V
Ludi me preguntó quién es Jan. Me estoy haciendo esa pregunta a mí mismo desde hace un rato. Es sorprendente como contesto, como construyo a una persona en directo, y parece que lo que estuviera diciendo fuera verdad.

Ludi: Ajá, está bien, te viene bien estar con alguien de carácter fuerte. Además, vos tenés tus rayes así que de pueden sacar chispas. Es muy bueno cuando pasa eso.

Se me hubieran ocurrido formas de refutarla, pero no era mi intensión iniciar debates sobre el tema, sobre esas charlas de que las personas se sienten atraidas por sus iguales o por sus opuestos.

Ludi: Creo que me atraen mis opuestos.

La charla quedó insinuada nada más... pues nos pusimos a hablar de cosas importantes como el gobierno y la economía.

Facciones

lunes, 10 de marzo de 2008

Frente a las declaraciones formales realizadas por el Ludismo, el Orlandismo declaró que las mismas estaban fuera de lugar, pues seguramente ella había incurrido en sus cosas y vamos no nos engañemos. Entonces, el Felipismo dijo que no valía la pena meterse en tales dislates, pues las sesiones extraordinarias con el Allenismo parecían prometer una gran cerveza.

Por otro lado, el Ludismo calificó de "desconsiderada" y "pelo***a" la posición tomada por el movimiento que fuera su partenaire. El Allenismo trata de mantenerse por fuera de dicho conflicto entre las dos facciones, y si bien no hay peligro de guerra inmediata, las secuelas se hacen sentir en el ambiente.

El Lunismo reaparece en escena, no sólo para criticar duramente la posición tomada por el Felipismo, el Orlandismo y el Allenismo en cuanto a hechos recientes, sino que impulsa un revisionismo que la triada antes mencionada considera excesivo. Aunque el Allenismo no desestioma las observaciones lunares.

El Felipismo continua afectado por el sábado pasado, jornada en la que vivió un levantamiento armado contra sí mismo, que seguro terminó con la permanencia del status quo. El Orlandismo encontró tal revolución divertida y el Allenismo estaba muy ocupado en tratativas con el Janismo, pendiente de una manera bastante estúpida de las acciones que tomaría el Miguelismo, como si se tratara de algún conflicto fronterizo.

Entonces, un mitín fue propuesto, para limar las asperesas entre las facciones, más que nada debido a algunos eventos causados por el Felipismo y el Orlandismo, de los cuales el Allenismo no estaba totalmente desvinculado, pero que al menos tenían menos preocupada a la primer ministro del Janismo. El Ludismo adelantó que no participaría de tales reuniones, espero poder convencerla de aflojar.

conversaciones III

miércoles, 27 de febrero de 2008

Yo creo que Orlando se lo tomó bien, pero lo conozco, no es como si nada. Quizás volví, quizás le dije a Ludi que se quedara, quizás le prometí (sabiendo que en realidad no, claro) que todo iba a estar bien. Felipe iba a parar la ceja, Oliver iba a preguntar lo que nadie preguntaba (¿y qué onda?), pero Orlando, Orlando simplemente no diría nada.

Ludi Ludi, por favor no termines creyendo que fue adrede. Si, los hombres podemos hacer imbecilidades, pero déjeme decirle como representante del género aquí que ustedes también nos las hacen a veces.

Gallagher se había convertido otra vez en ese fiel espectador, gran opinador sobre cuestiones tan relevantes como una vida entera. Al menos algunas sonrisas se le escapaban a la chica, lo cual en ese momento me era importante. Felipe me mandó un mensajito de que me estaba perdiendo la joda.

Ludi) Pienso que está con otra y me revuelve el estómago.

Allen) Sí, mirá, una sensación inigualable y encima no se te va a pasar con una Buscapina.

Ludi) Vos lidiaste con dos sopapos al respecto, Day y Guille.

¿Qué decir? De Guillermina ni hablar. Gallagher sostiene que me la debía y entonces se la cobró. Y dolió. Con Day aunque no lo crean, hemos podido reestablecer algún diálogo, aunque a veces corremos el riesgo de...

Day) Estemmm... Me alegra que al menos estés menos revolucionado, más tranquilo.

Allen) No voy a negar que de momentos sonrío cuando me acuerdo de tu planillita de excel con los regalos navideños, separados por categorías.

Day) Te vi pasar por Cabildo la otra vez... ¿Ibas a ver a alguien?

Gallagher paró la oreja. Vuelvo a la pregunta: ¿Qué decir? Creo que le contesté que me parecía mal que me pregunte.

A Ludi le molestaba esa sensación de que la habían olvidado así nomás, que Orlando era más Orlando que nunca. Gallagher a todo esto había comenzado a tomar leche, signo de que planeaba quedarse a escuchar toda la conversación.

Ludi) Decime, ¿por qué ustedes hacen de todo para conquistarnos y luego cuando les damos bola, al rato pierden ese entusiasmo? Recuerdo que Orlando se llegó a enamorar de mí.

No sé que responderle a la chica. Es estúpido simplemente contestar que no es así... Lo que no significa que sea así siempre... Otra vez, sostiene el gato que algunas veces bastante seguidas es así, depende de la gente, el día de la semana y el déficit fiscal.

Ludi) Poné algo de música.

Le dije que elija ella, y que no ponga nada depre. Comenzó a sonar Led Zeppelin. Gallagher tenía los bigotes con leche, hacía rato que no escuchaba ese disco.

Decirte que sí, que te entiendo, es solo parte de lo que te puedo decir sin meterme. Además, claro, vos conoces parte relevante de mi historia y asumo que por eso viniste. Orlando es Orlando, yo qué sé. Pero sí, a veces la persona que queremos tanto nos hace mal y termina haciéndonos tan mal que nos vamos, o se van, o nos fuimos.

Ludi) July me preguntó por vos la semana pasada.

Quedamos en que nada de eso, no nos odiamos con July. Por favor, no arriesguemos todo eso, que es frágil como un cristal.

Ludi) ¿Orlando me quiere? No fui otro de sus jueguitos, no fui como las otras... Allen, me siento mal.

Creo que la abrazé y le ofrecí que cambiara su jugo de naranja por cerveza. Sorprendentemente aceptó. Gallagher reclamó comida. Ok, no me pongas esa cara, gato tramposo. ¿Por qué te acordás de Jen, que no tiene nada que ver? Ciertamente la otra tampoco tiene nada que ver. Bueno te pongo comida y no jodas más.