Territorio ajeno

viernes, 16 de mayo de 2008

(Los personajes no acompañan a Allen en esta situación. Más bien, sus intervenciones son imaginarias, son traspapelajes de conversaciones de uno o dos días antes.)

Ella dijo algo de que debíamos hablar, como si hiciera falta aclarar ese no sabemos qué entre nosotros. Creo que fui claro, sobre todo porque en medio de los pasillos de esa maldita facultad no valía la pena discutir. Entonces llevamos el altercado a la calle, a la lluvia, al desastre.

No recuerdo cómo estaba vestida ella. Seguro de colores claros, como suele hacerlo. Con su pelo castaño medio largo, su anillo negro y sus ojos grandes mirándome. De eso sí me acuerdo, de sus ojos.

Y creo fue lo último que ocurrió entre ella y yo cara a cara.

Ahora estoy acá, con un paquete en mis manos, otra vez en mi auto. Esta esquina es su territorio, una zona delimitada claramente por las emosiones, en donde yo soy ese pedazo de historia contestatario pero jamás rebelde. Miles de veces he pasado, he visto las luces prendidas de su casa, pasaba con el auto, en movimiento furtivo por sus alrededores. Ahora es diferente, estoy emplazado en esta maldita esquina, soy un blanco fácil, soy un blanco sólo. No tengo idea de si puede aparecer, de si puede caer sorprendida detrás mío.

Ludi: Tendrías que explicarle todo. No te conviene.

Muchas veces tiendo a hacer lo que no me conviene.

Zunny: Hey, mirá, sé que es difícil, pero creo que no tenés que volver. No sería bueno para nadie. Ya lo dijiste con respecto a Day, creo que deberías mantener el mismo espíritu para con...

El mismo espíritu. El cielo nocturno pareciera ser mi aliado en estas circunstancias. Hoy no hay margen de error aceptable, no hay sincronías que puedan estar lo suficientemente aceitadas como para no chirriar del todo. No tengo idea de dónde estará ella ahora...

Ludi: No querés saber eso, te lo aseguro.

Todos me aconsejaron no hacerlo. Acá estoy, solo en el maldito auto, en esta maldita esquina estancada en maldito territorio ajeno. Encima hay gariteros. Era mejor cuando tenía socios, recuerdo que en este momento envíe a hacer este trabajo a otra persona.

Luna: Ni aún así salió como querías. Vos mismo lo dijiste, el montaje se caía sólo, estaba fallado, no resistía el menor análisis.

Es cierto, era un desastre. Cada vez que trazaba el cuadro del plan, me daba cuenta de todas las fisuras. Sabía que se iba a caer, era cuestión de atar un par de cabos y toda la evidencia apuntaría contra mí. Seguí de todas formas, porque todo esto valió la pena, ¿no?

Zunny: Tengo esa sensación de que voy a tener que bancarme tus malos humores nuevamente por aquí. Lo tuyo es como ir a colisionar directo contra las llamas, darse contra la pared. No me gusta pero lo he sentido, te entiendo.

Pensaba en tantas cosas. ¿Y si se invierte la escena? ¿Si me toca a mí caer en cualquier momento sin sol en la casa de Ludmila porque estoy hecho un desastre?

Ludi: ...

Una imaginaria Zunny me tomó del hombro, me sacudió diciéndome "Hey, vamos, ¿qué estás haciendo?"

Ya me acostumbre a mirar al cielo en estas ocasiones. Recuerdo que el año pasado, cerca de mi cataclismo, me encontraba mirando las nubes, comenzaba a llover y me di cuenta de que estaba acostumbrado a hacer esto así ya.

Zunny: Es un lindo detalle. En eso me gustaría que no perdieras la práctica.

La escena ameritaba que yo prendiera un cigarrillo, pero no fumo. Ameritaba tantas cosas esto, mientras yo miraba la casa de ella a lo lejos, mientras el garitero ya me tiene calado.

Recuerdo que hace años atrás me encontré en lo que podríamos contar como situación antecedente. La cuestión es que me quedé merodeando en esta misma esquina a ver cuando aparecía ella, nos habíamos peleado y quería ver si la encontraba volviendo a su casa a eso de las tres de la mañana. Nunca apareció, y todo eso fue un error arrastrado, una cadena de dislates mal formados.

Luna: Todo eso fue previo, fue tan germinal, tan distante. ¿Ahora te ponés a pensar en eso? No existía nada en ese entonces.

Existía. Todo con otras formas, con otros usos. Pero lo germinal estaba, y quizás ese accidente me haya hecho recapacitar, me haya hecho subirme al auto, poner primera, dejar al garitero que se aburra en paz, pasar frente a la casa, esta noche sin luces prendidas.

Seguro ni te acordás, pero yo sí. Por eso acá estoy, en tu territorio. Algún momento fui local, ahora soy un desterrado. Creo que yo mismo quemé mi pasaporte para ingresar aquí. Seguro esto es un accidente, mi paquete no es bomba, pero en su momento fue incendiario. A veces soy una persona muy inverosímil, sabés.

Ludi: ¿Para qué te preguntás dónde está, si no estás dispuesto a escuchar la respuesta?

Simplemente el paquete se quedó en el asiento del acompañante. Aún no sé qué haré de él, se me ocurre dejarlo en el olvido, derribarlo de su objetivo principal o quizás exiliarlo ante alguien que no comprenda. Cruzar Maipú me dejó un poco de esa sensación de antes. No debería, aunque mi óptica ahora es otra...

Simplemente volví, tomé el volante y me fui sin hacer nada.

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