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El especialista

martes, 30 de marzo de 2010

[Otro borrador perdido:]

I
A las 10.33 del sábado Allen abrió sus ojos. Llevaba dormido tan solo unas tres horas. La noche anterior ni siquiera había dormido en casa. Todo era para el olvido. El sabor del café se le vino a la mente. "Ahora sí que soy un especialista, beibi", pensó.

La noche anterior no había transcurrido nada, pero no había podido dormir debido a los efectos de la ooootra noche anterior. A saber:

II
Hubiera querido quedarme callado, pero tengo un muy mal hábito de opinar cuando no me incumbe, como si pudiera tener alguna respuesta sobre esto. En principio, cuando me enteré de que Orlando traía a Lyla, la cosa me olió mal, pues el hecho de que viniera Ludmila complicaba la situación un tanto.

Somos grandes, ¿no? Ya no hacemos esas cosas como transmitir por fm o pegarle un cross al otro muchacho porque se lo merece, ¿verdad? Es increible lo que puede golpear una persona enojada, es increible cómo nos cobran doce pesos un porrón que vale tres. "¿Qué tiene de increible? - respondía con una pregunta Paliers-. Es el simple modelo de acumulación capitalista."

El cumple de Luna estaba lleno de obviedades, entre ellas, Lyla (y Orlando) y Ludmila y Lisa. Cuando Lisa vio a Allen creo que sentí congelarse la habitación.

- No tengo más problemas allí - dijo Allen-. Acordamos cortar comunicaciones.

- Ah, ese método es usual en vos, ¿no? - observé.

Como si a mi realmente me interesara lo que a él le pasaba con Lisa. Pero el frío que hacía, tan de repente, era ineludible. Ahora, jamás imaginé que...

III
... Ludi iba a entrar tan triunfal al lugar. Creo que todos nos quedamos mirándola un poco, olvidándonos de quién se trataba. Vestido negro, zapatos, tenía la figura esculpida, vestida para matar. No recuerdo precisamente en qué circunstancias pero terminamos en tequilazo y luego... reímos. Ella me comentó que:

-Ese tal Paliers es el personaje. Fue el que le firmó como "Pooh, Winnie The", "González, Yuyito", "Cop, Robo". Veinte minutos antes de comenzar la clase nos tuvo diciéndo que no podía ser, que esto era una facultad y que no se hacen esas cosas.

Efectivamente. Paliers se había egresado de la misma carrera que Ludmila. Cuando ese sujeto llegó, se quedaron hablando largo y tendido... de la maldita facultad. Ludi felicitándolo por su título recién adquirido, Paliers ingiriendo vodka con jugo de naranja.

De tanto en tanto creo que Orlando relojeaba a ver en qué andaba Ludmila. Pero no podía relojear de más porque sino Ly se le iba a enojar. Entonces creo ella que charlaba con Lisa, que no me podía ni ver, así que intenté deshacerme de mi mismo un rato y dejarlos a los dos con su charla. Encontré a Bob.

- ¿Cuánto crees que tarda la rehabilitación?

Bob emitió su análisis clínico exhaustivo de cinco segundos:

- No te lo recomiendo. Ya fue, no vale la pena jugar. Por otro lado, tengo que decir que me parece bien lo que hiciste, que te demostraste fuerte. Pero ahora estás casi afuera, ¿para qué volver?

Paliers lo dijo, y le creo. Esto no va a ocurrir seguido. Eso le dije a Bob, que me dijo "pero siempre hay una excusa, entonces lo excepcional se vuelve recurrente". Me dijo que no dejara que las puntas de los cables se tocaran. Ya lo sé, cortocircuito.

IV
- Mirá, creo que por tu chistecito de Campolongo ahora el tipo toma lista justo antes de terminar la clase. Creo que sos responsable, Paliers.

- Ja! No creo sea para tanto. Pero en tal caso, corazón, te presto mis resúmenes auráticos. Todos los que estudiamos de allí aprobamos de primera.

Por la puerta del baño Paliers pudo percibir algo de quilombo. Básicamente eso cortó todo lo que Ludi y Paliers tenían para decirse. Allen discutía con un tipo bastante alterado. Seguridad se aproximaba, y...

- Simplemente un idiota - dijo Allen-. Se estaba echando una línea en el baño y porque yo lo empujo sin querer se le fue todo a la mierda. Se ponen así, con su maldita abstinencia.

- Y lo que le habrá salido la merca - acotó Paliers-.

Para cuando llegaron los de seguridad estaban sobre nosotros, Allen improvisó: el muchacho está con un ataque de claustrofobia.

Efectivamente, parecía un tanto alterado. Efectivamente, pero estaba lo suficientemente lúcido como para saber que no tenía que decir "me tiró la línea de cocaína a la mierda". Pero estaba en pausa. Pero algo entendía. Pero no podría hacer demasiado. Allen se mantuvo sereno, quería que rajen al tipo y le dejen de romper las pelotas. El tipo no podía manejarla, estaba en pausa, se daba cuenta de que no podía putear más a Allen, pero su respiración era la de un búfalo. Su pelada transpiraba, se le había caído un billete de dos pesos al piso, todo mojado. Era evidente para los de seguridad que este especimen había iniciado la gresca.

-¿Mmmm? - dijo Allen-. Volvamos a la barra.

Pensé que Orlando intentaría bloquear cualquier intento de que el diálogo Ludi-Paliers prosiguiera, pero lo vi tranquilo. Allen por su cuenta estaba cuasi borracho y en algún momento de la noche estoy seguro terminó mandándose mensajes con Paula, lo cual le hubiera molestado a Paliers que daba calambre.

- Mirá quién apareció - dijo Ly ver falsamente por primera vez a Ludi-. ¿Cómo andás loquita?

Entonces teníamos una trinidad: Ly, Ludi & Lisa. Las tres L. Ludi, you know. Ly, a police girl. Lisa, parece que había pegado onda con un pibe, sobre el que ninguno reparó. Fue en algún momento de la noche que una amiga de Luna terminó hablando con Allen, y...

V
Comenzamos hablando de boludeces varias, como que la camarera llevaba esos zapatos de goma con agujeros que son horribles. Y terminé contando cómo la única vez que me gané algo, fueron unos de esos, los que terminé regalando a Verónica para que se los regale a su abuelo. Cuento irrelevante, pero le pareció gracioso a ella.

Ella era una mujer inteligente. Cuando me dijo a qué se dedicaba pensé que mis temas de conversación serían limitados, pero resulta que nos llevabamos bárbaro. De hecho, hasta sincronizados, pues mientras yo leía Divertimento ella leía Rayuela, lo que nos hizo perdernos levemente en el universo cortazariano. Le pregunté si quería cerveza, pero accedió a una Sprite.

Problablemente Orlando se rió cuando pasó por al lado nuestro y escuchó una conversación sobre Castoriadis. Lo vi voltearse para mirarme y que sus ojos me dijeran "qué hijo de puta". Pero de tanta charla, ella me sacó a bailar, no sin que yo me resistiera un poco. Me resistí porque soy mal danzante, no porque no quisiera.

- Vamos - dictamnó ella con una sonrisa mientras me llevaba.

Luego de un par de pasos creo que terminé soltándome más. Por algún motivo me preocupaba la proximidad de Lisa, pero hacía rato que no la veía. Quizás...

Entonces ella y yo bailamos música que ya no recuerdo, que jamás me importó. Opté por hacerme el divertido, omitir mis usuales quejas al respecto. En algún momento que no logro precisar ella yo la tomé de la cintura, mientras ella me abrazó un poco.

- El lenguaje corporal - dijo ella-, no es tan malo como crees.

Recién ahí le pregunté cómo se llamaba. El juego: termina con O. No lo pude sacar. Seguimos bailando y perdí la concentración con este asunto, pues no me venía a la cabeza ningún nombre femenino terminado en O. Sabía que ella vivía cerca del lugar, hasta sabía que tenía dos hermanos y que le gustaba el reggae, aunque "escuchaba de todo". Pero no podía ponerle nombre aún.

¿De dónde sacó esa observación pontiana?, pensé. Y cómo ella me sonreía. Pero continuabamos bailando al ritmo de cualquier cosa, cuando ella me alejó del resto, quería perderse entre cualquier multitud, sin reconocer ningún rostro.

- Creo que sería un buen momento para que nos dieramos un beso - me dijo al oído.

VI
Me desperté súbitamente, como ocurre cada vez que no duermo en mi cama. Ella me abrazaba sonriente, quizás hubiera tenido un sueño lindo. La acaricié, inmediatamente sentí mi necesidad de café, mis papilas gustativas recordaron ese sabor como si se tratara de un recuerdo melancólico. ¿Tendría ella café aquí? No quiero nada de instantáneos, por favor.

[Y bla bla bla bla... here]

El espacio

jueves, 26 de noviembre de 2009

I
"El espacio no es el medio contextual (real o lógico) dentro del cual las cosas están dispuestas, sino el medio gracias al cual es posible la disposición de las cosas. Eso es, en lugar de imaginarlo como una especie de éter en el que estarían inmersas todas las cosas, o concebirlo abstractamente como un carácter que les sería común, debemos pensarlo como el poder universal de sus conexiones" (M. Merleau-Ponty. Fenomenología de la Percepción, EN, p. 277).

II
Inserta en el espacio me sentía justo cuando vos me tacleaste. Verás, hay cierto momento en el que las cosas dejan de ocurrir y entonces me enojo. Y justo cuando nada iba a pasar pasaste vos. Pensé que... dudé totalmente del poder universal de nuestra conexión. ¿Hace cuánto que no nos veíamos las caras? Meses. Te iba a preguntar por...

- Bueno -dijo Allen-, sólo te diré que está bien. Con bastante trabajo, pero bien. Ni tiene tiempo de molestar.

¿Te acordás de esa vez que discutimos sobre nosotros? Ahora bailamos, ahora retornamos a nosotros. Pero... ¿Qué hubiera sido de nosotros si vos me dabas un beso cuando querías darmelo? Ahh ah.

Creo que por un momento pensé que ibas a tirarme los perros, Allen. Y la verdad, no me hubiera gustado retirarme de vos, me hubiera dolido. Es que verás, con un par de salidas así nomás, a poco de conocernos, una se siente yendo hacia ese lugar. Y quizás la época, o quizás que nosotros nos llevamos bien y simplemente debe quedar así.

¿Me hubieras odiado si te hubiera dicho que no? Puf, justo hoy. Te detesto un poco cuando me hacés preguntarme estas cosas que no tienen sentido. Pero el reencuentro es lindo, veo que aprendiste un par de pasos de baile. No te pienso preguntar con quién, son curiosidades que me guardo. A veces pensé en nosotros, y como vos una vez dijiste, nos hubieramos terminado peleando mal. Ninguno de los dos sabe responder bien por qué, pero nos hubieramos separado escandalosamente. ¿Miedos por las debacles anteriores? - ahora damos la vueltita- ¿Para que chocar de forma tan segura? - te has vuelto medio competente - A veces me pregundo de dónde sacamos este tipo de conclusiones, de que no somos el uno para el otro y que amigos es lo mejor.

Te extrañé. Vos me extrañaste. Sí, ya sé que te debo una charla. ¿Domingo? Ok ok, el domingo no. Sugeriría volver a los martes de gloria en los que todo el mundo suponía que nos acostabamos, pero que sólo escuchabamos Pink Floyd y los Beatles, cerveza y psicodelia.

- Martes suena bien, pero el próximo -contestó Allen.

III
Algo así como la bibliografía de la época:

- Justo cuando pensé que tenía que alejarme de Foucault, recibo tres libros en seguidilla. So, nada de vacaciones teóricas che.

- No es casual que todas estas recientes impresiones tengan se me presenten con cierto aire Rayuelesco (sobre todo pensando en el magnifico y crucial capítulo 28). Entonces Jimmy es a Allen lo que Morelli es a Oliveira, ¿?

- Se supone que adeudo lecturas de Palahniuk.

( - Y sólo a modo de decoración sonora: She reaches out to grab his hand / But he must be the world´s most tired man...)

IV
Desde otro ángulo:

"Y el medio aparece por último como un campo de intervención donde, en vez de afectar a los individuos como un conjunto de sujetos de derecho capaces de acciones voluntarias -así sucedía con la soberanía-, en vez de afectarlos como una multiplicidad de organismos, de cuerpos susceptibles de prestaciones, y de prestaciones exigidas como en la disciplina, se tratará de afectar, precisamente, una población. Me refiero a una multiplicidad de individuos que están y sólo existen profundam esencial, biológicamente ligados a una materialidad dentro de la cual existen" (M. Foucault. Seguridad, Territorio, Población, FCE, pp. 41-42).

IV
- ¿Me decís que jamás le tuviste ganas? - Arremetía Paliers, no sin cierto desagrado.

- Ponele. Al principio salimos juntos. Ibamos a un bar que se llamaba Katmandú y queda en Sarmiento y... casi Medrano. Lindo lugar, tienen Warsteiner.

- No entiendo cómo jamás me contaste de esto. Digo, terminó siendo mi novia y resulta que yo jamás supe que estuvo con vos.

Allen levantó levemente la mirada. ¿Por qué se tenía que poner a explicar ahora esto, que encima no era nada? Contestó con un bufido mientras terminaba de cortar el queso. El salamín había sido acomodado por Paliers de una forma incorrecta: en una esquina. Es sabido que debe ir en el centro.

- No entiendo por qué te hacés mambos - dijo Allen-. No pasó nada entre Paula y yo. Salimos, pero como pueden salir dos amigos. Sino de esa forma tendrías que pensar que cada vez que me juntaba con ella hacíamos el amor, y te aseguro que no.

- Sólo opino que deberías habérmelo dicho - contestó Paliers mientras acomodaba el jamón en la tabla-. ¿Te parece bien ella en la cama?

Allen levantó la vista. El proceso de cortado de queso quedó momentaneamente detenido. Y no se comprendía qué parte de la conversación iba mal.

- Estás siendo un tanto pelotudo.

- Estás siendo otro tanto mal amigo.

- Por eso no te preocupes, vos viste que a mi me gusta hacer quilombo y no tuve mejor idea que convencer a Paula de que nos veamos furtivamente. Aunque por así decirlo no me costó tanto, porque a mi me conoció antes que a vos -desafió desafortunadamente Allen.

Repentinamente Paliers estaba al lado de Allen, furioso. Allen sonrió, clavó el cuchillo en la tabla. No sabía si Paliers caería en una interpretación satírica de su sonrisa o pensaría que al fin le revelaba el amorío.

Paliers golpeó en el hombro a Allen.

- Sos un pelotudo - dijo Paliers-. ¿Cómo me decís eso? Si no querías preocuparme, simplemente me hubieras contado. Cuando comenzaba a salir con ella hubiera sido un buen momento, no me hubiera importado, lo hubiera tomado como lo que era. Ahora yo qué sé, me cayó como balde de agua fría.

- No te lo conté para no condicionar la relación. A ver si arrancabas con esto. Digamos que estratégicamente decidí que uno de los elementos que tenía que ser obligadamente inofensivo en el panorama era yo. La regulación de la vida amorosa por un elemento excluido de esa relación amorosa. Fue como una diagramación del espacio, y tengo que decir que cuando los vi besándose la primera vez me pensé como un gran artífice. Ahora heceme el favor y ubicá el salamín en el centro de la tabla.

Paliers obedeció, encerrado en sus propios razonamientos. Al fin y al cabo, era cierto: Paliers y Paula habían sido presentador por el mismo Allen. Allen retomó el cortado de queso. Él era un auténtico fundamentalista del pategrás, queso que debe asistir a todas las picadas.

- Destapá una cerveza, dale que ya esta humedad no se soporta -dijo Allen, a quien le reventaba tener este tipo de problemas por nada.

Hechos (II)

martes, 4 de agosto de 2009

Una colección de detalles para apuntar:

- Es verdad que Felipe Esthershack tiene una camioneta. También es verdad que se la confiscaron las autoridades de algún suburbio de Buenos Aires.

- Una relación a desmentir: Paula y Paliers jamás salieron juntos. Hubo acercamientos, pero nada prosperó.

- Orlando y Allen, nuevamente, pero por otras vías, trabajan juntos.

- Puede ser que ocurran algunas incoherencias en el personaje de Day. Esto se debe a que se trata de dos personas, y a mi incompetencia por disimularlo.

- Orlando mantiene actualmente su relación con Ly.

- En verdad, Valeria y Paliers no se llevan nada mal. De hecho, tienen una relación fallida, lo que denotaría un trastoque (no intencional) con el personaje de Paula. Aunque ninguna de ellas está relacionada en lo más mínimo.

- July es efectivamente, tan insegura como audáz. Ese elemento es análogo en Allen. Esta ecuasión, a la larga, no es conveniente.

- El título "El cielo está en juicio" proviene de una adaptación de la canción Evil, de Interpol.

- La última frase que escuchó Allen de Day es "andá al psicólogo". Llamativamente, no se trató de un insulto, y las relaciones diplomáticas entre ambos al día de la fecha son "políticamente correctas".

- Carla es una de las revisadoras críticas más precisas de Allen Jana.

- Verdades sobre Paula: Es diseñadora gráfica, efectivamente no entiende demasiado de web, también apodó en una época Spartacus a Allen, y se le atribuye la frase "el chocolate me hace sentir segura". Es sólo cuestión de unir cabos.

- Los intentos dramatúrgicos fueron impulsados por el mismísimo Oliver. Paliers fue otro de los personajes que apuntaló situaciones, e incluso detonó el plot central.

- Es verdad que en un principio Allen no le caía bien a Valeria. Desde ese momento se planteó el el dogma que indica que Allen Jana cae muy mal al principio, pero en ocasiones logra remontar la situación.

- La pelea entre Paliers y Allen ocurrió, aunque fue menos heavy.

- Jan es realmente vegetariana. Uno de los pocos elementos realistas del personaje.

- Bob y Allen suelen discutir sobre una serie de topics recurrentes: medicina y peronismo. Sobre el segundo item han llegado a elevar la discusión a puteadas recíprocas.

- Ocurrió hace tantísimo tiempo, y las diferentes versiones discrepan sólo en detalles: En la apertura del nuevo The Roxy, Felipe se arrojó del auto en movimiento por no querer esperar a que estacionen el móvil, y así, llegar antes al boliche.

- Otra incoherencia sobre los personajes se revela en Oliver. El motivo es precisamente, el mismo mencionado sobre Day.

- Hay grabaciones sobre esto: Orlando y Allen compartieron en 1999 un programa en una radio local de Vicente López, llamado "Lo que venga". Según el primero, en 2010 vuelven. Según el segundo, "sí claro, cómo no". La cuestión está en litigio.

lapsus

martes, 16 de junio de 2009

Ella había dicho por favor, que intentara tomarme las cosas de otra manera. Yo sostengo que se preocupa de más. Por otro lado, no es casual que esto haya ocurrido justo a dos semanas de separarnos.

--
No fue fácil. ¿Cuándo lo es? Pero más por idea de ella que por elucubración mía, optamos por eso de:

Day: Prefiero que nos hablemos, perfiero que no te esfumes. Creo que sos lo suficientemente importante para mí como para intentar convivir con el hecho de que sos mi ex.

Yo pensé. Eso estaba destinado al fracaso, continuar mis diálogos con Day por fuera de nosotros dos. Ahora bien, quizás no lo había intentado lo suficiente. O quizás me faltaba madurar y ahora podría lograrlo. O simplemente se trataba de optar por otro plan, otra forma de hacer las cosas, otra estupidez que al menos no sonaba a vieja estupidez.

Allen: Vale intentar, claro.

--
Entonces llegó el fin de semana. Según había hablado con Bob:

Allen: Lo raro de todo esto es que no siento el cansancio. La verdad, es que me parece que estoy como nuevo. Aunque quizás en algun momento, si me levanto muy rápido, me da un mareo viste.

Bob: Sí, es una posibilidad. Una de las reacciones del cuerpo al stress es la desensibilización. Claro que no te sentís cansado, pero si no dormís hace 36 horas, creeme que alguna secuela te queda.

Allen: En realidad, me duele un poco acá - y me tomé la nuca.

Bob: Cervicales.

Allen: Quizás con algún...

Bob: Deberías intentar despejarte un poco, romper con la rutina. Lo mejor es que duermas naturalmente, por los mecanismos biológicos normales. Igual, te veo con todas las ganas de salir.

Claro. A diferencia del fin de semana anterior, para mi era claro que tenía que evitar quedarme en casa, preguntándome dónde estaría Day, o si se había quedado, o si estaba bolicheando porque las amigas la habían obligado a salir al mundo.

Bob: No me extraña que tengas la memoria afectada.

Orlando había entrado en juego.

Orlando: Las opciones no son muchas. De hecho, hay una sola, por ende, no es opción sino destino. Una de mis compañeras de la oficina festeja su cumple en San Telmo.

Insulté a ese barrio. No me gusta, y es a trasmano de todos. Nos repartimos en autos, Orlando llevaba a Oliver, Luna y Ly. Yo llevaba a Paliers conmigo, y según Esthershack, "paramos por casa que me tengo que cambiar". Sabíamos todos que era una farza, pero bueno.

--
"Me gusta tu barba", me dijo ella. Mientras, Orlando me miraba casi sonriente, quizás estallando a carcajadas pero no pudiendo emitir sonido. Quizás asesinaba esas ganas de reir. En fin, no contesté mucho más que un "ah, mirá". Estaba impedido. No así Esthershack, que se la bancaba mejor que yo.

Los lapsos, las conversaciones... Repentinamente Paliers me hablaba de "¿te acordás de aquella vez en la que me agarré a la amiga de July? Me hace acordar a esa piba ahora". Mi tenue capacidad de reconocimiento, sumada a mi ceguera -topo, me decía Day-, no me impedían decir que no había chances de que la piba que Paliers miraba parecida a la amiga de Julieta.

Orlando se encontraba en una zona gris. Y allí se quedaría, toda la noche. Luna estaba molesta conmigo creo, por:

Luna: ...traviado? Quizás no te das cuenta, o... ... biar. Es por tu bien. Entiendo lo... ... ser que ella... rra llamar.

Mi percepción era un tanto discontinua, me faltaban pedazos de lo que estaba ocurriendo, así como me costaba explicar el hecho de que me había llevado de la barra el vaso con pajitas. ¿Para qué?, dije, y lo arrojé contra la puerta del baño. Alguno miró, nadie dijo nada.

Paliers charlaba con la "ex amiga de July". No sé porque ese nombre le había puesto. Probablemente porque no se acordaba el verdadero.

Luna: ¡Divino, un bes... ... ra adelante. Me sorprendiste, otra vez, pero con tu hist... ... go, sé que la pasaste mal, me imagino, digo, por todo esto.

Fue entonces que retomamos, no sé por qué, la conversación:

--
"Me gusta tu barba, tiene actitud". No entendía la frase, no entendí por qué. Tampoco comprendía qué mierda hacíamos ahí, o cuando iba a pasar esa extraña sensación que me recorría.

"Creo que siento todos mis huesos, uno por uno", dije. "206, cada uno de ellos conectado con el otro". La muchacha me miró, quizás medio sorprendida. "Sentís los huesos...". A todo le faltaban pedazos, salvo a mi esqueleto. El tiempo era pura discontinuidad, pero yo tenía la certeza ósea de estar donde estaba.

Según Paliers:

Era más ella la que te hablaba, y vos el que intentaba registrar lo que pasaba en algún lado del mundo. Estabas demasiado drogado evidentemente, porque en un momento le dijiste algo así como "disculpame, pero no puedo ir a tu bautismo". Y te fuiste.

No recuerdo que me estuviera hablando de ningún bautismo. ¿Sería porque ella me parecía chica? Igual no creo que hubiera ningún aproach, digamos...

Esthershack: ¿Lo de la barba?

Allen: Sólo un comentario.

Esthershack: ¿Te parece? um... En realidad, claro, ponele que no un aproach, pero sí un "bueno, conozcamonos".

Allen: Es que me cruzó en un momento demasiado bipolar de mi vida.

--
Day: ¿Are you alright?

Allen: Seguro. ¿Vos?

Day: Tengo esa sensación de que los tiempos aún están un tanto cruzados, un tanto manipulados. También tengo la sensación de que vos estás con eso, pero, otra vez, me pregunto por qué.

Bipartidistas

viernes, 29 de mayo de 2009

I
- Nuestra relación se había vuelto una maqueta a esta altura. En las calles de esa maqueta nos podíamos pasear muy bien los dos, tomados de la mano, mirando un cielo poblado de alquimistas. Creo que cuando todo parece perfecto es cuando realmente los peores problemas se avecinan.

Paula tomaba algo de cerveza, mientras esuchabamos Pink Floyd otra vez en el living. Estaba en el punto justo de bebida como para filosofar gratuitamente.

- ¿Maqueta? -pregunté-. La verdad que no estaba al tanto.

- Lo que pasa es que vos no sos nada observador cuando querés. Mirá, yo ya tengo mi lista de ex novios, sé cómo viene la mano. Cuando una ya no siente cosquillas es cuando se está todo por ir a la mierda - agitaba el vaso, algo de cerveza chisporroteó hacia el suelo-. En realidad, no creo en las relaciones duraderas. Creo que no estuve más de año y medio con nadie.

- Sí. Es tan difícil creer en lo durable.

- Igual, yo le metí los cuernos antes. Muchas veces.

La declaración me tomó por sorpresa, o me sumergió rudamente en mi estupidez, que es lo mismo. Pensé que se vengaba, que sembraba la discordia para que esa versión de la historia llegara a Paliers. El drogadicto y la promiscua. Pensé que era mentira, la venganza de Paula.

- ¿La verdad? Entonces no entiendo para qué le hiciste tanto escándalo. De última, él ejercía la misma práctica que vos.

Me llevé el chop a los labios, la miré. Yo tenía la razón.

- De ninguna manera -contestó casi colérica-. Él perdió ese derecho desde el mismo instante en que me hizo comprobar que yo tenía razón, que estabamos en una maqueta. Estúpido.

No sé si me insultó a mí o a Paliers. O a ambos.

II
- ¿Te vas a poner romántico ahora? Vamos, sabés que las cosas no son así. Nos distrajimos un rato juntos, yo qué sé. Bah, la verdad, la quiero.

- Es linda chica -contesté.

- No necesito que me digas eso ahora, flaco -arremetió Paliers-. Por un lado todo esto es una boludés. ¿Sabés que desde que empecé a salir con ella, sólo estuve con otra en dos oportunidades? La del finde pasado fue la segunda, el final. La primera fue justo cuando nos empezabamos a ver. Que loco, dar comienzo y fin a algo de esa manera.

- Loco no. Suena hasta lógico. Cuando estaban empezando a verse todo era más informal, entonces era más fácil andar con otra. Y bueno, el final, claro. Andar con otra fue lo que inventó el final, ¿no?

Creo que a Paliers lo atormentaba un poco la ruptura. Más de lo que se dignaba a expresar, diría. Ahora, no notaba un cambio en sus hábitos. Nos hablabamos tan seguido como antes, de cosas parecidas como el PRO o algunas lecciones de historia.

- ¿Intentaste hablarle? -pregunté.

Negó.

- Si te interesa ella de verdad, deberías.

- Oh vamos, sabés que para este tipo de cosas no hay reparación real, solamente existen parches que adornan la relación de una manera desastroza. Se trata de pitucones que la gente lleva cuando van caminando tomados de la mano, uniéndolos de una forma tan artificial.

III
- Tenía que pasar - decía Paulie-. Aunque llegué a pensar que él no era como otros, que realmente era un tipo serio. Luego, bueno, su carácter...

Paula seguía la batería de Sheep, relampagueante, sobre su regazo. Cuando la llamé por la tarde estaba desecha, moqueaba, decía cosas. Le costó tres botellas y algunas pitadas el ponerse a devolver un par de verdades.

- Pensé que lo amaba en una época. Otoño. Creo que sólo puedo querer a la gente durante el otoño.

Miró hacia abajo. Sus cabellos castaños le tapaban la cara. Ya a esta altura me sentía un árbitro de nada, yo mismo estaba en litigio por esto. ¿Qué hacer? ¿Condenar todo esto? Para nada. Me había vuelto bipartidista.

- ¿Pensás que soy una puta, no?

- No.

- ¿Seguro? ¿No hay algo en mí que te parece malo, repudiable?

- Mirá Pau - contesté, casi defendiéndome-, no tengo las verdades universales. Es raro porque los conozco a ambos. Ahora enterarme de que andabas con otros mientras estabas con él, no me gusta más que lo que hizo él.

- Pero él es un mal maquetador...

- Él no podía vivir solo en esa maqueta.

- Pues sí, lo hizo. Yo lo acompañana de a ratos. Otros momentos, estaba en otro lado. Yo creo que no me tenés que acusar así.

- No te acusé.

- Te conozco - dijo ella levantando la ceja-. Sé que cuando te formas una idea no la decís, pero no hay quien te la saque de la cabeza.

- Dos verdades, pero en este caso apuntan a una mentira. No creo que haya que crucificar a nadie, y la verdad, había momentos en que se me hacía incómodo estar con ustedes dos juntos.

- ¡Ja! ¿Daytona que opina?

- Yo qué sé. Seguro que va a tirar contra Paliers, la conozco. Pero eso porque no conoce tu historia.

IV
Fue una semana después que entre las distancias ellos dos se cruzaron. Las cosas pasan rápido, al menos para ellos dos. Terminaron muy cerca el uno del otro en un cumpleaños, mientras yo charlaba con Day sobre... ya no recuerdo.

- Bueno, parece que se estrañaban - comentó Day, mientras veía a Paliers y Paula en su reencuentro.

- Sostengo que es así. Un bipartidismo selectivo, por otro lado, quizás eso fue siempre así, sólo que ahora está todo un poco más claro.

Dos segundos

miércoles, 20 de mayo de 2009

I
- Una especie de magia boludo, posta. El resto, no sé, la verdad que no lo puedo creer. Encima la piba me manda mensajes, y la verdad, me cuesta pensar en eso. La imagen de Paula mandándome a la mierda no me la sacan más de la cabeza nunca más.

Paliers fumaba peseándose por el living, mientras Bob y yo analizabamos su caso. Yo estaba sentado en el puff, mientras el doctor estimaba el caso cuidadosamente desde el sillón rosa. Había llegado a oídos de Paula lo sucedido el sábado anterior a la noche, momento en que:

II
En realidad, no teníamos nada en común, salvo esa especie de desubicación en el lugar. No me gusta la electrónica, no da para nada, uno no puede siquiera hacercarse a charlar con una chica. Por otro lado, las que hay, la verdad, no me gustan. Pero ella era diferente. Tan diferente como me parecen todas tras cuatro tequilas y un cuba libre. Ella, tan rubia, tan egocéntrica, tan libertina, me cayó bien de entrada.

Cuando se me acercó, no le entendí lo que dijo. Le contesté que sí con una sonrisa, pero la verdad, no tenía los rastros de sus palabras. Se quedó a mi lado, bailando. Pensé que era como Capusotto, bailando como un pelotudo con una mina al lado. Cuando vi que se llevaba un cigarillo a la boca le ofrecí fuego.

- Gracias.

Nada en común. Creo que ella trabaja de contadora, aunque no recuerdo bien. Recuerdo que sus besos eran fogosos, casi violentos, una inspección de amigdalas.

III
- La verdad, una pelodudés - dije al escuchar la historia.

Bob no había dicho nada hasta el momento, simplemente tomaba algo de su cerveza y ideaba un veredicto, consejo, artimaña o lo que fuera.

- Ni idea de que alguna amiga de ella andaba por ahí -contestó Paliers-. Yo estaba concentrado en la rubia. Imaginate que mi nivel de registro de la realidad era ínfimo. Además, ni siquiera me acordaba de que Paula existía.

Se me hacía difícil entender cómo se había dejado llevar tan a la ligera él, que es de los más inteligentes que conozco. En realidad, me daba bronca todo el asunto, porque ahora Paula andaría con un humor de cuarta. ¿Cómo estaba? En definitiva, tampoco creía que la relación durara mucho más, pero...

- No se trata de elecciones, Allen. Cada uno tiene sus mambos, ¿o no? Por otro lado, Paula y yo no eramos novios, no eramos nada. Simplementae nos acompañábamos.

Ese tipo de cosas son siempre iguales. Como freelancer del amor está todo bien hasta que le compran a otro. Entonces se arma, muchachos.

- Una pelotudés - dije.

- Bueno, en realidad, podrías no haber sido vos -dijo Bob-. En una de esas parecías de lejos. Lo que pasa es que no negaste nada. ¿Estabas aburrido de Paula? Me da la impresión de que no tuviste mucho ímpetu a la hora de defenderte.

Quizás. Cierto es que Paliers andaba medio perdido, un tanto raro, otro tanto normal. Eso no es común en ese tipo.

- En realidad - acoté -, lo que hiciste lo hiciste al pedo. Es decir, te agarraste a una mina de la cual ahora no querés saber nada y a Paula la hiciste mierda. Aunque no fueran novios, y todas las alucinaciones que se te ocurran. Si querías hacer la tuya la mejor era ir de frente, no estas pendejadas.

- No es tan simple -se enojó Paliers-. Si, vos lo planteás como que es todo fácil, mirá el amor es tan fiel, nos quedamos juntitos y somos felices. Eso es una reverenda estupidez. Sino pensá en tu propia historia, Allen: cuando te mandaste a decir las cosas armaste quilombo, tenés a una de las personas más importantes de tu vida con la cual no te dirigís la palabra y luego Valeria te costó un amigo. Salvo que pienses que me estás hablando desde la experiencia, lo cual te hace aún más idiota.

- Desde la experiencia te hablo, claro. Pero además, creo que tus objetivos son un tanto pobres. Una rubia es una rubia y ya.

- ¿Un tanto pobres? En última instancia, es todo cuestión de ensayo y error, ¿no te parece? En cambio, si no mal recuerdo, lo tuyo fue error y error, pues Julieta terminó siendo tu propia copia, mientras que Guillermina terminó por darse cuenta que era mejor un tipo maduro antes que seguir flagelándose con vos.

Me costó dos segundos pararme y empujar a Paliers. Le tomó otros dos segundos contestar furibundo con la mirada. Bob decía algo, pero no le dimos pelota. "Pará pelotudo". Hay momentos en los que no sé frenar, simplemente estiré mi brazo. Pero Paliers, más rápido, hizo alunizar una trompada en mi cachete izquierdo.

- La puta que te parió.

- Muchachos -intervino Bob-. Quizás sea mejor que nos tomemos con calma nuestras cervezas.

- Quizás - dijo Paliers, mientras se fijaba cómo estaba yo-. Se me fue la mano, es que pensé que ibas a pegar.

Me costó dos segundos pegarle. Fue hermoso.

- Ah bueno, la escena es genial ahora - dijo Bob.

Mientras yo continuaba tomándome el cachete, que dolía bastante, Paliers se agarraba de la mandíbula. Lindo cross.

- Puta madre. Boludo. Bueno, está bien, es justo...

- Pueden dejarse de boludear - dijo Bob-. No se trata de que seas un imbécil, Paliers. Son cosas que pasan, vio. Lo que no te vuelve inocente, pero en fin, la historia es la historia. Y vos, Allen, sí, sos medio extraño con tus cosas, tenés una tendencia a repetir cagadas de innovadoras formas. Pero ya está, quedate tranquilo que de última siempre tenés algo que contar.

- O no... - acoté.

- Me llegó un mensaje -dijo Paliers-. Ah, rubia estúpida, ahora se te ocurre...

- Fijate. Esa mujer ya tiene el sinsabor del desastre.

- Ojo -dije yo-, que a veces es eso precisamente lo que las vuelve tan atractivas.

Paliers se puso a contestar el mensaje. Yo encima había quedado en cenar con Paula el jueves. Vaya a saber con qué me encuentro. ¿Deprimida, enojada, o revolucionaria? Todo sea por sostener lo que sea normal.

Ahorita

miércoles, 5 de noviembre de 2008

¡Pero qué ideota! Los mexicanos... Según Paliers (y yo adhiero):

Paliers: Es un concepto problemático. "Ahorita" te dicen. Te dicen Ahorita y no sabés exactamente qué indican. Hace ya tres años que me vengo bancando eso, el Ahorita, que hasta la fecha no tengo idea de qué significa precisamente.

Porque Ahorita, según mis propias hipótesis, puede significar:

- Ya
- En cinco minutos
- En cuanto pueda
- Ya prendo la máquina y te lo mando
- Mañana
- En tres horas
- Ayer
- Gamma

Valeria, que puede llegar a entender el asunto, explica:

Val: Al principio es así: si se mandan una cagada te dicen "perdoncito, ju ju". Si vos te mandas una al otro día, o a la media hora, ellos mismos vienen con fósforos y la nafta para incendiarte. Pero no te preocupes, con el tiempo, ellos aprenden a valorar lo que hacés.

Paliers considera que es un mal de la nación mexicana. Yo opto simplemente por la versión de las "diferencias culturales", que no necesariamente hace a los mexicanos peores que los argentinos. Aunque yo no soy ni lo uno ni lo otro. O si, ponele, no importa.

Paliers: Son idiotas.

Allen: Quizás, a veces, le surgen a uno esas ganas de matarlos.

Val: Pero noooo, si son re mononos. El mío va a venir estas vacaciones a visitarme. ¿Que talco?

Allen: ¿Se llama Edgar? Todos se llaman Edgar.

Paliers: jojojojo

Ahorita. Paliers me habló algo de un significante vacío, de algo que acolcha algo en otra cosa que nadie sabe bien qué es.

Paliers: Te falta leer...

Val: ... ... Paraaaaaaaaaaaaaa, vos y tus análisis sociológicos.

Paliers: ¿Sociológicos? No. Solo hablo de las verdades universales. Porque son mi especialidad, es decir, manejo esa serie de verdades aplicables a todos y todo, incluidos nosotros, incluídos nuestros ammigos y enemigos, incluído el perro...

Val: ¿?

Qué difícil se vuelve seguir las conversaciones.

Allen: Para mi que vienen de otro palo, les importa todo tres carajos. Ahorita nos importa tres carahos. Ah, y que el logo vibre, cabrón.

Que vibre. Nadie entiende de qué se trata cuando un mexicano te dice "que vibre". Allen sostiene la hipótesis de que es cuando piden que resaltes algo.

Allen: Un logotipo que vibre, que resalte, que se destaque. El tema es qeu si algo que no debe vribrar vibra, cagamos, porque hay que desvibrarlo. Buuuuuuuu

Val: ¿??

Paliers: Pará de decir pelotudeces.

Allen: Ahorita.

Val: ¿Cómo sabías que se llama Edgar?

Allen: Porque todos se llaman Edgar.

Paliers: Jo jo jo jo.

Val: Ahorita ahorita vas a ver...

Certezas

jueves, 30 de octubre de 2008

I
Siempre que surgen estas cosas estamos cerca del río, pareciera... o cerca del agua, o cerca de la orilla, del borde de algo a lo que ninguno de los dos puede dar forma. Es que vemos todo sin forma, como si fuera un líquido, como olas que después se desfiguran contra si mismas.

Me di cuenta que (oh, qué casualidad) Bob nos observada de reojo, a lo lejos. Mientras Lisa y yo nos paseabamos por esa orilla del río de Vicente López, ese que pretenden hacer un paseo turístico.

Allen: Aunque ya no estemos en el barco, me da la sensación de que seguimos navegando. Porque vamos para cualquier lado menos aquí, viste.

Lisa: Bueno. Mejor saber que no soy la única a la deriva. Es loco, toda esta metáfora fallida del agua. Aunque, siempre me siento un poco hundida, me cuesta respirar, me cuesta ponerme a tono con...

Felipe gritó a lo lejos, allá por el mirador, algo así como "La puta que vale la pena este tinto". Lo raro es que no estaba tomando vino, no que gritara al río.

Lisa: ¿Viste? ¿De dónde saca toda esa celebración?

II
Porque deberíamos intentar de arreglar todo este desastre, me decía Julieta mientras ella se alejaba, porque no le gustaba todo eso de tirarnos en la cama, de estar tan cerca, porque no estabamos más juntos. Fue automático, ella se aleja tanto y tan rápido.

No nos sale eso de convivir en la misma habitación sin desmanes.

Supongamos la escena: Sentados, con pizza y cerveza de por medio, entre amigos, un viernes a la noche. Felipe puso algo de Los Auténticos Decadentes, que tanto le gusta, de fondo. Entonces ni ella ni yo nos miramos demasiado, porque no vaya a ser que ella se de cuenta de que yo la registro y yo me de cuenta que ella me escucha.

Algunas cosas son para problemas y ya. Ella pone un cerco electrificado a su alrededor, pero quien no le teme al voltaje va igual. Me aproximé al cerco, a ver qué pasaba, y me di cuenta de que ella había cortado la luz.

Es todo culpa de ella. Es todo culpa mía.

III
Lisa: ¿Alguna vez te diste cuenta de todos los problemas que ocasionas?

Lo pensé varias veces. Lamento las molestias a todas ustedes, no es de malo, sino de incompetente y estúpido. Es algo que no puedo superar, tiene que ver con...

IV
"Es bueno tenerlos con nosotros, aunque haya sido solo por hoy", decía Paliers al final de su cumple. Agitaba el chop mientras juntaba y se disponía a juntar firmas para ... había escrito en una servilleta algo así como:

Estimados:

Un motivo más que preocupante me impulsa a pedirles su ayuda y visto bueno. Como saben, las cosas no han andado del todo bien, me he visto sin esperanzas al verla, me he sentido sin sentido al esperar algo de ella. Yo siento, saben. Sé que ustedes han pasado por algo similar, sé que ustedes precisan también de la luz que solo "ella" puede darles. Por favor, se los ruego, sean chéveres.

Necesito de su fuerza en esta iniciativa, necesito que todos juntos impulsemos el amor, necesito que firmemos todos para pedir la renuncia del coco Basile, que nos condena a perder otro mundial. Ella, la selección, nos lo está pidiendo, de rodillas...


Allen firmó primero, le siguieron Oliver, Orlando, Felipe, Zunny, Paula (aunque tanto no entendía), Bob, hasta Carla. Y en una de esas agarró la el bolígrafo...

Lisa: Ok, entonces así rajamos al coco...

Y le estampó la firma.

IV

Fue difícil. Vos tenés que concordar conmigo, honey, pues yo te ví como estabas. Cuando empezamos a salir creo que estabamos los dos en modo de exploración. Quizás en cuanto terminamos con eso, terminamos con nosotros mismos.

Allen, Allen, deberíamos haber sabido, nos hubieramos dado los tiempos indicados. Creo que ese fue el problema, no haber aguantado hasta desactivar la bomba.

Y Paliers me parece un pelotudo, sabelo.

Tengo todavía el recuerdo de viajar juntos. Justamente Tom tiene que ver con eso. Recuerdo cuando me conoció, que me dijo "Julieta, gracias por hacer de mi amigo un tipo más agradable".
Me causó gracia.

No soy buena para percibir a la gente de entrada. Me pasó con Paliers, con Orlando. Con vos. ¿Sabías que la primera palabra que cruzamos me pareciste un tanto insulso? Aunque no tardaste tanto en rectificar. Y eso que no sos un tipo muy rápido, que digamos.

VI
Veníamos hablando de cualquier cosa que nos importaba menos de lo que los dos sabíamos que teníamos más en común. Cielo oscuro, alguna nube, luces de los barcos a lo lejos en el río. De cualquier cosa hablabamos cuando ella me miró, entonces era obvio que ambos estabamos pensando en darnos un beso.

Lisa: ¿Hace cuánto?

Allen: Demasiado. Por cuestiones náuticas que recuerdo, te digo que fue hace más de un año.

Bob se hacía el que no miraba. De lejos, te estoy mirando. Aunque no veo tan bien. Felipe estaba mostrándole algo, pero Bob no le daba pelota. Seguía dibujando entre los destellos.

Nosotros, aludíamos a todo esto.

Lisa: Entonces, una no sabe ahora si decir la verdad o mentir.

Allen: Yo que vos, claramente mentiría.

Entonces podrían haber ocurrido dos cosas:

a)
Lisa: Podríamos ir para casa, si te parece.

Allen: mmm... no creo que sea una buena idea... perdón.

b)
Allen: Lisa, dime... podemos ir a casa, hablar un poco

Lisa: No Allen, te lo agradesco pero no.

Al lado del río. Entre tanta agua. Lo líquido.

Y estas son todas las certezas.

Pocas luces

domingo, 19 de octubre de 2008

I
¿A quién mierda se le ocurre fumar y no tener encendedor? Los fósforos eran cada vez menos, mientras, Orlando puteaba por dentro, se le veía en la cara. Yo seguía desorientado, todas esas paredes blancas con puertas color crema no me decían nada de nada. O sí, bueno, que estabamos perdidos en un edificio.

II
Cuando llegué a lo de Paula estaban Paliers y Feli. Este último sorpresivamente no sostenía un vodka, sino con una cerveza regular como todo el mundo. Zunny hablaba por celular, decía algo de unas entradas, decía algo de una función, decía algo de la semana que viene. "¿A quién se le ocurrió poner Radiohead para musicalizar la joda?", dije mientras saludaba a Feli.

En un toque llegaba Orlando, que había encargado a Paula que le pidiera una pizza porque desde la facultad no había tenido tiempo de comer. La pizza estaba helada ya.

Paliers: Yo no entiendo a este tipo. Se queja de que llega tarde, pero pierde tiempo en ir a la casa para llegar todo limpito eh.

Feli: Cuestión de tipos exitosos, creo.

Weird fishes, creo que era el tema que estabamos escuchando. Supuse que podría cambiar el estilo a un Killers más circense, más acorde con la velada. Zunny, a pesar de estar aún hablando por celular y decidiendo algo sobre un descuento de no sé qué entradas, se dio cuenta de mis intenciones de cambiar la música. Por lo que, además de discutir por teléfono, debatía mimicamente conmigo...

Zunny: ,....!!! shhhhhh... ee ee

Allen: Saquemos esto que me deprime...

Zunny: Uiraaa, mmm, poffff..., swish swish

Allen: Buuuuuuu... buuuuuu...

Zunny: Blaf, (che no) *.* :@

Feli: ¿Quiénes son, de todas formas? ¿Pink Floyd?

El departamento de Paula es un dos ambientes en Caballito, contrafrente, metros cubiertos aceptables, heladera llena de bebida.

Paliers: Siempre tan prolijo Orlando, ya es la una. Deberíamos haber salido...

Entonces me sonó el celular. El mismísimo Orlando.

Orlando: Che, estoy abajo, no sé qué departamento es. Ábranme.

Paula prendió el horno y como noté que Paliers no pensaba ofrecerse a bajar para abrirle (por cabrón nomás), entonces tiré el celular sobre la mesa, como para probar si se rompía o algo, y me ofrecí a bajar.

Paula: Ah, perfecto, dale, así mientras caliento la pizza.

Paliers: ¿Encima viene a cenar el señorito?

III
Orlando: Che, Esthershack no me atiende. ¿No te acordás el teléfono de Paula?

Con esto de los celulares ya nadie recuerda números teléfonicos. ¿Por qué todo esto? Bueno, explico: el edificio de Paula es raro, tiene pasillos, uno da vueltas y vueltas hasta llegar al ascensor. Cuestión, que cuando bajé, le abrí a Orlando, no recordaba el camino de vuelta.

Orlando: Vos sos un boludo. ¿Qué piso es?

Allen: Décimo, u once, no recuerdo.

Orlando: Vamos, es la una y media, no podemos andar tocando timbres hasta llegar a lo Paula.

Allen: No me acuerdo, che, siempre es ella la que cae en casa, no yo acá. No entiendo por qué no nos juntamos en tu casa o en lo de Felipe.

El problema era simple: estábamos perdidos en el mismo edificio de Paula, porque ni Orlando ni yo sabíamos cuál era el piso. Yo me había dejado mi celular arriba y Orlando no podía comunicarse con Paliers, ni Felipe. Zunny evidentemente estaría hablando aún, o no sé. Y Paula averiguando cómo prender el horno.

Orlando: Genial, la verdad eh.

Allen: Bueno, vamos al décimo, en una de esas descubrimos cuál es por memoria visual.

Mi memoria visual es buena. Pero nada, todos los pasillos me parecían iguales. Ya hacía diez minutos más o menos que había bajado a abrirle a Orlando. La pucha.

Parecía una película de cine catástrofe. Orlando se esaba poniendo de malas, se sentó en uno de los escalones y prendió un pucho con un fósforo. Mirana con cara de ojete, mientras yo no recordaba desde dónde había bajado.

Entonces, oh sí señores: Corte de luz.

IV
Sí, perdidos en un edificio y sin luz. Prendí otro fósforo, avancé un poco hacia una de las puertas, que daba a otro pasillo con más puertas y un tacho grande de basura.

Orlando: Pará, no te alejes tanto que no veo una mierda.

Allen: Chep, creo que es en el once.

Orlando: Fantástico. No entiendo por qué no llamaron aún, o algo. Bah, aún no tengo señal. ¿Por qué no baja Paula o Feli? ¿No se les ocurre eso?

Allen: Ellos también están sin luz, yo qué sé, andarán buscando las velas.

Orlando: Edenor de mierda.

En una de esas escuché voces abajo, en el noveno. Tenía que alejarme un poco para poder quizás increpar al de abajo que me dijera dónde vivía Paula Poliansky. Entonces así me fui un toque, total sabía volver a la escalera de Orlando.

Orlando: eh eh! La luz locooo...

En fin, no sabía ni quién era Paula el del noveno, nada. Ni le vi la cara, hablaba con la oscuridad. ¿Usted quién es?, me preguntaba. ¿De dónde viene? No, acá no hay ninguna Paula. Váyanse que llamo a la policía.

Volví con Orlando, que se había parado porque ya no tenía más pucho.

Orlando: La conch de la lor. No me dejes así boludo, solo, a oscuras, en edificio que no conozco. No sabía nada el de abajo, ¿no? Mirá que hay vecinos pelotudos, mirá que a la gente ya no le importa nada eh.

Subimos al once. Estabamos racionalizando los fósforos, andabamos de la mano, adivinando los escalones, tratando de no perdernos. Entonces llegamos al piso, prendí algo de luz, para ver un toque. El mismo agujero negro del piso anterior. Avanzamos

Orlando: Ahora sí que Paliers va a putear, se nos hizo de tarde.

¿Veinte minutos vagando por el edificio llevaríamos?

Entonces escuchamos pasos que venían de abajo. Orlando y yo nos asustamos. ¿Qué? ¿El viejo había llamado a la policía? ¿El swat? Esos encima tienen vista infraroja, noooo.

Alguien subía... pfff

Se me fue otro fósforo. Instintivamente, cuando los pasos estaban por llegar a nuestro piso, hicimos cuerpo tierra. Aún no sé explicar esa reacción...

Nada... silencio casi, los pasos seguían, pero se habían vuelto más sigilosos, la puta madre. ¿Morir por intentar una noche de joda? Malisimo nuestro status.

Orlando me estaría mirando en la oscuridad, deseando que me tiren primero a mí, o pensando en ponerle un tacle al tipo, o pensaba en las vacaciones cuando no nos pasaban estas cosas. Es en esos momentos que te sentís tremendamente al borde de la muerte, eso negro que te rodea por completo. ¿Qué pasa si no salimos de esta? Pensé en la noticia en la tele, quizás relatado como un dobrel crimen, o un malentendido con el swat porteño que pensó que eramos asesinos seriales.

Los pasos llegaron, los sentía a unos metros, pararon unos diez segundos ponele. Reanudaron su marcha al doce. El garrón de vivir en los pisos más altos, me imagino.

Entonces se abrío la puerta ahí nomás, de uno de los departamentos. Vimos salir un brazo con una vela. Paliers se asomó, y nos vio a Orlando y a mi tirados, con una cajita de fósforos. Media hora para subir once pisos, beibi.

Paliers: ¿Qué hacen, boludos?

Se escuchó a Zunny en el fondo, que Mariano conseguía entradas gratis para el Personal Fest...

Pastillas

miércoles, 8 de octubre de 2008

Era un pibe cualquiera. El tema era cuando bajaba la ventanilla del auto y ese sonido sordo se expandía por el aire, el tunchi tunchi hubiera dicho Jana. La diferencia entre Facundo y Paliers era el grabador que portaba el segundo, pues los dos de camisa de manga corta y pantalones de jean, zapatillas, eran bastante parecidos.

"Me siento un clubber", pensó Paliers. A los diez minutos arrancó todo, sentados en un bar de Martínez:

- Lo hacés para sentir placer. Es un estimulante. La música electrónica y el éxtasis van de la mano, porque vos con el éxtasis entrás en un estado en el que podés navegar por la música. Mantiene una base y dentro de esa base se van sumando sonidos, efectos y como vos estás en un estado de plena percepción, mucho más susceptible... Estado hipersensorial, muy sensible. Te tocan así y sentís un orgasmo.

Paliers tomaba nota, aunque no tanto de lo que decía, sino de la descripción de su entrevistado Facundo. El grabador le repetiría luego los textuales, por lo que la observación era suya. Paliers tomaba cerveza, y había invitado la Coca Cola a...

- La pastilla lo que te hace es cambiarte el estilo de vida. Sos mas sociable. Vos te tomás una pasti y después de pegarte un viaje de pastilla no pensás igual que antes. No podés tener la misma concepción del mundo, de la sociedad, de la gente.

Mmm... Paliers escuchaba, debatía dentro suyo. Él había visto en estado calamitoso a New Order y... pensaba igual que antes. Entonces Facundo prendió otro pucho, y probablemente en el momento exacto en que Paula llamaba al celular de Paliers, que estaba apagado. Nada. Estaba escuchando eso de que si tomás una pastilla de éxtasis...

- ...vas a estar unos cuantos días bastante amoroso. Abordás tu vida de otra forma. Te cambia la cabeza. La idea es si sos piola, adoptarlo en tu tipo de vida, ese efecto y que no quede en una noche, sino adoptarlo para tu tipo de vida y estar bien con todo el mundo.

Allen se hubiera reído. Paliers había pasado de ese momento de la nota en papel al subrayado mental. Esas zapatillas raras. Era imposible no estandarizar la figura del raver. En algunas cosas casi encajaba con Orlando y con Feli, pero... esos dos personajes no entraban en la categoría.

Facundo fumaba, miraba para arriba, estaba dedicado a su explicación. Paliers ya sabía. Le habían dicho que hay que saberse el 90% de las respuestas del entrevistado. Lo sabía, ¿qué se pensaba? Conocía a unos tantos en un estado un tanto arruinado, y el éxtasis parecía cosa de niños.

"Nunca viste un cuerpo tirado, totalmente ido, totalmente ausente, respirando vegetativamente..." le habia dicho a Allen una vez.

- Tomaba merca, fumaba faso. Me llevaron a la Cream me tomé una pasti y ahí entendí la música electrónica. Antes no la entendía. Yo ponía la NRG en su época y decía "¿qué carajo es esto?". Un taladro al oído.

Justo unos días antes, al comentarle sobre la entrevista que iba a tener con Facundo, Allen le relató su hipótesis: hay gente que entra por el lado de la música electrónica, hay gente que entra por el lado de la droga. Son dos puertas.

Le salía hacer aros de humo al pibe. Exactamente, para matar el tiempo mientras Paliers le hacía otra pregunta, Facundo exalaba humo y así esas figuras, las dejaba flotando. En una de esas otra vez Paliers fracasaba como entrevistador. Era lo más probable.

- La pasti es amor. Amor que descargás saltando, o con una mina, o abrazando a alguien. Es amor. Es sinónimo de amor.

Le faltaban las observaciones satíricas de Allen, algúna ida por las ramas o cita teórica. Le faltaban los comentarios inflamables de Feli, tales como "me cansé vamos a un after", quizás las argumentaciones indignadas de Bob.

Bob le había dado toda la data médica. Obviamente, lo que decía Facundo contradecía todo el discurso clínico de Bob, que hablaba de impotencia, paros cardiorespiratorios y lavados de estómago. Pero se trataba de un alarmista de la salud, como le decía Felipe.

Allen, que no era médico, se ponía a discutir con Bob. ¿Para qué? ¿Por qué no dejaba al sujeto calificado hablar sobre lo que le compete? Pero Jana no es un tipo ordenado, siempre se hace el que sabe.

Para la distracción del final, ya habían redundado bastante en ideas sobre la cultura rave y sus hábitos.
- Los negros, no me gustan los negros. Es una realidad, el éxtasis y la música electrónica es para gente con buena condición económica. La pasti cuesta cara, las entradas cuestan caras y eso margina y forma una elite para que no haya negros y haya siempre un determinado nivel.

Paliers se preguntó qué había pasado con el amor...

Al terminar la entrevista, prendió el celular. Era automático, compulsivamente tenía que ver si lo habían estado llamando. Paula tres veces, y un mensaje de Feli que decía "pedile pasti".

Boys want to fight

miércoles, 1 de octubre de 2008

I
En realidad, no tenía nada que ver con lo que tenía en mente. Yo lo ayudaba un poco a Orlando con el hielo, llenaba la bolsa del freezer, mientras Paliers fumaba y se peleaba de a ratos con Feli, con argumentos tales como "si no se te hubiera caído el vaso nada de esto pasaba".

II
Todo ocurrió un fin de semana cualquiera. Orlando, Felipe, Paliers, Bob y yo nos encontrabamos en Kimia, lugar que me exaspera debido al burocrático procedimiento que hay que llevar acabo para adjudicarse una...

Allen: Quilmes...

El reggaetón ya me había perforado lo que me quedaban de neuronas, así que decidimos bajar nuevamente a la pista de abajo, donde estaba el maldito cantobar. Aunque Bob se quedó porque una piba le había preguntado si era peluquero.

Bob: Sí, como no.

Entonces, el problema de haber salido con una chica es encontrarse con su ex novio lungo de metro noventa que juega en Alumni. Se convierte en un problema porque, por más que nosotros tengamos peor carácter, el lungo desarma autos metiéndoles solo una trompada.

Cuando vi a lungo pensé en Orlando. Sí, Orlando ya lo había visto, ahí estaba, Davidson el ex de Ludmila. Orlando se ganó su odio cuando comenzó a salir con Ludi. Algunas veces habíamos evitado el cruce de palabras (de manos). Algún tiempo después, su amigo rugbier mucho más pequeño Iván me había hecho el favor de autopresentarse a July. Igual evidentemente Iván no estaba.

Paliers no entendía mi cara de culo. Yo estaba acodado en lo que quedaba de barra, mirando hacia la puerta y de vez en cuando miraba la maldita lata celeste y blanca. Tendríamos que haber ido a la fiesta insomnia, como decía él. ¿Quién carajo nos manda a...?

Cuando bajó Felipe con Bob, parecía que hubiera bajado el rey momo. Hacía tiempo que no veía a Esthershack con tanto ímpetu, con tantas ganas de festejar algo que nunca se sabía bien qué era.

Orlando: Era cuestión de tiempo. Ya lo vio a Feli, mirale la cara, me está buscando.

Allen: ¿Y? No creo que pase nada, si pone cara de ojete somos cinco.

Orlando: Y ellos cuatro.

Paliers: Pero son roperos.

Allen: Bob es alto.

Otro momento cualquiera estaban Orlando y Davidson enfrentados. El lungo parecía que lo toreaba pero no hacía nada. Ni escuché lo que decía, estaba ocupado viendo cuán atrás estaban los otros idiotas.

(Se supone que debería haber publicado Social_net_III. Pero quise aburrirlos con otra cosa...)

Lo simple se vuelve complejo, porque por más de que Orlando no estuviera interesado en una gresca, uno de los retontos vio que yo estaba cerrando el puño. Ni me di cuenta que estaba cerrando el puño. ¿El puño cerrado delató mi hostilidad?

Tensa calma mis, aunque conozco a Paliers, ya veía lo que queríamos evitar. El sabía perfectamente que Felipe iba a tirar accidentalmente su vaso de speed con vodka. Sabía que, por más de que no hubiera siquiera manchado a alguno de los lungos, habría caído lo suficientemente cerca como para agrabar la situación.

Nada que pudiera considerarse demasiado, pues Orlando ligó un cabezazo de Davidson, Paliers le tiró una ñapi al otro por las dudas, para ser el que pegaba primero. Yo tenía a uno de mi estatura mirándome. No sé por qué le sonreí. No sé porqué se lo tomó tan a pecho pero me llegué a correr la cara y golpe al pecho.

(Siempre tiro golpe al pecho, como al tipo ese que nos quizo robar en Lacroze. En fin...)

III
No tardaron en llegar los otros lungos. En fin, nos sacaron. En fin, no sé dónde quedó Davidson, pues solo encontré a dos de los lungos afuera. No valía la pena hacer nada más que irse. A veces me da la sensación de que nos salvamos.

Entonces, estabamos en lo de Orlando. El mismo tenía un golpe en la cabeza, un chichón de la hostia, todo colorado. Bob ileso, me imagino que no se le animaron. Paliers bien, aunque con una bronquita que da susto, se ve que la adrenalina le corría aún. A mí también, aunque trabata de bajar. Me dolía abajo de la costilla, aunque no recuerdo haber recibido ningún golpe. No recuerdo tampoco haberme deshecho de mi lata de Quilmes semi llena.

Paliers: Si no hubieras tirado el vaso...

Felipe: Pasaba lo mismo... mmmmm

Nos había quedado la sensación de que tendríamos que haber resistido más. Aunque, ¿valía la pena? Paliers seguía con una vena de aquellas, quería volver a buscar a esos tarados, no fuera a ser que pensaran que nos intimidaban. Orlando estaba tranquilo, pero pensativo.

Orlando: Para mi que este nos mandó rajar -mientras ponía cara de asquito al tocarse el chichón-. No puede ser que nos hayan sacado a nosotros nada más y a él no.

Me di cuenta de que tenía una lastimadura en la mano. Chiquita, aunque molesta. Paliers apagó el pucho. Felipe se quedó cuasidormido en el sillón del living. Bob se miraba los pantalones, manchados con no sabemos qué, ni si iba a salir.

Allen:
Tenete el hielo.

Y me serví un fernet.

Breakfast at Pau´s

martes, 16 de septiembre de 2008

Honey, would you pass me the wine?
Just another glass, and i´ll be intact.

Hay veces que nos peleamos un poco, otras que nos tiramos en la cama simplemente a estar juntos. Otras tantas veces, ella se queda tocando la guitarra mientras yo la escucho con los ojos cerrados, tirado en el sillón del living.

Otra cosa que suele ocurrir seguido es que me planteo por qué estamos juntos. Ella reniega de que salgo demasiado, pareciera preocuparse en exceso con quien ando. Pero salgo con los chicos igual. Entonces le manda mensajitos a Allen, que en una de esas se da cuenta que tiene tres mensajes desde hace por lo menos dos horas. "Es que no escucho el celular", alega.

Entonces una de las peleas que nos tocó fue esa en la que le dije que parecía que ella le mandaba mensajes a mis amigos para ver dónde andaba yo. Allen dice que Paula le mandó mensajes desde siempre. Pero no pude evitar y ella se hizo la desentendida, entonces terminé invitandola a cenar para que me perdone.

Porque todas esas cosas pasan rápido, empezás a salir con alguien y resulta que en un domingo al mediodía hace ocho domingos al mediodía que lo primero que veo son sus ojos. Entonces otro domingo (o sábado, no importa), te encontrás en el súper haciendo las compras. Otro de los pasos que suele ocurrir con el tiempo es planear algún viaje, llamar a la aerolínea, hacer toda la transacción y pafate nos vamos un rato a Uruguay.

Pau: De chica ibamos seguido con mi familia a Montevideo. Mis tíos están ahí.

La chiquita se olvida pero no se olvida. Yo también soy así, en eso nos parecemos.

Se lleva bien con los chicos, lo cual es importantísimo. Feli es amigo del mundo entero y Orlando hace sociales con ella y más con las amigas. Con Allen es una perpetua joda, total, ellos se entienden.

Conmigo muy bien. Aunque por detalles específicos de nuestra relación, algunas veces se enoja conmigo. Por ejemplo:

- Cuando no doy señales de vida en todo el fin de semana
- Cuando sabe que me junto con los "otros"
- La vez que me gasté un fangote de guita en ir a volar
- Y cuando, una vez a 1800 metros de altura, me tiré del paracaídas
- Los miércoles que nos quedamos con Allen, Feli, Orlando y Bob en el Video Bar o Lo de Pepe hasta demasiado tarde

Igual me quiere, toca un poco más la guitarra, desayuna cerealitas con dulce de durazno y nos quedamos viendo un rato The Savages hasta que nos aburrimos.

Y yo la miro, le digo que la quiero, ella me sonríe mientras mira como mi desayuno consta de pan, café y alguna fruta a elección.

En fin...

3rd

martes, 19 de agosto de 2008

(Voy establecer cruces entre tres personajes. También voy a fracasar en ello.)

I
Es que no se trataba de si al tipo yo le había faltado el respeto, o si lo miré mal. El tema es que reaccionó para el carajo. Sí bueno, se me fue la mano, dije que era narigón, ¿hay que irse a las manos por eso? Entonces lo tengo a Allen separándonos, porque ese levantaba la mano como para pegar. Me decía "pará Tom pará".

Me imagino que todos tardaron en darse cuenta. La mina esa del strapless que me venía mirándo, la moza chiquita, en fin, era una muchedumbre ya. Pero hermano, yo qué iba a pensar que el de enfrente me iba a escuchar. Dije "mirá la nariz, se parece a Ginobili". Orlando se rió, pero el tipo me vino frontear, que era una falta de respeto.

Blablero.

Tranquilo con todo igual eh, no pasa naranja muchachos. Resulta que el Ginobili andaba con ganas de pegar, pero no se animaba me parece.

Ahora, en algún momento me fui más al carajo, o no sé qué pasó, pero terminé hechado por los patovas. Nada de violencia eh, pero me sacaron así. ¿Era por lo de la botella de whisky? Paráaaa, pero si la devolví a la barra, piola.

En fin, una bronca. Lo putee al patova, a ver si hacía algo. Ni Allen ni Orlando se dieron cuenta de que me había rajado, porque ni noticia. Mandé un mensaje, magoya lo iba a contestar. Y yo estaba cabrero viste, quería rebolear cosa. Entonces creo (no estoy seguro) que me la agarré con uno de esos carteles de "Calzada reducida".

Curtila, una patada. No le daré una segunda, pero una tercera sí.

¿Y quién llamó a la poli? Carajo, estos tipos siempre me cayeron mal. Menos mal que solo tomé un poco, porque sino me agarro con la ley eh.

Fue solo una patada (insisto, no estoy seguro). Además, me parece que el cartel empezó (tampoco estoy seguro, pero asumamos...).

Señor cana, mire que calmado estoy. No, para que me va a llevar, si estoy cerca de casa, fumo un poco y me voy a dormir. En serio, no hace falta, además es una molestia para ustedes, papeles, tengo a mi familia preocupada. Yo tengo una imagen que mantener, viste.

Bueno, registrame. Viste, no tengo nada. Se la dí toda a Feli. ¿Me deja ir? Gracias buenas noches.

II
Ah, pero esta agua no se siente. Frío, caliente, yo qué sé. Pará, posta. ¿Quien compró jabón flúo? Hmm, mirá, pensemos. Igual dejá la ducha abierta, aunque te repito, el agua no se siente. Pará que te cuento.

Es que todo empezó en el Video Bar. Eso que me dio Paliers me parece que me hizo saltar la térmica. ¿Era una entera, media? Yo qué sé, pero entre el Smirnoff y el Speed me iba de mambo.

Además, ¿vieron la pantalla de video gigante? ¿Ese es Boy George? Qué cagada.

En una de esas lo vi a Paliers que estaba discutiendo con el nariz ese, pero pará, pongámonos las pilas. Bah, yo no me meto en esa. Que Bob los separe. Pará, Bob no vino. Che, Allen, fijate que pasa con Paliers y el otro gil.

Che, esos parlantes me da que se van a caer. Esto estaba vacío antes, te juro que me falta un cacho entre el antes y el ahora.

Es que yo soy simple, viste. Mi cuerpo me pide que salga y me voy. Qué eran, ¿las siete? Ya fue, además me parece que me voy caminando. Nunca estuve tan maratonista, mirá, una tormenta de magia. Pila pila, dice Pity, pila pila.

Todos durmiendo loco, que manga de ortivas. Todos los fines de semana lo mismo, llego a casa y soy el único despierto. Or ti vas.

Y acá estoy bajo el agua. La ducha es la vida. Esto de tirarse agua encima está bueno. Lo que pasa es que veo la cortina del baño verde, creo. Y los azulejos también. Che, no siento el agua. La ducha está abierta, yo estoy abajo pero no siento la piel bolú.

Y juraría que la cortina del baño no es verde, sino blanca.

De día. ¿Cuánto estuve en la ducha? Mierda. ¿Qué hacés viejo? Recién levantado, una tormenta de facha vos eh. Me cagué de risa con el viejo, me pidió que me fuera a dormir. Es que no da, para algo se toma esto che. A ver, seguro que Jana está despierto. ¿Dónde dejé el celu?

III
Puf, ¿El Golfo Pérsico? ¿Viétnam? El problema del destornillador es que al otro día te faltan los tornillos. La puta madre, esta cama es un desastre, no entiendo ni dónde tengo los pies, las sábanas salen por cualquier parte, el cubrecamas está debajo del colchón.

Y el perro ese de mierda ladrando, eso me despertó. ¿Ayer fue viernes o sábado? Che, mi cabeza es un corsódromo, tengo un carnabal taladrándome el cerebro. Ni que hubiera tomado tanto che, creo que estoy viejo. Esto no me lo saco ni inyectándome paracetamol.

El puto teléfono. Una vez que lo apago y suena el conchudo. Es que no veo ni dónde lo dejé. A ver, si me muevo. Toda empresa de pararme sobre mis dos pies va a fracasar. Ponele que casi me arrastro, ponele que mis manos mas o menos llegan al piso.

Clán clán clán tengo la cabeza de lata.

Uh, creo que aún no logré abrir el ojo derecho. Mmm, ¿dónde mierda están mis pies? Hay uno ahí, pero no sé si es del derecho o...

Che, me arrastro y nada. Seguro que desde el puf veo dónde mierda está el teléfono. Aguantá, no pares de sonar puto que ahí voy. Percha. No tengo piernas casi, esto es un desastre. ¿De quién es esa estrellita fosforecente? ¿Mía?

El corsódromo de mi cabeza hace samba que te samba samba.

Che, me parece que viene del tacho de basura. ¿Alguna vez se trasladaron cuerpo tierra como los soldados? Está bueno, pero no lo hagan con resaca. Pero ponele así de guerrilla, como desviado del pelotón, llego al tacho y vuelco todo, encuentro el celular. Felipe está vivo.

Feli: ¡Allen Janeiro querido! ¿Te acordás cómo era la sensación del agua de ducha? Porque no me sale viejo...

Detalles

miércoles, 13 de agosto de 2008

I
1) Vos me dijiste, me contaste eso de que respirás hondo cuando dormís. Es impresionante la facilidad con la que lo lográs. Yo de a poco me voy acostumbrando, a veces me acomodo y miro las estrellas del techo un rato.

2) ¿Te crees que no dormís? Ja, pero si te escucho de repente farfullar entre sueños, que la maqueta está mal y yo qué sé. Mirá, te abrazo impunemente, no te das cuenta. Entonces vist...

1) ...e que la chocotorta nos llenó demasiado. El tema es que los dos concordamos en que la comida es muy importante, aunque...

2) ... me sorprendiste, pensé que andabas cansado, en una de esas te despertás y te tengo mirándome a los ojos. Seguí diciendo cosas entre sueños vos, de chico me dijiste que una vez te peleaste con tu hermano, que le decías que no a no sé qué y él en la cama de abajo te contestaba y no entendía qué te pasaba.

1) Lo que pasa es que uno empieza a anotar detalles. Eso, tenemos un afán por los detalles. Siempre se nos escapan unos tantos, pero retenemos otros.

2) Me gusta cómo tus dedos caminan por mi espalda, ¿te conté?

II
Paliers: Hmmm, puede ser, sí, femenina. Digamos que ninguno de nosotros en gran fanático. Ahora que lo pienso, me acuerdo de una chica con la que salí que...

Allen: No desviemos el tema. Después de haber realizado un estudio pormenorizado del mercado, creo y apoyo la idea de...

Orlando: Pero no bro, pará. En la variedad está todo. Es re dulce, me gusta. ¿Qué querés que te diga? La dulzura en los labios, ya me gusta sentirla. Ojo, he pasado por mis cosas fuertes, una morocha es necesidad para todos.

Feli: A veces creo que por abstención de morochas termino en el whisky...

Allen: No digo que no te pueda gustar, no digo que esté mal, yo solo digo que...

Paliers: Sí, variedad, en eso estamos todos de acuerdo. Rubia morocha roja. Aunque no somos tan refinados como Jana acá, que se conoce las de afuera el señorito...

Allen: Callate puto.

Paliers: Yo creo que es un tema de cuerpo. Es algo que no puede faltar, viste.

Feli: El otro día descubrí que soy el más bajo de todos nosotros. Che, hay que hacer un programa de radio.

Orlando: Aplausos.

Paliers: Sé que no te gustan las generalizaciones, pero creo que sí, que podemos otorgarle el carácter de femenina.

Orlando: Bueno, en realidad, si lo pensamos por ese lado, ahí estaría la razón de por qué nos gusta.

Feli: A mí no me gusta. Me parece flojarda de hecho.

Paliers: Variedad muchachos, ante todo variedad.

Allen: Sí, obvio, pero te lo juro, después de haberlo investigado, en base a una serie de casos llegué a la conclusión de que la stout es cerveza de mina.

Paliers: Por lo dulce.

Orlando: Ok ok, me cansé, pidamos una bock.

III

- ¿Eh? No, es cualquiera eso - le dije a Paula mientras salvaguardaba mi taza.

- Mirá, queda re rico.

- Malísimo. Ya tiene azúcar, ¿para qué le ponés más?

- No tiene, eso que dice ahí es mentira. Siempre se le pone azúcar al Nesquick.

- Queda empalagoso nena.

- Vos lo tomás sin gusto, que es otra cosa. Mirá, le pusiste mucho vos.

- Es que vos le ponés poco, te va a quedar re pálido. Por eso decís que no tiene gusto el tuyo. El Nesquick va solo, pero en cantidad.

Los chicos me hubieran dado la razón, pero era yo solo contra esta cabezadura.

- Si tiene gusto - me contestó, con cara de puchero.

- Que no. Es un acto criminal lo que estás haciendo -traté de arrebatarle el azúcar, fracasé-. Es como ponerle melón al jamón, salame a la sandía.

- Uh, sos un pesado.

IV

Debatíamos qué iba a ocurrir después del quinto tequila de Felipe:

Orlando: Vomita.

Allen: Toma un sexto.

Paliers: Va y toca en el piano La Rubia en el avión, de Los ladrones Sueltos.

Feli levantó la vista, dijo que era buena idea y se sentó frente a las teclas.

Meet the ex

viernes, 8 de agosto de 2008

Si tenemos un par de crayones podemos dibujar una casa con un jardín en el fondo, una luna, algunos puntitos en el cielo que son estrellas. Eso, tenemos una casa, que está llena de gente. Ponele que es una fiesta, ponele que hay barra, ponele que hay música, ponele que...

... en ese contexto, a modo de hipótesis, vamos a imaginar las reacciones de los personajes en un encuentro fortuito con su ex, en la cual el o ella les pregunta:

ex: "¿Cómo estás? Tanto tiempo".

Las respuestas de los personajes. A saber:

Orlando: Hey, bien! ¿Vos? Hacía tiempo que no nos veíamos. Te queda re bien ese escote, corazón. ¿Vamos al jardín de atrás a charlar?

Oliver: Y bue, hemos estado mejor, algunos despelotes. Pero nada grave eh. ¿Vos? Se te ve bien. Eeeeste, sí, qué se le va a hacer. Tremendo pelotazo, tenemos que avisarnos cuando vamos a fiestas de conocidos. Podríamos repartirlos más o menos. Uh, ahí está menganito... (ya fue, beibi).

Allen: ... ... !!! .. ¿? ... =+= *-* ): - : ( @!... #.#, %=/ & ~~~~~:... {(*);} :<( ¿(@)? Zunny: ¿Quién sos vos? Ahh, claro...

Luna: Oea! Muy bien, y ¿vos? Me acordé justo de vos el otro día, justo que pasé por la casa de ese amigo tuyo a donde ibamos a tomar mate y bla bla bla... (sigue hablando nomás).

Felipe: Ah, hola. Sí, todo bien, algo ocupado. Uh que quilombo, no te escucho nada. ¿Vamos para el jardín de atrás?

July: Mmm. Es raro, verte acá. Bien, creo, no sé... viste. Perdón que te lo diga pero me empezó a doler la panza.

Daniel: Bien. Estoy casado.

Carla: Sería mejor que no nos hablemos, será mejor que nos dejemos ir, perdernos en la muchedumbre. Sé que duele, sigue doliendo. Pero a esta altura sólo nos haremos daño, por favor...

Guille: Bien. Me sorprendés, no estoy acostumbrada a esto, a que me dirijas la palabra.

Lisa: Chau.

Paliers: ¡Opa! Bien, es bueno verte, hace mil que no hablamos. El jardín de atrás está espléndido esta noche, ¿me acompañás? Y sí viste, porque acá hacen medio quilomb...


Ludi: ¿Para qué me hablás? En serio, ¿hace falta? Te propongo que hagamos como que no nos conocemos, viste, sería mucho más legítimo.

Val: Maso, con algunos quilombos. Vení, acompañame atrás, así charlamos un rato. ¿Te gusta el Speed con melón?

Bob: Ajá. Sí, bien. ¿Vos? Buenísimo. Sí, con muchos proyectos por suerte, viste, tengo que mantenerme ocupado. Ajá, por supuesto. Me imaginé. Uhhh, ¿te acordás de eso? Bueno verte eh, después hablamos.

Ly: ¿Me querés llevar al jardín del fondo vos? Ni lo sueñes.

Pau: Long time, no see! Bien, ¿vos? Uh, pará que me llama mi amiga... (se va, chau).

Gallagher: Miau! (Ronroneos. Se van los dos al jardín, de ahí trepan al techo, imaginensé. En fin...)


Pero recuerden que son sólo hipótesis, nada más.

Kick off n2

jueves, 31 de julio de 2008

Suponete:


No vaya a ser que nadie nos reconozca. No quiero estar en algún lado, me parece todo tan trivial. Prefiero en cambio, seguir esas espaldas de mis amigos, de mis cuates. ¿Por qué Orlando tiene facha? Porque camina por el salón con tal impunidad, como si él fuera el dueño, viste. Y a Felipe total no le importa más nada que el…

Feli) Dame un Smirnoff.


La high society tiene eso de repudiable. Allen tiene razón, esta gente la verdad que me cae mal. Toman champagne, se visten con ropa que tiene etiquetas con nombres de otra gente, que se cuestiona cosas tales como que es indignante no "poder pasear en mi BMW por la inseguridad".


Allen) Tendría que haberle puesto un cross en la mandíbula.


No es común, pero a veces caemos en cualquier lado, en cualquier fiesta. Entonces Felipe nos trae a un salón medio chapado a la antigua, con luces enormes y blancas colgando del techo que debe estar al menos a unos diez metros de altura.


Si giro un poco la cabeza está la morocha dándole nomás, sentada en esos sillones blancos. Se agacha y paf. Un tipo que tiene cara de que se lo llevó puesto la vida observa mientras la mina aspira directo de la mesita.


Paliers) 84% pura, según me dijeron. Jana, Esthershack y Casaballe. ¿Dónde está Alarcón, muchahos?

Allen) Enfermo. Dijo que anginas, dijo que se quedaba. ¿Cómo andás, Tom? Se te extraña, no tengo a nadie a quién ganarle en el Monopoly.

Paliers) Vos andás medio desaparecido. Igual, perfecto. Catch up.

La mina se reía de todo. Un 84% de lo que se decía en la habitación le parecía extremadamente gracioso.

Feli) Es mi target. jaja

Y mientras el tipo la toqueteaba un poco, la mina ni se daba por aludida. No creo que sea bueno mezclar eso con vodka. En fín, siempre me escapo para la fisiología, creo que hoy en día (en realidad, en la noche), las neuronas están en jaque.

Había gente conocida. Fiesta Mtv es la crema, diría Feli. Hasta Paliers estaba bastante alerta por la cantidad de blanca que circulaba.

Entonces se me acercó una piba con anteojos, que seguro estaba con un par de revoluciones arriba. Me pidió si tenía dos pesos, que enseguida me los devolvía. Eso no me pasaba desde que nos cruzabamos con el cocainómano ese, cocinero, en Lo de Pepe Club.

Cuando intentaba pasar para el salón de al lado, haciendo contorsiones me para un tipo, me dice algo inaudible. Ah, claro. Me toma del brazo y me repite algo. Paliers y Allen estaban adelante, tardaron tres segundos en ver la situación.

Que no empujes, ¿no? Estaba con otro, de pelo mal cortado. Dos tipos ni altos ni bajos, somos tres contra dos. Pero no vale la pena probar.

Paliers) Para allá Bob, vamos.

Y el tipo seguía sin querer dejarme pasar. El otro señaló a Allen, que sin darse cuenta tenía los puños cerrados, como para la rosca. Por suerte el otro ni lo escuchó.

Paliers) Perdón, esto es un quilombo. Muchachos, sepan disculpar.

... Algo de romperle la cabeza a alguien... No parecían drogados, pero alcohol no les faltaba. Aunque no había ganas de transformar nada en El Club de la Pelea, creo.

Entonces, Allen se acercaba y justo se apareció la de los dos pesos, que me los devolvía. Paliers le habló, no sé qué mierda le dijo, le señalo al tipo que me tenía bronca. Entonces la piba le empezó a hablar, se le colgó encima, nadie entendía nada. Paliers volvió a decirle algo a la mina, luego miró al tipo, fue como tirar humo para rajarnos.

Allen) Vamos.

Bob) El otro nos mira.

Allen) Sí, pero ya está todo desarmado. Eso es improvisar... ¿Esthershack?

Paliers) Ahí lo tenemos. Viva el arte, rockers.

Nos llevamos a Feli casi puesto, para la salida. Pasamos por al lado de la mina del sillón blanco, que no sé por qué mierda se saludó con Feli. Él se le acercó, le dio un beso, entre risas y sonrisas. Yo también la saludé. Allen puso cara de no jodán.

Feli) La puta madre, ¿qué onda?

Vieron...