I
- Nuestra relación se había vuelto una maqueta a esta altura. En las calles de esa maqueta nos podíamos pasear muy bien los dos, tomados de la mano, mirando un cielo poblado de alquimistas. Creo que cuando todo parece perfecto es cuando realmente los peores problemas se avecinan.
Paula tomaba algo de cerveza, mientras esuchabamos Pink Floyd otra vez en el living. Estaba en el punto justo de bebida como para filosofar gratuitamente.
- ¿Maqueta? -pregunté-. La verdad que no estaba al tanto.
- Lo que pasa es que vos no sos nada observador cuando querés. Mirá, yo ya tengo mi lista de ex novios, sé cómo viene la mano. Cuando una ya no siente cosquillas es cuando se está todo por ir a la mierda - agitaba el vaso, algo de cerveza chisporroteó hacia el suelo-. En realidad, no creo en las relaciones duraderas. Creo que no estuve más de año y medio con nadie.
- Sí. Es tan difícil creer en lo durable.
- Igual, yo le metí los cuernos antes. Muchas veces.
La declaración me tomó por sorpresa, o me sumergió rudamente en mi estupidez, que es lo mismo. Pensé que se vengaba, que sembraba la discordia para que esa versión de la historia llegara a Paliers. El drogadicto y la promiscua. Pensé que era mentira, la venganza de Paula.
- ¿La verdad? Entonces no entiendo para qué le hiciste tanto escándalo. De última, él ejercía la misma práctica que vos.
Me llevé el chop a los labios, la miré. Yo tenía la razón.
- De ninguna manera -contestó casi colérica-. Él perdió ese derecho desde el mismo instante en que me hizo comprobar que yo tenía razón, que estabamos en una maqueta. Estúpido.
No sé si me insultó a mí o a Paliers. O a ambos.
II
- ¿Te vas a poner romántico ahora? Vamos, sabés que las cosas no son así. Nos distrajimos un rato juntos, yo qué sé. Bah, la verdad, la quiero.
- Es linda chica -contesté.
- No necesito que me digas eso ahora, flaco -arremetió Paliers-. Por un lado todo esto es una boludés. ¿Sabés que desde que empecé a salir con ella, sólo estuve con otra en dos oportunidades? La del finde pasado fue la segunda, el final. La primera fue justo cuando nos empezabamos a ver. Que loco, dar comienzo y fin a algo de esa manera.
- Loco no. Suena hasta lógico. Cuando estaban empezando a verse todo era más informal, entonces era más fácil andar con otra. Y bueno, el final, claro. Andar con otra fue lo que inventó el final, ¿no?
Creo que a Paliers lo atormentaba un poco la ruptura. Más de lo que se dignaba a expresar, diría. Ahora, no notaba un cambio en sus hábitos. Nos hablabamos tan seguido como antes, de cosas parecidas como el PRO o algunas lecciones de historia.
- ¿Intentaste hablarle? -pregunté.
Negó.
- Si te interesa ella de verdad, deberías.
- Oh vamos, sabés que para este tipo de cosas no hay reparación real, solamente existen parches que adornan la relación de una manera desastroza. Se trata de pitucones que la gente lleva cuando van caminando tomados de la mano, uniéndolos de una forma tan artificial.
III
- Tenía que pasar - decía Paulie-. Aunque llegué a pensar que él no era como otros, que realmente era un tipo serio. Luego, bueno, su carácter...
Paula seguía la batería de Sheep, relampagueante, sobre su regazo. Cuando la llamé por la tarde estaba desecha, moqueaba, decía cosas. Le costó tres botellas y algunas pitadas el ponerse a devolver un par de verdades.
- Pensé que lo amaba en una época. Otoño. Creo que sólo puedo querer a la gente durante el otoño.
Miró hacia abajo. Sus cabellos castaños le tapaban la cara. Ya a esta altura me sentía un árbitro de nada, yo mismo estaba en litigio por esto. ¿Qué hacer? ¿Condenar todo esto? Para nada. Me había vuelto bipartidista.
- ¿Pensás que soy una puta, no?
- No.
- ¿Seguro? ¿No hay algo en mí que te parece malo, repudiable?
- Mirá Pau - contesté, casi defendiéndome-, no tengo las verdades universales. Es raro porque los conozco a ambos. Ahora enterarme de que andabas con otros mientras estabas con él, no me gusta más que lo que hizo él.
- Pero él es un mal maquetador...
- Él no podía vivir solo en esa maqueta.
- Pues sí, lo hizo. Yo lo acompañana de a ratos. Otros momentos, estaba en otro lado. Yo creo que no me tenés que acusar así.
- No te acusé.
- Te conozco - dijo ella levantando la ceja-. Sé que cuando te formas una idea no la decís, pero no hay quien te la saque de la cabeza.
- Dos verdades, pero en este caso apuntan a una mentira. No creo que haya que crucificar a nadie, y la verdad, había momentos en que se me hacía incómodo estar con ustedes dos juntos.
- ¡Ja! ¿Daytona que opina?
- Yo qué sé. Seguro que va a tirar contra Paliers, la conozco. Pero eso porque no conoce tu historia.
IV
Fue una semana después que entre las distancias ellos dos se cruzaron. Las cosas pasan rápido, al menos para ellos dos. Terminaron muy cerca el uno del otro en un cumpleaños, mientras yo charlaba con Day sobre... ya no recuerdo.
- Bueno, parece que se estrañaban - comentó Day, mientras veía a Paliers y Paula en su reencuentro.
- Sostengo que es así. Un bipartidismo selectivo, por otro lado, quizás eso fue siempre así, sólo que ahora está todo un poco más claro.
Bipartidistas
viernes, 29 de mayo de 2009
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