Jan Jan... recién ahora me digno a dedicarte algo de tiempo, ¿no? ¿Será que fue todo demasiado forzado, que ambos nos buscabamos para encontrarnos en una especie de nada? No te aceptaría respuestas que hablaran de tiempo o de momentos. Creo que simplemente era todo mecánico, y que no era yo solo el engranaje, sino que eramos dos siguiendo el juego.
Recién ahora estoy escribiéndote esto. ¿Para qué? No para que lo leas, claro está. Tus ojos café jamás verán esto. Simplemente ayer se me despertaron las ganas de decir algo sobre vos, lo más probable para ponermelo en claro a mí. Entonces acá estoy, otra vez escribiendo para no ser leído.
(En este momento Gallagher hubiera mirado al piso...)
Los chicos nos verían bien, pero no podía evitar sentir cierta artificialidad cuando me preguntaban por vos. Mi cara me delataba, mis gestos. De eso se dio cuenta Orlando y creo que luego fueron cayendo el resto. Entonces quedamos nosotros solos, actuando para nosotros.
Gracias por haber sido legítima todo el tiempo, gracias por al menos intentar disfrutar una cena conmigo y hacerme experimentar un poco más. Sobretodo gracias por provocarme.
(Entonces el gato podría simplemente posar su cabeza en el almohadón, mientras el resto de su cuerpo se ha adueñado del sofá. No tiene los ojos abiertos. Se deja llevar por esa melodía otra vez más.)
También me puse a pensar que extraño algunas de tus observaciones fuera de lugar. ¿Vos extrañás mis acotaciones fuera de contexto, mis preocupaciones irrelevantes y lo desalineado de mi carácter? Debe ser parecido para vos, solo un oleaje que de vez en cuando te moja los pies en la orilla, un momento de chapoteo.
Nada serio, sepaló.
(Ver a un gato que suspira parece algo de película, de ficción, pero creanme que lo hacen.)
Una opinión fue que nos debíamos más tiempo. ¿Pero cuánto, Jan? ¿Cuánto? La sensación de no ir a ningún lado ya se me hizo costumbre, hubiera sido pésimo de mi parte intentar llevarte para allí.
Por más que tu cara me lo decía todo, que la caída estrepitosa de tu sonrisa declaraba tu angustia, creo que vos sabías que yo no soy para vos. Quiero creer que no te duró demasiado, que ahora estás sonriendo nuevamente. Prefiero pensar que el tiempo que pasaste conmigo me sentiste más un accesorio, en vez de sentirme como si yo realmente fuera importante. Te imagino viviendo en paralelo, pero pasando por cosas tan diferentes...
Quizás nos volvamos a encontrar. ¿Que nos diremos? No tengo ni idea, pero sí sé que algo te voy a decir, pues no quiero caer en lo de siempre. Ya a esta altura no vale la pena, no te parece Jan?
(En esta Gallagher estaba conmigo, yo sé que me bancaba, que me tenía por un tipo acertado al menos esta vez. Seguro que mientras pensaba esto él me miraba, medía milimétricamente las palabras. El gato lo supo desde el principio, pero se dio cuenta que yo debía llegar a esa conclusión por mis propios medios.)
Sí, quizás nos volvamos a encontrar. Yo tengo la idea de que me quisiste, de que realmente no te aburrí tanto. Vos a mí tampoco, y sí, cada uno depositó sus ilusiones. Siempre quise hacer las cosas bien, pero sabés que muchas, demasiadas, me han salido mal. Vos en cambio mirás desde otros anteojos...
No te ví llorar. Yo lo tomé de otra forma. Si le pudieras preguntar a los chicos, tuve unos días de mal humor. No con vos, eh, nada de eso. Me imagino que conmigo, con la inmutabilidad de las cosas. Zunny se ocupó un poco de contenerme, le llamaba la atención como me la agarraba con todo.
Un día cualquiera nos dijimos adiós. Vos por tus razones, yo por las mías. Ambos lo sabíamos, creo que si bien hubo tristeza no hubo sorprendidos. Jan Jan, tengo que admitir que sentí alivio al no verte desarmada, al no verte despedazada, incendiada en lágrimas.
(Me parece que Gallagher se está empezando a aburrir de toda esta perorata...)
Cuando me aprendí en parte tu historia me dí cuenta que algunas veces me contabas cosas como si nada, pero me daba cuenta de que te molestaba, de que me estabas contando algo difícil, que habías tenido que procesar. Quisiera haber podido entender más quien sos, Jan.
Otra de nuestras ocurrencias fue la mimesis: Vos hablando sobre teorías descabelladas, como la de la milanesa. Yo que me sentía más frontal, más emancipado. Ambos tomamos cosas del otro, ¿no te parece? Vos me robabas a mí mis inventos, yo te robaba a vos tu carácter.
¿Pensás que podremos quedarnos cada uno con un poco del otro, que seguro pecará de ser demasiado inocente?
(Gallagher ya estaba recontra torrando, despatarrado en ese sofá. Ya sé que ni le molesta, pero bajé la persiana, apagué la luz y lo dejé dormir tranquilo.)
Oleajes
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Los neutrales
Ludi me decía que todo eso era peligroso, que Day era fuego y yo la dinamita. Suelo utilizar la metáfora, pero para otras situaciones. Ahora estoy sentado frente a las dos, frente a Luna y Ludi. Es raro, casi nunca logramos coincidir, y un día cualquiera con solo preguntar, nos sentamos todos juntos como si el tiempo no transcurriera.
- Simplemente me llamó. En realidad, me avisó previamente en un mail y yo le di el ok. Entonces hablamos un rato nomás, y le dije de juntarnos.
Esta vez nuestros ojos no se esquivan tanto. Revolotean, perdidos intensionalmente ese afán de esquivarse. ¿Y qué me decís de todas esas veces que nos tomamos de la mano? Seguro quedaron tatuadas mis huellas dijitales en tus palmas.
Allen: La verdad, estaba todo tranquilo, tenía todo bajo control, pero cuando me iba acercando al bar este, me iba poniendo más y más tenso.
Day: Si no querías no teníamos que juntarnos -dijo mientras prendía un cigarrillo-. Me sorprendió, te soy sincera, que pasemos de no hablarnos siquiera a encontrarnos en Cabildo y Juramento. Acá era Tower Records, a vos te encantaba.
Es cierto, las buenas épocas. Ella nunca fue muy musical, yo por el contrario, cuando salíamos juntos me compraba un disco por semana. Había que mantener ese ritmo. Algunas veces ella me decía qe llegabamos tarde, que no me quedara mirando las guitarras de una vidriera cualquiera. Otras veces yo me quejé de lo aburrido que era esperarla a ella mientras veía botas.
La vez que nos cruzamos en la fiesta y terminamos hablando, fue obvia mi falta de compostura. Una salida cualquiera se había convertido en una clara neurosis, mezcla de la química y emotividades enfrentadas.
Allen: Tengo curiosidad de si fue porque me viste así de mal, con la guardia baja, que decidiste acercarte.
Sí y no, dijo su cigarillo.
Allen: Yo pensé que tenía más chances de que me cagues a pedos. Luego pensé que no te habías dado cuenta. ¿Pero cómo?, si era indisimulable lo mío
Day: Estoy más benévola con ese asunto. Además, yo por mi parte lo probé.
Day utilizando la química. Me quedé mirándola a los ojos porque no caía. Claro, es que pasó el tiempo y ahora la chica calculista ha probado más cosas. Me parecés tan igual a antes, somos tan diferentes y encima hacemos estas cosas ahora.
Day: La verdad, no me gusta, no lo hago. Pero un día me sirvió, me escapé un rato así, fumando por la ventana de mi habitación. Me fumé mi depresión, entonces entendí algunas cosas. Aún así te cuento que no es algo que me agrade, pero no pienso criticarte, no a esta altura.
III
Day: una chica que siempre sostuvo tener su vida planeada. Pocas veces escuché un cronograma tan detallado y a largo plazo, incluso con explicaciones causales del curso de las cosas. Claro, lo que no planeo esta chica es meterse con alguien como Allen.
Al principio me lo tomé como juego. A mí me daba cierta seguridad verla tan tranquila a ella y de hincha nomás disfrutaba llevarle la contra a modo de chiste. Estabamos juntos ella y yo, es decir, ella me tenía planeado.
Day es sumamente ordenada y organizada. Más de una vez la he tenido que sacar de sus casillas, y más de una vez eso a ella le ha gustado. Podía llegar a ser tremendamente exagerada con los pequeños problemas. Ya saben, lo mismo se dice de mí.
La es escuchado razonar por horas. Es brillante como explica, es inteligentísima. Y la inteligencia es sexy.
IV
Allen: Pensé que me iba a costar más estar con vos acá, pero se sobrevive. No te digo que sos mi amiga, pero al menos ahora no sos tanto esa persona polémica que solías ser.
Day: Algunas cosas han cambiado, Allen. Creo que ambos crecimos. Yo ahora pienso otras cosas, y si vos estás sentado ahora acá en frente mío, encima sin una cerveza, algo ha cambiado también en vos.
¿Ah, sí? Yo creo que eso es una farza.
Simplemente hablamos un buen rato. Ella fumaba como siempre. Yo me limité a jugo de naranja. Lograbamos sonreirnos de vez en cuando. Eramos dos personas que se querían mucho y no habían hablado en años, demasiado tiempo, suficiente como para cruzar los oceanos sin rumbo fijo.
Hubo momentos de cuestionamiento, claro, pero todo fue menos terrible, más ameno. Sí, ella era más benévola ahora, yo simplemente me había levantado sin nada por ganar. Pero eludimos algunas partes de nuestro ser, acordamos que ella me comunicaría solo los eventos importantes, como casamiento, si estaba embarazada, si se mudaba, etcétera. Cuando ella me pidió lo mismo me reí, pero le dije que sí, que claro, cerrabamos el trato ahí.
Somos tan diferentes y tan iguales. Ella la calculista, tiempo atrás salió con un tipo analítico. En algún momento nuestras historias no cerraron, entonces...
Allen: ¿Seguís llevando esa agenda tan prolija tuya? ¿Con stickers de Hello Kitty?
Ahí estaba la agenda nomás. El humo del cigarrillo se le escapaba de los labios, mientras la ceniza me recordaba hace cuánto que no me sentaba en una misma mesa con una fumadora. Por momentos me sentía refugiado en mi jugo de naranja.
Nos despedimos y cada uno agarró en sentido contrario de avenida Cabildo. Ahí le mandé el mensaje a Ludi. Era obvio que me iba a dar vuelta para ver como se alejaba, como cruzaba la avenida, un pedazo de mi historia en plena senda peatonal. Pero la sensación esta vez fue otra.
Pensé que en algún tiempo volveríamos a hablar, que a partir de ahora tendríamos algo de intercambios. Que yo me enteraría de cosas de ella por su boca y que ella querría escuchar relatos en primera persona acerca de mí.
- Solo eso, luego nos fuimos. El día después de la fiesta me quedé pensando. Seguro que si me la cruzaba me mandaba cagadas, me sentí realmente inestable otra vez, hecho un desastre.
- Estás creciendo en una de esas, y eso no viene sin dudas, sin terremotos - dijo Luna-. Te he visto huir ridículamente. Esta vez vos solito te fuiste a meter en problemas. Y resulta que no hubo problema alguno. Fah...
Ludmila dijo lo que yo pensaba, que Day termina siendo peligrosa. Una vida sin peligros no es vida, no es nada. El tiempo o es creación o no es nada.
- Yo creo que en estas situaciones uno nunca puede ser neutro, nunca podés hacer como que el otro es un amigo y ya. De hecho, algo te quedaste pensando porque estamos acá, me llamaste, necesitabas hablar.
Sí. Ludi tenía razón, luego del encuentro con Day, apenás nos despedimos, le mandé un mensaje. Fue casi un pedido de auxilio, fue como si me hubiera golpeado y aún sintiéndome bien, hubiera llamado a la ambulancia por las dudas.
- Llegamos rápido, somos buenas médicas. je.
- Después decís que sos incapáz de cualquier acto de madurez - agregó Luna-. Mi chiquito está creciendo, miralo parece un hombre ya. Day es buena chica, tiene sus cosas, pero siempre me cayó bien.
- Nah. Este signo de fortaleza lo atribuyo más a algo casual que a un verdadero avance. Podemos decir que fue un accidente raro, no hubo choque.
- Ok. Perdón lo frontal, pero ¿vos me decís q no querés nada con ella, que no hay chances de accidentes?
- Creo que no. No te digo que soy de plástico, pero no estuve con terremotos ni inestabilidades. Estuve casi relajado.
- Y pensás que ella con vos nada -continuó Ludi-. Yo no sé, sabés que le quito todo tipo de inocencias a estos asuntos. No es de mala que te lo digo eh, sé que te resultará insensible, pero es lo que me parece.
- No sé si es tan así che -dijo Luna-.
Le contesté a Ludi que yo pensaba como ella, pero ya lo dije, sin peligros esto no es nada. Tengo que al menos fingir que puedo arruinar las cosas, sino no tiene sentido.
No fue Ludi, sino Luna la que se encargó de tirar el cuestionamiento:
- ¿Vas a ir con ella al casamiento?
- No, no le dije nada. Sinceramente creo que sería un paso en falso, no le conviene ni a Day ni a mí.
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Colores
Allen: Amarilla, Naranja...
Zunny: No.
Allen: Marrón, Púrpura, Bermellón.
Zunny: No.
Allen: Cyan, Magenta, Verde... ¡Fucsiaaaaaaaaa!
Zunny: Que no. Los únicos colores que son nombres propios femeninos son Celeste, Violeta, Rosa y Blanca. Que cabeza dura que sos.
A veces Zunny se pone canuta, aunque no lo crean. Estas cosas pasan cuando:
a. hacemos lo que hacemos siempre
b. nos agarra el síndrome de abstinencia
c. simplemente nos pusimos a debatir sobre colores y nombres
d. tuvimos una conversación que nos pareció demasiado coherente y tuvimos que desestructurar.
Según dice ella, hay una combinación entre a c y d, aunque la tesis de c no está nada mal. Yo por mi parte, adhiero más a la d, pero todas las opciones me parecen plausibles, no verosímiles. Veníamos charlando demasiado en serio, esto así no va.
Allen: Colorado, azul.
Zunny: Que noooooo. Servime más plis.
Tiene que haber otro. Bueno, ahora ven, esto puede pasarnos cualquier día de la semana, incluso un Osvaldo en el que decidimos tomarnos toda la cerveza del local. No le hagan caso a mi coherencia, que anda re sobria por ahí, y no se da cuenta que al fin y al cabo estamos todos en la misma.
Allen: Si Oliver estuviera acá, ya hubiera desenredado este asunto de los nombres y los colores.
Zunny: No hay nada que desenredar. No me llevés la contra por favor.
Está re canuta esta piba che.
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Etiquetas: zunny
Pre nup
Básicamente:
Dani: A veces lo pienso, y sí, me pone medio nervioso esto del casamiento, todo ese compromiso. No porque yo sea ningún playboy, ustedes ya me conocen. Para ella es tan importante. Cuando le dije que se viniera a vivir conmigo ella me dijo que sin iglesia no. Pucha, ahora hace cuatro años que estamos y me toca el altar.
Val: La boda perfecta. Luego luna de miel, que lindo. Me alegraste mucho con esto.
Oliver: Che, me siento re fuera de tono con tanta perorata. Algún día tendré que crecer.
Allen: Brindo por nuestra difonía en todo este coro de casados y gente con hijos. Aquí estamos, todavía haciendo papelones.
Oliver: Bueno, uno quisiera sentar cabeza a esta altura de la vida, a mí medio me viene picando.
Dani: Los quiero ver ahí eh. Allen, Zunny, no se manden cagadas, no quiero tener que pagar ningún destrozo. Oliver, vos tenés que controlar a tu equipo. Valery, espero no llames la atención de toda la platea masculina.
Allen: No se preocupe capitán, nos portaremos de maravillas. Mentira.
Zunny: Podemos formar un grupo de autoayuda. Se nos casa Daniel y nosotros nos ponemos suceptibles. No lo tomes a mal, no sos vos, somos nosotros, medio desastrozos.
Dani: Tampoco se crean que mi mundo es perfecto. Ya lo dije, esto tiene sus inseguridades, sus riesgos.
Allen: Riesgos Dani, la verdad es que me pareces un tipo de adulto, cuando sea grande quiero ser como vos pero menos serio.
Dani: Sos un tipo bastante serio. Yo soy correcto, que es otra cosa.
Zunny: No da que te digan serio, ubicalo. Este se casa y ya se cree que puede designar quien es serio y quien no. Andá, Dani, ahora te vamos a descontrolar todo el salón eh.
Val: Es la única ocasión en la que me gusta ir a la iglesia. Vas a estar re lindo vestido de novio, yo ni sé que ponerme todavía.
Maldita sea, ni tenía en mente lo de la iglesia, solo pensamos en la party. Se nos viene la fecha, Dani anda como loco y a mí me pasa eso. Todos crecen menos yo che, debe ser un impedimento congénito, aunque no veo que mis viejos lo sufrieran. Despedida de soltero, esperemos no terminar mal. Aunque somos todos re macanudos, nunca desenfrenamos. Eso, somos demasiado buenos che.
Dani: Y no quiero ver a nadie solo eh, puse una regla: todos vienen de a dos. Al menos traigansé una fija o lo que sea, pero vengan con acompañante.
Yo no tardé en pensar con quién salir del paso. Oliver va a tener que venir con Alicia, no lo queda otra, se va a portar pinturita pinturita. Con Valeria no da, simplemente, además de que seguro tiene un plan. Ni idea si va Miguel encima.
Val: Bueno, ya tengo otra excusa para buscar candidato. Creon que viene mi amorío de verano para Capital, así que le digo que se reserve la fecha. Sabés que voy a estar todo el día arreglándome el vestido. Ay, tu futura debe estar que camina por las paredes, no es para menos. Vos tranquilo Daniel, que ustedes son una re pareja.
Zunny: Igual, onda si vamos con un amigo podemos ficharnos a cualquiera de tus primos o amigos, etcétera. Digo, no me cortés las alas.
Después Zunny me dijo por lo bajo que invite a Carla y que no le tenga ninguna lástima, algo así como "llevatela atrás en plena fiesta y hacele un servicio integral". Estuvo educada al menos, pues no lo dijo en voz alta.
Dani: Yo simplemente quiero que nadie quede solo.
Lo que me imagino es que en algún momento de la fiesta Zunny va a hacer alguna de las suyas. O al menos espero sacarle una frase brillante, algo.
Allen: Nadie andará solo, no te preocupes. Igual en estas ocasiones siempre hay algunos que se quedan al costado de la pista o que no se prenden en el carnabal carioca. Zunny y yo descontrolamos, no te preocupes. Por favor, asegurate que la cerveza sea verde, es muy importante para mi humor. Yo te ayudo con el catering, no tengo drama, superviso.
Dani: Uhh, no saben el servicio que contrataron mis viejos y mis suegros. Sale un fangote, pero van a comer de puta madre todos.
Allen: Que así sea. La comida es re importante para nosotros. El comer puede ser muy divertido.
Val: Allen, gordo de alma vos siempre eh. Preocupado por el morfi y la cerveza. Por favor, musicalizame bien la noche Dani, no quiero escuchar Metallica que no tiene nada de romántico.
Brindamos por Daniel, que es un tremendo tipo, recontra centrado. Decir que es medio rígido en algunas cosas, sino él también podría tomar el papel de mi coherencia en ocasiones. Además le asigné el rol a Luna ya. Con Zunny nos miramos prometiéndonos el uno al otro que nos ibamos a divertir. Fue lo que dijo Oliver, eso que nos viene pegando desde hace un rato ya: nos sentimos un poco retrasados.
Nos ponemos más viejos, pero no crecemos una mierda. Tengo esa sensación de que un día cualquiera a Zunny se le da por madurar y entonces me quedo yo solo.
Dani: Vamos eh, que soy el primero que se casa pero seguro se vienen ustedes luego -Oliver miró el techo-.
Pero de la gente grande que conozco, Dani es de los más copados.
La improvisación en la vida y en el arte
Aunque no sé un pomo, sigamos con lo del teatro. Recuerdo que una gran discidencia que me llevó a dejar una clase fue sobre la teoría de Morris, sobre la instrumentación de lo teatral.
Breve repaso: el pintor tiene su pincel por instrumento, el escultor su cincel y por cualquier artefacto musical puede optar un músico para valerse de tal. El actor, al igual que el bailarín, tiene por instrumento... a su cuerpo mismo.
Luna me dice que me tomo las cosas demasiado personales, pero bueh, me da bronca que semejante pelotudo haya venido con esta gran imbecilidad. A ver si nos entendemos, el cuerpo SIEMPRE está en juego. La mano del pintor sostiene el pincel, y de su pericia depende su estilo, su perfección, su aura. Me molesta que en el ámbito del arte se siga pensando semejante pelotudes.
Otra: Lo dimensional de las artes. La pintura es espacial, la música es temporal. Otra boludez, pues ambas dimensiones no pueden tratarse por separado.
Luna: Yo no sé ustedes, pero a mí me parece que a esta altura este tipo solo busca razones para quejarse y ya.
Verán, volví rabieta no de la clase, sino de que me topé con Grosso (profe de teatro que defiende toda esta salamería) en los pasillos del San Martín y me agarró el arranque de despotricarme contra todas estas tremendas pelotudeces.
Luna: No justifique su queja, solo quéjese...
Osvaldo Peluffo lo dijo, el cuerpo nunca miente. Son esas las confesiones brillantes que me interesan. También la frase "que las palabras se correspondan con las acciones". No hablo de la vida, pero sí de las artes escénicas.
Además, otra que me interesa: esto del método Stanislavsky (memoria emotiva) es otra forrada. Uno debe ponerse en situación, no hacer como que se le murió la vieja cada vez que tiene que hacer una escena dramática con llanto. Sino nos quedamos con lo artificial. Se supone que tenemos que ponernos-en-situación, no disociar.
Otra de Peluffo: Lograr que el cuerpo mienta. Si seguimos a Stanislavsky lo que tratamos de hacer es mentirle al cuerpo, pero lo que realmente tenemos que hacer es mentirle a la audiencia. Si estamos evocando la muerte de la madre todo el tiempo no logramos mentir, nos inducimos a un dislate emotivo que no nos juega a favor. Peor: el día que se muere nuestra madre no podemos llorar...
Bueno, dejo de lado a los pelotudos de Stanislavsky y Morris para establecer al menos la idea que sigo yo: investigación, ante todo. ¿Cuando fue la última vez que hiciste algo por primera vez? Me interesan las herramientas, en tanto me sirvan para la investigación y para seguir ahondando en esto que llamamos cuerpo, que somos nosotros, que no tiene de forma separada un alma y una mente.
Lo bueno es no estar en completo control de nosotros mismos. El cuerpo siempre nos pone en juego, y no solo en el arte, sino en todo lo cotidiano que nos rodea. En particular, creo que el teatro ahonda en las relaciones humanas de una manera microscópica y es eso lo curioso.
Luna: El razonamiento fue el siguiente: ¿Haría teatro? No, de ninguna manera, definitivamente no es lo mío. Entonces habiendo establecido eso, fue, se anotó y comenzó. Ahora cada vez que le dicen algo que no le cierra con M-Ponty se pone de la nuca.
Un amigo se ríe de que uso siempre la misma palabra: lúdico. Esto no es más que un juego.
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Etiquetas: essay
Una chispa
Luna: Jamás voy a entender qué corchos le viste a esa Jennifer...
Cuando Hamlet comienza su famoso monólogo de "Ser o no ser", el personaje se encuentra bajo la lupa. Se trata más de un personaje que se sabe abandonado, solo en medio de la multitud real, dispuesto a sobrellevar una ardua tarea de investigación policial.
Jen: No siempre comprendo lo que pasa a mi alrededor. Siempre todo es igual, pero hace un tiempo que me pasan cosas. Hoy me tuve que encerrar en el baño a llorar sin saber por qué y a veces la angustia me tiene a la deriva.
Justamente estabamos bajo la lupa, aunque por motivos más triviales que los del joven Hamlet. Creo que en esa segunda charla con Jennifer fue que ambos nos soltamos más, nos probamos a ver a hasta dónde llegaba nuestra honestidad. Ella confesándome sus dislates, yo los míos. Ella con su jean roto en la rodilla, yo con mi remera fuera de moda.
Jen: No sé si alguna vez funcionará todo. Nunca funcionó. Cuando me parecía ser feliz, fueron sólo ilusiones ópticas.
Desiluciones ópticas, quizás. Nuestros rayes se rozaban, de repente se parecían pero no eran iguales. Ella con sus angustias y sus llantos, yo con mis insomnios y ataques de pánico. Ella con su personalidad opresiva y yo con mi personalidad redundante. Ella saludando desde la lejanía, yo haciendo señales de luces desde otra orilla.
Bajo la lupa nos parecíamos tanto. Yo le parecía más resuelto, lo cual es una mentira. Ella me parecía recontra seria, lo cual fue mentira. Había un misterio, una coincidencia que se transformó en accidente.
Allen: Siempre me pongo a analizar los cuadros de Dalí. Bah, no analizo nada, más bien me pongo a interpretarlos, a ver qué me dicen.
Jen: ... que mi tiempo es un desierto. Hay días en que los detalles me parecen trágicos, por eso lloro. Por que en esa oficina todo sería más simple si no fuera parte de un todo que no va a ningún lado, sino fuera porque perdí ese cosquilleo que me hacía algún desconocido por las mañanas.
Cuando se lo acusa a Hamlet de loco, el personaje no se preocupa por aparentar lo contrario. Hace caso omiso más bien y vuelca sus esfuerzos en la investigación que le ocupa, no duda de sus desilusiones ópticas, sino que trabaja en pos de ellas.
Jen: Vivo demasiado en mi cabeza, Allen.
Allen: No se trata de abandonar sus ilusiones, pero sí trabajar para que sean verdad. Es preciso conservar ese razgo infantil de soñar, de divagar, porque sino estamos condenados a lo que esto es - Señalé la ventana del local, la av. Corrientes, con todos sus autos -.
Jen: Ya una se cansa de preteder siempre lo perfecto -voltea para ver la ventana, la avenida-. A veces pienso que mis ataques me agarran porque sé que no se puede cambiar, que lo que es así será.
Creo que los dos estabamos un tanto desgastados de la historia propia, de ese actuar errante que nos caracteriza. Ella parecía calmarse cuando la abrazaba. Yo me sentía menos paranóico cuando estaba con ella. Fue eso: una coincidencia. Dos personas que se alivian en el momento necesario.
Ambos intentabamos acercarnos, aunque nos dabamos cuenta de nuestras diferencias. Intentabamos ser compatibles, formar dos siluetas que al menos por un momento conformaran una escena. Es cierto... ahora lo entiendo mejor. Fue un momento.
La misma Dinamarca digna, inundada de renovaciones, no era para Hamlet más que un paisaje de la repetición. Repetición no solo aburrida, sino montada en una farza.
Ambos nos quejamos de lo efímero, pero no somos más que eso. Nos quejamos de nosotros entonces. Aunque Jen se sonreía de mis observaciones ridículas y luego me tentaba llevándome la contra en cualquier cosilla. Era una forma de encontrarnos en medio de toda esta pérdida, me imagino.
Coincidimos en nuestra propia debilidad, en ponernos bajo la lupa los dos juntos al mismo tiempo. Miramos desde un ángulo similar, parados uno al lado del otro. Y casi vimos lo mismo. Justo cuando más nos acercamos a la lupa para ver más en detalle sentimos de más.
Allen: Dos locos parecemos.
Jen: Me parece bien, sí. No veo a los cuerdos mejor que nosotros. Viven así pero ni se dan cuenta.
Coincidimos en nuestra propia fortaleza casual, esa que por error nos llevo juntos, esa que nos hizo sentarnos frente a frente una tarde cualquiera en los bulevares de la 9 de Julio. Sí, todo fue casualidad.
Ella casi no me miraba, caminaba a mi lado, tratando de sacarse ese hábito de esquivar mis comentarios. Yo no quería más vidrios rotos en su novela ni en mi cuento, pero muchas veces las cosas se rompen si uno no las fuerza. Entonces cuando llegó su colectivo nos accidentamos en un chisporrotazo de labios y ella se apresuró a volver a su casa.
Hamlet no confiaba en nadie, ni siquiera en los que aparentemente le entendían. Bajo la lupa, nos resultó más fácil confiar. Creo que cuando la retiramos vimos que todo estaba más lejos de lo que creíamos.
Luna: Menos mal que ya fue... no te hacía bien. Che, toy aburrida. Venite y vemos un dvd, ¿te parece?
Publicado por T. en 17:25 2 comentarios
No tenista
Luna: No neutral es lo que somos, ¿no?
La muchacha dejó esa idea de los tiempos de paz entre dos amantes y terminó de pelearse con Julio nomás. Desde que sale con Rodrigo la veo más equilibrada, aunque continúa sosteniendo los interrogantes lunares, que siguen resultántome melancólicos.
En otro lugar de la Capital Federal, Carla se peleaba con Allen de una manera estúpida. Pues esa oficina a veces trastoca los humores de todos, y justo:
Carla: No puede ser que me tires toda la información así y pretendas que yo entienda todo. Después Ernesto me dice que no te ayudo nada, eso es mentira. Estoy tapada de trabajo acá, y encima lidiar con vos.
Allen: Lo que dice Ernesto lo dice él. Yo siempre digo que me ayudás.
Carla: No me ayudes Allen, simplememente volvé a lo tuyo. Y tratá de resolver tu agenda solo. Deberías ser más ordenado, por favor, parecés un nene. No puedo creer...
Zunny: Mandala a la mierda. Esta hecha una loca hoy.
Perdí el interés en esto. Si todo está enquilombado en esa oficina no es culpa nuestra, ni de ella ni mía.
Un año antes, Alberto se volvía loco porque le enviaban setenta veces el formulario web de la empresa lleno de puteadas hacia su persona. Orlando se reía, Meri ni hablar. Gordo pelotudo, lleno de olor a mierda. Sufrió los inconvenientes durante diez días, lo que le obligó a cerrar el formulario web.
Meri: Que hijo de puta, jajjaa. No tenés cara.
Allen: Hay que ponerle onda a esa oficina.
Meri: Claro, total vos ya no trabajás acá.
Volvamos a la actualidad: Seguramente cuando Ludi se cruzó con Orlando en Av. Santa Fe y Junín, ella fingió no verlo pero él se le acercó. Hablaron como si nada, en una conversación bastante efímera que duró quince segundos exactos:
Orlando: ¿En qué andás?
Ludi: Nada, me voy para una entrevista.
Orlando: Ah...
Ludi: Bueno, te dejo me que tengo que ir.
Fue un viernes cualquiera que Esthershack mandaba mensajes a mansalva, y se le ocurrió llamarme a las ocho, completamente borracho, para hacerme un cuestionario:
Esthershack: Vos, ¿pondrías un mango por Kempes en los ochentas?
Allen: Mmmm... sí.
Esthershack: Perdiste. Feli 1, Allen 0. Ahora decime, hubieras apostado a favor de una agrupación que se llamara Vilma Palma e Vampiros, a principios de los noventa.
Allen: Mmmm... no.
Esthershack: ¡Muy bien! Feli 1, Allen 1. Me empataste.
Nunca entendí la lógica del juego.
Todo esto ocurrió durante una media hora más, y es probable que Oliver estuviera dignándose a escribir su tesina de Comunicación, la cual comenzó hace ya unos meses y avanza, a veces gateando pero avanza.
Oliver: Te juro que me cuesta. Me siento tosco a la hora de escribir.
Zunny: Vos ponete las pilas, no hagas la tontería de dejar correr demasiado el reloj. Ya jodimos demasiado, ahora es tiempo de responsabilizarnos de nosotros mismos.
Oliver: De repente sonás tan... Que vos hagas referencia a la responsabilidad no es algo muy tuyo. ¿Te sentís bien?
Zunny: No se trata de una boludés. Sí, ustedes están acostumbrados a verme en cualquiera, pero creanme, yo soy una persona muy seria. Es una seriedad intermitente. Vamos, cursaste toda esa carrera, ahora sentate a escribir, cuán difícil te puede ser, vos sabés tipear muy bien.
Oliver: Demasiada confianza que me tenés...
Un par de horas antes, precisamente el jueves, Paula y yo habíamos asistido a una función de El ojo del panóptico, en el Centro Cultural Konex. Me dieron ganas de volver a Foucault nomás.
Paula: Muy bueno el trabajo con luces y movimientos de los actores.
Allen: Bentham Bentham... Sí, concuerdo con usted Paulette, la oscuridad total de la sala fue manejada muy bien por los protagonistas. Cuando aparecieron los cuatro tan cerca, de repente, eso estuvo bueno. Pero digame qué haremos de nosotros ahora.
Paula: Comer por lo pronto, que me muero de hambre.
En teoría, tendría que haber ido a ver esta obra con Valery.
Nosotros fuimos a comer algo no muy lejos, optamos por una tabla de fiambres. Dos días antes fue la gran marcha a la plaza convocada por el Gobierno contra el Campo (notensé las mayúsculas). Ese mismo día Val tuvo una entrevista con Ernesto Celian, en la que le informó que no quedaba para el puesto de PM en la agencia y que seguiría liderando el equipo de edición.
Val: Me da bronca porque yo acá me vengo quemando las pestañas por esto. Encima en la facultad me están volviendo loca.
Justo ese día yo venía medio a las patadas con el programador, Sebastián. Él más preocupado por optimizar el código, yo más preocupado por la diagramación y el look & feel. El humo ya nos estaba quemando.
Val: Vos sabés cómo soy, yo dejo mucho acá. Pero en este lugar te tratan como si fueras invisible, cuando dos segundos antes eras la estrella de la empresa. Soy una estrella fugaz, eso es lo que soy. ¿Me estás escuchando?
Justo en ese momento no. Orlando me estaba llamando para confirmar mi asistencia a un torneo de tenis en Pinamar. Zunny se reía. Dije que sí.
No. No juego al tenis, ni pienso hacerlo. Voy como no tenista.
Negociadora II
Mientras ella fumaba yo miraba las estrellas, me servía un poco de Warsteiner porque ya no nos quedaba más Heineken. Esa noche la terraza era nuestra, y ni nos esperabamos que hiciera tanta niebla en Buenos Aires, eso sería recién al otro día.
Paula: ¿Cuantas veces te enamoraste?
Conozco a Paula hace... esperen que pienso... febrero entonces eso me dice que recién tres meses. Y la verdad es que me llevo bárbaro con ella. Le contesté que mis enamoramientos reales no llegaban a cuatro. Ella como es muy inteligente se rio porque entendió la precisión con todo rigor. Ella se enamoró cinco veces, dice.
Allen: Es que eso del enamoramiento es complicado, pues a uno le pasa de repente que se siente enamorado, pero no es amor amor lo que está pasando. No sé si me explico. O sea, a veces te engaña todo ese cosquilleo, viste.
Paula: Exactamente mi amigo, mucho de esto es engaño y entonces terminás forzándote a más. Mi consejo es que no te exijas algo que no es, porque siempre salís perdiendo. Malditos ex, la verdad que me caen re mal.
Eso me hizo acordar a la otra vez que estabamos en un bar de avenida Maipú, con Orlando y Felipe, y escuché a una integrante de una mesa femenina que dijo "los ex son todos putos". Me causó gracia y ellas vieron como me reía y bueno, todo quedó en a la mierda nos escucharon. Tampoco para tanto.
Ella me convido un poco del humo.
Antes de pasarnos a la terraza: Según ella, sabía tocar la guitarra, entonces le dije que me muestre. Resulta que sí, que podía, que lo hacía bastante bien y que encima puede cantar con voz de mujer, que siempre entonan mejor que los hombres. Mi amiga musical, finalmente estás aquí. Mientras escuchabamos Spoon, demostró que sabía.
Paula: Esto de los amores es raro, viste. Te juego a que en las canciones que hacés, en la mayoría de ellas, hacés referencia a algúna de ellas.
Perfectamente cierto, incluso cuando me meto a bucear en cuestiones que aparentan otra cosa. Perspicaz, señorita Paula.
Paula: A ver, demostrame algo.
Entonces toque algunas cosas que tenía en mente. ¿Qué quiere que le diga, doctora? Es lo mejor que tengo. Algunas ideas perdidas, algunas en desarrollo. Ella simplemente afirma, me dice que tal riff parece de tal cosa, que eso que toco se parece a... Pearl Jam. Un honor, pero no nos engañemos.
Volvamos a eso de la terraza, justo cuando yo le devolví la cuestión a sus dedos, entonces fumó y me dijo:
Paula: Una vez estuve enamorada de un tipo exitoso, vivía en Palermo, tenía auto y trabajaba para una gran empresa. Un perfecto imbécil, porque resulta que a la hora de pelearnos por cualquier chiquitaje, resulta que él ganaba más que yo y él iba a comer a Puerto Madero y andate a la mierda pelotudo.
Allen: Sí, ¿qué quiere que le diga doctora? Yo también salí con gente que considero pelotuda. Mi primera chica pretendía que yo le pagara todas y cada una de las salidas y caprichos que ella tuviera. Está todo bien, a mí hasta me gusta consentir, pero uno siente que el otro es un materialista de mierda en una de esas.
Paula: A todo esto, me tenés que decir cuánto te debo por las bebidas.
Allen: Nada.
Paula: No seas salame, dale.
Arreglé la discusión en que ella invitaba la próxima y listo. No me costó tanto, Paula entendió que me gusta invitar y nextime vemos. A todo esto, mañana tengo que ir al súper porque necesito más cerveza porque te tomaste todo y jugo de naranja.
Paula: Don't mess around with me Allen. Sometimes you are such a dumb ass, You'll see... Yes, I'll buy you green beer, okay. Perhaps you can come over to my place, we can smoke one of these, honey.
Allen: Ok, but you get the other stuff, like food and green ones. And I am worried about the music (entonces ella me pegó en el hombro, está bien dale, sé que no vas a poner cumbia).
Paula: I always knew you needed someone to get you on track. Te tendré cortito Allen.
Me pasó la cuestión a mis manos, entonces un par de pitadas y yo nos preguntamos cuanto de toda esta vida de la urbe valía la pena. Paula me hubiera contestado que menos de la mitad, pero nunca se lo pregunté.
Esto de hacer cualquiera entre semana está de más. A la mierda, estamos viejos. Lo que pasa es que Paula tiene veinticuatro y todavía no siente nada, pero ya te va a llegar.
Paula: Es que me siento que ya a esta altura me enamoré demasiado Allen, fue demasiado intenso.
Allen: No fue demasiado intenso. Fue lo que tenía que ser, Pau. Si el amor no es desmedido, no es amor. No sirve algo que esté mensurado, que sea controlable, que nos tenga encasillados. Por favor, vamos, el amor es algo desontrolado -me paré en medio de la terraza, agitando la cuestión en pleno cielo oscuro y mirando a las estrllas. Me sentí re poético-.
Paula me miró, se rió, me dijo que anotara eso. No lo anoté y seguimos hablando de cómo el enamoramiento era el estado de plenitud del ser. Negociamos algunas explicaciones sobre el sentido de todo esto. La filosofía nunca se sintió tan comercial.
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Negociadora
Paula) No te pongas así, vamos. Estaría bueno que me hables un poco. Perdón que no te pregunté antes, bueno. ¿Me vas a tratar así hasta cuando?
Allen) Son irrelevancias mujer, nada que deba ser dicho al menos por ahora. Se me ocurren algunas historias para contarte, pero ninguna lo suficientemente relevante ahora como para que le dediques tu atención.
Paula) Cabeza dura que sos. ¿Sabés qué? Creo que en algún punto a vos y a mí nos pasa lo mismo, nos aburrimos de ese no sabemos qué. Yo al menos te cuento qué me pasa, sabés que me interesa. Ambos sabemos lo que es la falta de sabor del mundo. ¿Me dirías como es para vos?
Allen) Mmmm... si tengo que arriesgar, es un sabor metálico. Luego le siguen un par de sensaciones acuáticas, pero básicamente se trata de algo ferroso. Ya sé, vos pensás en la coraza. Tenés razón, en parte lo digo por eso.
Paula) Tenés una mirada llamativa, ¿ya te lo habían dicho?
Allen) Sí, algunas...
Paula) Hace cuanto que no charlamos así, los dos juntos. Sería bueno que charlemos como antes. Yo te cuento, vos me contás. Es un diálogo Jana. No me gusta enterarme por mail de las cosas.
Allen) ¿Escuchaste lo que te mandé?
Paula) Me gustó, aunque no lo creas. No te tenía cantando, entonás bastante. Sólo a vos se te ocurre usar la palabra deconstrucción para un estribillo. Me gusta, deberías seguir. ¿Cuando podré verlos?
Allen) Equonim...
Paula) Triste, pero muy linda melodía. Me la imagino con un video en cámara lenta, como el de Across de universe, de Fiona.
Allen) Sos la primera a la que le muestro algo de Equonim, encima conmigo cantando. puf.
Paula) Quedo expectante para cuando toques algo. Ahora no te digo porque sé que me vas a mandar a cagar, pero cuando quieras.
Allen) Está rico esto, ¿de dónde es?
Paula) La panadería de acá a la vuelta. Tienen buenas cosas. Aver, no me vas a contar nada por lo que veo. A Zunny le contás...
Allen) Seguí, contame como es eso de que exponen tu trabajo.
Paula) Tendría que negociarte la información a vos, me parece. Ok, el tema es así...
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La industria
Ella jamás pensó que se tratara de la revolución. Yo creo que de hecho la palabra le resultaba chocante, le parecía demasiado. Por mi parte, sé ahora que no la comprendía, o que al menos cambié al respecto.
Luna: (satirizando) Se supone que no cambiás, Jana.
Se supone. No sé hasta dónde es discurso y hasta dónde es verdad. Bah, suponiendo que el discurso y la verdad no son lo mismo, claro.
Cuando me topé con Day la otra vez creo que los dos nos veíamos como los que eramos antes, pero ya habíamos dejado de creer en las ilusiones ópticas. Me imaginé a los diferentes personajes mirando la escena, y decían cosas tales como:
Orlando: No puedo creer que no te hayas retirado. El Allen que yo conozco no hablaría con Day.
Zunny: Me parece perfecto que estés ahí parado en frente de ella. Adelante...
Felipe: Epa! Bien por la resistencia. Vamos campeón eh!
Luna me dijo que cuando nos cruzamos con Guille y su actual novio lo manejé bien. Tengo que recordar ese tremendo dolor de cervicales. Me dijeron que era por la falta de sueño, ajá lo supe todo el tiempo. Logre dormir a base de analgésicos y alguna droga más.
Disparé mis ideas de tedio hacia la industria hace tiempo y con quienes más he hablado del tema es con Oliver y Zunny. Uno más medido, la otra más anarquista. Ambos tienen mejores ideas que yo, he de decir. Son más lúcidos a la hora de enfrentarse a la realidad.
Day: ... Algunas cosas que me decías. Te juro que la semana pasada las recordé todas, tenías razón. No sé hasta dónde vale la pena desgastarse tanto.
Desgastarse. ¿Llegamos hasta aquí para...? Somos parte de una máquina, usualmente cuando estamos enamorados nos pasa eso de olvidarnos de los engranajes, la falta de aceite y ese chirrido horrible. Le dije a Day que ella tenía su razón cuando hablaba de mis utopías, de que me faltaba crecer.
Day: A los dos nos faltaba crecer.
Esta vez respetamos el contrato, ni ella me mencionó su vida sentimental ni yo la mía. Lo primero que voy a señalar es que esta táctica no fucionará ni siquiera a mediano plazo. La otra es que a corto plazo es la base del éxito para que Day y yo podamos intercambiar más de cuatro palabras sin que nadie salga herido.
La industria. Zunny dice que está podrida desde adentro, que está armada para que no funcione. Luna despolitiza la cosa, hace sus planteos estrellados y me pregunta para qué estamos acá. Como si supiera.
Felipe sigue en su estado de catatonia. Según Luna, no está bien ese escapismo nuestro, que estamos demasiado en el espacio. Zunny dice que las tavernas son el refugio de la prole, que así nos evadimos. Creo que más de un personaje de este blog se lo planteó: querer dejar la taverna para volverse serio, correcto, feliz y coherente. En algún otro momento terminamos diciendo ¡Pamplinas!, y llenamos los chops o vamos a lo que sea.
Igual tuve esa idea: Day no debe pasar la raya, hay que mantenerla a distancia.
Zunny: Sí, hay que mantenerla a distancia porque es una persona peligrosa. Pero está bien que hablen, me parece perfecto.
Aún así me tuve que bancar las versiones esas de qué onda qué hacían eh. Ludi me hubiera dicho que todo eso era una mentira. No puedo evitar darle en parte la razón, pues todo eso tenía algo de mentira,estaba sustentado en omisiones por encargo y vericuetos del lenguaje.
Allen: Me cuesta todo esto. Sos muy importante, yo qué sé. No te odio como vos decís, es sólo que no soy bueno para estas cosas. Tampoco es que siga atado a vos, es que no puedo hacer como si nada, me niego. Si lo pienso en frío, tenés todo el derecho a ejercer tu palabra, a ser oída y que yo te reconozca que estás acá parada mirándome.
Day: Gracias. Necesitaba que dijeras eso.
Habría que ver hasta dónde yo necesitaba decirlo y ella escucharlo. Se me hace imposible, por más que lo intente, no quitarle inocencia al encuentro. Orlando lo dijo, Zunny lo dijo, Luna lo dijo. Ludi descreía totalmente de la inocencia de tal situeishon.
Zunny: Entonces volvemos todos al bar, a ahogar nuestras penas. Nos volvemos volátiles, consumimos éxtasis, marihuana o lo que sea para que esto nos resulte menos grave. Como vos decís, es la válvula de escape bajtiniana que deja salir todas las presiones. Es un requisito del sistema para que todo siga igual.
Oliver: A veces me lo tomo con soda. Otras veces, ya te lo he admitido, la realidad me parece grave y termino herido por la mayor de las pequeñeces. Es la city en la que elegimos vivir, te lo recuerdo.
Estos dos son diez veces más inteligentes que yo. Day me decía que admiraba el tipo listo que yo era. Tres segundos después le parecía un imbécil. Usualmente las respuestas mías se debaten entre el tipo listo y el tipo imbécil.
El tipo listo dijo:
Allen: Bueno, no me odiás. Es bueno eso... Me alivia.
Me dijo que ella también pensaba que yo la odiaba. Lo desmentí. Entonces Day sonrió. La industria me parece tediosa porque a esta altura han manufacturado todo. Resulta que antes bastaba consumir alguna droga y dejarse el pelo largo para ser revolucionario. Ahora eso nos lo venden en el súper.
Day: Es bueno saber de tí, Allen. Bueno que podamos hablar.
Entonces el imbécil contestó:
Allen: Bueno hablar... Quizás sea mejor no saber, porque en una de esas vuelve a explotar todo y ya conocemos casi al detalle las llamas. ¿Por qué no podemos mirar para el otro lado?
Oliver: Vivir en un departamento, formar una familia, casarse, tener un coche cuatro puertas, comprar un una propiedad y ponerle pileta. La mierda. ¿Tenemos todo eso por delante?
Orlando: Vagar por la vida, emborracharse, alucinar hasta el estrellato, chocar con cuanta chica se te cruce, quebrar toda una semana, pasar por las pastillas, inventar la dinamita en una noche. Todo parece tan fácil de repente.
Day dice que su plan no funcionó. Yo digo que el mío tampoco. Se rompe si no lo forzás, se rompe si no lo intentás...
Una Zunny más calmada me dijo que todo iba mejor ahora, que sus breves vacaciones le habían refrescado la neuronas y estaba más pilas para el trabajo. Lo noté esa mañana que entré en la oficina y ella estaba sonriente.
Eso, desenchufémonos un rato, quizás un fin de semana, bebamos y volvamos listos para comprarnos una pc nueva, una camisa de manga corta, pensar en irnos a la mierda pero quedarnos, putear en el subte, charlar del conflicto de la carne, pensar en lo complejo de las relaciones humanas, las parejas, y ponernos tan mal porque el texto del aviso que hicimos le faltó una coma.
Rolls Royce Engine
Fue una sorpresa el hecho de que justo ella lo dijera. Ella no era de ahondar demasiado en explicaciones, y más de una vez la escuché caer en multiples contradicciones incluidas en una misma oración. Pero sí, justo ella fue la que dio en el clavo:
Meri: No sos racionalista, justamente ya dejaste de ser eso. Sos analítico, que es otra cosa.
La palabra me calza justo, como si por fin hubiera encontrado la combinación de vocablos que no me resulta ni muy olgada ni me apreta el cuello.
Pero lo motivos siempre fueron para el mismo lado. Desde Luna acusándome de continuar siendi un racionalista que sólo le cambió el nombre a las cosas...
Luna: Que hayas dejado de decir "calculo que" para decir "me imagino que" no cambia nada. Usas palabras diferentes para esa cirugía continua.
... O alguien que alega:
Zunny: Al fin de cuentas, mucho de lo que te escucho decir son hipótesis, Allen, una serie de mapas conceptuales que dibujaste vaya a saber en qué parte de tu neurosis.
A fin de cuentas, el hecho de que Meri haya encontrado la nomenclatura más precisa solo revive la discusión. De hecho, confirma todo lo hasta aquí dicho esa ludidez ridícula que creía adquirir.
Allen: Analítico. Exactamente... la palabra me cabe justo.
Dos cosas: La primera, es que ese "exactamente" que dije es síntoma de ese "analítico" que soy. Por otro lado, como las cosas no son blancas sin ser negras, no me cuesta demasiado encontrar disparos en sentido contrario.
Orlando: Hay momentos en los que Allen está pacífico, dócil. Otras oportunidades, hizo quilombos, justo cuando nadie sospechaba de él. Sabrán a esta altura que este personaje es al menos dispar. No digo una bomda de tiempo, pero sí dispar.
Felipe: Cada vez comprendo menos lo que dice. Recibo mensajes fuera de contexto a mitad de la noche, y cada vez me cuesta entenderle más los mails...
Val: Vos sos un improvisado, no seguís un patrón estándar. Por eso me caes bien, porque sabés inventar. Además sos como yo, inquieto y...
¿Inventar? Vamos, no nos engañemos. La serie de montajes expuestos a la fecha han requerido del cálculo, de un carácter metódico.
Luna: Es cierto eso, siempre eras el que pensaba en todo. Pero en nuestra sociedad la partición estuvo clara, pues yo fui el Superyo y vos el Ello.
El ello, claro. Lo que pasa es que, a esta altura, me he dado cuenta de que la racionalidad es maquiavélica y no tiene un sentido en sí misma. Así es, no lo tiene. No lo tiene porque uno no hace cálculos por el placer de hacerlos, sino para llegar a esa parte de la vida que nos satisface. Yo diré que se trata del juego, aunque acepto las más variadas explicaciones.
Usualmente se nos plantea la vida como mero cálculo, grillas y paralelos que se entrecruzan. Lo inexplicable de la razón es que se haya vuelto tan reina, que seamos tan razonables como nos permita nuestra billetera.
Zunny: Al menos algunas cosas entendes.
Luna: Somos pequeños en este universo. ¿Es eso lo que te aterroriza? No es para tanto, deberías dejarlo. Sé que venís medio afectado, quizás te venga mejor re pensar las cosas. No hace falta tanto dinero, tampoco la vida en un Rolls Royce. Y ya lo has intentado con lenitivos y analgésicos... pero todo sigue teniendo ese sabor tan..
Val: Estaba pensando en postularme para la vacante. Me vendría bien, me aburro ya haciendo lo mismo siempre. Además, no estaría nada mal un dinero extra y parece que el cliente está chocho. Vos también podrías, tenés potencial y sos muy inteligente.
¿Meterme aún más en la industria? ¿Más?
Orlando: No problematices tanto el tema. Ok, todos tenemos algo de racionales y algo de impulsivos. También trabajamos como parte de esta gran máquina. Let it go...
Si, se me ocurrió eso. Dejar ir todo esto. Pero no me sale, juro que no me sale. En seguida me desprendo en otro análisis que elevo a lo irracional.
Mourning glory
Lo extraño fue que Allen no llamara ese domingo para juntarnos a almorzar. Hacía unos meses que le habíamos tomado el gustito a eso de vernos desde temprano y pasar el día juntos. Bah, temprano era el mediodía, ¿no?. Él estaba cursando su último año, yo intentaba continuar con mis estudios, pero necesito salir a respirar el día, vio.
Luna: Costó trabajo, pero la comunicación entre Jules y Allen fue aceitándose gracias al trabajo de la dupla.
Yo esperaba eso: parque, picnic, solcito, pachorra. No pedía mucho, sobre todo para un domingo que de pronto fue lunes... Pero recién a la una me llegó el llamado y tuve que salir corriendo porque Allen se deshacía en insultos. No sé por qué lo maneja así, pues usualmente ante la pérdida de un ser querido uno llora o se deprime... Pero allí estaba él, difícil de socializar.
Luna: Tratá de aflojarlo vos, que te escucha más que a mí.
Efectivamente, Julieta llegó como un relámpago. Creo que no me dijo nada, sólo me abrazó fuerte un buen rato, se quedó conmigo, no quería dejarme entre todos esos familiares que no conozco. Y hay cosas que no entiendo. No entiendo por qué es necesario utilizar ahora mismo toda la artillería familiar, no entiendo por qué los efectivos apellidados Jana deben concentrarse ante semejante espectáculo, tampoco tengo la paciencia para encontrarme con toda una manga de pelotudos.
Allen: Sinceramente, sólo me importa que estés vos.
July: Acá estoy. Hey, tanto te cuesta ser amable a vos ahora. Te entiendo, dejalos.
Luna: Si no te pregunto ni me entero, sos eh... No podés ser tan poco comunicativo.
El Lunismo fue llamado gentilmente a silencio por el Julismo, ya que el Allenismo pensaba levantarse en armas. Por suerte para los pactos de paz entre las tres facciones, la diplomacia desplegada por el discurso Julietista fue eficaz.
La firma de Juan Domingo Perón se luce en ese diploma que ahora conserva Allen. Fue la única posesión que conservaba la abuela Jana de su difunto esposo. Yo creo que Allen optó por no meterse en la repartija familiar, de por sí aspera por la cuestión del departamento, del que hasta el día de hoy se habla.
Allen: Es que esto tiene el valor de curiosidad, Jules. Del resto de las cosas, al menos una buena parte la conservará mi madre.
Greta me agradeció haber acompañado a Allen, porque se hace el duro pero me necesita y bueno. Él me acompañó a mí cuando pasó lo de Mili. Ambos salimos corriendo cuando al otro le pasa una catástrofe.
Luna: La relación entre los dos personajes parecía afianzarse en este tipo de momentos. A ambos los dominaba esa efervecencia de estar presentes. Creo que ambos estaban muy de acuerdo en cómo manejar su contrato de exclusividad en tales situaciones.
Allen decía por esa época que esto de los velorios se había vuelto crónico y que las madrugadas de fin de semana en el cementerio eran lluviosas sí o sí. Nos metimos en una pequeña peleita porque yo no quería que maneje al entierro, no logré convencerlo. Orlando, Felipe y Bob concurrieron luego, avisados por Luna.
Soy inexperta para las cuestiones de religión, pues si soy creyente, no soy practicante. Jana en ese sentido es peor, pues directamente cuando el cura empezó su... ¿relato?, se levantó y se dio media vuelta. Yo no quería levantarme, pero tuve que seguirlo, sabía que si no lo seguía se me enojaría.
Allen: Está mal que eso sea tan verdad, no es culpa tuya.
Allen fue a trabajar, fue a cursar, etcéteras. La vez anterior había hecho exactamente lo mismo, seguir como si no hubiera pasado nada cuando en realidad esa versión era insostenible. Él dice que lo ayuda a no pensar. En su momento, yo le dije que él necesitaba respirar más, que era lo mismo que él me había dicho cuando algo parecido me había pasado a mí.
La noche anterior había estado mirando el diploma, se lo mostré a Oliver. Nada que pensar más que sobre opiniones políticas, verán.
El Lunismo se quejó otra vez de que no le avisé. Se enteró días tarde.
Esta vez fue un sábado por la mañana, fue un año y pico más tarde. Fue mi viejo al teléfono que me dijo "tu abuelo está mal", fui yo que estaba tan pasado que colgué sin prestar atención y continué con mi dormir. También se hicieron las 12:30, se hicieron los llamados pertinentes, obtuve otra pelea familiar y me encontré ese domingo en el cementerio.
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El arte de meterse en problemas
Luna: Es raro que no hayas traído cerveza, vos que sos tan fana.
Allen: Me encuentro involucrado en otro período de rehabilitación, querida coherencia. Esa rehabilitación autoimpuesta, que se supone depurará algo aunque nunca estoy demasiado al tanto de qué. Ya escuché quejas, claro.
Felipe: ¿Eh? Sos un flojeras.
Orlando: Te veré volver...
Oliver: Vos sí que sos raro a veces.
Hace mil que no toco el timbre de mi amiga Luna, pero hay costumbres que nunca cambian, como esos cinco minutos por reloj que debo esperar para que no baje Luna a abrirme, sino que aparezca la hermana y me salude sonriente. No sé pero parece que realmente la chica me quisiera.
Luna: ¡Que linda camisa! Bonito, te viniste re bien. Parece que el laburo te está aburguesando. Notamos a un Jana un poco más prolijo que lo habitual. Yo pensé que sólo te vería bien vestido en los casamientos y esas cosas.
No era para tanto, pero a ella le gusta exagerar y hablar de que uno se va a casar y bla. Debo decir, para mi propia sorpresa, que me sentí cómodo en una camisa de manga corta, requisito para la reunión con un cliente en la maldita oficina.
Luna: Lisa tenía en el messenger "gracias por el regalo, seas quien seas". Inmediatamente me cayeron una tonelada de recuerdos y papel picado. ¿Puede ser que hayas estado haciendo deliverys?
Sólo para sonreir un rato lo pienso como un toque artístico. Sí, ya sé, llamarlo arte es demasiado pretencioso.
La oportunidad fue perfecta, porque a Lisa se le habia dado por festejar el cumple. En principio Allen refunfuñó por no estar invitado, pero quince segundos después estuvo de acuerdo. Y otros quince segundos pasaron para que produjera todo esto de plantarle el regalo a la cumpleañera.
Allen: Trabajo en equipo, señorita Ludmila. Es la ocasión, necesito nervios de hierro, sigilocidad, sobre todo que me cubra. No necesitamos publicidad, no hacemos esto por el reconocimiento ni por que nos den las gracias. Al estar involucrándose en esta iniciativa, sabrá usted...
Ludi: ... que no debo decirle nada a nadie. Entendido capitán Jana.
Allen es bastante reservado con respecto a esto. Además del regalo principal que no pienso deschabar aquí, debía agregar a su biblioteca un libro de Richard Bach titulado Ilusiones.
Allen: Creo que es perfecto para ella. Después de eso, considerá tu parte del trabajo hecha, y podés desligarte de esto completamente. Yo me encargaré de que a Lisa lleguen las instrucciones pertinentes.
Después me enteré de que las instrucciones estaban plantadas en el libro, que la regalada recién vio al cuarto día de plantado.
Sería genial seguir laburando con Zunny y Dani, sin tener al imbécil del jefe around. Dani que maneje cuentas, que es el más centrado. Nosotros tres somos creatividad y desarrollo, aunque nos deberíamos llevar a alguien de programación.
De eso se ocupaba Miguel, pero ya creo que no tenemos chance de traerlo.
Oliver: Pero a lo que voy, es que tal como con lo de los regalos, necesitamos ese espacio de mayor libertad, ¿no te parece? Además que rajarnos en masa sería una gran patada a la gerencia. Yo sé que te gusta la idea Allen, sé que estás conmigo.
No negaré que cuando me dijo lo de la patada en el culo a Ernesto Celian, la idea me pareció sexy. Este tipo de cosas nos surgen cuando nos cruzamos a cervecear, y resulta que tenemos grandes ideas.
Allen: Aún así, te aclaro que el proyecto es más un hobbie, de hecho no me da lucro económicamente, sino sólo déficit. Cada vez esto de seguir las reglas me gusta menos. Zunny seguro se prende para cualquier cosa que sea desacatar órdenes. Dani... A él habría que presentarle algo más serio.
Pero igual, son todas charlas de cerveza, como cuando decimos con Oliver que queremos poner un bar que se llame "El Contrahegemónico"
Allen: Supongamos que Lisa se entera. Digo, en una de esas hasta estoy en su lista de sospechosos. ¿Otra vez problemas?
Luna: Creería que no. Quizás se sorprendería, no sé si entendería. Pero no la noté enojada. No se va a enterar, de todas formas.
Allen: Igual no me importa. Prefiero meterme en problemas de esta forma, tienen otro gusto, no como los problemas de la ofi o los malos entendidos diarios. Ese elemento ridículo es el condimento ideal.
Hable de esto con mi coherencia, ya que es más lúcida que yo y sabe más eso de ser rebuscada para inventar colores. Luna se banca menos las oficinas que yo, que al menos sigo intentando domesticarme.
Actualmente hay una falta lúdica. Siento que estoy perdiendo ese arte de meterme en problemas, esa forma tan estética del despelote.
Luna: Me molesta todo eso tan estructurado. Prefiero eso que nos mandabamos a hacer los domingos, cuando vos manejabas y yo me bajaba rápido para tirar un paquete en buzón ajeno. Ni hablar de cuando nos cruzamos a la vuelta con una de las regaladas que llegaba a casa, suerte que no nos vió.
Sep, eso pense. Suerte...
Coherencia
Otra vez... Parece que se nos volvió hábito, parece que las festividad nunca la dejamos. Llegar acá esta noche, ver este panorama, me da la sensación de que esta gente estuvo bailando desde que nací, y yo me ausenté toda mi vida hasta hoy, que acabo de llegar.
Jan: A la pelotita, alta party...
Esthershack: Pero pará, devolveme eso. ¿Quién carajo es ella?
No sé de qué estaba hablando. Lo más probable es que jamás lo sepa, pero ya se había munido de su favorito Smirnoff con Speed.
Jan: Bueno, vamos a bucear entre la masa corazón. Seguro que acá vas a sufrir carencia de verdes.
Luna arribó, y fue casi como si intentara arribar mi coherencia. Me vengo llevando joyita con mi coherencia, precisamente. Al fin y al cabo, mi coherencia me haría falta, por una serie de cosas que pasaré a relatar.
Orlando: Mirá que está Laura.
Laura y claro claro. Esto me retrotrae a la otra vez... Sin darme cuenta me estaba tomando la mandibula, con cara de malos recuerdos.
Jan: ¿Por qué esa cara?
Fue luego que esperando en el baño se me adelantó Esthershack, me ganó de mano. El tiempo transcurría y yo esperaba que este se dignara a salir. Nada. Estaba intentando decidirme si habían pasado cinco o cuarenta minutos, cuando... salieron dos mujeres. Entonces desprendí una serie de hipótesis al dedillo:
1. Felipe tenía la capacidad de transformarse en dos mujeres. Esta explicación en un principio me pareció la más apropiada, pues aún no dudaba de mis sentidos.
2. Se trataba de un baño con dos entradas, y Esthershack había salido por otra puerta. Esta versión se cayó cuando ingresé al facility y comprobé que la puerta era únicamente por donde acababa de ingresar.
3. Mezclar cerveza con destornillador y el resto de la química produce lapsus.
Day: ¿Ahora no saludás?
Allen: Perdón, pero es que no sabía si eras vos. Y si fueras vos, no sabía si venías a insultarme de frente o a reirteme en la cara.
Day: Por favor, no te vuelvas un pelotudo otra vez.
No entiendo. ¿Para qué me viene a hablar a mí si sabe que estoy hecho un desastre?
Luna: Quizás quiere hablarte en serio.
Allen: En serio seguro, pero no tengo ganas de escucharle reproches de por qué soy quien soy y qué hago con este vaso otra vez lleno en la mano.
Jan: Che, perdí a Orlando...
Allen: Seguro no quiere que lo encuentres. Debe andar en algo...
Luna: Mantenete correcto. Sabés que cuando te digo las cosas que te digo no estoy del todo equivocada.
Allen: Se colapsa todo así.
Day: ¿Tanto sufrís cuando me ves? Detesto saber que soy la causa de ese gesto.
No, no. Es toda la situación. Hola ¿que tal? ¿Por qué está el piso en el techo? Ah, mi coherencia podría haberse quedado y ya. También podría haberse quedado Jan entonces, porque...
Bob: Si estabas pensando en Jan, era el momento justo. Creo que deberías darle más bola, viste, no les gusta que las dejes ahí.
Porque Day no se dio cuenta, y a raiz de eso yo no me di cuenta. No me di cuenta de que estoy frente a Daiana y Jan no está por acá y no me interesa dónde anda. Después ella me dirá que lo mío es una estupidez, que no le demuestro nada. Tendrá razón en las dos cosas, en lo de la estupidez y lo de la nada.
También ocurrirá el episodio ya relatado, ese hola cómo andás y que tal con Day. El cuarto de la noche si me pongo a pensar. Entonces mi coherencia señaló:
Luna: No te preocupes, Jan es muy resuelta. Seguro que le explicás y ya.
Seguro que le explico y ya, pero es difícil explicarmelo a mí.
Hey Allen, solo quiero saber cómo andás. Yo acá estoy, me vine acá, casi sola. Lo traje a Bob, nada más. Seguro que venías, no me parece mal que estés acá. Pensé en... Si te resulto tan desagradable me voy, pero alguien me dijo eso de que a veces uno tiene q ir y bancarse la pelea, bancarse los tortazos cuando realmente quiere algo.
Está bien, tenemos eso de Allen & Day que fuimos. Estoy acá, parada frente a vos, y te portás así...
Entonces Allen comenzó a portarse así: como ese pelotudo que no quiere la cosa, artista de la imbecilidad aplicada a lo simple. Ah, pero no se le ocurría irse y Jan no sabía dónde andaba, comenzaba a taladrarse la cabeza con eso de que no podía dejar pasar el evento así nomás, que si Day le significaba más que Jan entonces no podía seguir con la segunda.
Allen: Puta, mañana va a ser una mierda.
Yo me desperté a las diez, con solo dos horas de sueño, pero me quedé acostado hasta las doce. La visita dominical a mi vieja sería en estado patético. Seguro ella me preguntó "¿Qué contás?" y yo le dije que nada. Porque no había pasado nada, ¿qué va a pasar? ¿Jan? Seguramente no pasó ella, creeme.
Luna: Por el poder que me ha sido otorgado en papel de tu coherencia, te diré que te sientes y te tranquilices. Y que no vuelvas a fumar lo que te de Felipe y menos a manejar después de eso.
Orlando: Dicen que estuviste perdido un rato, buceando entre hojas ya escritas de la historia. Jana, dijimos no más penas ni olvidos.
Felipe: No me gusta mucho leer. Imaginate que menos releer. Yo voy a levantar una queja ante este modus operandi.
Entonces empecé a decir que tenía que hablar con Jan. Orlando inmediatamente se dio cuenta de que se trataba del epílogo, a lo que me criticó diciendo que no está mal tener una fija. Feli asentía, pero mi decisión era totalitarista como siempre.
Luna: Sos muy rígido. Es parte de tu encanto, me imagino. O quizás no, pero te hacés demasiado problema. Me gustaría que si me nombrás como tu coherencia, me dieras al menos poderes de consejería y me escuches lo que te digo al menos.
Yo les juro que he intentado con aspirinas o reduciendo la dosis de cafeina. Incluso con un fin de semana lindo y calmadito. Pero me han dejado aquí. Y sigue sin funcionar esto...
Secuelas
(Fue en las playas de Barra Da Lagoa, hace un año, que se me cayó esta idea... I still sing along)
Fue entre miles de gritos que me escapé
Una noche de copas, charlando con Flaubert
Doblando las esquinas sentí mi funeral
Nunca fuiste tan cruel… Nunca fuiste tan cruel…
Ella se vende al mejor impostor
Cae sola y rota ante el conservador
Ansiosos venden sus narcóticos
Los prefieren antes de que te vea a vos
Quizás falle mi memoria…
-- Mis cielos azules / Niegan la evidencia --
-- Mis cielos azules / Niegan la evidencia --
Y los muertos ladran en la TV
Omiten que eres del ‘83
Dictaminan que reír es mejor
Pero ya no soy un simple espectador
Quizás falle mi inocencia…
-- (chorus) --
Dime, ¿hay sinónimos de ayer?
Que no duelan tanto como tú y yo hoy…
Dime, ¿encontraste un nuevo amor?
Espero que no sea otro dictador…
-- (chorus) --
Publicado por T. en 17:29 0 comentarios
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