I
Usualmente cuando ocurren estas cosas nuestro itinerario, si es que lo tenemos, termina totalmente dado vuelta. Luego de un par de seguidillas al respecto, llegué a la conclusión de que en caso de carecer de dicha grilla horaria (o agenda, si así prefieren llamarla), también termina todo dado vuelta.Lo extraño fue que Allen no llamara ese domingo para juntarnos a almorzar. Hacía unos meses que le habíamos tomado el gustito a eso de vernos desde temprano y pasar el día juntos. Bah, temprano era el mediodía, ¿no?. Él estaba cursando su último año, yo intentaba continuar con mis estudios, pero necesito salir a respirar el día, vio.
Luna: Costó trabajo, pero la comunicación entre Jules y Allen fue aceitándose gracias al trabajo de la dupla.
Yo esperaba eso: parque, picnic, solcito, pachorra. No pedía mucho, sobre todo para un domingo que de pronto fue lunes... Pero recién a la una me llegó el llamado y tuve que salir corriendo porque Allen se deshacía en insultos. No sé por qué lo maneja así, pues usualmente ante la pérdida de un ser querido uno llora o se deprime... Pero allí estaba él, difícil de socializar.
Luna: Tratá de aflojarlo vos, que te escucha más que a mí.
Efectivamente, Julieta llegó como un relámpago. Creo que no me dijo nada, sólo me abrazó fuerte un buen rato, se quedó conmigo, no quería dejarme entre todos esos familiares que no conozco. Y hay cosas que no entiendo. No entiendo por qué es necesario utilizar ahora mismo toda la artillería familiar, no entiendo por qué los efectivos apellidados Jana deben concentrarse ante semejante espectáculo, tampoco tengo la paciencia para encontrarme con toda una manga de pelotudos.
Allen: Sinceramente, sólo me importa que estés vos.
July: Acá estoy. Hey, tanto te cuesta ser amable a vos ahora. Te entiendo, dejalos.
Luna: Si no te pregunto ni me entero, sos eh... No podés ser tan poco comunicativo.
El Lunismo fue llamado gentilmente a silencio por el Julismo, ya que el Allenismo pensaba levantarse en armas. Por suerte para los pactos de paz entre las tres facciones, la diplomacia desplegada por el discurso Julietista fue eficaz.
La firma de Juan Domingo Perón se luce en ese diploma que ahora conserva Allen. Fue la única posesión que conservaba la abuela Jana de su difunto esposo. Yo creo que Allen optó por no meterse en la repartija familiar, de por sí aspera por la cuestión del departamento, del que hasta el día de hoy se habla.
Allen: Es que esto tiene el valor de curiosidad, Jules. Del resto de las cosas, al menos una buena parte la conservará mi madre.
Greta me agradeció haber acompañado a Allen, porque se hace el duro pero me necesita y bueno. Él me acompañó a mí cuando pasó lo de Mili. Ambos salimos corriendo cuando al otro le pasa una catástrofe.
Luna: La relación entre los dos personajes parecía afianzarse en este tipo de momentos. A ambos los dominaba esa efervecencia de estar presentes. Creo que ambos estaban muy de acuerdo en cómo manejar su contrato de exclusividad en tales situaciones.
Allen decía por esa época que esto de los velorios se había vuelto crónico y que las madrugadas de fin de semana en el cementerio eran lluviosas sí o sí. Nos metimos en una pequeña peleita porque yo no quería que maneje al entierro, no logré convencerlo. Orlando, Felipe y Bob concurrieron luego, avisados por Luna.
Soy inexperta para las cuestiones de religión, pues si soy creyente, no soy practicante. Jana en ese sentido es peor, pues directamente cuando el cura empezó su... ¿relato?, se levantó y se dio media vuelta. Yo no quería levantarme, pero tuve que seguirlo, sabía que si no lo seguía se me enojaría.
Allen: Está mal que eso sea tan verdad, no es culpa tuya.
Allen fue a trabajar, fue a cursar, etcéteras. La vez anterior había hecho exactamente lo mismo, seguir como si no hubiera pasado nada cuando en realidad esa versión era insostenible. Él dice que lo ayuda a no pensar. En su momento, yo le dije que él necesitaba respirar más, que era lo mismo que él me había dicho cuando algo parecido me había pasado a mí.
II
Luna: Tuvieron, de alguna manera, que deconstruir lo aprendido. Desde las salidas de emergencia, hasta esa constante preocupación por el otro. Tuvieron que volver sobre sus propios pasos como si no los hubieran dado con tanta decisión. Lamenté eso.La noche anterior había estado mirando el diploma, se lo mostré a Oliver. Nada que pensar más que sobre opiniones políticas, verán.
El Lunismo se quejó otra vez de que no le avisé. Se enteró días tarde.
Esta vez fue un sábado por la mañana, fue un año y pico más tarde. Fue mi viejo al teléfono que me dijo "tu abuelo está mal", fui yo que estaba tan pasado que colgué sin prestar atención y continué con mi dormir. También se hicieron las 12:30, se hicieron los llamados pertinentes, obtuve otra pelea familiar y me encontré ese domingo en el cementerio.
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