Una conversación que puede ocurrir en avenida Córdoba a las siete de la tarde:
- Yo qué sé, se me escapó. Ella dijo algo de los antepasados Brits, y se me escapó.
- ¿Entonces?
- Se lo tomó como el orto. Dice que la abandonás, que cuánto tiempo te vas, que con quién te vas, de dónde sacaste la plata, qué va a hacer ella.
- Pero la puta. Se pone tan...
Entonces uno se detiene para esperar que el semáforo de Mario Bravo le de paso. Y los taxis pasan como locos, y el 92 brama bocinazos. Y así empieza el dolor de cabeza que sube.
- Jimmy, estás tratando de tener conversaciones racionales con alguien que no puede. Es así mamá. Vos quedate tranquilo, vas a irte y ya. Se le va a pasar, fue el shock. Y bueno, que se enterara por accidente y no de tu parte fue no ayudó.
- Se lo iba a decir.
- ¿Cuándo?
- Cagate de risa: mañana.
El calor. ¿Qué me dicen del calor? Realmente es agotador arreglar este tipo de cosas en cualquier lado, pero en la calles de esta ciudad, ni hablar.
Y por más que uno corte, el tema le sobrevuela la cabeza un buen rato. Y entonces, llama otro:
- Che, ¿me traés una Lomo de Londres?
- Claro, total, la pago en Euros.
- Yo te doy la guita. Quiero la que saca secuencial.
- Depende, si doy con ella sí. Pero no pienso andar recorriendo las calles londinenses en busca de tu puta cámara. ¿Cómo está el Euro?
- Vos tenés que saber eso, no yo. Creo que está en cinco algo.
- Pero ya sé, boló. Ese "algo" quería saber cuánto era.
Corté directamente porque me aburrí.
En el colectivo de vuelta, ocurre lo siguiente: mensaje de texto de JR.
"¿Cómo andás? ¿Cómo está tu mamá?"
Un poquito de explosiones
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Las escenas de Brecht
I
Digamos que Bertolt Brecht era un gran dramaturgo por lo siguiente: lograba, con historias mundanas, ilustrar una profunda crítica al orden establecido. Mostraba la corrupción desde su interior, de una forma pintoresca, grosera, desfachatada.
II
Fue dicho varias veces: "esa chica no es tu amiga". Será que soy un iluso entonces, o que realmente hago las cosas mal y no me doy cuenta. Y Antonella ya me dijo que con Betina pequé de pelotudo, porque según ella "está hasta las manos con vos, y lo peor es que ni ella entiende por qué".
Es que no nos llevamos en nada, en verdad. Jimmy, te decís racional hasta el ridículo. Pero sacás un pasaje aereo en pedo, en horarios que en verdad no podés volar por el laburo. Y contestás "son cosas que pasan".
Yo no leo, vos tenés tu bibliotequita acomodada. Yo no tomo cerveza, vos me cargás con mi agua ser. Escuchás "bandas grosas", yo muero por David Bisbal. Evidentemente estamos destinados al fracaso.
Pero no sé por qué quiero estar contigo. Y sé que al menos en algún momento, aunque no me lo confesaras, vos también sentiste algo por mí. Aunque fuera temporal, aunque fuera efímero, aunque sólo me quisieras dar. La puta madre, qué pendejo pelotudo que sos.
Quizás haya sido excesivo enviarte cinco mensajes por día. Y quizás haya estado un poco demandante. ¿No me querías? ¿Me explicás para qué tomaste mi mano? ¿Me explicás por qué salimos juntos?
Y te vas. ¿No merezco algo más que un mail? ¿No merezco algo más de consideración? Pelotudo.
[Según Chejov: "Esa Betina es aún más demandante que Bella, que al menos era tu novia. No tiene derecho en verdad. Está hasta las pelotas.]
Eso. Cuando me lo dijiste, así de repente en Vuelta de Obligado y Juramento, me congelé. Caminaste dos pasos más hasta darte vuelta porque te diste cuenta de qué algo andaba mal. Y mi cara de ojete debe haber sido astronómica.
Y después me dijiste que no querías esas "escenitas en la calle". Me jodió, sabelo. Me jodió y no entiendo, creo que todo lo que hacés y decís me jode. Y aquí estamos, ¿no?
Pensás que era ridículo. Pensás que era cualquiera. Me dijiste "desubicada". Me dolió. Y encima pensé que me ibas a llamar para disculparte. Ni chance, ¿no? Pensé que eras más sensible vos. Me tendría que haber dado cuenta cuando me hiciste eso en la clase de Analytics, cuando me mandaste a callar en frente de todos. Te quise matar.
[Según Chejov: "Lo que en una de esas le gusta es que vos no te dejás. Es una mina linda, encima de ventas, está acostumbrada a que los hombres le den bola y conseguir lo que quiere. Y vos, te las arreglás bastante bien para llevar la contra.]
Te quise matar, pero también fue a partir de ese momento que empezamos a hablar más. Y me contaste de tu madre y yo de mi ex. Y vos de tu ex y yo de mi madre. Y nuestros hermanos, nuestras cosas y... pero había cosas con las que me esquivabas. Como cuando te pregunté cuál era tu posición preferida.
- ¿Qué? - Preguntaste sorprendido.
- Cuál es tu posición preferida. Digo, para hacer el amor.
- Sí, escuché. Qué sé yo, creo en la variedad, no sólo en una.
- Pero dale. Todos tenemos una. A los hombres les gusta estar arriba por lo general, claro. ¿Pero cómo?
Entonces me terminaste la conversación. ¿Y para qué te echás atrás así?
[Según Jim le dijo a Chejov: "El tema no era hablar de sexo con una mujer, sino con ella. Porque yo sé que me tiene intensiones, entonces no la quise seguir. Porque con vos puedo hablar de eso, ponele, con Rose también. No hay drama. Pero con Betina no daba, así como tampoco le contaría de mi salida con Micaela."]
["Pero entonces, Jimmy, sos un boludo. Porque le diste cabida pero en eso ya no. O sea, te entiendo y estoy de acuerdo. El tema es ¿por qué no aplicaste esa lucidez antes? ¿Por qué ahora te ponés en quisquilloso? En eso tiene razón ella un poco."]
[Toda estas consultorías, todas estas revisiones, me recuerdan a Bella diciendo: "Todo se lo contás a Antonella. Parece que estás enamorado de ella, todo lo audita, opina, tiene voto siempre. ¿Por qué no te la encamás y ya?" Está ese leve presentimiento de que Bella llegó a odiar a Antonella.]
Y entonces me voy poniendo triste, pero después salgo adelante. Porque soy una mujer con bastantes pilas, bastante actitud. Y hoy salgo con uno que conocí el fin de semana pasado y no tiene nada que ver con vos, Jimmy.
III
Brecht era bueno porque lograba montar guiones dramáticos fuertes, imágenes duras, ridículas, mersas.
Creo que quizás lo mejor de Brecht sea la crudeza y la pasión con la que ese tipo hacía lo que hacía.
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Imitador (plot)
Me lo recordaron nuevamente ayer:
Alguien imita. el imitado se asusta xq no se cree modelo a seguir y recurre a soporte tecnico inadecuado.
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Visitas
- ¿Cómo te está yendo en el trabajo? ¿Cómo estás del corazón? ¿Viste al médico? ¿Tu padre qué te dijo? No lo entiendo a tu hermano, me trata como a una desconocida. Dice que me hago la víctima. Hablá con él.
Varias cosas me apabullan. Desde las desgastantes conversaciones con mi madre, que parece no entrar en sí ("Trae helado. Pero si ustedes van a comer que sea más de un kilo, porque sino no alcanza". Mi hermano y las opiniones diametralmente opuestas que tenemos. Curiosamente, el que más viene ayudando es mi viejo.+
Sobre todo fumarme al doctor. Eso sí que no me gusta.
- Está tomando el emotival, que es de lo mejorcito les diré. Y no está tomando poco. Quizás vendría bien que hagan algunas sesiones con ella, porque parece que el problema los inv...
olucra. Sí, doctor, hombre de ciencia. Decime algo que no sepa.
Y cómo será que el tema me satura, que hasta charlarlo con Rolland de repente me desanima. Son esos momentos donde quiero desechar la conversación, incinerarla, resetearla, quemarla, porque me inunda ese sentimiento de querer estar en otro lado.
- Quizás sería mejor que nos tomaramos un tiempo.
Si, esa frase que en verdad uno piensa la va a escuchar de una novia, me la dice mi madre. Esto está todo al revés.
- Creo que estamos todos muy enojados. Yo no entiendo qué tienen contra mi, qué les hice...
¿Conversación desgastante? Por eso. No es más que un mecanismo un tanto insano, otro tanto paranoico. Pongamos alguna distancia, en una de esas un oceano.
Todo esto para que Betina, mi principal soporte al momento de la internación, me caiga con cosas como "llamame, tengo que contarte algo". ¿Y saben qué? Nada del enojo que tenía contra mi, nada de con quien anduvo. Sino de su nuevo emprendimiento de venta de ropa, idea que le surgió porque se anda pasando con los gastos de la tarjeta.
- ... do comprarlas en una fábrica de un conocido. Y luego armo las reuniones. No sé si comprar de hombre, quizás algunos boxer.
- Claro. Así podés ayudar a algunas que tienen la mala suerte de que sus novios usen slip - le contesto.
- Exacto.
Mientras le mando un mensaje a Jorge: Venite a casas urgente que armamos unos tacos.
Visitar consume muchas energías.
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Cel
Una cita perdida en un borrador, anotada en el celular a altas horas de la noche vaya a saber donde, dice:
"First is the condition to the second not happenning".
Asumo, que el tema viene de la siguiente forma:
Hay algo que sucede, y que previene que un segundo evento de índole similar ocurra.
Por ejemplo: Estás saliendo con una muchacha, y de no haber ocurrido ese primer evento, estarías saliendo con esa otra que conociste quizás dos meses después.
A relacionar las cosas: ¿Rousseau es condición de que Brecht no ocurriera? No. Me cierra más Bajtin. Pero me siento muy esquemático con estos planteos.
La anotación continúa en mi celular, como borrador. Hasta que que desarrolle qué mierda quise decir.
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Estar bien
I
"Uno tiene que hacer lo que lo haga sentir bien", dije a Guy y Roland, justo al salir de un bar de Serrano.
Dos segundos antes, había conseguido extraer uno de los carteles de Heineken que se encontraba al lado de nuestra mesa. Acto que algunos (una, en particular), habría calificado de "estupidés con alto contenido de colesterol que obstruye la llegada de sangre al cerebro". Cosas que pasan, vio.
Me acordé de la operación aquella, en la que sacamos el cuadro a lo largo de tres pisos de boliche-bar. Eso fue como una especie de obra maestra.
II
- Y entonces, ¿cuando me tomaste de la mano qué significaba? - dijo ella.
Si uno lo piensa, el tema de ir caminando de la mano puede ser mucho más comprometedor que un beso. Iba a decir "complejo", pero no, me quedo con "comprometedor". ¿Por qué? Digamos que los primeros ocurren en diversas variantes/ligues/fijas/huesos/novias-novios/amantes y todo eso. Pero el tomar de la mano denota cierto, "compromiso".
Cuando digo compromiso, no lo digo de casamiento. Pero si de es como que uno se fija a la otra persona, agarrándose. "ok, estamos juntos". Eso es la agarrada de manos. Encima por la calle: pública.
- Y entonces, ¿qué tenía yo que entender de eso?
Bueno, debido a esto, evidentemente, tengo a Betina sentada frente a mí haciéndome preguntas. ¿Y qué puedo decir? Que estaba confundido, que no entendía nada, que estaba deprimido, y toda una serie de verdades que no creo que contribuyan a hacer que ella se alivie conmigo.
- Jamás te pasó nada conmigo.
Minuto, tiempo fuera, paren. Sí sí, cosas pasaron. Pero no lo que todos se creen que pasaba. Recapitulo: Mucha cercanía con Brecht fue una forma que tuve de palear la falta de Jackie. Sé que no es nada copado, pero es así.
Reformulo entonces la frase inicial: "Uno tiene que hacer lo que a uno le haga sentir bien, siempre que no atente contra el bienestar de otro". Pero no soy tan estúpido como para creer que esto es así de fácil.
III
Ocurre que las mujeres pueden decir cosas jodidas. Muy jodidas. Recuerdo cuando Bella me acusó de meterle los cuernos con Antonella. Fue crudo, fue una verdadera cagada, fue algo así como:
"Me tenés acá, olvidada. Soy como una puta para vos, que no vale nada".
Y entonces a uno se le revuelven las entrañas. Creo que esa situación fue un breaking point. Convengamos que Carolina tiene un carácter fuerte. Y uno cree estar curado de espanto cuando ocurren cosas como que Betina caiga a una fiesta de fin de año con alguien.
- Es una boluda. Lo hace por venganza.
Más que probable que fuera por venganza. Ahora bien, hay dos cosas que me llamaron la atención: la primera es que me sentí algo incómodo, claro. Incomocidad injustificada, porque en definitiva, ella y yo no habíamos sido nada.
Pero además, me planteé una segunda cuestión: yo había decidido explícitamente no ir con Micaela para no molestarla a Betina. So:
Máxima a nueva revisión. "Hacé lo que te haga sentir bien... Sentirte bien no depende exclusivamente de vos". O cómo sea. Ya la cosa se va desdibujando.
IV
- No sé qué. Qué quiero de vos. Te juro que hay momentos en los que te tengo entre ceja y ceja.
Me di cuenta por el escandalete que me hiciste en Juramento y Vuelta de Obligado. ¿Hacía falta? Sos celosa.
- Te portás como si realmente yo te importara un carajo.
¿Qué la tienen con esa línea argumental? ¿Tan así soy? Esperá un poco porque entonces yo de este lado la estoy pasando mal al pedo. ¿Cómo puedo hacer para que se den cuenta de que en una de esas sí me importan?
Recopilo posibles respuestas:
Betina hubiera dicho que un beso no hubiera estado mal. Micaela hubiera dicho que un par de llamados por día no estarían mal. Bella hubiera dicho que sólo pretendía que no hable con ninguna mujer que no fuera ella por el resto de mi vida y Jackie hubiera dicho algo así como "prentendo que estés pero no tan en serio".
Algunas otras: Justine hubiera dicho que lo único que tenía que hacer era volver a ser el de antes (el que la saludaba con "hello sunshine"). Male que sencillamente me digne a tenerla en cuenta para el diálogo de dos personas civilizadas. Antonella, que deje de tomar decisiones precipitadas como la que tomé hace una semana.
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Notas sobre "Se suponía que..."
I
Hola, mi nombre es Guy. Quizás me recuerden de posts anteriores como... bueno, quizás no me recuerden. De todas formas, estoy aquí para aclarar algunas cosas sobre el post de abajo.
Primero, Jackie en ningún momento acorraló a Jimmy, ni lo persiguió ni nada. Sí, ocurrió que por esas cuestiones del azar, totalmente calculadas, terminaron sentados uno al lado del otro. Se trata más de una ficción de Bentham, antes que algo que haya sido verdad.
Segundo, él le dijo qué tomar, pero no porque ella se lo pidiera sino porque él se hizo cargo de ella.
Tercero: algo que debemos conceder, es que Jackie concurrió al evento especialmente arreglada. Cosa que llamó la atención no sólo de Jim, sino del resto de los concurrentes.
Cuarto: Al otro lado de Jackie se sentó otro sujeto,, Darío, que le tiene ganas. De ahí, la expresión dicha posteriormente a la salida "vos y yo estamos tratando de cortar leña del mismo árbol". Y es mentira que a Jim le importó tres carajos eso.
Quinto: No es verdad que Jackie fue tan frontal al buscar a Bentham. Se trató de algo más sutil. La relación de ellos amerita que tuvieran algo más que una "charla de salón". Pero, nuevamente, la personalidad de Jim tradujo eso en una especie de ataque vertiginoso.
Sexto: Una leve corrección, pero que debe hacerse. Jim no se soltó de la mano de Jackie. Jackie le puso la mano en el hombro y Jim se corrió.
II
Yo, que soy Jackie, creo tengo el derecho a contar también un poco cómo son las cosas.
Llegué, sí. Tarde, para variar. Y nos sentamos uno al lado del otro. Pero porque ya todos saben que tenemos una relación más cercana, o la tuvimos, o lo que fuera. No porque yo armara nada en especial.
Como me visto o no, para salir, es mi problema.
Darío me tira con todo, es evidente. Ahora bien, Jim podría dejarse de joder con eso un poco, sabe que no le voy a dar pelota.
Hablé mucho con Jim. Pero fue todo correcto, y creo que él también quería hablar conmigo. Lo que no me gustó fue cuando efectivamente, se alejó de mí. Como si tuviera lepra o algo, decir que no fue grosero, sino volaba una trompada.
Mentira lo de la trompada, sé perfectamente que no me da para hacer eso y que tengo algo de miedosa.
Sobre la vestimenta: él se puso la remera que yo siempre le dije que le quedaba bien. Y la camisa esa negra linda. Así que no hablen.
Yo dije que quería algo light y él solito se metió.
A él le da bronca porque Darío es mucho más frontal que él, y me abraza y eso. Y Jim, como es a veces un incompetente para demostrar algún tipo de afecto, se pone del orto con eso. Yo no soy hiperdemostrativa, pero me alguna pila me pongo.
De última, además, Jim estuvo hablando con Inés y yo no me puse loca ni nada. Aunque no me gusta esa piba. Encima ella se vino peinada, re vestida y todo. Pero los comentarios los ligo yo, es injusto.
Último: no lo perseguí, para nada. Pero como él es un complotista, se cree hago todo apropósito. Nada que ver. No negaré que quería hablar con él, pero su lectura fue exagerada, y además, si te perseguí tanto, corazón, me parece que después vos también te sentiste a gusto hablando conmigo.
Jamás le dijje "eee hola qué tal, quien sos". Emití un "hola, ¿cómo andás? Tanto tiempo...", con cara de "hablemos que no muerdo". Y me costó mucho decidirme, convencerme de que él mismo no mordía, para ver si podíamos entablar una conversación como dos seres humanos.
Gracias por leer este descargo.
III
Ok ok. Muchas de las afirmaciones que acaban de leer, que corrigen mi tergiversada versión de los hechos, admito que son verdad. Peor hay cosas que no dejan de ser como las planteo.
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Se suponía que.,..
Se suponia que...
Ah, sí, pero, la verdad, te re cagué.
"Te re cagó", me dijo Guy.
"Yo ni pensé que fuera capaz de..." contesté.
Entonces ella me explicó una serie de cosas de su vida, y yo le atajé un par de cosas de la mía. Me sorprendió porque dijo "Hey, Hola!". Yo no le había pasado ni cuarto de hora, pero ella me picó, me persiguió, me acorraló.
"Hola sí qué tal en una de esas querés contarme quién sos ahora, y por qué te andás paseando con un ukelele".
Y explicame, Guy, explicame: ¿POR QUÉ NUEVAMENTE TERMINO YO DICIÉNDOLE QUÉ CERVEZA TOMAR? Odio Antares, lo juro, debe ser el peor lugar del mundo., Ahí sólo se puede tomar Scoth pero ella dijo que quiere algo light: una Kolsh.
Entonces, ella dispara cosas como "Si, me imagino lo que debés ser dando clases. Stalin dando indicaciones en un pizarrón". Lamenté que ella tuviera esa imagen de mi, pero bueno. Haste fame y echate a dormir.
Guy casi ni intervino: "yo los dejo, porque hablan bastante". Sí, nos entendemos de una manera atroz, ese es el problema. Y cuando los dos decimos blanco, no es el mismo blanco. Cuando decimos negro, ni en pedo se parece. Parecemos lo mismo, pero no.
Ella entonces me tomo del brazo. Me sentí mal y me solté.
Eso, me solté.
No lo pude creer.
Fue como espaciear todo eso que nos había ocurrido, fue como dejarla en la distancia, como decirle "hasta acá, todo bien".
Guy me dijo que no entiende de dónde saqué la fuerza, pero... la verdad, no quería que ella viniera. Nis juntábamos todos, y no pensé que ella fuera a aparecer. Jackie vive aparte, dice que no nos ve "de colgada que es". Pero ahí estaba, haciendo de cuenta que...
Sencillamente me dediqué a charlar con Inés. Mientras Jackie continuaba conversando con Darío, que le quiere dar desde hace diez meses mínimo. Y no me importó. Yo me dediqué a hablar con Inés, que es la hacker más grosa que conocí en mi vida.
"Vos hacés palidecer al de WikiLeaks", le dije a Inés. Y entonces me agarró del brazo Jackie y me dijo "me acordé de vos, me tenés que pasar la data de Brugge". ¿Brugge? Es como mi bastión eso, pará, ¿dónde te estás metiendo?.
Darío le tiró los ciento un dálmatas.
Me importó tres pepinos, ya sea porque sabía que él no tenía chances, o porque ya iba por la sexta Scotch.
Darío dijo que Jackie era una mujer difícil.
Me reí.
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Nos encontramos en Brugge
Vaya a saber bien por qué. La verdad que no tengo idea, estoy aún desarrollando mis respuestas:
En el sueño nos encontrábamos en Europa, en Bélgica. Con mayor precisión, estábamos en la ciudad de Brujas. Lo raro era que nos movíamos por unas cuadras que me hacían acordar a la Quinta Presidencial, pero la estación de trenes era la de Bruselas.
Male llevaba una mochila verde y una sonrisa que hace años que no veo. Hablábamos de las formas de viajar. Le dije que no había chances de que me tomara un jet, que los trenes son muy bonitos y se viaja re bien.
Ella escuchaba como si estuviera evaluando. Se iba a tomar el tren, pero no porque yo se lo dijera, sino porque realmente le parecía.
Caminabamos hasta la estación, donde se suponía yo tenía que conseguir mapas de Bélgica, para ver cómo salíamos de ahí. Entonces: estábamos en una de mis ciudades predilectas, pero nos íbamos. Y además, gran error: yo era el encargado de la logística.
Al preguntar a un amable belga -los belgas son re macanudos- sobre los mapas dije erróneamente "mapas de Bruselas". Lo bueno era que me daba cuenta en el sueño, que estaba pidiendo mapas de Bruselas cuando yo quería de Brujas.
Ciudad tan chica, uno en verdad ni siquiera los necesita. A lo sumo se pierde un lindo rato.
Male me dijo que ella iría a Berlín (o a Alemania, no recuerdo bien). Yo, por algún mandato superior o lo que fuera, debía dirigirme a Rusia, a Moscú. Era el momento donde nos separábamos. Ella quería ir a Alemania. Yo debía ir a Rusia.
Es más, la que decía que yo debía ir para Rusia, o tenía que ir para Rusia, o había quedado en dirigirme a Rusia, era ella y no yo.
Como observaciones que me hice a la mañana, con el sueño aún fresco:
¿Por qué Brujas? Pensé que si tenía que encontrarme con Male en algún lugar, sería definitivamente allí. Lindo lugar, una especie de grato lugar de encuentro.
La mezcla con Bruselas es obvia: sí o sí para salir o entrar a Brujas debíamos pasar por allí. Además todo queda en el mismo país. La imprecisión de los mapas, quizás se deba a mi pésima geografía. Ella debería haberse encargado de la logística, era obvio eso.
De lo de Alemania no tengo a más pálida idea. La interpretación más inmediata de Rusia me dice indefectiblemente: Siberia. Rusia puede haberse colado en mi cabeza por una charla que tuve hace unos días sobre viajes, claro está.
Si lo hubiera razonado, probalbemente hubiera elegido Londrés. Por razones que aquí no explicaré jamás. Al escuchar mi relato, Rolland alegó que debái elegir París. Tuve que recordarle de quién es esa ciudad.
Lo de los trenes contra los aviones, no es más que mi retórica lúcida, algo que suelo decir y sostengo fervientemente.
¿Cómo habíamos llegado allí juntos? Esa es buena. El andar de Male era jubiloso, casi Quizás se tratara de la fortuna que nos había unido en un comienzo de viaje, para luego separarnos. El punto de retorno era Brujas, para eso los mapas.
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Etiquetas: bentham, male ponty
Las distancias
I
Entonces empezó a explicarle al doctor todo lo que había pasado hace un mes, desde los platos rotos hasta Jim pateando la puerta. Y Jimmy se limitaba a mirar, mientras el hermano de él, Johns, continuaba vomitando sus explicaciones y sentada, casi como parte de una tribuna, estaba ella.
El psiquiatra tenía en su despacho una pintoresca biblioteca (Suicide Patients and Mental Illness, por ejemplo). Jim la escrutaba, en una de esas buscando algún libro de Michel. Todo esto mientras su madre miraba resentida y el vomito continuaba.
Había un busto blanco de una cabeza, con las diferentes partes del cerebro señaladas. Cuando al doctor de tocó explicar el cuadro mencionó
II
- Es extraño, Rolland, muy. Porque en ese lugar te cruzás a una chica y pensás "esta está acá porque... trato de matar al novio" o algo así. Me crucé a una a la salida, muy bonita, le dije "usted primero", y me sonrió pero de una forma rara.
- Pues sí - dijo Rolland emitiendo una sonrisa-. La verdad que con esas no me metería. Ponele que justo tenés algo que les hace acordar a un ex o algo. La pudren.
- Pero además, están las que sólo pasan al consultorio. No están internadas, van solo a la parte "copada".
- Esas son las que intentaron matar al novio o están pensando en hacerlo. Son casos potenciales.
- O sea que no hay que salir con pibas que se mediquen - dijo Bentham.
Las dos formas que había elaborado Bentham para sobrellevar las visitas al psiquiátrico eran abordándolo como objeto de estudio -la distancia fría- o el humor insensible -la distancia cruel-.
- Porque ponele que a la piba un día se le pasa el Rivotril, o peor, lo pierde y no encuentra el pastillero. Cagaste hermano.
III
- Hay diversas formas de depresión - explicaba el doctor -. Pero digamos, que usualmente en los casos más severos, los pacientes no encuentran la voluntad de hacer las cosas. Actualmente ella esta tomando dos tipos de medicaciones, una antes de dormir que tiende a calmarla y otra a la mañana, un antidepresivo. Funcionan en combinatoria, se entiende.
- Genial. Pero no creo que sólo con eso logremos nada, Doc.
- El entorno social es muy importante. Sé por lo que charlé con ella que tiene una relación un poco desgastada con usted, Johns. Y que en el caso de Jim, su... forma de tratar las co...
- ¿Mi escasa tolerancia? ¿Carácter un tanto explosivo de a ratos?- disparó Jim sin dejar de mirar el lomo de un libro, "How to treat paranoia and isolation in young patients".
El doctor prosiguió sin hacerse cargo de las palabras de Bentham, a quien le molestaba el excesivo reparo del primero en la utilización de términos para que nadie resultara herido.
- Hablé con ella sobre algunas cosas que dice. Sé que es duro, pero les sugiero que cuando hablen con ella no... no tomen a pecho todo. Simplemente hay ideas que ella irá moldeando, que irá agiornando. Lo que no significa que ustedes tengan que hacer caso omiso de todo. No es fácil, pero lo mejor será que en todo caso, si sienten que algo de lo que dice ella es demasiado, se retiren un rato al menos, a tomar aire y quizás volver a los quince minutos.
"Doctor, en quince minutos vuela todo al carajo igual", pensó Jim.
IV
Johns siempre fue un desbolado. Pero vos Jim antes no eras así, antes eras más retrotraído hasta. Estos últimos años he visto cómo te salta la térmica más de una vez. Y parece que cada vez más seguido. Por favor, cuidate que eso no es bueno.
V
Y de tanta distancia a veces necesitás un cable a tierra. Y de tantas cosas que a uno le pasan alrrededor, termina por armarse una especie de "buffer zone", en que cada amigo y familiar es un punto en la distancia, un punto de vista a la distancia que dice cosas.
Y justo el día que tengo que ir a dar clases uno se deshace. Entonces uno pretende anular la distancia de una forma casi instantanea. Si al menos tuviera una cara conocida en esa clase.
Eso.
El mismo día de la clase le envié un mensaje a Micaela Bajtin, ofreciéndole venir a presenciar la mis dichos en público. Se trata de ese mensaje cuasi desesperado que envía uno, a ver si a último momento logra enmendar ese error grave que le parece haberse quedado solo. Casi sin esperanza.
Micaela contestó que sí. De tal forma que tuve que invitarla a cenar luego de la clase. Tuve, quiería, una mezcla de las dos. Ella que ya sabía la mitad de lo que yo iba a decir ("No se trata nada más de generar volumen, followers, me gusta. Hay que ver las mentions, los RT, los..." y a ella le gusta cuando me pongo a hablar de métricas).
Y la distancia entre ella y yo es algo tan variable. Soporte técnico.
How to forget a great idea
I am just trying to figure out why this is turning around my head, right now:
As if I could keep that up.
Coz you know, there´s a lot about this job that I love. But it´s also something that can become a habit, one of those things you simply repeat. Which is not fair at all. It´s not a failure, but it´s just not being honest to yourself. And that, my friends, that... finding out who you are, it´s what´s this thing (her idea, my procedure), is about.
You forget an idea, not because it turned out to be a bad one. But because you can´t really figure it out.
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Sobre algunas revueltas
I
Considero, a la fecha de hoy, que en los momentos en que me sentí más realizado fueron también los que fui más soberbio. Digamos: sostengo que mis percepciones eran erroneas, que mis valores se basaban en dogmas fallutos.
II
- ... ue siempre te sentí un poco... que no sabía a dónde ibas. Me vas a decir que me tomo las cosas a pecho, optaste por irte del trabajo de un día para el otro, barajaste treinta destinos de vacaciones en media hora sin siquiera perguntarme, al cumple de mi viejo fue todo un que voy-que no voy contínuo.
- Jackie, a ver. Sí, te tomás las cosas demasiado a pecho. Y creo que hay cosas que a vos te figuran "de repente" porque en verdad no prestabas demasiada atención, o no percibías. No negaré mi cierta volatilidad, pero vamos, tampoco soy un electrocardiograma...
Somos dos icebergs.
- Por otro lado, señorita, me está hablando la que decide irse a Dublin en una semana. La diferencia entre vos y yo es que yo celebré tus iniciativas, vos...
- ¿Celebrar? ¿Tenía que celebrar todo lo que hicieras? ¿Que dieras vueltas en U en Juan B. Justo, por ejemplo?
Esta no me la perdonan más. Y yo se lo conté como algo anecdótico. Me costó dos días de que no me hablara. Ni Jorge se lo tomó tan mal.
Entonces yo me puedo dar cuenta de que lo que me atraía de ella eran sus inseguridades de niña malcriada. Y ahora mi gran desencanto es que ella, gran proclamadora del desvarío, me señala como que siempre me "salí del plan".
Recién esa noche pude deshacerme de ella.
III
Hay una idea de Michel que me gusta mucho. No recuerdo exactamente el texto, sólo sé que está en La Vida De Los Hombres Infames, y dice algo así como "somos más libres de lo que creemos".
IV
Y muchas veces funciona por accidente, como a mi me gusta. Porque de a momentos se explotar las situaciones.
Por ejemplo, puede ocurrir que cuando quede una moneda en la máquina del colectivo, yo intente devolvérsela a la chica que justo subió antes que yo. Y ella me conteste que en verdad es que la máquina le tomó mal una moneda de 25, como que era de 50. Y yo le conteste "bueno, pues en ese caso te ganaste 25 centavos". Con una sonrisa toma la moneta y me dice gracias, que debe ser su día de suerte. "Jamás había conocido a alquien que creara dinero en un colectivo, la verdad te felicito. Usualmente solemos perder dinero en estas cosas..."
No habrá sido mi actuación más brillante, pero al menos fue. Y así la gente se habla.
V
Salimos y estuvo perfecto. La llevé a cenar a La Rosadita, charlamos toda la noche. Creo que con ella tenemos onda realmente, podemos hablar mucho. Aunque por momentos me daba la sensación de que no sabía cómo encarar la cosa.
Tomamos vino, porque a ella le gusta cenar con vino.
Fuimos a bailar por ahí. A un lugar al que llegaría por accidente, a un cumpleaños de Bentham: el Podestá. Luego me enteré que allí fue el lugar de altercados finales de este con la señorita Bella, versión 1.0.
Pero al bailar con ella logré más proximidad, logré algo de auténtico "flirteo" (eeeeesa, me encanta esa palabra). Piso arriba, barra de la izquierda, al lado de una de las columnas del fondo. Ahí estábamos, y probablemente sonara una cumbia cuando me aproximé y nos dimos un beso.
Fue raro, porque no pasó demasiado más. No entendí si había ido demasiado lejos o qué, pero lo pienso y juro que hice lo que tenía que hacer.
Seguimos hablando con ella los días posteriores, pero al momento de hablar para salir de vuelta, nada. Su manera de esquivar fue tremenda. "Nos vemos en clase", dilapidó. Entonces también volveré a jurar: me cayó como el ojete. Gilles me decía que no me tomara el asunto tan a la tremenda, que era solo una mina. Jim alegó que "hacen eso". Jorge me contestó "pfff, madurá, Guy".
VI
So, if you ask me: el que no tiene un poco de suicida, el que no atenta contra su cordura, el que no se une de a ratos al "cualquierismo", el que no estalla para disfrutar de sus explosiones, ¿para qué vino?
Si esperás siempre el momento perfecto, te juro que te vas a cagar de embole.
Here´s to you, Mrs. Robinson
Los hospitales psiquiátricos son hospitales, pero un tanto más tenebrosos. Jamás pensé que hubiera un ambiente tan gris como un hospital, hasta que ingresamos a mi madre a una institución mental.
Se trata de lugares donde algunos de los enfermos se les permite deambular libremente. Hasta tienen sus habitaciones. "Ella es Celina, intentó cortarse las venas", así te presentan a la roomie. Se trata de enfermos "que sólo representan un peligro para sí mismos".
Cuando mi madre ingresó allí, fue todo un verdadero choque para nosotros. Yo había sido enemigo de esa idea hasta que agoté todas mis opciones de diálogo. Con Jacke nos decíamos que nuestros padres estaban locos. Cada uno tenía sus motivos para hacer suyo ese slogan. Pero realmente cuando te quedás sin armas, realmente ese es el momento en el que te das cuenta de que no podés, de que no das a basto. Y el curso de las cosas se tuerce tanto que terminás haciendo es contra lo que te oponías.
Ingresó de buena voluntad un martes. Su psiquiatra la derivó luego de un ataque de pánico que terminó con su mano quemada por tirarse una olla de agua hirviendo y una silla rota. Ingresó en silla de ruedas, con la mano vendada y sonrisa de empastillada.
Entonces me toco verka cuando entraba a ese hospital, que uno de los enfermeros la llevaba y le hablaba. Ella era una nena. Se había encargado de cortar los lazos con la realidad, o lo que sea que es esto que nos rodea y tenemos en común.
Mrs. Robinson. Una especie de mujer desvalida que no encuentra su lugar. Aprendí a tocarla en el ukelele, en una versión más lenta, más... melancólica. Me hubiera pasado horas tocándola en esos pasillos.
Sus depresiones crónicas la volvieron intratable y demandante. La amargura, que le nacía desde adentro. El desgaste que nos impusimos. Todo. Entonces te das cuenta de que no hay vuelta atrás, que ese atrás generó ese adelante que ahora es un pasillo con gente en batas.
Estaba tan lúcida que cuando la hicieron firmar, lo hizo sin problemas. Porque su enfermedad, estoy convencido, era el miedo. El miedo a hacer todo. Lleva años replegándose, era obvio que terminabamos en esto.
Según Rolland, este tipo de lugares lo único que hacen es posponer la realidad.
Que tu madre desde hace años que venía así. Mi padre entre lágrimas no se podía explicar cómo aquella chica de veinte años tan bonita, había devenido en esa otra mujer que se encargó de desequilibrarnos a todos.
Me gusta pensar en Mrs. Robinson como la versión "pintorezca" de mi madre. Preciso conservar algún sonido bello, porque si me quedo con las imágenes, los pasillos del hospital son terribles.
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Etiquetas: estupidos
El efecto Amelie
I
Verán, queridos amigos: el efecto Amelie es inescrutable, su mismo poder -tan revolucionario como temeroso de sí mismo-, es la causa de su debilidad. "Magnifique". Cualquier cosa que les pudiera decir Betina al respecto, sería mentira: que es aburrido, que es una cosa de nenes, que se trata de una novelita de tórtolos. Cualquier cosa que les pudiera decir su servidor, les sonará demasiado "celebratoria". Los medios y fines de Amelie van más allá de las lecturas edulcoradas.
Lo siguiente ocurrió varios años atrás, pero recién hoy encontré las ganas para ejemplificar todo esto, para dejar caer las palabras y...
II
"Simple y sencillo", era la nueva frase de Allen. Era la fórmula con la que él decidía las cosas de buenas a primeras, porque suele dar vueltas. Que a donde vamos, que te parece, a vos que te viene bien, que te queda más cerca, eso. Pero cuando definía rápidamente, utilizaba fórmula: simple y sencillo.
Entonces: "Simple y sencillo: venite y la vemos en casa". De esa forma él me invitó a ver Amelie, cuando descubrimos dos hechos:
- Que ni él ni yo la habíamos visto en el cine, porque eramos tontos y la habíamos desestimado.
- Que los dos pensábamos que era genial y era su ejemplo constituía un pequeño sistema filosófico que nos habíamos formado.
Ante tal asunto, y hablando al respecto, surgió. Era esa época donde resultaba evidente que nos teníamos ganas y no nos animábamos. Quizás el hecho de que yo fuera pariente de un gran amigo suyo motivaba su mutismo -alco que me confirmaría a medias meses después-. Y yo de él entenría poco y nada, en un principio me había parecido un tipo tremendamente sobrebio, que intantaba sobresalir todo el tiempo con sus chistes lúcidos.
Pero entonces, dejando ya todo eso de ladi, fui a su casa.
Me recibió con una tarta de jamón y queso, porque en esa época era más rústico de lo que es ahora para la cocina. Estaba buena.
En el sillón, ocurrió uno de mis primeros encuentros con sus mañas. Él vio cómo yo me ponía mis anteojos para poder ver la película y dijo "ok, si vos usás yo también!" y fue a por los suyos. Eso me dio letra para el siguiente año y medio criticarlo por su negación a la utlización de gafas.
Pero bueno, vamos a lo que interesa. Vimos la película y él me comentaba sobre la habitación de Amelie y cómo era el efecto visual, caricaturesco, de dibujo animado. Y yo me preguntaba qué ocurriría esa noche, si el sofá sería un buen lugar para darnos un beso y si el apoyabrazos sería incómodo para apoyar mi cabeza mientras el me miraba de cerca sonriente.
El el momento en que Amelie no se anima a abrirle la puerta a Nino, no sé cómo, pero terminó tomándome de la mano. O yo le agarré la mano a él, y entonces él me miró y yo lo miré de vuelta. El se perdería en explicaciones e hipótesis, pero yo por mi parte prefiero presentar la sencilla fórmula de "nos tomamos de la mano". Son de esos momentos en que sabés que está todo dicho, pero ahora, hay que hacerlo.
Fue caricaturesco. Eramos dos nenes. Ambos queríamos estar juntos, pero nos daba vértigo. Pasamos el final de la película inmóviles.
III
Digamos, sinceramente: uno no puede ver Amelie y que no pase nada. O sea: no da ver Amelie de a cinco amigos. Uno la ve solo para reformular, claro, pero más vale verla con la persona con la que va a terminar a los tortazos. Y es eso, simple y sencillo.
Por otro lado, supongamos: si ella acepta ir a ver esa película a la casa de él, y ambos saben de qué se trata, es evidente que se tienen ganas. "Da para darse", si quieren tomar la frase de Kusnetzoff.
Entonces, el momento experimental entre dos sujetos:
IV
La primera "cita" que tuvimos ocurrió así. Yo ya lo conocía, claro. Pero, ¿cómo aceptar una primera salida a la casa de él? Lo pienso y me da risa.
Cuando me besó estaban los títulos y era evidente que no teníamos que mirar la película sino dedicarnos a reconfortarnos. Son de esos momentos que uno no sabe de dónde surgen, pero cuando se me acercó yo le puse los labios por si acaso. Ja.
Fue bonito porque los dos habíamos visto a Amelie dar más vueltas que una calecita y nosotros estabamos en algo parecído. Aunque él sí me abrió la puerta y lo nuestro fue un poco más fácil. Nos conocíamos hace tan poco, pero yo estaba tan lanzada y me había molestado que ni hubiera pasado nada dos semanas antes, en su mismo cumpleaños. Bob hasta nos había dejado a solas bailando, yo le enseñé un par de pasos de baile. Me llevó a casa. ¿Y? Nada. Casi lo mato.
Pero me imagino que es mucho más pintoresco el beso en el sofá que en el boliche, claro.
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Sincericidios
Quizás crean que esto es una especie de repetición:
I
Entonces te pusiste pesado, dijiste que querías llevarte el cuadro. ¿Vos te das cuenta de que quedás como un pelotudo? No sé como conseguiste que te dijera que sí, que te iba a ayudar a llevarte ese cuadro del lugar. No sé por qué te escuché, no sé por qué te seguí, no sé por qué incluso terminé siendo yo la que sacó el cuadro de su lugar. Todo para... ¿vos?
Cuando me sacaste a bailar ya el cuadro estaba oculto entre nuestras camperas. Vos te fijabas que nadie descubriera lo que teníamos ahí. ¿Sabés qué te diría su te dignaras a escucharme? Te diría que vos tenés una debilidad por mí, o algo, y no la asumís. Te diría que cuando me tomás de la cintura no lo hacés con inocencia.
Bajamos la escalera del lugar. Abrazados. Tenemos nuestros abrigos, que cubren el cuadro que nos estamos llevando. Como no se lo puede llevar uno, tenemos que esconderlo de a dos. Entonces dijiste "somos novios", para que podamos dramatizar el escape con tu preciado trofeo. ¿Tab fácil decís las cosas? No me gusta que me trates así, que me lleves así tan a la ligera. Buscate a otra.
Sinceramente, y por más sonrisa que ponga: creo que no tenemos nada que hacer.
II
Repertorio de la dupla Ukelele-Bentham, a la fecha:
1. Somewhere over the rainbow [Judy Garland]*
2. What´s up [Four Non Blondes]
3. Don´t look back in anger [Oasis]
4. Yellow [Coldplay]
5. Nada es gratis en la vida [Cuarteto de Nos]
6. Rise [Ed Vedder]
7. The kids are alright [The Who]
8. Live Forever [Oasis]
9. Black Hole Sun [Soundgarden]**
10. Stand By Me [Ben E. King]***
Work in progress:
11. Mrs. Robinson [Simon & Garfunkel]
12?. Alguna de los Beatles tiene que salir che
III
No lo percibiste cuando ocurrió. Jamás lo sabrás probablemente. No tenés ni idea, y ahora estamos en pleno libreto que ninguno de los dos sabe definir demasiado, somos malos guionistas para nuestros encuentros. A esta altura ya lo tenemos claro.
Cuando estábamos mirando Rudo y Cursi, cuando tu sofá era nuestro lugar en el mundo, cuando nadie más que nosotros existía, vos dijiste:
- Perdón, ¿puedo?
Te acurrucaste junto a mí y me tomaste la mano. Me pediste permiso. Después decís que no sabés qué hacer conmigo, cómo hablarme, cómo hacer las cosas.
Jamás lo sabrás, no te lo voy a decir, porque sería darte una pauta de cómo enfrentarme. Pero cuando me pediste permiso eras la cosa más dulce del mundo, cuando te acurrucaste, cuando posaste tu cabeza sobre mi hombro. En definitiva, cuando todo tu cuerpo me dijo que querías estar conmigo.
¿Podrías echarme la culpa de todo lo que ocurra? Seguramente. También yo. Pero se me ocurre que debo aprender a ser más benevolo. En definitiva, tenemos nuestras diferencias pero admito que me decís las cosas con una sinceridad que me apabulla.
IV
Así se expone una. Así, un sincericidio. Porque no sé qué me pasa con vos, a veces te pongo en la mira, me digo "¿y por qué no?". Otras veces no congeniamos en nada. Y cuando te insinuo las cosas, te las digo entre líneas, te hacés el pelotudo, esquivás los balazos como si estuvieras en la Matrix.
Eso, vos a mi me aplicás Matrix. Odio cuando hacés eso.
En verdad, me lo advertiste: "soy muy bueno no dándome por aludido", dijiste. Sos muy bueno haciéndote el pelotudo.
Te conozco hace... ¿un mes? Y cada vez que salgo con mis amigas te menciono quinientas veces. Y no sé qué quiero de vos. Amigos, ya lo taché. ¿Uno más del montón? Me caes bien, no quiero herirnos, esas cosas no... ¿Novio? Proyecto a futuro en una de esas...
V
Sueño de forma recurrente con vos, Jimmy. En mi último sueño, vos vas manejando y yo te miro como colgada, pensativa. Como me pasa cuando te sentás a mi lado a preparar tu clase. Y te miro y pienso. En el sueño en un momento me mirás, y me decís "bueno, si lo estás pensando, claro. Yo también creo que tengo ganas de besarte".
Pero ahora sé que no soy la única que sueña con el otro, porque vos me dijiste que habías soñado que ibamos en un ascensor, y que yo tenía miedo porque subía muy muy alto, iba rápido y el motor hacía un ruido bárbaro. Tenía miedo de que se cayera.
Vos me decías que no iba a pasar nada, que era seguro. El ruido de los motores era anormal. Vos mismo me confesaste que en el sueño, vos no creías lo que decías.
Cambios, metáforas, traspolaciones. Como sea, por más que te creas Neo, tenemos un temita.
VII
"En cuanto te conocí me dije que no tenía que enamorarme de vos", fue la frase que Bentham elucubró al pensar sobre su relación con ella.VIII
Lindo cuadro.
Me lo llevé de Jackie O.
Lo sé, me lo dijiste.
No puedo explicar demasiado por qué se me da por llevarne cosas de los lugares.
Porque habías tomado. No me gusta cuando tomás, me hiciste enojar.
Sí. Por eso cuando te conté me pusiste por mensaje de texto "grrrrrr". Me gruñiste.
No me gusta cuando hacés eso, ya tuve malas experiencias al respecto. No necesito otra, ahorratelo.
---
*: Podríamos decir que me baso en la versión de Israel Kamakawiwo'ole
**: Es totalmente mentira, al día de la fecha me es imposible tocar semejante cosa.
***: Again, la versión que conocemos todos es la de John Lennon, la mejor del mundo de la historia
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Etiquetas: anonimos
Omitir
Odio que me envie un mensaje diciendo que me extraña. Odio que me mande un mensaje para preguntarme si me puede llamar. Odio que me deje un mail preguntándome cómo está todo. Odio que me diga que me tiene que devolver un libro, Tecnologías del Yo.
Y ella debe odiar cuando no contesto. También seguro que odia cuando ni siquiera doy acuse de recibo. Odia cuando no estoy en mis cabales, como ayer que me agarró en pleno mal viaje y terminamos por accidente hablando dos horas por teléfono. Odia eso porque ve que yo no cambio, y entonces como no cambio sencillamente no hay vuelta que darle.
Yo extraño cuando ella me decía que no hicieramos vida sana. Se extraña también como ella urgaba de a ratos en mi biblioteca, mientras me decía que me iba a prestar este u otro tal libro. Extraño cóomo hacía aros con el humo de su último cigarrillo del día, o cómo espontáneamente me abrazaba y me tiraba sobre el sofá.
Ella quizás extrañe un poco el café que preparaba yo por las mañanas, o el rasguido del ukelele que tocaba Somewhere over the rainbow. En una de esas extraña mi presencia intermitente en su casa, o como charlaba con su gata Stefy. Aunque es probable que no extrañe nada a esta altura.
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nada más que eso
Porque yo debo estar vulnerable o necesitado, o en una de esas las dos cosas. Y con ella vengo hablándome todos los días, siempre me pregunta cómo estoy, me tiene el rastro bien seguido. Los últimos días he de decir que las cosas han estado raras entre nosotros dos, una especie de tire y afloje que no se sabe para donde va.
No se sabe para donde va porque no sé qué quiero, no sé qué quiere ella y me parece que somos el agua y el aceite. Ella es tan sociable, tan positiva, tan extrovertida. A mi no me queda más que refugiarme en la barra y pedirme otra cerveza. Siempre me llevé mejor con las calladas, me parecían más sencibles. Qué idea ridícula, lo sé.
La "primera cita" que tuvimos fue por accidente. Yo le dije que iba al barrio chino por la tarde y ella dijo que quería sushi, por lo que allí me encontraría. En su sentimiento de culpa -o lo que fuera- por haberme abandonado en mi viaje local a oriente, me invitó a cenar esa misma noche a la casa, cosa que me venía bien porque yo luego acudía a lo de Jorge.
Conocí a sus dos gatos y hasta saludé telefónicamente a su abuela. Ella me habló de su hermana, de menganito que no sé quién es y de lo mal que se lleva con sus padres, sobre todo él. Yo me la pasé escuchando, mientras comíamos chow fan.
Como le dolía el cuello le hice masajes, pero no significó nada de nada. Se trató simplemente de un servicio que a ella le venía bien por sus recurrentes dolores en la zona. Ni hablar de que me retribuyera el favor, porque según ella no da buenos masajes.
Pero juro que no fue más que eso. Aunque Anto y Jorge digan que ella no es mi amiga, aunque a mi se me confundan las cosas, aunque ella sea ambigua de a momentos, aunque nos quedemos en el que habría sido sí..., anyways, ahora tengo otro tema del que ocuparme.
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Etiquetas: anonimos
the beggar & the queen
Jim se encuentra tocando su ukelele, sentado en el piso, apoyado contra la pared. Entona una canción que probablemente había inventado hace cinco minutos. Está en la calle. Se escuchan autos pasar, y de vez en cuando algún transeunte aparece, caminando apresurado hacia algún destino, para desvanecerse nuevamente.
Apareció Jackie, caminando lentamente. Va hacia algún lado que le pesa, cada paso es hacia un lugar al que no quiere llegar. Se detiene junto a Bentham, que continua ejecutando a un tempo más lento que el de la versión original:
Dime, ¿hay sinónimos de ayer?
Que no duelan tanto como tú y yo hoy…
Dime, ¿encontraste un nuevo amor?
Espero que no sea otro dictador…
Jackie: ¿Justo eso tenés que estar tocando?
Jim deja de cantar, pero continúa tocando. No contesta.
Jackie: Te escribí y no me contestaste. Te llamaría, pero no tenés teléfono. Supuse que te encontraría aquí.
Jim detiene su rasguido.
Jim: ¿Para qué querrías tener algo que ver conmigo? La verdad es que no estuve de humor. Perderte es suficiente. Ahora, eso de que vos te preocupes por cómo estoy yo, me parece algo innecesario.
Jackie: No lo puedo evitar.
Jim: Ok. Ya ves cómo estoy. Te preguntaría lo mismo, pero no quiero ahondar en tu respuesta. Simplemente asumo que te encuentras bien.
Jackie: Me cuestab bastante dormir. Te extr...
Jim extiende la mano en un gesto para detener a Jackie.
Jim: Te juro que no es lo que tenés que decir. Creo que no hay que explicar nada, ni darle vueltas al asunto. Sencillamente necesito estar solo, y probablemente vos también. Eso dijiste. No lo estás cumpliendo.
Jackie: Bueno, irme me resulta bastante más difícil de lo que esperaba.
Jim: Bienvenida al club. Uno no se va, simplemente se olvida de quedarse.
Jackie: Vamos a volver a hablar. Lo sabés perfectamente.
La cara de Jim es un gesto grave. Sabe que lo que dice Rousseau es verdad.
Jim comienza a cantar, mientras retoma con su ukelele unos acordes escritos hace años ya:
Aún me preocupa la lluvia
Sigo de más tus advertencias
A contrareloj, siempre bien educado
Yo y mis excesos de paciencia…
Jackie lo observa. Retoma su caminata.
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Esquivando el salón
Supongamos que nos invitan a una fiesta de casamiento miti judio miti cristiano. Supongamos que llegamos tarde, porque antes nos juntamos en mi casa y vos empezaste a tomar licor de melón. Además, supongamos que cuando llegamos nos encontramos con Guy que estuvo de colado en toda la ceremonia y además cenó de garrón "pollo al champignon, buenísimo".
Supongamos que ponen la canción esa del panamericano. También, podemos barajar la posibilidad de que cansado de esperar al barman, yo mismo me haya adueñado de la chopera para servirme mi vaso. Porque antes, probablemente haya probado uno de los peores destornilladores del mundo, y debido a tal infracción haya retornado a mi bebida natal.
Y entre tantos supuestos, cabe la posiblidad de que vos hayas terminado en mis brazos porque no te podés mantener parada, y nos hayamos sentado en los sillones de un costado. Mientras todos bailaban, supuestamente yo podía hacer lo que quería con vos, porque estabas más detonada que Hiroshima.
Ahora bien, no sé bien qué suponer sobre la cuestión de por qué no te di un beso cuando estabas completamente a mi merced. Elaboré una serie de teorías al respecto -digo, ¿cuando no?-, en las que se supone que yo no me aprovecho de nadie, que prefiero tener el completo acuerdo de la otra persona, o...
En algún momento de la noche, Guy me increpó: ¿Y? ¿Le vas a dar pelota o no? Hoy te la ganás.
Pero creo que no... Si bien he de admitir que ella estuvo muy al pendiente de mi volátil estado de ánimo estos días, y he de admitir que cuando uno anda inestable entonces necesita cariño, y que ella es una fuente de eso, mi cabeza no estaba de acuerdo en llevar las cosas acabo así.
Diría Guy: Está con vos. De fi ni ti va men te no es tu a mi ga. Tampoco la estás violando, che.
Eso, ella en mis brazos, ojos cerrados, se sonreía de a ratos. Me decía cosas como "¿De qué color es el techo?" o "Pa panamericano... ", mientras yo le decia a todo que sí. Un breve momento me retiré a la barra a traerle un vaso de agua, para que ella dijera "pero, ¿y tu cerveza?"
Y acotaría Guy: Te hacés demasiado drama. A vos ella te gusta. Quizás no para casarte, pero el tema es que te tomás todo demasiado en serio. Podrías aprovechar un poco de atención femenina, que a todos en algún momento de nuestras vidas nos ha hecho falta.
Porque siempre, en algún momento nos falta. Como en ese momento faltaba que bajaran el volumen, o faltaba que me trajeran mi vaso de cerveza porque no sé dónde andaba, o faltaba que ella no me tome por la cintura apretándose contra mi pecho. Y faltaba que ella me pidiera "¿Porfa, me acompañás al baño?"
El momento glamoroso de la noche: yo llevando a Betina de la mano, sosteniéndola por el salón, atravensando las mesas y esquivando las sillas -que evidentemente la atacaban-, todo para dejarla en la puerta y que dijera "Chaucito. Esperame eheeee".
Y los hechos, más que los supuestos, son que estaba yo esperando a una chica hiperquinética pasada de copas en el Golf Club de Villa Adelina, con Guy que se preguntaba si realmente yo era idiota y yo preguntándome por qué realmente soy un tipo tan estructurado.
"Hola, volví", dijo risueña ella. Y otra vez la odisea de atravesar el salón, abrazado a Betina. Saludamos a mi ex jefe, que ahora debe pensar que comploto con ella para destruirlo. "Así que ustedes dos andan juntos", debe haber dicho. Y yo, preocupado como buen imbécil, "no, señor, no es lo que usté piensa".
Nuevamente en el sillón, Betina me preguntó si yo tenía novia. ¿Qué más me faltaba? Eso, que quisiera bailar. Fue como si ella se revitalizara ebriamente para sacarme a bailar en medio del carnaval carioca. Elal con peluca celeste y sombrero de bruja. Yo con las orejas de Shrek y un garrote inflable.
Y será que a mi me gusta quedarme con las preguntas porque no me banco las respuestas, pero entre danza y danza no hubo más que alún roce y algún abrazo, alguna mano que se deslizaba por la espalda del otro y siempre la sonrisa implacable de los dos. Mientras alguno de "los otros" observaba de reojo cuando nos ibamos a dar un beso, yo pensaba si realmente estaría genéticamente impedido para aprovecharme de una chica en pedo. Yo me aprovecho, pero no en estas circunstancias che. Me gusta más la labor psicótica o alguna oportunidad de quedar mal frente a alguien muy lúdico. ¿Pero así?
Diría Guy: Así uno se la pasa, así uno conoce gente, así uno se manda cagadas, así uno se caga de risa, así uno después no la mira a la cara al otro día en la oficina, así uno después se despierta con ella al lado. Es así como uno improvisa, es así como uno anda en cualquiera, es así como uno se lame las heridas. Porque uno puede y debe permitirse estas cosas, sin culpa.
Aclaré que yo no tengo culpa.
Él desaclaro el asunto, pues invocó "¿Qué mierda te importaba si ella estaba en pedo o no? En definitiva, estaba con vos".
Y yo desaclaré otro poco: "Se me ocurrió que estaría mejor vernos en otro momento, ella no en pedo y yo no atajándola por el salon".
Guy desaclaró más: "¿Podés tratar de no planificarlo todo? Justamente, hoy era la chance... Ahora ella está sobria y se piensa que vos tenés cero onda con ella".
Claro. Ahora estamos en una mesa vacía del salón, porque casi todos se fueron. Betina se ríe de los chistes que hace un desconocido que quiere levantarsela y yo charlo de a ratos con Guy, de a ratos con otra gente. Y de los abrazos que desperdicié ya no queda nada, y al otro día me levantaré con un corsódromo en la cabeza y la pregunta de "¿Qué mierda me pasa?"
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Reciclar
Y tengo esa sensación de avanzar para siempre llegar al mismo lugar. También, estos últimos días estuve muy ciclotímico: de triste a desmotivado, pero pasando por lo alegre. Esa alegría que uno reconoce como infundada, sin motivo. Recuerda las cosas que lo hacen sufrir pero es como si no las viviera.
Siete días sin saber de Jacqueline Rousseau, y la verdad es que pensé en llamarla. Pero soy demasiado orgulloso.
Y ella debe estar triste. o no. Quizás no le importo tres carajos. Y de todas formas, tiene a quien recurrir. Seguro alguno de sus mil amigos se le tira encima.
En este living hay humo. Y me tengo que acordar de olvidarme de llamar a Jorge, por lo de la heladera.
Menos mal que la vieja de abajo no destruye mi paz con sus ruidos molestos. Y menos mal que recordé poner la música más baja. También, menos mal que recordé devolverle a Jackie su libro de García Márquez -aunque según ella me lo podía quedar, porque ella no es fan-, así no le quedo debiendo nada. Ni hace falta que me llame para nada.
Che, teníamos que ir al teatro el domingo, a ver la obra de Rose. ¿Se cancela eso?
Chejov dice "es la primera vez que te dejan. Suena terrible al principio, lo sé. Uno se siente cómo el orto Pero te vas a poner bien y vas a conocer a otra y te va a gustar". No sé cómo, pero logró que me sonriera con lo de "otra".
Cerrar los placares no tenía sentido. Siempre uno los termina abriendo para buscar algo que tiene perdido. Además, era un gran tema de conversación con ella, que decía que acá no se podía estar y yo usaba esa discusión tonta en la que le abría nuevamente los placares, para seducirla. Ahora creo que cerrarlos da un aspecto de amplitud al ambiente, y el orden no está mal.
ARPANET es el proyecto militar del que luego surgió Internet. Recordé eso y lo anoté, porque si bien no tiene que estar necesariamente, quiero darlo en clase, sobre todo porque ahora puedo quedarme hasta después de hora total nadie me espera a la salida.
Igual, vos te ponés mal con estas cosas, se den como se den -recordó Chejov-. No sos del que sale a romper todo y le tira a todas, sos más del que le agarra la depre y se encierra. Si te digo que te tomes las cosas más a la ligera, estoy diciéndote una burrada, dirías vos.
Perdí el apetito unos días. Y mañana tengo que ir al médico, en una de esas se piensa que mi problema es nutricional. ¿Te imaginás todo esto por no comer las suficientes verduras?
A reciclarme un poco en la detox, che.
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Etiquetas: estupidos
She´s leaving
Ocurrió en el Burguer King de Maipú:
- Jim...
Algo presentía, claro. Ella y yo somos como una especie de montaña rusa de intensidad variable, pero últimamente todo venía sintiéndose plano, carente, inmutable.
- Jim... Creo que necesito estar sola.
La previa con ella había sido tajante. Me devolvió el libro de Sibilia casi antes de decirme hola, su beso fue express. Había en ella algo de inmanejable, que la trascencía, que era mío pero debía dejar de serlo.
- Ajá... - contesté con tosquedad-.¿Qué te está pasando?
No me hacía falta ahondar demasiado en sus palabras. Tampoco sentía la necesidad de hacerla explicarse con respecto a mi, pero si una curiosidad de ver en detalle su microcosmos actual. Soy prescindible, ya lo sé, pero eso no me quita ese interés por Jackie.
- Creo que no sé, me desgasté. Nos desgastamos. ¿No tenés esa sensación de que somos demasiado iguales? Racionalistas en rehabilitación. Con diferentes matices, somos lo mismo, quizás eso me terminó apabullando. Y no sé qué voy a hacer porque demostraste ser una de las personas más comprensivas que he conocido.
Me sorprendió esa afirmación de su parte. Este es el momento donde una mujer pregunta "¿te enamoraste de otra". Ridículamente me reí de eso, pensé que aunque ella estuviera enamorada de otro, no era lo que me interesaba saber.
- Tenés miedo - le dije-. Quisiera poder ayudarte pero sé que no.
- ¿Cómo estás vos?
Eso si me pareció una pregunta pelotuda, decidí no contestar. Simplemente tomé lo que me quedaba de Coca, me quería ir del lugar. Ella me tomó de la mano y la retiré.
- No, porfa no te pongás así - me dijo-.
Recordé que Anto dice que me pongo despiadado.
- No hablás y no sé entonces qué te pasa y me preocupás.
¿Cuánta sorpresa había en eso? No puedo decir que no advirtiera cierta falta de emoción. Así como fui protagonista de las intensidades, soy testigo de mis inmutabilidades. Creo que tengo la culpa de todo esto, ¿no?
Dije eso último.
- No, no creo que sea culpa de. Somos dos personas diferentes, pero que nos resultamos demasiado iguales, casi una redundancia. Venimos de lados diferentes pero somos vos y yo y... no sé, preciso más espacio. No es que vos me lo hayas quitado, sino que necesito estar por mi cuenta. Y es contradictorio porque te voy a extrañar y cuando lo pienso me angustio...
Y decidió arbitrariamente ponerse a llorar.
Los dos quizás nos preguntábamos lo mismo: Ahora quién se va a bancar nuestro mal carácter, quién se va a bancar nuestras manías, con quién nos vamos a quejar, quién nos va a decir que todo está bien y que solo necesitamos respirar. Respirar, ese es el truco, ¿verdad?
- Perdón Jim.
- ¿Perdón por qué? - dije con una depresión que me inundaba por completo.
- Quisiera que no te duela, si yo significara nada para vos ahora sería genial.
Mentira. Tan grande como una casa, pues si yo le dijera que no me importa y estuviera intacto ella se sentiría más irrelevante de lo que se siente, no creería en nada de lo que ella y yo creemos mágicamente, por más que somos dos racionalistas.
- ¿Cómo estás? - repitió su pregunta.
Puso unos ojos tristemente hermosos. Sabía que ella se moría por prender un cigarrillo pero no se animaba. Quizás ridículamente pensaba que con eso me haría enojar.
- Hablame...
"Te aburriste de mi y ahora pensás que en una de esas lo que diga te va a divertir", pensé en decir. Hubiera sido demasiado, hubiera estado mal. En un acto de lucidez, aunque no lo crean, no dije lo que se me había pasado por la cabeza.
- No te preocupes, me imagino que todo estará bien - dije por decir algo -. No es tu culpa ni te sientas mal, quiero que estés bien, creeme.
- ¿Me puedo sentar al lado tuyo?
Un signo de temor es cuando te piden permiso. La pregunta era pertinente, pero el tono la delataba. Un "no" o un "sí" de mi parte no haría diferencia y sin embargo ella preguntaba. Asentí con la cabeza.
Se sentó al lado mío y me puso la cabeza en el hombro. Su mirada ausente quizás chequearía en el panel superior de las cajas el precio del Whopper.
Si hubiera tenido que musicalizar el momento, hubiera elegido Bewildered by the city.
Me miró desde abajo, desde mi propio hombro. Yo no quería mirarla. Era como si la ignorara. Miré por la ventana un poco, los autos que salían del automac -o auto burguer, como se llame-. Ella me invitó a voltear mi cara para su lado, y me dio un beso. Uno de los más tristes que me han dado.
La acompañé hasta la casa, aunque ella no quería. Llamenló obligación machista o como quieran. Ella de vez en cuando me miraba, pobre muchacha. No sabría qué hacer con un tipo callado a su lado toda la caminata.
En la esquina de su casa, en la cuadra esa que supo estar cerca de mi casa de Olivos y en la que seguramente anoche se estacionaban algunos pibes que salían de bailar de Sunset, nos despedimos. Hubiera dicho sencillamente "chau", porque soy un tipo carente de todo sentimiento cuando quiero, un freezer o un iceberg. Pero ella me abrazó y me dio un beso largo.
Recién ahí pude irme al carajo, como había querido desde hacía una hora. Me pregunté si tendría en casa toda la química necesaria para sobrellevar esto, pues me haría falta. No tenía ganas de recuperar a mi viejo enemigo, el insomio.
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VosTubo
I
Ambos coincidieron:
"Realmente te crees tan especial?
II
Uno de los últimos deseos de Bentham, antes de dejar su trabajo era asistir al lanzamiento de YouTube Argentina. No por que le gusten los eventos (señalados por este tipo como "gilada"), sino porque era de las últimas veces que podría asistir. Si hay una teoría que siempre se cumple en la práctica para ese sujeto, es la válvula de espace bajtiniana.
El especimen en cuestión se encargó de robarse remeras del merchandising del lanzamiento de YouTube. Remeras que no le interesaban en lo más mínimo, y con las que pretendió pagar un BigMac. Luergo caminaba a altas horas de la noche exclamando "¿Para qué mierda quiero tres remeras de YouTube?". La acción no había tenido sentido alguno.
Ante tal hecho, al ser indagado, el sujeto explicó:
- Tenían muchas remeras. Había que llevárselas. Luego uno ve si sirven o no.
También, el señor Bentham incurrió en otra discusión con un barman, acerca de la cantidad de consumiciones que el primero había pedido. Una semana antes, un altercado similar ocurrió en la fiesta del IAB (Internet Agency Boreau), debido a que Bentham y Debord ingresaron con bebidas al Hotel Hilton.
- Se trata de dos casos similares pero de naturaleza diferente. En el segundo caso, el más irrelevante pero que terminó siendo más polémico, sencillamente el tipo no me quería reconocer que yo tenía nueve consumiciones cuando lo permitido por persona eran tres.
Al rescuchar este argumento, ella dijo "qué pelotudo".
- En el primer caso, que fue más aventurado pero pasó más desapercibido, el tema era que no liberaron las cervezas hasta las nueve y media. Y los idiotas solo daban Fernet. ¿A quién se le ocurre semejante burrada? Entonces nos arreglamos nosotros.
El resultado fue una foto de Jim y Debord, quien tenía su zapatilla izquierda en la cabeza. La foto la sacó Brecht.
Hablamos de un sujeto que realiza -sin un claro sentido del "para qué"- una serie de imbecilidades sin sentido, nimiedades que le ayudan a sobrellevar lo escaso de su existencia, su insoportable levedad del ser. Un sujeto que termina grabando cuasi ebrio un video desde las cabinas de upload de YouTube, y decide epilogar la cinta con "Gracias, sanguche". Aquel video que fue grabado bajo el nombre de Microsoft Latam, en el que Bentham & Cia. hacen una coreografía bastante ridícula.
- Fue mucho mejor que los saludos de "Bienvenido YouTube Argentina". Parecían todos idiotas mandando eso.
Efectivamente, tal especimen encontró divertido utilizar un nombre que no le corresponde. Eso trajo problemas con el ahora ex jefe de Bentham, porque se tomó a mal que hubieran subido un videito en nombre de un cliente suyo en el cual hablaban de "un sanguche de milanesa que hubiera sido una gran persona, quizás hasta presidente".
- Se tomó las cosas demasiado enserio. Arrancó con su teoría del complot.
III
Dos días antes del "Termination Day"*, un día después de los eventos de YouTube Argentina, la charla entre Bentham y su jefe fue:
- El videito ese les habrá resultado gracioso, pero me molesta que usen el nombre de mi empresa para poner ese tipo de cosas. Y peor si encima le adjudican a un cliente el contenido.
- Tantas cosas hay molestas. Es sólo un video, y ni que hibieramos hecho nada desagradable.
- Se trata de la forma en que tratás las cosas. Vos sos un tipo muy inteligente, muy capaz, pero de repente hacés estas cosas.
- ¿Tan preocupado por tu imagen estás?
- Te tendrías que haber dado cuenta que acá la imagen pesa, y mucho.
- Claro. Ciencia ficción.
En una amena y áspera charla, ambas partes acordaron que no había acuerdo.
- La verdad, no entiendo por qué el miedo. No incendié nada, no destruí la reputación de nadie, no estoy haciéndolos quedar como el orto con ninguno, de hecho estos últimos días me ocupé bastante de dejarlos en orden...
- Sencillamente no entendés...
IV
- Hoy no tengo ganas...
- ¿De?
- De lidiar con tus mañas, por favor. Entiendo todos los cambios que estás pasando, pero necesito que no hagas cualquiera ahora, que no intentes "desestructurar a la gente".
La discusión había surgido porque la mejor amiga de Jackie se enojó con Bentham. Y el enojo había surgido porque Bentham comenzó con sus hipótesis sobre la inexistencia del colesterol, y la muchacha tenía problemas cardíacos por tal motivo. "El colesterol es sólo una cuestión de creencia". El speech cayó mal.
Tan mal que Beatrix, la amiga de Jackie, se levantó y se fue para la otra punta del living.
Jackie observó a Bentham con una ráfaga de odio. "Dude, no te metas con la mejor amiga de tu novia", hubiera ducho Bataille.
- Bueno, ya fue Jackie.
- No, no fue. No es sólo eso. El otro día también estabas diciendo que hoteleria era un hobbie y no una carrera. Y también, la gente se lo toma a mal.
A Bentham lo atacó la idea furiosa de que Rousseau se preocupaba demasiado por el que dirán, sin reparar demasiado en el stress de la dama. Los dos que no se hablaban repetían el error pero de una nueva forma, superponiendo palabras sobre el silencio del ruido. It all adds up to:
- Ok, Mañana no voy a lo de Deleuze.
- Ajá - contestó Bentham.
- La verdad, no estoy de humor.
- Ajá.
- ¿Te pensabas quedar acá esta noche?
- Olvidalo. Lo último que necesito es que me eches. Me voy solo.
--
*: Denominación elucubrada por Bentham para denominar su cese laboral.
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Leaving song, pt3
Porque irse de los lugares no siempre es fácil. No siempre se trata de sencillamente desaparecer y tirar una bomba de humo, desconectarse instantaneamente. Dicen que puedo ser un tipo frío, un "freezer" (Bella dixit). Y sin embargo cuando uno cambia de trabajo, siento toda una burocracia del abandono funcionando.
Así fue como nos quedamos con Guy planificando alguna vez una de mis últimas campañas, en claro estado de ebriedad, pero que resultó en una gran idea. Y menos mal que chequeamos la redacción de los documentos al otro día.
Más recientemente, Betina dijo "al fin!" al enterarse. Me mando a actualizar rápidamente mi LinkedIn y mi Facebook, porque según ella ahora hay que tirar la data más actualizada online. "Dale no seas salame", dice Brecht, omitiendo mi relación amor/odio con lo que hago.
En plena pelea con Jackie -se enojó porque no fui a almorzar con sus padres. Tiene algo de razón-, en el teléfono, le conté. Logré que se ofenda porque no le había comentado nada del cambio. También, tiene razón.
Entonces cuando uno está de salida en un trabajo, está entre cosas: por un lado todo ese futuro que se vendrá y que uno desconoce, y por otro lado, disfrutando de una nada hermosa, de una oficina que ya no es propia. Uno logra tomar una distancia de los problemas, ponerse en perspectiva.
- Total, vos ya estás afuera -me dicen mientras cae otro problema gran gran-. Lo que me preocupa es quién va a encargarse del Illustrator.
Illustrator, es una preocupación mayor. Y yo me pregunto quién hará los emoticones ahora en la oficina, porque hay que seguir haciéndolos. Contribuyen al clima laboral, lo juro.
Chejov esbozó una sonrisa al enterarse. Porque yo me enteré que en donde trabaja ella están buscando líder de redacción, y ella me iba a proponer a mi.
- No sabía. Pues, creo que he desbaratado tus planes.
- Lástima, pero te felicito. ¿Me llevás contigo?
- Me encantaría, pero no creo que aún tenga ningún tipo de poder de decisión sobre a quién traer y llevar. ¿Lo discutimos en un martes de Opera Rock?
- Encantada.
Rousseau está hablando demasiadas pestes de la directora. En una de esas, si ella es tan parecida a mi en eso, termina cambiando también.
- Es una cheta reventada - dijo Jackie-.
"Reventada" es una palabra que más de uno me ha afanado.
Y los amigos siempre están dispuestos a festejar, aunque no comprenden el ritmo al que he venido trabajando. Jorge dice que eso de que no duermo es cualquiera y Gilles que me preocupo demasiado. Y el maldito de Rolland, de viaje.
- En una de esas volvemos a trabajar juntos - dijo Guy-. Es un mundo pequeño. Recordá que ya compartimos trabajo en dos ocasiones.
Es cierto. En ambas ocasiones Guy tuvo que ver cómo me iba. Una vez fue como se debe. La segunda, asistió a un relámpago revolucionario. Y ahora, que lo miraba por tv, se trataba de una batalla política entre mi jefe y yo:
- Te crees el inventor de la dinamita acá, Jim. Pero acá somos todos los que trabajamos para mejorar las cosas.
Cuando me preguntan qué característica mía debería cambiar, contesto "la soberbia".
- Sos bueno en lo que hacés, pero tenés algunos issues con la autoridad.
No es para tanto, che. Pensá que no inicié ninguna revolución ahora, ni una revuelta, ni un cirquito. Tengo mala fama nomás.
Hacerme mala fama es una especied e hobbie que tienen Jorge, Gilles y Guy, para molestarme.
- ¿Cómo es que Bella sabe? - inquirió Gilles-.
Esa es una historia esporádica: me la crucé justo cuando iba a hacerme los malditos exámenes clínicos. Increiblemente charlamos como si nada. El 152 es un escenario curioso para charlar con juna ex.
And now, deeper into de wolves jaws, my friends...
Pregunta estúpida
I
Fue así, de sopetón que me lo dijeron entre cervezas casi primaverales y una de las picadas más necesarias y peor equipadas que he visto.
- ¿Sabías que a Jenny la atropelló un tren?
Mi pregunta fue estúpida.
- ¿Y cómo está ella?
- ¿Cómo? Fallecío, Allen.
Me sentí idiota por preguntar, pero en un principio me costó creerlo. Si bien hacía rato que no veía a Jennifer, saber que ya no está me cayó como una patada. Quizás la noticia me deprimió un poco, tomé de más, al otro día tenía dos corsódromos en la cabeza, no uno.
II
- Pero digo, ¿no te pasa que hay cosas que entendés perfectamente, como por ejemplo un deporte, pero tu cuerpo no las puede realizar? Eso es una dicotomía.
- Es que justamente, la verdadera comprensión es cuando lográs compenetrar en ese deporte al cuerpo y al alma. No es tanto desarmar los movimientos analíticamente, sino hacerlos carne.
Jen me miraba. Pensé que todas las charlas de Merleu-Ponty eran al principio para darme que hablar. Pero no, realmente se interesaba. En retribución, me comentaba la obra de su pintor preferido, Dalí.
Y cuando ibamos a por una cerveza cerca de Medrano, una vez nos interrumpió el gran carnaval de la avenida Corrientes. Era un despelote pasar, tuvimos que caminar cuadras y cuadras de más porque yo había dejado el auto al otro lado de La Casa del Queso. Y en pleno desorden, caminabamos entre nenes tirándose con esos aerosoles de colores, ella agarró uno y comenzó a tirarme en la cabeza. Se prendieron los nenes también, hasta que logré adueñarme de alguno de esos aparatos y comencé a cobrarme víctimas de la espuma carnavalezca.
Llegamos a La Casa del Queso un tanto desarreglados.
Creo que nos sentamos en el mismo lugar que aquella vez que comenzamos a salir, al lado del cuadro que a ella le gustaba, por surrealista. Era una cabeza sin ojos, en un desierto. Muy Dalí. Mientras yo probablemente elaboré una especie de monólogo en el que explicaba la necesidad de llevarnos una de esas patas de jamón que colgaban en el local.
Luego le hice la pregunta estúpida de "qué la hacía feliz"... Jamás supe por qué me despaché con eso, ya que ella nunca contestó.
III
Cuando me "peleé" con Jen, al principio la extrañé un montón. Siempre me dio curiosidad qué le habría pasado, si me había tenido miedo, si le habría aparecido el ex, si se había dado cuenta de que yo no era para ella. Cualquier explicación hubiera estado bien, sólo me hubieraq gustado escucharla.
Cuando nos cruzamos en una salida todos juntos, casi ni me habló. Se notaba que intentaba tomar distancia. Supe desde comentarios de otros acerca de sus vacaciones, de su ascenso, de su mudanza a capital. Eso, antes se tomaba el colectivo en Medrano, para llegar a Lanús. Ahora... ¿a donde?
Ella había quedado maravillada con la banda sonora de Amelie. Luego de que viera la película, le regalé el disco. Era cuando comenzabamos a salir. Le había prometido regalarle el DVD, pero jamás llegué a entregarselo.
- ¿Cuándo querés que la veamos? - fue mi pregunta estúpida.
IV
Me la imagino caminando distraída, sin darse cuenta de la proximidad del tren. No me animé a preguntar estúpidamente en cuál estación ocurrió.
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Etiquetas: jen
Character
[I actually like this quote!]
Jim Bentham entra al escenario caminando rápidamente. Se detiene en el centro:
Bentham: Tengo la extraña sensación de que mi rol en este escenario, mi personaje, mi "character" -ríe brevemente-, es el de aquel sujeto que cree que se las sabe todas pero en verdad no entiende una mierda.
[From the original: "I got the strange feeling that my role in this stage, mi character, mi "personaje" - laughs a little bit-, is the one that is a know-it-all but really doesn´t get shite about anything".]
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Etiquetas: the rationals
El Serruchador
I
Acto del 17 de agosto, Colegio La Sallette, San Isidro. Bentham tenía el día libre, y Jackie le pidió que concurriera para que luego fueran a almorzar.
En un escenario montado en el patio del colegio, ocurrieron dos piezas: una perpetrada por niños de primario, en la que se dramatizaba de forma muy lúdica sobre la historia de San Martín. La otra, chicos de secundario, fue una re versión de San Martín pasado al comtemporáneo, en la que el mismo se metía en medio del debate político-económico entre kirchneristas y opositores. San Martín no era de ningún partido, era "de Argentina". Beautiful.
- ¿Te conté que cuando vengo a San Isidro me agarra no sé qué? No pertenezco acá.
- Sí, me contaste de tu alergia - dijo Jackie-.
- ¿Esta gente sabe que no somos sanisidrenses? Quizás pueden olernos...
- Shhhh, que ahí vienen ahora habla la dire. Es una vieja inglesa del toor que la odio. Tirale con algo.
Bentham señaló parte de la utilería del acto de primario, unas espafas de plástico y una cabeza de caballo de papel maché marrón. Dio dos pasos en esa dirección, pero Jackie lo detuvo clamando "no jodás che".
- Ufa, era para ponerle onda a la mañana.
En un momento aparecío el pibe de informática, Mathias, delgado y de ojos claros. Muy cariñoso con Jackie, la abrazó como si no la viera desde hacía dos años. Y se ven todos los días.
Entonces Jackie le presentó a Jim.
II
- No entiendo qué le vez a ese pibe.
- No tenés que entender nada, no seas desubicado, ¿querés? - protestó Jackie.
- No es para vos. Es soberbio, es infantil. Por favor, se puso a hablar con nenes de tercer grado, haciéndoles chistes de Perón. ¿Se cree que es gracioso?
- Es así, parte de su trabajo voluntario es desestructurar.
- Encima se hace el culto, el que sabe de todo. Es de esos que le hables de lo que le hables el tipo sabe. Y es un ignorante.
- Es su forma de socializar. Le pinta hablar complicado a veces, sí lo sé. Pero no es porque sea soberbio ni se quiera hacer el culto.
Ella no le dejaba pasar ni una. Él la miraba fijamente, intentando lo que sabía que no iba a lograr, que se olvidara de ese estúpido y ...
- Te lo pido por favor, no seas desubicado. Creo que de verdad se te está yendo la mano, ya ni tengo ganas de hablar más con vos, pensé que eras buen pibe cuando te conocí, pero la verdad que ahora sos cualquiera.
- Se estaba presentando a la gente como "Ingeniero". ¿Qué tiene de gracioso eso? No es para vos, se solamente un pendejo.
Jackie sonrió.
- Le gusta presentarse como "Ingeniero Bentham", es un chiste que hace para ver qué dice la gente. A mis amigas cuando lo conocieron les dijo lo mismo, se quedaron "wow".
- ¿Te parece gracioso que se ande presentando así ante todos? - dijo Mathias
Era la tarde, sonó el timbre del recreo y había que volver a clase.
III
- Hola - extendió la mano, para estrechar la de Jim.
- Mucho gustó. Ingeniero Bentham, para servirle.
- Así que vos sos Jimmy, Jackie me habla muy bien de vos. Cuidala que es nuestra mejor profe.
Jackie se sonrojó.
- Sí, yo la cuido mucho. Verás, soy un tipo correcto y coherente, que aplica la razón a cada instante para ver qué es lo mejor para Jackie - le pasó el brazo por la cintura firmemente al decir su nombre-. Porque la familia Bentham, sépalo joven, es garantía de seguridad y protección.
Mathias miró un tanto extrañado a Jim.
IV
- Mathias, me cansaste. Estás hablando de mi novio y no te lo permito. Además sos un tarado si pensás que así lo voy a dejar e irme con vos.
- Creo que tenemos más en común vos y yo que vos con él. ¿No la pasamos bien nosotros?
- Sí, cuando no te volvés un tremendo pelotudo y hablás mal de la persona a quien quiero. Sos buen muchacho, pero ahora, en este preciso instante, te estás para que te mande a la mierda.
V
- ¿Así que ese es el que te tira los galgos? - dijo Jim mientras comía su pollo a la Suiza.
- Sep, es un cargoso... Cuando se enteró que venías me empezó a hacer preguntas, lo terminé puteando.
- Creo que le noté cierto odio en la mirada. Es medio mala onda.
- ¿Mala onda? No, no, pero bueno. Te debe ver como un obstáculo.
- Bueno, la próxima que venga a un acto me agarro a las trompadas directo, ni hola.
Jackie se rio y le pegó a Bentham, que se hacía amenazaba al pollo con su puño cerrado para hacerse el malo.
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[quit rehab]
(am i back?)
Es la última vez que trato de rehabilitarme.
Lo prometo.
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Etiquetas: estupidos
Desacuerdos
I
El día que Gilles y Clarise se pelearon, ella lloró como una condenada toda la tarde, se encerró en su cuarto y siempre que la madre tocaba su puerta, para ofrecerle la cena o algo de comer, ella contestó que no. El teléfono sonó un par de veces, y ella lo miró sin atenderlo, pensando que era él.
Nada que ver, se trataba de la tía Clota. Claro, él llamaría a su celular. Pero cualquier posibilidad abierta de contacto le parecía que podía ser él.
Al día siguiente, Clarise llamó al trabajo para decir que le mandaran a un médico, que se sentía mal. Vio Start Wars II y III, para dispersar su mente. Recibió tres mensajes por celular:
"Personal que conviene! Si recargás 30 o 50 pesos hoy, tenés el doble para hablar toda la semana".
"¿Te llamó"
(¿cómo preguntás eso hija de puta?)
"Hey, estoy cerca de tu casa. ¿Te visito un rato?"
II
- Estaba tan preocupado, que le ofrecí de fumarnos uno para que se distendiera - comenté, para finalizar abruptamente mi relato sobre Guy y sus problemas.
No pensé que Jackie se lo fuera a tomar tan así. Hay gente que realmente reacciona mal, pues puedo recapitular casos puntuales, incluso de gente aún más reaccionaria.
- Te desconozco.
Esa fue una gran frase.
- Ya no sé de qué sos capaz.
Otra gran frase. Se armó.
III
El día que Gilles y Clarise se pelearon, él llamó a Jorge y le arrojó la primicia justo después del "hola".
- Dice que se peleó con Clar - le dijo Jorge a Jim.
- ¿Dónde andan? - dijo Gilles.
- En el Carrefour - dijo Jorge mientras agarraba unas bandejas de milanesas-. Taco´s nite. ¿Te venís?
Al llegar del super a la casa de Bentham -templo oficial de taqueadas-, Gilles ya estaba esperándolos en la puerta. Había una asamblea del edificio, en la que Jim no pensaba participar, así que entre el tumulto del hall lograron hacerse camino hasta el elevador.
- ¿Saben lo que creo? Yo en verdad jamás quise a nadie. Y eso me da por las pelotas en verdad, aunque no lo crean.
Jorge escuchaba con toda atencón, asintiendo. Jim no podía creer cómo Gilles tenía dibujada una sonrisa cuando decía todo eso.
- Si encuentran a alguien que realmente quieran, muchachos, no la dejen ir. Porque pasan un montón de pelotudeces en esta vida.
Filosofía. Porque todo esto, la vida, qué pretendemos el uno del otro, en donde te ves dentro de tres años, qué nombre le pondrías a tu hija, si nos mudamos juntos, ¿de qué se trata la comunicación? ¿Dos personas que se quieren son quizás una figura perfecta?
- Tranqui, Gilles - dijo Jorge-. Mirá, la cosa es que estés con la que quieras estar, el tiempo que quieras estar. Me parece que vos a esta altura no la estabas pasando bien.
- Nada debe reemplazar la sensación de levantarte junto a la persona que amás... - continuó Deleuze sin escuchar.
- Casi que hay un quiebre - dijo jim-. Igual, a todos nos agarran esos momentos de... devoción a la nada.
Un leve silencio.
- Por favor, salgamos. Tengo que conocer a alguien hoy - dijo Gilles -. Creo que la piba esta del sábado iba a Bangalore, porfa vamos.
IV
- Explicame por qué no me hablás.
- Todo bien, te quiero, la paso bárbaro con vos, pero la verdad es que no te puedo dar lo que necesitás ahora.
- Pero... ¿qué necesito? No te reclamé nada.
- Simplemente deberíamos tomarnos un tiempo, no quiero que haya mala onda cuando nos volvamos a hablar.
- Ah, genial. Yo soy la enamorada. Yo que jamás te pedí nada.
Entonces una se siente una pelotuda, porque el pibe es el correcto y yo acaparo todo. Y encima se da el lujo de dejarme de hablar de repente y yo tengo que andar mandándole mails para pedirle de hablar. Es ridículo.
- Está bien, dejá nomás. No hablemos más.
Andate a la mierda, quería decir. Pero si digo eso soy una resentida, entonces contesto con altura che.
Heart Condition
Odio los electrocardiogramas, no me gusta que me enchufen cosas en el cuerpo. Y además, todo "parece normal", cuando justamente las apariencias revelan que no todo está tranquilo.
Es increible cómo en estas ocasiones uno empieza a sentir las referencias al corazón de otra forma. Frases pasatistas como "¿nadie pone algo de música para alegrar el corazón del lunes?", o "le rompió el corazón" toman otro matiz completamente diferente.
Mientras tanto, uno intenta descifrar por qué mierda un músculo es tan emocional. Todo se relaciona con todo, pero ahora leo la metáfora emotiva del corazón de otra manera, tengo que decirlo.
La pregunta "¿consumís drogas?" es recurrente. Mi informante dice que ese tipo de desórdenes son característicos de la abstinencia. La medicina aún no logra deshacerse de los presupuestos watsonianos.
- Precisás ir al cardiólogo, para descartar cualquier arritmia que no esté saliendo acá.
Perfecto, despues de una hora de espera en la guardia, no me dicen nada. Sólo que vaya a otro tipo, que va a ensayar otra respuesta sobre por qué ese músculo en particular ha decidido que la vida era demasiado lenta para él. O lo que sea.
Todo a las 8 am. Total, dormir es para los débiles. Al menos me hubiera dispensado de la oficina, maldita sea.
Y ahora si me disculpan, tengo que ir a pelearme otra vez porque consideran que me tomo demasiado tiempo en decidirme a ir al médico.
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Etiquetas: estupidos
Bentham in mute
Por favor, agarrame de la mano. Qué divertidas las luces azules, las luces violetas, las filas y filas de bolas disco. Agarrame la mano, ayudame a esquivar las mesas, que sino mi risa se va a notar más. ¿Se darán cuenta todos que mi estado es...?
Entonces yo apoyo mi cabeza en to brazo, mientras me agarrás, mientras me llevás al baño de mujeres, pero en la puerta de digo "pará que vos acá no podés entrar". Y entonces voy, pero prometeme que me vas a esperar.
¿Tanto me estoy tardando, que preguntás desde afuera si estoy bien? No necesito que se anden fijanto, simplemente que me ayudes a caminar. Que me ayudes a quedarme con vos, a que lleguemos nuevamente al salón, a los sillones, a la pista de baile donde dimos vueltas durante diez cancones al menos, donde me tomabas del brazo y nos divertiamos, donde me abrazabas de vez en cuando, donde...
Menos mal que me esperaste. Menos mal que ahora tomo tu brazo y voy saludando a los mozos, y cuando pasa Xavier ni se ofrece a ayudarte conmigo, a arrastrarme hasta un asiento. ¿Tan obvio es todo? ¿Tan obvia te resulto? ¿Cuán obvio sos vos?
Las fiestas de casamiento son un buen lugar para conocer gente, pero vos y yo no necesitamos conocer a nadie más, nos conocemos a nosotros. Y por favor, quedate que no tengo donde apoyar mi espalda, donde... dejame descansar un poco en vos. ¿Hace cuánto que no estás tomando vos?
Me gustaba cuando bailabamos, cuando hacíamos lío, cuando el licor de melón no me había pateado la cabeza de tal manera y vos te quejabas de que tomabas el peor destornillador del mundo: vodka malo con Fanta.
Y dimos vueltas y vueltas y aparecimos en las fotos con la novia, y vos insistías en seguir presentándote como "Arquitecto Bentham, mucho gusto". Los dos bailamos mal en una de esas, pero no nos importaba. Y entre los abrazos me hubiera gustado darnos un beso. Pero eso, con vos pasa eso, una distancia que podés explicar pero jamás justificar del todo.
¿Y si estamos un rato juntos? Ahora estás sentado mi lado, yo reposo sobre tu brazo, para no caerme. Me abrazás. Me gustaría dejarme llevar con vos al menos una vez. Me gustaría que cuando te hablo en lugar de acercar tu oído acercaras tus labios. Pero no, sos un cabeza dura, un tipo al que no entiendo.
Siento tu que tu corazón va más rápido. ¿En quién pensas? ¿Es por mi? Me encantaría que me dijeras algo, pero vos sos un muchacho extraño. Te alejás. Vos decís que al principio no le caes bien a nadie, pero cuando uno te conoce la verdad es que caes bien, y hacés esto. Cuando una se acerca, te alejas.
Y las luces siguen destellando. Y aunque no me tenés que llevar más esquivando las mesas de los invitados, para llegar al baño tambaleando, aún así, sigo agarrando tu mano. Y nos miran como si fueramos la pareja perfecta, como si la novia fuera a arrojar el ramo y cayera sobre nosotros. Estoy borracha, ¿qué estoy pensando?
Me dijiste que tengo olor a licor de melón. Te confesé algo que no tenía que ver con nada, que no sabía de quién era la foto de la banda que tenés en tu living. Me dijiste que ya sabías que no sabía. Me acordé de tu póster de los Ángeles de Charlie también, y te dije que si tuviera que ser una de ellas sería la rubia.
¿Y todo para? Todo para nuevamente hablar mucho con vos, pasarla muy bien, bailar, todo para que sigamos siendo la misma insignificancia de siempre, no vaya a ser que algo nuevo asome en el panorama: dos ex compañeros de trabajo.
Y mañana te vas a levantar nuevamente con el corazón latiendo a mil, sin saber por qué. Tu cabeza te va a doler todo el día, porque no tomaste precisamente poco. Y cuando llame tu novia le vas a contar y nuevamente van a tener una discusión sobre el tema de que vos vayas al hospital.
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Etiquetas: anonimos
Las cruzadas
I
- Ah, le dije a mis amigas que vengan para acá - dijo Debord-. ¿Todo bien?
Y qué mierda le iba a decir... Ya las invitaste, caen en una hora, no no, no hay problema.
- Son buena onda, las conocí en el sur hace dos años. Nada del otro mundo, pero después vamos a la fiesta.
II
Me resulta inverosímil cómo terminé en tu casa. ¿Crees en el destino? No puede ser, vos mismo alguna vez me hablaste de casualidades demasiado casuales, con eso de las ambulancias y blablero.
Nos cruzamos, y ahora una amiga nos dice que vamos a la casa de un amigo de un amigo que resultás ser vos, St. Bentham. Finalmente conozco dónde vivís. Y ya sé que van a estar mirando los atributos de Solange, pero... Te ves tan divertido, aunque digas que tenés un humor un tanto degradado.
Me gusta tu lámpara de lava, me da curiosidad tu guitarra eléctrica, si me guiara por la larga charla que vamos a tener toda la noche diría que terminamos juntos voy y yo, que nos damos otra oportunidad.
III
Dejenmé cuestionar algo del sr. Bentham: no entiendo qué sujeto se la pasa hablando con una mujer para no hacer nada. Yo lo quiero mucho, y Betina es una chica bastante linda. Pero la verdad que no lo entendimos. Los mirábamos en casa de Jim y se llevaban de maravilla, hasta Gilles dijo:
- Che, mirá que se llevan bien ustedes eh.
- Es que fuimos compañeros de trabajo- contestó con una sonrisa Betina Brecht.
Ahí nos enteramos de que la excesiva onda de Brecht con Bentham venía de antes.
Y nos quedamos un buen rato en lo del señor, escuchando a los Beatles. Y esa Solange preguntó qué estaba sonando, cosa que se le perdonaba porque estaba más buena que comer con la mano. El tema era que se la disputaban Bataille y Deleuze, aunque como el segundo tiene novia el primero -al menos en mi opinión- tenía legítimo derecho.
No ganó ninguno, claro está. Yo me dediqué a la tercera chica, mi amiga Alicia. Con ella ya había quedado mal cuando le dije "estás flaca" y me respondió "¿me estás diciendo que antes estaba gorda?". Se trata de un sencillo problema de construcción de oración che...
Y le pregunté a Jim qué onda con Betina. Me contó algunas cosas, me despejó que no había pasado nada, y me aclaró que su pelea con Rousseau no implicaba que iba a hacer cualquiera. Y que además no le gustaban las rubias. O sea: una respuesta bastante pelotuda.
IV
Me hiciste tentar con lo de las entrevistas:
- Nadie entiende qué mierda buscan los psicólogos laborales con esas preguntas - dijiste -. Te preguntan: "¿te gusta el azul?", mientas te toman la entrevista en una habitación azul, con muebles azules y la entrevistadora está vestida de azul. Y uno contesta: "no, me va más el celeste".
Me reí cinco minutos seguidos. Dijiste que no era tan bueno tu chiste, y quizás fuera el daikiri, pero no podía parar.
Tu amigo Gilles bailaba con Solange. Todos miraban a Solange, siempre es así. Y te invité a bailar y en verdad no tenías demasiadas ganas, pero recordé que a veces empujándote un poco aceptás. Esperé estratégicamente a un rockanrol de Los Redondos.
- Menos mal que pararon con el reggaetón - dijiste-.
Mientas me sorprendías con alguna que otra vueltita, me preguntaba hacía cuántas horas que hablábamos.
V
Creo que reboté con todas. Creo que en serio, le tiré tiros a todas la mujeres de la fiesta. Nada. Un fracaso. Entonces esta Solange largó a Deleuze y se vino para donde estaba: la barra, degustando un Smirnoff con vodka.
- ¿Qué hacés solo?
¿Qué se supone que debe contestar uno a eso? Lo frontean así, la cosa no resiste demasiado análisis. Pero dije que no la iba a sacar a bailar, que ya Gilles había estado en esa movida. Me propuse hacer gala de mi simpatía y mi ocurrencia:
- Mirá ese plano de evacuación. Preciso uno para mi casa me parece.
- ¿Un plano de evacuación para tu casa? - dijo extrañada.
- Sí, indicaría: punto de reunión: el living. Una flechita indicaría el camino a la cocina y la heladera, para sacar los alcoholes. Porque en caso de un incendio, si dejás los alcoholes, peor porque son inflamables, ¿no?
La piba era menos tonta de lo que creí, porque se rio. Y así conseguí su teléfono.
VI
- Yo creo que estás para más... - te dije.
- Mmm, ¿hace falta hablar de trabajo un sábado a la noche?
Era lo que más compartíamos, pero tenías razón. Hay que innovar en los temas. Me preguntaste cómo me estaba yendo en la facultad, cuando planeaba recibirme. Por más que el tema no me apasionaba te seguí la onda. Te recordé que al haberte recibido en Comunicación te consideraba un modelo a seguir. Me dijiste que no te tirara tantas flores.
Te dije que estabas flaco. Me convidaste de tu cerveza y me dijiste que el tema era que ya no comías. "Estás lindo", dije achinando los ojos. Me arrepentí, porque me salió casi como si lo dijera una madre.
Nos quedamos charlando en una esquina. Solange ahora había pasado a tu amigo Jorge, mientras Bataille y Debord no perdían tiempo. Alicia, ¿qué era de Alicia? Ni que la hubiera llamado, vino a nosotros. Me dio la sensación de que los dos queríamos que se fuera.
- ¿Qué les pareció la bailarina? La verdad que me dio verguenza ajena a mi.
Tu cara de poco interés era mortal. Fuimos a comprar otra cerveza mientras vos ibas a hablar un poco con tus amigos, Guy y Gilles. Cuando volvimos se reían de algo, pensé que habían hecho un comentarion de nosotras. Y para generar conversación:
- ¿Qué? todavía no estamos tan borrachas - dijo Alicia.
Yo tenía sueño y en un momento me tomé el atrevimiento de posar mi cabeza sobre tu brazo.
Publicado por T. en 11:31 0 comentarios
Frases pocon copadas
Las frases no van acompañadas de gestos y tonos: Son esos gestos y tonos, embebidos en una situación, en un despliegue de posibilidades que hay abierto y que condenan o salvan, según la ocasión. Por eso todo texto debe leerse con la tonalidad adecuada, que su espíritu invoca.
Sobre el tema, una lista de frases poco copadas sería la siguiente:
"Creo que siento cosas por vos": Es una de esas frases de resignación. Y del otro lado, la verdad es que uno no sabe qué hacer. ¿Como decirle que no? Uno quiere no herir a la otra persona, pero llegué a la conclusión de que es imposible...
"Te estimo": pésima frase para decirle a tu ex cuando están peleados pero con ganas de al menos llevarse bien, y ella está con la tristeza más grande del mundo en el pasillo del segundo piso de la facultad. "Te estimo" lo dice mi viejo, me contesta. Y claro, tiene razón, qué estúpido que soy.
"Tu ex novia está embarazada": creo que siempre es una frase polémica. El tema es que suena peor cuando lo dice tu actual, porque es una especie de testeo de "a ver cuánto te importa y qué expresión te genera". Y uno no sabe para donde ir: ni fu, ni fa, que bien, cómo está, mirá vos, cualquier cosa.
"Me encantaría que vengas a mi cumple": Puro contexto esta, pues es otra verdadera cagada emitida por alguna ex. ¿Es necesario enviar un mensaje especialmente a mi? Porque uno empieza a preguntarse qué nivel de relevancia tiene uno entonces, con qué se encontrará, o cómo no tiene ganas de cruzarse con el actual novio de la susodicha.
"Lo que tuvimos fue maravilloso": como pocas, poco copada. Sobre todo para ser enviada por mensaje de texto luego de que ella se sube a un taxi, pero previamente te encaja un beso más largo que toda la saga de StarWars.
"¿Qué pensás?": sencilla. Pero la odio, porque intenta desarmarlo a uno.
"Perdón, ¿podemos hablar?": Es polémica, pero en algún momento debe surgir irrefutablemente. El tema es el clima previo de hablamos, no hablamos, querrá hablar, no digo nada, me mira y dice la miro y digo. Y lo gracioso es la irrefutable apertura: ese "perdón" tímido pero ganador.
"Quizás ella quiere volver con vos": una de amigos. Te la dicen cuando descubriste algo de tu ex y empezás a dar vueltas, y entonces intervienen del exterior para llamarte la atención sobre por qué estás dando vueltas tanto sobre una persona que ya no es parte de tu vida. Y peor, para decirte que en una de esas a la otra persona le pasa lo mismo.
"Te odio": Aparece en momentos irremables, de un nivel crítico sin precedentes. Es una de esas frases que no tiene respuesta, que lo único que puede hacer uno es quedarse callado, dar un poco de tiempo como si a la otra persona a los dos minutos se le fuera a pasar.
"No sé lo que quiero": gran obra maestra de los penales convertidos en frases. Creo es una real cagada decirla, pero peor es recibirla. Y peor peor de lo más peor, es que sea la verdad pero ni tangan las bolas de decirla.
"Tengo miedo": Contrapartida de la anterior. Es medio una cagada, pero opino que guarda una honestidad tan brutal, tan desnuda, que a uno le provocan unas ganas explosivas de aliviar ese temor. Es imposible no dar cabida a esta, aunque sea en un mal momento. Es de esas que lo cambian todo instantáneamente. Hay que tener huevos para decir esta.
"Todavía seguís enamorado de...": dicha por un amigo o amiga, cuando uno termina una relación pero en lugar de estar liberado, está condenado. Entonces se toman el trabajo de recordarte a ese amor de facultad, de secundario o lo que sea, y vos decís "mierda, no me la recuerdes".
"Vengo de una relación heavy": esta es genial escucharla cuando comenzás a salir, porque te da la pauta de que no vas a pasar de una o dos citas más. Pero el tema es que a veces uno guarda la ilusión, como si pudiera cambiar ese destino.
"Estoy interesada en alguien más": una de esas que intenta no ser una cagada pero jamás podrá evitarlo. Una de esas que a uno lo llama al silencio total y entonces la otra persona se siente para el ojete y no sabe cómo hacer para remontar la situación.
"Dale, salgamos. ¿Le aviso a los chicos?": harto penal para cuando estás queriendo empezar a salir. Es un claro indicador de que "está todo bien pero no salimos ni en pedo los dos solos". Aún así, a no ser tan malos: es políticamente correcta.
"¿Te va fulanita?": Detrás de esa simple frase en verdad hay una arquitectura indagatoria de alta complejidad, en donde la otra piba la mandó a la amiga a preguntar qué onda. Y de cagada un tercero puede terminar metido en una relación de dos, además de varios ruidos comunicacionales.
Esto es un stock de frases, limitado, lo sé. Hay varias más, lo sé. Las aquí presentes están explicadas de una forma esquemática e imprecisa. Sepan disculpar.
Publicado por T. en 11:27 0 comentarios
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