Estar bien

lunes, 20 de diciembre de 2010

I
"Uno tiene que hacer lo que lo haga sentir bien", dije a Guy y Roland, justo al salir de un bar de Serrano.

Dos segundos antes, había conseguido extraer uno de los carteles de Heineken que se encontraba al lado de nuestra mesa. Acto que algunos (una, en particular), habría calificado de "estupidés con alto contenido de colesterol que obstruye la llegada de sangre al cerebro". Cosas que pasan, vio.

Me acordé de la operación aquella, en la que sacamos el cuadro a lo largo de tres pisos de boliche-bar. Eso fue como una especie de obra maestra.

II
- Y entonces, ¿cuando me tomaste de la mano qué significaba? - dijo ella.

Si uno lo piensa, el tema de ir caminando de la mano puede ser mucho más comprometedor que un beso. Iba a decir "complejo", pero no, me quedo con "comprometedor". ¿Por qué? Digamos que los primeros ocurren en diversas variantes/ligues/fijas/huesos/novias-novios/amantes y todo eso. Pero el tomar de la mano denota cierto, "compromiso".

Cuando digo compromiso, no lo digo de casamiento. Pero si de es como que uno se fija a la otra persona, agarrándose. "ok, estamos juntos". Eso es la agarrada de manos. Encima por la calle: pública.

- Y entonces, ¿qué tenía yo que entender de eso?

Bueno, debido a esto, evidentemente, tengo a Betina sentada frente a mí haciéndome preguntas. ¿Y qué puedo decir? Que estaba confundido, que no entendía nada, que estaba deprimido, y toda una serie de verdades que no creo que contribuyan a hacer que ella se alivie conmigo.

- Jamás te pasó nada conmigo.

Minuto, tiempo fuera, paren. Sí sí, cosas pasaron. Pero no lo que todos se creen que pasaba. Recapitulo: Mucha cercanía con Brecht fue una forma que tuve de palear la falta de Jackie. Sé que no es nada copado, pero es así.

Reformulo entonces la frase inicial: "Uno tiene que hacer lo que a uno le haga sentir bien, siempre que no atente contra el bienestar de otro". Pero no soy tan estúpido como para creer que esto es así de fácil.

III
Ocurre que las mujeres pueden decir cosas jodidas. Muy jodidas. Recuerdo cuando Bella me acusó de meterle los cuernos con Antonella. Fue crudo, fue una verdadera cagada, fue algo así como:

"Me tenés acá, olvidada. Soy como una puta para vos, que no vale nada".

Y entonces a uno se le revuelven las entrañas. Creo que esa situación fue un breaking point. Convengamos que Carolina tiene un carácter fuerte. Y uno cree estar curado de espanto cuando ocurren cosas como que Betina caiga a una fiesta de fin de año con alguien.

- Es una boluda. Lo hace por venganza.

Más que probable que fuera por venganza. Ahora bien, hay dos cosas que me llamaron la atención: la primera es que me sentí algo incómodo, claro. Incomocidad injustificada, porque en definitiva, ella y yo no habíamos sido nada.

Pero además, me planteé una segunda cuestión: yo había decidido explícitamente no ir con Micaela para no molestarla a Betina. So:

Máxima a nueva revisión. "Hacé lo que te haga sentir bien... Sentirte bien no depende exclusivamente de vos". O cómo sea. Ya la cosa se va desdibujando.

IV
- No sé qué. Qué quiero de vos. Te juro que hay momentos en los que te tengo entre ceja y ceja.

Me di cuenta por el escandalete que me hiciste en Juramento y Vuelta de Obligado. ¿Hacía falta? Sos celosa.

- Te portás como si realmente yo te importara un carajo.

¿Qué la tienen con esa línea argumental? ¿Tan así soy? Esperá un poco porque entonces yo de este lado la estoy pasando mal al pedo. ¿Cómo puedo hacer para que se den cuenta de que en una de esas sí me importan?

Recopilo posibles respuestas:

Betina hubiera dicho que un beso no hubiera estado mal. Micaela hubiera dicho que un par de llamados por día no estarían mal. Bella hubiera dicho que sólo pretendía que no hable con ninguna mujer que no fuera ella por el resto de mi vida y Jackie hubiera dicho algo así como "prentendo que estés pero no tan en serio".

Algunas otras: Justine hubiera dicho que lo único que tenía que hacer era volver a ser el de antes (el que la saludaba con "hello sunshine"). Male que sencillamente me digne a tenerla en cuenta para el diálogo de dos personas civilizadas. Antonella, que deje de tomar decisiones precipitadas como la que tomé hace una semana.

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