I
Caminábamos con Michelle por la Gran Vía. Era sábado a la mañana. En particular, yo andaba tras la búsqueda de un Rickenbacker 4003 Fireglo, que me venía resultando bastante difícil de hallar.
contreras
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Cosas que se dicen
I
Tengo escrito EL episodio entre Michelle y Jon. El momento donde se dicen la posta. Pero no lo voy a publicar aún.
II
Almorzamos un martes, creo. Ella, por primera vez desde que yo sabía de su existencia, vestía pantalones de jean. Nos sentamos a lado de la ventana, cosa que nos gustó a ambos porque estamos tan cerca del afuera y tan separados.
Ella lucía un tanto cansada, pero efusiva como siempre. Es de esas personas que se sienten incomprendidas por el mundo, que no acepta que ellas son diferentes. Y según dijo, había tenido un altercado ayer (presumo lunes, según mi memoria traicionera) con su profesora de masajes.
- Cuando requieras práctica, acá estoy - dije mientras me tomaba el cuello y actuaba un poco el dolor-.
Me respondió con una mueca.
III
About the Bentham Method:
Si hay algo que me molestaba eran esos arranques. Él es un tipo tranquilo, pero de vez en cuando inicia un proceso, como si quisiera la revolución. Y todo tiene que ver con su método, se los juro. Un día hace equis cosa, ¿por qué? "Porque jamás había pensado en hacerlo". "Porque mi cabeza me dice que no debería". What??
El problema mayor es cuando intenta trasladar esos supuestos a vos. He tenido mil discusiones sobre esas cuestiones, en las que él me terminaba diciendo qué debía hacer. ¿Qué había pasado con el tipo modesto que salía conmigo? ¿Desde cuando este rupturista pacato ha reemplazado a mi novio?
El día en que nos peleamos mal mal mal, él me dijo que todo ocurría porque yo tenía miedo.
IV
Entonces, él, mister "estructuras complejas" ahora trabajaba sobre una base de cuatro notas. Muy folky, by the way. Se componía únicamente de do, si, re, sol. Nada más. No había cambios, no había montajes, no había niveles ni capas con capas con capas.
Le quedó una cancioncita adorable.
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Cositas, viste
I
A pero, comentame, ¿qué es lo que no te convence? Me encantaría que me dijeras por qué no. No por cuestionarte, ni refutarte, sino por conocerme un poco más, o saber cómo me ves.
Vos me mirás de una forma diferente, no como me miran los demás. Lo sé, yo te miro a los ojos cuando me hablás. ¿Sabés la cantidad de copas que tomé, mientras esperaba que me dijeras algo, que sencillamente me hablaras?
Te parecerá sencillo a vos: conociste a alguien en pleno viaje, te sentiste bien, te dejaste llevar. Y luego te fuiste, sin darme demasiada explicación.
If. What if. Odio preguntarme qué podría haber pasado. Aunque me doy cuenta que fuiste vos, más que nada, la que no quiso que pasara nada más, me pregunto qué hubiera pasado sí... ¿nos hubieramos conocido en otra etapa de nuestras vidas?
II
Según Jimmy, le atraigo porque debo tener algo de una maestra de cuando él tenía cinco años. Quizás sea mi carácter digno de una maestra, de andarle encima a los nenes, reprocharlos pero quererlos, acogerlos pero no mostrarles mis propias debilidades.
Suele decir que soy muy inteligente. Me gusta que lo diga. Más allá de que sé que el también me mira las tetas, me gusta saber que no es lo único que ve en mi.
Siempre me reprochó ser poco comunicativa. Si bien soy amiguera, según Jimmy, hay que hacer una especie de arqueología para intuir siquiera cómo me siento al respecto de algo, de lo que sea. Admito que tiene razón, que no dejo entrar a cualquiera.
Él es un tipo altamente racional, mide todo, se la pasa analizando variables, pensando posibilidades, diagramando mentalmente las cosas. Suma, resta, saca. Intenta ser un estratega, y no se da cuenta de que no somos así, de que yo no soy así. Aunque a veces sus métricas hayan tenido la razón, no soy así.
III
Me pregunto en qué momento habrá decidido ser así. Bah, como si se tratara de un momento. Debe ser solo esa sensación de momento aislable, de día x, en la que presiento que dejé de ser el tipo que era para ser otro.
Si alguna vez dije "yo, el peor de todos", fue en broma. Lo que pasa es que a veces uno arma tanto quilombo, jode a tanta gente, lastima tanto, que se siente una especie de bomba expansiva, de mala persona sin querer.
Y no, creo que tampoco es tan así. Al menos ahora, creo que no es tan así. Lo mejor que pude haber hecho fue decirle las cosas, irle de frente. Sino, ocultarle las cosas era montar una pantalla innecesaria.
La mentira tiene patas cortas. ¿Saben qué? Hay veces en que uno dice la verdad, pero aún así, la ficción es tan fuerte que es irremontable. Sobre todo, si salís con chica x, jamás jamás la vas a convencer de que no pasó nada con chica z. La gente muchas veces cree lo que quiere creer.
Fases
Jon está trabajando en la siguiente secuencia de canciones:
Fase 1: Ignición
- La chica se enamora profundamente de alguien. Se siente intensamente atraída por esa persona, podríamos decir hasta cegada. Literalmente, ella es encendida por el acontecimiento de conocer a esa persona. Vive una relación muy apegada y se siente verdaderamente feliz y realizada.
(Es la canción más corta de la saga, la más ruidosa.)
Fase 2: Colisiones
- La chica se encuentra engañada por quien creía que era su amor. Descubre que él no le corresponde, por más que compartieron mucho juntos. Ella ve toda su historia, sus vivencias, destruidas. Se siente estúpida y toma un enorme rencor hacia su ahora ex enamorado.
(La composición más compleja de la saga, ya que no cuenta con una estrofa homogénea y su ritmo es "atípico".)
Fase 3: Siluetas
- Intenta reencontrar su rumbo, ya que luego del shock de verse abandonada, se encuentra errante. Sufre cambios en su personalidad, directamente siente de otra manera, debido a la desilusión ocurrida. De tal forma, se percibe a sí misma haciendo cosas que no se creía capaz, y fallando a sus anteriores mandatos de moral. Es ella divagando y sobrepasando sus propios límites.
(Es la canción más larga, y que contiene la mayor cantidad de referencias bibliográficas, entre las que se encuentran Flaubert, Ponty, Sartre y Stalin.)
Fase 4: Colapse
- Finalmente se junta con otra persona, con quien tiene un romance bastante importante y se pone nuevamente en pareja. Se cree en un principio feliz, pero en verdad es una relación forzada que intenta dar fin al ciclo depresivo anterior. Es ella intentando superar una situación que vino arrastrando con esa relación fracasada, que tanto la marcó.
(Sin composición.*)
Fase 5: Dinner & Wine
- La chica en una cena, habla con su pareja. Le expresa su tedio, su sinsentido. Se encuentra deprimida, porque va descubriendo algunas cosas de sí misma: que es infeliz. Esta canción contiene una frase ideada por uno de los personajes que no es Jon: "Honey would you pass me the wine, just another glass and I´ll be intact".
(Es la más tradicional de la serie, ya que se basa en estructuras pop ya conocidas.)
La Fase 4* es el bache en la secuencia: Jon aún no ha creado ni la música ni la letra. Sencillamente se sabe que existe porque sería la pieza faltante de la serie.
Se supone que podría haber una fase 6, en la que el conflicto se resuelva de una forma u otra. Pero eso es futurología.
---
Notas de Bayton:
1. Probablemente haya que agregar algo, un impass, entre Fase 1 y Fase 2, ya que el pasaje de una a otra puede ser demasiado repentino. Eso podría ser como una Subfase, llamada Limbo.
2. Siluetas debería llevar el subtítulo de "Tus cielos azules niegan la evidencia".
3. La existencia de una Fase 6 sería buena, ya que sino la saga termina con lo que puede considerarse la canción menos arriesgada de todas.
4. Fase 5 a su vez tiene reconocidas similitudes con la olvidada Sunny Day.
5. Hablando de autorobos: Fase 3 contiene a modo de final el estribillo de otra canción antigua, que dice "Es tan real, es tan real: hasta estallar". Debería al menos retrabajar los arreglos. O directamente extirpar esa parte.
6. Ignición está en E. Colisiones está en D, basando su estructura luego en F# y A/E. Siluetas arranca en C, para posteriormente basarse en E. Dinner & Wine está en A.
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Etiquetas: IV
Dos
I
Llegué a Madrid dos días después de lo que en principio pensé, dos días antes de lo que realmente charlé con Solange. De alguna forma, Atocha me recibió como un hombre incapaz de elucubrar planes y mantenerlos. "La jungla interna", pensé, mientras veía esa especie de bosque que tanto me gusta adentro de ese tinglado.
Mi idea de arrancar la semana sobrio fracasó en seguida, pues terminé en 100 Montaditos frente a la estación, y ya me puse ebrio a las dos de la tarde. Y Solange regresaría pronto y todo se me empujaba adentro, porque yo sabía las cosas que iban a pasar, las determinaciones que debía tomar.
Me reí entre un lagrimeo, mientras pedía un montadito más y mi tercera cerveza. Tenía una semana antes de volver al trabajo, ergo, la idea de escapar a Toledo me resultó no solo brillante, sino necesaria. Reí. Sería genial volver a la cité medieval, la tierra del Quijote, sentirme algo héroe un rato.
Retorné a Atocha y adquirí, entre balbuceos que provocaron la sonrisa de la cajera, un ticket para quijotear al día siguiente.
Era un requisito para que el sistema siguiera funcionando, al menos los dos días subsiguientes.
II
Cuando lo dejé en Matabiau me sentí en paz. Estaba tan tranquila que hasta me amigué con la ciudad, comprendí porqué le gustaba tanto a Jon. Fue una despedida casi emotiva, me dispuse a recorrerla un poco, a darle importancia. Y también volví al George & Dragon.
Fue al otro día, al despertar, se me cerró el estómago, signo irrefutable de que algo andaba mal. Mi cuerpo sabe más que yo de estas cosas: toda la semana anterior a la muerte de mi padre, me la pasé vomitando. Los médicos le encontraron explicación. También, cuando me bocharon en historia, ya dos días antes de que me dieran la nota, lo mismo.
Traté de no pensar en Jon y un final abrupto. Eso fue peor, porque cuando me planteo que no tengo que pensar en algo entonces me pongo obse, no me lo puedo sacar de la cabeza.
III
Regresé de Toledo por la noche casi, después de un día de intensas caminatas y media tarde en el museo militar. Además, me peleé con la recepcionista del castillo de San Servando, porque no me daba toda la información que le pedía con un mínimo de amabilidad.
Por la noche, chequeando correos, fue que opté nuevamente por exiliarme en Brujas al menos hasta el sábado. Ella llegaría mañana, mi avión salía a las doce del mediodía. Es decir, tenía unas horas para empacar nuevamente e irme.
Pensé en escribirle un mail a Solange explicando, pero no tenía explicación. Tenía el sentimiento ridículo de que no podíamos estar en la misma ciudad. O no me sentía preparado. ¿Explicar qué? Ella volvería a clases la semana siguiente, ergo, debía evitar que venga a la ciudad belga.
Lo mejor era no decirle.
IV
Llegué a Madrid tal como lo había planeado, dos días después de la partida de Jon. Me encontré a esa ciudad tal como la había dejado: insulsa, aburrida, sistemática, cuadrada, como un cubito de hielo que se mueve para todos lados. Extrañé Toulouse.
Por alguna razón Jon no me contesta los mensajes.
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Toulouse / Tu luz / Too Loose
Me acuerdo que él pidió una Becks. Y yo pedí un White Russian. Recordé ese lugar: era el preferido de JB. Y de Bayton. Recuerdo que nos sentamos ahí una noche fría, fría. No pensé que fueramos a sobrevivir. Yo me había maquillado como para una cita.
Sólo nos juntábamos a escribir un poco. Pero había algo que no habíamos aclarado, evidentemente. El vino de camisa y todo. Yo mido esos códigos: si el hombre se arregla, es que hay alguna intención. Y si bien aplica a nosotras también, no tanto. Bah...
El George N Dragon (Greorgian Dragon, duh) queda en una esquina en la ciudad de Toulouse, lugar en el que yo estaba pasando el break de la facultad, visitando a mis tíos. Y por el que estaba casualmente pasando Bayton.
Era requisito del sistema que pasáramos por ese bar - su preferido, ya les dije-. Si bien a mi me gusta la cerveza, esa noche había decidido envalentonarme. Como si precisara el alcohol para perder la cabeza y animarme a eso que yo me quería animar pero no tenía la valentía de siquiera formular como correspondía.
Y él. Él estaba en cualquiera, después me enteré. Pero les juro que en ese momento no sabía.
Él me tomó la mano, me contó un poco que había conocido Gaena, que había conocido Marseille. Que tenái sentimientos encontrados hacia la ciudad, porque si bien era un cacho de historia, también el Chateau D'If (él lo pronunciaba muy cerrado: "yatódif") había servido para una sola batalla. Y le indignada que la historia fuera escrita por locos así.
Le conté sobre Salzburgo, y se indignó más aún.
Me puse nerviosa cuando le mostré en qué había estado trabajando. No sé, fue muy tonto todo. Incluso rompí una de las ojas al tratar de sacarla de la carpetita. Pensé que hubiera sido mejor traer la tablet, pero me pareció poco romántico,
Poco romántico, con Bayton. Por favor, flor de pelotuda soy.
También hay cosas que una mujer no debería permitir, como por ejemplo, que él reposara su mano en mi regazo, mientras leía atentamente junto a mi mis notas. Y sus movimientos se confundieran con una caricia, como si quisiera tocarme. Y yo cayendo como una colegiala que se sienta rarita y tiene ganas de experimentar.
Mi White Russian se había acabado cuando me di cuenta que yo me apoyaba levemente sobre su hombro, que evidentemente nadie estaba tomándose en serio esto de revisar notas. Debo decir que lo había ensayado bien, que me había enviado las canciones en mp3 a mi correo una semana antes.
Todo se había armado de forma tal que estuvieran dadas la condiciones para juntarnos a revisar música. Lo que no me dijo fue cómo le gusta hacer música a él.
II
Será que los encontré en la invernal Toulouse, pero los discos L´Absente y (Tout est calme) de Yann Tiersen me hacen adorar una jornada adentro de casa, con estufa, café y mirando al frío por la ventana. Sostengo que escucharlos en verano no es lo mismo, no tiene el mismo sabor, no los disfruto de tal forma.
Entonces hay algo de situacional, de memoria emotiva. Justo hoy agarré el libro de Merleau que conseguí de forma accidental en la feria (Lo visible y lo invisible, hasta hace poco inconseguible), y me hizo pensar en eso: la situación compleja de escuchar esos discos de Yann Tiersen en otro contexto que no es su original.
Porque Toulouse es hermosa, la caminaría sin rumbo durante una semana, tranquilamente.
La cuestión es que no me pasa con todos los discos, pero con esos dos en particular, sí. Como si requirieran su ciudad de origen. Cuando se los hice escuchar a Solange, no le parecieron nada del otro mundo. A ella le gusta no acompañarme demasiado en las cosas, siente que es demasiado comprometido.
Esa capacidad de poder vivir el invierno de Toulouse en otro lugar no me la saca nadie. Sería como un requisito del sistema: volver a pasar por ahí, como cuando era más joven. Sentarme en el George N Dragon, pedir una Becks.
III
Lo despedí en Matabiau dos días después. Nos habíamos comportado de forma extraña esos dos últimos días, casi ni nos comunicamos.
El se iba para su España. Yo me quedaba unos días más, antes de volver a la universidad. Durante esos dos días me sentí liberada, como si pasar el proceso con Jon me hubiera liberado un poco. Estaba todo bien. Habíamos estado juntos y nadie había matado a nadie, no había odios, no había líos.
Paz.
Me reconforté en esa idea. Quizás a la mañana tuve un sentimiento raro, como de extrañarlo. ¿Por qué? La verdad que no puedo explicar a Jon ni siquiera cuando se me aparece así, de forma tan efímera.
Ya cuando se había ido, caminando en dirección contraria a la estación, me di cuenta un poco por qué le gustaba esa ciudad: era sencilla. Las calles, la gente, los edificios. No era como otras ciudades, donde están refaccionando todo, donde existen los problemas de una nación. No había costa, no había grandes monumentos ni lugares reconocidos. Era sencillamente una ciudad, con su aire propio.
Esperé otros dos días para volver al George N Dragon, sola. Me pesó un poco. Me valí de un papel y un lápiz (no tenía birome) para escribir una canción. Pensé en una carta para él, pero luego lo transformé en versos, que probablemente le enviaría con dos motivos: uno, que le pusiera música. Dos, a ver si se daba cuenta que hablo de nosotros.
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Los Idiotas
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La musique
I
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Seguridad horrorosa
I
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Cinicos
I
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Los honestos
- Te pregunto algo...
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Ni todos los santos
Una seguidilla de mensajes sirvieron de cañonazos. Gaena estaba atacando el Chateau D'If, como era predecible. Evidentemente, por alguna circunstancia geográfico-sentimental, no podría atacar Saint-Nicholas.
- Qué tanta cosa. Yo no di tanta vuelta cuando recibí su visita. ¿Cuándo sale la primera?
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La guerra
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Multiply
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If
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Revés
Y felizmente me dejé caer sobre la cama, luego de otro largo día de trabajo. Todo había quedado atrás, como si se tratara de siluetas en una ráfaga fugaz. Y ya. Silencio, como te quiero. No me importaba recibir llamados de mi madre, tampoco me importaba que él estuviera con otra, ni que mañana me esperara flor de quilombo con la vecina debido a que mi gato le había cuadriculado la cara al suyo.
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Hipotesis
1) Me veo obligada a sostener que nuestros "diálogos" tienen algo de Cortazariano. Esa especie de solemnidad respetuosa pero querendona, algo chambona, vaga, retrucadora. Como si estuvieramos exponiendo una clase o algo y de repente saltara alguien de atrás a decirte "che boludoooo".
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Nantes
Nobody raise your voices... just another night in Nantes (pronunciese "Nontes").
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No me busques, pero procura encontrarme
“Supongamos que alguien quiere copiar pura y simplemente Las Meninas – le dijo Picasso a su amigo Sabartés -, llegaría un momento en que si fuese yo quien lo hiciera, me diría: “¿qué pasaría si pusiera este personaje un poco más a la derecha o a la izquierda?”. Y trataría de hacerlo a mi manera, sin preocuparme de Velázquez. Esta tentativa me llevaría sin duda a modificar la luz o disponerla de otra forma, puesto que habría cambiado de sitio un elemento. Asi, poco a poco, lograría hacer un cuadro, Las Meninas, que sería detestable para cualquier pintor especializado en copiar y no serían Las Meninas tal como aparecen en el cuadro de Velázquez: serían Las Meninas del que lo hiciera”.Publicado por T. en 0:04 0 comentarios
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Robarle el camino a casa
- ¿Hacia dónde vamos? - le pregunté a Jon por cuarta vez.
Pedazo de mentiroso hijo de puta, estábamos caminando hace media hora. Y la verdad, mi humor se pudría a cada paso.
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