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contreras

jueves, 12 de julio de 2012

I
Caminábamos con Michelle por la Gran Vía. Era sábado a la mañana. En particular, yo andaba tras la búsqueda de un Rickenbacker 4003 Fireglo, que me venía resultando bastante difícil de hallar.


Michelle me escoltaba porque, además de aprovechar el paseo para sus inevitables compras de velas aromáticas, estaba en contra de que yo adquiriera el mencionado instrumento. "No me parece que te gastes en eso", decía.

Sí bien eso había generado conversaciones con cierto nivel de tensión, yo en particular no le daba demasiada importancia.

Intenté dispersarme en una librería, para buscar uno de los libros de Merleau que no conseguía, pero enseguida me di cuenta de que el local era de libros religiosos, ya que las categorías en las estanterías rezaban: "moral", "teología", "valores familiares", "espiritualidad".

A los dos segundos estaba afuera, y Michelle se reía de mi cara de espanto.

En un momento, entramos en una galería y dimos con un local de música bastante maltrecho, atendido por un gordo barbudo. Era evidente que ese tipo tenía un Rickenbacker. Del '79, con algunos detalles en la parte de abajo, pero en excelente estado.

Charlé un poco más con el gordo, que en verdad no lo quería vender, lo había sacado del depósito solo para mostrarme esa reliquia. En un momento Michelle me pisó el pie, en un claro signo de advertencia de "ni se te ocurra".

Se hubiera tenido que quedar tranquila, ya que no pensaba llevárme ese en particular, y menos al exorbitante precio propuesto por el tipo ese, quien evidentemente pedía eso para no venderlo.

"Es que estas cosas tienen valor afectivo", me había dicho.

II
I am really bad at writing, i believe. I just do it because I dig de experience, and as Merleau-Ponty and Pablo Picasso (more or less) explain, words are pure tought becoming real. And I do not strictly separate thinking from feeling.

The other day I went to a bar where a friend of mine was going to read a short story she wrote. Quite a good tale, i must say: full of metaphores and poetry, a political feminist version of our government. And as I heard the words coming out of her mouth, I realize that most of my friends are really good at writing.

I believe that the matter here is, not only talent, but go and live life. I mean, the tales you can write, even if they are science fiction, must have some relation to your experiences. So, the richer your life is, the better you will write.

This is the practical support to my so "totally off topic" activities. I feel that you must do something completely unrelated to your profession, in order to enrich your capabilities. Perhaps you can find solutions in something that seems to have nothing to do with nothing.

Oh, yups. This is totally random, I know.

III
Hecho tipo necktrough, dos micrófonos single coil, el del puente con chapón. Ambos micrófonos tienen la misma polaridad, lo que genera el clásico sonido de "hum" distintivo de un Rick. Salida stereo.

Edición 2004 o superior, que viene con el switch de sonido vintage. Pickguard blanco. Escala larga, calibre de cuerdas 0.40, afinación estándar. Terminación en Fireglo, cuerpo de maple, fingerboard de palo de rosa. Creo que los frets son medium.

Quizás, sería posible, modificar el single coil del cuello por un toaster.

IV
- ¿Vos decís esa?

- Sí, ¿por qué no?

- Bueno, probaría con una de Woody Allen que están versionando. No me malinterpretes, pero Sartre es un poco pesado, no nos va a dejar con muchas ganas de vivir un sábado a la noche.

- Podemos ir la del domingo en todo caso.

- Genial. A puerta cerrada un domingo. Creo que me mato.

- Bueno bueno, está bien, si no querés no vengas, voy sola.

- No, sí, digo que voy. Pero para el sábado, veamos la de Woody. Y el domingo, tomamos algo de soma o prozac y vemos la de Sartre. ¿A que hora es?

- A las seis los domingos. A las siete treinta los sábados.

- El domingo tengo ensayo a las cuatro. Pero para el otro domingo veo de correr el horario y listo, llegamos fantastique.

- O lo pueden hacer el sábado...

- No llegamos ya a cambiar el día. Además creo que Solange específicamente no podía en otro momento. Dimos setecientas vueltas para eso.

- Ah, Solange.

- ¿Qué?

- Nada. Siempre dando la nota.

- ¿Cómo siempre?

- La otra vez también, ¿no tuvieron que andar cambiando todo para que encima ella fuera nada más un rato? Todo porque tenía un recital.

- Ajá. ¿Y desde cuando acotás vos sobre ese tipo de cuestiones?

- Es sólo una observación, nada más, Jon.

- Sep. La otra vez, cuando te la presenté, estuviste un poco arisca con ella. ¿Puedo arriesgar a que hay un caso de celos aquí?

- No, tonto. Solo digo en base a lo que vos mismo me comentás, nada más. Vos sos el que se queja, así que no me vengas porque nada que ver.

- Quién lo diría, Michelle con celos... Igual no entiendo por qué, no hay motivo alguno.

- Sí, como no hay motivo alguno entonces no hay celos, ¿entendés? Ahora, ¿me pasás el agua por favor? Uy, y ahora te andás sonriendo, por favor, nada que ver eso que decís... dejalo ahí, haceme el favor, fijemonos si hay que reservar para la de Woody...

Cosas que se dicen

I
Tengo escrito EL episodio entre Michelle y Jon. El momento donde se dicen la posta. Pero no lo voy a publicar aún.

II
Almorzamos un martes, creo. Ella, por primera vez desde que yo sabía de su existencia, vestía pantalones de jean. Nos sentamos a lado de la ventana, cosa que nos gustó a ambos porque estamos tan cerca del afuera y tan separados.

Ella lucía un tanto cansada, pero efusiva como siempre. Es de esas personas que se sienten incomprendidas por el mundo, que no acepta que ellas son diferentes. Y según dijo, había tenido un altercado ayer (presumo lunes, según mi memoria traicionera) con su profesora de masajes.

- Cuando requieras práctica, acá estoy - dije mientras me tomaba el cuello y actuaba un poco el dolor-.

Me respondió con una mueca.

III
About the Bentham Method:

Si hay algo que me molestaba eran esos arranques. Él es un tipo tranquilo, pero de vez en cuando inicia un proceso, como si quisiera la revolución. Y todo tiene que ver con su método, se los juro. Un día hace equis cosa, ¿por qué? "Porque jamás había pensado en hacerlo". "Porque mi cabeza me dice que no debería". What??

El problema mayor es cuando intenta trasladar esos supuestos a vos. He tenido mil discusiones sobre esas cuestiones, en las que él me terminaba diciendo qué debía hacer. ¿Qué había pasado con el tipo modesto que salía conmigo? ¿Desde cuando este rupturista pacato ha reemplazado a mi novio?

El día en que nos peleamos mal mal mal, él me dijo que todo ocurría porque yo tenía miedo.

IV
Entonces, él, mister "estructuras complejas" ahora trabajaba sobre una base de cuatro notas. Muy folky, by the way. Se componía únicamente de do, si, re, sol. Nada más. No había cambios, no había montajes, no había niveles ni capas con capas con capas.

Le quedó una cancioncita adorable.


Pero entonces no hay tanta lógica en todo esto como el suele decir.

V
- Me encanta la edición - dijo ella.

Claro, se fijaba en los márgenes, en la calidad del papel, en la tipografía que habían usado. Sans serif va para pantalla, pero para impresión, con serif. Ya lo sé.

Era, supongo, el divertimento que ella encontraba en acompañarme a las librerías. Como siempre, yo preguntaba justo por ese libro que estaba agotado, que no se conseguía en ningún lado.

- ¿Tiene La opera de dos centavos, de Bertolt Brecht? - dije unas veinte veces seguidas.

Al final, terminé comprando otra cosa, esa edición linda que a ella le había encantado, Seguridad, Territorio, Población.

- Además está re bien organizado, con el índice temático - dijo, mientras continuaba pasando las páginas con suma delicadeza. Porque ella ama al objeto libro.

Ella se fija en la forma, yo en el contenido. Digo: vos tan diseñadora gráfica, yo tan...

Cositas, viste

miércoles, 11 de julio de 2012

I
A pero, comentame, ¿qué es lo que no te convence? Me encantaría que me dijeras por qué no. No por cuestionarte, ni refutarte, sino por conocerme un poco más, o saber cómo me ves.

Vos me mirás de una forma diferente, no como me miran los demás. Lo sé, yo te miro a los ojos cuando me hablás. ¿Sabés la cantidad de copas que tomé, mientras esperaba que me dijeras algo, que sencillamente me hablaras?

Te parecerá sencillo a vos: conociste a alguien en pleno viaje, te sentiste bien, te dejaste llevar. Y luego te fuiste, sin darme demasiada explicación.

If. What if. Odio preguntarme qué podría haber pasado. Aunque me doy cuenta que fuiste vos, más que nada, la que no quiso que pasara nada más, me pregunto qué hubiera pasado sí... ¿nos hubieramos conocido en otra etapa de nuestras vidas?

II
Según Jimmy, le atraigo porque debo tener algo de una maestra de cuando él tenía cinco años. Quizás sea mi carácter digno de una maestra, de andarle encima a los nenes, reprocharlos pero quererlos, acogerlos pero no mostrarles mis propias debilidades.

Suele decir que soy muy inteligente. Me gusta que lo diga. Más allá de que sé que el también me mira las tetas, me gusta saber que no es lo único que ve en mi.

Siempre me reprochó ser poco comunicativa. Si bien soy amiguera, según Jimmy, hay que hacer una especie de arqueología para intuir siquiera cómo me siento al respecto de algo, de lo que sea. Admito que tiene razón, que no dejo entrar a cualquiera.

Él es un tipo altamente racional, mide todo, se la pasa analizando variables, pensando posibilidades, diagramando mentalmente las cosas. Suma, resta, saca. Intenta ser un estratega, y no se da cuenta de que no somos así, de que yo no soy así. Aunque a veces sus métricas hayan tenido la razón, no soy así.

III
Me pregunto en qué momento habrá decidido ser así. Bah, como si se tratara de un momento. Debe ser solo esa sensación de momento aislable, de día x, en la que presiento que dejé de ser el tipo que era para ser otro.

Si alguna vez dije "yo, el peor de todos", fue en broma. Lo que pasa es que a veces uno arma tanto quilombo, jode a tanta gente, lastima tanto, que se siente una especie de bomba expansiva, de mala persona sin querer.

Y no, creo que tampoco es tan así. Al menos ahora, creo que no es tan así. Lo mejor que pude haber hecho fue decirle las cosas, irle de frente. Sino, ocultarle las cosas era montar una pantalla innecesaria.

La mentira tiene patas cortas. ¿Saben qué? Hay veces en que uno dice la verdad, pero aún así, la ficción es tan fuerte que es irremontable. Sobre todo, si salís con chica x, jamás jamás la vas a convencer de que no pasó nada con chica z. La gente muchas veces cree lo que quiere creer.

Fases

miércoles, 16 de mayo de 2012

Jon está trabajando en la siguiente secuencia de canciones:

Fase 1: Ignición
- La chica se enamora profundamente de alguien. Se siente intensamente atraída por esa persona, podríamos decir hasta cegada. Literalmente, ella es encendida por el acontecimiento de conocer a esa persona. Vive una relación muy apegada y se siente verdaderamente feliz y realizada.
  (Es la canción más corta de la saga, la más ruidosa.)

Fase 2: Colisiones
- La chica se encuentra engañada por quien creía que era su amor. Descubre que él no le corresponde, por más que compartieron mucho juntos. Ella ve toda su historia, sus vivencias, destruidas. Se siente estúpida y toma un enorme rencor hacia su ahora ex enamorado.
  (La composición más compleja de la saga, ya que no cuenta con una estrofa homogénea y su ritmo es "atípico".)

Fase 3: Siluetas
- Intenta reencontrar su rumbo, ya que luego del shock de verse abandonada, se encuentra errante. Sufre cambios en su personalidad, directamente siente de otra manera, debido a la desilusión ocurrida. De tal forma, se percibe a sí misma haciendo cosas que no se creía capaz, y fallando a sus anteriores mandatos de moral. Es ella divagando y sobrepasando sus propios límites.
  (Es la canción más larga, y que contiene la mayor cantidad de referencias bibliográficas, entre las que se encuentran Flaubert, Ponty, Sartre y Stalin.)

Fase 4: Colapse
- Finalmente se junta con otra persona, con quien tiene un romance bastante importante y se pone nuevamente en pareja. Se cree en un principio feliz, pero en verdad es una relación forzada que intenta dar fin al ciclo depresivo anterior. Es ella intentando superar una situación que vino arrastrando con esa relación fracasada, que tanto la marcó.
  (Sin composición.*)

Fase 5: Dinner & Wine
- La chica en una cena, habla con su pareja. Le expresa su tedio, su sinsentido. Se encuentra deprimida, porque va descubriendo algunas cosas de sí misma: que es infeliz. Esta canción contiene una frase ideada por uno de los personajes que no es Jon: "Honey would you pass me the wine, just another glass and I´ll be intact".
   (Es la más tradicional de la serie, ya que se basa en estructuras pop ya conocidas.)


La Fase 4* es el bache en la secuencia: Jon aún no ha creado ni la música ni la letra. Sencillamente se sabe que existe porque sería la pieza faltante de la serie.

Se supone que podría haber una fase 6, en la que el conflicto se resuelva de una forma u otra. Pero eso es futurología.

---
Notas de Bayton:

1. Probablemente haya que agregar algo, un impass, entre Fase 1 y Fase 2, ya que el pasaje de una a otra puede ser demasiado repentino. Eso podría ser como una Subfase, llamada Limbo.

2. Siluetas debería llevar el subtítulo de "Tus cielos azules niegan la evidencia".

3. La existencia de una Fase 6 sería buena, ya que sino la saga termina con lo que puede considerarse la canción menos arriesgada de todas.

4. Fase 5 a su vez tiene reconocidas similitudes con la olvidada Sunny Day.

5. Hablando de autorobos: Fase 3 contiene a modo de final el estribillo de otra canción antigua, que dice "Es tan real, es tan real: hasta estallar". Debería al menos retrabajar los arreglos. O directamente extirpar esa parte.

6. Ignición está en E. Colisiones está en D, basando su estructura luego en F# y A/E. Siluetas arranca en C, para posteriormente basarse en E. Dinner & Wine está en A.

Dos

martes, 8 de mayo de 2012

I
Llegué a Madrid dos días después de lo que en principio pensé, dos días antes de lo que realmente charlé con Solange. De alguna forma, Atocha me recibió como un hombre incapaz de elucubrar planes y mantenerlos. "La jungla interna", pensé, mientras veía esa especie de bosque que tanto me gusta adentro de ese tinglado.

Mi idea de arrancar la semana sobrio fracasó en seguida, pues terminé en 100 Montaditos frente a la estación, y ya me puse ebrio a las dos de la tarde. Y Solange regresaría pronto y todo se me empujaba adentro, porque yo sabía las cosas que iban a pasar, las determinaciones que debía tomar.

Me reí entre un lagrimeo, mientras pedía un montadito más y mi tercera cerveza. Tenía una semana antes de volver al trabajo, ergo, la idea de escapar a Toledo me resultó no solo brillante, sino necesaria. Reí. Sería genial volver a la cité medieval, la tierra del Quijote, sentirme algo héroe un rato.

Retorné a Atocha y adquirí, entre balbuceos que provocaron la sonrisa de la cajera, un ticket para quijotear al día siguiente.

Era un requisito para que el sistema siguiera funcionando, al menos los dos días subsiguientes.

II
Cuando lo dejé en Matabiau me sentí en paz. Estaba tan tranquila que hasta me amigué con la ciudad, comprendí porqué le gustaba tanto a Jon. Fue una despedida casi emotiva, me dispuse a recorrerla un poco, a darle importancia. Y también volví al George & Dragon.

Fue al otro día, al despertar, se me cerró el estómago, signo irrefutable de que algo andaba mal. Mi cuerpo sabe más que yo de estas cosas: toda la semana anterior a la muerte de mi padre, me la pasé vomitando. Los médicos le encontraron explicación. También, cuando me bocharon en historia, ya dos días antes de que me dieran la nota, lo mismo.

Traté de no pensar en Jon y un final abrupto. Eso fue peor, porque cuando me planteo que no tengo que pensar en algo entonces me pongo obse, no me lo puedo sacar de la cabeza.

III
Regresé de Toledo por la noche casi, después de un día de intensas caminatas y media tarde en el museo militar. Además, me peleé con la recepcionista del castillo de San Servando, porque no me daba toda la información que le pedía con un mínimo de amabilidad.

Por la noche, chequeando correos, fue que opté nuevamente por exiliarme en Brujas al menos hasta el sábado. Ella llegaría mañana, mi avión salía a las doce del mediodía. Es decir, tenía unas horas para empacar nuevamente e irme.

Pensé en escribirle un mail a Solange explicando, pero no tenía explicación. Tenía el sentimiento ridículo de que no podíamos estar en la misma ciudad. O no me sentía preparado. ¿Explicar qué? Ella volvería a clases la semana siguiente, ergo, debía evitar que venga a la ciudad belga.

Lo mejor era no decirle.

IV
Llegué a Madrid tal como lo había planeado, dos días después de la partida de Jon. Me encontré a esa ciudad tal como la había dejado: insulsa, aburrida, sistemática, cuadrada, como un cubito de hielo que se mueve para todos lados. Extrañé Toulouse.

Por alguna razón Jon no me contesta los mensajes.

Toulouse / Tu luz / Too Loose

martes, 1 de mayo de 2012

Me acuerdo que él pidió una Becks. Y yo pedí un White Russian. Recordé ese lugar: era el preferido de JB. Y de Bayton. Recuerdo que nos sentamos ahí una noche fría, fría. No pensé que fueramos a sobrevivir. Yo me había maquillado como para una cita.

Sólo nos juntábamos a escribir un poco. Pero había algo que no habíamos aclarado, evidentemente. El vino de camisa y todo. Yo mido esos códigos: si el hombre se arregla, es que hay alguna intención. Y si bien aplica a nosotras también, no tanto. Bah...

El George N Dragon (Greorgian Dragon, duh) queda en una esquina en la ciudad de Toulouse, lugar en el que yo estaba pasando el break de la facultad, visitando a mis tíos. Y por el que estaba casualmente pasando Bayton.

Era requisito del sistema que pasáramos por ese bar - su preferido, ya les dije-. Si bien a mi me gusta la cerveza, esa noche había decidido envalentonarme. Como si precisara el alcohol para perder la cabeza y animarme a eso que yo me quería animar pero no tenía la valentía de siquiera formular como correspondía.

Y él. Él estaba en cualquiera, después me enteré. Pero les juro que en ese momento no sabía.

Él me tomó la mano, me contó un poco que había conocido Gaena, que había conocido Marseille. Que tenái sentimientos encontrados hacia la ciudad, porque si bien era un cacho de historia, también el Chateau D'If (él lo pronunciaba muy cerrado: "yatódif") había servido para una sola batalla. Y le indignada que la historia fuera escrita por locos así.

Le conté sobre Salzburgo, y se indignó más aún.

Me puse nerviosa cuando le mostré en qué había estado trabajando. No sé, fue muy tonto todo. Incluso rompí una de las ojas al tratar de sacarla de la carpetita. Pensé que hubiera sido mejor traer la tablet, pero me pareció poco romántico,

Poco romántico, con Bayton. Por favor, flor de pelotuda soy.

También hay cosas que una mujer no debería permitir, como por ejemplo, que él reposara su mano en mi regazo, mientras leía atentamente junto a mi mis notas. Y sus movimientos se confundieran con una caricia, como si quisiera tocarme. Y yo cayendo como una colegiala que se sienta rarita y tiene ganas de experimentar.

Mi White Russian se había acabado cuando me di cuenta que yo me apoyaba levemente sobre su hombro, que evidentemente nadie estaba tomándose en serio esto de revisar notas. Debo decir que lo había ensayado bien, que me había enviado las canciones en mp3 a mi correo una semana antes.

Todo se había armado de forma tal que estuvieran dadas la condiciones para juntarnos a revisar música. Lo que no me dijo fue cómo le gusta hacer música a él.

II
Será que los encontré en la invernal Toulouse, pero los discos L´Absente y (Tout est calme) de Yann Tiersen me hacen adorar una jornada adentro de casa, con estufa, café y mirando al frío por la ventana. Sostengo que escucharlos en verano no es lo mismo, no tiene el mismo sabor, no los disfruto de tal forma.

Entonces hay algo de situacional, de memoria emotiva. Justo hoy agarré el libro de Merleau que conseguí de forma accidental en la feria (Lo visible y lo invisible, hasta hace poco inconseguible), y me hizo pensar en eso: la situación compleja de escuchar esos discos de Yann Tiersen en otro contexto que no es su original.

Porque Toulouse es hermosa, la caminaría sin rumbo durante una semana, tranquilamente.

La cuestión es que no me pasa con todos los discos, pero con esos dos en particular, sí. Como si requirieran su ciudad de origen. Cuando se los hice escuchar a Solange, no le parecieron nada del otro mundo. A ella le gusta no acompañarme demasiado en las cosas, siente que es demasiado comprometido.

Esa capacidad de poder vivir el invierno de Toulouse en otro lugar no me la saca nadie. Sería como un requisito del sistema: volver a pasar por ahí, como cuando era más joven. Sentarme en el George N Dragon, pedir una Becks.

III
Lo despedí en Matabiau dos días después. Nos habíamos comportado de forma extraña esos dos últimos días, casi ni nos comunicamos.

El se iba para su España. Yo me quedaba unos días más, antes de volver a la universidad. Durante esos dos días me sentí liberada, como si pasar el proceso con Jon me hubiera liberado un poco. Estaba todo bien. Habíamos estado juntos y nadie había matado a nadie, no había odios, no había líos.

Paz.

Me reconforté en esa idea. Quizás a la mañana tuve un sentimiento raro, como de extrañarlo. ¿Por qué? La verdad que no puedo explicar a Jon ni siquiera cuando se me aparece así, de forma tan efímera.

Ya cuando se había ido, caminando en dirección contraria a la estación, me di cuenta un poco por qué le gustaba esa ciudad: era sencilla. Las calles, la gente, los edificios. No era como otras ciudades, donde están refaccionando todo, donde existen los problemas de una nación. No había costa, no había grandes monumentos ni lugares reconocidos. Era sencillamente una ciudad, con su aire propio.

Esperé otros dos días para volver al George N Dragon, sola. Me pesó un poco. Me valí de un papel y un lápiz (no tenía birome) para escribir una canción. Pensé en una carta para él, pero luego lo transformé en versos, que probablemente le enviaría con dos motivos: uno, que le pusiera música. Dos, a ver si se daba cuenta que hablo de nosotros.

Los Idiotas

miércoles, 18 de abril de 2012

I
Pasamos un cartel que anunciaba: Carne argentina. Argentinian Beef.

Restorán ladri, le digo yo.

- ¿Estás seguro que es por acá? - le pregunté a Bayton mientras mis manos se cansaban aún más al volante.

- Psss. Que sí, te digo.

Las calles de la ciudad me resultaban desconocidas totalmente. Eran las dos de la mañana, todo cerrado. Nadie en la calle, y nosotros buscando el puto hotel.

- Para mi que era para atrás, suponete que cuando vinimos atravesamos toda la ciudad.

Una noche de invierno es linda cuando estás adentro de tu hogar, o de cualquier lugar tomando un trago. Pero dando vueltas en un auto, con frío, y sin saber exactamente a dónde vas, no está bueno. Y peor es si encima al otro día te tenés que levantar a las siete de la matina.

- Acá doblá a la izquierda.

Doblé. Obviamente, no encontré el hotel al doblar la esquina.

- Odio a estos junkies de mierda - dijo Bayton mientras un tipo desde la vereda se abría el sobre todo y nos mostraba drogas -. A veces creo que esta ciudad se irá al demonio.

- Es la recesión - contesté -.

- No. Antes de toda esta puta crisis también estaban. Había menos, lo que quieras, pero estaban. Hey, doblá a la izquierda, ¿quieres?

Odiaba que me hablara en acento español, como si de repente recordara que tenía que hablar así. Doblé a la izquierda, para encontrar una plaza. Por aquí no es, pensé. En esta dirección vamos alejándonos del centro, esto es una mierda.

- Te juro que creo que es para el otro lado.

Bayton ni contestó. Estaba ocupado anotando notas, mientras canturreaba algo. Solía ocurrirle: cortar cualquier actividad en la que estuviera involucrado para escribir una melodía que se le había caído de la cabeza. Por eso llevaba ese anotadorcito.

Seguimos por la calle, oscura como pocas en la ciudad. A lo lejos vi la rueda de la fortuna. Efectivamente, nos estábamos dirigiendo a la salida de la ciudad.

- Bueno, a la izquierda ahora.

Refunfuñé pero le hice caso, porque la verdad que no estaba seguro. Iba lento, como si no quisiera llegar. Era paradójico, pero el tema era que le tenía pánico a la carencia de semáforos.

Recordé que en avenida Antonio Gramsci, paradógicamente, solamente se puede doblar a la derecha, ya que de la izquierda está el puerto. No sé por qué pensé eso.

Jon me contó dos minutos sobre una chica con la que estaba saliendo. Para variar, estaba seguro de que no estaba seguro. Me mostró una foto, tenía cara conocida, lo juro. Pero el nombre no me sonaba ni a palos.

- Bueno - se interrumpió a sí mismo Jon -, acá dobla a la izquierda.

Doblé, hicimos una cuadra. Un cartel que anunciaba: Carne argentina. Argentinian Beef.

- Pelotudo, nos hiciste dar la vuelta completa, ya pasamos por acá.


II
Le cuento que si bien el trabajo me absorbe un poco, estoy contento: desde hace dos años que la empresa no para de crecer. Me miro en retrospectiva y me siento seguro, sé como manejar reuniones, cómo liderar gente, en fin.

La doctora asiente, me mira. Me escucha.

Le comenté de la pelea con mi hermano, por guita. Ahí creo que me fui por las ramas, le hablé de mi teoría de las relaciones familiares. Digo, cuando hay quilombos de plata en verdad yo creo que se están pasando otras facturas, como "mamá siempre te quiso más", "en 1983 no viniste a mi cumple", "a vos te daban más mensualidad que a mi", etcétera etcétera etcétera.

Volví a terapia hace unos meses ya, y siempre la doctora me escucha, me dice que me ve mejor. Estamos reduciendo las dósis de medicación, y por lo general termino la sesión optimista. Más allá de los pormenores.

Me preguntó por mi novia. Le dije que estábamos bien, que el fin de semana pasado habíamos ido a una fiesta de casamiento. Estaba tan roto esa semana, que tuve que faltar a esa sesión (le avisé 24 horas antes, no quiero jugar con el tiempo de la doc). Más allá de eso, le dije que me sentía seguro, más tranquilo que hace, digamos, cinco meses.

Luego, la doctora me preguntó por mis amigos, sobre todo por el Chelo, con el que había tenido un encontronazo medio a las piñas que me angustió un poco. Pues lo conozco desde que teníamos cinco años, vieron. Cuestión, que eso le dije que no lo tenía hablado, que seguíamos amigos así, arreglados y todo, pero nada. Me recomendó hablar con el Chelo, para esclarecer un poco el asunto.

También me dijo que reiniciara mis estudios teatrales, pero que chequeara antes que no fuera el método Stanislavski.

En un momento hablamos de las vacaciones. Yo le comenté que había lamentado mucho - quizás en exceso - habérmelas perdido por cambiar de trabajo. Me sentía cansado, vieron. Y la verdad que por más que un nuevo trabajo te renueva, es traumático y encima eso: te quedaste sin descanso.

Al salir de la sesión me sonreí, agité el puño cerrado.

- Tonta la psicóloga, jajaja - reí -. Corté con mi novia hace cinco meses y no se da cuenta.

La musique

viernes, 13 de abril de 2012

I

Es un 12x8, basado en la y re, sencillo, con una cadencia folky. Está pensado para ser ejecutado en charango o ukelele:

I was walking so tired
I escaped so many fires
Your view just made me stop, oh
Marseille

Can we dive in the sea?
And she'll run into me
We'll share a laugh, as we hugh Marseille




II
Usualmente el proceso de composición de una canción se inicia con una melodía x, que aparece en cualquier momento. Usualmente ocurre cuando no estoy en casa, so, lo difícil es recordarla hasta tener la guitarra cerca.

En escasas ocasiones ocurre que, por reglas memotécnicas, puedo sacar la secuencia de notas mentalmente.

Algo que inventé, para facilitar la recordación, es pensar un fragmento de letra. Esto es doblemente beneficioso, ya que en muchas ocasiones me ayuda a anclar el tema del que quiero hablar. Esto usualmente ocurre en inglés, por lo que posteriormente me veo forzado a traducir.

Según la canción, el proceso puede continuar más o menos difícil. Pero digamos, es básicamente esto: se me ocurre una melodía en cualquier parte, la completo en mi casa.

Este sistema me trajo conflictos con Solange, quien decía que precisaba espacio para sus ideas, que tenía muchas ganas de escribir y que mi personalidad acaparadora no se lo permitía.

III
Otra, pero esta en guitarra: La, Mi, Fa sostenido, re, sería la base de la estrofa. Una secuencia en re. El estribillo es una reestructuración de la estrofa, me da todo igual. No sé que hacer con esto:

Honey would you pass me the wine?
Just another glass, and i'll be intact
As someone comes in your eyes fade
Out just for her

Honey would you speak loud n clear?
Tell me what you want, is it far from here?
I spent to much time trying my best
And I'm not free

IV
Fua una vez que nos juntamos para ver un par de canciones. La convencí de que quizás podíamos colaborativamente llegar a algo, le dije que tenía cosas a las que no le había puesto ninguna letra. No era que estaba recontra convencida, pero bueno, algo era algo.

Ibamos a ir a su casa, pero por alguna razón de la historia del universo colaretal derecho o izquierdo, terminamos en la mía. Y entre una cosa y la otra, no nos juntamos a las cuatro, como era la idea original, sino a las siete.

Porque ella tiene el hábito de llegar tarde.

Había comprado unas Chips Ahoy en el Carrefour de dos cuadras antes, que está cerca del George n Dragon. Yo me encontraba deslucido de la noche anterior. Cuando llegó a casa, iniciamos bien, toqué un par de piezas, ella escribió un par de cosas en un anotador mío, porque no tenía un cuaderno o algo de eso que tenemos los que nos dedicamos a escribir cosas.

Si bien era lógico que se iba a quedar a comer, dada la hora a la que habíamos arrancado, no era lógico que pensáramos en comprar un vodka. Eso era un indicio de que ninguno de los dos tenía planes reales.

La idea de terminar la noche en el George no me parecía nada mala, total, yo podía tomarme unas Becks mientras ella pedía su White Russian.

Antes de eso ella ya se había puesto cariñosa. No entiendo si fue pre meditado, o era el alcohol que le pegó rápido.

Seguridad horrorosa

jueves, 12 de abril de 2012

I

El tren me está sacando de la ciudad, extrayéndome de ella no sin algo de incomodidad. Por la ventana veo el Mar Mediterráneo que se mueve en sentido contrario al mío. Me faltan nueve horas en este tren, y aún así no habré llegado a casa.

La verdad, muy lindo todo, pero juro que prefiero los Renfe. Llegan a horario.

Hablé con ella por teléfono desde el hotel, antes de salir. No le conté lo de Saint Nicholas, ni que yo y Jimmy tuvimos un encuentro. ¿Para qué? Además, de alguna forma, fue accidental.

Desde que me subí a este vagón que pienso lo mismo: mi relación con Jackie tiene fecha de vencimiento, pero no sé cuando. Pero la tiene. No sé qué tiene que ver todo esto que ha ocurrido recientemente, pero así me siento. Lo siento con una seguridad tan fría como horrorosa.

Pensé en bajarme en Toulouse, visitar a Solange. Total, acá no les importa un corcho qué boleto tenés. Estos franceses no respetan nada, no tienen nada de que jactarse frente a los italianos.

El Mediterráneo se ve genial de noche. Aunque prefiero verlo desde Barcelona, donde al menos si a uno lo tratan como se debe. Y le contestan en un idioma medianamente audible. Y le sirven unos montaditos como corresponde.

Sin demasiadas luces, el oleaje es evidentemente espléndido.

II
Yo no las entiendo. O sea, para qué me dice siempre que no puede salir pero luego lo remata con un "hablamos para la semana que viene". Es el peor no que me han dado en la historia.

He de decir que esta relación empezó así, con mi persona personal no entendiendo demasiado qué quería o no quería esta chica. Porque era un ni, o un so, pero no un no definitivo o un sí definitivo.

Fue luego que aprendí que en esos casos, hay que ser paciente y dejarlas elaborar mejor su discurso. Porque la cantidad de variantes para tales casos puede ser insólita, desde que no saben efectivamente cómo decirte que no, hasta la estúpida idea de que haciéndose las difíciles les irá mejor.

Lo que me acuerdo, entonces, es que le dije de salir como cinco veces. Que pim, que pam. Y a la hora de los tantos, siempre algo le impedía siquiera contestarme un puto mensaje.

Hasta que un día, con esa seguridad horrorosa de la resignación le hablé, total esperaba un no. Efectivamente, me contestó nuevamente algo así como "hoy no puedo, pero el finde que viene hablamos". Le dejé de hablar.

Lo gracioso fue que una noche, varios tiempos después, reapareció ella. Me reí cuando leí "Hola, cómo andás? Tanto tiempo...". Me reí porque creo que todo lo real es ridículo, poco creíble pero pasa, y que la ficción es una realidad insensible para que no nos jodamos tanto.

Quizás más avispada, quizás con más tiempo, quizás totalmente random, pero ahí recién, como un mes y medio después de que la conocí, logré salir con ella.

III
Hola, sí. Mirá, nuestra relación está un poco rara desde que me hiciste una inspección de amígdalas con tu lengua. Eh. Te odio un poco cuando te hacés el cara rota, el horror de esa seguridad falluta. No te digo que me ames, ni que nos casemos, pero "holaaaaaa", ¿es mucho pedir?

IV
Lo sigo elaborando. Sé que seguro ella les dijo eso de que soy filosóficamente un merleaupontiano, pero un cartesiano en la práctica. Bueno, no lo tomen tan así. Ella entendió cualquier batata. Cuando hablo de ecuaciones, hablo de formas de comprender las cosas, no de las cosas.

Ya sé que no se entiende, es que estoy escribiendo la teoría. Pero les juro, por mi abuela y todos mis discos, que funciona. Por ejemplo, analizando una sumatoria de reacciones en la historia de chica x, les juro que lo logré. Mas o menos, digamos, implementé esa seguridad horrorosa del que tiene cierta pericia cuando sabe que va a mandarse una.

Hay varias cuestiones, obvio. No es que la teoría esta vuelve transparentes todas las relaciones. Sino que ayuda a trabajar sobre problemas que uno tiene en el presente.

En una de las cosas que creo fervientemente es en el reset: cuando no venís tan bien, borrate un tiempo. Durante ese rato que no le hablás, replanteás tu estrategia. Y cuando vuelvas a hablarle, tiene que ser bastante diferente tu tono, probablemente los temas varíen también.

Cuestión, que uno tiene una persona a, en estatus a. Uno pensó que b resultaría, o sencillamente le surgió b, o bla. Al retorno, es otra cosa eh. Nada de volver a la carga con lo mismo. La insistencia sirve quizás para el garche fácil de boliche, según la piba. Pero estamos hablando de otra cosa totalmente diferente, manga de depravados, lean con atención: esto es en se rio.

V
Cuando la encontré, estaba como si nada. Era como si nada hubiera ocurrido. Todo estaba atrás. No me lo creí al principio, pensé que estaba locamente enamorada de él. Pero yo que sé, no me voy a poner a interferir en todo eso que hicieron.

Me importaba estar con ella, darle tiempo. Por otro lado, yo no estaba seguro de nada, como dije. Más bien, lo contrario. Tenía una tranquilidad apabullante. La tranquilidad de que nada resultaría.

Es raro estar tranquilo porque se está condenado. Creo que es el hecho de que no haya incertidumbre: la condena está. Entonces, cuando estás entregado sos un poco más libre, hacés más lo que te da la gana.

Digo, si a un tipo le decís que lo van a matar en dos años, se dedica el resto de sus días a vivirla. Bueno, así me sentía yo con la relación. Una seguridad horrorosa.

Cinicos

martes, 10 de abril de 2012

I

El puto despertador cacareaba como nunca en su vida, lo que había provocado en mi un sobresalto, un ritmo cardíaco de 120. Estiré la mano de entre las sábanas y le pegué un tortazo. Las palpitaciones me hicieron acordar a aquella mañana en que murió mi madre.

Pensé en apresenciarme en If, charlar algunas cosas con el famoso JB, aunque ella no quisiera.

II
No crean, por favor, que yo respeto esa filosofía de folletín como lo es el conductismo. No señores, yo hablo de cosas serias. Cuando planteé, en algún momento de esta saga, mi teoría de las relaciones, lo dije claramente: unidades discretas que se afectan mutuamente. Estados que se entrelazan con estados. Porque las personas son unidades, les guste o no. Pero la interacción, esos ases de relaciones que se tienden para todos lados, modifican todo continuamente.

De ahí, pensé en poder establecer una serie de ecuaciones, de las cuales las fórmulas más divertidas eran Persona A (en status A) + Persona B (en estatus B) = X/sAsB.

No entienden nada, lo sé. Trataré de ilustrar: cuando digo Persona, es efectivamente lo que es: una persona. Lo nomenclo A, B o como quieran, sólo para darle una distinción. Ahora, el "status" es un cierto momento, más o menos discreto. Supongamos: stress laboral en el caso de A. Y para B... embarazo, como quieran.

Esa serie de factores va a dar un resultado, que será una X (acá sí, me he encaprichado en nombrar X una cnojunción de A y B. Y los status, que se modifican mutuamente.

Ecuaciones, gente. Porque a tanta ciencia blanda le hacen falta un par de números, unidades discretas, separar personas de momentos, o separar los sustantivos de los adjetivos.

III
Cuando llegué al Chateau, J. se paseaba por la entrada, como si me esperara. Odié eso.

- Bayton, hola. Al fin nos conocemos -dijo él, tendiéndome la mano-.

- Hola. Perdón, pero ¿cómo sabés mi nombre, cómo sabías que venía?

- Oh - dijo, mientras un ademán de manos me invitaba a subir costa arriba, al Chateau-, no te lo tomes a mal, pero ya averigué un par de cosas.

No había forma de que no me lo tomara a mal, pero quería comprender un poco las cosas. Decidí to play along.

- Mi pregunta es, ¿qué te trae a vos acá? Seguro que ella no sabe que viniste. ¿Fuiste a las playas? Son hermosas, todos envidian la réplica del David ese. No sé qué le ven.

- Vine para entender por qué vos significás tanto para ella, pero a la vez, sos una memoria. Como un fantasma, una recuerdo vivo.

- ¿Acá pretendés responder semejante cuestión? Equivocado estás, nada de eso. Son cuestiones que quizás, si ella te deja ingresar, te detallará mejor que a mi. Juro que no estás en el lugar indicado. Ahora, también, creo, que no me dijiste el verdadero motivo.

Lo miré extrañado.

- Yo creo que viniste para ver quién soy. Así, más allá de la explicación esa que mencionaste, podrás saber en quién se fijó ella.

Tenía algo de razón.

- Bueno - continuó - verás que no soy nada del otro mundo, que sencillamente me dedico a estar aquí.

- Sí, ella comentó que te gusta ser impreciso, por más que seas un fan dogmático proclamado de la ciencia occidental, racional e iluminista.

- Ella me acusa de sus dolencias, verás. Si el día de mañana ella decidiera volverse budista, seguro yo tendría algo de budista. No porque sea así, sino porque ella acomoda su discurso a una mimesis que precisaba que tuviéramos.

Las gaviotas nos siguieron hasta entrar efectivamente al Chateau. Me di cuenta de que él se estaba pavoneando. Quizás él se sintiera en la necesidad de reafirmar su hombría ante mi, esa nueva amenaza que había aparecido de vaya a saber dónde.

- Si lo precisás saber, ... Bah, me hace bien decírselo a alguien. Ella cree que estuve con otra, diagramó una fábula al respecto. Lo peor es que yo, en un error logístico de mi parte, dejé evidencias que apuntaban a ello. Digo, error logístico porque evidencia son entre comillas, porque no hice nada.

Ahí entendí el murmullo de Jackie: "uno más uno tres. Multiply".

- De tal forma, ella se buscó un amante. No quiero desalentarte, pero quizás seas uno de ellos. Cuestión, que toda la crisis me llevó a mi a tener mis affairs. Pero yo los tuve de deprimido que estaba, no de fabulaciones como la de ella.

- Y el problema surgió -completé la sumatoria- en que finalmente ella tuvo razón. Generó las condiciones para poder acusarte de estar con otra.

Asintió con la cabeza, mientras paseábamos por las recámaras del segundo piso. Me llamó la atención que uno de los calabozos tuviera parrilla.

- Te juro que esta guerra no tiene ni pies ni cabeza. Y vos estás en el medio, así como así. Cuando me enteré de tu existencia, me costó un día trackearte.

O sea que tiene una habilidad impresionante para averiguar con quién anda su ex este sujeto. Enfermo.

- No te preocupes, no hice nada, no pienso hacerlo. Aprendí que estoy equivocado, eso te lo aseguro. Creo que vos y yo tenemos bastante de parecido, pero no somos lo mismo. Hasta las mismas iniciales usamos, por favor.

No sabía si estaba siendo amistoso, o me quería condenar al mismo destino que él. Hice un además de irme, pues no me estaba cayendo del todo bien él o la situación.

- Vení, mirá las torres. Tenés tiempo que todavía faltan cuarenta minutos para que aparezca tu lancha de retorno.

IV
La teoría de la sumatoria de relaciones de Bentham parte de una idea estúpida: que hay unidades discretas de dos tipos, unas los sujetos, y otras los estados por los que los mismos pasan. De ahí, monta dos niveles, las personas y los "status".

Tal elucubración no es sólo un efecto de su divorcio con Merleau-Ponty, que de ninguna manera le hubiera aceptado que los status, la felicidad, puede existir en otra forma que no sea en los seres.

Este tipo es Pontiano de filosofía, pero Cartesiano en la práctica. No le crean, porque él está al tanto de sus incongruencias. Lo que pasa es que es un cínico.

V
Si ella se hubiera enterado que Jon Bayton fue a visitar furtivamente el Chateau, hubiera pensado que los hombres son estúpidos, que siempre lo mismo, que andan tratando de hurgar en el pasado de una, que compiten como chiquilines. Pero no se enteró.

No se enteró de la serie de preguntas que hizo Bayton, ni tampoco se enteró del respeto de JB al no responderlas, o incluso responderlas de forma que ella quedara de forma más que decorosa.

Cuando se encontraran, más al norte, nada de esto saldría a la luz. If sería parte del pasado, Gaena volvería a desaparecer del mapa y podrían recomenzar.

Los honestos

lunes, 9 de abril de 2012

- Te pregunto algo...


- Sí, decime.

- ¿Tenés ganas de que salgamos algún día?

- Sí, claro, siempre la pasamos bien.

- Bueno, si querés podemos ir al teatro, suponte. ¿Este sábado a la noche podés?

- Pará, vos decís de salir así, como... no como amigos, digamos sino como...

- ...

- Es que, somos amigos, nos queremos. Bah, podemos claro, digo. No sé. O sea, sí puedo, pero entendés lo que te quiero decir.

- Sí, pero bueno. Nos llevamos bien y como sé que vos no me vas a decir de salir, a mi se me ocurrió y...

- ¿Que yo no te iba a decir de salir?

- Claro. Porque somos amigos. Y como... no sé, pensé que sería una buena idea, bueno, si no querés no.

- Sí, o sea. Querer quiero, pero ¿no te parece que estamos haciendo algo que no deberíamos?

- No. O sea, pienso que salir con vos un sábado me gustaría. Eso es todo lo que necesito saber, estoy en una época rara de mi vida y... me encantaría compartirla más con vos -dijo riendo-.

- No quiero confundir las cosas... te quiero...

- Hay veces que quisiera que me des un beso, sabelo.

- ¿Ahora?

- Ponele que ahora ahora no, pero yo que sé, ¿la otra vez hubiera estado mal? Me pareció que la estábamos pasando bien. ¿No pensabas nada más vos?

- Sí.

- ¿Qué?

- ...

- Dale, me gustaría saber.

- Pensé en que... había tomado un poco, me envalentoné, pensé incluso que en un momento te me estabas insinuando. Bueno, pensé en agarrarte contra la pared y comerte a besos.

- Bueno, ¿ves? Podemos salir entonces.

- Pero son cosas que pasan, la verdad que me da miedo por nosotros.

- Nosotros ya estamos un tanto jugados, ¿no?

- ¿Desde cuando? ¿Cómo es esto? Como crees que no te voy a invitar a salir nunca, y pensás que la pasaríamos bien, te tirás el lance?

- ¿Tanta explicación necesitás? Me acabás de decir que me querías agarrar contra la pared, páfate. Así, de esa forma tan decorosa.

- Bueno, lo dije con honestidad. Yo qué sé, no es que nuestro género sepa manejar todo con dulzura. Bah, ustedes tampoco...

- Bueno. Entonces salimos el sábado.

- Cuánta presión che.

- No lo vivas como presión, vivilo como la chance que podemos tener de ser honestos cada uno acerca del otro.

Ni todos los santos

Una seguidilla de mensajes sirvieron de cañonazos. Gaena estaba atacando el Chateau D'If, como era predecible. Evidentemente, por alguna circunstancia geográfico-sentimental, no podría atacar Saint-Nicholas.


Los cañonazos se perdían en el agua. Nada. Di por iniciado el bloqueo al Vieux Port. Odiaba tener que bazarme en el nuevo, pero no me quedaba otra.

Lo primero que ella me dijo fue que podíamos hablar. Dos horas después, como no le había respondido (no sabía exactamente cómo contestar), inició su ataque con un "las relaciones se hacen de a dos".

Irónicamente, agregó cuarenta minutos después: "no de a tres".

Pensé que en algún momento debía iniciar mi ataque a Gaena, en respuesta. La verdad, les juro que no tenía ganas. Otra vez penetrar esas murallas, que encima debían ser más. Porque estoy seguro que fortificó.

Dicen que la mejor defensa es el ataque. Voy a desmentir tal dicho, al menos en este caso. Opté por una estrategia que me ha valido toda mi difamación, y ni le contesté. Por ende, me imaginé que Gaena debía esperar mis ataques. Yo que sé, alguna represalia, algún dato que dejara filtrar a algún conocido, una foto perdida, no lo sé.

Nada.

Gaena, por ende, puso fin -no declarado- a las hostilidades. Eso fue recién diez días después.

¿Como llegamos a esto?

II
Provence Aéroport, Marseille:

- Srita. Rousseau., vengo a recibirla de parte del señor Bentham - dijo un botones-.

- ¿Cómo? ¿Dónde está Jimmy?

- El señor Bentham está atendiendo unos asuntos de urgencia. Verá, su madre... pero le envía un cordial pedido de disculpas, y me ha rogado que por favor la lleve a su hotel.

Hotel. La madre, otra vez. Ella no lo podía creer.

- Provenza, qué te he hecho...

El botones la acompaño, llevando el equipaje, al auto que tenía por misión llevar a la señorita a su residencia temporal. La idea de estar en un hotel, y no en la casa de JB la incomodaba. Ella esperaba otro trato, no semejante distancia. Se sintió insultada, pues ahora era "una visita más".

- ¿Sabés de dónde vengo yo? - preguntó ella al botones, que ahora hacía de chofer.

- Sí - contestó-.

Una ciudad enorme, mucho más grande de lo que se imaginaba y esperaba. Se preguntó si la dejarían pasear por las playas, ver la réplica del David. Se preguntó también si cómo sería el arco del triunfo local.

Desde el puerto lo vio. Una isla a lo lejos, sola, poseía todo el Mar Mediterráneo. Era de él, los barcos eran suyos, las casas, la costa, los muelles. Todo. Era la mitología haciéndose carne. Y ella viéndolo desde un auto que pasaba.

Su habitación no tenía vista al mar, pero por pedido expreso de ella.

- ¿Cuándo veré al señor, que está tan ocupado? - dijo no sin cierto tono irónico-.

- Mañana, cuando usted guste. Sólo debe tomar la lancha que sale al Chateau D'If, salen cada una hora. Avíseles que va a ver al señor.

- Qué tanta cosa. Yo no di tanta vuelta cuando recibí su visita. ¿Cuándo sale la primera?

- A las 9.30. Puede tomar una más tarde si lo desea.

- De ninguna manera - contestó ella sacando un libro de Brecht de su maleta -. Eso sería dejarle demasiado tiempo libre. Además, sé perfectamente que él me espera a esa hora. Se desilucionaría si me llegara a ver más tarde.

III
De a poco vuelve el apetito, como si las funciones vitales fueran lentamente haciéndose notar. Como si el cuerpo pidiera permiso, casi, para comenzar a ser una vez más. Oh, es que, quizás no lo hayas notado, pero estos últimos tiempos no estuve... no estuvimos... no estuviste.

No es que no quisiera, o quisieramos, o quisieras. Creo tanto en la coincidencia como en las asincronías. El tema es que jamás había vivido una tan grande, tan despojante, tan desoladora. Me doy cuenta de que te perdí mucho antes.

Ensayé al menos sesenta respuestas para vos. Siempre terminé borrándolas, tirándolas, deshaciéndolas. Porque no encuentro las palabras. Todo esto me falla. Me doy cuenta que hablo mal: digo las cosas que no importan, y borro las sesenta respuestas que quizás ameritarían ser dichas.

La explicación que jamás vas a leer: Necesito de las caricias de ella, para olvidarme un poco de todo esto. Sus besos me ayudan a sobrellevar mis cicatrices. Ella sabe su rol: es una médica. Sabe que no digo nada, sabe que no puede conocer nuestra historia. No pregunta, pero no porque no le interese, sino porque sabe que no es su lugar. La médica receta, se mete en los hábitos del paciente, pero no en la vida.

Eso. Los médicos no se meten con nuestras vidas, ellos sólo ven el cuerpo.

Cuerpo y vida, ¿no eran lo mismo? Bios, Zoé. Depende a quién se le pregunte. Mi cartesianismo me mata, te lo juro. Ella ni se da cuenta. Vos, lo conocés tal como yo: una filosofía que repudiamos pero no podemos dejar de replicar. Incrustada en la piel.

Pensé en vos el otro día. Mi vida cambió, por tu culpa. Me pregunto si a veces sos consciente de eso. Y ya sé que no me acerco ni en sueños al hombre que vos querrías que yo fuera. Soy como una foto para vos.

De a poco vuelven los signos vitales, como la audición, los tendones que se tensan, rascarse la nariz, pedir delivery, escribir poesía. Todo lo mismo.

La guerra

miércoles, 4 de abril de 2012

- Inaudito - dijo ella-. Me estás tratando de estúpida.

Caminaba apresuradamente, buscando la salida, esas escaleras enormes que la llevarían al puerto viejo.

- No entiendo cuál es tu problema ahora. Venís acá, irrumpís sin pedir permiso, buscas no sé qué. Todo está en If, acá no hay nada que ver.

- ¿Cómo que no? Yo veo otra pantalla, yo veo dos cosas que actuan como si no estuvieran relacionadas pero son parte orgánica de lo mismo. ¡Yo te veo jugando a dos puntas, Jimmy!

Continuaba caminando, rápidamente, mirando a todos lados. Él la seguía de atrás, pero no la detenía. Como si sencillamente quisiera monitorear su salida diplimática del recinto.

- Es insoportable esto. Si estuviera jugando a dos puntas, ni te hubiera contado de la existencia del Chateau D'If. Es ridículo tu planteo.

- If no es el problema, estamos caminando en pleno problema.

- Tampoco te tengo que rendir cuentas de todo, me parece que ahí tenés que ser un poco lógica vos.

Se detuvo, se dio media vuelta y lo encaró.

- ¿Lógica? - dijo con furia -. De ninguna manera voy a ser "lógica" en este escenario, donde me venís a hacerte el bueno diciéndome que soy la única... única parece que hay veinte...

El gesto de J. fue tétrico. No quería escuchar o decir eso, evidentemente todo esto era difamatorio. ¿Quién persigue a quién? Le daba la sensación de que todo había salido exactamente como ella quería, con una excusa para dejarlo nuevamente.

Finalmente llegó a la entrada principal, que daba directo a la calle. Se había generado un breve embotellamiento, pues las obras entorpecían el tránsito. Eso le dio aún más bronca a ella.

- Evidentemente, cada vez que tratamos de mantener una relación medianamente amistosa, se va todo al carajo - dijo ella-.

- Yo intenté cortar los lazos diplomáticos, pero vos insististe...

Mentira, pensó ella con más furia aún, con la sensación de traición, con la sensación de haber sido usada y engañada, peor, durante mucho tiempo.

Toda esta sucesión de hechos le hizo darse cuenta a él que su sistema, por más inocente que fuera, era terriblemente difícil de defender.

- Multiply... - murmuró él-.

- Y fue así como se inició la guerra entre Marseille y Gaena -dijo ella, conteniendo las lágrimas.

Multiply

lunes, 2 de abril de 2012

I
Son dos cosas diferentes, mirá pensalo. Una es Gaena, que tiene varias murallas, que está arriba de un monte, que para atacarlo tenían que trepar siete metros de muro para dar con veinticinco torres y más paredes.

En cambio, If es una isla, no tiene mucho muro. Es más a la distancia la cosa. Es repeler a cañonazos, cuando ni siquiera pudiste pisar tierra. Un divertimento, digamos.

Dos cosas bien diferentes, muchacha. If es aislado, Gaena es integrado. Son dos escenarios completamente diferentes. Vos sos Gaena, yo soy If. Vos planteas varias murallas que hay que atravesar, y encima uno se pierde adentro. Y los flechazos, ni te cuento.

Yo soy más a la distancia, ni te das cuenta y en una de esas te emboco un tortazo. Y después no sabés de mi en mucho tiempo.

II
At the Gates of Chateau D'If:

- Está bien, si esa teoría tuya es cierta, entonces es justo. Vos sufriste Gaena, te perdiste adentro, pasaste las murallas. ¿Pero esto? Es la desolación, querido. Es... veo pedazos de historia acá, condenados. Las placas con los nombres, ¿quién es Juliette? ¿Por qué su calabozo es más grande? Yo no te llevé a mis mazmorras.

- Sí, llegué por mi cuenta, en el ala oeste de Gaena. Me topé con las catacumbas, con las lápidas, con nombres que jamás mencionaste. David.

Ella permaneció callada unos segundos. Justo para darse cuenta de que su barco de retorno estaba partiendo, que estaba condenada a otra hora allí, en los terrenos de JB.

- Bueno, siempre te gustó el sur, siempre hablase de Marseille. ¿Y ahora que tenés tu fortaleza, oh, señor, tanto más protegida que la mía?

- No es de protección, corazón. Fijate, yo te dejé entrar, te muestro las cosas. Hay una gran diferencia entre vos y yo: yo te cuento las cosas, te las confío. Vos, en cambio, me obligás a escabullirme.

- Mentira - dijo ella arrojando una piedra a las gaviotas que merodeaban por la torre norte-. Esto es exactamente una metáfora: cuando estás adentro, mostras todo. Pero desde afuera alejás a todos el mundo a cañonazos.

- Y Gaena, es más una fachada.

- ODIO QUE HABLES DE GAENA AHORA. Estamos acá, por lo tanto limitate a traducirme qué pasa.

- No sé. Vos viniste.

- Será posible... Vine porque vos me pediste que viniera.

- No. Sencillamente te informé de mi presencia, que no es lo mismo. Sobre ese enunciado vos evidentemente elaboraste toda una serie de parafernalias que te trajeron aquí, que te hacen escuchar mi voz aquí, que soy esto, el Chateau D'If.

- If... te das cuenta. Es así, como vos, volatil, "if".

Ella pensó, se detuvo, dejó de escucharlo. Fue un silencio sordo, se escuchaba una voz de fondo, él, pero decidió no distinguir los vocablos, anularlo. Si no lo escuchaba, entonces podría aprender mucho más de él, observando con detenimiento lo que quedaba de esa abandonada fortaleza.

- Una hora más...

III
Todo acá está hecho para poder ver todo. Es en verdad, la metáfora perfecta. Lo que Bentham no se da cuenta es que está mal ubicado, If no sirve. Lo que le sirve es esto, acá, desde arriba de la montaña. Claro que tendría que demoler la iglesia, ubicar el fuerte acá.

Pero eso sería imitar a...

Oh, ¡lo acabo de entender! Comprendí el por qué, pero por su puesto. Es solo cuestión de distancia, no de alturas. Es solo cuestión de que en verdad, el último nucleo no está en el centro de la ciudad, en el punto más alto.

Todo lo contrario de Gaena. Es un esquema diferente, superador, dirá el señor J.

Mientras que la señora J. se jactará de que su modelo es el que va, porque ella goza de más batallas ganadas, y de catacumbas más difíciles de acceder.

En definitiva, Gaena es más grande que If.

IV
Retorné a investigar un poco. Las mazmorras seguían sin indicarme nada llamativo, nombres y fechas. ¿Pero qué indicaban esas fechas? También visité nuevamente la recámara del rinoceronte, pero nada. Directamente no entendía a qué hacía referencia esa metáfora.

Los cañones, abajo, en el parte, apuntando hacia el mar. Una placa en el piso, que indicaba norte, sur, este, oeste.

Observé que las gaviotas siempre se iban para el norte, intenté investigar por qué. Adentro y afuera, nada en particular. El punto más alto, volvi. No me dijo nada. Observé hacia la orilla, el fuerte de Saint Nicholas.

No estaba abandonado, sino en obra. Ruinas. ¿Por qué estaría él haciendo cosas en esa fortaleza, en lugar de aquí?

Ahí se me ocurrió: If es un divertimento. ¡¡Tengo que ir a Saint Nicholas!! ¡Bentham me está ocultando algo! Eso es su "multiply", tiene sentido... muy a su manera, pero tiene sentido. Chateau D'If es sólo parte de su fortaleza, lo más visible, lo que distrae. Es el satélite que pareciera no orbitar nada. ¡Mentira! - grité mirando hacia arriba, a las gaviotas y señalando Saint Nicholas-.

Emprendí el regreso al muelle, a esperar a la próxima lancha.

No me podrás reprochar más que yo te oculté cosas. Vos sos peor, me decías que me contabas todo y ahora me vengo a dar cuenta que en una de esas estás en la otra orilla, incluso mirándome mientras yo estoy acá, perdiendo el tiempo con lo que vos querés que encuentre de vos...

If

viernes, 30 de marzo de 2012


I
Hacia 1531 la ciudad era un punto estratégico militar, y tal como casi lo demuestra Carlos V al intentar sitiarla, se encontraba indefensa. Fue entonces cuando Francisco I, ordenó la construcción del Chateau D'If en la isla. A su vez, las murallas en la costa del Fuerte de San Nicolás completaban la estrategia defensiva.

"La vecina inoportuna", le decían los marselleses, pues era símbolo de un poder central que los incomodaba. A partir de ese entonces, el puerto era una boca de lobo: entre el satélite de If y aquel fuerte, que dominaban la costa francesa.

II
Las piedras le chisporroteaban bajo los pies, mientras el sol le había desear que hubiera dejado su sweater en el hotel. Recién allí entendió los horarios de la lancha: tenía una hora para recorrer todo el Chateau, sino debería esperar otra hora más.

El australiano le había dicho que era hermoso. A ella sólo le interesaba por la fábula de El Conde de Montecristo. Además, le encantaba escuchar a la guía turística hablar en francés, no entenderla, estar tan afuera de todo.

La voz imaginaria de Bentham le recitaba:

- Sabés que cuando le ganaron a Carlos V, a este castillo lo tiraron al tacho. Bah, no al tacho, pero lo convirtieron en una prisión. O sea que sólo sirvió para defender esa vez.

- Como tu historia sobre Salsburgo.

- Algo así. Te das cuenta de que arquitectónicamente, no es para lo que terminó siendo.

Ella caminaba por el interior del castillo, por el pulmón central. Miraba las placas arriba de las entradas de las celdas. Los nombres de los reclusos, una de las recámaras incluso tenía algo parecido a una parrilla.

- Esto no puede tener un pulmón central sin tener una torre central. Es Foucault básico. Lo que pasa es que una fortaleza no es una prisión. Mi bisabuelo decía que el poder debía ser inverificable, omnisciente.

- ¿Sabías que acá tuvieron un rinoceronte no sé cuánto tiempo? - dijo ella hablándole a un imaginario Bentham.

- Me enteré. ¿Es fábula?

- Como nosotros.

- Se murió ahogado cuando trataban de llevarlo a España.

- No melón, al revés. Iba para Roma. Era un regalo para el Papa.

III
Pasé toda la tarde mirando en 360 grados la ciudad. Un punto de vista privilegiado, como el Chateau. Pero esto es otra cosa. Y allí a lo lejos ella debe estar discutiendo con él.

Y yo acá, tocando, pasan mis compañeras de cuarto, sonríen. ¿Está mal? Hoy a la noche salimos, no se preocupen. Pero me molesta un poco que estén hablando ahí, mientras yo toco canciones pasadas de moda en lo alto de la montaña, mirando toda la ciudad, entera, completa, íntegra.

Me acomodé en la piedra un poco, y toqué Mrs. Robinson. Un señor se detuvo a mi lado, mirando el panorama. Al costado izquierdo, el Chateau.

- La chanson est très jolie.

- Merci monsieur, vous etes tres aimable.

No estaba pidiendo dinero. No atinó a dármelo, por suerte.

En punto siempre sonaban las campanas de la iglesia, gran atracción de la ciudad, pero más por la vista panorámica que por la capilla en sí.

IV
- Ay, Jimmy - dijo ella parándose en el centro de la torre de San Cristóbal, punto más alto donde la vista podía ser espectacular. Desde allí miró al monte, donde estaba la iglesia.

Ninguno de los dos lo sabía, pero en ese preciso instante se estaban mirando exactamente a los ojos, desde esa distancia indiscernible. Ella se preguntó cuál canción estaría tocando.

- Fijate que las otras dos torres - dijo un Jimmy imaginario-, Saint Jaume y Maugouvert, dan a la costa. Entonces, podían armar como una especie de cerrojo con el Fuerte de San Nicolás. Lo que no comprendo es por qué no hay una cuarta torre, al este. Solo los cañones en la muralla baja.

- Me imagino que por más que construyamos el fuerte, siempre queremos que alguien entre, que nos haga fracasar.

- Pero es muy evidente.

- No te creas. De hecho, fijate lo bien que sirvió en su momento. Era ese flanco por donde entrabas vos.

Se escuchó un ruido de piedritas crujiendo debajo de unos zapatos.

- ¿Yo?

- Sí. Era tu entrada garantizada. Yo tenía mis torres apuntando para otro lado, para que no me molestara el de la cafetería, ponele. Y vos tenías vía libre por ahí.

- Si es como acá, pues te juro que tuve que remar y remar para llegar a la costa, luego trepé, y me tiraste un par de cañonazos.

- Lo sé.

Se había perdido la lancha de regreso y debía esperar otra hora. Había quedado con él en verse a las ocho, así que debía apurarse porque quería estar arreglada y antes hacer unas compras.
Wellington

V
Revisando la historia, me doy cuenta de que se trata de un entrelazamiento de caprichos de los poderosos, de los reyes que se peleaban, de almirantes que habían jurado honor a una patria, de ebrios que irrumpen en el palacio real.

No doy con otra explicación. Una serie de caprichitos, la historia es eso. Jugar con el destino, así, de caradura nomás...

Revés

martes, 27 de marzo de 2012

Y felizmente me dejé caer sobre la cama, luego de otro largo día de trabajo. Todo había quedado atrás, como si se tratara de siluetas en una ráfaga fugaz. Y ya. Silencio, como te quiero. No me importaba recibir llamados de mi madre, tampoco me importaba que él estuviera con otra, ni que mañana me esperara flor de quilombo con la vecina debido a que mi gato le había cuadriculado la cara al suyo.


Sólo la libertad es tiempo real, me dijo él una vez. Se jactaba de haber descubierto eso. Pero por favor, eso lo sé desde que tuve trece años, cuando finalmente me dejaron tomarme el palo del equipo de voley para poder dedicarme a la danza.

¿Qué sentido tenía? Porque te juro que no quiero ser bailarina. Ahora me di cuenta de que no, de que lo hago porque me divierto, y mejor la paso mientras menos seriedad le doy al asunto.

Me pregunto si mañana mi jefe se irá a enojar, ya que... pobre, un toque de lástima me da, Pero trato de no enfocarme en eso. Porque seguro me provoca arrugas, ya no tengo 23 años.

Suena el teléfono, pero te juro que no pienso atender. Me da vagancia levantarme a bajarle el timbre, qué molesto que es.

Sólo le enviaría un mensaje a él, para contarle. Pero sé que no me va a hacer bien, que estoy tan acostumbrada a contarle todo. Me pregunto cuánto tardará en hablarme de nuevo. Meses. Hijo de puta, no puedo creer que te sea tan fácil.

Ojo, tengo que acordarme de que mañana... Bah, tengo todo el santo día, puedo ir... puedo hacer lo que quiera. Sólo la libertad es ti... ¿sabés qué? Odio recordarte por eso. Así, tan glorioso. No es de mala, pero me gustaría verte sufrir un poco por mi al menos. No de mala, pero me demostraría que te significo algo.

Soy tan ilusa que pensé que me ibas a escribir para saludarme por el día de la mujer. Que idiota, ya había preparado la forma de mandarte a la mierda. Y cuando no hiciste nada, no me escribiste ni nada, me deprimí como una pelotuda.

Mi madre... mi madre se convierte en un ser molesto: pasó de llamarme a enviarme mensajes de texto. Y yo sigo en la cama, tirada, mirando el techo. Revolución. Anarquía. Soy la activista más paja del universo, quiero cambiar todo con solo desearlo, tengo complejo de genio de lámpara mágica.

Hoy obviamente pido delivery. Tengo muchas ganas de comer pollo al champignon. Amo el pollo al champignon. Harta de las boludeces como empanadas, pizza, y eso.

Soy tan la peor que no quiero ni levantarme a llamar por teléfono. Quiero yo qué sé, mandarles un sms y ya, no me rompan. Y por favor, deseo con toda mi alma tener vino. Por favor, no recuerdo. ¿Me lo terminé el finde o...?

¿Me traerán un vino decente con el pollo si lo pido? Pero que gilada. Esos son mis problemas: el delivery. A ver, repitamos: "Yanina, tus problemas son bastante pelotudos".

Sigo odiándolo, a él y al otro. A uno porque ni me habla. Al otro, porque me habla todo el tiempo, como se le antoja. Dejo de ver al que quiero ver, sigo viendo al que deseo ni siquiera haber conocido en primer lugar. Esto está al revés.

Maldito sea el día en que mi madre aprendió a usar un teléfono celular. No quiero que me llame más. Y el delivery, no sé, que me traiga cualquier vino, no problem. Y sino tengo el vino barato, ese que compré para cocinar y que nunca uso. Total, ponele que me quedo ciega y ya.

Mal no me vendría, así no veo a quienes no quiero ver y me fijo en las cosas que importan. ¿Una es una hija de puta si acepta la invitación de un hombre pero sabe que no le va a dar cabida de entrada, no?

Un poco de maldad. No soy profesional, soy amateur: no entiendo nada, ni de la vida ni de la profesión, menos de lo que es querer a alguien ni de lo que es que no te quieran.

Papafritóloga. Eso debería ser. Porque sé bastante de papafritas, en todos sus formatos. Desde las comestibles hasta los pelotudos con los que una sale un domingo a la noche al teatro a ver una versión de Freshwater y luego va a cenar y se ríe para hacer enojar a ese...

Odio reconocer que esa vez me fui al carajo yo. Pero una no es de plástico, no me gusta que me esquiven, decime las cosas en la cara.

Otra vez, todo al revés: el que quisiera que me diga todo en la cara, me esquiva. Y el que quisiera ni escucharlo, me dice todo así de frente como se le canta.

Menos mal que mañana ya fue, menos mal que mañana tengo el día entero para no explicarle a uno por qué lo mandé a la mierda y al otro porqué cuando llegue de viaje, me va a encontrar tirada en su cama, esperándolo. A ver su ahí no me habla.

Hipotesis

jueves, 22 de marzo de 2012

1) Me veo obligada a sostener que nuestros "diálogos" tienen algo de Cortazariano. Esa especie de solemnidad respetuosa pero querendona, algo chambona, vaga, retrucadora. Como si estuvieramos exponiendo una clase o algo y de repente saltara alguien de atrás a decirte "che boludoooo".


2) Te juro que a veces tus hipotesis me...

1) Opté por no intentar comprobar o refutar las hipótesis. Son eso: tesis con hipo. El problema es que vos siempre le ponés hipos a mis tesis, ¿te das cuenta? ¿Y mientras qué hago? Trato de dibujarte la silueta, pero no te quedás quieto. Te malcriaron de chiquito a vos, para que no se te pudiera dibujar como corresponde.

2) Entonces claro, resumime como si yo fuera sólo un mal dibujo. A mi siempre me toca la denuncia, siempre me toca el rincón del aburrido. Y cuando me mandás y te lo descontrolo, te das cuenta de que lo hago divertido, te ponés peor.

1) Yo no me pongo peor. Me pongo mal, pero no peor.

2) Tus tecnicismos...

1) Tus criticisisismo...

2) Tus tesis...

1) Tus hipos...

2) Ahora no estamos solemnes.

1) Es solo un bache de las circunstancias. Es más, si no hubieras hablado te hubiera dicho, con el debido respeto, que te quiero. Así como sos.

2) Sí. Perdón, tuve la sensación de que te frené. Es que me dio miedo, porque eso, decir "te quiero", pero "te quiero" en serio, es todo un acto. Y me agarró vértigo, porque sólo me lo decís vos.

1) Mentira igual, te lo dijo la otra.

2) ¿Qué otra? Ah... pero ese te quiero no vale, es otro "te quiero". No está convalidado por nadie, es un pacto medio a la ligera, sacado al paso.

1) ¿Y? Me sigue no gustando..

2) Es que te juro, me cuesta explicarlo y me cuesta encontrar las ganas de debatir eso.

1) Debatir...

2) Eso, que vos des y que yo entre a batir. Siempre terminamos sacando cualquier cosa, te juro que no es, te lo juro, te lo prometo, te lo imploro.

1) Bah, perdoname, es que a veces no sé medir el ancho de mis celos. ¿Te acordás cuando ella... -le hace un gesto con la mano, que hace un firulete sobre al frente de él, y le tira un beso-. La odié desde ese momento.

2) Admito que fue, muy a mi pesar, un gesto desubicado. Pero eso no revaloriza su "te quiero" de ninguna forma, más bien lo contrario. Porque entonces, si es por eso, se genera inflación con los "te quieros": la gente empieza a emitir "te quieros" de forma descontrolada. Y necesitamos querer, pero a un precio razonable.

1) Querer a alguien jamás cuesta un precio razonable.

2) Bueno, se entiende...

1) De hecho, no. O sea, la razón te juro que no tiene que ver con la inflación de los "te quieros".

2) Te amo, en verdad es ahí a dónde quería llegar, y así de paso evitamos el índice inflacionario, sea cual sea.

Ella se sonroja un poco. Algo molesta, porque no queda solemne sonrojarse. Pero si queda querendón.

1) Tus tesis...

2) Tus hipos...

En definitiva son todas hipótesis.

Nantes

lunes, 19 de marzo de 2012

Nobody raise your voices... just another night in Nantes (pronunciese "Nontes").




Todo mi interés por este lugar surgió de la información que llegó a mi, de parte de alguien que no les voy a mencionar, de que hay una compañía de teatr que trabaja con muñecos gigantes. Entre esos muñecos gigantes, una niña y un elefante son las estrellas.

Obviamente, deposité todas mis expectativas en eso. Como si se tratara de un pedazo de escenografía que necesitaba ver.

Me encontraba levemente desviado de Montpellier, por un no tan leve error logístico que tuvo que ver con un paro de trenes en la gran ciudad de Marseille, capital del fin del mundo.

Ponele canales a todo. Merodeé por la ciudad al menos unas tres horas, sin rumbo fijo. Es lo que me gusta hacer. Además es barato, porque nadie te cobra por perderte por ahí.

El problema con la logística es que me retrasó al menos un día con mi plan de viaje. Pero en esa confusión llegué aquí, y he dicho en reiteradas oportunidades que a veces mis errores son geniales.

En verdad, ¿saben qué? Marseille tiene poco que ver. Todo surgió por confundir Port Bou con Bordeaux, todo por la pronunciación francesa. Vieron que cierran todo. Que la E es O, que le sacan las letras a todo, que juntan todas las palabras y celebran todas las contracciones.

Bueno, entonces a Nantes llegué de pedo. Y me podría haber ido así como llegué, pero no pude. Si me había equivocado, debía equivocarme grosero.

¿Por qué mierda tienen una calle que se llama J. F. Kennedi? ¿Por qué camino hacia cualquier castillo que encuentro? Creo que esto lo hago a propósito, y que escuché Bordeaux porque quise escuchar Bordeaux y no Port Bou.

O sea que atentó contra mi mismo.

Mis problemas cada vez me resultan más snob.

No me busques, pero procura encontrarme

miércoles, 14 de marzo de 2012


I
Because where I come from, darling, no one asks about your problems, no one listens to you. I mean, if you are sad, or something like that, you are all alone. That's pretty... shitty.

It's really lonely at home. I wish that people would really talk, but like, willing to listen to the other person. Sometimes I wonder if what happens to me every day is communication, real dialogue... life.

I remember when my ex boyfriend left me, I was destroyed. And no one noticed, no one asked about me, about how I was feeling. My friends would just say "hi, how are you today?", but they were not really asking.

Where I come from, people don't mess around with other people's problems. And that's how you end up alone an depressed.

But staying with you it's fun. And I know that I can talk to you, and you remember the things I say, even though you claim to have a really bad memory. So it's nice to have met you, so accidentally, but well, whatever the future brings, uh?

I like it when you hold my hand, and we walk side by side. When you look at me and smile, and perhaps you can now give me a kiss, boy.

II
“Supongamos que alguien quiere copiar pura y simplemente Las Meninas – le dijo Picasso a su amigo Sabartés -, llegaría un momento en que si fuese yo quien lo hiciera, me diría: “¿qué pasaría si pusiera este personaje un poco más a la derecha o a la izquierda?”. Y trataría de hacerlo a mi manera, sin preocuparme de Velázquez. Esta tentativa me llevaría sin duda a modificar la luz o disponerla de otra forma, puesto que habría cambiado de sitio un elemento. Asi, poco a poco, lograría hacer un cuadro, Las Meninas, que sería detestable para cualquier pintor especializado en copiar y no serían Las Meninas tal como aparecen en el cuadro de Velázquez: serían Las Meninas del que lo hiciera”.

Me quedé mirando el cuadro mucho tiempo. Diría que fue el momento donde me suspendí más en todo el viaje: Picasso pintando a Velázquez. Mientras tanto, St. Claire se paseaba mirando las otras 43 ideas de Picasso sobre Las Meninas, pero yo me quedé capturado allí.

Por algún motivo, todo se detenía ahí: desde mis escapatorias hasta mis miedos. Era como suspenderlo todo. Claro, este tipo sencillamente se había hinchado las pelotas de la academia, de lo que los otros le dijeran. Y si antes era genial, luego de esto comenzó a ser aún más genial.

Lo dice tan a la perfección. Correr un poco los elementos, hacer sus Meninas. Quizás yo debería hacer mis Meninas, eso es.

Ella vino en algún momento y dijo:

- You know, there are other versions over there.

- Yes, but this one. I love it - repliqué-. We all ask the same thing.

- What's that?

- What the fuck is Velázquez painting...

III
Estaba tan atacado por ella, tan destruido, tan triste, que me acodé en el bar a tocar un poco y a tomar todo lo que pudiera. Eran recién las nueve de la noche, era domingo. Yo recién había llegado de un pésimo día, me había dejado las cosas en la habitación y me encontraba en el lobby.

Me había propuesto emborracharme hasta olvidarla, y la verdad que funcionó. No de la forma que yo creía, pero funcionó.

Fui ayudado por ella, por Laurie, una chica bonita, de Noruega. Me encontró casi borracho en el bar. Me la presentó un mexicano:

- Ella es Laurie, mi amiga que te comenté. Es mesera.

No me esforcé demasiado, pero luego terminamos hablando un poco. Ella sonreía todo el tiempo, era una muchacha muy bonita. Y yo un tipo muy afortunado, evidentemente.

Cuando me dijeron de salir ni lo dude. Ya llevaba seis cervezas de ventaja, y decían de ir al festival de Fado. ¿Por que no? Además, me estaba llevando de maravillas con esta noruega, así que decidí salir.

El lugar se llamaba Katmandú, nos habían invitado unos locales que el mexicano había conocido en la calle. Y Laurie se aburría, mientras yo hablaba otro tanto con una chica llamada St. Claire, sólo por ser amable. En cuanto se fue, pude invitarle a Laurie el destornillador más caro de mi vida, y el peor.

Nos reíamos de la gente que tomaba cerveza con pajita. Ella era tan frívola, tan vacía. Justo el antídoto para olvidar a la otra. De alguna, ella me terminó arrastrando a su habitación. Le tuve que pedir permiso para buscar mis cosas, qué ridículo.

Definitivamente sabía como manipular a un hombre. Me pregunté qué buscaría ella, pero justo cuando pensaba el asunto ella me indagó si era casado. ¿Un poco tarde, no? Y luego, por qué un muchacho tan buen mozo como yo no estaba casado, que le resultaba extraño.

Le dije que, que de ninguna manera, que yo no era así, blablero. Ella contestó sonriendo que me había tomado a mal un alago. Ahí entendí que estaba bastante menos preparado de lo que me había imaginado.

Me solté y me dejé caer. Ella me atajó, hizo lo que quizo conmigo.

Pero saben, los fantasmas vuelven a la mañana siguiente.

Robarle el camino a casa

martes, 13 de marzo de 2012

- ¿Hacia dónde vamos? - le pregunté a Jon por cuarta vez.


No contestaba, se hacía el ofendido porque yo había intercambiado mensajes con Laura. Pero todo el tiempo se encargaba de aclarar que no le importaba. ¿Entonces?

Caminábamos por Olleros. Me había garantizado hace más de diez cuadras que estábamos a sólo cinco minutos de Avenida Santa Fe.

Nos habían echado de su bar preferido, todo gracias a que no me entendí con el barman. Eran las cinco de la mañana y definitivamente nos faltaba actitud a los dos. De tanto caminar, yo comenzaba a no creer en Jon, porque cuando quiere puede volverse bastante hdp.

Yo no tenía un peso, había pagado toda la noche las cervezas, e incluso unos tragos que habíamos invitado a unas amigas de Jon, que casualmente habíamos encontrado. La verdad, lo último que quería hacer era caminar.

Le pregunté por quinta vez.

- No rompás más las bolas - contestó-. Estamos cerca, hace solo cinco cuadras que pasamos Córdoba.

Pedazo de mentiroso hijo de puta, estábamos caminando hace media hora. Y la verdad, mi humor se pudría a cada paso.

- Vamos, Bayton, tomémonos un taxi y ya - dije mientras pasaba uno de esos autos amarillos y negros a los que suelo pagarles cuando no quiero caminar.

No contestó, y seguimos caminando. Mi problema principal era que yo no tenía dinero, sino que Jon lo tenía. Mi paciencia estaba al punto límite, pero creo que todo empeoró cuando pisé una baldosa medio suelte y me salpiqué todo el pantalón. La puta que lo parió.

Treinta metros después fue que perdí la cabeza, y lo agarré a Jonathan, al grito de "dame la plata pelotudo. ¿Todo esto es por lo de Laura, no?". Una forrada. El se encargó de esquivarme, creo que le pegué en al nuca y medio me resbalé. Casi me hago mierda, la vereda estaba toda llena de barro.

- ¿Qué hacés pelotudo? - me dijo mientras de un manotón me desubicó el cachete izquierdo de la jeta. Eso me enfureció más.

Intenté afanarle la billetera del bolsillo, pero no sé cómo mierda hizo para esquivarme. Me compenetré en que tenía que sacarle la plata y tomarme un tacho. Flor de pelotudo, me decía que qué hacía, que estábamos a dos cuadras.

- La puta que te parió - estallé- hace tres horas que me decís que estamos a dos cuadras. Dame la guita tarado, me quiero tomar un taxi.

Bayton estaba encabronado con caminar, me decía que ahora sí faltaban dos cuadras, que me dejara de romper las pelotas "como un oligofrénico". La cuestión es que con todo esto de la lluvia del orto y bla, me terminé estrolando contra el piso mientras intentaba, mediante una llave, sustraerle la billetera a Jon.

- Forro, pará - me dijo, y entonces me resbalé al carajo.

Caí de culo. Todabía me duele, pensé que me había roto el coxis o algo así. El tema es que se me pasó, y al toque Jon me señaló el horizonte.

- Ves, boludo, ¿los autos que pasan ahí, de las dos manos? Bueno, ESO ES SANTA FE, así que dejate de joder y vamos.

Levanté mi cabeza, medio sacudida de la caída. Efectivamente, tenía razón, autos pasaban en el horizonte cercano, era la avenida. Que enojo, estaba con el culo embarrado y probablemente si hubiéramos sido más pacíficos ya estaríamos allí.

Y ese fue el día que le intenté afanarle a Jon.