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Déjà Vu

lunes, 7 de diciembre de 2009

I
Aproximadamente, Bob da la explicación del Déjà vu:

Ambos hemisferios del cerebro están sincronizados, es decir, perciben a la par lo que ocurre a nuestro alrededor. Se trata de dos sistemas que van en paralelo, que en realidad conforma, como ya a esta altura sabemos, un único sistema.

Ahora bien, ocurre ocasionalmente que un hemisferio (usualmente el izquierdo) se retrase unas pocas fracciones de segundo ante la percepción. De tal forma, un hemisferio percibe antes lo que pocas milésimas después percibe el otro. El resultado de esta situación es esa sensación de que ya hemos visto o vivido lo que nos acaba de ocurrir.

II
Un día me enteré que Meri se había casado, que se había mudado a Flores donde vivía con su marido y un perro. Cuando nos cruzamos todo fue bien. Hacía tres años que no sabría de ella, aproximadamente. Y resulta que ahora son todos tan grandes y yo sigo siendo un tremendo pelotudo.

Su marido, Hugo, parece un buen muchacho. Me da la impresión de que es un tanto callado, o que cuando nos quedamos charlando con Meri él no decía nada, estaba como afuera. Y me daba cosa. Y pensé que en una de esas él no sabía de lo que había pasado con Meri y moi pero lo intuía. Pero probablemente fueran nada más que pensares paranóicos.

También un día me dio la sensación de que no sé apreciar para nada lo que tengo a mi alrededor. Me dio la impresión de que me dedico a perder todo cuanto tengo, a desperdiciar las cosas ni bien las gano. Un mal que...

III
- ¿Crees en las segundas oportunidades? - preguntó Oliver.

Allen pensó brevemente, como si estuviera midiendo milimétricamente sus creencías, a ver qué encontraba.

- Diré que no.

- ¿No? ¿Resulta que si seguís enamorado de la misma persona, no tenés oportunidad de volver?

- Eso sería retrógrado.

- Pero no igual, sino diferente.

- Todos dicen lo mismo- replicó Jana -: "no será lo mismo, será diferente". "Ahora nos queremos como nunca". "Cambié, cambió, cambiamos". Me parecen demagogias de las que deberías estar ya advertido.

Oliver miró a Jana, seguro que esperaba otra respuesta. O quizás las boludeces que dice Allen de vez en cuando, del tipo "Y no sé depende de las circunstancias". "Mirá, en una de esas quizás para vos si, depende el contexto, la historia, el momento preciso en que ocurren las cosas, el clima y cómo vaya el apertura".

IV
Ella lo miraba fijamente. Había un cobarde y un valiente en esa habitación. Y quién lo diría, el valiente acababa de perder una parte de su valor mientras que el cobarde había agrandado aún más su cobardía. Un intercambio más que extraño, digamos...

- Yo ya sabía que no... - dijo Verónica.

Que no valga esto si alguna vez yo no sentí esa necesidad de inmolación, pero ella no tiene ni idea de que yo sé con precisión cómo se siente. Y no lo digo para hacerme el comprensivo ni nada, sino porque solamente la experiencia nos hace comprender realmente lo que pasa a nuestro alrededor. Y nada vale nada porque ahora, en definitiva, me siento otra vez una catástrofe.

- Perdón por lo del otro día, no quise armar quilombo.

- Dejá, no fue nada -contesté como si algo de lo que yo pudiera decir alivianara la situación-. Me encanta cuando casi me estrolo contra los bondis, si vieras la cara que ponen los choferes. Cuando me recibí teminé con un 106 haciéndome luces, mientras trataba de llegar al Imaginario de contramano.

Y me di cuenta de que no tenía nada que contar en realidad, que mi anécdota era pedorrísima y que Verónica se sentía mal dijera yo lo que dijera. La hubiera abrazado, pero no podía. Diría que hubiera hecho cualquier cosa por consolarla, pero eso es mentira.

Y me pregunté qué iba a ocurrir desde ese momento en adelante. Mi imaginación planteó infinitas -qué exagerado que soy- hipótesis sobre el devenir y las cafeteras. También uno se pregunta si los otros saben. ¿Qué va a ocurrir de ahora en mas? Pero que pregunta pelotuda, pues no va a ocurrir nada.

V
Discurrieron los males de Gregor, pero ahora la preocupación se centra en Greta Jana. Y entonces algunos elementos aparecieron en los sueños de forma recurrente:

- Alguien le decía adiós
- Aparecía Gallagher, que por algún impedimento desconocido, no podía comer
- Acariciaba una espalda desnuda y femenina, y luego ella preguntaba "¿por qué?"
- Sufría parálisis de la mandibula

Y Allen, quizás por primera vez ante algo que le preocupa mucho, es capaz de decirlo: "me preocupa qué va a ser de Greta". Los más arriesgados dirían que este sujeto es capaz de aprender.

IV
- Digamos, la repetición, si la entendemos como exacta réplica, no existe. Yo lo que digo es una segunda vuelta, otra chance de estar con esa otra persona y ver qué pasa. Las cosas cambian, la gente cambia, y los caminos vuelven a cruzarse. Y quizás se me ocurre que la negación es el camino de protegerte de esas cosas que te suenan conocidas y ya te dolieron.

Una breve pausa. Allen no mira a Oliver, como si estuviera intentando articular una respuesta digna, que realmente amerita, algo elaborado, y no lo logra. Simplemente escupe:

- Tengo la sensación, por no decir la certeza, de que en los días corrientes el tiempo está anulado al menos en uno de nuestros hemisferios, ergo, tenemos esa sensación de que hay cosas que nos pueden volver a ocurrir y que van a ser diferentes. Entonces todo ocurre como si avanzaramos sin avanzar, traladando con nosotros todo el paisaje que nos circunda, por lo que nos da la sensación de que nos movemos pero que alrededor nuestro tenemos siempre lo mismo.

Un pensamiento inundó a Allen: definitivamente no necesitaba creer en las palabras de Oliver. Definitivamente debía refutar por todos los medios posibles, utilizando todo el poder de la lógica y la racionalidad, cualquier factor que pudiera convencerlo (justo ese día, sobre todo ese día, más que nunca ese día). Hay que atentar contra la inmutabilidad del tiempo, y eso no se logra con vestigios.

- No sé, la extraño, Allen -continuó Oliver-. Bah, vos sabés como es esto. Y sí, sé a lo que te referís, pero me ocurren con ella cosas inevitables... Pero si frente a lo mismo, uno cambia la actitud y el punto de vista, y otros tantos ingredientes, todo cambia. Y entonces aparecería la invención verdadera.

Pero vos decime una cosa, ¿Para qué? Creo que cuando mis palabras son más firmes es cuando justamente son más volátiles, carecen de peso. Pero yo las ato a la tierra como quien intenta que no se vuele el barrilete, que no sea libre, que no se escape para ser barrilete en cualquier otra parte.

- Me imagino que depende, claro. El problema, Oliver, es que usualmente los móviles para "volver" es la idea de que "todo pasado fue mejor", o algo así. Y te digo que es una idea peligrosa, porque entonces estamos todo el tiempo tratando de volver atrás. Yo qué sé, experimentá lo que tengas que experimentar, pero por favor, sé cauto y no dejes que te gobiernen las utopías.

Oh, si se pudiera simplemente aniquilarlas.

V
No dormir afecta el desempeño de la memoria, por no decir que desordena las emociones y las sensaciones.

400

lunes, 13 de abril de 2009

I
"¡Cuatrocientos kilómetros!" bociferaba Bataille a una estupefacta Susana, que creo, casi de pone a llorar. En efecto, habíamos viajado a Mar del Plata por el fin de semana, una ocasión de dispersión que a mí me permitió olvidarme de quien soy (a medias) y a Debord no logró preparar para lo que se le venía.

Cuatrocientos kilómetros, nena, y lo que todos creíamos por cerrado no existía en realidad. Si bien todos pensábamos en la obviedad de una relación entre Jorge y Susana, la cruel realidad nos hizo toparnos con que ella no quería estar con él. Todo esto ocurrió adentro de un boliche marplatense que prefiero olvidar pronto. Me costó sacar a Bataille del lugar. Él estaba tan cabrero, puf, si lo hubieran visto.

Mientras yo compartía otras tantas cervezas con Guy, relojeaba los acercamientos de Jorge a ella. Un poco de baile, y hasta una Sprite con limón (todos sabemos que la Corona va con limón, no la Sprite). Hace meses que el muchacho sufre de mal de amores con Suana, chica inteligente aunque un tanto callada y otro tanto arísca de a ratos. Pero no podemos culparla, pues nosotros no somos los seres más agradables del mundo.

Guy: Siento que entre ella y yo no pasa lo mismo que antes. De hecho, cuando me habla parece más solicitarme cosas que realmente hablarme. Creo que me tiene un tanto deprim...

A medida seguía el relato de Guy, Jorge aumentaba sus acercamientos a Susana. Le tomaba la mano, pero ella luego se la llevaba al otro brazo para rascarse, o simplemente acomodarse la vincha. Fue en ese instante que recordé los famosos indicios de que todo iría mal, indicios que hace tiempo no siento pero reconocí al instante. Lo supe. Bataille estaba pronto a...

Guy: ... imaginás, ¿no? Yo solo le dije que me gustaría que viniera conmigo. Nada más. No le hice ningún reclamo, ni nada por el estilo. Las relaciones son muy extrañas, Jim. A veces me siento que somos un acto fallido, como Allen y July. Ahora la extraño. Muchísimo, hasta me siento culpable de andar perdido por acá. ¿Te diste cuenta que...

Eludir se había vuelto para Susana una sutileza. Yo observaba el campo de batalla, mientras me acordaba, por alguna extraña razón, a la situación que alguien me había contado en las puertas de un pub porteño. La historia había sido algo así: la chica estaba atrás del chico. Él simplemente andaba con otra, hasta que un día no anduvo más. Entonces, esta otra aprovechó para tirarle los perros de una. Los signos de su fracaso le parecían evidentes, pero como una suicida del amor fue y se dio duro contra la realidad.

II
Era obvio, por un lado. Lo que pasa es que no sabía qué mierda podía ver Meri en mi que le atrajera. Per ahí estaba ella, diciéndome que me quería, que tenía ganas de darme un beso.

Meri: No quiero seguir así. No puedo, ¿sabés? Lo peor es que sé que te voy a extrañar, pero no te puedo ver más, Allen. Ya fue demasiado.

Alen hacía uso de su reconocido arte de la idiotes, pero de una innovadora forma: quedarse callado. El breve monólogo de Meri lo sobrepasaba, no tenía una respuesta que lo pudiera sacar intacto de la situación.

Meri: Me gustaría que esto fuera reciproco, pero no voy a forzar las cosas. Si te digo esto es para lastimarme de tal forma que no querré volver a verte.

Allen: Lo lamento, pero no puedo corresponderte.

Fue la cosa menos estúpida que pudo decir, pero era verdad. Con Meri se lelvaba bárbaro, y si bien detectó que ella se acercaba, simplemente dejó las cosas pasar. Algún día creceremos. O no.

III
Guy: ... la vida. Ni nada de eso. Eran las ganas de vivir, eran las ganas de ser feliz, Jim. Sino nada vale la pena, ¿no?

Jim: Se viene....

Entonces Jorge abrazó en un ataque de romanticismo a Susana y la besó. Era una foto brillantemente seductora, dos personas besándose en medio de una pista de baile donde nada parece ocurrir entre todo el movimiento. Pero el beso duró poco, y en ese instante Guy dio por finalizada sus explicaciones teóricas sobre Emma. Susana logró alejarse de Jorge, romper el beso. Él la miró fijo, eso había sido alta traición.

Habíamos viajado cuatrocientos kilómetros escuchando la promesa de Bataille: ahora sí que me agarro a Susana. No me para nadie. No vuelvo a Buenos Aires sin un beso de Susana.

Definitivamente había cumplido su promesa, pero no como el querría. Creo que automáticamente Jorge perdió todo contacto con al realidad, pues simplemente se alejó, se fue, destinó su camino a donde fuera menos a las cercanías de Susana, que aún se hallaba un tanto shokeada.

Guy: Em, se pudrió, ¿no?

Claramante. Tuvimos que ir a rescatar a Jorge del pedo mágico que tenía en su cráneo. Nos costó una hora encontrarlo dentro de ese galpón de luces y destellos. Susana, la única mujer que había venido con nosotros, nos esperaba en la barra. El momento habría de ser inolvidable.

"¡400 kilómetros!", gritaba Jorge. Nosotros mirabamos la escena sin mirar. Claro, era obvio que atendíamos a otra cosa, obvio obvio, seguro seguro. Supuestamente Susana era un hecho en la vida de Jorge, pero nadie mejor que una mujer para destronar a un soñador. 400 kilómetros, y estamos donde estamos.

Jim: Tengo la sensación de que las cosas están cambiando.

Guy: Ciertamente, mi amigo. Ciertamente...

El rigor teórico

sábado, 28 de junio de 2008

Ciertamente cuando hablo con Michel es cuando me pongo más riguroso. Él me va indicando cosas, últimamente esto del poder se ha vuelto una especie de obseción en mi, lo veo en todas partes, se manifiesta de las maneras más sutiles.

Michel: Digamos que, en las diferentes circunstancias de la vida cotidiana, todo se desenvuelve de una manera extrañamente articulada. No porque no haya poder de decisión subjetiva, sino porque esas subjetividades están atravesadas por...

Trato de hacerme el progre. En serio, trato de hacerme el tipo inteligente y termino siendo un salame. Michel me dice que tendría que afinar tal desarrollo teórico, que refinar tal concepto. Cuando charlo con él en principio me doy cuenta que estoy tratando de seguirlo, pero no le llevo el paso.

Michel: La paz. Según lo que me decís, en tu opinión la realidad y lo ficcional no están tan lejos. Entonces vos estás a la observación de eso, de ficciones. Esto es una ficción, ¿no?

Michel tenía entre sus manos La Nueva Revolución Humana, libro que llegó a mi en forma anónima hará un año. Al pispear algunas páginas me di cuenta que era de un chino budista, que destacaba la paz como valor central.

Michel: ¿Ficción?

Allen: Sep. Mis análisis teóricos, tras descartar a sospechosos como Guillermina o Julieta, me llevaron a Meri. ¿Quizás Gilles diría que Meri se fugó?

Michel: La obviedad. Está bien, Meri era la única budista que conocías.

Ficción como en fábula, como en algo que ocurre pero pareciera no ser real, o no corresponderse con lo que usualmente ocurre.

Michel: En cuanto a tus desarrollos teóricos, no utilices el término ficciones. Da para confusión. Está bien que lo utilices para relatar ciertos hechos de tu vida que te resultan llamativos, pero no los utilices para explicar la vida cotidiana. Entiendo que querés desnaturalizar todo esto, pero el término ficciones induce al error.

Allen: ¿No te conté lo que pienso del error? Según Maurice, sobre la corporalidad se manifiesta el ser. Se me ocurre que sobre la corporalidad, lo que llamamos errores, sean inoperancias o sean accidentes, son en realidad señalizaciones de lo más crudo de nuestro ser que apunta a lo bueno, a lo que queremos realmente ser.

Michel: No serás el primero que hace ese planteo.

Allen: Pero me gusta llamarlo filosofía del error, o del equívoco.

¿A la informatización de las redes laborales qué tiene que seguir indefectiblemente?

No le estaba diciendo nada nuevo. Yo no estaba aportando nada, no estaba avanzando nada, no estaba detonando hacia ningún lado. Eso me pone de malas...

Michel: Sí, según he visto, el próximo nivel es el que ya está manifestándose, el que te interesa. ¿Estás seguro que pensar sobre el tema con cerveza está bien?

Mientras tomaba de mi chop lo miré. No había demasiado que debatir, este tipo de conversaciones sólo puedo tenerlas borracho.

Michel: Es al menos elocuente que justo hayas decidido prender la mecha cuando estás con todo eso. ¿No lo pensaste? Cuando hablás de la industria hablas de eso. Ya lo discutimos, lo que vos llamas industrialización es lo que yo vine trabajando ya por años. Biopolítica... el próximo escalón en redes informatizadas...

Es imposible esquivar esa obviedad. Michel ya lo dijo todo antes. Ahora, yo estando al tanto de mis falencias horatorias y de mi falta de rigor teórico, ¿cómo puedo hacer honor a al menos insinuar lo que Michel podría señalar claramente en cualquier aula de cualquier universidad?

Dos Momentos Con Ellas

viernes, 20 de junio de 2008

I
A veces pienso que me hacés enojar para luego negociarme la rendición. Es evidente que a veces me llevás la contra nomás porque sí, decís negro cuando yo digo blanco, ponés "SoundGarden" (sí, con comillas lo digo, viste) en vez de alguna de esas cosas más amenas que me gustan a mí.

¿Te pensás que con unos mimos matutinos lo arreglás? ¿Que con un desayuno en la cama está todo en orden? ¿Que el sólo hecho de levantarte antes te da la ventaja irrefutable de venir cariñosamente a decirme cosas al oído? Sí, sí, está bien, reconozco que tu maniobra es linda, que me dejo abrazar, que me dejo besar, entonces me hacés reir.

Entonces, los dos tirados en la cama somos...Vos me decís que yo soy recontra racionalista, pero vos tenés tus estrategias que no te hacen menos reflexivo. ¿Vos te das cuenta cómo pensas las cosas, como das vueltas sólo para esto? Por eso te quiero, sos un detallista.

Somos los dos así, ¿no? Ninguno un descocado, ninguno es una máquina aventurera, ninguno es un... hey, esos son mis pies que estás... apa

Mi amor, no pienses que no me doy cuenta, que no me gustan todas estas cosas no convencionales que hacés. Me gustaría yo sorprenderte alguna vez. No, no me digas que yo soy una sorpresa.

Vos me decís que soy tu cable a tierra. En realidad yo pienso lo mismo de vos. No te creas que sólo me interesan las grillas de Excel ni que ando pensando en saldos y curvas de elasticidad todo el tiempo. No no porque... Das buenos masajes maldito, ¿por qué no hacés esto más seguido?

Entonces vos subís un rato, me ofrecés con tu boca una tostada con Mendicrim. Yo acepto y terminamos envueltos nuevamente en... onda, me quiero deshacer de la tostada para ver si te encuentro y entonces después de desvariar un rato consigo que vuelvas a mis pies...

Está bien. Entonces nuestro negocio es así. Me hacés acordar a cuando no me dejabas estudiar. A veces tenés eso de desubicado. ¿Qué pasa si yo te agarro con uno de tus diseños y te empiezo a desvestir, eh? Te quiero ver. ¿Terminamos abrazados o me mandás a freir espárragos?

Allen: No me gustan los espárragos...

Te crees demasiado listo vos, con respuestas para todo. Ya veremos, la proxíma... Yo también puedo planear ataques, tomarte por sorpresa, irte a buscar y traerte aunque no quieras, pataleando y diciéndome que no. No nada...

Entonces ponele que sacamos la bandejita del desayuno, que la dejamos medio tirada por ahí. No, vos tampoco podés dejarla así nomás, te conozco. Entonces te la llevás a la cocina. Ponele que en una de esas yo me voy caminando despacito atrás tuyo, a ver si, quizás por casualidad pueda ...

II
¿Te molestan mis rulos? Bueno, sacalos, correlos un poco, pero no me pidas que guarda la compostura. Vos sabés como soy yo, tomo dos chops y termino de última, la avenida me parece un camino que va de izquierda hacia arriba y termina en la derecha de tu rodilla izquierda. Entonces te voy a pedir que me atajes si me cai...

... go. Gracias. Mirá, vos caminás muy rápido, no me pidas que corra che. ¡Meri a boxes, Meri a boxes! Traigan un mecánico, Allen ¿vos no sos mecánico? Porque necesito un chequeo de a...

Noooooo, como se te ocurre, mirá, me voy a reivindicar sacando mi mano de tu espalda, que se coló por debajo de tu buzo, que te juro que no me di cuenta. En serio. Che, ¿ese 60 por qué es violeta? Decime cómo haces. Te tomaste no se cuántas y estás cero kilómetro. Pero vos no... Mirá estoy perfecta, no me mires así. Mirá pendex, no te necesito para llegar a casa ni nada, puedo sola, no estoy en pedo ¿entendés? Soy bastante más grandecita que vos...

Dale, al fin y al cabo yo puedo sola. Eso, ¿no me vas a seguir? ¿No era que estabas preocupado, a ver si me pasa algo en esta calle? Mirá, me alejo de las vías del tren, voy subiendo para la parada del colectivo, lo hago todo yo solita, por que m...

¿Cómo mierda llegaste en frente mío? Pensé que te habías quedado atrás. Hola Allen, ¿no me querés más? Podrías ponerte un poquito más flexible y darme un beso, ¿eh? Pero que tipo ortiva...

Yo sabía que no me ibas dejar volver sola, yo sabía que no iba a llegar sola. Mirá, te invitaría a dormir a casa, pero no quiero que pienses que soy una lanzada. No como la yegua de tu novia, nunca te lo dije, me cae mal Julieta. Toda chiquitita, ella no se tropieza con cualquier boludés llegando a Cabildo.

Paremos un rato a descansar, que los pies no los siento. Eso, nos sentamos acá a esperar un ratito que se me pase esto que me pasa. ¿A vos no te pasa? Bueno, ponele que en un rato amanece, total mañana no trabajamos, Alberto no nos rompe las pelotas ni vos tenés que. Bueno, prometo que es la última vez que te toco atrás por la nuca.

Mirá que sos un tipo jodido a veces Allen, una no sabe bien qué pensar de vos. Si tuviera más conciencia en este momento sabría que nos vamos a terminar peleando, que voy a terminar haciendo, que incluso te voy a terminar insultando. Pero no me voy a arrepentir, eso te lo digo ahora y te lo diré después, cuando me vaya...

No tenista

viernes, 18 de abril de 2008

Luna: No neutral es lo que somos, ¿no?

La muchacha dejó esa idea de los tiempos de paz entre dos amantes y terminó de pelearse con Julio nomás. Desde que sale con Rodrigo la veo más equilibrada, aunque continúa sosteniendo los interrogantes lunares, que siguen resultántome melancólicos.

En otro lugar de la Capital Federal, Carla se peleaba con Allen de una manera estúpida. Pues esa oficina a veces trastoca los humores de todos, y justo:

Carla: No puede ser que me tires toda la información así y pretendas que yo entienda todo. Después Ernesto me dice que no te ayudo nada, eso es mentira. Estoy tapada de trabajo acá, y encima lidiar con vos.

Allen: Lo que dice Ernesto lo dice él. Yo siempre digo que me ayudás.

Carla: No me ayudes Allen, simplememente volvé a lo tuyo. Y tratá de resolver tu agenda solo. Deberías ser más ordenado, por favor, parecés un nene. No puedo creer...

Zunny: Mandala a la mierda. Esta hecha una loca hoy.

Perdí el interés en esto. Si todo está enquilombado en esa oficina no es culpa nuestra, ni de ella ni mía.

Un año antes, Alberto se volvía loco porque le enviaban setenta veces el formulario web de la empresa lleno de puteadas hacia su persona. Orlando se reía, Meri ni hablar. Gordo pelotudo, lleno de olor a mierda. Sufrió los inconvenientes durante diez días, lo que le obligó a cerrar el formulario web.

Meri: Que hijo de puta, jajjaa. No tenés cara.

Allen: Hay que ponerle onda a esa oficina.

Meri: Claro, total vos ya no trabajás acá.

Volvamos a la actualidad: Seguramente cuando Ludi se cruzó con Orlando en Av. Santa Fe y Junín, ella fingió no verlo pero él se le acercó. Hablaron como si nada, en una conversación bastante efímera que duró quince segundos exactos:

Orlando: ¿En qué andás?

Ludi: Nada, me voy para una entrevista.

Orlando: Ah...

Ludi: Bueno, te dejo me que tengo que ir.

Fue un viernes cualquiera que Esthershack mandaba mensajes a mansalva, y se le ocurrió llamarme a las ocho, completamente borracho, para hacerme un cuestionario:

Esthershack: Vos, ¿pondrías un mango por Kempes en los ochentas?

Allen: Mmmm... sí.

Esthershack: Perdiste. Feli 1, Allen 0. Ahora decime, hubieras apostado a favor de una agrupación que se llamara Vilma Palma e Vampiros, a principios de los noventa.

Allen: Mmmm... no.

Esthershack: ¡Muy bien! Feli 1, Allen 1. Me empataste.

Nunca entendí la lógica del juego.

Todo esto ocurrió durante una media hora más, y es probable que Oliver estuviera dignándose a escribir su tesina de Comunicación, la cual comenzó hace ya unos meses y avanza, a veces gateando pero avanza.

Oliver: Te juro que me cuesta. Me siento tosco a la hora de escribir.

Zunny: Vos ponete las pilas, no hagas la tontería de dejar correr demasiado el reloj. Ya jodimos demasiado, ahora es tiempo de responsabilizarnos de nosotros mismos.

Oliver: De repente sonás tan... Que vos hagas referencia a la responsabilidad no es algo muy tuyo. ¿Te sentís bien?

Zunny: No se trata de una boludés. Sí, ustedes están acostumbrados a verme en cualquiera, pero creanme, yo soy una persona muy seria. Es una seriedad intermitente. Vamos, cursaste toda esa carrera, ahora sentate a escribir, cuán difícil te puede ser, vos sabés tipear muy bien.

Oliver: Demasiada confianza que me tenés...

Un par de horas antes, precisamente el jueves, Paula y yo habíamos asistido a una función de El ojo del panóptico, en el Centro Cultural Konex. Me dieron ganas de volver a Foucault nomás.

Paula: Muy bueno el trabajo con luces y movimientos de los actores.

Allen: Bentham Bentham... Sí, concuerdo con usted Paulette, la oscuridad total de la sala fue manejada muy bien por los protagonistas. Cuando aparecieron los cuatro tan cerca, de repente, eso estuvo bueno. Pero digame qué haremos de nosotros ahora.

Paula: Comer por lo pronto, que me muero de hambre.

En teoría, tendría que haber ido a ver esta obra con Valery.

Nosotros fuimos a comer algo no muy lejos, optamos por una tabla de fiambres. Dos días antes fue la gran marcha a la plaza convocada por el Gobierno contra el Campo (notensé las mayúsculas). Ese mismo día Val tuvo una entrevista con Ernesto Celian, en la que le informó que no quedaba para el puesto de PM en la agencia y que seguiría liderando el equipo de edición.

Val: Me da bronca porque yo acá me vengo quemando las pestañas por esto. Encima en la facultad me están volviendo loca.

Justo ese día yo venía medio a las patadas con el programador, Sebastián. Él más preocupado por optimizar el código, yo más preocupado por la diagramación y el look & feel. El humo ya nos estaba quemando.

Val: Vos sabés cómo soy, yo dejo mucho acá. Pero en este lugar te tratan como si fueras invisible, cuando dos segundos antes eras la estrella de la empresa. Soy una estrella fugaz, eso es lo que soy. ¿Me estás escuchando?

Justo en ese momento no. Orlando me estaba llamando para confirmar mi asistencia a un torneo de tenis en Pinamar. Zunny se reía. Dije que sí.

No. No juego al tenis, ni pienso hacerlo. Voy como no tenista.

Rolls Royce Engine

jueves, 10 de abril de 2008

Fue una sorpresa el hecho de que justo ella lo dijera. Ella no era de ahondar demasiado en explicaciones, y más de una vez la escuché caer en multiples contradicciones incluidas en una misma oración. Pero sí, justo ella fue la que dio en el clavo:

Meri: No sos racionalista, justamente ya dejaste de ser eso. Sos analítico, que es otra cosa.

La palabra me calza justo, como si por fin hubiera encontrado la combinación de vocablos que no me resulta ni muy olgada ni me apreta el cuello.

Pero lo motivos siempre fueron para el mismo lado. Desde Luna acusándome de continuar siendi un racionalista que sólo le cambió el nombre a las cosas...

Luna: Que hayas dejado de decir "calculo que" para decir "me imagino que" no cambia nada. Usas palabras diferentes para esa cirugía continua.

... O alguien que alega:

Zunny: Al fin de cuentas, mucho de lo que te escucho decir son hipótesis, Allen, una serie de mapas conceptuales que dibujaste vaya a saber en qué parte de tu neurosis.

A fin de cuentas, el hecho de que Meri haya encontrado la nomenclatura más precisa solo revive la discusión. De hecho, confirma todo lo hasta aquí dicho esa ludidez ridícula que creía adquirir.

Allen: Analítico. Exactamente... la palabra me cabe justo.

Dos cosas: La primera, es que ese "exactamente" que dije es síntoma de ese "analítico" que soy. Por otro lado, como las cosas no son blancas sin ser negras, no me cuesta demasiado encontrar disparos en sentido contrario.

Orlando: Hay momentos en los que Allen está pacífico, dócil. Otras oportunidades, hizo quilombos, justo cuando nadie sospechaba de él. Sabrán a esta altura que este personaje es al menos dispar. No digo una bomda de tiempo, pero sí dispar.

Felipe: Cada vez comprendo menos lo que dice. Recibo mensajes fuera de contexto a mitad de la noche, y cada vez me cuesta entenderle más los mails...

Val: Vos sos un improvisado, no seguís un patrón estándar. Por eso me caes bien, porque sabés inventar. Además sos como yo, inquieto y...

¿Inventar? Vamos, no nos engañemos. La serie de montajes expuestos a la fecha han requerido del cálculo, de un carácter metódico.

Luna: Es cierto eso, siempre eras el que pensaba en todo. Pero en nuestra sociedad la partición estuvo clara, pues yo fui el Superyo y vos el Ello.

El ello, claro. Lo que pasa es que, a esta altura, me he dado cuenta de que la racionalidad es maquiavélica y no tiene un sentido en sí misma. Así es, no lo tiene. No lo tiene porque uno no hace cálculos por el placer de hacerlos, sino para llegar a esa parte de la vida que nos satisface. Yo diré que se trata del juego, aunque acepto las más variadas explicaciones.

Usualmente se nos plantea la vida como mero cálculo, grillas y paralelos que se entrecruzan. Lo inexplicable de la razón es que se haya vuelto tan reina, que seamos tan razonables como nos permita nuestra billetera.

Zunny: Al menos algunas cosas entendes.

Luna: Somos pequeños en este universo. ¿Es eso lo que te aterroriza? No es para tanto, deberías dejarlo. Sé que venís medio afectado, quizás te venga mejor re pensar las cosas. No hace falta tanto dinero, tampoco la vida en un Rolls Royce. Y ya lo has intentado con lenitivos y analgésicos... pero todo sigue teniendo ese sabor tan..

Val: Estaba pensando en postularme para la vacante. Me vendría bien, me aburro ya haciendo lo mismo siempre. Además, no estaría nada mal un dinero extra y parece que el cliente está chocho. Vos también podrías, tenés potencial y sos muy inteligente.

¿Meterme aún más en la industria? ¿Más?

Orlando: No problematices tanto el tema. Ok, todos tenemos algo de racionales y algo de impulsivos. También trabajamos como parte de esta gran máquina. Let it go...

Si, se me ocurrió eso. Dejar ir todo esto. Pero no me sale, juro que no me sale. En seguida me desprendo en otro análisis que elevo a lo irracional.

Hechos

viernes, 22 de febrero de 2008

Algunas observaciones irrelevantes:

Orlando vive en Ugarte y Maipú, Olivos.

El gato Gallagher en realidad no es negro, como era el widget que supe poner. Es un gato atigrado.

Allen terminó su relación con Day de manera estúpida, con Guille de manera catastrófica y con July casi amistosamente. Curioso.

El personaje de Jan se llama Jan, porque Allen la conocio el 1ero de enero: January.

Sufrió un traspapelaje de nombres el personaje llamado Lisa. En algún momento de la historia, sin darme cuenta, cambié ese nombre por el de Nati. Me di cuenta hace poco, al retomar al personaje. Ahora corregí el error, y verán que Natalia no figura en ningún lado, pues fue sustituida por el personaje original, Lisa.

El alter ego real de Valery lleva un nombre que comienza con M.

Luna es en realidad dos personas.

Pensé que Orlando debería ser chofer de subte. Luego abandoné la idea y no sé a qué se dedica.

Alberto sospecha que fue Allen quien mandó el Cv del perro. Mandó a investigar, pero obviamente jamás pudo demostrar nada.

Val baila muy bien, y le pone actitud.

Lo que explica Allen Jana sobre las frecuencias FM y la velocidad de la luz en uno de los primeros posts, fue una pregunta de un examen de física del secundario.

Aún no lo relaté, pero Oliver está de novio. Es una relación inestable, digamos...

Las últimas teorías sostienen que Felipe es inmune al alcohol. Puede tomar toda la noche, que jamás quiebra.

El personaje de Meri tiene 30 años, es decir, le lleva cinco a Allen.

Efectivamente, Orlando y Allen supieron compartir el espacio de trabajo en el pasado. Aunque se
conocen desde que tenían doce años.

Guillermina siempre fue bastante reservada y correcta. Hasta que se peleó por última vez con Allen y se fue de boca mal. Los personajes practicamente no se han hablado desde entonces.

No lo mencioné jamás, pero el personaje de Day fuma. July también tiene el vicio, pero siempre me olvido.

Luna casi que eligió su nombre.

Felipe de apellida Esthershack. Quizás utilice esa forma de referirme al personaje en futuros posts.

Según ha trascendido, Jan oculta un secreto a Allen. Esperensé que ya se enterarán...

The Tobi Canito Indident

jueves, 14 de febrero de 2008

(Algunos conocen la historia. Ya tiene sus tiempo. ¡Hasta estaba con July en esa época! La cuestión es que bueno... fue re diver)
Alberto estaba en la suya, mientras Meri no gozaba de ningún previo aviso y Orlando no intuía nada pero ya me conoce, y entonces vamos que no te hagas el sota. Lo venía pleneando de hacía rato.
La empresa buscaba un nuevo vendedor técnico. La oficina lucía como todos los días: enervante y tediosa. Era todo un tema esta búsqueda de candidato para ventas, pues es difícil conseguir ingenieros como la gente en estos días, parece. Entonces, yo, aprovechando mi situación de meimportatodotrescarajos...
Desde una casilla a tal fin, alquien envío respuesta a la casilla de mail pública de toda la empresa. Ventas, el depto técnico, contaduría, todos podíamos verlo. Mi jefe Alberto, que sentaba su gorda panza en su escritorio, lo vio al instante.
Alberto) Mirá, acá un tipo mandó el curriculum.

Tobi Canito

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Domicilio: La casita de afuera de la calle French 502, en San Miguel, Holanda.
Tel: 0800-guau!
Mail: canitoelperrito@jotmeil.com

Datos personales:

Nombre: Tobi
Apellido: Canito
Edad: 5. (En años perrunos tengo 35 creo).
Nacionalidad: Mezcla de labrador con obejero alemán, pero nacido acá eh.
Fecha de nacimiento: 33 de enero de 2002
Lugar de nacimiento: Atrás de una fábrica abandonada, en Pacheco, Prov. De Buenos aires.
MOVILIDAD: Cuatro patas, modelo 2002. Todo terreno, incluso bosta.

EXPERIENCIA LABORAL
2002: Todavía tomaba la teta de mami. Me dedicaba a romper cosas que estaban por ahí. Todavía sufría de incontinencias. Eramos 67 hermanitos, contando patos, gansos, un caballo y cuatro habichuelas.

2003: Fiambrería “El Bigotón Feliz”.
Puesto ocupado: perrito de guardia
Me pagaban con menudos de pollo y los huesos, que nadie los quería. Defendía al dueño de los salames que trataban de afanar, y de vez en cuando de algún pendejo que venía a romper las pelotas. Me quedaba por las noches, porque esta una zona re jodida.
Referencias: 4321-0810. Sr. Juan Estiércol.

2004: Hospital de ojos “Juan b. justo”
Puesto ocupado: Lazarillo de ciegos.
Guiaba a las personas que estaban re rehabilitación y a no videntes. Los llevaba a pasear por donde me daba la gana. Una vez termine en el Doc Sud, en pedo, a las 3 de la mañana. Yo volví, pero el ciego se perdió y no lo vi más.
Referencias: 3441-1221. Lic. Stevie Wonder

2005; Policía Federal Argentina
Puesto ocupado: Sensor de drogas
Luché contra el mundo del narcotráfico, e incluso, contra esos compañeros que se dedicaban a vender lo decomisado a los más pobres. Vi de todo. Estuve destinado en el Aeropuesto Ezeiza, y soy uno de los que descubrió las maletas de Suthern Wings. Después me dediqué a merquear y medio que no daba, entonces me las tomé con Soda (Stereo, en river).
Referenicias: 6701-7181. Sr. Rambo.

2006: Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires
Puesto ocupado: Abonador de arbolitos en Plaza Francia y aledaños.
Es algo que me sale bastante bien. Con mi incontinencia superada desde la juventud, este trabajo me permitió desarrollarme mejor. Nadie cagaba árboles como lo hacía yo. Nunca los bosques de Palermo estuvieron tan frondozos.
Referencias: 0800-717-7711. int. 910200001020/11111 . Dr., Ing., Arq., Lic., y Astronauta Jorge Telerman

INTERESES
Carne de la buena. Me encanta comer como si no hubiera mañana.
Perritas, obvio, de raza.
Jugar a que tiren el palito y lo voy a buscar. Sobre todo en la playa.
Hacerme el muertito, sobre todo cuando me piden algo.
Volar aviones Jumbo Jet 747.
El corso canino “Los callejeros de Villa Ortuzar”.

IDIOMAS:
Inglés, portuguez, Idish, guatemalteco, html, javascript. Mauyidos, ladridos. Francés nativo
Expresión oral y escrita: macanudísma.

ESTUDIOS:
- 2002/2003: Colegio Primario Santa Perrita de nuestros Collares.
- 2003/2004: Colegio Secundario Winnie The Pooh. Bachiller con orientación en mondiola.
- 2005/2006: Recibido de la Carrera de Ingeniería Mecánica en la Universidad de Buenos Aires.
- 2006: Master en la Universidad de Yale, sobre cómo atornillar las cuatro patas de una mesa
- 2006: Participé de las charlas expecializadas brindadas por la Universidad de Harvard sobre, ¿Tuércas? Cómo darle vueltas y vueltas a la cosa. No te pases de rosca.

Meri se reía a más no poder. Mientras Orlando que recién llegaba posaba sus ojos en el monitor y qué mierda es esto. Y me detectó al toque con su mirada incriminadora y cómplice.

Orlando) Ok. Aguantame los trapos. Te conozco. Tenés prontuario ya en estas cosas Allen...

La contadora decía que era un chistoso de por ahí, mientras yo trataba de sostener lo insostenible de mi risa en el baño, porque disimulo muy mal. A todo esto, uno de los pibes de reparaciones se acercó a la máquina de Alberto, que miraba entre risas e indignación lo que le habían mandado.

Meri) Obvio que envío respuesta, a ver quién le contestaba. Le rebotó al toque.

Orlando) Decir que ya no trabajamos juntos maldito bastardo, la verdad que ese día me hiciste reir.

Meri continuaba riéndose, porque Alberto decía que no puede ser, que la gente debería ser seria, que ahora no se encuentran buenos empleados, que entonces se mandó un sanguche de mondiola y se sentó, para revisar de dónde le había llegado el mail.

Fue gratificante. Muy mucho.

off side

sábado, 26 de enero de 2008

I
- Che, creo que acá paramos. Hey...

Abrí los ojos, y efectivamente el micro se había detenido. Era un estacionamiento ámplio, con ganas de recibir autos con familias y amigos, turistas franceses recorriendo sudamérica, en fin, todos fugitivos de lo que somos día a día cada uno en su ciudad. Un parador grande, al que bajamos a cenar.

Me levanté, me estiré, y de mi asiento empezaron a caer latas vacías de cerveza.

- ¿Y vos sos el que tiene problemas para dormir? -reía Feli.

Mientras el Bob, Orlando y Oliver se habían quedado en Brasil, Felipe y yo debíamos retornar a nuestras obligaciones laborales ese lunes. Matilda sea... digo, maldita sea.

II
El viaje: Casi me caigo de un risco directo al mar, estrellamos un auto en plena carretera de jungla, yo me había lesionado la rodilla y debido a una ola de pequeños destrozos lugareños tuvimos que abandonar Guarda. El detonante fue el cono de seguridad vial que terminó en nuestro living, el cual yo recordaba haber tomado prestado, pero había olvidado para qué.

- Seguro fue para señalizar cuando no se puede entrar al baño.

- O tal vez, para las mañanas, porque siempre que nos despertamos esto es una zona de desastre.

- ¿Sabés qué va a pasar cuando vuelvas? ¿Vos decís que ella te espera, o algo?

- Che, hay abejas en todo el living.

Mientras yo trataba de limpiar la zona, las abejas se precipitaban sobre el tacho de basura y el gran balde de caipirinha que había hecho Feli. Orlando aún dormía, y Bob miraba apático desde su cama. La noche anterior habíamos tenido visitas, una salida a la playa nocturna, fogón, guitarra y dance.

- Me imagino que hablaremos. Aunque ya no trabajemos juntos, no creo que quede todo ahí.

III
Meri me miraba fijamente. Había decidido largar todo, y aunque hacía fuerza para no llorar, estoy seguro que al despedirnos y dar la vuelta a la esquina, el resto fue llanto. Yo me iba esa madrugada de viaje, y había optado por salir, estar en casa a las cinco, y luego ir a Retiro. Entonces salí con Meri.

Fue en Plaza Serrano, tierra de buena cerveza, ambiente agradable y picadas con mucho queso. Al recapitular la charla (que July, la cerveza, Soda Stereo, comida y comida, los jefes conflictivos, etc), tengo esa sensación de ser yo muy poco divertido.

Cuando salimos del cantobar, ya se hacían las cinco, y llegó el epílogo:

- Allen, sabés que siento cosas por vos. Y sé que a vos no te pasa lo mismo. Es difícil decírtelo, pero esta es la última vez que nos vemos. Me voy, y no me verás cuando vuelvas.

Si mi oratoria es mala, la misma se vuelve pésima en momentos donde las palabras son cruciales. Y contesté como ese imbécil que puedo llegar a ser:

- Entiendo lo que decís. Pensé que eso ya había pasado, que las cosas estaban más ordenadas. Pero me equivoco una ves más. Me ha pasado, y creo no puedo hacer nada para evitar que te vayas.

- Me voy, y me voy porque sos mi historia de amor fallida, que renguea hasta el día de hoy. Sé que me voy a arrepentir, que voy a querer volver, pero no. Esta vez no. Voy a extrañar tus cuentos sobre Gallagher, los desvaríos con tus amigos, que me lleves a casa porque estoy medio borracha, que pases un rato a casa, y ni hablar de tus imitaciones de mi jefe y tu ex jefe. Pero a esta altura, todo eso sinceramente me hace mal.

Y eso fue verdaderamente lo último que supe de ella.

Jugada de gol

domingo, 19 de agosto de 2007

Personajes:
- Meri
- Orlando
- Bruno
- Felipe
- Allen
- (Luna)
I
Mientras me siento un poco a disfrutar del paisaje, veo como las paredes relampaguéan al ritmo de un reggaetón inescuchable, la lluvia empieza a salpicar a los que afuera disfrutan de eso que es intomable y Bruno inicia otra escalada con otra mina que otra vez lo va a mandar a freir espárragos.

Primero fuimos a comer, a celebrar que se nos va un grande, que Allen inició su escapada hacia otro lugar, y vamos a ver en qué termina. Orlando es una especie de presencia fantasmagórica, aparece y desaparece. Felipe baila con todo el mundo, nunca pensé que alguien pudiera beber tanto, de tal manera.

Hace tiempo que venía acomodando la jugada. Esto es como un partido de fútbol, querido. Si, vos contra mi. Allen contra Meri. Je. Tanto tiempo intentando, y nada. Vos cuando querés das cero feedback, guapetón. Y no sé si es que tomamos un poco de más pero esta vez te la voy a hacer más difícil.

II
Orlando: ... estuvo no sé cuánto tiempo puteando por el olor a mierda, porque no se podía laburar. Y cuando le llegó el mail invitándolo al gay resort, jajaja, nadie en la oficina pudo contener la risa, incluso Olga, lo miraba a Alberto.

Allen: Debía pensar "oh no, es peor de lo que yo creía, mi marido me cornea con otro tipo". jajaja.

Meri: No sabés. Están todo el tiempo hablando de vos, de que no hiciste esto, de que no dejaste listo lo otro, de que no dejaste un celular y que ahora cómo te contactamos.

El lugar: La Farola de Belgrano. Excelente para las milanesas a la napolitana, tamaño tanque. Cervezas de por medio, algunas papas fritas. Estrenando salida de ex compañeros de laburo. Allen festejante, en dos días comienza otra cosa. El resto, adaptándose a una isla nueva, de la que el demonio de tasmaña se fue, auto eyectado.

Orlando nos dice que hay fiesta, que no sabe qué onda. Las nubes amenazan con tirarnos baldazos de agua fría, pero estamos con ruedas todos, móviles esperándonos a que los llevemos hacia el próximo estallido. Felipe le mandó el mensajito a Orlando: Niceto Vega y Bondpland. Fiesta de no sé qué, no conocemos a nadie, vamos.

Allen piensa que hoy tiene que ser una noche normal. Aunque algo está alborotando todo, pero tiene que ser normal. Orlando no da dos mangos por esa idea. Meri tiene otros planes. Bruno entiende que la noche es todo lo posible que aún no ocurrió.

III
Volvemos a la locación: fiesta desconocida.
Este partido me lo debés desde hace rato, querido Allen. Desde las caricias en tu espalda cuando me llevabas a casa en el auto, esa noche en Juan B. Justo. Desde la vez que fuimos al recital en River, que yo me cambiaba en el auto, en plena avenida Libertador, a tu lado, y vos manejabas imperturbable, y yo me preguntaba si terminaríamos yendo al reci o teniendo relaciones por ahí nomás.

Es como una pelota de pase de gol, intenté jugadas por donde fuera, por el centro, jugando bajito a los pases cortos. Al pelotazo desde lejos, a ver si entraba al arco. El referí no me da penal ni en pedo. El estadio está en silencio, viendo a ver qué hago, cómo me las arreglo para meter gol o no.

Allen veía cómo las paredes vaban vueltas y vueltas, el piso hacía zoom in y zoom out, y el techo se derretía como si lo hubiera pintado Salvador Dalí. No recordaba hacia cuánto que estaba ahí. En algún momento había estado Orlando, que se había sumergido en la multitud de la noche. Felipe estaba tomando algo que se hacía llamar "nectar", y seguro era un derivado del petroleo y el ácido tartárico. Meri estaba reposando un rato en una banqueta, al costado, cerraba los ojos y se tambaleaba. Bruno estaba afinando la puntería, se olvidó el tirador láser, así que estamos viendo si con escopeta de perdigones cazamos algún venado, que está lleno.

Entonces yo tenía pelota, estaba el juego parado en realidad. Era como un tiro libre. Patee. Le dije a Allen que viniera un rato, que cómo andaba, que no habíamos tenido oportunidad de hablar los dos bien desde esto de que él se va, y cómo se va a notar tu ausencia...

Orlando estaba hablando con una de las chicas del lugar. Curiosamente, la noche no acompañaría a Orlando ("reboté quince de quince intentos", diría al otro día). Era une bella casa, digna de cualquier residente de Palermo. El living había sido despejado de todos los muebles que seguramente lo poblaban. Estaba el lugar lleno. Ninguno de la troupe sabía cómo habían llegado ahí, de parte de quién, quién los esponsoreaba, cuánto habían tomado, blablero, ... Estaban seguros de que mañana todos absolutamente todos tendrían un dolor de cabeza terrible, que los recuerdos serían fragmentarios, que las selecciones de la memoria serían muy arbitrarias, pero que el cuerpo pasaría la factura de todo lo acontecido, detalle a detalle.

IV
Paso a paso. Primero mi mano trepa tu espalda, y te digo que la verdad, se siente re linda. Y tu pelo ni hablar, me encanta jugar con tu cabellera, hacer remolinos. Mientras vos manejas, mirás todo Buenos Aires desde esa pantalla frontal que tenemos en tiempo real y con sonido superemvolvente, esa gran bestia que nos hace suya a cada momento, de la cual renegamos. Y por favor, que no estes pensando en tu chica, que July es nada más que un accesorio. Yo quiero que los dos nos olvidemos de ella y que...

No entiendo a Meri. O mejor dicho, si, la entiendo a la perfección. Digo, las señales son irrefutables. Orlando me mira con cara de "sos un salame" cada día que nos decimos hola el la oficina, cada momento que ella viene y se sienta en mi oficina a charlar de la vida, y Alberto nos mira de reojo porque resulta que yo anduve con la otra piba que estuvo antes que Meri (es mentira) y que no trabajamos nada (otra mentira).

Los rumores del affair Meri-Allen habían surgido del día a día. Orlando sabía que Meri le tenía ganas a su amigo. Allen se ocupaba de omitir esas evidencias. Una vez, en el cumpleaños de Orlando, Meri y july se conocieron. Meri siempre confianzuda, mandándole el brazo alrededor de la cintura a Allen. July trinaba. Se daba cuenta. Sabía que no pasaba nada por parte de Allen, que él jamás visitaría esos labios, que no rompería el contrato de exclusividad que mantenía con ella. Pero Meri lucía esas ganas de estar con Allen, demasiado escotadas, demasiado insinuantes. ¿Y si algún día quebraba la defensa, y si algún momento de flaquesa lo abordaba a Allen? Allen no era una persona estable, pero en cuestiones de amoríos era...

V
... un dinosaurio - dijo Luna-. Vos crees que el amor es para siempre, que no nos damos besos con nuestros ex aunque hayamos encontrado otra pareja, que nada más tenemos lugar en el corazón para nuestro compañerito de toda la vida. Actualizate Allen. Pensá que ahora Guillermina anda con cualquier otro, y vos estás recién testeando a ver si July es July. ¿Y si tuvieras la oportunidad de besar a Guillermina otra vez? Ahí te quiero ver, aunque la hayas enterrado, yo sé que ella tiene ese poder sobre vos.

Allen se sentía desactualizado, efectivamente. Para estas cuestiones se daba cuenta de que se aferraba a las personas demasiado quizás. Pero iba más allá de las elecciones que pudiera realizar, no eran racionalidades, eran cuestiones ancladas en lo más profundo de su ser, eran parte de su carne. Él era eso, esa persona que no juega a varias puntas, que no soporta las infidalidades, las visitas furtivas a labios prohibidos. Porque las aventuras, según Allen, se viven con esa persona que efectivamente no somos nosotros pero nos hace sentir más nosotros.

VI
Conseguí que vinieras, Allen. Bien. Un logro, una ventaja. Se te nota más relajado hoy, será que ahora te espera ese estrellato, esa nueva constelación que vaya a saber a quién implica. Y me enteré de tu alejamiento de July, que era la marca principal en tu defensa, a ver si ahora puedo gambetear. Porque mi brazo dice que tu cintura está esbelta, que tu espalda me sigue gustando tanto como las otras veces en tu auto. Que me cuesta acercarme pero porque me gusta que estés cerca tanto, y los hombres suelen hacerme las cosas más fáciles, pero vos, Allen, tenés tus mañas.

Existen los goles de pelota parada. Te voy a extrañar. Vos también. ¿Qué esperás? Tantos cambios, vos tan joven, tan idealista aún, por encima del resto, yo te juro que me alegro de tu nuevo trabajo, pero lamento tu partida, mi sonrisa guarda algo de tristeza, ya te lo dije.

Es simple, como encontrarnos en ese bar de las cañitas, tomar unas cervezas, reirnos de Alberto, sobre todo de Alberto. Después que me lleves a casa completamente borracha, y abrazándome a vos, porque no puedo ni caminar, y gracias, me encanta que me cuides, que estés, que seas Allen aquí y ahora, en pleno abrazo de sábado a la madrugada. Si te pregunto cómo estás es porque quiero compenetrarme en el tema, porque ahora apoyo mi cabeza en tu hombro, porque te doy un beso en el cuello. Si, te di un beso en el cuello, ¿y?

Meri estaba jugando el partido como nunca. No lo podía creer, escalaba posiciones. Pero Allen, fiel a Allen, no desarmaba la defensa. Pero no pasaba nada. Pero el tiempo estaba yéndose y no pasaba nada, era ella en el campo de juego. Creo que esto es un corner, creo que todo el equipo tiene que ir a cabecear, creo que esta vez aunque sea con falta metemos el gol, creo que patee, que mi boca aterrizó en la de Allen, que estoy viviendo en Allen un rato, que llegó el vuelo, que patee del corner y pude cabecear y la pelota entró.................. Gol.

Bruno perdió el interés en los perdigones, dio media vuelta, para encontrarse que la cara de Allen y la de Meri era una sola. Felipe empezó a aplaudir, riendo compulsivamente, no comprendía bien qué pasó o cómo, pero avalaba el resultado. Orlando escupió un "por fin" que tenía atragantado desde hace al menos tres meses. Una ausente July lloró de rabia, le hubiera gritado que ella lo amaba, a diferencia de "otras". Bruno miró a Orlando que miraba a Felipe que miraba su destornillador, y elevó el vaso. Un brindis.

Gol. Jugada de labios. Magistral jugada de labios.

VII
Allen: Ehm.... Perdón Meri, pero... No es lo que quiero.

Meri: ¿Cómo que no es lo que querés? Si no me dijiste nada, no frenaste mi juego.

Gol anulado. El resto fue una cordial ráfaga de puteadas de Meri a Allen. Que sos un pelotudo, no sos mi amigo, entendelo. Que no me vengas con estupideces, que la verdad es que bien te dabas cuenta, no puedo creer que seas tan boludo.

Allen estaba lo suficientemente pasado como para no terminar de comprender, pero si entendía que eso no debía ser, que el gol no valía, que era todo un error, había posición adelantada, la fecha no correspondía y el árbitro no estaba en sus cabales. Las explicaciones posteriores fueron la gran omisión de todo esto, y el hagamos de cuenta que no pasó nada, aunque Orlando lo vio todo, Felipe va a preguntar, y veremos quién más vio la jugada.

Sismos

miércoles, 15 de agosto de 2007

Personajes:
- Orlando
- Ludi
- Allen


I
Orlando: Creo, fue un momento realmente ganador. Es decir, se fue como pocos lo hacen, haciendo bullicio, demasiado bullicio. Fue eso: un epílogo. A ver, por dónde puedo comenzar a contarte...

Ludi: Y... Jamás entendí esa relación entre Allen y su jefe. ¿Tan mal tipo es?

Orlando: No es mal tipo. Se llevaban mal entre ellos. Yo con Alberto, está todo bien. Es un pelotudo, pero está todo bien. Tiene esas cosas de imbécil, de que quiere siempre forrearte. Y Allen es así. Lo peor que podés hacer es insultar su inteligencia.
La cuestión es que consiguió otro trabajo, y empezó la rienda suelta. Lo que no rompía se lo afanaba, con el que no se peleaba, le hacía la vida imposible, a la que no podía...


II
Ya estaba todo casi listo. Allen había reconfigurado la red interna de las compus del laburo especialmente para que no anduviera ninguna en un plazo de 72 horas. No quedaban cds virgenes en toda la oficina, y una impresora Canon yacía en su habitación, tomada de prestamo permanente. La compactera de la máquina de Alberto tenía una feta de salame, y dentro de la electrónica del aparato había un pedazo de carne cruda que le daría noticias a toda la oficina en un par de días.
Orlando me decía que era un loco de la guerra, que siempre me dejaba llevar demasiado por mis olas destructivas, que lo de Nordelta, que lo de la fiesta del amigo de la amiga de Ludi, el complot para romper el sistema de sonido de la gente de The End (mierda... eso fue Nordelta también!).

(July opina, aunque no está: Allen es un tipo perfectamente racional. Pero cuando se le zafa un tornillo, cagaste, se va de mambo, pierde todo rasgo de coherencia que lo caractariza, se sabe incapaz de conquistar el mundo, así que empieza a generar caos. Y con el caos se divierte.)

Mientras Allen había dispuesto toda una serie de herramientas en el depósito estratégicamente ubicadas para caerse monumentalmente, en una perfecta avalancha de metales desconocidos que tampoco le interesaban. Había seteado el servidor para que le enviara, cuando el lo incidase, una serie de mensajes anónimos poco educados al correo general de la empresa: "gordo pelotudo", "Dejá de ver pornografía en tu máquina Alberto, ya lo saben todos por los pelos en tus manos" "Alberto, ¿te acordás cuando nevó? a vos te sigue nevando en el..."

Orlando: Mirá, vos, sos mal tipo cuando querés. Claro, te vas, renuncias, no te importa una goma nada. Pero el que se va a tener que bancar la perorata con el dogor soy yo.

Allen: Nene nene. Estás tratando conmigo, es obvio que ya con la cadena zafada voy a armar un despelote de aquellos. ¿Te conté que le voy a pinchar las cuatro ruedas del coche? Así cuando se va a las once de la noche sabés la pataleta que le agarra. Esto es así, hay gustos en la vida que uno debe darse. Mi viejo me decía que tenía que quedar todo bien acá. No nada, guerra, nene.



III
Orlando: No lo odia. Simplemente, a Allen le gusta desestructurar. Capaz sea porque él se piensa a sí mismo como alguien muy estructurado. Es una forma que tiene de atacarse, aunque no lo creas. Él lo ve así. El tema es que el tipo este Alberto, cuando Allen comenzó a crecer adentro de la empresa, le empezó a tirar obstáculos: No le aprobaba los avisos, le rechazaba ideas y después las proponía como que eran de él, lo hacía hacer y rediseñar a diestra y siniestra las gráficas.

Orlando le daba besos en la espalda a Ludi. La noche ya había pasado, la cama estaba revuelta, no había ideas propias para compartir. Se habían desagotado todas las emociones en plena histeria de invierno, primavera y verano. Allen era tema de conversación. Ludi supo confesar, completamente borracha, que Allen en un principio le atrajo. Luego se dio cuenta de que el pibe era una bomba de tiempo a veces...

Ludi: Él ya había hecho eso de mandarle mails con jodas a Alberto. Trascendió que...

Orlando: Lo del curriculum del perro, el mail de la competencia que le decía "venite que sos groso", las pasadas de teléfono de tipos que en realidad lo querían putear, el newsletter porno que le llega a Alberto con nombre y apellido y que lo vio la mujer... Hay una ley, querida Ludi: si algo extraño está pasando en tu vida, es probable que Allen tenga que ver.

Ludi: Vos mucho no lo bancás con esas cosas.

Orlando: Me divierte. Allen es todo un tipo, no me lo pierdo ni por puta. Es el único ser que conozco arriesga su laburo haciendo semejantes pequeñeces transformadas en grandes artimañas: pasa ronzando un patrullero en plena autopista Illia a las seis de la matina, cae completamente bajo los efectos del ya sabemos qué a una reunión de jefes de proyecto, que se calienta cando la rubia esa le toca el ojete, como el otro día...

Ludi: No sabía lo de la rubia. Ni lo del patrullero. Y pensé que habia dejado ciertos hábitos, cuando July se entere se va a armar la goma...

Orlando: ¡Si fue con July que se pegó el primer viaje! Esa mina primero lo provoca y luego le quiere poner el freno. Como el cross que le dio la otra vez... jaja. Que se la banque, y además bien que le gusta que Allen sea así.


IV
Allen había dispuesto la cafetera expreso para que largara café con burbujas de detergente por un rato, el saco del jefe, olvidado en el perchero, tenía en los bolsillos excremento de gato. El asiento del jefe carecía de los tornillos que usualmente aunaban las partes metálicas, por lo que en cuanto Alberto atinó a reposar su importante trasero, viajó automáticamente al piso, que era un charco de agua de deshielo de vaya a saber dónde.

El último día de trabajo de Allen constó en borrar todas las carpetas personales de la computadora, terminar de setear el site para que cayera cuando el diera el ok desde su casa, la impresora estaba cargada con helado de frutilla y banana split, y había elaborado un video que se dispararía en todas las máquinas a las doce del mediodía del martes siguiente, que comenzaría con un simpático capítulo de los Teletubies para terminar con una clara escena en triple equis, dirigida directamente al jefe. De todo esto, Orlando sabía el cincuenta porciento.

Me gusta hacer quilombo, lo admito. De ese santo proyecto inspirado en la ficción francesa he caido en dos vertienes, la buena de los asaltos sorpresa a mis seres queridos, y la mala de armar despelotes e idear verdaderas rupturas de cráneos (ambas vertientes del proyecto francés: Project Franz y Project Mayhem respectivamente). De todas formas, todos los caminos me llevan a deconstruir.

Entonces saludo, un abrazo fuerte a Meri, que no la vería todos los días, unas carcajadas con Orlando, el finde me contás cómo fue, un amable adiós con la de contaduría, una escabullida de la asistente del jefe de laboratorio, un estrechón de manos muy falso con Alberto. Salió, miró el sol radiante, era libre por una semana hasta que empezara su próximo trabajo en la agencia. Y se fue cantando "to to torito, torito.... voy al mataderooooooo". Desde el ventanal de la oficina lo miraban, yéndose.