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rescate

lunes, 27 de abril de 2009

Zunny pensaba: Pero si vieran como vomitaba, la verdad que se había ido de mambo la piba. Abrazaba el inodoro como si fuera su gran amor, mientras yo le tendía un pedazo de papel higiénico a la muy condenada. Me asomaba un poco por la puerta del toilet. "¿Estás bien?", le preguntaba yo a falta de alguna otra idiotes que quedara peor preguntar.

Afuera del baño de damas, en la puerta, esperaban Oliver y Daniel, mientras Jana no se dignaba a aparecer entre toda la gente del boliche.

- A ver si entiendo bien. ¿La piba está así por tu culpa? - comenzaba a enojarse Daniel.

- Mi culpa no, aunque tuve que ver. Yo que iba a saber que era alérgica?

- ¿Alergica? Bueno, hermano, verás, hay veces que las toxinas tienen efectos medio malos en las personas. Por ejemplo... - Se escuchó una arcada desde adentro del baño de damas.

Mientras, Zunny contemplaba el patético acto de una pendeja en clara debacle nocturna. Ya no podía más pa piba, su cara llorosa la delataba: era una purreta aprendiendo de mala forma los malos hábitos. Diecinueve años la piba y necesita una brújula con gps.

- Limpiate un poco ahí, que tenés un hilo de baba... - le dijo mientras le alcanzaba un poco más de papel.

La piba no respondía, sólo tomaba lo que Zunny le daba y tóscamente hacía el intento de limpiarse, pero ni siquiera le acertaba a su mejilla derecha. Mientras, afuera:

- No le di mucho. Era para probar nomás, pero te digo que me parece que es alérgica. No había forma de saberlo.

- Boludo, boludo -decía Daniel-. Es una pendeja, las pendejas de hoy en día tienen cualquier mambo en la cabeza. Ahora no sabés a quién le puede ir con qué cuento. Hey, vos -justo divisó a Jana que se iba para el baño de hombres-.

Allen hizo un gesto de ya voy. Daniel lo puteó para que viniera instantáneamente, pero Allen no le hizo caso, o no escuchó.

- Bueno, ahora la llevamos a la casa.

- Sí, a la casa - gruñó Dani-.

La mano de Zunny ahora le acercaba un vaso con agua. Si bien la piba lo aceptó, no podía tragar, en cuanto intentaba tomar devolvía el agua en un gesto lastimoso, empapándose la remera que decía Rock Star. "Puta -pensó Sonia-, no sirve ni para nada".

- ¿A quién esperan? - preguntó Allen, mientras agitaba su porrón de Quilmes Bock.

- Una vez que salgo con ustedes y la terminamos armando lindo lindo, eh -respondió Daniel-. Te cuento: tenemos una pendeja drogada en el baño, amiguita de Oliver.

- No es tan pendeja... -dijo Oliver, mientras miraba el techo, quizás buscando agujero por el cual saltar y fugarse.

- Entiendo que estés deprimido, que quieras buscar brazos jóvenes, pero esto es demasiado. Creo que está intoxicada, o con sobredosis, este dice que quizás sea alérgica.

- ¿Qué mierda le diste? - preguntó Allen-. Bah, olvidate. El tema es ¿cuánto? ¿Está vomitando?

La piba estaba sentaba al lado del inodoro, pero aún tendía los brazos como para abrazarlo. El piso era un asco, ni en pedo Zunny se hubiera sentado allí. El tema era sacar a la muchacha de ahí. Entonces, salió al encuentro con los muchachos.

- Bueno, está sentada, peró de devolver - reportó Zunny.

- Santo dios, menos mal - dijo Daniel mirando al techo.

- Entramos y te ayudamos a sacarla - propuso Oliver. En seguida, tratamos de caretearla hasta la salida y nos la llevamos.

- Caretearla - contestó Daniel -. La puta madre, salimos a divertirnos y vos te ponés a drogar pendejas. Sos un boludo. No sé qué va a pasar, porque si la sacamos de acá bien, sin intervención del Same y sin salir en los diarios, la historia no se termina acá.

- Tenemos que darle algún tiempo a que se reponga - propuso Allen-. Por otro lado, visto que hay mujeres en el baño, no creo que esté bueno que entremos. ¿Ninguna de las que está adentro te ayuda a sacarla?

- Estás loco. Son todas unas pibas chetas, van a patearla antes que a ayudarla.

Daniel protesta más, mientras Oliver se cansaba de explicarse. Tampoco hacía tanta falta. Allen se dio media vuelta y se fue, para perderse en la muchedumbre del bolichón.

Zunny se dio cuenta de que iban a seguir discutiendo antes que ayudarla, así que entró a ver cómo estaba la chiquina volteada. La música electrónica que sonaba en el lugar le aturdía. Tanto como las quejas de Daniel.

- Además, eso de andar drogándose con cualquiera que uno encuentra es peor. Entonces yo le tengo que explicar a mi mujer que salí con mis amigos, y para divertirnos drogamos a una nena.

- No es una nena .respondió Oliver ya enojado-. No me interesan tus comentarios neoconservadores, tampoco me interesa salir con un amigo de Macri.

Entonces reapareció Allen con Carla.

- ¿Qué le pasó a la piba? - preguntó a Oliver.

- Tomo unas cosas. Largo de explicar acá, encima con la música no vas a entender bien.

Zunny intentaba levantar a la muchacha knock our, pero se le hacía un tanto difícil por el suelo resbaloso de la baba y el papel higiénico pringoso, además de cualquier otra sustancia no reconocible que tuviera ese lugar.

- Es el baño de mujeres, no podemos entrar -explicó Allen a Carla-. Así que andá vos, y ayudala a Zunny a sacarla de ahí, que anduvo descompuesta.

- Al rescate de una ebria, jamás lo imaginé... - dijo Carla mientras entraba al tocador femenino. Cuando Allen le contó brevemente la situación su cara se tornó de piedra, carente de toda expresión. Se resignó a que a partir de eso, la noche sería una basofia.

- Te ayudo - le dijo a Zunny, mientras veía como esta intentaba levantar a lo que quedaba de la chica. Un asco, encima le colgaban mocos de la naríz. Se repartieron los brazos, Carla la tomó por el hombro derecho, mientras Zunny el izquierdo.

El piso estaba resbaloso, y ninguna de las dos quería terminar con la pibita esa en el suelo. Encima seguro que con el golpe hubiera vomitado otra vez. Entonces Allen asomó la cabeza, para monitorear la operación de las chicas, que ya habían logrado sacar a la resacosa del toliet.

- Enjuaguenlá un poco en el lavamanos - decía Allen-. Así la refrescan y le sacan un poco el vómito.

- ¿No deberíamos entrar a ayudar? En seguida la sacamos - dijo Oliver-.

No, no, todo va viento en popa. Se ve que está medio resbaloso el piso, y encima esa es un peso muerto, pero de toque la sacan.

- ¿Y decime cómo hacemos para salir? ¿La metemos en un bolso? - protestó Daniel-.

Carla y Zunny cargaban con la muchacha, que estaba inconciente. Alguna que otra usuaria del baño, al lavarse las manos, las miraba, pero nadie ayudaba. "Increible", pensaba Zunny. Entre tanto, Allen trataba de que no lo vieran mirando desde afuera. Nada de "hey, pervertido". "Estoy monitoreando un rescate", hubiera respondido. Carla se preguntaba si no se les estaría por morir, mientras Zunny pensaba en la extraña situación que las había puesto a colaborar a ambas.

- Sos fuerte, che - le dijo a Carla.

- Me duele el brazo ya. Apurémonos, la sacamos y que se hagan cargo ellos.

Cuand0 lograron sacarla del baño casi la arrojaron a los brazos de Allen y Oliver, que la atajaron. En seguida buscaron unos sillones para ver qué se hacía con la pequeña, mientras Carla miraba cruzada de brazos lo que quedaba de su rescatada, y Zunny se tomaba el resto de Bock de Allen.

- Tendremos suerte si no te denuncia - le dijo Daniel a Oliver.

Lo peor es que Oliver pensó que la chica le gustaba, pero toda esta situación desvirtuaba un poco este encuentro. Su soltería de estreno lo tenía un poco contrariado, sus habilidades se habían visto afectadas Pensó que realmente estaba deprimido, que realmente había creado un flor de problema. Nadie le refutó lo que pensaba.

Pocas luces

domingo, 19 de octubre de 2008

I
¿A quién mierda se le ocurre fumar y no tener encendedor? Los fósforos eran cada vez menos, mientras, Orlando puteaba por dentro, se le veía en la cara. Yo seguía desorientado, todas esas paredes blancas con puertas color crema no me decían nada de nada. O sí, bueno, que estabamos perdidos en un edificio.

II
Cuando llegué a lo de Paula estaban Paliers y Feli. Este último sorpresivamente no sostenía un vodka, sino con una cerveza regular como todo el mundo. Zunny hablaba por celular, decía algo de unas entradas, decía algo de una función, decía algo de la semana que viene. "¿A quién se le ocurrió poner Radiohead para musicalizar la joda?", dije mientras saludaba a Feli.

En un toque llegaba Orlando, que había encargado a Paula que le pidiera una pizza porque desde la facultad no había tenido tiempo de comer. La pizza estaba helada ya.

Paliers: Yo no entiendo a este tipo. Se queja de que llega tarde, pero pierde tiempo en ir a la casa para llegar todo limpito eh.

Feli: Cuestión de tipos exitosos, creo.

Weird fishes, creo que era el tema que estabamos escuchando. Supuse que podría cambiar el estilo a un Killers más circense, más acorde con la velada. Zunny, a pesar de estar aún hablando por celular y decidiendo algo sobre un descuento de no sé qué entradas, se dio cuenta de mis intenciones de cambiar la música. Por lo que, además de discutir por teléfono, debatía mimicamente conmigo...

Zunny: ,....!!! shhhhhh... ee ee

Allen: Saquemos esto que me deprime...

Zunny: Uiraaa, mmm, poffff..., swish swish

Allen: Buuuuuuu... buuuuuu...

Zunny: Blaf, (che no) *.* :@

Feli: ¿Quiénes son, de todas formas? ¿Pink Floyd?

El departamento de Paula es un dos ambientes en Caballito, contrafrente, metros cubiertos aceptables, heladera llena de bebida.

Paliers: Siempre tan prolijo Orlando, ya es la una. Deberíamos haber salido...

Entonces me sonó el celular. El mismísimo Orlando.

Orlando: Che, estoy abajo, no sé qué departamento es. Ábranme.

Paula prendió el horno y como noté que Paliers no pensaba ofrecerse a bajar para abrirle (por cabrón nomás), entonces tiré el celular sobre la mesa, como para probar si se rompía o algo, y me ofrecí a bajar.

Paula: Ah, perfecto, dale, así mientras caliento la pizza.

Paliers: ¿Encima viene a cenar el señorito?

III
Orlando: Che, Esthershack no me atiende. ¿No te acordás el teléfono de Paula?

Con esto de los celulares ya nadie recuerda números teléfonicos. ¿Por qué todo esto? Bueno, explico: el edificio de Paula es raro, tiene pasillos, uno da vueltas y vueltas hasta llegar al ascensor. Cuestión, que cuando bajé, le abrí a Orlando, no recordaba el camino de vuelta.

Orlando: Vos sos un boludo. ¿Qué piso es?

Allen: Décimo, u once, no recuerdo.

Orlando: Vamos, es la una y media, no podemos andar tocando timbres hasta llegar a lo Paula.

Allen: No me acuerdo, che, siempre es ella la que cae en casa, no yo acá. No entiendo por qué no nos juntamos en tu casa o en lo de Felipe.

El problema era simple: estábamos perdidos en el mismo edificio de Paula, porque ni Orlando ni yo sabíamos cuál era el piso. Yo me había dejado mi celular arriba y Orlando no podía comunicarse con Paliers, ni Felipe. Zunny evidentemente estaría hablando aún, o no sé. Y Paula averiguando cómo prender el horno.

Orlando: Genial, la verdad eh.

Allen: Bueno, vamos al décimo, en una de esas descubrimos cuál es por memoria visual.

Mi memoria visual es buena. Pero nada, todos los pasillos me parecían iguales. Ya hacía diez minutos más o menos que había bajado a abrirle a Orlando. La pucha.

Parecía una película de cine catástrofe. Orlando se esaba poniendo de malas, se sentó en uno de los escalones y prendió un pucho con un fósforo. Mirana con cara de ojete, mientras yo no recordaba desde dónde había bajado.

Entonces, oh sí señores: Corte de luz.

IV
Sí, perdidos en un edificio y sin luz. Prendí otro fósforo, avancé un poco hacia una de las puertas, que daba a otro pasillo con más puertas y un tacho grande de basura.

Orlando: Pará, no te alejes tanto que no veo una mierda.

Allen: Chep, creo que es en el once.

Orlando: Fantástico. No entiendo por qué no llamaron aún, o algo. Bah, aún no tengo señal. ¿Por qué no baja Paula o Feli? ¿No se les ocurre eso?

Allen: Ellos también están sin luz, yo qué sé, andarán buscando las velas.

Orlando: Edenor de mierda.

En una de esas escuché voces abajo, en el noveno. Tenía que alejarme un poco para poder quizás increpar al de abajo que me dijera dónde vivía Paula Poliansky. Entonces así me fui un toque, total sabía volver a la escalera de Orlando.

Orlando: eh eh! La luz locooo...

En fin, no sabía ni quién era Paula el del noveno, nada. Ni le vi la cara, hablaba con la oscuridad. ¿Usted quién es?, me preguntaba. ¿De dónde viene? No, acá no hay ninguna Paula. Váyanse que llamo a la policía.

Volví con Orlando, que se había parado porque ya no tenía más pucho.

Orlando: La conch de la lor. No me dejes así boludo, solo, a oscuras, en edificio que no conozco. No sabía nada el de abajo, ¿no? Mirá que hay vecinos pelotudos, mirá que a la gente ya no le importa nada eh.

Subimos al once. Estabamos racionalizando los fósforos, andabamos de la mano, adivinando los escalones, tratando de no perdernos. Entonces llegamos al piso, prendí algo de luz, para ver un toque. El mismo agujero negro del piso anterior. Avanzamos

Orlando: Ahora sí que Paliers va a putear, se nos hizo de tarde.

¿Veinte minutos vagando por el edificio llevaríamos?

Entonces escuchamos pasos que venían de abajo. Orlando y yo nos asustamos. ¿Qué? ¿El viejo había llamado a la policía? ¿El swat? Esos encima tienen vista infraroja, noooo.

Alguien subía... pfff

Se me fue otro fósforo. Instintivamente, cuando los pasos estaban por llegar a nuestro piso, hicimos cuerpo tierra. Aún no sé explicar esa reacción...

Nada... silencio casi, los pasos seguían, pero se habían vuelto más sigilosos, la puta madre. ¿Morir por intentar una noche de joda? Malisimo nuestro status.

Orlando me estaría mirando en la oscuridad, deseando que me tiren primero a mí, o pensando en ponerle un tacle al tipo, o pensaba en las vacaciones cuando no nos pasaban estas cosas. Es en esos momentos que te sentís tremendamente al borde de la muerte, eso negro que te rodea por completo. ¿Qué pasa si no salimos de esta? Pensé en la noticia en la tele, quizás relatado como un dobrel crimen, o un malentendido con el swat porteño que pensó que eramos asesinos seriales.

Los pasos llegaron, los sentía a unos metros, pararon unos diez segundos ponele. Reanudaron su marcha al doce. El garrón de vivir en los pisos más altos, me imagino.

Entonces se abrío la puerta ahí nomás, de uno de los departamentos. Vimos salir un brazo con una vela. Paliers se asomó, y nos vio a Orlando y a mi tirados, con una cajita de fósforos. Media hora para subir once pisos, beibi.

Paliers: ¿Qué hacen, boludos?

Se escuchó a Zunny en el fondo, que Mariano conseguía entradas gratis para el Personal Fest...

Meet the ex

viernes, 8 de agosto de 2008

Si tenemos un par de crayones podemos dibujar una casa con un jardín en el fondo, una luna, algunos puntitos en el cielo que son estrellas. Eso, tenemos una casa, que está llena de gente. Ponele que es una fiesta, ponele que hay barra, ponele que hay música, ponele que...

... en ese contexto, a modo de hipótesis, vamos a imaginar las reacciones de los personajes en un encuentro fortuito con su ex, en la cual el o ella les pregunta:

ex: "¿Cómo estás? Tanto tiempo".

Las respuestas de los personajes. A saber:

Orlando: Hey, bien! ¿Vos? Hacía tiempo que no nos veíamos. Te queda re bien ese escote, corazón. ¿Vamos al jardín de atrás a charlar?

Oliver: Y bue, hemos estado mejor, algunos despelotes. Pero nada grave eh. ¿Vos? Se te ve bien. Eeeeste, sí, qué se le va a hacer. Tremendo pelotazo, tenemos que avisarnos cuando vamos a fiestas de conocidos. Podríamos repartirlos más o menos. Uh, ahí está menganito... (ya fue, beibi).

Allen: ... ... !!! .. ¿? ... =+= *-* ): - : ( @!... #.#, %=/ & ~~~~~:... {(*);} :<( ¿(@)? Zunny: ¿Quién sos vos? Ahh, claro...

Luna: Oea! Muy bien, y ¿vos? Me acordé justo de vos el otro día, justo que pasé por la casa de ese amigo tuyo a donde ibamos a tomar mate y bla bla bla... (sigue hablando nomás).

Felipe: Ah, hola. Sí, todo bien, algo ocupado. Uh que quilombo, no te escucho nada. ¿Vamos para el jardín de atrás?

July: Mmm. Es raro, verte acá. Bien, creo, no sé... viste. Perdón que te lo diga pero me empezó a doler la panza.

Daniel: Bien. Estoy casado.

Carla: Sería mejor que no nos hablemos, será mejor que nos dejemos ir, perdernos en la muchedumbre. Sé que duele, sigue doliendo. Pero a esta altura sólo nos haremos daño, por favor...

Guille: Bien. Me sorprendés, no estoy acostumbrada a esto, a que me dirijas la palabra.

Lisa: Chau.

Paliers: ¡Opa! Bien, es bueno verte, hace mil que no hablamos. El jardín de atrás está espléndido esta noche, ¿me acompañás? Y sí viste, porque acá hacen medio quilomb...


Ludi: ¿Para qué me hablás? En serio, ¿hace falta? Te propongo que hagamos como que no nos conocemos, viste, sería mucho más legítimo.

Val: Maso, con algunos quilombos. Vení, acompañame atrás, así charlamos un rato. ¿Te gusta el Speed con melón?

Bob: Ajá. Sí, bien. ¿Vos? Buenísimo. Sí, con muchos proyectos por suerte, viste, tengo que mantenerme ocupado. Ajá, por supuesto. Me imaginé. Uhhh, ¿te acordás de eso? Bueno verte eh, después hablamos.

Ly: ¿Me querés llevar al jardín del fondo vos? Ni lo sueñes.

Pau: Long time, no see! Bien, ¿vos? Uh, pará que me llama mi amiga... (se va, chau).

Gallagher: Miau! (Ronroneos. Se van los dos al jardín, de ahí trepan al techo, imaginensé. En fin...)


Pero recuerden que son sólo hipótesis, nada más.

El Poder en Red

domingo, 29 de junio de 2008

Te juro que no logro sistematizar. Merleau tiene razón, no logro nombrar las cosas por lo tanto no tengo tan claro el asunto...

Michel: Quizás todo ese aluvión de información que vos te propusiste somatizar te juega encontra.

En una de esas tiene razón. El problema es que lo veo en toda partes, que todo son dispositivos y los cuerpos entrelazados en la red.

Zunny: Es un buen momento para obsecionarte con esto, meterle garra, vomitar en un papel esas ideas que parece que tenés. En una de esas cuando escribas te das cuenta que tenés todo más claro de lo que creías.

Es paradójico, no tengo ganas de escribir aún, me cuesta horrores. Página en blanco, no te odio, pero me molestas.

Michel: Dejalo fluir. No te fuerces a escribir si aún no querés.

Oliver: Distensión, sepalo. Estás recién haciendo el entrenamiento y querés jugar como si estuvieras en la final del mundo.

Michel: Sabés que te vas a tener que meter con el enemigo, ¿no? Lo mejor que podés hacer es crítica desde adentro, pero siempre con un pie afuera. Me desilucionaría de tu parte que fueras un simple espectador que bocifera teoría sobre algo a la distancia.

A mí también. Es otra de las cosas que vengo aplazando: mi trabajo "de campo".

Zunny: EE ee ee no digas campo que es una palabra complicada hoy en día.

Oliver se sirvió algo más de cerveza, me miró con cara de "dejá de dramatizar". Michel tenía esa cara imperturbable, miraba tirado en el puf, el reflejo rojo de la lámpara de lava le daba un toque posmo a la mirada de sus anteojos, a su cara.

Michel: Lo líquido -dijo mientras sus dedos jugaban con el vaso-, las redes, los bits. ¿Hablaste con Gilles?

Allen: Hablé con Gilles. Recién hoy. Casi que nos pusimos de acuerdo, me dio miedo.

Michel: ¿Tu problema...?

Allen: El rigor, carajo. Cuando trato de explicar no sale, no sale, es todo demagogia perfecta, me vuelvo un tipo que quiere actuar como que sabe. Además se dispara todo para cualquier lado.

Zunny: Yo algo te entendí. Quizás te falta refinar cosas, pero es coherente. Pensá que recién empezaste.

Oliver: Te parecerá que estás solo en esto. Sí y no. Estamos acá, nos tomamos una y seguimos con el baile. Pero vos querés meterte en esto alone, a ver hasta dónde llegás. Debido a algunos sucesos de público conocimiento considero que no es casual que quieras despotricar contra el poder.

Michel: Está bien. Nosotros te prestamos ideas, veo que nos estás escuchando con atención. Hay actitud, y quizás sea como dice el amigo Oliver, pretendés estar diez puntos cuando recién empezaste a entrenar. Y encima te lo planteas como la final del mundo.

Michel se levantó, miraba el poster de SoundGarden en la pared. "La regulación de las poblaciones", dijo. "Está bien, andá por ahí". Creo que no le cerraba todo esto que estabamos hablando con el poster de los Ángeles de Charlie, porque luego de quedarse mirándolo se volvió hacia mí.

Allen: Ee... Ni vi la película, me lo llevé una noche impunemente de un video..

Zunny: Tomate otra cerveza, dale rock beibi. Ja ja, vas a tener que meterte en eso que no te gusta la la la la.

Si me llego a convertir en un tipo sensato, lúcido, coherente... y encima académico, sería demasiado. Me preocupa.

(des) varieté

lunes, 23 de junio de 2008

I
Los abajo firmantes estamos totalmente en contra de la selección que propone Alfio Basile, así como repudiamos también su continuidad en el cargo de Director Técnico del equipo nacional argentino:

- Allen Jana
- Paula Belén Poliansky
- Orlando G. Alarcón
- Felipe Esthershack
- Julieta Cinadi
- Sonia Fernández O'Hara
- Roberto "Bob" Casaballe
- Valeria García Grant
- Oliver Hestond
- Ludmila Oliveira
- Gallagher Le Kat

Quien quiera sumarse a esta convocatoria en contra de otro futuro fracaso en el mundial, queda invitado.

II
Ludi: Tendríamos que juntarnos che, hace mil que no.

Allen: Sí, apoyo la idea, es necesario un rejunte.

Ludi: Pero hagamos algo divertido.

Allen: Comer.

Ludi: Jajaja. Pero, ¿y algo más divertido?

Allen: Comer con postre.

Ludi: ... ¿Y quizás algo un poquitín más divertido?

Es que ella no entiende que comer, en sí, es divertido. En fin...

III
Mensajes que te pueden llegar a cualquier hora de la madrugada de un finde:

- Stalin baila rap y te juro que Perón se está chamuyando a la rubia. Entonces yo juego con dos expulsados y gol de chilena.

- Estaba pensando que en realidad todo esto a esta altura nos involucra irrefutablemente en cualquier tipo de sensación de esas que no entendemos del todo pero simplemente no podemos evitar, y eso pasa cuando... ah, me perdí.

- Cadsberg! Cadsberg! Las latas verdes nos rodean, oh no, valentía mis soldados. Pidan por la unión de nuestros hermanos, recomienden este mensaje a sus amigos más cercanos.

- Es increible cómo se ha industrializado todo. Estoy bailando con un maniquí, estoy bailando con un maniquí. Ea Ea viva el rock.

IV
Entonces el gato me preguntaba qué estaba esperando. Mmm, yo me preguntaba lo mismo, mientras ella me miraba y se estaría preguntando exactamente lo mismo.

Con su carácter irreverente, Gallagher me hubiera dicho algo así como "Qué paciencia que te tiene ella, eh". Cuando tiene razón, tiene razón. Entonces se fue para la cocina, para hacerse el sota nomás y ver si pasaba algo.

Estoy seguro que al cruzar la puerta, se quedó atento del otro lado escuchando. El ruido revelaba que estaba comiendo. Mientras se reía de mis opinionismos contra los flogers y nos tirabamos un rato a pasar la noche.

Cuando Gallagher apareció nuevamente miró la escena con ojo clínico, maulló pero no se quedó quieto. Habrá dicho algo así como "Entonces me voy. Me aburrieron, hablan demasiado ustedes dos." Andá gato, después te cuento.

Cuatro Momentos con Ellas

sábado, 14 de junio de 2008

I

Tu pelo colorado me hizo pensar en por qué no habíamos salido antes. No fue sólo tu pelo, sino ese momento en que posaste tu cabeza en mi hombro, que te dormiste un ratito dejándome a cargo de la vigilia.

A veces uno quiere que el viaje se prolongue, que el colectivero se tarde un poco más. Me pasa eso, no quiero estar en ningún lugar, quiero que estemos en tránsito. No, no fuimos a ver Indiana, u qué pesado.

Sí, dale, reíte vos atrás. A ver, si hago una contorsión te puedo responder el mensaje desde abajo, para no llamarle la atención. "Amigos con beneficios extra." Qué paquete que sos Allen cuando querés.

Sí, digamos que somos amigos. ¿No, Lyla? Disfrutamos un poco de estar juntos, de salir un rato, quizás tropezarnos en el cine, hacer de cuenta que lo que realmente nos interesa es Leonera y no nosotros un rato.

Tu respiración es tan apasible, estás para ir directo al sobre chica. Lyla, la chica que se duerme a las nueve de la noche. Menos mal que sé que no soy un tipo aburrido, sino pensaría que yo te puse a dormir.

Bueno Allen, entonces bajate un cacho antes. Hijo de puta mira para cualquier lado. Los celulares deberían venir con una opción de descarga eléctrica o algo, a ver si le borro esa sonrisa y a... ok, nos vemos.

II
Ella se ríe de que accidentalmente estoy bien vestido. Jamás pensaste verme de esa manera, claro, sep. Y cómo desentonamos, yo con este saco que se nota no uso seguido y una remera. Vos y tus pantalones de corderoy oscuros, con tu pullover negro y tu pelo suelto.

Saco y remera, dijo ella, ¿a vos te parece?

Según ella, no hace nada interesante, que no tiene demasiado para demostrar, lo emocionante no es lo suyo. De más está decir que no le creo.

Ella lleva sus manos en los bolsillos de su campera, intenta tapar su boca con el cuello del pullover. Cuando nos quedamos callados un rato al caminar, me empuja para el costado, me molesta un rato, no vaya a ser que...

Gallagher seguía los eventos, seguro que cuando llegue a casa me va a explicar él, aunque no sepa hablar. A veces parece que nosotros no supieramos hablar, pero jugamos con eso, a comunicarnos de otra manera, a olvidarnos toda esa ornamenta de significados explícitos. Eso, nada de explícitos muchacha.

Mira la calle al cruzar, de hecho, no le gusta que cruce así nomás. Con su brazo me retiene, para que deje pasar a ese auto que está como a una cuadra. Ya podría haber cruzado con toda seguridad, mientras vos encima te viste obligada a congelar tu mano, que por más guante que tengas.

Entonces me puso cara de no seas regañón.

III
Yo intenté decirle a él que... Me siento como... Es raro. Justamente lo que falló con mi ex es que yo quería estar más con él y sin embargo nada nos motivaba. Ahora tengo a alguien que se preocupa por mí pero... intento decirle que... Me siento como...

Hay algo que no está bien. No me preguntes qué es, bombón, quizás sea que no estoy lo suficientemente preparada para vos, que tus sentimientos por mí son tan desmedidos, los veo como una ola que se me viene encima y...

Esa es la parábola. Allen dijo que justamente antes yo era la demandante. Ahora que encuentro eso del otro lado, algo está mal. La observación es válida, es así. Antes algo a él no lo motivaba, entonces cortamos. Ahora algo no me motiva a mí.

Él me dijo que entonces no nos vieramos más. No sé qué expresión habrá tenido mi cara, si es que logró gesticular algo al menos.

Tampoco es que me desilusionaste, no, no creas eso por favor. Sos muy lindo, tenés esos toques de ternura que me encantan, pero... No me sale, no es una cosa que yo te pueda explicar tan así nomás. Es... perdoname, no estoy de buenas hoy.

IV

No se parecía en nada a un hippie, pero tampoco tenía que ver demasiado con un tipo de traje coherente y correcto. A veces sus bocados en cualquier conversación me dejaban sin palabras, porque Allen puede ser realmente inoportuno. No inoportuno en un sentido grosero o impropio, sino que comenta cosas fuera de lugar.

En síntesis, sí, yo siempre se lo dije, pero también lo dejaba que hiciera lo que él quisiera. De alguna manera a él le gustaba no hacerme caso. Después si la cosa se ponía medio fea sí, aclaraba los puntos. Igual era una especie de trato que teníamos, cuando uno veía que el otro venía mal con algo, ponía un parate así de toque.

Más de una vez me topé con un Allen cabeza dura. Nunca supe cómo manejarlo sin algún despelote, pero me acostumbré y él también. Cuando y andaba enojada o para atriqui, Allen sabía utilizar una serie de artilugios para al menos llevarme a una sonrisa.

¿Te habías dado cuenta, no? Cuando me ponías cara, me abrazabas y me hablabas como a una nena paf... Lograbas alguna sonrisa. Nunca sabré bien por qué. Teminaba acariciando tu cuello, jugando con tu pelo cuando te lo dejabas lo suficientemente largo.

Educando a Julieta Cinadi, decías mientras me pasabas la mano por la oreja. Luego mi risa era tu risa y entonces yo te podría decir educando a Allen Jana, ¿o no?

¿Me pregunto qué pasó con eso, eh?

La teoría del choque

sábado, 7 de junio de 2008

Pensé que me gustaría cruzarte allí. Zunny dice que tengo que charlarte un poco las cosas de manera más clara, pero te juro que no me sale. Peor, me doy cuenta de cómo no me sale.

Gallagher dice que detengo los desarrollos en cuanto algo parece ser demasiado relevante. Debe tener razón el gato, se me ocurre.

Zunny: Prefiero los casos en los que te equivocás. La historia a comprobado que al equivocarte terminaste envuelto en buenas ideas, en lindas ideas.

Sí. Es un hecho histórico. Del error sale muchas veces un invento genial, de esas cosas que aparentan andar solas pero en realidad uno tiene tan incorporadas.

Zunny: Fijate que en realidad lo que vos estás midiendo frenéticamente son las oportunidades de error.

Oliver: Del error no te librarás jamás. Quizás deberíamos tomarle el gusto a esto de los errores. En algunos casos surfearlos, como vos decís. En otros, dejarnos atrapar por completo por ese despelote que armamos.

Sí, lo que pasa es que uno se siente inoperante, poco creativo, cuando no puede resolver un dilema tan simple como un beso. No es para tanto, es introducción-nudo-desenlace, eso ya lo sé. Tengo mil variantes inclusive.

Zunny: ¿Entonces?

Entonces ponele que nos accidentamos de más. Gallagher piensa que esta observación fue estúpida.

Zunny: Me parece que corrés más riesgo de accidentarte de menos. Te empujaría para que choques directo con ella, desactivaría tu freno. Sobre todo tu freno.

Sostiene el gato pensador contemporáneo, que el freno se opone categóricamente al choque.

Oliver: Igual, tampoco se entiende mucho qué pasa del otro lado. El camino no es tan claro, generalmente está poco iluminado. Uno siempre piensa "la puta, por qué mierda no ponen un par de luces por acá".

Me doy cuenta que estoy tocando la guitarra, que se me ocurren melodías al pensar todo esto, al acordarme de... ¿Hasta qué punto chocar es una metáfora?

Oliver: Todo eso tiene nombre propio.

Me interesan las denominaciones, pero no tanto como la situación de choque, como averiguar la pericia de ella frente al volante. Me gustaría chocar de manera poética, justo cuando los dos escribimos las líneas tan al unísono, que es imposble que no terminen de frente.

Lo disperso

miércoles, 4 de junio de 2008

I
Cosas que te pueden pasar por mensaje de texto:

Pau: A que no sabés? Tengo de nuevo credit doble x 1 semana. SONASTE! Jua!

Me causa gracia esta chica. Es muy ocurrente y oportuna.

II
Orlando: Sábado.

Allen: Sábado...

Orlando: Sinceramente no sé que esperar.

Allen: Yo tampoco.

Orlando: Ponele, dijo que iba a poner todos monitores en toda la casa. No entiendo para qué.

Allen: Yo le escuché algo así como que se iban a ver todas las habitaciones de la casa. Una especie de reality show que se le ocurrió. Sólo hasta ahí sé, decidí no preguntar más apartir de que dijo eso.

Orlando: Felipe tiene problemas...

III
Allen: En realidad, pienso que la palabra adecuada es "surfear". A la industria hay que surfearla, porque viste, el surf es algo que se hace ahí, sobre la superficie, muy volátil, siempre cambiante y preparado para domesticar el evento.

Oliver: Es una posibilidad. En realidad, creo que no hay que tomárselo tan a pecho. Aún así, es cierto que uno no es de plástico, que estas cosas le afectan. Eso de separar así tan tajantemente lo laboral de lo personal es cualquiera.

Allen: Precisamente. Pero si lográs surfear...

Oliver: Sí, depende de cómo lo viva uno. También es el ritmo al que elegimos vivir. A mí ya me tiene podrido esto, y no pasó tanto tiempo.

Allen: Sep, te entiendo. Quizás nos falta pericia con la tabla de surf, poder domesticar las olas. Pensalo, siempre terminan en el mismo lugar. Cuando te caes es cuando el agua te cubre, cuando te falta el aire. Llegar a la playa, dominar el surf, es...

IV
2) En realidad, no tenés tan mal carácter como vos decís. Tenés tus vueltas, tus mañas. Me gusta cuando sonreís, y más cuando pienso que es por algo que dije. Se me pasa la hora con vos, ¿sabés? No te pregunto, sólo espero que a vos también se te pase volando.

1) Yo ahora te dejo en la boca del subte. Te dejo porque tenés que llegar temprano a tu clase, no porque quiera. Vamos, que no me gusta que pierdas cosas por quedarte en nimiedades conmigo.

2) Estoy medio perdida. Me pregunto cuántas de esas sonrisas me tendrán por autora.

1) Me pregunto si a vos también se te pasa el tiempo volando cuando estás conmigo.

2) Me voy. Pero no quiero.

1) Ve. Pero no te librarás de mí tan fácilmente.

Se despidieron con un beso casi accidental, olvidando la avenida, los autos y los transeuntes que los rodeaban. En realidad, si ambos querían chocar, no hubo ningún accidente.

V
Después de una semana totalmente dry, totalmente sobrio...

Zunny: ¿Y?

Allen: ¡¡¡Aliveeeeeeeeeeeeeee!!!

Ella se rió. Una semana sin cerveza, totalmente desintoxicado. Cuando probé la Heineken me parecía el elixir de la vida, lo mejor que me podía pasar en ese momento. ¡Heineken y Zunny es una gran combinación!

Zunny: ¿Viste? La sobriedad no rinde. Te hace pensar en problemas y esas cosas, vos tenés que estar libre.

Allen: Ser en situación, beibi.

Zunny: O sea, cuando estás sobrio también me caes bien, hasta me podés llegar a parecer buena persona. Pero yo necesito que tomes conmigo, sino no da. Imaginate que nos juntemos y estar sobrios todo el tiempo, no daaaaaa.

Entonces se levantó de la silla, se puso de rodillas y comenzó a decir "Es horrible es horrible, no no". Tuve que contenerla, pobre criatura.

Zunny: Es horrible es horrible, no no.

Estabamos escuchando The Who decidí que es lo más. Zunny no estaba tan de acuerdo, porque ella escucha esas cosas raras de música electrónica, y ahora me explico tantas cosas...

Zunny: Salame.

Allen: Mortadela...

Zunny: Me dio hambre, improvisemos una picada.

Conversation

lunes, 26 de mayo de 2008

No entiendo qué hace un sujeto conectado al msn durante su luna de miel. Tampoco entiendo por qué se preocupa tanto por el laburo. Digo, ¿no está ahí para otra cosa?

Dani @ Cancún dice:
que queeeeeeeeeeeeee!!?

Allen - El despotismo de la libertad dice:
Lo que leiste, Dan. ¿Cómo va todo por ahí?

Dani @ Cancún dice:
Pará mierda. ¿Y cómo quedó todo en la ofi? ¿Ernesto que dijo?

Es un tipo persistente Daniel... Con ciertas cosas, claro.

Allen - El despotismo de la libertad dice:
En la ofi se las arreglan. Ernesto llamó, pero la verdad es que yo no tenía muchas ganas. Lo de HP que encuentres a medio hacer es mío che.

Dani @ Cancún dice:
Bueh, ya veo que cuando llegue está todo hecho un despelote ahí.
Decime, no te parece un poco irresponsable hacer así como así?

Allen - El despotismo de la libertad dice:
Sí, lo pensé. Es que soy un tipo muy cabrón yo, ya sabés. La única ciclotímia que acepto es la mía, a lo sumo, la de la persona que amo. Pero la del jefe, ni en pedo.

Dani @ Cancún dice:
Bue... ¿Los chicos que dijeron?

Allen - El despotismo de la libertad dice:
Algunos entendieron, otros no. ¿Debo contarte entre los que no?

Dani @ Cancún dice:
Te entiendo hasta cierto punto. Yo que vos hubiera charlado las cosas, quizás vos te ponés un tanto cerrado cuando algo no te gusta.

Dani tiene un punto ahí.

Se ha agregado Zunnica a la conversación:

Zunnica dice:
Rockersssssssssssss... cómo andannnn

Allen - El despotismo de la libertad dice:
Acá, justito Dan me iba a contar lo lindo que es Cancún. A ver si nos dejamos de joder con noticias menos relevantes.

Dani @ Cancún dice:
Queridaaaaaaaaaaaa

Zunnica dice:
¿Cómo va todo? Daniel, ya te enteraste ¿no?

Dani @ Cancún dice:
Sep.

Zunnica dice:
Ap. Che, yo también me voy.

Dani @ Cancún dice:
Queeeeeeeeeeee???? Me estás cargando.

Allen - El despotismo de la libertad dice:
Puta madre Zun, así nunca nos va a contar qué onda Cancún!

Otra vez: No entiendo qué lo puede llevar a conectarse, a ponerse visible desde ahí. Se supone que no estás, tanto miendo le tiene a no estar... Dani es un tipo re serio. Por un lado le envidio eso. Por otro no.

Spartacus

jueves, 22 de mayo de 2008

Si abro la puerta seguro que está ahí, esperando a ver qué tengo que decir. Seguro.

Efectivamente, Gallagher estaba sentadito ahí, frente a la puerta. En seguida nos saludamos, le conté que venía de verla a Zunny, aunque medio al pedo, porque él ya sabía. Hay pocas personas que entienden el arte del desastre, Zunny es una de ellas, tuve que incitarla a festejar.

Zunny: No! No te puedo creer. Contame...

No pienso repetir la historia (aunque uds., queridos lectores ficticios, saben que soy una máquina repetidora). Zunny celebró, me dijo que estaba bien, que para hacer lo que yo había hecho hacía falta... como fue que dijo...

Zunny: Determinación, Allen, determinación.

Eso, determinación. Gallagher me pidió leche, me miraba, sentado al lado del plato.

En un escenario imaginario Paula hubiera aplaudido la obra:

Pau: Eeee Espartaco. ¿Cómo estás? Respondeme, dale, que me tenés mal, decime cómo andás.

Los mensajes de Paula hacen landing en cualquier momento del día y siempre son motivo de sonrisa. Es increible como esa chica se preocupa por mí.

A todo esto, se me armó una pelotera con Eloise. Teniamos que juntarnos, le dije que sí, que no había problema. Y me olvidé nomás que era hoy, estabamos con Zunny tomando algo y me cayeron los mensajes preguntando mi paradero.

El gato se rió. Sí, se rió, luego continuó tomando de su tazón de leche. Claro, total a él no le importa. Él se ríe porque ahora tengo que negociar con Eloise de vuelta, porque sabe que voy a ponerme hecho una seda y le voy a decir que sí a casi todo.

Eloise: No te quiero más. Ahora me tomo toda la Cindor yo sola.

Se la tomó ella, ¿sabés gato? Fue una clara venganza, algún día me la tenía que dar... Eloise ahora me pone condiciones: nada de alcohol ni de drogas.

Eloise: Hagamos las cosas de otra manera. Los ensayos son los ensayos. Nos llevamos bien, tocás bien la guitarra, pero que tal si intentamos ser más centrados, eh? Pablo me dijo eso, que perdamos menos tiempo boludeando, a ver si te dedicas un poco más a esto y menos a...

Zunny: Estamos re caretas entonces.

Casi no intercambié mensajes con Oliver, pero brevemente:

Oliver: Sos un groso. La verdad, muy bueno. Pintaste una situación colorida, con un remate cinematográfico.

Carla: No lo festejes. Allen, ¿no te parece que te fuiste de mambo? Acá estamos, todo me parece más vacío sin vos. Sé que no supe decirtelo, pero se nota que ya no estás, se nota que te fuiste, que hay cosas que no se decían y ahora no hay nadie que no las diga como no las decías vos.

Oliver: Relajesé. Sé que es una lástima, pero hay que ver el lado positivo.

Allen: Soy solo un detalle, solo una metáfora mal desarrollada. Mi ausencia es sólo mi presencia prefeccionada, nada más.

Carla: Te ponés en tonto a veces... Sos más inteligente, lo sé.

Gato, estuve mal, ¿no? Como vos decís, soy contestatario pero no rebelde. Yo ya tenía mi chop en mi mano, el gato miraba y miraba, me hablaba todo el tiempo. Retomamos las teorizaciones sobre la industria y la sociedad postdisciplinaria. Gallagher es un gato muy inteligente, muy leído.

Cuando tiene un rato, Paula se hace un espacio, me pregunta cómo estoy, cómo se siente esto de ser Kevin Spacey en American Beauty.
Allen: Tanto Espartaco como Spacey terminan muertos...
Paula: Veremos. Vos tenés la chance de escribir tu propia historia.
Soy un pésimo escritor, aunque lucho por mejorar. Quizás con algo de...

Eloise: Pero no, no no... nada de eso, te tengo que tener a raya, veo no aflojás vos. Ahora las reglas del juego cambiaron.

Creo que todos me hubieran mirado en ese momento, a ver si Allen Jana aceptaba la autoridad así como así. Sí, acepté de momento al menos. Gallagher me dijo dos cosas: Bien por aflojar. Y sos un salame pibe, te rendiste ante sus condiciones.

La industria, gato, la industria. ¿Cuánto nos dura esto? Rock n roll: dicese del arte de hacer quilombo. Yo creo que está todo industrializado a esta altura, pero imaginate que no tengo un mejor plan.

Gallagher se acostó, ya tenía la panza llena. Maulló un chau, nos vemos.

Leaving song pt2

martes, 20 de mayo de 2008

Fue una mañana después de la lluvia. Según me enteré, los chicos habían estado arreglando a altas horas de la noche pelotazos en la red, como suele decir Allen. Yo sabía que la cosa había estado heavy, que un problemita cualquiera era la excusa perfecta para que el jefe comenzara a patalear y vociferar...

"Que Carla haga el café, que Carla haga café", me decían. Yo les contesté que no jodieran, que estaba ocupada, que se levanten ellos solitos.

Entonces llegó él, más rápido que de costumbre. Preguntó dónde estaba Ernesto. No estaba, el jefe vaya a saber dónde andaría, seguro por la calle, en alguna reunión, en algún destino comercial o gastando su billete.

Oliver miraba a Allen. La oficina entera se paralizó. Me miraban a mí, como si yo supiera algo. Él ni se molestó en revisar si había café, saludó atentamente como siempre, aunque fue más frío que de costumbre. Prendió su computadora como si se tratara de un gesto inútil, como si nada de lo que pudiera surgir de allí valiera la pena.

Oliver: Me doy cuenta de que tenía mucha razón.

Sebastián se asomaba desde su box, mientras alguna telemarketer lograba darse cuenta de que su llamada telefónica no valía nada comparado a lo que estaba por ocurrir.

Entonces tomó el nextel, se deshizo de los cables y simplemente le comenzó a hablar.

Ernesto: Todo lo que pase en ese dominio es tu responsabilidad, incluso los trabajos ajenos. Es preciso que le heches a todo el ojo encima. Sé que hay problemas, pero vos trabajás muy bien, sabés responder bien.

Allen: ¿Estás diciendo que yo debo hacerme responsable de todos los trabajos de agencias ajenas, incluso cuando los mismos estén fuera de término?

Sebastián: Limó. Este pibe es de película.

Sebastián miraba la escena, notaba cierto aire combativo, un espesor que se coló por la puerta justo cuando Jana pisó el la oficina. Ernesto se esforzaba por minimizar la cosa, pero sin perder su voz de jefe, su autoridad.

Ernesto: Necesito que estés siempre, no puede ser que te intente ubicar y tengas el celular apagado.

Oliver: Ups...

Crack. Allen y el poder postdisciplinario. Si Ernesto hubiera estado al tanto de la reticencia de Allen con respecto a la nueva sociedad de la información, estoy segura que hubiera elegido otras palabras.

Se trata de un tipo centrado que cuando pierde la cabeza lo hace bien, lo deja a uno boquiabierto, sentado en su butaca, mirando el espectáculo. Vemos que todo pasa tan rápido, vemos que las palabras de Allen se aceleran frenéticamente, se inmiscuyen en la electrónica de un maldito aparato para llegarle a Ernesto, para que le caigan las sílabas con todo su peso.

Allen: Te presento la renuncia.

No se llegó a escuchar qué contestó el jefe, no por la falta de señal del nextel, sino porque le presté más atención a cómo Allen reboleó el aparato por la oficina, tomó sus cosas y saludó al staff.

Tengo esa sensación fea, Allen. ¿Nos veremos? Sé que no aclaramos algunos altercados nuestros, boludeces. Me da pena que te vayas así, que me vengas a saludar con un abrazo, que me tiras la mano de esa manera. Sebastián casi no se da cuenta de lo que pasa, Valeria no llegó.

Oliver: Estaba más cerca de lo que pensé. Allen tiene esa capacidad de ser tan repentino, quebrar la realidad de una manera tan satírica. Miremosló así: reboleó al jefe por el aire.

Sebastián: Eso fue un poema. Revolear al jefe por la oficina es un po e ma.

Allen, ¿tenés idea de lo que vas a hacer ahora? Allen buscó a su partner de diseño, obviamente no la encontró. Ella siempre llega más tarde que el resto, siempre se da esa licencia de dormir hasta tarde.

¿Te pensás que con un "Carla, un placer haber trabajado contigo" la arreglás? Quisiera que te quedes, que me cuentes quién es este tipo que ahora se va para no volver, nos deja a todos parados en medio de la nada que es realmente esta oficina. Allen, ¿tendrías la amabilidad por una vez de contestarme?

Allen: Diganle a Zunny que cuando llegue me llame por favor, voy a necesitarla...

Territorio ajeno

viernes, 16 de mayo de 2008

(Los personajes no acompañan a Allen en esta situación. Más bien, sus intervenciones son imaginarias, son traspapelajes de conversaciones de uno o dos días antes.)

Ella dijo algo de que debíamos hablar, como si hiciera falta aclarar ese no sabemos qué entre nosotros. Creo que fui claro, sobre todo porque en medio de los pasillos de esa maldita facultad no valía la pena discutir. Entonces llevamos el altercado a la calle, a la lluvia, al desastre.

No recuerdo cómo estaba vestida ella. Seguro de colores claros, como suele hacerlo. Con su pelo castaño medio largo, su anillo negro y sus ojos grandes mirándome. De eso sí me acuerdo, de sus ojos.

Y creo fue lo último que ocurrió entre ella y yo cara a cara.

Ahora estoy acá, con un paquete en mis manos, otra vez en mi auto. Esta esquina es su territorio, una zona delimitada claramente por las emosiones, en donde yo soy ese pedazo de historia contestatario pero jamás rebelde. Miles de veces he pasado, he visto las luces prendidas de su casa, pasaba con el auto, en movimiento furtivo por sus alrededores. Ahora es diferente, estoy emplazado en esta maldita esquina, soy un blanco fácil, soy un blanco sólo. No tengo idea de si puede aparecer, de si puede caer sorprendida detrás mío.

Ludi: Tendrías que explicarle todo. No te conviene.

Muchas veces tiendo a hacer lo que no me conviene.

Zunny: Hey, mirá, sé que es difícil, pero creo que no tenés que volver. No sería bueno para nadie. Ya lo dijiste con respecto a Day, creo que deberías mantener el mismo espíritu para con...

El mismo espíritu. El cielo nocturno pareciera ser mi aliado en estas circunstancias. Hoy no hay margen de error aceptable, no hay sincronías que puedan estar lo suficientemente aceitadas como para no chirriar del todo. No tengo idea de dónde estará ella ahora...

Ludi: No querés saber eso, te lo aseguro.

Todos me aconsejaron no hacerlo. Acá estoy, solo en el maldito auto, en esta maldita esquina estancada en maldito territorio ajeno. Encima hay gariteros. Era mejor cuando tenía socios, recuerdo que en este momento envíe a hacer este trabajo a otra persona.

Luna: Ni aún así salió como querías. Vos mismo lo dijiste, el montaje se caía sólo, estaba fallado, no resistía el menor análisis.

Es cierto, era un desastre. Cada vez que trazaba el cuadro del plan, me daba cuenta de todas las fisuras. Sabía que se iba a caer, era cuestión de atar un par de cabos y toda la evidencia apuntaría contra mí. Seguí de todas formas, porque todo esto valió la pena, ¿no?

Zunny: Tengo esa sensación de que voy a tener que bancarme tus malos humores nuevamente por aquí. Lo tuyo es como ir a colisionar directo contra las llamas, darse contra la pared. No me gusta pero lo he sentido, te entiendo.

Pensaba en tantas cosas. ¿Y si se invierte la escena? ¿Si me toca a mí caer en cualquier momento sin sol en la casa de Ludmila porque estoy hecho un desastre?

Ludi: ...

Una imaginaria Zunny me tomó del hombro, me sacudió diciéndome "Hey, vamos, ¿qué estás haciendo?"

Ya me acostumbre a mirar al cielo en estas ocasiones. Recuerdo que el año pasado, cerca de mi cataclismo, me encontraba mirando las nubes, comenzaba a llover y me di cuenta de que estaba acostumbrado a hacer esto así ya.

Zunny: Es un lindo detalle. En eso me gustaría que no perdieras la práctica.

La escena ameritaba que yo prendiera un cigarrillo, pero no fumo. Ameritaba tantas cosas esto, mientras yo miraba la casa de ella a lo lejos, mientras el garitero ya me tiene calado.

Recuerdo que hace años atrás me encontré en lo que podríamos contar como situación antecedente. La cuestión es que me quedé merodeando en esta misma esquina a ver cuando aparecía ella, nos habíamos peleado y quería ver si la encontraba volviendo a su casa a eso de las tres de la mañana. Nunca apareció, y todo eso fue un error arrastrado, una cadena de dislates mal formados.

Luna: Todo eso fue previo, fue tan germinal, tan distante. ¿Ahora te ponés a pensar en eso? No existía nada en ese entonces.

Existía. Todo con otras formas, con otros usos. Pero lo germinal estaba, y quizás ese accidente me haya hecho recapacitar, me haya hecho subirme al auto, poner primera, dejar al garitero que se aburra en paz, pasar frente a la casa, esta noche sin luces prendidas.

Seguro ni te acordás, pero yo sí. Por eso acá estoy, en tu territorio. Algún momento fui local, ahora soy un desterrado. Creo que yo mismo quemé mi pasaporte para ingresar aquí. Seguro esto es un accidente, mi paquete no es bomba, pero en su momento fue incendiario. A veces soy una persona muy inverosímil, sabés.

Ludi: ¿Para qué te preguntás dónde está, si no estás dispuesto a escuchar la respuesta?

Simplemente el paquete se quedó en el asiento del acompañante. Aún no sé qué haré de él, se me ocurre dejarlo en el olvido, derribarlo de su objetivo principal o quizás exiliarlo ante alguien que no comprenda. Cruzar Maipú me dejó un poco de esa sensación de antes. No debería, aunque mi óptica ahora es otra...

Simplemente volví, tomé el volante y me fui sin hacer nada.

Oliver's day

miércoles, 14 de mayo de 2008

Cumplió años Oliver, un groso, toda una personalidad, un tipo que sabe siempre de lo que habla y además apronta cervezas como pocos. Alguien que realmente sabe improvisar en todo escenario y si bien a veces nos parece un poco apocalíptico, es una institución a esta altura.

Feliz cumple Oliver.

Y le invadimos la casa nomás, con total impunidad esta serie de abusadores que somos. La previa de mensajes fue un acuerdo de esperar a estar los tres juntos, Paula, Zunny y yo en la puerta de Oliverland. En el recinto ya se encontraban Esthershack, Bob y Orlando.

Sí, le descontrolamos todo un martes. Así somos nosotros. Oliver nos recibió gesticulando una alegría de vernos, una tristeza de ser un año más viejo. Pero che, si al fin y al cabo ya encaramos todos para los treinta, no hay problema.

Se arrinconaron Pau y Zunny. Mientras discutía yo temas musicales con Esthershack, de quien recordamos esa Zamba de Janeiro que improvisó un mes atrás (un total colgado y maestro). Orlando navegaba entre las desconocidas amigas de Oliver, acompañado de un Bob que en pocas horas cumpliría un año más.

Esthershack: Todos los cumples juntos nos vienen. En poco tiempo me toca a mí.

Allen: Espero que tu cumple sea... todo un espectáculo.

Cuando me senté al lado de Paula la conversación era la siguiente:

Zunny: Eh, pero vení que me gustás.

Paula: Pero salí boluda, me das asco. La puta madre, dejá de tocarme la pierna.

Es normal que luego de algunas cervezas Zunny haga cosas como menearle a su amiga, o hacerle una simulación de streep dance en frente a todos mientras yo me río. Sí, ya sé que contado no garpa, pero la situación fue graciosa.

Zunny: Es que yo te quiero enseñar lo que es el amor entre dos mujeres.

Entre sonrisas Paula le escapaba como podía y yo simplemente alentaba la discordia. Oliver legó algo atrasado y dijo que se reconciliaran con un beso. Entonces Zunny le tiró la boca a Paula para que la última pusiera cara de asquete y se refugiara en mi hombro.

Allen: No es para tanto.

Paula: Es que me mira la guacha, me pone esa cara...

Zunny: Pará, que soy sensible.

Oliver: Cuánto amor no correspondido che, no vale esto, no quiero que en mi aniversario haya corazones rotos. Vamos, reconciliensé por nosotros, al menos por mí que encima estoy más viejo.

Estabamos todos re caretas, como diría la pensadora contenporánea. Esthershack más presentable que nuncav y Orlando un gentleman, para variar.

Orlando: Aunque no saqué números telefónicos. Nada interesante.

Raro, las amigas de Oliver no eran chicas feas precisamente. Quizás en un par de posts entienda qué mierda pasó.

No hay mucho más que decir: Zunny terminó limpiando el vaso que estrelló en el parqué, Esthershack y Oliver dieron unas clases magistrales de guitarra mientras que yo me abstuve de pasar verguenza en el área. Paula tocó Shine on you crazy diamond de Floyd. Lo hace realmente bien, no puedo yo animarme frente a demostraciones de tal calibre.

Paula: This is the end...

Tenemos que trabajar en unas horas, vio. Paula con sus diseños, nos quedamos charlando. Resulta que mandé un aviso a impresión con las medidas un centímetro pifiadas. Mañana quizás me importe, hoy no. A Paula le preocupaba su campaña para una marca de impresoras. ¿Compartimos esa serie de preocupaciones sobredimensionadas?

Allen: No te preocupes, hemos hecho cada improvisación con Oliver.

Entonces le conté de la campaña que desarrollamos el cumpleañero y yo prácticamente borrachos en la oficina. También, tema de otro post.

Orlando: Después hablamos un par de cosas...

Una serie de fósforos todos juntos sobre una porcion de pizza oficiaron de torta para Oliver. Somos tiernos, pero somos unos impresentables. En fin...

185

martes, 6 de mayo de 2008

I
What happens now? Uh? When you're going 185km on you car, you ask yourself just that question. Wonder what's next...

This thing used to run at 220km... Now it can barely reach 185. I love the sound of everything passing by, trees, cars, buildings. The road is usually empty at this time of the night, so you have all this... surf field where you can...

What happens now? Speed makes everything look like fiction. Space, time and the sweet resuscitation of hope.

Almost in between dreams, Paula said "Doesn't matter how fast you drive, is not going to get you anywhere... is not about speed, is about direction". Then she fell asleep.

Sometimes life's a speedway, and you don't get to see the landscape clearly.

What happens now? 220, now 185. Are we slowing down in life? As I press down the brakes to go with the curve, I realize that now it doesn't take me fifteen minutes to go from Pilar to B.A. Now it takes twenty.

II
Oliver: Creo que habré tenido esa misma discusión con ella unas 185 veces. Me tiene harto con esas actitudes. ¿Te parece que estoy en cualquiera?

De ninguna manera. De hecho, pienso en Oliver como una de las personas más lúcidas que he conocido hasta la fecha. Ahora, si vamos a las comparaciones, creo que en nuestros buenos tiempos tuve 220 peleas con Day, aproximadamente.
Oliver: Ahora me dice que nos tomemos un tiempo.

Voy a decirlo de la manera más delicada que me salga:

Allen: Que se curta ella entonces.

A veces me resulto un tipo por demás incomprensivo. Se supone que ya dejé ciertas rigideces, right?

III
Entre líneas, lo que te estaba diciendo fue bien claro, creo yo. Es rarísimo Allen, rarísimo lo ocurrido. Es como si la chica esta te viera a 185 y entonces ella quiere llevar todo a 220. No te digo todo esto de borracha - y veinte segundos antes había derramado café sobre la mesa -, sino que yo me doy cuenta. Vos lo que pasa es que te ponés re respetuoso, me molesta cuando te ponés así de respetuoso.

A mí me causa gracia porque aún así, con todo esto, vos la tenés bastante a raya. Aunque a veces se te olvida me parece.

Igual, vos hacé la tuya, ¿sabés? Te juro que no me acuerdo la mitad de la noche. ¿Qué te dijo Valeria? El otro día fue el cumple de Miguel, ya pasó un buen rato, ¿no hay chances de que se hablen?

Mirá, a veces sus actitudes me disgustan. Ella se hace la santita pero yo ya conozco las de su calaña. En ese sentido, Jan era mucho más piola, no daba vueltas, entonces te tenía a vos más con cable a tierra. Pero ella no es así, además debe ser recontra absorbente y no quiero perderte, no quiero que no vengas a casa a tomar cerveza, a enojarnos con todo. Porque nos vamos a seguir enojando eh.

¿Cuál era mi copa?

Hey, gracias. Yo te comenté que sos re copado ¿no? No me pongas cara. Te cuento una te cuento una: Carla se pensó que vos y yo eramos amigovios. En serio, usó esa palabra y todo, me lo contó ehmmm me lo contó eeee Sebas.

Paula: Bueno, veo que estamos para atriqui amigaaaa.... Ya tiraste algo de nuevo. Sacar a Zunny es una aventura ja. Yo quiero unirme a ustedes, porque les juro que no siento las piernas a esta altura.

Allen: No, que va. Sólo nos tomamos un poco de tiempo para reconstruirnos con un rico café, que no estamos más para ir a 220.

Paula: Wonder what´s next...

Nups

domingo, 4 de mayo de 2008

I
Todos la esperábamos. Todo lo que hizo ella fue aparecer a nuestras espaldas, por la entrada principal del edificio y avanzar, acompañada por quien asumo sería su padre. Daniel esperaba adelante, de frente a uno de esos tipos que tienen pésimo gusto para vestirse y predican algo así como el amor a la no existencia. A mí me terminaron prestando el traje y todo lo que llevaba puesto más o menos, ¿saben?

Todos estábamos raros. Zunny recontra arreglada, llamaba mucho la atención verla así. Oliver y Alicia muy protocolares, Carla con una sonrisa que alcanzaba para convidarle a todo el mundo. Yo, un desubicado más, sólo quería que la ceremonia fuera breve, que nos dieran de comer y que ese tipo deje de hablar de Dios como si realmente existiera.

Allen: Cuando ella llega al altar ya está, en quince estamos afuera ¿no?

Pau: ¡Aguántese señor por favor!

Val: Shhhhh…

Oliver: La mina que toca el teclado debe estar re podrida ya, apuesto que este es su quinto casamiento de la noche.

Fueron más de quince, seguro, pero entones pudimos salir al frió, tirarles arroz y esas cosas. Dani y Romina estaban casados, nosotros viéndolo desde la platea. Mi traje engañaba, parecía un tipo grande.

Pau: Te queda bien, es toda una variante.
II
Oliver: Siempre sirven pollo en estas cosas, viste. Porque se supone que a todo el mundo le gusta el pollo.

Allen: Eso no es problema. Vos te preocupás por las restricciones del menú, yo me preocupo porque aún no me trajeron de beber. Aunque la entrada fue importantísima, camarones nene, camarones, un golazo de mitad de cancha.

Zunny: Estamos re secos acá, hey – hizo un ademán al mozo.

Como en toda ocasión de esta índole, las mesas ordenaban geográficamente los grupos según el lazo con la pareja. Los compas de la facu en una, los primos en otra, los familiares más cercanos ahí, con el dúo, los reyes de la noche. Nosotros nos sentamos en una de la laborales.

Carla: La verdad, hechos una pinturita se vinieron chicos. Irreconocibles, parecen gente correcta hasta.

Oliver: ¿Visto?

Hubo un discurso de Dani que no voy a repetir, sobre todo porque no me lo acuerdo. Sé que lo aplaudimos, que se acercó a abrazarnos y le dijimos que lo íbamos a extrañar, feliz luna de miel y esas cosas. Dani estaba que lloraba, muy contento. Es bueno ver a un amigo así.

También habló la recién casada Romina, de algo de los padres, del compañerismo para toda la vida y creo que mencionó algo sobre la etapa de madurez. Zunny me miró y se rió, yo le contesté sacándole la lengua. Pau me vio y también empezó a hacerle morisquetas a Zunny.

Zunny: Somos impresentables, parecemos el kínder garden che – dijo, para luego tomar de su vaso lleno.

Oliver: No, para nada. Es que somos la alegría del salón.
III
Val: Mirá, yo me imagino que si hubiéramos estado un día antes, no en medio de todo ese quilombo, terminábamos de otra manera. Hasta ese día yo pensaba en vos casi como un novio.
El pelo largo y castaño de Valeria hacía juego con su vestido amarillo. Nos hicimos un espacio para charlar. Yo creo que son este tipo de ocasiones. Nos apartamos, nos sentamos y hablamos. Sólo eso.

Allen: ¿Te parece para tanto? Yo cada vez estoy más descreído de todo lo que pudiera pasar entre nosotros. Digamos que nos llevamos bien, pero no creo que más lejos hubiéramos llegado. Ahora seguro estaríamos los dos re peleados, ni nos hablaríamos.

Val: No lo veo así. Vos y yo nos entendíamos mucho, Allen. Igual ese día la verdad que me sorprendiste, saliste así tan frontal, te desconocí por ese momento. Después me vino toda la mezcla con Miguel, tu enojo, el mío esas cosas.

IV
Tengo un tractor amarillo (que es lo que se lleva ahora). La primera vez que escuché eso estaba en el cumpleaños de quince de mi prima. Ahora estamos casi igual. Paula se reía, tiraba espuma, hicimos trencito. Zunny empezó a arrojar guirnaldas a lo largo del salón, mientras Alicia la observaba como si se tratara de una sans culotte vestida de gala.

Pau: No lo haces mal, no te quejes, ahora vamos para allá, entonces das la vuelta.

Demasiado baile. Esto me recuerda a Valery, de hecho.

Pau: Y ahora no me sueltes, vamos. Agitemos la cabeza, miremos para arriba, estamos haciendo el ridículo y no nos importa. Gracias Allen, vení…

Alicia: A veces se desquicia.

Oliver: Sonia es así, la queremos mucho. Tiene esa capacidad de llamar la atención de una manera tan creativa.

Zunny había tirado un par de copas de una mesa, nada grave, pero se puso a juntarlas y pidió un trapo para limpiarlas. Daniel a esa altura se reía como loco, con la corbata anudada en la frente, simil Rambo.

Zunny: Es que lo tiré yo, no me parece que tenga que venir el mozo a limpiar mi desastre. Estas cosas del capitalismo me desagradan mucho. Puta madre, ¿cuál era mi copa eh?

Tres minutos después estaba de vuelta saltando, haciendo juegos con la cadera, desincronizando con Paula y hasta con Carla. Fue llamativo como la última se terminó integrando a la fiesta, yo pensé que estaría con su novio toda la noche.

Carla: No es mi novio. Es un amigo que me acompaña.

Se tomó la molestia de aclarar y además preguntó quién era la que estaba con Oliver y cómo me iba con Paula. No habíamos charlado desde que tuvimos esa encontrona en la oficina. Nunca dijimos nada, ya pasó.

V
1: Ver a mi amigo casado, pensar que se va a vivir con ella y van a formar una familia y esas cosas. ¿Te acordás, con todo lo naive que eramos, pensábamos en casarnos?

2: En realidad, era más una idea mía, pues vos sólo me decías que sí para complacerme. Pero sí, recuerdo.

1: ¿Te molestaba que yo no piense en la iglesia y esas cosas como un requisito?

2: No, no, para nada. Siempre supe con quien salía, me gustó que me entendieras, que no intentaras cambiarme. Entonces yo te dejé con lo tuyo, fue lo mejor ¿no? Igual eramos chicos, nos pasaba cualquier cosa por la cabeza. Si me preguntabas a mí, yo pensaba hasta en cómo sería la boda. Para vos hubiera sido importante…

1: Seguro, es un día importante aunque no crea en todo esto. A lo sumo me hubieras escuchado refunfunear por alguna cosa, como el precio de las flores o de la cochería. Aún así sé que no conviene hacer tanto barullo por eso y seguro que vos, con lo racionalista que sos, no te ponías en gastadora.

2: No sabés… quizás perdía la cabeza y me rebasaba en todas mis emociones nupciales.

VI
Alicia y Oliver seguro ya estaban durmiendo, no duraron hasta más de las cinco. Zunny, Carla, Paula y yo, con algunos más, nos habíamos quedado un rato más, al desayuno. Fueron medialunas con café. Buen café, by the way. Dani estaba recontra cansado, pero feliz. Habíamos bailado YMCA como locos.

Paula: Yo quiero las fotos de eso.

Carla: Yo también, además de la que nos sacamos juntos, salimos re lindos todos.

Era una foto histórica, todos bien vestidos, el nuevo esposo medio desalineado pero bien. Se parecía a una foto de egreso del secundario. Quizás Daniel se estaba egresando por todos nosotros, pensé.
Despedirme de Dani fue una gran pirotécnica, me agradeció no sé cuántas veces no sé qué cosas, nos abrazaba a Zunny y a mí como si fueramos sus hermanos de toda la vida. Me imagino que sería algo del efecto champagne combinado con lo queribles que somos realmente nosotros dos.

A las ocho Paula se bajaba de mi auto, me saludaba una vez más desde la vereda y abría la puerta de su casa en Coghlan. Hacía menos frío del que yo esperaba y mientras giraba la llave de Paula es probable que Carla estuviera también girando la de la puerta de su casa en Vicente López.
Seguro Zunny se había quedado dormida vestida sobre su cama, Daniel se estaría por fin tomando un tiempo de calma en su nuevo puesto marital y yo llegaría a casa para dormir poco, perder el tiempo con esto, arreglándomelas para contar algo sin decir nada realmente.

Colores

viernes, 25 de abril de 2008

Allen: Amarilla, Naranja...

Zunny: No.

Allen: Marrón, Púrpura, Bermellón.

Zunny: No.

Allen: Cyan, Magenta, Verde... ¡Fucsiaaaaaaaaa!

Zunny: Que no. Los únicos colores que son nombres propios femeninos son Celeste, Violeta, Rosa y Blanca. Que cabeza dura que sos.

A veces Zunny se pone canuta, aunque no lo crean. Estas cosas pasan cuando:

a. hacemos lo que hacemos siempre
b. nos agarra el síndrome de abstinencia
c. simplemente nos pusimos a debatir sobre colores y nombres
d. tuvimos una conversación que nos pareció demasiado coherente y tuvimos que desestructurar.

Según dice ella, hay una combinación entre a c y d, aunque la tesis de c no está nada mal. Yo por mi parte, adhiero más a la d, pero todas las opciones me parecen plausibles, no verosímiles. Veníamos charlando demasiado en serio, esto así no va.

Allen: Colorado, azul.

Zunny: Que noooooo. Servime más plis.

Tiene que haber otro. Bueno, ahora ven, esto puede pasarnos cualquier día de la semana, incluso un Osvaldo en el que decidimos tomarnos toda la cerveza del local. No le hagan caso a mi coherencia, que anda re sobria por ahí, y no se da cuenta que al fin y al cabo estamos todos en la misma.

Allen: Si Oliver estuviera acá, ya hubiera desenredado este asunto de los nombres y los colores.

Zunny: No hay nada que desenredar. No me llevés la contra por favor.

Está re canuta esta piba che.

Pre nup

miércoles, 23 de abril de 2008

Básicamente:

Dani: A veces lo pienso, y sí, me pone medio nervioso esto del casamiento, todo ese compromiso. No porque yo sea ningún playboy, ustedes ya me conocen. Para ella es tan importante. Cuando le dije que se viniera a vivir conmigo ella me dijo que sin iglesia no. Pucha, ahora hace cuatro años que estamos y me toca el altar.

Val: La boda perfecta. Luego luna de miel, que lindo. Me alegraste mucho con esto.

Oliver: Che, me siento re fuera de tono con tanta perorata. Algún día tendré que crecer.

Allen: Brindo por nuestra difonía en todo este coro de casados y gente con hijos. Aquí estamos, todavía haciendo papelones.

Oliver: Bueno, uno quisiera sentar cabeza a esta altura de la vida, a mí medio me viene picando.
Dani: Los quiero ver ahí eh. Allen, Zunny, no se manden cagadas, no quiero tener que pagar ningún destrozo. Oliver, vos tenés que controlar a tu equipo. Valery, espero no llames la atención de toda la platea masculina.

Allen: No se preocupe capitán, nos portaremos de maravillas. Mentira.

Zunny: Podemos formar un grupo de autoayuda. Se nos casa Daniel y nosotros nos ponemos suceptibles. No lo tomes a mal, no sos vos, somos nosotros, medio desastrozos.

Dani: Tampoco se crean que mi mundo es perfecto. Ya lo dije, esto tiene sus inseguridades, sus riesgos.

Allen: Riesgos Dani, la verdad es que me pareces un tipo de adulto, cuando sea grande quiero ser como vos pero menos serio.

Dani: Sos un tipo bastante serio. Yo soy correcto, que es otra cosa.

Zunny: No da que te digan serio, ubicalo. Este se casa y ya se cree que puede designar quien es serio y quien no. Andá, Dani, ahora te vamos a descontrolar todo el salón eh.

Val: Es la única ocasión en la que me gusta ir a la iglesia. Vas a estar re lindo vestido de novio, yo ni sé que ponerme todavía.

Maldita sea, ni tenía en mente lo de la iglesia, solo pensamos en la party. Se nos viene la fecha, Dani anda como loco y a mí me pasa eso. Todos crecen menos yo che, debe ser un impedimento congénito, aunque no veo que mis viejos lo sufrieran. Despedida de soltero, esperemos no terminar mal. Aunque somos todos re macanudos, nunca desenfrenamos. Eso, somos demasiado buenos che.

Dani: Y no quiero ver a nadie solo eh, puse una regla: todos vienen de a dos. Al menos traigansé una fija o lo que sea, pero vengan con acompañante.

Yo no tardé en pensar con quién salir del paso. Oliver va a tener que venir con Alicia, no lo queda otra, se va a portar pinturita pinturita. Con Valeria no da, simplemente, además de que seguro tiene un plan. Ni idea si va Miguel encima.

Val: Bueno, ya tengo otra excusa para buscar candidato. Creon que viene mi amorío de verano para Capital, así que le digo que se reserve la fecha. Sabés que voy a estar todo el día arreglándome el vestido. Ay, tu futura debe estar que camina por las paredes, no es para menos. Vos tranquilo Daniel, que ustedes son una re pareja.

Zunny: Igual, onda si vamos con un amigo podemos ficharnos a cualquiera de tus primos o amigos, etcétera. Digo, no me cortés las alas.

Después Zunny me dijo por lo bajo que invite a Carla y que no le tenga ninguna lástima, algo así como "llevatela atrás en plena fiesta y hacele un servicio integral". Estuvo educada al menos, pues no lo dijo en voz alta.

Dani: Yo simplemente quiero que nadie quede solo.

Lo que me imagino es que en algún momento de la fiesta Zunny va a hacer alguna de las suyas. O al menos espero sacarle una frase brillante, algo.

Allen: Nadie andará solo, no te preocupes. Igual en estas ocasiones siempre hay algunos que se quedan al costado de la pista o que no se prenden en el carnabal carioca. Zunny y yo descontrolamos, no te preocupes. Por favor, asegurate que la cerveza sea verde, es muy importante para mi humor. Yo te ayudo con el catering, no tengo drama, superviso.

Dani: Uhh, no saben el servicio que contrataron mis viejos y mis suegros. Sale un fangote, pero van a comer de puta madre todos.

Allen: Que así sea. La comida es re importante para nosotros. El comer puede ser muy divertido.

Val: Allen, gordo de alma vos siempre eh. Preocupado por el morfi y la cerveza. Por favor, musicalizame bien la noche Dani, no quiero escuchar Metallica que no tiene nada de romántico.

Brindamos por Daniel, que es un tremendo tipo, recontra centrado. Decir que es medio rígido en algunas cosas, sino él también podría tomar el papel de mi coherencia en ocasiones. Además le asigné el rol a Luna ya. Con Zunny nos miramos prometiéndonos el uno al otro que nos ibamos a divertir. Fue lo que dijo Oliver, eso que nos viene pegando desde hace un rato ya: nos sentimos un poco retrasados.

Nos ponemos más viejos, pero no crecemos una mierda. Tengo esa sensación de que un día cualquiera a Zunny se le da por madurar y entonces me quedo yo solo.

Dani: Vamos eh, que soy el primero que se casa pero seguro se vienen ustedes luego -Oliver miró el techo-.

Pero de la gente grande que conozco, Dani es de los más copados.

No tenista

viernes, 18 de abril de 2008

Luna: No neutral es lo que somos, ¿no?

La muchacha dejó esa idea de los tiempos de paz entre dos amantes y terminó de pelearse con Julio nomás. Desde que sale con Rodrigo la veo más equilibrada, aunque continúa sosteniendo los interrogantes lunares, que siguen resultántome melancólicos.

En otro lugar de la Capital Federal, Carla se peleaba con Allen de una manera estúpida. Pues esa oficina a veces trastoca los humores de todos, y justo:

Carla: No puede ser que me tires toda la información así y pretendas que yo entienda todo. Después Ernesto me dice que no te ayudo nada, eso es mentira. Estoy tapada de trabajo acá, y encima lidiar con vos.

Allen: Lo que dice Ernesto lo dice él. Yo siempre digo que me ayudás.

Carla: No me ayudes Allen, simplememente volvé a lo tuyo. Y tratá de resolver tu agenda solo. Deberías ser más ordenado, por favor, parecés un nene. No puedo creer...

Zunny: Mandala a la mierda. Esta hecha una loca hoy.

Perdí el interés en esto. Si todo está enquilombado en esa oficina no es culpa nuestra, ni de ella ni mía.

Un año antes, Alberto se volvía loco porque le enviaban setenta veces el formulario web de la empresa lleno de puteadas hacia su persona. Orlando se reía, Meri ni hablar. Gordo pelotudo, lleno de olor a mierda. Sufrió los inconvenientes durante diez días, lo que le obligó a cerrar el formulario web.

Meri: Que hijo de puta, jajjaa. No tenés cara.

Allen: Hay que ponerle onda a esa oficina.

Meri: Claro, total vos ya no trabajás acá.

Volvamos a la actualidad: Seguramente cuando Ludi se cruzó con Orlando en Av. Santa Fe y Junín, ella fingió no verlo pero él se le acercó. Hablaron como si nada, en una conversación bastante efímera que duró quince segundos exactos:

Orlando: ¿En qué andás?

Ludi: Nada, me voy para una entrevista.

Orlando: Ah...

Ludi: Bueno, te dejo me que tengo que ir.

Fue un viernes cualquiera que Esthershack mandaba mensajes a mansalva, y se le ocurrió llamarme a las ocho, completamente borracho, para hacerme un cuestionario:

Esthershack: Vos, ¿pondrías un mango por Kempes en los ochentas?

Allen: Mmmm... sí.

Esthershack: Perdiste. Feli 1, Allen 0. Ahora decime, hubieras apostado a favor de una agrupación que se llamara Vilma Palma e Vampiros, a principios de los noventa.

Allen: Mmmm... no.

Esthershack: ¡Muy bien! Feli 1, Allen 1. Me empataste.

Nunca entendí la lógica del juego.

Todo esto ocurrió durante una media hora más, y es probable que Oliver estuviera dignándose a escribir su tesina de Comunicación, la cual comenzó hace ya unos meses y avanza, a veces gateando pero avanza.

Oliver: Te juro que me cuesta. Me siento tosco a la hora de escribir.

Zunny: Vos ponete las pilas, no hagas la tontería de dejar correr demasiado el reloj. Ya jodimos demasiado, ahora es tiempo de responsabilizarnos de nosotros mismos.

Oliver: De repente sonás tan... Que vos hagas referencia a la responsabilidad no es algo muy tuyo. ¿Te sentís bien?

Zunny: No se trata de una boludés. Sí, ustedes están acostumbrados a verme en cualquiera, pero creanme, yo soy una persona muy seria. Es una seriedad intermitente. Vamos, cursaste toda esa carrera, ahora sentate a escribir, cuán difícil te puede ser, vos sabés tipear muy bien.

Oliver: Demasiada confianza que me tenés...

Un par de horas antes, precisamente el jueves, Paula y yo habíamos asistido a una función de El ojo del panóptico, en el Centro Cultural Konex. Me dieron ganas de volver a Foucault nomás.

Paula: Muy bueno el trabajo con luces y movimientos de los actores.

Allen: Bentham Bentham... Sí, concuerdo con usted Paulette, la oscuridad total de la sala fue manejada muy bien por los protagonistas. Cuando aparecieron los cuatro tan cerca, de repente, eso estuvo bueno. Pero digame qué haremos de nosotros ahora.

Paula: Comer por lo pronto, que me muero de hambre.

En teoría, tendría que haber ido a ver esta obra con Valery.

Nosotros fuimos a comer algo no muy lejos, optamos por una tabla de fiambres. Dos días antes fue la gran marcha a la plaza convocada por el Gobierno contra el Campo (notensé las mayúsculas). Ese mismo día Val tuvo una entrevista con Ernesto Celian, en la que le informó que no quedaba para el puesto de PM en la agencia y que seguiría liderando el equipo de edición.

Val: Me da bronca porque yo acá me vengo quemando las pestañas por esto. Encima en la facultad me están volviendo loca.

Justo ese día yo venía medio a las patadas con el programador, Sebastián. Él más preocupado por optimizar el código, yo más preocupado por la diagramación y el look & feel. El humo ya nos estaba quemando.

Val: Vos sabés cómo soy, yo dejo mucho acá. Pero en este lugar te tratan como si fueras invisible, cuando dos segundos antes eras la estrella de la empresa. Soy una estrella fugaz, eso es lo que soy. ¿Me estás escuchando?

Justo en ese momento no. Orlando me estaba llamando para confirmar mi asistencia a un torneo de tenis en Pinamar. Zunny se reía. Dije que sí.

No. No juego al tenis, ni pienso hacerlo. Voy como no tenista.

La industria

domingo, 13 de abril de 2008

Ella jamás pensó que se tratara de la revolución. Yo creo que de hecho la palabra le resultaba chocante, le parecía demasiado. Por mi parte, sé ahora que no la comprendía, o que al menos cambié al respecto.

Luna: (satirizando) Se supone que no cambiás, Jana.

Se supone. No sé hasta dónde es discurso y hasta dónde es verdad. Bah, suponiendo que el discurso y la verdad no son lo mismo, claro.

Cuando me topé con Day la otra vez creo que los dos nos veíamos como los que eramos antes, pero ya habíamos dejado de creer en las ilusiones ópticas. Me imaginé a los diferentes personajes mirando la escena, y decían cosas tales como:

Orlando: No puedo creer que no te hayas retirado. El Allen que yo conozco no hablaría con Day.
Zunny: Me parece perfecto que estés ahí parado en frente de ella. Adelante...

Felipe: Epa! Bien por la resistencia. Vamos campeón eh!

Luna me dijo que cuando nos cruzamos con Guille y su actual novio lo manejé bien. Tengo que recordar ese tremendo dolor de cervicales. Me dijeron que era por la falta de sueño, ajá lo supe todo el tiempo. Logre dormir a base de analgésicos y alguna droga más.

Disparé mis ideas de tedio hacia la industria hace tiempo y con quienes más he hablado del tema es con Oliver y Zunny. Uno más medido, la otra más anarquista. Ambos tienen mejores ideas que yo, he de decir. Son más lúcidos a la hora de enfrentarse a la realidad.

Day: ... Algunas cosas que me decías. Te juro que la semana pasada las recordé todas, tenías razón. No sé hasta dónde vale la pena desgastarse tanto.

Desgastarse. ¿Llegamos hasta aquí para...? Somos parte de una máquina, usualmente cuando estamos enamorados nos pasa eso de olvidarnos de los engranajes, la falta de aceite y ese chirrido horrible. Le dije a Day que ella tenía su razón cuando hablaba de mis utopías, de que me faltaba crecer.

Day: A los dos nos faltaba crecer.

Esta vez respetamos el contrato, ni ella me mencionó su vida sentimental ni yo la mía. Lo primero que voy a señalar es que esta táctica no fucionará ni siquiera a mediano plazo. La otra es que a corto plazo es la base del éxito para que Day y yo podamos intercambiar más de cuatro palabras sin que nadie salga herido.

La industria. Zunny dice que está podrida desde adentro, que está armada para que no funcione. Luna despolitiza la cosa, hace sus planteos estrellados y me pregunta para qué estamos acá. Como si supiera.

Felipe sigue en su estado de catatonia. Según Luna, no está bien ese escapismo nuestro, que estamos demasiado en el espacio. Zunny dice que las tavernas son el refugio de la prole, que así nos evadimos. Creo que más de un personaje de este blog se lo planteó: querer dejar la taverna para volverse serio, correcto, feliz y coherente. En algún otro momento terminamos diciendo ¡Pamplinas!, y llenamos los chops o vamos a lo que sea.

Igual tuve esa idea: Day no debe pasar la raya, hay que mantenerla a distancia.

Zunny: Sí, hay que mantenerla a distancia porque es una persona peligrosa. Pero está bien que hablen, me parece perfecto.

Aún así me tuve que bancar las versiones esas de qué onda qué hacían eh. Ludi me hubiera dicho que todo eso era una mentira. No puedo evitar darle en parte la razón, pues todo eso tenía algo de mentira,estaba sustentado en omisiones por encargo y vericuetos del lenguaje.

Allen: Me cuesta todo esto. Sos muy importante, yo qué sé. No te odio como vos decís, es sólo que no soy bueno para estas cosas. Tampoco es que siga atado a vos, es que no puedo hacer como si nada, me niego. Si lo pienso en frío, tenés todo el derecho a ejercer tu palabra, a ser oída y que yo te reconozca que estás acá parada mirándome.

Day: Gracias. Necesitaba que dijeras eso.

Habría que ver hasta dónde yo necesitaba decirlo y ella escucharlo. Se me hace imposible, por más que lo intente, no quitarle inocencia al encuentro. Orlando lo dijo, Zunny lo dijo, Luna lo dijo. Ludi descreía totalmente de la inocencia de tal situeishon.

Zunny: Entonces volvemos todos al bar, a ahogar nuestras penas. Nos volvemos volátiles, consumimos éxtasis, marihuana o lo que sea para que esto nos resulte menos grave. Como vos decís, es la válvula de escape bajtiniana que deja salir todas las presiones. Es un requisito del sistema para que todo siga igual.

Oliver: A veces me lo tomo con soda. Otras veces, ya te lo he admitido, la realidad me parece grave y termino herido por la mayor de las pequeñeces. Es la city en la que elegimos vivir, te lo recuerdo.

Estos dos son diez veces más inteligentes que yo. Day me decía que admiraba el tipo listo que yo era. Tres segundos después le parecía un imbécil. Usualmente las respuestas mías se debaten entre el tipo listo y el tipo imbécil.

El tipo listo dijo:

Allen: Bueno, no me odiás. Es bueno eso... Me alivia.

Me dijo que ella también pensaba que yo la odiaba. Lo desmentí. Entonces Day sonrió. La industria me parece tediosa porque a esta altura han manufacturado todo. Resulta que antes bastaba consumir alguna droga y dejarse el pelo largo para ser revolucionario. Ahora eso nos lo venden en el súper.

Day: Es bueno saber de tí, Allen. Bueno que podamos hablar.

Entonces el imbécil contestó:

Allen: Bueno hablar... Quizás sea mejor no saber, porque en una de esas vuelve a explotar todo y ya conocemos casi al detalle las llamas. ¿Por qué no podemos mirar para el otro lado?

Oliver: Vivir en un departamento, formar una familia, casarse, tener un coche cuatro puertas, comprar un una propiedad y ponerle pileta. La mierda. ¿Tenemos todo eso por delante?

Orlando: Vagar por la vida, emborracharse, alucinar hasta el estrellato, chocar con cuanta chica se te cruce, quebrar toda una semana, pasar por las pastillas, inventar la dinamita en una noche. Todo parece tan fácil de repente.

Day dice que su plan no funcionó. Yo digo que el mío tampoco. Se rompe si no lo forzás, se rompe si no lo intentás...

Una Zunny más calmada me dijo que todo iba mejor ahora, que sus breves vacaciones le habían refrescado la neuronas y estaba más pilas para el trabajo. Lo noté esa mañana que entré en la oficina y ella estaba sonriente.

Eso, desenchufémonos un rato, quizás un fin de semana, bebamos y volvamos listos para comprarnos una pc nueva, una camisa de manga corta, pensar en irnos a la mierda pero quedarnos, putear en el subte, charlar del conflicto de la carne, pensar en lo complejo de las relaciones humanas, las parejas, y ponernos tan mal porque el texto del aviso que hicimos le faltó una coma.

Rolls Royce Engine

jueves, 10 de abril de 2008

Fue una sorpresa el hecho de que justo ella lo dijera. Ella no era de ahondar demasiado en explicaciones, y más de una vez la escuché caer en multiples contradicciones incluidas en una misma oración. Pero sí, justo ella fue la que dio en el clavo:

Meri: No sos racionalista, justamente ya dejaste de ser eso. Sos analítico, que es otra cosa.

La palabra me calza justo, como si por fin hubiera encontrado la combinación de vocablos que no me resulta ni muy olgada ni me apreta el cuello.

Pero lo motivos siempre fueron para el mismo lado. Desde Luna acusándome de continuar siendi un racionalista que sólo le cambió el nombre a las cosas...

Luna: Que hayas dejado de decir "calculo que" para decir "me imagino que" no cambia nada. Usas palabras diferentes para esa cirugía continua.

... O alguien que alega:

Zunny: Al fin de cuentas, mucho de lo que te escucho decir son hipótesis, Allen, una serie de mapas conceptuales que dibujaste vaya a saber en qué parte de tu neurosis.

A fin de cuentas, el hecho de que Meri haya encontrado la nomenclatura más precisa solo revive la discusión. De hecho, confirma todo lo hasta aquí dicho esa ludidez ridícula que creía adquirir.

Allen: Analítico. Exactamente... la palabra me cabe justo.

Dos cosas: La primera, es que ese "exactamente" que dije es síntoma de ese "analítico" que soy. Por otro lado, como las cosas no son blancas sin ser negras, no me cuesta demasiado encontrar disparos en sentido contrario.

Orlando: Hay momentos en los que Allen está pacífico, dócil. Otras oportunidades, hizo quilombos, justo cuando nadie sospechaba de él. Sabrán a esta altura que este personaje es al menos dispar. No digo una bomda de tiempo, pero sí dispar.

Felipe: Cada vez comprendo menos lo que dice. Recibo mensajes fuera de contexto a mitad de la noche, y cada vez me cuesta entenderle más los mails...

Val: Vos sos un improvisado, no seguís un patrón estándar. Por eso me caes bien, porque sabés inventar. Además sos como yo, inquieto y...

¿Inventar? Vamos, no nos engañemos. La serie de montajes expuestos a la fecha han requerido del cálculo, de un carácter metódico.

Luna: Es cierto eso, siempre eras el que pensaba en todo. Pero en nuestra sociedad la partición estuvo clara, pues yo fui el Superyo y vos el Ello.

El ello, claro. Lo que pasa es que, a esta altura, me he dado cuenta de que la racionalidad es maquiavélica y no tiene un sentido en sí misma. Así es, no lo tiene. No lo tiene porque uno no hace cálculos por el placer de hacerlos, sino para llegar a esa parte de la vida que nos satisface. Yo diré que se trata del juego, aunque acepto las más variadas explicaciones.

Usualmente se nos plantea la vida como mero cálculo, grillas y paralelos que se entrecruzan. Lo inexplicable de la razón es que se haya vuelto tan reina, que seamos tan razonables como nos permita nuestra billetera.

Zunny: Al menos algunas cosas entendes.

Luna: Somos pequeños en este universo. ¿Es eso lo que te aterroriza? No es para tanto, deberías dejarlo. Sé que venís medio afectado, quizás te venga mejor re pensar las cosas. No hace falta tanto dinero, tampoco la vida en un Rolls Royce. Y ya lo has intentado con lenitivos y analgésicos... pero todo sigue teniendo ese sabor tan..

Val: Estaba pensando en postularme para la vacante. Me vendría bien, me aburro ya haciendo lo mismo siempre. Además, no estaría nada mal un dinero extra y parece que el cliente está chocho. Vos también podrías, tenés potencial y sos muy inteligente.

¿Meterme aún más en la industria? ¿Más?

Orlando: No problematices tanto el tema. Ok, todos tenemos algo de racionales y algo de impulsivos. También trabajamos como parte de esta gran máquina. Let it go...

Si, se me ocurrió eso. Dejar ir todo esto. Pero no me sale, juro que no me sale. En seguida me desprendo en otro análisis que elevo a lo irracional.