La industria

domingo, 13 de abril de 2008

Ella jamás pensó que se tratara de la revolución. Yo creo que de hecho la palabra le resultaba chocante, le parecía demasiado. Por mi parte, sé ahora que no la comprendía, o que al menos cambié al respecto.

Luna: (satirizando) Se supone que no cambiás, Jana.

Se supone. No sé hasta dónde es discurso y hasta dónde es verdad. Bah, suponiendo que el discurso y la verdad no son lo mismo, claro.

Cuando me topé con Day la otra vez creo que los dos nos veíamos como los que eramos antes, pero ya habíamos dejado de creer en las ilusiones ópticas. Me imaginé a los diferentes personajes mirando la escena, y decían cosas tales como:

Orlando: No puedo creer que no te hayas retirado. El Allen que yo conozco no hablaría con Day.
Zunny: Me parece perfecto que estés ahí parado en frente de ella. Adelante...

Felipe: Epa! Bien por la resistencia. Vamos campeón eh!

Luna me dijo que cuando nos cruzamos con Guille y su actual novio lo manejé bien. Tengo que recordar ese tremendo dolor de cervicales. Me dijeron que era por la falta de sueño, ajá lo supe todo el tiempo. Logre dormir a base de analgésicos y alguna droga más.

Disparé mis ideas de tedio hacia la industria hace tiempo y con quienes más he hablado del tema es con Oliver y Zunny. Uno más medido, la otra más anarquista. Ambos tienen mejores ideas que yo, he de decir. Son más lúcidos a la hora de enfrentarse a la realidad.

Day: ... Algunas cosas que me decías. Te juro que la semana pasada las recordé todas, tenías razón. No sé hasta dónde vale la pena desgastarse tanto.

Desgastarse. ¿Llegamos hasta aquí para...? Somos parte de una máquina, usualmente cuando estamos enamorados nos pasa eso de olvidarnos de los engranajes, la falta de aceite y ese chirrido horrible. Le dije a Day que ella tenía su razón cuando hablaba de mis utopías, de que me faltaba crecer.

Day: A los dos nos faltaba crecer.

Esta vez respetamos el contrato, ni ella me mencionó su vida sentimental ni yo la mía. Lo primero que voy a señalar es que esta táctica no fucionará ni siquiera a mediano plazo. La otra es que a corto plazo es la base del éxito para que Day y yo podamos intercambiar más de cuatro palabras sin que nadie salga herido.

La industria. Zunny dice que está podrida desde adentro, que está armada para que no funcione. Luna despolitiza la cosa, hace sus planteos estrellados y me pregunta para qué estamos acá. Como si supiera.

Felipe sigue en su estado de catatonia. Según Luna, no está bien ese escapismo nuestro, que estamos demasiado en el espacio. Zunny dice que las tavernas son el refugio de la prole, que así nos evadimos. Creo que más de un personaje de este blog se lo planteó: querer dejar la taverna para volverse serio, correcto, feliz y coherente. En algún otro momento terminamos diciendo ¡Pamplinas!, y llenamos los chops o vamos a lo que sea.

Igual tuve esa idea: Day no debe pasar la raya, hay que mantenerla a distancia.

Zunny: Sí, hay que mantenerla a distancia porque es una persona peligrosa. Pero está bien que hablen, me parece perfecto.

Aún así me tuve que bancar las versiones esas de qué onda qué hacían eh. Ludi me hubiera dicho que todo eso era una mentira. No puedo evitar darle en parte la razón, pues todo eso tenía algo de mentira,estaba sustentado en omisiones por encargo y vericuetos del lenguaje.

Allen: Me cuesta todo esto. Sos muy importante, yo qué sé. No te odio como vos decís, es sólo que no soy bueno para estas cosas. Tampoco es que siga atado a vos, es que no puedo hacer como si nada, me niego. Si lo pienso en frío, tenés todo el derecho a ejercer tu palabra, a ser oída y que yo te reconozca que estás acá parada mirándome.

Day: Gracias. Necesitaba que dijeras eso.

Habría que ver hasta dónde yo necesitaba decirlo y ella escucharlo. Se me hace imposible, por más que lo intente, no quitarle inocencia al encuentro. Orlando lo dijo, Zunny lo dijo, Luna lo dijo. Ludi descreía totalmente de la inocencia de tal situeishon.

Zunny: Entonces volvemos todos al bar, a ahogar nuestras penas. Nos volvemos volátiles, consumimos éxtasis, marihuana o lo que sea para que esto nos resulte menos grave. Como vos decís, es la válvula de escape bajtiniana que deja salir todas las presiones. Es un requisito del sistema para que todo siga igual.

Oliver: A veces me lo tomo con soda. Otras veces, ya te lo he admitido, la realidad me parece grave y termino herido por la mayor de las pequeñeces. Es la city en la que elegimos vivir, te lo recuerdo.

Estos dos son diez veces más inteligentes que yo. Day me decía que admiraba el tipo listo que yo era. Tres segundos después le parecía un imbécil. Usualmente las respuestas mías se debaten entre el tipo listo y el tipo imbécil.

El tipo listo dijo:

Allen: Bueno, no me odiás. Es bueno eso... Me alivia.

Me dijo que ella también pensaba que yo la odiaba. Lo desmentí. Entonces Day sonrió. La industria me parece tediosa porque a esta altura han manufacturado todo. Resulta que antes bastaba consumir alguna droga y dejarse el pelo largo para ser revolucionario. Ahora eso nos lo venden en el súper.

Day: Es bueno saber de tí, Allen. Bueno que podamos hablar.

Entonces el imbécil contestó:

Allen: Bueno hablar... Quizás sea mejor no saber, porque en una de esas vuelve a explotar todo y ya conocemos casi al detalle las llamas. ¿Por qué no podemos mirar para el otro lado?

Oliver: Vivir en un departamento, formar una familia, casarse, tener un coche cuatro puertas, comprar un una propiedad y ponerle pileta. La mierda. ¿Tenemos todo eso por delante?

Orlando: Vagar por la vida, emborracharse, alucinar hasta el estrellato, chocar con cuanta chica se te cruce, quebrar toda una semana, pasar por las pastillas, inventar la dinamita en una noche. Todo parece tan fácil de repente.

Day dice que su plan no funcionó. Yo digo que el mío tampoco. Se rompe si no lo forzás, se rompe si no lo intentás...

Una Zunny más calmada me dijo que todo iba mejor ahora, que sus breves vacaciones le habían refrescado la neuronas y estaba más pilas para el trabajo. Lo noté esa mañana que entré en la oficina y ella estaba sonriente.

Eso, desenchufémonos un rato, quizás un fin de semana, bebamos y volvamos listos para comprarnos una pc nueva, una camisa de manga corta, pensar en irnos a la mierda pero quedarnos, putear en el subte, charlar del conflicto de la carne, pensar en lo complejo de las relaciones humanas, las parejas, y ponernos tan mal porque el texto del aviso que hicimos le faltó una coma.

2 comentarios:

Paz Tyche dijo...

wow! estás deslimitado my friend!

T. dijo...

Limitadísimo, diría yo...

Hey, Volveeeeeeee