Ludi me decía que todo eso era peligroso, que Day era fuego y yo la dinamita. Suelo utilizar la metáfora, pero para otras situaciones. Ahora estoy sentado frente a las dos, frente a Luna y Ludi. Es raro, casi nunca logramos coincidir, y un día cualquiera con solo preguntar, nos sentamos todos juntos como si el tiempo no transcurriera.
- Simplemente me llamó. En realidad, me avisó previamente en un mail y yo le di el ok. Entonces hablamos un rato nomás, y le dije de juntarnos.
Esta vez nuestros ojos no se esquivan tanto. Revolotean, perdidos intensionalmente ese afán de esquivarse. ¿Y qué me decís de todas esas veces que nos tomamos de la mano? Seguro quedaron tatuadas mis huellas dijitales en tus palmas.
Allen: La verdad, estaba todo tranquilo, tenía todo bajo control, pero cuando me iba acercando al bar este, me iba poniendo más y más tenso.
Day: Si no querías no teníamos que juntarnos -dijo mientras prendía un cigarrillo-. Me sorprendió, te soy sincera, que pasemos de no hablarnos siquiera a encontrarnos en Cabildo y Juramento. Acá era Tower Records, a vos te encantaba.
Es cierto, las buenas épocas. Ella nunca fue muy musical, yo por el contrario, cuando salíamos juntos me compraba un disco por semana. Había que mantener ese ritmo. Algunas veces ella me decía qe llegabamos tarde, que no me quedara mirando las guitarras de una vidriera cualquiera. Otras veces yo me quejé de lo aburrido que era esperarla a ella mientras veía botas.
La vez que nos cruzamos en la fiesta y terminamos hablando, fue obvia mi falta de compostura. Una salida cualquiera se había convertido en una clara neurosis, mezcla de la química y emotividades enfrentadas.
Allen: Tengo curiosidad de si fue porque me viste así de mal, con la guardia baja, que decidiste acercarte.
Sí y no, dijo su cigarillo.
Allen: Yo pensé que tenía más chances de que me cagues a pedos. Luego pensé que no te habías dado cuenta. ¿Pero cómo?, si era indisimulable lo mío
Day: Estoy más benévola con ese asunto. Además, yo por mi parte lo probé.
Day utilizando la química. Me quedé mirándola a los ojos porque no caía. Claro, es que pasó el tiempo y ahora la chica calculista ha probado más cosas. Me parecés tan igual a antes, somos tan diferentes y encima hacemos estas cosas ahora.
Day: La verdad, no me gusta, no lo hago. Pero un día me sirvió, me escapé un rato así, fumando por la ventana de mi habitación. Me fumé mi depresión, entonces entendí algunas cosas. Aún así te cuento que no es algo que me agrade, pero no pienso criticarte, no a esta altura.
III
Day: una chica que siempre sostuvo tener su vida planeada. Pocas veces escuché un cronograma tan detallado y a largo plazo, incluso con explicaciones causales del curso de las cosas. Claro, lo que no planeo esta chica es meterse con alguien como Allen.
Al principio me lo tomé como juego. A mí me daba cierta seguridad verla tan tranquila a ella y de hincha nomás disfrutaba llevarle la contra a modo de chiste. Estabamos juntos ella y yo, es decir, ella me tenía planeado.
Day es sumamente ordenada y organizada. Más de una vez la he tenido que sacar de sus casillas, y más de una vez eso a ella le ha gustado. Podía llegar a ser tremendamente exagerada con los pequeños problemas. Ya saben, lo mismo se dice de mí.
La es escuchado razonar por horas. Es brillante como explica, es inteligentísima. Y la inteligencia es sexy.
IV
Allen: Pensé que me iba a costar más estar con vos acá, pero se sobrevive. No te digo que sos mi amiga, pero al menos ahora no sos tanto esa persona polémica que solías ser.
Day: Algunas cosas han cambiado, Allen. Creo que ambos crecimos. Yo ahora pienso otras cosas, y si vos estás sentado ahora acá en frente mío, encima sin una cerveza, algo ha cambiado también en vos.
¿Ah, sí? Yo creo que eso es una farza.
Simplemente hablamos un buen rato. Ella fumaba como siempre. Yo me limité a jugo de naranja. Lograbamos sonreirnos de vez en cuando. Eramos dos personas que se querían mucho y no habían hablado en años, demasiado tiempo, suficiente como para cruzar los oceanos sin rumbo fijo.
Hubo momentos de cuestionamiento, claro, pero todo fue menos terrible, más ameno. Sí, ella era más benévola ahora, yo simplemente me había levantado sin nada por ganar. Pero eludimos algunas partes de nuestro ser, acordamos que ella me comunicaría solo los eventos importantes, como casamiento, si estaba embarazada, si se mudaba, etcétera. Cuando ella me pidió lo mismo me reí, pero le dije que sí, que claro, cerrabamos el trato ahí.
Somos tan diferentes y tan iguales. Ella la calculista, tiempo atrás salió con un tipo analítico. En algún momento nuestras historias no cerraron, entonces...
Allen: ¿Seguís llevando esa agenda tan prolija tuya? ¿Con stickers de Hello Kitty?
Ahí estaba la agenda nomás. El humo del cigarrillo se le escapaba de los labios, mientras la ceniza me recordaba hace cuánto que no me sentaba en una misma mesa con una fumadora. Por momentos me sentía refugiado en mi jugo de naranja.
Nos despedimos y cada uno agarró en sentido contrario de avenida Cabildo. Ahí le mandé el mensaje a Ludi. Era obvio que me iba a dar vuelta para ver como se alejaba, como cruzaba la avenida, un pedazo de mi historia en plena senda peatonal. Pero la sensación esta vez fue otra.
Pensé que en algún tiempo volveríamos a hablar, que a partir de ahora tendríamos algo de intercambios. Que yo me enteraría de cosas de ella por su boca y que ella querría escuchar relatos en primera persona acerca de mí.
- Solo eso, luego nos fuimos. El día después de la fiesta me quedé pensando. Seguro que si me la cruzaba me mandaba cagadas, me sentí realmente inestable otra vez, hecho un desastre.
- Estás creciendo en una de esas, y eso no viene sin dudas, sin terremotos - dijo Luna-. Te he visto huir ridículamente. Esta vez vos solito te fuiste a meter en problemas. Y resulta que no hubo problema alguno. Fah...
Ludmila dijo lo que yo pensaba, que Day termina siendo peligrosa. Una vida sin peligros no es vida, no es nada. El tiempo o es creación o no es nada.
- Yo creo que en estas situaciones uno nunca puede ser neutro, nunca podés hacer como que el otro es un amigo y ya. De hecho, algo te quedaste pensando porque estamos acá, me llamaste, necesitabas hablar.
Sí. Ludi tenía razón, luego del encuentro con Day, apenás nos despedimos, le mandé un mensaje. Fue casi un pedido de auxilio, fue como si me hubiera golpeado y aún sintiéndome bien, hubiera llamado a la ambulancia por las dudas.
- Llegamos rápido, somos buenas médicas. je.
- Después decís que sos incapáz de cualquier acto de madurez - agregó Luna-. Mi chiquito está creciendo, miralo parece un hombre ya. Day es buena chica, tiene sus cosas, pero siempre me cayó bien.
- Nah. Este signo de fortaleza lo atribuyo más a algo casual que a un verdadero avance. Podemos decir que fue un accidente raro, no hubo choque.
- Ok. Perdón lo frontal, pero ¿vos me decís q no querés nada con ella, que no hay chances de accidentes?
- Creo que no. No te digo que soy de plástico, pero no estuve con terremotos ni inestabilidades. Estuve casi relajado.
- Y pensás que ella con vos nada -continuó Ludi-. Yo no sé, sabés que le quito todo tipo de inocencias a estos asuntos. No es de mala que te lo digo eh, sé que te resultará insensible, pero es lo que me parece.
- No sé si es tan así che -dijo Luna-.
Le contesté a Ludi que yo pensaba como ella, pero ya lo dije, sin peligros esto no es nada. Tengo que al menos fingir que puedo arruinar las cosas, sino no tiene sentido.
No fue Ludi, sino Luna la que se encargó de tirar el cuestionamiento:
- ¿Vas a ir con ella al casamiento?
- No, no le dije nada. Sinceramente creo que sería un paso en falso, no le conviene ni a Day ni a mí.
2 comentarios:
Esas personas peligrosas, todavía no puedo salir intacta de esos encuentros cordiales. Pero que bueno es tener esas personas que nos dicen lo que no admitimos.
Ah y tengo una agenda casi prolija con cosillas de kitty jaja
Te dejo saludos.
Everything changes, my dear Sol Cobain...
Es la única chance q tiene Kitty de acercarse a lo cool. (?)
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