[Otro borrador perdido:]
I
A las 10.33 del sábado Allen abrió sus ojos. Llevaba dormido tan solo unas tres horas. La noche anterior ni siquiera había dormido en casa. Todo era para el olvido. El sabor del café se le vino a la mente. "Ahora sí que soy un especialista, beibi", pensó.
La noche anterior no había transcurrido nada, pero no había podido dormir debido a los efectos de la ooootra noche anterior. A saber:
II
Hubiera querido quedarme callado, pero tengo un muy mal hábito de opinar cuando no me incumbe, como si pudiera tener alguna respuesta sobre esto. En principio, cuando me enteré de que Orlando traía a Lyla, la cosa me olió mal, pues el hecho de que viniera Ludmila complicaba la situación un tanto.
Somos grandes, ¿no? Ya no hacemos esas cosas como transmitir por fm o pegarle un cross al otro muchacho porque se lo merece, ¿verdad? Es increible lo que puede golpear una persona enojada, es increible cómo nos cobran doce pesos un porrón que vale tres. "¿Qué tiene de increible? - respondía con una pregunta Paliers-. Es el simple modelo de acumulación capitalista."
El cumple de Luna estaba lleno de obviedades, entre ellas, Lyla (y Orlando) y Ludmila y Lisa. Cuando Lisa vio a Allen creo que sentí congelarse la habitación.
- No tengo más problemas allí - dijo Allen-. Acordamos cortar comunicaciones.
- Ah, ese método es usual en vos, ¿no? - observé.
Como si a mi realmente me interesara lo que a él le pasaba con Lisa. Pero el frío que hacía, tan de repente, era ineludible. Ahora, jamás imaginé que...
III
... Ludi iba a entrar tan triunfal al lugar. Creo que todos nos quedamos mirándola un poco, olvidándonos de quién se trataba. Vestido negro, zapatos, tenía la figura esculpida, vestida para matar. No recuerdo precisamente en qué circunstancias pero terminamos en tequilazo y luego... reímos. Ella me comentó que:
-Ese tal Paliers es el personaje. Fue el que le firmó como "Pooh, Winnie The", "González, Yuyito", "Cop, Robo". Veinte minutos antes de comenzar la clase nos tuvo diciéndo que no podía ser, que esto era una facultad y que no se hacen esas cosas.
Efectivamente. Paliers se había egresado de la misma carrera que Ludmila. Cuando ese sujeto llegó, se quedaron hablando largo y tendido... de la maldita facultad. Ludi felicitándolo por su título recién adquirido, Paliers ingiriendo vodka con jugo de naranja.
De tanto en tanto creo que Orlando relojeaba a ver en qué andaba Ludmila. Pero no podía relojear de más porque sino Ly se le iba a enojar. Entonces creo ella que charlaba con Lisa, que no me podía ni ver, así que intenté deshacerme de mi mismo un rato y dejarlos a los dos con su charla. Encontré a Bob.
- ¿Cuánto crees que tarda la rehabilitación?
Bob emitió su análisis clínico exhaustivo de cinco segundos:
- No te lo recomiendo. Ya fue, no vale la pena jugar. Por otro lado, tengo que decir que me parece bien lo que hiciste, que te demostraste fuerte. Pero ahora estás casi afuera, ¿para qué volver?
Paliers lo dijo, y le creo. Esto no va a ocurrir seguido. Eso le dije a Bob, que me dijo "pero siempre hay una excusa, entonces lo excepcional se vuelve recurrente". Me dijo que no dejara que las puntas de los cables se tocaran. Ya lo sé, cortocircuito.
IV
- Mirá, creo que por tu chistecito de Campolongo ahora el tipo toma lista justo antes de terminar la clase. Creo que sos responsable, Paliers.
- Ja! No creo sea para tanto. Pero en tal caso, corazón, te presto mis resúmenes auráticos. Todos los que estudiamos de allí aprobamos de primera.
Por la puerta del baño Paliers pudo percibir algo de quilombo. Básicamente eso cortó todo lo que Ludi y Paliers tenían para decirse. Allen discutía con un tipo bastante alterado. Seguridad se aproximaba, y...
- Simplemente un idiota - dijo Allen-. Se estaba echando una línea en el baño y porque yo lo empujo sin querer se le fue todo a la mierda. Se ponen así, con su maldita abstinencia.
- Y lo que le habrá salido la merca - acotó Paliers-.
Para cuando llegaron los de seguridad estaban sobre nosotros, Allen improvisó: el muchacho está con un ataque de claustrofobia.
Efectivamente, parecía un tanto alterado. Efectivamente, pero estaba lo suficientemente lúcido como para saber que no tenía que decir "me tiró la línea de cocaína a la mierda". Pero estaba en pausa. Pero algo entendía. Pero no podría hacer demasiado. Allen se mantuvo sereno, quería que rajen al tipo y le dejen de romper las pelotas. El tipo no podía manejarla, estaba en pausa, se daba cuenta de que no podía putear más a Allen, pero su respiración era la de un búfalo. Su pelada transpiraba, se le había caído un billete de dos pesos al piso, todo mojado. Era evidente para los de seguridad que este especimen había iniciado la gresca.
-¿Mmmm? - dijo Allen-. Volvamos a la barra.
Pensé que Orlando intentaría bloquear cualquier intento de que el diálogo Ludi-Paliers prosiguiera, pero lo vi tranquilo. Allen por su cuenta estaba cuasi borracho y en algún momento de la noche estoy seguro terminó mandándose mensajes con Paula, lo cual le hubiera molestado a Paliers que daba calambre.
- Mirá quién apareció - dijo Ly ver falsamente por primera vez a Ludi-. ¿Cómo andás loquita?
Entonces teníamos una trinidad: Ly, Ludi & Lisa. Las tres L. Ludi, you know. Ly, a police girl. Lisa, parece que había pegado onda con un pibe, sobre el que ninguno reparó. Fue en algún momento de la noche que una amiga de Luna terminó hablando con Allen, y...
V
Comenzamos hablando de boludeces varias, como que la camarera llevaba esos zapatos de goma con agujeros que son horribles. Y terminé contando cómo la única vez que me gané algo, fueron unos de esos, los que terminé regalando a Verónica para que se los regale a su abuelo. Cuento irrelevante, pero le pareció gracioso a ella.
Ella era una mujer inteligente. Cuando me dijo a qué se dedicaba pensé que mis temas de conversación serían limitados, pero resulta que nos llevabamos bárbaro. De hecho, hasta sincronizados, pues mientras yo leía Divertimento ella leía Rayuela, lo que nos hizo perdernos levemente en el universo cortazariano. Le pregunté si quería cerveza, pero accedió a una Sprite.
Problablemente Orlando se rió cuando pasó por al lado nuestro y escuchó una conversación sobre Castoriadis. Lo vi voltearse para mirarme y que sus ojos me dijeran "qué hijo de puta". Pero de tanta charla, ella me sacó a bailar, no sin que yo me resistiera un poco. Me resistí porque soy mal danzante, no porque no quisiera.
- Vamos - dictamnó ella con una sonrisa mientras me llevaba.
Luego de un par de pasos creo que terminé soltándome más. Por algún motivo me preocupaba la proximidad de Lisa, pero hacía rato que no la veía. Quizás...
Entonces ella y yo bailamos música que ya no recuerdo, que jamás me importó. Opté por hacerme el divertido, omitir mis usuales quejas al respecto. En algún momento que no logro precisar ella yo la tomé de la cintura, mientras ella me abrazó un poco.
- El lenguaje corporal - dijo ella-, no es tan malo como crees.
Recién ahí le pregunté cómo se llamaba. El juego: termina con O. No lo pude sacar. Seguimos bailando y perdí la concentración con este asunto, pues no me venía a la cabeza ningún nombre femenino terminado en O. Sabía que ella vivía cerca del lugar, hasta sabía que tenía dos hermanos y que le gustaba el reggae, aunque "escuchaba de todo". Pero no podía ponerle nombre aún.
¿De dónde sacó esa observación pontiana?, pensé. Y cómo ella me sonreía. Pero continuabamos bailando al ritmo de cualquier cosa, cuando ella me alejó del resto, quería perderse entre cualquier multitud, sin reconocer ningún rostro.
- Creo que sería un buen momento para que nos dieramos un beso - me dijo al oído.
VI
Me desperté súbitamente, como ocurre cada vez que no duermo en mi cama. Ella me abrazaba sonriente, quizás hubiera tenido un sueño lindo. La acaricié, inmediatamente sentí mi necesidad de café, mis papilas gustativas recordaron ese sabor como si se tratara de un recuerdo melancólico. ¿Tendría ella café aquí? No quiero nada de instantáneos, por favor.
[Y bla bla bla bla... here]
El especialista
Rock(Rubber)Band
[Post atorado en borrador al menos unas dos semanas:]
La banda tocó un sábado, en lo que muchos allegados acordaron fue un colectivo flashback temporal al secundario. En un salón de media paquetería, Yamila celebraba su cumpleaños y eso de que habían cursado el secundario con toda esta gente -vio que hace mucho que no ve a esa gente porque cómo son esas cosas usté se imagina-.
La previa fue moco de pavo. El tema fue la pre-previa (término inventado por Esthershack): un leve tequila tempranero para luego elucidar cómo eran las canciones, o si era si sostenido o bemol. Nadie carburó que si sostenido es en verdad do.
Hacía un tanto de tiempos que muchos de esos sujetos ex compañeros del secundario no se veían las jetas. Mucho cortado/colgado/qué hacés/tanto tiempo/hola/eee eee/qué cambiado estás/tenés barba/mirá qué lomo. En algunos casos valía la pena y en otros fue algo más pintorezco y decorativo.
El set list consistió en:
01- When you were young: Allen estuvo en contra de iniciar con esa canción, pero perdió abrumadoramente en los comicios al respecto. Una bola de ruido.
02- Song 2: no ayudó a mejorar la audición, pero desconó todo.
03- Come as you are: El clásico de Nirvana fue el primer momento donde los cinco sujetos en el escenario sintieron estar medianamente a tono.
04- Plush: Con liderazco vocal de Jana. "una cagada, disculpen", en sus propias palabras.
05- My friends: versión eléctrica que supo cultivar sus adeptos, en lo que fue un "lindo" arreglo de arpegios ideado por Esthershack y Jana para desdeprimir la canción.
06- Black: momento depre.
07- When I come around: sonó y a más de uno le arrancó la melancolía de los asaltos y que las nenas debían llevar comida y los chicos bebida (¿era así o al vesre?)
08- Mary Anne with the shaky hand: Vocales a duo entre Matías y Allen. Algo diver.
09- Some might say: en la cual Matías cantaba el estribillo mientras Allen llevaba las estrofas. La explicación de esta innecesaria repartija era la improvisada inclusión de ese tema y las incapacidadades: Matías no se había aprendido la letras porque era "difícil" y Allen no llegaba a entonar correctamente el estribillo.
10- Yellow: Ejecutada únicamente por Matías y Allen. Una versión desacomodadamente acústica de un tema muy fácil de acomodar, pero que los escuchas calificaron de "bonita".
11- In the meantime: buena jugada. Matías giraba y volaba sobre el escenario, mientras probablemente el 50% de los asistentes no sabía qué mierda era esa canción.
12- Help fue uno de los momentos donde Allen la pasó mejor.
13- Vertigo: bien. Se suponia que chau, pero... Mentira, hay una más:
14- Paradise city: coreadas por la multitú! Todos la pasamos bien en esta.
Después de eso retornaron los sujetos ejecutantes a su mesa. Toda la escena le recordó a Allen la época en que asistían a cumpleaños de quince, pero la verdad que ahora estaban todos más viejos.
Es increible cómo compartiendo un tiempo después de tanto tiempo las personas se forman una intuición de por qué siguieron caminos diferentes. Es increible también como las frases de protocolo se acomodan a casi todo salvo a las diaparidades implícitas y a los "jamás nos llevamos en esa época". También es increible que esos sujetos encontraran algo de voluntad para juntarse a divertirse.
Opiniones de los escuchas, obtenidas en pleno local -esta gente seguro estaba bajo los efectos del alcohol y las drogas y eso-:
Según Oliver la performancé fue pipícucú. Esto teniendo en cuenta que la mayoría de los temas incluidos en el setlist eran de su tremendo agrado.
Valeria dijo que le había gustado pero se le notaba que no le había gustado tanto. Políticamente correcta.
Lyla mencionó que le había gustado aunque ella hubiera optado por un set más experimental que incluyera a Radiohead y Sigur Rós. Claro, porque queríamos ser experimentales nosotros. Estaba contenta ella de salir con Orlando que era músico de repente.
Bob sancionó con todo el rigor de la ley que a partir de la canción de Green Day las cosas tomaron más color, y levantó los pulgares por la ejecución simplona de Yellow.
Paula rescató la versión de Help, que ella encontró divertida. Le dijeron que la canción era divertida por si sola y que la versión no tenía nada que ver con eso. Ella argumentó que la forma hace al contenido. La discusión terminó ahí.
Luna se aburrió. No lo dijo, pero se aburrió.
Y las opiniones desde adentro de la ya disuelta banda, son:
Matías dijo que le había encantado, que quería juntar de vuelta a la banda e iniciar su carrera al estrellato o a estrellarse.
Fredric no emitió más que una sonrisa: evidentemente en ese momento era feliz. Con sus anteojos negros parecía Stevie Wonder.
Esthershack brindó por sus momentos de alegría. ¿Qué más se puede pedir q tocar con un whisky y una beer?
Orlando: Viva el rock viva el rock viva el rock ensayamos el miércoles viva el rock viva el rock viva el rock me gusta la morocha vestida de azul viva el rock viva el rock viva el rock no te enterés corazón viva el rock viva el rock viv...
Según Allen, habría disfrutado todo de no ser por esa irrefutable certeza de que al otro día nada habría ocurrido, que se levantaría luego de cuatro horas de sueño -como mucho- para recordar que debía visitar a su madre a ver cómo andaba y que extrañaba cuando todo le parecia un poco más relevante. Pero resulta que todo sigue exactamente igual que ayer. "Tenés que relajarte, lo hubieras disfrutado más", le dijeron. Conjeturó que seguro tenían razón, pero que le daba lo mismo.
Mixplayed
[Otro borrador viejo. Es llamativo como empieza con "algo de futurología" cuando a este momento, aborda cuestiones que ya están caducadas. Se suponía que tenía algo de mística, pero ahora se nota que son ganzadas.]
Algo de futurología:
Al despertarse Allen habrá disfrutado de un sueño reparador, pues habrá sido la primera vez en dos semanas que logra dormir instantáneamente entre semana.
En la oficina se dará cuenta de que le han delegado todos los pelotazos posibles ya que al jefe se le habrá dado la gana de irse a Bariloche unos días. Por otro lado notará nuevamente los acercamientos de Verónica, su partenaire de medios: "hoy te regalo un Snicker". Valeria designará a la susodicha como "la malco" porque no tienen una buena relación.
No hay forma de que Allen sepa demasiado del por qué estas dos muchachas se llevan mal. Valeria, recientemente nominada como la "little sister" de Allen, se ha demostrado un tanto protectora para con su "older brother". Verónica por su parte, no puede esperar a dejar de trabajar con Valeria.
Por otro lado, Rocío llamará a Allen cerca del mediodía. Será este el momento aproximado donde nuestro antihéroe se habrá dado cuenta del error de dejarle su celular. Allen deseará con todas sus fuerzas no escuchar la boludés de "dejé a Richard porque quiero estar con vos", deseo que efectivamente se le cumplirá.
Cerca de la merienda toda la oficina se pondrá de acuerdo en una cosa al menos: hay que aprovechar los descuentos de Freddo de los miércoles. Quizás será el punto más alto en el día de Allen, pues justo después de conseguir su cuarto, un mensaje de Rocío le propondría juntarse a "tomar algo". Allen responderá negativamente.
Sobre esto, la opinión de la hermanita de Allen será: "No sabés cómo es la historia. Hablalo, si ella te cae bien, hablalo." Para él será esa especie de error que no piensa cometer, pero que le carcome el cerebro.
A lo largo del día Discovery Channel y Google harán de las neuronas de Allen un revuelto incapaz de toda sinapsis, operacionalmente a funciones de queja e insultación.
Para el final del día Allen se encontrará lo suficientemente exhausto como para discutir nuevamente con Matías sobre la inclusión de algunas versiones acústicas, entre las cuales se planifica un intento de Yellow de Coldplay y Hide your love away.
Aún así, ambos sostendrán una discusión sobre si extraer Don´t look back in anger de Oasis del repertorio para reemplazarla por Stop crying your heart out. La dificultad de Allen para articular los coros de la primera es quizás la mejor excusa que encuentra Matías para ese reemplazo. Pero, obvio, Allen no piensa dar de baja a lo que es para él "una de las canciones más grandes de la historia del rock". Por la fecha Allen dejará sus pocas labores vocales.
La performance de Orlando para la fecha habrá dejado bastante de desear, probablemente porque se pasó toda la noche despierto con Ly. La idea central que Allen llevará en la cabeza será "¿Quién mierda propuso hacer el ensayo de hoy?". Fredric incluso ingresará todo campante con su novia, cuando el contrato implicito decía explícitamente que no se debían invitar a externos al menos durante el primer mes de ensayos.
(El próximo ensayo sería el peor, definitivamente, con una discusión entre Fredric y Matías sobre si valía la pena preparar temas extra, porque sería una farza prepararlos y no tocarlos. Si Allen no intervino en la discusión fue por su mal humor).
Por la noche Valeria le arrojaría un mensaje de texto a Allen: "no me puedo dormir". Hubiera contestado, pero además de dormido sorpresivamente rápido, Allen apaga el maldito celular por las noches. Tres semanas después de esto Allen se desinotoxicaría de cerveza y drogas, debido a que su "cuerpo se está enajenando". Eso le gustó a Valeria, que aprobó y le invitó una torga en Havanna al otro día.
Cancelar relación
I
Cancelar relación es el link que aparece en Facebook cuando querés terminar tu relación con alguien. Onda: si le habías buchoneado al mundo entero que estabas de novio/a con fulano/a entonces le das click ahí y ya fue. Es una forma fácil y amena de difundir la noticia de "ok, lo mandé a la mierda".
Zuckerberg debe ser un genio.
II
Creo que cuando Day me dijo que estaba cansada en realidad lo dijo por ambos. Creo que cuando nos despedimos fue con una armonía devastadora, con un beso despotricante, con un abrazo tan largo como todo lo que nos había ocurrido.
Debe ser bastante difícil coordinar este tipo de decisiones, porque usualemente todo ocurre como una especie de quilombo, de impericia, de onda expansiva de explosiones. En cambio alejarse de mutuo acuerdo es... uno se siente bellamente aniquilado, bellamente suicidado, como una obra de arte que ha comenzado a ser habitada por el moho, cuya única chance de salvación es ser arrojada a las llamas. Y las cenizas.
Entre las cenizas Day lloró un poco, me dijo que me iba a extrañar, y que mejor que yo no dijera nada porque yo era muy dulce y eso le iba a doler más aún. Y yo no le hice caso porque dije cosas, aunque intenté medir las idioteces que pudiera decir porque ya tengo algo de experiencia en meter la pata y hacerle daño a la gente.
La última vez que vi a Day no nos fue mal. Es como si fuera ella, pero fuera otra persona. Acordamos no preguntarnos mutuamente por nuestras vidas personales. A veces me pregunto si ella ya estará saliendo con alguien, y si ella se preguntará si yo salgo con gente, pero a esta altura uno sonríe y espera que, en definitiva, todo salga bien.
III
A veces pienso que mi relación con Richard es un tanto aburrida. Y una amiga me dice que lo deje. La otra me dice que seguro está con otras, así que yo debería hacer lo mismo. Mi madre piensa que somos el uno para el otro, y si supiera... Lo que ocurre es que seguro lo extrañaría, seguro nos volveríamos a ver y terminaríamos en la cama y luego todas esas situaciones raras en donde no se sabe dónde estamos parados.
La hermana de él jamás me bancó demasiado. Seguro si algún día nos separamos, ella va ser la primera en entregarle a todas las amigas a ver que agarra, y él que no pierde tiempo. Entonces yo sería una solterona casi, porque a los 27... Después dicen que dramatizo, que soy una pendeja. Y sin embargo todo ha perdido emoción.
IV
- No no no, es que... la puta... me quiero separar - dijo por décima vez Orlando.
¿Todo por un viajecito? ¿Brasil 2010 provoca divorcios?
- No seas dramático, me extraña de vos. Es todo completamente manejable, quizás Lyla no pretenda irse de vacaciones con vos, quizás planee otra cosa.
- Espero...
- Estás diciéndo eso demasiado seguido - dijo Allen-. Yo tuve mis crisis, pero no me la pasaba diciendo eso...
- Claro, es como cuando estás harto de la relación, pero cuando cogés decís "Oh, no puedo dejar esto" - dijo Felipe-.
- Ajá.
- Bueno, por suerte jamás llegué a ese punto -dijo Allen. Y luego a Orlando-. Anyways, ¿cómo es eso? Por qué separarte o por qué no separarte.
Orlando permaneció en silencio unos momentos. Allen ingería cerveza negra como si fuera agua en una nochecita de verano cualquiera, en una parrillita veinte puntos en Colegiales. Felipe mientras le comentaba que él había estado con una colimbiana una vez que era espectacular en la cama pero que no se la bancaba, lo que lo llevó a cortar la relación luego de dos meses de sufrimiento.
- La verdad era que cuando esa chica hablaba yo la pasaba mal, pero cuando nos acostábamos, era genial. A veces pienso que me mandé una cagada, que debería haberle tenido más paciencia. Sobre todo los fines de semana de sequía.
- Y claro, antes la tenías fácil - dijo Allen-. Lo que pasa es que si estás en una relación así es por facilismo.
Orlando pareció retornar al mundo real.
- No no, es que yo soy un tanto crudo. A veces lo digo, pero con Lyla estoy bien. ¿No? Además ya llevamos un año y medio.
V
Y la verdad que no sabía qué decirle. Yo le había advertido que yo quería una relación libre, que necesitaba mi espacio. Entonces ella no sé, no habrá podido evitarlo o como fuera, pero me despacha un "te quiero" así nomás. Lo recuerdo, estabamos en El Mojón. Yo creo que no logré evitar que mi mirada se topara con el suelo.
Es que es culpa de ella. Encima todo fue una especie de acto solemne. Me dice "Oliver... Te quiero". Y me decía te quiero pero yo oía más que un te quiero. Hubiera sido peor responderle con lo mismo, mentirle. Esa noche no recuerdo cómo logré proseguir la conversación. Porque hay que remarla eh.
Habrá sido a la semana siguiente en casa, un sábado o un domingo que nos despertamos, que ella me lo dijo de vuelta. La persistencia. Me sentía como el ojete, me dolía la cabeza como pocas veces, quizás de ahí mi falta de apreciasión por cualquier manifestación de cariño que ella pudiera tener para conmigo. Simplemente le dije que yo estaba bien así. Y algún tiempo después dejamos de vernos.
VI
Mirá, estuvimos en un momento difícil. Pero todo es diferente cuando tenés una hija. Sabés que es difícil, imaginate cuando estás casado encima, con una nena. Te juro que todo pesa, que pensás todo el tiempo en eso. Siempre uno vuelve, creo. Es que encima no tenemos punto de conciliación. Ella quiere algo totalmente diferente a lo mío. Decís que no cierre las opciones, claro. Eso, sí, cómo no, se me olvidaba.
VII
Que si vengo que si voy que no estoy que me pierdo. ¡Por favor! ¡¡Basta!! Me hace mal, todo esto me hace mal. No sé si estamos, si no estamos, si te rompo las pelotas o si realmente esto es solo una crisis que tenemos...
Mi amor nada... no me digás mi amor ahora. Vos me lastimaste y yo te lastimé y nosotros nos lastimamos. ¡Pero qué te importa lo que haya pasado con él antes que vos! NI SIQUIERA NOS CONOCÍAMOS. No me metas esa excusa por favor...
No. No me digas eso, yo siempre te quise, vos sos un ridículo. Paula esto, Paula lo otro, Paula anduvo con aquel, Paula le tira los galgos a todo el mundo, Paula se franelea hasta al garitero. Me tenés podrida. ¿Si realmente pensás eso entonces para qué mierda estás conmigo? Son todas pelotudeces y bueno, y no me mirés así.
Ah porque resulta que yo estoy de joda, que a mi no me import que vos estés así nomás y yo ando como si nada y... (este sería un buen momento para darnos un beso, pero cuando querés sos un...) No, la verdad que no. Aunque no tengo por qué contarte si sí o si no (¿y?). Yo no te pregunto esas cosas. Bueno, no quieras. Yo ya no creo en vos, estoy lo suficientemente dolida como para decirte que ya no estoy enamorada y la verdad es que te veo hasta en la sopa. Pero fra... (¡por fin!). Bueno, sólo un momento. Es que extraño como tu brazo me rodeaba la cintura, no te creas que es más que eso eh...
Las distancias hasta aquí
I
"Verdad es que de nada hablaríamos, si sólo pudiera hablarse de experiencias con las que uno coincide, puesto que la palabra es ya una separación".
Groso, Mauricio.
II
2) No sé si notaste cómo nos notamos el uno al otro. Hay veces que me interrogo, sea cual sea mi estado de animo, sobre nosotros. Después de tanto tiempo, hay veces que nos parecemos algo así a...
1) ... cierta persistencia. Digo, me parece estupido, pero bueno. ¿Nunca te preguntaste cómo llegamos a esto? Pienso cuando andabamos juntos y es tan irreal. Somos dos malos actores. Vos pretendiendo que yo no existo y yo pretendiendo que somos amigos. Se nos cae la teoría continuamente. Vos sabés perfectamente que yo existo y yo sé a esta altura que jamás serás mi amigo.
2) Igual, si te hablara de diría cosas. Vos no te lo imaginás, ese es tu problema. Vos no te imaginás que y pueda hablarte. Claro, después de tanto quilombo, yo también me creería mudo a esta altura. De hecho, no hablamos.
1) Por otro lado, es increible como seguimos existiendo el uno para el otro. Claro, no te creas que siento lo mismo. Tu gran problema fue que nunca elaboraste esas confusiones, esos miedos. Y yo no quiero hacerte mal, pero hay veces que me salió así, tal como a vos muchas veces te salió hacerme mal a mí y olvi...
2) ... darte. Sabés que me di cuenta que pienso en vos todos los días. ¿Para qué? Creo que sos un recurso inevitable. Por otro lado es evidente que vos no sos la persona que yo pienso que sos, pero por sobre todas las cosas, vos tampoco sabés tanto quien soy yo. No te guíes por lo que dicen nuestros...
1) ... amigos. Vos me dijiste eso. Tanto descaro para... No entiendo. No entiendo cómo de repente me ofrecés una bebida. Tampoco entiendo cómo vuelvo a dejar de existir. Soy la nada tomandome una cerveza, la verdad que sos genialmente ridículo.
III
Entonces Felipe me dijo que había una fiesta en Belgrano. Yo me subí como si nada a la camioneta, pensando "parece que tenemos un plan copado". Que ilusión. El hermano de Felipe, Paul, había comenzado la noche diciendo "Yo a Pampita no voy". Tardó diez minutos en agitar "Vamo a Pampita la puta que lo parió". Y Orlando que estaba con Ly y dice "No muchachos bajen el tono que sino escucha".
Lyla se cagaba de embole en el auto de Orlando, mientras yo me preguntaba por qué demonios había dejado el mío en casa. Repentinamente el plan copado era "pero vení boludo, si es un bar común. La entrada sale treinta mangos y te dan un whisky. Y ves el show, minas tocandose y en pelotas".
Un bar normal. El intento de Paul de venderme la idea no tenía nombre. Una pérdida de tiempo, de haber sabido que tenían esta idea ni salía. Y recordé que Oliver me había dicho de juntarnos a tomar algo en nuestro histórico parate de recoleta. Me decía "venite con la remera de Oasis, que siempre con esa pegamos onda".
Orlando se fue con Ly a dormir. Me sonreí de la idea de Orlando esperando a que Lyla se durmiera para ir a Pampita con los chicos. Pero no sería así, él no. El Bocha definitivamente sí, pero él no.
Shite. Me bajé en Coronel Díaz y Las Heras, tuve que caminar unas cuadras. Paul se sorprendía de mi mala onda, mientras Esthershack entendía que claramente no era mi onda. Y se fueron, y no les pregunté al otro día cuánto les salío la tal Johana esa de la que tanto hablaban.
IV
Políticamente correcta:
- Feliz cumpleaños atrasado - dijo Day-.
- Gracias.
Nos cruzamos brevemente en lo de Bob. Nada formal, sabía que ella de alguna forma lo diría. También me di cuenta que se había quedado en la casa de Bob esperando mi aparición.
- Bueno, sólo eso, no los quiero molestar -dijo ella mientras tomaba su bolso para irse.
Bob hizo un gesto de no sé qué. ¿2%?
V
La idea era, mediante los gestos del otro, reasumir el cuerpo del otro en mi cuerpo. La distancia es también la posibilidad de conexión, casi diría su imperativo. O algo así...
How to kill a weekend
Es el problema del intelectualismo: se piensa que el ego consciente es la causa de todo, que contiene al mundo a lo largo ancho. ¿Cuántas veces dijimos que esa idea había que descartarla?
I
El plan del viernes era concreto: demoler. Vos traé los fósforos que yo pongo la dinamita, pensé. Era casi obvio que me cruzaría con ella. Y era increible como mi cabeza adelantaba las jugadas. ¿Qué mierda hago? Hace un mes que no sé de Rocío, lo cual me ha resultado sano. Tengo ganas de demoler los puentes, hay momentos en que creo que soy capaz de hacer cosas un tanto dañinas.
Efectivamente, tal como predije, Rocío estaba con sus amigas.
- Mirá Jana -me decía Orlando-, te haría bien dejarte de sentimentalismos, tenés que dejar esas boludeces. Por otro lado, veo que no te jugás del todo. Mirala, encima se vino con ese vestido negro que raja la tierra. Allen, la vida te sonríe, ¿podrías sonreirle vos de vuelta?
- No lo condiciones -acotó Bob inspeccionando el lugar-.
Se trataba de un bolichín en Palermo. Todos se parecen (Todos los fines de semana se parecen. Todos nos parecemos). Como no anoté dónde era, la verdad que no tengo idea ni puedo dar precisiones de la ubicación. Me suena cerca de Thames, pero eso no indica nada. Entonces recordé una cierta charla sobre cómo perdí el auto hace tres fines de semana.
Lo llamativo era que de las dos personas que festejaban el cumpleaños, una había dicho a sus invitados que fueran vestidos normales, y la otra que se trataba de una fiesta de disfraces. Entonces el lugar estaba plagado de batmanes, mucamas, angelitos, travestis y hasta el Che Guevara y gente vestida como cualquier otra noche: Por ejemplo, nosotros.
Rocío me habrá visto cuando fui a pedir mi primera Warsteiner de la noche. Simplemente lo dije: "Muchachos, necesito que no me dejen solo ni un momento". Orlando contestó "Madurá". Felipe refunfuñó, me miró con cara de descreído. Bob creo que me tenía lástima, brindamos.
No sería un refugio perpetuo. Pero necesitaba al menos cuatro cervezas para perder el estado de alerta. No recuerdo nada de la música que sonó en toda la noche. Nada. Era como si mi espacio-temporalidad (imposibles de separar, ya lo saben) hubieran estado acotadas a escenas microscópicas, como Felipe diciéndole al barman "atendeme bien que voy a ser tu mejor cliente esta noche" u Orlando yendo a hablar con las amigas de Rocío. Encima había otros pibes hablándoles. Cuando se sumó Felipe mi persona ya iría por la cuarta o quinta cerveza, lo suficientemente lúcido como para distenterme, lo suficientemente anestesiado como para no sentir demasiado.
Cuando nos acercamos, Rocío me sonrío levemente. Casi. Yo, como un estúpido pensé que ella querría verme. Ahí tuve esa sensación de que la molestaba bastante. Pero mi visión periférica la seguía a en todos sus movimientos, y fui detectando cómo nos ibamos acercando. Y yo no lo evitaba, quizás por...
- Voy a por otra cerveza- le dije a Bob.
Me sentía un aventurero, arriesgándome solo a ir a la barra, tanto dramatismo por otro medio litro de cerveza para matar cualquier sensación. Rocío no me siguió. Soy un maldito paranóico.
Al volver estaba más lejos de ella, pero eso no evitó que el proceso se retomara, que los intercambios de interlocutores en el grupo circular fueran enrocando las posiciones, y terminaramos ella y yo al lado.
Rocío me miraba, lo sabía. Yo me hacía el estúpido, pues me sale bastante bien, es mi mejor personaje, junto con el español, ese que a todo el resto la clase le gustó. Pero me sentía ridículo, eternamente ridículo. Hasta que me abandonaron. ¿Tendrían las amigas de Rocío orden directa de la misma para llevarse a mis escoltas? ¿Y mis amigos eran lo bastante flojos e inteligentes como para dejarme abandonado en semejante situación?
Recordé a Orlando: "madurá".
- Hola. ¿Me vas a hablar?
Preferiría no hacerlo, pero claro, me imagino que debo, ¿no?
- Claro, hola. ¿Todo bien?
"Todo bien", cuando quiero soy un verdadero oligofrénico... se me pone a hablar y le pregunto "¿Todo bien?".
- Hace mucho que no hablamos. Te extraño.
Fue fundamental sentir en ese momento que no tenía que estar con ella, que si me ponía tenso no era porque ella me gustara sino por querer evitarla. Entonces:
- No entiendo por qué. Digamos, tampoco es que seamos tan relevantes el uno para el otro.
Cuando quiero soy frío, me dicen. Muy frío. No la miraba a los ojos, simplemente hablaba con ella sin estar con ella.
- Allen - dijo-, sé que no te gustó mucho cómo hice las cosas, pero creeme que me gustas. ¿Está mal equivocarse? La verdad es que no tuve intenciones de hacer las cosas así.
Tan exigente me siento a veces, tan severo. Es como si yo tuviera las cosas claras como para reprochar a los otros. Pero tenía la certeza de que debía detonar las cosas. Precisaba que Rocío trajera los fósforos, yo tenía los explosivos listos.
- Creo que voy a dejar a Richard... - me dijo-.
Arrangué:
- No se trata de que dejes a Richard o no, pues eso es asunto tuyo. Más allá de eso, la verdad es que yo no quiero estar con vos. Me considero sólo un punto de crisis tuyo, nada más. Por lo que a mi cuenta, me mentiste sabiendo lo que hacías. Sé que nadie tiene las cosas claras todo el tiempo, lo sé perfectamente. No sos una mala persona, ni te odio, pero no quiero estar con vos.
Me sentí lapidario. Ella me miraba con sus ojos vidriosos.
- Bueno, si te sentís así...
- ¿Y sabés qué pienso? Que si realmente querés dejar a Richard deberías hacerlo, pero arriesgándote a quedarte sola de ser necesario, para pasar las cosas que tengas que pasar de ser necesario. Y punto, que lo indeterminado venga nomás.
Pero, ¿quién me creo que soy?
Nadie estaba con nosotros. Nadie. Eramos Rocío y yo que estabamos detonando nuestros puentes. Ese "creo que voy a dejar a Richard" fue sublime. Me sentí tan ajeno, pero tan involucrado.
- Sea como sea, tenés que hablar con Richard, ¿verdad? - le dije-. Puede que esten en una crisis o que debas efectivamente alejarte de él. Sea lo que sea de eso, es inevitable.
¡Me hago el sabio! Por favor, que Julieta, Day o Guillermina vengan a cachetearme por hacerme el más capo.
II
Pasado el moment, en el macdolands de Pueyrredón:
- No puedo creer que ella intentara ser del 2%, cuando claramente pertenece al 28% - le expliqué a Bob-.
- Deberías tener en cuenta que quizás ella es del 2%, ¿no?
- No, no no. El 2% ya es casi una nulidad. No existe más que una mínima persistencia, digamos. Un automatismo que le sale una sola y nada más. Rocío pareciera no cuadrar directamente con nada de mi teoría.
- Debieras reemplazar tu paradigma -replicó Bob-.
Pensé en que debería tomarme toda la semana para desintoxicarme. Pensé también que sería un fracaso. Dicen que los adictos siempre se proponen dejar sus drogas, pero que al reincidir siempre se justifican con que les pasó algún deplorable suceso. Tengo que hablar en algún momento del fenómeno de la anestesia, como sea.
- Seguro no nos volveremos a hablar después de esto - dije-.
- Fue duro -acotó Bob-, pero era algo que debías hacer. Te comprendo, digamos que la flaca iba con un doble discurso. Que estaba mal con el novio que a ver si me das bola que en una de esas lo dejo por vos y vemos que onda.
Se me retorció el estómago. El resto del fin de semana no lo viví. No sé qué hice, pero estoy seguro que no lo viví.
(Hace un rato vi Ed Wood, de Burton. Y con todo esto aquí escrito, tengo esa sensación que ese personaje me ejemplifica a la perfección: un tipo que se dedica a algo pensando que puede llegar a ser bueno, pero realmente es un desastre.)
Rehearsal diary no1
[Luego del éxito de "diario de un tesista", publicado en FB, ahora llega esto. Que no se va a publicar diariamente como el antes mencionado, porque no tengo ganas.]
Es probable que terminemos nuevamente a las puteadas, como solía ocurrirnos allá por el 99, y eso que antes nosotros eramos mejores pibes. Ahora ni hablar, somos más cascarrabias que nunca.
No quiero tocar "El muelle de San Blás", porque me parece una tremenda cagada. Entonces, Matías comenzará con su mecanismo de presión política, una especie de negociación. Quizás deberíamos quitar Plush, dice. Nadie la juna.
Lo cual obvia una serie de hechos fácticos ocurridos hace más de diez años:
- Habíamos logrado un muy buen nivel de ejecusión de Plus. Sólo nos había falta que él mismo Matías se pusiera las baterías para cantar como Weiland.
- El muelle de San Blás no fue tocado con myself en la formación, simplemente porque no hubiera permitido tal aberración. El tema es que el guitarrista que me reemplazó (Rodrigo "Cabeza") no va a venir, ergo, tienen que negociar conmigo.
Matías: Tenemos que tocar en español, y esa es fácil.
Allen: Es una muy linda frase a ser escuchada por alguien que no quería que tradujeramos las letras originales del inglés al castellano.
Creo que no nos dimos cuenta, pero mientras nosotros discutíamos, Felipe tocaba el piano. Y lo hacía maravillosamente, nada que ver con esos dedos un tanto incompetentes de hace diez años. Se ve que alguien mejoró.
En lo que nos pusimos de acuerdo fue en tocar "Quiero tener tu presencia". Fue sorpresivo, pero bueno, tenemos eso de insólito.
Más allá de todo, Stereodinámica suena un tanto más ordenado que los pibes esos del secundario que eramos. Quizás porque todos, yo inclusive, tenemos más entrenamiento al respecto. Hasta ahora, levemente tocadas fueron:
- When I come Around
- Primavera 0
- Presente
- Don´t look back in anger
- ¿Qué ves?
- Under the bridge
- Mr. Jones
Ampliaremos el presente reporte cuando Matías y yo hayamos encontrado solución a la disputa explicada más arriba.
Matías ahulló casi entonado, mientras los parches de Orlando podían detonar los tímpanos de cualquiera. Allen se quejaba del maldito Marshall mientras Mr. Fredric no encontró mejor forma de evadirse que enchufarse unas escafandras a los oídos para prestar atención a la mesejante prolijidad con la que estaba ejecutando todo. Y Felipe, claro, el niño prodigio que se destapó sólo una década later.
La formación hasta el momento es:
Matías: Lead vocals / Political manipulation
Fredric: Bass / Backing vocals / Smile
Allen: Guitar / Backing vocals / Bad attitude
Orlando: Drumkit / Chicks levantation
Felipe: keyboards / eventually guitar / Alcohol & drugs
A confirmar algunos:
Beto: Drumkit
MaryStarOfTheSea: Lead vocals / female touch
Pendientes:
Rodrigo: Guitars
Un domingo así no levanta. Nos ha costado más tiempo ponernos de acuerdo lo poco que nos pusimos de acuerdo, antes que ponernos en la práctica. Todo porque algunos decidieron dictatorialmente que había que festejar que ahora somos diez años más viejos que cuando nos egresamos.
Futuras discusiones estúpidas incluirán:
- Tema de apertura
- Tema de cierre
- Tema acústico
- Los Beatles vs. Rollinga Stones
- ¿Más temas de Soda? No pibe.
- La sala de ensayo es como un bar, así que SÍ se puede tomar cerveza mientras uno toca
- No se les ocurra volver a proponer un ensayo un domingo a las 15, porque los mato
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StereoDinámica
I
(Let´s put this shit together)
Diez años se nos vienen encima cuando en Facebook nos arrojan nuestras fotos de egresados. También se nos vienen encima todas esas ganas de ser buenos los unos con los otros y reirnos de las cagadas que hacíamos, que podíamos hacer, que valió la pena haber hecho. Y esas cosas.
Entonces un día aparece Yamila diciéndo que hagamos una fiesta, que organicemos la barra, que invitemos gente, que la hagamos en el colegio. También sugirió reunir a esa manga de incompetentes a tocar nuevamente.
Saint Claire College, Olivos, lunes, 8pm:
- La verdad que no tengo ganas de ponerme a bucear en todo esto - dice Allen arrojando un manojo de papeles-.
Mientras Orlando intenta seguirle el ritmo a la situación, intentando también recordar cuándo era que entraba la batería en Under The Bridge, Matías DeLamare y Allen Jana discuten sobre si las canciones deben ser ejecutadas exactamente como las tocaban de antaño o si cabe alguna renovación.
Esthershack mientras desvaría en el teclado. Le importa tres carajos. Pero Matías y Allen encontraron nuevamenta las razones que llevaron al segundo a abandonar la banda del primero.
- Siempre lo mismo -vomita Matías no sin rabia-, te agarra la loca de querer cambiar todo. Tenemos todo acá, cerrado, y vos pensando en...
- Simplemente no tengo ganas de aburrirme haciendo las mismas pelotudeces que de pendejo porque a algunos rayados se les ocurrió tener un momento mágico.
- Encima vos escribiste esto - decía Matías, agitando los papeles-. Y ahora no descartás. Está bien que pasó tiempo, pero vamos, no te ponés de acuerdo con vos mismo.
- ¿Podemos simplemente ensayar? - dijo hastiado Orlando-. Parecen dos nenes.
- Digo, sugiero, sostengo - decía Allen testarudo-, que me parece una boludés no cambiar las canciones, mejorarlas ahora, antes que repetir la misma basura... Además acá hay cosas en inglés, no quiero cosas en inglés.
- ¡Las escribiste vos, imbécil! - puteó Matías.
II
<-- intro: vox + gtr-->
Raindrops
A beautiful bad day
Perfect to
Feel alive
Brain storm
A beautiful bad dream
What could make things wrong?
Not this time… my dear
<-- phase1: alltogether-->
Which lie do you crawl? Which lie do you crawl?
A truthful mind means cloudless skies
If you get away you´ll never learn
Try harder with this, go further with this
Our violence is natural
You own blood get on you way
III
Reunion e-mail:
From: Sonia
Subject: Vuelve StereoDinámica?
Hola compañeritos, cómo les va? Qué crecidos (viejos) que están!!
Bueno, les escribo para ver si contamos nuevamente con la banda del cole, la míticamente reconocida (por nosotros al menos) StereoDinámica.
Queremos nuevamente a la banda!! Temas a pedido, que toquen "la cumbiecita" y el resto de las canciones. También el público esperará versiones de Primavera Cero, Don´t look back in anger, y When i come around.
Bueno, armensé un show como los que supieron tocar. La época en que todas las bandas vuelven, uds tienen q volver.
Los quiere,
Sonia, para Rock n Pop
IV
No puedo creer que estoy nuevamente en una habitación toda acustizada con estos sujetos, yo con la guitarra colgada, en plena discusión con Matías. Todo un gran dejabu. Y detesto que le hayan puesto "La cumbiecita" de apodo alguna canción nuestra.
- Bueno, no seas tan inflexible - me dice Orlando-. Igual, ¿vos te crees que voy a tocar la batería exactamente igual que hace diez años?
Se me zafan los tornillos, me siento bastante pelotudo tocando todo esto devuelta, que para colmo de males, ya no me identifica en lo absoluto. Tengo argumentos sólidos para creer que no debemos desperdiciar el hecho de volver a tocar juntos en "replicar esa mierda que hacíamos".
- En realidad, podemos hacer cualquiera - dijo Matías-. Ya nadie se acuerda, ya fue.
Entonces hizo esa movidita con el micrófono, y comenzó a cantar "Yellow submarine", con vos potente. Segundos después lo estabamos siguiendo.
Empecinado. Sé que lo vamos a hacer a mi manera. Matías parecía haber perdido momentaneamente el interés en su ridícula defensa del pasado, pero a mi me costaba horrores ceder mi ridícula postura de nene que creció.
- Me siento y veo cómo mejorar esto - digo mirando el manojo de letras, de cosas que ni yo conservaba la copia-.
V
- Anyways - dice Sonia-, es bueno verlos de nuevo juntos.
- Solíamos pedir de irnos de clase para ensayar, antes de los actos. Sobre todo ese 25 de mayo, o lo que fuera, que me tuve que aprender "Qué ves" en un día porque al rector le había copado y le parecía la ocasión.
- Me causa gracia verlos así reunidos - decía ella-. Están grandes, todos más gordos, definitivamente. Matías y vos se llevaban a las patadas a lo último.
No es de extrañarse. Juntás a un Matías un tanto pedante con otro Allen que se cree un intelectual, y obviamente, no llegás a ningún lado. Puf, y yo solía ser tan buen tipo.
(A colgarse la guitarra, total, es sólo hasta el sábado consignado por la comisión del dejabu).
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Etiquetas: orlando
Verde claro
[Miniplay, inspirada por quien riérase de mi minidrama sobre "él lleva mochila"...]
Las luces se encienden en el escenario. Alrededor de la mesa se encuentran Orlando, Bob, Felipe y Allen. Están comiendo una picada, compartiendo algunas risas entre chops. La escena evidencia una casa (la de Felipe): un perchero, algo de música de fondo (sugeriría Abbey Road), a un costado puede verse una heladera. Quizás pueda haber un sillón de fondo donde, a pesar del perchero, los sujetos han arrojado sus abrigos. Los cuatro están engullendo y tomando y hablando y riendo y comiento y tomando y hablando y...
Orlando: ... debería ser imposible, y en realidad es poco probable. Sólo a vos te pasa. Tu problema es que tenés amigas y salís a solas con ellas. ¿A quién se le ocurre? Un tremendo pelotudo.
Allen: Es posible y también probable que tengas razón. Salir a cenar con dos amigas dos días, y cruzarte con las amigas de tu ex es todo un estreno.
Felipe: Yo aún no comprendo por qué tenés amigas.
Allen: Cómo sea, knock it off.
Bob: Ahora, yo me quedé helado ayer con Lyla, estimado.
Allen: ¿Qué me perdí?
Felipe: En un boliche. El señor Orlando estaba un tanto escurridizo. Digamos, Bob, Olver y yo eramos libres de mirar cuanto traste se nos cruzara. Pero él no. Y justo él, a él se le ocurre.
Felipe se emociona para contar lo ocurrido, hasta se para, intentando representar la situación. Bob se ríe. Felipe hace como que está bailando en algún local.
Felipe: Entonces en un momento ella le dice a Orlando "dejá de hacerte el boludo que no va, eh". Que no, que no pasa nada le dice Orlando, y ella contesta "mirá que sino yo voy y me pongo a bailar con esos flacos".
Bob: Creo que en ese momento los tres nos miramos.
Los tres se miran. Niegan con la cabeza.
Felipe (que pone cara de extrañado, levantando la ceja): Qué va a hacer esta...
Bob: Así commo dijimos eso, ella contestó "¿Ah, sí?". Agarró y se fue a un parlante, se subió. Había unos tipos bailando. Se puso entre ellos y empezó a sacudir el trasero como si se tratara del baile del caño.
Orlando (con cara de sorprendido): No me la veía venir... Desde ese momento no miré más a ninguna de mis alrededores.
Allen se levanta riendo, se dirije a la heladera diciéndo "estamos secos". Felipe se ha sentado. Mientras los otros tres personajes continuan:
Bob: Bueno, y vos hablás de poco probable e imposible.
Orlando: Eso es anecdótico. De última Lyla tenía razón. Al otro lo están difamando y no hizo nada.
Allen abre la heladera. Se queda mirando. Busca, mira todo lo que hay en la heladera. Inspecciona, pone cara de gravedad. Es algo terrible.
Allen: ¡¡Felipe!!
Felipe se para, va hacia la heladera atendiendo al llamado de Allen.
Allen: ¿Qué te pasa?
Felipe: ¿Cómo qué me pasa?
Allen: Tenés un problema vos, estás loco, perdiste la razón.
Los ojos acusadores de Allen se han clavado en Felipe, que parece comprender a qué está haciendo referencia Allen. Baja la vista, casi avergonzado.
Felipe: Según lo que hablé con Bob...
Allen: ¡Con Bob!
Allen se dirige precipitadamente a la mesa donde se hallan aún conversando Orlando y Bob. Felipe va detrás de él con cara de preocupado, desea minimizar el hallazgo de Allen.
Allen: Bob, ¿qué mierda te pasa? No creo que fuera necesario...
Orlando y Bob: ¿Qué?
Allen: ¿Qué hace todo eso en la heladera de Felipe? ¿Qué explicación tan lúcida tenés ahora, doctor?
Orlando: Me precoupa.
Orlando se levanta, va rápidamente a la heladera y la abre. Inspecciona, y sus gestos terminan coincidiendo con los de Allen, aunque con menor gravedad. Retorna a la escena central con el resto de los personajes.
Allen: ¿Y? ¿Qué explicación tenemos?
Felipe: No hay tanto que explicar... Ya me ves -se señala a sí mismo con los brazos-, es perfectamente lógico lo que ves ahí.
Bob: Simplemente me pidió ayuda, le recomendé...
Allen sale nuevamente, se dirige a la heladera, la abre y extrae varios pontes de color verde claro. Los lleva y los arroja en la mesa.
Allen: ¡Su heladera está poblada de cosas light! Es todo un panorama verde clarito. ¿Estás loco? ¿Estás loco?
Felipe (casi con timidez): Es que Bob es médico...
Allen toma del cuello a Bob en un gesto precipitado, Orlando intenta detenerlo. Felipe mira los potes, mira desde la escena principal la heladera que ha quedado abierta, contempla el paisaje light.
Bob: ¿Qué te pasa a vos? Simplemente me dijo que quería bajar de peso.
Allen: ¡Vas a matarlo así!
Orlando: Basta, basta. No entiendo por qué realmente es preciso llegar a estas circunstancias.
Logra separarlos.
Orlando: Entiendo que es shockeante, ver todo ese verde light de una. Pero debemos llegar a un acuerdo de transición.
Bob: ¿Qué transición? Felipe está preocupado por su figura. Así sea.
El gesto de Allen se torna furioso. Toma de la mesa uno de los potes verdes y se lo arroja a Bob, quien logra apenas esquivar el objeto volador. Allen toma otro y se lo arroja, le atina en la cabeza a Bob que se había agachado.
Bob: Malditoooo...
Corre para enfrentarse a Allen, que logra esquivarlo, Orlando intenta detener la pelea. Allen toma otro de los potes y se lo arroja a Bob, que viene a por él.
Allen: ¿Querés light? Tomá light. Bob alcanza a Allen, lo toma del cuello, éste intenta zafarse. Orlando intenta separarlos al grito de "Vamos señores, vamos señores". Felipe no reacciona, a un lado de la mesa. Finalmente Allen logra zafarse, respirando profundo. Bob lo mira con gesto agotador. Allen se para al lado de Felipe, lo abraza.
Allen: Está perfecto así. No mates a nuestro Felipe. Cuidarse tanto va a matarlo. No podemos estar así.
Orlando mira el suelo, lamentándose. Deja de abrazarlo, lo toma por los hombros, frente a frente. Con gesto preocupado:
Allen: Ahora comprendo por qué te negabas a las cervezas de Plaza Serrano. Ahora comprendo -solloza-.
Bob: Aún así, jamás indiqué que debieras teñir tu heladera de alimentos light. De hecho, te lo contraindico.
Felipe se sienta, rompe a llorar.
Felipe: ¡No puedo! ¡No puedo! ¡Es todo una fachada! Escondo paté y galletitas debajo de mi almohada. ¡No puedo soportarlo más!
Orlando se sienta al lado de Felipe, intenta consolarlo.
Allen (con seriedad hacia Bob): Por favor, ya te he dicho que el colesterol es un mito. Sólo te agarra si crees en él, si no crees, no tenés.
Bob se golpea la cabeza en un gesto de "qué cabeza dura". Allen y él se sientan nuevamente en la mesa.
Orlando: Bueno, estás bien así como estás. No vale la pena que sufras más, ya no tenés que ocultar nada, ni tampoco tenés que tener toda tu heladera llena de alimentos light. Te aceptamos...
Felipe parece más tranquilo. Mientras retoma a engullir la picada. Todos retornan a la picada y sus chops.
Orlando: Lo tuyo debería ser imposible, y en realidad es poco probable...
La luces se apagan.
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El Óscar a la verdad insostenible
(Es de esas cosas que simplemente es sano que sucedan. Y ya.)
I
- Nada con queso - me decía Paula -, que el médico me lo prohibió.
Acabamos de entrar al Plaza del Carmen, lugar al que hacia un tanto que no iba porque los precios no van con mi bolsillo. Pero, dado que no he asistido al cumpleaños de la susodicha, debo hacer entrega.
- Bueno, aquí va - le tiendo el paquete mientras nos sentamos-. Espero que no lo hayas leído.
No, no lo leyó. Biplano, de Richard Bach. Pero yo buscaba Juan Salvador Gaviota, el que le regalé el año pasado. Porque me había olvidado que...
- ¡Ah! ¡Gracias! Es del mismo autor que me regalaste el año pasado.
Maldita sea, pensé. Estuve bastante cerca de pifiarla. Ya sentados, al entrar vi una cara conocida, está en la mesa de al lado. Fue una fisonomía vaga, nada que pudiera distinguir demasiado. Paula me habla, me pregunta cómo estoy, esas cosas. Me tiendo en un largo "eeeeee" hasta que por encima del hombro de ella veo que en la mesa de al lado está Doris, una amiga de Day.
- Eeeee... Perdón, es que destrás tuyo está una amiga de Daytona.
Paula miró para bajo, suspiró un "ahhh". No recuerdo qué le estaba diciendo, me doy cuenta de lo insostenible de mi frase, fuera la que fuera. Mis ojos rebolotearon por todo el local. "Es Doris -pensé-. Y tiene una cara terrible, se piensa que Paula y yo..."
Intenté mirar hacia la mesa de Doris en un par de oportunidades, pero en cuanto mis ojos se cruzaban con los suyos ella se hacía la distraída, me esquivaba. Genial.
Paula me continuó hablando de lo lindo que la habían pasado en su cumple, de toda esa gente copada que ella conoce. Y que tiene la amiga para mi, que otro día me la presenta. En algún momento, Doris, que estaba cenando con sus padres, se levantó. Urgida por retirarse estaba, tardó cinco segundos en cruzar todo el salon y llegar a la puerta. Después la seguí con la mirada por la ventana, se iba, ella me veía. No podría creer cómo yo, que estaba con otra, la miraba.
II
Plaza Serrano, el lugar de siempre. Ese del maní japonés, Utopía. Llegamos luego de un largo día de trabajo Valery y yo, nos sentamos en las mesas de afuera. Una noche un tanto calurosa, para ser invierno.
- Menos mal que salimos - me dice Valeria. Anda salidora ella, porque se peleó con ese flaco Matías con el que salía, ese, el que tenía novia. Yo le dije "para qué salís con gente con novia, encima pobre flaca la otra". Ni hablar, no creo que me haya escuchado, pero en fin.
Tras la solicitud de una picada a la camarera, ella continua su relato sobre Matías:
- Fue hace un rato, por el messenger. Encima me dice que lo dejo tirado. Como nos habíamos prometido no enamorarnos, entonces me dice eso, que lo abandono. Pero a mi ya me estaba haciendo mal, me estaba enganchando. Y él no iba a dejar a la novia por mí.
- Yo ya te dije que era un idiota - contesté-. Es un maldito inseguro que se queda con la novia por conformismo.
Paresco un tipo con principios a veces. Un tipo serio, que entiende del mundo y las cosas. Por eso hablo de idiotas y pido picadas con cerveza negra en una tarde de invierno. Un filosofo berreta, diciéndole a la chica qué hacer, quién es inteligente y quién no. Un estúpido que está a punto de darse cuenta que dos mesas a su derecha está Romina, la amiga de Day.
Efectivamente, vaya a saber desde cuando ella me está viendo dale a charlar con Valery.
- ¡La difamación! - esclamé sin querer. Valeria me miró extrañada, pues le había cortado su relato de que "los hombres están viniendo malos"-. Ah, perdón.
Romina de vez en cuando me miraba y a mi me costó horrores sostener mi conversación con Paula. Pensaba que dos noches seguidas era demasiado, que sólo a un estúpido de primera categoría como yo podía pasarle eso. ¡Y encima ni siquiera estaba en una cita dendeveras!
Creo que en ese momento sentí nuevamente una nominación al Óscar a la verdad más insostenible. Ganas de levantarme, ir a la mesa de Romina y explicar "Mirá, no esoy en medio de una cita eh, ella es mi amiga Valeria, Day la conoce. Ah, y decile que lo que le diga Doris de ayer, en realidad estaba con otra amiga, Paula". La verdad contada era inverosímil, la ficción tenía más fundamentos y yo no podía hacer nada para derribarlos.
Es increible lo fácil que puede perderse la reputación, carajo. Se supone que yo soy un tipo sensible, y no, ahora me pongo a reventar la noche jugando a dos puntas. La verdad... La verdad esta noche no existe, la verdad es insostenible. La ficción tiene más que hacer aquí. Me vieron dos noches diferentes con dos mujeres diferentes, y yo aquí, viviendo de estrenos, escribiendo una biografía que no es la mía.
Los titulares, redactados por Romina y Doris dirán "Allen, tirando tiros todos los días de la semana". Yo, que no me levanto ni a la mañana, tendría la campaña de prensa más despiadada en mi contra, Daytona no creería en mí. La difamación.
Según Paula:
- Nooo, si es verdadera amiga ni le dice. La va a lastimar. Quizás debas cambiar el lugar para tus encuentros. ¿Vos querés volver con Day? ¿No? Bueno, entonces a otra cosa mariposa, dejalo ir...
Según Valeria:
- Pero ni que hubieramos estado a los besos, quedate tranquilo. Igual sí, lo tuyo es de terror. A vos solo te pasan estas cosas, dos noches.
La ficción es más verosímil que la verdad. Mientras nos ibamos, porque mi gran falta de sueño debía ser no tanto mayor que la de Val, Romina relojeaba. Según ella, me habría ido temprano para evitar su mirada, habría acompañado a "la nuevita", o quizás nos habríamos ido a un lugar más íntimo.
Seguro que no gano ese Óscar, pero creo que deberían considerar mi situación para algún otro galardón, sea el Globo de Oro, el Martín Fierro, la Copa Cindor... en fin.
III
- Bueno, basta - me decía Orlando-. ¡Son cosas que suceden! Eso te pasa por tener amigas mujeres, sólo a vos eh... Y te reís, y te quedás preocupado. Jana, dejalo ser... Que le digan lo que quieran, ya fue.
- ¿Y si presento una declaración jurada de que yo no hago eso? Incluso podría presentar testigos.
- No seas idiota. Incluso si hubieras estado saliendo, no podría pasar nada. No seas estúpido. El día de mañana te la podés cruzar a ella recontra enamorada. Y vos te haces drama porque te vieron cenando con dos. ¡Pero por favor!
- Quizás si le explicara. Ella las conoce, sería entendible, ¿no? Aunque nunca le cayó del todo bien Valeria, decía que era demasiado cariñosa. Para qué...
Orlando me tomó por el hombro. Me miró serio, fijo, clavándome los ojos con su furia, instandome a razonar dos minutos que la vida es este entrelazamiento de accidentes.
- Allen -dijo-, crecé de una buena vez por todas. Querés evitar heridos a toda costa y venís fracasando de lo lindo, lo sabés bien. No porque sea todo tu culpa, sino porque no podés entregarle chalecos antibalas a todo el mundo, y además porque vos mismo vas a disparar accidentalmente algunas veces. Chocar. Chocar es muchas veces un accidente, ¿te acordás? Vos sostenías eso. Ahora ni chocaste, te agarraron en aparente infracción. ¿Y?
Quizás Orlando tenga razon, será cuestión de restarle drama. Orlando esbozó una sonrisa, sacó un muñequito del chocolatín Jack, era Sam, el enano de bigotes rojos de Bugs Bunny.
- Tomá -dijo Orlando riendo-. Sólo te podía pasar a vos, que te agarren con dos minas diferentes y no estar con ninguna. Te ganaste el premio a mejor verdad insostenible.
Hechos (II)
Una colección de detalles para apuntar:
- Es verdad que Felipe Esthershack tiene una camioneta. También es verdad que se la confiscaron las autoridades de algún suburbio de Buenos Aires.
- Una relación a desmentir: Paula y Paliers jamás salieron juntos. Hubo acercamientos, pero nada prosperó.
- Orlando y Allen, nuevamente, pero por otras vías, trabajan juntos.
- Puede ser que ocurran algunas incoherencias en el personaje de Day. Esto se debe a que se trata de dos personas, y a mi incompetencia por disimularlo.
- Orlando mantiene actualmente su relación con Ly.
- En verdad, Valeria y Paliers no se llevan nada mal. De hecho, tienen una relación fallida, lo que denotaría un trastoque (no intencional) con el personaje de Paula. Aunque ninguna de ellas está relacionada en lo más mínimo.
- July es efectivamente, tan insegura como audáz. Ese elemento es análogo en Allen. Esta ecuasión, a la larga, no es conveniente.
- El título "El cielo está en juicio" proviene de una adaptación de la canción Evil, de Interpol.
- La última frase que escuchó Allen de Day es "andá al psicólogo". Llamativamente, no se trató de un insulto, y las relaciones diplomáticas entre ambos al día de la fecha son "políticamente correctas".
- Carla es una de las revisadoras críticas más precisas de Allen Jana.
- Verdades sobre Paula: Es diseñadora gráfica, efectivamente no entiende demasiado de web, también apodó en una época Spartacus a Allen, y se le atribuye la frase "el chocolate me hace sentir segura". Es sólo cuestión de unir cabos.
- Los intentos dramatúrgicos fueron impulsados por el mismísimo Oliver. Paliers fue otro de los personajes que apuntaló situaciones, e incluso detonó el plot central.
- Es verdad que en un principio Allen no le caía bien a Valeria. Desde ese momento se planteó el el dogma que indica que Allen Jana cae muy mal al principio, pero en ocasiones logra remontar la situación.
- La pelea entre Paliers y Allen ocurrió, aunque fue menos heavy.
- Jan es realmente vegetariana. Uno de los pocos elementos realistas del personaje.
- Bob y Allen suelen discutir sobre una serie de topics recurrentes: medicina y peronismo. Sobre el segundo item han llegado a elevar la discusión a puteadas recíprocas.
- Ocurrió hace tantísimo tiempo, y las diferentes versiones discrepan sólo en detalles: En la apertura del nuevo The Roxy, Felipe se arrojó del auto en movimiento por no querer esperar a que estacionen el móvil, y así, llegar antes al boliche.
- Otra incoherencia sobre los personajes se revela en Oliver. El motivo es precisamente, el mismo mencionado sobre Day.
- Hay grabaciones sobre esto: Orlando y Allen compartieron en 1999 un programa en una radio local de Vicente López, llamado "Lo que venga". Según el primero, en 2010 vuelven. Según el segundo, "sí claro, cómo no". La cuestión está en litigio.
acto 1
I
En el medio del escenario, sentados alrededor de una mesa, se encuentran Orlando y Felipe. Ambos toman cerveza y ríen, no se escucha precisamente de qué. La decoración insinúa una taberna un tanto vieja, pero cálida, con luces ambar y telas rojas colgadas en el fondo. Sobre la mesa están los dos chops medio llenos de los personajes, uno más vacío, y una botella de cerveza empezada.
Orlando: Hubieras visto su cara... jajaja! Dijo que se encerraría hasta el mes que viene, que cancelaba todas sus actividades. Ni nos saludó, ¡se fue!
Felipe: Porquerías. Se ha ido de mambo con testo de la gripe. Ya ni observo sus mails. Ya ni atiendo sus llamadas. Está cooptado por la paranoia, su historia me tiene harto.
Orlando: Hablando de escritos, el correo de Allen fue un tanto rudo. Venía todo caldeado, ¿hacía falta tal intervención?
Entra Allen por la izquierda, llevando su clásica mochila cruzada. Luce un tanto preocupado. Se sienta rápidamente dejando la mochila en el respaldo, junto a los dos personajes. Toma el chop vacío y se sirve. Orlando y Felipe lo observan.
Allen: ¿Qué?
Orlando: Pues, ingresaste así nomás, con esa cara... Nosotros somos los que estamos preguntándonos "¿Qué?".
Allen: Queridos compatriotas, tengo la teoría de que... tengo la teoría de que me han saqueado. Se han llevado algo muy importante para mí. ¿No lo notaron? En realidad creo que me lo han quitado el pasado viernes. Mmm... Eso explicaría lo poco sutil que fue esta semana.
Felipe: ¿Qué? Hace rato que no noto nada. Notar las cosas sólo me llevó al extravio. Que es precisamente un estadío en el cual uno no nota las cosas, viste. Creo que es una cuestión de equilibrio, tenemos que pedir otra cerveza.
Felipe hace señas a fuera de escena, para que le traigan otra botella.
Orlando: ¿Otra de tus teorías?
Allen: Otra de mis teorías... mirá, es obvio. Es obvio, y vos deberías haberte dado cuenta también. Pues me robaron la creatividad, hermano. Ya está, no la tengo.
Orlando: ¿Qué? No puede ser. Te preocupás al pedo, no creo que nadie se haya llevado eso.
Allen: ¿Te parece? ¿Y qué ocurre si te digo que ya no está? Ya no la hallo donde siempre la dejo...
Orlando observa molesto. La moza aparece por la izquierda, les deja otra botella de cerveza. Felipe se sirve de ella precipitadamente, luego le sirve a Orlando y simultaneamente comienza a tomar de su chop. Allen, con cara de repentina iluminación, saca un papel del bosillo. Anota algo en él con una birome.
Allen: Es simple de demostrar. Mirá, tenés que decirme qué escribí aquí. Es completamente predecible.
Orlando: ¿Qué?
Felipe: Escribiste "Malditos Jonas Brothers".
Allen muestra el papel. Orlando y Felipe lo observan, luego se miran entre sí.
Orlando: Malditos Jonas Brothers... no sé por qué pero estuve a punto de decir algo por el estilo.
Allen: ¿Ven? No digo pabadas, es así como digo. Encima yo...
Orlando: ... dependés de eso todos los días, es una de tus principales preocupaciones. No te preocupes, tampoco es que se vaya a acabar el mundo porque tu marketing sea predecible.
Allen: ¡Sí! Soy completamente predecible. Hasta podés vos terminar mis frases, no hace falta que diga las cosas.
Felipe sigue tomando de su chop, con los ojos bien abiertos, mirando a Allen. Este se termina de un trago largo su bebida y vuelve a servirse. Levanta el chop, mira como el líquido amarillento se trasluce.
Felipe: Pensás que en una de esas lo tenga... ¿July?
Allen: Sí, sí. Ya pensé todo eso. Es obvio que pensé eso, que es así, que tengo esa idea. Que es completamente predecible que tenga esa idea. Claramente, pensé en ella porque hace rato que no sé quién es, y por otro lado, era algo que ella siempre destacaba de mí.
Orlando: Pues debes pegarle una visita, ¿no?
Allen lo mira, hace un gesto de "bueno, si no queda otra". Se termina su chop de cerveza.
Allen: Deberíamos haber pedido cerveza negra...
II
Una muchacha plancha, mientras escucha música de jazz, a un volumen moderado. Canta de vez en cuando, y hasta le sale algún pasito. Por la derecha ingresa Julieta, caminando pero sin mirar, observando unos cuadernos, anotando cosas. Parece que está haciendo cuentas, está muy concentrada en lo que está haciendo.
Suena el portero. July no lo oye, así que algo molesta, la muchacha va y atiende.
Muchacha: ¿Hola? Sí, Ah. Emm, sí está. - Le hace señas a July, que no registra nada de lo que pasa-. Aguantá.
Cuelga el portero. La muchacha mira a July, que continua leyendo absorta sus cuentas.
Muchacha: ¡July! Hey, hooola.
July: ¿Eh, qué? La música no me deja oir.
Muchacha: Bueh... Es para vos. Allen está abajo, toco el timbre. ¿Lo hago pasar?
July: Eh...
Julieta se ha quedado un tanto sorprendida. En realidad no dabe qué hacer. Sin mirar lo que hace deja su cuaderno sobre la tabla de planchar. Ent0nces vuelve a sonar el portero.
July: Uuu, ok, ok, voy voy. ¿Hola? Allen. ¿Qué pasa? Sí, estoy... ¿Que necesitás qué? ¿Y yo qué tengo que ver con eso? Mm, mira, no puedo ahora. No, en serio, estoy ocupada. Sé que es importante, bueno, pero... Mirá, si querés te llamo a la noche a ver como... Ahora no, por favor, que estoy en medio de una cosa. Que noooo. No me digas eso. Puf... Te llamo a la noche, en serio. Chau.
Logra colgar el portero. July se queda pensando, mirando la nada. La muchacha sigue planchando, mientras mira de reojo qué hace Julieta. Nada, no responde. Finalmente levanta la mano, en un llamado un tanto grosero, para que se lleve su cuaderno. Julieta la ve, se apresura a tomar su cuaderno, pero antes de irse lo deja sobre un banquito.
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La inquietud de sí
I
- Según Séneca, uno alcanzaba una madurés en la vida al llegar a ese punto en el cual podía ver la naturaleza desde arriba, como si pudiera ubicarse en un punto central y elevado que le permitiera observar con mayor lucidez todo. Era el punto donde la inquietud de sí alcanzaba su resolución. Uno no llegaba a resolverse a sí mismo haciendo una introspección, sino todo lo contrario, logrando una perspectiva que le permitiera ver el plano entero, del cual uno forma parte. Supuestamente, en ese momento el hombre se da cuenta cuán pequeño es...
- ¿Se trata de una verdadera plenitud? ¿O no será simplemente un artilugio?
- Es al menos la explicación que extraigo de La hermenéutica del sujeto... claro que, nunca fui un lector atento.
II
Cada tanto las elecciones me llaman a provincia. No hago el cambio de domicilio porque me niego a vivir formalmente en tierra de Macri. Bah, ahora no tiene tanto sentido. Orlando y yo coincidimos en el Huerto de los Olivos, bajo la consigna de "votamos y luego vamos a la parrillita de Yrigoyen y Maipu".
Él votó en la mesa 19. Tardó diez minutos. Pero mi suerte es cabezadura para algunas cosas, sean los comicios o sean las mujeres. Me llevó una hora y media alcanzar la urna de la mesa 15. Orlando decidió atar su espera a la mía.
Allen: Me tienen las bolas llenas con los barbijos y el alcohol en gel.
Orlando: Paranóicos.
Allen: Che, bueno, -cof cof cof - te puedo contar de mi viaje a México, la verdad que muy lindo.
El viejo de atrás levantó la mirada, mientras yo tosía un poco. Alguna que otra mirada desprevenia habrá entrado en estado de alerta, mientras Orlando contenía su risa en una sonrisa.
Allen: Igual, hoy me tomé unos cuantos ibuprofenos, cosa de bajar la tremenda fiebre que tengo. Además, las articulaciones. Oh.
Orlando: Menos mal. Además, ante todo hay que ejercer el derecho democrático al voto.
Allen: Claro.
Tuve un breve ataque de tos. El viejo abrió los ojos espantado, pero simplemente se fue.
Orlando: Boludo, pensé que se armaba.
Allen: Tranquilo. Además, tenía cara de que iba a votar a De Narváez.
III
"Sólo tengo que ir a buscar a alguien adentro, salgo de toque", decía Oliver, estirando el cuello para ver algo de lo que ocurría en el boliche. El patova no le daba chance. Emma estaba adentro, entre fiesta, y él, como un idiota, buscándola. ¿Pero qué buscar cuando todo se ha terminado? "Estoy un tanto a la deriva", pensó Oliver.
"Odio Kimia", exclamó Oliver, mirando el cartel de neón azul. O se iba o se patinaba 25 pesos en la entrada, para buscarla a ella. Entonces le sonó el celular.
-¿Estás en cualquier lado? - preguntó Allen -. Este tipo de desvaríos son parte de mi libreto, pero sos vos el que está allá en busca de Emma. Yo no estoy donde está Day para nada.
- Claro. Puede ser. Sólo me urge hablarle, nada más. Aunque no sé exactamente cuáles serán mis palabras.
- ¿No sería mejor inventar aunque sea un borrador de lo que vas a decir?
- Siempre tengo borradores en la cabeza - contestó Oliver -. Pero esta noche la dibujo toscamente con crayones. Creo que esta noche es gris, ¿no?
- Mmm... Yo la siento azul. De ninguna manera gris, estás equivocado, hermano.
Oliver se puso a hacer la cola para entrar. Genial, perder el tiempo y el dinero, pensó. Un rato antes de entrar aparecieron Allen & Orlando & Felipe. Una especie de comité de ayuda o de junta que no sabía a dónde ir. Entraron los cuatro sujetos.
- Creo que estuve aquí -decía Allen -. ¿Esto es Katmandú?
- Kimia, se llama Kimia - contestó Felipe mientras divisaba la barra.
Oliver no podía evitar olfatear a Emma, percibirla en cada sombra que bailaba adentro del boliche. Ilusiones ópticas, de aquellas de las que habían hablado con Allen hace no tanto tiempo.
¿Está? - preguntó Orlando. Seguramente él estaba un tanto disgustado, pues no estaban donde quería. Además, seguramente se sentía obligado con respecto a Oliver.
- Pedime una Quilmes Bock - apuntó Allen a Felipe que ya estaba acodado.
Oliver buscaba, su mirada parecía rastrear todo el lugar, reincidía en los rostros, en las tonadas que cada una de ellas gesticulaba a su manera. Ninguna era Emma. Ella gesticulaba de una forma que él distinguía a años luz, no necesitaba ver sus modos para percibirlos.
- Estamos acá. Abandoná la búsqueda frenética, ya aparecerá - le dijo Allen. Ninguno de los dos creía que fuera psíquicamente posible.
- Me lo decís como si fuera así de fácil - dijo Oliver-. Creo que ahí la veo, al costado de la pista.
Entonces Allen vio cómo con toda decisión, pero sin palabras con las que munirse, Oliver se dirigió a Emma, que charlaba con otras dos amigas, o quienes fueran.
- ¿Da? - preguntó Orlando-.
IV
(sin conexión con Oliver ni el hecho anterior).
- Creo que te extraño, ¿vos no?
- Lo llamativo es que ante todo, te extraño justo cuando te tengo enfrente.
- Sí, es raro. Es que en realidad, el problema surge cuando nos volvemos desconocidos. Eso es lo que pasa. La imagen que queda grabada en nuestra memoria no se corresponde con el ser de carne y hueso que tenemos adelante. Cada uno tiene su historia personal, pero hay un pedazo de ella que siempre compartiremos vos y yo.
- Eso pensé. Aún te sigo reconociendo a la distancia, como si te detectara, como si mi cuerpo se diera cuenta de que vos le estás respirando cerca. No te das cuenta, pero tenés mucha fuerza, tanta que sacudís el aire con una sutileza capaz de golpearme a mí solo.
V
(Vuelta a la escena anterior)
Mientras vemos a Oliver entablar una conversación con Emma, nos esperamos el resultado del escrutinio.
- A veces, cuando creemos que todo está perdido, damos vuelta la cosa- decía Orlando-. En una de esas hasta vuelven.
- ¿Para tanto? - contestó Allen -. Esto me suena demasiado a un dislate, demasiado a algo que yo haría.
- ¡Maduren! - Felipe estalló -. Será una charlita, ahora lo tenemos de vuelta.
Efecticamente, Oliver retornó, mucho más rápido de lo que esperabamos.
- No es ella - informó a modo de primicia-. Me confundí.
- Las luces engañan, no te sientas mal - contestó cualquiera de los otros tres sujetos.
VI
- Es que Séneca, creo, no estaba tan lejos. Creo, cuando lográs una mejor percepción de vos mismo, es cuando otros te ayudan a levantarte un poco. Lo que obviamente le discutiré es que eso sea definitivo y sólido. La inquietud de sí sólo se revela, y debemos coincidir al menos en eso, cuando vivimos, esa especie de comunicación universal que...
- ¿Volvemos a eso del tejido de la carne?
- Volvemos...
lapsus
Ella había dicho por favor, que intentara tomarme las cosas de otra manera. Yo sostengo que se preocupa de más. Por otro lado, no es casual que esto haya ocurrido justo a dos semanas de separarnos.
--
No fue fácil. ¿Cuándo lo es? Pero más por idea de ella que por elucubración mía, optamos por eso de:
Day: Prefiero que nos hablemos, perfiero que no te esfumes. Creo que sos lo suficientemente importante para mí como para intentar convivir con el hecho de que sos mi ex.
Yo pensé. Eso estaba destinado al fracaso, continuar mis diálogos con Day por fuera de nosotros dos. Ahora bien, quizás no lo había intentado lo suficiente. O quizás me faltaba madurar y ahora podría lograrlo. O simplemente se trataba de optar por otro plan, otra forma de hacer las cosas, otra estupidez que al menos no sonaba a vieja estupidez.
Allen: Vale intentar, claro.
--
Entonces llegó el fin de semana. Según había hablado con Bob:
Allen: Lo raro de todo esto es que no siento el cansancio. La verdad, es que me parece que estoy como nuevo. Aunque quizás en algun momento, si me levanto muy rápido, me da un mareo viste.
Bob: Sí, es una posibilidad. Una de las reacciones del cuerpo al stress es la desensibilización. Claro que no te sentís cansado, pero si no dormís hace 36 horas, creeme que alguna secuela te queda.
Allen: En realidad, me duele un poco acá - y me tomé la nuca.
Bob: Cervicales.
Allen: Quizás con algún...
Bob: Deberías intentar despejarte un poco, romper con la rutina. Lo mejor es que duermas naturalmente, por los mecanismos biológicos normales. Igual, te veo con todas las ganas de salir.
Claro. A diferencia del fin de semana anterior, para mi era claro que tenía que evitar quedarme en casa, preguntándome dónde estaría Day, o si se había quedado, o si estaba bolicheando porque las amigas la habían obligado a salir al mundo.
Bob: No me extraña que tengas la memoria afectada.
Orlando había entrado en juego.
Orlando: Las opciones no son muchas. De hecho, hay una sola, por ende, no es opción sino destino. Una de mis compañeras de la oficina festeja su cumple en San Telmo.
Insulté a ese barrio. No me gusta, y es a trasmano de todos. Nos repartimos en autos, Orlando llevaba a Oliver, Luna y Ly. Yo llevaba a Paliers conmigo, y según Esthershack, "paramos por casa que me tengo que cambiar". Sabíamos todos que era una farza, pero bueno.
--
"Me gusta tu barba", me dijo ella. Mientras, Orlando me miraba casi sonriente, quizás estallando a carcajadas pero no pudiendo emitir sonido. Quizás asesinaba esas ganas de reir. En fin, no contesté mucho más que un "ah, mirá". Estaba impedido. No así Esthershack, que se la bancaba mejor que yo.
Los lapsos, las conversaciones... Repentinamente Paliers me hablaba de "¿te acordás de aquella vez en la que me agarré a la amiga de July? Me hace acordar a esa piba ahora". Mi tenue capacidad de reconocimiento, sumada a mi ceguera -topo, me decía Day-, no me impedían decir que no había chances de que la piba que Paliers miraba parecida a la amiga de Julieta.
Orlando se encontraba en una zona gris. Y allí se quedaría, toda la noche. Luna estaba molesta conmigo creo, por:
Luna: ...traviado? Quizás no te das cuenta, o... ... biar. Es por tu bien. Entiendo lo... ... ser que ella... rra llamar.
Mi percepción era un tanto discontinua, me faltaban pedazos de lo que estaba ocurriendo, así como me costaba explicar el hecho de que me había llevado de la barra el vaso con pajitas. ¿Para qué?, dije, y lo arrojé contra la puerta del baño. Alguno miró, nadie dijo nada.
Paliers charlaba con la "ex amiga de July". No sé porque ese nombre le había puesto. Probablemente porque no se acordaba el verdadero.
Luna: ¡Divino, un bes... ... ra adelante. Me sorprendiste, otra vez, pero con tu hist... ... go, sé que la pasaste mal, me imagino, digo, por todo esto.
Fue entonces que retomamos, no sé por qué, la conversación:
--
"Me gusta tu barba, tiene actitud". No entendía la frase, no entendí por qué. Tampoco comprendía qué mierda hacíamos ahí, o cuando iba a pasar esa extraña sensación que me recorría.
"Creo que siento todos mis huesos, uno por uno", dije. "206, cada uno de ellos conectado con el otro". La muchacha me miró, quizás medio sorprendida. "Sentís los huesos...". A todo le faltaban pedazos, salvo a mi esqueleto. El tiempo era pura discontinuidad, pero yo tenía la certeza ósea de estar donde estaba.
Según Paliers:
Era más ella la que te hablaba, y vos el que intentaba registrar lo que pasaba en algún lado del mundo. Estabas demasiado drogado evidentemente, porque en un momento le dijiste algo así como "disculpame, pero no puedo ir a tu bautismo". Y te fuiste.
No recuerdo que me estuviera hablando de ningún bautismo. ¿Sería porque ella me parecía chica? Igual no creo que hubiera ningún aproach, digamos...
Esthershack: ¿Lo de la barba?
Allen: Sólo un comentario.
Esthershack: ¿Te parece? um... En realidad, claro, ponele que no un aproach, pero sí un "bueno, conozcamonos".
Allen: Es que me cruzó en un momento demasiado bipolar de mi vida.
--
Day: ¿Are you alright?
Allen: Seguro. ¿Vos?
Day: Tengo esa sensación de que los tiempos aún están un tanto cruzados, un tanto manipulados. También tengo la sensación de que vos estás con eso, pero, otra vez, me pregunto por qué.
olvidos
Un sábado nos puede ocurrir cualquier cosa, pero no este. Pareciera que el destino, esta vez se ha confabulado en nuestra contra. O en realidad, nosotros lo confabulamos. Ahora me encuentro aquí, en Ringo, en pleno cumpleaños de Esthershack, sin demasiado que hacer.
Esthershack: Es que los soldados parecen haber abandonado toda chance de batalla, ¿no le parece, general Orlando?
Contesté que sí, que eso me parecía indignante, una zona de desastre. Ya iba por mi segundo vodka y nada parecía moverse en absoluto. Lo peor, comenzaba a caer mujeres, pero me sabía abandonado. No podía confiar en Felipe, pues él iba a ser el centro de la fiesta. Pero estos dos seres arruinados la verdad que me habían hecho la noche. Sólo me quedaba esperar a Paliers, claro.
Oliver estaba acodado en la barra, casi ni hablaba, escuchaba nuestra conversación. Era claro que no tenía muchas ganas de estar ahí. No lo entiendo, muchacho, ella se fue, ya está, no la sufras tanto, mirá que linda cara tenés a tu derecha. Por qué mierda se enganchan cuando saben perfectamente que no hay q engancharse.
Lo que queda de Oliver... tenemos que rescatar a ese sujeto de alguna manera, pues no vale la pena que esté así. El problema es la sumatoria de este sujeto, Allen, que retomó sus hábitos de disidente. Creo que las mujeres para él son como su copiloto, esa forma que tiene de medianamente atarse a la realidad, ser un poco coherente. Ahora está más preocupado por beber cerveza y adoptar alguna pose alucinógena, antes de que ir de levante.
Pero que digo, él nunca fue buen compañero para eso. Oliver es más versátil, tiene más carisma. En cuanto Paliers, podría...
Esthershack: Estamos hablando del Cata Díaz. Vamos, si yo hubiera pagado una platea para ver a mi equipo ganar por un solo gol, y que encima lo haya marcado el Cata Díaz, por favor... que me devuelvan mi dinero.
Oliver: Sep. En realidad es cierto. El miércoles no parece muy luminoso.
Parecía una especie de robot, sin demasiadas ganas de vivir. Se notaba que ninguna de sus palabras contenía más sentimiento que una depresión gris, que ya lleva semanas. Por favor viejo, basta.
Allen, sentado en la mesa, no hacía más que beber cerveza y hablar con Luna. Ah, claro, eso. Ambos coinciden ahora en cuán solitarios están. De ninguna manera se dan cuenta de que hablando ellos dos solitos no se les va a acercar nadie. Encima conozco esas charlas, ya uno termina asqueado de tanto sentimentalismo barato, comprable en cualquier telenovela o historia de quinceañeros.
Luna: ... de mala, creeme. Pero tampoco puede llamar así, las cosas están un tanto delicadas, los cristales se rompen, uno no puede caminar así nomás como si nada al lado del otro. Encima eso, pispear, insinuarse.., ¿para qué? si a fin de cuentas somos historia.
Allen: Quizás no lo hizo apropósito, viste. Solemos ser idiotas por deporte nosotros, pero además en una de esas tiramos jugadas sublimes y sin objetivo alguno.
Luna: Dejá de justificaro.
Ahí estabamos, claramente aburridos, no pasaba nada. No entiendo por qué Esthershack no hizo su usual fiesta en su usual casa. Pero claro, encima antes contabamos con la presencia de las amigas de las novias, que eran un nicho importante. Justo cuando la amiga de Day que está que raja la tierra está disponible, esos deciden cortar la cosa. Ly no viene, no ten go fija.
Estherhack: Ahora sí, viene Lorena, y esa es mía.
Otras vez la misma historia de siempre. Lorena franeleandole a Felipe, y no es que esté bárbara, pero no puedo hacer nada. Todo porque este le tiene ganas y nunca hace nada. Así no llegamos a ningun lado.
Oliver: Este lugar es oscuro... y me parece que la cerveza es cara -dijo con cara de amargura.
Una idea brillante. Se queja de que el bar es oscuro. Una verdadera degradación de este muchacho.
Allen: Mirá, peor es cuando a uno no le gusta nadie. Cuando no hay nadie a quien querer, nadie a quien desear, todo es una cagada, un embole, no sirve para nada, es un escándalo en mute.
Luna: Pero sinceramente, desearía al menos estar en paz un rato, no puede ser, estoy agotada, se me van las horas pensando y pensando, tengo que dispersarme.
Luna tomaba de su sex on the beach, mientras Allen iba por la tercera cerveza. Intentaban su mejor olvido, pero no se daban cuenta que se dedicaban a recordar toda la noche.
Me siento un pirata solo, me siento un abandonado nocturno, un capitán cuyo equipo se ha fugado. Encima los veo, esos sujetos que solían acompañarme tan bien... Ringo se iba llenando, iba alcanzando su nivel de siempre. Pronto sería hora, tendría que mandarme solo. No es que haya problema, pero quisiera que algunas cosas retornaran. En fin, a la rubia.
Borroso
I
Podría ocurrir cualquier día. Sólo deberá flaquear nuestra voluntad, sólo deberemos encontrar unas implacables razones para sabotearnos, y entonces podremos ser un poco más libres, un poco menos necios.
"If you love me, I´ll stick around", cantaba yo con un ánimo artificial, una sonrisa que me costaba horrores. Me habían arrastrado, me habían llevado hasta los confines de mi mismo, para que me asome ahí, a otra casa cualquiera. Muchachos, este ritmo, me suena tanto, ya no salimos así.
- Vamos, mirá, una cerveza negra - me decía Orlando, mientras pedía un chop en la barra-. Mirá, vos tenés que pensar esto como un paso adelante.
- Eso es como un sol indígena, ¿verdad? - arrimaba el bochín Felipe con una rubia que intentaba le sirvieran un daiquiri.
Todo parecía tan simple. Evidentemente yo me hago problema. Quizás sea verdad, como decía Julieta, que tengo esa tendencia congénita a demoler lo que yo mismo invento. Ahora que lo pienso, Day también me decía lo mismo. Y yo, tan poco lúcido, recién ahora caigo.
- Nada de idioteces - me advertía Orlando-. No habrá más penas ni olvidos, carajo. Vamos a demostrarles a esas hijas de puta que sí se puede, ¡mierda!
Tomé a Orlando por el hombro con violencia, nos miramos fríamente.
- No le digas hija de puta - contesté-.
Me había convertido en un perfecto idiota, a estrenar. Orlando simplemente brindó conmigo, clavándome la mirada.
- No te lo tomes tan a pecho, Allen - dijo -. Tu problema es ese, comenzas una y otra vez con la onda expansiva. Ahora sos soltero otra vez, pero vos te ponés a vos mismo en este ataque emotivo que no te va a hacer bien. Mirá, acompañame, charlamos un poco con la gente del lugar, vas a ver que son adorables.
No quería charlar, así como no quería recordar quién era. "Prometeme que seremos inevitables". Mierda, ¿por qué se me vienen esas frases a la cabeza?
- Sólo dame la suficiente cerveza como para no recordar nada - dije.
Felipe continuaba trabajando en la muchacha, que pretendía le sirvieran ese maldito daikiri. Qué difícil es hacerse notar, pensé.
Mirá - me dijo Felipe mostrándome lo que tenía en la mano - si querés luego probamos esto.
No hizo falta que insinuara más. Me parecía una excelente idea, pero antes precisaba unas bebidas más, y deshacerme de una piba bastante molesta que atrás mío intentaba acceder a la barra para pedir un Speed con melón.
II
Usualmente veo borroso. Es una degradación que tengo incrustada en mis ojos, ya no ven claramente desde hace años. Tengo la sensación de que en todo ese proceso tienen que ver mis insomnios. Ahora, progresivamente comencé a percibir las formar con eco. Era el efecto, me habían avisado. Es extraño ser conciente de este tipo de cosas, darse cuenta que uno no está en sus cabales, que nuestro estado mental adulterado, diluido en cualquier cosa.
Un eco, los colores, las formas, la vida era un gran eco. Recuerdo un jarrón azul, esa estela de diferentes azules que se iban desprendiendo, uno a uno. La vida pasaba como un fotomontaje extraño.
Ante todo, le había pedido a Felipe que me explicara si se trataba de una psicoactiva pesada. Los corticoides me tenían con el ritmo cardíaco acelerado desde hacía unos días, así que no pensaba meterme en nada que agravara aún más esa situación. Pero, no, se trataba de una vieja amiga, aunque un tanto cambiada.
Le dije algo a una muchacha que pasaba por el pasillo. Seguro me veía terrible, porque por no hacerme caso y pasar rápidamente. Recordé a Paliers, y me dije que tenía razon, que estas noches nada tiene sentido. Mi propia voz repercutía en un eco, por más de que mis labios no se movían.
Ecos. Ecos de colores, y las formas se volvían su propia réplica, distanciándose centímetro a centímetro de todo. La realidad hecha a la medida de la pantalla deforme. Creo que ahí fue que me desmayé.
III
¿Pretendés que entienda? Ya nos dolemos lo suficiente, ¿no? Lo que pasa es que a vos te gusta tomar este camino, y yo, la verdad, no puedo compartirlo. Sabía que te ibas a poner mal. Por favor, temía que hasta te hicieras algo serio, Allen. Pero tuve que dejarte ir, dejarte que vos asumieras tus propios riesgos.
Los ecos no son más que ilusiones, Allen. Nada más. Pero vos no sos una ilusión de nadie, creeme. Me desiluciona lo que hiciste, no tuviste voluntad, no tuviste compasión. Hiciste lo que siempre hacés.
IV
Los exitosos, los desintoxiados, los héroes y las bailarinas. Prefiero no tener nada que ver con ellos. Uno siempre piensa que ser un tipo cualquiera sería genial. Pues peor, de hecho, somos un tipo cualquiera y no es nada genial.
Yo llevaba al menos cinco horas tirado en la cama, sin poder moverme casi. Mis músculos no me respondían, me costaba abrir los ojos. Alguna alucinación me había hecho creer que estaba al borde de una pileta, en una reposera celeste, en un día de verano. Felipe decía algo desde afuera, pero no entendía. Trataba de abrir los ojos pero mis párpados no me hacían caso.
Cuando reaccioné, Orlando y Felipe estaban alrededor mío. Tenía un paño húmedo en la frente.
- Bueno hermano, estás bien - dijo Orlando.
- Nada malo. Te desvaneciste - dijo Felipe-. No tenías que tomarte todo. Aunque me imagino que el viaje debe haber estado bueno. Lástima estrellarse. Pero estamos ok, ¿verdad?
- Creo que llamaste a Day - dijo Orlando-. Eso debe haber sido contraproducente. Si vamos a volver, es preciso que te tomes las cosas de otra manera. Pero te extrañamos.
(Mmm, she´s going away, i think i´ll be home tonite. all this, somehow, reminds me of an old post, El Terror)
Publicado por T. en 22:38 1 comentarios
Los vándalos
Un auto estaba medio incrustado en la entrade de un garage. Como si alguien hubiera querido ingresar como se debe, y un leve error hubiera elevado el quilombo a la décima potencia. Todo esto se desarrollaba mientras podía escucharse:
I danced with Linda
I danced with Jean
I danced with Cindy
Then I suddenly see
Mary-Anne with the shaky hands
What they've done to her man
Those shaky hands
Mientras Allen tocaba la guitarra, sentado en los azulejos de la entrada, una tal Mariana discutía con Orlando porque "estacionó un poco mal el auto".
Orlando: Pará, es que esto estaba mal iluminado. Mirá, no se vé que acá empieza la columna. Y eso que yo tenía las luces prendidas, pero bueno, yendo para atrás la cosa es más difícil. Es más, debería yo ser el que protesta.
Mariana: Sos un pelotudo. Mi viejo entra el auto todos los días ahí, nunca se llevó puesto nada. Decime cómo hace por favor.
Orlando: Es que el ya conoce el área...
Felipe se encontraba acampando en la barra desde hace rato. Al principio participaron todos de la discusión. Después vimos que a esta tal Mariana le gustaba hacer quilombo, Allen, Bob y Felipe notaron que la casa era un tanto linda, además de caer en la cuenta de que parece que la piba tiene el futuro asegurado, por no hablar del de sus hijos y nietos. Entonces todo se volvió una especie de comedia en la que una chica llora y un vivo intenta pasarse de listo.
Orlando: Seguro que tu viejo usa el gps para poder entrar el auto. Qué querés que te diga, no tengo guita para eso. Además, de haber sabido que tenia que tener gps ni aceptaba tu invitación a entrar mi coche.
Linda can cook
Jean reads books
Cindy can sew
But I'd rather know
Mary-Anne with the shaky hands
What they've done to her man
Those shaky hands
Bob: Es evidente que deberías despreocuparte, mirá, hay gente que está jugando con esos adornos del living.
Mariana: Noooooooooooooooo...
Mariana salió disparada hacia el living, donde algunos de sus invitados jugaban con unas gaviotas que colgaban del techo. Alguna de esas aves de madera ya habría caido de su sosten para cuando la histerica llegó, tratando de controlar a esa orda de maníacos que parecía odiar a las imitaciones de la fauna animal.
Bob: Bueno, viste, mi intervención es oportuna. ¿Ingresas de hecho a la fiesta?
Orlando: He de decirlo, sos un tipo muy piola.
Felipe: El destornillador lo hacen con Tang, no lo prueba.
Efectivamente, Felipe estame medio escupiendo algo, además de arrojar un vaso entre los arbustos.
Orlando: ¿Y vos, Romeo?
Mary-Anne with the shaky hands
What they've done to her man
Those shaky hands
Allen detuvo su ejecución.
Alllen: ¿Romeo qué? Pará, tampoco vamos a traer historias el día de hoy. Menos que menos el día de hoy.
Felipe: No sé si te diste cuenta, es de noche.
Allen: Anways...
Felipe: Creo fervientemente en que deberíamos acercarnos a esas chicas que danzan al lado del parlante.
Orlando: Me uno a tu religión ya.
Bob: Mmmm... claro, ¿por qué no?
Allen dejó la guitarra. Comenzaba a extrañar a Mariana, que no mucho después vagaría por la casa preguntándose quién había puesto mostaza en los tubos de dentrífico e iniciado en la bañera una batalla naval de barquitos de papel.
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Antes de llover
Era la previa del sábado. O de lo que fuera, porque en realidad no era imposible determinar si era una noche de sábado como corresponde, o era simplemente una imitación de fin de semana. Había sido el cumpleaños de Ludi, personaje personaje que lleva su historia aquí. Entonces, firme con ese hábito que me ha traido problemas, me dispuse a la entrega un paquete ideado a tal fin. Momento lúdico de Ludi, o algo así le había puesto.
Debo decir que me encantan mis misiones de este estilo.
Para variar, una tormenta amenazaba todo lo poco que quedaba de fin de semana. Esthershack me había dicho de juntarnos a comer -tarde- en La Farola.
Esthershack: Dale, que después te vas. Según Bob tendrías que hacer fiesta, te vamos a extrañar.
Allen: Son sólo vacaciones, ¿no?
En fin, perdón por perderme en tan efímero relato (Felipe Esthershack, difícil de hacer enojar, me puteó porque llegué como once y media, pero no importa). Tiré el auto frente a un garage en la cuadra de la calle Peña al 2000. Esperaba que el dueño no pretendiera entrar o sacar su móvil en esos minutos.
La escena era simple: si bien el encargado del edificio estaba en su escritorio, leyendo una revista, lo único que debía hacer era dejar en el buzón la cuestión y largarme a la pizzería (A propósito, otro de los litigios con Esthershack fue a cuál Farola concurrir. Logré negociar la de Urquiza, que tiene buena milanesa con fritas, porque no tenía ganas de tirar hasta zona norte). Entonces me cayó la pregunta... ¿Orlando estaba ok con todo esto? Ludi era para el ese espacio en blanco que si bien era pasado, se caracterizaba por una permanencia a veces incómoda.
Frente al edificio de Ludi, me dispuse a tomar la medida de precaución de consultar al susodicho. Celular y...
Orlando: ¿Qué?
Allen: No es nada loco, sólo que vengo a dejarle el regalo a Ludi y me figuré que sería bueno consultarte sí estaba bien.
Orlando: Pero, ¿decime qué tengo que ver yo ya con eso? ¿Está ella?
Allen: Esperá, no me pongas en esa situación, si ella está o se fue es tema de ella, ¿no?
Orlando: Bárbaro. Entonces, ¿para qué me llamaste?
Allen: Sólo una consulta. Dejo el paquete. Es que vos sabés, vos sos mi buen amigo, ella también es amiga. La otra vez me contó que anda medio ciclotímica, que cree que es ansiedad. Pero bueno, no importa. El tema acá es cómo estás vos con esto. Total, es sólo un regalo.
Orlando parecía menospreciar la atención que yo estaba teniendo para él. Luego Esthershack justamente me preguntó lo mismo: ¿Para qué lo llamaste a Orlando? Ya fue, además seguro Ludi ya está con otro. Acto seguido, me reprochó que se había tenido que tomar una Stella él solo mientras me esperaba.
Orlando: Todo bien. No voy a negar que alguna vez me llamó la atención la buena relación que tienen. Pero entiendo, además sé que no andás con ella porque estás con Day.
Puf, me senté en la vereda. ¿Para qué trajo a Day a la conversación? Miré al cielo. Todo nublado, seguro se iba a largar. Por suerte el dueño del garage no había aparecido.
Allen: Claro. El otro día Day me dijo que tengo demasiadas amigas. ¿Pensás lo mismo? ¿Demasiadas amistades femeninas tengo?
Orlando: Sep. De hecho, cuando no estabas en pareja llamaba la atención. ¿Cómo mierda no andabas con Paula, eso jamás lo comprenderé?
Allen: Paraaaa... Bueno no nos desviemos del asunto, que me espera Esthershack.
(En La Farola de Olivos Esthershack es un personaje conocido, pero en al de Urquiza no. Me imagino que se molestó por estar esperando solo de visitante... aunque considero que no es tab grave, además, llegué tarde por una buena causa y por tomar todos los recaudos al respecto, ¿no?)
Orlando: Bueno, mirá. No me muero porque continues tu amistad con ella. La última vez me re puteó, no quedó todo liso. Yo qué sé.
Estaban empezando a caer unas gotas. Era el signo irrefutable de que tenía que apresurar la gestión.
Allen: Entonces, todo ok. Yo sé cómo son estas cosas. Acordate de cómo cerré los canales de comunicación yo con Guille o July. En realidad, fue eso lo que me llevó a consultarte. Porque por ejemplo, Esthershack tenía buena relación con July. Jamás me consultó, aunque le hubiera dicho que estaba todo ok, viste. Después dejaron de verse, y me quedó la duda de si dejaron de ser amigos por algo relacionado a mí.
Orlando: Jana, pará de hacerte problema por pelotudeces. Dejame de hinchar las bolas, dejá el regalo y andate con Esthershack. Después nos vemos en Video Bar.
Allen: No, que Video Bar está lejos.
Orlando: Para vos.
Allen: Creo que vamos a Serrano, tengo ganas de ir a Sullivans o quizás a Van Konning.
Orlando: ¿No se supone que tenés que ahorrar? Ya estás casi afuera...
Es cierto. Planeo jactarme ante Day sobre la fuerza de voluntad que tengo. Dejé mi conversación con Orlando, ya que también lo estaba retrasando a él, que en definitiva luego se juntaba con nosotros. Dejé el paquete en el buzón sin problemas -no lo podía creer- y llegué al auto medio mojado, pues las gotas ya comenzaban a duchar Buenos Aires. Menos mal, los últimos días el calor había sido intenso, tanto que me costaba pensar lúcidamente.
Publicado por T. en 16:15 0 comentarios