[Miniplay, inspirada por quien riérase de mi minidrama sobre "él lleva mochila"...]
Las luces se encienden en el escenario. Alrededor de la mesa se encuentran Orlando, Bob, Felipe y Allen. Están comiendo una picada, compartiendo algunas risas entre chops. La escena evidencia una casa (la de Felipe): un perchero, algo de música de fondo (sugeriría Abbey Road), a un costado puede verse una heladera. Quizás pueda haber un sillón de fondo donde, a pesar del perchero, los sujetos han arrojado sus abrigos. Los cuatro están engullendo y tomando y hablando y riendo y comiento y tomando y hablando y...
Orlando: ... debería ser imposible, y en realidad es poco probable. Sólo a vos te pasa. Tu problema es que tenés amigas y salís a solas con ellas. ¿A quién se le ocurre? Un tremendo pelotudo.
Allen: Es posible y también probable que tengas razón. Salir a cenar con dos amigas dos días, y cruzarte con las amigas de tu ex es todo un estreno.
Felipe: Yo aún no comprendo por qué tenés amigas.
Allen: Cómo sea, knock it off.
Bob: Ahora, yo me quedé helado ayer con Lyla, estimado.
Allen: ¿Qué me perdí?
Felipe: En un boliche. El señor Orlando estaba un tanto escurridizo. Digamos, Bob, Olver y yo eramos libres de mirar cuanto traste se nos cruzara. Pero él no. Y justo él, a él se le ocurre.
Felipe se emociona para contar lo ocurrido, hasta se para, intentando representar la situación. Bob se ríe. Felipe hace como que está bailando en algún local.
Felipe: Entonces en un momento ella le dice a Orlando "dejá de hacerte el boludo que no va, eh". Que no, que no pasa nada le dice Orlando, y ella contesta "mirá que sino yo voy y me pongo a bailar con esos flacos".
Bob: Creo que en ese momento los tres nos miramos.
Los tres se miran. Niegan con la cabeza.
Felipe (que pone cara de extrañado, levantando la ceja): Qué va a hacer esta...
Bob: Así commo dijimos eso, ella contestó "¿Ah, sí?". Agarró y se fue a un parlante, se subió. Había unos tipos bailando. Se puso entre ellos y empezó a sacudir el trasero como si se tratara del baile del caño.
Orlando (con cara de sorprendido): No me la veía venir... Desde ese momento no miré más a ninguna de mis alrededores.
Allen se levanta riendo, se dirije a la heladera diciéndo "estamos secos". Felipe se ha sentado. Mientras los otros tres personajes continuan:
Bob: Bueno, y vos hablás de poco probable e imposible.
Orlando: Eso es anecdótico. De última Lyla tenía razón. Al otro lo están difamando y no hizo nada.
Allen abre la heladera. Se queda mirando. Busca, mira todo lo que hay en la heladera. Inspecciona, pone cara de gravedad. Es algo terrible.
Allen: ¡¡Felipe!!
Felipe se para, va hacia la heladera atendiendo al llamado de Allen.
Allen: ¿Qué te pasa?
Felipe: ¿Cómo qué me pasa?
Allen: Tenés un problema vos, estás loco, perdiste la razón.
Los ojos acusadores de Allen se han clavado en Felipe, que parece comprender a qué está haciendo referencia Allen. Baja la vista, casi avergonzado.
Felipe: Según lo que hablé con Bob...
Allen: ¡Con Bob!
Allen se dirige precipitadamente a la mesa donde se hallan aún conversando Orlando y Bob. Felipe va detrás de él con cara de preocupado, desea minimizar el hallazgo de Allen.
Allen: Bob, ¿qué mierda te pasa? No creo que fuera necesario...
Orlando y Bob: ¿Qué?
Allen: ¿Qué hace todo eso en la heladera de Felipe? ¿Qué explicación tan lúcida tenés ahora, doctor?
Orlando: Me precoupa.
Orlando se levanta, va rápidamente a la heladera y la abre. Inspecciona, y sus gestos terminan coincidiendo con los de Allen, aunque con menor gravedad. Retorna a la escena central con el resto de los personajes.
Allen: ¿Y? ¿Qué explicación tenemos?
Felipe: No hay tanto que explicar... Ya me ves -se señala a sí mismo con los brazos-, es perfectamente lógico lo que ves ahí.
Bob: Simplemente me pidió ayuda, le recomendé...
Allen sale nuevamente, se dirige a la heladera, la abre y extrae varios pontes de color verde claro. Los lleva y los arroja en la mesa.
Allen: ¡Su heladera está poblada de cosas light! Es todo un panorama verde clarito. ¿Estás loco? ¿Estás loco?
Felipe (casi con timidez): Es que Bob es médico...
Allen toma del cuello a Bob en un gesto precipitado, Orlando intenta detenerlo. Felipe mira los potes, mira desde la escena principal la heladera que ha quedado abierta, contempla el paisaje light.
Bob: ¿Qué te pasa a vos? Simplemente me dijo que quería bajar de peso.
Allen: ¡Vas a matarlo así!
Orlando: Basta, basta. No entiendo por qué realmente es preciso llegar a estas circunstancias.
Logra separarlos.
Orlando: Entiendo que es shockeante, ver todo ese verde light de una. Pero debemos llegar a un acuerdo de transición.
Bob: ¿Qué transición? Felipe está preocupado por su figura. Así sea.
El gesto de Allen se torna furioso. Toma de la mesa uno de los potes verdes y se lo arroja a Bob, quien logra apenas esquivar el objeto volador. Allen toma otro y se lo arroja, le atina en la cabeza a Bob que se había agachado.
Bob: Malditoooo...
Corre para enfrentarse a Allen, que logra esquivarlo, Orlando intenta detener la pelea. Allen toma otro de los potes y se lo arroja a Bob, que viene a por él.
Allen: ¿Querés light? Tomá light. Bob alcanza a Allen, lo toma del cuello, éste intenta zafarse. Orlando intenta separarlos al grito de "Vamos señores, vamos señores". Felipe no reacciona, a un lado de la mesa. Finalmente Allen logra zafarse, respirando profundo. Bob lo mira con gesto agotador. Allen se para al lado de Felipe, lo abraza.
Allen: Está perfecto así. No mates a nuestro Felipe. Cuidarse tanto va a matarlo. No podemos estar así.
Orlando mira el suelo, lamentándose. Deja de abrazarlo, lo toma por los hombros, frente a frente. Con gesto preocupado:
Allen: Ahora comprendo por qué te negabas a las cervezas de Plaza Serrano. Ahora comprendo -solloza-.
Bob: Aún así, jamás indiqué que debieras teñir tu heladera de alimentos light. De hecho, te lo contraindico.
Felipe se sienta, rompe a llorar.
Felipe: ¡No puedo! ¡No puedo! ¡Es todo una fachada! Escondo paté y galletitas debajo de mi almohada. ¡No puedo soportarlo más!
Orlando se sienta al lado de Felipe, intenta consolarlo.
Allen (con seriedad hacia Bob): Por favor, ya te he dicho que el colesterol es un mito. Sólo te agarra si crees en él, si no crees, no tenés.
Bob se golpea la cabeza en un gesto de "qué cabeza dura". Allen y él se sientan nuevamente en la mesa.
Orlando: Bueno, estás bien así como estás. No vale la pena que sufras más, ya no tenés que ocultar nada, ni tampoco tenés que tener toda tu heladera llena de alimentos light. Te aceptamos...
Felipe parece más tranquilo. Mientras retoma a engullir la picada. Todos retornan a la picada y sus chops.
Orlando: Lo tuyo debería ser imposible, y en realidad es poco probable...
La luces se apagan.
Verde claro
sábado, 15 de agosto de 2009
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